órgano jurisdiccional:
La justicia, es una función pública y su misión fundamental es la de restablecer el
orden jurídico, cuando éste ha sido perturbado, sancionando a los que han violado
la norma, pronunciándose sobre aquellos derechos que reclaman los particulares
ante el órgano jurisdiccional. De esta manera, se evita que los particulares
intenten hacerse justicia por sí mismo, y el Estado se obliga a proteger los
miembros de la sociedad, creando la institución procesal, necesitando para su
funcionamiento de unas Instituciones adecuadas; es decir, los órganos
jurisdiccionales representados por los tribunales.
Desde épocas primitivas, la función de administrar justicia estuvo encomendada a
varias personas, ya que era imposible que la ejerciera una sola. Con el transcurso
del tiempo y la complejidad de las situaciones se ha visto más acentuada la
necesidad de la división del trabajo, lo que, desde la antigüedad, trae como
consecuencia la especialidad en una rama determinada, para poder ejercer de una
mejor manera. No existe ningún Juez que sea capaz de dominar todos los
conocimientos de Derecho adquiridos, razón por la cual se observa que cada uno
tiene su propia especialidad ya sea penal, civil, mercantil, etc. Tampoco le es
posible a un juez dirimir todos los conflictos existentes en un Municipio, en un
Estado y mucho menos en todo el país, razón por la cual el Estado, distribuye y
reparte su función jurisdiccional, a varios órganos que son los llamados
Tribunales, expresión de sentido universal para referirse a la sede de un órgano
jurisdiccional encargado de administrar justicia en nombre del Estado.
Clases de órganos jurisdiccionales:
Existen varias clasificaciones dependiendo de la estructura interna, de la medida
del poder que ejercen los Tribunales, según el grado de jurisdicción.
1.Según la estructura interna: Según esta clasificación, los tribunales
pueden ser:
Tribunales Colegiados: Son los que están integrados por varios jueces, tales como
el Tribunal Supremo de Justicia, donde las Salas están conformadas por varios
Magistrados, la Corte Marcial, Corte Primera y Segunda de lo Contencioso
Administrativo, etc.
Tribunales Unipersonales: Son todos aquellos tribunales del país tales como los
Juzgados Superiores, de Primera Instancia, de Municipio, etc. En la actualidad en
Caracas, existen doce tribunales de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, de
Tránsito y Familia del Área Metropolitana de Caracas. Existen igualmente
veinticinco Tribunales de Municipio y diez Tribunales Ejecutores en Materia Civil.
2.Según la medida del poder que ejercen los tribunales:
Tribunales Ordinarios: Son los que ejercen la jurisdicción en materia civil, mercantil
y penal. En principio deben conocer todas aquellas causas de tipo civil, mercantil y
penal.
Tribunales Especiales: Son aquellos cuyos conocimientos de causas están
limitadas a cierto tipo de controversias, tales como asuntos mercantiles, de
protección al niño y al adolescente, laborales, agrarios, entre otros.
Tribunales Contenciosos-Administrativos: Son aquellos Tribunales que ejercen la
jurisdicción en los asuntos relacionados con las controversias frente al Poder
Público Nacional, Estadal o Municipal y los particulares.
3.Según el grado de jurisdicción: los tribunales se pueden dividir en:
Tribunales Superiores o de alzada
Tribunales Inferiores o de primer grado
En este tipo de clasificación a manera de mejor comprensión (Ver pirámide)
podemos decir de manera descendente como es la jerarquía de los diversos
tribunales del país en materia civil, mercantil y de tránsito.
Sala Civil del TSJ
Juzgados Superiores
Juzgados 1era. Instancia
Juzgados de Municipio
El juez:
El juez es la máxima autoridad de un tribunal de justicia, cuya principal función es
precisamente ésta, la de administrar justicia, en caso que se presente ante él una
situación controvertida entre dos personas, por ejemplo, que requiera de la
decisión ecuánime y objetiva de un hombre que conozca exhaustivamente las
leyes como el. También entre sus responsabilidades se observa la de definir el
futuro de un acusado por determinado crimen o delito y en esta situación lo
mismo, deberá someter a juicio las pruebas o evidencias reunidas, para declararlo
culpable o inocente, según corresponda.
En la mayor parte del mundo los jueces son funcionarios públicos, remunerados
por el estado y parte integrante del poder judicial del país al que representan.
