CAPITULO XI
MANEJO DE LAS HERRAMIENTAS
MANEJO DEL MARTILLO
Se usa el martillo principalmente para clavar, golpear, etc. Para ello se agarra por
el mango con la mano derecha, y se dan unos golpes en la cabeza del clavo para
asegurarlo en la madera; se retira la mano por precaución y se sigue la operación
con recios martillazos.
Observaciones:
Procúrese descargar los golpes en sentido perpendicular y no oblicuo, para evitar que el
clavo se doble antes de clavarse.
Cuánto más lejos de la cabeza se coja el martillo, se podrá hacer más fuerza con menos
esfuerzo.
Antes de clavar, observe si el martillo está bien limpio. Si estuviera manchado de cola o
aceite al dar el golpe sobre el clavo, resbalaría doblándolo, y con peligro de mellar la
madera.
No se pretenda embutir el cavo con el martillo, pues la huella de la cabeza quedaría en la
madera. Para ello utilice el botador.
MANEJO DE LAS TENAZAS
Para usarlas, se aprisiona el clavo u objeto que se ha de arrancar, y se hace
palanca sobre sí mismo. Para que no se melle la madera, se hace palanca sobre la
cuchilla o sobre una pieza de madera.
Fig. 211— Manejo de las tenazas (va imagen)
PREPARACIÓN Y USO DEL DESTORNILLADOR
Para que el uso del destornillador sea eficaz, será menester que el largo del filo
sea igual al diámetro de la cabeza del tornillo, y que su grueso ajuste
exactamente en el ancho de la ranura del tornillo.
Fig. 212—Preparación del destornillador.
En la figura 212 se muestran las anchuras correctas e incorrectas de las hojas
del destornillador.
Las hojas y los mangos guardan proporción en los tamaños, a fin de resistir
cualquier torsión, y, con menor esfuerzo obtener mayor rendimiento.
Para atornillar, se coge el destornillador por la empuñadura, con la mano
derecha, llevándolo bien perpendicular, y con la mano izquierda se acompaña en
sentido de rotación. (Figura 213)
PREPARACIÓN Y USO DE FORMONES, ESCOPLOS Y GUBIAS
Estas herramientas son de suma importancia para trabajar la madera y se
emplean para hacer biseles, ranuras, escopladuras, rebajos, etc. Su buen
funcionamiento depende de su correcto afilado y afinado.
Fig. 213—Manejo del destornillador
El ángulo de corte debe además estar en relación con la sección del formón,
escoplo o gubia, y con la clase de madera que se ha de trabajar: para maderas
blandas, más agudo; para maderas duras, menos agudo.
El ángulo de relieve, y por tanto de trabajo, depende de su uso. Usándolo con el
mazo, el ángulo será mayor (fig. 214); usándolo a mano, será mejor.
Fig. 214—Ángulos de trabajo
Manejo del formón
Esta herramienta realiza su trabajo empujando el mango con la mano, o bien
golpeándolo con la mano derecha (fig. 215); y si ello no bastará, con la masa.
Los formones, son las herramientas manuales más peligrosas, pues pueden herir
gravemente, ya por distracción, ya por imprudencia. Su filo es biselado y debe
cortar como el de una navaja.
Fig.215 — Usando el formón a través
Para que el trabajo del formón sea eficaz:
1.° El eje del mango coincida con el de la herramienta, y esté bien asegurado.
2.° Manéjese con la mano derecha, mientras la izquierda lo acompaña haciéndolo
con la hoja (fig. 216). Evítese en absoluto asegurar las piezas con la mano
izquierda, pues es muy fácil una escapada de la herramienta, con todas sus
desagradables consecuencias.
Fig. 216 — Usando el formón en dirección a la fibra .
3.° Los golpes del martillo sobre el mango lo deterioran y lo rompen fácilmente.
Úsese con preferencia el mazo.
4.° El filo se empuja en dirección contraria al operario, colocando las dos manos
detrás del borde cortante, como indican las figuras 215 y 216.
Técnica de corte
a). La pieza que se ha de trabajar se inmoviliza rígidamente por medio del
cortador, la prensa, etc.
b). Obsérvese en la madera la dirección de la fibra. Los cortes longitudinales se
harán según la veta.
c). Se llevará el formón con el bisel hacia arriba o hacías abajo, según la clase de
trabajo, en el segundo caso es más fácil dominarlo. Al rectificar ranuras, téngase
el bisel hacía arriba. Llevando el formón inclinado hacía un lado (fig. 217 -A), se
facilita el trabajo, y se conserva el corte más tiempo afilado que empujando hacía
adelante.
Fig. 217— Manejo del formón.
