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Prueba Confesional en Derecho Laboral

El documento presenta una definición de la prueba confesional y analiza sus antecedentes históricos. Explica que la confesional es una prueba en la que una parte reconoce o niega hechos a través de posiciones formuladas, y solo produce efectos en su contra. Revisa sus orígenes en el derecho canónico y su evolución en España y México, desde su aparición en normas hasta su regulación en la primera Ley Federal del Trabajo mexicana.

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Prueba Confesional en Derecho Laboral

El documento presenta una definición de la prueba confesional y analiza sus antecedentes históricos. Explica que la confesional es una prueba en la que una parte reconoce o niega hechos a través de posiciones formuladas, y solo produce efectos en su contra. Revisa sus orígenes en el derecho canónico y su evolución en España y México, desde su aparición en normas hasta su regulación en la primera Ley Federal del Trabajo mexicana.

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UNIVERSIDAD VERACRUZANA

FACULTAD DE DERECHO
XALAPA, VERACRUZ

PROGRAMA EDUCATIVO
DERECHO

EXPERINCIA EDUCATIVA
DERECHO PROCESAL LABORAL

DOCENTE
ROA MORALES MARÍA DE LOURDES

TRABAJO

PRUEBA CONFESIONAL

ESTUDIANTE
HERNÁNDEZ MORALES PEDRO CELESTINO
JIMÉNEZ GUERRERO NYTZI PALOMA

SECCION 504

18 DE DICIEMBRE DE 2020
CONTENIDO

CONTENIDO.............................................................................................................1
INTRODUCCIÓN.......................................................................................................2
DEFINICIÓN..............................................................................................................3
ANTECEDENTES HISTORICOS..............................................................................5
ELEMENTOS DE LA PRUEBA CONFESIONAL......................................................9
CLASIFICACIÓN DE LA PRUEBA CONFESIONAL...............................................10
TIPOS DE CONFESIONALES................................................................................12
CONFESIONALES QUE PUEDEN OFRECER LAS PARTES...............................12
OFRECIMIENTO Y DESAHOGO DE LA CONFESIONAL.....................................14
DESECHAMIENTO DE LA CONFESIONAL...........................................................17
CONFESIÓN FICTA, DECLARACIÓN DE CONFESO Y CONFESIÓN JUDICIAL Y
EXTRAJUDICAL......................................................................................................18
INTERROGATORIO LIBRE.....................................................................................19
FALSEDAD EN LA CONFESIÓN............................................................................20
CONCLUSIONES....................................................................................................21
BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................22

1
INTRODUCCIÓN

Una de las pruebas que más comúnmente se utiliza en la mayoría de los procesos
jurisdiccionales es la prueba confesional. La confesional es una prueba que tiene
antecedentes históricos en el derecho canónico, y que ha impregnado en todas las
ramas del derecho procesal. En material laboral, la confesional sigue siendo una
prueba de utilidad, y cuenta con una regulación muy completa, tanto en la
legislación laboral como en diversos criterios interpretativos que la Suprema Corte
de Justicia de la Nación ha emitido.

Por ello, en el presente trabajo, se pretende dar un examen amplio y minucioso de


la prueba confesional en materia laboral. Para ello, empezamos definiéndola;
primero dentro del concepto amplio de lo que es la prueba, y después de manera
particular, con definiciones de varios autores, para así dar una definición concisa
para este trabajo.

Después se examinan los antecedentes históricos de la confesional, sus orígenes


en el derecho canónico, y su evolución histórica en Europa (particularmente en
España), y luego en nuestro país, desde su aparición en normas dentro del
territorio nacional, hasta su regulación en la primera Ley Federal del Trabajo que
hubo en México.

Luego de ello, se examina a grandes rasgos cuales son los elementos de la


prueba confesional, cuales son las características de ella que le dan su propia
naturaleza y función.

Posteriormente se analiza la clasificación que la doctrina jurídica ha creado para


distinguir a las pruebas en general, y basada en sus características, se determina
en que clasificación cae la prueba confesional.

También se da a conocer los dos tipos de confesionales que existen en la


legislación laboral (la de hechos propios y las de hechos personales),
analizándose sus bases jurídicas y sus características y diferencias.

Después se explica las denominaciones que reciben las partes en la prueba


confesional (el articulante y el absolvente) y se da a conocer quiénes pueden
2
absolver posiciones cuando el articulante es el trabajador, así como cuando dicha
función la realiza el patrón.

Posteriormente se examina cuáles son las reglas que el articulante ha de seguir


para el ofrecimiento y el desahogo de la confesional, la cual se hace en base a lo
dispuesto en la Ley Federal del Trabajo. De igual manera, se dispone de las
diversas variantes que pueden existir al momento de intentar citar al absolvente y
las causas de justificación para no asistir.

Además, también se analiza cuáles son las reglas que el Juez debe seguir para
desechar la confesional, tomando en cuenta también las modificaciones que se
realizaron en las reformas de 2019 que, si bien han eliminado textualmente el
desechar la confesional por causas de que sean inútiles o insidiosas, esta práctica
sobrevive gracias a una lectura analítica de la legislación y la jurisprudencia
nacional.

