Derecho Romano Ii Parcial
Derecho Romano Ii Parcial
Patrimonio
b) Peculium castrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en
el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por
testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin
haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias. En
época justiniana cambió el régimen y se estableció que si el filius familias intestado
moría se abría la sucesión legitima.
c) Peculium quasicastrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría
como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas.
d) Peculium adventicium. Estaba formado por los bienes procedentes de la madre que
adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía
el peculio y la administración y más tarde se amplió el peculio porque incluían los
ascendientes maternos.
Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los
derechos personales.
Los derechos reales: Para el derecho romano y de acuerdo como no los define el Dr.
Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una
persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa.
Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.
De acuerdo a la doctrina podemos definir hoy por hoy a los derechos reales de la
siguiente manera: Es aquel derecho subjetivo que atribuye a su titular un poder o
señorío directo e inmediato sobre una cosa determinada, sin necesidad de intermediario
alguna personalmente obligado, y que impone a si mismo a todo el mundo (erga omnes)
un deber de respeto o exclusión y a veces, cuando se trata de derechos reales limitados,
un hacer posiblemente conectado a un soportar.
Derechos Reales
Por lo tanto, Derecho real es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre
una cosa específica, sin que haya un sujeto pasivo concretamente determinado contra
quien pueda ir aquella dirigida personalmente.
Para el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata
entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre
una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.
Según Eugene Petit: “El derecho real es la relación directa de una persona con una cosa
determinada, de la cual aquella obtiene un determinado beneficio, con exclusión de
todas las demás”
Hay teorías que niegan los derechos reales basándose en la inexistencia de relaciones
entre personas y cosas. Para estas teorías las relaciones serían entre personas. Es cierto,
que en todo derecho real hay una relación entre personas, derivada de la obligación de
respetar las situaciones de titularidad o derechos sobre los bienes, pero esta es una
obligación de Derecho público, de respeto de las situaciones jurídicas de los terceros y
aplicable a todos los ámbitos de la normatividad.
Los derechos reales son transmisibles; por cuanto se trasmiten de un titular a otro a
través, de todos los modos de enajenación y adquisición que se establecen en el derecho
civil.
Los derechos reales no se extinguen por el no uso; pero si se aplica la prescripción
adquisitiva.
Los derechos reales son preferentes; es decir que el titular del derecho nada tiene que
temer, aun cuando se constituyeran posteriormente otros derechos sobre la misma cosa
y en beneficio de otras personas.
Los derechos son limitados; en el sentido de que solo pueden ser creados por el derecho.
Los derechos reales se sancionan y se defienden con acciones reales y contra cualquier
persona que obstaculice su ejercicio, pudiéndose perseguir la cosa de manos de quien se
encuentre.
Las cosas
Concepto de cosa.
Los romanos denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre
que ocupa un lugar en el espacio, en este sentido es todo lo que existe y por lo tanto en
este concepto se engloban las cosas materiales o corporales; así como las incorporales.
En sentido Restringido: Cosa es todo aquello que procura una utilidad al hombre y es
susceptible de propiedad privada, es este sentido cosa es sinónimo de bien. En sentido
Jurídico: Cosa es todo aquello que puede ser objeto de derecho patrimonial y representa
una utilidad estimable en dinero.
El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos,
es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o
abstracta y que sea susceptible de apreciación económica.
Los juristas romanos se referían a ella como al objeto material (corpus) , en oposición a
los actos del hombre. Denota una cosa corporal, físicamente delimitada y jurídicamente
independiente.
En las fuentes romanas se encuentra la clásica división de las cosas en res intra
patrimonium y en res extra patrimonium, según sean bienes económicos de los
particulares o no.
Otra clasificación más comprensiva y precisa, clasifica las cosas en res intra
commercium y res extra commercium. Y además denomina res mullius a las res intra
commercium que no son propiedad de nadie y res delictae a aquéllas cuya propiedad ha
renunciado el dueño por abandono.
Res extra commercium
Aquí se cuentan las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales
por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la
división de las cosas:
Res divini iuris:
Sacrae, religiosae, sanctae. Las res divini iuris son las cosas de derecho divino. Entre
ellas se encontraban:
Las cosas sagradas (res sacrae): Consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su
autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o
de un senadoconsulto, como los templos. Para que un templo o un vaso se considere
sagrado, debe consagrarse. Ello implica una ceremonia de consagración .
Las cosas religiosas (religiosae): Consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos
donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el
consentimiento del dueño del suelo .
Las cosas santas (sanctae): Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”,
porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las
puertas de las ciudades es la pena de muerte. Precisamente Rómulo mató a Remo por
haber violado el término o límite de la recién fundada Roma .
También las leyes se consideran santas. De ahí que una de sus partes sea la sanción, que
indica la pena aplicable en caso de incumplimiento.
Las leyes fueron siempre santas en la antigüedad. Recordemos la leyenda escrita en el
peñasco de las Termopilas: “Viajero, ve a decir a Esparta que aquí hemos muerto por
defender sus leyes” .
Res humani iuris:
Todas las demás cosas son de derecho humano. Las cosas de derecho humano admiten
varias clasificaciones:
Comunes (res comunes ómnium): Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común
a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar.
Públicas (res publicae): Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la
comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc.
Universales (res universitatis): Son las cosas que integran el patrimonio de una
comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños
públicos y las plazas. La ciudad.
Res intra commercium
Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se
pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte
de particulares. Conocidas desde la época de la Ley de las XII Tablas . Se dividen en:
Mancipi y nec mancipi
Mancipi: Son las que podían adquirirse por la mancipatio. La mancipatio es una forma
antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. El que transmitía un
bien mancipable (mancipio dans) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran
considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía
algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un
sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable
puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado
que era un mecanismo solemne.
La distinción entre cosas mancipi y nec mancipi habría tenido su origen en que las
primeras eran las más apreciadas por estar unidas en cierta forma al trabajo de la tierra.