A.El dedo guía la hoja; B, el movimiento de zigzag produce el corte de cizallla; C, El bisel hacía
abajo para desbastar.
d). En el caso de maderas con fibra irregular, muévase el formón en zigzag
mientras se hace avanzar ( fig. 217-B). Para quitar la madera sobrante junto a la
línea, el formón se lleva con el bisel hacía abajo, para impedir penetraciones
profundas en las piezas (fig. 217-C).
Entalladuras con el formón
Al hacer entalladuras a través de la veta, es mejor dar los cortes exteriores con
una sierra fina (fig. 218-A). El sobrante se quita con el formó por ambas partes
hacía el centro ( fig. 218-C y D), para impedir astillados en los bordes.
Fig. 218 —Entalladuras a formón
A, los Cortes exteriores con una sierra fina; B, Cortes múltiples para entalladuras anchas;
C y D, quitando el sobrante por ambas caras.
Para entalladuras muy anchas, se darán varios cortes de sierra, a fin de que las
astillas sean cortas y fáciles de quitar (fig. 218-B).
Observaciones:
1°. Cuando el trabajo lo permita, póngase la pieza de canto sobre el banco, llevando el
formón verticalmente ( fig. 219), pues su mejor visibilidad permite efectuar los cortes con
más precisión.
2°. Al tener que realizar cortes curvos, se hace uso del serrucho de punta o de la sierra de
calar; y después se usa el formón, procurando seguir la veta de la madera.
Fig. 219 — Usando el formón verticalmente
MANEJO DEL ESCOPLO
El escoplo se utiliza para practicar en la madera las aberturas llamadas
escopladuras o cajas. La pieza encajada recibe el nombre de espiga. Este trabajo
ordinariamente se realiza a máquina. Si se hace a mano síganse estas normas:
1°. Marcado de antemano el contorno de la escopladura, se asegura bien la
madera sobre la superficie del banco.
2°. Se toma el escoplo por el mango con la mano izquierda, y el bisel hacía el
frente; y con la derecha se coge el mazo con el que se golpea ( Fig. 220).
Fig. 220 —Manejo del Escoplo
3°. El escoplo se irá calvando poco a poco y con movimiento de vaivén se hará
saltar la madera, avanzando y ahondando hasta alcanzar en el hueco la
profundidad fijada.
4°. Debe llevarse el escoplo perpendicular a la pieza (Fig. 221 -A), y no oblicuo
como en B, siguiendo siempre la línea dibujada.
Observaciones:
1°. No se clave con exceso el escoplo para adelantar más la tarea, sino levántese el material por
capas sucesivas. La cara plana ha de apoyarse sobre el lado que se escoplea.
2°. No es posible recortar bien con escoplo mal afilado (Fig. 222). Las cajas abiertas escoplean mitad
por cada parte.
Fig. 221 —El escoplo se lleva perpendicularmente a la pieza.
3°. Para evitar cortes en el banco y mellas en el afilado de los escoplos póngase una tabla debajo de
la pieza.
4°. Golpéese el mango sin mirarlo y póngase toda la atención en el filo del escoplo.
Fig. 222 —Afilado defectuoso del escoplo
EMPLEO DE LA SIERRA
Deberá usarse la sierra, ya para cortar las piezas marcadas en una tabla, ya para
contornearlas según un dibujo dado.
Cualquier sierra no sirve para un trabajo determinado. Las sierras pueden ser de
diente ancho o de diente estrecho. Cuantos más dientes entren en una
determinada longitud, más pequeños serán, y la sierra más fina; por
consiguiente, más pérfecto al acerrado, y más lento. Para aserrar maderas verdes
o blandas ( chopo, pino, aliso , etc.), se emplearán sierras de diente ancho (cinco
dientes por pulgada) ( Fig. 223-A);
Fig. 223 —Cantiad de dientes de una sierra.
Y para maderas secas o duras ( roble, haya, encina, etc. ), sierras de diente
estrecho ( 14 dientes por pulgada) ( Fig. 223-B). Las características de los dientes,
que por lo regular son triangulares, pueden observarse en la figura 224.
Fig. 224 —Características de los dientes de una sierra.
A, D, Paso del diente ; A, B, Altura del diente; B, A, C, Ángulo.
Preparación de la sierra
Los dientes de la sierra actúan sobre la madera como un pequeño formón,
arrastran diminutas astillas (el serrín), cortándolas fibras y abriendo un surco
(Fig. 225).
Fig. 225 —Corte de serrucho con dientes triscado.
El empleo correcto de una sierra o serrucho exige tres condiciones:
a) Usar la sierra más adecuada al trabajo.
b) B) Utilizar una sierra bien afilada, cuyos dientes hayan sido trsicados
debidamente.
c) Emplear en su manejo la técnica adecuada.
