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Test Tutela

1. El documento presenta directrices sobre evaluaciones de guarda y custodia de menores, cuyo objetivo principal es determinar el mejor interés del niño. 2. Las evaluaciones se centran en la capacidad parental, las necesidades del niño y su ajuste, basándose en múltiples métodos y teniendo en cuenta factores como la relación entre padres e hijos, las habilidades parentales y la estabilidad del entorno. 3. Los factores que más influyen en el ajuste de los niños incluyen la calidad de la relación con los

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Test Tutela

1. El documento presenta directrices sobre evaluaciones de guarda y custodia de menores, cuyo objetivo principal es determinar el mejor interés del niño. 2. Las evaluaciones se centran en la capacidad parental, las necesidades del niño y su ajuste, basándose en múltiples métodos y teniendo en cuenta factores como la relación entre padres e hijos, las habilidades parentales y la estabilidad del entorno. 3. Los factores que más influyen en el ajuste de los niños incluyen la calidad de la relación con los

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Directrices orientadoras: propósito de la evaluación de guarda y custodia

El propósito de la evaluación es para ayudar en la determinación de la psicológica del interés


superior del niño.
2. El bienestar del niño es fundamental
3. La evaluación se centra en la capacidad parental, las necesidades psicológicas del niño y el
ajuste resultante.
Directrices generales: Preparación para la evaluación de la guarda y custodia
4. Los psicólogos han de adquirir y mantener la competencia especializada.
5. Los psicólogos se esfuerzan por ser evaluadores imparciales.
6. Los psicólogos deben tener conocimiento sobre cómo afectan los sesgos y prejuicios
sociales y no caer en prácticas discriminatorias
7. Los psicólogos deben evitar los conflictos de intereses y relaciones múltiples en la
realización de las evaluaciones.
Directrices de Procedimiento: Realización de una Evaluación de Guarda y Custodia
8. Los psicólogos deben establecer el alcance de las evaluaciones en consonancia con la
naturaleza de las cuestiones planteadas
9. Los psicólogos deben obtener un consentimiento debidamente informado.
10. Los psicólogos deben emplear múltiples métodos de recolección de datos.
11. Los psicólogos han de interpretar los datos de evaluación de una manera consistente con
el contexto o de la evaluación.
12. Los psicólogos no deben ofrecer su opinión sobre una persona que no han visto
13. Los psicólogos han de basar sus recomendaciones, si las hubiere, en el mejor interés del
menor
14. Los psicólogos han de archivar los registros de acuerdo con las obligaciones éticas y
legales.

Las directrices expuestas plantean como eje principal, el principio del


“mejor interés del menor”, concepto que fue expuesto en el estado de Michigan en 1970 en la
denominada
Michigan’s Child Custody Act, donde se establecen los siguientes factores a considerar en las
evaluaciones de guarda y custodia:
1.- El afecto existente entre cada progenitor y el hijo.
2.- Los lazos emocionales establecidos entre cada progenitor y el hijo.
3.- La capacidad de cada progenitor para asesorar y orientar al menor.
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión
13
4.- La capacidad de cada progenitor para continuar educando y criando al hijo en su religión
y creencias.
5.- La capacidad de cada progenitor para satisfacer las necesidades materiales básicas de
menor (alimentación, vestido, cuidados médicos).
6.- El período de tiempo en el que el niño vivió en una estabilidad emocional y psicológica y
en un ambiente satisfactorio, así como la deseabilidad por parte de cada progenitor de
mantener esta situación.
7.- La estabilidad y unión familiar existente en el hogar donde permanezca el niño.
8.- La capacidad moral y mental y la salud física de cada progenitor.
9.- El hogar, escuela y comunidad donde va a permanecer el niño con cada progenitor.
10.- Si el menor tiene suficiente juicio y edad según el juez, la preferencia del niño por cada
uno de los progenitores.
1.- El criterio del mejor interés del menor como eje vertebrador que articula los contenidos de
la guía.
2.- Cualquier evaluación sobre la idoneidad de los progenitores para ejercer la guarda y
custodia de los hijos debe partir del criterio de que ambos son igualmente competentes para
su ejercicio, consistiendo una evaluación de guarda y custodia, por tanto, en confirmar esa
idoneidad de cada una de las partes para cuidar al menor o, en caso contrario, en comprobar y
justificar adecuadamente y en términos positivos la prevalencia de uno de los progenitores
sobre el otro.
3.- Si se pretende que el informe que resulte de dicha evaluación tenga la consideración de
informe pericial de valoración de las alternativas de guarda y custodia, la evaluación tiene
que incluir al grupo familiar en su conjunto y en su totalidad.

ÁREAS DE EVALUACIÓN DE LA GUARDA Y CUSTODIA EN


LA PRÁCTICA
FORENSE.
1. Calidad de la relación con los hijos. Valoración de las habilidades parentales: actitudes y
motivación hacia la parentalidad. Congruencia de los proyectos y expectativas de vida de los
padres hacia el desarrollo de los niños

2- Áreas de evaluación de la guarda y custodia 162. Sensibilidad hacia las necesidades de los
menores.
3. Actitud que facilite los contactos y visitas de los hijos con el otro progenitor.
4. Valoración ante los hijos, por cada progenitor, de los aspectos positivos del otro padre ante
los hijos.
5. Continuidad de los aspectos positivos de la vida del niño anteriores a la separación.
6. Estilos educativos de los progenitores.
7. Valoración de la adaptación del menor a los diferentes contextos.
8. Dimensiones de la personalidad de los padres directamente relacionadas con el cuidado de
los hijos, nivel de adaptación, estabilidad emocional.
9. Valoración de la adaptación de los hijos y de las posibles dificultades que hayan tenido
ante la nueva situación familiar, y el modo en el que cada progenitor interviene para su
superación.
10. Disponibilidad de tiempo y de recursos personales, familiares y sociales para el
Desempeño parental.
11. Otras características de los progenitores como salud física, nivel de autonomía, lugar de
residencia, expectativas y proyectos vitales, etc.
12. Nivel de adaptación emocional, cognitiva y conductual de los hijos con cada uno de los
padres.
13. Disposición o receptividad de los hijos hacia cada uno de los padres así como su
percepción de ellos, del conflicto y de los proyectos de organización de la vida familiar.
Las áreas principalmente evaluadas en los procesos de custodia disputada se centran
generalmente en la valoración de la personalidad y a juste psicológico de los progenitores, las
actitudes parentales o estilo educativo, el ajuste general de los hijos y su adaptación a nivel
familia r, escolar y social, la historia y dinámica familiar, las relaciones e interacción paterno-
filia les y el entorno familiar, escolar y social (Ramírez, 2003).

