Pandillas y Micropoder en Sociología
Pandillas y Micropoder en Sociología
UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA
Estudios con Reconocimiento de Validez Oficial por Decreto Presidencial del
3 de abril de 1981
TESIS
MAESTRO EN SOCIOLOGÍA
Presenta
HUGO CÉSAR MORENO HERNÁNDEZ
México D. F. 2005
Índice
Índice ……………………………………………………………………………………….2
Introducción ……………………………………………………………………………….4
De la distribución del trabajo ………………………………………………………………..8
Supuestos ……………………………………………………………………………..12
Algo sobre la metodología ………………………………………………………………14
2
2.4.1. La política desde abajo ……………………………………………………………..199
2.5. Resistencias y contrapoderes ……………………………………………………..223
2.5.1 Contrapoder …………………………………………………………………….242
4. Conclusiones……………...………………………………………………………...389
4.1. La voz sobrecodificada ……………………………………………………………..389
4.2. La línea de fuga pandillera desconectada ¿es poder, micropoder, contrapoder o
ausencia de poder-muerte? ……………………………………………………………..392
4.3. ¿Ley materna? …………………………………………………………………….399
4.4. Lo contrasocial como contrapoder:
la máquina deseante-micropoder-contrapoder……………………………………………405
Bibliografía …………………………………………………………………….408
3
Introducción
¿Por qué pensar en el micropoder y el contrapoder? ¿A qué responden estas ideas teóricas,
insidiosas y dolorosas ¿Cómo sobreviven aquellos que nada tienen, los miserables, los
despojados aun antes del nacimiento, esos que nacen pobres, viven pobres y mueren pobres,
los más? ¿De dónde tanta fuerza de persistencia en un ambiente, a todas luces, hostil y
asesino? Es decir ¿para qué seguir viviendo perdido en las ciudades perdidas?. Eso, por
decir algo, en las urbes, en los centros neurálgicos del logro de la modernidad y la
4
Como ser humano y con todo lo que implica considerarse como uno, la vivencia
cotidiana con aquellos que se arrastran (literalmente, pues fue ante la presencia de pequeños
seres –niños, les llaman– mendigando en el metro, pidiendo a los que no tienen tanto pero
sí más que ellos, que me remordieron la conciencia tantas preguntas ¿no sería mejor
morir?) me hacía doler tal condición ¿Es que la verdad de la humanidad no está donde se
pretende, dónde se aísla lo propiamente humano de lo animal? ¿Por qué seres humanos
viven como animales? ¿Son o no son seres humanos? ¿Por qué, a veces, llega doler tanto su
presencia?
apariencia, desligada: ¿No sería mejor morir? Sí, por qué no aniquilarse, para qué
muertos de hambre? En primera instancia laceran las imágenes. Seres humanos arrastrados
poder, a surgir un equivalente para los pobres. Una, si se quiere, especie de voluntad de
poder del débil. Si el poder no es atributo sino un fluido que empapa a lo social, es más, si
el poder es lo que verdaderamente posibilita el lazo social entonces éste debe tocar con uno
de sus extremos a los de abajo y no sólo como opresión, no sólo como una bota apretando
la cabeza. Debe haber un espacio para respirar, una forma para alivianar la existencia como
despojo.
5
La idea que apareció fue el micropoder. El micropoder, poder que los sujetos
excluidos del Poder tienen como legado de esta situación y no sólo el marasmo de
primero, como estrategia tejida, con los niños indígenas acordeonistas del metro.
dignificada con la música mal tocada de sus acordeones famélicos como ellos. Era
impresionante, pues, como estos pequeños niños mixtecos utilizaban su posición en las
ejerce para conseguir algo inmediato. Cojos, sordos, mancos, ciegos y demás
metro1.
frágilmente pues los extremos, los márgenes, se confunden cuando los pobres, los
miserables, inundan lo mismo el espacio del metro que las avenidas y calzadas donde los
aparadores de las tiendas de prestigio muestran sus caras mercancías y los rostros de las
“indias marías” se reflejan en los cristales haciendo del absurdo una plástica artística
estremecedora. En lo social esto significa que el despoder aísla, margina, excluye como
mero efecto de las relaciones de poder y no es del todo necesario amurallar los barrios y los
1
Es impresionante la calidad de postales surrealistas que se pueden conseguir con un cámara fija en el metro.
Claro y bellísimo ejemplo de esto es la reciente película de Carlos Reygadas, Batalla en el Cielo.
6
cinturones de miseria para que la gente horrible se quede ahí y no moleste los bellos rostros
espantosa y se mira ahí, en las calles donde las casas gigantescas dominan la extrema
micropoder.
Sin embargo algo me acechaba. Una inquietud flamígera, sobre el fuego, el posible
fuego que se puede provocar en lo más bajo de las relaciones de poder. Dónde quedaba,
pues, esa posibilidad incendiaria del micropoder, esa posibilidad destructiva, que escapaba
de la mera y nimia ansiedad por la vida biótica, por el evitar la inanición, mero pedimento
de monedas. Dónde está ese lugar social donde el rostro del despoderoso se desembaraza de
la máscara lastimera para ponerse una de tigre rabioso o, mejor, perro roñoso rabioso,
temible, infeccioso.
pacificas (“aparentemente” pues que más violencia que un niño desnutrido pidiendo una
moneda, atacando al centro de las incontinencias sociales) sino que una violencia tácita
Por esto, la pandilla me pareció el lugar idóneo para entender una más de las
ciudades perdidas, villas, favelas y demás campos marginales y marginados, exabruptos del
7
De la distribución del trabajo
Para lograr esto, decidí una estrategia un tanto cansada, en el sentido de remontarme hasta
uno de los mitos fundacionales del lazo social. La primera parte de este trabajo va desde la
dialéctica del amo y del esclavo de Hegel, tamizada por Kojeve, pasando por lo que llamo
“el invento de la muerte” hasta llegar a una discusión teórica, no exhaustiva, del concepto
del poder, desde las ideas weberianas, durkheimnianas, marxistas, bourdienas, para
Si bien la microfísica del poder, que supone una tupida red de micropoderes,
establece que dicha red es la que posibilita una economía para el ejercicio del poder
disciplina debe también dominar todas las fuerzas que se forman a partir de la constitución
misma de una multiplicidad organizada, debe neutralizar los efectos de contrapoder que
nacen de ella y que forman resistencia al poder que quiere dominarla: agitaciones,
conjunciones horizontales”2.
Además, en “La voluntad de saber”, explica: “Donde hay poder hay resistencia, y
no obstante (o mejor: por lo mismo) ésta nunca está en posición de exterioridad respecto
del poder. (...) Los puntos de resistencia están presentes en todas partes dentro de la red de
poder. Respecto del poder no existe, pues, un lugar del gran Rechazo –alma de la revuelta,
2
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. México, Siglo XXI. P. 222
8
foco de todas las rebeliones, ley pura del revolucionario. Pero hay varias resistencias que
estratégico de las relaciones de poder”3. Siendo que es sólo por el ejercicio de los
micropoderes que constituyen el poder que hay resistencia reflejo que puede configurarse
un contrapoder, pero siendo los micropoderes que tienen los despoderosos los que podrían
Esto en lo que respecta al primer capítulo. En el segundo hay un esfuerzo por definir
identifica en su teoría, donde los micropoderes o la microfísica del poder, que viene a
criticar las concepciones jurídica y estatal del poder, son la multiplicidad de relaciones de
poder que se ejercen en un área localizada de la sociedad. Esta multiplicidad es una red
micropoder o los micropoderes de Foucault son ejercidos de arriba hacia abajo. Aquí la
ejerce un micropoder o cuáles son las estrategias, técnicas o economías que los individuos o
sujetos sociales emprenden para desarrollar un poder, designado como micro por la
3
Foucault, Michel (1977) Historia de la sexualidad: 1- La voluntad de saber. México, Siglo XXI. P. 116
4
“bajo la forma jurídica general que garantizaba un sistema de derechos en principio igualitarios había,
subyacentes, esos mecanismos menudos, cotidianos y físicos, todos esos sistemas de micropoder
esencialmente inigualitarios y disimétricos que constituyen las disciplinas. (Foucault, 1984: 224 y 225)
9
En lo que Foucault ubica como la forma en que las estructuras estatales se
constituye al poder. Sostiene que el poder sobre la vida humana, bajo la forma de un
que atraviesa todas las relaciones sociales, por lo que el poder es ejercido y padecido por
explicarlo desde una microfísica, micropoderes, por los cuales se va instaurando el poder.
más duro de la palabra, tanto a instancias de poder similares a la suya como a instancias con
religiosas, a la Ley misma como transgresores, desobedientes y agresores), pero sin que
En este mismo capítulo, debido, quizá, a una atracción, el micropoder, al ser tan
ganando fuerza para enfrentarla a las instancias del poder con un objetivo claro: el cambio
social.
5
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. México, Siglo XXI.
10
No, el contrapoder con el que me encontré es de cuño más peligroso, pues no busca
nada, no le interesa cambio social alguno, pero sí trastoca la forma en que las relaciones de
fuerza se dan. Pues la pandilla es una estrategia desde donde se economiza la fuerza para
ejercer un micropoder sobre las instituciones que ejercen un Poder, que mandan, que
existe un proceso –en cuanto no hay un desarrollo crítico sobre el ejercicio del poder- de
de incrementar la capacidad de los sujetos para configurar sus propias vidas y su entorno.