Así mismo, se aporta un panorama breve pero conciso de los casos que caen
dentro de la confesión ficta, la declaración de confeso y las declaraciones
expresas y espontaneas que equivalen a confesión de forma judicial y
extrajudicial, todo con base en la Ley Federal del Trabajo, la doctrina y la
jurisprudencia nacional.

De igual manera, se hace un repaso breve sobre la figura del interrogatorio libre, la
cual tiene por objeto perfeccionar las pruebas, y como esta se encuentra en
relación con la confesional para su mejoramiento, así como el momento y forma
de desahogarse dentro del momento de absolver posiciones.

Por último, se menciona cuáles son las penas en que puede incurrir el absolvente
por declarar falazmente en las posiciones, tanto a nivel federal, como a nivel local
en el Estado de Veracruz. Adicionalmente, se presentan las conclusiones a las
que llegamos en base a la figura de la prueba confesional y su papel en el proceso
laboral.

DEFINICIÓN

3
Antes de entrar de lleno en la confesional, es necesario definir que es una prueba.
A grandes rasgos, una prueba es un medio legal para establecer la verdad de una
aserción o de un hecho (Sanchéz Castañeda, 2013). Al respecto, la Ley Federal
del Trabajo (LFT) reconoce los siguientes medios de prueba en su artículo 776
(Ley Federal del Trabajo, 1970):

“Art. 776: Son admisibles en el proceso todos los medios de prueba que no sean
contrarios a la moral y al derecho, y en especial los siguientes:

“I. Confesional;

“II. Documental;

“III. Testimonial;

“IV. Pericial;

“V. Inspección;

“VI. Presuncional;

“VII. Instrumental de actuaciones;

“VIII. Fotografías, cintas cinematográficas, registros dactiloscópicos, grabaciones


de audio y de video, o las distintas tecnologías de la información y la
comunicación, tales como sistemas informáticos, medios electrónicos ópticos, fax,
correo electrónico, documento digital, firma electrónica o contraseña y, en general,
los medios aportados por los descubrimientos de la ciencia.

“IX. Las Constancias de notificación hechas a través del Buzón Electrónico, y

“X. Los recibos de nómina con sello digital.”

Así, es posible vislumbrar a la confesional como una especie dentro del género de
las pruebas. Existen distintas concepciones de lo que es la prueba confesional.
Por ejemplo, Sánchez Castañeda la define como “el reconocimiento que una
persona hace de un hecho propio que se invoca en su contra, y que sólo produce
efectos en lo que perjudica a quien la hace (Sanchéz Castañeda, 2013).” Otra
definición la dada por José Dávalos dice que es “el reconocimiento que sobre lo

4
sabido de un hecho o circunstancia, hace alguien voluntariamente o preguntado
por otro (Dávalos, 2003).” Por su parte, Bouzas Ortiz dice que “consiste en la
posibilidad que tienen las partes de citar a su contraria para absolver posiciones,
lo cual quiere decir que responda ante cuestionamientos directos reconociéndolos
o negándolos (Bouzas Ortiz, 2017)”.

Con todo ello, es posible ofrecer como definición de confesional a la prueba en la


que una de las partes del juicio reconoce o niega un hecho o una circunstancia,
por medio de las posiciones formuladas, y que solo produce efectos en lo que
perjudica a quien la hace.

Al respecto, debe entenderse por posición a la pregunta formulada, es decir la


interrogación que el articulante formulara al absolvente. Anteriormente las
posiciones podían formularse por escrito, reservándose el derecho en la mayoría
de las veces para formular más posiciones en el caso de ser necesario, o de
manera verbal en el momento del desahogo de la prueba (Vanega Lopéz, 2013);
sin embargo, las reformas en materia laboral del año 2019 han hecho que
actualmente solo puedan presentarse de forma oral, sin presentar pliego de
posiciones.

No obstante haber sido considerado por varios teóricos que la confesional es una
prueba determinante para la resolución de los juicios, la práctica ha desvirtuado el
valor de esta prueba, pues normalmente las preguntas que se formulan son
contestadas en sentido negativo. Por tanto, es claro que, aunque la ley no permite
la presencia de ningún asesor en el desahogo de la prueba, las partes suelen
llegar asesoradas previamente y evitan dar las respuestas a lo que se les
pregunta; en consecuencia, por regla general el desahogo de la prueba no aporta
nada al conocimiento del asunto (Bouzas Ortiz, 2017) .

ANTECEDENTES HISTORICOS

Inicialmente, la prueba confesional no apareció en los inicios del derecho romano.


En cambio, en Roma existió primero el interrogatorio libre de las partes el cual se
formulaba por el juez a las partes contendientes y más tarde se sustituyó por el

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interrogatorio formal por posiciones. De ahí que en Roma, la confesión no era más
que el interrogatorio de las partes con fines de prueba.

La prueba confesional surgiría como tal en el derecho canónico, en el cual


después de contestarse la demanda y antes de resolver el juez sobre la admisión
de pruebas, las partes resumen los puntos de controversia del juicio, destacando
las aseveraciones afirmativas o negativas que la contraria admite o niega,
empezando cada aseveración con la palabra “pono” ("yo afirmo o sostengo que").
A esas aseveraciones los latinos las llamaron posiciones (Gaytan Palomo, 2003).

