NOTA DE RELATORIA: Se eliminan los datos relativos a direcciones personales en garantía de los
derechos a la intimidad y seguridad
FALTA DISCIPLINARIA-Posible acoso sexual por aparte de docente
RECURSO DE APELACIÓN-La segunda instancia revisa únicamente los
aspectos impugnados/RECURSO DE APELACIÓN-La segunda instancia
confirma, reforma o revoca la providencia sometida a su
conocimiento/RECURSO DE APELACIÓN-Limitación constitucional que
impide al ad quem efectuar una reformatio in pejus
De conformidad con el parágrafo del artículo 171 de la Ley 734 del 2002, el recurso
de apelación otorga competencia al funcionario de segunda instancia para revisar
únicamente los aspectos impugnados y aquellos otros que resulten
inescindiblemente vinculados al objeto de impugnación, para concluir confirmando,
reformando o revocando la providencia sometida a su conocimiento. Existe en todo
caso una limitación constitucional, que impide al ad quem efectuar una reformatio in
pejus, haciendo más grave la decisión de primera instancia, parámetros estos que se
respetarán en el siguiente análisis.
FALLO SANCIONATORIO-No se puede proferir sin que haya
responsabilidad atribuida al disciplinado
El artículo 142 del Código Disciplinario Único - Ley 734 de 2002, refiere que no se
podrá proferir fallo sancionatorio sin que obre en el proceso prueba que conduzca a
la certeza sobre la existencia de la falta y de la responsabilidad del investigado; así
mismo, el artículo 170 ibídem señala los requisitos formales que debe contener la
decisión de fondo la cual ha de ser motivada.
RESPONSABILIDAD DEL DISCIPLINADO-Análisis del acervo
probatorio/TESTIMONIO DE OIDAS-En delitos contra la libertad e integridad
sexuales/TESTIMONIO-Como medio de prueba
En conclusión, ninguno de los testigos de cargo en los que se pretende apoyar la
decisión de primera instancia, menciona la posible ocurrencia de hechos
constitutivos de acoso sexual, en los términos del artículo 210 A del código penal,
por parte del disciplinado hacia la menor GJRR, y por el contrario, hablan de la
relación de amistad mutua que existía entre docente y discente para la época de los
hechos. Sobre los demás aspectos relacionados con esa amistad, las declaraciones
no ofrecen la contundencia necesaria, toda vez que no fueron testigos de dichos
pormenores y su versión corresponde a lo que escucharon de la joven
presuntamente agredida, o de terceros.
Al respecto es importante reiterar que si bien es cierto en las conductas de esta
naturaleza (delitos contra la libertad e integridad sexuales), lo “normal” es que no
existan testigos presenciales de los hechos, en la medida en que el acosador sexual
habitualmente procura ejecutar sus acciones en espacios solitarios, alejados o
subrepticios, y por tanto se deba recurrir con frecuencia a la versión del propio
Radicación n.° IUS 2011-297336
afectado y a testimonios de oídas, también lo es que de acuerdo con la evolución
jurisprudencial, el operador judicial o administrativo debe ser muy riguroso en la
valoración del testimonio de oídas, partiendo de la base que la prueba cuanto más
se aleja de su fuente original, más disminuye su fuerza y su eficacia.
Sobre el tema del testimonio como medio de prueba, se dice que es la narración que
hace una persona a otra, de hechos sobre los cuales afirma tener conocimiento. No
obstante estar reglamentado por la ley de manera estricta, el testimonio, es una
prueba peligrosa, sino se refuerza con otros medios de prueba o se analiza fría y
conscientemente, por cuanto la persona que testifica no es ajena a aspectos
externos u objetivos e internos y subjetivos.
TESTIMONIO DE OIDAS-Jurisprudencia del consejo de estado
TESTIMONIO DE OIDAS-Evaluación jurisprudencial sobre el tema del
testimonio de terceros/PRUEBA TESTIMONIAL-No es demostrativa de la
ocurrencia de las conductas de acoso sexual
De acuerdo con la línea jurisprudencial que se citó en precedencia, se ha de colegir
que en el presente caso y contrario a lo concluido por el a-quo, las pruebas
testimoniales recaudadas en este proceso, analizadas de manera integral y
confrontadas con el restante material probatorio, no conducen a ratificar o confirmar
la versión expuesta por la quejosa en su escrito inicial, en la medida en que no dan
cuenta de la ocurrencia de los presuntos actos de acoso sexual del docente
investigado, sobre la menor alumna GJRR, y simplemente se refieren a la amistad
que existía entre los dos, para la época de los hechos.
Por lo demás, en lo que hace relación a los detalles y pormenores que pudieron
ocurrir durante esa relación de amistad, se trata de testimonios de oídas de los
menores MCAS, DKZZ, CEGG, LKCG y MARB, que fueron tenidos en cuenta por el
a-quo como testigos de cargo, los que no encuentran correspondencia o respaldo
con el restante material probatorio allegado a la investigación, razón por la que no se
les puede reconocer el valor probatorio que les asignó el fallador de primera
instancia.
En estas circunstancias, la prueba testimonial recaudada en este proceso, no es
demostrativa de la ocurrencia de las conductas de acoso sexual denunciadas por la
señora madre de la menor GJRR.
De tal manera que aun aceptando solo en gracia de discusión – que no lo es - que el
mencionado Informe Pericial de Psicología, visible a … del expediente, tuviera la
virtud de probar “la existencia del abuso”, como se afirmó en la providencia recurrida,
tal prueba se refiere a la presunta incursión en el punible de actos sexuales abusivos
con menor de 14 años, tipificado en el artículo 209 del C.P., y no al cargo endilgado
en este proceso disciplinario, es decir, en el punible descrito en el artículo 210 A del
mismo código, bajo el epígrafe de Acoso sexual. Lo que significa que el aludido
medio probatorio no conduce a probar el presunto delito en que, a juicio del operador
disciplinario de primera instancia, incurrió el docente…, es decir, el ACOSO
SEXUAL.
FALLO DE PRIMERA INSTANCIA-El a-quo no se detuvo a hacer un análisis
detallado de los elementos del tipo penal acoso sexual/FALLO DE PRIMERA
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INSTANCIA-Falta de técnica jurídica para encuadrar la conducta atribuida al
disciplinado
Cabe advertir que en el fallo de primera instancia el a-quo no se detuvo a hacer un
análisis detallado de los elementos estructuradores del tipo penal ACOSO SEXUAL,
a la luz de la descripción que trae el ordenamiento penal colombiano.
Por el contrario, tanto en la imputación como en el fallo censurado se incurre en
evidentes imprecisiones y falta de técnica jurídica para encuadrar la conducta
atribuida al disciplinado, toda vez que se habla indistintamente del presunto delito de
acoso sexual (artículo 210 A del código penal), y de actos sexuales abusivos
diversos al acceso carnal con menor de catorce años de edad, pero sin invocar el
artículo 209 del código penal.
Nótese como en el cargo imputado se le reprochó al disciplinado haber mantenido
una relación sentimental con la menor GJRR, alumna del grado 9º, cuyos encuentros
se desarrollaron en el salón de vídeo beam del Colegio, donde además de besar a la
alumna, procedió a tocarle sus partes íntimas, “incurriendo en actos sexuales
abusivos en menor de catorce años”.
Sin embargo, y es aquí donde aparece la inconsistencia del cargo, al señalarle las
normas presuntamente violadas, se le enrostró: “Esta conducta está consagrada en
el código penal como delito sancionable a título de dolo, artículo 210 A del Código
Penal, actos sexuales con menores de 14 años, por lo que la conducta encuadra en
el numeral 1 del artículo 48 de la Ley 734 de 2002” (Se ha subrayado para destacar
la incongruencia).
OPERADOR DISCIPLINARIO-La imputación fue deficientemente formulada
Surge evidente entonces que la imputación fue deficientemente formulada, en la
medida en que el operador disciplinario no especificó si el cuestionamiento
disciplinario se hacía por haber incurrido el disciplinado en el punible previsto en el
artículo 209 del código penal (Actos sexuales con menor de catorce años), o por
haber infringido el artículo 210 A del estatuto punitivo (acoso sexual), los cuales
tienen una descripción típica así como unos elementos estructuradores
completamente distintos. Y en tales condiciones, la imputación como fue formulada,
no encontró respaldo en las pruebas acopiadas durante la investigación.
DESISTIMIENTO-En materia disciplinaria no existe
Vale anotar por otra parte, que el fallo de primera instancia ni siquiera se apoyó en la
versión de la menor presuntamente agredida, a quien se le escuchara en diligencia
de entrevista por parte de la psicóloga del CTI de la Fiscalía, y que luego apareció
radicando un escrito fechado el 24 de agosto de 2012, en el que manifestó su deseo
de que no continuara este proceso pues ya estaba cansada de tantos comentarios y
por cuanto “entre el profesor y yo no pasó nada, y que todo surgió por comentarios y
chismes entre compañeros por la amistad que yo tenía con el profesor. Que me dejé
llevar por los comentarios y no pude retractarme cuando mi mamá me preguntó, por
temor a que tuviera problemas con ella o me castigara y que quería que ella me
prestara más atención, puesto que en esos momentos me sentía sola”. Si bien en
materia disciplinaria no existe la figura del desistimiento o la retractación, lo
expresado por la menor presuntamente agredida, viene a agregar aún más
elementos de duda sobre la posible ocurrencia de los hechos denunciados por su
señora madre.
