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Derecho Romano Ii Parcial

1) El documento describe el concepto de patrimonio para los romanos, que se refería a los bienes heredados del padre y abuelos. 2) Los romanos tenían dos tipos de herencia dependiendo de la línea paterna o materna, y las deudas formaban parte del patrimonio. 3) El patrimonio incluía cosas materiales y derechos que se transmitían de generación en generación.

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Derecho Romano Ii Parcial

1) El documento describe el concepto de patrimonio para los romanos, que se refería a los bienes heredados del padre y abuelos. 2) Los romanos tenían dos tipos de herencia dependiendo de la línea paterna o materna, y las deudas formaban parte del patrimonio. 3) El patrimonio incluía cosas materiales y derechos que se transmitían de generación en generación.

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PATRIMONIO. COSAS. PROPIEDAD.

Patrimonio

El concepto de Patrimonio en los romanos


El origen de la palabra patrimonio proviene del latín patrimonium ; término utilizado
por los antiguos romanos para denotar a los bienes que heredan los hijos de su padre y
abuelos (Patri »padre y onium »recibido), el patrimonio sólo se usaba por derecho
paterno. La ideología de Patrimonio no esta comprendida como un ” atributo de la
personalidad” solo los sui juris (al igual que las mujeres que están en esa situación)
pueden poseer un patrimonio y explícitamente excluía a los alieni juris . Para los
romanos el patrimonio se entendía como un conjunto de cosas (materiales y corporales)
que se transmitían generacionalmente.
Los romanos utilizaban dos conceptos para la herencia dependiendo de su origen. De
esta forma, los herederos de la madre se llamaban “cognados” y los del padre “agnados”
. Estas líneas no podían cruzarse y quienes heredaban de los cognados no tenían
derechos sobre los bienes de los agnados.
El término patrimonio tenía para los antiguos un significado económico y no sólo
religioso. Las deudas eran transmisibles de generación en generación por lo que
conformaban el mismo patrimonio (sujeto activo y sujeto pasivo); en otras palabras esto
quiere decir que tras la muerte del padre el sucesor respondía por los mismos deberes
que en vida este había incumplido.
A diferencia de otros pueblos, el derecho civil romano permitía al deudor venderse bajo
el sistema de esclavitud al acreedor. Pasando a este último todos los bienes del primero.
Así también cuando se dice que el deudor responde con todo su patrimonio, se quiere
decir solamente que responde con todos sus bienes. Por lo tanto damos a entender que el
patrimonio llega a formar una entidad unitaria.
Se puede interpretar también el patrimonio neto, refiriéndose a lo que queda del activo
después de deducir el pasivo, o sea, las deudas del titular (bona non intelliguntur) . Por
otra parte, mientras, desde el punto de vista económico, no hay patrimonio cuando el
monto del pasivo iguale o exceda del monto del activo.
“Para el Derecho Romano el patrimonio fue siempre un valor positivo, es decir, la suma
de todos los bienes, créditos, derechos y acciones de una persona, deducidas las deudas
y acciones de terceros contra ella” (Pérez Rojas, Edgar).
Dentro de este contexto, era impensable que ellos manejaran la cantidad de conceptos y
acepciones que encierra hoy el vocablo. Si bien aún los arqueólogos no han podido
establecer con precisión el contenido de las doce tablas del código romano, se
presupone que la cuarta y quinta regulaban el derecho de sucesión, adquisición y
manutención del patrimonio.
Cabe agregar que no todos los bienes o cosas (res) estaban sujetos al derecho privado.
Para los romanos existían dos tipos de patrimonios: res in patrimonio y res extra
patrimonio. En el primer caso, esta figura legal abarcaba todos los bienes que
conformaban el patrimonio tales como esclavos, familiares y bienes materiales entre
otros; mientras que el segundo término hacía referencia a los bienes públicos que
excedían al sujeto jurídico; como por ejemplo las plazas públicas. Esta clasificación se
analizará con más profundidad en este capítulo.
Contenido patrimonial
El pater familias era el único que podía ser titular de derecho patrimonial. Todo lo que
el filius familias adquieran por negocios que él realizara o por disposiciones de terceros
a sus favor, se integraban en el patrimonio del pater familias.
Esta situación cambió cuando se implantó el régimen del Peculium. Esta era una masa
de bienes o de dinero que el pater familias solía ceder al filius familias o al esclavo para
su disfrute y administración. Existían cuatro clases:

a) Peculium profecticium. Es el más antiguo, consiste en una pequeña masa de bienes o


dinero, concedida por el pater al filius en goce de administración y cuya propiedad se
reserva. Es revocable en todo momento y retorna automáticamente al pater a la muerte
del hijo, que con frecuencia lo dedicaba al comercio o la industria. El filius familias no
podía enajenar los bienes del peculio y cuando lo hacía pasaba a ser propiedad del pater
familias.

b) Peculium castrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en
el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por
testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin
haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias. En
época justiniana cambió el régimen y se estableció que si el filius familias intestado
moría se abría la sucesión legitima.

c) Peculium quasicastrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría
como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas.

d) Peculium adventicium. Estaba formado por los bienes procedentes de la madre que
adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía
el peculio y la administración y más tarde se amplió el peculio porque incluían los
ascendientes maternos.

En época de Justiniano se modifica el régimen de los peculios. Se declaraba propiedad


del filius familias todos los bienes que adquiriese de cualquier medio y de cualquier
procedencia con sólo dos excepciones:
- Los bienes que adquiriese con dinero del pater familias.
- Los bienes que sean entregados por un tercero con gratitud al pater familias.
Acciones adiecticiae qualitatis
En derecho romano, las acciones adyecticias o acciones «agregadas» (en latín, actiones
adiecticiae qualitatis) son una serie de acciones concedidas por el pretor para hacer valer
la responsabilidad del pater familias respecto de las obligaciones contraídas por el hijo o
por el esclavo, en distintos supuestos. Así, los acreedores que habían contratado con el
hijo o el esclavo podían reclamar sus créditos al pater, como si hubiesen contratado con
él mismo.
Tanto el filius familias como los demás sometidos al pater familias tenían capacidad
negocial o de obrar aunque era un instrumento del pater familias de modo que todo lo
adquiriera revertía en el patrimonio del pater familias.
En el antiguo ius civile cuando el filius familias en su actividad negocial contrajera
deudas nunca quedaba obligado el pater familias. Sin embargo, para evitar la
interjección de terceras personas que contrataban, el pretor creo unos medios que era las
actiones adiciticiae qualitatis. Eran acciones añadidas que se unían a las directas que
correspondían al acreedor.
Las acciones son:
a) Actio quod iussu. Esta acción tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias
de la totalidad de las deudas contraídas por el hijo de familia cuando el pater había
autorizado el negocio que generaba la deuda (iussum: autorización). En este caso, se
consideraba como si el tercero hubiera contratado con el pater mismo. Más adelante esta
acción no sólo se aplicó a las deudas contraídas por el hijo sino también a los actos
celebrados por cualquiera persona sometida a la potestad del pater, siempre que el pater
hubiese autorizado tal negocio. De esta forma, la actio quod iussu extendió sus
supuestos de aplicación más allá de los límites de las relaciones potestativas.
b) Actio exercitoria. Tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias de las deudas
contraídas por un hijo o esclavo a quien el pater o amo había colocado al frente de un
negocio marítimo como armador o exercitor navis; o al frente de una nave como capitán
o magister navis. En este caso, se hacía responsable al pater por la totalidad de las
deudas que generase ese negocio. Al igual que en el caso anterior, se reputaba como si
el tercero hubiere contratado con el pater o amo.
c) Actio institoria. El pater familias se hace responsable que contraiga el filius familias
o el esclavo al que ha puesto al frente del comercio como institor (administrador).
d) Actio quasi institoria vel ad exemplum institoriae. Estas actiones adieticiae qualitatis
con el correr del tiempo se extendieron a actos realizados por personas que, no estando
sometidos a potestad, actuaban a nombre de otro. Así, sólo a modo de ejemplo,
podemos mencionar el caso de actio quasi institoria in rem ad vel exemplum institoriae,
para el caso de negocios cuya gestión se encomendaba a un administrador.
e) Actio de peculio vel de in rem verso. Opera en el evento de que el pater entregara al
hijo la libre administración de una cierta cantidad de bienes (Peculio profecticio); en tal
caso el pretor le hacía responsable de las deudas que éste contrajera por la realización de
negocios, hasta el importe del peculio, aunque las mismas no guardaran relación alguna
con éste, o bien hasta el monto del incremento que su patrimonio habría experimentado
por efecto de tal negocio. Se señala que se trata de una sola acción con dos condenas
alternativas: una de peculio y, la otra, de in rem verso, es decir, por aquello que hubiese
revertido en el patrimonio del pater; varios autores ven en esta acción el principio de la
interdicción del enriquecimiento sin causa. Al iudex se le ordena condenar por la
segunda y, si no hay enriquecimiento o es menor que la deuda, condenar en los límites
del peculio. Mediante la primera, se hace responsable al pater o amo en los límites del
peculio, deducido lo que le debe a él el hijo o esclavo. Por su parte, por la segunda, se
determinaba una responsabilidad en la medida del enriquecimiento patrimonial que
experimentaba como consecuencia de los negocios realizados por el hijo o esclavo.
e) Actio tributaria. Cuando el filius familias había destinado el peculio al comercio con
el conocimiento del pater familias y después resultaba insolvente, se formaba un
concurso de acreedores en donde se encontraba el pater familias y realizaban un reparto
del peculio entre todos. Si el pater familias actuaba dolosamente para impedir ese
concurso, el acreedor o los acreedores perjudicados podían entablar contra él al actio
tributoria para reclamar al parte que le correspondiera.
f) Actio de in rem vaso. Mediante esta acción se podía reclamar al pater familias en la
medida del enriquecimiento que hubiera experimentado como consecuencia de los
negocios del filius familias.

Concepto moderno del patrimonio


El patrimonio es uno de los conceptos básicos del derecho civil y tiene interés tanto
desde el punto de vista teórico, como desde el punto de vista practico, porque se
relaciona con muchas instituciones del derecho privado.
Existen diversas y variadas acepciones del concepto de “patrimonio”, que va desde el
concepto jurídico estricto, pasando por el contable y económico hasta llegar a conceptos
calificados como patrimonio cultural, patrimonio de la humanidad, patrimonio
colectivo, corporativo etc.
Así como también algunos autores opinan que el patrimonio no es un conjunto de
objetos o de cosas, sino un conjunto de relaciones: derechos y obligaciones, en tanto que
para otros el patrimonio es “el conjunto de las posiciones jurídicas activas apoyadas en
un sujeto”.
Tomando en consideración tanto aspectos que envuelven a este concepto e considerado
tomar una definición bastante completa que explica muy claramente lo que es el
patrimonio, puntualizándolo de esta manera, como el conjunto de relaciones jurídicas
pertenecientes a una persona, que tienen una utilidad económica y por ello son
susceptibles de estimación pecuniaria, y cuya relaciones jurídicas están constituidas por
deberes y derechos (activos y pasivos).

Características del Patrimonio


Forma una totalidad jurídica de derechos la cual sólo permite división en partes
alícuotas y nunca una fragmentación en partes determinadas por sí mismas o
susceptibles de ser determinadas aparentemente.
Contiene dentro de sí, a los derechos reales y a los personales; éstos últimos a su vez,
comprenden el activo o los créditos y el pasivo o las deudas.
Los derechos reales y los personales, por ser patrimoniales, son apreciables
económicamente.
Excluye los derechos extrapatrimoniales, no apreciables en valor económico, o sea, los
que reconocen su origen en el matrimonio o la filiación, tal como el derecho a la patria
potestad .
Es un atributo innato de la personalidad, intrínseco a la esencia misma de la persona,
por lo que se extingue al ella dejar de existir.
No puede concebirse a una persona sin patrimonio, por cuanto toda persona por el
hecho de serlo es un ente capaz de adquirir derechos y de contraer obligaciones.
No existe patrimonio sin una persona que sea titular de él.
Puede ser positivo, cuando el activo es mayor que el pasivo; y negativo, cuando el
pasivo es mayor que el activo, ya que las deudas son constitutivas del patrimonio y
subsisten, a pesar de no existir bienes presentes.
La transmisión del patrimonio sólo es susceptible por causa de la muerte y en ese caso
el heredero continúa la personalidad del causante, del de cujus , provocándose la
confusión resultante del patrimonio del causante con el del heredero.
Composición del patrimonio

Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los
derechos personales.

