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ODS: Fin de la Pobreza y Hambre Cero

Este documento presenta una introducción a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por las Naciones Unidas en 2015 para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la paz y prosperidad para 2030. Explica brevemente cinco de los 17 objetivos: fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad e igualdad de género.
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ODS: Fin de la Pobreza y Hambre Cero

Este documento presenta una introducción a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por las Naciones Unidas en 2015 para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la paz y prosperidad para 2030. Explica brevemente cinco de los 17 objetivos: fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad e igualdad de género.
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Para participar en este foro es necesario que usted investigue acerca de los

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se le invita a comprender muy bien


cuáles son sus antecedentes, en qué consisten, y para qué son los ODS.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos


como Objetivos Globales, fueron adoptados por las Naciones
Unidas en 2015 como un llamamiento universal para poner fin a la
pobreza, proteger el planeta y garantizar que para el 2030 todas
las personas disfruten de paz y prosperidad.

FIN DE LA POBREZA
Erradicar la pobreza en todas sus formas sigue siendo uno de los
principales desafíos que enfrenta la humanidad. Si bien la
cantidad de personas que viven en la extrema pobreza disminuyó
en más de la mitad entre 1990 y 2015, aún demasiadas luchan
por satisfacer las necesidades más básicas.

Para el año 2015, a nivel mundial, alrededor de 736 millones de


personas aún viven con menos de USD 1,90 al día y muchos
carecen de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento
adecuados. El crecimiento económico acelerado de países como
China y la India ha sacado a millones de personas de la pobreza,
pero el progreso ha sido disparejo. La posibilidad de que las
mujeres vivan en situación de pobreza es desproporcionadamente
alta en relación con los hombres, debido al acceso desigual al
trabajo remunerado, la educación y la propiedad.

Los avances también han sido limitados en otras regiones, como


Asia meridional y África subsahariana, donde vive el 80 % de la
población mundial que se encuentra en condiciones de extrema
pobreza. Además, las nuevas amenazas que plantean el cambio
climático, los conflictos y la inseguridad alimentaria necesitan
mayores esfuerzos para sacar a las personas de la pobreza.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen un


compromiso audaz para poner fin a la pobreza en todas sus
formas y dimensiones para 2030. Esto requiere enfocarse en los
más vulnerables, aumentar el acceso a los recursos y servicios
básicos y apoyar a las comunidades afectadas por conflictos y
desastres relacionados con el clima.

HAMBRE CERO
Debido al rápido crecimiento económico y al aumento de la
productividad agrícola en las últimas dos décadas, el número de
personas desnutridas disminuyó casi a la mitad. Muchos países
en desarrollo que sufrían hambrunas están ahora en condiciones
de satisfacer las necesidades nutricionales de los más
vulnerables. Regiones como Asia Central y Oriental y América
Latina y el Caribe han avanzado enormemente en la erradicación
del hambre.

Desgraciadamente, el hambre y la desnutrición siguen siendo


grandes obstáculos para el desarrollo de muchos países. Se
estima que 821 millones de personas sufrían de desnutrición
crónica al 2017, a menudo como consecuencia directa de la
degradación ambiental, la sequía y la pérdida de biodiversidad.
Más de 90 millones de niños menores de cinco años tienen un
peso peligrosamente bajo. La desnutrición y la inseguridad
alimentaria parece estar incrementándose tanto en casi todas las
de regiones de África, como en América del Sur.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscan terminar con todas


las formas de hambre y desnutrición para 2030 y velar por el
acceso de todas las personas, en especial los niños, a una
alimentación suficiente y nutritiva durante todo el año. Esta tarea
implica promover prácticas agrícolas sostenibles a través del
apoyo a los pequeños agricultores y el acceso igualitario a la
tierra, la tecnología y los mercados. Además, se requiere el
fomento de la cooperación internacional para asegurar la
inversión en la infraestructura y la tecnología necesaria para
mejorar la productividad agrícola.
SALUD Y BIENESTAR
Hemos logrado grandes avances en la lucha contra varias de las
principales causas de muerte y enfermedades. La esperanza de
vida ha aumentado drásticamente, las tasas de mortalidad infantil
y materna han disminuido, hemos cambiado el curso del VIH y la
mortalidad por la malaria se ha reducido a la mitad.

