PRODUCTO 5
MATERIAL DE APOYO “ALIMENTACIÓN SALUDABLE Y SOSTENIBLE”
IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE
Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “una dieta
saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como
de las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las cardiopatías, los
accidentes cerebrovasculares y el cáncer”. Para ayudarnos a llevar una dieta
saludable se han utilizado desde hace tiempo varias representaciones gráficas
que recogían la frecuencia recomendada de los distintos grupos de alimentos. Las
últimas directrices sobre dietas basadas en alimentos adoptan una perspectiva
novedosa sobre las recomendaciones nutricionales y son diferentes a cualquier
otra guía oficial utilizadas hasta ahora, entre ellas encontramos “El Plato para
Comer Saludable”, creado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud
Pública de Harvard y los editores en Publicaciones de Salud de Harvard, es una
guía para crear comidas saludables y equilibradas.
Además de las recomendaciones relativas a la composición de la dieta en cuanto
a cantidades de alimentos recogidas en el Plato Saludable, la OMS también
enfatiza la importancia de que los alimentos naturales y mínimamente procesados
sean los componentes básicos de una dieta saludable, al tiempo que limita el uso
de alimentos procesados y evita los alimentos ultra-procesados.
UNA NUEVA PERSPECTIVA PARA SEGUIR UNA DIETA SALUDABLE EN 10
PASOS:
1) Hacer de los alimentos naturales o mínimamente procesados la base de la
alimentación
2) Utilizar aceites, grasas, sal y azúcar en pequeñas cantidades al
condimentar y cocinar los alimentos y crear preparaciones culinarias
3) Limitar el consumo de alimentos procesados (embutidos, panes especiales)
4) Evitar el consumo de alimentos ultra-procesados (galletas rellenas, snacks,
platos preparados)
5) Comer con regularidad y atención, en ambientes apropiados y, siempre que
sea posible, acompañado, evitando picoteos y disfrutando de la comida.
6) Hacer compras en lugares que ofrezcan variedades de alimentos naturales
o mínimamente procesados, mejor en mercados y de productores locales.
7) Desarrollar, ejercitar y compartir habilidades culinarias, así fomentaremos el
interés por la cocina en los demás.
8) Planear el uso del tiempo para dar a la alimentación el espacio que merece,
planificar la compra, organizar la despensa, definir el menú semanal
9) Al comer fuera de casa, preferir lugares que sirvan comidas hechas en el
momento.
10) Ser crítico respecto a la información, orientaciones y mensajes sobre la
alimentación difundidas en la publicidad, recurrir siempre a fuentes serias y
contrastadas.
Una alimentación saludable es uno de los hábitos más importantes para tener una
buena salud, no solo a nivel físico sino también mental. Por este motivo, es
importante adoptar unas costumbres tanto de nutrición como de ejercicio físico, ya
que contribuyen a mejorar la calidad de vida. En este post, vamos a explicar la
importancia de la alimentación y algunos consejos para llevar a cabo una dieta
equilibrada.
Es cierto que la alimentación es algo más que una necesidad, pues también
supone placer y una forma de expresarse. La alimentación debe satisfacer estos
tres pilares y mantener un equilibrio entre ellos. Hoy en día, existe una amplia
variedad de alimentos, pero no todos son apropiados para llevar un estilo de vida
saludable.
Por lo tanto, hay que conocer la importancia de la alimentación para decidir qué
alimentos debemos consumir, en qué medida y cuáles se deben eliminar por
completo de nuestra dieta y la de nuestra familia. La amplia disponibilidad de
alimentos que se encuentran hoy en día, en muchas ocasiones, lleva a comer en
exceso, y a escoger de forma errónea los nutrientes que debemos consumir.
Una alimentación saludable y equilibrada es aquella que contiene todos los
nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente a lo
largo del día y la que, además, consigue reducir el riesgo de padecer
enfermedades. Este tipo de dieta es importante en cualquier etapa de la vida, pero
hay que hacer especial hincapié en la etapa del crecimiento.
Para seguir una dieta sana no se debe excluir ningún grupo nutricional, por lo que
la variedad de alimentos es un elemento fundamental, pero en las proporciones
adecuadas. La dieta debe adaptarse a la edad, el peso y el estado físico de cada
persona. Además, los atributos que la caracterizan son: equilibrio, moderación y,
muy importante, que sea apetecible.
A las condiciones anteriores, en los últimos tiempos, se ha añadido una
característica nueva: la sostenibilidad. La dieta, además de saludable para nuestro
organismo, debe ser respetuosa con el entorno o medio ambiente en el que
vivimos.
Muchos estudios relacionan la importancia de la alimentación saludable con la
salud ya que puede prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas como,
cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer, etcétera.
