El mensaje a Sardis
1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas,
dice esto:
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas
delante de Dios.
3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré
sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo
en vestiduras blancas, porque son dignas.
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y
confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
El título del sermón de hoy es
Fachadas que esconden lápidas
Cuando hablamos de la iglesia de Sardis, pareciera ser como que esconden algo. Ya que tienen obras y
Dios las conoce, pero no son obras perfectas. La iglesia tiene nombre de que vive, podría ser que eran
muy activos, muy conocidos, muy sociales, etc. y en contraposición y casi como una paradoja es que es
una iglesia que esta muerta.
Revisando por internet me topé con un artista que hace obras sobre fachadas de casas, y las deja de tal
modo que parecieran solamente eso, fachadas: limpias, bellas, pomposas, anticuadas, simples, etc, pero
sin embargo su trasfondo está vacío.
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“Una de las ramas de la psicología más interesantes es la llamada “social”. En ella, se indaga e
investiga acerca del comportamiento del ser humano. Se analizan sus pensamientos, sus sentimientos
y, como consecuencia de ellos, su comportamiento final ante un determinado grupo de personas o
una sola persona en concreto. Esta ciencia da luz a cómo el ser humano se muestra de una manera
diferente en sociedad, ya que ha interiorizado una serie de estereotipos culturales que le vienen dados
y que ha asimilado para formar parte del grupo. Sin embargo, su verdadero yo, su verdadera forma
de ser, de pensar y de actuar queda relegada a un segundo plano y, se podría decir, que su verdadera
personalidad se manifiesta en solitario, como cuando uno es observado viendo la pantalla de
televisión sin ningún tipo de interrupción o interferencia.
Se plantea una cuestión moral en cuanto a este principio, ya que si realmente el ser humano se presenta
bajo una serie de preceptos aprendidos previamente, ¿vivimos bajo el efecto de una “fachada” de
personalidad que no deja ver al verdadero ser que llevamos en nuestro interior? Seguro que muchos
habrán conocido a personas que no eran lo que aparentaban ser en realidad. Ese tipo de personas que
viven una vida que no es real, que camuflan bajo cualquier tipo de excusa, apariencia o mentira, y
que, en el fondo, no encuentran la felicidad porque la sociedad les ha enseñado que la “fachada” es lo
que necesitan para poder vivir en comunidad, poder ser aceptados en el grupo y ser, aparentemente,
normales”.
Fachadas que esconden lápidas
1.- Ser una iglesia con vida
2.- Velar hasta la segunda venida
3.- Con Jesús la muerta está vencida
Fachadas que esconden lápidas
1.- Ser una iglesia con vida
1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas,
dice esto:
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas
delante de Dios.
Cuando hablamos de Sardis, hablamos de una ciudad rica, de una ciudad poderosa. Ubicada en lo que
actualmente es Turquía. En la antigüedad fue capital del reino de Lidia. Es una ciudad que fue edificada
estratégicamente entre colinas, por lo que su fácil acceso era solo por un lugar plano donde se
encontraba la puerta de la ciudad. Se dice que fueron uno de los primeros en generar una “industria”
del teñido de la ropa. Imagínese que hasta el día de hoy eso es rentable, ya sea teñir o estampar ropa, y
para ese tiempo el conseguir los colorantes adecuados era muy costoso, por ende las ganancias eran
cuantiosas. Sardis hasta el día de hoy preserva ruinas extraordinarias de lo que fue una gran ciudad.
Curiosamente se conservan algunas “fachadas”. Y al parecer eso mismo era la iglesia de Sardis, una
gran fachada. Una gran fachada que tenía un trasfondo vació. Al parecer su “fachada” no los dejaba ser
realmente cristianos, al parecer se mostraban socialmente aceptables para su época, y por ende dejan de
lado las cosas de Dios. Pero claro, son solo conjeturas.
Pero a pesar de esta “fachada” es Jesús que conoce el corazón del hombre y conoce en lo más íntimo a
los miembros de la iglesia.