Por eso, para transferirse el dominio de ellas se requería de modos solemnes (la
mancipatio o la in iure cesio). Si no se utilizaba alguno de los modos indicados, la res
mancipi continuaba perteneciendo al mismo dueño. Por ejemplo, si se entregaba un
esclavo, haciéndose tradición de él y no se utilizaban la mancipatio ni la in iure cessio ,
el esclavo seguía siendo de propiedad del que lo entregó, con las consecuencias que
veremos más adelante.
La distinción entre res mancipi y nec mancipi ya existía en tiempos de la ley de las XII
Tablas. Tuvo gran importancia durante el derecho clásico. Justiniano termina con ella en
531 D.C/.
Ulpiano dice que son cosas mancipi las siguientes: los fundos y casas ubicadas en la
península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y
animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes
domesticados.
Nec mancipi: Son todas las demás, fuera de las mencionadas. El dominio de las cosas
nec mancipi se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de
la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de
hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis , como se verá
oportunamente. Se requería, por cierto, que el “tradens” fuera dueño de la cosa que
entregaba. Como la “traditio” requería de la entrega de la cosa, se entiende que las cosas
incorporales o derechos no pudieron transferirse por “traditio”.
La enumeración de las cosas mancipi es taxativa. No hay más que las mencionadas.
Sorprende, sin embargo, que las servidumbres rústicas -que son cosas incorporales-
hayan sido consideradas cosas mancipi (y, por tanto, corporales), según Gayo .
Clasificación de las cosas de acuerdo a su naturaleza
Semovientes
Cosas muebles
Inanimadas
Inmuebles por naturaleza
Cosas inmuebles Inmuebles por adherencia
Inmuebles por destinación
Cosas fungibles
Cosas no fungibles
Cosas consumibles
Cosas corporales Cosas no consumibles
Cosas divisibles
Cosas indivisibles
Clasificación Cosas simples
de las cosas Cosas compuestas
de acuerdo a
su naturaleza Res nullius
Res derelictae
Cosas principales
Cosas accesorias
Cosas incorporales
Semovientes:
Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que
intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo.
De la ocupación de semovientes el Derecho Romano presentó una clasificación de los
animales que ha sido adoptado por las diversas legislaciones en las distintas épocas y
lugares hasta la adopción por parte del derecho positivo vigente con ligeras variantes, en
las que se establece la distinción entre los animales fieros amansados y domésticos,
considerando a los primeros, es decir a los fieros, como aquellos animales salvajes que
son aquellos que viven en libertad y solo pueden ser atrapados mediante el uso de la
fuerza como los osos, pájaros, leones, jabalíes, venados, etc.; los amansados que son los
ya citados y que han sido privados de la libertado y son aprovechados por el hombre al
haberlos adiestrado para trabajos domésticos, exhibiciones, etc., o simplemente para
exhibirlos públicamente en zoológicos; y los mansos o domésticos que son los que
nacen y son criados bajo el dominio del ser humano como el caballo, las aves de corral,
el asno, el perro, etc.
Respecto de los primeros, es decir respecto de los animales fieros es respecto de los
únicos que se puede realizar la ocupación o apropiación ya que los amansados y los
mansos o domésticos carecen del res nullius , es decir tienen un propietario salvo el caso
en que dicho propietario los haya abandonado con el deseo de dejar de ser su
propietario.
Cabe señalar que sobre los animales domesticados puede ejercerse la ocupación o
apropiación solo en el caso de que hayan recobrado su primitiva libertad perdiendo la
consuetudo revertendi pero mientras están en poder y sujeción del dueño a él pertenecen
y no pueden ser objeto de apropiación u ocupación.
Inanimadas:
Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe
moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro.
Cosas inmuebles
Son las que no pueden trasladarse de un lugar a otro. Hay diversas clases de inmuebles:
Inmuebles por naturaleza: Como los edificios, el suelo. La naturaleza misma les ha dado
el carácter de inmuebles.
Entre los inmuebles por naturaleza conviene distinguir los fundos provinciales de los
fundos itálicos Estos últimos son, en principio, los que están dentro de la península
itálica. Son susceptibles de propiedad privada. Los provinciales pertenecen al pueblo
romano, pero pueden ser arrendados a los particulares. Con Diocleciano desaparece la
distinción y todos son susceptibles de propiedad privada.
"La mayoría estima que el suelo provincial o es del dominio del pueblo romano, o lo es
del César, por lo que se considera que nosotros sólo podemos tener la posesión o el
usufructo del mismo." (Gayo, II, 7).
Es así como durante muchos años sólo existió propiedad privada sobre el suelo itálico.
Inmuebles por adherencia: Son aquellas cosas muebles por naturaleza, pero que al
adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave
detrimento de la cosa. Así ocurre, por ejemplo, con los ladrillos puestos en una casa.
Inmuebles por destinación: Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen
inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los
arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación.
Cosas fungibles y no fungibles
Cosas fungibles: Se caracterizan porque pueden sustituirse unas por otras sin tomar en
cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número. Así, son fungibles el
vino, el dinero, el trigo, el aceite, etc.
Quien debe una cosa genérica debe devolver igual número de sujetos de la especie que
recibió, de la misma calidad.
Cosas no fungibles: Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un
acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos. Típico ejemplo
de cosa fungible es el dinero. En cambio una, moneda de colección es no fungible.
Una cosa puede ser no fungible, bien por su naturaleza, bien por la voluntad de las
partes. Es no fungible por naturaleza un cuadro, el fundo Cornelíano; el esclavo Stico.
Es no fungible por voluntad de las partes una oveja marcada, dentro de un rebaño.
La diferencia fundamental entre unas y otras está en que, mientras las cosas fungibles
pueden reemplazarse unas por otras, las no fungibles son irreemplazables.