Los derechos reales: Para el derecho romano y de acuerdo como no los define el Dr.
Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una
persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa.
Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.
De acuerdo a la doctrina podemos definir hoy por hoy a los derechos reales de la
siguiente manera: Es aquel derecho subjetivo que atribuye a su titular un poder o
señorío directo e inmediato sobre una cosa determinada, sin necesidad de intermediario
alguna personalmente obligado, y que impone a si mismo a todo el mundo (erga omnes)
un deber de respeto o exclusión y a veces, cuando se trata de derechos reales limitados,
un hacer posiblemente conectado a un soportar.

Derechos Reales
Por lo tanto, Derecho real es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre
una cosa específica, sin que haya un sujeto pasivo concretamente determinado contra
quien pueda ir aquella dirigida personalmente.
Para el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata
entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre
una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.
Según Eugene Petit: “El derecho real es la relación directa de una persona con una cosa
determinada, de la cual aquella obtiene un determinado beneficio, con exclusión de
todas las demás”
Hay teorías que niegan los derechos reales basándose en la inexistencia de relaciones
entre personas y cosas. Para estas teorías las relaciones serían entre personas. Es cierto,
que en todo derecho real hay una relación entre personas, derivada de la obligación de
respetar las situaciones de titularidad o derechos sobre los bienes, pero esta es una
obligación de Derecho público, de respeto de las situaciones jurídicas de los terceros y
aplicable a todos los ámbitos de la normatividad.

Características de los derechos reales


Como características se pueden establecer los siguientes aspectos:
El Derecho Real es Absoluto; es decir que vale contra todos, surge para todos; es erga
omnes; esto significa que los no titulares del derecho, las personas que no forman parte
de esa relación jurídica que constituye los derechos reales tienen el deber de guardar
respeto frente al derecho real y deben abstenerse de interferir en esa relación entre
persona y cosa. “Para mejor caracterizar este beneficio se dice que el derecho real
confiere un derecho de preferencia” (Eugene Petit).

Los derechos reales son transmisibles; por cuanto se trasmiten de un titular a otro a
través, de todos los modos de enajenación y adquisición que se establecen en el derecho
civil.
Los derechos reales no se extinguen por el no uso; pero si se aplica la prescripción
adquisitiva.
Los derechos reales son preferentes; es decir que el titular del derecho nada tiene que
temer, aun cuando se constituyeran posteriormente otros derechos sobre la misma cosa
y en beneficio de otras personas.
Los derechos son limitados; en el sentido de que solo pueden ser creados por el derecho.
Los derechos reales se sancionan y se defienden con acciones reales y contra cualquier
persona que obstaculice su ejercicio, pudiéndose perseguir la cosa de manos de quien se
encuentre.

Las cosas
Concepto de cosa.
Los romanos denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre
que ocupa un lugar en el espacio, en este sentido es todo lo que existe y por lo tanto en
este concepto se engloban las cosas materiales o corporales; así como las incorporales.
En sentido Restringido: Cosa es todo aquello que procura una utilidad al hombre y es
susceptible de propiedad privada, es este sentido cosa es sinónimo de bien. En sentido
Jurídico: Cosa es todo aquello que puede ser objeto de derecho patrimonial y representa
una utilidad estimable en dinero.
El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos,
es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o
abstracta y que sea susceptible de apreciación económica.
Los juristas romanos se referían a ella como al objeto material (corpus) , en oposición a
los actos del hombre. Denota una cosa corporal, físicamente delimitada y jurídicamente
independiente.

Clasificación clásica de las cosas


Res sacrae
Res divini iuris Res religiosae
Res sanctae
Res extra commercium
Res comunes ómnium
Clasificación Res humani iuris Res publicae
clásica Res universitatis
de las cosas
Res mancipi
Res intra commercium
Res nec mancipi

En las fuentes romanas se encuentra la clásica división de las cosas en res intra
patrimonium y en res extra patrimonium, según sean bienes económicos de los
particulares o no.
Otra clasificación más comprensiva y precisa, clasifica las cosas en res intra
commercium y res extra commercium. Y además denomina res mullius a las res intra
commercium que no son propiedad de nadie y res delictae a aquéllas cuya propiedad ha
renunciado el dueño por abandono.
Res extra commercium
Aquí se cuentan las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales
por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la
división de las cosas:
Res divini iuris:
Sacrae, religiosae, sanctae. Las res divini iuris son las cosas de derecho divino. Entre
ellas se encontraban:
Las cosas sagradas (res sacrae): Consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su
autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o
de un senadoconsulto, como los templos. Para que un templo o un vaso se considere
sagrado, debe consagrarse. Ello implica una ceremonia de consagración .
Las cosas religiosas (religiosae): Consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos
donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el
consentimiento del dueño del suelo .
Las cosas santas (sanctae): Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”,
porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las
puertas de las ciudades es la pena de muerte. Precisamente Rómulo mató a Remo por
haber violado el término o límite de la recién fundada Roma .
También las leyes se consideran santas. De ahí que una de sus partes sea la sanción, que
indica la pena aplicable en caso de incumplimiento.
Las leyes fueron siempre santas en la antigüedad. Recordemos la leyenda escrita en el
peñasco de las Termopilas: “Viajero, ve a decir a Esparta que aquí hemos muerto por
defender sus leyes” .
Res humani iuris:
Todas las demás cosas son de derecho humano. Las cosas de derecho humano admiten
varias clasificaciones:
Comunes (res comunes ómnium): Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común
a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar.
Públicas (res publicae): Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la
comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc.
Universales (res universitatis): Son las cosas que integran el patrimonio de una
comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños
públicos y las plazas. La ciudad.
Res intra commercium
Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se
pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte
de particulares. Conocidas desde la época de la Ley de las XII Tablas . Se dividen en:
Mancipi y nec mancipi
Mancipi: Son las que podían adquirirse por la mancipatio. La mancipatio es una forma
antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. El que transmitía un
bien mancipable (mancipio dans) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran
considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía
algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un
sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable
puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado
que era un mecanismo solemne.
La distinción entre cosas mancipi y nec mancipi habría tenido su origen en que las
primeras eran las más apreciadas por estar unidas en cierta forma al trabajo de la tierra.
Por eso, para transferirse el dominio de ellas se requería de modos solemnes (la
mancipatio o la in iure cesio). Si no se utilizaba alguno de los modos indicados, la res
mancipi continuaba perteneciendo al mismo dueño. Por ejemplo, si se entregaba un
esclavo, haciéndose tradición de él y no se utilizaban la mancipatio ni la in iure cessio ,
el esclavo seguía siendo de propiedad del que lo entregó, con las consecuencias que
veremos más adelante.
La distinción entre res mancipi y nec mancipi ya existía en tiempos de la ley de las XII
Tablas. Tuvo gran importancia durante el derecho clásico. Justiniano termina con ella en
531 D.C/.
Ulpiano dice que son cosas mancipi las siguientes: los fundos y casas ubicadas en la
península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y
animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes
domesticados.

Nec mancipi: Son todas las demás, fuera de las mencionadas. El dominio de las cosas
nec mancipi se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de
la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de
hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis , como se verá
oportunamente. Se requería, por cierto, que el “tradens” fuera dueño de la cosa que
entregaba. Como la “traditio” requería de la entrega de la cosa, se entiende que las cosas
incorporales o derechos no pudieron transferirse por “traditio”.
La enumeración de las cosas mancipi es taxativa. No hay más que las mencionadas.
Sorprende, sin embargo, que las servidumbres rústicas -que son cosas incorporales-
hayan sido consideradas cosas mancipi (y, por tanto, corporales), según Gayo .
Clasificación de las cosas de acuerdo a su naturaleza
Semovientes
Cosas muebles
Inanimadas
Inmuebles por naturaleza
Cosas inmuebles Inmuebles por adherencia
Inmuebles por destinación
Cosas fungibles
Cosas no fungibles
Cosas consumibles
Cosas corporales Cosas no consumibles
Cosas divisibles
Cosas indivisibles
Clasificación Cosas simples
de las cosas Cosas compuestas
de acuerdo a
su naturaleza Res nullius
Res derelictae
Cosas principales
Cosas accesorias
Cosas incorporales

Cosas corporales e incorporales:


Las fuentes romanas distinguían este tipo de clasificación, que habría obedecido a la
influencia de la filosofía helénica sobre el derecho romano. Las primeras eran aquellas
cuya materialidad era percibida por los sentidos, es decir, las cosas tangibles, como un
fundo, un esclavo. Las cosas incorporales eran las que son producto de una abstracción,
como un crédito, el derecho de propiedad, etc.
No importa que aquello sobre lo que recae el derecho sea una cosa corporal. El derecho
es incorporal. Los filósofos estoicos dijeron que existían sólo las cosas corporales. Las
incorporales “no existen sino que se entienden”. Así, a las corporales las llamaban cosas
y a las incorporales, derechos.
Cosas corporales
Las cosas corporales se dividen, a su vez, en:
Muebles e inmuebles.
Fungibles y no fungibles
Consumibles y no consumibles.
Divisibles e indivisibles.
Simples y compuestas.
Nullius y derelictae.
Principales y accesorias.
Muebles e inmuebles.
Cosas muebles
Son cosas muebles las que se pueden trasladar de un lugar a otro sin que pierdan su
individualidad, como un cenicero, un caballo, una mesa, un esclavo.
Son cosas inmuebles las que no se pueden trasladar, como los árboles, los edificios, el
suelo.
“Esta división tuvo escasa relevancia en la Roma clásica, ya que a cada cosa se le
designaba por su nombre. No obstante, sí que fue reseñada para supuestos concretos (En
las XII Tablas se diferenciaban los fundi de las restantes cosas; Gayo distingue entre res
mobile y fundi et aedes –fundos y casas- en las Instituciones 2, 42; en la época
postclásica, la posesión de las cosas inmuebles se protegía por el interdictumuti
possidetis y la de los inmuebles por el interdictum utrubi.” (Rafael Bernad Mainar)
Tanto las cosas muebles como las inmuebles admiten, a su vez, una subclasificación.