FACTORES QUE INFLUYEN EN EL AJUSTE DE LOS HIJOS


Y QUE HAY QUE
TENER EN CUENTA EN UNA EVALUACIÓN DE GUARDA Y CUSTODIA.
3.1.- Factores de riesgo Por una parte, entre los factores de riesgo que estos autores indican
que aparecen de manera consistente en la literatura son: pobre relación progenitor-hijo,
pobres habilidades parentales (sobre todo el aspecto de la crítica, la crianza dura,
inconsistente o permisiva); la inestabilidad del entorno (baja educación materna, la condición
exclusión, así como el maltrato infantil); problemas de salud mental de los padres (pobre
regulación emocional / trastorno mental de los padres; y conflicto excesivo entre los padres

El apego saludable con padres juega un papel muy importante en el funcionamiento de los
niños y adolescentes

Relación progenitor-hijo

Habilidades Parentales

Los estilos parentales tienden a ser relativamente constante en el tiempo (McNally,Eisenberg,


y Harris, 1991, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012). Es importante tener esto en cuenta, dado
que una mala práctica de disciplina parental ha sido asociada con la agresión infantil, la
delincuencia y un mayor riesgo de abuso de menores (Novak, 1996). La investigación indica
que los niños de padres que tienden a mostrar rechazo e indiferencia son más propensos a
mostrar problemas de conducta (ira,agresividad, hostilidad y desobediencia) en sus hijos
(Shatfer, 1996, citado en Tolle y O ́Do
nohue, 2012).
La dureza en las habilidades parentales, la crítica o la inconsistencia pueden ser característica
tanto de estilos de crianza autoritarios como permisivos, y pueden redundar en
un mal ajuste de los hijos (Baldwin, Baldwin, y Cole, 1990; Baumrid, 1967, 1971; De Dodge
y otros, 2006; Dornbusch, Ritter, Leiderman, Roberts, y Fraleigh, 1987; Mann Y MacKenzie,
1996; Masten y Coatsworth, 1995, 1998; Repetti et al, 2002; Steinberg et al, 1989, , citados
en Tolle y O ́Donohue, 2012).
Los estilos autoritarios se asociaron significativamente con mayores niveles de aprendizaje y
problemas de hiperactividad/impulsividad en niños, mientras que estilos de crianza permisiva
se asociaron significativamente con mayores niveles de ansiedad en los niños y un
rendimiento escolar bajo. Se encontró que los niños con los resultados peores (niveles más
altos de problemas de conducta y fracaso escolar) estaban en los hogares donde las prácticas
parentales eran inconsistentes (combinación de permisividad y autoritarismo)
Rossman y Rea (2005, citado en Tolle y O ́Donohue, 2
012).
3.1.3- La inestabilidad del Entorno
Un "entorno inestable" puede incluir factores como pautas de convivencia inconsistentes,
pobreza extrema, supervisión inadecuada, abuso substancias, violencia física
y/o abuso sexual. Se ha encontrado que factores tales como el nivel socioeconómico,
educación de la madre, nivel de ingresos y el estatus ocupacional, pueden tener efectos
significativos en una serie de factores académicos incluyendo las notas de exámenes, el
fracaso escolar y número de cursos escolares completados en los hijos (McLoyd, 1998, citado
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 19 en Tolle y O
́Donohue, 2012). Además, el nivel socioeconómico y la competencia funcional de los padres
se han asociado con competencia infantil, en el sentido en que los padres menos pudientes o
competentes podrían favorecer la exposición de los niños a peligros, a pares desviados u otras
influencias negativas en el entorno (Collins et al, 2000.; Masten y
Coatsworth, 1998; McLoyd, 1998; Repetti et al, 2002, , citados en Tolle y O ́Donohue, 2012).
Por último, el abuso de sustancias, la violencia y el abuso físico son factores que suelen
afectar negativamente al bienestar de los hijos (Larnb et al, 1997; Sun, 2001, citados en
Tolle y O ́Donohue, 2012). Específicamente, el exceso del abuso de drogas y alcohol de los
padres han demostrado ser perjudicial para el desarrollo de la socialización (Otto y Edens,
2003, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012). En cuantoal abuso del alcohol, se ha visto que las
familias cuyos padres abusan del alcohol son más propensas a experimentar un aumento en la
hostilidad en la familia, y menor supervisión de los hijos (Chassin, Almohada, Curran,
Molina, y Barrera, 1993; Sher et al, 1991, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012).
3.1.4.- Salud mental de los padres
Emery (1999, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012) sugirió cuatro problemas de salud mental
entre los adultos de especial importancia en relación al ajuste de los hijos: (1) la depresión,
(2) la conducta antisocial, (3) una enfermedad mental grave y (4) trastornos de la
personalidad. En concreto, la investigación sugiereque la depresión en los padres, la
esquizofrenia, y la manifestación de conductas antisociales o exhibición de otros
comportamientos problemáticos que son indicativos de otros trastornos de la personalidad
han sido asociados con unos pobres resultados de ajuste en los hijos. Estos resultados han
incluido: problemas de adaptación, psicopatología, agresión, delincuencia, trastornos de
conducta, y trastorno de déficit de atención (Emery, 1999; Hammen et al, 1987; Joealizando
un seguimiento de una muestra de padres con depresión y sin depresión, encontró que la
depresión es mucho más común en los hijos de padres deprimidos
3.- Factores que influyen en el ajuste de los hijos20 que en hijos de padres no deprimidos a
los 10 y 20 años de seguimiento. Los resultados de otros estudios sugieren que la depresión
materna enla primera infancia es un factor predictivo de problemas de conducta en la infancia
temprana (Morrell y Murray, 2003; Murray, Fiori-Cowley, Hooper, y Cooper, 1996; Murray
Woolgar, Hipwell, y Cooper, 2001, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012).

Cabe señalar por otra parte que, a la hora de haceruna evaluación pericial d guarda y custodia,
el psicólogo debe tener claro que la valoración de la personalidad de los padres no es el
objetivo principal del informe, y que ningún rasgo de personalidad, ni síntoma clínico, puede
por sí mismo servir para excluir a un progenitor de la guarda y custodia, si no se justifica su
relación con la competencia parental y los posibles efectos para los menores.
En este sentido, la American Psychological Association (APA, 2013), señala expresamente al
hablar del núcleo de la evaluación:"Las evaluaciones más útiles e influyentes se centran en
habilidades, déficits, valores y las tendencias relativas a las capacidades de crianza y las
necesidades psicológicas del niño. Comparativamente se le concede poca importancia a las
evaluaciones que ofrecen una evaluación general de la personalidad, sin situar los resultados
en el contexto apropiado. Consideraciones contextuales útiles incluyen la disponibilidad y el
uso de un tratamiento eficaz, el aumento de la capacidad parental a través de los esfuerzosde
los cuidadores suplementarios, y otros factores que podrían afectar al potencial impacto de
una condición clínica en la crianza de los hijos”.