Cosas consumibles y no consumibles
Cosas consumibles: Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad
puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero). La fruta se consume
físicamente al primer uso. El dinero, en cambio, se consume jurídicamente porque se
emplea transfiriéndolo.
Se dice que a las cosas consumibles se da el uso adecuado a su naturaleza
consumiéndolas.
Cosas no consumibles: Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una
bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la
naturaleza de la cosa.
Lo normal será que las cosas fungibles sean también consumibles. Puede ocurrir que no
sea así: una torta muy artística solicitada a su dueño para adornar una mesa con cargo de
restituirla terminada la comida.
La propiedad
La propiedad en su evolución histórica
Propiedad: En su acepción más restringida y técnica es un Derecho real que recae sobre
cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular
un poder general y pleno sobre la cosa. La propiedad representa una facultad de
apropiación sobre los bienes con exclusión de todos los demás del goce y disfrute de los
mismos.
Frente a la propiedad que es un concepto económico-jurídico y con un significado
predominantemente objetivo que acentúa la relación de pertenencia de una cosa a una
persona, la palabra dominio tiene un significado predominantemente subjetivo que
implica la potestad que sobre la cosa corresponde al titular.
Podemos distinguir los siguientes tipos históricos de propiedad:
Dominium ex iure quiritium: Durante algun tiempo es la única forma de propiedad
reconocida por el Ius civile. Son sus requisitos los siguientes:
- Que el sujeto titular del dominio fuese un ciudadano romano o bien un latino a quien
se hubiese concedido el Ius Comercii .
- Que el objeto del dominio fuese una cosa mueble o un bien inmueble situado en suelo
Itálico.
- Que la adquisición se lleve a cabo mediante un modo civil que es la Mancipatio para la
res mancipi y la Traditio para la res nec mancipii.
- En los casos de transmisión de la cosa de una persona a otra que el transmitente
tuviese a su vez el dominium ex iure quiritium de la cosa transmitida.
Propiedad bonitaria pretoria o in bonis habere: Surge de la protección concedida por el
Pretor a quienes por no haber adquirido con arreglo a los modos civiles solemnes eran
meros poseedores de las cosas.
Dicha protección consiste:
- Se atribuye a estos poseedores la exceptio rei venditae et traditae (Excepción de cosa
vendida y entregada) frente a la acción ejercitada por el propietario transmitente de la
cosa para la recuperación de la misma.
- Se concede a estos poseedores el remedio representado por la actio Publiciana,
llamada también algunas veces vindicatio utilis - era un remedo concedido por un pretor
a aquellos que, habiendo adquirido con buena fe y justo título una cosa, y antes de haber
consumado a su favor la usucapión, perdían la posesión de ella, para que pudieran
dirigirse contra cualquier detentador que tuviese título inferior al suyo. Con esta acción
se protege al poseedor de mejor derecho frente a otro poseedor de peor derecho.
Descansaba en una ficción jurídica, cual es la de suponer el pretor que el poseedor
demandante había ya cumplido la usucapión.
Propiedad provincial: Se discute su existencia por numerosos romanistas porque el
Derecho de propiedad privada o particular sobre bienes inmuebles solo era posible
respecto del suelo romano.
Los fundos en cambio situados en suelo provincial, es decir, fuera de Italia pertenecían
al Estado, el cual no obstante podía conceder a los particulares su uso o disfrute
mediante el pago de un tributo o canon.
Con la supresión de la distinción entre suelo provincial y suelo Itálico y consiguiente
imposición de tributos a los fundos Itálicos esta modalidad de propiedad desaparece del
Derecho romano.
Propiedad de los peregrinos: Aunque los peregrinos no podían ser propietarios por
Derecho quiritario y su capacidad jurídica se regulaba por el ius gentium , no obstante el
Pretor concedió cierta protección a la propiedad de hecho correspondiente a los
peregrinos. Con la Constitutio Antoniniana desaparece la prohibición jurídica de los
peregrinos y también en este aspecto se unifica el Derecho de propiedad.
Modos originarios de adquisición de la propiedad
Son modos de adquisición del dominio aquellos hechos jurídicos a los que la ley
reconoce la virtud de originar el dominio en una persona.
Son originarios los modos que hacen adquirir la propiedad independientemente de un
Derecho anterior de cualquier otra persona y derivativos los que hacen adquirir una
propiedad fundada en un precedente Derecho que tenía otra persona.
Gayo distinguió entre modos de adquirir iuris civile y iuris Gentium, según su
aplicación entre ciudadanos o también entre ciudadanos y extranjeros o extranjeros
entre sí. Entre los primeros estaban la mancipatio, la in iure cessio y la usucapio,
mientras que la ocupación, accesión, especificación y traditio, basados en la razón
natural, fueron reconocidos por la labor del Pretor.
La mancipatio
La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y
clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi,
que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga). La pecunia
(dinero) y el resto de animales carecían de importancia puesto que estaban destinados en
parte al comercio. El que transmitía un bien mancipable (el mancipio dans ) lo hacía
para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral
de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de
la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio
accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras
sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. El
libripens pesaba en una balanza un trozo de cobre y el mancipio accipiens pronunciaba
unas palabras sacrales mientras que el mancipio dans guarda silencio dando a entender
que le daba “imperium” a dicho acto. El mancipio dans tenía la responsabilidad de
describir el bien mancipable (por ejemplo una finca) y si lo hacía erróneamente, el
mancipio accipiens disponía de la actio de modo agri . Por último, el mancipio dans
tenía la responsabilidad de auctoritas, que consistía en defender al mancipio accipiens
en un juicio en el hipotético caso de que un tercero reclamara el bien mancipable al
considerarlo como propio.