Pero al aparecer con una corrosividad en extremo ácida, la pandilla derruye las formas
las relaciones de fuerza. Si bien no las destruyen del todo, sí consiguen un desgaste
En el caso del micropoder, las estrategias ahí esgrimidas no van orientadas hacia la
Así, hay una tensión entre la idea de la construcción del poder con la idea sobre
toma del poder. La construcción del poder es la constitución de un contrapoder, que si bien
tiene alguna similitud con el concepto de micropoder lo tiene en el sentido de los poderes
pandilla pasa algo similar, salvo que no hay una visión de futuro, no hay un coagulante
11
ideológico un eje de sociedad futura, sino puro afán destructor y hedonista. El pandillero no
busca nada más alla que el respeto y el poder sobre un territorio especifico y lo logra
liderazgo claro y con visión de futuro, es decir, con objetivos bien definidos, donde se
entienda que el poder no es propiedad exclusiva del líder, sino que una relación de poder
vertical pero de ida y vuelta –arriba abajo, abajo arriba-. Sin embargo, el micropoder
cuando se configura como colectividad, en nuestro caso, como pandilla, como estrategia, se
cuanto se lanza contra lo social, contra los dispositivos disciplinantes, contra las
Supuestos
6
Deleuze, Gilles. Guattari, Felix. Mil Mesetas. Valencia, Pre-Textos.
12
articulación de la resistencia que ésta puede pasar a ser contrapoder. Un ejercicio de
micropoder supone la hechura de estrategias con los medios más inmediatos. Dichos
abajo-arriba pero al interior de la sociedad, que puede darse entre pares o entre diferentes,
ya sea por distancias económicas, raciales, étnicas, políticas, etc., mientras tanto un
Estado. Es decir, el contrapoder trastoca a la sociedad misma al ser un ejercicio telúrico que
mueve la forma en que se dan las relaciones de fuerza. Así, se encuentran tanto
dogmático. Y hay también contrapoderes que yo llamo “rasposos”, pues no buscan nada, no
traen “ideas” de futuro. Ahí está instalada la pandilla, como lo están otras manifestaciones
existe un objetivo preciso que es, en este caso, el Estado como elemento abstracto del
“conciente”) que busca la transformación del orden político, social y económico establecido
contrapoderes. Las organizaciones delictivas, creadas expresamente para tal fin son
contrapoderes debido a que cuestionan al estado, por lo mismo son relaciones de poder
despoder emanan, pueden ser individuales o lo son en su mayoría, es decir, las estrategias
13
asumidas por discapacitados se desarrollan a partir de su situación de discapacidad. Es ésta
la que les confiere una posibilidad de ejercicio de micropoder al combinarse con las
sujetos que padecen una situación similar de despoder le permite desarrollar estrategias más
Distrito Federal, el cual existe gracias a las necesidades de vivienda de masas marginadas. Es
un cerro arrancado por las viviendas que configuran un cuadro citadino extravagante, con
que la falta de “visión urbanística” confirió al espacio que se convirtió en campo de batalla
Otra estrategia para poder alcanzar el sonido de la voz de los jóvenes pandilleros fue
14
La voz viva o escriturada son aquí transmutadas en una nueva textualidad que les
obliga a abandonar su lugar propio. La lectura aquí dada, pone a las palabras dichas o
leídas, en un plano que les desnaturaliza para convertirlas en un instrumento más de las
líneas del poder social, ejercido mediante las disciplinas “universitarias”. Sin embargo, aun
trabajo pretende, más que convertirse en herramienta del poder, convertirse en herramienta
para entender cómo es que se libran las luchas por el poder y el dominio. Pues hay que
pasar por ahí antes, por los pueblos perdidos, por esa tierra en el margen, tierra de nadie.
Donde surge el más fuerte de entre la basura. O donde la expresión “el más banda, el más
Hay que pasar por ahí, entre montones de casuchas que destilan miseria. Subir las
empinadas calles y mirar los más lacerantes efectos del poder y mirar la capacidad de
obstinación para seguir vivos, para entender que el poder fluye y refluye. Y hay que ver los
rostros macilentos y salvajes de los jóvenes más “desprotegidos” para entender cómo es
que se alimenta dicha obstinación. Pues el poder se llega a tentar, se llega a ejercer y ahí
donde jóvenes que nada tienen se “juntan para echar desmadre”, como espacio de
existencia no opresiva, ahí es posible encontrar como el fluido del poder es detenido por
Así pues, mirar estos asuntos que entraña la sociedad, mirar las micromiserias un tanto
localizadas sin aventurarse al dato duro de las estadísticas, es necesario cuando lo que se
cómo operan las situaciones más desbordantes de los social, lo más extremoso y terrible.
Como dice Michel Maffesoli: “Las ciencias humanas y sociales estarán obligadas sin duda
15
a interpretar la anomia de manera diferente a como se había analizado en la tradición
morales, científicas, sociales, políticas de antes, sino que intentan de manera explícita o no,
introducir una “forma” de desorden, de fuerza y del desarreglo que está de ahora en
adelante dibujando lo que serán las sociedades del mañana. Sociedades que tienden al deseo
7
Maffesoli, Michel (2004), El tiempo de las tribus. El ocaso del individualismo en las sociedades de
posmodernas. México. Siglo XXI. P. 20.
16
Capítulo 1. El concepto de poder o la constitución del
sujeto
Así pues la vida aparece originariamente en el
derecho tan sólo como la contrapartida de un
poder que amenaza con la muerte.
Giorgio Agamben
Medios sin fin. P. 15.
social
sino el propio acto del “ponerse de frente”, de mirar de frente. El peso de lo violento de este
17
fuerza como carta de presentación. Descubrir al otro es, en un sentido amplio, descubrir sus
fuerza. Dadas unas fuerzas, hay que preguntarse, pues, en primer lugar, con qué fuerzas del
afuera esas fuerzas entran en relación, y luego, qué forma deriva de ellas. Consideremos las
existente. Se trata de saber con qué otras fuerzas las fuerzas en el hombre entran en
relación, en tal y tal formación histórica, y qué resulta de ese compuesto de fuerzas”1. En
principio ¿cuáles fueron esas fuerzas con las que se enfrento el animal hombre, el ser
prospecto de ser humano? Las fuerzas del afuera (el hombre en cuanto su relación con
Dios) o las fuerzas de lo finito (el hombre en cuanto su relación con su situación de finitud),
han ido definiendo a lo humano en los últimos tres siglos. Pero, cuál es el principio de lo
humano, cuál es el primer choque, el primer enfrentamiento de las fuerzas. Qué constituyó
Si bien el ser humano, el Hombre como forma genérica, como especie, como
categoría o concepto es algo que no ha estado ahí desde siempre, hace necesaria utilizar una
factible mediante la invención de mitos fundacionales que den un poco de luz sobre el ser
humano y sus relaciones consigo mismo y su entorno. Si, como dice Deleuze, “el Hombre
1
Deleuze, Gilles. (1987). Foucault. Paidós, Barcelona. P. 159.
18
esboce, es necesario que las fuerzas en el hombre entren en relación con fuerzas del afuera
muy especiales”2.
Pero, ¿contra quién lanza sus fuerzas el prospecto de ser humano en primera
primer enfrentamiento, un primigenio ponerse de frente, dejarse ver, escudriñar las fuerzas
del otro o de lo otro para mensurar las fuerzas propias. Es preciso un idéntico que
afirmarlo, que puede conferirle un estatus superior, otro idéntico, el otro que produce la
mismidad, el invento del ser humano. “El hombre […] al querer reconocerse –es decir
apropiarse de su propia apariencia- separa las imágenes de las cosas, les da un nombre. Así
transforma lo abierto en un mundo, en el campo de una lucha política sin cuartel. Esta
individual? Sin duda, lo que hoy apreciamos como “Ser Humano” pertenece a un orden de
entre lo vegetal y lo animal, para después iniciar el “ascenso” en un árbol genealógico que
lo va separando especialmente (de especies) hasta asumir como espacio propio una de las
2
Ibíd.
3
Agamben, Giorgio. (2001). Medios sin fin. Notas sobre la política. Pre-Textos, Valencia. P. 80.
19
Esta diferenciación se va dando como enfrentamiento, como oposición, negando las
cosas que no constituyen el cuerpo para servirle, para serle útiles. Se niega el mundo
circundante, pues el origen del hombre, su estigma, su marca permanente, su eterno retorno,
calaveras sonrientes, un poco desdentadas por el paso de los años. Como afirma Foucault:
Pienso que no hay que referirse al gran modelo de la lengua y los signos, sino al de la
guerra y la batalla. La historicidad que nos arrastra y nos determina es belicosa; no es
habladora. Relación de poder, no relación de sentido. La historia no tiene «sentido», lo que
no quiere decir que sea absurda e incoherente. Al contrario es inteligible y se debe poder ser
analizada hasta su más mínimo detalle: pero a partir de la inteligibilidad de las luchas, de
las estrategias y de las tácticas. [...] Respecto a esta inteligibilidad la «dialéctica» aparece
como una manera de esquivar la realidad cada vez más azarosa y abierta, reduciéndola al
esqueleto hegeliano; y la «semiología» como una manera de esquivar el carácter violento,
sangrante, mortal, reduciéndolo a la forma apacible y platónica del lenguaje y del diálogo”4.
trascendental de la vida animal, de la vida natural para acceder, como premio al avance, a
una vida social, donde el interior del ente individual se imbrica con lo exterior a su cuerpo,
bastante sencillas para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil (¿entendemos
hubiese ahorrado al género humano el que, arrancando las estacas o llenando la zanja,
hubiese gritado a sus semejantes: «Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si
4
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. La Piqueta, Madrid. Pp. 189-190.
20
olvidáis que los frutos pertenecen a todos y que la tierra no es de nadie»”5. La idea de
pertenencia de lo exterior, de lo que está afuera, de los objetos, las cosas, invita a imaginar
a un animal que, poco a poco, deja de comportarse como tal. Si bien, el animal sacia su
de supremacía”.
Existe una dicotomía interna en el ser humano, que quizá sea el principio de su
humanización, un debate interno que tiene que ver con la vida y con la muerte, Freud lo
El ser humano, o, en principio, aquel homínido omnívoro, animal prospecto de ser humano,
actuando hacia el exterior por un puro afán instintúal, por un hambre que le hace sufrir, que
5
Rousseau, Juan Jacobo.(2002). “Discurso sobre el origen de la desigualdad”, en: El Contrato Social. Porrúa,
México. P. 164.