3.1.5.- Conflicto entre los progenitores


El conflicto entre los progenitores que se manifiesta en hostilidad, violencia y otros actos de
agresión marital, usando al niño para agredir al otro progenitor (ej. decirle al niño que no
obedezca al otro padre, usar al niño como un medio para castigar al otro progenitor, etc) se
asocia con efectos nocivos en el funcionamiento de los niños y de los adolescentes
(Cummings y Davies, 2002; Emery, 1999; Gould, 1998;
Hetherington et al, 1982.; Otto y Edens, 2003; Wallerstein y Kelly, 1980; Whitesidc Y
Becker, 2000, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012). Rossman, Hughes, y Rosenberg (200
0, citado en Tolle y O D́ onohue, 2012) informan que los niños que están expuestos a la
violencia entre los padres tienen una
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 21autoestima
más baja, niveles más bajos de la competencia social y académico, mayores niveles de
dificultades de atención, mayor sintomatología traumática, y niveles más altos de problemas
de conducta.

Factores de promoción

Los factores de promoción que proponen Tolle y O D ́ onohue (2012) vendrían a ser el anverso
de los factores de riesgo que acabamos de comentar, dado que están asociados a los
resultados adaptativos de los hijos. Se encuentran tanto en poblaciones de alto como de bajo
riesgo (a diferencia de los factores de protección, que han sido relacionados con los factores
que se encuentran en grupos de alto riesgo que protegen a los individuos de los factores de
riesgo) (Sarneroff el. al, 1999, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012). Del mismo modo que
como sucede con los factores de riesgo, estos factores han sido identificados de manera
consistente en estudios longitudinales en relación con la predicción de resultados adaptativos
o positivos en los individuos. Algunos de ellos parece ser el inverso de un factor de riesgo
identificado; sin embargo, éstos son distintos de la ausencia de un riesgo, que no sólo mitigan
el riesgo de resultados más pobres, sino que aumentar los resultados positivos. Estos factores
también han sido identificados como importantes no sólo en cuanto a resultados de buen
ajuste los hijos, sino que también se ha encontrado que son predictivos de la mejora de los
resultados en los niños de familias divorciadas. Dichos factores son los que siguen:
parentalidad positiva; implicación en la escuela; promoción del desarrollo interpersonal;
promoción de la salud mental; promoción de la participación en la comunidad, y
coparentalidad efectiva

Parentalidad Positiva
Incluye, calidez de los padres, la aceptación, la coherencia y la estimulación, al mismo
tiempo que la comunicación de expectativas realistas a los hijos.
Participación de los padres en la escuela Según Tolle y O D ́ onohue (2012), este factor
incluiría proporcionar un entorno propicio al aprendizaje a través de la ayuda con las tareas
escolares, disponiendo de libros en el hogar, y una comunicación regular con el personal
escolar.
Esta participación se manifiesta de diferentes maneras: trabajo voluntario en la escuela, la
comunicación con los maestros u otro personal de la escuela, ayudar en las actividades
académicas y eventos escolares, reuniones de asociaciones de padres y maestros, ayuda
directa con el trabajo escolar en el hogar, orientación sobre la selección de asignaturas, y el
asesoramiento sobre la planificación de la carrera.
Tolle y O ́Donohue (2012) aportan numerosa bibliografía que señala que la participación de
los padres en la vida académica desus hijos, así como en otras actividades extracurriculares,
se relacionan con los resultadospositivos en los niños.
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 23
3.2.3.- Promoción del desarrollo interpersonal
Tolle y O ́Donohue (2012) citan el estudio de Wright
y Mas diez (2005), en el cual se vio que el apoyo social y la el hecho de tener múltiples
relaciones positivas con adultos competentes, se asocia con resultados positivos en niños y
adolescentes
La presencia de sistemas externos de apoyo social que fomenten y refuercen los esfuerzos de
adaptación de un niño a través de relaciones personales seguros y de apoyo, fuera de las
relaciones de los padres, promueven resultados de adaptación en los niños y que el apoyo
social se asocia negativamente con la depresión en niños y adolescentes (Garmezy &
Devine, 1985; Masten & Garmezy, 1985; Rutter, 1990;
Luthar, 2003, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012)

La amistad también se ha encontrado que tiene una asociación positiva con el bienestar
psicológico. Dunn, Davies, O'Connor y Sturgess (2001, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012)
examinando la importancia de las relaciones de amistad durante los cambios familiares
estresantes, encontraron que losniños con amistades de mayor calidad tenían relaciones
positivas con sus madres y confiaban más en ellas. Además, los niños que se adaptaban mejor
a vivir en los dos hogares de los padres (en una custodia compartida) tenían mayor tendencia
a tener amistades íntimas. Finalmente, los niños que informaron haber participado
frecuentemente en conflictos parentalesinformaron de un menor número de amistades íntimas
y afectuosas (Dunn et al., 2001, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012).
Por el contrario, la mala aceptación de los igualeso el rechazo se ha relacionado con una peor
autoestima y peores resultados en el desarrollo interpersonal de los niños. Así, el rechazo de
los compañeros se ha asociado con tasas más altas de depresión y ansiedad (Ladd,
2006, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012), de1incuen
cia, abuso de sustancias, conductas sexuales de riesgo, y menor rendimiento escolar
(Prinstein & La Greca, 2004; Romano, Hubbard, McAuliffe, y Morrow, 2009, citados en
Tolle y O ́Donohue, 2012). La investigación se ha centrado en estudiar los modos en las que
los padres influyen las relaciones sociales de sus hijos. En concreto, se ha visto que las
fuertes relaciones entre padres e hijos así como las prácticas parentales positivas están
relacionadas con las relaciones de calidad entre iguales de los hijos. En contraste, los hijos de
padres muy autoritarios son
3.- Factores que influyen en el ajuste de los hijos24propensos a mostrar comportamientos
interpersonal es menos adaptativos (es decir, son más agresivos con sus compañeros) y tienen
mayor riesgode rechazo por parte de sus compañeros (Conger, Neppl, Kim, y Scaramella,
2003; Romano et al, 2009, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012). Otra forma en que los
padres influyen en las relaciones de los niños con sus compañeros la determina el grado el
grado de involucración de los progenitores. La facilitación, el seguimiento y la supervisión
por parte de los progenitores de las actividades sociales de los niños se han encontrado que se
relaciona positivamente con la aceptación, la conducta prosocial, la calidad de la amistad, y la
competencia social de los hijos (Simpkins & Parke, 2002, citado en Tolle y O ́Donohue,
2012).
Además, la propia adaptación social de los padres tienen implicaciones para la integración
social de sus hijos (Marshall, Noonan, McCartney, Marx y Keefe, 2001, citado en Tolle y O
́Donohue, 2012). El tamaño de las redes de amistad de los padres se ha relacionado
positivamente con la de red de amistad de sus hijos, su aceptación social y habilidades
sociales (Romano et al., 2009, citado e
nTolle y O ́Donohue, 2012). 3.2.4.- Promoción de la salud mental
La promoción de la salud mental se asocia negativamente con la depresión (McFarlane et al.,
1995, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012). La promoción de la salud mental ha sido
conceptualizado como la promoción de la autoestima, la autoeficacia y la autonomía (Tolle y
O ́Donohue, 2012). El desarrollo de habilidades para resolver problemas y un enfoque
flexible, adaptable a las nuevas situaciones también se ha asociado con la resiliencia en los
niños (Luthar, 2003; Garmezy y Devine, 1985; Masten y Garmezy, 1985; Masten et al,
1990.;Rutter, 1990, 1999, 2000, citado en Rutter, 2006, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012).
3.2.5.- Promoción de la participación en la comunidad
Este epígrafe incluiría aspectos como la participación en los recursos de la comunidad,
la iglesia, las actividades extracurriculares, las asociaciones y cualquier recurso de la
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 25comunidad
que refuerce capacidad del niño para la empatía, el desarrollo moral, el sentido de integración
y de apoyo social (Tolle y O D ́ onohue, 2012).