In iure cesio hereditatis
In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor
de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio. En el derecho clásico el heredero
ab intestato podía hacer cesión de la herencia, tanto a título oneroso como gratuito, a
cuyo efecto el cesionario ejercitaba ficticiamente la acción de petición de herencia,
hereditatis petitio, y el heredero se allanaba a ella in iure. Los efectos eran totales si se
hacía antes de la aceptación, no así después, en que ya estaban interesados los
acreedores del difunto, por cuyas deudas respondía el heredero aceptante.
Usucapión
Usucapio es una palabra compuesta del sustantivo usus, término arcaico utilizado para
designar la posesión, y del verbo capere (tomar, coger), esto es, adquisición de la
propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo.
La certeza del derecho se evidencia en un texto de Gayo, para quien la usucapión fue
introducida en función del interés público, precisamente para evitar que la propiedad de
algunas cosas aparezca permanentemente incierta. Es claro que la existencia de la
usucapión responde a la exigencia de crear condiciones de seguridad y certeza en torno
a
la propiedad de las cosas.
La finalidad es remediar una adquisición que ha resultado viciosa, bien por defecto de
forma, porque el modo empleado para transmitir la propiedad no fue el adecuado
(transmisión de la propiedad de una res mancipi mediante traditio y no mediante
mancipatio), bien por razones de fondo, esto es, cuando el transmitente no era el
propietario o no tenía la capacidad necesaria para transmitir la propiedad. Con un
ejemplo quedará más claro: si alguien, no propietario o sin capacidad para transmitir la
propiedad, me entrega una cosa (traditio), no adquiero la propiedad sino que sólo recibo
la posesión, creándose una situación jurídicamente incierta en la que juegan:
a) El transmitente no propietario, por lo que la adquisición resultó viciosa.
b) El legítimo propietario.
c) El adquirente que cree de buena fe haber adquirido a su dueño.
Para que tal situación de incerteza no se prolongase indefinidamente, mediante la
usucapión el poseedor se convierte en propietario, una vez transcurrido el tiempo
exigido y cumplidos otros requisitos que fueron configurándose más lentamente y de los
que después hablaremos.
La usucapión era ya conocida en el antiguo Derecho romano. Según un ambiguo texto
de las XII Tablas, consistía en la adquisición de la propiedad por el paso del tiempo:
transcurridos dos años para los fundos y un año para las demás cosas, el poseedor se
convertía en propietario, demostrando tan sólo que la cosa había estado en su poder
durante el tiempo indicado. Es más probable que en esta época sólo eran necesarios la
posesión y el tiempo; la buena fe y el justo título como elementos imprescindibles de la
usucapión fueron producto de una elaboración jurisprudencial más evolucionada y
tardía.
A partir de ahí la interpretación de los juristas fue perfeccionando la institución que se
desarrolló favorablemente hasta cuajar en la compilación justinianea como un modo de
adquirir la propiedad, cuyo fundamento jurídico y elementos esenciales no difieren de
aquéllos del derecho moderno.
En el curso de dicha evolución, como quiera que la usucapión era sólo aplicable a los
fundos itálicos, la jurisprudencia clásica creó otra figura paralela denominada longi
temporis praescriptio , en relación con los fundos provinciales, y cuyo mecanismo era el
siguiente: todo aquél que hubiese poseído un fundo provincial durante diez años entre
presentes y veinte entre ausentes, frente a la reivindicación del legítimo propietario
podía oponer una exceptio , en la que hacía valer el tiempo que había estado poseyendo
de buena fe. Aunque el poseedor no adquiría la propiedad, al poder contestar las
pretensiones del legítimo propietario, actuaba como si lo fuese.
Más tarde, a finales del s. III d. C., suprimida la distinción entre fundos itálicos y fundos
provinciales, la separación entre usucapio y praescriptio longi temporis no tiene ya
sentido. Fue Justiniano quien fusionó ambos institutos en el año 531 (C. 7, 31, 1),
manteniendo el nombre de usucapión para las cosas muebles y el de praescriptio para
los bienes inmuebles, aunque bajo la doble terminología tan sólo encontramos una única
institución con las mismas reglas: la usucapión o prescripción adquisitiva del derecho
moderno.
Ahora sólo resta abordar el concepto y los requisitos de la usucapión tal como quedan
definitivamente perfilados en el derecho justinianeo.
Según el concepto ya expuesto, para usucapir son necesarios cinco elementos que
suelen tradicionalmente citarse en la siguiente regla mnemotécnica: res habilis , titulus ,
fides , possessio, tempus .
La ocupación:
Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión
de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia.
Supuestos de ocupación:
- Insula in Mari nata: (la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo
ocupa porque carece de dueño efectivo anterior.
- La pesca y caza: Solo puede adquirirse por ocupación los animales salvajes, es decir,
los que están en estado de libertad natural , así como los domesticados que hubiesen
huido de la custodia del dueño y hubiesen perdido el propósito de regresar (animus
revertendi), pero no son ocupables los animales domésticos.
- La Res Derelictae: Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de
cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por
parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi .
- Res Hostium: Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a
poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la
adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del
emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se
encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento
fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo
el tesoro era para el descubridor.
Accesiones
Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a
otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo. Pueden
distinguirse:
Accesión de inmueble a inmueble:
La Avulsio (fuerza del río): consiste no ya en una incorporación lenta sino en una
incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción
separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este
supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción.
INTRODUCCIÓN
La obligación romana nació en tiempos arcaicos dentro del terreno de los delitos.
Originalmente, la comisión de un delito hacía surgir a favor de la víctima o de su
familia, un derecho de venganza, el cual, mediante una composición podía
transformarse en el derecho de la víctima o de su familia a exigir cierta prestación del
culpable o de su familia. Como garantía del cumplimiento de tal prestación, un miembro
de la familia del culpable quedaba obligatus, o sea, “atado” en la domus de la víctima
como una especie de rehén. Por tanto, la obligación antigua era una atadura en garantía
de cumplimiento de prestaciones nacidas de los delitos.