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PRESUNCIÓN DE INOCENCIA-No existe certeza sobre la ocurrencia del
cargo que se imputó al disciplinado
Como corolario se tiene que no existe en el expediente sustento probatorio
contundente ni a favor ni en contra del investigado, sino fundamentalmente el dicho
de la quejosa, madre de la menor presuntamente agredida, contra el dicho del
investigado, lo que indica que no existe certeza sobre la ocurrencia del cargo que se
imputó al profesor …, quedando incólume la presunción de inocencia del
investigado, pues como ha quedado evidenciado, se presentan serias dudas sobre la
ocurrencia de los hechos, imposibles de eliminar a esta altura procesal, bajo el
entendido de que se agotaron las etapas probatorias, sin que se aportaran
suficientes elementos de juicio.
PRUEBAS-Deben ser apreciadas en conjunto de acuerdo con las reglas de la
sana crítica
Dispone la Ley 734 de 2002 en sus artículos 141 y 142 que las pruebas deben ser
apreciadas en conjunto de acuerdo con las reglas de la sana crítica y que en toda
decisión motivada deberá exponerse razonablemente el mérito de las pruebas en
que ésta se fundamenta. Por su parte el artículo 187 del Código de Procedimiento
Civil, dispone: …
PRINCIPIO IN DUBIO PRO DISCIPLINADO-Está ligado a la presunción de
inocencia
Se aclara que el Principio del In dubio Pro Disciplinado va ligado al de la presunción
de inocencia que obliga a hacer obrar el beneficio de la duda a favor de éste, hasta
cuando quede debidamente descartada, de acuerdo con las reglas de la sana crítica.
PRINCIPIO IN DUBIO PRO DISCIPLINADO-Aplicación
En este orden de ideas, considerando como ya se explicó, que existe duda respecto
de la responsabilidad endilgada al señor…, se tomará la determinación de revocar el
fallo apelado, por cuanto al momento de proferirlo no existían los elementos
esenciales para proferir una decisión sancionatoria, al no obrar en el plenario prueba
que condujera a la certeza sobre la existencia de la falta y la responsabilidad del
aquí investigado y así resulta imposible imponer una sanción disciplinaria. Lo
anterior, en aplicación del principio del IN DUBIO PRO DISCIPLINADO, según lo
dispuesto en el artículo 9º de la Ley 734 de 2002, en concordancia con el artículo
128 y artículo 142 de la misma codificación.
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PROCURADURIA SEGUNDA DELEGADA PARA LA VIGILANCIA
ADMINISTRATIVA
RADICACION: IUS: 2011-297336 IUC: D-2011-72-430612
DISCIPLINADO: SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS
CARGO Y ENTIDAD: Docente Institución Educativa José María Córdoba de
Durania – N. de Santander
QUEJOSO: Lesby Bibiana Rey Gelves
FECHA HECHOS: 2011-07-19
FECHA QUEJA: 2011-07-29
ASUNTO: FALLO DE SEGUNDA INSTANCIA (Art. 171 Ley 734 de 2002)
Bogotá D.C., 26 de febrero de 2014
La Procuraduría Segunda Delegada para la Vigilancia Administrativa conoce
el recurso de apelación interpuesto por el apoderado del disciplinado contra el
fallo de primera instancia proferido el 14 de noviembre de 2012 por la
Procuraduría Regional de Norte de Santander, por medio del cual se le
declaró responsable del cargo formulado, y se le impuso como sanción
disciplinaria la de DESTITUCION e INHABILIDAD GENERAL POR EL
TÉRMINO DE DIEZ (10) AÑOS para el ejercicio de cargos y funciones
públicas1.
Como medida de protección a la intimidad de la menor involucrada en este
proceso, se omitirá su nombre y el de sus familiares, al igual que los datos e
informaciones que permitan su identificación. La supuesta víctima, es la
estudiante GJRR2 de 14 años de edad, respecto de quien su señora madre
1
Folios 143-149.
2
En la Sentencia T-510/03 M.P. Dr. Manuel José Cepeda Espinosa, la Corte implementó éste recurso
de protección a la identidad de los menores. Se omite identificar a la menor por respeto a su dignidad y
a su derecho a un nombre de acuerdo con la Declaración de los Derechos del Niño y en acatamiento a
los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de delitos y abuso de poder (Asamblea
General de la ONU, Resolución No. 40/34 del 29 de noviembre de 1985) al contemplar que los
procedimientos judiciales y administrativos deben adoptar medidas para evitar nuevamente su
victimización, en concordancia también con lo normado en los artículos 47.8 y 193.7 de la ley 1098 de
2006 (Código de la Infancia y la Adolescencia).
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afirma haber sido objeto de acoso sexual por parte de su profesor de
biología, SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS, en hechos ocurridos en el
mes de julio de 20113.
1. ANTECEDENTES PROCESALES:
La presente actuación disciplinaria se inició por queja escrita presentada ante
el Rector del Colegio José María Córdoba de Durania (N. de Santander), el
29 de julio de 2011, por la señora LBRG en su condición de madre de la
menor GJRR, de 14 años de edad, estudiante del grado 9 B de dicha
Institución, en la que se pusieron en conocimiento de la Rectoría, presuntas
irregularidades en que habría incurrido el docente SERGIO ENRIQUE
PARADA BASTOS, al cometer conductas atentatorias contra la libertad e
integridad sexual de la mencionada menor 4.
De acuerdo con la queja, “el profesor SERGIO ENRIQUE PARADA
BASTO (sic), está acosando sexualmente desde principio de año a mi
adolescente hija GJRR, quien tiene catorce (14) años cumplidos el 20062011
y estudia en grado noveno B; ya le hice un llamado de atención al profesor en
mención el día 19 de julio del año en curso y le exigí que no se acercara
más a ella, solamente lo necesario de profesor a alumna, el reconoció el
hecho y me pidió disculpas y se comprometió a cumplirlo pero me entero
el día 28/07//2011 de que él (sic) no ha cumplido con el acuerdo verbal a
que nosotros llegamos. Por tal motivo me veo en la obligación de ponerlo a
su conocimiento (sic) ya que esto viene sucediendo dentro de las
instalaciones del Colegio José María Córdoba…” 5 (Negrilla fuera del texto).
Mediante Oficio fechado el 10 de agosto de 2011, el Rector de la referida
Institución Educativa remitió la queja a la Secretaría de Educación
3
Folio 2.
4
Folio 2.
5
Folio 2.
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Departamental6, y ésta a su vez a la Procuraduría Regional de Norte de
Santander, mediante Oficio del 11 de agosto de 2011 7.
Con base en lo anterior, la Procuraduría Regional de Norte de Santander, por
auto del 15 de septiembre de 2011, inició la Investigación Disciplinaria
correspondiente, vinculando a la misma al docente SERGIO ENRIQUE
PARADA BASTOS8.
Mediante auto del 14 de mayo de 2012, la Procuraduría Regional de Norte de
Santander formuló pliego de cargos al implicado SERGIO ENRIQUE
PARADA BASTOS, identificado con la C.C. No. 5.441.164 9. Dicha decisión
fue notificada personalmente al disciplinado el 24 de mayo de 2012, conforme
consta a folio 92 del expediente.
Agotado el trámite procesal, el 14 de noviembre de 2012, la misma
Procuraduría Regional profirió fallo de primera instancia, en el cual se
encontró responsable al disciplinado por el cargo imputado 10. Esta decisión es
la que hoy es objeto del recurso vertical.
El recurso de apelación fue interpuesto por el defensor del disciplinado, Dr.
RAFAEL ALBERTO MOGOLLON ARAQUE, mediante escrito radicado el 28
de noviembre de 201211, y fue concedido mediante auto del 29 de noviembre
del mismo año12.
2. CARGOS FORMULADOS:
Por auto del 14 de mayo de 2012, la Procuraduría Regional de Norte de
Santander profirió pliego de cargos al implicado, en los siguientes términos:
6
Folio 6-7.
7
Folio 5.
8
Folios 19-21.
9
Folios 79-88.
10
Folios 143-149.
11
Folios 152-162.
12
Folio 166.
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“SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS, identificado con cédula de
ciudadanía # 5.441.164 de Durania, en su condición de docente en la
Institución Educativa Colegio José María Córdoba del municipio de
Durania (N. de S.), para la época de los hechos, incurrió en presunta
falta disciplinaria puesto que abusando de su condición de docente,
durante los meses de febrero a mayo de 2011, mantuvo una relación
sentimental con la niña G.J.R.R., alumna suya del grado noveno, de
trece años de edad; cuyos encuentros amorosos se desarrollaron en el
salón de vídeo beam de la institución educativa, en donde usted a más
de besar a la alumna, le tocó la cola (sic), le tocó las piernas, introdujo
sus dedos en su ropa interior y le acarició la vagina. Siendo este
comportamiento atentatorio de los derechos de libertad y pudor sexual
de la menor e incurriendo en actos sexuales abusivos en menor de
catorce años”13. (Se ha destacado).