Los paréntesis son míos.
6
Freud, Sigmund. (2001). El malestar en la cultura. Colofón. México. P. 129.
21
asegurar ésta le va permitiendo interiorizar lo exterior, no sólo como alimento sino también
como alumbramiento de una posición frente a lo otro, frente a “lo que no se es”, frente a un
no-yo.
interior. Se percata de lo otro, de los objetos. Pero para ser, determinantemente humano, no
sólo es precisa esa “objetivación” de lo otro, lo exterior. Dentro de sí, al interior debe
exterior lo interior se hace conciente. Debe sujetarse, aferrarse a la distinción con respecto
a lo animal. Debe inventar su vida, no más la vida animal, ahora la vida humana, vida
humana que es invento del propio ser humano, brutal negación de lo externo, de lo natural,
naturales para instaurar el dominio del género humano, supresión del mundo animal,
creación del mundo humano. Se echa andar el aparato antropologizador. “Homo sapiens no
es, entonces, ni una substancia ni una especie claramente definida; es, más bien, una
7
Agamben, Giorgio (2002). L’aperto. L’uomo e l’animale. Bollati Boringhieri, Torino. P. 34.
22
1.1.2. Humanización
aquel valiente roussoniano hubiese existido no sólo habría logrado evitar la dolorosa
desigualdad en que habita lo humano. Si aquel valiente hubiese alzado su voz, profunda y
habrían evitado la posibilidad de lo social. Habría sido el triunfo de la naturaleza sobre las
Ahora bien, este animal humanizable se presenta frente a otro animal humanizable.
Se cruzan sus caminos. Se objetivan. Ahí debe aparecer la oportunidad del reconocimiento.
Se reconocen el uno al otro como semejantes. Un afuera similar. Algo externo, otro
Ese cruce, ese encuentro con una otredad que recuerda a la mismidad o, en realidad,
del sujeto que ya no sólo observa, contempla al exterior a lo otro que no se le parece, sino
23
que ahora, por acción de esa imagen que lo representa, casi como imagen especular, dirige
sólo se siente a sí. Toma conciencia de sí, se define como “Yo”. Yo soy porque ese otro de
allá es algo en lo que me reconozco, pero no es Yo, es otro, es un no-yo. Se enfrenta “con
Este yo se nos presenta como algo independiente unitario, bien demarcado frente a todo lo
demás. Sólo la investigación psicoanalítica -que por otra parte, aún tiene mucho que
decirnos sobre la relación entre el yo y el ello- nos ha enseñado que esa apariencia es
engañosa; que, por el contrario, el yo se continúa hacia dentro, sin límites precisos, con una
entidad psíquica inconsciente que denominamos ello y a la cual viene a servir como de
fachada. Pero, por lo menos hacia el exterior, el yo parece mantener sus límites claros y
precisos […] este sentido yoico del adulto no puede haber sido el mismo desde el principio,
sino que debe haber sufrido una evolución, imposible de demostrar, naturalmente, pero
susceptible de ser reconstruida con cierto grado de probabilidad. […] el hombre aprende a
exterior (originado por el mundo), dando así el primer paso hacia la entronización del
Pero ¿Este cruce que humaniza, pues es el mitológico primer encuentro entre dos seres
humanos que se distinguen mediante el Yo, es, por antonomasia, violento? Es decir ¿este
8
Freud, Sigmund. (2001). El malestar en la cultura. México. Colofón. P. 63.
9
Ibíd. Pp. 61-63.
24
primer encuentro supone necesariamente la idea expresada por Rousseau de la desigualdad,
donde uno gana y otro pierde? ¿dónde queda, pues, la posibilidad nunca tomada del
valiente vociferador que imagina el ginebrino? ¿nunca existió esa distinción del yo común,
comunitario? ¿nunca existió esa posibilidad de Mesías a priori que evitaría la historia de la
Sin duda, el carácter gregario del animal humanizable, debido a las propias
Motivado por el hambre. Movido hacia el mundo exterior, negándolo desde el nivel más
recolección o a la caza, como lo haría cualquier otro animal. Tampoco se lo apropia, no hay
idea del Yo, por lo tanto, tampoco de lo “mío”. No hay aparato antropologizador , pues no
hay otro. Está la comunidad, el colectivo. Ése es el que se mueve, come, digiere, satisface.
En ese momento del cruce, quizá el encuentro con otro colectivo, el miedo al
hambre y el reconocimiento del otro como posible competidor, como animal enemigo al
tener las mismas líneas para saciar su hambre, funcionando ya como aparato
preocupados, necesitados de establecer lo que es propio. A decir “Yo”, “es mío”. Ese otro
Ese cruce, esa lucha primigenia por mantener lo propio o, más bien, la necesidad de
asegurar el sustento acechado por el otro crea la necesidad de la propiedad. De tal manera,
si alguien debiera gritar “estáis perdidos si olvidáis que los frutos pertenecen a todos y que
la tierra no es de nadie”, tendría que proceder del interior de uno de los colectivos, cosa
25
imposible si aceptamos lo dicho, pues al interior de la comunidad no existe el Yo, sino sólo
supresión del otro. El reconocimiento del otro, en este momento, puede ser leída, como
mero competidor.
evitar la desigualdad.
ineludible para pensar la humanización. Ese cruce es el aparato que humaniza, que crea lo
humano, como momento de luz u oscuridad, depende del enfoque. En este primer
26
1.1.3. El invento de la muerte
Este cruce primigenio presenta una lucha a muerte efectiva, es decir, los contendientes
luchan hasta que uno queda totalmente eliminado, muerto o, mejor dicho para ese
No hay todavía sociedad, pues no hay aun negación del otro o de lo otro. Sigue la
preeminencia de los deseos animales, del hambre como único motor, del desear sólo lo
fundirse con los demás en una comunidad, que llamamos «altruista». Ambas designaciones
suele recaer en la tendencia egoísta o de felicidad, mientras que la otra, que podríamos
27
sucede en el proceso de la cultura. El objetivo de establecer una unidad formada por
individuos humanos es, con mucho, el más importante, mientras que el de la felicidad
individual, aunque todavía subsiste, es desplazado a segundo plano; casi parecería que la
creación de una gran comunidad humana podría ser lograda con mayor éxito si se hiciera
evolutivo del individuo puede tener rasgos particulares que no se encuentran en el proceso
10
Ibíd.
28
1.1.3.1. El Deseo (dirigido)
Freud señala: “En condiciones normales nada nos parece tan seguro y establecido como la
sensación de nuestra mismidad, de nuestro propio yo. Este yo se nos presenta como algo
independiente, unitario, bien demarcado frente a todo los demás11”. Yo soy, soy frente al
otro, frente a los otros. Pero, cómo se constituye este yo incontrovertible, esa unidad, esa
originales, o, para simplificar, entre los dos primeros hombres que se reconocieron a sí
mismos como amenaza el uno para el otro. En ese cruce se distingue entre lo que está
Ahora bien, ese primer cruce es un encuentro violento. Es así porque se amenaza el
objeto del deseo. El deseo sensual, el deseo por lo exterior-objetivo. Si el otro persiste,
entonces mi sustento está en peligro. Este deseo sensual, presupone un Yo del deseo. Un
11
Ibíd. P. 61.
29
Yo que desea exclusivamente lo externo-objetivo, lo dado, lo que está afuera, en el mundo
Ese primer cruce manifiesta el peligro de la satisfacción del deseo sensual. La lucha
es por la posición frente al objeto deseado. Pero ese objeto deseado sólo se constituye en un
no-Yo en la medida en que es deseado por otro, por otro que no soy yo. Este movimiento de
desea algo externo-objetivo llega a desear algo más allá de lo puramente sensual. Esto es
debido al cruce que lo sujeta al otro, lo que lo hace sujeto. De tal manera que se desea el
Así, el ser humano aparece, pero aparece como sujeto, ligado al otro, pues en cuanto
se descubre a ese otro es que el ser humano se hace autoconciente. Esta autoconciencia
requiere de un deseo que se fije sobre un objeto que no viene de lo directamente externo-
Este va dirigido al otro que es semejante, el que es reconocido como semejante. Ese es el
deseo humano, lo es en cuanto desea otro deseo, busca el reconocimiento como individuo
humano.
Desear el deseo de otro es pues en última instancia desear el valor que yo soy o que
“represento” sea el valor deseado por ese otro: quiero que él me “reconozca” como un valor
autónomo. Dicho de otro modo, todo Deseo humano, antropógeno, generador de la
Autoconciencia, de la realidad humana, se ejerce en función del deseo de “reconocimiento”.
Y el riesgo de la vida por el cual se “reconoce” la realidad humana es un riesgo en función
de tal Deseo. Hablar del “origen” de la Autoconciencia implica por necesidad hablar de una
lucha a muerte por el “reconocimiento”12.
12
Kojève, Alexandre. (1982). La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel. La Pléyade, Buenos Aires. P. 15.
30
Así, este deseo aspira a ser reconocido por la mayor cantidad posible de semejantes, para
conseguir este reconocimiento se debe retar a muerte a los demás. Aquí, el cruce en el que
aparece la violencia como mera defensa de lo deseado sensualmente, para satisfacer las
necesidades animales, para la vida animal, se desquebraja para dar paso a la violencia
Lo modela de manera tal que elimina la actitud animal donde lo que vale por encima
de todo es la vida biótica. El ser humano consigue aquí la total distinción con respecto a lo
animal. El ser humano se constituye en cuanto tal en el momento que, dirigido por el deseo,
está decidido a arriesgar su vida. De tal manera se niega la realidad dada, se llega al punto
humanización.