Además de la promoción de las habilidades sociales,la participación en actividades fuera del


la escuela se asocia con un buen ajuste en los niños (Denault y Poulin, 2009; Zarrett et al.,
2008, citado en Tolle y O D ́ onohue, 2012). Esto es especialmente importante en el contexto
de la evaluación de guarda y custodia, dado que se ha encontrado que la participación en
actividades extracurriculares puede disminuir después de la separación. Esto puede ser debido
a una disminución en los recursos económicos que tienen que afrontar las familias una vez
que se separan (McLanahan, 1999, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012). Por otra parte, un
alto grado de conflicto entre los padres, la ausencia de cooperación y los recursos limitados
antes de la separación también se han identificado como factores asociados con una
disminución en actividades extracurricular
(Kelly & Emery, 2003, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012).
Numerosos estudios reflejan que la participación enactividades fuera de la escuela se asocia
con un mayor rendimiento académico (Darling,
Ca1dwell, y Smith, 2005; Eccles y Barber, 1999; Jordan y Ortigas, 1999; Mahoney y Cairns,
1997; Mahoney, CAIMS, y Farmer,
2003, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), un menor riesgo de involucrarse en conductas de
riesgo (es decir, conductas sexuales de riesgo, usode sustancias, comportamiento antisocial)
(Darling et al, 2005; Linville y Huebner, 2005, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), menor
nivel de depresión (Bohnert, Kane, y Garber, 2008; Fredricks y Eccles, 2005;. Mahoney et al,
2003, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), y mayor autoestima (Barber, Eccles y piedra,
2001, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012). La investigación también ha informado de que la
participación en actividades organizadas puede proteger contra el desarrollo de
psicopatología
(Mahoney y Cairns, 1997;.McHale et al, 2001, citados en Tolle y O D ́ onohue, 2012).
3.2.6.- Coparentalidad efectiva Este apartado incluye intentos específicos de los padres para
colaborar y cooperar entre sí en términos de conductas de crianza (Tolley O D ́ onohue, 2012).
3.- Factores que influyen en el ajuste de los hijos
26 La calidad de la relación entre los progenitores antes de la separación se ha identificado
como un importante predictor del bienestar de los niños después de la ruptura de la pareja,
siendo los aspectos de la crianza compartida y no conflictiva los asociados a una mejor
competencia social en niños (Carnara y Resnick, 1988; Demo & Acock, 1988; Emery,
1982; Hess y la cámara, 1979; Hetherington et al, 1982.; Jacobson, 1978; Kurdek y Blisk,
1983; Wallerstein Y Kelly, 1980, ,citados en Tolle y O ́Donohue, 2012). Los progenitores
que se enfrentan a una separación tienen dificultades para definir nuevos roles co-parentales,
y el intento de éstos para hacer esta transición sin quecause problemas a los hijos puede jugar
un papel importante en el ajuste de éstos a la nueva situación. Comportamientos eficaces
como el respeto, la comunicación, el perdón y la cooperación redundan en resultados
positivos en el ajuste de los hijos (Bonach, 2005; Bonach y Ventas,2002; Gasper, Stolberg,
Macie, y Williarns, 2009; Macie, 2002, citados en Tolle y O ́
Donohue, 2012). Como consideraciones finales a ese apartado dedicado a las área de
evaluación de guarda y custodia, Tolle y O ́Donohue, 2012 (pág. 47) señalan que
“al esbozar el alcance del problema y examinar la gran cantidad de literatura con respecto al
ajuste de los hijos, no es difícil ver porqué es escaso el número de organizaciones o
investigadores han tratado de elaborar directrices más específicas para los evaluadores de
custodia de menores. El número de indicadores y factores que potencialmente pueden
Influir en las decisiones de determinación de custodia son tan grandes que puede llegar a ser
paralizante. Sin embargo, continúan, “se hace necesario el delinear la mayoría de los factores
más destacados, que estén sustentados por la investigación empírica, enun modelo que se
añada al conjunto de conocimientos para avanzar en la ciencia de las evaluaciones de
custodia de los hijos. Sin este mapa de factores relevantes, las evaluaciones de custodia
continuarán teniendo demasiada heterogeneidad y problemas de validez.”
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia
de menores: una revisión 27

