Esparta
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Para otros usos de este término o similares, véanse Esparta
(desambiguación) y Sparta (desambiguación).
Σπάρτα (Λακεδαιμωνία)
Esparta (Lacedemonia)
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Escudo
Territorio espartano
Capital Esparta
Idioma principal Griego dórico
Otros idiomas Griego helenístico
Religión Religión griega
Gobierno Diarquía, oligarquía.
Reyes Reyes de Esparta
• Legislativo Gran Retra
Gerusía
• Administración Éforo
• Ciudadanos Apella
• Ejército espartiata
Período histórico Antigua Grecia
• Siglo X a. C.
• 146 a. C.
Esparta (en griego dórico, Σπάρτα; en griego ático, Σπάρτη, Spártē,
«sembrado»), Lacedemonia (en griego, Λακεδαιμονία) o Lacedemón1 fue la
capital de Laconia y una de las polis griegas más importantes junto
con Atenas, Tebas y Corinto. Esparta puede no ser considerada una típica polis
(ciudad-estado), ya que no contaba con murallas ni con una acrópolis; también
puede no ser vista como un «ethnos» en el sentido de «tribu», puesto que su
territorio estaba ocupado por cinco tribus diferentes; esta es una discusión que
sigue vigente. Estaba situada en la Antigua Grecia, en la península
del Peloponeso a orillas del río Eurotas,2 entre los montes Taigeto y Parnón.
Para el 650 a. C. la ciudad ya era una potencia militar en el conjunto de
la Antigua Grecia.
Gracias a su poderío militar, Esparta fue una de las ciudades que lideraron a
los aliados griegos durante las Guerras Médicas en la primera mitad del siglo
V a. C.3 Entre 431 y 404 a. C. Esparta fue la rival de Atenas en la Guerra del
Peloponeso,4 de la que salió victoriosa pagando un alto coste. La derrota de los
espartanos ante la ciudad de Tebas en la batalla de Leuctra, librada en el
371 a. C., marcó el final de su hegemonía, aunque mantuvo su independencia
política hasta la conquista romana de Grecia en el 146 a. C. Entonces comenzó
para la ciudad un largo período de declive que tocó fondo en la Edad Media,
cuando los espartanos se trasladaron a Mistrá. La moderna Esparta es la
capital de la unidad periférica griega de Laconia y el centro de una zona que
vive de la agricultura.
Esparta fue una ciudad única en la Antigua Grecia por su sistema social y su
constitución, que estaban completamente centrados en la formación y la
excelencia militar. Sus habitantes estaban clasificados en varios
estatus: homoioi —gozaban de todos los derechos—, motaz —nacidos fuera de
la ciudad pero criados como espartanos—, periecos —libertos— e ilotas —
siervos—. Los hómoioi recibían una rigurosa educación espartana —agogé—
centrada en la guerra, gracias a la cual las falanges espartanas eran
consideradas las mejores en batalla. Las mujeres espartanas gozaron de más
derechos e igualdad con los hombres que en ningún otro lugar de la antigüedad
clásica.
Aunque Esparta nunca llegó a tener tantos habitantes como Atenas5 y en la
actualidad solo quedan ruinas de la antigua polis, su idiosincrasia fascinaba
incluso a sus coetáneos, y la admiración por la cultura lacónica ha pervivido
hasta la actualidad.
Geografía[editar]
El Estado espartano se extendía hasta el siglo V a. C., según Tucídides, por las dos
quintas partes del Peloponeso, 6 es decir, alrededor de 8500 km² y el triple que su rival el
Estado ateniense.7 Constaba de dos regiones principales separadas por montañas:
Laconia y Mesenia.
Laconia en sentido estricto era el territorio delimitado por los montes Taigeto -oeste-
y Parnón -este-, hacia el mar Mediterráneo8. Entre ambas montañas el fértil valle del río
Eurotas. La frontera norte era más cambiante: victoriosa en la Batalla de los 300
Campeones en 545 a. C.,9 Esparta arrebató a Argos el control de la meseta de Cinuria,
llegando hasta el territorio de Tirea, situada al nordeste de Esparta.
Mesenia, conquistada a raíz de las guerras del mismo nombre, se extendía al oeste de
Taigeto hasta el Mediterráneo. Limitaba al norte con el valle del río Neda. Incluía varias
montañas, como las Ciparisia, que se extienden hacia el sur por el Egaleo y al este por
el Itome. En el centro se encuentra el valle de Mesenia, bañado por el río Pamiso; la
llanura de Esteníclaro al norte de la cresta de Escala y la llanura costera llamada Macaria,
«la dichosa», al sur.10
A estas regiones se sumaban la isla de Citera y las regiones montañosas de Esciritis y de
Belminatis, al norte de Laconia.11
Esparta, propiamente dicha, se componía de cuatro pueblos, en realidad cuatro aldeas
(obaí): Limnas («lago»), Cinosura («cola de perro»), Mesoa («central») y Pitana
(«pasteleros»), que no estuvieron plenamente unidas por sinecismo en la época clásica,6
En fecha desconocida se unió la aldea de Amiclas, distante algunos kilómetros. 1213 La
ciudad estaba emplazada en la ribera del río Eurotas, llanura aluvial delimitada por las
cordilleras del Taigeto y Parnón que se prolongan hasta la costa, donde forman los
promontorios del golfo de Laconia.14
Historia[editar]
Artículo principal: Historia de Esparta
Origen[editar]
Mapa de Esparta
Heródoto menciona que los orígenes del pueblo espartano se remontan a los helenos,
quienes gobernados sucesivamente por los reyes Deucalión, Helén y Doro, fueron
desplazándose hacia el sur, fueron derrotados por los cadmeos, tomaron el nombre de
macednos y, al llegar al Peloponeso, se nombraron dorios; esto es una racionalización de
mitos del origen griego en el cual se explica una invasión extranjera al actual territorio
griego. 15
Esparta ya se encuentra en Homero: Menelao, esposo de la bella Helena, reinaba en
«Lacedemonia de profundos valles».16 Los arqueólogos han descubierto
21 sitios micénicos habitados en Laconia, incluyendo el Amicleo y el Menelaion,nota 1 que
podrían haber sido utilizados en la época clásica y serían los restos de la Esparta
homérica.18 El regreso de los Heráclidas ha sido interpretado como la versión mítica de
una invasión de los dorios, un pueblo del norte que hablaba griego. Parece que en realidad
no fue una invasión, sino una larga asimilación.19
La polis se fundó tras la conquista de Laconia por los dorios.20 Al principio estuvo minada
por disensiones internas. Las reformas en el siglo VII a. C. fueron un verdadero punto de
inflexión en la historia de la ciudad, a partir de entonces todo se encaminaría a reforzar su
poderío militar y Esparta se convertiría en la ciudad hoplita por excelencia.
Esparta sometió a la totalidad de Laconia: comenzó por conquistar toda la vega
del Eurotas para rechazar a los de Argos y asegurarse la hegemonía de toda la región. La
segunda etapa consistió en la anexión de Mesenia. Esparta era ya la ciudad más poderosa
del área, con Arcadia y Argos como únicos rivales. A mediados del siglo VI a. C. Esparta
sometió también las ciudades de Arcadia y derrotó a Argos, dejándola totalmente
debilitada. Todas ellas se verían forzadas a firmar pactos por los que reconocían la
hegemonía de Esparta. Fue en el marco de estas luchas con los argivos que Esparta
adoptó el estilo hoplita de combate, aproximadamente entre los años 680 y 660 a. C.21
Durante el siglo VI a. C. los espartanos mantuvieron una activa política exterior que incluía
la alianza con Creso de Lidia frente a la amenaza persa (546 a. C.).22 También
combatieron a los tiranos de Grecia y depusieron a muchos de ellos, fracasando frente a
otros, como Polícrates de Samos, que resistió a la invasión espartana. Sin embargo,
apoyaron a tiranos que les pudieran ser favorables, y en Atenas intentaron restaurar a
los Pisistrátidas, pero la oposición de la influyente Corinto lo impidió.
Ejército espartano[editar]
Artículo principal: Ejército espartano
El ejército espartano era una de las más importantes fuerzas militares en la historia de la
antigua Grecia. El ejército constituía el pilar principal del Estado espartano, en el cual la
primera y principal obligación de sus ciudadanos era convertirse en buenos soldados; 23
precisamente los soldados espartanos eran los más disciplinados, entrenados y temidos
de la antigua Grecia. En los momentos de mayor apogeo de Esparta, entre los
siglos VI y IV a. C., era común en Grecia afirmar que "un soldado espartano valía lo que
varios hombres de cualquier otro Estado".24
Modelo de hoplita espartano. En ciertas ocasiones los escudos incluían insignias familiares.
Características: casco de bronce con cresta, hoplón (escudo de hasta 1 metro), lanza de 2,50
metros. Los guerreros espartanos eran conocidos por llevar pelo largo, como hace mención
Heródoto, como símbolo de hombre libre.
El ejército espartano estaba basado en la infantería y para luchar formaban en falanges.
Utilizaban la falange al estilo clásico, en una línea única con una profundidad uniforme de
entre 8 y 12 hombres. Cuando luchaban junto con sus aliados, los espartanos
normalmente ocupaban el flanco honorario, que era el derecho.
Los espartanos usaban el mismo equipamiento típico de los hoplitas de la Antigua Grecia.
Las marcas distintivas de los espartanos eran su túnica y su manto, 25 de color carmesí,26
así como el pelo largo,27 que los espartanos mantuvieron durante mucho tiempo. Para los
espartanos, el pelo largo era símbolo del hombre libre. Por otro lado, para los griegos del
siglo V a. C., su peculiar asociación con los espartanos había llegado a hacer que tuviese
el significado de simpatía política a favor de estos. 28 En el siglo V a. C. y en Atenas,
dejarse crecer el cabello (komân) era una señal de «filolaconismo» (simpatía por el estilo
de vida y las costumbres laconias).29
Estaba dividido en cuatro clasesː
Infantería pesada. Estaba formada por los ciudadanos plenos, conocidos
como espartiatas u homoioi («iguales»), portaban el clásico casco con cresta,
coraza de linotórax, escudo hoplón (más de 1 metro de diámetro), lanza
"dorys" (de aproximadamente 2 metros de largo) y el xyfos, arma de doble filo
de unos 40cm. Se calcula que el espartiata portaba un equipo superior a los 20
kilos.
Infantería ligera. Eran los periecos, no ciudadanos (de condición libre,
generalmente mercaderes, artesanos y marineros). Esta clase, dentro del
ejército, llevaba a cabo trabajos militares auxiliares, 30 carecían de protecciones
en sus cuerpos y utilizaban armas arrojadizas, especialmente jabalinas. Su
estrategia consistía en atacar por sorpresa y retirarse del campo de batalla.
Tropas de escaramuzas. La clase más numerosa eran los ilotas.31 Incluía a
los honderos y utilizaban municiones (balas) de plomo, que recibían el nombre
de glandes.
Caballería ligera. Los espartanos no llegaron a tener caballería propia hasta
las épocas más tardías de la Guerra del Peloponeso.32 El papel de los
caballeros sería casi exclusivamente auxiliar, dedicándose a la exploración y a
la protección de las tropas de infantería, al hostigamiento a distancia o a la
persecución del enemigo durante la huida.
Por otra parte, la población de espartiatas se dividía entre distintos grupos en función de
su edad. Los más jóvenes (menores de 20 años) se consideraban más débiles debido a su
falta de experiencia, y a los más mayores (más de 60 años o, en épocas de crisis, de 65)
solo se les llamaba a filas en caso de emergencia.
Casco espartano.