En un principio, la confesional fue la reina de las pruebas por considerarse la más


perfecta, eficaz, ligera y con menos costo, ya que su peso estribaba en que se
prestaba bajo juramento decisorio o indecisorio, lo que significaba en el primero de
los casos que, lo que declarara el litigante hacía prueba plena enjuicio; mientras
que en el segundo, sólo perjudicaba a quien la realizaba. Sin embargo, en la
actualidad la confesión en juicio ha dejado de ser efectiva para trasladar la verdad
real al proceso.

Más allá del derecho canónico, en el Derecho Común Europeo, se les otorgó
preeminencia a las posiciones y fueron consagradas en casi todos los Códigos
Civiles y de Procedimientos Civiles de Francia, Italia (1865), Alemán (1887) y
Procedimiento civil Español de 1830 y 1855.

El interrogatorio informal fue utilizado para obtener la confesión o reconocimiento


de las partes, de hechos desfavorables. En el Derecho canónico se introdujo el
juramento del adversario como una forma de solucionar el litigio y ello fue acogido
por diversas legislaciones en Europa, que más tarde se abandonó; pues el
inconveniente consistía en que se prestaba juramento decisorio por la parte
declarante y ello implicaba que su respuesta tenía validez plena y era aceptada
por la parte oferente colitigante; de ahí lo riesgoso de dicha institución, pues el
resultado del juicio dependía de la voluntad del declarante quien, en su caso,
podía mentir.

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Los antecedentes de la confesión como medio de prueba, en Europa y, en
especial en España, se remiten a la Ley de Enjuiciamiento Civil vigente a partir de
1855, en donde en su artículo 279 ocupaba en número 4º como uno de los medios
de prueba que pueden usarse enjuicio, pero posteriormente se le ubicaría en el
número 1° de la citada ley en el artículo número 587 que se localiza en la Sección
Quinta denominado "DE LOS MEDIOS DE PRUEBA". En dicha legislación, la
confesión como medio de prueba es "la declaración o reconocimiento que una
parte hace de los hechos litigiosos alegados por la contraria", distinguiéndose
diversas clases de confesión: judicial que puede ser "expresa y tácita", "simple y
cualificada", "dividua e individua" (Ponce Rosendo, 2003).

Las posiciones tal y como las describe la Ley de Enjuiciamiento Civil pasaría
posteriormente a todos los Códigos de Procedimientos Civiles iberoamericanos, y
también fueron consagradas en los Códigos Italiano y francés. En cambio, el
alemán de 1877 desconoce las posiciones e introduce en su lugar el interrogatorio
no formal de las partes, que todavía subsiste y que se ha extendido a otros países
como Argentina y Colombia.

Después de consumada la Independencia de México, se continuó con la vigencia


de las Leyes que se iniciaron con el dominio español con la Recopilación de
Castilla, el ordenamiento Real, el Fuero Real, el Fuero Juzgo y las Leyes de
Partidas y el 23 de mayo de 1837 se promulgó una Ley Procesal, que determinó
que los conflictos jurisdiccionales se deberían de tramitar con arreglo a las Leyes
Hispánicas, siempre que no fueran en contra de las Instituciones Nacionales,
posteriormente el 4 de marzo de 1857 se expidió la Ley de Procedimientos, que
era un compendio sacado de las Leyes Españolas. En 1872 surgió el primer
Código de Procedimientos Civiles, el cual, con sus modificaciones, se trasladó al
contenido de la Ley de Enjuiciamiento Civil Española de 1855 en el cual se admitió
la Prueba Confesional en nuestro territorio (Gaytan Palomo, 2003).

En nuestra legislación, la confesión encuentra su antecedente de manera implícita


en la Constitución de 1857 en el artículo 14 y 16, y que de acuerdo con el
tratadista Juventino V. Castro, más tarde se consagraría en los artículos 14 y 16

7
en forma definitiva en la Constitución del cinco de febrero de 1917. Se dice que es
implícita ya que no lo menciona explícitamente, sino que se deduce de la
interpretación sistemática de dichos numerales. De dicha interpretación, se
entiende que los gobernados tienen a su alcance, la garantía de ser oídos y una
manera de hacerlo es, mediante el ofrecimiento de medios probatorios, entre los
cuales se encuentra el de confesión (Ponce Rosendo, 2003).

Posteriormente el Código de Procedimientos Civiles de 1872 fue abrogado por el


Código del 15 de septiembre de 1880, no sufriendo reformas la Prueba
Confesional, posteriormente el 15 de mayo de 1884 entró en vigor el nuevo
Código el cual fue semejante a la nueva Ley Española de Enjuiciamiento de 1881
y tuvo su vigencia hasta el inicio del actual Código, el 1 de octubre de 1932, donde
la prueba confesional sigue manteniendo la misma naturaleza desde que llegó a
nuestro territorio.

El 18 de agosto de 1931, se promulgó la primera Ley Federal del Trabajo. Esta


Ley reguló la prueba confesional apenas en 5 artículos (524, 527, 528, 529 y 530),
y el artículo 16 determinaba la supletoriedad de dicha ley y ordenaba que los
casos no previstos en la ley o en sus reglamentos se resolverían de acuerdo con
la costumbre o el uso o por los principios que se derivan de la Ley, el Derecho
Común o la Equidad (Gaytan Palomo, 2003). La prueba de confesión en materia
laboral tuvo una regulación formal incompleta, pues ni siquiera el legislador les
otorga un apartado especial a los medios de prueba, ya que los ubica en el “Titulo
Noveno. Del Procedimiento ante las Juntas, Capítulo IV. De Los Procedimientos
ante las Juntas Centrales y Federal de Conciliación y Arbitraje”.