En todas las sierras el éxito esta supeditado a la forma y al espesor de los
dientes, mientras que la anchura de la hoja influye cuando deben hacerse cortes,
ya rectos ya curvos.
Fig. 226 —Asegurando la madera con la mano.
Modo de obtener un buen aserrado
La madera que se ha de aserrar se sujetará firmemente ( Fig. 226). Al aserrar,
obsérvese continuamente el lomo de la herramienta, para comprobar si la hoja se
mantiene perpendicular a la superficie de la pieza ( Fig, 227). En caso de duda,
hágase la comprobación con una escuadra ( Fig. 228).
Hay que procurar que la hoja de la sierra del bastidor este bien tensa, exenta de
alabio, y con la debida inclinación. Si la hoja tuviera alabio, se afloja la cuerda, y
se corrige el defecto haciendo girar una de las clavijas.
Para rendir más y con el mínimo esfuerzo, adóptese una postura cómoda y
empléese la sierra más adecuada al trabajo.
Fig. 227 —Comprobando a ojo la verticalidad de la sierra.
Fig. 228— Comprobando con la escuadra.
Técnica del corte
Deberá aprenderse a manejar la sierra: verticalmente, ( a la francesa) (Fig. 229),
de modo especial para aserrar piezas al hilo, ósea siguiendo la dirección de las
vetas de la madera; Y horizontalmente como indica la figura 230.
Fig. 229 —Aserrando a la francesa
Para conseguir un buen aserrado con cualquier sierra síganse estas normas:
1°. Se cogerá fuertemente la sierra por la empuñadura con ambas manos, pero
con desenvoltura de brazos, y manteniendo quieto el cuerpo.
2°. La hoja deberá estar tensa sin que coincida nunca con la línea de los brazos
de la sierra ( Fig. 231), y formando con ella una ligera inclinación con los dientes
hacía afuera.
Fig. 230 —Aserrando al hilo
3°. Colocada la sierra de modo que los dientes vayan hacía abajo, se llevará el
índice o pulgar de la izquierda de la pieza ( Fig. 232), para que sirva de guía en el
momento de arranque; luego se dará a la sierra un movimiento de vaivén,
haciendo mayor fuerza en el movimiento de ida, para que los dientes ataquen la
madera y la dividan.
Fig. 231 —Inclinación correcta de la sierra.
4°. La sierra no debe llevarse nunca a ras de la pieza, sino formando con ella un
ángulo de inclinación.
5°. Los ángulos correctos de corte de corte son de 45° aproximadamente para
cortes transversales (Fig. 233), y de 60° para cortes al hilo (Fig. 234). Está
inclinación se conservará durante todo el aserrado.
Fig. 232 —Posición de la mano para el guiado en el momento del arranque
Fig. 233 —Ángulo del aserrado transversal.
Fig. 234 —Ángulo del aserrado longitudinal.
Fig. 235 —Rectificación de un corte desviado.
Fig. 236 —Facilitando el paso de la hoja.
Fig. 237 —No hacer palanca con la hoja del serrucho.
Fig. 238 —Sujeción del sobrante, para evitar astillas.
Fig. 239 —Con la mano izquierda se asegura la madera para que no vibre.
Fig. 240 —Bajar el sobrante para que no fuerce la sierra.
Fig. 241 —Cepillo y su ángulo de corte A, Ángulo de relieve;
B, Ángulo de corte o bisel; C, Ángulo de trabajo.
Observaciones:
1. Para aserrar maderas delgadas, se preferirá un ángulo de 45°. Si la hoja está bien afilada, el
peso de la sierra es de por sí suficiente para cortar la madera. Si la hoja se desvía de la
línea trazada (Fig. 235), no se intente con golpes bruscos volverla a su sitio; retrocédase un
poco y vuélvase a la línea trazada.
2. Se podrá facilitar el paso de la hoja por la madera, introduciendo una cuña en el corte ( Fig.
236).
3. No se use la hoja del serrucho para separar la madera antes de terminar el trabajo ( Fig.
237).
4. Al llegar al termino del corte, se reducirá la velocidad dando pasadas cortas y ligeras; y, con
el fin de que no se astille la madera, se sujetará con la mano izquierda el extremo sobrante
(Fig. 238).
5. En general, el serrucho se empuña con la mano derecha, mientras la izquierda asegura la
madera (Fig. 239); se mueven toda su longitud y se efectúa el corte evitando toda muesca
en el banco.
6. Conviene cerrar al lado de la línea de corte y paralelamente a la misma, de modo que,
respetando dicha línea, se obtenga la anchura deseada.
7. Para piezas que requieren gran presión es preferible realizar el trabajo con dos operarios;
Cuidado que requiere la sierra
Antes de comenzar a aserrar, examínese la línea de corte y quítense los clavos,
hierros, etc., que podrían estropear la herramienta. La hoja ha de estar
ligeramente untada de grasa o aceite para que no se oxide; con mayor motivo al
aserrar maderas resinosas, o piezas encoladas.