La buena salud es esencial para el desarrollo sostenible y la


Agenda 2030 refleja la complejidad y la interconexión de ambos.
Toma en cuenta la ampliación de las desigualdades económicas y
sociales, la rápida urbanización, las amenazas para el clima y el
medio ambiente, la lucha continua contra el VIH y otras
enfermedades infecciosas, y los nuevos problemas de salud,
como las enfermedades no transmisibles. La cobertura universal
de salud será integral para lograr el ODS 3, terminar con la
pobreza y reducir las desigualdades. Las prioridades de salud
global emergentes que no se incluyen explícitamente en los ODS,
incluida la resistencia a los antimicrobianos, también demandan
acción.

Sin embargo, el mundo no está bien encaminado para alcanzar


los ODS relacionados con la salud. El progreso ha sido desigual,
tanto entre países como dentro de ellos. Sigue habiendo una
discrepancia de 31 años entre los países con la esperanza de
vida más corta y la más larga. Si bien algunos han logrado
avances impresionantes, los promedios nacionales ocultan el
hecho de que algunas poblaciones, grupos y comunidades se
están quedando atrás. Los enfoques multisectoriales, basados en
los derechos y con perspectiva de género, son esenciales para
abordar las desigualdades y asegurar una buena salud para todas
las personas.
EDUCACIÓN DE CALIDAD
Desde el año 2000 se ha registrado un enorme progreso en la
meta relativa a la educación primaria universal. La tasa total de
matrícula alcanzó el 91 % en las regiones en desarrollo en 2015 y
la cantidad de niños que no asisten a la escuela disminuyó casi a
la mitad a nivel mundial. También ha habido aumentos
significativos en las tasas de alfabetización y más niñas que
nunca antes asisten hoy a la escuela. Sin duda, se trata de logros
notables.

Sin embargo, el progreso también ha sido difícil en las regiones


en desarrollo debido a los altos niveles de pobreza, conflictos
armados y otras emergencias. En Asia Occidental y el Norte de
África, los conflictos armados en curso han aumentado la
proporción de niños que no asisten a la escuela, constituyendo
una tendencia preocupante. Si bien África subsahariana consiguió
los avances más notables en la matriculación en la escuela
primaria entre todas las regiones en desarrollo (de 52 % en 1990
a 78 % en 2012), aún hay grandes disparidades, especialmente
entre las zonas rurales y urbanas. Por su parte, los niños de los
hogares más pobres tienen hasta cuatro veces más
probabilidades de no asistir a la escuela que aquellos
provenientes de familias con más recursos.

El objetivo de lograr una educación inclusiva y de calidad para


todos se basa en la firme convicción de que la educación es uno
de los motores más poderosos y probados para garantizar el
desarrollo sostenible. Con este fin, el objetivo busca asegurar que
todas las niñas y niños completen su educación primaria y
secundaria gratuita para 2030. También aspira a proporcionar
acceso igualitario a formación técnica asequible y eliminar las
disparidades de género e ingresos, además de lograr el acceso
universal a educación superior de calidad.
 
IGUALDAD DE GÉNERO
Terminar con las formas de discriminación contra las mujeres y
niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además es
crucial para el desarrollo sostenible. Se ha demostrado una y otra
vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto
multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el
desarrollo a nivel mundial.

El PNUD le ha otorgado a la igualdad de género un lugar central


en su trabajo y hemos visto un progreso notable en los últimos 20
años. Más niñas van a la escuela que hace 15 años, y la mayoría
de las regiones ha alcanzado la paridad de género en la
educación primaria.