En la Ley de 1931, específicamente en el artículo 527, de manera incorrecta, se le


da el nombre de pregunta a las afirmaciones que realizaba el oferente en el
desahogo de la prueba confesional y; muy acertadamente, el legislador, en la Ley
de 1970, le otorga a las afirmaciones que articula el litigante que la ofrece, el
carácter de posición, lo cual es adecuado, pues con tal probanza se pretende que
la contraria reconozca un hecho controvertido contestando afirmativa o
negativamente; en cambio, la pregunta conlleva a aportar una respuesta sobre el

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acontecimiento de un evento. Así mismo se denota que no se utilizaba el término
confeso para el caso de que a quien se llamare no acudiere a contestar las
preguntas, ello sin que mediara causa justificada, pues se le tenía por contestando
la pregunta en sentido afirmativo, lo cual en la actualidad resulta incongruente, con
lo que es posible afirmar que el legislador, equivocadamente utilizó el término
pregunta en lugar de posición.

El numeral 528 de la citada ley estableció que el desahogo de la prueba


confesional se realice sin la presencia del asesor del contrario, lo cual subsiste en
la Ley vigente, así como la prohibición de auxiliarse de borradores de respuestas,
permitiéndosele consultar simples notas o apuntes, dejándose a juicio de la
autoridad los casos en que podrá hacerlo.

Las contestaciones que debe dar la persona a quien se le examine deben ser en
sentido afirmativo o negativo, es decir, “si es cierto” o “no es cierto”, pudiendo
agregar las consideraciones que estime pertinentes, situación que subsiste en la
Ley en vigor. El término confeso se utilizaba para el caso de que se comparecía al
examen de las preguntas, cuando el declarante se negaba a contestar en el acto
o, cuando sus respuestas las otorgaba en forma evasiva.

El artículo 530 de la Ley del 31, recibe cierta influencia de la Ley de Enjuiciamiento
Civil Española de 1855, pues se deja a potestad de la autoridad, si quien ofrece la
prueba de confesión puede o no estar presente en su desahogo cuando la en ese
entonces Junta se constituya por medio del Secretario en el domicilio del
declarante, en cuyo caso se obligaba a que presentara por escrito su
interrogatorio, situación que no subsiste en la legislación laboral vigente.

Son notables los cambios que se dieron en el ámbito procesal del Derecho del
Trabajo, ya que la Ley Federal del Trabajo vigente a partir del 1° de Mayo de 1970
registró importantes reformas en el aspecto adjetivo y fueron publicadas el 4 de
Enero de 1980, tan es así que se estableció el Título XIV bajo el rubro " Derecho
Procesal Del Trabajo", en donde se otorgó un apartado especial a las pruebas
bajo el Capítulo XII, regulándose en la Sección Segunda “La Prueba Confesional”
que abarca del artículo 786 al 794 (Ponce Rosendo, 2003).

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ELEMENTOS DE LA PRUEBA CONFESIONAL

Son tres los elementos que componen la confesión (Gaytan Palomo, 2003):

 El objeto de la mismo como un medio de prueba: el objeto sobre el cual


debe recaer la confesión para que sea aceptada, debe de ser sobre un
hecho jurídicamente personal o propio de quién lo hace y contrario a sus
intereses y no sobre el derecho.
 La forma en que ésta debe ser: la confesión debe ser intencional, tiene que
haber voluntad de la declaración y el ánimo de confesar; en la doctrina se
conoce como el animus confitendi, es decir la intención de dar por cierto un
hecho determinado, que es en donde reside el valor de la confesional.
 La persona que la formula (el objetivo, el intencional y el subjetivo): Lo
integran los sujetos de la confesión, que son las partes que intervienen en
el proceso, el articulante y el absolvente. Es por lo que determinamos que
en la fría práctica dicha prueba ciertamente no es la más idónea para llevar
a la verdad, ya que no hay una exteriorización libre y espontánea de una de
las partes y que tiene como valor la intención de dar por cierto un hecho
determinado.

CLASIFICACIÓN DE LA PRUEBA CONFESIONAL

En la doctrina jurídica, las pruebas han sido clasificadas de diversas formas, de


manera que ha sido posible identificar a la confesional en alguno de los siguientes
rubros (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2006):

 Pruebas directas e indirectas: la prueba es directa cuando el conocimiento


o relación que existe entre el objeto de la prueba y el juez se establece sin
intermediario; por el contrario, es indirecta cuando el Juez tiene
conocimiento o relación con el objeto de la prueba a través de cosas o
personas.
 Pruebas plenas y semiplenas o meras justificaciones: se habla de prueba
plena cuando la ley requiere del Juez el pleno convencimiento de la

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veracidad de los hechos; y de prueba semiplena cuando la ley solo exige al
Juez la mera probabilidad o verosimilitud.
 Prueba principal y contraprueba: la prueba principal es aquella que tiende a
probar los hechos que son base de la aplicación de la norma jurídica
efectiva cuyo efecto se pide en el juicio; mientras que la contraprueba
pretende demostrar la imposibilidad de la prueba principal.
 Pruebas preconstituidas y por constituir: las pruebas preconstituidas son las
que ya existen previamente al proceso; las pruebas por constituir son
aquellas que se crean durante y con motivo del proceso.
 Pruebas históricas y críticas: las pruebas históricas reproducen
objetivamente los hechos por probar; las pruebas críticas demuestran la
existencia de un hecho, sin reproducirlo.
 Pruebas reales y personales: las pruebas reales consisten en cosas;
mientras que las pruebas personales consisten en conductas de personas.