Pero esta humanización no es, al “ponerse muy por arriba”, la libertad frente al
mundo, la negación total del mundo, pues el deseo se dirige, se moldea, se crea. El lazo
social es posible en la medida en que existe una orientación del deseo. La sociedad es
manipulación del deseo, lo que nos lleva a la sujeción, mediante el sometimiento. Es decir,
las relaciones de fuerzas, el enfrentamiento que define a un vencedor y provoca unas ciertas
expresan así: “Edipo es esto, la imagen trucada. La represión no actúa sobre él, ni conduce
no puede actuar sin desplazar el deseo, sin levantar un deseo de consecuencia, preparado
para el castigo y colocarlo en lugar del deseo antecedente al que conduce en principio o en
realidad («¡Ah, luego era esto!»)[…] no, Edipo no es un estado del deseo y de las
pulsiones, es una idea, nada más que una idea que la represión nos inspira en lo
31
concerniente al deseo, ni siquiera es un compromiso, sino una idea al servicio de la
se inventa el deseo, se dice lo que se debe desear y al hacerlo se crean también las
sanciones o es por las sanciones que se atribuirían a un deseo tal que se va conformando ese
deseo.
amaestrado con el fin de mantener los yugos en su lugar. El grillete no pesa lo que pesa,
sino lo que se indica que pese o, mejor dicho, lo que se desea que pese, pues el deseo ya
está indicado.
Esto es fundamental para las relaciones de poder, pues así se mantiene a raya al
deseo libre, pues “si el deseo es reprimido se debe a que toda posición de deseo, por
pequeña que sea, tiene motivos para poner en cuestión el orden establecido de una
sociedad: no es que el deseo sea asocial, sino al contrario. Es perturbador: no hay máquina
deseante que pueda establecerse sin hacer saltar sectores sociales enteros. Piensen lo que
fiesta!- y ninguna sociedad puede soportar una posición de deseo verdadero sin que sus
13
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1998). El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós, Barcelona.
Pp. 120-121.
14
Ibid. P. 121
32
1.1.3.2. Dialéctica del amo y del esclavo
desea una idea que está profundamente arraigada en el otro. Del otro depende que el deseo
La lucha es lo que se depara. La consecución del deseo arma de valor y desdén por la vida
biótica. Ésa ya no importa, es indispensable levantar el propio cuerpo para luchar hasta que
acaezca el fin de uno. Así pues, La lucha será entablada hasta que aparezca la muerte, debe
ser a muerte para satisfacer el deseo humano, a muerte y por puro prestigio.
otro. Urge en ese momento algo no-animal, lo objetivo del prestigio, de ese deseo humano,
Ahora bien, la lucha por el prestigio, lucha a muerte, es también un afán por el
muerte, si alguien muere (en el mejor de los casos) ¿quién quedará para reconocerme y
15
Kojeve, Alexandre. La dialéctica del amo y del esclavo. Op. Cit.
33
humana lo que se quiere satisfacer. Muerte que es la existencia de un deseo humano
insatisfacible.
Hegel observa el origen de la historia con la creación del amo y del esclavo. Los
decirlo más crudo, uno es quien decide no arriesgar su vida biótica. Éste es quien crea,
imaginando la muerte. Así, esta Génesis es echada andar por el acto de quien deviene
esclavo. Se crea esclavo, crea a su amo, crea la vida humana, apreciada como deseo
Esa vida humana, distinta de la vida animal, biótica, es una vida temerosa,
angustiada. Se teme a la muerte. El invento de la vida es, por acto reflejo, la creación de la
muerte. El esclavo opta por la esclavitud por temor, pero no por miedo a la lucha, sino por
somete su ser al deseo del otro. Al renunciar a su deseo satisface el deseo del otro, el
esclavo reconoce al amo como tal, pero, al mismo tiempo, el movimiento de este
igualdad.
suspensión pues, por un lado el amo satisface su deseo, un deseo que permanece animal,
pues sólo requiere de los objetivo-externo, consumiendo lo que el esclavo produce. Por el
34
¿Dónde queda la humanización, cuál es el aparato antropogeneizador? El desdén por
la muerte, la amenaza de muerte, en fin, el halo de muerte que rodea al amo le otorga la
capacidad de gozar del fruto del trabajo del esclavo. Ese lugar ganado trama la
embargo, es lo que le confiere su estatus humano, pues de ahí surge su papel de productor,
posición y buscará mantenerla, sobre todo, inhibiendo los deseos del esclavo, inhibiéndolos
al sugerirlos, al dirigirlos, al inventarle unos deseos. El esclavo querrá dejar de ser lo que
es. Sin embargo, sólo él podrá querer negar y superar su esclavitud. Ese nuevo deseo
humano, ese deseo por la libertad es exclusivo del esclavo, pues es el también quien inventa
la idea de libertad, idea que nace con el hecho de la esclavitud, movimiento reflejo.
hay una sobrevivencia, hay un desdén por la vida biótica, deseando el deseo del otro y hay
un temor por la muerte, más deseo por lo sensual que por el deseo del otro.
35
No obstante, podríamos imaginar también desde la óptica del amo, del vencedor, del
dador de vida que, al hacerlo, da la muerte. De nada vale matar al adversario, su supresión
sería un acto animal, como acto humano es imperioso darle la vida, de manera tal que él
crea. Es preciso que exista el esclavo para que éste anhele la libertad. La anhela porque
valor de la libertad y, por ende, para adquirirla, para producirla, es necesario pasar por la
su decisión por mantener la vida biótica se dan la creación de la vida y muerte, libertad y
esclavitud.
un Estado Ético, pasando por los estadios previos (estoicismo, escepticismo, etc.) el
movimiento dialéctico hacia delante. Pero ¿por qué no una estática perenne? Si es en el
16
Ibíd.
36
de dicha sujeción, de especificidad como sujetos, el movimiento hacia la libertad del
esclavo, con el reconocimiento del otrora amo al ahora igual ¿cómo sería ese Estado ideal
debido a la esclavitud? Una sociedad de iguales, donde los perdedores de ayer transmitirán
la conciencia.
37
1.1.3.3. Cuatro discursos del cruce. La obsesión por la muerte
Para Lacan hay en Hegel un olvido sustancial, algo no vislumbrado, una posibilidad que
autoconciente, hay algo que detiene el proceso emancipatorio, algo que sujeta al sujeto
humano realizado por la lucha, el sufrimiento, la angustia y el anhelo por lo que se perdió o
inventada.
regreso al origen en que uno da la muerte al otro. Cuando se cruzan, se enfrentan, luchan y
dialéctica del amo y el esclavo. Se le escapa la relación más profunda, la sujeción original.
desprecio por el prestigio y consecuente trofeo para el que desdeña la vida biótica. Hasta
significa que es mortal, que puede morir, sólo que, en el momento de la lucha, ha preferido
38
el prestigio y arriesgado su vida por él. El esclavo sabe que el amo también muere, pues es
gozo. Trabaja para el amo, espera, espera la llegada de la muerte, una muerte ineludible: la
La muerte será el umbral donde comienza la libertad. Sólo hay que esperar a que
llegue. Nueva sustancia de la muerte, nuevas cualidades. Larga espera por la muerte que
llega para el paciente. En la espera por la muerte, muere también el esclavo, quizá antes que
el amo.
Esta espera obsesiona. La muerte llegará, tarde o temprano llegará. Espera. Pero,
debe haber estrategia, debe haber un marco de seguridad, se debe evitar que el amo
exacerba. El trabajo es el mejor camuflaje. El trabajo como mimesis pierde sus cualidades
Si el esclavo se congela en una fría espera por la muerte del otro, del amo y al
hacerlo le sirve con innoble sumisión, entonces el avance no existe, no hay lugar a donde ir,
pues todo es espera. Sin duda, la respuesta de Kojeve es la lucha, sólo en la lucha
esta manera, sólo se acepta doblemente la muerte. He ahí que, ante la obsesión del esclavo
el amo consigue más trabajo, un plusvalor señalado por Marx, un plus de goce señalado por
Lacan18.
17
Lacan, Jacques. (1985). “Función y campo de la palabra en psicoanálisis”. En Escritos 1. Siglo XXI,
Argentina.
18
Morales, Helí (2003). Sujeto en el Laberinto. Ediciones de la Noche, México. pp. 234-235.
39
Si no hay lucha, si hay espera, si el esclavo renuncia, nuevamente, al enfrentamiento
añorando la muerte del amo entonces no hay lugar a donde ir, no hay avance. El esclavo
debe enfrentarse a la posibilidad de la muerte como lo hizo el amo, como debe hacerlo para
Pensar el origen del ser humano desde lo político, es decir, desde las relaciones de
poder, desde la imposición de unos sobre otros como medio para establecer el mundo
social, el mundo humano, significa negar, en cierta medida, la utopía de un mundo donde
Aparecen aquí los cuatro discursos de Lacan, cuatro discursos desde los que se
construye la realidad social. Son cuatro formas de vínculo social. Cuatro discursos que son
el soporte del vínculo social entre los sujetos. Es decir, desde esas cuatro posiciones es que
político implica, como se hace desde los cuatro discursos, pensar lo humano
Sin embargo, tal vez como obsesión, son múltiples las utopías donde se piensa la
eventualidad de una sociedad no atravesada por el domino de unos sobre otros, una
ficción que sustenta ¿ Una obsesión, una espera? Podría ser, pero la utopía puede motivar
los brazos y las piernas de los esperadores para ponerlos en píe de lucha. La utopía es un
más allá casi metafísico, ese casi es lo que la aleja de la obsesión, de la espera por la muerte
del amo, de la espera por la muerte propia y la obtención del premio esperado.
40
El deseo humano, aquel deseo vinculante, pues es deseo de los deseos de otro, deseo
sobre lo inmaterial, lo no-natural, sobre la idea de algo más allá de lo dado, invita al espíritu
posición que podrá o no ser un discurso posible, un discurso que dicte la orientación de los
social.