Semovientes:
Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que
intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo.
De la ocupación de semovientes el Derecho Romano presentó una clasificación de los
animales que ha sido adoptado por las diversas legislaciones en las distintas épocas y
lugares hasta la adopción por parte del derecho positivo vigente con ligeras variantes, en
las que se establece la distinción entre los animales fieros amansados y domésticos,
considerando a los primeros, es decir a los fieros, como aquellos animales salvajes que
son aquellos que viven en libertad y solo pueden ser atrapados mediante el uso de la
fuerza como los osos, pájaros, leones, jabalíes, venados, etc.; los amansados que son los
ya citados y que han sido privados de la libertado y son aprovechados por el hombre al
haberlos adiestrado para trabajos domésticos, exhibiciones, etc., o simplemente para
exhibirlos públicamente en zoológicos; y los mansos o domésticos que son los que
nacen y son criados bajo el dominio del ser humano como el caballo, las aves de corral,
el asno, el perro, etc.
Respecto de los primeros, es decir respecto de los animales fieros es respecto de los
únicos que se puede realizar la ocupación o apropiación ya que los amansados y los
mansos o domésticos carecen del res nullius , es decir tienen un propietario salvo el caso
en que dicho propietario los haya abandonado con el deseo de dejar de ser su
propietario.
Cabe señalar que sobre los animales domesticados puede ejercerse la ocupación o
apropiación solo en el caso de que hayan recobrado su primitiva libertad perdiendo la
consuetudo revertendi pero mientras están en poder y sujeción del dueño a él pertenecen
y no pueden ser objeto de apropiación u ocupación.
Inanimadas:
Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe
moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro.
Cosas inmuebles
Son las que no pueden trasladarse de un lugar a otro. Hay diversas clases de inmuebles:
Inmuebles por naturaleza: Como los edificios, el suelo. La naturaleza misma les ha dado
el carácter de inmuebles.
Entre los inmuebles por naturaleza conviene distinguir los fundos provinciales de los
fundos itálicos Estos últimos son, en principio, los que están dentro de la península
itálica. Son susceptibles de propiedad privada. Los provinciales pertenecen al pueblo
romano, pero pueden ser arrendados a los particulares. Con Diocleciano desaparece la
distinción y todos son susceptibles de propiedad privada.
"La mayoría estima que el suelo provincial o es del dominio del pueblo romano, o lo es
del César, por lo que se considera que nosotros sólo podemos tener la posesión o el
usufructo del mismo." (Gayo, II, 7).
Es así como durante muchos años sólo existió propiedad privada sobre el suelo itálico.
Inmuebles por adherencia: Son aquellas cosas muebles por naturaleza, pero que al
adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave
detrimento de la cosa. Así ocurre, por ejemplo, con los ladrillos puestos en una casa.
Inmuebles por destinación: Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen
inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los
arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación.
Cosas fungibles y no fungibles
Cosas fungibles: Se caracterizan porque pueden sustituirse unas por otras sin tomar en
cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número. Así, son fungibles el
vino, el dinero, el trigo, el aceite, etc.
Quien debe una cosa genérica debe devolver igual número de sujetos de la especie que
recibió, de la misma calidad.
Cosas no fungibles: Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un
acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos. Típico ejemplo
de cosa fungible es el dinero. En cambio una, moneda de colección es no fungible.
Una cosa puede ser no fungible, bien por su naturaleza, bien por la voluntad de las
partes. Es no fungible por naturaleza un cuadro, el fundo Cornelíano; el esclavo Stico.
Es no fungible por voluntad de las partes una oveja marcada, dentro de un rebaño.
La diferencia fundamental entre unas y otras está en que, mientras las cosas fungibles
pueden reemplazarse unas por otras, las no fungibles son irreemplazables.
Cosas consumibles y no consumibles
Cosas consumibles: Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad
puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero). La fruta se consume
físicamente al primer uso. El dinero, en cambio, se consume jurídicamente porque se
emplea transfiriéndolo.
Se dice que a las cosas consumibles se da el uso adecuado a su naturaleza
consumiéndolas.
Cosas no consumibles: Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una
bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la
naturaleza de la cosa.
Lo normal será que las cosas fungibles sean también consumibles. Puede ocurrir que no
sea así: una torta muy artística solicitada a su dueño para adornar una mesa con cargo de
restituirla terminada la comida.

Cosas divisibles e indivisibles


Cosas divisibles: Son las que divididas, cada fracción conserva la misma función que el
todo: una suma de dinero, una cantidad de vino, etc.
Cosas indivisibles: Son las que no se pueden dividir sin que se produzca destrucción de
la cosa o disminuya su valor: una estatua, un edificio, un libro.
La divisibilidad de una cosa puede ser tanto física como intelectual o de cuota. La cosa
es físicamente divisible cuando se la puede dividir, separar en partes conservando su
individualidad cada una de ellas: un rebaño de ovejas, una cantidad de dinero o de trigo.
En cambio es físicamente indivisible cuando la división física de la cosa importa
destrucción de la misma: una oveja, un caballo, una bandeja de plata.
La cosa es intelectualmente divisible cuando es posible que sobre ella tengan derechos
dos o más personas. Así, por ejemplo, varias personas pueden ser copropietarios de una
misma cosa. Cada una de ellas tiene una cuota de dominio sobre la cosa. Puede disponer
de esa cuota libremente, sin consulta a las otras. En un comienzo en Roma, si varias
personas eran copropietarias debían actuar de acuerdo. No podía una enajenar su
derecho.
Afirmar que una cosa es indivisible, consiste en que no puede dividirse ni física ni
intelectualmente o por cuotas. Así, por ejemplo, es indivisible una servidumbre.
Cosas simples y compuestas
Cosas simples: Son las constituidas por un solo elemento: una piedra, un animal, un
vaso.
Cosas compuestas: Son las que están formadas por varios elementos simples: una casa,
un buque.
Res nullius y res dereuctae
Res nullius: Son las cosas que nunca han tenido dueño, como las conchas de la playa.
Res derelictae: Son las cosas abandonadas por su dueño, como el diario que se deja en
la plaza después de leído.
Cosas principales y accesorias
Cosa principal: Es la que tiene existencia independiente y sin relación a otra, como un
fundo, un perro, una mesa.
Cosa accesoria: Es la que requiere de una principal para existir. Por ejemplo, la prenda.
Requiere de una obligación principal a la que debe estar unida para que exista; el marco
en relación a un cuadro.
Antes de estudiar las cosas incorporales, digamos algo sobre los frutos, que son cosas
accesorias respecto de aquello que los produce, que es cosa principal.
Frutos: Son los rendimientos periódicos de una cosa, sin detrimento de su sustancia,
según su naturaleza y el destino natural de la cosa. Se afirma que debe ser sin
detrimento o menoscabo de su sustancia en el sentido de que no debe sufrir menoscabo
la cosa misma, pues si se va agotando con su explotación estaremos frente a un producto
y no a un fruto.
También se ha señalado que los rendimientos deben ser de acuerdo a la naturaleza y
destino natural de la cosa para que sea fruto. Así, por ejemplo, si se da en usufructo el
trabajo de una esclava, los frutos a que tendrá derecho el usufructuario serán el
resultado de ese trabajo. Pero sí la esclava tiene hijos, esos hijos pertenecerán al amo y
no al usufructuario porque la esclava fue destinada naturalmente a trabajar y el
usufructuario sólo tendrá derecho al fruto de ese trabajo.
Fueron los romanos los primeros en establecer un régimen sobre los frutos. A lo largo
de la historia del pueblo romano se fueron elaborando diversos conceptos sobre el tema.
Como quiera que el último y más acabado de los textos jurídicos estuviera constituido
por las Instituciones, abordaremos su estudio. Pasemos, pues, a observar lo que
establecía este famoso libro promulgado por Justiniano:
“35. Si alguno ha recibido de buena fe, de aquel que por error creía propietario, un
fundo de tierra por venta, donación, o cualquiera otra causa, la razón natural ha
aconsejado decidir que haga suyos los frutos que perciba, en recompensa de su cultivo y
cuidado. Y si después el dueño se presenta y vindica el fundo, no podrá demandar los
frutos consumidos por el poseedor. En cuanto a aquel que a sabiendas posee el fundo de
otro, no se le concede el mismo derecho; y con el fundo se le obliga a restituir todos los
frutos, y aun los consumidos.
36. El usufructuario de un fundo no se hace propietario de los frutos sino a proporción
que los percibe. Si a su muerte los frutos, aunque maduros, no han sido todavía
recolectados, pertenecen absolutamente, no a sus herederos, sino al dueño de la
propiedad. Casi lo mismo se dice respecto del arrendatario.
37. En los frutos de las bestias se colocan las crías lo mismo que la leche, el pelo y la
lana. Así los corderos, los cabritos, las vacas, los potros, los lechones, se hacen por su
naturaleza al nacer propiedad del usufructuario. Pero entre los frutos de una esclava no
se entienden sus hijos, que por consiguiente pertenecen al dueño de la propiedad.
Parecería absurdo, en efecto, considerar como fruto al hombre, para quien la naturaleza
lo ha criado todo.” (Instituciones: Libro II: De las cosas y de las herencias
testamentarias; Título I: De la división de las cosas)
Hay que distinguir entre los frutos y los productos.
El producto de una cosa va ocasionando el deterioro de la misma. Así, una mina de sal.
Su explotación produce un desgaste, un menoscabo de la mina.
Los frutos pueden ser naturales o civiles:
Son frutos naturales los que se producen por un proceso natural, con o sin intervención
del hombre (cosechas, lana, leche, etc.), pero no los partos de las esclavas. Así, una
persona que tiene una esclava ajena no se hace dueña de los esclavos que nazcan. Estos
pertenecerán al dueño de la esclava.
“Pero todos los frutos periódicos y conformes al destino de la cosa, son frutos, sin
necesidad de tener que distinguir si nacen por la sola fuerza de la naturaleza (frutos
naturales), y por la industria y el trabajo del hombre (frutos industriales), y por eso la
recolección de los cereales, la leche, y la cría de los animales, son frutos. Se asimilan a
los frutos, por extensión, las utilidades habidas indirectamente de las cosas, como el
alquiler de las casas y de los fundos de tierra, y el interés de las cantidades de dinero.
Estos no son frutos propiamente dichos, nacidos de la misma cosa; pero el derecho los
considera como si fueran frutos, y los comentaristas los llaman frutos civiles” (Eugene
Petit).
Especial importancia reviste la clasificación de los frutos en pendientes, percibidos o no
y consumidos.
a) Pendientes: Los adheridos a la cosa que los produce, como una fruta mientras está en
el árbol;
b) Percibidos, si se han recolectado;
d) No percibidos, por negligencia del propietario de la cosa que los produce, y
e) Consumidos: Cuando los consumió el propietario de la cosa productiva o los enajenó.
Cosas incorporales
Son las que no se pueden tocar. Constituyen meros derechos. Así, una herencia, un
usufructo. Las cosas incorporales eran en concepto de Gayo, las que no pueden ser
tocadas y cuya existencia arrancaba del derecho como: una herencia, un usufructo, las
obligaciones de cualquier modo contraídas, contándose también dentro de ellas las
servidumbres rusticas y urbanas.
Las cosas incorporales admiten varias clasificaciones porque hay diversas clases de
derechos. Así, pueden ser derechos de familia (como las tutelas y cúratelas), derechos
reales, personales y otros.

La propiedad
La propiedad en su evolución histórica
Propiedad: En su acepción más restringida y técnica es un Derecho real que recae sobre
cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular
un poder general y pleno sobre la cosa. La propiedad representa una facultad de
apropiación sobre los bienes con exclusión de todos los demás del goce y disfrute de los
mismos.
Frente a la propiedad que es un concepto económico-jurídico y con un significado
predominantemente objetivo que acentúa la relación de pertenencia de una cosa a una
persona, la palabra dominio tiene un significado predominantemente subjetivo que
implica la potestad que sobre la cosa corresponde al titular.
Podemos distinguir los siguientes tipos históricos de propiedad:
Dominium ex iure quiritium: Durante algun tiempo es la única forma de propiedad
reconocida por el Ius civile. Son sus requisitos los siguientes:
- Que el sujeto titular del dominio fuese un ciudadano romano o bien un latino a quien
se hubiese concedido el Ius Comercii .
- Que el objeto del dominio fuese una cosa mueble o un bien inmueble situado en suelo
Itálico.
- Que la adquisición se lleve a cabo mediante un modo civil que es la Mancipatio para la
res mancipi y la Traditio para la res nec mancipii.
- En los casos de transmisión de la cosa de una persona a otra que el transmitente
tuviese a su vez el dominium ex iure quiritium de la cosa transmitida.
Propiedad bonitaria pretoria o in bonis habere: Surge de la protección concedida por el
Pretor a quienes por no haber adquirido con arreglo a los modos civiles solemnes eran
meros poseedores de las cosas.
Dicha protección consiste:
- Se atribuye a estos poseedores la exceptio rei venditae et traditae (Excepción de cosa
vendida y entregada) frente a la acción ejercitada por el propietario transmitente de la
cosa para la recuperación de la misma.
- Se concede a estos poseedores el remedio representado por la actio Publiciana,
llamada también algunas veces vindicatio utilis - era un remedo concedido por un pretor
a aquellos que, habiendo adquirido con buena fe y justo título una cosa, y antes de haber
consumado a su favor la usucapión, perdían la posesión de ella, para que pudieran
dirigirse contra cualquier detentador que tuviese título inferior al suyo. Con esta acción
se protege al poseedor de mejor derecho frente a otro poseedor de peor derecho.
Descansaba en una ficción jurídica, cual es la de suponer el pretor que el poseedor
demandante había ya cumplido la usucapión.
Propiedad provincial: Se discute su existencia por numerosos romanistas porque el
Derecho de propiedad privada o particular sobre bienes inmuebles solo era posible
respecto del suelo romano.
Los fundos en cambio situados en suelo provincial, es decir, fuera de Italia pertenecían
al Estado, el cual no obstante podía conceder a los particulares su uso o disfrute
mediante el pago de un tributo o canon.
Con la supresión de la distinción entre suelo provincial y suelo Itálico y consiguiente
imposición de tributos a los fundos Itálicos esta modalidad de propiedad desaparece del
Derecho romano.
Propiedad de los peregrinos: Aunque los peregrinos no podían ser propietarios por
Derecho quiritario y su capacidad jurídica se regulaba por el ius gentium , no obstante el
Pretor concedió cierta protección a la propiedad de hecho correspondiente a los
peregrinos. Con la Constitutio Antoniniana desaparece la prohibición jurídica de los
peregrinos y también en este aspecto se unifica el Derecho de propiedad.
Modos originarios de adquisición de la propiedad
Son modos de adquisición del dominio aquellos hechos jurídicos a los que la ley
reconoce la virtud de originar el dominio en una persona.
Son originarios los modos que hacen adquirir la propiedad independientemente de un
Derecho anterior de cualquier otra persona y derivativos los que hacen adquirir una
propiedad fundada en un precedente Derecho que tenía otra persona.
Gayo distinguió entre modos de adquirir iuris civile y iuris Gentium, según su
aplicación entre ciudadanos o también entre ciudadanos y extranjeros o extranjeros
entre sí. Entre los primeros estaban la mancipatio, la in iure cessio y la usucapio,
mientras que la ocupación, accesión, especificación y traditio, basados en la razón
natural, fueron reconocidos por la labor del Pretor.

