EL URBANISMO DEL SIGLO XX EN AMÉRICA: La expansión urbana: Desarrollo de las Capitales
El acelerado proceso de urbanización de Iberoamérica ha superado con creces las
potencialidades de planificación y el propio desarrollo del pensamiento teórico de nuestro
tiempo. A la inversa de los ejemplos históricos, aquí la urbanización no acompaña a la
industrialización, sino que la precede.
El intento por mecanizar los complejos factores que inciden en este proceso, originada por el
urbanismo racionalista de la Carta de Atenas, caracteriza varios intentos por regular, controlar
o inducir los crecimientos urbanos. También, aparecen ideas explícitas en las concreciones de
ciudades de “Nueva Fundación”.
Las dificultades en el planeamiento urbano y regional en América están dadas por:
o Su propio subdesarrollo
o La falta de continuidad y de sistematización de medidas complejas
o Oposición a los criterios ordenadores del Estado por parte de vastos sectores del
poder económico y político
o Tensiones generadas por la urgencia
o La escasez de recursos
o La ineficacia
Es así como las reformulaciones higienistas del 1900 se ven totalmente avasalladas por la
contaminación atmosférica, siendo la urbanización una política de hechos consumados.
Las ciudades han ido creciendo a expensas de la presión de la realidad, y los únicos que han ido
planificando han sido los especuladores del terreno urbano. Los problemas de ornato, y de
equipamiento urbano fueron en un principio lo que caracterizaba preocupación por parte de
aquellos “urbanistas”; aunque se fueron desvaneciendo en el contexto en que aparecían los
verdaderos problemas, en el contexto de las temáticas de alojamiento y vialidad como ejes.
La superpoblación rompe con la continuidad de comunicación y vivencia de nuestras ciudades,
creando realidades autónomas y donde la fuerza del espacio público se desdibuja. Las ciudades
funcionales del CIAM, fomentan esta tipificación y enfatizan los problemas de la vivienda como
nuevo eje de la organización espacial. Pero, la creciente descentralización y despersonalización
de los barrios han ido quitando toda referencia de identidad al hombre con su ciudad. Existen
3 casos: en primer lugar, las nuevas áreas incorporadas tenían un desarrollo histórico propio
que les permite superar el englobamiento (como es el caso de Belgrano y Flores en Bs. As.); en
otros casos como en Río de Janeiro los limites naturales son los determinan cada área; y
finalmente en ciertos casos las áreas periféricas toman tal fuerza que satelizan al propio centro
histórico de la ciudad desarrollándose con total autonomía. El centro al constituir la memoria
histórica de la ciudad es elemento esencial de su identidad.
La ciudad es así una sumatoria de partes inconexas, carente de una visión totalizadora, que
aún se mantenía a fines del siglo XIX, y la profesión de urbanista aparece destinada a remendar
parcelas, optando por lo menos malo sin margen para creaciones estimulantes. Como es el
caso en donde el gobernante actúa por mera convicción de sus ideas sin verificarlas, o en
donde se aplican las recetas de los técnicos del CIAM.
Las ciudades de América Latina no tienen un comportamiento homogéneo y en este sentido
sus funciones y escalas son claras.
o Las pequeñas ciudades siguen siendo en general centros de servicios a una población
de actividad económica y asentamiento rural. Su crecimiento es lento debido a que si
bien reciben migraciones del campo, también sufren drenaje de población hacia otras
ciudades mayores.
o Las ciudades medianas mantienen rasgos comunes a las pequeñas, pero su dinámica
es variada ya sea en función de un desarrollo nítido o inclusive de estancamiento.
o El fenómeno de las capitales presupone no solo la creciente centralización del poder
socioeconómico del territorio y por ende el control de las economías nacionales, sino
también la forma de crecimiento salvaje de la urbanización por adición y
concentración. El comportamiento de los distintos países es similar, su forma de
crecimiento y ocupación de la periferia sigue unas pautas comunes de incorporación
de sectores rurales de bajos ingresos junto a sectores de altos ingresos que abandonan
el centro de la ciudad. En los casos de México y Buenos Aires, los crecimientos sobre la
periferia son dinámicos y sobre ellos las pautas de control ambiental y urbanas son
mínimas.
Río de Janeiro
Las ideas del barón Hausmann ya habían inspirado en 1871 Correia de Oliveira para generar un
estudio de modificación de Río de Janeiro que encomendó a Ramos, Jardim, Pereira Passos.
