El Apocalipsis
El Apocalipsis cierra la colección de libros de la Sagrada Escritura. “Revelación” en griego se
dice “apocalipsis”, y de ahí que a este libro de la Sagrada Escritura se le designe con tal
nombre. Se puede ver en él cierto paralelismo con el libro del Génesis, que abre la Biblia. Los
últimos capítulos aluden en concreto al río que regaba el paraíso (cfr Gn2,6; Ap 22,1) y al
árbol de la vida (cfr Gn2 2,8; Ap 22,14). Los testimonios más antiguos del Apocalipsis se
remontan al siglo II, y son unánimes en reconocer al Apóstol Juan como autor del libro.
Tras una introducción con el título de la obra, destinatarios e indicación del origen divino de
su contenido (1,1-20), vienen las cartas a las 7 iglesias (2,1-3,22) y la exposición de los
designios divinos relativos al futuro del mundo y de la Iglesia (4,1-22,21)
Al comienzo del libro se relatan las circunstancias en las que escribe el hagiógrafo: “Yo, Juan,
vuestro hermano que comparte con vosotros la tribulación…, en la isla que se llama
Patmos…, un domingo…” (1,9-10). Patmos es una pequeña isla del mar Egeo. Era un
domingo, “día del Señor”, cuando escribe, el día que los cristianos -desde los comienzos de la
Iglesia- dedicaban especialmente al culto divino, en sustitución del sábado judío. San Ireneo
estima que fue escrito la final de la época de Domiciano, hacia el año 96; opinión que se
confirma por los datos que ofrece el libro. En efecto, después de los años 70 fue cuando el
primer día de la semana cristiana comenzó a llamarse Dies Domini, o “Domingo”.
La finalidad de la obra es poner en guardia a los cristianos contra los serios peligros que
existían para la fe y, al mismo tiempo, consolar y animar a cuántos sufrían el peso de la
tribulación, debida sobre todo a las terribles y largas persecuciones de Domiciano. La
afirmación central del Apocalipsis es la segunda venida del Señor -la Parusía- y el
establecimiento definitivo de su reino al final de los tiempos.
A Dios se le llama “el Alfa y la Omega”, “el principio y el fín”, “aquel que es, que era y que ha
de venir”. A Jesucristo se le presenta constantemente como el Redentor mediante su muerte
en la Cruz. Especialmente destaca la figura grandiosa y humilde del Cordero, que con
frecuencia aparece “inmolado”, víctima del sacrificio por excelencia. Sin embargo,
predomina el aspecto glorioso del Señor, también bajo el símbolo del cordero que está en el
trono sobre el monte Sión, dónde fluye el río del agua de la vida. El será quien apaciente y
guíe a su Pueblo, acompañado por los vencedores. Los enemigos de Dios combatirán contra
Cristo, pero Él acabará venciendo, y es digno de recibir el poder y la gloria, de ser adorado
por la creación entera.
Jesús recibe también el título de “Hijo del hombre”, destinado a recibir el dominio y poderío
sobre todas las naciones y lenguas. Es “Señor de señores y Rey de reyes”, está por encima de
los ángeles a quienes envía, y a diferencia de ellos, recibe el culto de adoración que solo a
Dios corresponde. Al Espíritu Santo se alude en distintos momentos. Así cuando se habla de
los siete espíritus que están delante del trono, o de las siete lámparas encendidas, y cuando
se dice que El habla a las Iglesias. Al final, la voz del Espíritu se une a la de la Esposa para
suplicar la venida de Cristo. El Espíritu Santo viene presentado en función de la Iglesia, a la
que alienta con su palabra y con su impulso interior.
La Iglesia aparece, de modo más o menos explícito, a lo largo de todo el libro. Se enseña que
es una y universal, la Esposa de Cristo que clama con insistencia por la venida del Señor. Es
presentada bajo diversas imágenes, cuyo simbolismo nos ayuda a comprender su belleza y
grandiosidad. Así se habla de la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, el Templo de Dios, dónde
está el Arca de la Alianza y dónde da culto a Dios la multitud incontable de los elegidos.
Los ángeles tienen un papel importante a lo largo del libro. Están en el Cielo tributando
alabanza sin cesar a Dios y al Cordero, e intercediendo por los hombres. Son mediadores de
la revelación divina; encargados de proteger a los hombres, y, cuando es el caso, también
son los ejecutores de los castigos divinos. Encabezados por el Arcángel San Miguel, libran en
medio de los cielos la gran batalla del bien contra el mal, que se prolonga durante toda la
historia de la humanidad.
