La caja roja.
Manual de imaginación literaria
2020
Dorelia Barahona
Dorelia Barahona Riera nació en Madrid, de padre costarricense y madre mallorquina,
y creció en San José de Costa Rica, ciudad en la que aún reside. Es escritora, pintora y
filósofa, así como profesora e investigadora en la Universidad Nacional de Costa Rica.
Su novela De qué manera te olvido fue galardonada con el Premio Juan Rulfo en
1989, la cual fue publicada en México, en Costa Rica (2004) y en Guatemala (2007).
Ganó el Premio Universidad de Costa Rica en poesía (1996) por La edad del deseo.
También ha publicado las siguientes novelas: Retrato de mujer en terraza (1995,
2003), Los deseos del mundo (2006, 20015), La ruta de las esferas (2008, 2015), con
la que ganó el premio Aportes (2007), Zona Azul (2019), Ver Barcelona (2016, 2020)
y Milagros sueltos (novela colectiva) (2008) que está colgada en la página de
literatura electrónica de la biblioteca virtual Cervantes). Ha escrito cuentos reunidos
en tres libros: Noche de bodas (1991), La señorita Florencia (2003) y Hotel Alegría
(2011). Además, ha incursionado en la dramaturgia con dos títulos publicados:
Doña América (2009) y la obra ganadora de IBERESCENA, Y.O. Yolanda
Oreamuno (2010) y es autora de dos libros de ensayos: Maestr@ de obras
( 2013) y Cartografías de la belleza ( 2019). El presente trabajo
metodológico es el resultado de sus clases y talleres de estética y
creación literaria.
Dedicado a
A todos los amigos que conocí dando mis talleres y siguen escribiendo.
A los que encontraron una cucaracha luminosa en el papel, como decía Joaquín
Gutiérrez escritor y maestro.
A quienes encontraron la respuesta que buscaban en la palabra aunque no
escriban.
A todos los que formamos cadenas de estímulos dentro del trabajo literario
porque creemos en su poder de transformación.
A los lectores.
808.02
B224c Barahona Riera, Dorelia, autor (a)
La caja roja: manual de imaginación literaria [recurso
electrónico] / Dorelia Barahona Riera – Primera edición –
San José, Costa Rica: D. Barahona R., 2020.
1 recurso en línea : PDF ; 16 Mb.
ISBN 978-9968-49-516-5
Portada realizada por Santiago Fornaguera.
1. Arte de escribir – Manuales I. Título
Fotografías y dibujos propiedad de la autora.
Se incluyen nuevas notas a la edición y la revisión ampliada de varios tópicos.
SINABI/UT 20
Indice
Sobre el Método.
La caja y sus herramientas.
Primera Estación. Recuerdo de imágenes.
El taller de costura.
Lo que dejaron los dioses.
Segunda Estación. El color de las palabras.
Ejercicios de la primera y segunda Estación:
1 Paraíso.
2 El demiurgo contemporáneo.
3 El primer recuerdo.
4 Un sueño.
5 Emociones.
6 Objetos.
Tercera Estación. Imitación.
Ejercicios de la tercera Estación:
1Paseo.
2 Argumento.
3 Pensamiento.
4 Acción.
5 Peripecia.
6 Reconocimiento.
7 Catarcis.
Cuarta Estación. Neuronarrativa.
Ejercicios de la cuarta Estación:
1 Limón, sal y chocolate.
2 Ver.
3 Cinco sentidos.
4 Palabras neológicas.
5 Azar.
6 Pasión.
7 Lo doméstico.
8 La historia.
Quinta Estación. La trama como reconstrucción terapéutica.
Ejercicios de la quinta Estación:
1 El espejo.
2 Autoedición.
3 El selfie.
4 La semilla.
Sexta Estación. El sistema.
Ejercicios de la sexta Estación:
1 Los otros.
2 El chisme.
3 El periodista.
4 Una historia para Virginia.
5 Mapa.
6 Escenografía.
7 Paisaje.
La séptima Estación. Retórica y poética.
Ejercicios de la séptima Estación:
1 Figuras.
2 Discurso.
3 Carta de amor.
4 La mentira.
5 Ritmo, resonancia y armonía.
6 Placer.
7 Contrarios.
8 Piedra y agua.
9 Cable.
Octava Estación. Forma y estructura.
Ejercicios de la octava Estación:
1 Párrafos.
2 Mensajes.
Novena Estación. Historia y Personaje.
Ejercicios de la novena Estación:
1 Ficha del personaje.
2 El vestuario.
3 Diálogo.
4 Acción.
5 Ruta.
Décima Estación. Fábulas y Guiones.
Ejercicios de la décima Estación:
1 Esquema
2 Un día.
3 Pensar.
Onceava Estación. El que narra el acontecimiento.
Ejercicio de la onceava Estación:
1 La voz.
Doceava Estación. La temporalidad.
Ejercicios de la onceava Estación:
1 Tiempo.
2 Paralelas.
3 Giros.
4 Polifonía.
Treceava Estación. Valores y Prejuicios.
Ejercicios de la treceava Estación:
1 Los botones.
2 La belleza y la fealdad.
Catorceava Estación. La historia secreta.
Ejercicios de la catorceava Estación:
1 Secreto.
2 Lo doble.
Quinceava Estación.Un recorrido por los estilos.
Ejercicios de la quinceava Estación:
1 Calila y Dimas.
2 La Divina Comedia.
3 Cumbres Borrascosas.
4 El Vertedero.
Otros recursos literarios.
Dieciseisava Estación. Ingeniería de sentido.
1 El plano.
Definiciones de otros.
Referencias Bibliográficas.
Sobre el método
Sentarse frente al teclado con un café caliente y empezar a escribir sobre lo
que ya se ha planeado en la mente es un acto que resulta muy conocido, y es
un buen inicio para un método de creación, pero es solo aparente. Escribir en
realidad es una práctica invisible. Sus partes son elaboradas y ensambladas en
la mente con el material que percibimos. Lo que comprendemos es lo que el
lenguaje traduce de todo el proceso. Así que si vemos a alguien frente a un
teclado con un café caliente, estamos observando la punta del iceberg de todo
método de escritura. Pero no hablemos de la escritura sino de las escrituras,
porque suceden tantas como subjetividades existen y este libro, ni la suma de
todos los libros, dará en el clavo de ser el mejor método.
Hay escrituras como hay narradores y narradoras, si bien algunos se enfrentan
al teclado con la desesperación de un náufrago urbano, también los hay que se
quedan inmóviles, viendo por la ventana ponerse el sol, hasta que algo en su
estado interior los convoca a acercase a la máquina o a la hoja. Algunas
diferencias sí se pueden encontrar entre un hombre que escribe y una mujer
que escribe, aunque todos por igual exorcizamos partes de nuestro yo.
He observado que para los hombres la creación literaria es una región para
descansar y dejar de ser el que se es en la realidad, dándose permiso de
desaparecer, o de ser raptado por el triángulo de las musas para que aparezca
el otro, el que es libre de ciertos roles. Para las mujeres la creación literaria es
lo contrario: es una región donde Ser realmente. La mujer reúne sus partes
dispersas por el imaginario patriarcal en la narrativa. Es dueña de sus medios
de expresión finalmente y los utiliza para reivindicar lo que generalmente le es
imposible decir. Esto sucede también con sensibilidades femeninas y
masculinas más allá de su sexo en una suerte de movimiento constante entre
la Fuerza Yin y la fuerza Yan por decirlo de alguna manera. Esta apreciación
por supuesto es subjetiva y salvo esta diferencia de acercamiento a la
expresión literaria según el género, puede cualquiera escribir de cualquier tema
si se toma la tarea de hacerlo. Las personalidades en cambio sí buscan temas
acordes con su Si mismo, con lo que se identifican o son afines: lo doméstico,
lo bélico, lo transitorio, lo poético, lo fantasioso, lo romántico, lo migratorio, lo
personal, lo natural, lo nómada o el permanente laboratorio narrativo y así
podemos seguir nombrando tópicos tras tópicos, ya que la literatura es un
formato de representación de las ideologías y las sensibilidades humanas y en
cada cabeza un mundo y éste en la página escrita.
Otro aspecto interesante al analizar la escritura de hombres y la escritura de
mujeres, es la planteada por la teórica feminista J. Kristeva. Para ella la
escritura de la mujer sigue el ritmo de su cuerpo en el sentido de dar vida, y
fluye placenteramente a lo largo de la narración en toda su diversidad, en tanto
que el hombre se centraliza en su condición, y desde ella ve y explica el
mundo, pero este es un tema para la crítica y no para un método de creación
así que pasemos a algunos ejemplos sobre lo que sí se puede visibilizar de
algunos métodos literarios:
George Orwell, Mark Twain, Edith Wharton, o Marcel Proust preferían
acostarse para crear y escribieron muchos de sus libros en una cama.
Algunos por el contrario prefieren hacerlo de pie, generalmente frente a una
ventana, como Hemingway lo hacía en La Habana, y Charles Dickens y Virginia
Wolf en Inglaterra.
Otros más excéntricos prefieren escribir desnudos, haciéndole trampa al pánico
a la hoja en blanco, al ser ellos mismos esa hoja, o los hay muy organizados
que elaboran fichas y le ponen colores para planificar la estructura antes de
lanzarse a la hoja en blanco como Vladimir Nabokov, que escribe sus fichas y
luego les cambia el lugar en el tiempo de la historia, para jugar con la
temporalidad, como se suele hacer en las teleseries o el cine. En mi caso tomo
apuntes en cuanto papel encuentre cerca de la mesa de trabajo y diseño algo
parecido a una hoja de ruta, donde apunto los personajes y sus acciones y
luego voy tachando e incluyendo.
Cualquiera que sea el método visible este es el resultado del método invisible
que yo llamo aquí la Caja Roja.
...
Imagínese mi muy querido lector una caja roja. Una caja similar a la caja de
herramientas que usan los carpinteros, de madera o de metal, con la salvedad
de que esta vez se trata de una caja roja que habita en la mente y que los
escritores solemos tener a mano a la hora de escribir. Mi caja roja la tengo
aquí, abierta junto a la pantalla ahora que escribo este manual, a la espera de
ser utilizada. Es una caja que guarda maravillosos recursos y quiero compartir
lo que contiene en las siguientes páginas. Mi deseo es que cada quien tenga
su caja roja. Pero no solo que la tenga, sino que aprenda a utilizar cada una de
sus herramientas. Verá que la mayoría se pueden utilizar en conjunto o por
etapas, según el proyecto que desea narrar. Sí, sé que hablo de arte literario
como si hablara de carpintería y es que en efecto, narrar tiene mucho de
creación operativa, invisible como ya se va viendo, cuyo material es la
imaginación. Empecemos por el inicio.
...
Las artes literarias pertenecen a las prácticas vivas de los pueblos, siempre en
construcción y en proceso de cambio. Al igual que las sociedades toman
nuevas formas de organización, así también el arte lo hace. Ya no se trata solo
de comprender la novela, el teatro, el guión, la crónica o la poesía que han sido
los géneros tradicionales a lo largo de la historia. En la actualidad coexisten
subgéneros, textos híbridos y nomadismos artísticos que proponen literaturas
transhumantes, muy acordes con el espíritu contemporáneo.
Son muchas las escuelas de escritura y grupos literarios en dónde se puede
aprender sobre estas modalidades de escritura, y que por cierto incluyo una
breve lista al finalizar el libro. Todas tendrán en común a la narrativa como una
brújula, como el arte de saber contar, sea cual sea el género.
Parafraseando a García Márquez en el documental La escritura embrujada,
narrar sigue siendo el arte de saber dónde poner un adjetivo y quitar otro. Esa
es la carpintería que hace que el lector se mantenga embrujado desde el inicio
al fin.
La metodología propuesta en este manual es por lo tanto el resultado de mis
propios programas al dar lecciones, organizar talleres y por supuesto escribir,
de la mano de lo que considero el primer y mejor método, expuesto por
Aristóteles en La Poética. Un excelente tejido estructural sobre el arte de narrar
escrito por Aristóteles en el año IV a.C. y que es una constante como
representación de los cánones clásicos hasta la actualidad, en materia de
estética literaria y escritura dramática. También incluyo en esta caja roja,
aportes básicos desde la filosofía, la psicología, la retórica, la neuronarrativa y
finalmente una serie de ejercicios que propician la práctica de la propuesta
estética aquí explicada, así como otros recursos.
...
La caja y sus herramientas.
Las bases que en la Poética definen el arte de la tragedia y el drama han sido
utilizadas a lo largo del tiempo por dramaturgos, novelistas, cineastas, actores
y poetas. Actualmente podemos aplicarlo a las diferentes prácticas narrativas,
pero no solo los artistas del campo de la palabra lo han hecho.
De igual manera los publicistas y el mercadeo han utilizado esta teoría
metodológica sin darse cuenta. Ya que lo que en esas áreas se llama la caja
negra del botón de la compra, (recordemos también a la caja negra que portan
los aviones con toda la información del vuelo, y que es buscada cuando ocurre
un accidente para saber las razones de lo ocurrido), lugar donde se encuentran
los botones y con esto queremos decir las motivaciones que al detonarse, en el
mismo sentido explicado en La Poética, de mímesis, o imitación emocional
empática, en la caja negra de la publicidad, se trata de generar el deseo de
compra, como el deseo de leer en el caso de la literatura. Los humanos para
los publicistas somos el avión y descubrir los mecanismos, las motivaciones
para controlar la información que nos hace reír, llorar o desear, es la llave de su
éxito.
En otras palabras el control de los mecanismos emocionales que detonan las
acciones humanas, vale oro para el mercado y muy posiblemente ya ha sido
encontrado por el neuromarketing con el peligro que esto sugiere, pero este es
tema para otro cuento.
Lo importante de reconocer aquí es que La Poética aristotélica sienta las bases
de ese hallazgo. El de la mímesis de las emociones y su capacidad de generar
com-pasión, y quizá sea por ello que el famoso libro desaparecido de La
comedia sea tan icónico. Tanto que en la Edad Media era un deber
desaparecerlo y aún hoy en día, se sigue temiendo al poder de la risa cuando
no se controla.