De esta manera, la prueba confesional se clasifica de la siguiente manera:

 Prueba indirecta, ya que el Juez solo tiene conocimiento de ella por parte
de la persona que la da.
 Prueba semiplena, ya que lo confeso por una de las partes solo puede
sostenerse con el resto de pruebas que son presentadas durante el
proceso.
 La confesional puede ser tanto prueba principal como contraprueba, ya
ambas partes pueden ofrecerla y estas pueden ser contrarias entre sí, al
intentar demostrar o negar un hecho.
 Prueba por constituir, ya que una confesión solo puede tener para que sea
válida debe tener lugar dentro del juicio, ya que confesiones anteriores
hechas fuera de los Tribunales no son tomadas como tal, no existen para
los magistrados.
 La confesional puede ser una prueba tanto prueba histórica como prueba
crítica, dependiendo de la cantidad de información que el confeso dé sobre
un hecho y su conocimiento del mismo.

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 Prueba personal, ya que la confesional se da por la conducta de una
persona, es decir, por un actuar de una de las partes.

TIPOS DE CONFESIONALES

Si bien, la LFT no llega a hablar explícitamente de tipos de confesionales, la


doctrina y jurisprudencia nacional ha realizado un análisis sistemático de sus
artículos 786 y 787, de donde se ha podido deducir de la existencia de dos tipos
de confesionales en el proceso laboral:

 “En el que cada parte podrá solicitar se cite a su contraparte para absolver
posiciones, y respecto de personas morales verificarse su desahogo por
conducto de su representante legal; por lo que la materia de dicha
probanza podrá referirse a todos los hechos controvertidos que constituyen
la litis, sin limitación alguna.
 “En el que se podrá citar a absolver posiciones personalmente a los
directores, administradores, gerentes y, en general, a las personas que
ejerzan funciones de dirección y administración, en la empresa o
establecimiento, así como a los miembros de la directiva de los sindicatos;
lo que significa que la materia de la confesional se referirá a los hechos que
originaron el conflicto, siempre y cuando les sean propios y se les hayan
atribuido en la demanda o contestación, o bien, que por razones de sus
atribuciones deban ser de su conocimiento.”

La diferencia entre los dos tipos de confesionales radica en que en la primera


no existe limitación sobre su materia; en cambio, en la segunda, las personas
que realicen actividades de dirección y administración podrán ser examinadas
en cuanto a los hechos, pero únicamente respecto de los que originaron el
conflicto, y se les hayan atribuido como propios en la demanda o contestación,
o que por razón de sus funciones les deban ser conocidos (Suprema Corte de
Justicia de la Nación, 2010).

12
CONFESIONALES QUE PUEDEN OFRECER LAS PARTES

Antes de entrar en las confesionales que pueden ofrecer tanto el trabajador como
el patrón, es necesario distinguiros por el papel que toman dependiendo de si
dicha prueba fue ofrecida por una u otra parte (Vanega Lopéz, 2013):

 Articulante: será quien haya ofrecido la prueba y formulará en consecuencia


las posiciones a la parte contraria.
 Absolvente: es la persona que tendrá que concurrir personalmente al
Tribunal a efecto de desahogar la probanza, y contestará únicamente si o
no, a cada posición, pudiendo agregar al final de la misma cualquier
explicación. El mismo deberá comparecer personalmente sin ser asistido
por su apoderado o representante legal, y sólo en caso de que el Tribunal lo
autorice se podrá valer de notas o apuntes para auxiliar su memoria.

Aclarado ello, podemos hacer notar que, en materia laboral, el lugar del
absolvente puede ser ocupado por diversas personas dependiendo de quién sea
el articulante. De esa manera, cuando el trabajador es el articulante puede llamar
a absolver posiciones:

 Al patrón, persona física o moral, para hechos personales.


 Al del representante del patrón, con funciones de dirección o administración
en la empresa o establecimiento, para hechos propios, y que no podrá
autorizar a otro a rendir confesión en su nombre; pero si en el momento de
desahogarse la prueba ya no trabajan para el patrón por más de tres
meses, se considera prueba testimonial.
 A los miembros de la directiva de los sindicatos, también para hechos
propios.

Por su parte, el patrón podrá llamar a absolver:

 Al actor trabajador, para hechos personales.


 A los miembros de la directiva de los sindicatos, para hechos propios.

13
Al respecto, es menester conocer cuál es la diferencia entre los hechos personales
y los hechos propios. Los primeros se refieren a hechos realizados con la
responsabilidad del absolvente, mientras que los segundos son aquellos hechos
realizados por el absolvente, pero bajo la responsabilidad de otro, o que el
absolvente conoce en virtud de sus funciones (Dávalos, 2003).