Una persona se vincula o se somete a otro por el acto del nexum. Este acto está
relacionado con la mancipatio, consistente en una automancipación o sometimiento de
una persona a otra para garantizar una deuda propia o ajena. Una lex Poetelia Papiria del
263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el sometimiento personal del deudor por el de sus
bienes, transformando así la vinculación personal en patrimonial.
En una primera fase sólo existen las obligaciones tuteladas para acciones reconocidas en
el ius civile. Para Gayo una acción es personal cuando reclamamos, contra el que nos
está obligando, a causa de un contrato o un delito; es decir, cuando pretendemos que
debe dar, hacer o prestar (dare, facere, praestare, oportere. Oportere hace siempre
referencia a una deuda por derecho civil)
En las relaciones tituladas por el pretor, se habla de estar sujeto o sometido a la acción
(actione teneri). En derecho clásico se denominan obligaciones a las relaciones
personales defendidas por acciones pretorias. Desde el siglo I a. C. el pretor concede
una serie de acciones in factum, para reprimir conductas en las que intervienen dolo.
En su mayoría son acciones penales; otras deben incluirse entre los créditos y otras entre
las acciones de buena fe, como la de gestión de negocios o de depósito. En derecho
DEFINICIÓN DE LA OBLIGACIÓN
CONCEPTO DE OBLIGACIÓN
También podemos citar otro concepto de obligación que nos dejó el jurisconsulto Paulo,
expuestas desde el punto de vista del sujeto activo “lo esencial de la obligaciones no
consiente en que se haga nuestra una cosa, corporal o una servidumbre, sino en
constreñir a otro a darnos, a hacer o responder de algo”. En cuanto a su etimología, el
término obligación viene del sustantivo latino obligatio; expresión que a su vez deriva
de la preposición ob y del verbo ligare, que significa atar. Lo que quiere decir que por el
sólo hecho de asumir la obligación, el deudor queda ligado a su acreedor.
El sistema riguroso anterior termina en el año 326 a. de C., cuando la Lex Poetelia
Papiria, suprimió a la práctica de la entrega de la persona en prenda por deudas civiles,
y estableció el principio de que el deudor sólo podía garantizar sus deudas con sus
propios bienes y no con su corpus.
ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN
La obligación crea un lazo, una liga-vinculum, que presupone por lo menos dos sujetos:
Uno activo y otro pasivo; el primero creditor sujeta en cierta forma al segundo debitor
para que le preste la conducta debida. Las expresiones creditor y debitor se usaron
tardíamente, reus parece ser el término admitido en la vieja lengua jurídica para uno y
otro sujeto. El vínculo que es un lazo de derecho permite al acreedor usar los medios
coactivos para que el deudor preste el comportamiento debido. El objeto de la
obligación, consistía en la conducta que el deudor debía observar en provecho del
acreedor; así, un dare, facere o praestare.
Al lado de esta fórmula general están más precisos ciertos textos. Distinguen en tres
categorías los diversos actos a los cuales puede ser obligado el deudor, y los resumen en
estos tres verbos: dare, praestare, facere.
La obligación tiene siempre por objeto un acto del deudor, que esta personalmente
obligado; resulta de ello que nunca ni aun cuando ella consiste en dare, transfiere por si
misma ni la propiedad ni ningún otro derecho real. El deudor está obligado solamente a
efectuar esa transferencia por medio de los modos especiales creados para este efecto.
al deudor a pagarle lo que se le debe. Esta sanción organizada según los principios del
Derecho Civil romano, caracteriza a las obligaciones civiles, las únicas que son
verdaderas obligaciones, que consisten en un lazo de derecho.
En ciertos casos, sin embargo, se encontró bien admitir que una persona pudiese más
que según el Derecho Natural; era un simple lazo de equidad.
Resulta de consecuencias que los jurisconsultos y el pretor acabaron por precisar. Pero
estas obligaciones imperfectas, calificadas de naturales, no han sido jamás sancionadas
por una acción. Aquel en provecho del cual habían sido reconocidas no podía contar
más que con una ejecución voluntaria de parte del deudor.
CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN.
DEBITUM Y RESPONSABILIDAD.
Según Gayo, las obligaciones derivan de dos fuentes: el contrato y el delito, pero en la
res cottidianae, surge una clasificación tripartita de las causas de las obligaciones: las
obligaciones nacen del contrato o del delito, o por un cierto derecho peculiar de varias
especies de causas, la doctrina se inclina hoy por creer que tal división no es clásica y
que las Res Cottidianae que atribuyen a Gayo no son de éste. Los jurisconsultos
romanos al referirse al tercer término,
indicaban a veces que la obligación se desarrollaba en ellos de un modo parecido como
se desenvolvía la procedente de un contrato determinado o de los delitos. En las
instituciones justinianas, la tripartición de las fuentes de las obligaciones se transformó
en cuatripartición: Por lo tanto provienen las obligaciones de un contrato o de un
cuasicontrato, o de
Esta clasificación tiene la cualidad de señalar de forma definitiva cuáles son las
principales fuentes de las obligaciones, pero adolece de defecto de que dentro de ellas
no quedan comprendidos todos los hechos que pueden dar origen a una obligación,
hechos que por ningún motivo fueron desconocidos por Justiniano y que fue
enumerando a lo largo de su obra.
Aparte de la Ley, fuente de toda clase de derechos políticos y civiles, las obligaciones
provenían de los hechos ilícitos que constituían los dolitos (delicta) o de los hechos o
negocios lícitos que constituían los contratos (contractus).- Pero examinando con
detenimiento todas las obligaciones, el jurista Gayo, señaló la existencia de otras
fuentes, a las que denomino VARIAE CAUSARUM FIGURAE, y en las Institutas de
este autor, las fuentes son entonces:
[Link] Delito
b. El Contrato
c. Variae causarum figurae
Los jurisconsultos de los siglos IV y V de nuestra era, analizaron las Variae causarum
figurae, y anotaron el hecho de que algunas de ellas se parecen a los contratos y otras se
parecen a los delitos y las denominaron respectivamente, cuasi-excontrato y cuasi ex-
delicta , esto es, que casi provenían del contrato y casi provenían del delito (ex =
significa que ha dejado de ser o que proviene de).