Así que en honor a la vocación artística del método poético y porque el rojo es
el color de la pasión en un sentido reivindicativo de lo humano, es que esta caja
es roja, ya que contiene la enseñanza de la imitación, arsenal que ahora
sabemos se encuentra en el sistema límbico de nuestro cerebro y por supuesto
en la capacidad que tengamos para imaginar.
Sistema que nos hace gritar o quedarnos en silencio. Acercarnos o alejarnos,
sentir placer o repugnancia, miedo o amor y que sigue siendo la clave de las
creaciones literarias.
El desarrollo de esta breve propuesta metodológica es apenas un esbozo que
sirve como marco a los ejercicios, con el fin de no alargar el discurso, sino más
bien de presentarlo como guía para el trabajo de taller. Ya que como se sabe,
es con la práctica que realmente se logra el arte y no con el discurso.
Un buen maestro orienta y crea escuelas extraordinarias. De hecho, reconocer
y agradecer a los maestros es parte del aprendizaje como creativos. Siempre
es importante identificarse con ejemplos a seguir, escucharlos y aprender de
ellos cada vez que nos sentamos a la mesa y convocamos a nuestra invención,
sea para seguir el camino o para distanciarnos y escoger otro diferente. En
caso de no contar con más colaboración que nosotros mismos la ayuda de un
manual es también muy efectiva. Lo importante es no olvidar que al final
estaremos siempre solos con las palabras.
Primera Estación.
Recuerdo de imágenes.
Abro pues la caja roja y lo primero que me encuentro es a Dios. Quiero decir
que me encuentro con la idea teofánica, fundacional, de que la creación poética
es nada menos y nada más que el soplo de las intermediarias de Dios, o sea
las musas, soplando al oído de algún elegido los versos, la música, la creación.
Y este a su vez transmitiendo a los humanos aquello que recuerda de lo
sucedido. Nada es nuevo. Ya sabíamos que el arte literario recuerda a la
génesis de un Dios creador de figurillas de barro convertidas por los escritores
y escritoras en sus personajes. Pequeños demiurgos salen de la caja y bailan
alrededor de la mesa. Sigue siendo una copia del trabajo de los dioses cuando
no un rapto de alguno de ellos que directamente es utilizado como médium
entre el mundo de las ideas y el mundo de los mortales. De cualquier forma
que sea, nos sentimos tan poderosos como los artífices del cosmos en el
momento de escribir y bien es reconocer que muchos viven con esta idea.
Pero volvamos a la caja y dejemos a los dioses para reconocer lo que nos
rodea y percibir la realidad por medio de los cinco sentidos. Las sensaciones
son tan importantes como las manos que escriben. El sentido de la percepción,
del oído, del tacto, de la visión, del olfato, del gusto están en segundo lugar en
la caja. ¿Por qué? Porque son la extensión del cuerpo que es uno y con él
percibimos y modelamos las emociones. Sigo mirando lo que hay dentro de la
caja y allí las encuentro: Las emociones básicas como el miedo, la ira, la
alegría, el asco…pero también están las más elaboradas y los sentimientos: la
tristeza, la sorpresa, la ansiedad, la derrota, la desesperanza, etcétera.
Al lado de estas se encuentra la memoria y su capacidad de recordar. En
particular, su gran alianza con los recuerdos emocionales que son para mi
experiencia el tejido de los textos literarios.
La memoria recuerda las emociones por medio de imágenes mentales, así que
también se despliegan en el espacio y el tiempo emociones que se traducen en
recuerdos hechos imágenes, convertidos a su vez en metáforas imitativas que
van construyendo el lenguaje simbólico del poema, de la prosa, de la ficción.
Busco ahora en el fondo de la caja y encuentro las palabras que se disponen a
ser combinadas según los elementos de la Poética y de la Retórica. Veo
ejemplos, textos, lugares donde la imaginación puede crecer y hacer
personajes, dramas, escenografías donde la economía de sentido y el tiempo
pone su límite. Todos estos elementos se encuentran guardados allí. Son mi kit
de herramientas básicas de la creación literaria que hoy les comparto.
Como mencioné al inicio, una forma de ser escritor o escritora, es participar de
talleres o inscribirse en clases en alguna escuela de escritores. También en las
Universidades existen maestrías sobre escritura creativa o cursos de Estética
Literaria. Y digo una de las formas porque no es la única. Muchos escritores
desarrollan su oficio lejos de las escuelas y se enfrentan a solas a la prueba y
al error, en una educación personal, autodidacta, que también da buenos
resultados. Sea cual sea la forma hay ejercicios que realmente transforman y
colocan en planos más despiertos y creativos a los estudiantes de la escritura.
He sido profesora de cursos de estética literaria en la universidad, coordinadora
del Taller de la Palabra por 14 años, además de otros talleres en diferentes
espacios. Conceptualicé y coordiné el programa de Fomento a las Artes
Literarias en Costa Rica durante el tiempo que duró y siempre me ha
sorprendido el momento en que comprendemos, tanto los estudiantes como yo
mí misma, que la creación es una práctica de la intuición reorganizada. Entre
más practicamos más se desarrolla la percepción y la inventiva. Hay ejercicios
especiales como el de los botones y el de la mentira. Cada uno de ellos logra
sacar rostros de sorpresa y verdadera emoción. Son ejercicios que provocan
volver a releer la realidad de otra manera. Aunque nunca son los mismos
ejercicios los detonantes de la creatividad, si observamos que los aquí
seleccionados son los que más efectos causan. Sea en diferentes partes del
camino de cada uno, hay un ejercicio en particular que hace su cometido y de
pronto arranca el proceso creativo en la persona. Es una maravilla observar
como hasta la mirada del escritor o la escritora cambia, y es a partir de ese
momento, que escribir se convierte en un placer y un reto para el ingenio.
Observando este camino de aprendizaje muchas veces, tomé la decisión de
que ya era tiempo de compartir y organizar el material acumulado en estantes,
archivos y folders. Espero lograr transmitir con este manual que la pasión por la
literatura va de la mano de la práctica, sea a solas o en grupo. Porque cuanto
más se practica, como todas las pasiones, más se quiere seguir escribiendo.
El taller de costura
Me gusta imaginar que la literatura es como una modista que diseña y cose el
vestido sobre un maniquí. Los diferentes ropajes que lleva puesto, unos encima
de otros, según el uso, el lugar, y la situación, son el resultado de una buena
combinación de texturas, materiales, colores y formas que darán firma al taller
como prueba de estilo y de oficio. Eso hacemos con la palabra. Adquirimos los
materiales, creamos, diseñamos, hilamos, mezclamos capa tras capa de
lenguaje, para lograr una geografía, un paisaje y unos personajes en situación
verosímil que narran una historia inquietante.
Pero también narrar nos reinventa a nosotros mismos. Nos posiciona en el
mundo de otra manera, cada vez que contamos lo que fuimos, como pasó y
porque no pasó lo que debería haber pasado. Escribimos y nos reeditamos y
por lo tanto con su práctica nos donamos de nuevo un futuro, así que hay que
aprovechar el proceso.
Eso sí, una recomendación antes para el lector: aléjese de la prisa, la
autorreferencia, la moralina y la autocomplacencia, porque son veneno puro
para la imaginación y el trabajo. Y por supuesto, que no se le olvide
preguntarse antes de seguir la lectura, si lo que va a escribir es una creación o
una simple anécdota personal, porque este manual trata de lo primero.
Lo que dejaron los dioses.
La práctica de la escritura es la línea conductora de todo método de creación
literaria. Las pausas lo son también como lo son las comas o los punto y
seguido. He dividido en momentos focalizados o estaciones, el recorrido del
manual para poder aprender del proceso, y así ayudar a la utilería cognitiva a
que haga su trabajo.
Empecemos con lo que hallamos de primero en la caja roja: lo que dejaron los
dioses. Cuando pensamos en los dioses también pensamos en la belleza,
porque así originariamente configuramos las ideas que sobre los dioses
tenemos en occidente. Al imaginar recreamos un orden, una armonía, un gusto
y con el gusto también escogemos caminos, búsquedas de temas y estilos. No
somos independientes de nuestras afinidades. Así que cuando traemos a
nuestra mente cualquier recuerdo que nos parezca bello, como un paisaje, un
campo cultivado, un niño, una obra de arte, una flor, una sonrisa, una
mirada…etcétera, como cualquier otro tema que traigamos a la mente, este es
el resultado de los recuerdos de nuestros recuerdos como ya mencioné.
Las imágenes que recordamos y reconstruimos, son las que nos permiten
reconstruir el discurso estético y con este el cómo narramos lo que queremos
narrar. Así que los recuerdos que están en la caja aparecen unidos siempre a
una percepción de algo que nos emocionó. Esta materialización de las
emociones en escenas es la forma más eficaz de que se fijen en la memoria
las emociones y por lo tanto, que sean recordadas con más facilidad cada vez
que la memoria las busque. De esta manera vamos conformando parte
importante de la experiencia humana y es el material básico para construir, por
medio de la mímesis, las ficciones y como ejemplo tenemos los mil usos del
lenguaje metafórico.
No hay que olvidar que la estética, lo que nos gusta o disgusta, también llama a
la ética a acompañarla en sus funciones. Igualmente debe ocurrir en las
ficciones. No existe historia que no tenga costumbres de un lugar, tesitura
moral y tradición, porque las acciones humanas son manejadas por el
comportamiento y este es el resultado de una ideología y forma de
comportarse. Incluido lo amoral o lo antimoral.
El gran científico M. Sagan plantea que el fin último de la estética, es el mismo
fin último de la ética: la sobrevivencia de la especie en el entorno. Una posición
materialista, empírica que expresa también su contraparte humana y que hoy
en día se enmarca como bioética. El racionalismo, por su parte, plantea un
único telón de fondo de cualquier visión organizada de la sociedad; un número
infinito, una energía cósmica, un éter nucléico, o unidad universal, según la
escuela o la tendencia. Con ella representa pensamientos que serán traducidos
en acciones y en situaciones en este caso narradas. El fenomenalismo de igual
forma representa al valor estético como inherente al mismo objeto material, y si
este es el enfoque del escritor, así será su narrativa y así sucesivamente sus
creaciones literarias.
Lo importante de subrayar aquí es el papel primordial de la memoria,
sobrevolando los diferentes enfoques y motivaciones a través de la historia,
hasta llegar, en su viaje regresivo a los mitos, donde es la misma Mnemosina la
diosa personificada de la memoria, quien se une a Zeus y engendra a las
musas y hace hablar a los poetas lo que ellos recuerdan de los dioses y sus
reinos.
La memoria es pues, una fuente y un generador del conocimiento,
determinante para los seres humanos y como ya vemos, para la creatividad.
Pero esta memoria emocional, física, intelectual y social de los sucesos, no
sería nada si nosotros no la convocamos y la hacemos evocar. Este es el
material matriz de la narrativa. Conocemos lo que recordamos y recordamos lo
que conocemos, aunque en ello se incluya la invención al hacerlo.
Se conoce de una manera intuitiva, racional, utilitaria, sensorial, funcional,
etcétera y en todas estas formas de conocimiento trabaja la memoria. Muchas
veces de manera imperceptible, como un timón de nuestras facultades básicas
en una especie de mapa gestalt, donde las formas preferenciales detonan tanto
conocimientos viejos como nuevos, y otras veces como reales historias,
recuerdos, reminiscencias arrancadas a nuestra película personal, con todo su
mundo de olores, diálogos, colores y sabores. Realizaciones goyescas,
fellinianas, scorsecianas. Recuerdos que son sueños, pesadillas,
deformaciones de nuestra psique o dulces y reconciliadoras sensaciones
infantiles llenas de protección y dulzura. ¿Invenciones o verdad? ¡Qué importa!
El mundo siempre se ha manejado con buena dosis de creatividad.
Ya Kant atribuyó a la imaginación la función de sintetizar las sensaciones
presentes -imaginación reproductiva- y las ausentes -imaginación productiva- .
Posteriormente William James postula que solo se puede tener memoria, en el
sentido de recuerdo, de ciertos estados de ánimo -sustantivos- que han durado
algún tiempo. La memoria para viene a ser un fenómeno consciente en tanto
que es conciencia de un estado de ánimo pasado y que por un tiempo había
desaparecido de la conciencia. La memoria es vista como "recordar algo
pasado.
Beltrand Russell en cambio, define la memoria como un punto de vista del
presente sobre una experiencia pasada. Sea cual sea la definición, en la
mayoría de las concepciones teóricas sobre el fenómeno de la memoria y el
recuerdo, se reconoce la presencia de factores psíquicos y emocionales.
Como vemos el poder de la memoria es fundamental en el desarrollo del
proceso creativo, donde es ya de por sí agente y paciente de su propia
construcción, de su propio discurso.
La comprensión de la lógica de la creatividad, abarca el fenómeno de la
memoria en cuanto suma de recuerdos vividos, almacenados y vueltos a
recordar a través del pensamiento lateral o creativo y sus propios sistemas
desarrollados por De Bono.
De la misma manera que el cerebro hace que la información que ingresa
perceptualmente se organice y sea utilizada, también así los hace con la
información captada por el pensamiento lógico o el pensamiento creativo-
innovador, con el fin de recurrir a estos cuando considere necesario.
Es pues a partir del recuerdo emocional y no de la memoria conceptual
(aunque esta por supuesto es parte del lenguaje) que las personas creamos y
hacemos literatura. Para esto necesitamos recordar como sentimos y para esto
son muchos de los ejercicios. Para reaprender a sentir, y poder emular y
comunicar narrativamente lo que sienten los otros, los personajes: seres
creados por el autor pero diferenciados del Yo creador, logrando consecuencia
y veracidad ficticia o verosimilitud. El recuerdo permite abrir el cofre de lo
perdido en los días rutinarios y planos de la vida, para escoger con las pinzas
de la emoción las secuencias más significativas.