Cuando la sierra tiende a desviarse hacia un lado, es porqué los dientes no están
limados como es debido, o porque su triscado es defectuoso.
Al calentarse la hoja durante el trabajo, se dilata; al enfriarse, se contrae.
Convendrá tenerlo en cuenta para tensar o aflojar la cuerda en las sierras de
bastidor, y evitar que la hoja se agriete.
Para que el serrucho no quede aprisionado y astille la madera se bajará y
sostendrá con la mano izquierda (Fig. 240).
La Sierra en reposos se tendrá en pie con los dientes hacía abajo. Si dejará sobre
el banco, no se colocarán sobre ella herramientas metálicas que puedan
perjudicar el dentado.
Preparación del Cepillo (Fig. 241)
En los cepillo hemos de considerar: la caja o prisma de madera donde se sostiene
el hierro; la abertura que tiene en medio llamada lumbrera en su parte superior y
boca en la inferior; la hoja de hierro acerado; la contrahoja, y la cuña que es de
madera dura; ( El cepillo metálico y el Guillame constan de los mismos
elementos, exceptuando a veces la contrahoja.)
Ángulo de relieve es formado por el chaflán de la hoja y la base del cepillo. Según
sea la cantidad de filo que salga por la boca, será más o menos fio el trabajo que
realiza el cepillo. De ahí que. Antes de empezar con un trabajo haya que graduar
el filo del cepillo.
Cómo trabaja el cepillo
Un cepillo en realidad no es más que un escoplo o formón, colocado en el interior
de un prisma de madera. El filo de la hoja, al sobresalir de la abertura penetra en
la fibra, y sale la viruta por encima de la herramienta. La cantidad de hoja
saliente determinará el espesor de la viruta.
Para poder realizar a pulso con un formón el trabajo de un cepillo, se requeriría
mucho tiempo y gran habilidad.
Veámoslo prácticamente: fijemos una cuchilla sobre un taco de madera ( Fig.
242-A). Veremos que aquella conserva siempre la inclinación deseada, lográndose
con ello una superficie plana pero no pulida, ya que la madera va astillándose por
delante de la cuchilla.
Fig. 242—“Trabajo” de la hoja del cepillo
Colocando otro taco de madera en e filo de la madera (Fig. 242-B), retiene la
viruta y la cuchilla la corta sin desgarrar la fibra. En el cepillado, los tacos de
apoyo y de compresión tienen una misión muy importante.
En la figura 242-C veremos que, al cepillar una pieza la porción N retiene
constantemente la viruta que trata de ascender, mientras el filo verifica el corte
de la madera, para facilitar la salida de las virutas por la lumbrera, que se va
ensanchando hacia arriba.
Colocando la cuchilla con mucha inclinación como en D, habrá que afilarla con
frecuencia. Si además es defectuoso el bisel como en S, oprimirá la madera e
impedirá que el filo corte.
Cuña de sujeción de la cuchilla
La cuña es una pieza de madera dura, que se introduce en la lumbrera del cepillo
para asegurar firmemente la cuchilla con la adecuada inclinación; al mismo
tiempo hace presión en el extremo de la cuchilla para evitar que vibre durante el
trabajo, y facilita la salida de las virutas que se depositan en la lumbrera.
Evítese el introducir la cuña con violencia, pues puede llegar a romper el cepillo;
la cuña debe ser muy puntiaguda y asentar bien sobre la hoja, estando en ella
perfectamente ajustada en todo su ancho y grueso. Al comenzar el trabajo, se
golpea suavemente la cuña para que quede bien sujeta la cuchilla. Si se golpea
con exceso, avanza demasiado y obstruye la boca. Se dejará la cuña sin presión,
cuando el cepillo no deba usarse durante algún tiempo.
Ángulo de corte de la cuchilla
Una mayor longitud de bisel, dará el ángulo de corte más agudo; y una menor
longitud de bisel, dará un ángulo de corte mayor.
Trabajando sobre madera blanda, conviene que la cuchilla tenga un ángulo de
corte más agudo; y una menor longitud de bisel, dará un ángulo de corte mayor.
Trabajando sobre madera blanda, conviene que la cuchilla tenga un ángulo de
corte más agudo (Fig. 243-A), por exigir menos esfuerzo en su penetración, pero
no demasiado, para no debilitar la consistencia del filo. Si hay que cepillar una
madera dura, se empleará una cuchilla de corte menos agudo; de lo contrario,
dada la poca consistencia del bisel, la línea de corte o filo se mellará y se doblará
con facilidad (Fig. 243-C).