La mancipatio
La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y
clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi,
que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga). La pecunia
(dinero) y el resto de animales carecían de importancia puesto que estaban destinados en
parte al comercio. El que transmitía un bien mancipable (el mancipio dans ) lo hacía
para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral
de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de
la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio
accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras
sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. El
libripens pesaba en una balanza un trozo de cobre y el mancipio accipiens pronunciaba
unas palabras sacrales mientras que el mancipio dans guarda silencio dando a entender
que le daba “imperium” a dicho acto. El mancipio dans tenía la responsabilidad de
describir el bien mancipable (por ejemplo una finca) y si lo hacía erróneamente, el
mancipio accipiens disponía de la actio de modo agri . Por último, el mancipio dans
tenía la responsabilidad de auctoritas, que consistía en defender al mancipio accipiens
en un juicio en el hipotético caso de que un tercero reclamara el bien mancipable al
considerarlo como propio.
In iure cesio hereditatis
In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor
de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio. En el derecho clásico el heredero
ab intestato podía hacer cesión de la herencia, tanto a título oneroso como gratuito, a
cuyo efecto el cesionario ejercitaba ficticiamente la acción de petición de herencia,
hereditatis petitio, y el heredero se allanaba a ella in iure. Los efectos eran totales si se
hacía antes de la aceptación, no así después, en que ya estaban interesados los
acreedores del difunto, por cuyas deudas respondía el heredero aceptante.

Usucapión
Usucapio es una palabra compuesta del sustantivo usus, término arcaico utilizado para
designar la posesión, y del verbo capere (tomar, coger), esto es, adquisición de la
propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo.
La certeza del derecho se evidencia en un texto de Gayo, para quien la usucapión fue
introducida en función del interés público, precisamente para evitar que la propiedad de
algunas cosas aparezca permanentemente incierta. Es claro que la existencia de la
usucapión responde a la exigencia de crear condiciones de seguridad y certeza en torno
a
la propiedad de las cosas.

La finalidad es remediar una adquisición que ha resultado viciosa, bien por defecto de
forma, porque el modo empleado para transmitir la propiedad no fue el adecuado
(transmisión de la propiedad de una res mancipi mediante traditio y no mediante
mancipatio), bien por razones de fondo, esto es, cuando el transmitente no era el
propietario o no tenía la capacidad necesaria para transmitir la propiedad. Con un
ejemplo quedará más claro: si alguien, no propietario o sin capacidad para transmitir la
propiedad, me entrega una cosa (traditio), no adquiero la propiedad sino que sólo recibo
la posesión, creándose una situación jurídicamente incierta en la que juegan:
a) El transmitente no propietario, por lo que la adquisición resultó viciosa.
b) El legítimo propietario.
c) El adquirente que cree de buena fe haber adquirido a su dueño.
Para que tal situación de incerteza no se prolongase indefinidamente, mediante la
usucapión el poseedor se convierte en propietario, una vez transcurrido el tiempo
exigido y cumplidos otros requisitos que fueron configurándose más lentamente y de los
que después hablaremos.
La usucapión era ya conocida en el antiguo Derecho romano. Según un ambiguo texto
de las XII Tablas, consistía en la adquisición de la propiedad por el paso del tiempo:
transcurridos dos años para los fundos y un año para las demás cosas, el poseedor se
convertía en propietario, demostrando tan sólo que la cosa había estado en su poder
durante el tiempo indicado. Es más probable que en esta época sólo eran necesarios la
posesión y el tiempo; la buena fe y el justo título como elementos imprescindibles de la
usucapión fueron producto de una elaboración jurisprudencial más evolucionada y
tardía.
A partir de ahí la interpretación de los juristas fue perfeccionando la institución que se
desarrolló favorablemente hasta cuajar en la compilación justinianea como un modo de
adquirir la propiedad, cuyo fundamento jurídico y elementos esenciales no difieren de
aquéllos del derecho moderno.
En el curso de dicha evolución, como quiera que la usucapión era sólo aplicable a los
fundos itálicos, la jurisprudencia clásica creó otra figura paralela denominada longi
temporis praescriptio , en relación con los fundos provinciales, y cuyo mecanismo era el
siguiente: todo aquél que hubiese poseído un fundo provincial durante diez años entre
presentes y veinte entre ausentes, frente a la reivindicación del legítimo propietario
podía oponer una exceptio , en la que hacía valer el tiempo que había estado poseyendo
de buena fe. Aunque el poseedor no adquiría la propiedad, al poder contestar las
pretensiones del legítimo propietario, actuaba como si lo fuese.
Más tarde, a finales del s. III d. C., suprimida la distinción entre fundos itálicos y fundos
provinciales, la separación entre usucapio y praescriptio longi temporis no tiene ya
sentido. Fue Justiniano quien fusionó ambos institutos en el año 531 (C. 7, 31, 1),
manteniendo el nombre de usucapión para las cosas muebles y el de praescriptio para
los bienes inmuebles, aunque bajo la doble terminología tan sólo encontramos una única
institución con las mismas reglas: la usucapión o prescripción adquisitiva del derecho
moderno.
Ahora sólo resta abordar el concepto y los requisitos de la usucapión tal como quedan
definitivamente perfilados en el derecho justinianeo.
Según el concepto ya expuesto, para usucapir son necesarios cinco elementos que
suelen tradicionalmente citarse en la siguiente regla mnemotécnica: res habilis , titulus ,
fides , possessio, tempus .

La ocupación:
Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión
de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia.
Supuestos de ocupación:
- Insula in Mari nata: (la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo
ocupa porque carece de dueño efectivo anterior.
- La pesca y caza: Solo puede adquirirse por ocupación los animales salvajes, es decir,
los que están en estado de libertad natural , así como los domesticados que hubiesen
huido de la custodia del dueño y hubiesen perdido el propósito de regresar (animus
revertendi), pero no son ocupables los animales domésticos.
- La Res Derelictae: Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de
cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por
parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi .
- Res Hostium: Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a
poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la
adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del
emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se
encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento
fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo
el tesoro era para el descubridor.

Accesiones
Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a
otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo. Pueden
distinguirse:
Accesión de inmueble a inmueble:

La alluvio (aluvión): Es el incremento que las heredades (propiedades) confinantes con


los ríos reciben paulatinamente por efecto de la corriente de las aguas. En este supuesto
el incremento se atribuye a los propietarios ribereños.

La Avulsio (fuerza del río): consiste no ya en una incorporación lenta sino en una
incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción
separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este
supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción.

La alveus derelictus (cauce abandonado): cuando un río variaba de cauce el hecho


abandonado se adquiría por los dueños de las fincas situados en las que fueron sus
orillas.
La insula in flumine nata (isla nacida en el río): la isla que emergía en un río público se
reparte también entre los propietarios de los fundos ribereños que estén situados frente a
ella.

Accesión de mueble a mueble:


Ferruminatio (unión mediante hierro): Es la unión del hierro con objetos metálicos que
se opera por soldadura de la propia materia. En este supuesto el propietario de la cosa
principal se hace dueña de la cosa accesoria.
Plumbatio (unión mediante plomo): Unión del plomo con otro metal.
Scriptura (escritura): El dueño de la materia en que se escribió: pergamino, papiro,
tabla, etc., se hace dueño de lo que en ellos ha sido escrita.
Pictura (pintura): La solución del Derecho Justinianeo es la siguiente; es el propietario
de la obra pictórica el que adquiere por accesión la tabla, tela etc., sobre la cual se ha
pintado.
Accesión de mueble a inmueble:
Inaedificatio: Toda obra humana que se fije de un modo estable al suelo y
principalmente los edificios pertenece por accesión al dueño de dicho suelo.
Plantatio y satio, Esta misma regla sucede con las plantas, una vez arraigadas y con las
semillas sembradas.
Specificatio
Consiste en la formación de una obra de nueva especie, es decir, de un nuevo objeto de
función diferente de la primitiva, empleando para ello materia ajena.
La cuestión está en determinar quién tiene que ser el dueño de la nueva especie.
Justiniano adopto la siguiente solución:
- Si la cosa podía volver a su estado primitivo se hacía propietario de la cosa el dueño de
la materia.
- Si la cosa no podía volver a su estado anterior su propiedad pertenecería al
especificador
Confusion y conmixtion
Tienen lugar respectivamente cuando se mezclan líquidos o sólidos de igual o distinto
género sin que haya incorporación de una cosa a otra (accesión) ni tan poco se elabore
una nueva especie en el supuesto de especificación y en orden a esta mezcla rige los
siguientes principios:
- Si la separación es posible cada propietario conserva la propiedad de su cosa y se le
otorga la acción reivindicatoria.
- Si la separación no es posible surge un estado de copropiedad que es la communio pro
indiviso , en cuyo supuesto se concede entonces a cada propietario la actio communi
dividundo .
- Si la mezcla se hizo con el consentimiento de ambas partes no se distingue entre cosas
separables e inseparables y la masa queda en condominio y en consecuencia cada
condominio solo puede ejercitar la acción divisoria que es la actio communi dividundo.
Adquisición de los derechos
Adquisición: en la incorporación de una cosa o un derecho a la esfera patrimonial de
una persona por un hecho o acto jurídico.
Adquisición originaria: cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa
derecho o obligaciones a una persona la adquisición es efectuada por primera vez (ex
novo), tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño (res nullius) o la cosas que
han sido abandonada por su dueños (res derelictia).
Adquisición derivativa: cuando la cosa derecho u obligación es traspasada de un titular
a otro hay una relación jurídica preexistente hay un traspaso de dominio que puede ser
pleno o con ciertas limitaciones y este caso trasmite el derecho autor o causante la
persona que adquiere el derecho sucesor o causante.
Adquisición traslativa: tiene lugar cuando un derecho existente en una persona se
traspasa a un nuevo adquirente en base a una nueva relación jurídica anterior ejemplo:
una persona adquiere la propiedad de un inmueble por parte de un vendedor.
Adquisición constitutiva: tiene lugar como el derecho del titular le constituyen a favor
de adquieren en un derecho nuevo que no existía pero el derecho existente en el titular
es el supuesto indispensable para que pueda adquirirse el nuevo derecho por parte del
adquirente para beneficiase ejemplo la constitución de la hipoteca.

LAS OBLIGACIONES EN EL DERECHO ROMANO

INTRODUCCIÓN
La obligación romana nació en tiempos arcaicos dentro del terreno de los delitos.
Originalmente, la comisión de un delito hacía surgir a favor de la víctima o de su
familia, un derecho de venganza, el cual, mediante una composición podía
transformarse en el derecho de la víctima o de su familia a exigir cierta prestación del
culpable o de su familia. Como garantía del cumplimiento de tal prestación, un miembro
de la familia del culpable quedaba obligatus, o sea, “atado” en la domus de la víctima
como una especie de rehén.  Por tanto, la obligación antigua  era una atadura en garantía
de cumplimiento de prestaciones nacidas de los delitos.