La literatura es eso: vida narrada y manipulada. Recodificada con
intencionalidad para hacer que el olvido rinda sus armas. El arte en general lo
es. Un acto de rebeldía frente al rutinario reloj de los días o el inevitable reloj de
la muerte. Arte convertido en memoria para la desmemoria. Un perpetuo "para
que no me olvides" aunque sea por unos cuantos centenares de años más si
tenemos la suerte de publicar nuestro trabajo.
Al respecto y para cerrar esta estación hago un parafraseo del extraordinario
ensayo de Roberto Calasso, Cadmo y Harmonía. En el menciona el autor que
tenía que ser Cadmo, el fenicio, el que trajera la escritura y con ella la
desaparición de los dioses. La narración oral, la memoria, había dejado buena
parte de su utilidad entre los olivos, las ágoras y las sobras de los banquetes
míticos. Había llegado Cadmo, el fenicio errante, con sus tablillas de arcilla
repletas de pequeños símbolos en busca de su hermana Europa que había
sido raptada por un toro y llevada al mar y como suele suceder en los mitos, en
lugar de encontrar a Europa encontró a Harmonia, la hija de Afrodita y se
enamoró. Cadmo (la escritura) se casó con Harmonia (la Harmonia) en Tebas,
e invitó a los dioses a su boda. Los Dioses bajaron, dice Calasso en su ensayo,
comieron y dejaron de ser lejanos y míticos. Y es posible que por esa misma
razón, el dejar de ser lejanos, es que fue la última vez que los vieron. Se
iniciaba una vida más tranquila y humana pero sin historias de dioses, ninfas y
semidioses para la nueva pareja y occidente.
Cadmo había llegado a Grecia llevando consigo los "dones provistos de la
mente". Signos minúsculos que representaban la naturaleza y todas las cosas.
Pequeños dibujos que narraban los anteriores silencios del alma cuando no
sucedía nada. Las Palabras ahora no se las llevaba el viento. Cadmo aportó el
alfabeto. Los griegos con el alfabeto enmudecieron a los dioses. Solo
habitaban ya en el silencio de la mente. Lejos del mundanal ruido, los dioses
dejaron a los seres humanos con la palabra escrita.
Claro que hubo otros dioses, Dionisio, para más señas, empezaba su reinado
de sacrificios, venganza y poder. Un dios más concreto, más real
representativo y político y por lo tanto menos memorable.
Los dioses se fueron, pero los recuerdos sobre ellos llegaron para quedarse
como mitos expresados en forma de versos, odas, escenas teatrales, cantos,
discursos, etc. Los orígenes del arte comparten este inicio común construido
alrededor de los mitos y las visiones de los dioses. El espíritu teofánico impulsó
al arte designando al poeta como escogido para escuchar a Los Dioses y
contar según lo que recordaba los versos de la armonía, creando belleza con
las palabras, como Dios creó a su imagen y semejanza el mundo conocido.
Inicia así la vocación mimética del ser humano, del arte y en especial de la
literatura.
Conocemos lo que recordamos y es con este material que amamos u odiamos
lo que experimentamos y conocemos. Lo que nos identifica. Así que nada es
ajeno al proceso creativo siempre y cuando sea significativo emocionalmente.
Siempre y cuando nos implique. Proceso que se da por igual en las diferentes
manifestaciones artísticas y en el que es medular la percepción como el vínculo
al exterior. La literatura es también el resultado de estos vínculos.
Segunda Estación. El color de las palabras.
Percibir es el medio que tenemos para interpretar la realidad y por lo tanto es
la base del conocimiento empírico. ¿Qué tiene que ver el conocimiento
empírico aquí? Pues es nuestra arcilla. Es la materia en donde se crean las
sensaciones y con ellas se elaboran las imágenes mentales que luego
recordamos para imitarlas en la ficción. Es lo que da color a las palabras. Por
eso empezar a contactarse de nuevo, con lo que se percibe sensorialmente
(como lo hicimos de niños) es muy importante y es la forma que tenemos de
recontactar con las emociones y los sentimientos. Necesitamos no solo
aprender a trabajar la mímesis o imitación, sino también alejarnos de la vida
concreta, donde accionamos y reaccionamos sin pensarlo, para poder imaginar
y escribir.
Narrar es pausar la vida de fuera para empezar a vivir la de adentro de la
mente. Poder identificar las emociones como la ira, la alegría y los
sentimientos, como la tristeza, la soledad, la generosidad, tanto en uno mismo
como en los demás, es traer de nuevo al plano consciente lo que se guarda
porque se exploró de alguna manera similar solo en los primeros años de vida.
Es por eso que la imaginación es la reina de la infancia y debemos volver a
estar un poco allí de vuelta, para crear mundos con emociones y percepciones
creíbles. De esta manera creamos un kit de herramientas con las cuales
expresar y representar diferentes escenografías, climas, argumentos y
personajes.
Una vez que se tenga claro qué es una percepción (mi lectura de la realidad
por medio de lo que se experimenta a través de los cinco sentidos), que es una
emoción (las energías básicas con que enfrentamos el mundo todos), qué es
un sentimiento (las energías básicas elaboradas, desarrolladas por la cultura
que sentimos individualmente), se puede iniciar con los ejercicios de
identificación y relación entre las percepciones, las emociones, y los diferentes
sentimientos.
Ejercicios que llevan al escritor a darse la oportunidad de experimentar lo que
se percibe al chupar un limón ácido, para poder representarlo con palabras,
como lo que se siente a la hora de comer y degustar un chocolate, un
aguardiente, una pizca de sal, un calor abrasador etc. Así como describir con
palabras cada una de las emociones al ver alguna fotografía y sus respectivos
adjetivos.
Una vez se hayan realizado estos dos ejercicios básicos perceptual y
emocional, seguimos con los sentimientos. ¿Cómo se describe un sentimiento
sin decir que sentimiento es? ¿Con qué adjetivos, en qué acciones y en cuáles
escenografías los vamos a representar? El resultado de estos ejercicios es
sumamente importante porque aquí es donde empieza a despegar el nivel
metafórico del lenguaje literario, haciendo que tome forma en imágenes y
recursos, elevándose por sobre los renglones del lenguaje ordinario, para volar,
componer e imaginar otros universos.
A continuación ejercicios de las Estaciones uno y dos:
1 Paraíso.
El ejercicio consiste en volver al paraíso y narrarlo de nuevo como si nosotros
fuéramos los dioses que lo inventaron. ¿Cómo sería? Escribirlo.
2 El demiurgo contemporáneo.
El ejercicio consiste en ponerse en el personaje de un brujo-mago o bruja-
maga y elaborar un hechizo para alguien o algo. Esto es con la intención de
reconectar con la imaginación y las posibilidades de sentirnos poderosos como
un demiurgo. Escribirlo.
3 El primer recuerdo
Siempre tenemos un primer recuerdo, pero generalmente no pensamos lo que
recordamos de la infancia. Si ponemos atención en ese primer recuerdo y lo
escribimos, nos podemos dar cuenta de que está acompañado de una
emoción. La primera vez que fuimos al mar y lo vimos enorme y peligroso, el
miedo que nos pudo provocar un incendio en el hogar jugando con fósforos, un
hermoso y suave peluche muy querido regalo de nuestra madre o nuestro
padre el día de un cumpleaños, una cobija amarilla tibia y suave, etcétera.
Escribir el primer recuerdo nos va a llevar al inicio de la infancia donde se
incuban nuestra capacidad de crear y reconocer las imágenes emocionales
recordadas. Detenerse a sentir las imágenes escenificadas por nosotros
mismos y su relación con lo que percibimos, es empezar a producir material
para la escritura. Elegir un elemento central, enfocarse y recordar, como si
encendiéramos la luz que iluminara a un actor en el centro del escenario es
empezar a crear. Escribirlo.
4 Un sueño.
De todos los sueños de la vida tenemos guardados en la memoria uno o dos
sueños que nunca se olvidan. Recordemos con detalle el sueño para escribirlo
en presente de primera persona. Es posible que sea ya casi un cuento de bien
recordado y armado que lo tenemos. Escribirlo y volver a escribirlo al mes
siguiente. Comparar los dos sueños.
5 Emociones.
Hacer una lista a mano de cuatro emociones positivas y otra de cuatro
emociones negativas y adjudicarles a cada una un sentimiento.
Es posible que creamos que sentimiento y emoción sea lo mismo y se darán
cuenta con el ejercicio que no son lo mismo.
6 Objetos.
Recordar desde el objeto. Seleccionar un objeto, observarlo y describir a partir
de lo que transmite este, las relaciones que pueda tener con otros objetos que
usted invente. Sí, un objeto que sea producto de su imaginación. Para escribir
es necesario desarrollar la sensibilidad sistémica y para ello es importante
aprender a detallar las cualidades y calidades de las cosas.
Ejemplo: La escultura de una foca en bronce sobre mi mesa juega a no ver al
gran rectángulo de plata que tiene cercano porque no conoce su finalidad….
Tercera Estación. La Imitación.
Imitar es connatural a los seres humanos. De hecho buscamos imitar y nos
gusta hacerlo. Cuando Aristóteles escribe su Poética está inaugurando el
primer método basado en la capacidad imitativa del ser humano. Considera
que, al contrario de lo planteado en la antigüedad, donde como ya mencioné el
poeta era un ser elegido capaz de crear inspirado en lo que le dictaban las
musas, sí se puede enseñar a las personas a narrar sin que sean elegidas y es
para esto que escribe su método. Y así es. Tiene mucho de razón si los
interesados en escribir además se apasionan, leen y practican sin creerse
elegidos o pequeños demiurgos.
Para Aristóteles, como dice en La Poética, los poetas serios imitan acciones
hermosas, llámese armoniosas, mientras que los poetas vulgares imitan las
acciones de los viles y esto último sucede en la comedia. Hoy en día no está
clara esta diferencia, de hecho las acciones viles proliferan indiferenciadas,
mezcladas con las acciones hermosas y estas a su vez lo están con las viles. A
pesar de este cambio en el canon, podemos mantener como actual, la
necesidad, y en esto puntualizo, de observar que cuando se imita, no solo se
imita una acción sino también una emoción. Las emociones pueblan de
profundidad y perspectiva los acontecimientos. Así que forma y fondo siempre
van unidos en la literatura y de no ser así, el resultado sería muy ingrato por
plano, maquetero y de rápido olvido.
Igual sucede en la tragedia, cuando menciona que se trata de la imitación de
las acciones por medio del pensamiento y el carácter. En este caso tenemos
acciones con pensamiento y emoción, unidas en la interpretación de los
personajes.
La belleza, como se puede ver en su canon, consiste en la medida y el orden.
Así también sucede con la extensión de la fábula. Esta tiene que ser justa para
que pueda ser retenida por la memoria y facilitada por la unidad.
Toda obra además deberá buscar la transformación de los personajes, según
la verosimilitud de los acontecimientos, que van de la desgracia a la infelicidad
y de la infelicidad a la desgracia.
Otro aspecto a considerar es que siempre se trata de asuntos terribles y dignos
de conmiseración. Es importante que los argumentos apoyen la compasión
para que vibremos con la historia y esto se consigue con más claridad si son
inesperados. De hecho, si nos fijamos, las historias que recordamos en su
mayoría tratan de momentos apasionantes de la vida de los seres humanos.
No encontramos especial interés en narrar la vida rutinaria de los dias y las
noches abonadas por nuestros automatismos, rituales cotidianos y
convenciones. Esos simplemente los vivimos.
La conmiseración o compasión, dice Aristóteles, respecto del que no merece
ser desgraciado y lo es, consigue una fuerza enorme para los espectadores y
lectores. Al oír o leer su historia, nos identificamos, nos compadecemos pero
tememos que nos vaya igual y finalmente, encontramos alivio al recordar que
somos diferentes y que por lo tanto eso no nos va a ocurrir. Esa es la ilusión, la
magia de toda ficción verosímil.
El resultado de la imitación en la creación literaria es este juego de espejos,
donde el lector reconoce el argumento, se identifica con la historia y los
personajes, y se compadece o teme, porque siendo ellos mejores en el caso de
la tragedia, o les va peor, o siendo peores en el caso de la comedia, les va
mejor, para finalmente, en ambos casos, el espectador o en este caso el lector,
reconozca que a pesar de las emociones mostradas en otros, él no es el
personaje y esto lo hace sentirse bien.
Y para que lo dicho en La Poética tenga todos sus elementos bien contenidos,
Aristóteles plantea entre otros recursos, la necesidad de que todo drama deba
tener un prólogo, o explicación inicial, unos episodios o acontecimientos
encadenados, un éxodo o final, y si fuéramos griegos antiguos, un coro,
paróximo y estásimo, que en la actualidad puede tratarse de una cinta musical
para teatro o cine y en la literatura, una música de fondo narrada como lo hace
por ejemplo Cortázar con el Jazz en su extraordinario cuento El Perseguidor.
Obviamente los formatos y los géneros han cambiado pero se mantiene la
unidad como estructura matriz, donde se imita a las elecciones humanas por
medio de las acciones, las emociones y la conductas. Sirviendo el discurso
para manifestar que la psicología de los personajes, en tanto sus
comportamientos y acciones, demuestren coherencia entre sí. Así que la
imitación, la semejanza, van de la mano de la unidad, la extensión, la
emocionalidad y el carácter y su congruencia con los acontecimientos (la
trama) para que se cumpla la verosimilitud.
Algunos conceptos básicos que no se nos deben olvidar:
La mímesis: Experimentación intuida en la realidad, donde observamos los
objetos, los sistemas, los seres. Sus causas y sus efectos y los imitamos.
Imitación por medio del ritmo, la imagen en la palabra y la música logrando
plasmar las diversas relaciones que hay entre todas las cosas. La tragedia
imita a personas peores que el héroe, la comedia a mejores. La imitación por lo
tanto no es hacer igual sino copiar lo que mueve y conforma la psiquis tanto
como la forma.