Cuatro discursos, que son cuatro posiciones, cuatro movimientos. Cuatro formas de
vincular socialmente: el discurso del amo, de aquel que ha vencido y como vencedor manda
y como mandatario goza. Como mandatario se cansa, ese cansancio merece retribución,
merece un plus de goce que le es extraído al mandado, al esclavo. El amo se cree único,
unívoco, voz resonante en todos las esquinas. El amo lo quiere todo y cree que puede
El amo cree que puede suprimir al otro. El otro cree que debe esperar la
autosupresión del amo. Imposibilidad que choca. Deseos insatisfacibles ¿se satisfarán ellos
abarcará todo, o, mejor dicho, la universidad abarcara todo saber. Se extrae totalmente lo
único que quedaba al esclavo: su saber hacer. Ahora ese saber hacer, expropiado por la
universidad es transferido a los estudiantes, estos toman el lugar del esclavo. Ahora el
imperativo es saber, saber todo lo que haya que saber, ya luego se descubrirá a quien le
Aquí no es sólo el despojo del saber, de ese saber hacer que parecería inalienable al
esclavo. Sino que el saber se constituye para eliminar otro saber (subsunción real). Ya se
libró la batalla y la victoria de unos sirve para decidir lo que es verdadero, bueno, justo y
bello y lo que es falso, malo, injusto y feo. De ahí que el poder se confabula con el saber en
41
una vorágine que desdibuja el rastro para identificar quién se apoya en quién, pero se deja
claro que saber y poder son indisolubles, que son un maridaje perpetuo, que son saber-
poder.
todo, el esclavo único que sobrevivirá a la espera. Se descubre aquí el discurso del
hegeliano, se podrá pensar en la utopía donde el deseo humano sería deseo social, deseo de
general sería, quizá y como único elemento a la mano, la democracia, como verdadera
ámbito del respeto a las diferencias y convivencia, debe reinar un marco fraternal. Las
diferencias deben ser amigables. El diferente, aun el más diferente, tiene derecho de
Ciudadano es, como ficción jurídica, una especial forma de fraternizar en las
sangre, sino por un pacto, por una “confianza” ofrecida milenariamente, ciudadanía-
42
ciudadano es la ficción constituyente de la gran ficción estatal, de la gran ficción fraternal-
nacional.
cuerpo más amplio, tornó en democracias. Política pulcra que dio paso a economía salvaje.
Ciudadanos desciudadanizados,
La democracia no nutre los cuerpos, todavía falta saber si alcanza a nutrir los
estancia eterna, de llegada conflictiva. Se nos dice que es la mejor manera para convivir. El
Democracia: poder del pueblo o gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo.
Aquí el primer asomo del poder, por decir que sólo se asoma y que hay una primera
instancia para que lo haga. Poder diluido mediante la ficción ciudadana, mediante la
fraternidad. Todos somos pueblo, todos somos el Pueblo. Sujetos de derecho. Iguales ante
la ley. El Pueblo representa la ciudadanía, la fraternidad, el pueblo es la nuda vida, esa vida
que puede ser destruida pero es sacra, centro específico de la biopolítica, nudo nervioso, el
campo de batalla político de la modernidad: el bios en sentido moderno, distinto del bios
griego que designaba la vida propiamente humana (vida que es humana en cuanto hay
sujeción con respecto a otro, al otro que fija en la existencia humana, más allá de la vida
biótica moderna, más allá de la zoe). El pueblo puede ser desmembrado el Pueblo puede
desmembrar. Ya hay aquí una relación más clara de la fraternidad: hay un hermano mayor
que manda. El término Pueblo es, en realidad, una mascarada que oculta al término pueblo.
43
Un mismo término designa, pues, tanto al sujeto político constitutivo como a la clase que,
de hecho si no de derecho, está excluida de la política…designan, lo mismo en la lengua
común que en el léxico político, tanto al conjunto de los ciudadanos en su condición de
cuerpo político unitario como a los pertenecientes a las clases inferiores […] por una parte
el conjunto Pueblo como cuerpo político integral, por otra, el subconjunto pueblo como
multiplicidad fragmentaria de cuerpos menesterosos y excluidos; en el primer caso una
inclusión que pretende no dejar nada fuera, en el segundo una exclusión que se sabe sin
esperanzas; en un extremo, el Estado total de los ciudadanos integrados y soberanos, en el
otro la reserva de los miserables, de los oprimidos, de los vencidos19.
a los gobernantes pero acotadamente. El diseño institucional define por quien votar. Esta es
que se oculta la verdadera faz del soberano o, la forma en que el soberano se ha difuminado
Pues mediante la idea del voto, los derechos, y los derechos humanos, se van modelando
ciertos deseos, se van reprimiendo otros, los deseos verdaderos de los que habla Deleuze,
La constitución del sujeto social, de aquel que se escinde de las relaciones puramente
“otro”. Sólo ante la presencia, sólo la confluencia de presencias, la presencia de uno frente
a la posibilidad de identificarse con el otro, sólo ese “cruce” de variables humanas permite
19
Agamben, Giorgio. (2001). Medios sin fin. Notas sobre la política. Pre-Textos, Valencia. Pp. 31-32.
44
la aparición de la variable sujeto. La imagen, idea o constructo del sujeto implica la
en el otro. La otredad como espejo, pero no como imagen especular, sino como semejanza,
como acción que tiende un lazo con puntas flexibles listas para amarrar, anudar cada
aparecido, alejado de otro animal con potencial humano, también aparecido, generados
ambos de manera espontánea? Sin duda, estas preguntas son absurdas, o, al menos, con un
cariz metafísico demasiado ingenuo. Pensar en uno y otro, en ego y alter, como unidades
pues todo sujeto es social en cuanto las relaciones sociales son relaciones de poder y el
poder, entendido como relaciones de fuerza sujeta, vincula, erige una red en la que todos
caen pero unos quedan arriba y otros abajo. Si bien el poder no es un atributo, no se observa
claramente quien lo tiene, sí se percibe quien no lo tiene, quien se queda en una situación
de despoder.
(¿conocimiento o instinto?). Así, un ego, una posibilidad de sujeto social se nos aparece
45
La otredad, la semejanza externa, ese otro que es otro grupo. Necesidad de
enfrenta a la comuna Alter. Ahí surge el sujeto social, no de forma espontánea sino
es voluntad de libertad acaecida desde el momento del parto, la lucha por nacer, lucha que
con la ocurrencia del primer “Estado” (la horda) será la primera y la última lucha solitaria,
a partir de ahí, toda lucha será compartir, la soledad haciendo sociedad, creando al sujeto
social.
mirar la sangre. Dar la muerte en prenda, inventar la muerte para constituirse, al fin, como
seres humanos.
Convivencia de dos lecturas. Instinto versus Sujeción. Instinto dentro del grupo
satisfacción, frío, calor, hambre, miedo, pura elementariedad. Sujeción, grupo que se
encuentra en otro grupo, momento en que el grupo se acuerpa, hace cuerpo, hace
organismo, jerarquiza, se sujeta hacia adentro pues se convierte en sujeto por la acción
20
Nietzsche, Friedrich. (2002). La genealogía de la moral. Alianza Editorial.Madrid.
46
exógena, cruce de sujetos que motiva la sujeción interna y, al mismo tiempo, inicia la lucha
entre sujetos. Dar la muerte, crear la muerte, inventarla y, como acto reflejo,
nada sirve la lucha a muerte si se mata al otro. Dar la muerte no es extinguir al otro,
obsequiado el más duro sentido de la muerte, la verdadera muerte que se confunde con la
muerte biótica. Esta confusión es el origen del poder. El miedo a la muerte es,
La muerte es necesaria como sentido, como guía del sentido. Un sujeto ofrece la
muerte no sólo porque “finge” el asesinato del otro, sino porque “finge” también su propia
inventa la verdad de la muerte: su posibilidad. Así, la sujeción del otro, la constitución del
sujeto social del otro, sujeta al mismo tiempo al sujetador. El que se impone se apodera,
descubre (¿o inventa?) el poder como elemento de vinculación entre él, el fuerte, el que
niega la vida y crea la muerte inventando la vida, la vida social, humana, pues se relaciona
con otro dominándolo, otro externo que lo hace percatarse de su constitución individual y
jerarquización, ahora lo es el poder como relación de fuerzas, aludiendo aquí al acto del
21
Kojeve, Alexandre. La dialéctica del amo y del esclavo. Op. Cit.
47
enfrentamiento y su resultado: vencedor-vencido, poderoso-despoderoso. El poder sobre
otro, el dominio sobre otro, apoderarse de otro. Voluntad de vida, pues ésta ya ha sido
inventada.
que finge la derrota. Éste la finge pues ve en el obsequio que es la muerte el fin de su
conciencia. Sólo se pudo percibir dicho fin en el momento en que otro se lo grito al oído,
imponiéndosele.
dividen. Amo y esclavo son la representación gráfica del lazo social. Los sujetos se
necesaria para darle continuidad a la vida material, es aquí donde el goce deforma lo
sentido. Es momento de darle sentido al goce. El esclavo da sentido al goce del amo en
Pero, ¿qué voluntad hay aquí? ¿hay voluntad de vida o voluntad de goce? ¿el regalo
de la muerte es voluntad de vida, pues se teme hacer efectivo el regalo? ¿la creación de la
En ambos casos hay voluntad de vida. El esclavo, con el paso de la historia hace de
esta voluntad de vida, que se hace clara al aceptar la muerte, una voluntad de libertad.
Imagina, por decirlo así, la libertad. Tienta la posibilidad de la libertad mediante el trabajo,
mediante la acción y, sobre todo, lo que es más importante, la libertad se decanta desde la
relación entablada con el amo. El amo, como mencioné arriba, no sólo da la muerte, sino
48
que, al hacerlo, da también la vida, y lo puede hacer porque el esclavo, aun cuando es puro
El cruce constante, lo que es propiamente la existencia del sujeto (de no ser así no
habría sujetos), hace de esa voluntad elemental de vida una voluntad de vida que es así
esclavo debe trabajar y satisfacer las necesidades casi incontinentes del amo para “avanzar”
Por su parte, el amo está estancado. Atrapado por su goce. Su voluntad es pura
voluntad de vida, no de libertad, pues él es libre, aunque no lo sabe, pues para ser libre debe
Ni aun el cruce con los esclavos le hace atisbar siquiera dicha posibilidad. La
libertad es propiedad del esclavo, pero no la vive. El amo vive libre, pero no es su
propietario.
amo es también voluntad de poder. ¿Son contrapoderes? El poder de amo no puede ser
contrapoder dirigido al esclavo, ese momento primigenio sólo ocurrió en el primer debate
sobre la muerte. Si quien en esta instancia es amo no hubiera fingido su muerte, es decir,
hubiera peleado ha muerte, el poder jamás se hubiera originado. El poder está en esa
capacidad de fingir la muerte y hacer que el otro finja la derrota. Ni siquiera en ese
enfrentarlas de nuevo. No, las relaciones de poder son lo que constituye al sujeto, es en ese
momento del cruce cuando el poder surge como “plasma” que se confunde con espacios
vacíos.