Aunque en la teoría se fijan como características excluyentes de este cargo
público la independencia, autonomía e inamovilidad que gozan aquellos que lo
ocupan, la realidad (y en muchos casos la propia experiencia), lamentablemente,
nos demuestran que se trata más de una utopía, un deseo o un deber ser que se
plasmó en la constitución más que una cuestión que se cumpla y respete a
rajatabla en todos los países. Si bien no quiero caer en una generalización
caprichosa, esta situación suele ser muy común y corriente en Latinoamérica, en
aquellos países en donde la corrupción y la ambición de poder desmedido de
parte de sus dirigentes lleva a que la ideal división de poderes y la autonomía de
los jueces sea más un sueño a alcanzar que una realidad tangible. En este
contexto, vale señalar que uno de los principales principios de la existencia de los
modelos republicanos es, precisamente, la división de poderes y la autonomía de
la justicia. Siglos atrás, la concentración de la totalidad del poder público en un
solo individuo motivaba una situación de férrea dependencia de los estrados de
justicia por parte de quienes gobernaban. A partir de las limitaciones originadas en
un principio en la Carta Magna británica del siglo XIII y de la constitución de los
Estados Unidos en el siglo XIX, la existencia de un poder judicial diferenciado del
poder político brindó a los ciudadanos una mayor posibilidad de respeto de sus
derechos.
En sociedades donde la justicia obra de modo independiente, se verifica una
integración del poder judicial con las restantes estructuras del Estado que permite
el mutuo control. Así, para que un juez pueda ser designado como tal, es preciso,
además de la lógica capacitación en Derecho brindada por los estudios
universitarios, contar con el acuerdo del Parlamento (el Senado en los poderes
legislativos bicamerales) y con la promulgación del Poder Ejecutivo. Como
contrapartida, los jueces son los encargados de vigilar la constitucionalidad y el
cumplimiento de las normativas emitidas por el Parlamento (leyes) y el presidente
o el primer ministro (decretos o cédulas, según cada nación).
De acuerdo con la estructura ofrecida por el ámbito institucional de los distintos
países, los jueces actúan en distintos estratos o fueros, según la competencia
correspondiente. Así, se reconocen jueces que definen situaciones civiles,
laborales, penales o económicas. En general, todos los jueces se encuentran bajo
el asesoramiento y conducción de un máximo tribunal, que recibe distintas
denominaciones (Corte Suprema de Justicia, entre otros). Asimismo, en las
naciones estructuradas con gobiernos federales, ciertas circunstancias son
evaluadas por jueces de alcance nacional, mientras que otros tribunales son
conducidos por jueces municipales o provinciales (estaduales), dependiendo de la
magnitud y de las características de la problemática que motiva su intervención.
En fin, más allá de estas cuestiones que están reservadas más al campo político,
el juez es un ser humano y, por consiguiente, no está exento de cometer algún
error en sus fallos o. como bien les decía más arriba, también puede ser tentado
por las "malas yerbas" para hacerlo. Entonces, para que el ciudadano no se sienta
apremiado por esta contingencia, las sentencias de un juez pueden ser revisadas
por tribunales superiores mediante un recurso judicial, permitiéndose de esta
manera confirmar, modificar o revocar las decisiones tomadas por el juez que
emitió su veredicto en primera instancia. En situaciones extraordinarias, existen
incluso tribunales internacionales de referencia para dinámicas de conflicto
producidas entre distintas naciones.
Caracteres:
En cuanto a las características o caracteres que deben cumplir los jueces, el
artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece
las misma al disponer que la justicia debe ser imparcial, idónea, transparente,
autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita. A continuación se
desarrollarán aquéllas, consideradas por la Cátedra, de mayor importancia o
relevancia.
a. Imparcialidad e independencia
La imparcialidad no sólo es un rasgo característico de los jueces sino que
constituye también un deber; por tal se entiende el hecho de que los jueces no se
deben a una de las partes, es decir, no pueden tener interés directo o indirecto en
que resulte favorecida una de las partes en el proceso.
Unida a la imparcialidad tenemos la característica de independencia que es otra
forma de verla. Se refiere al hecho de que el juez no depende de circunstancias
políticas, económicas, gremiales, sindicales y, radicalmente, debe ser
independiente de las injerencias del Poder Ejecutivo.
b. Autonomía
La autonomía del juez se refiere a un aspecto funcional y conectado con la
aplicación del Derecho; así, se dice que los jueces no dependen de los tribunales
que fungen como superiores sino que gozan de un espacio de libertad para juzgar
y decidir cada caso concreto acorde con su conciencia jurídica y en atención a la
visión que se ha hecho de las causas y asuntos de su competencia.