Una persona se vincula o se somete a otro por el acto del nexum. Este acto está
relacionado con la mancipatio, consistente en una automancipación o sometimiento de
una persona a otra para garantizar una deuda propia o ajena. Una lex Poetelia Papiria del
263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el sometimiento personal del deudor por el de sus
bienes, transformando así la vinculación personal en patrimonial.

Por lo que desde la época romana encontramos utilizada la palabra obligación en el


sentido de deber jurídico, pero también empleada para el hecho de obligarse,  para
designar el vínculo jurídico entre sujeto activo y sujeto pasivo, e inclusive  en el sentido
del  derecho del sujeto activo (como en la expresión obligationem adquiere). Es más
correcto, en el primer caso, hablar de deber, referirse, en el segundo, a la fuente concreta
de la obligación en cuestión, y decir, según el caso, celebración del contrato, comisión
del delito, etc., y  utilizar, en el cuarto caso, el término obligación, por lo que  el término
deuda  no se refiere necesariamente a deudas de dinero, sino que equivale a deber en
general, de la misma manera que pagar y pago (solvere y solutio) significan cumplir con
un deber y cumplimiento. Al igual que otros conceptos  romanos, la obligación sufrió
transformaciones a lo largo de su vida jurídica y por tanto se hace necesario seguir su
evolución en las distintas etapas históricas. 

En la concepción primitiva de la obligación existe la idea material de que las mismas


cosas resultan obligadas. Así como la cosa se confunde originariamente con el derecho
de propiedad sobre ella, el vínculo obligatorio surge en relación con la cosa misma. La
obligación se considera más como facultad del acreedor que como deber del deudor.

Adquirir la obligación quiere decir hacerse acreedor y no deudor. Un vínculo o relación


entre dos personas, acreedor y deudor nace en virtud del antiguo negocio de la sponsio,
por declaraciones recíprocas se vinculan las partes, o los que se ofrecen como garantes,
al cumplimiento de la prestación.

En una primera fase sólo existen las obligaciones tuteladas para acciones reconocidas en
el ius civile. Para Gayo una acción es personal cuando reclamamos, contra el que nos
está obligando, a causa de un contrato o un delito; es decir, cuando pretendemos que
debe dar, hacer o prestar (dare, facere, praestare, oportere. Oportere hace siempre
referencia a una deuda por derecho civil)

En las relaciones tituladas por el pretor, se habla de estar sujeto o sometido a la acción
(actione teneri). En derecho clásico se denominan obligaciones a las relaciones
personales defendidas por acciones pretorias. Desde el siglo I a. C. el pretor concede
una serie de acciones in factum, para reprimir conductas en las que intervienen dolo.

En su mayoría son acciones penales; otras deben incluirse entre los créditos y otras entre
las acciones de buena fe, como la de gestión de negocios o de depósito. En derecho

Justiniano, con finalidad docente, se clasifican las obligaciones en civiles, pretorias u


honorarias. Son civiles las que han sido establecidas por leyes, o al menos sancionadas
por el derecho civil; pretorias, también llamadas honorarias, las que estableció el pretor
en el ejercicio de su jurisdicción.

DEFINICIÓN DE LA OBLIGACIÓN 

Las instituciones de Justiniano definieron así la obligación: Es un lazo de derechos que


nos constriñe en la necesidad de pagar alguna cosa conforme al derecho de nuestra
ciudad. La obligación está así comparada a un lazo que une una a otra a las personas
entre las cuales ha sido creada; es, por otra parte, un lazo puramente jurídico. Pero si se
sujeta al deudor, se limita su libertad, no hemos de sacar de ahí la conclusión de que sea
una molestia en la sociedad. El hombre no puede bastarse a sí mismo. Tiene necesidad
de la industria, de la actividad de sus semejantes; es por medio de las obligaciones por
lo que obtiene y por lo que da por sí mismo servicios recíprocos. Cuanto más se civiliza
una nación, más se desenvuelve en ella el derecho de obligaciones; de donde surge la
importancia capital de esta materia, que no ha cesado de perfeccionarse desde los
orígenes de Roma hasta nuestros días. 

CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

Las instituciones Gayanas no definen la obligación; el comentario se inicia, con un


simple nunc-transeamus ad obligaciones. Una definición que se atribuye a un glosador
postclásico de Gayo se encuentra en las instituciones justinianeas: La obligación es un
vínculo de derecho que nos constriñe en la necesidad de pagar alguna cosa según el
derecho de nuestra ciudad. 

La expresión solvendae rei ha de entenderse como una referencia a cualquier índole de


prestación y no únicamente a la de entregar la cosa.  Si se examina con detenimiento la
definición anterior, se ve que la misma está formulada en función del sujeto pasivo o
deudor. Ello se debe a que la obligación es un estado normal, se limita  la esfera de
acción de una persona (deudor) en beneficio de otra (acreedor); por eso no puede durar
indefinidamente, está destinada a desaparecer, sea cuando el obligado cumpla la
prestación prometida, en cuyo caso se dice que hay solutio (de- solvere) y se produce la
liberatio del deudor, o bien cuando surgen causas de extinción del vinculo de otra
índole. 

También podemos citar otro concepto de obligación que nos dejó el jurisconsulto Paulo,
expuestas desde el punto de vista del sujeto activo “lo esencial de la obligaciones no
consiente en que se haga nuestra una cosa, corporal o una servidumbre, sino en
constreñir a otro a darnos, a hacer o responder de algo”.  En cuanto a su etimología, el
término obligación viene del sustantivo latino obligatio; expresión que a su vez deriva
de la preposición ob y del verbo ligare, que significa atar. Lo que quiere decir que por el
sólo hecho de asumir la obligación, el deudor queda ligado a su acreedor. 

En el viejo Derecho Romano la obligación era la sujeción en que se colocaba a una


persona libre para garantizar la deuda que había contraído ella misma o por otra
persona. En caso típico, era la práctica de un préstamo seguido de un nexum  por el cual
el deudor se entregaba en prenda al acreedor hasta que con su trabajo o por intervención
de un tercero extinguía la deuda y obtenía su libertad.

El sistema riguroso anterior termina en el año 326 a. de C., cuando la Lex Poetelia
Papiria, suprimió a la práctica de la entrega de la persona en prenda por deudas civiles,
y estableció el principio de que el deudor sólo podía garantizar sus deudas con sus
propios bienes y no con su corpus. 

ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN

La obligación crea un lazo, una liga-vinculum, que presupone por lo menos dos sujetos:
Uno activo y otro pasivo; el primero creditor sujeta en cierta forma al segundo debitor
para que le preste la conducta debida. Las expresiones creditor y debitor se usaron
tardíamente, reus parece ser el término admitido en la vieja lengua jurídica para uno y
otro sujeto. El vínculo que es un lazo de derecho permite al acreedor usar los medios
coactivos para que el deudor preste el comportamiento debido. El objeto de la
obligación, consistía en la conducta que el deudor debía observar en provecho del
acreedor; así, un dare, facere o praestare.

Al lado de esta fórmula general están más precisos ciertos textos. Distinguen en tres
categorías los diversos actos a los cuales puede ser obligado el deudor, y los resumen en
estos tres verbos: dare, praestare, facere. 

La obligación tiene siempre por objeto un acto del deudor, que esta personalmente
obligado; resulta de ello que nunca ni aun cuando ella consiste en dare, transfiere por si
misma ni la propiedad ni ningún otro derecho real. El deudor está obligado solamente a
efectuar esa transferencia por medio de los modos especiales creados para este efecto.  

De la definición de la obligación surgen los tres elementos de que se compone:

a) El acreedor: Un sujeto activo,puede haber uno o varios. Al acreedor pertenece el


derecho de exigir del deudor la prestación que es objeto de la obligación. El Derecho
Civil le da, como sanción de su crédito, una acción personal; es decir, la facultad de
dirigirse a la autoridad judicial para obligar

al deudor a pagarle lo que se le debe. Esta sanción organizada según los principios del
Derecho Civil romano, caracteriza a las obligaciones civiles, las únicas que son
verdaderas obligaciones, que consisten en un lazo de derecho. 

En ciertos casos, sin embargo, se encontró bien admitir que una persona pudiese más
que según el Derecho Natural; era un simple lazo de equidad.

Resulta de consecuencias que los jurisconsultos y el pretor acabaron por precisar. Pero
estas obligaciones imperfectas, calificadas de naturales, no han sido jamás sancionadas
por una acción. Aquel en provecho del cual habían sido reconocidas no podía contar
más que con una ejecución voluntaria de parte del deudor.

b) El deudor: Un sujeto pasivo, es la persona que está obligada a procurar al acreedor


del objeto de la obligación. Puede haber en ella uno o varios deudores, como uno o
varios acreedores.
c) Un objeto: El objeto de la obligación consiste siempre en un acto que el deudor debe
realizar en provecho del acreedor, y los jurisconsultos romanos lo expresan
perfectamente por medio de un verbo: facere, cuyo sentido es muy amplio, que
comprende a una abstención.

CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN.

a) Dar. (dare). Es hacer propietario o constituir un derecho real, rendir o prestar


servicios.

b) Hacer. (facere). Todo acto que implique observar un determinado comportamiento,


que comprende la abstención y el devolver una cosa a su propietario.

c) Prestar. (praestare). Responder de algo o garantizar algo

Para designar el objeto de la obligación se habla generalmente de prestación, que debe


serposible, lícita, objetivamente determinada y tener carácter patrimonial.

DEBITUM Y RESPONSABILIDAD. 

La obligación comprende dos elementos:

a) El debitum: es decir, el deber de prestar cierta conducta

b) La responsabilidad: que otorga al acreedor un medio de ejecución.

Tales elementos, sin embargo, no siempre se conjugaron, pues el debitum en un


principio no fue estrictamente jurídico ya que frente al deudor remiso, el acreedor no
podía lograr la ejecución forzada de la prestación misma, porque la obligación en su
origen no llevaba aparejada responsabilidad, pues para que ésta naciera era necesario
que el acto que originara a la obligación (así, a la promesa contractual) se añadiera otro
nuevo que fundamentara responsabilidad para el  caso de incumplimiento. Es hasta el
momento en que el debitum y la responsabilidad están unidos en un mismo negocio
cuando se puede hablar de obligación tal como en la actualidad se conoce. 

FUENTES DE LAS OBLIGACIONES

Se llaman fuentes de las obligaciones a aquellos hechos a los cuales el ordenamiento


jurídico romano atribuía eficacia de hacer surgir un vínculo obligatorio entre dos o más
personas.

Según Gayo, las obligaciones derivan de dos fuentes: el contrato y el delito, pero en la
res cottidianae, surge una clasificación tripartita de las causas de las obligaciones: las
obligaciones nacen del contrato o del delito, o por un cierto derecho peculiar de varias
especies de causas, la doctrina se inclina hoy por creer que tal división no es clásica y
que las Res Cottidianae que atribuyen a Gayo no son de éste. Los jurisconsultos
romanos al referirse al tercer término,
indicaban a veces que la obligación se desarrollaba en ellos de un modo parecido como
se desenvolvía la procedente de un contrato determinado o de los delitos. En las
instituciones justinianas, la tripartición de las fuentes de las obligaciones se transformó
en cuatripartición: Por lo tanto provienen las obligaciones de un contrato o de un
cuasicontrato, o de

un delito o de un cuasidelito. Científicamente, la cuatripartición, que puede considerarse


justiniana, tuvo el solo mérito de reafirmar de una vez y para siempre el concepto de
contrato como acuerdo de voluntades productivo de obligación.

Esta clasificación tiene la cualidad de señalar de forma definitiva cuáles son las
principales fuentes de las obligaciones, pero adolece de defecto de que dentro de ellas
no quedan comprendidos todos los hechos que pueden dar origen a una obligación,
hechos que por ningún motivo fueron desconocidos por Justiniano y que fue
enumerando a lo largo de su obra.