Mal Mal Bien -25°-35°
A B C
Fig. 243—Ángulo de corte de las Cuchillas
Si para un trabajo escogemos un bisel de ángulo mayo n (Fig. 243-B), la madera
opondrá excesiva resistencia de penetración del plano biselado.
La cuchilla del cepillo monta derecha para las maderas duras, y algo inclinada
para las blandas. Al cepilla con una cuchilla demasiado inclinada, costará más
hacerla avanzar.
Objeto de la contrahoja de los cepillos de pulir
Hemos visto en la fig. 242-C que la porción N impide que la madera, al ser
arrancada por la cuchilla, se afile fácilmente; pero, a pesar de ello, con el cepillo
de una hoja se obtienen sólo superficies y trabajos muy toscos. Para resultados
más satisfactorias y de mayor perfección, se recurre al contrahierro o contrahoja
(Fig. 244).
Fig., 245—Colocación de la contrahoja
La contrahoja obliga a la viruta a doblarse hacía adelante, no permitiendo que se
convierta en astilla; refuerza el filo de la cuchilla; y, por su forma concava, da una
mayor eficacia a la herramienta, impidiendo que levante astillas, nudos, repelos,
etc., mediante la presión del tornillo.
Para que su acción sea eficaz, la hoja y la contrahoja deben estar perfectamente
ajustadas al filo; en caso contrario (Fig. 245-A), las virutas se enredan en ellas y
obstruirán la boca del cepillo; o dejarán con facilidad que se introduzcan entre
ambas algunas virutas o repelos, que dificultarán notablemente la tarea ( Fig.
245-D).
Al ajustar la contrahoja, se sujetará aproximadamente a medio milímetro o a un
milímetro del corte (Fig. 245-B).
Para acabados muy finos y cepillados al hilo la contrahoja se coloca lo más cerca
posible del filo, pues una contrahoja alejada del filo (Fig. 245-C) no puede evitar
el astillamiento.
Fig. 246—Comprobando el saliente de la hoja
Para comprobar si la cuchilla sale lo suficiente, se mira a ojo (Fig. 246), o se
comprueba con los dedos si sale ligeramente, y por igual en toda su extensión.
Cuidado del Cepillo
Cuando no se usa el cepillo, se coloca de lado (Fig. 247). Para conservar el cepillo
en buen estado, téngase en cuenta las observaciones siguientes:
1°. Antes de guardarlo, se corre la cuchilla al interior de la lumbrera para
proteger su filo.
2°. Nunca se empleará un destornillador, un clavo, u otro instrumento metálico
para quitar las virutas acumuladas en la boca, sino un palito o cuña de madera
dura.
3°. Téngase ligeramente aceitadas las hojas y la caja.
Fig. 247 —El cepillo se deja de lado cuando no se usa.
LABRADO DE LA MADERA
Para ello, primero se desbastan, luego se labran, y por último se pulen.
Para desbastarlas, se empela el cepillo de una hoja; y para superficies mayores se
utiliza la garlopa. Para pulirlas, el cepillo debe de pulir. El guíame se usa para
hacer rebajos, y el acanalador, para hacer ranuras. También hay cepillos para
machimbrar, para moldurar, etc.
El labrado tiene por objeto cepillar una madera hasta dejarla plana en su
superficie, con los cantos a escuadra y a sus medidas exactas. Es esta una de las
operaciones fundamentales y más importantes del carpintero. No es posible hacer
bien un trabajo, si el labrado ha sido defectuoso.
Para esta operación se utiliza el garlopín, la garlopa, la regla, las entreguardas,
las escuadra y el gramil. En cepillados por testa (cabeza de la pieza) y en
superficies pequeñas, se utilizará el cepillo por ser de más fácil manejo. Para el
aplanado de superficies grandes, utilícese siempre la garlopa por ser de mejor
rendimiento (Fig. 248).
Fig. 248 —Para el aplanado se utiliza la garlopa.
Resulta mucho más fácil aplanar las superficies largas con un cepillo largo, que
con uno corto. La garlopa rebaja las partes altas sin tocar las depresiones (Fig.
249). En cambio, el cepillo se adapta a todas las desigualdades de la superficie,
rebajando los entrantes y salientes (Fig. 250), con lo cual no se consigue que la
superficie quede plana. El cepillo deja desigual una superficie ondulada, pero la
garlopa la deja plana.
Fig. 249 —La garlopa suprime las desigualdades.
Fig. 250 — El cepillo se adapta a las desigualdades.
Vetas de la madera
Las fibras de la madera forman las vetas. La resistencia puesta a la acción de las
herramientas de trabajo, depende en gran parte de la dirección de las vetas.
Una madera se corta o cepilla al hilo (en dirección de la veta), cuando las fibras
son paralelas a las superficies se dirá que una madera se cepilla al revés, cuando
las vetas quedan más o menos por testa, cuando se trabaja perpendicular a las
vetas ( Fig. 251).