4.- MÉTODOS E INSTRUMENTOS UTILIZADOS EN EVALUACIÓN


DE GUARDA Y
CUSTODIA.
Para realizar una evaluación de guarda y custodia, los profesionales se sirven
fundamentalmente de 3 métodos: la entrevista, la observación y la evaluación psicométrica.
4.1.- Métodos de una evaluación de guarda y custodia.
4.1.1.- La entrevista.
La entrevista es el instrumento principal de recogida de información. La entrevista con los
progenitores debe tener un formato semi estructurado, donde se realizan preguntas similares a
ambos padres, lo que permite que los resultados puedan compararse (Fuertes et
al., 2009). La duración de las entrevistas es variable, en función de la complejidad del caso y
de las variables a evaluar, entre dos y cuatro horas, repartidas en una o dos sesiones de
trabajo. El orden de recogida de información debe ser el siguiente (Fuertes et al., 2009):
1.- Información relativa a la adaptación parental, en los planos personal y social.
2.- Información sobre la historia familiar, que sirve de enmarque general.
3.- Información relativa a las relaciones interparentales pos separación.
4.- Variables relacionadas con las relaciones parentofiliales pos ruptura.
5.- Información sobre los hábitos parentales de crianza y educación de los hijos y sobre las
actitudes educativas.
6.- Información sobre las expectativas parentales de guarda y custodia.
En el caso de las entrevistas con los hijos, Fuertes et al., (2009) señalan las siguientes
características: aunque también son semi estructuradas, su desarrollo es algo más flexible, en
función de la edad, maduración y vulnerabilidad percibidas. Las entrevistas a los niños se
realizan a partir de los cinco años, aproximadamente. Cuando hay hermanos, se puede
realizar una sesión de observación con niños más pequeños (apartir de tres años) mediante
una actividad de juego libre junto a su hermano mayor.
Su duración es variable, entre 45 y 90 minutos. Generalmente se realiza en una sola sesión
.
El orden de recogida de información en las entrevistas a los hijos es el siguiente (Fuertes et
al., 2009):
1.- Información sobre el ajuste escolar y social.
2.- Relaciones paterno-filiales pre y postseparación.
3.- Información sobre la percepción filial de las relaciones interparentales post separación.
4.- Preferencias motivadas de custodia de los hijos.
4.1.2.- La observación.
Se trata del segundo método más utilizado en evaluación de guarda y custodia. Su objetivo
principal es adquirir información, además de servir de método de contraste de la misma.
Existen diferentes tipos de observación en la evaluación pericial de la guarda y custodia. Por
ejemplo, podemos diferenciar la observación controlada de la observación controlada, y la no
controlada (casual).
a) Observación controlada: nos referimos a aquellas
Situaciones que han sido preparadas de alguna manera por parte del perito para observar la
reacción o el comportamiento de las personas evaluadas en las mismas. Un ejemplo de este
tipo sería la observación de la interacción del menor con sus progenitores u otros
significativos.
Generalmente se preparan tareas que sirvan de apoyo a la interacción, como pueden ser leer
un cuento o hacer un puzzle. La observación controlada puede realizarse tanto en el despacho
del perito como en el domicilio de las personas evaluadas.
b) Observación no controlada: aquella observación que se produce en situaciones naturales y
que no han sido preparadas de antemano por el evaluador. Un ejemplo podría ser la
observación de las interacciones entre los miembros de la familia que se producen en la sala
de espera del despacho del perito, o de manera fortuita en la calle. Este tipo de observaciones
se da en
4.1.3.- Tests psicológicos. Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia
de menores: una revisión 29
En cuanto al uso de estos instrumentos, cabe destacar que la mayoría de los autores coinciden
en señalar que los tests psicológicos se han de emplear de forma limitada, ya que la
información obtenida a partir de estos instrumentoses muy específica y tiene que ser tratada
como una parte de un proceso de evaluación más amplio, no pudiéndose generalizar de forma
inadecuada (Brodzinsky ,1993).
Tal y como señalan Otto, Edens, y Barcus (2000), aunque las encuestas indican que el
uso de pruebas psicológicas en evaluaciones de guarda y custodia de menores es común
(porlo menos entre los psicólogos), la utilidad de la prueba en este contexto ha sido
cuestionada por varios autores. Algunas de las críticas parten de que los tests psicológicos
utilizados no evalúan los constructos o cuestiones más relevantesen la evaluación de guarda y
custodia de los hijos, tales como la capacidad de crianza de los hijos, la naturaleza y la
calidad de la relación padre-hijo, y la voluntad de cada uno de los padres para facilitar una
estrecha relación con el otro padre (Bricklin, 1995, 1999; Brodzinsky, 1993). Además, una de
la críticas más extendidas que se hace al uso de los tests en la evaluación de guarda y
custodiase centra en que en su mayoría son los mismos que los que se utilizan en la práctica
clínica, y las características psicométricas de estos instrumentos, tales como la validez y la
fiabilidad no provienen de este campo, por lo que su uso debiera estar limitado (Brodzinsky,
1993)
Según la Guía de Buenas Prácticas para la elaboración de informes psicológicos y periciales
sobre custodia y régimen de visita de menores (Chacón et al, 2009), el uso de tests clínicos o
de personalidad tiene serias limitaciones en nuestro contexto de evaluación:

•Baja fiabilidad de las pruebas psicométricas a causa de la elevada distorsión motivacional


que comúnmente presentan los padres inmersos en un proceso contencioso.
•Escasa capacidad predictiva de la competencia o de la capacidad parental.
•Alta frecuencia de indicadores de desajuste contingentes a la propia crisis de pareja, a
menudo más circunstanciales que con entidad realmente psicopatológica.
•Alto riesgo de instrumentalización en la contienda legal, a causa de su halo científico: la
creencia por parte de los no expertos, entre ellos los profesionales del derecho, de que los
tests son enteramente objetivos y permiten ' escrutar' la mente de las personas.
5.- Investigación referente a las prácticas de los profesionales 30Por todas las causas
expuestas, se hace necesario advertir, y así lo señalan también las
Directrices Relativas Específicamente a Evaluaciones de Custodia de Menores (APA, 2010),
que no se debe abusar del uso de pruebas clínicas o de personalidad, que éstas debenen
tenderse como una fuente de información secundaria o complementaria y que no se deben
interpretar rígidamente sus resultados, cuyo alcance y valor predictivo, salvo en caso de
puntuaciones muy extremas, es bastante limitado en cuanto a la competencia parental.
Cuando se utilicen, deben primarse, en el caso de los padres, aquellos cuestionarios que
permitan evaluar rasgos específicos de la personalidad relacionados con la competencia
parental.

Según Ramírez, (2003) la evaluación psicosocial en procedimientos de custodia disputada ha


de incluir la valoración del desajustepsicológico parental, incluyendo: antecedentes
personales y/o familiares de trastornos psicológicos, trastornos asociados a la crisis
matrimonial, incidencia en el plano familiar y laboral y abordaje psico-farmacológico y
relacionarlo con su posible influencia sobre las habilidades parentales concretas en cada
progenitor.
Los tests no específicos de evaluación Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de
menores: una revisión
25comunidad que refuerce capacidad del niño para la empatía, el desarrollo moral, el sentido
de integración y de apoyo social (Tolle y O D ́ onohue,
2012). Además de la promoción de las habilidades sociales,la participación en actividades
fuera del la escuela se asocia con un buen ajuste en los niños (Denault y Poulin, 2009; Zarrett
et al., 2008, citado en Tolle y O D
́ onohue, 2012). Esto es especialmente importante en el
contexto de la evaluación de guarda y custodia, dado que se ha encontrado que la
participación en actividades extracurriculares puede disminuir después de la separación. Esto
puede ser debido a una disminución en los recursos económicos que tienen que afrontar las
familias una vez que se separan (McLanahan, 1999, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012). Por
otra parte, un alto grado de conflicto entre los padres, la ausencia de cooperación y los
recursos limitados antes de la separación también se han identificado como factores asociados
con una disminución en actividades extracurricular
(Kelly & Emery, 2003, citado en Tolle y O ́Donohue, 2012).