Esto quiere decir que la existencia de “tribunales superiores” no implica que éstos
le puedan imponer a los tribunales de instancia modos de pensar ni maneras de
interpretar la ley salvo, como se ha visto en temas anteriores, el ejercicio por parte
del Tribunal Supremo de Justicia de la jurisdicción normativa.
Modos de designación:
En nuestro país se ha adoptado como una regla general para ingresar en la
función pública el concurso público fundamentado en principios de honestidad,
idoneidad y eficiencia (artículo 255 de la Constitución).
No hay en la Constitución ninguna otra norma que disponga condiciones o modos
de designación de los jueces, salvo los Magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia. Se crea, no obstante un “comité de postulaciones judiciales” formado por
“diferentes sectores de la sociedad” (artículo 270 constitucional) que, entre otras
funciones, tiene:
1) Asesorar al Poder Judicial para la selección de los candidatos a magistrados del
Tribunal Supremo de Justicia;
2) Asesorar a los colegios electorales judiciales para la elección de los jueces de
la jurisdicción disciplinaria.
Conforme al sistema actual debe diferenciarse:
a. Nombramiento y designación de los Magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia
La postulación para ser designado magistrado del Tribunal Supremo de Justicia se
hace ante el llamado “Comité de Postulaciones Judiciales” por iniciativa propia o
por organizaciones vinculadas con la actividad jurídica.
Este Comité, oída la opinión de la comunidad, efectuará una preselección para su
presentación al Poder Ciudadano, el cual efectuará una segunda preselección que
será presentada ante la Asamblea Nacional, la cual hará la selección definitiva.
Con respecto de la remoción de los Magistrados, el artículo 265 dispone que sólo
mediante una mayoría calificada de las dos terceras partes de sus integrantes,
previa audiencia concedida al interesado, en caso de faltas graves previamente
calificadas por el Poder Ciudadano, en los términos que la ley establezca.
En la nueva Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia se establece que el
Comité de Postulaciones estará formado por 11 personas, cinco de los cuales son
designados por la propia Asamblea Nacional y seis por los demás sectores de la
sociedad (artículo 13), y en cuanto al régimen disciplinario se establece que
procederá por remoción por parte de la Asamblea Nacional con el voto de las 2/3
partes de los integrantes, sin embargo, se dispone que el Magistrado queda
“suspendido” cuando el Poder Ciudadano considere que ha cometido una falta
grave y solicite la decisión de la Asamblea Nacional, y mediante “mayoría simple”
puede “revocar” el nombramiento de Magistrados cuando considere que se
equivocó en la apreciación de los requisitos.
b. Designación de los jueces de la competencia Contencioso Administrativa
La Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia establece una disposición
relativa a la designación de los jueces de la competencia contencioso
administrativa, según el cual el TSJ podrá designar por las dos terceras (2/3)
partes de los miembros de la Sala Político-Administrativa, a los jueces o juezas de
la jurisdicción Contencioso Administrativo y tribunales regionales (artículo 6,
párrafo 23 de la Ley).
Con esta norma pareciera que los jueces de la competencia contencioso
administrativa no serán designados por concurso sino mediante decisión de la
Sala Político Administrativa, con el voto de 3 de los cinco (5) magistrados.
c. Designación de los demás jueces de la República
Durante los años 2001 y 2002, la Dirección Ejecutiva de la Magistratura
implementó unos concursos para la evaluación y designación de nuevos jueces
que consistía en una evaluación escrita, un ejercicio práctico y un examen oral
sometido a la consideración de un jurado previamente escogido de los abogados
que se postulasen.
Como se recordará, la Asamblea Nacional Constituyente decretó la reorganización
del Poder Judicial y creó la Comisión de Emergencia Judicial que fue sustituida
por la Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Poder Judicial creada
por la misma ANC mediante Resolución nº 10 de 14-2-2000. La Dirección
Ejecutiva de la Magistratura entró a regir el proceso de evaluación y concurso de
los jueces del país.
Actualmente se requiere de una ley que implemente la carrera judicial conforme a
los nuevos postulados constitucionales.