Catarsis: Expurgación de las pasiones producidas como un efecto subjetivo
acumulativo de la obra artística.
Peripecia: Revelación. Cambio en la suerte de modo contrario.
Reconocimiento: Cambio de ignorancia a conocimiento de hechos, situaciones
y conclusivamente personas. Del no saber al saber algo.
Pensamiento: Cuando se señala que algo es o no es: un enunciado basado en
conceptos.
Verosimilitud: congruencia entre todos los elementos del drama.
Ejercicios de la tercera Estación.
1 Paseo.
El ejercicio consiste en un paseo que puede ser libre, a la deriva o indicado,
dónde se es consciente de todo lo que se observa, en tanto volver a ver
perceptualmente y culturalmente alrededor. Luego del recorrido regrese y
escriba todo lo que recuerda. De entre el material haga surgir un personaje,
descríbalo como si se tratara de una biografía y posteriormente escriba con ese
material un cuento libre.
2 Argumento.
Cuando vamos al cine y luego le contamos a alguien sobre lo que trató la
película estamos contando un argumento. Contamos lo que sucede y se ve en
el cine. De la misma forma imagine su argumento y escriba sin olvidar los
sucesos importantes. Es su primer boceto de argumento, afínelo de manera
que no sea más de una página.
3 Pensamiento.
Pensamos a partir de conceptos: Democracia, Naturaleza, ciudad, cultura,
patrimonio, son ideas moldeadas por la historia y las culturas que nos definen
como personas. Utilice conceptos que le sean afines y escriba un discurso
donde se desarrolle el pensamiento sobre algo con esos conceptos como si
fuera un líder. De esta manera puede imitar luego los pensamientos de un
personaje y sus acciones y reacciones.
4 Acción.
Toda acción tiene una consecuencia en la vida real y por lo tanto en la ficción.
No podemos crear personajes que realicen acciones que sean contrarias a su
perfil psicológico dentro del drama y luego no se explique alguna consecuencia.
Hay que ejercitarse en la evolución de los acontecimientos. A manera de un
guión esquemático y siempre dentro de su argumento, escriba una acción que
signifique un reconocimiento por parte de alguien y su reacción por parte de
otro personaje. Juegue con las situaciones. Parta de A y su relación con B y
luego haga que aparezca C cambiando la situación de B y por lo tanto la de A
etcétera.
5 Peripecia.
La vida no es lineal ni plana por lo tanto la ficción tampoco. Del ejercicio
anterior donde usted ya ha creado el argumento, tome una sola acción y
construya una peripecia donde se evidencia que la postura inicial A, es
transformada a otra postura diferente ante C, dándole un giro a la historia y a
sus acontecimientos.
6 Reconocimiento.
Existen dos tipos de reconocimiento: cuando el lector reconoce el drama por su
grado de verosimilitud con situaciones parecidas en la realidad y cuando
aparecer objetos, señales, pistas que ayudan a que los argumentos sean
reconocidos. Podemos saber quién fue el culpable o por dónde sigue la historia
con estas herramientas. Escriba sobre una posible forma de reconocer y
resolver la acción que considera importante dentro de su historia.
7 Catarsis
La suma de acciones en el drama deben generar la misma sensación que un
vaso que se va llenando hasta que ya no puede contener más líquido y
empieza a derramarse. Ese punto de inicio del derrame, la catarsis, es
fundamental para evidenciar el clímax de la obra. De lo contrario la ficción será
plana y aunque hay estilos contemporáneos que construyen la ficción de esa
manera, recordemos que estamos siguiendo un canon clásico que nos sirva de
matriz inicial para la creación literaria. Por lo que a partir de lo escrito en el
punto anterior, escriba la escena catártica y su posible desenlace.
Cuarta Estación. Neuronarrativa.
Los recientes estudios del cerebro nos brindan mucha información sobre la
relación de la narrativa y sus efectos en las personas. En este caso pondremos
esta información al servicio del autor, para lograr que afine su sensibilidad, su
potencial creativo y su identidad en tanto Yo creador, sea para mantenerse en
ese estilo o para que pueda deambular con otras voces dentro del texto.
Narrar es percibir, sentir con las palabras y unir sensaciones con emociones y
hechos como hemos venido comentando. Pero para que esto ocurra tenemos
que imaginar. Abrir las puertas a los universos posibles y olvidar todos los
requisitos de la vida cotidiana.
Imaginar con la mente escenarios e historias que traducimos al lenguaje
simbólico es iniciar siempre una aventura. Podemos viajar al pasado, al futuro,
crear nuevos hechos y también, reescribir los hechos ya acontecidos desde
varios enfoques y voces. Esta facultad del pensamiento creativo es no solo
liberadora sino que genera energía nueva.
El poder de diseñar estas -realidades ficcionadas- propicia replanteamientos
personales y nuevas sinapsis neurales en el cerebro. Así que la creación de
nuevos modelos, ya que cada trama conformada con acciones, emociones y
conceptos, es siempre un modelo a seguir, ayuda a la experiencia a
seleccionar en la ficción posibles escenarios y descartar los no adecuados para
construir los propicios sin errores, en el mundo real. Las ficciones que
narramos son los borradores y prácticas pre-reales, dándonos una gran ventaja
sobre los que no imaginan antes de actuar. De esta manera el poder de la
ficción es un ejercicio de descarte de modelos que la ficción sabe hacer muy
bien y que contribuye a la práctica de la libre elección, el ser asertivo y por
consiguiente de la evolución personal.
Por otro lado, la reelaboración y edición de los recuerdos sana traumas y
reivindica acontecimientos. Todo un juego de herramientas que no sabemos
que tenemos a nuestra mano y que nos hace avanzar en el plano consciente.
Se trata de la magia de las palabras y como llega a encantar a nuestra
atención. Así que busquemos en la caja roja de nuevo y sigamos practicando:
Ejercicios de la cuarta Estación.
1 Limón, sal y chocolate.
Para recontactar con las sensaciones que nos conectan al mundo material y
que casi nunca reconocemos en nuestro día a día haga el siguiente ejercicio:
Ponga frente a usted un limón, sal y un chocolate. Deguste de cada uno por
separado y de inmediato escriba lo que experimenta. Verá que una cosa es
sentir y otra es escribir sobre lo que siente.
2 Ver.
Se trata de romper con la prisa y empezar a modelar con las palabras los
cuerpos humanos.
Describa detalladamente las manos de una persona como si fueran un modelo
de dibujo con las palabras en vez de pincel en un mínimo de 8 líneas.
3 Cinco sentidos
Escriba una frase con adjetivos sobre algo que huela, algo que oiga, algo que
toque, algo que guste y algo que vea.
Ejemplo: carbonizado, el olor de la carne tocó al vino en mi garganta y lo hizo
despertar haciendo que flotara en el aire la música del fuego.
4 Palabras neológicas.
Se pone en la mesa un recipiente con palabras de uso no frecuente. Cada
persona toma una y elabora una frase. Esguín, frijón, lesera, pollino, yurumí,
sambumbia, pírrico, manido, espúreo. Luego se intercambian y se escribe un
argumento.
5 Azar.
Escriba una narración a partir de 5 palabras seleccionadas al azar en un
recipiente donde están recortadas. Afine su capacidad asociativa y piense muy
bien en cual orden ponerlas.
6 Textura.
El tacto es de las primeras sensaciones. La piel, la tela, las hojas de los
árboles, la arena. Recuperar el sentido del tacto al igual que todos los sentidos
nos ayudará a describir mejor los climas y los personajes. Para ello se
presentan pedazos de telas con texturas diferentes para que escojamos
alguna. La tomamos y la tocamos deslizando las manos y el brazo con los ojos
tapados y sin hablar. Luego abrimos los ojos y seguimos tocándolos hasta
describirnos lo que sentimos en un poema o prosa poética.
7 Pasión.
¿Qué me mueve más que el amor?… A todos nos gusta escribir sobre el amor
pero no todo gira alrededor de este en las conductas humanas. Hay muchas
otras pasiones. Escriba con la mayor intensidad posible, describiendo una
pasión sin nombrar directamente la palabra pasión o amor por lo que usted
eligió sea real o no.
8 Lo doméstico.
El mundo cercano es el inicio y lo que nos da seguridad en la mayoría de
nosotros. Es lo que conocemos y creamos a base de rituales y usos.
Este ejercicio nos convoca a contactarnos de nuevo con las emociones que
olvidamos en la región de lo doméstico, como podría ser el afecto que dejamos
en el jardín, las pequeñas esquinas de la biblioteca, los paisajes que vemos
desde una ventana, los momentos de silencio en la cocina vacía o la sala, o
bien, algún objeto específico que siempre es necesario pero valioso también.
Dar una vuelta por esta zona y observarla de otra manera, dejando la rutina a
un lado, para luego escoger libremente algún aspecto de este ámbito tan
nuestro y rendirle un homenaje, es importante para valorar los contenidos de
nuestra literatura. No es necesario ir a otros imaginarios. Los temas siempre
están a la mano, el cómo escribir es más importante que el qué.
9 La historia.
Siempre hay una historia que queremos contar de algo que sucedió en nuestro
pueblo, en la familia, en la historia del país o a nosotros mismos. Con los
elementos que ya conoce, escriba un argumento de no más de una página y
posteriormente desarrolle las primera tres páginas de la narración. Guárdelas a
la espera de que el tiempo le diga si vale la pena o no desarrollar la historia.
Quinta Estación. La trama como reconstrucción terapéutica
Ortega y Gasset decía que todos somos novelistas de nuestras historias. Para
él, la vida era siempre luchar por ser el sí mismo único e intransferible que
somos. Aunque su época es muy diferente a la actual y los caminos de la
identidad se ven invadidos por presiones antes desconocidas, como el manejo
de datos, el mercado, y las redes, concuerdo con que la búsqueda del
encuentro con el sí mismo es permanente y paradójicamente inherente a las
identidades.
Se busca y se tiene. Se tiene y se busca en una construcción de nuestro propio
personaje que hemos elaborado en el tiempo, los hechos y las otras
identidades con las que interactuamos y que aveces traicionamos en su
realización. Llegar a ser el que eres es una utopía que se mantiene en el
mundo de los ideales y no en la realidad para muchos. Recordar quien es uno
en su ideal y poder recoger los deseos olvidados que iban encaminados en ese
sentido, es posible a través de los personajes en la narrativa. Volver a ser un
mito de nosotros mismos al escribir es sumamente restitutivo y no
necesariamente debe ser una obra maestra el resultado.
Más bien se trata de una reconfiguración. Se trata de utilizar la narrativa como
un método terapéutico en dónde el campo de las emociones empáticas (las
que viven los personajes) y los acontecimientos mismos, son el equivalente a la
manifestación de un síntoma. Tarea que a muchos nos cuesta procesar a
solas. El trabajo con uno mismo bien puede ser tomado como modelo con el
cual trabajar a los personajes hasta conseguir sus propios transfondos
psicológicos.
De esta forma narrar puede ser el camino para lograr reconocer y articular la
experiencia, más allá de los personajes, del sujeto autor. Ordenando de nuevo
los acontecimientos, primeramente en su experiencia inmediata o implicados
emocionalmente y luego en el campo de las palabras, como operaciones
cognitivas y simbólicas, para entre ambos construir una trama, donde los
hechos o acontecimientos sean reconocidos como causas de los síntomas. Un
ejemplo sencillo es el caso de quien no relaciona sus problemas de gastritis o
adicción con la ira contenida hacia su pareja cuando le mintió, o hacia su
madre por la sobreprotección, o hacia sí mismo por alguna mala decisión
etcétera.
Reconocer en este proceso de nuevo el arte de la mímesis literaria sobre lo
que nos pasa, sobre la experiencia, aunque no sea de manera inmediata, es
también reconocer que la experiencia puede compartirse con otras
experiencias similares. Esto puede ocurrir por medio de los personajes, el
argumento, la propia vida de los autores que narran en primera persona y así
eventualmente transformar la trama para que deje de ser un tabú personal por
restitución emocional o por reconsolidación de los recuerdos.
Ejercicios de la quinta Estación.
1 El espejo.
Siempre hemos utilizado esta cualidad que tiene la escritura de volver a contar,
reeditar y narrar la historia de uno mismo y de su tribu muchas veces y
reconozcámoslo, con diferentes versiones a amigos y familiares.
Cuando se trata de hacer una narrativa desde el yo, el sujeto narrativo expande
sus dominios a lo largo del texto sin pedir permiso. Se trata de un ejercicio que
no solo aclara la memoria, sino que también reconstruye, porque al reconstruir
la propia vida estamos volviendo a escoger los recuerdos emocionales que
queremos que se queden y de qué manera se quedan. Lo que queremos
entender, comprender y dejar en el papel para superar o restaurar es lo que
escribimos como resultado.
La narrativa personal es un ejercicio que reconstituye al yo, tanto desde una
perspectiva psicológica-terapéutica, como ya mencionamos, como también
desde una perspectiva literaria. Son muchos los escritores que escriben
biografías, son muchos los cuentos y las novelas a partir de testimonios y
sucesos personales que funcionan como catarsis de mundos encapsulados.
Aprovechemos este poder de las palabras para, por medio de un cuento, un
ensayo, un poema, un segmento de novela…cualquier género es posible,
reconstruir pedazos de la vida, y volver a redimensionar lo que, en el presente,
en el momento en que se escribe, es importante de entender (aunque aún no lo
sepamos) narrándolo en primera persona singular.
2 Autoedición.
La mente humana guarda conexiones con todo el cuerpo. Su poder de
autorregulación, la llamada homeostasis biológica va de la mano del poder de
autoentendimiento, y esa herramienta la tenemos todos de manera gratuita y
podemos ejercitarla. Nuevas solicitudes y nuevos mandatos dirigidos a
nosotros mismos pueden ser oídos en nuestra mente más si se realizan de
manera repetitiva. Sin caer en el pensamiento mágico, ejercitar esta posibilidad
bien vale la pena, por lo que se propone que los participantes escriban una
narración dónde definan cuáles son sus miedos o su problema a resolver y su
posterior desarrollo y desenlace.