El ejército completo de Esparta era dirigido oficialmente en la batalla por los dos reyes. En
un inicio, los dos reyes acudían al mismo tiempo a la batalla y dirigían las operaciones
bélicas desde la vanguardia,33 pero a partir del siglo VI a. C. se decidió enviar solo a uno,
permaneciendo el otro en la ciudad.
Los reyes iban acompañados por un selecto grupo de 300 hombres que componían la
guardia real y que recibían el nombre de hippeis («caballeros»). A pesar de su título, se
trataba de hoplitas de infantería, al igual que todos los demás homoioi. Los hippeis eran
los 300 soldados que acompañaron al rey Leónidas I en su famosa batalla contra los
persas en las Termópilas.
El ejército espartano ofrecía un sacrificio a los dioses para saber su disposición al
respecto, cuando partían de Esparta y atravesaban los límites de su territorio, 34 y lo mismo
hacían todas las mañanas previas a la batalla. El rey o los oficiales eran los encargados de
hacerlo y, si los presagios no eran favorables, el jefe podía rechazar seguir marchando o
enfrentarse al enemigo.35
Organización social[editar]
Población[editar]
Los ciudadanos espartanos representaban solo una pequeña parte de la población total de
la ciudad. Según Isócrates, 2000 dorios invadieron Laconia, 36 simple suposición sin valor
real.37 Aristóteles informa que, según algunos, los espartanos eran 10 000 bajo los
primeros reyes. De nuevo, es difícil creer en esta cifra redonda. 37 La primera mención
fiable es la proporcionada por Heródoto: en 480 a. C., el rey Demarato estimó que el
número de hoplitas movilizables era un poco más de 8000;38 un año después, 5000
hoplitas espartanos estuvieron presentes en la batalla de Platea .39 Esta cantidad decreció
a lo largo del siglo V a. C., principalmente a causa del terremoto de 464 a. C., que
según Plutarco40 destruyó el gimnasio, matando a todos los efebos, y la revuelta de
los ilotas (10 años de guerra de guerrillas). Por lo tanto, en la batalla de Leuctra, en
371 a. C., solo había 1200 hoplitas movilizables,41 400 de los cuales murieron en combate.
Aristóteles asegura que en su época apenas había un millar de ciudadanos. 42
El número de periecos era mayor que el de homoioi. Se piensa que hubo alrededor de cien
asentamientos perieculares: Esparta fue apodada, según Estrabón, la «ciudad de las cien
ciudades».43 Los ilotas se pueden estimar de 150 000 a 200 000, según Tucídides, siendo
la ciudad de Grecia con la cifra más alta. 44
Los ciudadanos o espartanos comunes[editar]
Busto de un hoplita, quizás Leónidas (Museo arqueológico de Esparta).
Los únicos que poseían derechos políticos eran los ciudadanos espartanos, aquellos
denominados espartiatas. Los espartiatas 45a diferencia del resto de los espartanos, tenían
ascendencia del pueblo indoeuropeo de los dorios, llamados astoi (en griego
antiguo, ἄστοι) o “ciudadanos” (término más aristocrático que el de polités (en griego
antiguo, πολίτης),46 habitual en otras ciudades griegas).47 A los espartíatas también se les
conocía como homoioi (en griego antiguo, ὅμοιοι, “pares” o “iguales”).484950 Conformaban
una minoría privilegiada, pues al momento de nacer recibían una parcela de tierra junto
con unos ilotas, que conservaban toda su vida. No todos los homoioi espartiatas, sin
embargo, eran considerados iguales y compartían los mismos derechos. Los historiadores
llaman “tresantes” (“los temblorosos”) a aquellos culpados de atimia por motivos diversos,
como la incapacidad de pagar multas, prostitución o, en general, la pérdida de honor en
diferentes circunstancias. Según Heródoto, Jenofonte, Plutarco y Tucídides, a los
“tresantes” se les sometía a toda clase de desprecios y vejaciones: obligación de pagar el
impuesto de soltería, expulsión de los equipos de pelota, de los coros, de las comidas en
común, etc. Su estado de marginación era casi tan absoluto como el de los ilotas, con la
excepción de que ellos sí podían acceder a los lugares públicos (siempre en los últimos
puestos) y que les estaba permitido redimir su deshonra mediante actos de valor en la
guerra. Eran ciudadanos de segunda clase.51
Para ser un ciudadano espartano, se debían cumplir cuatro condiciones: 52
Un auténtico espartiata debía ser hijo de un ciudadano espartiata y de la hija
de un ciudadano espartiata (los bastardos se distinguían de los ciudadanos de
pleno derecho),
haber recibido la educación espartana,
hacer sus comidas (sisitias) junto a los demás ciudadanos en los comedores
públicos,
poseer una propiedad (kleros) suficiente como para permitirle sufragar los
gastos de su ciudadanía y la comida en común a escote.
Formaban una minoría privilegiada que poseía las tierras, ocupaba los cargos públicos en
forma exclusiva y concentraba el poder militar. Los trabajos manuales y de la tierra eran
considerados tareas denigrantes para ellos; los trabajos agrícolas eran propios de los
espartanos (hombres que vivían en Esparta pero que no eran ciudadanos).
El nombre de homoioi (“iguales”) es testimonio, según Tucídides, del hecho de que en
Esparta «se ha instaurado la máxima igualdad entre el estilo de vida de los acomodados y
el de la masa»:53todos llevan una vida en común y austera.
Los no ciudadanos[editar]
Los periecos (habitantes de la periferia), 54 eran descendientes de los miembros de las
comunidades campesinas sometidas sin utilizar la fuerza. Son mantenidos al margen del
cuerpo cívico por la reforma de Licurgo, que les niega cualquier derecho político. Aunque
libres, jamás participan en las decisiones. Poseen el monopolio del comercio y comparten
el de la industria y la artesanía con los ilotas. Entre los periecos hay también campesinos,
reducidos a cultivar los terrenos menos productivos. Gozaban de ciertos derechos, como
poseer bienes o casarse, ser integrantes del ejército cívico, 5556 pero no podían participar en
el gobierno de la ciudad.5657
Los ilotas son los campesinos de Esparta. Eran descendientes de las comunidades
campesinas sometidas por la fuerza por los dirigentes. Su estatus se crea con la reforma
de Licurgo.58 No son estrictamente esclavos, sino siervos: pertenecen al Estado, están
adscritos a la propiedad que cultivan, 59 no son objeto de comercio, pueden casarse y tener
hijos y se quedan con los frutos de su trabajo una vez deducida la renta que corresponde
al titular de la hacienda, normalmente un cuarto de la producción total. 60
De modo excepcional, los ilotas podían ser reclutados para el ejército y liberados luego. 61
Mucho más numerosos que los ciudadanos, la reforma de Licurgo les dejó por completo al
margen de la vida social. Los “iguales”, que temían su rebelión, les declaraban
solemnemente la guerra cada año, les humillaban y atemorizaban (ver Krypteia).62
Esparta también tenía otras categorías de hombres libres no ciudadanos,
convencionalmente llamados inferiores: ciudadanos caídos en la pobreza (ya no podían
pagar su parte en las comidas comunes) o por cobardía en el combate (los tresantes), los
ilotas liberados (neodamodes),63 esquiritas,64 motones,6566 brasideos, etc.
Por último estaban los extranjeros. Como muchas otras civilizaciones de la Antigüedad,
Esparta se caracterizó por su xenofobia y racismo. Pero a diferencia de otras polis de su
alrededor, los espartanos no les gustaban los extraños, griegos o no. 67 Dice mucho de ello
que, como afirma Heródoto,68 a unos y a otros los designaran con la misma palabra, xenoi,
cuando el resto de los griegos reservaba para los no griegos la de barbaroi, en lo que
constituye un rasgo lingüístico arcaizante y de reminiscencias homéricas, de tiempos en
los que aún la denominación de helenos no agrupaba al conjunto de éstos para
distinguirlos de otros pueblos.67 Algunos historiadores han llegado a afirmar que era un
estado secretista, militarista y expansionista que practicó frecuentes expulsiones de
extranjeros y que demostró capacidad para el asesinato en masa. 69 Por esta visión tan
negativa sobre los extranjeros y el componente de pureza de sangre, la sociedad
espartana ha sido alabada por algunas formas de nacionalismo moderno, como
el nazismo alemán o la extrema derecha griega contemporánea70
La educación espartana[editar]
Artículo principal: Educación espartana
Jóvenes espartanos ejercitándose, cuadro de Edgar Degas.
La educación espartana, agogé,71 sistema educativo introducido a partir de Licurgo, se
caracteriza por ser obligatoria, colectiva, pública y destinada en principio a los hijos de los
ciudadanos. Símbolo de la "excepción espartana", lo que se sabe sobre ella no es todo, ya
que la mayoría de las fuentes son un poco tardías. Experimentó al menos una interrupción,
impuesta por la Liga Aquea en el siglo III a. C., y tal vez otra en el siglo II a. C.72nota 2 Por lo
tanto, es difícil saber en qué medida las descripciones helenística y romana también se
pueden aplicar al período arcaico y clásico.
Parece que en ocasiones se debió admitir a ilotas o periecos, y los hijos del célebre
mercenario ateniense Jenofonte se educaron en Esparta.73 La educación espartana estaba
enfocada principalmente a la guerra y el honor, hasta tal punto que las madres espartanas
decían a sus hijos al partir hacia la guerra: "Vuelve con el escudo o sobre él", en referencia
a que mantuviesen el honor y no se rindiesen nunca aunque con ello perdieran la vida. 74
Esparta practicaba una rígida eugenesia. Apenas nacido, el niño espartano era examinado
por una comisión de ancianos en el Pórtico, para determinar si era sano y bien formado. 75
En caso contrario se le consideraba una boca inútil y una carga para la ciudad. En
consecuencia, se le conducía al Apótetas, lugar de abandono, al pie del monte Taigeto,
donde se le arrojaba a un barranco. 75 Si bien hay arqueólogos que han rebatido el
infanticidio de recién nacidos con sus hallazgos. 76 Además, al menos en la época romana,
la decisión de criar a un niño o no se deja a la familia, como en cualquier otro lugar de la
antigua Grecia.77 Si en cambio, era aprobado, le asignaban uno de los 9000 lotes de tierra
(cleros) disponibles para los ciudadanos y lo confiaban a su familia para que lo criara,
siempre con miras a endurecerlo y prepararlo para su futura vida de soldado. 74
Jenofonte, mercenario ateniense e ilustre huésped de Esparta. De importante participación en la
expedición de aliados griegos contra el Imperio aqueménida, conocida como la Expedición de los
Diez Mil. Su información y escritos fueron de gran utilidad para Esparta y posteriormente a Alejandro
Magno.
Así es que la educación tenía reglas rigurosas de disciplina, obediencia y sometimiento a
la autoridad. Los padres no educaban a sus hijos, ya que, a partir de los siete años, los
niños pasaban a depender del Estado 78 y recibían una instrucción muy severa y una vida
dura: la cabeza rapada,79 recibían una sola capa (himatión) por año, caminaban
descalzos,80 dormían sobre un jergón de juncos del Eurotas quebrados a mano. 81 Los
niños aprendían técnicas de caza y lucha y se les daba gran importancia a los ejercicios
físicos. El objetivo de la educación era formar ciudadanos obedientes y valientes
guerreros.74
Diversas competiciones (peleas rituales en Platanistas,82 flagelación en el santuario de
Artemisa Ortia) tenían por objeto destacar a los más vigorosos y que mejor soportaban el
dolor. Esta educación pretendía formar soldados obedientes y eficientes, unidos al bien de
la ciudad, antes que a su gloria o bienestar personal. 83 Se les forzaba a buscarse su propio
sustento mediante el robo. Las disciplinas académicas se centraban en los ejercicios
físicos y el atletismo, la música, la danza y los rudimentos de la lectura y escritura. Los que
no conseguían terminar la agogé, no eran considerados espartanos con derechos. 74
Por lo que a la educación de las niñas se refiere, se encaminaba a crear madres fuertes y
sanas, aptas para engendrar hijos vigorosos. Por ello, insistía igualmente en la educación
física, así como en la represión sistemática de los sentimientos personales en aras del
bien de la ciudad. Terminaba a la edad de catorce o quince años, edad en la que contraían
matrimonio con un soldado y pasaban de la vida pública a la privada. 74
La mujer espartana: libre y prestigiosa[editar]
Artículo principal: Mujeres en la antigua Esparta
Las mujeres de Esparta disfrutaban de un estatus, poder y respeto desconocidos en el
resto del mundo clásico. Aunque las espartanas estaban oficialmente excluidas de la vida
militar y política, gozaban de alta consideración como madres de los guerreros espartanos.
