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El Reportaje

El documento define el reportaje como un género periodístico que informa, describe, narra e investiga eventos de interés para la sociedad de forma objetiva. Explica que el reportaje surgió a principios del siglo XX como una mezcla de noticia y literatura y se consolidó en las décadas de 1950 y 1960, especialmente en revistas. También analiza la historia del nuevo periodismo en las décadas de 1960 y 1970, que incorporó elementos literarios al reportaje para interpretar mejor las noticias.

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El Reportaje

El documento define el reportaje como un género periodístico que informa, describe, narra e investiga eventos de interés para la sociedad de forma objetiva. Explica que el reportaje surgió a principios del siglo XX como una mezcla de noticia y literatura y se consolidó en las décadas de 1950 y 1960, especialmente en revistas. También analiza la historia del nuevo periodismo en las décadas de 1960 y 1970, que incorporó elementos literarios al reportaje para interpretar mejor las noticias.

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EL REPORTAJE: NOCIONES GENERALES Y CONCEPTOS DE DIVERSOS AUTORES

INTRODUCCIÓN
El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha sido el elemento decisivo para la
gestación de la llamada sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos. Esta nueva realidad
social, en cuyo eje aparece la información, ha hecho que se aborden temáticas que nos permitan
progresar en la era digital: la habilidad de leer textos y comprenderlos; la capacidad de discernir y elegir
lo que tiene valor entre la multitud de estímulos que ofrece la realidad; la capacidad de pensar
independientemente, de resolver problemas y generar ideas; la capacidad de expresar esas ideas de
forma clara y simple.
El exceso de información disponible ha puesto el foco de atención en la importancia de la lectura que
pasa a concebirse como un proceso mental mucho más complejo que el de simplemente descifrar el
texto.
El acto lector es una actividad creadora a través de la cual el individuo desarrolla todas sus facultades
mentales, asumiendo ante los textos un papel activo que implica no sólo reconocer los signos, sino,
sobre todo, entenderlos, interpretarlos y analizarlos críticamente.
Cuando miras la televisión o lees un periódico y observas una noticia o un reportaje, que te presentan
entrevistas e informaciones, quizás te preguntes ¿para qué sirve el reportaje si es lo mismo que la
noticia? Pues no es así, pensar de esta manera es un error.
En el periodismo, el reportaje apareció a principios del siglo XX, específicamente en las décadas de
1900 y 1920. Y no solamente de tipo periodístico, sino en una mezcla noticioso-literario con matices de
tipo descriptivo y narrativo.
El primer medio que incursionó en el género reportaje, en Latinoamérica, fue la revista brasileña
O'Cruceiro Internacional, mientras que, en Estados Unidos, el reportaje se inició con los periodistas
Britton Haddney y Henry Luce, quienes realizaron las primeras publicaciones en la revista Time. Ya a
principios de la década de los años 50 el género reportaje era utilizado en varios países de América
Latina, y algunos periódicos se esmeraron por publicar este género, pero desde un ámbito mucho más
periodístico. Lo cierto es que, a principios de los años 60, el género reportaje era ya manejado de forma
usual y muy profesional en los principales medios escritos de nuestro continente. Y comenzaba a
incursionar en los medios de radio y televisión, claro está, como un género más centrado hacia la
máxima información objetiva.