Obviamente la narración se plantea en primera persona singular, y después de
contar las limitaciones de su miedo o problema, se acerca a este, recrea una
escena donde lo confronta y un desenlace donde vence al miedo y se despide
de él para siempre. Este ejercicio no se comparte en grupo. Se puede hacer
varias veces con la misma evolución. Enunciar el miedo, enfrentarlo y
superarlo. La narrativa sirve también para fortalecer y ejercitarse en las áreas
débiles o no resueltas del escritor o escritora como un remedio en tiempos
difíciles.
3 El selfi.
El ejercicio se trata de vernos a nosotros mismos por dentro y por fuera de una
manera más completa que si nos viéramos frente a un espejo.
Imaginemos que estamos en una playa, somos constructores y por eso
siempre llevamos una caja con herramientas. Vemos a lo lejos un gran cuerpo
tirado en la arena. Nos acercamos caminando, el día está soleado y conforme
caminamos vemos que somos nosotros mismos los que estamos tirados en la
arena, solo que mucho más grandes, casi gigantescos. Subimos por encima de
estas grandes versiones de nosotros, por las piernas, caminando encima del
abdomen hasta que nos metemos por la nariz para ver nuestro cuerpo por
dentro. Si vemos que hay algo mal lo lavamos y reparamos. Podemos usar el
martillo y el serrucho, y de igual forma vamos haciendo en todo el recorrido,
hasta dejarnos como nuevos. Seguidamente nos levantamos y bañamos en el
mar. Escribimos como somos al final de la reparación viéndonos desde fuera
como si nos tomáramos un selfi.
4 La semilla.
Vamos a imaginarnos que estamos entrando a un gran bosque con los ojos
cerrados, vemos los grandes árboles y sentimos el aire fresco. Caminamos por
un pequeño trillo descalzos, sin miedo, con alegría, porque sabemos que en
ese lugar solo hay cosas buenas. Nadie nos lo ha dicho pero intuimos que
pertenecemos a ese lugar. Seguimos caminando y miramos hacia arriba. El
cielo azul brillante nos llena de energía, huele a perfume y a clorofila y poco a
poco unas diminutas gotas de lluvia nos mojan la cara. Estamos alegres porque
vamos a un lugar donde nos espera una sorpresa. Sabemos de qué se trata la
sorpresa pero no lo mencionamos. Estamos cerca; vamos Ilegando a una
pequeña casita de madera. Nos acercamos confiados y ya desde la puerta que
está abierta vemos que sobre una mesa hay un pequeño regalo. Es un
sobrecito y lo abrimos. Dentro hay una maravillosa semilla. La guardamos con
cuidado cerrando la mano en forma de puño. Hay que cuidar la semilla,
quererla y sembrarla para que crezca vigorosa. Abrimos los ojos y empezamos
a escribir sobre ¿cuál es la semilla que sembramos y por qué?
Sexta Estación. El sistema.
No vivimos solos. Ni siquiera nuestros cuerpos viven solos. Necesitamos de
otros cuerpos para compararnos y buscar afinidades. Somos parte de muchos
sistemas y es importante saber identificar de cuales sistemas somos parte, así
como desde donde queremos escribir. Las redes humanas tejen hoy en día
sistemas muy sofisticados que nos movilizan de muchas maneras. Uno de ellos
es el de las narraciones que utilizamos y con quienes conversamos. Muchas
veces no nos damos cuenta y es el entorno, los sistemas de uso, los que
actúan sobre nuestro yo creativo. Hacer un alto en el camino para saber de qué
sistemas estamos hechos es el fin de estos ejercicios. Siempre las narraciones
son el resultado de otras narraciones.
Ejercicios de la sexta Estación.
1 Los otros.
Pensemos en que tenemos además de nuestro cerebro dedicado a trabajar las
percepciones dentro del cuerpo, un cerebro exterior que trabaja relacionando
todo lo que nos configura y por lo tanto nos define en y como comunidad. Este
exocerebro es nuestra herramienta para conectarnos con el mundo y lo hace
por medio de todas las formas de comunicación. En él están incluidas las
lecturas, las experiencias, la educación, las películas, las conferencias, el
teatro, los diálogos, las discusiones, las historias que otros nos narraron, la
historia, las librerías, las redes, las aplicaciones de los teléfonos inteligentes, la
navegación predeterminada en la computadora, etcétera. De todo este material
conectado a nosotros, el ejercicio consiste en escoger el ejemplo de
información, sea libro o experiencia, conversación, película, programa u otros,
que lo hayan influenciado para decidirse a escribir. Narre y comparta para ser
leído por los demás del grupo. Explique qué opina de su decisión y si la
mantiene.
2 Chisme.
Relate el cuento que más recuerda surgido de la inventiva de un grupo. Puede
ser un grupo de amigos, de excompañeros, de trabajo o un grupo surgido por
una situación específica. Posteriormente explique porque considera que se
modificó volviéndose ficción.
3 Periodista.
Escriba como si fuera el responsable o la responsable de la página Editorial de
su periódico más cercano. ¿Realmente está al día con su ciudad? Si es así
utilice el ejercicio para afinar su lado político y social.
4 Una historia para Virginia
Escoja alguien que conozca y regálele un personaje. Póngale nombre y narre
su historia. Ejemplo: Una historia para Virginia su vecina…. Al finalizar léalo y
confirme si realmente conoce a quien dice conocer o solo tiene una serie de
opiniones sobre la persona y muy pocas informaciones reales.
5 Mapa.
¿Cuántas veces ha narrado descriptivamente su zona? Es el momento de
hacerlo. Cree un mapa de la ciudad en la que vive y describa narrativamente
un recorrido, situando a una persona en un punto del mapa desde donde inicia
el recuento, describiendo lo que ve a su alrededor, hasta finalizarlo. Después
confronte su historia con un mapa verdadero.
6 Escenografía.
Nadie vive en el aire y aunque algún personaje se pueda situar en el vacío,
este vacío también tiene que ser descrito. La escenografía, el ambiente, el
clima son elementos importantísimos de la narrativa que no son tan valorados
como en el teatro o el cine pero, ¿a dónde suceden las acciones si no? En la
literatura la escenografía si no se describe al inicio, se escribe de manera
entrelazada con el hilo narrativo, en un continuo descriptivo de paisajes,
habitaciones, viajes en tren, barco o auto, presentaciones de ópera, estancias,
trincheras, ruinas, naves galácticas, reinos perdidos, hospitales, etcétera. La
escenografía da color, forma, música, textura y profundidad a los
acontecimientos.
También sucede en las mismas caminatas de los personajes, en sus sueños,
sus deseos y recorridos. Los lugares mentales son escenografías tanto como
las escenografías que dan vida con su mobiliario y música a un bar. Es la
creadora de los climas específicos y apropiados para las situaciones que viven
los personajes.
Según el estilo, naturalista, conceptual, idealista, realista, ecologista, gótico,
psicológico, nómada, etcétera, puede ser más o menos detallado o
simplemente aparecer y desaparecer. Para visibilizar su importancia, el
ejercicio consiste en una primera parte, en describir una escenografía
específica de manera detallada y en una segunda parte incluir en ella dos
personajes haciendo una acción que consideren propia del ambiente
escenificado.
7 Paisaje.
Se describe un paisaje con detalle, una urbe, un campo con todos sus
elementos sin que sobresalga nada más que el propio conjunto visual. La
descripción se hará a una hora determinada del día para luego volver a hacerla
a la hora contraria. 8am y 8pm por ejemplo.
La séptima Estación. Retórica y poética.
La retórica dice Aristóteles no es un recurso que utilizamos exclusivamente
para dar opinión y convencer mediante el uso de recursos emocionales que
adquirimos desde el ethos y el pathos. Es decir, desde las prácticas humanas y
sus pasiones. Para él, y lejos de lo que pensaban los sofistas, la retórica era un
arte y se debía enseñar como una síntesis de lo aprendido en las antiguas
escuelas. La retórica surge como una válida manifestación de la realidad donde
tanto la argumentación que se apoya en opiniones admitidas, como la
demostración, partiendo de premisas ciertas, trabajan para una mejor
comunicación.
El arte de comunicar y persuadir en la actualidad continúa utilizando el arte de
la retórica en forma de teoría de la argumentación, elocución y composición del
discurso. ¿Qué decimos y cómo lo decimos? pasa por la despensa de la
retórica, y para el arte literario no deja de ser importante el conocimiento de sus
herramientas, que aquí solo expondré brevemente, ya que abunda en el
ciberespacio material explicativo y la caja roja tiene un espacio limitado.
Para la retórica debemos tomar al narrador, como un equivalente del ethos, de
su pueblo y cultura que produce texto utilizando recursos de la elocutio
(retóricos) con el fin de enganchar y seducir a los demás. Estos recursos,
llegan a sumar varios tipos de figuras entre literarias, lógicas, de pensamiento,
dialécticas, de definición y de ficción entre otras. En cuanto a las de ficción
podemos nombrar la etopeya, la topográfica, la cronográfica, la demostración,
la evidencia, el retrato por citar solo algunas. Todas serán elaboradas por
medio de los recuerdos emocionales movilizados por el lenguaje del discurso,
como la metáfora, la anáfora, el símil, la perífrasis, el eufemismo, la
prosopopeya etcétera, para que el lector, portador a su vez de su propio ethos
y universo emocional, se sienta identificado y como ya hemos señalado
anteriormente mediante la caja roja, se empate, reconozca y crea en el
discurso ejemplificando una vez más la capacidad mimética del ser humano.
Recordemos que la retórica al igual que la dialéctica, pertenecen al mundo de
las verdades universales y se basan en verdades probables o verosímiles.
Estas verdades se logran por medio de demostraciones a través de figuras de
deducción retórica o paradigmas como lo son los ejemplos y figuras de
inducción retórica que son tópicos demostrativos que se presentan al servicio
del narrador junto con los lugares comunes y específicos entre muchos otros
recursos.
Aristóteles divide la retórica en tres géneros: el deliberativo, el judicial y el
epidíctico, según el tiempo, el lugar, el tópico y el auditorio.
Como podemos apreciar, Aristóteles plantea un arte práctico un tanto utilitario
si se quiere al igual que el arte de la Poética, donde se usan por igual la lógica
y la psicología. De los géneros el deliberativo le corresponde más a los
políticos, el judicial a los abogados y el epidíctico, que en vez de demostrar
muestra, es el más cercano al arte de la poética. Aunque no se cierra la
posibilidad de que, en una ficción, se puedan mezclar los géneros según los
personajes, la escenografía, el tiempo y el discurso de la trama.
En cuanto a las herramientas de la elocución que como hemos dicho podemos
llevar en nuestra caja roja para bien del estilo, de la claridad, de la corrección y
la naturalidad: Metáfora, ritmo y composición son los tres pilares. Las imágenes
confieren a las palabras escritas coloratura, cuerpo, expresión y vuelo, además
de lograr la semejanza entre partes que usualmente están diferenciadas y
permanecen distantes. Exaltar, suavizar, provocar, exacerbar, convencer, son
parte del arte de la retórica.
Ejercicios de la séptima Estación.
1 Figuras.
Seleccione un ejercicio de escritura previo y enriquézcalo con 3 figuras
literarias: un ejemplo puede ser con una metonimia, una sinestesia, una
sinécdoque, anáfora o personificación.
2 Discurso.
Escriba un discurso político utilizando de ejemplo un fragmento del discurso de
Héctor Mandela al ocupar la presidencia de su país e identifique el uso de
figuras:
¨ Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Es nuestra luz,
no la oscuridad lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para
ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para
no serlo? Eres hijo del universo. El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al
mundo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca
de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesto la gloria del
universo que está dentro de nosotros. No solamente algunos de nosotros: Está
dentro de todos y cada uno. Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz,
inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al
liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los
demás”.
3 Carta de amor.
Escriba una carta de amor utilizando imágenes y metáforas de la retórica.
Sirva de ejemplo estos dos fragmentos de cartas de amor:
Gustave Flaubert
“La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te
atiborraré con todas las alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y
mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti
misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera.
Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus
huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.
Ernest Hemingway
"Mi querido pepinillo,
Salgo en el barco con Paxthe, Don Andrés y Gregorio y estoy afuera todo el
día. Luego regreso con la certeza de que habrá una carta o varias. Y tal vez las
haya. Si no hay, estaré triste y esperaré hasta la mañana siguiente. Pensaré
que no habrá nada hasta la noche. Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que
tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti y lo estoy haciendo
pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma
forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja.
Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente,
estoy simplemente desesperado”.
4 La mentira.
Escriba la mentira más grande que se le pueda ocurrir no más larga de una
página. Posteriormente léala y compruebe si funciona la mentira como tal en
otros lectores. ¿Qué es lo que realmente hace a una mentira? La reflexión bien
vale el ejercicio.
5 Ritmo resonancia y armonía.
Escriba un texto en prosa poética o poesía, enfocado en el ritmo de las
palabras, su sonido, las vocales, la métrica, para que resuene al leerlo en voz
alta y resulte armonioso. Señale la importancia de la música que tienen las
palabras a la hora de incluirlas en una oración.
6 Placer.
Las palabras tienen textura, sonido, forma y significado. Debemos saber hacer
uso de todas estas cualidades mientras disfrutamos su efecto en nosotros
mismos. Escriba un párrafo con palabras que le gusten por el mero placer de
tenerlas allí juntas y déjese seducir por ellas sin pensar en una historia. Deje
que sean ellas las que cuentan su cuento.
7 Contrarios.
Elabore un texto donde existen dos personajes. Uno de ellos representa la
fealdad en su descripción y el otro la belleza. Comprobará que no existe la
belleza ni la fealdad en sí misma sino que siempre existe en relación a algo. La
misma idea de belleza hace que imaginemos a los personajes y por lo tanto
sus contrarios. Así sucede en la literatura: son los sistemas que representamos
los que definen a los personajes más que el exceso de adjetivación.