Cuando los hombres se dedicaban a actividades bélicas, las mujeres se responsabilizaban
de dirigir las propiedades. Tras las largas guerras del siglo IV a.C., entre el 35 y el 40% de
las tierras y propiedades de Esparta quedó en manos de mujeres, 8485 era la forma más
prestigiosa de propiedad privada.86 En el periodo helenístico, algunos de los espartanos
más ricos eran mujeres.87 Controlaban sus propiedades, así como las de los parientes que
habían partido con el ejército. 87 88
Las espartanas no solían casarse antes de los 20 años, y al contrario que las atenienses,
llevaban ropa corta y ligera y se movían con toda libertad, como también es sabido que la
mujer espartana podía tener amantes. 89 Tanto las niñas como los niños recibían educación
y participaban en las Gimnopedias («Fiesta de los niños desnudos»). 8490 El esposo visitaba
a su esposa en secreto durante un tiempo después del matrimonio. Estas costumbres,
exclusivas de los espartanos, han sido interpretadas con disparidad de opiniones. Una de
ellas incide en la necesidad de disfrazar a la novia como hombre para ayudar al novio a
consumar el matrimonio, porque los varones no estaban acostumbrados a las miradas de
las mujeres en el momento de su primer coito. El «rapto» podría haber servido para alejar
el mal de ojo, y el corte del cabello de la esposa fue quizás parte de un rito de
iniciación que marcaba su entrada en una nueva vida.91
Platón, que admiraba la estructura legal y social de Esparta, afirmaba que la concesión de
derechos políticos y civiles a las mujeres «alteraría sustancialmente la naturaleza del
hogar y del Estado».92
Sistema político[editar]
Organización política y clasificación social en Esparta
El sistema político espartano, así como el educativo, se atribuyen al mítico Licurgo en
el siglo VII a. C. (aunque Plutarco lo sitúa entre el IX y el VIII a. C.). Era este tío y regente
del rey Leónidas I de Esparta. Habiendo consultado en Delfos a la Pitia, fue llamado por
ella «dios más que hombre» y recibió un oráculo aprobatorio para la futura constitución de
la ciudad, la "Gran Retra", al parecer muy inspirada en la legislación cretense. La Gran
Retra fue probablemente no escrita y debió elaborarse durante las guerras mesenias, que
provocaron la crisis de la aristocracia y de la ciudad entera. A fin de garantizar su
subsistencia, se instituyó la “eunomia” o igualdad de todos ante la ley, con el propósito de
eliminar privilegios y descontentos. Pero, a diferencia de Atenas, la eunomia espartana era
sinónimo de una enorme disciplina. Todos los miembros de la ciudad hubieron de hacer
sacrificios: la corona, la aristocracia y el pueblo. El sistema de Licurgo busca una simbiosis
en la que coexisten los diversos sistemas políticos conocidos en el ámbito griego:
la diarquía (donde hay dos reyes), la oligarquía (se establece una “gerusía” o consejo de
ancianos), la tiranía (con el consejo de gobierno de los “éforos”) y la democracia (hay una
asamblea popular).
La economía[editar]
Tetradracma en plata de Artemisa, data del período 235 al 222 a. C., de un lado y del otro las
iniciales "A", de la diosa, y "Λ" (L), de Lacedemón.
El modelo económico se basaba en una ideología antieconómica particularmente fuerte.
En teoría, los Homoioi tenían prohibido ejercer una actividad productiva, el dominio
exclusivo pertenecía a los periecos e ilotas.93 Aunque hay evidencias de escultores
espartanos,94 y los espartanos eran ciertamente poetas, magistrados, embajadores y
gobernadores, así como soldados. Los ilotas responsables de explotar los kleros (terreno)
de los homoioi, a los cuales pagaban un alquiler (apophora) y a cambio obtenían la mitad
del rendimiento. De la otra mitad, se esperaba que el espartiata pagara las tasas de
sus sisitias y abonara la agogé de sus hijos.9596 Sin embargo, no sabemos nada acerca de
si la tierra podría ser comprada y vendida, si podría ser heredada; de ser así por qué
sistema (primogenitura o dividido equitativamente entre herederos), si las hijas recibían
dotes y mucho más. Al igual que los griegos en general, los periecos se dedicaban
principalmente a la agricultura y probablemente también a la artesanía y el comercio.
La exhibición llamativa de la riqueza parece haberse desalentado, aunque esto no impidió
la producción de obras de arte de bronce, madera y marfil muy finas y bellamente
decoradas, y la producción de joyas. La arqueología ha dado a luz muchos ejemplos de
todos estos objetos, algunos de los cuales son exquisitos. 94
Supuestamente en conexión con las reformas de Licurgo (por ejemplo, a mediados del
siglo VIII a. C.,), la propiedad se había dividido en 9000 partes iguales como parte de una
reforma agraria masiva. Cada ciudadano recibió una finca, un kleros, y de allí en adelante
se esperaba que obtuviera su riqueza de estos. 97 Resulta evidente que la crisis del siglo
VII a. C. no podía ser resuelta más que mediante la creación de un ejército de hoplitas que
sucediera a los guerreros a caballo o en carros. Y es la aparición de la clase de
ciudadanos que lo forman, mediante la absorción de la aristocracia terrateniente por la
masa popular, lo que da lugar a la “eunomia” (“buena ley”). Dicha absorción se llevará
hasta el extremo, para crear la igualdad total. Los aristócratas renunciaron totalmente a
sus privilegios: en el siglo VI a. C., la ciudadanía de Esparta contaba con 7000 a 8000
homoioi (“Iguales”). La aristocracia terrateniente renunció a sus propiedades para ponerlas
en común. Cada cual recibía un lote (“klerós”, “lote-heredado”) equivalente e inalienable:
no se podía vender ni hipotecar. Su cultivo se encomendaba a los siervos del Estado (los
ilotas), que entregaban las rentas en especie al propietario para que sostuviera a su
familia, pero sin que se pudiera enriquecer. Los ciudadanos tienen, como se ha dicho,
prohibido el comercio, por lo que estaban plenamente disponibles para la guerra, única
actividad verdaderamente cívica y en la que se centraba el proceso educativo, igual para
todos. La igualdad, por último, se extendía al ámbito político, puesto que todos
participaban en la Apella.
En teoría, el dinero estaba prohibido por una triple serie de medidas. En primer lugar, se
vuelve inútil, las comidas se hacían en común; las artes lujosas y frívolas estaban
prohibidas. La mayoría de los intercambios eran, por lo tanto, no monetarios, de manera
que el dinero tenía escasa utilidad: las monedas de oro y plata estaban prohibidas; 98 solo
había una moneda de hierro (nomisma) de muy bajo valor en comparación con su peso,
puesto que con una carretilla se podía transportar la suma más bien modesta de
diez minas (cien dracmas), y que no estaba en curso fuera de la ciudad. Finalmente, se
supone que las riquezas debían despreciarse.
De hecho, la mayoría de los historiadores coinciden en que la Esparta arcaica no tenía una
ley que prohibiera el dinero. Varios testimonios también atestiguan que los lacedemonios
usaron en la época clásica monedas acuñadas.99
A raíz de la guerra del Peloponeso, la ciudad discutió sobre la oportunidad de emitir
monedas de plata. Finalmente decidió mantener su moneda de hierro para intercambios
privados, y reservar el uso de metales preciosos para los negocios del Estado. Se unió al
resto de la Grecia Antigua a principios del siglo III a. C., pero no fue hasta los años 260 o
250 a. C. que Esparta comenzó a acuñar sus propias monedas. 10095 Desde el reinado
de Areo I, al igual que los monarcas helenísticos, emitió monedas con su efigie y su
nombre.101
A pesar del igualitarismo de la reforma de Licurgo, la riqueza se distribuía muy
desigualmente entre los espartanos. Heródoto menciona a unos espartiatas "«de noble
familia y preeminente posición económica».102 En el siglo IV a. C., Aristóteles señala que
algunos poseen gran riqueza, mientras que otros casi no tienen nada, y la tierra se
concentra en manos de unos pocos.103 Si vamos a creer a Plutarco, solo cien personas
poseían tierras en el siglo III a. C.104
La asamblea (Apella)[editar]
Es la reunión de todos los iguales en plenitud de todos sus derechos, convocados en
fechas fijas, posiblemente una vez al mes.105 Corresponde a la apella (asamblea) aprobar o
no las propuestas de los éforos (aunque sin debatirlas, pues parece que solo un pequeño
grupo de ciudadanos tenía derecho a tomar la palabra), 105 ya sea por aclamación o, más
raramente, por desplazamiento de los votantes. También la gerusía le somete sus
proyectos, aunque el voto de la asamblea no es vinculante y los ancianos pueden
considerar que el pueblo se ha equivocado. Por último, correspondía a la asamblea elegir
a los reyes, éforos y a los gerontes105 por un sistema que Aristóteles consideraba pueril:
unos cuantos magistrados, desde un lugar cerrado, medían la intensidad de las
aclamaciones que recibía cada candidato.
En realidad, el funcionamiento de la asamblea en Esparta nos es poco conocido: se
ignora, por ejemplo, si estaba permitido que cualquier ciudadano tomara la palabra para
proponer una ley o enmienda, o si en definitiva la única misión de la asamblea era elegir a
éforos y gerontes. En opinión de Aristóteles, la asamblea tenía un poder tan limitado que ni
siquiera la menciona como elemento democrático dentro del régimen político espartano.
Los reyes[editar]
Artículo principal: Reyes de Esparta
Al menos desde la reforma de Licurgo, en el siglo VIII a. C., Esparta cuenta con dos reyes,
uno perteneciente a la dinastía de los Agíadas y el otro a la de los Euripóntidas,
enraizadas ambas –según la leyenda- en dos gemelos descendientes de Heracles. Los
miembros de ambas familias no podían contraer matrimonio entre sí y sus tumbas se
hallaban en lugares distintos.106 Ambos reyes tenían igual rango.
El poder real se transmitía al más próximo descendiente del más próximo ostentador del
poder más cercano a la realeza,107 es decir, que el hijo pasa por delante del hermano, y
que aun existiendo el derecho de primogenitura, el hijo nacido cuando el padre es ya rey
tiene prioridad sobre aquellos nacidos antes de su advenimiento al trono. En cualquier
caso, parece que los espartanos interpretaban con flexibilidad estas normas sucesorias.