Pero aunque hay más mujeres que nunca en el mercado laboral,


todavía hay grandes desigualdades en algunas regiones, y
sistemáticamente a las mujeres se les niegan los mismos
derechos laborales que tienen los hombres. La violencia y la
explotación sexual, la división desigual del trabajo no remunerado
-tanto doméstico como en el cuidado de otras personas- y la
discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público son
grandes obstáculos que aún persisten. El cambio climático y los
desastres continúan teniendo un efecto desproporcionado en las
mujeres y los niños, al igual que el conflicto y la migración.

Garantizar el acceso universal a salud reproductiva y sexual y


otorgar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos
económicos, como tierras y propiedades, son metas
fundamentales para conseguir este objetivo. Hoy, más mujeres
que nunca ocupan cargos públicos, pero alentar a más mujeres
para que se conviertan en líderes ayudará a alcanzar una mayor
igualdad de género.
AGUA LIMPIA Y SANEAMIENTO
La escasez de agua afecta a más del 40 % de la población
mundial, una cifra alarmante que probablemente crecerá con el
aumento de las temperaturas globales producto del cambio
climático. Aunque 2.100 millones de personas han conseguido
acceso a mejores condiciones de agua y saneamiento desde
1990, la decreciente disponibilidad de agua potable de calidad es
un problema importante que aqueja a todos los continentes.

Cada vez más países están experimentando estrés hídrico, y el


aumento de las sequías y la desertificación ya está empeorando
estas tendencias. Se estima que al menos una de cada cuatro
personas se verá afectada por escasez recurrente de agua para
2050.

Con el fin de garantizar el acceso universal al agua potable


segura y asequible para todos en 2030, es necesario realizar
inversiones adecuadas en infraestructura, proporcionar
instalaciones sanitarias y fomentar prácticas de higiene.

Asegurar el agua potable segura y asequible universal implica


llegar a más de 800 millones de personas que carecen de
servicios básicos y mejorar la accesibilidad y seguridad de los
servicios por más de dos mil millones.

En 2015, 4.500 millones de personas carecían de servicios de


saneamiento administrados de manera segura (con excrementos
adecuadamente dispuestos o tratados) y 2.300 millones carecían
incluso de saneamiento básico.

ENERGÍA ASEQUIBLE Y NO CONTAMINANTE


Entre los años 2000 y 2018, la cantidad de personas con acceso
a energía eléctrica aumentó de 78 a 90 % y el número de
personas sin energía bajó a 789 millones.
Sin embargo, a la par con el crecimiento de la población mundial,
también lo hará la demanda de energía accesible, y una
economía global dependiente de los combustibles fósiles está
generando cambios drásticos en nuestro clima.

Para alcanzar el ODS 7 para 2030, es necesario invertir en


fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y termal y mejorar
la productividad energética.  

Expandir la infraestructura y mejorar la tecnología para contar con


energía limpia en todos los países en desarrollo, es un objetivo
crucial que puede estimular el crecimiento y a la vez ayudar al
medio ambiente

TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO


ECONÓMICO
Durante los últimos 25 años, la cantidad de trabajadores que
viven en condiciones de pobreza extrema ha disminuido
drásticamente, pese al impacto de la crisis económica de 2008 y
las recesiones globales. En los países en desarrollo, la clase
media representa hoy más del 34 % del empleo total, una cifra
que casi se triplicó entre 1991 y 2015.

Sin embargo, mientras la economía mundial continúa


recuperándose presenciamos un crecimiento más lento, un
aumento de las desigualdades y un déficit de empleos para
absorber la creciente fuerza laboral. Según la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en 2015 hay más de 204 millones
de personas desempleadas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible apuntan a estimular el


crecimiento económico sostenible mediante el aumento de los
niveles de productividad y la innovación tecnológica. Fomentar
políticas que estimulen el espíritu empresarial y la creación de
empleo es crucial para este fin, así como también las medidas
eficaces para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico
humano. Con estas metas en consideración, el objetivo es lograr
empleo pleno y productivo y un trabajo decente para todos los
hombres y mujeres para 2030.