Bajo el gobierno de Alves en 1902 y prefectura de Passos, la ciudad recibió cambios
espectaculares:
o Obras de saneamiento, que bajo la dirección de Oswaldo Cruz eliminaron las
epidemias de la fiebre amarilla.
o Las obras del puerto, realizadas por Muller, Vecchio y Frontin.
o La apertura de las avenidas de los diques (Av. Rodriguez Alves), La Beira- Mar al
sudeste extendiéndose hacia las playas de Botafogo, se complementa en el área
nuclear con la Av. Río Branco.
o La apertura de los túneles en 1892 y 1904, posibilitó la expansión de la ciudad hacia la
costa incorporando la zona de playas de Copacabana, que tuvo un efecto
importantísimo en el crecimiento de esta.
o Demolición de buena parte de la ciudad para abrir la Av. Central y la Mem de Sá, que
cortaba la antigua cuadrícula en diagonal. Junto a las ampliaciones de las calles
transversales de 17 a 25 metros, originando nuevas demoliciones; los pavimentos con
diseños formados por piedras de Portugal crearon junto a la edificación en altura de
corte ecléctico la imagen del Río moderno. El desahogo de tránsito por la ampliación
de calles y la potenciación de las calidades naturales con las avenidas paisajísticas de
Beira-Mar crearon condiciones de jerarquía urbana en una ciudad que aumentó
abruptamente la cantidad de habitantes para 1906.
o La idea de ornato urbano predominaba en la programación ya que para la Av. Central
se realizó un concurso internacional de fachadas siguiendo las preceptivas de le École
des Beaux Arts, donde el ganador fue Rafael Rebecchi. La imagen de la avenida
ecléctica con sus edificios borbónicos, alternando con villinas italianas y cafes
arábigos-persas, recreaba la idea de la ciudad cosmopólita, objetivo esencial de las
clases altas mimetizadas en la cultura europea.
La Av. Central como la de Mayo en Bs. As. Fueron el necesario “rincón parisino” para ciudades
que aspiraban ingresar en la modernidad. Definiendo la idea de “la City”.
La Avenida potenciaba la nueva forma de vida social de Río, donde se concentraban servicios,
comercios, oficinas, clubs, periódicos, hoteles, entre otros. Un programa simultáneo de
equipamiento urbano tendió a abastecer de edificios escolares, de salud y mercados, inclusive
áreas verdes a nuevas zonas residenciales.
En el área central, Sampaio decidió la demolición del oro do Castello en 1920, variando la
topografía de la ciudad, junto a la demolición de otros 470 edificios, siendo el paramo
destinado a la exposición del centenario de la Independencia en 1922.
Hacia 1926-30, bajo la administración de Prado, se formuló un plan de desarrollo para Río bajo
el diseño del francés Agache. Este tipo de encargos seguía demostrando la incapacidad de
entender que la planificación de la ciudad exigía sobre todo conocimiento profundo de la
misma antes que postulados teóricos que funcionaban en otros países europeos. Esto podía
verse en los planteos ornamentalistas y monumental con ejes ordenadores, en lugar de poner
énfasis en los verdaderos problemas de índole social, de alojamiento residencial, de
crecimiento incontrolado y de tráfico, exigiendo otras prioridades. Este plan fue cuestionado
en 1930 justamente por ser una ciudad francesa colocada en Brasil., ignorando las necesidades
topográficas.
Los primeros problemas que se plantearon estuvieron vinculados al crecimiento de la zona sur
y las dificultades de accesibilidad y transporte, que fueron afrontados mediante la formación
de túneles y carreteras conectando el norte con el sur.
La llegada de Le Corbusier en 1929, replantearía el tema urbano de Río.
Así apareció para un alto viaducto que ligaba el centro de la ciudad con la zona sur que admiró
a Lucio Costa por su capacidad de efectuar un contraste entre la urbanización monumental,
arquitectónicamente ordenada con la libertad agreste de la naturaleza tropical.
En la segunda presencia de LC (1936) formula el proyecto del Ministerio con entorno propio y
de la Ciudad Universitaria, en el área de Quinta Boa Vista, donde pudo realizar su proyecto
(aunque llevaron su proyecto al archivo). Una preocupación importante en el caso de las
ciudades brasileras ha sido la de afrontar una acción decidida en términos de arquitectura
paisajística integrando una propuesto cultural a las bondades del medio natural.