Aparte de la Ley, fuente de toda clase de derechos políticos y civiles, las obligaciones
provenían de los hechos ilícitos que constituían los dolitos (delicta) o de los hechos o
negocios lícitos que constituían los contratos (contractus).- Pero examinando con
detenimiento todas las obligaciones, el jurista Gayo, señaló la existencia de otras
fuentes, a las que denomino VARIAE CAUSARUM FIGURAE, y en las Institutas de
este autor, las fuentes son entonces:
[Link] Delito
b. El Contrato
c. Variae causarum figurae
Los jurisconsultos de los siglos IV y V de nuestra era, analizaron las Variae causarum
figurae, y anotaron el hecho de que algunas de ellas se parecen a los contratos y otras se
parecen a los delitos y las denominaron respectivamente, cuasi-excontrato y cuasi ex-
delicta , esto es, que casi provenían del contrato y casi provenían del delito (ex =
significa que ha dejado de ser o que proviene de).
Los glosadores de la edad media, seguramente por un error inicial de alguno que se fue
repitiendo hasta generalizarse, cambiaron el prefijo ex de ubicación y dejaron excuasi
contractus y excuasi delicta. En estas condiciones las partículas no tenían razón de ser,
porque significaba que esas obligaciones provenían del cuasi-contrato y del cuasi-delito,
y es por eso que se les suprimió y quedaron constituidos los cuasi-contratos y los cuasi-
delitos.

FUENTES DE LAS OBLIGACIONES

 Las dos principales fuentes de las obligaciones en el derecho Romano son los
contratos (contractus) y los delitos (delicta)
 Las obligaciones nacen o de un contrato o de un delito o de figuras variadas de
esas causas.
 Gayo nos habla en el Digesto de obligaciones que nacen de un cuasidelito y de
un cuasicontrato.
 La ley
1. EL CONTRATO

Es el acuerdo de dos o más personas con el fin de constituir una relación obligatoria
reconocida por ley.

 En el derecho romano no todo acuerdo de voluntades se tipificaba como


contrato, sino solo los convenios a los que la ley les atribuía el efecto de hacer nacer
obligaciones civilmente exigibles.
 En el derecho romano mas que una definición existía una lista de contratos.

ELEMENTOS GENERALES DEL CONTRATO

1) Consentimiento

2) Capacidad

3) Objeto

n 1. EL CONSENTIMIENTO.

Es el acuerdo de dos o varias personas que se entienden para producir un efecto jurídico
determinado. Este acuerdo es base de todo contrato.

Es preciso que la que el consentimiento sea real. Así el loco el infante no pueden
contratar.
No existe consentimiento cuando las partes han cometido un error tal que en la realidad
no están de acuerdo con la obligación.

n Los romanos consideraban que existía error cuando las partes se engañaban sobre el
objeto del contrato.

El error, también podía presentarse en la sustancia misma de la cosa. Ejm. Cuando se


toma un lingote de cobre por uno de oro, o vinagre por vino.

Dolo. Se entiende por dolo los manejos fraudulentos empleados para engañar a una
persona y para determinarla a dar su consentimiento en un acto jurídico.

De la violencia. La violencia consiste en actos de fuerza material o moral, que obligan


bajo un temor suficiente parar obligarla a dar consentimiento.

2. CAPACIDAD DE LAS PARTES

n Para que el contrato sea válido , es preciso que esté hecho entre personas capaces.

El loco, el infante no pueden contratar, porque no tienen voluntad y porque no pueden


consentir.

1. Incapacidad que resulta por falta de edad.

2. Incapacidad del pródigo.

3. Incapacidad resultante del sexo.

4. Incapacidad del esclavo

3. DEL OBJETO

n DEBE SER POSIBLE.

La imposibilidad de llevar a cabo un hecho puede ser natural: así es imposible la datio
de una cosa que no puede existir, como un hipocentauro o que no existe ya, como un
esclavo que ha muerto.

Una puede comprometerse válidamente a suministra una cosa futura, con tal que exista
en el momento de la ejecución de la obligación: por ejemplo la cosecha que producirá
tal campo, o el niño que nazca de una esclava.

DEL OBJETO

Debe ser lícito.- El hecho ilícito puede ser llevado a cabo, pero está reprobado por la
ley, como el robo y el asesinato. El derecho, que prohíbe tales actos, no puede permitir
que es el objeto de una obligación válida.

Debe ser suficientemente determinado


Antecedente:

NEXUM.- Se utilizaba en la época antigua se realizaba mediante el metal y la pesa


(análoga a la mancipatio)

Si el deudor no cumplía con la obligación en 30 días pasaba a prisión y al cabo de 60


días, si no realizaba el pago, podía ser muerto o vendido como esclavo por el acreedor.

Derivaba del término nectere, que significa ligar, con lo cual se indicaba el lazo o
atadura que sometía al deudor con respecto al acreedor.

n Se observaba el procedimiento del per aes et libram, la presencia del libripens y los
cinco testigos y la ceremonia de la pesada de cobre.

n Fue un procedimiento para asegurar o garantizar el cumplimiento de las obligaciones


asumidas por el legislador.

NEXUM.- Por este motivo surgió una reacción contra la dura situación del deudor y se
dio a su favor la Lex Poetelia Papiria de nexis (326 a.C.) abolió indirectamente el
nexum al prohibir el encadenamiento, y el derecho de dar muerte al nexi, estableciendo
que en adelante el deudor respondería de sus obligaciones sólo con su patrimonio.

 Sponsio.- Estuvo reservada a los ciudadanos romanos y se le celebraba


oralmente, mediante una interrogación formulada por el acreedor en el uso de la típica
fórmula ¿spondes? a lo que el deudor respondía spondeo.
 n Una vez pronunciadas las palabras solemnes prescritas por la ley, el vínculo
obligatorio quedaba formalizado.

CLASES DE CONTRATO

1. CONTRATOS VERBALES Consisten principalmente la pronunciamiento de


palabras solemnes. Se formalizaba mediante una pregunta y respuesta.

a. Stipulatio

La estipulación es la forma contractual más importante del Derecho romano y sirve para
hacer obligatorias las convenciones por medio de una solemnidad consistente en una
pregunta.

Ulpiano señala: “Si alguien interroga “¿darás? Y otro responde”¿Por qué no? Este
último queda obligado…”

2. LOS CONTRATOS LITERALES:

Convenciones que en Roma tenían como elemento esencial y constitutivo la escritura,


se perfeccionaban por escrito.

Ejm. La nómina transcripticia.

3. LOS CONTRATOS REALES:


El elemento esencial de los contratos reales fue la realización de un hecho positivo que
consistía en la entrega de un cosa a uno de los contrayentes, con la obligación de éste de
restituirla en el tiempo convenido.

Se perfeccionaban por la entrega o tradición de la cosa.

CLASES DE CONTRATOS REALES

1. El mutuo:

Es el préstamo de consumo de una cosa fungible que se forma sin solemnidad que se
constituye por la datio (entrega)

Es un contrato real por el cual una persona, el prestamista entrega en propiedad a otra
prestatario una determinada cantidad de cosas fungibles con la obligación de ésta de
restituir otras tantas cosas del mismo género y calidad.

Eran objeto de mutuo, los cereales, el vino, el aceite etc.

En el caso de mutuo de dinero se consideró la posibilidad de que las partes convengan


intereses.

Se prohibió dar dinero en mutuo a los hijos de familia.

b. El depósito.

Es la convención por la cual una persona, el depositante entregaba una cosa mueble a
otra, el depositario, para que la custodiase gratuitamente y la devolviese al primer
requerimiento.

Consistía en la datio de la cosa sin que implicara transmisión de la propiedad sino


simple detentación.

El depositario tenía que abstenerse de usar la cosa objeto de depósito.

c. El comodato:

Es el contrato real por el cual una persona – el comodante -entregaba a otra – el


comodatario, una cosa no consumible, mueble o inmueble para que la usara
gratuitamente y después la restituyera en el tiempo y modo convenidos.

Los romanos también lo llamaron préstamo de uso.

El comodato creaba desde su nacimiento obligaciones y responsabilidades para el


comodatario, quien debía usar la cosa de acuerdo a su naturaleza y destino, o de
conformidad con lo expresamente convenido.

n El comodatario estaba obligado a devolver la misma cosa dada en préstamo en el


plazo fijado.
d. La prenda.

La prenda es un contrato real, que supone la entrega de una cosa que remite el deudor a
su acreedor a título de garantía o seguridad.

El deudor supone una relación anterior de derecho.

La prenda se constituye por una deuda propia o ajena, con la obligación de quien la
recibe de conservarla y restituirla cuando el crédito hubiera sido satisfecho.

El elemento constitutivo era la datio, que transfería la posesión.

 4. Los contratos consensuales

Las convenciones que se perfeccionaban por el mero consentimiento de las partes,


aquellas para cuya validez era suficiente la sola voluntad de los contrayentes con
independencia de la firma en que esa voluntad se manifestara, integraba en Roma la
categoría de los contratos consensuales.

El solo consentimiento para constituir contratos fue reconocido para los siguiente
contratos:

1. Compraventa.

2. La locación o arrendamiento

3. La sociedad

4. mandato.

CLASES DE CONTRATOS CONSENSUALES

La compraventa

Es el acto por el cual una persona denominada “venditor”-vendedor- se obliga a


transferir un bien a otra llamada “emptor”-comprador-mediante el compromiso de esta
última de entregarle la propiedad de una suma de dinero que se llama precio.

Existen dos obligaciones: una a cargo del vendedor y otra a cargo de comprador.

Es un contrato sinalagmático perfecto.

Caracteres:

[Link] compraventa es un contrato consensual, ya que se perfecciona por el mero


consentimiento, sin que se requiera ni forma oral o escrita, ni la datio real.

2. La compraventa es un contrato bilateral perfecto ya que hace surgir obligaciones con


cargo de dos partes
3. La compraventa es de buena fe.

4. La compraventa es un contrato obligacional es decir, que hace surgir obligaciones a


cargo de dos partes.

 La cosa vendida.

La cosa vendida puede ser un bien presente o futuro.

Se podía vender la cosa de otro.

El objeto de la compraventa podía ser cualquier cosa mueble o inmueble, corpórea o


incorpórea.

 El precio.

Consiste en dinero: sin él no hay venta de lo contrario seria trueque.

 Consentimiento

Podía manifestarse por cualquier modo, sin solemnidad alguna, expresa o tácitamente,
entre ausentes, por carta, por mandato.

Posteriormente se hizo costumbre realizar contratos de compraventa por escrito,


primero solo tuvo carácter probatorio, posteriormente en la época postclásica se hizo
una exigencia.

LOCACIÓN O ARENDAMIENTO

Es el contrato por el cual una de las parte se obliga a pagar a la otra un precio y ella, en
cambio, a suministrar aquélla el uso y disfrute temporal de una cosa, o a prestar
determinados servicios, o a llevar a cabo una obra.

Existieron tres modalidades:

1. Locación o arrendamiento de cosas.

El contrato de locación de cosas podía tener por objeto cualquier cosa mueble o
inmueble, que no fuere consumible y, también, el ejercicio de un derecho real sobre
cosa ajena, como el usufructo o la superficie.

La principal obligación del locador consistía en entregar la cosa al locatario o ponerla a


su disposición para que la usara de conformidad con lo convenido, asegurando su
disfrute durante el tiempo establecido en el contrato.

2. Locación de servicios:

La prestación consistía en poner a disposición de otro los propios servicios durante un


cierto tiempo, a cambio de una remuneración (merces).
Tenía por objeto servicio de carácter manual análogo a lo que prestaban los esclavos.
Quedaban excluidos las profesiones o artes liberales, como el abogado, el médico, el
maestro, que en Roma se ejercieron durante mucho tiempo en forma gratuita.

3. Locación de obra:

Era la especie de locación por la que una persona se comprometía a realizar una obra o
un trabajo determinado mediante el pago de un precio en dinero. Objeto del contrato no
era el trabajo en sí, sino el resultado de él, o sea, su producto ya acabado

LA SOCIEDAD

La convención en virtud de la cual dos o más personas -los socios-se obligaban


recíprocamente a poner en común ciertas cosas, bienes o actividades de trabajo, para
alcanzar un fin lícito de utilidad igualmente común.

Existía una participación en las ganancias y en las pérdidas.

A falta de acuerdo, la distribución era igualitaria, cualquiera que fuera la proporción de


los aportes.

Las causas de extinción eran por muerte o capitis diminutio.

MANDATO

La convención en virtud de la cual una persona, el mandatario se obligaba a cumplir


gratuitamente el encargo o gestión encomendada por otra - el mandante y que añadía al
interés de éste o de un tercero.

El mandato se habría configurado como contrato en la República.

La característica de gratuito lo diferenciaba de la locación de servicios.

Ejm: la persona que se comprometía a limpiar y arreglar la ropa.