49
La noción de contrapoder es una voluntad posterior al momento originario del
poder, es primer momento mítico del cruce inicial, como el poder que surge con la relación.
En un momento dado relaciones sociales (cruce de sujetos) podrá leerse como relaciones de
poder (cruce de voluntades), como relaciones de fuerza, donde ya se impusieron unas sobre
otras, pero el poder no queda en un lugar, no queda en el vencedor. El poder transita y ahí
donde se ejerce el poder hay resistencia, en la medida en que esta resistencia afirme una
Las voluntades de amo y esclavo son poderes, manan de distintas situaciones, tienen
distinta sustancia y distinto peso. Una, la del amo, parece ser constante, poder siempre
presente y visible, poder que constriñe, que esclaviza, que arranca. Poder que da goce al
amo. La otra, la del esclavo, es también constante pero sometida, invisible, oculta en la pura
voluntad de vida. Voluntad de vida que trata de repeler el regalo de la muerte. Este regalo
es necesario que sea “graficado”, imaginándolo como la amenaza, tanto enunciada como
implicada en la constancia del poder del amo. Es el miedo a la muerte que da fuerzas, que
permite soportar las más crueles penurias, los más irresistibles dolores. ¿Cómo entonces
esta voluntad de vida puede ser considerada voluntad de libertad, como puede “deformarse”
hacia ese sentido? ¿No será acaso que la muerte biótica sea más libertaria, además de
despojar del poder al amo, pues con esta muerte ya no podrá dar la muerte?
No perdamos de vista que es, ante todo voluntad de vida, la voluntad de vida
desprecia la muerte biótica, prefiere la muerte social, la permanencia en el estatus más infra
cuando la voluntad de libertad promete el supra. Sin embargo, dar respuesta a estos
50
1.1.4. El invento del conocimiento
Mientras esos dos de los que hablamos aquí desde el principio se van midiendo,
se reconocen, se inventan. La lucha, como motor, como combustible del movimientos hacia
búsqueda de su conocimiento.
adelante con el puro afán de mirar las diferentes posibilidades de ataque. Pensemos que está
conoce a sí mismo. Ya no fluye el puro instinto como mecanismo animante, éste se traslapa
hacia un plano oscuro. Ahora se busca, se perpetra, se inventa una cualidad diferente,
negadora del instinto, de los anclajes con la naturaleza, con la vida biótica.
enfrentamiento, la confluencia, la lucha y el compromiso entre los instintos [y] tiene por
51
fundamento, base o punto de partida a los instintos pero sólo en tanto éstos se encuentran
convertirse en el conocimiento del otro, de ese otro que sujeta pero que al mismo tiempo se
dialéctica del amo y del esclavo lo humanizante es la presencia de la muerte que niega la
vida biótica, la vida natural, para dar paso a la vida social, a la historia que es, como lo dice
Foucault, guerra que desconecta, que elimina ligas, que hace de la historia discontinuidad
pero que genera lo social, la relación social como relación de fuerzas donde hay un
victorioso, el amo que, como dirá después Lacan refiriéndose al anatema del la universidad,
lazos que unen mediante el poder. El conocimiento es, al igual que la muerte y la vida
Y así como entre el instinto y el conocimiento encontramos no una continuidad sino una
relación de lucha, dominación, subordinación, compensación, etcétera, de la misma manera
22
Foucault, Michel. (1988) La verdad y las formas jurídicas. Gedisa, México. p. 22.
23
Ibíd. P. 23.
52
vemos que entre el conocimiento y las cosas que éste tiene para conocer no puede haber
ninguna relación de continuidad natural. Sólo puede haber una relación de violencia,
dominación, poder y fuerza, una relación de violación. El conocimiento sólo puede ser una
violación de las cosas a conocer y no percepción, reconocimiento, identificación de o con
ellas24.
Lo que hay aquí es una violencia contra la naturaleza, una negación o acción negatriz del
humano, de lo social, para decirlo tautológicamente, pues las tres dimensiones señaladas
hacen referencia a los mismo. El sujeto ligado a la lucha o como resultado de esta, lucha
que niega el exterior para atraparlo en el interior inventándolo. El sujeto, el ser humano, el
ente social es producto del cruce violento, del invento de la muerte como fingimiento de la
muerte, como fin de la vida social, no de la vida biótica “…si es verdad que entre el
conocimiento y los instintos –todo lo que hace, todo lo que trama el animal humano- hay
la tradición filosófica hasta Descartes, para no ir más lejos aún, vemos que la unidad del
sujeto humano era asegurada por la continuidad entre el deseo y el conocer, el instinto y el
saber, el cuerpo y la verdad. Todo esto aseguraba la existencia del sujeto” 25, disuelta dicha
amistad, de un pacto social de no agresión (sin importar que éste se haya dado por una
por la lucha, por la fuerza, por relaciones de fuerza donde hay un victorioso. El dominio no
se delegaría para dar forma a la sociedad sino que la sociedad se forma porque hay
24
Ibíd. P. 24.
25
Ibíd. P. 25.
53
dominantes y dominados, porque el lazo social se tiende debido a la existencias de
relaciones de poder. El sujeto cándido, completo, único, con la capacidad natural del
dominio de unos sobre otros. “Nietzsche coloca en el núcleo, en la raíz del conocimiento,
algo así como el odio, la lucha, la relación de poder […] Solamente en esas relaciones de
lucha y de poder, en la manera como las cosas entre sí se oponen, en la manera como se
odian entre sí los hombres, luchan, procuran dominarse unos a otros, quieren ejercer
pues el sujeto surge del cruce primigenio que no es lindo, ni está lleno de belleza
vida cómoda y feliz que sugiere la idea de sociedad, pero también la vida brumosa y
26
Esto es porque los que está en el origen del conocimiento, lo institntual que es relegado por el conocimiento
son tres aspectos negadores de la naturaleza, “En principio hemos de considerar que esas tres pasiones o
impulsos –reír, detestar y deplorar- tienen en común el ser una manera no de aproximarse al objeto, de
identificarse con él, sino de conservar el objeto a distancia, de diferenciarse o de romper con él, de protegerse
de él por la risa, desvalorizado por la deploración, alejarlo y finalmente destruirlo por el odio. Por lo tanto,
todos estos impulsos que están en la raíz del conocimiento y lo producen tienen en común el distanciamiento
del objeto, una voluntad de alejarse de él y al mismo tiempo de alejarlo, en fin, de destruirlo. Por detrás del
conocimiento hay una voluntad sin duda oscura, no de traer el objeto para sí, de asemejarse a él, sino por el
contrario de alejarse de él y destruirlo: maldad radical del conocimiento.
Según Nietzsche, la razón por la que estos tres impulsos –reír, deplorar y odiar- llegan a producir el
conocimiento no es que se apacigüen, como en Spinoza, o se reconcilien o lleguen a una unidad, sino que
luchan entre sí, se confrontan, se combaten, intentan, como dice Nietzsche, perjudicarse unos a otros. Es
porque están en estado de guerra, en una estabilización momentánea de ese estado de guerra, que llegan a una
especie de estado, de corte en que finalmente el conocimiento aparecerá como <<la centella que brota del
choque entre dos espada>>”
Ibíd. P. 27.
27
Ibíd. P. 28.
54
El conocimiento esquematiza, ignora las diferencias, asimila las cosas entre sí, y cumple su
papel sin ningún fundamento en verdad. Por ello el conocimiento es siempre un
desconocimiento. Por otra parte es siempre algo que apunta, maliciosa, insidiosa y
agresivamente, a individuos, cosas, situaciones. Sólo hay conocimiento en la medida en que
se establece entre el hombre y aquello que conoce algo así como una lucha singular, un tête-
a-tête, un duelo28.
mismo instante en que surge lo humano surge el conocimiento, pues hay en el una actitud
humano, sino también con lo objetual (exterior). El conocimiento tiene entonces un aura de
negador del exterior. Acto que al negar se apodera de lo que niega, lo objetiviza, ejerce una
social como relación de fuerza que permite una relación del poder, el invento del
conocimiento, como estrategia, permite ver que los lazos sociales, las relaciones sociales
28
Ibíd. P. 31.
55
1.2. ¿Dónde está el Poder? Del Concepto de Poder
Max Weber ofrece una definición general de poder, donde éste es susceptible de verse en sí
Se explica aquí que el poder es, en principio, sólo una posibilidad de realizar, de hacer, de
llevar a cabo lo que la voluntad propia desea. En este sentido se presupone una desigualdad
voluntad sobre la de otros ejerce un poder y se diferencia radicalmente del otro, sobre quien
ejerce ese poder realizado. Hace efectiva la posibilidad del poder y, al mismo tiempo,
29
Weber, Max. (1972). Ensayos de Sociología Contemporánea. Barcelona, Martínez Roca. P. 221.
56
La voluntad de uno se superpone a la voluntad de otro u otros en una acción
trae consigo por ello una separación de las posiciones que nunca podrá ser evitada”30, pues
una voluntad se impone sobre otras aun con la resistencia de éstas últimas.
existe un mandato, una orden, una coacción o coerción más sutil. Se materializa el poder
cuando se hace presente la desigualdad, es decir, cuando hay quienes tienen poder y hay
quienes no lo tienen.
esfera social en donde se manifieste. No es el mismo poder que ejerce el padre sobre el
30
Horkheimer, Max. Autoridad y familia. Paidos, pp. 195.