Como normas presuntamente violadas se citaron: el Decreto 2277 de 1979,
artículo 44, literal a y artículo 46, literal b); la Resolución No. 13342 del 23 de
junio de 1982 del Ministerio de Educación Nacional, artículo 7º; la Ley 734 de
2002, artículo 34, numeral 1º; y artículo 48, numeral 1º, en concordancia con
el artículo 210 A del Código Penal (Ley 599 de 2000), adicionado por el
artículo 29 de la Ley 1257 de 2008; norma esta que tipificó el punible de
ACOSO SEXUAL así: “El que en beneficio suyo o de un tercero y
valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de
poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose,
persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no
consentidos, a otra persona, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años”.
Así, al disciplinado se le atribuyó provisionalmente la presunta incursión en
falta GRAVISIMA a título de DOLO14 .
3. ARGUMENTOS DEL DISCIPLINADO:
13
Folios 84-85.
14
Folios 86-87.
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Al rendir diligencia de versión libre, ante la Personería Municipal de Durania,
el 02 de noviembre de 2011, el disciplinado manifestó que el 19 de julio de
2011 la madre de la menor GJRR fue hasta su casa, junto con su esposo y su
hija, y le dijo que la hija le había dicho todo, y él aceptó escucharla. Agregó
que le precisó a la progenitora de la referida menor que en efecto él la
llamaba por teléfono y hablaba con ella en el colegio, y esta situación no le
gustó a la mamá de la menor, pues la niña “me comentaba los problemas que
tenía con la mamá, es más del teléfono de la mamá me envió un mensaje de
texto donde me daba las gracias y que ella se iba de la casa, ella me comentó
que un día se había volado de la casa y se había ido para la Finca La Argelia,
que inclusive la policía había ido a buscar a la mamá, siempre en las
conversaciones ella manifestaba los problemas que tenía con la mamá y que
ella se quería ir de la casa…” 15. Agregó que a raíz de esa visita, reunió “a los
estudiantes que estaban haciendo comentarios y a G para aclarar todo de
una vez y que no quería que me metieran en más problemas, yo le pregunté
a G que cuando la mamá fue a la casa el 19 de julio a qué se refería que ella
sabía todo, que, qué era lo que ella le había dicho a la mamá y me respondió
tranquilo, lo normal, no se preocupe. El 26 de julio le dije a G que evitara
estar cerca de mi escritorio en el salón para evitar comentarios, después a la
sexta hora fueron G y las amigas a buscarme a noveno A, a preguntarme
sobre una exposición yo las atendí y se fueron; después volvió G a
comentarme sobre otros chismes que tenían sobre mí. Después hablé con
unas amigas de 9 A me dijeron que tuviera cuidado con una amiga de G o
sea KC que estaba diciendo que yo era novio de G”. Y luego sostuvo: “El 28
de julio hablé con todos los estudiantes de 9 B y les ofrecí disculpas por todos
los problemas que se habían presentado en el salón y le dije personalmente a
G que no me volviera a dirigir la palabra que no quería problemas con su
mamá, ese día G no trabajó en clase, colocaba los pies sobre los escritorios y
cada momento solicitaba permiso para ir al baño, aparentemente a hablar por
celular, ese día G me comentó que la mamá le había dicho que había
hablado con C y MA que si ellos se prestaban para que yo hablara con G, iba
a tomar represalias contra ellos, y también me dijo que ella le había dicho
15
Folio 37.
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algo a la mamá, porque ella la presionaba con formarle problemas a los
estudiantes antes mencionados, desde ese día G cambió totalmente conmigo
y no me volvió a hablar”16. Luego indicó que el 1º de agosto de ese año envió
un derecho de petición solicitando cambio de curso, lo que obtuvo el 12 de
septiembre de 2011, y concluyó: “Con G no he vuelto a hablar y de una u otra
manera he cumplido con el compromiso verbal que hicimos con la mamá de
G de no acercarme más a ella y reiterar que entre G y mi persona no ha
pasado más nada”17.
Por su parte, el defensor del implicado, al presentar la diligencia de
descargos, manifestó: “Las palabras esbozadas por GJ, se puede inferir
utilizando las reglas de la experiencia relacionada con la conducta humana,
con la psicología y con la psiquiatría, que no existe ningún síntoma, ni indicio
que permitan determinar la ocurrencia de algún delito o conducta contra la
libertad y el honor sexual o se hubiere ejercido alguna violencia o que se
hubiese doblegado su voluntad… Por manera que la queja considerada como
falta gravísima de acuerdo al numeral 1º del artículo 48 de la Ley 734 de 2002
por medio de la cual se abrió el auto de cargos a Sergio Enrique Parada
Bastos, resultó atípica, mi defendió no afectó en manera alguna el bien
jurídicamente tutelado de la libertad y formación sexual, porque la conducta
del investigado no fue ni inmoral, ni torcida, ni dio lugar a ninguna relación
sexual, no realizó ningún acto, ni acoso sexual abusivo con su alumna y los
dichos de GJ, se quedan en fantasías sexuales de adolescentes” 18.
En armonía con lo anterior, la defensa solicitó como pruebas de descargos
las declaraciones de tres estudiantes y tres docentes de la misma Institución
Educativa, así como del Comisario de Familia de Durania, con el fin de rebatir
la posible ocurrencia de la conducta atribuida al disciplinado.
4. FALLO DE PRIMERA INSTANCIA:
16
Folio 38.
17
Folio 38.
18
Folios 101-102.
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En el fallo de primera instancia, se partió de la base que en el presente caso,
se reprocha al señor SERGIO ENRIQUE PARADA BASTO, docente de la
Institución Educativa José María Córdoba de Durania Norte de Santander, el
“haber extralimitado su deber funcional como docente… debido a que
prevaliéndose de su condición de docente, durante los meses de febrero a
mayo de 2011, mantuvo una relación sentimental con la niña GJRR, de quien
era profesor en el grado 9º”19. (Se ha subrayado).
Se indicó en el fallo recurrido que “esos encuentros amorosos tenían lugar en
la sala de vídeo beam y que durante los mismos ejecutó actos de contenido
sexual abusivo en la mencionada menor de edad, con lo cual atentó contra su
libertad y pudor sexual”20.
Y se agregó: “El numeral 1 del artículo 48 del CDU, que consagra como falta
gravísima la realización de una conducta punible a título de dolo, en ejercicio
de sus funciones, remitiéndose la conducta reprochada disciplinariamente al
artículo 210 A del C.P. , que consagra el punible de acoso sexual”.
Se insistió en el fallo impugnado que “el aspecto fáctico de la acusación
disciplinaria… radica en una extralimitación en el ejercicio de sus
funciones, debido a que prevaliéndose de su condición de profesor del grado
9º de la niña GJRR, mantuvo con ella una relación amorosa que incluyó
la ejecución de actos sexuales al acceso carnal, ocasionándole perjuicio
sicológico a la menor”21 (Se ha destacado).
En tal sentido, sostuvo el a-quo “probatoriamente la conducta que se le
reprocha disciplinariamente al procesado se fundamenta en el informe
pericial de sicología practicado a la niña GJRR por parte de EMILCE
GONZALEZ OSPINA, Investigadora Criminalística IV del CTI Unidad
CAIVAS de la Fiscalía General de la Nación, en el cual se concluye la
existencia del abuso sexual aludido (fls. 51/55)”22. (Se ha destacado).
19
Folio 144.
20
Folio 144.
21
Folio 145.
22
Folio 145.
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Igualmente, se indicó que los testimonios de los niños MCAS, DKZZ, CEGG,
LKCG y MARB, “dan cuenta del comportamiento desarrollado por el acusado
con su menor alumna y de lo que ésta les contaba acerca de la relación
amorosa que sostenían y de los pormenores de la misma”23 (Se ha
subrayado).
Al desechar los argumentos de la defensa, el a-quo consideró que “en el caso
que nos ocupa, el eje central de la acusación disciplinaria formulada al
procesado se remite a la conducta de acoso sexual descrita en el artículo 210
A del C.P., conducta que se materializa cuando el sujeto ejecutante en
beneficio suyo, valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de
autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, acose o asedie física o
verbalmente a la víctima”24. Para señalar luego que “Conforme los medios
probatorios recaudados, encontramos que efectivamente el docente SERGIO
ENRIQUE PARADA BASTOS, si utilizó su posición dominante para sostener
una relación sentimental con su alumna la niña GJRR, y en el desarrollo de la
misma ejecutar actos sexuales diversos al acceso carnal” 25 (sic).
Se señaló por otra parte que la narración precisa y detallada que hizo la
menor sobre los hechos ocurridos, “no permiten duda alguna sobre la
existencia de esa relación amorosa entre docente y discente, entendiéndose
que el reproche que se hace de la misma obedece a la condición de
superioridad que tenía el investigado sobre la menor, derivada de su
condición de docente, de su edad, que perfectamente le permitían discernir
sobre lo anómalo de la relación que sostenía con la misma y las propuestas
que le hacía, máxime teniendo en cuenta la relación matrimonial en la cual se
encontraba”26.
Por último, consideró la primera instancia que las pruebas testimoniales
recaudadas a petición de la defensa “no son lo suficientemente contundentes
23
Folio 146.
24
Folio 146.
25
Folio 146.
26
Folio 147.
