Comunicación visual
La comunicación visual es una práctica que se encarga de utilizar los elementos
visuales para expresar un mensaje, inspirar cambios o evocar emociones.
Dentro de la comunicación visual se pueden incluir distintos elementos –siempre
bidimensionales– para la conformación del mensaje.
Algunos de ellos son:
El punto. Es la unidad más simple dentro de la comunicación visual.
La línea. Se lo puede definir como “un punto en movimiento”.
La dimensión. Representa el volumen de los elementos.
El contorno. Es lo que la línea define.
La textura. Representa lo táctil.
Los colores. Son representaciones monocromáticas.
Pero, además, como cualquier tipo de comunicación, cuenta con los siguientes
elementos básicos:
Emisor. Quien envía el mensaje.
Receptor. Quien lo recibe.
Mensaje. El contenido que se elabora para comunicar.
Canal. El soporte a través del cual se envía el mensaje.
Código. Incluye una serie de reglas y procedimientos para emitir y recibir el mensaje.
De acuerdo a la función que cumpla el mensaje, existen diferentes tipos de
comunicación visual. Algunos ejemplos son los siguientes:
Emotiva. Se entabla la comunicación con un claro fin: transmitir una emoción. Entre
estos mensajes se puede mencionar, como ejemplo, la foto de un cachorro, que se
muestra para transmitir ternura.
Fáctica. Lo que busca su emisor es llamar la atención. Aquí se podría ejemplificar con
un cartel que diga “atención” ante un pozo o un logo que indica que un líquido es
tóxico o venenoso en su recipiente, para que nadie lo ingiera.
Informativa. Son aquellos mensajes que apuntan a informar al receptor. Por ejemplo,
un cartel que diga “salida”, ayuda al transeúnte a ubicar la puerta o la fotografía de
una manifestación en una plaza que ilustre una nota periodística en la que se informe
sobre esa misma manifestación.
Exhortativa. La función de esta comunicación, a la que también se la conoce bajo el
nombre de apelativa, es convencer. Un claro ejemplo de esto son los mensajes
Estética. La función del mensaje es buscar belleza con un objetivo netamente artístico
o estético. Aquí se puede ubicar, por ejemplo, una pintura o una película. Esta función
también se denomina poética.