Fig. 251 — Cepillando testas
Normas para un buen cepillado
En los trabajos de cepillado, se tendrá en cuenta la dirección en que han de
encontrarse las fibras.
1°. Corte a favor de la fibra. — La cuchilla tiende a comprimir una fibra sobre
otra; cada una tiene el apoyo de la inferior. El corte es limpio, seguido y sin
astillas. La viruta es uniforme; la superficie trabajada se presenta seguida, plana
y lisa (Fig. 252).
Fig. 252 —Dirección del cepillo según las fibras
Al cepillar maderas cortadas en curva la herramienta se lleva en dirección a la
veta (Fig. 253). De no hacerlo así se quiebra la madera en vez de alisarla.
Fig. 253 — Cuando es una curva se hace mitad por parte.
2°. Corte contra fibra —La cuchilla tiende a arrancar y a separar unas fibras de
otras (Fig. 254), quedando aprisionada entre ellas, y levantándolas. En este caso,
las fibras de la madera se quiebran tanto más cuanto sea mayor el espesor de la
viruta, dando por resultado una superficie tosca, irregular y repelosa. Por otra
parte, la contrahoja quebrando la viruta, tiende a facilitar el trabajo. En este caso
se procurará que la cuchilla salga lo menos posible para que dé virutas delgadas.
Fig. 254 — Trabajo a contrafibra.
3°. Corte en sentido transversal — El filo de la cuchilla paralelo a las fibras,
avanza perpendicularmente a ellas (Fig. 255). Las fibras ofrecen una resistencia
mínima a la separación, pues el filo actúa sucesivamente sobre poquísimas
fibras; pero la superficie resulta fácilmente astillable, irregular y áspera. Para
evitar este inconveniente se puede realizar el corte en sentido oblicuo, de modo
que se corten las fibras a la vez, con lo cuál la superficie cepillada queda mejor
alisada.
Fig. 255 —Cepillando a través
Fig. 256 —Astillado al borde de una pieza.
4°. Corte en sentido Oblicuo — Como la resistencia del corte cambia de un punto
a otro por la diversa calidad de las fibras, se procurará que el corte empiece
donde la resistencia sea menor; y cuanta más tienda a seguir la dirección de la
fibra y más fina sea la viruta, tanto mejor quedará la superficie trabajada.
5°. Corte por Testa — En la superficie trabajada por testa, ósea, perpendicular a
la dirección a las fibras, quedan estas cortadas limpiamente; pero es muy fácil
que se astillen al llegar a los bordes de la pieza (Fig. 256).
Posición para labrar las piezas
El cepillo, el galopín y la garlopa se manejan tomando la herramienta con la
derecha por la empuñadura, y acompañándola con la izquierda delante de la
lumbrera (Fig. 257).
Fig. 257 — El cepillo se coge con la derecha y se acompaña con la izquierda.
Colocándose a la izquierda de la pieza, con su extremo hacia el frente y
adelantando el pie izquierdo, se da a la herramienta un movimiento de vaivén
coordinando con el cuerpo y los brazos. Al avanzar la herramienta, se tendrá la
cabeza aproximadamente sobre el mango del cepillo; y, al volver el cepillo se
levantará este un poco por detrás para que la chuchilla no toque la madera,
evitando así que el filo se gaste. La pieza estará a una altura conveniente para
que en todo momento pueda dominarla el operario.
Fig. 258 — Técnica de labrado
Debe cepillarse siempre de frente y sin inclinar la herramienta excepto en los
contornos de nudos, madera revirada o tortuosa, etc. Dando cortes ligeros, pero
no profundos, ni energéticos, se labrará mejor la madera, y con mayor facilidad y
rapidez.
El operario debe dominar perfectamente la garlopa, sentir como trabaja, y hacerla
avanzar con golpes largos y decididos.
Técnica del labrado
Una vez aserrada la pieza, hay que labrarla conforme a las medidas dadas,
operación que se realiza con el cepillo basto o con el garlopín, y se termina con la
garlopa, cuya hoja tendrá poco saliente, para dejar la superficie plana.
Para hacer bien esta operación, se seguirán las siguientes normas:
1°. Examínese antes la madera para ver la dirección de la veta. Las maderas
duras y con fibra ondulada se rajan al sacar virutas gruesas. Es preferible dar
pasadas cortas y cortes muy finos.
2°. La madera que se ha de cepillar, se dejará bien sujeta en la prensa, con un
tornillo, o contra el corchete.
