l síndrome ascítico constituye un problema de importancia mundial en el pollo de engorde, teniendo mayor
incidencia en las zonas de mayor altitud. Es también conocida como ascitis aviar, edema aviar o síndrome de
hipertensión pulmonar. No es una enfermedad, sino una condición patológica que se relaciona generalmente con
la acumulación de fluido corporal, especialmente en la cavidad abdominal. Este fluido está compuesto de linfa y
plasma sanguíneo, y se produce por la incapacidad del organismo de suplir la demanda de oxígeno requerida
(hipoxia).
Los signos externos observados en los pollos son: abdomen distendido, jadeo, cianosis de cresta y barbillas,
cresta atrofiada, cabeza pálida, comportamiento letárgico, plumaje erizado. Los pollos afectados caminan con
dificultad y cuando se manipulan puede palparse el fluido en la cavidad abdominal.
Factores desencadenantes
La etiología está relacionada con el factor genético que se asocia a la constante selección genética de líneas
comerciales que tienden a alcanzar rápidamente el peso corporal del mercado. Esto se produce alcanzando
mayor capacidad para el desarrollo de masa muscular y a una alta velocidad de crecimiento, los que originan
una alta demanda de oxígeno para su actividad metabólica y que propician en las aves mayor susceptibilidad de
padecer el síndrome ascítico, con el consecuente incremento de la mortalidad por esta causa. Es decir, un pollo
de engorde que pesa 40g en la eclosión tiene el potencial de alcanzar más de 4000g en 8 semanas.
El crecimiento a casi 100 veces el peso inicial en 8 semanas no puede mantenerse sin aumentos, igualmente
dramáticos en las capacidades funcionales del corazón y los pulmones. Es por ello que, en los pollos de engorde
moderno, ha surgido un desajuste entre el intento para apoyar el crecimiento, la función fisiológica (músculo de
la pechuga) y los órganos responsables del suministro de oxígeno (corazón y pulmones).
Esta susceptibilidad de los pollos de engorde se exacerba aún más cuando las condiciones ambientales
restringen la disponibilidad de oxígeno (hipoxia hipobárica) o aumentan la demanda de oxígeno en los tejidos
(temperaturas frías).
La mala ventilación es otro de los factores determinantes para desencadenar este síndrome. En esta situación,
los pollos no pueden oxigenar su organismo de manera eficiente, produciendo un incremento en la presión
pulmonar debido a la hipoxia, generando falla ventricular derecha y consecuente acumulación de líquido en la
cavidad abdominal.
La saturación de la atmósfera de los galpones con niveles elevados de monóxido y dióxido de carbono, la
sobrepoblación, el manejo inadecuado de las camas por las altas concentraciones de amoníaco que pueden
generar, son otros de los factores predisponentes.
Medidas preventivas
Las tasas de crecimiento excepcionales de los pollos de engorde modernos se han atribuido a enormes mejoras
tanto en genética como en nutrición en las últimas cuatro décadas, es por ello que se buscan estrategias
nutricionales adecuadas para reducir la actividad metabólica, principalmente cuando los pollos de engorde
modernos se crían en regiones donde las altitudes existentes limitan la disponibilidad de oxígeno atmosférico.
Esto de la mano de un adecuado manejo de producción, ayudarían a mitigar el impacto de este síndrome.
Emplear la restricción alimenticia como alternativa para atenuar la incidencia del síndrome ascítico. Los
programas se pueden reducir en cinco modalidades (López et al., 1991):
1. Pudiendo restringirse el alimento hasta un 25% respecto del consumo normal en los primeros días de vida (7-
21 días de edad), Paredes (2010) afirma que esta restricción reduce la hipertrofia cardíaca y ventricular derecha.
Esta medida retarda el crecimiento inicial y genera ciclos de producción más largos.
Un estudio realizado a 2100 msnm con pollos Ross 308, reveló que al restringir 5% y 10%
el consumo, se obtenía una mejor respuesta tanto en ganancia de peso como en conversión alimenticia y
rentabilidad.
El objetivo es lograr un crecimiento compensatorio o cuantitativo posterior a la restricción, modificar la curva
de crecimiento del animal y permitirle un desarrollo acorde a su capacidad cardíaca y pulmonar. Sin embargo, si
no se maneja adecuadamente, se sufriría el riesgo de aumento de los costos de producción.
2. Disminución de la densidad nutritiva de la dieta (restricción cualitativa), con este
tipo de programa se espera reducir la tasa de crecimiento y la deposición de grasa (Ramírez, 2009), ya que es
difícil para el ave lograr el consumo normal de energía. Sin embargo, otros autores aseguran que la dilución de
las dietas no siempre constituye una forma práctica de reducir el consumo de nutrientes, ya que las aves pueden
compensar la dilución aumentando el consumo y los diluyentes son muy costosos en términos de unidad de
energía proporcionada.
3. Restricción del tiempo de acceso al consumo de alimento. Algunos autores han estudiado la restricción del
alimento (8 horas diarias sin alimento) en distintas etapas del ciclo productivo y encontraron menor mortalidad
por síndrome ascítico y mejor conversión alimenticia que en aquellas alimentadas a voluntad.
4. Modificación de la velocidad de crecimiento del animal: los pollos alimentados con peletizado tienen mayor
ganancia de peso y consumo de alimento que los que son alimentados con alimento en harina, pero con una
mayor mortalidad por síndrome ascítico.
5. Utilización de aditivos que mejoran el sistema cardiopulmonar. Los efectos de la ascitis se mejoran con el uso
de agonistas β2 y de la arginina en la dieta, que actúan aumentando la ventilación y el flujo de sangre en los
pulmones, de tal forma que así corrigen el desequilibrio entre la ventilación y la perfusión.
Un problema que resulta de los programas de restricción de alimento es la pobre pigmentación, que está
directamente relacionada con la cantidad de xantófilas consumidas. La pigmentación es muy importante ya que
se percibe como una medida de calidad hacia el consumidor. La restricción alimenticia puede reducir la
disponibilidad de nutrientes y precursores de pigmentación, que puede tener un efecto directo sobre el aumento
de peso, masa muscular y relación beneficio-costo. Estos efectos podrían ser más pronunciados si el programa
de restricción no es correcto.
Otros tipos de medidas preventivas son: disminuir el tamaño de partícula del alimento, aumentar los niveles de
vitamina C, E y selenio —mejora la integridad intestinal—, utilizar grasas poliinsaturadas como omega 3,
linaza, canola, disminuir los niveles de cloruro de sodio y agregar bicarbonato en la dieta.
También se acostumbra el uso de diuréticos, aplicación de Clenbuterol, Coenzima Q y el
suministro de aspirina. No obstante, la mayoría de estos tratamientos son costosos y no muy prácticos.
Desde luego es importante el adecuado manejo en granja para maximizar el desempeño del ave, manteniendo
una correcta ventilación, suministro de oxígeno, temperatura óptima, tipo de material de cama, densidad de las
aves, el tipo de equipos, iluminación son factores que influyen en el desempeño productivo de los pollos de
engorde.
Conclusión
Es cierto que una mayor ganancia de peso también implica mayor probabilidad de ascitis lo cual representa
mayor mortalidad; sin embargo, actualmente se busca mejorar aún más los parámetros productivos y con ello la
rentabilidad; por lo que se tienen que buscar estrategias alimenticias (restricción de alimento en altura),
nutricionales (correcto niveles de aminoácidos y uso de aditivos especializados) y de manejo (ventilación,
densidad de crianza, iluminación, etc) para poder reducir la incidencia y efectos de este síndrome.
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