Cuando se mencionan “El que tiene los siete espíritus de Dios” Es Dios mismo, su Santo Espíritu,
cuando se menciona el que tiene los siete espíritus de Dios, es alguien que juzga correctamente, o sea
es Jesús mismo hablando.
Isa 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
Isa 11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de
consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
Isa 11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni
argüirá por lo que oigan sus oídos;
Es el mismo Jesús el que conoce el corazón de las personas de Sardis, y es eso mismo lo que nos debe
alentar a nosotros, debemos tener en claro que no hay nada oculto para el Señor. Dios sabe y conoce
nuestra mente, conoce nuestro “verdadero yo”. No hay fachada que engañe al Señor.
Recuerdo que cuando niño catábamos una canción que decía: “Cuidadito las manitos lo que tocan
(cuidadito la boquita lo que habla, cuidadito los ojitos lo que miran) hay un Dios de amor que
mirándonos está, cuidadito la cabeza lo que piensa, etc.”
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas
delante de Dios.
Este es un poderoso llamado de atención, no tan solo a la gente de la iglesia de Sardis, sino que para
nosotros también es aplicable. Pidamos a Dios que nos examine , oremos al Señor y seamos sinceros
con Él. Podemos engañar a nuestros cercanos, nos podemos comportar socialmente aceptables,
podemos fingir sentimientos, pero nunca, pero nunca podremos mentirle a Dios.
Salmo 139:23-24
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.
Fachadas que esconden lápidas
2.- Velar hasta la segunda venida
3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré
sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo
en vestiduras blancas, porque son dignas.
Las Vestiduras blancas: símbolo de santidad y de participación en la victoria de Cristo, es una expresión
frecuente en el libro de apocalipsis (Ap 3.18; 4.4; 6.11; 7.9,13-14; 19.14).
Isa 61:10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con
vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia...
Se relata que hay pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras, no se nos dice de qué
forma podrían manchan sus vestiduras, pero podemos inferir que es una expresión para decir que no
han pecado sin arrepentirse de ello, es una expresión que podría indicar que han sido diligentes en
guardarse sin mancha ante el mundo, podría indicar que se han esforzado en preservar las verdades
bíblicas recibidas por los apóstoles, que hablan de la obra de salvación. Esta expresión de no han
manchado sus vestiduras, podría indicar que han luchado, han estado alerta, en vigilia, manteniéndose
firmes y constantes en la fe. Esa fe que se produce por el oír, por el oír la palabra de Dios.
Es por eso que debemos cuestionarnos en esta hora, cómo llevamos nuestra vida. ¿estamos firmes,
constantes, estamos presentándonos sin mancha delante de Dios? Presentarnos sin mancha involucra
estar alerta, leyendo la palabra, meditando en ella, orando, congregándolos, etc. Pero todo esto
debemos tener presente que es gracias al sacrificio de Cristo en la cruz.
Eph 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni
cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Col 1:22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e
irreprensibles delante de él;
3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré
sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
En 1 Tesalonicenses 5, Pablo nos presenta un relato de cómo regresaría Cristo y qué pasará con los
muertos y con los que han quedado en ese momento de la segunda venida. La segunda venida es para el
cristiano un llamado a la acción activa a esta promesa. Hay quienes serán sorprendidos sin velar,
sorprendidos así como cuando entra a robar por la noche un ladrón, será algo terrible, para los que no
velan será inesperadamente terrible y horrible. Pero para el creyente debe ser un llamado a la acción
activa en este presente continuo, ya que debemos estar preparados, sabemos que Cristo vendrá, pero no
sabemos cuándo vendrá. 1 Tesalonicenses 5:6 "Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos
y seamos sobrios".
Los creyentes deben apoyarse unos a otros, edificarse unos a otros, ya que los peligros, riesgos,
dificultades, enemigos de huestes de maldad, etc. serán inminentes. Como cristianos debemos estar en
un solo cuerpo, donde la cabeza es Cristo. 1 Tesalonicenses 5:11 "Por lo cual, animaos unos a otros, y
edificaos unos a otros, así como lo hacéis".