Los poderes de los reyes eran esencialmente militares y religiosos. 108 Al principio, los
monarcas podían hacer la guerra al país que desearan, y sus decisiones eran
colegiadas.108 A partir del 506 a. C., fecha del famoso “divorcio de Eleusis”, los reyes harán
sus campañas por separado. En el siglo V a. C. parece que es ya la asamblea la que vota
la guerra y los éforos quienes deciden sobre la movilización. 109 El rey, quienquiera que
fuese, es siempre el “hegemón” o comandante en jefe durante las campañas militares; 110
tiene autoridad sobre los demás generales, puede acordar treguas y combate en
primera línea en el ala derecha,111 protegido por su guardia de honor de cien hombres, los
“Hippeis”.112
La gerusía[editar]
La gerusía o consejo de ancianos estaba constituida por los dos reyes y por otros
veintiocho hombres mayores de sesenta años, elegidos por aclamación de la asamblea
tras presentar su candidatura. Elegidos por su sensatez y capacidad militar, la mayoría de
los gerontes pertenecían a las grandes familias de Esparta, pese a que, en teoría,
cualquier ciudadano, aun sin fortuna o rango elevado, podía presentarse al cargo.
El papel político de la gerusía era de gran importancia y no rendía cuentas a nadie. Parece
que a ella le correspondía el monopolio de la propuesta y elaboración de nuevas leyes,
estaba encargada de gestionar todos los asuntos de política interna y tenía competencia
para juzgar a los reyes. También poseía, en la práctica, el derecho de veto sobre las
decisiones de la asamblea, aunque hasta el siglo III a. C. no se conoce ningún caso en el
que lo hiciera efectivo.113 Los ancianos constituían también una especie de tribunal
supremo que juzgaba los delitos y podía imponer la pena de muerte o la pérdida de los
derechos cívicos.114 Reunidos con los éforos, incluso tenían la potestad de juzgar a los
reyes.115
Los éforos[editar]
Éforos de Esparta
Los éforos (“supervisores”), preexistentes a la reforma de Licurgo, formaban un colegio de
cinco magistrados elegidos por la asamblea para un mandato anual. Su rango era similar
al de los reyes, de los que constituían un auténtico contrapoder. No eran reelegibles y, al
término de su mandato, debían rendir cuentas si así lo exigían sus sucesores. En este
caso podían ser condenados incluso a la pena de muerte. 116
El colegio de los éforos fue lo más parecido a un poder ejecutivo moderno que llegó a
conocer la antigua Grecia. Como su nombre indica, estaban encargados de supervisar a
los reyes y al resto de los habitantes de la ciudad, y su autoridad llegaba incluso al mismo
aspecto físico de las personas. Como su nombre indica- derivado del verbo oraô, 'vigilar'-,
están encargados de vigilar a los reyes y los habitantes de la ciudad, y en particular para
asegurarse del respeto de las tradiciones,117 imponían sanciones y penas de prisión
(incluso a los mismos reyes) y podían ordenar ejecuciones (a veces extrajudiciales, como
las de los ilotas durante la krypteia).118 También se hacían cargo de los asuntos exteriores,
ejecutando las decisiones de la asamblea (presidida por ellos), ordenando movilizaciones y
tomando cualquier decisión urgente que fuera necesaria. Uno de los éforos era el
“epónimo”, es decir, daba su nombre al año, aunque se desconoce la forma en que se le
escogía.119 Los nombres de los otros aparecían detrás en los documentos oficiales, por
orden alfabético. Susceptibles de ser elegidos entre ciudadanos de extracción modesta,
eran un elemento de igualitarismo en la sociedad espartana.
El poder de los éforos fue tan amplio que Aristóteles lo equipara al de los tiranos.120121 En
realidad, su función teórica era la de representar al pueblo y, de hecho, Cicerón les
compara en La República a los tribunos de la plebe.122 Todos los meses, los reyes juraban
respetar las leyes, mientras que los éforos juraban defender el poder real pero a su vez
lideraban a las polis.
Religión[editar]
Ares, uno de sus principales dioses
Como en toda Grecia, la religión en Esparta era el politeísmo: la creencia en múltiples
dioses (hoy llamado dodecateísmo) ocupaba un lugar más importante que en otras partes
de la Hélade. Así lo atestigua el gran número de templos y santuarios: 43 templos de
divinidades (hiéron), 22 templos de héroes (hêrôon), no menos de quince estatuas de
dioses y cuatro altares,123 a lo que hay que añadir numerosos monumentos funerarios
urbanos, ya que en Esparta se enterraba a los muertos dentro de su perímetro. 124nota 3123 Se
afirma que en el centro de la ciudad había un gran monumento consagrado a Ares, una de
sus principales deidades.
Cultos y divinidades[editar]
Artemisa Ortia representada como «dueña de los animales», exvoto de marfil depositado en su
santuario, Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
Las divinidades femeninas tenían un papel más importante que en otras partes: de los 50
templos mencionados por Pausanias, 34 están dedicados a las diosas. 125 Atenea, bajo una
gran cantidad de epiclesis, era la más honrada de todas. Apolo tenía pocos templos, pero
su importancia era crucial: desempeña un papel en todos los principales festivales
espartanos, y el monumento religioso más importante de Laconia es el trono de Apolo en
Amiclas.
Otro rasgo peculiar es el culto dispensado a los héroes de la Guerra de Troya.
Según Anaxágoras, Aquiles es «honrado como un dios» 126 y tenía dos santuarios. Del
mismo modo, se veneraba a Agamenón, Casandra (con el nombre de
Alexandra), Clitemnestra, Menelao y Helena.
Esparta también rendía culto a Cástor y Pólux, los Dioscuros, hijos gemelos de Zeus.
Píndaro los convierte en los «administradores de Esparta» 127 y la tradición hace de la
ciudad su lugar de nacimiento. Su dualidad es una reminiscencia de los reyes. Se les
atribuía una serie de milagros, especialmente en defensa de los ejércitos espartanos (iban
en campaña junto a los reyes, representados por ánforas gemelas).
Finalmente, Heracles era también una especie de héroe nacional. 128 Se dice que ayudó
a Tíndaro a recuperar el trono. Fue quien construyó el templo de Asclepio de la
ciudad. Los doce trabajos estaban ampliamente representados en
la iconografía espartana. Típicamente, era la divinidad de los jóvenes.
Festividades cívicas[editar]
La festividad religiosa de las Carneas (en griego antiguo τὰ Καρνεῖα) fue una de las fiestas
religiosas más importantes de la antigua Esparta y de muchas otras ciudades dorias,
celebradas en honor de Apolo Carneo, al que se rendía culto en varias partes
del Peloponeso. Había nueve festividades principales en el calendario espartano, de entre
los cuales las más importantes eran las Carneas y las Gimnopedias.
Gimnopedias[editar]
Las Gimnopedias eran festividades religiosas y ejercicios de resistencia para los jóvenes
espartanos. Las Gimnopedias (en griego antiguo, Γυμνοπαιδία, Gumnopaidía), literalmente
«la fiesta de los niños desnudos») eran festividades religiosas celebradas en Esparta, en
julio-agosto, en honor de Leto y de sus hijos, Apolo Pitio y Artemisa.
Consistían esencialmente en bailes y ejercicios ejecutados por los jóvenes espartanos,
alrededor de estatuas que representaban a los dioses en cuestión, situadas en un lugar
del ágora llamado el χορός, khorós. Coros de adolescentes, de efebos y de jóvenes
adultos que se enfrentaban en bailes que imitaban los ejercicios de la palestra,
enteramente desnudos, delante de los otros lacedemonios, los extranjeros y los ilotas. Los
solteros mayores de 30 años eran en cambio excluidos de la asistencia.
El espartano Megilo, en Las Leyes (Platón, I, 633), las llama un «temible endurecimiento
(...), de temibles ejercicios de resistencia que hay que soportar con la violencia de
la canícula».
Carneas[editar]
El dios Apolo, a quien los espartanos consagraban las fiestas Carneas y las Gimnopedias (esta
última celebrada con Artemisa)
Carneo deriva de kárnos próbaton (ganado), en referencia quizá al que se sacrificaba en
las fiestas Carneas.
Los espartanos tenían la estricta obligación de celebrar las fiestas Carneas, que tenían
lugar entre el día 7 y el 15 del mes Carneo (parte de agosto y parte de septiembre). 129 Su
duración era de nueve días. A ellas se entregaban los espartanos con gran entusiasmo,
por encima de cualquier otra actividad, y todos los ciudadanos varones debían ser
purificados.
Además, durante las fiestas tenían lugar competiciones musicales (la tradición remontaba
a la XXVI Olimpíada, año 676-673 a. C.), representaciones teatrales, danzas de jóvenes,
el sacrificio de un carnero y una comida comunitaria.
Una barca portando la estatua de Apolo Carneo, adornado con guirnaldas, era llevada por
toda la ciudad en recuerdo del barco en el que los Heráclidas pasaron de Naupacto al
Peloponeso, por el golfo de Corinto. La mitología cuenta que Apolo los castigó enviándoles
la peste, que sólo cesó después de la institución de las Carneas. Según Pausanias las
Carneas buscaban aplacar la ira del dios y restaurar la comunión entre este y el pueblo
espartano.130
El sacerdote que llevaba a cabo los sacrificios era conocido como el Agetes (griego
antiguo Ἀγητής, Agêtês,), de ahí que la fiesta también recibiera, en ocasiones, el nombre
de Agetorias o Agetoreion.
El último día de las Carneas coincidía con la luna llena, y antes de que terminasen estas
fiestas el ejército no podía abandonar el territorio espartano. Los gobernantes tenían
prohibido llevar a cabo ninguna campaña militar, declarar la guerra y cualquier acción
diplomática; era de, hecho, una tregua sagrada.
Las fuentes disponibles sobre las Carneas son principalmente los gramáticos Hesiquio de
Alejandría y Ateneo.
Ergatia[editar]
Se llamaba Ergatia a una fiesta religiosa celebrada en Lacedemonia, en honor de Heracles
y de los trabajos de este héroe.131
Expansión, imperialismo y caída[editar]
Artículo principal: Guerras médicas
En el siglo VI a. C., Esparta se había interesado por el Asia Menor, entre otras cosas
suscribiendo una alianza con Creso, rey de Lidia. Al comienzo del reinado de Cleómenes I,
sin embargo, se mostraría más aislacionista, rechazando apoyar la revuelta de las
ciudades de Jonia contra los medos (persas) en 499 a. C. para centrarse en consolidar su
propio imperio del Peloponeso. Cuando Cleómenes logró desembarazarse
de Demarato en 491 a. C., las cosas cambiarían. Los espartanos arrojaron a un pozo a los
emisarios de Darío I, llegados para reclamar la tierra y el agua, acto simbólico de
aceptación de la hegemonía universal de los aqueménidas, y despacharon refuerzos a los
atenienses, que llegaron a Maratón demasiado tarde para participar en la gran
victoria ateniense.
Batalla de las Termópilas, 480 a. C[editar]
Artículo principal: Batalla de las Termópilas
Batalla de las Termópilas. Esparta frenó el avance en un paso angosto de 10-20 metros. En azul, la
guarnición espartana, en rojo las fuerzas persas.
En el año 481 a. C., Jerjes I reclamó de nuevo la tierra y el agua a todas las ciudades
griegas. Esparta fue a la que se le confió encabezar la Liga Panhelénica, incluyendo la
flota, a la que se sumaba la gran flota que poseía Atenas, para así detener el
abastecimiento de los persas por mar. Persia entró por el Helesponto con 250 000
hombres al menos para ocupar la Hélade, aunque los griegos estimaban que eran un
millón, dato a tener en cuenta, dado que una vez que Persia llegó hasta Corinto, Jerjes
ordenó la retirada del grueso de sus tropas (no pudo haber dejado nunca tan pocos
hombres para terminar su invasión).132133134135136137138 La estrategia fue detener la invasión
por dos vías, Atenas se ocuparía por mar de la flota persa, y Esparta se encargaría de la
vía terrestre, esperándolos en el muy estrecho paso de las Termópilas. Al mando de su
rey Leónidas I, Esparta envió un pequeño número de soldados, 300 espartiatas (llevando
refuerzos de algunos espartanos más e ilotas, una suma total de 7000 soldados aliados,
que en su mayoría no llegaron a luchar en este desfiladero). 138 El paso donde los
espartanos plantaron batalla era muy angosto, de unos 10 a 20 metros, donde
los persas no podrían desplegar sus fuerzas.133 Mantener la posición en ese estrecho
desfiladero era importante, ya que era el paso directo al territorio griego. Enfrentados los
ejércitos, los persas propusieron a los espartanos que se rindieran y entregaran sus
armas. A lo que repusieron con la ya popular frase: ΜΟΛΩΝ ΛΑΒΕ («ven a buscarlas»).