¿QUÉ ES EL REPORTAJE?
El reportaje es una creación personal, una forma de expresión que, además de los hechos, recoge la
experiencia personal del autor. Esta experiencia, sin embargo, impide al periodista la más pequeña
distorsión de los hechos. Aunque está permitido hacer literatura, un reportaje no es una novela ni ningún
otro género de ficción. El periodista, en el reportaje, es ante todo un informador que satisface el qué,
quién, cuándo, cómo, dónde, por y para qué del acontecimiento de que se ocupa. Carlos Marín.
Periodista mexicano.
Tradicionalmente, el reportaje ha sido considerado un género estrictamente objetivo, muy cercano a la
noticia y a la información. Así, Martínez Albertos (periodista y profesor en las Universidades de
Navarra, Autónoma de Barcelona y en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid) afirma que el
reportaje “es un relato periodístico —descriptivo o narrativo— de una cierta extensión y estilo literario
muy personal en el que se intenta explicar cómo han sucedido unos hechos actuales o recientes, aunque
estos hechos no sean noticia en un sentido riguroso del concepto”.
Martín Vivaldi va más allá y reconoce al periodista más libertad en la elaboración del reportaje cuando
dice que el reportaje es un “relato periodístico esencialmente informativo, libre en cuanto al tema,
objetivo en cuanto al modo y redactado preferentemente en estilo directo, en el que se da cuenta de un
hecho o suceso de interés actual o humano”.
Además, dice: "El término reportaje es una voz francesa con raíces inglesas, que realmente proviene del
latín y que llevado al español es "Reportare": que significa traer o llevar una noticia. Y según la voz
francesa Compte réude, se describe como la información recabada de algún hecho, situación o viaje
escrito por un reportero.
El “reportaje es una metodología” compuesta por diversos métodos y técnicas, las más utilizadas son: la
observación, la observación participante y la entrevista en el proceso de la experiencia-vivencia. La
reportería tiene como eje fundamental la primera, pues es el medio por excelencia para aprehender lo
social que se manifiesta en la experiencia y señala los procedimientos para recoger los registros y
situaciones que se viven en los contextos estudiados. Raúl Hernando Osorio Vargas Licenciado en
Comunicación Social, Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
Según el filólogo, lexicógrafo, gramático, periodista y poeta español, Martín Alonso Pedraz, El reportaje
describe escenas, indaga hechos, pinta retratos, descubre interioridades, refleja emociones, examina
caracteres con visión personal y directa. Los reportajes ordinarios no distan mucho de una crónica de
información. Los acontecimientos del reportaje característico no se esperan a fecha fija. Incidentes y
fases imprevistos son objeto de esta actividad y los que proporcionan éxitos resonantes al periodismo.
El reportaje informa, describe, narra e investiga:
Informa de un hecho de interés para la sociedad, cumpliendo así la función básica del periodismo.
Describe el suceso aportando el mayor número de datos precisos.
Narra el acontecimiento en estrecha relación con la descripción.
Investiga, pues sin investigación no hay reportaje.
HISTORIA DEL REPORTAJE
Como dijo Martín Vivaldi, "el reportaje es tan antiguo como la Humanidad", y es de suponer que
siempre hubo hombres dispuestos a contar aquellos sucesos o hechos de que habían sido testigos y que
se consideraban dignos de ser conocidos y, por tanto, divulgados.
También Albert Chillón se sitúa en esta línea, al afirmar: (...) la función de reportar novedades, noticias
o testimonios es probablemente tan antigua como la misma existencia de la escritura, el género reportaje
como tal se ha ido configurando a medida que la cultura periodística ha diversificado sus funciones y
refinado sus técnicas.
Y al tratar de determinar en qué momento de la historia se produce su nacimiento, Chillón señala: "A mi
parecer, va a nacer de la literatura testimonial tradicional -especialmente de las crónicas, relaciones
epistolares, estampas costumbristas y relatos de viaje-; se va a ir configurando aproximadamente durante
la primera mitad del siglo XIX, con la sustitución de la prensa de partido (...) característica del siglo
XVIII por la prensa informativa de amplia difusión; y se va a consolidar, entre las últimas décadas del
siglo XIX y principios del XX, con el advenimiento de la denominada sociedad de comunicación de
masas, de la mano de las agencias de noticias, los documentales cinematográficos, los informativos
radiofónicos y, sobre todo, de los magazines ilustrados y los grandes diarios de información general.
Alrededor de la mitad del siglo XX, los responsables de periódicos se dieron cuenta de que el mundo se
había convertido en algo tan complicado en sus políticas, sus economías y sus ideologías, que era
necesario apoyar los textos con comentarios para presentar las noticias de una forma clara; de esta
manera, los directores se inclinaron hacia lo que llamaban "reportaje interpretativo". Así es cómo surge
una modalidad de reportaje diferente y superadora del concepto clásico representado por el reportaje
objetivo.
Es durante las décadas de los 50 y 60 cuando el llamado "gran reportaje" o reportaje en profundidad vive
sus momentos dorados. Lo que había empezado como una modalidad periodística típica de las revistas
gráficas, saltaba a los periódicos diarios mediante una serie de adaptaciones. De este modo, el reportaje
interpretativo se convirtió a principios de los 70, en una de las piedras angulares y básicas del llamado
"Nuevo periodismo", que, según Sebastián Bernal y Albert Chillón, designa un heterogéneo conjunto de
obras y autores cuyo denominador común consiste, en primera instancia, en su más o menos drástica
distinción con respecto al periodismo escrito convencional publicado en Estados Unidos hasta los
primeros años de la década de los sesenta.
La periodista Maruja Torres da una definición muy simplificada, aunque no por ello menos correcta, del
nuevo periodismo, haciendo alusión a la tan estudiada relación del periodismo con la literatura. Para ella
no es sino "una cosa que ha estado de moda en los Estados Unidos, pero que no consiste en el fondo más
que en enfocar el periodismo como si fuese literatura".
Cuando en 1976 apareció en España la primera edición de "El nuevo periodismo", de Tom Wolfe,
considerado por muchos como el principal representante de esta nueva tendencia, profesionales como
Vázquez Montalbán, Francisco Umbral, Rosa Montero, Manuel Vicent, o Maruja Torres, entre otros,
llevaban ya algún tiempo rompiendo con el aburrimiento de la prensa española tradicional. Este hecho
prueba que ha sido exagerado el pretendido carácter innovador de conocidos periodistas
norteamericanos como Wolfe, Southern, Greenfield, Thompson, etc.
Lo que sí parece claro es que uno de los rasgos más destacados de esos años es la crisis del denominado
"estado de bienestar". Este fenómeno se manifestó de forma particular en las generaciones más jóvenes
de la época, que pusieron en entredicho los fundamentos del orden social vigente.
En la actualidad, puede decirse que el nuevo periodismo es un fenómeno prácticamente acabado, y la
publicación de sus trabajos se ve reducida a suplementos dominicales y algunas revistas y diarios
convencionales.
Sobre el tipo de reportaje que hoy se publica en la prensa, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras,
existen opiniones muy dispares. Hay autores que encuentran motivos para opinar que el reportaje es un
género abocado al fracaso y que su fin está próximo, pero las razones que me llevan a pensar lo
contrario están suficientemente fundamentadas como para defender con solidez la visión que expongo a
continuación.