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como para desvirtuar el dictamen pericial aludido, corroborado por los
testimonios de los jóvenes compañeros de grado de la menor en cuestión,
cuyos nombres ya han sido anteriormente relacionados” 27.
5. IMPUGNACIÓN:
Mediante escrito radicado el 28 de noviembre de 2012, el Dr. RAFAEL
ALBERTO MOGOLLON ARAQUE, interpuso y sustentó el recurso de
apelación contra el fallo de primera instancia, apoyándose básicamente en los
siguientes argumentos28:
1) Adujo que el a-quo vulneró el principio de Tipicidad, que es el elemento
central para la configuración legal de la falta disciplinaria o del delito, que
tiene connotación garantizadora y fundamentadora. Lo anterior por cuanto,
a su juicio, el a-quo señaló como norma sustancial disciplinaria para
encuadrar el comportamiento del investigado, el numeral 1º del artículo 34
del CDU (incumplimiento de deberes), y al mismo tiempo “se habla de una
presunta conducta de acoso sexual, en el pliego de cargos se invoca el
Art. 210 A del C.P. y en el fallo de primera instancia se le sanciona como
eje central de la sanción disciplinaria la conducta de acoso sexual descrita
en el art. 210 A del C.P.”29
2) Señaló que “no existe prueba alguna que demuestre la existencia del
acoso, presión o constreñimiento, por parte del profesor PARADA
BASTOS sobre la estudiante GJ, para accederla carnal o sexualmente, de
forma que se debe pensar en otra figura delictual o disciplinaria. Por ello la
defensa INVOCA como causal de exclusión de responsabilidad el error…
a la luz de lo previsto en el numeral 6º del artículo 28 de la Ley 734 de
2002…”30.
27
Folio 148.
28
Folios 152-162.
29
Folio 155.
30
Folio 156.
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3) Argumentó que “la investigación disciplinaria está construida con testigos
de oídas, que oyeron, que les contaron, con suposiciones, chismes…”, y al
efecto procedió a analizar el contenido y alcance de los testimonios de los
menores OAGF, CACS, VFCR, y de los docentes JORGE ANGELMIRO
PABON GOMEZ, YENNY SOLENNY DURAN DUARTE y JOSE JOAQUIN
RINCON CAMARGO, para significar que todos ellos desmintieron a los
testigos de cargo, y pusieron en evidencia que los mismos no
presenciaron la ocurrencia de los presuntos hechos, pues los testigos de
cargo son testigos de oídas, que escucharon lo que les comentó la menor
GJRR. Además de ser testigos de oídas, dichas declaraciones presentan
“evidentes contradicciones” que pasó a reseñar en el escrito de
impugnación, y para tal fin procedió a contrastar lo dicho por esos
menores dentro de este proceso, con lo señalado por los mismos ante la
Comisaría de Familia de Durania, dentro de la investigación adelantada
por ese Despacho, cuyas copias allegó al expediente 31.
4) Sostuvo la defensa que el disciplinado PARADA BUSTOS “cumplió los
deberes genéricos y abstractos de tratar con respeto, imparcialidad y
rectitud a sus alumnos en razón de las funciones que como docente le
fueron asignadas, en su hoja de vida no hay un solo llamado de atención
en los 17 años de servicio en la Institución y jamás se ha presentado una
queja por comportamiento acosador, presión o violencia contra sus
alumnos, en todos los testimonios vertidos en este proceso disciplinario
hay manifestaciones de que actuó con respeto, imparcialidad y rectitud,
por manera que no se puede bajo ningún aspecto señalar su actitud
respecto de la joven GJ, de inmoral o atentatoria de la imagen de la
Institución Educativa, mucho menos de Acosador Sexual, aquí no se
estructura irregularidad disciplinaria alguna, por manera que se estructura
lo previsto en el numeral 6º del artículo 28 de la ley 734 de 2002
(Exclusión de responsabilidad por error invencible)”32 (Se ha subrayado).
31
Folios 164-165.
32
Folio 161.
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5) En estas circunstancias, concluyó el recurrente, “si se examina el fallo
objeto de esta apelación, no se encuentra respaldo probatorio a la queja
sobre Acoso Sexual presentada contra el docente, las afirmaciones de los
testigos de cargos y la entrevista que obra como prueba nos remiten a la
aplicación de una clara responsabilidad objetiva, proscrita constitucional y
legalmente”33. Por tanto, solicitó la revocatoria del fallo impugnado.
6. CONSIDERACIONES DE LA PROCURADURIA DELEGADA:
6.1. Competencia de la Procuraduría Delegada
El 4º del artículo 25 del Decreto ley 262 de 2000 establece que a las
Procuradurías Delegadas corresponde “Conocer en segunda instancia los
procesos que en primera instancia sean de competencia de los procuradores
regionales, distritales y judiciales II”, por lo que este Despacho es
competente para conocer del recurso de apelación interpuesto por el
defensor, teniendo en cuenta que el fallo de primera instancia fue proferido
por la Procuraduría Regional de Norte de Santander. En tal virtud, se procede
a ello, al no observarse causal que anule lo actuado y toda vez que la acción
disciplinaria en contra del señor SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS se
encuentra vigente.
De conformidad con el parágrafo del artículo 171 de la Ley 734 del 2002, el
recurso de apelación otorga competencia al funcionario de segunda instancia
para revisar únicamente los aspectos impugnados y aquellos otros que
resulten inescindiblemente vinculados al objeto de impugnación, para concluir
confirmando, reformando o revocando la providencia sometida a su
conocimiento. Existe en todo caso una limitación constitucional, que impide
al ad quem efectuar una reformatio in pejus, haciendo más grave la decisión
de primera instancia, parámetros estos que se respetarán en el siguiente
análisis.
33
Folio 161.
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6.2. Sobre la responsabilidad atribuida al disciplinado
El artículo 142 del Código Disciplinario Único - Ley 734 de 2002, refiere que
no se podrá proferir fallo sancionatorio sin que obre en el proceso prueba que
conduzca a la certeza sobre la existencia de la falta y de la responsabilidad
del investigado; así mismo, el artículo 170 ibídem señala los requisitos
formales que debe contener la decisión de fondo la cual ha de ser motivada.
6.3. Sobre los argumentos del recurso de Apelación
Para atender los asuntos expuestos en el recurso de alzada, encuentra el
despacho que los mismos fundamentalmente hacen referencia al análisis
probatorio y el juicio de responsabilidad que corresponde al disciplinado.
6.4. Del análisis del acervo probatorio y responsabilidad del investigado
6.4.1. Menciona el recurso de alzada que existió indebida valoración del
acervo probatorio, especialmente de la prueba testimonial vertida en el
expediente, señalando que los testigos de cargo son de oídas, a ellos no les
consta de manera personal y directa ninguno de los hechos sobre los que
declaran, y esa misma circunstancia los lleva a que incurran en
contradicciones evidentes. Por su parte los testigos de descargo, a juicio del
recurrente, ponen de manifiesto que la presunta conducta del docente
investigado no pudo tener ocurrencia y que la denuncia se debió a rumores,
chismes, malentendidos y a alguna animadversión de la madre de la menor
presuntamente ofendida, hacia el profesor acusado. Señaló el recurrente que
“Así las cosas, si se examina el fallo objeto de esta apelación, no se
encuentra respaldo probatorio a la queja sobre acoso sexual presentada
contra el docente, las afirmaciones de los testigos de cargo y la entrevista que
obra como prueba nos remiten a la aplicación de una clara responsabilidad
objetiva, proscrita constitucional y legalmente” 34.
34
Folio 161.
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6.4.2. En términos generales, de conformidad con el artículo 6°
Constitucional, se incurre en falta disciplinaria, por acción u omisión en el
cumplimiento de los deberes propios del cargo o función, o con ocasión de
ellos, o por extralimitación de las funciones, en el entendido de que cuando se
tiene el deber jurídico de impedir un resultado, no evitarlo pudiendo hacerlo,
equivale a producirlo.
Por lo tanto, a este despacho le corresponde determinar, teniendo en cuenta
los principios rectores de la Ley disciplinaria, en especial los de legalidad y
debido proceso, si se encuentran o no presentes en el plenario los requisitos
señalados en el artículo 142 de la Ley 734 de 2002, esenciales para proferir
fallo sancionatorio, es decir, que obre en el proceso prueba que conduzca a
la certeza sobre la existencia de la falta y de la responsabilidad del
investigado señor SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS, en su condición
de Docente de la Institución Educativa José María Córdoba del
municipio de Durania – Norte de Santander, como lo consideró el a quo, o
si por el contrario, debe ser cobijado por una decisión absolutoria.
6.4.3. Según lo declarado por la quejosa, desde el 19 de julio de 2011 le hizo
un llamado de atención al docente SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS,
para que “no se acercara más” a su hija GJRR, de 14 años, estudiante de 9º
grado de la mencionada Institución Educativa. Agregó que el profesor le pidió
disculpas y se comprometió a cumplir el compromiso de no volver a acercarse
a la niña. Lo anterior, en consideración a que ella se había enterado que el
profesor PARADA BASTO “está acosando sexualmente desde principio de
año a mi adolescente hija…”35.