Numerosos estudios reflejan que la participación enactividades fuera de la escuela se asocia


con un mayor rendimiento académico (Darling,Ca1dwell, y Smith, 2005; Eccles y Barber,
1999; Jordan y Ortigas, 1999; Mahoney y Cairns, 1997; Mahoney, CAIMS, y Farmer,
2003,citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), un menorriesgo de involucrarse en conductas de
riesgo (es decir, conductas sexuales de riesgo, usode sustancias, comportamiento antisocial)
(Darling et al, 2005; Linville y Huebner, 2005, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), menor
nivel de depresión (Bohnert, Kane, y Garber, 2008; Fredricks y Eccles, 2005;. Mahoney et al,
2003, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012), y mayor autoestima (Barber, Eccles y piedra,
2001, citados en Tolle y O ́Donohue, 2012). La investigación también ha informado de que la
participación en actividades organizadas puede proteger contra el desarrollo de
psicopatología (Mahoney y Cairns, 1997;.McHale et al, 2001, citados en Tolle y O ́Donohue,
2012).

3.2.6.- Coparentalidad efectiva


Este apartado incluye intentos específicos de los padres para colaborar y cooperar entre sí en
términos de conductas de crianza (Tolley O D ́ onohue, 2012).
3.- Factores que influyen en el ajuste de los hijos 26
La calidad de la relación entre los progenitores antes de la separación se ha identificado como
un importante predictores del bienestar de los niños después de la ruptura de la pareja, siendo
los aspectos de la crianza compartida y no conflictiva los asociados a una mejor competencia
social en niños (Carnara y Resnik, 1988; Demo & Acock, 1988; Emery,
1982; Hess y la cámara, 1979; Hetherington et al, 1
982.; Jacobson, 1978; Kurdek y Blisk, 1983; Wallerstein Y Kelly, 1980, ,citados en Tolle y O
́Donohue, 2012). Los progenitores que se enfrentan a una separación tienen dificultades para
definir nuevos roles co-parentales, y el intento de éstos para hacer esta transición sin
quecause problemas a los hijos puede jugar un papel importante en el ajuste de éstos a la
nueva situación. Comportamientos eficaces como el respeto, la comunicación, el perdón y la
cooperación redundan en resultados positivos en el ajuste de los hijos (Bonach, 2005;
Bonachy Ventas,2002; Gasper, Stolberg, Macie, y Williarns, 2009; Macie, 2002, citados en
Tolle y O ́Donohue, 2012).
Como consideraciones finales a ese apartado dedicado a las área de evaluación de guarda y
custodia, Tolle y O ́Donohue, 2012 (pág. 47) señalan que “al esbozar el alcance del problema
y examinar la gran cantidad de literatura con respecto al ajuste de los hijos, no es difícil ver
porqué es escaso el número de organizaciones o investigadores han tratado de elaborar
directrices más específicas para los evaluadores de custodia de menores. El número de
indicadores y factores que potencialmente puedeninfluir en las decisiones de determinación
de custodia son tan grandes que puede llegar a ser paralizante. Sin embargo, continúan, “se
hace necesario el delinear la mayoría de los factores más destacados, que estén sustentados
por la investigación empírica, en un modelo que se añada al conjunto de conocimientos para
avanzar en la ciencia de las evaluaciones de custodia de los hijos. Sin este mapa de factores
relevantes, las evaluaciones de custodia continuarán teniendo demasiada heterogeneidad y
problemas de validez.”

Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 27

4.- MÉTODOS E INSTRUMENTOS UTILIZADOS EN EVALUACIÓN


DE GUARDA Y
CUSTODIA.
Para realizar una evaluación de guarda y custodia, los profesionales se sirven
fundamentalmente de 3 métodos: la entrevista, la observación y la evaluación psicométrica.
4.1.- Métodos de una evaluación de guarda y custodia.
4.1.1.- La entrevista.
La entrevista es el instrumento principal de recogida de información. La entrevista con los
progenitores debe tener un formato semi estructurado, donde se realizan preguntas similares a
ambos padres, lo que permite que los resultados puedan compararse (Fuertes et al., 2009). La
duración de las entrevistas es variable, en función de la complejidad del caso y de las
variables a evaluar, entre dos y cuatro horas, repartidas en una o dos sesiones de trabajo. El
orden de recogida de información debe ser el siguiente (Fuertes et al., 2009):
1.- Información relativa a la adaptación parental, en los planos personal y social.
2.- Información sobre la historia familiar, que sirve de enmarque general.
3.- Información relativa a las relaciones interparentales post separación.
4.- Variables relacionadas con las relaciones parentofiliales post ruptura.
5.- Información sobre los hábitos parentales de crianza y educación de los hijos y sobre las
actitudes educativas.
6.- Información sobre las expectativas parentales de guarda y custodia.
En el caso de las entrevistas con los hijos, Fuertes et al., (2009) señalan las siguientes
características: aunque también son semi estructuradas, su desarrollo es algo más flexible, en
función de la edad, maduración y vulnerabilidad percibidas. Las entrevistas a los niños se
realizan a partir de los cinco años, aproximadamente. Cuando hay hermanos, se puede
realizar una sesión de observación con niños más pequeños (apartir de tres años) mediante
una actividad de juego libre junto a su hermano mayor.
Su duración es variable, entre 45 y 90 minutos. Generalmente se realiza en una sola sesión.
5.- Investigación referente a las prácticas de los profesionales
28El orden de recogida de información en las entrevistas a los hijos es el siguiente
(Fuertes et al., 2009):
1.- Información sobre el ajuste escolar y social.
2.- Relaciones paterno-filiales pre y postseparación.
3.- Información sobre la percepción filial de las relaciones interparentales postseparación.
4.- Preferencias motivadas de custodia de los hijos.
4.1.2.- La observación. Se trata del segundo método más utilizado en evaluación de guarda y
custodia. Su objetivo principal es adquirir información, además de servir de método de
contraste de la misma. Existen diferentes tipos de observación en la evaluación pericial de la
guarda y custodia. Por ejemplo, podemos diferenciar la observación controlada de la
observación controlada, y la no controlada (casual).
a) Observación controlada: nos referimos a aquellassituaciones que han sido preparadas de
alguna manera por parte del perito para observar la reacción o el comportamiento de las
personas evaluadas en las mismas. Un ejemplo de este tipo sería la observación de la
interacción del menor con sus progenitores u otros significativos.
Generalmente se preparan tareas que sirvan de apoyo a la interacción, como pueden ser leer
un cuento o hacer un puzzle. La observación controlada puede realizarse tanto en el despacho
del perito como en el domicilio de las personas evaluadas.
b) Observación no controlada: aquella observación que se produce en situaciones naturales y
que no han sido preparadas de antemano por el evaluador. Un ejemplo podría ser la
observación de las interacciones entre los miembros de la familia que se producen en la sala
de espera del despacho del perito, o de manera fortuita en la calle. Este tipo de observaciones
se da en

4.1.3.- Tests psicológicos.


Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión 29
En cuanto al uso de estos instrumentos, cabe destacar que la mayoría de los autores coinciden
en señalar que los tests psicológicos se han de emplear de forma limitada, ya que la
información obtenida a partir de estos instrumentoses muy específica y tiene que ser tratada
como una parte de un proceso de evaluación más amplio, no pudiéndose generalizar de forma
inadecuada (Brodzinsky ,1993).
Tal y como señalan Otto, Edens, y Barcus (2000), aunque las encuestas indican que el uso de
pruebas psicológicas en evaluaciones de guarda y custodia de menores es común (por lo
menos entre los psicólogos), la utilidad de la prueba en este contexto ha sido cuestionada por
varios autores. Algunas de las críticas parten de que los tests psicológicos utilizados no
evalúan los constructos o cuestiones más relevantesen la evaluación de guarda y custodia de
los hijos, tales como la capacidad de crianza de los hijos, la naturaleza y la calidad de la
relación padre-hijo, y la voluntad de cada uno de los padres para facilitar una estrecha
relación con el otro padre (Bricklin, 1995, 1999; Brodzinsky, 1993). Además, una de la
críticas más extendidas que se hace al uso de los tests en la evaluación de guarda y custodia
se centra en que en su mayoría son los mismos que los que se utilizan en la práctica clínica, y
las características psicométricas de estos instrumentos, tales como la validez y la fiabilidad no
provienen de este campo, por lo que su uso debiera estar limitado (Brodzinsky, 1993)
Según la Guía de Buenas Prácticas para la elaboración de informes psicológicos y periciales
sobre custodia y régimen de visita de menores (Chacón et al, 2009), el uso de tests
Clínicos o de personalidad tiene serias limitaciones en nuestro contexto de evaluación:
•Baja fiabilidad de las pruebas psicométricas a causa de la elevada distorsión motivacional
que comúnmente presentan los padres inmersos en un proceso contencioso.
•Escasa capacidad predictiva de la competencia o de la capacidad parental.
•Alta frecuencia de indicadores de desajuste contingentes a la propia crisis de pareja, a
menudo más circunstanciales que con entidad realmente psicopatológica.
•Alto riesgo de instrumentalización en la contienda legal, a causa de su halo científico: la
creencia por parte de los no expertos, entre ellos los profesionales del derecho, de que los
tests son enteramente objetivos y permiten ' escrutar' la mente de las personas.
5.- Investigación referente a las prácticas de los profesionales 30
Por todas las causas expuestas, se hace necesario advertir, y así lo señalan también las
Directrices Relativas Específicamente a Evaluaciones de Custodia de Menores (APA, 2010),
que no se debe abusar del uso de pruebas clínicas o de personalidad, que éstas deben
entenderse como una fuente de información secundaria o complementaria y que no se deben
interpretar rígidamente sus resultados, cuyo alcance y valor predictivo, salvo en caso de
puntuaciones muy extremas, es bastante limitado en cuanto a la competencia parental.
Cuando se utilicen, deben primarse, en el caso de los padres, aquellos cuestionarios que
permitan evaluar rasgos específicos de la personalidad relacionados con la competencia
parental.

Según Ramirez, (2003) la evaluación psicosocial en procedimientos de custodia disputada ha


de incluir la valoración del desajuste psicológico parental, incluyendo: antecedentes
personales y/o familiares de trastornos psicológicos, trastornos asociados a la crisis
matrimonial, incidencia en el plano familiar y laboral y abordaje psico-farmacológico y
relacionarlo con su posible influencia sobre las habilidades parentales concretas en cada
progenitor.
Los tests no específicos de evaluación de guarda y custodia más comúnmente utilizados en
evaluación de guarda y custodia se reflejan en la tabla 2 (Fuertes et al, 2009):
Tests no específicos de evaluación de guarda y custodia más comunes (Fuertes et al., 2009)
Pruebas para evaluar rasgos generales de personalidad

16PF-5 (2003), Cuestionario Factorial de Personalidad, 5a ed. rev. y amp. Cattel,, Cattell y
Cattell. Madrid: TEA.
16 PF-APQ (2001), Cuestionario de Personalidad paraAdolescentes.J. M. Shuerger. Madrid:
TEA.
CPQ (1999), Cuestionario de Personalidad para Niños (8 a 12 años).
R. B. Portery R. B. Cattell. Madrid: TEA. ESPQ (1993), Cuestionario de Personalidad para
Niños (6 a 8 años).
R. W. Coan y R. B. Catell. Madrid: TEA.
EPQ-R (1997), Cuestionario de Personalidad de Eysenck-Revisado.
H. J. Eysenck y S. B. G. Eysenck. Madrid: TEA.
NEO PI-R. (2002), Inventario de Personalidad Neo Revisado.
P. T. Costa y R. R. McCrae. Madrid: TEA.
NEO-FFI (2002), Inventario NEO Reducido de Cinco Factores
. P. T. Costa y R. R. McCrae. Madrid: TEA.
MIPS (2001), Inventario M ilion de Estilos de Personalidad.
T. M ilion. Madrid: TEA.
Pruebas breves o screening.
GHQ-28 (1996), Cuestionario de Salud General. D. Goldberg y P. Williams;
adaptaciónespañola de
A. Lobo y P. E. Muñoz. Madrid: Masson.
SCL-90-R (2002), Cuestionario de 90 Síntomas.
L. R. Derogatis; adaptación española de J. L. González de Rivera y
cols. Madrid: TEA.
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión
31