CARACTERÍSTICAS DEL REPORTAJE


El reportaje está considerado el rey de los géneros periodísticos. En el mundo de la prensa se afirma que
no se es periodista hasta que no se hace un buen reportaje.
En general, el reportaje se caracteriza por los siguientes rasgos:
Es un género complejo, ya que contiene informaciones recogidas en uno o más lugares, recrea el
ambiente, presenta a los personajes, describe la situación... para que los lectores y las lectoras dispongan
de una información completa.
Exige un trabajo previo de documentación. El periodista ha de investigar, inquirir, acudir al lugar de los
hechos, recopilar testimonios, citas, fechas, datos, nombres, cifras, anécdotas, diálogos, descripciones,
sensaciones, etc., con el fin de reconstruir el ambiente general de la forma más fiel posible.
Posee diversidad temática y flexibilidad formal y estilística, sin otros límites que la claridad, la exactitud
y la eficacia informativa; por ello puede incorporar y combinar procedimientos y recursos lingüísticos
propios de la noticia, la crónica, el artículo, la novela, el cuento, el ensayo...
La objetividad y la veracidad son sus señas de identidad, aunque cabe también la subjetividad en las
observaciones y en la valoración de los hechos.
El estilo es el periodista. Un mismo acontecimiento es visto y tratado de diferente manera por cada
profesional del periodismo. No en vano hay quien afirma que existen tantas clases de reportajes como
periodistas.
El reportaje va firmado y menciona el lugar desde donde se ha redactado.
LENGUAJE A UTILIZAR EN EL REPORTAJE
El estilo del reportaje es libre, pero su lenguaje ha de ser claro, preciso, fluido, natural, creativo y
ameno, pudiendo también integrar elementos literarios, narrativos y descriptivos.
La libertad expresiva del periodista y la posibilidad de desarrollar su propio estilo literario se enmarcan
dentro de las técnicas objetivas de la narración. Narra o debe narrar sin personalizar, sin editorializar,
contando los hechos de forma personal y objetiva.
La claridad en las ideas y la transparencia expositiva se consiguen utilizando palabras de uso común,
adaptadas al tema o asunto. Los términos técnicos o poco conocidos van siempre acompañados de una
explicación.
La precisión se logra construyendo frases con rigor lógico-psicológico y evitando los términos ambiguos
o de expresiones equívocas.
La fluidez narrativa y expositiva se alcanza mediante enunciados y párrafos simples, con frases cortas y
sin subordinación, en los que se alternan las descripciones con las narraciones y las entrevistas. El
reportaje se apoya en otros géneros periodísticos, como la crónica y la entrevista.
Las descripciones vivas y precisas necesitan de un vocabulario abundante, directo, coloquial, que no
excluye, sin embargo, las palabras cultas, pero concretas, y que evita los vulgarismos, los neologismos
innecesarios y las redundancias o repeticiones.
Las frases literales se destacan entre comillas o van entre guiones. Es especialmente relevante la
presencia de adjetivos, paralelismos, anáforas, comparaciones, metáforas, etc.
ESTRUCTURA EXTERNA DEL REPORTAJE
En cuanto a su estructura externa, el reportaje está formada por el titular, la entradilla, la introducción, el
desarrollo o cuerpo, y el cierre, final o conclusión (conclusiones finales).
1. El titular
El titular informa del contenido del reportaje, intentando captar la atención de los lectores e invitándolos
a leer el resto de la información.

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