3°. Se comenzará y se terminará el corte (fig. 258-A) manteniendo el cepillo
horizontal a la pieza y paralelo al borde, ejerciendo presión en la parte delantera
del cepillo al comenzar, y en la parte trasera al terminar. (fig. 259). Nunca se
comenzará el corte con la punta del cepillo hacía arriba (fig, 258-B), ni se
terminará con la punta hacía abajo. Esto daría por resultado superficies
curvadas.
4°. En el cepillo por testa, la madera se astilla en el borde si el cepillo se pasa en
la misma dirección sobre toda la superficie (fig. 260-A), o respaldando el trabajo
con una pieza adicional en el punto débil (fig. 260_C, D, E), o también
recurriendo al biselo de las esquinas (fig. 260-F).
5°. Para el cepillado de cantos, tómese una posición cómoda pero firme. Cójase el
cepillo de modo que se mantenga a escuadra con la superficie del trabajo (fig.
261).
6°. Durante las pasadas, la presión será uniforme sobre ambos extremos del
cepillo o de la garlopa, para evitar que se formen sinuosidades en la superficie. La
viruta debe salir ligera, ancha, con facilidad y siempre igual. Si sale arrugada y
rota, señal es de que hay un exceso de filo, o que la contrahoja está demasiado
cerca o poco ajustada a la hoja. Si el cepillo resbala y no ataca a la madera, es
porque el filo sale poco o es poco cortante.
Fig. 259 — Precauciones al empezar y terminar el cepillado .
Causas de un mal cepillado
Un mal cepillado puede obedecer a estas causas:
1°. Que la base del cepillo este desgastada junto a la lumbrera y que el filo no
tenga contacto con la pieza.
2°. Que el filo este embotado o no penetre en la madera por tener el bisel
redondeado.
3°. Que la madera este muy verde o muy húmeda.
4°. Que la garlopa tengo el filo muy saliente ( Lo que causa que se clave,
principalmente en el arranque), o que el filo no este paralelo a la superficie.
Fig. 260 — Cómo cepillar las testas.
5°. Que en vez de llevar bien derecha la herramienta, se lleve sesgada o inclinada.
6°. Qué el cepillo se manche de cola en las maderas encoladas. En tal caso frótese
la base con alguna almohadilla de algodón impregnada con aceite.
Fig. 261 — Correcta posición para el cepillado de cantos.
Fig. 262 — Comprobando con la escuadra.
Fig. 263 — Comprobando diagonalmente con la regla.
Fig. 264 — Comprobación con las entreguardas.
Comprobación — Una pieza está bien alisada cuando, al pasar la garlopa, se
saca la viruta del largo de la misma. Para comprobarlo, se aplica una regla de
canto sobre ella. Si la cara está bien plana, la regla deberá coincidir en las
ondulaciones que hubiere, las cuales se corregirán con la garlopa. En vez de una
regla, puede emplearse una escuadra (fig. 262), o una regla colocada
diagonalmente (fig. 263).
También puede comprobarse utilizando las entreguardas (fig. 264). Po este
procedimiento se advierte en seguida el alabeo.
En la práctica, se aprecian los defectos (fig. 265) levantando y observándola a
contra luz.
Fig. 265 — Comprobando a contraluz una superficie plana.
USO DE LAS ESCOFINAS Y LIMAS
El limado es una operación mediante la cual se arranca material de una pieza,
con el fin de dejarlas en la forma y dimensión requeridas. Para el desbaste,
utilícese la escofina; para el pulido, la lima.
Los diversos tipos de limas y escofinas se clasifican según la forma del cuerpo, el
tipo, y corte de los dientes. Al escogerlas, es importante saber que material se va
a trabajar con ellas.
Las limas utilizadas para la madera son semejantes a las usadas para los
metales. Se diferencian sólo en los dientes, que forman resaltes de posición
inclinada, para no producir rayados desiguales en la superficie.
Normas para el uso de la escofina y la lima
No es cosa fácil el aprender a usar correctamente las limas. Para realizar un buen
trabajo de lima, se procederá como sigue:
1°. La pieza que se va a limar debe estar a la altura del codo del operario.
2°. Empúñese la lima en la forma que indica la figura 266.
3°. Procúrese ejercer solo la presión necesaria para que la lima corte.
Observaciones:
1ª. La lima es una herramienta delicada. Se evitará por tanto que caiga al suelo; pues, siendo de
acero, con facilidad se rompe.
2ª. Solo se limará con ella maderas, nunca hierros ni otros materiales.
3ª. Evítese el roce de unas con otras, pues se desgasta el corte.
4ª. Tómese siempre por el mango, nunca por la hoja, pues el sudor, la grasa y la suciedad las
embotan.
5ª. Una línea embotada pierde su eficacia porque no puede penetrar en la madera.
6ª. El óxido destruye el filo de los dientes; protéjase pues de la humedad.