INDUSTRIA, INNOVACIÓN E INFRAESTRUCTURA


La inversión en infraestructura y la innovación son motores
fundamentales del crecimiento y el desarrollo económico. Con
más de la mitad de la población mundial viviendo en ciudades, el
transporte masivo y la energía renovable son cada vez más
importantes, así como también el crecimiento de nuevas
industrias y de las tecnologías de la información y las
comunicaciones.

Los avances tecnológicos también con esenciales para encontrar


soluciones permanentes a los desafíos económicos y
ambientales, al igual que la oferta de nuevos empleos y la
promoción de la eficiencia energética. Otras formas importantes
para facilitar el desarrollo sostenible son la promoción de
industrias sostenibles y la inversión en investigación e innovación
científicas.

Más de 4.000 millones de personas aún no tienen acceso a


Internet y el 90 % proviene del mundo en desarrollo. Reducir esta
brecha digital es crucial para garantizar el acceso igualitario a la
información y el conocimiento, y promover la innovación y el
emprendimiento.

REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES


La desigualdad de ingresos está en aumento: el 10 % más rico de
la población se queda hasta con el 40 % del ingreso mundial total,
mientras que el 10 % más pobre obtiene solo entre el 2 y el 7 %
del ingreso total. En los países en desarrollo, la desigualdad ha
aumentado un 11 %, si se considera el aumento de la población.

La desigualdad de ingresos ha aumentado en casi todas partes


en las últimas décadas, pero a diferentes velocidades. La más
baja es en Europa y la más alta es en el Medio Oriente.

Para frenar este aumento de las disparidades, es necesario


adoptar políticas sólidas que empoderen a las personas de bajos
ingresos y promuevan la inclusión económica de todos y todas,
independientemente de su género, raza o etnia.

La desigualad de ingresos es un problema mundial que requiere


soluciones globales. Estas incluyen mejorar la regulación y el
control de los mercados y las instituciones financieras y fomentar
la asistencia para el desarrollo y la inversión extranjera directa
para las regiones que más lo necesiten. Otro factor clave para
salvar esta distancia es facilitar la migración y la movilidad segura
de las personas.

CIUDADES Y COMUNIDADES SOSTENIBLES


Más de la mitad de la población mundial vive hoy en zonas
urbanas. En 2050, esa cifra habrá aumentado a 6.500 millones de
personas, dos tercios de la humanidad. No es posible lograr un
desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que
construimos y administramos los espacios urbanos.

El rápido crecimiento de las urbes en el mundo en desarrollo,


como resultado de la creciente población y del incremento en la
migración, ha provocado un incremento explosivo de las mega
urbes, especialmente en el mundo desarrollado, y los barrios
marginales se están convirtiendo en una característica más
significativa de la vida urbana.
Mejorar la seguridad y la sostenibilidad de las ciudades implica
garantizar el acceso a viviendas seguras y asequibles y el
mejoramiento de los asentamientos marginales. También incluye
realizar inversiones en transporte público, crear áreas públicas
verdes y mejorar la planificación y gestión urbana de manera que
sea participativa e inclusiva.

´
PRODUCCIÓN Y CONSUMO RESPONSABLES
Para lograr crecimiento económico y desarrollo sostenible, es
urgente reducir la huella ecológica mediante un cambio en los
métodos de producción y consumo de bienes y recursos. La
agricultura es el principal consumidor de agua en el mundo y el
riego representa hoy casi el 70 % de toda el agua dulce
disponible para el consumo humano.

La gestión eficiente de los recursos naturales compartidos y la


forma en que se eliminan los desechos tóxicos y los
contaminantes son vitales para lograr este objetivo. También es
importante instar a las industrias, los negocios y los consumidores
a reciclar y reducir los desechos, como asimismo apoyar a los
países en desarrollo a avanzar hacia patrones sostenibles de
consumo para 2030.