De ello, puede verse que existen dos formas distintas de comparecer dependiendo
de si es una persona física o una persona moral (Dávalos, 2003):

 Las personas físicas (de acuerdo al artículo 788) deberán absolver


posiciones de forma personal, y no está permitido que comparezca por él
su representante legal ni su apoderado, pues se refiere solo a hechos que
le conciernen a la persona propiamente dicha.
 Por parte de las personas morales, debe comparecer (con base en el
artículo 786) por conducto de quien acredite ante el Tribunal tener la
representación legal y que demuestre tener poder bastante para hacerlo;
por ello, no es válido que realice la confesional aquel que indique el
articulante en su escrito de ofrecimiento de pruebas, sino solo el que este
legalmente facultado para ello.

OFRECIMIENTO Y DESAHOGO DE LA CONFESIONAL

La confesional se ofrece señalando la persona o personas que deberán absolver


posiciones, con el fin de que el tribunal los cite personalmente para dicho efecto.
Para ello, deben Seguirse las fórmulas sacramentales del procedimiento
civil, siendo lo más recomendable que se exprese, al ofrecimiento, la petición de
que el absolvente sea citado con los apercibimientos de ser declarado confeso en
el supuesto de que no comparezca.

Para el desahogo de la prueba, el Tribunal citará personalmente a los absolventes


o por conducto de sus apoderados, con el fin de que concurran a la audiencia
señalada (Bouzas Ortiz, 2017). El desahogo de las pruebas se realiza bajo las
reglas que la LFT provee en su artículo 790 (Ley Federal del Trabajo, 1970):

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“Artículo 790.- En el desahogo de la prueba confesional se observarán las normas
siguientes:

“I. Las preguntas y/o posiciones se formularán en forma oral en el momento de la


audiencia mediante interrogatorio abierto, sin presentación de pliegos; deberán
referirse a los hechos controvertidos en términos claros y precisos, que puedan
ser entendidas sin dificultad, y cuyo fin sea esclarecer la verdad de los hechos;

“II. El juez, de oficio o a petición de parte, podrá desechar las preguntas que no
cumplan con dichos requisitos, justificando su decisión; también podrá formular a
los absolventes las preguntas que estime pertinentes, así como ordenarles que
precisen o aclaren sus respuestas;

“III. El declarante bajo protesta de decir verdad, responderá por sí mismo, sin ser
asistido por persona alguna. No podrá valerse de borrador de respuestas, pero se
le permitirá que consulte notas o apuntes, si el juez resuelve que son necesarios
para auxiliar su memoria;

“IV. Se deroga.

“V. Se deroga.

“VI. El declarante contestará las posiciones o preguntas que se le formulen,


pudiendo agregar las explicaciones que juzgue convenientes o las que le pida el
Tribunal.

“VII. Si el declarante se niega a responder o sus respuestas son evasivas, el


Tribunal de oficio o a instancia de parte, lo apercibirá en el acto de tenerlo por
confeso de los hechos que se le atribuyen si persiste en ello.”

Ahora bien, aunque las reglas se encuentran bien estipuladas, es posible


encontrar diversas variantes al respecto que la legislación laboral reconoce.

Así, la ley, en su artículo 791, explica el procedimiento a seguir para el caso en


que el absolvente tuviera residencia fuera del lugar donde se encuentra el
Tribunal. Al respecto, la LFT dice que en estos casos el Tribunal “librará exhorto
para que cite al declarante y provea lo necesario para que comparezca ante éste

15
por conducto del Tribunal exhortado el día y hora señalados para tal efecto; dicha
prueba se rendirá vía remota a través de videoconferencia, en la que el tribunal
exhortante conducirá el desahogo de la confesional (Ley Federal del Trabajo,
1970).”

También, en el artículo 785 de la LFT, se prevé el caso en el que alguno de los


absolventes no pueda concurrir por al Tribunal para absolver posiciones por
enfermedad u otra causa justificada. Al respecto, la ley prevé que si el absolvente
“lo justifica a juicio del mismo [del Tribunal], mediante certificado médico u otra
constancia fehaciente que exhiba bajo protesta de decir verdad e indicando el
domicilio en el que se encuentra la persona imposibilitada, el juez dispondrá lo
necesario para desahogar la prueba en la misma audiencia, ya sea en el local del
Tribunal o en el domicilio en el que se encuentre dicha persona, a menos que
exista

imposibilidad para ello, lo que deberá justificarse plenamente; en este caso se


deberá señalar nuevo día y hora para desahogar la prueba dentro de los tres días
siguientes (Ley Federal del Trabajo, 1970)”. Al respecto, la LFT no contempla que
requiere un certificado médico para que sean admitidos por la autoridad laboral,
pero se han expedidos criterios para determinarlos, los cuales son (Vanega Lopéz,
2013):

 El nombre de la institución que expidió el título profesional para aquellos


galenos que ejercen en forma libre y particular, más no de las formuladas
por quienes actúan al amparo de un organismo oficial como el IMSS o
ISSSTE.
 El nombre del médico.
 El número de cédula profesional.
 La fecha de expedición del certificado.
 El estado patológico que afecte a la persona examinada, del cual pueda
deducirse la imposibilidad física de comparecencia.
 Estar debidamente ratificados, excepto cuando el certificado médico sea
expedido por instituciones públicas.