La interpretación más común actualmente, y más acorde con el texto y con la Tradición, es la
que entiende el Apocalipsis como una visión teológica de la Historia, subrayando su aspecto
trascendente y religioso. San Juan presenta la situación de la Iglesia en su época, y una
amplia panorámica de los últimos tiempos; pero con la particularidad de que esos tiempos
definitivos se han inaugurado ya con la venida de Jesucristo, el hijo de Dios hecho hombre.
(Introducción tomada de la Biblia de la Universidad de Navarra)
Algunos símbolos y signos:
Orígenes del libro del Apocalipsis
¿Qué dice la Tradición Oral sobre el autor?
¿Por qué utiliza tantos símbolos?
¿De qué habla el libro del Apocalipsis
¿Quién es el Anticristo?
✓Biblia Católica
Juan 6:66
66 Desde aquel momento muchos de sus discípulos volvieron atrás y dejaron de andar con
Él.
✓Biblia Católica
1 Juan 2:18-19
18 Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han
hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora.
19 De entre nosotros han salido, mas no eran de los nuestros, pues si de los nuestros fueran,
habrían permanecido con nosotros. Pero es para que se vea claro que no todos son de los
nuestros.
La Mujer que va a dar luz
La interpretación más correcta y verdadera es la que ofrece la Santa Iglesia Católica: La
Virgen María. Está interpretación se debe a muchas cosas. En primer lugar aparece la señal
de una “Mujer” que curiosamente ya estaba profetizado por el profeta Isaías
Biblia Católica
✓Isaías 7:14
14 Por tanto el Señor mismo os dará una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz
un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
Esa señal es la que aparece en el libro del Apocalipsis, dice que concebirá y dará a luz un hijo.
Eso nos da a entender que es la Virgen María, lo cual Jesús la llama “Mujer” para dar a
entender que ella es aquella mujer del Génesis 3;15
✓Biblia Católica
Juan 2:4
4 Jesús le dijo: “¿Qué (nos va en esto) a Mí y a ti, mujer? Mi hora no ha venido todavía”.
✓Biblia Católica
Juan 19:26
26 Jesús, viendo a su madre y, junto a ella, al discípulo que amaba, dijo a su madre: “Mujer,
he ahí a tu hijo”.
¿Quién es la Bestia?
¿Quién es la Remera?
¿Quiénes son los 4 seres vivientes?
¿Qué representa el León?
¿Qué representa el Toro?
¿Quién representa el Águila?
¿Qué simboliza el Libro y los 7 sellos?
Rompimiento de los 7 sellos
¿Qué representan los Caballos y sus Jinetes?
¿Qué simbolizan los 144,000?
El cordero degollado de pie
¿Qué significan las 7 Trompetas?
¿Qué representa el Dragón?
¿Qué simboliza la Bestia y el Falso profeta?
¿Qué significa el 666?
Numerología apocalíptica
Todos los números utilizados en el Apocalipsis tienen un significado específico. Conocerlos
ayuda a entender los símbolos del texto. Para interpretar la perícopa que nos ocupa,
conviene conocer los siguientes:
Número 2. Se utiliza para dar solidez, para reforzar. Por ejemplo: dos testigos, dos cuernos.
Número 3. Perfección
Número 6. Uno menos que el 7, significa imperfección.
Número 7. Plenitud
Número 666. Tres veces seis, es decir la perfecta imperfección, la imperfección total.
En hebreo es NRWN QSR (Nerón César), recordando que en el hebreo no se escriben vocales
entre las consonantes (y los puntos vocales, que de cualquier forma no tienen valor
numérico, fueron adaptados varios siglos después de la escritura del Apocalipsis), y las
equivalencias numéricas son:
Nombre Nun – Equivalente N – Valor……….50
Nombre Resh – Equivalente R – Valor……+ 200
Nombre Waw – Equivalente W – Valor………+ 6
Nombre Nun – Equivalente N – Valor……..+ 50
Nombre Qoph – Equivalente Q – Valor……+ 100
Nombre Samekh – Equivalente S – Valor…..+ 60
Nombre Resh – Equivalente R – Valor……+ 200
SUMA:………………………………= 666
¿Qué simbolizan las 7 copas?
LA NUEVA JERUSALÉN