8 Piedra y agua.
Escriba un diálogo entre la piedra y el agua, que represente la transformación
de las cualidades de la piedra (piense sobre sus cualidades) a las cualidades
del agua (piense sobre sus cualidades) y del mismo modo del agua a la piedra.
Este ejercicio es difícil porque sugiere la transformación y la necesidad de
justificación dramática del cambio.
9 Cable.
Continúe con la narración a partir de la siguiente frase:
“ El río trajo tres muertos…” agregue a la frase su participación y páselo a su
compañero continuando de la misma forma el siguiente participante hasta
terminar creando un solo texto con todas las frases. Leer y apreciar el valor de
lo coral.
Octava Estación. Forma y estructura.
La construcción o disposición de las partes del discurso fue llamado
antiguamente oikonomía y se refiere a la organización. En la retórica se
menciona varias partes: El exordio, la exposición, la demostración y el epílogo.
Lo que para nosotros los escritores y escritoras sería, siguiendo estos patrones
clásicos, el inicio, los episodios, la catarsis y el desenlace o de manera más
simple el principio, el desarrollo y el fin. Esta construcción que muchos
elaboran de manera intuitiva es sumamente importante porque en ella se
muestra el desarrollo de los sucesos. Más en detalle, en los episodios si es que
los hay se tiene que planificar la demostración de lo que acontece, los
problemas derivados, y ya acercándonos al final, la confrontación del drama y
la catarsis del mismo para que la solución final se contenga en el epílogo.
Mucho tiempo ha pasado desde esta antigua receta y aún así, palabras más y
palabras menos, se sigue utilizando con diferentes nombres, modalidades y
mezclas. No es de extrañar, ya que al cerebro humano le gustan las historias
por conocer, que se siga manteniendo la unidad, el problema por resolver, y la
solución del problema. De hecho, para eso fuimos diseñados hace
problablemente más de 600 mil años en aras de nuestra superviviencia. Para
contarnos historias que han sido resueltas y con ellas inventar otras por
resolver.
La forma del discurso es importante también. Si una oración suele darse como
sujeto, verbo, predicado, es porque el personaje lleva la atención principal. Si la
oración cambia a verbo, sujeto y predicado entonces la acción es la que marca
la atención y así sucesivamente podemos escoger cual será la forma de
estructurar el relato. No solo por asuntos de estilo sino también por intención
del desarrollo. Detenerse en la construcción de los mensajes que porta cada
oración es otro aspecto importante ya que se deben diseñar y planear para una
óptima comunicación. Puede ser que para muchos escritores esto no sea un
tema o un problema a resolver, pero es aconsejable por lo menos imaginar qué
tipo de construcción de mensajes queremos crear.
En la narrativa se pueden realizar diferentes tipos de construcción de
mensajes, unos más efectivos que otros según el argumento. El saber utilizar
dichas construcciones aportará verosimilitud al texto narrativo.
A continuación, dos ejemplos tradicionales de tipos de construcción.
1-Situación inicial estable.
2- Ruptura de la situación inicial por presencia de un agente externo.
3- Lucha.
4- Recuperación de la situación inicial.
ej. Había una vez un rey que vivía muy feliz en su palacio con su familia. Un día
llegó de lejanas tierras un monstruo que raptó al hijo más pequeño. De entre el
pueblo surgió un valiente herrero que luchó contra el monstruo y lo venció
salvando al niño devolviéndole la paz al reino.
1- Situación inicial de confrontación.
2- Fin de la situación inicial por triunfo de una de las partes.
3- Continuación de la situación de confrontación que se gesta ahora desde la
parte derrotada.
ej. Había una vez dos hermanas que estaban en guerra por la herencia de su
padre. Una de ellas venció y su reino se extendió hasta las orillas del océano.
La otra se fue lejos y nadie supo de ella hasta que volvió con un grupo de
apoyo a recuperar lo que le pertenecía iniciando una nueva guerra.
Ejercicios de la octava Estación
1 Mensaje.
Explicar en que radica el cambio en los mensajes de las anteriores
construcciones y ejemplificar uno nuevo con algo ya escrito anteriormente.
2 Párrafos.
Existen diferentes tipos de párrafos: Está el párrafo expositivo y su fin es
exponer información y ofrecer datos y hechos relevantes al lector para
contribuir con la verosimilitud del texto.
El párrafo descriptivo como su misma palabra lo dice describe por medio de
sus opiniones y recursos literarios lo que acontece tanto en la realidad como en
la ficción. En todos sus aspectos se caracteriza por el uso de adjetivos.
Está el párrafo argumentativo que contrasta, compara y ofrece un
planteamiento, una situación o un conflicto. Se encarga de sustentar y vivenciar
lo que ha sido presentado en la creación temática con recursos emocionales y
de la opinión.
Finalmente está el párrafo narrativo que se utiliza para narrar o contar algo del
ambiente, en un tiempo y lugar y comúnmente se encuentra en el género
literario como el cuento y la novela, también los podemos encontrar en la
crónica y el periodismo literario contemporáneo. El uso de los diferentes tipos
de párrafos puede también encontrarse en una misma obra como recursos del
autor.
Ejemplificar los diferentes tipos de párrafos.
Novena Estación. Historia y Personaje.
Aristóteles no es el único que menciona el poder de las emociones en el
drama; también lo hace Stanislavski en su teoría actoral. El actor y dramaturgo
en su método apunta la importancia de los recuerdos emocionales en la
construcción de los personajes. De igual manera que en el teatro, para la
literatura y para los escritores, el recuerdo emocional es la soldadura de la caja
roja. Une mecanismos hallados en el buceo de la experiencia personal, al
buscar lo más similar de lo recordado en nosotros, para asociarlo con lo similar
de los personajes logrando la verosimilitud. El recuerdo es el pegamento con el
que subimos al consciente las emociones recordadas para unirlas con las
emociones que deben tener los personajes y la situación. Un trabajo que hace
el actor al interpretar y que también hace el escritor al crear.
En la literatura el diálogo es constante entre el yo de los escritores y el yo de
los personajes recreando situaciones semejantes. Para la ficción es
particularmente importante este trabajo de mímesis emocional, ya que siendo
por medio de las imágenes mentales que recordamos así también construimos
las imágenes literarias. Entre mayor sea el cauce de este diálogo interno,
mayor serán las imágenes a las que podamos acudir y con ellas expresarnos.
Así que en el contenido de nuestros recuerdos emocionales se encuentra la
forma de unir las sensaciones, las escenografías y la creación de los
personajes.
Para la ficción es fundamental desarrollar el pensamiento imaginativo a partir
de la construcción de nuevos diseños que aporten a la realidad, sean modelos
a seguir o todo lo contrario. No solo diseños para experimentar, para ensayar y
para escoger los más adecuados, sino también, para crear vías nuevas de
organizar la información y que permanezcan en la historia. Si reflexionamos,
podemos observar que tanto las expresiones creativas literarias, como las
expresiones de las artes en general, son hijas de los recuerdos emocionales.
Siempre el que escribe está ahí, describiendo hechos o fantasías. Así que
retomar este método actoral es muy propicio y complementario a lo ya
mencionado de La Poética, y muy posiblemente sea también inspirado en ella.
Adaptarlo a los procesos escriturales creativos para la creación de personajes
verosímiles es el ejercicio que planteamos a continuación.
Ejercicios de la novena Estación.
1 Ficha de personaje.
Elabora una ficha con la creación de su personaje según el ejemplo:
Nombre: Clemente
Edad: 37 años
Profesión: Estudió Biología, pero se especializó en genética.
Aspecto físico: Es muy alto, muy delgado, de piel pálida y ojos negros.
Dónde vive: En Argentina
Estado civil: Soltero
Traumas: Padece de fobia social, ansiedad y TOC
Gustos: Es amante de los videojuegos y las películas animadas, el animal que
más le gusta es el gato, por lo que tiene 2 y suele vestir de negro o azul.
Manías: Padece de automanía (compulsión a la soledad). No puede pasar sin
comer lechuga y atún crudo.
Deseos manifiestos: Desea erradicar virus con sus estudios de biogenética.
Deseos reprimidos: Siente una extraña atracción por Iris, cinco años mayor
que él.
Enemigos: Algunos colegas de la facultad de Biología.
Amigos: Ignacio Sepúlveda.
Pasado/presente/futuro: Vivió con sus padres hasta los 18 en una pequeña
casa en Guanacaste. Actualmente vive solo en un apartamento en San José en
el futuro espera estudiar en China.
Temperamento: Es muy introvertido y selectivo con las personas, habla solo lo
necesario, cuando llegan a conocerlo tiene un gran sentido del humor, rara vez
se enoja y es extremadamente evasivo.
2 El vestuario.
Describa un traje de vestir que a usted le llame la atención. A partir de esta
descripción construya al personaje que va dentro siguiendo el detalle del
ejercicio 1. Finalmente, la emoción que la persona siente en ese momento. Se
dará cuenta de las relaciones entre la forma y el fondo de los personajes,
contribuyendo a la similitud. No basta con que los personajes piensen y hablen.
Ellos deben existir en todas sus dimensiones.
3 Diálogo.
Ya tiene a su personaje. Ahora cree otro con características diferenciadas y
escriba un diálogo entre dos personajes creados por usted que tengan
posiciones contrarias sobre el mismo tema.
4 Acción.
Ponga a su personaje a caminar o emprender alguna acción. Descríbala con
detalle. Recuerde que los personajes se mueven conforme a sus emociones y
en dirección al argumento.
5 Ruta.
Ya su personaje está moviéndose y necesita desplazarse. ¿A dónde se
encuentra? A partir de la escenografía construya una ruta peatonal, de autobús
o de auto y escriba como su personaje la transita.
Los personajes ya están caminando, pensando, deseando. Los vemos
moverse, vestirse, conversar. Las rutas y los caminos nos recuerdan muchas
otras rutas, desde Ulises, Gilghames, Mitra, Atila, Ciacco, a los personajes de
La Ruta de su Evasión de Oreamuno o la Ruta de las Esferas de Barahona por
poner algunos ejemplos. Los personajes que transitan las rutas generalmente
son héroes o antihéroes que buscan algo. ¿Sus personajes qué son? ¿Cuál es
su batalla?, ¿cuál es su contienda personal?¿Qué queremos transmitir a los
lectores con sus recorridos?¿A qué huele el aire cuando pasamos por ahí?
¿Cómo es el autobús, el auto, la calle? ¿El humo estorba o no?, ¿la basura se
encuentra en las esquinas o solo hay perros?... ¿Queremos hablar de las
nubes, del niño en la escalera que saluda con la mano al paso del protagonista
o de lo que siente internamente el personaje durante el recorrido? ¿Qué
queremos narrar exactamente?
Contestémonos todas estas preguntas para terminar de vestir al personaje en
sus pensamientos y reacciones.
6 Zapatos.
Nuestros antepasados inventaron un método para cubrir sus pies del roce de
las piedras, las espinas, las mordeduras de animales y otros inconvenientes. El
resultado es la primera versión de la sandalia de paja trenzada en civilizaciones
de clima cálido. En las regiones de climas fríos se diseñaron las botas de piel
animal.
Muy diferente fue el origen de los tacones. Curiosamente, los tacones de aguja
fueron creados por los carniceros egipcios que querían elevar sus pies de la
zona donde se mataban a los animales para no mancharse de sangre.
El calzado fue cambiando con la evolución de la especie humana y se le fueron
añadiendo otras funciones a la original de protección y aislamiento, como lo es
la función social y estética. De la plataforma del renacimiento a la suela de
goma de la revolución industrial. En adelante es larga la lista: botas con
botones, sandalias, alpargatas, botas atadas de plástico, de tela, de gamuza.
Tenis de color blanco, azul o negro, con velcro, siempre en función de su uso y
representación social.
Con esta pequeña reflexión como antecedente, escoja que zapatos debe tener
el personaje y descríbalos mientras hace el recorrido.
Décima Estación Fábulas y guiones.
La fábula sigue siendo una composición breve de carácter didáctico que por
medio de animales, cosas o personajes representa las acciones humanas
universales y sus consecuencias.
Un ejemplo de la fábula de la cigarra y la hormiga de Jean de La Fontaine:
...¿qué hacías durante el verano?- le preguntó a la pedigüeña.
-Día y noche a quien me encontraba, le cantaba, no te disgustes.
-¿Le cantabas? Me alegro.
- ¡Pues bien, baila ahora!
La lección de quien no piensa en el futuro. Divertirse en verano y no preveer
para el invierno.
Ejercicios de la décima Estación.
1 Esquema.
A partir de lo anterior haga un esquema con las acciones de una fábula a modo
de tira cómica en una hoja en blanco y si es posible a mano. Las divisiones le
servirán de guía para visualizar la economía de las acciones dentro de una
historia.
2 Un día.
Escriba a mano en una hoja en blanco con diferencias de horario cada tres
horas un día en la vida de una persona de manera que los cortes de tiempo le
ayuden a estructurar las acciones del relato.
3 Pensar.
Con el esquema de las acciones y el horario hecho, recree escribiendo a mano
lo que piensan los personajes que pueden ser animales o cosas. Puede utilizar
pequeñas burbujas delimitadas en los espacios libres. Esto le ayudara a
organizar las ideas junto con las acciones para que tengan una buena
administración en el tiempo del relato.
Onceava Estación. El que narra el acontecimiento.
Otra de las herramientas que se encuentra en la caja roja es el sujeto narrativo.
Tenemos a los personajes. Tenemos la escenografía, los sucesos, las
reacciones pero ¿desde dónde narramos?