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Además, se aclara que en el caso de personas con funciones de dirección o
administración en la empresa o establecimiento, si ya no laboran para el patrón en
el momento en que debe desahogarse la prueba, no se trata de una confesional
sino testimonial y como tal debe ser desahogada. (Dávalos, 2003).

Adicionalmente, las reformas del año 2019 adicionaron un nuevo artículo a lo


anterior, el cual prevé lo siguiente (Ley Federal del Trabajo, 1970):

Artículo 790 Bis. - Si fueren varios los declarantes, las diligencias se practicarán
evitando que los que declaren primero se comuniquen con los que lo hagan
después; éstos últimos permanecerán en una sala distinta a aquélla en donde se
desarrolle la audiencia, por lo que serán llamados a declarar en el orden
establecido. Esta disposición no aplica para el actor ni el demandado.

DESECHAMIENTO DE LA CONFESIONAL

La LFT ha determinado que el Juez tiene la facultad de desechar las pruebas


confesionales para hechos propios del absolvente en los siguientes supuestos
(Ley Federal del Trabajo, 1970):

 Cuando no se cumplan las hipótesis previstas en el primer párrafo del


artículo 787. Dicho párrafo se refiere a la comparecencia de aquellos que
absuelven por hechos propios, es decir, “por a los directores,
administradores, gerentes y, en general, a las personas que ejerzan
funciones de dirección y administración, en la empresa o establecimiento,
así como a los miembros de la directiva de los sindicatos”. Por tanto,
quienes no cumplan con dichos requisitos serán desechados por el Juez.
 Cuando sea sobreabundante o se trate de absolventes cuya confesión o
declaración verse sobre los mismos hechos.
 Cuando los hechos sobre los que se pretenda que declare, resulten
inverosímiles a criterio del juez.
 Cuando su comparecencia resulte innecesaria o su desahogo pueda causar
una dilación indebida del juicio.

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Anteriormente, los jueces, además de lo anterior, también podían desechar
explícitamente las posiciones que fuesen inútiles e insidiosas, entendiendo por
estas a las posiciones que tiendan a ofuscar la inteligencia del que ha de
responder para obtener una confesión contraria a la verdad, y a aquellas como las
que no tengan relación con la litis, se refieran a hechos confesados o que estén en
contradicción con alguna prueba o hecho fehaciente que conste en autos o sobre
los que no exista controversia (Dávalos, 2003). Las reformas del 2019 han
eliminado de manera explícita dichas disposiciones, pero siguen vivas en la forma
en que el Juez puede desecharlas, tomando ello en cuenta.

Sin embargo, el desechamiento de pruebas insidiosas todavía es tomada en


cuenta en la jurisprudencia nacional. Así, es posible observar criterios en los que
se explica que posiciones tales como “si es cierto como lo es, que es falso..." y "si
es cierto como lo es que usted dejó de laborar...” son insidiosas por ofuscar la
inteligencia del que ha de responder; para obtener una declaración contraria a la
verdad; ir encaminadas a predisponer el entendimiento; crear un estado de
confusión u obscuridad en la mente del absolvente, de tal modo que no se aprecie
con claridad el contenido de la interrogante;  o para que se responda de tal forma,
que beneficie los intereses del oferente, porque con ella obtiene una confesión
contraria a la verdad (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 1996).

Además, aunque la LFT no llega a especificarlo, las personas que han sido citadas
a absolver posiciones no pueden luego comparecer como testigos, porque ya no
resultan extraños a la litis, como testigos, y porque si comparecen como testigos
pueden producirse situaciones contradictorias, pues los hechos que admitieron en
la confesional pueden contradecirlos en la testimonial (Dávalos, 2003).

CONFESIÓN FICTA, DECLARACIÓN DE CONFESO Y CONFESIÓN JUDICIAL


Y EXTRAJUDICAL

La confesión ficta es la sanción que impone la ley al litigante reticente, quien no


obstante haber sido legalmente citado para que concurra a contestar la demanda,
se resiste a comparecer, renunciando con su omisión al derecho de defensa que
la ley le garantiza. Para que la confesión ficta de una de las partes tenga pleno

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valor probatorio, es necesario que no esté en contradicción con alguna otra prueba
fehaciente que conste en autos. Además, La contestación de la demanda y las
actuaciones correspondientes sólo prueban que el demandado compareció al
juicio a contestar la reclamación, pero de ninguna manera prueban que las
afirmaciones o negativas del demandado sean hechos fehacientes que invaliden
los efectos de la confesión ficta (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2006).

Por otra parte, tenemos la declaración de confeso. Esta figura se refiere a la


determinación que emite el juez cuando el absolvente no comparece al desahogo
de la prueba confesional o bien cuando se niega a contestar la posición o no la
contesta afirmativa o negativamente evadiendo la respuesta, tal como lo presenta
el artículo 788, que dice que el Juez “ordenará se cite a los absolventes
personalmente o por conducto de sus apoderados, apercibiéndolos de que, si no
concurren el día y hora señalados, se les tendrá por confesos de las posiciones
que se les articulen”. También deberán considerarse como tal a “aquellos hechos
que el absolvente se niegue a contestar o que conteste con evasivas (Ley Federal
del Trabajo, 1970)”.