Es aquí cuando Burle Marx toma un importante papel, es quien ha tratado de recuperar la
integración de las artes plásticas en la arquitectura retomando las tradiciones históricas de
azulejería lusitana. Sus obras paisajísticas en la playa de Botafogo de Río de Janeiro o en el
nuevo ministerio son hitos de una temática creciente en América.
Hacia mediados del siglo XX, Río había declinado en favor de San Pablo la hegemonía
económica de Brasil, y la pérdida de capitalidad trasladada a Brasilia en 1960, lo que
significaba un replanteamiento de sus funciones y perspectivas de desarrollo. Pues la ciudad
había crecido en condiciones de alta irracionalidad en los sectores más pobres que poblaron
las “favelas” (creadas hacia 1930 con la depresión de las áreas rurales y el éxodo hacia la
ciudad); estas tienen su propia estructura en la organización interna y su equipamiento e
infraestructura son altamente deficientes. Es así como existen claras diferenciaciones sociales,
por un lado, se formaron barrios residenciales de departamentos en la zona de playas con
comercios, y a su vez por otro lado continuaban creciendo las favelas marcando el contraste de
la injusticia social. La falta de conciliación entre las políticas rurales y urbanas, impiden encarar
una solución a fondo para el realojamiento y creación de fuentes de trabajo para este sector
de la población. Esto requiere nuevos planteos bajo nuevas formas de justicia, libertad y
participación de la comunidad.
Buenos Aires
El espectacular crecimiento de BA como concentración de servicios y comercio, en función de
ser el puerto privilegiado y Capital de la Argentina se manifestó claramente en 1887 al definir
su perímetro “federal”. Sin embargo, no sería una ciudad industrial hasta avanzado el siglo XX.
Las intervenciones urbanas del Intendente Torcuato de Alvear para adecuar BA a la imagen de
la gran metrópoli cosmopolita significarán :
o La primera ruptura de la traza con la apertura de Mayo: que vincularía visualmente los
monumentos de la Casa de Gobierno y el Palacio del Congreso.
o La apertura residencial hacia el barrio norte y las posibilidades de densificación en
altura del área central determinaron que el crecimiento de los suburbios fuera lento
hasta 1904.
o Gracias al tranvía eléctrico y la llegada de nuevos inmigrantes, se determinó el
crecimiento de los loteos mediante el sistema de financiación a plazos.
o En la periferia la zona de fábricas y talleres crece en usos residenciales mediante la
ocupación de tierras bajas y áreas carentes de condiciones higiénicas y servicios.
o Las estaciones suburbanas del ferrocarril son los otros elementos esenciales de
generación de núcleos urbanos en el Gran Bs. As. Pues la ciudad crece en torno a estos
polos de atracción.
o La trama urbana se reitera uniformemente, tendencia al crecimiento por adición. Se
avanza hacia el sur.
o En 1875, el Parque 3 de Febrero en los terrenos de Palermo fue creado por Sarmiento,
permitiendo un pulmón verde en la ciudad congestionada. Thays llevó a cabo obras de
paisajismo, y para principios del siglo XX llegó a conformar el Rosedal y el monumento
a los españoles.
Los planes de control e inducción del crecimiento fueron parciales. Alvear apuntó a dotar de
obras públicas y símbolos, como también crear recintos urbanos centrales que definieran la
imagen de la ciudad.
La Avenida de Mayo (1885) era un “salón de exhibición y paseo”, tal cual sucedería luego en
Río con la Avenida Río Branco (1912). La apertura de la plaza con la demolición de la antigua
Recova: la traza de la [Link] Mayo, significaba la suplantación de los antiguos símbolos
históricos del poder comercial y político. Es así que, al transformarse la zona para albergar
hoteles, oficinas, comercios, entre otras funciones, hubo que trasladar las residencias
privilegiadas hacia el barrio norte (donde se erigieron increíbles mansiones).
A su vez, Alvear planteo en 1889, la formación de la avenida norte-sur: 9 de Julio (1935) y la
avenida de circunvalación: General Paz, siguiendo así la traza del perímetro de la Capital
Federal.
Junto a la política vial, el desarrollo de las áreas paisajísticas y el parque constituyen el eje de la
acción de Alvear, en tanto nociones de ornato como de higiene.