La manera de contar los acontecimientos tiene mucho que ver con las razones
por las cuáles usted escribe. Desde la primera persona presente personal que
va contando lo sucedido desde su propio yo, al narrador omnisciente, que
cuenta desde afuera de los hechos, todo lo ocurrido. Puede optar también por
la segunda y tercera persona en singular y plural, que son voces más cercanas
a la acción y a la visión de una cámara. En cualquier de estas, recuerde que
mantener la verosimilitud con el personaje es primordial. Desde alli inicia el
viaje la narrativa su creación de universos.
Ejercicio de la onceava Estación:
1 La voz.
Explore antes de decidir cual sería la voz más indicada para su aventura con
borradores hasta que encuentre la más oportuna:
Al regresar a la montaña comprendí cuanto me hacía falta ese viaje.
Regresamos a la montaña comprendiendo cuanta falta nos hacía ese viaje.
Regresaron a la montaña y comprendieron la falta que les hacia el viaje.
Regresó y comprendió.
Doceava Estación. Temporalidad.
El tiempo en la literatura es un aspecto de cualidades insospechadas. Puede
ser la memoria viviente de lo que no existe como el rotundo olvido de lo que
existió. Es sin duda un recurso muy preciado para narrar varias realidades en
un solo texto. Desde qué tiempo narramos nos puede servir para explorar la
diversidad de universos como la intimidad de una sola hora en la vida de una
persona. El tiempo está hecho por accidentes y depende del enfoque, así se
potencia o debilita un mismo hecho narrado. Un tiempo lineal, cronológico no
es lo mismo que un tiempo cíclico, paralelo, fragmentado, cósmico,
convergente o dialéctico. Piense en varias alternativas antes de escoger
alguna. El cuento El Perseguidor de Cortázar es un buen ejemplo de estas
posibilidades.
Ejercicios de la doceava Estación.
1 Tiempo.
Identifique la forma del tiempo en varias narraciones de varios autores.
2 Paralelas.
Escriba una narración de ciencia ficción donde los acontecimientos sucedan en
el futuro y luego viaje al pasado para de nuevo buscar un desenlace en el
futuro.
3 Giros.
Escriba una narración donde se inicia un día preciso y narra varios años
pasados. Rompa el hilo y vuelva a día inicial para luego volver a narrar lo que
pasará probablemente el día de mañana.
4 Polifonía.
Escriba una narración con cinco historias de vida que convergen en una misma
y única situación. Otórguele un color diferente a cada narración para evidenciar
los cambios en el tiempo de cada historia y sus diferentes tramas.
Treceava Estación. Valores y prejuicios. Creando Verosimilitud.
Damos por sentadas tantas relaciones y sistemas en la vida, que no
recordamos que somos un recipiente de ideas preconcebidas, valores
trasmitidos y prejuicios. Recibimos y guardamos automáticamente
condicionando nuestra forma vivir, tanto como la manera en que
representamos a los personajes en las ficciones. Y un personaje debe tener su
propio mundo de ideas preconcebidas para que sea verosímil en el sentido de
congruente y creíble en sus acciones y pensamientos. Darnos cuenta de cómo
leemos a los otros es importante para lograrlo. Ser más analíticos y
observadores con el proyecto narrativo asegura mayor congruencia entre el yo
del escritor y el yo de los personajes. Sobretodo si no estamos seguros de
saber los comportamientos y las acciones de quienes no son parecidos a
nuestra tribu social y queremos representarlos.
Ejercicios de la treceava Estación.
1 Los botones. Para hacerlo en grupo.
Los talleristas tienen que traer un botón que escojan como el que más les
gusta de los que tienen en la casa, o ir a la tienda y comprarlo. Todos los
botones llevados se ponen sobre una mesa grande. Cada integrante del taller
tiene que explicar por qué el botón que escogió considera que le gusta y
describir sus cualidades como el color, la forma, lo que simboliza y para qué
cree que puede usarse. Luego tendrán que imaginar un personaje que pueda
llevarlo y cual nombre debería tener el posible poseedor del botón.
A partir de esa información el coordinador del taller, les pide que elaboren un
cuento con la historia del personaje creado que es el dueño del botón de cada
quien. Los integrantes del taller se sientan de nuevo y empiezan a escribir el
cuento con la información que ellos mismos elaboraron de su propio botón.
Posteriormente, a partir del cuento escrito se analiza la carga simbólica del
botón con elementos de psicología y con elementos de estética literaria que
esperamos haber aportado aquí además de la guía del maestro. El ejercicio
representa la carga simbólica de las cosas. Lo que quiero decir es que un
botón es un personaje en potencia que carga prejuicios, lecturas sociales,
lecturas psicológicas, de quien lo crea (un botón de madera usado es rústico y
se asocia con labores de campo o artesanales) y es un buen ejemplo para ver
cómo se recrean en la literatura estos sistemas de valores. Los botones
pueden intercambiarse también entre los integrantes del taller y ellos mismos
también pueden ser parte de lo que analizan y comentan siendo personajes de
sus propios botones. Muchas veces si la lectura se hace detalladamente se
logran ver muy bien los oficios y los lugares donde viven las personas.
2 La belleza de la fealdad.
Escriba en una columna varios calificativos para la belleza y luego en otra
columna varios calificativos para la fealdad. Podrá darse cuenta que los
calificativos para la fealdad están más condicionados a la escala de valores
morales de lo que se había imaginado. Y la belleza no se escapa de este
desplazamiento de la moral sobre el espacio de la estética. Así pasa con la
descripción de los cuerpos humanos. Ahora le toca el tiempo a las conductas:
describa una conducta que considere debe realizar quien imagina es el dueño
de los calificativos para la belleza y otra para quien es dueño de los calificativos
para la fealdad. Finalmente póngales nombre, ropa y botones.
La catorceava Estación. La historia secreta.
Menciona Cortázar que toda historia en realidad cuenta otra historia: la secreta.
Se trata de una línea narrativa que no se narra y que va, de manera
subterránea debajo de la línea narrativa de la superficie, donde suceden los
hechos y las situaciones ordinarias de la vida. La historia secreta aparece y
desaparece conforme avanza la historia como lo hace el inconsciente colectivo
que propone Jung. Deseos no manifiestos se van entrelazando entre los
personajes para sorprendernos en momentos específicos o al final de la
historia.
La mayoría de los seres humanos viven sus vidas sin ser realmente lo que
quieren ser, recordemos lo que dijo Ortega y Gasset páginas atrás. No se trata
de validar solo el gusto o una única posibilidad de ser. Se trata de evidenciar
los muchos recursos que tiene el ser humano para sobrevivir y de esta manera
exponerlos. Se miente. Se esconden hechos, motivaciones y hasta verdaderas
identidades. Se ocultan pensamientos y deseos etc. Es por eso que a todos
nos gustan los secretos.
La historia, el argumento literario, es un esqueleto por donde pasan estos
secretos como sistemas neurálgicos que mueven la energía interna del texto y
van generando espacios de incertidumbre, de lucha, de sospecha, de
suspenso. Saber administrar esta historia secreta es muy importante para
contar con una fuente de energía interna que emana de los mismos personajes
y situaciones en diferentes momentos de la trama en busca de su verdadero
lugar en la historia.
Ejercicios de la catorceava Estación.
1 Secreto.
¿Cómo se puede describir un secreto? Haciendo que para los demás lo sea.
Utilice un argumento ya creado y escriba su historia secreta. Luego escriba un
argumento nuevo pensando en su historia secreta desde un inicio. Compare.
2 Lo doble.
Escriba sobre los deseos reprimidos de la vida de alguno de los personajes que
creo anteriormente. La vida doble también es muy atractiva para los dramas.
También sus propios deseos.
Quinceava Estación. Un recorrido por los estilos.
Los estilos son el resultado tanto de los usos del lenguaje en la época en la que
se escribe, como de la afinidad personal de los autores y autoras con ciertos
tratamientos, modismos e identificaciones o por la búsqueda específica del
autor para alguna historia concreta.
Iniciemos esta breve muestra con la primera fábula conocida en castellano
antiguo. Originaria de la India, la fábula de Calila y Dima es traducida al
castellano en 1251. Pertenece a las narraciones pedagógicas que conforman
las fábulas como medios de educar a la población. Es interesante leer también
desde el origen de nuestro idioma para ver sus modificaciones.
1 Calila y Dimas (El que se duerme mientras le roban).
“ Et es atal como el home que dicen que entró el ladrón en su casa de noche e
sopo el lugar donde estaba el ladrón, et dijo: «Quiero callar fasta ver lo que
fará, e de que hobiere acabado de tomar lo que quisiere, levantarme he para
gelo quitar.» Et el ladrón andudo por casa, e tomó lo que falló, et entre tanto el
dueño dormióse; e el ladrón fuese con todo cuanto falló en su casa, et después
despertó et falló que había el ladrón levado cuanto tenía. Et entonce comenzó
el home bueno a culparse e maltraerse, e entendió que el su saber non le tenía
pro, pues que non usara dél.
Ca dicen que el saber non se acaba si non con la obra. Et el saber es como el
árbol, e la obra es la fruta; e el sabio non demanda el saber si non por
aprovecharse dél. Ca si non usare de lo que sabe, non le tendrá pro. Et si un
home dijese que otro home sabía otra carrera provechosa, e andodiera por ella
diciendo que tal era, e non fuese ansí, haberlo hían por simple, et atal como el
home que sabe cuál es la vianda buena e mala, e desí véncele la golosina e el
sabor de comer, e come la vianda mala, e deja de usar de la buena. Et el home
que más culpado es en facer las malas obras e dejar las buenas, así como si
dos homes fuesen que serviese el uno al otro, e fuese el uno ciego, e cayesen
amos a dos en un foyo; que más culpa habría el que tenía ojos que non el
ciego en caer.
Et el sabio debe castigar primero a sí, e después enseñar a los otros. Ca sería
en esto atal como la fuente que beben todos della e aprovecha a todos, et ella
non ha de aquel provecho cosa ninguna; ca el sabio, después que adereza
bien su facienda, mejor adereza a los otros con su saber. Ca dicen que tres
maneras de cosas debe el seglar ganar e dar: la primera es ciencia, la segunda
riquezas, e la tercera codiciar de facer bien. Et non conviene a ningún sabio
profazar de ninguna cosa, faciendo él lo semejante ca será atal como el ciego
que profazaba al tuerto.
Nin debe trabajar provecho para sí por dañar a otro, ca este atal que esto
feciese sería derecho que le aconteciese lo que aconteció a un home.”
2 La Divina Comedia.
El tono emocional y lírico del estilo de Dante intensifica las acciones vividas por
el personaje. Fragmento inicial de la epopeya La Divina Comedia de Dante:
Canto Primero
“A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura por
haberme apartado del camino recto. ¡Ah! Cuan penoso me sería decir lo
salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mí pavor,
pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero antes de hablar del bien
que allí encontré, revelaré las demás cosas que he visto. ”
3 Cumbres Borrascosas.
Fragmento inicial de la única novela que escribió Emile Bronté en 1847. El
despliegue de la información va de la mano de la construcción de los
personajes. Muestra gran detalle en la descripción de las acciones y la
escenografía y los paisajes, como suelen tratarse las novelas del período
gótico.
“1801:
Vengo precisamente de visitar al propietario de mi casa. Único vecino que
podría preocuparme. En realidad, este país es maravilloso. No creo que en
toda Inglaterra hubiera podido encontrar un lugar más apartado del mundanal
bullicio. Es el verdadero paraíso para un misántropo; y el señor Heathcliff y yo
parecemos la pareja más adecuada para compartir este desierto. ¡Qué
magnífico sujeto! Con seguridad que ni siquiera imaginaba la simpatía que me
inspiró al sorprender cómo sus ojos se escondían bajo sus cejas, llenos de
sospechas, en el mismo instante en que yo detenía mi caballo, y como sus
dedos se escondían con huraño gesto aún más profundamente en su chaleco,
cuando le dije mi nombre.”
6 El Vertedero.
Fragmento inicial de El Vertedero (1962) de Djuna Barnes, escritora
estadounidense perteneciente a la corriente psicológica y onírica de Joyce y
Ezra Pound. Utiliza recursos de las vanguardias de los principios del siglo XX y
de los inicios de la novela moderna como una forma de transgredir lo social.
“En el tren de Marsella a Niza viajaba una mujer de gran vigor. Tenía bastante
más de 40 años y era más bien voluminosa de cintura para arriba. Un
entrelazado de encaje, le ceñía el pecho, las ballenas del corsé se doblaban
cada vez que respiraba, y al respirar y moverse le resonaban las numerosas
cadenas de eslabones de oro basto y el sonido de voluminosas joyas
pesadamente engastadas subrayaba el más ligero gesto. De vez en cuando se
acercaba unos impertinentes de largo mango a sus ojos castaños que
pestañeaban frecuentemente.
4 Fragmento inicial de la novela Acción de Gracias del 2006 de Richard Ford
escritor estadounidense. Retratista de personajes muy norteamericanos
vividores de un sueño y una realidad que muchas veces no les pertenece.
Acción de gracias.
La semana pasada leí en el Asbury Press un artículo que me produjo gran
desazón. En cierto sentido, era la clase de noticia que solemos leer todas las
mañanas y que después de causarnos impresión, aunque no muy honda, da
paso al horror y nos deja mirando al cielo durante un largo momento, hasta que
volvemos a una variedad de asuntos -cumpleaños de famosos, resultados de
partidos, óbitos, nuevas ofertas inmobiliarias- que nos arrastran a nuevas
preocupaciones, y a media mañana ya la hemos olvidado.”
Ejercicios de la quinceava Estación.
1 Copia.
A partir de lo comentado anteriormente, escoja autores para que usted lea y
experimente los diferentes estilos. Es lógico que se identifique más con unos
que con otros. Puede empezar por los clásicos y terminar con los
contemporáneos.
Goethe, Shakespeare, Emíle Zolá, Elena Garro, Azorín, Milan Kundera,
Cortázar, Valle Inclán, Canterbury, Olga Tokarczuk, Peter Handke, todos
aportan. Copie algunos.