Defendieron valerosamente el desfiladero de las Termópilas durante una semana,
retrasando en forma notable el avance de los persas, lo que permitió al resto de las
ciudades griegas la evacuación.137Hasta ese momento solo habían sido intentos frustrados
de los persas frente a una muralla impenetrable de lanzas y escudos espartanos, que en
aquellos momentos de la batalla habían realizado una masacre, sufriendo muy pocas
bajas. La batalla se vio interrumpida por una misteriosa lluvia torrencial (nada común
siendo agosto), que detendría los ataques. Al final del sexto día, Leónidas ordenó la
retirada de todos los aliados griegos, quedando solamente los 300 soldados espartiatas en
la posición.134 Los persas hallaron un paso alternativo por detrás de la montaña, donde
Leónidas encomendó que los soldados focidios se mantuvieran allí, pero terminaron por
superar la defensa y pasaron al otro lado, rodeando a los espartanos de frente y por
detrás. Según relatos históricos, pese a la gran superioridad numérica de los persas, no
estaba siendo fácil hacerse con el paso, por lo que Jerjes ordenó a sus arqueros
«oscurecer el cielo con flechas», muriendo así sus propios soldados, y la guarnición
espartana fue finalmente aniquilada. Según los cálculos actuales, los persas tuvieron entre
25 000 y 40 000 bajas, casi una cuarta parte de sus efectivos. 138Ya con el paso liberado, el
ejército aqueménida se abalanzó sobre el territorio griego, quedando Atenas, ya evacuada,
a su merced. La flota de los aliados griegos ocasionó severas bajas a la persa, pero no la
alcanzó, por lo que se replegó hacia el sur, en Salamina. En contrapartida, la total victoria
naval de Salamina fue obra de los atenienses, al mando de Temístocles, con el apoyo
secundario de la flota espartana, a las órdenes de Euribíades, quien propuso replegarse y
plantar nuevamente otra barra defensiva en el istmo de Corinto, de un ancho de 8 km.
El imperio aqueménida destruyó Atenas y el Oráculo de Delfos. Prácticamente toda Grecia
estaba invadida, a excepción de Corinto y Mesenia (región que dominaba Esparta).
Precisamente en el paso más angosto de Corinto (mapa) es donde los aliados griegos se
apostaron. Defendieron allí la posición durante un año, hasta que triunfaron en la Batalla
de Platea.135
Batalla de Platea, 479 a. C.[editar]
Atenas (ya evacuada) y Esparta, junto con las polis griegas aliadas, frenaron la invasión persa en el
istmo de Corinto, de unos 8 km de ancho. Grecia casi desaparece. Por primera vez atenienses y
espartanos se aliaban.
Toda Grecia estaba arrinconada en la última porción de su territorio, Mesenia. Los aliados
griegos y todas las fuerzas de la Hélade estaban apostadas en el istmo de Corinto, un
terreno estratégicamente angosto para no librar batalla a campo abierto, habida cuenta de
que volvían a estar en inferioridad numérica. Las ciudades históricamente enfrentadas,
Esparta y Atenas, continuaban siendo aliadas. Tras arrasar con Atenas y demás ciudades,
Jerjes ordenó la retirada del grueso de sus tropas para evitar pérdidas económicas. 139 Tras
numerosas ofertas de paz por parte de los persas, se libró finalmente en el 479 a. C. la
batalla de Platea, con la victoria griega, bajo el mando de los
generales Pausanias y Leotíquidas II.140Ya terminada la guerra, los persas supervivientes
fueron tomados como esclavos, y gran parte de la Hélade quedó destruida. Con el
restablecimiento de la paz, Esparta propuso abandonar a su suerte las ciudades jonias,
demasiado lejanas, pero tropezó con la oposición de Atenas, lo mismo que en su
sugerencia de expulsar de la anfictionía de Delfos a las ciudades culpables de medismo o
alianza con los persas: es decir, las de Tesalia.
Guerra del Peloponeso, 457 a. C.[editar]
Artículos principales: Primera Guerra del Peloponeso y Guerra del peloponeso.
Apenas terminadas las guerras médicas, Esparta se inquietó por el creciente poderío de
una Atenas enardecida por sus victorias contra los persas. Presionada por Egina y Corinto,
Esparta prohibió a Atenas reconstruir sus murallas, destruidas por los persas.141 Esto no
impidió que Atenas abandonara la Liga Panhelénica para fundar la Liga de Delos. Esparta
no llegó a desencadenar una guerra y las relaciones se mantuvieron estables
hasta 462 a. C., año en el que desdeñó y envió de vuelta a un contingente ateniense
dirigido por Cimón, que había acudido a socorrerla en plena revuelta de
los ilotas (véase La rebelión del monte Itome).142143 Esto supuso la ruptura, sellada con la
condena al ostracismo del espartófilo Cimón por sus compatriotas de Atenas.
Las hostilidades propiamente dichas comenzaron en el 457 a. C., a requerimientos de
Corinto. En la Batalla de Tanagra, fue la primera vez en que se enfrentaron los ejércitos
ateniense y espartano.144 Tras una serie de victorias y derrotas por ambos bandos, se
alcanzó una paz inestable que duraría cinco años. En 446 a. C., las revueltas
de Mégara (véase Decreto de Mégara) y Eubea reavivaron el conflicto. Esparta, a la
cabeza de las ciudades coaligadas, arrasó el Ática.145 El propio rey
espartano Plistoanacte fue acusado de corrupción por no haber proseguido la ofensiva y
condenado al exilio.146 En 433 a. C., por último, el asunto de Córcira dio lugar al estallido
de la Guerra del Peloponeso.
Guerra del Peloponeso
La guerra se prolongaba demasiado. Pericles decidió abandonar el Ática al pillaje
sistemático de los espartanos, acogiendo a la población dentro de los Muros Largos que
unían Atenas con su puerto, El Pireo. En el 425 a. C. se produjo la humillante derrota
de Esfacteria, donde 120 Iguales (ver más abajo), pertenecientes en su mayor parte a las
grandes familias de Esparta, fueron capturados en un islote. La ciudad tendría que rendir
la flota para recuperar a sus hoplitas. El golpe fue traumático: era la primera vez que se
veía a los Iguales rendirse en vez de combatir hasta la muerte. En el año 421 se firmó con
el estratego ateniense Nicias una paz largo tiempo anhelada (Paz de Nicias).
Pese a todo, las tensiones prosiguieron. Esparta y Atenas chocaron nuevamente en
el 418 a. C. por una disputa territorial en Mantinea. Atenas decidió que Esparta había roto
los tratados, y la guerra recomenzó en 415 a. C. Los atenienses organizaron
una expedición contra Sicilia que concluyó en desastre, ya que la mayoría de los barcos
terminaron destruidos. La revuelta de las ciudades jonias de la Liga de Delos permitió a
Esparta imponerse en el campo de batalla. En el 404 a. C., una Atenas sitiada terminó por
capitular.
Esparta obligó a Atenas a acortar los Muros Largos en diez estadios (algo menos de dos
kilómetros) por cada extremo y a unirse a la Liga del Peloponeso. Los espartanos, sin
embargo, titubeaban respecto al sistema de gobierno que impondrían a la ciudad. Todo el
mundo estaba de acuerdo en la necesidad de poner fin a la democracia ateniense, pero se
dudaba entre una oligarquía radical bajo tutela espartana y otra más moderada, sin
guarnición espartana para sostenerla. El general Lisandro, gran artífice de la victoria contra
Atenas, impuso el gobierno de los Treinta Tiranos, de corta duración, aunque agobiante
para los atenienses por los altísimos impuestos que estaban obligados a pagar. Al mismo
tiempo, Pausanias permitió el derrocamiento y la huida de los Treinta y de sus partidarios,
y apoyó en cambio a los oligarcas moderados que se habían quedado en Atenas. Al
regresar a Esparta, Pausanias sería juzgado y, ocho años después de haber sido absuelto,
se vería condenado cuando Atenas volviera a tomar las armas contra Esparta.
El imperialismo espartano del siglo IV a. C.[editar]
Esparta se había lanzado a la Guerra del Peloponeso bajo la bandera de la libertad y de la
autonomía de las ciudades, amenazadas por el imperialismo ateniense. Pero, tras haber
vencido, haría otro tanto: impuso tributos, gobernantes títeres e incluso guarniciones. A
partir del 413 a. C., Tucídides la describía como la potencia que “ejerce sola desde ahora
la hegemonía sobre toda Grecia”.147
Esparta cambió en consecuencia de política ante Persia, haciéndose la portavoz
del panhelenismo. En primer lugar, se produjo la expedición de los Diez Mil narrada
por Jenofonte en la Anábasis, derrotada en el 401 a. C. En el 396 a. C., el diarca Agesilao
II fue enviado a derrocar a Tisafernes, sátrapa de Caria, y proteger a las ciudades griegas.
Guerra de Corinto, 395 a. C.[editar]
Plano de las partes en conflicto: Esparta y la Liga del Peloponeso Atenas y la Liga de Delos
Los sueños imperiales de Agesilao terminaron rápidamente, porque se le convocó de
vuelta a causa de los acontecimientos en Grecia: Atenas, Tebas, Argos y otras ciudades
se habían rebelado contra Esparta. Era el inicio de la Guerra de Corinto. La coalición fue
derrotada por Esparta en Coronea y Nemea (394 a. C.), pero Esparta perdió la hegemonía
marítima que tenía por entonces. Entre tanto, los persas se lanzaron a una contraofensiva,
y Atenas reconstruyó sus Largos Muros. Bajo la amenaza, Esparta terminó por firmar
la paz de Antálcidas, tanto con los griegos como con los persas (386 a. C.).
Esta paz, protegida por el Gran Rey persa, permitía en realidad a Esparta continuar su
política imperialista con la excusa de proteger la autonomía de las ciudades más
pequeñas. Esparta obligó a Argos a conceder a Corinto su independencia, e incluso
a Olinto a respetar la autonomía de sus ciudades de la Calcídica. En el 378 a. C., sin
embargo, el conflicto volvió a aparecer tras una razia espartana contra El Pireo. Concluyó
con la paz entre Atenas y Esparta (371 a. C.), preocupadas ambas por los avances
de Tebas.
Batalla de Leuctra, 371 a. C.[editar]
Esparta lanzó de inmediato un ataque contra la ciudad beocia que terminó en el desastre
de Leuctra. El general tebano Epaminondas destrozó el ejército espartano comandado
por Cleómbroto I y organizó una poderosa ofensiva contra Esparta. Ésta se vería obligada
a reclutar a numerosos ilotas a fin de proteger la ciudad. Fue el final de la hegemonía
espartana.