La necesidad de plantear una alternativa de acción urbana un poco más sistemática lleva en
1906 a contratar al urbanista francés Bouvard, quien realizará planos para Bs. As y Rosario. El
traer al jefe de trabajos públicos de la municipalidad de París, era una muestra de capacidad
económica y prestigio para la época. Bouvard venía a ofrecer como novedad un trazado de
diagonales con plazas en las cruces que ya se había experimentado con La Plata. Algunas voces
sensatas como la del arquitecto Jaescke (1911) exclamaban “tratemos más bien de hacer algo
original que caracterice a Buenos Aires y no copiemos zonzamente a todo lo que hay en París,
como si no hubiera otra cosa existente o posible en el mundo y no fueran tan distintos París y
Bs. As. en su naturaleza, clima, topografía”. Este arquitecto lo acusaba a Bouvard a quien
acusaba de no haber basado su trabajo en ninguna clase de estudios.
En 1911 se aprobó el Plan Bouvard con 32 avenidas y 100 rond-points, y hacia 1912 se
comenzó la apertura de las diagonales norte-sur destruyendo buena parte de la trama del área
central; luego se amplió Santa Fe en 1913 y se formó el Balneario Sur. La falta de fuerza de lo
planificado, llevo a que en 1923 el Plan Bouvard haya muerto en sus propias contradicciones
de proyecto, encomendando la obra a otro francés: Forestier. Este no cometió los mismos
errores que Bouvard y proyectó muchos km de avenidas y ampliaciones en la zona oeste y
sobre los limites del perímetro federal. Des sus proyectos se formaron parcialmente las
Costaneras norte y sur, así como la rectificación del Riachuelo.
Todas las ideas se sustentaban en la réplica de la experiencia parisina sin tener claro qué tipo
de ciudad se estaba conformando. En este período (1930), BA comienza su desarrollo
industrial por la expansión de la energía eléctrica., las facilidades de comunicación ferrocarril y
la centralización de las materias primas y servicios terciarios. Las formas de vida habían
cambiado y se requerían cambios en los grandes espacios públicos, un mayor uso de la ciudad.
En 1929 Le Corbusier definió a BA como “la ciudad sin esperanza”, que su mal era un “mal de
crecimiento”.
Durante la 2º Guerra Mundial, las zonas fabriles y el cinturón industrial del Gran Bs. As.
crecieron claramente al impulso de una importante migración de población rural (1950). La red
de vías asfaltadas y el tren suburbano aceleraron la continuidad de la mancha urbana a la vez
que condicionaron la densificación en vertical del área central.
Las invasiones de “villas miserias” en las áreas residuales marcaron una realidad social
degradante. El estado bajo el peronismo, al mismo tiempo desarrolló edificios públicos:
hospitales, escuelas, etc.
La ciudad sin esperanza continuó creciendo bajo el impulso de la especulación por adicción,
con códigos que regulan y rematadores que diseñan, donde los técnicos proponen seguir
creciendo, destruyendo los restos del barrio sur.
Las ciudades de nueva fundación:
Las ciudades de la nueva fundación fueron una constante en la historia. América es un poco el
depósito de las utopías, el laboratorio de ensayo y campo de prueba de las ideas vanguardistas
del pensamiento europeo. Es evidente la vinculación de las ciudades de nueva fundación del
siglo XX con los planteos utópicos o con las teorías europeas que nunca se ejercitaron en su
propio territorio.
Los ejemplos para analizar son 3: Brasilia, ciudad Guayana y Federación. Las realidades suelen
ser la más dura evidencia de los fracasos de ciudades pensadas en un alto grado de
abstracción, prescindiendo del hombre concreto y ausentes de su propia inserción histórica.
Brasilia
La idea de una nueva capital para Brasil nace desde los movimientos libertarios de fines del
siglo XVIII. La política de crecimiento urbano y formación de ciudades no era tan rígida en
Brasil. En el siglo XIX se crearon nuevas ciudades como capitales estatales sustituyendo en tal
función a los antiguos centros urbanos, esta falta de rigidez fue sin duda uno de los factores
importantes para la persistente vigencia de la idea de fundar una nueva capital.
Plan piloto:
Se realizó un concurso con jurado internacional que otorgó el premio al diseño de Lucio Costa,
que planteaba una ciudad que debía tener el idóneo carácter monumental. Sus ideas troncales
del diseño fueron:
La cruz que significa la posesión del espacio desde el antiguo castrum romano,
arqueando uno de los ejes en atención al lago y definiendo el área urbanizada en un
triángulo equilátero.
El sistema vial de autopistas, con cruces a distintos niveles.
El centro vital sería una gran plataforma ubicada en el cruce del eje monumental y
debajo de la autopista, donde se concentrarían los lugares recreativos y culturales.