Además, la confesión también puede ser judicial o extrajudicial. En la judicial, se


refiere a las manifestaciones contenidas en las constancias y actuaciones en el
juicio, las cuales sirven confesiones expresas y espontaneas y no tienen
necesidad de ser ofrecidas en juicio; mientras la que la extrajudicial es la
confesión contenida en la demanda, la contestación o en cualquier otro acto del
juicio. También son confesiones expresas y espontáneas las afirmaciones
contenidas en las posiciones que formula el articulante, puesto que prueban en
contra de quien formuló la posición cuando dichas afirmaciones constituyen la
confesión o admisión expresa de los hechos que benefician a la contraria y que
ésta debería probar (Dávalos, 2003).

INTERROGATORIO LIBRE

El interrogatorio libre es una figura que permite a las partes perfeccionar los
medios de pruebas que se encuentran enunciados en el artículo 776. Su función
es perfeccionar cada una de las probanzas, lo cual la hace complementaria a

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ellas, y cuyo momento oportuno es en el desahogo de la prueba a perfeccionar
correspondiente.

Al respecto, la LFT, en su artículo 781, establece la posibilidad de que se


interrogue libremente a las personas que intervienen en el desahogo de pruebas
sobre los hechos controvertidos, pero no llega a establecer de manera expresa la
forma y el momento en que debe presentarse ni las reglas para su desahogo.

En ese sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido diversos


criterios en los que explica que el interrogatorio libre participa de la naturaleza
jurídica de la prueba a la cual perfecciona. En el caso del interrogatorio libre en la
confesional, a dicho interrogatorio le son aplicables sus disposiciones y deberá
llevarse a cabo de conformidad con el artículo 790 de la LFT (Suprema Corte de
Justicia de la Nación, 2006).

FALSEDAD EN LA CONFESIÓN

El declarar engañosamente en la confesional en un juicio, sea laboral o de


cualquier materia, constituye un delito. Dicho delito se actualizará dependiendo de
si la falsedad de declaración ocurrió en un tribunal federal o en un tribunal estatal.
Al respecto, la legislación federal penal prevé lo siguiente (Código Penal Federal,
1931):

“Artículo 247: Se impondrán de cuatro a ocho años de prisión y de cien a


trescientos días multa:

“I.- Al que interrogado por alguna autoridad pública distinta de la judicial en


ejercicio de sus funciones o con motivo de ellas, faltare a la verdad…”

Por su parte, la pena varía dependiendo de en cual entidad federativa se haya


realizado tal declaración falaz dentro de un tribunal estatal. Para el caso de
Veracruz, se prevé que (Código Penal para el Estado Libre y Soberano de
Veracruz de Ignacio de la Llave, 2003):

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“Artículo 333.-A quien falte a la verdad en una promoción o declaración ante
autoridad competente se le impondrán de tres a ocho años de prisión y multa de
cien a quinientos días de salario”.

Además, la legislación penal de Veracruz también prevé la sanción cuando el falso


declarante se retracte de ellas antes de la resolución:

“Artículo 335.-A quien se retracte espontáneamente de sus falsas declaraciones


rendidas ante la autoridad, antes de que se pronuncie resolución, sólo se le
impondrá multa hasta de sesenta días de salario”.

CONCLUSIONES

Como se ha podido notar, la prueba confesional ha tenido una enorme evolución


hasta nuestros días. Si bien, en sus inicios era considerada una prueba
fundamental y la más importante dentro de cualquier proceso, hoy en día su
eficiencia ha ido en decadencia, y prácticamente solo permite esclarecer ciertos
hechos dentro del juicio, pero no llegando a ser la prueba máxima, pudiendo ser
tirada si otras pruebas demuestran que la confesión no representa la realidad.

De cualquier manera, no es por ello una prueba inútil. La prueba confesional si se


sigue usando hoy en día, es por su facilidad y sencillez a la hora de desahogarla,
no requiriendo más que la intervención de las partes sin tener que requerir a
terceros, sumado además el hecho de que permite esclarecer (hasta cierto punto)
algunos hechos que de otra forma no se podrían hacer de otro modo. Así mismo, y
siendo una prueba bastante utilizada, incluso existe legislación en materia penal
para castigar a aquel que realice confesiones falsas en los tribunales federales y
estatales.

En la materia laboral, su regulación ha sido bastante estricta, pero es gracias a


ello que dicha prueba tenga particularidades que permitan una correcta defensa
de los derechos de quien se estima más vulnerable en la legislación laboral (es
decir, el trabajador), pero las reformas también han ayudado a que sea posible

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también defender los derechos del patrón y demás personas que puedan fungir
como absolventes.

La doctrina sobre la naturaleza de las pruebas es abundante, y sin duda


demuestran como esa naturaleza se adapta dependiendo de la materia de la que
estamos hablando. En materia laboral particularmente, la evolución de dicha
materia fue bastante enorme a pesar de ser relativamente reciente (recordemos
que la primera Ley Federal del Trabajo es de 1930), y particularmente de la
prueba confesional, que ha sido excelentemente desarrollada por el legislador,
que ha sabido adaptarla a la materia, de manera que funcione de forma plena y
concisa, y evitando que dicha prueba termine siendo de nulo valor para los
involucrados en un juicio laboral.

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PRESENTACIÓN DE NUESTRA EXPOSICIÓN
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