Tests no específicos de evaluación de guarda y cust


odia más comunes (Fuertes et al., 2009) (continuación)
Pruebas para evaluar la adaptación infantil
BAS (2001), Bateria de Socialización 1, 2 y 3. F. Silva y M. C. Martorell. Madrid: TEA.
BASC (2007) Sistema de Evaluación de la Conducta del Niñode C.R. Reynolds y R. W
Kamphaus. Madrid: TEA. TAMAl (2002), Test Autoevaluativo Multifactorial de
Adaptación Infantil, 4a ed.
P. Hernández. Madrid: TEA.
Pruebas para evaluar rasgos clínicos
CAS (1999), Cuestionario de Ansiedad Infantil, 3a ed. J. S. Gillis. Madrid: TEA.
CAQ (2005), Cuestionario de Análisis Clínico, 5a ed. S. E. Krug; adaptación española de
Seisdedos. Madrid: TEA.
MCMI-111 (2007), Inventario Clínico Multiaxial de Millon-111.
T. M ilion, R. Davis y C. Millon; adaptación española de V. C. Hernáez y M. P. Sánchez
López. Madrid: TEA.
MMPI-2 (2002), Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2, 3a ed. rev.
yamp. S. R. Hathawayy J. C.
McKinley; adaptación española deA.Ávila-Espada y F.
Jiménez-Gómez. Madrid: TEA.
MMPI-A (2003), Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota para Adolescentes.
J. N. Butcher, C. L.
Williams, J. R. Graham, R. P. Archer, A. Tellegen,
Y S. Ben-Porath y B. Kaemer. Madrid: TEA. Klopfer, B. y Kelly, D. (1942). Técnica del
Psicodiagnóstico del Rorschach.
Buenos Aires: Paidós.
STAIC (2001), Cuestionario de Autoevaluación de Ansiedad Estado/Rasgo en Niños, 33
ed.rev.
Madrid: TEA.
TAT, CAT-A, CAT-H y SAT(1988), Tests de Apercepción
Temática. H. A. Murray; adaptación española de Seisdedos.
Madrid: TEA.Otros
Test de la Familia (2006), Test de la Familia: cuantificación y análisis de variables
socioculturales
y de estructura familiar. J . M. Lluis. Barcelona: Davinci.
AF-5 (2001), Autoconcepto. Forma-5, 23 ed. F. García y G. Musitu. Madrid: TEA.
ESFA (2003), Escala de Satisfacción Familiar por Adjetivos.
J. Barraca y L. LópezYarto. Madrid: TEA.
EBQ (1998), Escala de Bienestar Psicológico
. J. Sánchez-Cánovas. Madrid: TEA.
Tabla 2.

Tests no específicos de evaluación de guarda y custodia más comúnmente utilizados en


evaluación de guarda y custodia (Fuertes et al.,
2009)
Instrumentos de evaluación de la guarda y custodia de menores: una revisión

335.- INVESTIGACIÓN REFERENTE A LAS PRÁCTICAS DE LOS


PROFESIONALES EN EL USO DE INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE LA
GUARDA Y CUSTODIA DE MENORES
Si bien hasta 1986 (Fariña et al., 2002), existía en EEUU escasa investigación empírica que
sirviese de guía para orientar a los profesionales en su ejercicio de evaluación de custodia, es
a partir de esta fecha que empiezan a producirse investigaciones en torno a esta área y se
desarrollan tests e instrumentos específicos. Cabe destacar las escalas elaboradas por Bricklin
en 1984 para la evaluación de custodias, o el instrumento diseñado por Ackerman y
Schoendorf en 1992, siendo estos dos instrumentos ampliamente utilizados hoy en día.
Cabe mencionar la investigación realizada por Keilin y Bloom (1986) y replicada por
Ackerman y Ackerman, (1997), en las que se exploranlas prácticas realizadas por psicólogos
y otros profesionales de la salud mental en casos de evaluación de custodias. Estos trabajos
estudian el tipo de procedimiento, los instrumentosy métodos utilizados más frecuentemente
por los evaluadores. El estudio de Keilin y Bloom (
1986) incluía una muestra de 82 profesionales, empleando un cuestionario compuesto por 70
ítems que evaluaban las siguientes áreas: datos sociodemográficos, prácticas de evaluación de
custodia (procedimiento usado, utilización de co-evaluadores
, honorarios), toma de decisión sobre el tipo de custodia y recomendaciones finales. Tres años
después de la publicación, por parte de
Instrumentos utilizados con mayor frecuencia en adultos
Arch
(2008, N=66)
Ackerman y Pritzl (2011, N=213) 16 PF 69 15 MMPI-2 60 97 MCMI-II/III 60 71 HTP 19 -
STAI 12 - EPQ-R 10 - Rorschach 10 52 SCL-90 10 -
Wechsler Memory Scale-III 8 4 Sentence Completion - 41 TAT - 29
Tabla 5. Distribución por autores de los instrumentos utilizados con mayor freceuncia en los
adultos

MMPI-A 66 43 49 7 Intelligence test 62 - 58 45 Achenbach CBCL 58 31 4 0 Projective


Drawings 58 - 38 33 Sentence Completion 52 30 29 12 Achievement test 50 -
2821 Conners Rating Scale 50 263 0 MAPI 40 - 11 0 Rorschach 40 - 27 29
Bricklin Perceptual Scales 39 28 35 0
Children’s Depression Inventory 39 - 3 0
CAT/TAT 39 35 37 39
PORT 32 23 16 0
Roberts Apperception Test 26 - 10 9 PIC 24 - 5 2
Bender Gestalt 23 - 11 23
BASC 2 23 - 0 0
Family Relations Test 16 - 5 7
Paper and pencil I.Q. Test 12 - 0 0 Tabla 6.

Instrumentos utilizados con mayor frecuencia con niños. Datos

Evalúa la sensibilidad y efectividad con que cada padre responde a situaciones típicas de
cuidados del niño. Es una prueba proyectiva que utiliza 18 escenarios relacionados con el
cuidado de los hijos y cuestiones para evaluar las fortalezas y debilidades parentales
(Bricklin, 1.990). Los destinatarios son los progenitores y eltiempo de aplicación es inferior a
una hora. Se compone de una serie de situaciones que se presentan a los padres y que se
agrupan en las siguientes 6 áreas (Fariña et al. 2002):
1)Contestar adecuadamente a cuestiones críticas de un
a situación que les es propuesta.
2) Ofrecer soluciones efectivas.
3) Comunicarse con el niño en términos que éste comprenda.
4) Desear conocer los sentimientos del niño.
5) Tener en cuenta cómo la historia pasada del niño explica la situación actual.
6) Considerar las respuestas del niño para ofrecer las suyas propias.
Las situaciones se muestran a los padres a través de tarjetas, y las respuestas se puntúan en 3
categorías en función del nivel de espontaneidad de la respuesta:
a) Nivel espontáneo: los padres dan respuestas que ofrecen soluciones a las situaciones dadas
de manera ininterrumpida y espontánea.
b) Nivel uno: las preguntas se plantean en estilo indirecto.
c) Nivel dos: las preguntas se plantan en estilo directo.
El instrumento original consta de 52 ítems. En 1987, los propios autores realizan una
modificación aumentando el número de ítems a 70. En1987 realizan una segunda revisión
reduciendo el número de ítems a 36 (Kurdek y Berg, 1987), los cuales se agrupan en 6
subescalas de 6 ítems cada una, que son:
1) Escala de rechazo por los compañeros y de temor a hacer el ridículo; 2) Escala
deculpabilización paterna; 3) Escala de culpabilización materna; 4) Escala de miedo a
serabandonado; 5) Escala de ilusión de reconciliación; 6)
Escala de autoculpa. Las críticas a este instrumento las aportan los propios autores señalando
que las muestras utilizadas para obtener

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