El consumo de una gran proporción de la población mundial sigue


siendo insuficiente para satisfacer incluso sus necesidades
básicas. En este contexto, es importante reducir a la mitad el
desperdicio per cápita de alimentos en el mundo a nivel de
comercio minorista y consumidores para crear cadenas de
producción y suministro más eficientes. Esto puede aportar a la
seguridad alimentaria y llevarnos hacia una economía que utilice
los recursos de manera más eficiente.

ACCIÓN POR EL CLIMA


No hay país en el mundo que no haya experimentado los
dramáticos efectos del cambio climático. Las emisiones de gases
de efecto invernadero continúan aumentando y hoy son un 50 %
superior al nivel de 1990. Además, el calentamiento global está
provocando cambios permanentes en el sistema climático, cuyas
consecuencias pueden ser irreversibles si no se toman medidas
urgentes ahora.

Las pérdidas anuales promedio causadas solo por catástrofes


relacionadas al clima alcanzan los cientos de miles de millones de
dólares, sin mencionar el impacto humano de las catástrofes
geofísicas, el 91 % de las cuales son relacionadas al clima, y que
entre 1998 y 2017 tomaron la vida de 1,3 millones de personas y
dejaron a 4.400 millones heridas. El objetivo busca movilizar USD
100.000 millones anualmente hasta 2020, con el fin de abordar
las necesidades de los países en desarrollo en cuanto a
adaptación al cambio climático e inversión en el desarrollo bajo en
carbono.

Apoyar a las regiones más vulnerables contriubuirá directamente


no solo al Objetivo 13 sino tamién a otros Objetivos de Desarrollo
Sostenible. Estas acciones deben ir de la mano con los esfuerzos
destinados a integrar las medidas de reducción del riesgo de
desastres en las políticas y estrategias nacionales. Con voluntad
política y un amplio abanico de medidas tecnológicas, aún es
posible limitar el aumento de la temperatura media global a dos
grados Celsius por encima de los niveles pre-industriales,
apuntando a 1,5 °C. Para lograrlo, se requieren acciones
colectivas urgentes.

VIDA SUBMARINA
Los océanos del mundo, su temperatura, composición química,
corrientes y vida son el motor de los sistemas globales que hacen
que la Tierra sea un lugar habitable para los seres humanos. La
forma en que gestionamos este recurso vital es fundamental para
la humanidad y para contrarrestar los efectos del cambio
climático.

Los medios de vida de más de 3.000 millones de personas


dependen de la biodiversidad marina y costera. Sin embargo, el
30 % de las poblaciones de peces del mundo está
sobreexplotado, alcanzando un nivel muy por debajo del
necesario para producir un rendimiento sostenible.

Los océanos también absorben alrededor del 30 % del dióxido de


carbón generado por las actividades humanas y se ha registrado
un 26 % de aumento en la acidificación de los mares desde el
inicio de la revolución industrial. La contaminación marina, que
proviene en su mayor parte de fuentes terrestres, ha llegado a
niveles alarmantes: por cada kilómetro cuadrado de océano hay
un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible generan un marco para


ordenar y proteger de manera sostenible los ecosistemas marinos
y costeros de la contaminación terrestre, así como para abordar
los impactos de la acidificación de los océanos. Mejorar la
conservación y el uso sostenible de los recursos oceánicos a
través del derecho internacional también ayudará a mitigar
algunos de los retos que enfrentan los océanos.

VIDA DE ECOSISTEMAS TERRESTRES


La vida humana depende de la tierra tanto como del océano para
su sustento y subsistencia. La flora provee el 80 % de la
alimentación humana y la agricultura representa un recurso
económico y un medio de desarrollo importante. A su vez, los
bosques cubren el 30 % de la superficie terrestre, proveen
hábitats cruciales a millones de especies y son fuente importante
de aire limpio y agua. Además, son fundamentales para combatir
el cambio climático.
Cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques,
mientras que la degradación persistente de las tierras secas ha
llevado a la desertificación de 3.600 millones de hectáreas,
afectando desproporcionadamente a las comunidades pobres.