Los glosadores de la edad media, seguramente por un error inicial de alguno que se fue
repitiendo hasta generalizarse, cambiaron el prefijo ex de ubicación y dejaron excuasi
contractus y excuasi delicta. En estas condiciones las partículas no tenían razón de ser,
porque significaba que esas obligaciones provenían del cuasi-contrato y del cuasi-delito,
y es por eso que se les suprimió y quedaron constituidos los cuasi-contratos y los cuasi-
delitos.
Las dos principales fuentes de las obligaciones en el derecho Romano son los
contratos (contractus) y los delitos (delicta)
Las obligaciones nacen o de un contrato o de un delito o de figuras variadas de
esas causas.
Gayo nos habla en el Digesto de obligaciones que nacen de un cuasidelito y de
un cuasicontrato.
La ley
1. EL CONTRATO
Es el acuerdo de dos o más personas con el fin de constituir una relación obligatoria
reconocida por ley.
1) Consentimiento
2) Capacidad
3) Objeto
n 1. EL CONSENTIMIENTO.
Es el acuerdo de dos o varias personas que se entienden para producir un efecto jurídico
determinado. Este acuerdo es base de todo contrato.
Es preciso que la que el consentimiento sea real. Así el loco el infante no pueden
contratar.
No existe consentimiento cuando las partes han cometido un error tal que en la realidad
no están de acuerdo con la obligación.
n Los romanos consideraban que existía error cuando las partes se engañaban sobre el
objeto del contrato.
Dolo. Se entiende por dolo los manejos fraudulentos empleados para engañar a una
persona y para determinarla a dar su consentimiento en un acto jurídico.
n Para que el contrato sea válido , es preciso que esté hecho entre personas capaces.
3. DEL OBJETO
La imposibilidad de llevar a cabo un hecho puede ser natural: así es imposible la datio
de una cosa que no puede existir, como un hipocentauro o que no existe ya, como un
esclavo que ha muerto.
Una puede comprometerse válidamente a suministra una cosa futura, con tal que exista
en el momento de la ejecución de la obligación: por ejemplo la cosecha que producirá
tal campo, o el niño que nazca de una esclava.
DEL OBJETO
Debe ser lícito.- El hecho ilícito puede ser llevado a cabo, pero está reprobado por la
ley, como el robo y el asesinato. El derecho, que prohíbe tales actos, no puede permitir
que es el objeto de una obligación válida.
Derivaba del término nectere, que significa ligar, con lo cual se indicaba el lazo o
atadura que sometía al deudor con respecto al acreedor.
n Se observaba el procedimiento del per aes et libram, la presencia del libripens y los
cinco testigos y la ceremonia de la pesada de cobre.
NEXUM.- Por este motivo surgió una reacción contra la dura situación del deudor y se
dio a su favor la Lex Poetelia Papiria de nexis (326 a.C.) abolió indirectamente el
nexum al prohibir el encadenamiento, y el derecho de dar muerte al nexi, estableciendo
que en adelante el deudor respondería de sus obligaciones sólo con su patrimonio.
CLASES DE CONTRATO
a. Stipulatio
La estipulación es la forma contractual más importante del Derecho romano y sirve para
hacer obligatorias las convenciones por medio de una solemnidad consistente en una
pregunta.
Ulpiano señala: “Si alguien interroga “¿darás? Y otro responde”¿Por qué no? Este
último queda obligado…”
1. El mutuo:
Es el préstamo de consumo de una cosa fungible que se forma sin solemnidad que se
constituye por la datio (entrega)
Es un contrato real por el cual una persona, el prestamista entrega en propiedad a otra
prestatario una determinada cantidad de cosas fungibles con la obligación de ésta de
restituir otras tantas cosas del mismo género y calidad.
b. El depósito.
Es la convención por la cual una persona, el depositante entregaba una cosa mueble a
otra, el depositario, para que la custodiase gratuitamente y la devolviese al primer
requerimiento.
c. El comodato:
La prenda es un contrato real, que supone la entrega de una cosa que remite el deudor a
su acreedor a título de garantía o seguridad.
La prenda se constituye por una deuda propia o ajena, con la obligación de quien la
recibe de conservarla y restituirla cuando el crédito hubiera sido satisfecho.
El solo consentimiento para constituir contratos fue reconocido para los siguiente
contratos:
1. Compraventa.
2. La locación o arrendamiento
3. La sociedad
4. mandato.
La compraventa
Existen dos obligaciones: una a cargo del vendedor y otra a cargo de comprador.
Caracteres:
El precio.
Consentimiento
Podía manifestarse por cualquier modo, sin solemnidad alguna, expresa o tácitamente,
entre ausentes, por carta, por mandato.
LOCACIÓN O ARENDAMIENTO
Es el contrato por el cual una de las parte se obliga a pagar a la otra un precio y ella, en
cambio, a suministrar aquélla el uso y disfrute temporal de una cosa, o a prestar
determinados servicios, o a llevar a cabo una obra.
El contrato de locación de cosas podía tener por objeto cualquier cosa mueble o
inmueble, que no fuere consumible y, también, el ejercicio de un derecho real sobre
cosa ajena, como el usufructo o la superficie.
2. Locación de servicios:
3. Locación de obra:
Era la especie de locación por la que una persona se comprometía a realizar una obra o
un trabajo determinado mediante el pago de un precio en dinero. Objeto del contrato no
era el trabajo en sí, sino el resultado de él, o sea, su producto ya acabado
LA SOCIEDAD
MANDATO
2. CUASICONTRATOS
En la época clásica las fuentes de las obligaciones se dividían en contrato y delitos, pero
como no podían desconocer los juristas que ambas fuentes no agotaban todos los tipos
de obligaciones, agregaron el término figuras similares al contrato o delito.
