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Morir Sergi Belbel

En 3 oraciones o menos: La Víctima le ruega a su asesino que no lo mate porque tiene una familia que lo ama y sufrirá mucho con su muerte. También sugiere que en realidad es Dios quien habla a través de él y que el asesino no puede matarlo ahora que Dios ha llegado para advertirle. La Víctima intenta conmover al asesino describiendo el dolor que causará su muerte a su esposa e hijos.

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En 3 oraciones o menos: La Víctima le ruega a su asesino que no lo mate porque tiene una familia que lo ama y sufrirá mucho con su muerte. También sugiere que en realidad es Dios quien habla a través de él y que el asesino no puede matarlo ahora que Dios ha llegado para advertirle. La Víctima intenta conmover al asesino describiendo el dolor que causará su muerte a su esposa e hijos.

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Obra: MORIR

Autor: SERGI BELBEL


Personaje: VÍCTIMA

VÍCTIMA: ¿Sólo unos minutos? Piense que tengo una familia, piense por un instante
en mi familia, en mis hijos, mis hijas, mi mujer, mi perro, mi cama, mi casa, mis
vecinos; ellos me quieren, me ven cada día, no puedo morirme, no puede matarme
y volverse tan tranquilo a su casa y dormirse como si no hubiera pa- sado nada, es
imposible, imagíneselo cuando lo vean mis hijos, mis hijas, y sepan que he muerto
a manos de un asesino, un torturador, una persona indeseable que mutila a la
gente, que mata a un inocente por cuatro chavos miserables, imagínese la cara de
mi hija, la pequeña, cuando todos la señalen por la calle y oiga: miren, mírenla,
la hija del que asesinaron ayer en el barrio, del honesto buen padre amable buen
hombre que torturaron en el barrio; a ella, a ellas, a ellos, hijos míos, a ellos
también va a matarlos; si me mata a mí, mata a mis hijos en vida, les destrozará
la vida; puede imaginar que para mí no hay nada en el mundo salvo mis hijos, son
muy pequeños y tienen toda una vida por delante, y sepa que también quiero a mi
mujer, es una mujer encantadora, tierna, femenina, que me conoce bien aunque
ignora los pequeños problemas que tengo con la gente que le paga a usted para
matarme, que comparte el lecho con un ma- rido que ella considera sensible,
dócil, amable; imagine las caras de mis hijos, mis hijas queridas que me adoran,
que me adulan, la cara de pena y de rabia y de dolor cuando sepan mañana la
verdad y tengan que soportar esa carga hasta que se mueran y tengan que
tragarse su tristeza y tengan que mudarse de su casa, de su barrio, de su cuidad,
de su país para olvidar, para olvidarme, para que nada ni nadie les recuerde a mí,
míreles bien las caras durante mi funeral, en el interior de la iglesia, cuando hayan
pues- to mi ataúd en el altar y ellos se cojan de las manos y contengan el llanto y
el asco y el vómito al saber la atrocidad que alguien ha cometido con su propio
padre, su propio marido: la muerte, mi muerte por cuatro miserables monedas,
¿puede verlas?, ¿puede ver las caras de repulsión y de odio profundo por el asesino
de mi queridísima familia?, que le echará una maldición aunque ellos no le
conozcan, que me llo- rarán, me añorarán y tendrán que enmarcar mis fotos y
sacar el polvo de todos los objetos que yo toqué y reconstruir los juguetes que año
tras año con todo mi amor les fui regalando y recuperar todos los rastros posibles
de mi presencia y conservar los recuerdos más cálidos que alguna vez les unieron a
mí... porque nunca jamás dejarán de quererme y de echarme de menos.
Escúcheme con atención, no puedo mirarle a los ojos, no me mate, ¿me queda
tiempo?, escúcheme, quizá quizá quizá quizá quizá no soy exactamente yo quien le
está hablando, usted no puede matarme, porque acaba de oír estas palabras de
dolor, no puedo mirarle a los ojos, pero puedo hablar, quizá quizá quizá no soy yo
quien habla, un hombre en esta situación no podría hablar del modo en que le
hablo yo, sí, ¿no se da cuenta? ¿no ve que es Él quien habla por mi boca? ¿No se da
cuenta de que ya no soy el de antes? ¿Sabe quién soy, ahora? Sí, lo sabe perfec-
tamente, ¡soy Dios!, y he llegado a tiempo para hacerle esta advertencia, ¡no
puede matarme! ya me ha oído, mire el reloj, ¡ya he llegado y estoy aquí!

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