Analizando el devenir procesal del caso en estudio, se encuentra que tanto la
imputación como el fallo de primera instancia, se soportaron
fundamentalmente en dos elementos probatorios, a saber:
35
Folio 2.
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(i) Las declaraciones de los menores MCAS, DKZZ, CEGG, LKCG y DARB,
compañeros de estudio de la menor GJRR, testimonios que a juicio del a-quo
“dan cuenta del comportamiento desarrollado por el acusado con su menor
alumna y de lo que ésta les contaba acerca de la relación amorosa que
sostenían y de los pormenores de la misma”36 (Se ha subrayado).
(ii) El “Informe Pericial de Psicología practicado a la niña GJRR por parte de
EMILCE GONZALEZ OSPINA, Investigadora Criminalística IV del CTI Unidad
CAIVAS de la Fiscalía General de la Nación, en el cual se concluye la
existencia del abuso aludido (fls. 51/55)”37 (Se ha destacado).
6.4.4. Resulta pertinente en consecuencia examinar el valor de los
mencionados elementos probatorios, así como determinar la correspondencia
que puedan guardar con los demás medios probatorios allegados al
expediente.
6.4.5. Del análisis de los testimonios de los menores MCAS, DKZZ, CEGG,
LKCG y MARB, compañeros de estudio de la menor GJRR, se desprende:
La menor MCAS, al ser indagada sobre el presunto acoso sexual del
profesor PARADA BASTOS hacia la menor GJRR fue categórica al
señalar: “No me consta que el profesor la acosara sexualmente, lo
que supe fue porque ellas nos contaba… que ellos se veían en el salón
de vídeo beam, porque ella subía primero cuando teníamos clase o
esperaban que saliéramos todos y se quedaban allí solos…” 38 (Se ha
subrayado).
La menor DKZZ, al ser preguntada sobre la presunta conducta
acosadora del investigado hacia la menor GJRR, igualmente señaló:
“No sé nada de que el profesor acosara sexualmente a GJ, y
menos me consta… cuando él llegaba a clase, ella se iba a hablar
con él, se notaba un trato preferencial hacia GJ… GJ nunca me contó
36
Folio 146.
37
Folio 145.
38
Folio 62.
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personalmente nada, lo que supe fue por las otras compañeras,
me enteré que G estaba enamorada del profesor…”39 (Se ha
destacado).
El menor CEGG al ser preguntado sobre los presuntos actos de acoso
sexual del docente PARADA BASTOS sobre la menor CJRR, indicó:
“yo veía que ellos se encontraban mucho en el salón de clase a hablar,
y en una ocasión en el salón de vídeo beam vi que se estaban
besando, cuando teníamos las clases en el salón de vídeo beam, ella
siempre llegaba primero y era la última en salir del salón… Me daba
cuenta que ella en clase no trabajaba, solo se lo pasaba hablando con
él, porque el profesor nos colocaba talleres para desarrollarlos en
clase…GJ nunca me contó nada, lo que supe fue porque los
compañeros de clase me contaron”40.
La menor LKCG al ser indagada sobre los presuntos actos de acoso
sexual del disciplinado sobre la menor GJRR fue también terminante al
precisar: “No me consta que el profesor acosara sexualmente a G ,
ella me contaba o mejor dicho nos contaba a nosotros lo que hablaban
con el profesor, y que hacía, se veían en la sala de vídeo beam… el
trato era normal como el de profesor alumna, poco a poco empecé a
ver que él la tomaba de la mano, le tocaba el brazo, los veía que
hablaban mucho, en el salón de clase él en el escritorio de él y ella
llevaba el escritorio y lo colocaba al lado… ella nos contaba a un
grupo que lo conformaba MA, CA, MS, que ella tenía amores con
el profesor Sergio, que se besaban, que se veían en sala de vídeo
beam, donde hacíamos las exposiciones, no me consta que el profesor
le hubiera tocado alguna parte íntima…”41 (Se ha subrayado).
Finalmente, el menor MARB al ser indagado sobre el presunto acoso
sexual del docente PARADA BASTOS hacia la menor GJRR
manifestó: “No la acosaba sexualmente, porque ella quería una
relación, ella le enviaba cartas a él y él a ella , se veían en la sala de
audiovisuales de colegio, siempre hablaban delante de nosotros los
39
Folio 64.
40
Folio 66.
41
Folio 68.
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compañeros, el profesor nos colocaba talleres en las horas de clase
mientras nosotros los desarrollábamos ellos dos se ponían a hablar, en
ningún momento los vi besándose, solo los veía que hablaban como
profesor alumno… J le comentaba los problemas personales que tenía,
al profesor, él le daba consejos, y creo que de allí nació la amistad
entre ellos…”42 (Se ha destacado).
6.4.6. De lo anterior se colige, en primer lugar que ninguno de los
declarantes tenidos en cuenta por el a-quo como testigos de cargo,
manifestó dentro de este proceso que supiera o le constara de manera
personal y directa la ocurrencia de conductas constitutivas de presunto
acoso sexual del docente PARADA BASTOS, en relación con su alumna
GJRR. En segundo término, que lo que consta a los declarantes es una
relación de amistad entre el docente y la mencionada alumna. Y que lo
que pueden declarar los mencionados testigos, sobre los detalles de dicha
amistad, corresponde a lo que a su vez le escucharon decir a la referida
menor GJRR, o incluso a otros compañeros, es decir, se trata de testigos
de oídas de primero y segundo grado.
Similar consideración merece la versión expuesta en su queja por la
señora LBRG, madre del menor, en la que narra lo que a su turno le fue
referido por la estudiante GJRR y algunos de sus compañeros de clase,
sobre lo sucedido, al parecer, con el profesor PARADA BASTOS.
En conclusión, ninguno de los testigos de cargo en los que se pretende
apoyar la decisión de primera instancia, menciona la posible ocurrencia de
hechos constitutivos de acoso sexual, en los términos del artículo 210 A
del código penal, por parte del disciplinado PARADA BASTOS hacia la
menor GJRR, y por el contrario, hablan de la relación de amistad mutua
que existía entre docente y discente para la época de los hechos. Sobre
los demás aspectos relacionados con esa amistad, las declaraciones no
ofrecen la contundencia necesaria, toda vez que no fueron testigos de
42
Folio 70.
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dichos pormenores y su versión corresponde a lo que escucharon de la
joven presuntamente agredida, o de terceros.
6.4.7. Al respecto es importante reiterar que si bien es cierto en las
conductas de esta naturaleza (delitos contra la libertad e integridad
sexuales), lo “normal” es que no existan testigos presenciales de los
hechos, en la medida en que el acosador sexual habitualmente procura
ejecutar sus acciones en espacios solitarios, alejados o subrepticios, y por
tanto se deba recurrir con frecuencia a la versión del propio afectado y a
testimonios de oídas, también lo es que de acuerdo con la evolución
jurisprudencial, el operador judicial o administrativo debe ser muy riguroso
en la valoración del testimonio de oídas, partiendo de la base que la
prueba cuanto más se aleja de su fuente original, más disminuye su fuerza
y su eficacia.
Sobre el tema del testimonio como medio de prueba, se dice que es la
narración que hace una persona a otra, de hechos sobre los cuales afirma
tener conocimiento. No obstante estar reglamentado por la ley de manera
estricta, el testimonio, es una prueba peligrosa, sino se refuerza con otros
medios de prueba o se analiza fría y conscientemente, por cuanto la
persona que testifica no es ajena a aspectos externos u objetivos e
internos y subjetivos.
6.4.8. Sobre el particular, el Consejo de Estado, en reciente
jurisprudencia43, recogió la evolución jurisprudencial del tema del
43
CONSEJO DE ESTADO. Sección Tercera. Subsección C, Consejero Ponente: Dr. JAIME
ORLANDO SANTOFIMIO GAMBOA, Sentencia del 6 de marzo de 2013. Radicación número:
66001-23-31-000-2001-00098-01(24884).
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testimonio de terceros, o testimonio de oídas – ex auditu44 - , en los
siguientes términos:
“De acuerdo con lo dispuesto en la codificación civil procesal Titulo XIII – Capitulo IV,
el testimonio es aquel medio de prueba que reside en la declaración o relato que
hace un tercero, sometido a interrogatorio, de los hechos que se le pregunten y de los
que le consten o tenga conocimiento, previa identificación y bajo la exigencia de jurar
no faltar a la verdad so pena de incurrir en las sanciones penales que por el punible
de falso testimonio contempla el Código Penal, y con las excepciones previstas en la
Ley .
En relación con este medio de prueba, el tratadista Hernán Fabio López Blanco ha
sostenido que esta es una modalidad probatoria denominada “Declaración de
Terceros”:
“Es una especie del género que se llama “declaración” o interrogatorio, pues es lo
cierto que son muchos los elementos comunes que existen con la “declaración de
parte”, porque de lo que se trata es de que personas naturales que no son parte
dentro del proceso ilustren con sus relatos referentes a hechos que interesan al
mismo, para efectos de llevar certeza al juez acerca de las circunstancia que
constituyen el objeto del proceso”.