2. CUASICONTRATOS

En la época clásica las fuentes de las obligaciones se dividían en contrato y delitos, pero
como no podían desconocer los juristas que ambas fuentes no agotaban todos los tipos
de obligaciones, agregaron el término figuras similares al contrato o delito.

Los cuasicontratos se asemejan a los contratos pero no son tales, porque le falta la
convención, el acuerdo de las partes para producir determinada obligación.

Principales cuasicontratos

a. Gestión de negocios.- En un inicio se dieron por edicto del pretor, fue una acción de
buena fe, y supone un acto material, como por ejemplo la reparación de un muro de la
propiedad del ausente, la extinción de un incendio o un acto jurídico o la defensa de un
proceso intentado contra otro. Son actos realizados sin acuerdo con la parte quien se
beneficia.

b. Indivisión.- La comunidad de bienes, que sea por herencia y sin pacto de sociedad,
establece entre los propietarios relaciones obligatorias entre ellos sin su propia voluntad.

c. Enriquecimiento injusto.- El enriquecimiento injusto, es decir el hecho por el cual una


persona se enriquece a costa de otra sin base jurídica o contraria al derecho, da al
perjudicado una acción para recuperar lo que injustificadamente perdió.

3. DELITO

El Derecho romano consideró delito todo acto ilícito castigado por una pena.

- DELITOS PÚBLICO (CRIMINA)

- DELITO PRIVADO (DELICTA )

Conoció dos categorías :

 Delitos públicos: llamados crimina, que lesionaban a la comunidad como tal y que el


Estado perseguía y sancionaba con una pena pública. En estos Estado es el que ejecuta y
la pena es en provecho del Estado

Delitos privados: llamados delicta o maleficia, que eran hechos antijurídicos que


lesionaban a un particular, a su familia o a su patrimonio, y que se castigaba con una
pena privada de carácter pecuniario. El particular lesionado, es el único que tiene
derecho a actuar y la pena es en su provecho.

Delitos civiles: Injuriae. El delito de injuria es el delito contra la persona y no contra el


patrimonio. La ley de las XII Tablas enumera las injurias que pueden consistir en
escritos difamatorio, roturas de miembros, fracturas de huesos, violencias, golpes, etc.

Furtum. Robo, es la sustracción fraudulenta con propósito de lucrar.

Damnum injuria datum, daño causado contra derecho. Tiene lugar cuando se causa a
una persona un perjuicio patrimonial sin que el que le produce busque obtener un lucro,
sino obra con la intención de dañar, o con negligencia.

4. CUASIDELITOS

Cayo y Justiniano dan ejemplos de obligaciones cuasidelictuales.

a) La acción dada contra el juez que por negligencia o dolo haya dado una mala
sentencia (fraudulenta o errada).

b) La acción de las cosas arrojadas o derramadas, que se dada contra el habitante de una
casa desde la cual se hubiera arrojado algo a la vía pública.
c) La acción popular contra el habitante de un departamento en el que se hubiera
colocado cosas expuestas a caer. La sanción era multa.

d) La acción por el doble contra el naviero, hostelero o posadero por sustracciones o


daños causados por sus dependientes en las cosas de los cargadores o huéspedes.

5. OTRAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES

Independientemente de la clasificación anterior y como vemos y como ya se ha


señalado, observamos que en su obra Justiniano también reconoce como fuentes de las
obligaciones a:

A.- Los pactos. Se entiende por pacto el hecho de que dos o más personas se pongan de
acuerdo respecto de un objeto determinado sin existir ninguna formalidad de por medio,
teniendo que distinguir entre:

a.- pactos nudos

b.- pactos vestidos.

Entendemos que pactos nudos aquellos que producirán obligaciones de carácter natural
y que no se encuentran protegidos por ninguna acción, aunque debemos de tener
presente que estos pactos si podían dar lugar a una excepción, esta excepción equivalía
a un primer paso para lograr la protección procesal.

Los pactos vestidos son aquellos pactos que sí gozan de una acción para su protección
jurídica, entre ellos es posible distinguir tres categorías:

a- Pactos adyectos.

b. Pactos pretorios.

c. Pactos legítimos.

a.- Estamos en presencia de pactos adyectos en aquellos casos en los cuales el juez,
tomando en cuenta la información de las partes, en los contratos de buena fe dotaba de
protección procesal al pacto celebrado entre los sujetos, para modificar los efectos del
contrato.

b.- Los pactos pretorios se dan en aquellos caos en que el pretor concedía protección
procesal a través de acciones y excepciones a determinado pacto nudo.

c.- Los pactos legítimos son aquellos que se encuentran protegidos procesalmente por
disposición expresa de alguna constitución imperial.

B.- La ley. Cuando el sujeto se encuentra en el supuesto previsto por determinada


disposición legal, tiene forzosa y necesariamente la obligación de cumplir con lo
señalado por el ordenamiento, como en el caso de las obligaciones que derivan de la
paternidad.
C.- La sentencia. Desde el momento en que existe un litigio, las partes que en él
intervienen quedan obligadas a cumplir con la sentencia que en el mismo dicte la
autoridad correspondiente.

D.- Declaración unilateral. Es aquella promesa hecha espontánea y libremente por una
persona de forma unilateral o bien a la ciudad o bien al templo, en cuyo caso hablamos
de pollicitario o votum, respectivamente.

EJECUCIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Generalmente la obligación se cumple, esto quiere decir que el deudor realiza la


prestación debida.

El cumplimiento o pago, como veremos más adelante, es el modo normal de extinción


de una obligación.

Sin embargo, puede darse el caso de que el deudor no cumpla o de que se retrase en el
cumplimiento; es decir, que incurra en mora.

El incumplimiento puede deberse a causas imputables al deudor, por ejemplo, el dolo y


la culpa; o puede obedecer a circunstancias ajenas a su voluntad, como el caso fortuito o
fuerza mayor.

1. Mora

La mora es el retraso culpable o doloso en el cumplimiento de una obligación. Es


evidente que el que puede retrasarse en el cumplimiento de una obligación es el deudor
y así, decimos que incurre en mora cuando no cumple a tiempo y por causas que le sean
imputables.

Sin embargo, para el Derecho romano, también el acreedor podía incurrir en mora; esto
sucedía cuando rechazaba, sin justa causa, el pago ofrecido por el deudor.

así, el derecho romano, nos presenta la mora debitoris, a cargo del derecho y la mora
creditoris, a cargo del acreedor.

A.- Mora debitoria

Para que el deudor incurriera en mora era necesario que el retraso le fuera inevitable y
que la deuda estuviera vencida. Para aquellas obligaciones no sujetas a plazo, era
necesario que el acreedor hubiera requerido el pago mediante una interpelación
(interpellatio); además, incurra en mora sin interpelación la persona que obtenga un
objeto de forma ilícita, como el ladrón, por ejemplo. El deudor moroso debía pagar al
acreedor los daños y perjuicios que su retraso le hubiera ocasionado, respondía hasta por
fuerza mayor y además el acreedor se hace dueño de los frutos del objeto debido desde
el momento en que el deudor se constituyó en mora.

B.- Mora creditoria


Como ya dijimos, la mora del acreedor aparece cuando éste rechaza injustificadamente
la oferta de pago que le hace el deudor. Tienen como consecuencias determinar la mora
del deudor.

Si Se debía una cantidad de dinero, el deudor podía sellarla (obsignatio) depositarla en


establecimientos públicos, quedando así liberado de la obligación. (Papiniano, D. 22, 1,
7).

2.- Dolo

Existe dolo cuando voluntariamente el deudor no cumple la obligación contentación de


dañar al acreedor.

Son elementos del dolo:

Primero: un acto o una omisión del deudor.

Segundo: la intención de llevar a cabo dicho acto.

Tercero: que este acto traiga un perjuicio económico a la otra parte.

El dolo no se presume sino que debe ser probado por el acreedor.

3.- Culpa

La culpa se da cuando el deudor ocasiona un daño al acreedor, por su falta de cuidado o


negligencia.

Existen diferentes grados de la culpa y así tenemos, en primer lugar la culpa lata, o sea
la culpa grave o excesiva negligencia (Ulpiano, D. 50, 16, 43, 2).

Además existe la culpa levis, que es menos grave y que a su vez podía ser in abstracto
o in concreto.

La culpa leve en abstracto se presentaba cuando el deudor no hubiera observado los


cuidados de un buen padre de familia. La culpa leve en concreto se determinaba
comparando la conducta del deudor con el grado de cuidado que él mismo acostumbrara
observar en sus demás negocios.

Si el incumplimiento fuera imputable al deudor, por dolo o culpa, el acreedor podía


demandar el cumplimiento o la rescisión del contrato, más el pago de una
indemnización por daños y perjuicios.

Una vez establecida la responsabilidad del deudor, la cuantía de la indemnización era


determinada por el juez.

La valoración de los daños también podía quedar sujeta sal acuerdo entre las partes, que
podían agregar al contrato una cláusula pápenla destinada a fijar de antemano la
indemnización.
4. Caso fortuito o fuerza mayor

El caso fortuito es un acontecimiento no imputable al deudor que hace imposible el


cumplimiento de una obligación. Puede consistir en un hecho natural, como una
inundación, un terremoto, etc, en un hecho jurídico, como cuando se sustrae del
comercio una cosa y, finalmente, también se considera como caso fortuito a la fuerza
irresistible, la guerra, por ejemplo.

En estos casos el deudor quedaba liberado a menos que se hubiera convenido lo


contrario, o estuviera en mora.

TRANSMISIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Al hablar de la transmisión de las obligaciones debe distinguirse por un lado la


transmisión del derecho de crédito que tiene el acreedor y, por el otro la transmisión de
la deuda o deber de pagar a cargo del deudor. De esta manera, es posible afirmar que
tanto el crédito como la deuda pueden transmitirse, en el primer caso el acreedor cede su
crédito a otra persona, y en el segundo un nuevo deudor asume la deuda primero.

Ya que la obligación romana implicaba una atadura física, la transmisión de créditos y


deudos en un principio sólo fue permitida a título universal, como en el caso de la
herencia. Sin embargo, al considerar que los derechos son bienes comerciables, la
técnica jurídica romana usó más tarde diversos mecanismos para poder ceder un crédito
o transmitir una deuda de forma particular.

1. Cesión de créditos

En la cesión de créditos tenemos la sustitución del acreedor por otra persona quien se le
transmiten los derechos nacidos del vínculo obligacional.

El acreedor original que transmite el crédito recibe el nombre de cedente; el nuevo


acreedor, que adquiere el crédito, se llama cesionario. El deudor, que es el mismo, era
designado a veces como el cessus, el cedido.

La cesión podía obedecer a diferentes causas,: compraventa, donación, etc., y el cedente


debía responder de la existencia del crédito más no de la solvencia del deudor.

La cesión de créditos se hacía por renovación o por una procuratio in rem suam.

A.- Novación. La novación es la sustitución de una antigua obligación por una nueva,
cambiando uno de los elementos de la primera, en este caso el acreedor. Era necesario el
consentimiento del deudor, quien debía prometer el pago al nuevo acreedor (Gayo. 2,
38).

B.- Procuratio in rem suam. A través de esta figura, la cesión se llevaba a cabo
haciendo uso de la representación procesal. El cedente le otorga un mandato al
cesionario autorizándole a cobrar el crédito en su nombre pero en beneficio propio,
cediéndole, de esta manera, más que el crédito el derecho de acción para poder cobrarlo
en un juicio.
Este procedimiento no carecía, sin embargo, de inconvenientes: antes de la litis
contestatio el mandante podía cobrar válidamente al deudor, también podría perdonar la
deuda, conceder una prórroga o revocar el mandato y si moría el negocio quedaba
extinguido.

Para remediar las anteriores situaciones se establecieron diversas medidas:

En primer término, a través de la denuntiatio o notificación que el cesionario debía


hacer al deudor, en el sentido de que había adquirido el crédito; el pago que este último
hiciera al cedente no tendría efecto liberatorio.

En segundo lugar, el cesionario podía, mediante la actio doli, pedir una indemnización
al cedente que de mala fe hubiera revocado el mandato, perdonado la deuda o concedido
una prórroga al deudor.

Por último, se estableció que en caso de muerte del cedente no se extinguieran los
derechos del cesionario.