USO DE LOS BASTRENES
Los bordes convexos o cóncavos generalmente se alisan con un bastrén (fig.267).
Fig. 267 — Uso del bastrén.
Esta herramienta (fig. 268-A) tiene un fondo plano que se emplea en curvas de
mucho radio, y un fondo convexo para curvas cóncavas de radio pequeño.
También podrá usarse un bastrén con dos hojas; una recta y otra convexa.
Fig. 268 Bastrenes
A, Bastren con hoja recta; B, Bastrén con hoja recta y curva.
Es fácil adiestrarse en el manejo del bastrén. Se coge con ambas manos, haciendo
girar las muñecas para que el corte actúe adaptándose a las curvas. De ordinario
se empuja hacia delante (fig. 269), pero también puede invertirse la dirección. Se
pondrá atención para cortar a favor de la veta, especialmente en las curvas en
que la fibra cambia de dirección (fig. 270).
Fig.269 —Llevando el bastrén hacia adelante.
Fig.270 —Dirección del bastrén según la fibra de la madera.
Cómo deben usarse las raquetas y cuchillas
Síganse las normas siguientes:
1ª. Se maneja con ambas manos, como indica la figura 271. Las herramientas
Se pueden llevar de atrás hacia adelante o de delante hacia atrás.
2ª. La cuchilla se lleva en dirección a la beta, pero algo sesgada (fig. 271-B, C, D).
Presionando en el centro con los dedos pulgares, la cuchilla se dobla ligeramente,
e impide que las puntas se hundan en la madera (fig. 271-A, B, C). La cuchilla y
la pieza podrán formar un ángulo máximo de 85° (fig. 272).
3°. Con unas pocas pasadas de cuchillas. Se quitan las últimas imperfecciones
dejadas por el cepillo, especialmente en superficies de madera dura, o difíciles de
trabajar y cepillar.
4°. Las pasadas de cuchilla sean largas. No hay que entretenerse en el mismo
sitio, para no hacer sinuosidades.
5°. Para las maderas blandas, tiernas o de fibra ancha y gruesa, no se debe usar
la cuchilla; basta pulirlas con cepillo de dos hojas.
Fig. 272 —Angulo de la cuchilla.
USO DE PAPEL DE LIJA
El papel de lija se usa con un soporte o calzo.
Consiste en un taco (fig. 273) de 10 X 15 X 3cm., aproximadamente, al que se le
encola un suplemento de corcho, fieltro o algodón, para obtener una superficie
blanda; y, tomando una tira de lija, se envuelve sobre la madera y se aplica sobre
la parte blanda. Si la madera es blanda, se lleva al principio en sentido
transversal, y luego a lo largo de la fibra. Pero si la madera es dura, se dan las
pasadas a lo largo de la fibra.
Pulidas las caras, se pulen los cantos, matando las aristas sin redondearlas; y
con esto se termina el pulido de la pieza.
Para pulir superficies curvas, como por ejemplo molduras; se necesitan unas
piezas especiales de madera blanda, que lleva en un hueco la forma o perfil de la
moldura (fig.274). Cuando se tiene que pulir una moldura nueva, se construye
una pieza especial para ella, y así muy pronto se tiene una colección de ellas.
Conviene advertir que con la lija se puede pulir únicamente superficies bien
acabadas.
A las operaciones de teñido, pintado, barnizado, etc., debe preceder siempre una
concienzuda operación de lijado, si se quiere obtener un acabado perfecto.
Fig. 273 —Calzo para el papel de lija.
Fig. 274 — Calzos especiales para pulir molduras.
USO DE LOS GATOS O TORNILLOS
Los elementos de obra en la carpintería y ebanistería están formados por
ensambles de varias piezas, pero se consigue la unión sólida de dichos ensambles
con la prensa o con los apretadores.
Fig. 275 — Usando los apretadores para mantener unido el ensamble.
A, Comprobando con la escuadra un ángulo recto; B, Comprobando con la falsa escuadra.
En un bastidor, los ensambles se mantendrán unidos con el auxilio de
apretadores o sargentos, colocándolos perpendiculares a los montajes, y
siguiendo en lo posible la dirección del eje.
Se controlarán los ángulos (fig. 275). Si fuere necesario, se corregirán con unos
golpes de martillo o de maza, o también disponiendo los apretadores con ligera
oblicuidad respecto a la traviesa.
Si hubiera alabeo en los bastidores, se sube o baja el cuerpo con relación al eje
del ensamble.
Fig. 276 — Uso de los gato o tornillos
Es conveniente poner almohadillas (Fig. 276-A) en contacto con la madera, para
evitar muescas u otros desperfectos.
Véase su uso en la figura 276-A y B. Adviértase en C y en D, como el tronillo
demasiado apretado y en posición defectuosa, deforma la prensa.