57
1.2.1. El poder político
El poder político es ese poder ejercido en y desde un Estado constituido. Con otras palabras
esto significa el poder ejercido desde una institución que engloba un gobierno y una
estructura jurídica (un derecho), un territorio y población especifica. Las leyes determinan
lo legal e ilegal, lo que puede y no puede hacerse. Los primeros pensadores políticos
(quién detenta la soberanía constituye otro tema) que determinara lo prohibido. El debate
con sus intereses las leyes. El Estado se constituye en el centro del poder político. Alcanzar
el poder político significa controlar el aparato31 del Estado y utilizarlo a favor de los
Al hablar sobre intereses que alcanzan el poder político se inscribe la cuestión del
conflicto entre diferentes grupos sociales. De tal manera que esto nos lleva a la noción de
desigualdad frente al poder: algunos alcanzaran el poder político, otros no; algunos serán
intereses nacionales, otros verán convertidos sus intereses en intereses contrarios al Estado
31
Por aparato de Estado indica Lenin dos cosas: a) el lugar del Estado en el conjunto de las estructuras de una
formación social, en suma, las diversas funciones técnico-económica, política en el sentido estricto,
ideológica, etc., del Estado; b) el personal del Estado, los cuadros de la administración, de la burocracia, del
ejercito, etc. Por Poder del Estado Lenin indica, por el contrario, la clase social o fracción de clase que detenta
el poder.
Poulantzas, Nicos. (1969). Poder político y clases sociales en el Estado capitalista. Siglo XXI, México.
58
Nicos Poulantzas, bajo esta perspectiva, define el poder como: “la capacidad de una
clase social para realizar sus intereses objetivos específicos”32. Poulantzas observa que el
Weber: “la probabilidad de que cierta orden de contenido específico sea obedecida por
cierto grupo”34; de igual manera es diferente a la definición de Parsons, para quien el poder
es “la capacidad de ejercer ciertas funciones en provecho del sistema social considerado en
su conjunto”35.
Para ser capaz de realizar algo es necesario contar con ciertas “herramientas” que
hagan de mi capacidad más importante que la del otro. Es decir, hacen falta medios
determinados superiores a los del oponente, pues si aquel tiene mayores capacidades que
las mías, él podrá vencer y ser quien acceda al poder político. Estas capacidades se apoyan
32
Ibíd. P. 124.
33
Ibíd.
34
Ibíd. P. 125.
35
Ibíd.
59
dominio de aparatos ideológicos y de fuerza bélica. Las estrategias para alcanzar el poder
político tienen como base las capacidades de cada grupo o clase social.
Se nota aquí, otra vez, la desigualdad. Sin duda, unos tienen mayores capacidades
para obtener el poder, para ejercer su poder y llevar sus intereses al poder político, al
Tal como señala Marx en el siglo XIX, y tal como hoy se hace más que nunca visibles, las
condiciones materiales y sociales de existencia de los cuerpos humanos no son homogéneas
para el conjunto de la especie, escindida entre la clase de los apropiadores, que lo son no
sólo del trabajo excedente sino de la fuerza potenciada que produce la cooperación entre los
otros cuerpos, los cuerpos productores de valor, tratados como cosas y despojados por tanto
de su poder36.
Hay quienes tienen más “probabilidades” que otros para obtener el poder político pues ya,
para realizar el poder, primero, para después matizarlo como poder político en una esfera
capacidades de otros.
La capacidad de una clase para realizar sus intereses, en consecuencia su poder de clase,
depende de la capacidad del adversario, por lo tanto del poder del adversario37 .
36
Izaguirre, Inés. (1998). "El poder en proceso, la violencia que no se ve". En Revista Sociología y Política,
No. 10, UIA, México. P. 11.
37
Poulantzas, Nicos. Op. Cit. P. 136.
60
desigualdad frente al poder y definir quienes tienen el “derecho” del poder y quienes no
entramado histórico para describir y descifrar los orígenes de los lazos sociales más firmes
y, por lo tanto, más antiguos en el linaje de la especie humana. Va encadenando una trama
concepto de gens, cuya importancia radica en permitir distinguir entre la idea de familia, tal
donde no existía la propiedad privada, sino la propiedad de la gens. No hay una compleja
división del trabajo, pues ésta es dada de forma espontánea y definida por las diferencias de
sexo, es decir, la primera división social del trabajo es la división de las labores definidas
por el género.
la posibilidad de que un individuo fuera “teniendo” un cúmulo de bienes que con las formas
gentilicias pasaran a ser de la comunidad. Esto motivó el cambio hacia la monogamia que
nació por la necesidad de establecer lazos de parentesco fiables con el padre. Se pasó del
exigió a la mujer. El punto aquí es la posibilidad de heredar directamente a los hijos, para
61
esto era imprescindible la seguridad de la paternidad. Hay una correspondencia directa
hacer, el espacio en donde se realizan las tareas empieza a diferenciarse cada vez más. En el
esclavización de otros hombres. Nace otra división social de trabajo: los esclavos y los
hombre, en lo público tiene más que la mujer. Se hace imperante mantenerlo en su estirpe.
sido “dominada” por el hombre y el punto de acuerdo donde se ve a la familia38 como cosa
natural en el ser humano. Ni la familia ni la superioridad del hombre son cosas dadas por la
mujer como de otros hombres. La propiedad privada genera la división social del trabajo.
Los enfrentamientos entre grupos rivales con el fin de ganar terrenos y esclavos hizo
en clase explotadora y clase explotada exigía evitar la lucha constante entre estas clases. Un
tercer elemento, un poder puesto por encima de los contrincantes, que velara por el orden
38
Bajo la constitución de la gens, la familia nunca pudo ser ni fue una célula orgánica, porque el marido y la
mujer pertenecían por necesidad a dos gens diferentes.
Engels, Federico. “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. En Obras escogidas. Progreso,
Moscú. pp. 549
62
imponiéndolo, más allá de las cuestiones puramente económicas, supeditando la relación
entre las clases, una relación de conflicto permanente, a una relación regulada por la ley.
Así, el Estado surge como esa tercera parte. Como un elemento cuyo principal fin es evitar
evitar el conflicto beligerante y abierto, pues es ella quien necesita guardar sus riquezas. En
del trabajo, que pone a unos “arriba” y a otros “abajo” con respecto a los medios
productivos, generó que unos dominaran y explotaran a otros. Reunirse en ciudades para
cauce a la formación del Estado. Un aparato político cuyo objetivo primordial es controlar
las relaciones entre los ciudadanos. Haciéndolos respetar las leyes. Leyes hechas por
económica, desde ese lugar va suponiendo la necesidad de diversificar los centros del poder
Partimos de dos supuesto básicos para el análisis de la evolución del poder. Por una parte, la
formación social incluye las fuerzas de producción y los nichos ecológicos explotados; las
relaciones sociales de producción que determinan la racionalidad interna de la economía; y
la superestructura –la ideología y la política- cuyos contenidos se derivan de la base
económica. Por otra parte, el manejo de la agresión en la formación social, es decir, el ser
humano hubo de reprimir las pulsiones agresivas con las cuales se generó la autoridad, o
sea, el poder político. La renuncia a la agresión, es un proceso consciente e implica la
39
Como el Estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, y como, al mismo tiempo,
nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, de la
clase económicamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la
clase oprimida.
Ibíd. Pp. 607.
63
posibilidad de neutralizar la pulsión agresiva por medio del establecimiento de libido
objetal, condición necesaria para la cooperación en el trabajo40 .
ya más entrado en la cuestión social, así como en los conceptos de solidaridad mecánica y
primigenio del desarrollo religioso de la humanidad. Toma como “laboratorio” a las tribus
australianas para hacer constar que su teoría holistica da buena explicación del mundo
económica del análisis marxista), por medio del poder de la sociedad sobre el individuo.
individuo. Éste presenta una dualidad de la cual no puede escapar, pues si lo hace es
“desterrado” del sistema social. Esta dualidad está definida por la parte puramente
Es la sociedad la que habla por boca de aquellos que las afirman en presencia nuestra: es
ella la que oímos oyéndoles y la voz de todos tiene un acento que no podría tener la de uno
solo. La violencia misma con la cual reacciona la sociedad, por medio de la censura o la
represión material, contra las tentativas de disidencia, manifestando con el escándalo el
ardor de la convicción común, contribuye a reforzar su imperio41.
En Durkheim el poder no constituye algo que pueda estudiarse por sí mismo, pues el poder
es la sociedad misma, la necesidad orgánica del cuerpo social. Cada individuo está
predeterminado por la sociedad para ejercer una función, la misma desigualdad es funcional
40
Delahanty, Guillermo. (1982). Tabú del Incesto. UAM-X, México. P. 216.
41
Durkheim, Émile. (2000). Las formas elementales de la vida religiosa. Colofón, México. P. 220
64
y responde a las necesidades de todo el conjunto social. No aceptar las reglas socialmente
establecidas significa una patología, un estado de anomia (como puede llegar a ser el
suicidio; Cf. con el estudio sobre el suicidio anómico). El poder es la sociedad misma, se
siente y se ejerce mediante una conciencia colectiva, compartida por todos los miembros
social enferma y puede morir. Por eso su brutalidad contra el individuo, por eso todo su
poder (el único poder) sirve para mantenerse. Todos los símbolos operan a su favor. Pero
¿cuál es el papel del Estado en la sociedad? El papel director, el papel cerebral del cuerpo
social:
La dificultad se resuelve fácilmente si se nota que, donde quiera que un poder director se
establece, su principal función es hacer respetar las creencias, las tradiciones, las prácticas
colectivas, es decir, defender la conciencia común contra todos los enemigos de dentro y de
fuera. Se convierte así en símbolo, en expresión viviente, a los ojos de todos. De este modo
la vida que en ella existe se le comunica, como las afinidades de ideas se comunican a las
palabras que las representan, y he aquí cómo adquiere un carácter excepcional. No es ya
una función más o menos, es la encarnación del tipo colectivo43.