Mientras que el 15 % de la tierra está protegida, la biodiversidad


todavía está en riesgo. Cerca de 7.000 especies de animales y
plantas han sido objeto del comercio ilegal. El tráfico de vida
silvestre no solo erosiona la biodiversidad, sino que crea
inseguridad, alimenta el conflicto y alimenta la corrupción.

Se deben tomar medidas urgentes para reducir la pérdida de


hábitats naturales y biodiversidad que forman parte de nuestro
patrimonio común y apoyar la seguridad alimentaria y del agua a
nivel mundial, la mitigación y adaptación al cambio climático, la
paz y la seguridad.

PAZ, JUSTICIA E INSTITUCIONES SÓLIDAS


Sin paz, estabilidad, derechos humanos y gobernabilidad efectiva
basada en el Estado de derecho, no es posible alcanzar el
desarrollo sostenible. Vivimos en un mundo cada vez más
dividido. Algunas regiones gozan de niveles permanentes de paz,
seguridad y prosperidad, mientras que otras caen en ciclos
aparentemente eternos de conflicto y violencia. De ninguna
manera se trata de algo inevitable y debe ser abordado.

Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen


consecuencias destructivas para el desarrollo de un país, afectan
el crecimiento económico y resultan a menudo en agravios
arraigados que pueden extenderse por generaciones. La violencia
sexual, los delitos, la explotación y la tortura también son
fenómenos generalizados donde existen conflictos o no hay
Estado de derecho y los países deben tomar medidas para
proteger a los sectores que corren más riesgos.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscan reducir
sustancialmente todas las formas de violencia y trabajan con los
gobiernos y las comunidades para encontrar soluciones
duraderas a los conflictos e inseguridad. El fortalecimiento del
Estado de derecho y la promoción de los derechos humanos es
fundamental en este proceso, así como la reducción del flujo de
armas ilícitas y la consolidación de la participación de los países
en desarrollo en las instituciones de gobernabilidad mundial.

ALIANZA PARA LOGRAR LOS OBJETIVOS


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo se pueden lograr con
el compromiso decidido a favor de alianzas mundiales y
cooperación. La Asistencia Oficial para el Desarrollo se mantuvo
estable pero por debajo del objetivo, a USD 147.000 millones en
2017, mientras que las crisis humanitarias provocadas por
conflictos o desastres naturales continúan demandando más
recursos y ayuda financiera. Muchos países también requieren de
esta asistencia para estimular el crecimiento y el intercambio
comercial.

Hoy el mundo está más interconectado que nunca. Mejorar el


acceso a la tecnología y los conocimientos es una forma
importante de intercambiar ideas y propiciar la innovación. Para
lograr el crecimiento y desarrollo sostenibles, es vital que se
coordinen las políticas para ayudar a los países en desarrollo a
manejar su deuda y para promover inversiones para los menos
desarrollados.

La finalidad de los objetivos es mejorar la cooperación Norte-Sur y


Sur-Sur, apoyando los planes nacionales en el cumplimiento de
todas las metas. Promover el comercio internacional y ayudar a
los países en desarrollo para que aumenten sus exportaciones,
forma parte del desafío de lograr un sistema de comercio
universal equitativo y basado en reglas que sea justo, abierto y
beneficie a todos.
Con base en su investigación acerca de los ODS, responda los siguientes
interrogantes:
1.       ¿Cree usted que las empresas se deben involucrar con el logro de los ODS en
Latinoamérica, y particularmente en Colombia? ¿Sí/No, y por qué?
 
Si su respuesta a la pregunta no. 1 es Sí, responda la pregunta no. 2
2.       Explique concretamente al menos dos formas en que el sector empresarial se
puede involucrar con el logro de los ODS en Latinoamérica, y particularmente en
Colombia.
 
Si su respuesta a la pregunta no. 1 es No, responda la pregunta no. 3
3. Si el sector empresarial no debe hacerlo, ¿quién debe (y puede) involucrarse con
el logro de los ODS en Latinoamérica, y particularmente en Colombia? Explique por
lo menos dos maneras como se daría ese involucramiento.

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