2 Juego.
Juegue con los estilos. Puede mezclarlos y reproducir en parte párrafos según
personajes o épocas para que sienta como es escribir de la manera romántica
y como de la manera naturalista. No busque su propio estilo. El estilo lo
encuentra a usted a medida que lee y práctica.
3 Música.
Escuche canciones que tengan letras de poemas de autores que han dejado
huella. Nos sorprenderemos cuanto efecto hace la música unida a la poesía.
Un ejemplo de cuanto de literatura hay en la vida cotidiana.
4 Cambio.
Altere el orden del lenguaje en párrafos que ya ha escrito. Vuélvalos a escribir
con otro orden sin cambiar el sentido. Muchas veces ganará la historia con los
cambios.
5 Siga el fluir de la consciencia.
Escoja un lugar confortable y silencioso y escriba lo primero que se le ocurra
siguiendo el hilo del fluir de la consciencia para darle paso al fluir de los
pensamientos, sin importar que cuente o no una historia.
6 Heurística.
Escriba una narración como si usted fuera un inventor o científico que va a
realizar un invento. Recree la situación y el hallazgo con detalle. Resuelva el
problema planteado con el invento. Verá toda la imaginación que lleva dentro
sin saber ¡Felicidades!
7 Híbridos y líquidos.
Elabore un ejercicio mezclando elementos del cuento y el ensayo. De esta
manera podrá apreciar otros géneros al visitarlos y descubrir que mutuamente
se enriquecen o bien se confunden.
Dieciseisava Estación.
Ingeniería de sentido.
Las narraciones tienen un principio y un fin como las imágenes que se recortan
contra un papel o parecen con sus límites en la percepción. Así también
sucede con las narraciones por eso a veces para no perdernos y eternizarnos
en unas partes y en otras no sugiero que construyamos mapas para no
perdernos. Planos similares a los que utilizan los ingenieros para saber los
puntos fuertes y los espacios dedicados a comunicar la electricidad y el agua.
No me refiero a la arquitectura porque de alguna manera ya está implícita en
todo lo dicho anteriormente. Me refiero a la estructura de la narración. La que
no se ve pero da fuerza y mantiene la historia desde el inicio hasta el final. Por
lo que este ejercicio es muy importante ya que refleja el control de los
elementos en su conjunto y el dominio de la trama.
Elabore un mapa con papel y lápiz. Puede pegar varias hojas de papel hasta
lograr una tira donde construya la ruta de sus personajes según el argumento.
Sus entradas y salidas. Los nudos, las peripecias y los hechos en orden de
temporalidad o mostrando los juegos del tiempo previstos. Péguelo en un lugar
visible. Esta ayuda mucho a no perderse ni entrar en contradicciones así como
a mantener la economía del lenguaje en buen tono.
Definiciones de otros
Son muchos los autores que han escrito sobre el arte de hacer literatura. En
particular sobre la escritura de novelas y cuentos. Aquí tienen algunas voces:
Edgar Allan Poe
“Para mí, la primera entre toda las consideraciones es la de producir un efecto.
Procurando ser siempre original (porque se traiciona uno mismo abandonando
un medio de interés tan evidente y tan fácil), me digo, ante todo: entre los
innumerables defectos o impresiones que el corazón, la inteligencia o, para
generalizar más, el alma es más susceptible de recibir, ¿cuál es el único efecto
que puedo elegir entre todos? Habiendo, pues, hecho elección de un asunto de
novela y enseguida de un vigoroso efecto, busco si se es mejor esclarecerlo,
por medio de ciertos incidentes o por el tono, o por incidentes vulgares y un
tono particular, o por incidentes extraños y un tono ordinario, o por una igual
singularidad de tono y de incidente; y después, busco a mi alrededor, o más
bien y mí mismo, las combinaciones de acontecimientos o los tonos que
puedan ser más propicios para producir el efecto buscado.”
Jane Austen
“Las sensaciones pueden expresarse con menos palabras.”
Virgina Woolf
“Todo método es correcto, cualquier método lo es, ya que expresa lo que
nosotros escritores queremos expresar.”
Juan Rulfo
“Lo esencial en un cuento es contenerse, no desbocarse, no vaciarse; el cuento
tiene esa particularidad. Yo precisamente prefiero el cuento, sobre todo, a la
novela, porque la novela se presta mucho más a las divagaciones. “
Truman Capote
“Creo que la mayor intensidad en el arte en todas sus formas se alcanza con
una cabeza fría, dura y deliberada. Por ejemplo, Un corazón sencillo, de
Flaubert. Un cuento sentido, escrito sentidamente; pero solo podía ser la obra
de un artista muy consciente de las verdaderas técnicas, es decir, de las
necesidades. Estoy seguro que en algún momento Flaubert debe haber sentido
el cuento muy intensamente pero no cuando lo escribió.”
Margaret Atwood
“Lleva un lápiz para escribir en los aviones. Pero los lápices no son seguros y si
la punta se rompe, no se puede afilar en el avión, ya que no se pueden llevar
cuchillos. Por lo tanto, lleva dos lápices.”
Horacio Quiroga
“No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un
cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia
de las tres últimas.”
Milan Kundera
“El arte de la novela surge cuando Dios abandonaba lentamente el lugar desde
donde había dirigido el universo, y su orden de valores, separando el bien del
mal y dando un sentido a cada cosa. Don Quijote salió de su casa y ya no
estuvo en condiciones de reconocer el mundo. Esté en ausencia del juez
supremo, apareció de pronto en una dudosa ambigüedad. La única verdad
divina se descompuso en cientos de relativas que los hombres se repartieron.
De este modo nació el mundo de la edad moderna y con él la novela, su
imagen y modelo.”
E.M. Forster
“ A todos nosotros nos pasa como al marido de Cherezade: queremos saber lo
que ocurre después. Esto es universal. Es la razón por la que el hilo conductor
de una novela debe ser una historia. Algunos no queremos saber nada más.
No albergamos nada más que una curiosidad primitiva y en consecuencia lo
demás literario nos resulta grotesco. Podemos ya definir la historia: es una
narración de sucesos ordenados en su orden temporal: la comida va después
del desayuno, el martes después del lunes, la descomposición después de la
muerte y así sucesivamente. ”
Isabel Allende
“Escribir es como un músculo, hay que ejercitarlo cada día para poder brillar.”
Miriam Bustos
“Al parecer existen quienes, por razones de idiosincrasia narrativa, tienen en
forma espontánea, al relato lento, moroso, detallista, de rumbo incierto muchas
veces. Tales personas se encontrarán a sus anchas en la elaboración de una
novela, género en el que todo tiene cabida (especialmente en el caso de la
novela moderna) y que puede compararse con un largo viaje emprendido en
distintos medios de transporte (y por trechos a pie), sin prisa y, en ocasiones
sin destino fijo o definitivo. Pero también hay narradores que enloquecerían si
tuvieran que contar una historia que no siempre, (o mejor, casi nunca), saben
hasta donde llegará ni cuáles constituyen sus líneas argumentales básicas.
Son, por lo general, los individuos que sufren de una gran tensión interna,
impacientes y ejecutivos, casi siempre nerviosos, valoradores de su precisión y
dotado de una gran capacidad de síntesis. Esta gente, cuando narra, se inclina
por aquellos relatos que pueden compararse -valiéndose de una analogía
similar a la hecha para la novela- con un viaje corto realizado con propósito fijo
y único, cuyo punto de llegada está previsto de antemano y cuyo itinerario es
inmodificable, porque se realiza en tren expreso que corre sobre rieles
extendidos en determinada ruta de la que no es posible desviarse sin sufrir un
percance. Tales escritores cultivan de preferencia el cuento. ”
...
Como se puede ver son muchas las recetas para la creación literaria. Muchas
las consideraciones y los enfoques. Quisiera agregar al contenido de esta caja
roja, de estos apuntes y ejercicios reunidos y creados para la imaginación y
ficción literaria, que no existe la inspiración sin medidas, sin registros en la
práctica, que es donde se sabe si esa maravillosa idea, puede ser tratada de
cierta manera o dentro de un género en específico. O bien si la escritura de
cientos de páginas nos dará la intensidad y originalidad que espera el mundo
para ser transformado. Lo que sí puedo decir es que la caja roja que aquí
propongo como un kit de herramientas tradicionales, es sumamente útil para
los interesados en escribir literatura de ficción.
El primer paso es saber que existen estas herramientas. El segundo es tener
cerca la caja y aprender a usar las herramientas. Qué género, cuándo ocurren
las acciones, cómo se comportan los personajes, dónde se encuentra la
respuesta a la historia secreta y cuántas veces se utiliza la metáfora del sol
como la luz que aclara y no como los brillos que vibran ante otros ojos es el
resultado del propio oficio que sobre la marcha lo experimenta y va resolviendo.
Con esto quiero decir que cada ejercicio aquí propuesto es un paso en el
camino para desarrollar sensibilidad, para recontactarse con la materialidad de
las palabras y también con su función simbólica como origen del discurso. A
partir de estas prácticas se comprenderá la importancia del método al crear los
personajes y desarrollar un estilo propio que convoque a la emoción en los
lectores, fin último de la literatura como arte. De eso se trata el arte de la
imaginación; de convocar con el fuego de la palabra la atención alrededor de la
fogata, desde los tiempos de los antiguos dioses hasta el whatsap del presente.
Queda entregada la caja. Se puede guardar en lugar cercano y utilizar cada
vez que sea necesario. Es un recurso mental gratuito que poco a poco pasará
a ser parte del oficio y la creatividad de cada escritor y que puede ser usado a
solas o en grupo. Todos los que escribimos tenemos cajas rojas similares y
como bien dice el maestro García Márquez, en el documental La escritura
embrujada, es la carpintería la que logra embrujar al lector y hacer que no se
despegue del libro desde la primera hoja.
Espero con este libro haber contribuido a la enseñanza y desarrollo de las artes
literarias en la actualidad.
Costa Rica
2020 año del Covid19
Para finalizar adjunto referencias de algunas escuelas de creación literaria en
internet:
Referencias de blogs y artículos:
Díaz, A. (2018). Claves para escribir novela fantástica: Literatura de lo invisible:
Central de escritura. Recuperado de:
https://centraldeescritura.com/blog/escribir-novela-fantastica/
Escuela de escritura (2019). Ejercicio de escritura 9, Escritura terapéutica:
Escuela de escritura creativa. Recuperado de:
https://www.escueladeescrituracreativa.com/ejercicios-de-escritura-
creativa/ejercicio-de-escritura-terapia-narrativa/
Escuela de escritura (2019) Personajes inverosímiles: ¿Es tu protagonista una
Mary Sue?: Escuela de escritura creativa. Recuperado de:
https://www.escueladeescrituracreativa.com/teoria-literaria/personajes-
inverosimiles-es-tu-protagonista-una-mary-sue/#more-11000
Mesa, J. (2017) Géneros literarios: ¿Qué son?, ¿Cuáles son? Y cosas que no
sabías de ellos: Central de escritura. Recuperado de:
https://centraldeescritura.com/blog/generos-literarios/
Menéndez, R (S.F) Decálogo para empezar a escribir una novela: Billar de
letras. Recuperado de: http://billardeletras.com/recursos-escritores/3091
Piglia, R (S.F) Tesis sobre el cuento, Ricardo Piglia: Billar de letras.
Recuperado de: http://billardeletras.com/recursos-escritores/tesis-sobre-el-
cuento-ricardo-piglia
(S.N) (2018) Narrativa para principiantes: respondemos a las dudas más
frecuentes: Exlibric Campus Recuperado de:
https://campus.exlibric.com/blog/15_narrativa
(S.N) (2018) ¿Escribes una novela? ¿Tienes en cuenta los elementos de la
narración?: Exlibric Campus Recuperado de:
https://campus.exlibric.com/blog/17_elementos-novela
Vime, A. (S.F) Cuaderno de proa: aspectos teóricos: Ítaca escuela de
escritores. Recuperado de:
https://itacaescueladeescritura.com/sites/default/files/los_buenos_comienzos_-
_cuaderno_de_proa-aspectos_teoricos_-_angeles_lorenzo_vime.pdf
Zapata, H. (2015) La metodología en los talleres literarios. Colombia: letraviva.
Recuperado de: http://letraviva.cl/talleres-online-2015-10/
Referencias bibliográficas
Aristóteles (2001) La Poética. (Primera Edición) D.F. México: Editorial Colofón.
Aristóteles (1994) Acerca del Alma. Los clásicos de Grecia y Roma. Planeta De
Agostini. Editorial Planeta D.F: México.
Auerbach, E. (2014). Mimesis, la representación de la realidad en la literatura
occidental. México: Fondo de cultura económica.
Barahona, Jiménez Luis (1998) Primeros contactos con la Filosofía y la
Antropología filosófica griega. San José, Costa Rica: MCJD.
Beatriz Suarez, B. M. (2000). Escribir en femenino: poéticas y políticas.
Barcelona, España:Icaria.
De Bono Edgard (1995) El pensamiento Paralelo. Trav. Miguel Martínez
(Primera Edición) Barcelona, España: Editorial Paidos.
Enciclopedia libre. Historia de la Estética. Estética Psicológica. Recuperado en
30/03/2009 de: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_estética.
Fleur, M. M. (2011). Teorías sobre la narración. Revista Iberoaméricana , 771 -
778. vol. 77.
Forster E.M. (1985). Aspectos de la Novela (Segunda Edición).Madrid, España:
Editorial Debate.
Foucault Michel (1984). Las Palabras y las Cosas. (Quinceava Edición) D.F.
México: Siglo XXI Editores. S.A
Gadamer H.G. (1975) Verdad y Método. Fundamentos de una hermenéutica
filosófica. Salamanca, España: Ediciones Sígueme.
Haruki, M. (2017). ¿De qué hablo cuando hablo de escribir? Barcelona,
España: Tusquets editores.
Kristeva, Julia, (1981). El texto de la novela . Barcelona, España: Lumen .
Jiménez, José (2002) Teoría del arte (Primera Edición)Madrid, España:
Tecnós-Alianza.