En otras palabras, una dieta equilibrada permite que nuestro organismo, por un
lado, funcione con normalidad y cubra nuestras necesidades fisiológicas básicas, y
por otro, como ya hemos comentado anteriormente, reduzca las posibilidades de
padecer enfermedades a corto y largo plazo.
A pesar de que no se trate de una relación directa causa-efecto, sí contribuye a
aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de dichas enfermedades. De hecho,
según la OMS 2,7 millones de personas fallecen todos los años por no llevar una
buena alimentación, y abusar de frituras y rebozados.
ALGUNOS DE LOS BENEFICIOS QUE SE OBTIENEN AL LLEVAR UNA DIETA
EQUILIBRADA Y SALUDABLE SON LOS SIGUIENTES:
• Fortalecer el sistema inmunitario.
• Menor riesgo de padecer enfermedades crónicas.
• Mejora la circulación sanguínea.
• Ralentiza el proceso de envejecimiento.
• Evita enfermedades cardiovasculares.
• Ayuda a obtener un peso saludable.
• Previene la fatiga crónica y el cansancio.
• Un estado de ánimo más positivo y mayor energía para el día a día.
La importancia de la alimentación puede derivar en el desarrollo de diversas
enfermedades que se asocian al consumo excesivo de grasas saturadas, sal,
azúcar y cocinar mediante frituras y rebozados. Además, esta mala alimentación
suele ir acompañada de un consumo de fruta y verdura muy reducido, incluso
inexistente.
ALGUNAS DE LAS ENFERMEDADES RELACIONADAS CON NO SEGUIR UNA
DIETA EQUILIBRADA SON LAS SIGUIENTES:
A. Diabetes.
B. Cáncer.
C. Sobrepeso y obesidad.
D. Problemas bucodentales ya que la comida rápida, rica en grasas y
azúcares, o los alimentos precocinados, favorecen la proliferación de
cariogénicas.
E. Hipertensión arterial.
F. Colesterol elevado o hipercolesterolemia.
ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE
Un sistema alimentario sostenible es aquel que garantiza la seguridad alimentaria
y la nutrición para todos, de forma que no comprometan las bases económicas,
sociales y ambientales para las futuras generaciones.
Es necesario que se tomen medidas para transformar los Sistemas Alimentarios
para hacerlos sostenibles, justos e inclusivos; mediante regulaciones que permitan
a la población acceder a productos nutritivos, seguros, variados, a precio justo y
producidos de manera responsable con el medioambiente. Empezando por
proteger y promover la lactancia materna, la adecuada alimentación
complementaria, elaborando Guías Alimentarias basadas en alimentos, así como,
regulando los entornos escolares, y el entorno alimentario (etiquetado frontal de
advertencia nutricional, impuestos, publicidad). Esto va ser solo posible con la
colaboración y participación de gobierno y organismos no gubernamentales,
incluyendo al sector productivo.
¿Qué es la alimentación sostenible y saludable?
Es un modelo de alimentación que tiene como objetivo afrontar las
preocupaciones de salud y ambientales asociadas a la producción y consumo de
alimentos. Para ello, además de garantizar la salud de las personas, busca
promover la producción y consumo responsables, genera un impacto ambiental
reducido, lucha contra el cambio climático, respeta la cultura, la biodiversidad y
protege los ecosistemas terrestres y la vida submarina.
Este tipo de alimentación, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) de las Naciones Unidas, es responsable, sostenible y ético, tanto a nivel
local como global con el entorno y con el resto de seres vivos del planeta.
La alimentación sostenible también tiene en cuenta la huella ambiental de la
alimentación, es decir, la emisión de gases, el consumo de energía y el uso de
recursos hídricos así como de la tierra durante todo el proceso de la cadena
alimentaria. Además de priorizar alimentos poco procesados, locales y de
temporada y potenciar actividades culinarias y gastronómicas.
PUNTOS A TENER EN CUENTA EN UNA DIETA SOSTENIBLE:
1. Comer menos carnes rojas y procesadas.
2. Consumir más productos locales, de temporada y mínimamente
procesados.
3. Aumentar el consumo de leguminosas y de frutos secos como fuente de
proteína vegetal.
4. Incrementar el consumo de frutas y hortalizas.
5. Tomar más cereales y alimentos ricos en almidón.
6. Mantener el consumo de lácteos.
7. Planificar las comidas o aprovechar las sobras contribuye al cambio para
evitar el despilfarro.
Por lo tanto, apostar por una alimentación saludable y sostenible es invertir en
salud. Es importante promover una alimentación suficiente, completa, equilibrada,
satisfactoria, segura, adaptada al comensal, al entorno, sostenible y asequible. Y
en definitiva, trabajar para transformación global del sistema alimentario.