Declive del poder espartano[editar]
En el siglo V a. C., los espartanos propiamente dichos, los “Iguales”, representan una
pequeña parte de la población global de la ciudad. En el 480 a. C., el rey Demarato estima
el número de hoplitas movilizables en algo menos de 8000 (Heródoto, VII, 234). Esta
cantidad caerá a lo largo del siglo V a. C., principalmente a causa del terremoto
del 464 a. C. que, según Plutarco (Cimón, 16, 4-5) destruyó el gimnasio, matando a toda
la efebía de Esparta, así como a la revuelta de los ilotas, que supuso diez años
de guerrilla. Así, cuando se dio la batalla de Leuctra (371 a. C.), no había más que 1200
hoplitas movilizables, de los cuales 400 murieron durante el combate.
El número de los periecos era superior al de los Iguales. Se puede estimar que había unas
cien aglomeraciones de periecos, pues dice Estrabón que Esparta era conocida como «la
ciudad de las cien villas». Los ilotas (o siervos) pueden calcularse entre 150 000 y
200 000. De acuerdo con Tucídides, se trataba del grupo servil más numeroso de Grecia.
La hegemonía espartana fue clara entre 403 a. C. y 371 a. C. Tras la batalla de Leuctra, no
solamente perdió Esparta dicha hegemonía, sino también la mayor parte de Mesenia y
la Liga del Peloponeso, que quedó disuelta.
Caída de Esparta, 222 a. C.[editar]
Derrotas en las batallas del siglo III a. C.
La irrupción de Macedonia en la arena política griega tampoco mejoraría las cosas. En
el 330 a. C. el rey Agis III atacó a Antípatro, lugarteniente de Alejandro Magno, a la cabeza
de una coalición peloponesa, pero fue vencido y muerto en la batalla de Megalópolis.
Durante la Guerra Lamiaca (a la muerte de Alejandro, en el 323 a. C.), Esparta se hallaba
demasiado débil para participar.
La debilidad de Esparta permitiría medrar a la Liga Aquea, mientras que las revoluciones
de Agis IV y Cleómenes III minaban las instituciones de la ciudad. Este último se enfrentó
con algún éxito a los aqueos, pero la intervención macedonia de Antígono III supondría la
terrible derrota de Selasia, que condujo a la toma de Esparta en el año 222 a. C., que por
primera vez en su historia, la ciudad se vio vencida puertas adentro. Esparta, que venía de
recuperarse de una debilidad militar alarmante, perdió a casi todos sus hombres aptos
para el ejército.
Traición de Roma, 197 a. C.[editar]
Para recuperar su poder, Esparta se vio forzada a realizar alianzas estratégicas. En
el 207 a. C. llegó al trono Nabis, que poco después se convertiría en tirano de Esparta y
reiniciaría la guerra contra los aqueos. En el 205 a. C. Esparta se alió con Roma,
modificando de raíz el equilibrio de fuerzas en la región. Los aqueos se apresuraron a
firmar también tratados con Roma, enemistada por entonces con Macedonia. En
el 197 a. C. Roma, en alianza con las demás ciudades griegas, se volvió contra Esparta,
que se vio obligada a firmar la paz en el 195 a. C. Perdió con ello una parte importante de
su territorio, el derecho a reclutar periecos, su puerto (en Gitión) y casi toda su flota.
En el 192 a. C. la Liga Aquea obligó a Esparta a ingresar en sus filas. Los espartanos se
vieron forzados a derruir sus muros (los primeros de su historia, que Nabis había mandado
edificar), libertar a los ilotas, abolir la “agogé” o educación específicamente espartana, etc.
Se creó una situación de gran inestabilidad social que no se calmaría hasta el 180 a. C.,
cuando quedaron sin efecto las prohibiciones y regresaron los exiliados.
Las tensiones con la Liga Aquea, sin embargo, no habían terminado. En el 148 a. C. los
aqueos atacaron y derrotaron a Esparta. Roma intervino, exigiendo que Esparta y Corinto
quedaran separadas de la Acaya. Los aqueos, furiosos, retomaron las armas, pero fueron
aplastados por Roma en el 146 a. C. Esparta se hallaba en teoría en el bando vencedor,
pero en la práctica perdió sus ciudades periecas, que formaron por su cuenta la koinonía
(alianza) de los Lacedemonios. Esparta no era ya más que una ciudad de segundo orden,
autónoma pero aislada, muy lejos de su esplendor de antaño.
Ruinas del teatro de Esparta.
Durante la dominación romana, ya sin posibilidades militares, políticas y económicas,
Esparta se concentró en la educación espartana. Ésta se endureció, atrayendo a los
“turistas”, ávidos de ritos violentos y extraños: Esparta había pasado a ser un circo
romano. De este modo, los combates rituales que tradicionalmente se habían disputado en
el santuario de Artemisa Ortia, bajo la dominación romana pasaron a convertirse en la
“dimastígosis”: los niños eran flagelados, en ocasiones hasta la muerte. Cicerón lo relata
en las Tusculanas (II, 34): la multitud que acude al espectáculo es tan numerosa que se
hace necesario construir un anfiteatro delante del templo para acogerla. Este espectáculo
atraerá turistas hasta el siglo IV de nuestra era, como lo testimonia Libanio (Discursos, I,
23).
Esparta fue saqueada por los hérulos en el 267 d. C., y definitivamente arrasada
por Alarico I, rey de los visigodos, en el 395 d. C. Los bizantinos edificarían luego la ciudad
de Mistra cerca de las ruinas de la antigua Esparta.
Agricultura, alimentación y dieta[editar]
Artículos principales: Agricultura en la Antigua Grecia y Alimentación en la Antigua Grecia.
La agricultura de Esparta consistía principalmente en cebada, vino, queso e higos. Estos
productos se cultivaban localmente por cada ciudadano espartano en su kleros y eran
atendidos por ilotas. Los ciudadanos espartanos debían donar una cierta cantidad de lo
que producían sus kleros a la sisitía o comedor. Estas donaciones a la sisitia eran una
obligación para cada ciudadano espartano. Toda la comida donada se redistribuía para
alimentar a la población espartana de esa sisitia. 148 Era un plato típico tradicional espartano
un brodio llamado sopa negra que tenía fama de ser sumamente incomestible. Los ilotas
que cuidaban las tierras se alimentaban con una porción de lo que cosechaban. 149
Economía[editar]
Artículos principales: Economía en la Antigua Grecia y Artesanía de la Antigua Grecia.
El modelo económico de Esparta se basaba en una ideología antieconómica
particularmente fuerte. En teoría, estaba prohibido a los homoioi («Iguales») ejercer una
actividad productiva, que constituía el dominio exclusivo de los periecos e ilotas. Estos
últimos eran los responsables de explotar los cleros (terrenos) de los espartiatas, a los
cuales pagan un alquiler (apophora). Al igual que los griegos en general, los perieocs se
dedican principalmente a la agricultura, y probablemente también a la artesanía y el
comercio.
La mayoría de los historiadores coinciden en que durante la época arcaica Esparta no
tenía una ley que prohibiera el dinero.150 Varios testimonios también atestiguan que los
lacedemonios hicieron uso de moneda en la era clásica.150 A raíz de la guerra del
Peloponeso, la ciudad se preguntó sobre la oportunidad de acuñarlas y emitirlas. 151
Finalmente, decidió mantener su moneda de hierro para intercambios privados, y reservar
el uso de metales preciosos para los negocios del Estado. Se unió a las filas del resto de
Grecia a principios del siglo III a. C., desde el reinado de Areo I, que, al igual que los
monarcas helenísticos, emitió monedas con su efigie y su nombre. 152
A pesar del igualitarismo de la reforma de Licurgo, la riqueza se distribuía muy
desigualmente entre los espartanos. Heródoto menciona a individuos «de nacimiento
distinguido y de los más ricos de la ciudad». 153 En el siglo IV a. C., Aristóteles señala que
algunos poseían una gran riqueza, mientras que otros casi no tenían nada, y que la tierra
se concentraba en manos de unos pocos.154 Si lo que refiere Plutarco es creíble, solo cien
personas poseían tierras en el siglo III a. C.155
Arqueología[editar]
Redescubrimiento arqueológico[editar]
Uno de los primeros occidentales en visitar Esparta fue Ciriaco de Ancona, en 1436.
Se sabe que a principios de la década de 1620, Sir Thomas Roe, embajador de Carlos
I en Constantinopla, empleó a varios agentes «arqueólogos» que viajaron por el Imperio
otomano. Había estado a cargo de la creación de colecciones de antigüedades para
diferentes clientes y competidores: el propio rey y dos de sus favoritos, Arundel y George
Villiers. Uno de los agentes de Roe exploró las islas del Egeo, Atenas y Esparta. Compró
muchas antigüedades y mármoles. Sin embargo, es imposible saber más. Su muerte
en Patras antes de que pudiera enviar su cargamento a Roe le impide saber más sobre
él.156
La llanura de Esparta en la época de la Expedición de Morea, por Abel Blouet.
La célebre Lacédémone ancienne et nouvelle, Où l'on voit les Mœurs, & les Coutûmes des
Grecs Modernes, des Mahométans, & des Juifs du Pays… Par le Sieur de la Guilletière,
publicado en París en 1676, un año después de la descripción desde Atenas por el mismo
autor, de Guillet que afirmó utilizar los recuerdos de su hermano que había viajado por el
Imperio otomano, era una falsificación (como la descripción de Atenas) concebida a partir
de varias obras de eruditos que nunca salió de su despacho. 157 Por el contrario, la
descripción del comerciante británico Bernard Randolph, que data de 1687, es confiable.
Estuvo allí. Pero estaba más interesado (como comerciante) en las realidades económicas
que en las antigüedades. Nos dice que las llanuras de Esparta son «agradables, llenas de
pequeños pueblos, olivos y moreras». 158
El abad Fourmont, enviado a Grecia por Luis XV, regresó con muchas inscripciones, gran
parte de las cuales afirmó procedían de Esparta. Se demostró en 1791 que eran falsas, lo
que llevó a cuestionar todo lo que Fourmont había informado. Su primera carta de Esparta
está fechada el 20 de abril de 1730. El sitio estaba prácticamente vacío. Como la ciudad
tenía pocos edificios en la antigüedad, no había casi nada a comienzos del siglo XVIII. Fue
quizás por esta razón que Fourmont comenzó a compensar la ausencia por invenciones.
En su carta, afirma haber contratado a unos treinta trabajadores, no pasar un día sin
descubrir, a veces descubrir más de veinte inscripciones al día, tener listas completas de
éforos, sacerdotes y sacerdotisas, gimnasiarcas, etc., y haber descubierto las tumbas de
Lisandro y Agesilao II. Describe la ciudad como «una cantera de inscripciones en mármol
[que él] explota descaradamente, derribando sus paredes y templos». Permaneció allí
hasta junio de 1730.159
Excavaciones arqueológicas[editar]
A los viajeros, en su mayoría ingleses, que a principios del siglo XIX atravesaron los
montes del Peloponeso para ir a Laconia, les decepcionó la visión de unas cuantas ruinas
diseminadas. No obstante, de sus cuadernos de viaje nació la idea de realizar
excavaciones sistemáticas.160
En la segunda mitad del siglo XIX, comenzó la era de excavaciones en la región. El
primero en emprender una campaña con bases científicas fue el griego Ch. Tsountas, en
diversos yacimientos de Laconia, durante los dos últimos decenios de dicho siglo.
Identificó el Amicleo, santuario de Apolo que recibía este nombre del barrio de Esparta en
cuyas proximidades se encontraba Amiclas.160
El arqueólogo alemán A. Furtwängler continuó las excavaciones a comienzos del siglo XX.