Ahora bien, como el testimonio es aquel medio probatorio de mayor usanza en los
juicios de responsabilidad civil, debe tenerse en cuenta que, aun cuando no se trate
de un testigo mentiroso, el testimonio dependerá del convencimiento que éste tiene
de su propia verdad, de su edad, sexo, nivel de educación, salud (5 sentidos), su
ubicación en el lugar de los hechos, sus prejuicios, las condiciones ambientales del
momento y, en general, de la representación mental que el testigo se haga de la
situación fáctica que percibe y las condiciones que lo rodeen, de manera que cada
persona tendrá su propia percepción de los hechos.
44
En cuanto a la validez del testimonio de oídas o ex auditu, ver también sentencia del 7 de octubre de
2009, de la Sección Tercera del Consejo de Estado, expediente 20001-23-31-000-1998-04127-
01(17629), en la que se rememora la evolución jurisprudencial de este medio de prueba, su pertinencia
y valoración. Incluye línea con la postura jurisprudencial años de 2001(Consejo de Estado. Sala de lo
Contencioso Administrativo. Sección Tercera. Sentencia de febrero 16 de 2001. Expediente No. 12.703.
M. Ponente. Dra. María Elena Giraldo Gómez), 2003(Consejo de Estado. Sala de lo Contencioso
Administrativo. Sección Tercera. Sentencias de septiembre 4 de 2003. Expediente No. 11.615 (R-
5880). Consejero Ponente: Dr. Alier Eduardo Hernández Enríquez) y 2004 (Consejo de Estado. Sala de
lo Contencioso Administrativo. Sección Tercera. Sentencia de marzo 11 de 2004. Expediente No.
14.135 (R-9259). Consejero Ponente: Dr. Alier Eduardo Hernández Enríquez )
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Adicionalmente, debe preverse que dicha percepción puede ser directa, porque el
testigo presenció los hechos y los aprehendió mediante el uso de sus sentidos,
generalmente, sus 5 sentidos, o puede tratarse del conocimiento que el testigo tiene
de los hechos por lo que le escuchó decir a otro, de manera que el declarante carece
de percepción directa y narra en sus propios términos el dicho de otra persona o lo
que oyó sobre lo que otros dijeron, en cuyo caso se acentúan las dificultades del
testimonio, anteriormente enunciadas.
A su vez, el artículo 217 del Código de Procedimiento Civil definió como sospechosos
a aquellos testigos que se encuentren en circunstancias que puedan afectar su
credibilidad o imparcialidad, en razón de parentesco, dependencia, sentimientos o
intereses que tengan con las partes o sus apoderados, de sus antecedentes
personales u otras causas que, en todo caso, dependerán del concepto del juez, por
cuanto la sola circunstancia de que los testigos sean parientes de una de las partes o
tengan algún sentimiento o interés, no conduce necesariamente a deducir que ellos
inmediatamente falten a la verdad, circunstancia de más para justificar que el juez se
encuentre obligado a recepcionar el testimonio aunque el testigo sea tachado de
sospechoso.
Ahora bien, la valoración probatoria es la actividad intelectual desplegada por el
juzgador frente a los medios probatorios, para establecer la fuerza de convicción o de
certeza que representan cada uno de ellos dentro de determinado proceso.
Para el desarrollo de la apreciación de las pruebas, la doctrina jurídica procesal ha
identificado diferentes sistemas dentro de los cuales se encuentran el de la íntima
convicción o de conciencia o de libre convicción, el sistema de la tarifa legal o prueba
tasada y el régimen de la sana crítica o persuasión racional, consagrado en los
códigos modernos, entre ellos el Código de Procedimiento Civil Colombiano que
dispone en su artículo 187 que el juzgador debe establecer por sí mismo el valor de
las pruebas con base en las reglas de la sana critica, es decir de la lógica, la ciencia y
la experiencia:
“Artículo 187. Apreciación de las Pruebas. Las pruebas deberán ser apreciadas en
conjunto, de acuerdo con las reglas de la sana crítica, sin perjuicio de las
solemnidades prescritas en la ley sustancial para la existencia o validez de ciertos
actos.
El juez expondrá siempre razonadamente el mérito que le asigne a cada prueba”.
De modo tal que dicha norma consagra, como sistema de valoración de la prueba el
de la sana critica que requiere la expresión de las razones que el juzgador ha tenido
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para determinar el valor de las mismas, mediante la observancia de las citadas
reglas.
"Las reglas de la sana crítica son, ante todo, las reglas del correcto entendimiento
humano. En ellas interfieren las reglas de la lógica, con las reglas de la experiencia
del juez. Unas y otras contribuyen de igual manera a que el magistrado pueda
analizar la prueba (ya sea de testigos peritos, de inspección judicial, de confesión en
los casos en que no es lisa y llana) con arreglo a la sana razón y a un conocimiento
experimental de las cosas.
El juez que debe decidir con arreglo a la sana crítica, no es libre de razonar a
voluntad, discrecionalmente, arbitrariamente. Esta manera de actuar no sería sana
crítica, sino libre convicción. La sana crítica es la unión de la lógica y de la
experiencia, sin excesivas abstracciones de orden intelectual, pero también sin
olvidar esos preceptos que los filósofos llaman de higiene mental, tendientes a
asegurar el más certero y eficaz razonamiento” 45 .
Así, la valoración mediante la sana crítica, requiere, además, el análisis en conjunto
de las pruebas y un ejercicio de ponderación de las mismas, exponiendo
razonadamente el valor que atribuye a cada una, desechando sólo aquellas que
encuentre ilegales, indebidas o inoportunamente allegadas al proceso.
Así, debe señalarse con relación al testimonio que su valoración y ponderación
requiere del juez, como en todos los casos, determinar el valor de convicción del
mismo y su real dimensión, se itera, bajo su apreciación en conjunto y con aplicación
de las reglas de la sana crítica, ejercicio cuya complejidad se acentúa en tratándose
de testimonios de oídas o aquellos calificados como sospechosos, los cuales, según
se infiere de lo dicho en líneas anteriores, no pueden ser desechados de plano sino
que rigidizan su valoración de cara al restante material probatorio, por cuanto serán
examinados con mayor severidad.
Debe entenderse, entonces, que son, precisamente, las reglas de la sana crítica las
que aconsejan que tanto el testigo sospechoso como el ex audito, se aprecie con
mayor rigor, se someta a un tamiz más denso de aquel por el que deben pasar las
declaraciones libres de sospecha o cuya percepción fue directa o se subvaloren. Pero
sin que puedan desecharse bajo el argumento del parentesco, interés o falta
percepción directa, sino porque confrontados con el restante material probatorio
resultan contradictorios, mentirosos, o cualquier circunstancia que a criterio del juez
merezca su exclusión o subvaloración.
45
Corte Constitucional, sentencia de constitucionalidad 622 de 4 de noviembre de 1998.
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Bajo esta filosofía, el ordenamiento procesal, artículo 218 – inciso final, permitió que
el juez apreciara los testimonios sospechosos, de acuerdo con las circunstancias de
cada caso y al igual que las tachas sus motivos y pruebas fueran valoradas en la
sentencia, ocurriendo lo propio con el testimonio de oídas”. (Se ha subrayado).
6.4.9. Adicionalmente, es preciso advertir que las declaraciones de los
menores MCAS, DKZZ, CEGG, LKCG y MARB, compañeros de estudio de la
menor GJRR, no son las únicas pruebas testimoniales que obran en el
expediente. En efecto, como lo adujo el recurrente, a petición de la defensa
se escucharon en declaración, con las formalidades legales a los menores
CACS, OAGF y VFCR, estudiantes de la misma Institución Educativa,
compañeros de clase de la presunta agredida, así como a los docentes
JORGE ANGELMIRO PABON GOMEZ, YENNY SOLENNY DURAN DUARTE
y JOSE JOAQUIN RINCON CAMARGO.
Sobre los hechos referidos por la quejosa, esto es, sobre el trato entre el
docente PARADA BASTOS y la alumna GJRR, el menor CACS declaró: “Los
veía normal hablando como alumna y profesor, nunca lo vi que él la
tocara…”46.
Por su parte, el joven OAGF ante los señalamientos hechos por la quejosa
precisó: “Eso es mentira, porque todos salíamos cuando terminaba la clase
de biología en el salón de vídeo beam, en muchas ocasiones yo cerraba el
salón, la alumna de la carpeta de disciplina me daba las llaves para cerrar la
sala de vídeo beam… En ningún momento observé eso, ni sucedió, de
pronto el problema se dio por unas amigas, por envidia…”47.
A su turno, el menor VFCR al ser indagado sobre los presuntos actos de
acoso sexual del docente PARADA BASTOS sobre la menor GJRR refirió:
“No, nunca observé eso durante los dos años… Eso no es cierto, porque
46
Folio 116.
47
Folio 118.
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el profesor nos decía suban al salón de vídeo beam, y todos salíamos y
cuando salíamos eran todos…”48
La docente YENNY SOLENNY DURAN DUARTE, al expresar su percepción
sobre la relación que existía entre el disciplinado y la alumna GJRR para la
época de los hechos señaló: “Tanto como acoso sexual no, yo diría más
bien como una relación educador – estudiante, amigo, con los
parámetros de respeto, y confianza permitiendo acercamiento para
expresar sus problemas personales, dificultades, que se prestaron para
malos entendidos…”. También precisó esta testigo que la Institución
Educativa no cuenta con servicio de psicología, “ya que a los docentes nos
toca cumplir esas funciones de asesorarlos, guiarlos en sus dificultades…” 49.