La base geométrica del triángulo equilátero presidirá la organización del gran espacio
simbólico de la plaza de los tres poderes (gobierno, parlamento, justicia).
La destrucción de la trama tradicional de plazas, calles y manzanas se hace coherente a partir
de que el automóvil era el nuevo eje del diseño y definió las relaciones de estratificación y uso.
La idea de Lucio Costa buscaba diseñar una ciudad que fuera monumental y a su vez fuera
cómoda, eficiente, acogedora e íntima.
Criticas:
El sistema vial que constituía la idea rectora del proyecto sufrió duras críticas de Geraldo
Cortes, en lo referente a la relación del peatón con respecto a las autopistas, los pasos a nivel
que no eran de frecuente uso, las carencias de transportes colectivos, etc. Las respuestas de
Lucio Costa fueron precisas, pero no lograron evitar que Brasilia se haya convertido en una
ciudad sin peatones y donde se privilegió el automóvil individual en detrimento del más lógico
transporte colectivo para una ciudad planeada para medio millón de habitantes.
Lucio consideraba que en Brasilia era necesario introducir la rigidez en virtud de los plazos
exigidos y el carácter monumental capitalino de la obra. Quizá uno de los problemas
principales del conjunto radique en la escala monumental.
La falta de la escala humana definida por el diseño se verifica en el uso de los espacios
urbanos. Los centros cívicos están a grandes distancias de los núcleos residenciales. La plaza de
los 3 poderes tiene 400 metros de lado y los edificios “se yerguen como esculturas sueltas
relacionadas solo por líneas de fuerza y tensión” (Bullrich).
El otro espacio vital, el corazón de la ciudad debería concentrar esa riqueza multifacética de la
vida urbana. La intencionalidad de lo íntimo, lo bucólico y lo lírico se pierden. Es probable que
haya pesado más la abstracción aséptica de la enseñanza corbusierana.
La estructura de compartimentación funcional se expresa claramente en Brasilia. Esta
mecánica división de la ciudad por áreas funcionales unida a la utopía automovilística y a la
alegoría paisajista conduce inexorablemente a la eliminación del peatón, histórico
protagonista de la ciudad (Bullrich).
Un último tema que sugiere Brasilia está centrado en el problema habitacional y social . Las
ideas de Costa y Niemeyer buscaban una integración entre los diversos sectores sociales.
Aunque la estratificación dada por el valor del uso del suelo aparece clara en la memoria del
proyecto de Lucio al indicar que: “las manzanas contiguas a la autopista tendrían mayor valor
que las internas. Las precisiones en torno a amortiguar las diferencias de estándar entre una
manzana y otra serian neutralizadas por las disposiciones urbanísticas en sí y en cualquier caso
no llegarían a afectar el confort a que todos tienen derecho”.
Costa señalaba el riesgo de la división en barrios pobres y barrios ricos generada por el erróneo
manejo de la venta de terrenos correspondientes a los bloques a proyectar y definiendo
calidades de vivienda según la ubicación de las supercuadras.
Lucio decía en su memoria que había un especial cuidado en impedir la construcción de
barracas, tanto en la periferia urbana como en la rural. Pero desde el mismo inicio de las obras
se formaron los asentamientos espontáneos de trabajadores que llamaron a su estructura
poblacional como “ciudad libre” frente a la “ciudad rígida” que estaban levantando.
La ciudad utópica fracasaba en su diseño totalizador y futurista en el mismo momento de su
concreción, por prescindir de las condiciones de la realidad social brasileña. La ciudad
segregada en funciones estaba a la vez estratificada socialmente pues fuera de la
programación inicial se permitieron luego viviendas unifamiliares que ocupo la clase alta. La
población de Brasilia creció vertiginosamente duplicándose, pero más del 60% de los mismos
vivía fuera del distrito federal en los poblados satélites.
El sistema autoritario de realización de la ciudad fue ejercido por los diseñadores y aceptaron
una regla del juego que se volvió contra ellos, el totalitarismo sin participación ni opinión. En
esta concepción del espacio totalitario el resultado fue la monumentalidad escenográfica del
fascismo.
En la era de la crisis energética, en un país sin petróleo, Brasilia construida para el auto
envejece rápidamente ratificando que no hay visión del futuro que no parta de la realidad
concreta sobre la que se va a operar. Privilegiar el automóvil sobre el hombre es un error vital.
Costa decía en 1961 que “en condiciones normales Brasilia es un ejemplo de cómo no debe
hacerse una ciudad”.