La acrópolis de Esparta, el santuario de Artemisa Ortia y el Meneleo fueron excavados por
la Escuela Británica de Atenas en 1906. n 1929, publicaron el resultado de los hallazgos
del santuario de Artemisa Ortia, que contribuyó a echar por tierra tópicos sobre Esparta. 160
En el siglo XX los arqueólogos griegos concentraron sus esfuerzos en Amiclas y en el
territorio de la ciudad antigua. 160
Restos arquitectónicos[editar]
Situada en el corazón de Laconia, un poco al norte de la moderna ciudad homónima,
contribuyeron a su defensa sobre todo las márgenes pantanosas del Eurotas, a lo largo del
cual corría en la antigüedad la principal vía de acceso de la ciudad. De los puentes del río
quedan restos. Por este motivo Esparta estuvo mucho tiempo sin murallas. El
rey Agesilao dijo con orgullo refiriéndose a sus conciudadanos: «estas son las murallas de
los lacedemonios».
Muralla
Data del principios del siglo III a. C. Son visibles tramos de una fortificación de época
tardorromana y bizantina cerca de la acrópolis. El perímetro de la muralla helenística sigue
la línea de alguna de las colinas que circundan la acrópolis, a excepción de las modestas
alturas del lado noroccidental, separadas por la muralla del valle del Magoula. 161
Sistema viario
El sistema viario antiguo se ha conservado en parte en el trazado moderno. La calle que
recorrió Pausanias desde el ágora al teatro es la que en la actualidad, al salir de Esparta,
conduce a Mistrás, localidad que en época bizantina alcanzó gran importancia en
detrimento de la propia Esparta.162
Templo de Atenea
Templo de Atenea Calcieco.
La carencia de santuarios y edificios suntuosos daba a Esparta un aspecto arcaico. En la
acrópolis, en una colina baja sin construcciones defensivas, se encontraban edificios
modestos como el templo de la divinidad poliada, Atenea. Los arqueólogos británicos
sacaron a la luz restos del muro exterior y fragmentos de láminas de bronce sin
decoración. Según Pausanias, fue Gitidas el autor de dichas láminas de bronce con las
que decoró el templo. Realizó la estatua de culto de la diosa que recibió el nombre de
Calcieco («de la casa de bronce»), representada en monedas de la época tardía. Atenea
en posición frontal, con casco, escudo redondo en la mano derecha y lanza en la izquierda
levantada, va ataviada con un vestido con decoración de franjas horizontales. 163
Teatro
Teatro.
El teatro del que habla Pausanias aprovecha la pendiente natural de la acrópolis bajo el
recinto de la Calcieco. Se construyó en el período helenístico y se restauró y revistió de
mármol en el siglo I a. C.. El teatro carecía de una escena permanente: se utilizaba una
escena móvil de madera que se empujaba sobre rieles hasta ser colocada delante de la
orquesta. En el siglo III se le dotó de un edificio escénico permanente.
Los godos destruyeron el teatro en el año 396. 164
Leonideo
El Leonideo de Esparta no tiene ninguna relación con la tumba de Leónidas I, es un templo
pequeño o naiskos. Situado entre la ciudad moderna y la acrópolis, lejos del teatro, consta
de un pronaos y una cella de la época helenística.165
Santuario de Artemisa Ortia
Artículo principal: Santuario de Artemisa Ortia
Ofrendas votivas halladas en el santuario.
El santuario se hallaba al sureste de la acrópolis muy cerca de la orilla occidental del
Eurotas, en el barrio conocido con el nombre de Limnai, es decir, «pantanos». El santuario
excavado por la Escuela Británica a principios del siglo XX, constituye junto con el teatro y
el templo de Atenea Calcieco uno de los edificios que la arqueología ha podido identificar
con seguridad.165
Durante siglos fue sede de un culto, y los objetos votivos encontrados, sobre todo marfiles
y cerámicas, constituyen, por su gran calidad el testimonio de la artesanía laconia de
época arcaica. Al altar primitivo se añadió un templo, primero de pequeñas dimensiones
con una fila de columnas en el centro y paredes de madera y adobe, y después tras una
inundación del Eurotas ocurrida en los primeros decenios del siglo IV a. C., el templo de
piedra, de mayores dimensiones, pero todavía relativamente modestas, del que hoy son
visibles los cimientos. En la época romana, frente al templo y en línea recta con el altar se
construyó una cávea teatral para que los espectadores pudieran asistir a las ceremonias
arcaicas en honor de la diosa, entre el ellas el rito de la fustigación de los niños. El culto de
Artemisa Ortia comprendía también danzas y representaciones teatrales: de ello son buen
prueba las numerosas máscaras de terracota halladas en el santuario. 165
La explicación del epíteto Ortia es complicado. Quizá fue una diosa del segundo
milenio a. C., cuyo culto se fundió con el de una diosa del Olimpo. La diosa aparece en
pequeñas placas de plomo y marfil generalmente bajo el tema iconográfico de la potnia
theron (señora de los animales) con pólos (un tocado alto) de plumas, alada y con pájaros
en ambas manos: las ofrendas (tortugas, peines) demuestran la relación de la diosa con el
mundo femenino (la tortuga se consideraba el animal prolífico por excelencia), mientras
que las fuentes literarias atestiguan la importancia del culto para la iniciación masculina
(diamastigosis, fustigación ritual): los ritos que se celebraban en el santuraio
representarían etapas en la iniciación de los jóvenes espartanos en la agogé. 165
Menelaion
Artículo principal: Menelaion
En este templo se rendía culto a Helena y Menelao. Se encontraba extramuros, cerca
de Terapne y era de pequeño tamaño. Aunque la estructura de los restos que han
pervivido son de época clásica, se alza sobre un templo más antiguo, que, habida cuenta
de los objetos votivos hallados, se remonta a la época micénica. 165
Hallazgos arqueológicos[editar]
Mosaico de Alcibíades.
Mosaico encontrado en Esparta que representa al mítico Aquiles en Esciros.
Religión y libaciones. Relieve hallado en Esparta.
Mosaico El rapto de Europa.
Ánfora que representa las carreras de caballos en los Juegos Olímpicos.
Cultura[editar]
Artículo principal: Laconismo
Literatura[editar]
El primer ejemplo del alfabeto laconio se remonta a mediados del siglo VIII a. C.: es la
dedicatoria de un aríbalo de bronce encontrado en el Menelaion.166 La nitidez de las letras,
incisas en una superficie bastante dura, implica un cierto hábito y sugiere que la
alfabetización ya estaba muy extendida. En general, se estima que se remonta a alrededor
de 775 a. C.167
Estesícoro.
A finales del siglo VII a. C., Esparta se enorgullecía de poseer uno de los más grandes
poetas elegíacos griegos,nota 4 Tirteo. Su origen ha sido discutido desde la antigüedad;
La Suda, un diccionario bizantino, duda entre su nacimiento en Esparta o en Mileto, en
Jonia. De él se han conservado fragmentos de once elegías, que concilian el ideal
aristocrático heredado de Homero y el ideal de la ciudad. El orador Licurgo hace notar que
los espartanos que van a la guerra se reúnen para escuchar sus poemas. 168 Al mismo
tiempo, Alcman fue llevado a Esparta como esclavo, y luego liberado por su amo. Sus
poemas tenían tanto éxito que se leían todos los años durante el festival de las
Gimnopedias.169
Esparta también sabe cómo traer poetas reconocidos, como Tales de
Gortina, Terpandro o Timoteo de Mileto. Varias tradiciones los muestran, con sus cánticos,
para apaciguar una crisis (stasis) que sacudió a la sociedad espartana, convirtiéndola así
en precursora de Licurgo. En el siglo VI aC AD, según la tradición, la ciudad albergó a uno
de los maestros de la poesía lírica, Estesícoro.nota 5 Se ha conservado de él un fragmento
de un palinodia en el que niega que Helena alguna vez fuera a Troya,170 probablemente
por consideración a los espartanos que la consideraban una diosa. A comienzos del siglo
V a. C., Simónides de Ceos escribió un elogio fúnebre da los guerreros caídos en la batalla
de las Termópilas,171 que los espartanos parecen declamar cada año ante un monumento
a estos muertos, ya fuera en Esparta o en Termópilas.172
Curiosamente, Esparta ya no trajo poetas después de la llegada de Estesícoro y no
fomentó ningún autor. El analfabetismo de los espartanos era proverbial en la época
clásica entre los atenienses.173En realidad, es más que probable que los reyes, los oficiales
generales, éforos gerontes e hippeis supieran leer y escribir.174 En cuanto a los ciudadanos
comunes, Justino informa que durante las Guerras mesenias, los soldados espartanos
escribían su nombre y apellido en planchas de madera que sujetaban a sus brazos, 175 una
especie de antepasado de las placas de identificación militar. Plutarco también cita cartas
enviadas por madres espartanas a sus hijos soldados. Es difícil saber si estas dos
menciones son auténticas o no. De una manera más creíble, Aristófanes menciona a una
poetisa espartana, Clitagora, 176 y Jámblico menciona a varios pitagóricos espartanos.177
En el período helenístico, Esparta se abrió de nuevo a la literatura y produjo «anticuarios»,
es decir, eruditos, que se especializaron en las curiosidades de su propia historia. El más
conocido de ellos, Sosibio, dejó una serie de tratados sobre cultos y costumbres
espartanas, de los cuales el gramático Ateneo conservó algunos fragmentos. Al mismo
tiempo, las familias adineradas acostumbraban a enviar a sus hijos al exterior para
completar su educación; hay, por tanto, un cierto "Gorgo el Lacedemonio" entre los
discípulos de los famosos estoicos Panecio de Rodas.178 En la época romana, Esparta se
convirtió en uno de los centros griegos de educación superior. 179
Arte[editar]
El arte laconio floreció especialmente en el período arcaico; sus principales modos de
expresión fueron la cerámica, el bronce y el marfil.
La contribución de Laconia a la escultura está lejos de alcanzar la de otras regiones
griegas, pero se puede comparar con la de Beocia. Esparta tenía una escuela de estilo
dedálico en el siglo VII a. C., cuya producción restante consistía esencialmente en figurillas
de terracota. Los relieves funerarios del siglo siguiente son relativamente mediocres, pero
la estatua llamada Leonidas sugiere que el resto de la producción podría haber sido de
mejor calidad.180
Con respecto a la arquitectura, Tucídides observa: «si fuera desolada la ciudad de los
lacedemonios y solo quedaran los templos y los cimientos de los edificios, pienso que, al
cabo de mucho tiempo, los hombres del mañana tendrían muchas dudas respecto a que la
fuerza de los lacedemonios correspondiera a su fama». 181 Sin embargo, Esparta no está
desprovista de monumentos, como lo demuestran los capítulos que Pausanias dedica a la
ciudad:182 podemos mencionar las Skias (570-560 aC), odéon de forma circular, el templo
de Atenea en el Calcieco (finales del siglo IV aC) o la estoa persa, cuya construcción fue
financiada con los despojos de las guerras médicas. En las afueras de Esparta estaba
el santuario de Artemisa Ortia.
Bronces[editar]
Caballo de bronce de estilo laconio encontrado en Olimpia, c. 740 a. C., museo del Louvre.
Esparta también se distinguió, en la época arcaica, por sus trabajos de bronce. Sus
artesanos fundían figurillas cuyo ejemplo característico es el llamado caballo de Laconia,
notable por la impresión de estabilidad y el poder contenido que desprende. 183 Se
caracteriza por una cabeza muy larga, un cuello corto y una base rectangular con
aberturas con un apéndice en el que se asienta la cola del animal. Está hecho a partir de
un modelo de cera dura; el bronce, con una alta proporción de estaño, es arrojado por las
fosas nasales a un molde segmentado según la técnica de la cera perdida; la estatuilla
desmoldada no está sujeta a retrabajo. Este tipo de figura data de mediados del siglo
VIII a. C., predomina entre el exvoto geométrico de Olimpia. La producción de figurillas de
buena calidad persistió hasta el siglo V a. C. Mientras que los caballos generalmente
estaban concebidos para ser autónoms, la mayoría de las otras figurillas están diseñadas
para decorar artículos de lujo, como espejos. 180
Los artistas laconios también hicieron grandes vasos, como la crátera de Vix, de 1,64
metros de altura, que data de finales del siglo VI a. C., y de la que se desconoce su origen
exacto.