Más adelante y en algunos casos determinados, se le otorga una acción útil al cesionario
para que pueda proceder en contra del deudor, esta acción fue admitida ampliamente por
Justiniano.

De esta manera se facilitó el libre comercio de créditos.

Para evitar la usura o los abusos que esa situación pudiera provocar, el derecho
posclásico estableció las siguientes limitaciones:

Se prohibió la cesión de créditos a personas "más poderosas", con influencia en los


tribunales (cesio ad potentiorem).

Se prohibió al adquirente de un crédito cobrar al deudor más de lo que el mismo hubiera


pagado por él.

Finalmente, se prohibió la cesión de créditos litigiosos.

2.- Asunción de deudas

En la cesión de deudas, tenemos la sustitución del deudor por otra persona que asume la
deuda; es decir, que se compromete a pagar la deuda del primero. También para
transmitir las deudas se recurrió a la procuratio in rem suam,  que ya conocemos, y a la
novación, que en este caso recibe el nombre de delegación (Ulpiano, D. 46,2,11).

El primer deudor o deudor original que sale de la relación, recibe el nombre del
delegante; el nuevo deudor, el de delegado, y el acreedor, que es el mismo el de
delegatario.

EXTINCION DE LAS OBLIGACIONES


Cuando una obligación se extingue se disuelve el vinculo existente entre acreedor y
deudor. Los modos extintivos de las obligaciones son los hechos a los que el
derecho objetivo otorga esa función.

El modo Normal de extinguirse una obligación es el pago o incumplimiento realizado


por el deudor; esto es, la ejecución de la prestación debida. Sin embargo, existen otros
hechos que, sin implicar la ejecución efectiva de la obligación, tienen el efecto de
liberar al deudor.

Por otro lado, en el Derecho romano antiguo se exigió que para extinguir una deuda el
deudor realizará un acto solemne para dar por cancelada la relación. Este acto, llamado
actus contrarius, era similar a aquel que se había llevado a cabo al contraerse la
obligación, así, si la obligación había nacido por medio del cobre y la balanza ( per aes
et libram ), así también debía ser extinguida. La otra forma para realizar el actus
contrarius fue la acceptilatio, por la cual el acreedor reconocía haber sido pagado. En el
derecho justiniano la acceptilatio sirvió para condonar formalmente una deuda.

Con la desaparición de los negocios solemnes dejó de usarse el acto contrario. De esta
manera, a finales de la época republicana los modos extintivos de las obligaciones se
clasificaron en dos grandes grupos: modos extintivos que operan ipso ture y modos
extintivos que operan ope exceptionts.

La distinción anterior se refiere al momento en que se hacían valer; los modos extintivos
que operan ipso ture podían alegarse en cualquier momento al juicio y extinguían la
obligación de forma automática y de pleno derecho. Todas las causas de extinción de las
obligaciones cobraron la misma eficacia.

[Link] extintivos que operan ipso iure

Los modos extintivos que operan ipso iure son: el pago, la novación, la concisión, la
pérdida de la cosa debida, el mutuo disentimiento, el concurso de causas lucrativas y la
muerte o capitis deminutio del deudor.

A.- Pago

El pago o cumplimiento, solutio en latin, es el modo normal de extinguirse la


investigación.

El pago se refiere no sólo a la entrega de una cantidad de dinero, sino a tener el


cumplimiento de la prestación, cualquiera que ésta fuera. Hay que recordar la
prestación, objeto de la obligación, podía consistir en un: dare, facere, pratare, non
facereo parti.

En relación con el pago debemos distinguir los siguientes elementos: quien lo hace, a
quién lo hace, cómo, dónde y cuándo.

En Primer lugar, el pago debe hacerlo el deudor, pero también su representante, salvo en
los casos en que se hubieran considerado especialmente las cualidades personales del
deudor y se exija que sea él, precisamente, quien cumple con la prestación.
En segundo lugar, el pago debe hacerse al acreedor o a un representante yo: tutor,
procurador, mandatario, etc.

En Cuanto a la forma de hacer el pago, ésta debe coincidir con el contenido de la


obligación. Sin embargo, el deudor puede cumplir con una prestación distinta, siempre
que el acreedor de su consentimiento. A esta modalidad del pase se le llama dación en
pago idatio in solutum).

Si un deudor tiene varias deudas con el mismo acreedor y al entregar una cantidad no
dice a qué deuda debe aplicarse, la imputación del pago se hacía de la manera siguiente
primero a los intereses, después a la deuda vencida y finalmente a la más onerosa o a la
más antigua; a falta de lo anterior, el pago se disputaba proporcionalmente a cada una de
las deudas.

En lo que toca el lugar en donde debe hacerse el pago, si nada se hubiera hecho al
momento de nacer la obligación, se aplican las siguientes reglas: si es gustaba de cosas
inciertas o de cosas fungibles el cumplimiento debía hacerse en el domicilio del deudor,
donde el acreedor podía reclamarle judicialmente,; si se trataba de la entrega de un
inmueble o de otra cosa cierta, el lugar era aquel en donde estuvieran los bienes.

En lo que concierne el tiempo del pago, si no lo hubieran establecido las partes, se


aplicaba la regla de que la prestación se debe desde el día en que nace la obligación,
pero considerando la naturaleza de la prestación, el deudor debía cumplir cuando
razonablemente pudiera hacerlo, circunstancia que podía aparecer cuando se hubiera
señalado un lugar especial para el cumplimiento o cundo se tratar de la realización de
una obra, construir una cosa, por ejemplo.

B.- Novación

Ya sabemos que la novación es la sustitución de una obligación por otra. En lugar de la


antigua obligación surge una nueva, al modificarse uno de los elementos de la primera.
La nueva obligación extingue a la antigua.

La novación puede afectar a los sujetos o al objeto.

En el primer caso estaríamos frente a una transmisión de crédito o de deuda que ya


conocemos.

En el segundo, la nueva obligación debía contener algo nuevo, ya fuera un cambio en el


lugar o tiempo del cumplimiento, o que se agregara o se quitara una condición, etc.

Para que existiera novación las partes deberían declararlo expresamente.

C.- Confusión

La confusión como modo extintivo de obligaciones consiste en que coincidan en una


misma persona las calidades de acreedor y deudor, por ejemplo como consecuencia de
una herencia, en la que el deudor fuera heredero del acreedor o viceversa.

D.- Pérdida de la cosa debida


Si el objeto de la obligación fuera una cosa específica y se perdía por alguna causa no
imputable al deudor, la obligación se extinguía.

E.- Mutuo disentimiento

El mutuo disentimiento o consenso contrario opera en relación con las obligaciones


nacidas de contratos consensuales, que son los que cobran eficacia por el solo acuerdo
de voluntades de las partes; el mutuo disentimiento debe darse antes de que una de las
partes cumpla con su prestación.

F.- Concurso de causas lucrativas

Existe cuando el acreedor adquiere, por diferente causa, el objeto específico que se lo
adeuda.

La Adquisición, por título diferente, de la misma cosa, extingue la obligación, pues no


es posible que ésta recaiga sobre lo que ya está en dominio del acreedor.

Lo anterior podía suceder si en un testamento, por ejemplo, se ordenaba al heredero


entregar un objeto específico a un legatario, y el objeto entraba a su patrimonio por otra
causa, antes de que el heredero hubiera podido cumplir el encargo.

G.- Muerte o capitis deminutio del deudor

Algunas obligaciones se extinguen por la muerte de uno de los sujetos. Este es el caso
de las obligaciones que nacen de delitos, y de algunos contratos, la sociedad y el
mandato por ejemplo, como veremos más adelante.

La capitis deminutio, incluso la mínima, también podrá ser causa de extinción de


obligaciones.

2.- Modos extintivos que operan ope exceptionis

Los modos extintivos que operan ope exceptionis son: la compensación y el pacto de
non petendo.

A.- Compensación

En la compensación encontramos la extinción simultánea de dos deudas, hasta por su


diferencia.

Esta figura aparece cuando el deudor opone al acreedor un crédito que tiene a su vez en
contra de éste.

Era necesario que:

Las dos deudas estuvieran vencidas; es decir, que fueran exigibles.

Que ambas tuvieran el mismo objeto genérico.


Que ambas fueran líquidas; esto es, determinadas o determinables.

Que Ambas fueran validas, o sea que no hubiera excepción que se pudiera exponer en
contra de cualquiera de ellas.

Determinados créditos quedaron excluidos de la compensación, tales como los fiscales y


los referentes a pensiones alimenticias.

B. Pacto de non petendo

Es el pacto o acuerdo informal de deuda ; extinguir obligaciones siempre y cuando se


intercale como acepción en la formula respectiva.

Antes de concluir con el tema de extinción de las obligaciones, es necesario agregar que
para algunos tratadistas el transcurso de treinta o cuarenta años, duración máxima del
derecho de acción para procesos civiles, constituye también un modo extintivo. Sin
embargo, creemos que este caso lo que se extingue por prescripción es el derecho de
acción pero no la obligación, que sólo se convierte en natural.

CONCLUSIÓN

Las obligaciones en el derecho romano surguieron dentro del campo de los delitos como
una forma de restituir el daño causado por el delito se creaba un vinculo juridico por
medio del cual la persona que habia cometido el delito se veia obligado a prestar algun
tipo de servicio al perjudicado por el delito. En un principio para garantizar el
cumplimiento de la obligación un miembro de la familia del culpable quedaba atado a la
familia de la victima.

Por tanto, la obligación antigua  era una atadura en garantía de cumplimiento de


prestaciones nacidas de los delitos.

El acto por el cual una persona se vinculaba o se sometia a potra se conocia como
nexum. Una lex Poetelia Papiria del 263 a. C. abolió el nexum y sustituyó el
sometimiento personal del deudor por el de sus bienes, transformando así la vinculación
personal en patrimonial.

Los elementos fundamentales de la obligación son:

Los sujetos: Uno activo y otro pasivo; el primero creditor sujeta en cierta forma al
segundo debitor para que le preste la conducta debida. El vínculo que es un lazo de
derecho permite al acreedor usar los medios coactivos para que el deudor preste el
comportamiento debido. El objeto de la obligación, consistía en la conducta que el
deudor debía observar en provecho del acreedor; así, un dare, facere o praestare.

Se llaman fuentes de las obligaciones a aquellos hechos a los cuales el ordenamiento


jurídico romano atribuía eficacia de hacer surgir un vínculo obligatorio entre dos o más
personas.

Las principales fuentes de las obligaciones en el derecho romano eran el contrato, el


cuasicontrato, el delito, el cuasidelito y la ley.
Cuando una obligación se extingue se disuelve el vinculo existente entre acreedor y
deudor. Los modos extintivos de las obligaciones son los hechos a los que el
derecho objetivo otorga esa función.

El modo Normal de extinguirse una obligación es el pago o incumplimiento realizado


por el deudor; esto es, la ejecución de la prestación debida. Sin embargo, existen otros
hechos que, sin implicar la ejecución efectiva de la obligación, tienen el efecto de
liberar al deudor.

Por otro lado, en el Derecho romano antiguo se exigió que para extinguir una deuda el
deudor realizará un acto solemne para dar por cancelada la relación.

Conforme paso el tiempo el concepto de obligación ya no se usaba unicamente para


referirse al pago de daños originados por la comisión de un délito sino que amplio su
significado. Encontramos la siguiente definicion en las instituciones de Justiniano
definiendo así la obligación: Es un lazo de derechos que nos constriñe en la necesidad
de pagar alguna cosa conforme al derecho de nuestra ciudad. La obligación está así
comparada a un lazo que une una a otra a las personas entre las cuales ha sido creada;
es, por otra parte, un lazo puramente jurídico. En esta definicion la obligacion adquiere
un sentido mas amplio, debido a que el hombre no puede bastarse a sí mismo. Tiene
necesidad de la industria, de la actividad de sus semejantes; es por medio de las
obligaciones por lo que obtiene y por lo que da por sí mismo servicios recíprocos.
Cuanto más se civiliza una nación, más se desenvuelve en ella el derecho de
obligaciones; de donde surge la importancia capital de esta materia, que no ha cesado de
perfeccionarse desde los orígenes de Roma hasta nuestros días.  Esto nos demuestra la
gran importancia que tiene el derecho romano ya que ha servido de base para la
conformacion de nuestro ordenamiento juridico actual.

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