Finalmente, el Coordinador académico y de disciplina del Colegio, JOSE
JOAQUIN RINCON CAMARGO, al ser indagado sobre los presuntos
encuentros amorosos del investigado y la alumna GJRR al interior de la sala
de vídeo beam señaló: “En ningún momento la madre de familia o la
estudiante se acercó para manifestar esta situación, el conocimiento que
tengo de esta investigación me lo hizo saber el señor Rector Pedro Antonio
Carrillo Cano, de una copia que le hicieron llegar de la mamá de la estudiante
que fue directamente a la Secretaría de Educación Departamental a entablar
la queja…No tengo ningún conocimiento de que el profesor y la
estudiante tuvieran encuentros en el salón de vídeo beam a solas, pues
siempre restaban los estudiantes del grado mientras se dictaba la clase,
tampoco ningún alumno o alumna me manifestó esta situación…”50.
Al valorar estos testimonios, el a-quo se limitó se indicar que “no son lo
suficientemente contundentes como para desvirtuar el dictamen pericial
aludido, corroborado por los testimonios de los jóvenes compañeros de grado
de la menor en cuestión” 51, apreciación que como se ha señalado, no se
48
Folio 120.
49
Folio 124.
50
Folio 126.
51
Folio 148.
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puede compartir en esta instancia, dadas las deficiencias demostrativas,
respecto del cargo endilgado, tanto de la referida prueba pericial, como de los
testimonios de oídas de los menores MCAS, DKZZ, CEGG, LKCG y MARB,
compañeros de estudio de la menor GJRR.
6.4.10. De acuerdo con la línea jurisprudencial que se citó en precedencia, se
ha de colegir que en el presente caso y contrario a lo concluido por el a-quo,
las pruebas testimoniales recaudadas en este proceso, analizadas de manera
integral y confrontadas con el restante material probatorio, no conducen a
ratificar o confirmar la versión expuesta por la quejosa en su escrito inicial, en
la medida en que no dan cuenta de la ocurrencia de los presuntos actos de
acoso sexual del docente investigado, sobre la menor alumna GJRR, y
simplemente se refieren a la amistad que existía entre los dos, para la época
de los hechos.
Por lo demás, en lo que hace relación a los detalles y pormenores que
pudieron ocurrir durante esa relación de amistad, se trata de testimonios de
oídas de los menores MCAS, DKZZ, CEGG, LKCG y MARB, que fueron
tenidos en cuenta por el a-quo como testigos de cargo, los que no encuentran
correspondencia o respaldo con el restante material probatorio allegado a la
investigación, razón por la que no se les puede reconocer el valor probatorio
que les asignó el fallador de primera instancia.
En estas circunstancias, la prueba testimonial recaudada en este proceso, no
es demostrativa de la ocurrencia de las conductas de acoso sexual
denunciadas por la señora madre de la menor GJRR.
6.4.11. Ahora bien, como se señaló en precedencia, el segundo elemento
probatorio tenido en cuenta por el a-quo para tener por acreditado el cargo
imputado al aquí disciplinado, es el “Informe Pericial de Psicología
practicado a la niña GJRR por parte de EMILCE GONZALEZ OSPINA,
Investigadora Criminalística IV del CTI Unidad CAIVAS de la Fiscalía
General de la Nación, en el cual se concluye la existencia del abuso
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aludido”. Al punto que, en sentir de la primera instancia, dicho elemento
probatorio concluye o demuestra “la existencia del abuso”, por lo que se
tomó esta como la “prueba reina” dentro de la presente investigación
disciplinaria.
Al respecto es preciso advertir que si bien es cierto esta pieza procesal obra
en el plenario como prueba trasladada de un proceso penal, en los términos
del artículo 135 del CDU, también lo es que la misma no tiene la virtud de
demostrar, como lo asumió el a-quo, la existencia del cargo imputado al
disciplinado.
Lo anterior por cuanto, como bien se indica en el epígrafe del INFORME
PERICIAL, el mismo fue solicitado por la FISCAL UNO CAIVAS de la ciudad
de Cúcuta, dentro de una INDAGACION de carácter penal, por el presunto
punible de “ACTOS SEXUALES CON MENOR DE CATORCE AÑOS” 52. Lo
que significa que el posible delito investigado en fase de INDAGACION por la
Fiscalía General de la Nación - que continuaba en esta etapa procesal para el
07 de febrero de 2012, según certificación obrante en el expediente - 53, es el
tipificado en el artículo 209 del código penal.
Sin embargo, dentro de este proceso disciplinario se le ha endilgado al
docente PARADA BASTOS, la posible incursión en la falta disciplinaria
gravísima prevista en el numeral 1º del artículo 48 del CDU, por haber
incurrido presuntamente en el punible de ACOSO SEXUAL, previsto en el
artículo 210 A del código penal, lo que significa que lo que se investiga en
uno y otro proceso, son hechos punibles completamente diferentes.
De tal manera que aun aceptando solo en gracia de discusión – que no lo es -
que el mencionado Informe Pericial de Psicología, visible a folios 51 a 55 del
expediente, tuviera la virtud de probar “la existencia del abuso”, como se
afirmó en la providencia recurrida, tal prueba se refiere a la presunta incursión
en el punible de actos sexuales abusivos con menor de 14 años, tipificado en
52
Folio 51.
53
Folio 43.
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el artículo 209 del C.P., y no al cargo endilgado en este proceso disciplinario,
es decir, en el punible descrito en el artículo 210 A del mismo código, bajo el
epígrafe de Acoso sexual. Lo que significa que el aludido medio probatorio
no conduce a probar el presunto delito en que, a juicio del operador
disciplinario de primera instancia, incurrió el docente PARADA BASTOS, es
decir, el ACOSO SEXUAL.
6.4.12. Conforme al análisis que antecede, resulta claro entonces que
ninguno de los elementos probatorios tenidos en cuenta por el a-quo para
fundamentar su decisión sancionatoria, tiene la virtud que demostrar ni la
ocurrencia de la falta, ni la responsabilidad del implicado, presupuestos éstos
exigidos por el artículo 142 del CDU para sancionar.
6.4.13. En este estado del análisis es importante determinar qué entiende el
Legislador por ACOSO SEXUAL, que es la conducta que se ha imputado al
señor PARADA BASTOS dentro de estas diligencias y cómo este tipo penal
se diferencia del consagrado en el artículo 209 del mismo ordenamiento bajo
el nomen iuris de actos sexuales abusivos con menor de 14 años.
En efecto, el artículo 210 A del código penal (Ley 599 de 2000), adicionado
por el artículo 29 de la Ley 1257 de 2008 tipificó como delito:
"Artículo 210 A. ACOSO SEXUAL. El que en beneficio suyo o de un
tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de
autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o
económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con
fines sexuales no consentidos, a otra persona, incurrirá en prisión de
uno (1) a tres (3) años" (Se ha destacado).
Cabe advertir que en el fallo de primera instancia el a-quo no se detuvo a
hacer un análisis detallado de los elementos estructuradores del tipo penal
ACOSO SEXUAL, a la luz de la descripción que trae el ordenamiento penal
colombiano.
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Por el contrario, tanto en la imputación como en el fallo censurado se incurre
en evidentes imprecisiones y falta de técnica jurídica para encuadrar la
conducta atribuida al disciplinado, toda vez que se habla indistintamente del
presunto delito de acoso sexual (artículo 210 A del código penal), y de actos
sexuales abusivos diversos al acceso carnal con menor de catorce años de
edad, pero sin invocar el artículo 209 del código penal.
Nótese como en el cargo imputado se le reprochó al disciplinado haber
mantenido una relación sentimental con la menor GJRR, alumna del grado 9º,
cuyos encuentros se desarrollaron en el salón de vídeo beam del Colegio,
donde además de besar a la alumna, procedió a tocarle sus partes íntimas,
“incurriendo en actos sexuales abusivos en menor de catorce años” 54.
Sin embargo, y es aquí donde aparece la inconsistencia del cargo, al
señalarle las normas presuntamente violadas, se le enrostró: “Esta conducta
está consagrada en el código penal como delito sancionable a título de dolo,
artículo 210 A del Código Penal, actos sexuales con menores de 14 años, por
lo que la conducta encuadra en el numeral 1 del artículo 48 de la Ley 734 de
2002”55 (Se ha subrayado para destacar la incongruencia).
Esta misma inconsistencia se mantuvo a lo largo del proceso, y se reprodujo
en el fallo recurrido cuando se señaló: “En el caso que nos ocupa, el eje
central de la acusación disciplinada formulada al procesado se remite a
la conducta de acoso sexual descrita en el artículo 210 A del C.P.,
conducta que se materializa cuando el sujeto ejecutante en beneficio suyo,
valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de
poder, edad, sexo, posición laboral, acose o asedie física o verbalmente a la
víctima. Conforme los medios probatorios recaudados, encontramos que
efectivamente el docente SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS, sí utilizó
su posición dominante para sostener una relación sentimental con su
54
Folio 85.
55
Folio 86.
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alumna la niña GJRR, y en el desarrollo de la misma ejecutar actos
sexuales diversos al acceso carnal”56 (Negrilla y subrayas fuera del texto).