Los cuasicontratos se asemejan a los contratos pero no son tales, porque le falta la
convención, el acuerdo de las partes para producir determinada obligación.
Principales cuasicontratos
a. Gestión de negocios.- En un inicio se dieron por edicto del pretor, fue una acción de
buena fe, y supone un acto material, como por ejemplo la reparación de un muro de la
propiedad del ausente, la extinción de un incendio o un acto jurídico o la defensa de un
proceso intentado contra otro. Son actos realizados sin acuerdo con la parte quien se
beneficia.
b. Indivisión.- La comunidad de bienes, que sea por herencia y sin pacto de sociedad,
establece entre los propietarios relaciones obligatorias entre ellos sin su propia voluntad.
3. DELITO
El Derecho romano consideró delito todo acto ilícito castigado por una pena.
Damnum injuria datum, daño causado contra derecho. Tiene lugar cuando se causa a
una persona un perjuicio patrimonial sin que el que le produce busque obtener un lucro,
sino obra con la intención de dañar, o con negligencia.
4. CUASIDELITOS
a) La acción dada contra el juez que por negligencia o dolo haya dado una mala
sentencia (fraudulenta o errada).
b) La acción de las cosas arrojadas o derramadas, que se dada contra el habitante de una
casa desde la cual se hubiera arrojado algo a la vía pública.
c) La acción popular contra el habitante de un departamento en el que se hubiera
colocado cosas expuestas a caer. La sanción era multa.
A.- Los pactos. Se entiende por pacto el hecho de que dos o más personas se pongan de
acuerdo respecto de un objeto determinado sin existir ninguna formalidad de por medio,
teniendo que distinguir entre:
Entendemos que pactos nudos aquellos que producirán obligaciones de carácter natural
y que no se encuentran protegidos por ninguna acción, aunque debemos de tener
presente que estos pactos si podían dar lugar a una excepción, esta excepción equivalía
a un primer paso para lograr la protección procesal.
Los pactos vestidos son aquellos pactos que sí gozan de una acción para su protección
jurídica, entre ellos es posible distinguir tres categorías:
a- Pactos adyectos.
b. Pactos pretorios.
c. Pactos legítimos.
a.- Estamos en presencia de pactos adyectos en aquellos casos en los cuales el juez,
tomando en cuenta la información de las partes, en los contratos de buena fe dotaba de
protección procesal al pacto celebrado entre los sujetos, para modificar los efectos del
contrato.
b.- Los pactos pretorios se dan en aquellos caos en que el pretor concedía protección
procesal a través de acciones y excepciones a determinado pacto nudo.
c.- Los pactos legítimos son aquellos que se encuentran protegidos procesalmente por
disposición expresa de alguna constitución imperial.
D.- Declaración unilateral. Es aquella promesa hecha espontánea y libremente por una
persona de forma unilateral o bien a la ciudad o bien al templo, en cuyo caso hablamos
de pollicitario o votum, respectivamente.
Sin embargo, puede darse el caso de que el deudor no cumpla o de que se retrase en el
cumplimiento; es decir, que incurra en mora.
1. Mora
Sin embargo, para el Derecho romano, también el acreedor podía incurrir en mora; esto
sucedía cuando rechazaba, sin justa causa, el pago ofrecido por el deudor.
así, el derecho romano, nos presenta la mora debitoris, a cargo del derecho y la mora
creditoris, a cargo del acreedor.
Para que el deudor incurriera en mora era necesario que el retraso le fuera inevitable y
que la deuda estuviera vencida. Para aquellas obligaciones no sujetas a plazo, era
necesario que el acreedor hubiera requerido el pago mediante una interpelación
(interpellatio); además, incurra en mora sin interpelación la persona que obtenga un
objeto de forma ilícita, como el ladrón, por ejemplo. El deudor moroso debía pagar al
acreedor los daños y perjuicios que su retraso le hubiera ocasionado, respondía hasta por
fuerza mayor y además el acreedor se hace dueño de los frutos del objeto debido desde
el momento en que el deudor se constituyó en mora.
2.- Dolo
3.- Culpa
Existen diferentes grados de la culpa y así tenemos, en primer lugar la culpa lata, o sea
la culpa grave o excesiva negligencia (Ulpiano, D. 50, 16, 43, 2).
Además existe la culpa levis, que es menos grave y que a su vez podía ser in abstracto
o in concreto.
La valoración de los daños también podía quedar sujeta sal acuerdo entre las partes, que
podían agregar al contrato una cláusula pápenla destinada a fijar de antemano la
indemnización.
4. Caso fortuito o fuerza mayor
1. Cesión de créditos
En la cesión de créditos tenemos la sustitución del acreedor por otra persona quien se le
transmiten los derechos nacidos del vínculo obligacional.
A.- Novación. La novación es la sustitución de una antigua obligación por una nueva,
cambiando uno de los elementos de la primera, en este caso el acreedor. Era necesario el
consentimiento del deudor, quien debía prometer el pago al nuevo acreedor (Gayo. 2,
38).
B.- Procuratio in rem suam. A través de esta figura, la cesión se llevaba a cabo
haciendo uso de la representación procesal. El cedente le otorga un mandato al
cesionario autorizándole a cobrar el crédito en su nombre pero en beneficio propio,
cediéndole, de esta manera, más que el crédito el derecho de acción para poder cobrarlo
en un juicio.
Este procedimiento no carecía, sin embargo, de inconvenientes: antes de la litis
contestatio el mandante podía cobrar válidamente al deudor, también podría perdonar la
deuda, conceder una prórroga o revocar el mandato y si moría el negocio quedaba
extinguido.
En segundo lugar, el cesionario podía, mediante la actio doli, pedir una indemnización
al cedente que de mala fe hubiera revocado el mandato, perdonado la deuda o concedido
una prórroga al deudor.