Para lograr que nuestra alimentación sea más sostenible, tenemos que estar
comprometidos con nuestro entorno. Una buena manera de conseguirlo es
cambiando nuestros hábitos alimentarios, haciendo más sostenible nuestro
consumo:
APUESTA POR LOS PRODUCTOS LOCALES Y DE TEMPORADA
Consume alimentos de proximidad y que estén de temporada. Comprando
alimentos de temporada durante todo el año, garantizarás que tu nevera tenga
alimentos más frescos y con un mayor valor nutritivo. Además, el proceso de
maduración de estos alimentos se realiza de manera natural, lo que no hará
necesario que los proveedores se vean obligados a conservarlos en cámaras
frigoríficas industriales hasta su venta al consumidor final. Esto también se traduce
en un ahorro energético derivado de su almacenamiento.
Por otro lado, comprar alimentos locales contribuye a reducir las emisiones de
carbono derivadas del transporte de los mismos a otras zonas más alejadas de su
producción.
CONSUME MÁS FRUTAS Y VERDURAS
Haz que tu dieta sea más equilibrada, aumentando en ella la proporción de frutas,
verduras y legumbres. En este sentido, la OMS (Organización Mundial de la
Salud) aconseja optar por dietas en las que predominen los alimentos vegetales
frente a los animales, ya que este tipo de alimentación es más saludable para los
seres humanos. Nuestra dieta mediterránea, es un buen ejemplo de dieta
sostenible.
REDUCE EL CONSUMO DE CARNE ROJA, PESCADOS Y LÁCTEOS
La producción intensiva de carnes, pescado, láctea y otros derivados de origen
animal se ha disparado en los últimos años. Esto es debido a que la población
mundial cada vez consume más este tipo de productos, lo que tiene
consecuencias negativas para el medio ambiente. Por ejemplo, ¿sabías que casi
una cuarta parte de la superficie del planeta está dedicada a labores de
ganadería? Por si esto fuera poco, se calcula que un 37% de la emisión mundial
de gases de efecto invernadero proviene de la producción de este tipo de
alimentos.
¿POR QUÉ HAY QUE COMER MENOS CARNE?
5 TIPS PARA LOGRARLO
Además, moderar el consumo de carnes es más saludable, ya que se ha
demostrado que existe una relación entre el consumo excesivo de alimentos de
origen animal con un mayor riesgo de padecer cierto tipo de enfermedades como
la diabetes, problemas cardiovasculares o algunos tipos de cáncer, entre otros.
ELIGE SIEMPRE LO NATURAL
Procura prescindir de los productos procesados o precocinados en tu dieta. A
pesar de que los productos procesados o precocinados son más cómodos de
elaborar, ya que es una solución rápida a una comida o cena, no se trata de
productos frescos y que respeten la estacionalidad de su temporada, pues
podemos encontrarlos en cualquier época del año. Por otro lado, suelen ser más
calóricos y contener una mayor proporción de azúcares, grasas y aditivos
alimentarios.
APOYA EL COMERCIO JUSTO
Selecciona aquellos alimentos cuya producción y venta promueva una relación
comercial justa entre consumidores y productores.
En este sentido, evita adquirir alimentos que provengan de empresas que no
garanticen buenas condiciones de trabajo a sus empleados, que realicen prácticas
de explotación infantil, que fomenten la discriminación, la desigualdad y la
pobreza, o cuyos sus procesos de fabricación y producción sean altamente
contaminantes para el planeta.
REDUCE TU CONSUMO Y EVITA EL DESPERDICIO
¿Sabías que cada año se tiran 1.300 toneladas de comida en todo el mundo?
Para reducir esta cifra, es importante que compres solo aquello que necesites. De
esta manera, generarás menos residuos y así lucharás contra el desperdicio
alimentario de aquellos productos que no hayas podido consumir y que hayan
acabado estropeándose.
Otros hábitos que te ayudarán a prevenir el desperdicio alimentario pueden ser:
planificar tus menús semanales, congelar los alimentos que no vayas a consumir
próximamente, hacer una lista de la compra cerrada, etc.
FÍJATE EN LOS SELLOS ECOLÓGICOS Y DE SOSTENIBILIDAD
Cuando realices tu compra, comprueba que los alimentos que añadas a tu cesta
son ecológicamente responsables y que no se han empleado elementos tóxicos
como pesticidas -que terminan contaminando nuestras tierras y aguas- o
fertilizantes químicos, que son muy contaminantes para el medio ambiente.
En la actualidad existen distintos sellos que garantizan la sostenibilidad del
producto y que puedes encontrar en su etiquetado.
Optar por una alimentación sostenible con el planeta es posible y mucho más fácil
de lo que te puedas llegar a imaginar. Poniendo en práctica estos hábitos tanto en
tus compras como en la cocina te ayudará a que tu dieta sea más sostenible y
responsable con el medio ambiente.