Fachadas que esconden lápidas
3.- Con Jesús la muerta está vencida
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y
confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Esta pequeña porción de las escrituras, está cargado de “sentimientos encontrados”. Por una parte
tenemos a una iglesia en una ciudad muy importante, rica, poderosa, que al parecer es una iglesia de
renombre que está viva, pero es una iglesia que en definitiva está muerta. Que tiene obras, pero que no
agradan a Dios, donde solo unos pocos no se han corrompido, y donde se les hace una advertencia
inmediata, que se arrepientan de su mal porque si no, algo terrible les va a pasar y eso terrible es que
el mismo Jesús vendrá sobre ellos como ladrón en la noche si es que no velan.
Y es en este punto, cuando les hace una promesa: el que venciere, será vestido, será envuelto en luz,
será envuelto en ropas blancas, será limpio y sin manchas gracias a Cristo, por su sacrificio. Porque con
él serán vestidos de blanco. Esta promesa nos da la esperanza, nos da un motivo más por el cual seguir
perseverando en la fe, de seguir con firmeza, hacia adelante en el evangelio, seguir predicando su
palabra. Ya que con eso se nos promete no ser borrados del libro de la vida, nos promete ser una
especie de abogado delante del Padre. Que cuando llegue el día en que vuelva el Señor, el juicio por
nuestras obras sea, por así decirlo, defendido por Jesús.
Rev 20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y
otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que
estaban escritas en los libros, según sus obras.
Rev 20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
Exo 32:33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro.
Luk 10:20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros
nombres están escritos en los cielos.
Si bien el texto nos señala “El que venciere será vestido de vestiduras blancas”, el que venció
primeramente en la cruz por nosotros fue Jesús.
2Timoteo 1:9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino
según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los
siglos,
2Ti 1:10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual
quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
A pesar de esta iglesia, a pesar de las obras de esta iglesia, a pesar del pecado de esta iglesia, a pesar de
estar muerta en vida, tiene una segunda oportunidad, esa oportunidad que es aplicable a nuestros días,
esa oportunidad que es dada por el sacrificio perfecto de Jesucristo en la cruz. Ese sacrificio nos hace
aptos para ir al Padre. Mat 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo
también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Mat 10:33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi
Padre que está en los cielos.
Es un regalo que Dios hace, pero debemos estar siempre preparados, vigilando, en vela, no durmiendo
en la fe; ya que en cualquier momento vendrá Cristo nuevamente, en cualquier momento seremos
sorprendidos por su venida y debemos estar preparados. Si bien el mensaje es directo a la iglesia de
Sardis, es un mensaje que deja entrever que aquel grupo humano tenía una aparente “fachada” que casi
literalmente escondía lápidas, a pesar de tener nombre de estar viva, está muerta.
En ciertas ocasiones nos podríamos esconder tras nuestras fachadas; fachadas de “buenas personas”,
fachadas por nuestros logros en la vida, por nuestra posición social, por nuestra condición económica,
por nuestro nivel educacional, fachadas que vamos generando por los años con amigos, fachadas que
simplemente podrían ser solo una careta que esconde la muerte.
Es por eso que este mensaje lo debemos tomar como advertencia a nuestro ego, a nuestra forma de
pensar y ver el mundo y cuestionarnos si nuestro actual actuar va de la mano con lo que Dios quiere
para nuestra vida. Es un mensaje que nos invita a detenernos y reflexionar, a encausar el buen rumbo
para no decaer, para no desfallecer, para no dejar de leer la Biblia, para no dejar de orar, para no dejar
de hablar con los hermanos, orar unos por otros. Parecen cosas simples y básicas, pero que nos
muestran nuestra verdadera manera de vivir el cristianismo, son cosas que nos llevan a estar en
comunión con el Señor.
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y
confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Fachadas que esconden lápidas
1.- Ser una iglesia con vida
2.- Velar hasta la segunda venida
3.- Con Jesús la muerta está vencida