Por último, se estableció que en caso de muerte del cedente no se extinguieran los
derechos del cesionario.
Más adelante y en algunos casos determinados, se le otorga una acción útil al cesionario
para que pueda proceder en contra del deudor, esta acción fue admitida ampliamente por
Justiniano.
Para evitar la usura o los abusos que esa situación pudiera provocar, el derecho
posclásico estableció las siguientes limitaciones:
En la cesión de deudas, tenemos la sustitución del deudor por otra persona que asume la
deuda; es decir, que se compromete a pagar la deuda del primero. También para
transmitir las deudas se recurrió a la procuratio in rem suam, que ya conocemos, y a la
novación, que en este caso recibe el nombre de delegación (Ulpiano, D. 46,2,11).
El primer deudor o deudor original que sale de la relación, recibe el nombre del
delegante; el nuevo deudor, el de delegado, y el acreedor, que es el mismo el de
delegatario.
Por otro lado, en el Derecho romano antiguo se exigió que para extinguir una deuda el
deudor realizará un acto solemne para dar por cancelada la relación. Este acto, llamado
actus contrarius, era similar a aquel que se había llevado a cabo al contraerse la
obligación, así, si la obligación había nacido por medio del cobre y la balanza ( per aes
et libram ), así también debía ser extinguida. La otra forma para realizar el actus
contrarius fue la acceptilatio, por la cual el acreedor reconocía haber sido pagado. En el
derecho justiniano la acceptilatio sirvió para condonar formalmente una deuda.
Con la desaparición de los negocios solemnes dejó de usarse el acto contrario. De esta
manera, a finales de la época republicana los modos extintivos de las obligaciones se
clasificaron en dos grandes grupos: modos extintivos que operan ipso ture y modos
extintivos que operan ope exceptionts.
La distinción anterior se refiere al momento en que se hacían valer; los modos extintivos
que operan ipso ture podían alegarse en cualquier momento al juicio y extinguían la
obligación de forma automática y de pleno derecho. Todas las causas de extinción de las
obligaciones cobraron la misma eficacia.
Los modos extintivos que operan ipso iure son: el pago, la novación, la concisión, la
pérdida de la cosa debida, el mutuo disentimiento, el concurso de causas lucrativas y la
muerte o capitis deminutio del deudor.
A.- Pago
En relación con el pago debemos distinguir los siguientes elementos: quien lo hace, a
quién lo hace, cómo, dónde y cuándo.
En Primer lugar, el pago debe hacerlo el deudor, pero también su representante, salvo en
los casos en que se hubieran considerado especialmente las cualidades personales del
deudor y se exija que sea él, precisamente, quien cumple con la prestación.
En segundo lugar, el pago debe hacerse al acreedor o a un representante yo: tutor,
procurador, mandatario, etc.
Si un deudor tiene varias deudas con el mismo acreedor y al entregar una cantidad no
dice a qué deuda debe aplicarse, la imputación del pago se hacía de la manera siguiente
primero a los intereses, después a la deuda vencida y finalmente a la más onerosa o a la
más antigua; a falta de lo anterior, el pago se disputaba proporcionalmente a cada una de
las deudas.
En lo que toca el lugar en donde debe hacerse el pago, si nada se hubiera hecho al
momento de nacer la obligación, se aplican las siguientes reglas: si es gustaba de cosas
inciertas o de cosas fungibles el cumplimiento debía hacerse en el domicilio del deudor,
donde el acreedor podía reclamarle judicialmente,; si se trataba de la entrega de un
inmueble o de otra cosa cierta, el lugar era aquel en donde estuvieran los bienes.
B.- Novación
C.- Confusión
Existe cuando el acreedor adquiere, por diferente causa, el objeto específico que se lo
adeuda.
Algunas obligaciones se extinguen por la muerte de uno de los sujetos. Este es el caso
de las obligaciones que nacen de delitos, y de algunos contratos, la sociedad y el
mandato por ejemplo, como veremos más adelante.
Los modos extintivos que operan ope exceptionis son: la compensación y el pacto de
non petendo.
A.- Compensación
Esta figura aparece cuando el deudor opone al acreedor un crédito que tiene a su vez en
contra de éste.
Que Ambas fueran validas, o sea que no hubiera excepción que se pudiera exponer en
contra de cualquiera de ellas.
Antes de concluir con el tema de extinción de las obligaciones, es necesario agregar que
para algunos tratadistas el transcurso de treinta o cuarenta años, duración máxima del
derecho de acción para procesos civiles, constituye también un modo extintivo. Sin
embargo, creemos que este caso lo que se extingue por prescripción es el derecho de
acción pero no la obligación, que sólo se convierte en natural.
CONCLUSIÓN
Las obligaciones en el derecho romano surguieron dentro del campo de los delitos como
una forma de restituir el daño causado por el delito se creaba un vinculo juridico por
medio del cual la persona que habia cometido el delito se veia obligado a prestar algun
tipo de servicio al perjudicado por el delito. En un principio para garantizar el
cumplimiento de la obligación un miembro de la familia del culpable quedaba atado a la
familia de la victima.
El acto por el cual una persona se vinculaba o se sometia a potra se conocia como
nexum. Una lex Poetelia Papiria del 263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el
sometimiento personal del deudor por el de sus bienes, transformando así la vinculación
personal en patrimonial.
Los sujetos: Uno activo y otro pasivo; el primero creditor sujeta en cierta forma al
segundo debitor para que le preste la conducta debida. El vínculo que es un lazo de
derecho permite al acreedor usar los medios coactivos para que el deudor preste el
comportamiento debido. El objeto de la obligación, consistía en la conducta que el
deudor debía observar en provecho del acreedor; así, un dare, facere o praestare.
Por otro lado, en el Derecho romano antiguo se exigió que para extinguir una deuda el
deudor realizará un acto solemne para dar por cancelada la relación.