¿Un «espejismo espartano»?[editar]
En la Antigüedad[editar]
Ruinas de Esparta.
Esparta se diferenciaba en primer lugar de otras ciudades griegas. Homero menciona en
el Catálogo de los barcos el «aislamiento lacedemonio»,16 rodeada como estaba, por los
montes Parnón y Taigeto, donde, en la Odisea , se representa a Artemisa dirigiendo la
caza.184
Desde el final del período arcaico, sin embargo, Esparta emerge de su destino, primero por
el poder de su falange, y después por su sistema político, que muchos poetas y Heródoto
consideraban un modelo de eunomia, es decir de justicia y buen orden.185 Heródoto
representa así al rey espartano en el exilio Demarato advirtiendo al rey aqueménida Jerjes
I que los espartanos son «los más valientes de todos los hombres» y enfatiza que «la ley
es para ellos una maestra absoluta».186 Sin embargo, ninguna ciudad se dotó con una
constitución similar, incluso entre aquellas que adoptaron una forma de gobierno
oligárquica.
La admiración por el modelo espartano se desarrolló particularmente en Atenas. El primero
de estos «laconizantes» fue Cimón, que llamó a su hijo Lacedemonio.187 y persuadió en
464 a. C. al pueblo ateniense a ayudar a Esparta, golpeada por un terremoto. 188 Los
filolaconios eran reclutados principalmente por los partidarios de la oligarquía: Critias, líder
de los Treinta Tiranos que tomaron el poder en el año 404 a. C., es descrito como un
«filolaconio notorio»,189 para quienes la constitución de Esparta era la mejor de todas. 190
Por el contrario, Eurípides representa a sus personajes espartanos, Menelao y Hermíone,
como seres odiosos, obsesionados con la riqueza y el poder, brutales y engañosos. 191
A comienzos del siglo IV a. C., Esparta derrotó a Atenas en la larga Guerra del
Peloponeso. Muchos griegos atribuyen la victoria a la superioridad de la organización
política espartana.192 Este es especialmente el caso de la Constitución de los
lacedemonios, atribuida a Jenofonte, quien luchó contra su propia ciudad bajo las órdenes
del rey Agesilao II en la Batalla de Coronea y sometió a sus hijos a la educación
espartana. Por su parte, Platón denuncia la moda con la que, para imitar a los espartanos,
«nos magullamos los oídos, nos ponemos correas alrededor de los brazos, practicamos
constantemente en gimnasios, usamos ropas muy cortas, como si este fuera el motivo por
el que los lacedemonios superaron a los otros griegos». 193
Platón conocía bien a los filolaconios por haberlos frecuentado en su juventud. Su actitud
frente a Esparta es mesurada: elogia la eutanasia espartana y la sabiduría, basada en el
sentido común, pero denuncia en la República su transformación en timocracia, es decir,
en un régimen donde la búsqueda de honores era el principal impulsor. 194 En la primera
parte de las Leyes lamenta que la música esté tan olvidada en Esparta, pero elogia al
régimen político espartano por el equilibrio de poder -primero entre los dos reyes, segundo
entre los reyes, los gerontes y los éforos - que constituye para él el justo medio entre la
democracia y la monarquía.195
Aristóteles se muestra relativamente crítico en su Política. Para él, los ilotas no son una
buena solución para permitir que los ciudadanos sean liberados del trabajo, porque los
espartanos les temen permanentemente. Luego denuncia la demasiada libertad que
gozan las mujeres. Destaca el alcance de la desigualdad social y el hecho de que las dos
quintas partes del Estado son propiedad de mujeres. En el plano político, la elección
democrática de los éforos le parece peligrosa, porque lleva a la selección de hombres
pobres, por lo tanto venal; su poder le parece tiránico. la gerusía no se salva: sus
miembros son seniles, corruptos y propensos al favoritismo. Al igual que Platón en
las Leyes, culpa a Esparta por concentrarse exclusivamente en la virtud militar: su victoria
sobre Atenas resultó fatal, porque no sabía cómo manejar la paz.
Licurgo y los dos perros, anécdota edificante publicada por Plutarco, grabado de Otto Van
Veen, Emblemata Horatiana, 1607.
En el período helenístico, Esparta fue objeto de interés para los amantes de la filosofía
política, que tienden a idealizarla. Uno de los alumnos de Aristóteles, Dicearco escribió
una Constitución de los lacedemonios, que los espartanos apreciaron tanto que la leían
una vez al año a sus jóvenes. Los pitagóricos eran generalmente filolaconios. El tratado
Sobre la ley y la justicia, atribuido a Arquitas de Tarento, pero que es de hecho una obra
helenística, hace de Esparta el ejemplo del régimen ideal, una constitución mixta que
combina la democracia (hipagretas y koroi, es decir la guardia personal del rey), la
oligarquía (los éforos) y la monarquía (los reyes). De la misma manera, los cínicos recogen
los Apotegmas lacedemonios, que Aristóteles ya cita en Retórica como buenas máximas
de la moralidad práctica.196
Esparta ejerció también una atracción fuera de Grecia. Muchas de las ciudades de Asia
Menor o de la costa del Lacio pretendían hacerse, de una manera bastante fantasiosa, con
las colonias espartanas. El primer libro de los Macabeos 197 y las Antigüedades
judías de Flavio Josefo 198 informan de una carta atribuida al rey Areo I y enviada al sumo
sacerdote Onías I, en la que Areo proclama un origen común entre los espartanos y los
judíos. En 168 a. C., el sumo sacerdote Jasón, depuesto, llegó Esparta con la esperanza
de encontrar refugio gracias a este parentesco común. 199 En Italia, los sabinos creían que
eran descendientes de espartanos que abandonaron su ciudad madre por disgusto por su
austeridad.200
En Roma, hubo una corriente filolaconia en la República romana: Catón el Joven toma a
los espartanos como modelos19; Bruto renombró Eurotas un curso de agua de su
propiedad en el campo y le asignó un estilo laconio cuando escribió en griego. 201 Las
instituciones romanas a menudo se comparaban con las de Esparta: los
dos cónsules recuerdan a los dos reyes, mientras que el Senado evoca la gerusía. Durante
el Imperio romano, los estoicos admiraban la austeridad de los espartanos, su negativa a
reconocer la derrota y su desprecio por la muerte. Plutarco escribió la biografía de Licurgo,
Agesilao II, Lisandro, Agis IV y Cleómenes III, y recopiló las Máximas de espartanos.
Posteriormente, la influencia espartana fue menos pronunciada. La Segunda
sofística estauvo interesada principalmente en Atenas, pero recurría a Esparta para
proponer temas de retórica: «¿Deberíamos poner murallas a Esparta?» «¿Deberían los
presos de Esfacteria ser castigados por cobardía?».202
En la época moderna[editar]
Representación ideal de Esparta, ilustración de las Crónicas de Núremberg", 1493.
En el Renacimiento, Esparta, y no Atenas, se consideraba el arquetipo de los valores
morales de la Antigüedad. El humanista italiano Pier Paolo Vergerio exaltó los méritos
educativos de Esparta en su tratado (circa 1402) sobre la educación de los jóvenes
príncipes. En 1436, Ciriaco de Ancona visitó las ruinas de la ciudad y lamentó la
desaparición de «esta ciudad noble», símbolo de «virtud humana» y «famosa por la
integridad de su alma».203 Lacedemonia se convirtió en el símbolo del régimen mixto en las
ciudades-estado italianas, y el contramodelo del absolutismo real en Francia,
especialmente en el pensamiento protestante, principalmente el de los monarcómacos. El
modelo espartano se difundió bajo la influencia de las muchas traducciones de Plutarco. 204
A través de Platón y Plutarco, Jean-Jacques Rousseau ve Esparta como «el mismo tipo de
sociedad política justa» y «el estado donde la virtud era la más pura y duró más tiempo»,
según la universitaria Paule Monique Vernes; Rousseau la prefería frente a Atenas24,25. 205
206
Solo Voltaire y el Baron d'Holbach, entre los más conocidos, prefieren la democracia de
Atenas. La Revolución francesa se refirió mucho a Esparta hasta la caída de Robespierre.
Este último se refiere a Esparta abundantemente, la cual conservaba «la cohesión de la
sociedad y el cuerpo político» lacedemonio, mientras que a veces se distancia de este
modelo. Después de su muerte, los republicanos abandonan el ideal de Esparta, a la que
juzgaban por reprimir la libertad bajo la autoridad, a favor de Atenas y Roma, excepto unas
pocas reminiscencias en las obras de François Babeuf y los «Iguales». En reacción, fue el
turno del teórico contrarrevolucionario Joseph de Maistre para retornar al referente
espartano. Parte de la erudición alemana (Karl Ottfried Müller, especialmente en Los
Dorios, y Werner Jaeger), y algunos franceses como Maurice Barrès (Le Voyage de
Sparte) veían en ella el genio de la «raza" doria», la «encarnación de una política
conscientemente racista, guerrera y totalitaria».207204208 Por el contrario, el historiador Henri-
Irénée Marrou denuncia el «espejismo espartano»:nota 6 "lejos de ver en el ἀγωγή un
método seguro para engendrar la grandeza, denunció la impotencia radical de un pueblo
vencido que se ilusiona. Para él, la desgracia de Esparta es haber madurado demasiado
pronto. Al querer preservar la herencia de la época arcaica, en la que Esparta también
conoció tanto la educación militar como las artes, se aferró a una actitud de rechazo y
defensa, no conoció más que el culto estéril de la diferencia incomunicable.
En la época contemporánea[editar]
En 1928, Adolf Hitler escribió que Esparta era el modelo del próximo Tercer Reich por ser
el «primer estado racista» de la Historia y el arquetipo del Estado ario. Después de
la Segunda Guerra Mundial, Esparta es movilizada por el escritor fascista Maurice
Bardèche, que pretende mostrar que la extrema derecha radical no se puede reducir a los
estados que acabaron derrumbándose.208 Maxime Rosso explica esta evolución:
«Ya no es a través de Plutarco que nos acercamos a Lacedemonia; es reemplazado por
los poetas griegos muy antiguos de los siglos VII y
VI a. C., Tirteo, Alcman, Baquílides o Píndaro. Por lo tanto, ya no nos referimos al
legislador mítico, sus leyes e instituciones; preferimos magnificar a un pueblo que habría
aumentado por sus cualidades intrínsecas. El concepto de raza ha reemplazado al de la
ley.»
Debido a este uso por la extrema derecha, Esparta se vuelve tabú en el
ámbito historiográfico hasta la década de 1980. Su percepción popular cambió con la
reinterpretación occidental de Frank Miller, autor de la historieta 300 adaptada al cine en
2006 con el título de 300. En Francia, Los Identitarios utilizan abundantes referencias
espartanas.208 En Grecia, el partido de extrema derecha Amanecer Dorado se defiende de
las acusaciones de referencias al nazismo al afirmar que este último copió a
los grecorromanos, y en particular a Esparta, que sería su verdadero modelo. 208
Frases célebres[editar]
«Vencer o morir».209
«Vuelve con el escudo o sobre él» (Ἢ τὰν ἢ ἐπὶ τᾶς Ē tan ē epí tās;
literalmente «con esto o sobre esto» dicho al presentar el escudo al
guerrero).210
«Los espartanos no preguntan cuántos son los enemigos, sino dónde
están».211