Cabe recordar que la tipificación del artículo 209 del Código Penal consagra:
“ACTOS SEXUALES CON MENOR DE CATORCE AÑOS. (Artículo
modificado por el artículo 5 de la Ley 1236 de 2008). El que realizare actos
sexuales diversos del acceso carnal con persona menor de catorce (14) años
o en su presencia, o la induzca a prácticas sexuales, incurrirá en prisión de
nueve (9) a trece (13) años”.
6.4.14. Surge evidente entonces que la imputación fue deficientemente
formulada, en la medida en que el operador disciplinario no especificó si el
cuestionamiento disciplinario se hacía por haber incurrido el disciplinado en el
punible previsto en el artículo 209 del código penal (Actos sexuales con
menor de catorce años), o por haber infringido el artículo 210 A del estatuto
punitivo (acoso sexual), los cuales tienen una descripción típica así como
unos elementos estructuradores completamente distintos. Y en tales
condiciones, la imputación como fue formulada, no encontró respaldo en las
pruebas acopiadas durante la investigación.
6.4.15. Así las cosas, es evidente que la decisión apelada se sustentó en un
análisis probatorio escaso, pues, como ya se enunció, se basó
fundamentalmente en las declaraciones de algunos menores de edad,
compañeros de clase de la menor presuntamente agredida, que son testigos
de oídas respecto a la supuesta relación sentimental que existía entre el
docente investigado y la menor GJRR, para deducir de ello un presunto acoso
sexual, y en el informe pericial de psicología rendido por el CTI de la Fiscalía,
que como ya se vio, corresponde a la posible configuración de otro hecho
punible, sin que por lo demás, sea concluyente al respecto.
56
Folio 146.
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Vale anotar por otra parte, que el fallo de primera instancia ni siquiera se
apoyó en la versión de la menor presuntamente agredida, a quien se le
escuchara en diligencia de entrevista por parte de la psicóloga del CTI de la
Fiscalía, y que luego apareció radicando un escrito fechado el 24 de agosto
de 2012, en el que manifestó su deseo de que no continuara este proceso
pues ya estaba cansada de tantos comentarios y por cuanto “entre el profesor
y yo no pasó nada, y que todo surgió por comentarios y chismes entre
compañeros por la amistad que yo tenía con el profesor. Que me dejé llevar
por los comentarios y no pude retractarme cuando mi mamá me preguntó, por
temor a que tuviera problemas con ella o me castigara y que quería que ella
me prestara más atención, puesto que en esos momentos me sentía sola” 57.
Si bien en materia disciplinaria no existe la figura del desistimiento o la
retractación, lo expresado por la menor presuntamente agredida, viene a
agregar aún más elementos de duda sobre la posible ocurrencia de los
hechos denunciados por su señora madre.
6.5. Como corolario se tiene que no existe en el expediente sustento
probatorio contundente ni a favor ni en contra del investigado, sino
fundamentalmente el dicho de la quejosa, madre de la menor presuntamente
agredida, contra el dicho del investigado, lo que indica que no existe certeza
sobre la ocurrencia del cargo que se imputó al profesor SERGIO ENRIQUE
PARADA BASTOS, quedando incólume la presunción de inocencia del
investigado, pues como ha quedado evidenciado, se presentan serias dudas
sobre la ocurrencia de los hechos, imposibles de eliminar a esta altura
procesal, bajo el entendido de que se agotaron las etapas probatorias, sin
que se aportaran suficientes elementos de juicio.
6.6. Dispone la Ley 734 de 2002 en sus artículos 141 y 142 58 que las pruebas
deben ser apreciadas en conjunto de acuerdo con las reglas de la sana crítica
57
Folio 128.
58
ARTÍCULO 141. APRECIACIÓN INTEGRAL DE LAS PRUEBAS. Las pruebas deberán apreciarse
conjuntamente, de acuerdo con las reglas de la sana crítica.
En toda decisión motivada deberá exponerse razonadamente el mérito de las pruebas en que ésta se
fundamenta.
ARTÍCULO 142. PRUEBA PARA SANCIONAR. No se podrá proferir fallo sancionatorio sin que
obre en el proceso prueba que conduzca a la certeza sobre la existencia de la falta y de la
responsabilidad del investigado.
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y que en toda decisión motivada deberá exponerse razonablemente el mérito
de las pruebas en que ésta se fundamenta. Por su parte el artículo 187 del
Código de Procedimiento Civil, dispone:
“Las pruebas deberán ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las reglas de
la sana crítica, sin perjuicio de las solemnidades prescritas en la ley sustancial para
la existencia o validez de ciertos actos. (…).”.
Así mismo, la Corte Suprema de Justicia ha sostenido:
“la apreciación conjunta de la prueba consiste en la actividad intelectual que debe
realizar el juzgador de instancia analizando y conjugando los diversos elementos
probatorios, y a través de la cual llega a un convencimiento homogéneo, sobre el cual
deberá edificar su fallo estimatorio o desestimatorio 59….”.
6.7. Se aclara que el Principio del In dubio Pro Disciplinado va ligado al de la
presunción de inocencia que obliga a hacer obrar el beneficio de la duda a
favor de éste, hasta cuando quede debidamente descartada, de acuerdo con
las reglas de la sana crítica.
Sobre este tópico, resulta oportuno traer a colación algunos apartes de la
Sentencia C-244 de 1996 de la Corte Constitucional, con ponencia del Dr.
CARLOS GAVIRIA DÍAZ:
"...El in dubio pro disciplinado, al igual que el in dubio pro reo emana de la presunción
de inocencia, pues ésta implica un juicio en lo que atañe a las pruebas y la obligación
de dar un tratamiento especial al procesado...".
"...Siendo así, no entiende la Corte cómo se pueda vulnerar la presunción de
inocencia cuando se ordena a la autoridad administrativa competente para
investigar a un determinado funcionario público que en caso de duda sobre la
responsabilidad del disciplinado ésta ha de resolverse en su favor. Y, por el
contrario, advierte que de no procederse en esa forma sí se produciría la
violación de tal presunción, pues si los hechos que constituyen una infracción
administrativa no están debidamente probados en el expediente, o no
conducen a un grado de certeza que permita concluir que el investigado es
59
Sala de Casación Civil, Sentencia 14 de junio de 1982.
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responsable, mal podría declararse culpable a quien no se le ha podido
demostrar la autoría o participación en la conducta antijurídica (...)". (Se ha
destacado).
6.8. En este orden de ideas, considerando como ya se explicó, que existe
duda respecto de la responsabilidad endilgada al señor SERGIO ENRIQUE
PARADA BASTOS, se tomará la determinación de revocar el fallo apelado,
por cuanto al momento de proferirlo no existían los elementos esenciales para
proferir una decisión sancionatoria, al no obrar en el plenario prueba que
condujera a la certeza sobre la existencia de la falta y la responsabilidad del
aquí investigado y así resulta imposible imponer una sanción disciplinaria. Lo
anterior, en aplicación del principio del IN DUBIO PRO DISCIPLINADO,
según lo dispuesto en el artículo 9º de la Ley 734 de 2002, en concordancia
con el artículo 128 y artículo 142 de la misma codificación 60.
En mérito de lo expuesto, el Procurador Segundo Delegado para la Vigilancia
Administrativa, en ejercicio de sus atribuciones legales,
R E S U E L V E:
PRIMERO: REVOCAR el fallo de primera instancia proferido por la
Procuraduría Regional de Norte de Santander, el 14 de noviembre de 2012,
dentro del proceso disciplinario IUS No. 2011-297336, por el cual sancionó al
señor SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS, identificado con la cédula de
ciudadanía No. 5.441.164, en su calidad de Docente de la Institución
Educativa José María Córdoba del municipio de Durania (N. de S.), con
destitución e inhabilidad general por el término de diez (10) años para ejercer
funciones públicas, y en su lugar absolverlo de toda responsabilidad
disciplinaria, conforme a lo expuesto en la parte motiva del presente proveído.
SEGUNDO: Por la oficina de origen, notificar personalmente al señor
SERGIO ENRIQUE PARADA BASTOS (XXX – fl. 92), o a su apoderado
60
artículo 142 de la Ley 734 de 2002 “No se podrá proferir fallo sancionatorio sin que obre
en el proceso prueba que conduzca a la certeza sobre la existencia de la falta y de la
responsabilidad del investigado”
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doctor RAFAEL ALBERTO MOGOLLON ARAQUE, con C.C. 13.259.228 y
T.P. 42.330 del C.S.J. XXX – fl. 151), la decisión adoptada en este proveído,
advirtiéndoles que contra la misma no procede recurso alguno por la vía
gubernativa.
En caso que no pudiere notificarse personalmente, se fijará edicto en los
términos del artículo 107 del Código Único Disciplinario.
TERCERO: Por la secretaría de esta Delegada, remitir el expediente a la
Procuraduría Regional de Norte de Santander lo de su competencia. Háganse
las anotaciones y registros de rigor y archívense las presentes diligencias.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
JOSÉ PABLO SANTAMARÍA PATIÑO
Procurador Segundo Delegado para la Vigilancia Administrativa
Proyectó: HAG.
Expediente No. IUS: IUS: 2011-297336 IUC: D-2011-72-430612.
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