42
Durkheim, Émile. (2002) La división social del trabajo. Colofón, México. P. 89
43
Ibíd. Pp. 93-94
65
El poder se ejerce para la buenaventura de la sociedad y porque la sociedad ha impuesto
como lo “correcto” y como lo que ya está dado y es inamovible de manera tal que se
asegure la funcionalidad del cuerpo social. Hay un poder simbólico inmerso en cada
simbólico es, en efecto, ese poder invisible que no puede ejercerse sino con la complicidad
de los que no quieren saber que lo sufren o incluso que lo ejercen”44, un poder que no se
debe cuestionar, cuando se le cuestiona se está fuera de la sociedad. “Los símbolos son los
moral”45.
social, es, por tanto, un poder absoluto. Lo es en el sentido de que si se llega al Estado y se
puede modificar el contenido del sistema simbólico será sólo en la medida en que el
poder debe ser funcional para la sociedad. En la medida que unos tienen poder y otros no
(en la medida de la desigualdad frente al poder) se está siendo funcional, pues es necesario,
44
Bourdieu, Pierre. Intelectuales, política y poder. Eudeba, 1999. pp. 66.
45
Ibid. Pp. 67-68.
66
y así lo dicta el organismo social, que unos manden y otros obedezcan, pues es impensable
Tenemos pues, en principio y sin ser exhaustivos, tres definiciones del poder. Una
voluntad sobre otro u otros. Otra desde el marxismo, donde el poder es la capacidad de una
clase social para realizar sus intereses. Otra más en donde el poder responde a una
funcionalidad a favor del conjunto social. Las tres propuestas parecen incompatibles. Se
refieren a distintas cosas. Para definir el poder político las tres nos pueden servir para
determinar la forma en que se puede acceder al control del aparato de Estado. Pues ya sea
por capacidades, probabilidades o por pura funcionalidad hay un poder político que se
Pero ¿cómo definimos el poder político? El poder político es aquel poder que se
expresiones culturales para ser apoyadas por el Estado), un camino económico y social, y la
capacidad de imponer una legalidad (un derecho), pues es desde el Estado que se legisla, se
ejecuta la ley y se llevan a cabo los procesos. En pocas palabras: es el poder más alto de
una sociedad. Alcanzarlo supone el ejercicio de las capacidades propias de un grupo o clase
social, así como de las probabilidades que estas capacidades le brindan. Al obtener el poder
político se deben entablar relaciones con otros poderes: el poder económico e ideológico.
67
Para mantener el poder económico es indispensable tener, al mismo tiempo, poder
político o injerencias poderosas sobre éste, así como un poder ideológico muy activo. El
aparato del Estado brinda estas posibilidades, pues existen funciones fiscales e ideológicas
(tales como las escuelas oficiales, medios masivos de comunicación, etc.) para mantener el
68
1.2.2. Poder Social
Con las definiciones sobre el concepto de poder que hemos revisado, podemos ejercitar la
construcción del concepto “poder social”. Primero, entendamos al poder social como ese
poder ejercido en la sociedad mediante todas las estrategias posibles dentro de un entorno
social, la capacidad de llevar la probabilidad de influir sobre los demás a una concreción
mediante la toma de decisiones. Este entorno social puede ubicarse desde el ámbito
nacional, hasta un ámbito más localizado, como puede ser la relación de caudillismo en una
localidad rural o la representación popular en una colonia urbana, es decir, el poder social
siente más inmediatamente, sobre todo cuando es realizado en el ámbito más localizado. No
tiene un centro especifico. Desde el Estado se hace sentir mediante la toma de decisiones,
Si nos ceñimos a la definición del poder como la capacidad para sobreponer los
“económico” determinado por una situación de monopolio; es decir, en este caso, por la
69
erótica, deportiva, dialéctica, etc.”46. El puro poder económico no es ni puede ser poder
social, mucho menos político, pues, como Weber lo manifiesta, es pura superioridad. Pero
poder, en este caso una desigualdad económica, donde unos tienen más que otros. Hay ahí
económico (del capital), existe una explotación, por tanto una dominación del explotado
por el hecho de la “superioridad” económica, pues “la producción capitalista, por tanto,
bajo su aspecto de proceso conectado y continuo, no sólo crea mercancías y plusvalor, sino
que produce y reproduce la propia relación del capital: por un lado el capitalista; por el
otro, el asalariado”47. Por un lado el poder económico es “simple” superioridad, pero, por
otro, está superioridad necesita mantener su estatus. A lo que Weber hace referencia es a
que no basta con la simple superioridad económica para imponer dominio, el poder ya se
mecanismos para asegurar la obediencia. Retomemos una vez más a Weber: “Obediencia
significa que la acción del que obedece transcurre como si el contenido del mandato se
de la relación formal de obediencia, sin tener en cuenta la propia opinión sobre el valor o
comparte, es un conformismo lógico: “una concepción homogénea del tiempo, del espacio,
46
Weber, Max. Economía y Sociedad. FCE, México, 1922. pp. 171.
47
Therbon, Göran. ¿Cómo domina la clase dominante? Siglo XXI, México, 1979. pp. 162.
48
Weber, Max. Op. Cit. pp. 172.
70
del número, de la causa, que hace posible el acuerdo entre las inteligencias”49. Para ser, el
poder social necesita ésta conjunción. Necesita legitimidad. Al ser legitimo es aceptado,
No significa esto que el poder económico no exista sin el poder ideológico. Significa que
para trascender de centro, para salir de la pura esfera económica y poder acceder a un poder
político, con el fin de acceder al ejercicio de un poder social, desde el cual pueda hacer
también bajo esta perspectiva, emitida como un conjunto de directrices que los individuos
49
Bourdieu, Pierre. Op. Cit. Pp. 67.
50
Althusser, Lois. (1970). Los Aparatos ideológicos del Estado. P. 9.
51
Ibíd. P. 11.
52
Ibíd. P. 13
71
histórico. La educación es la estrategia con la cual se perpetua el orden social y, por
éste es el centro por el cual se ejerce el poder político y quien ostenta el poder político es
una clase o fracción de clase. Y esta clase o fracción de clase alcanzó el poder político
clase o fracción de clase es a quien interesa mantener el orden social establecido, es así
la educación es el elemento fundamental para lograr mantener el orden social por medio de
habitus, como ese “mecanismo” por el cual los individuos reproducen el orden social
sociedad misma y sus reglas; las experiencias están mediatizadas por las configuraciones de
72
los diferentes campos sociales. Si el campo es el marco, el habitus es el efecto del marco, su
interiorización. Es decir, la “apropiación” (imbuida por las estructuras sociales) del orden
de las cosas.
Bourdieu propone el ejemplo del "juego", en el que los jugadores, una vez que han
interiorizado sus reglas, actúan conforme a ellas sin reflexionar sobre las mismas ni
cuestionárselas. De alguna forma, se ponen al servicio del propio juego en sí. Esa
interiorización y automatismo de las reglas de juego, que son las que determinan la
capacidad de acción de los jugadores, se corresponden con ese "cuerpo socializado", con el
El habitus cumple una función que, en otra filosofía, se confía a la conciencia trascendente:
es un cuerpo socializado, un cuerpo estructurado, un cuerpo que se ha incorporado a las
estructuras inmanentes de un mundo o de un sector particular de este mundo, de un campo,
y que estructura la percepción de este mundo y también la acción en este mundo53 .
socializadoras como la familia y la escuela. El proceso del habitus llega hasta los
53
Bourdieu, Pierre. (1997). Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción.
Barcelona, Anagrama. P. 146.
73
reflejándose en las prácticas sociales. Así pues el habitus es aprendido por medio de las
instituciones (familia, escuela, iglesia, etc.) lo que asegura la reproducción social, que se
refleja en las prácticas sociales, es decir, a través de estas practicas sociales es como se
cristaliza la reproducción.
para tener y mantener el poder político (el poder económico es una gran capacidad y otorga
perpetuación del orden establecido: he ahí el poder social en una de sus más firmes
manifestaciones, pues aquí es sólo visto en el nivel más alto, de cualquier manera, en
humana como "interés", lo que él explica como una aplicación abusiva de las reglas de un
una acción humana basada siempre en el cálculo, es decir, consciente y el habitus dicta la
pautas de comportamiento. Los individuos actúan según los patrones culturales que
54
Pierre Bourdieu. (1977). La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Laia,
Barcelona. P. 38.
74
adquieren a lo largo de su vida, las fórmulas sociales son reproducidas por estos, pero la
practica generada por el habitus no es mecánica. Por eso Bourdieu detecta al ethos. El ethos
significa los estilos de vida diferentes, los rasgos más característicos de cada individuo, que
depende de las modas vigentes, los grupos de edad, las regiones, etc.
vida que están íntimamente conectados con las dimensiones de los distintos capitales, tanto
económico, simbólico y social, así como a una trayectoria social, donde la escuela y la
sucede cerca de ese marco legítimo de la cultura. En otras palabras, la cercanía con el arte
legítimo define una situación de clase, burguesía, una cercanía “naturalizada” con los
arte legítimo por parte de miembros de clases populares, medias, etc. provoca un
segundo orden, el habitus se desvía y no termina por definir las prácticas enclasantes que le
confieran un estilo de vida claramente enclasante. Ya que los estilos de vida no se definen
sólo en la buena apreciación del arte legítimo que, como producción cultural de más alto
rango y el más enclasante, sino que el arte legítimo configura un arte de vivir, es decir, una
forma legítima de vivir, lo que va delimitando los estilos de vida de las diferentes clases y
hasta de las fracciones de clase porque existen prácticas que distinguen a las clases y lo
75
hacen más en el terreno económico pues excluyen a las otras clases de la posibilidad de la
práctica.
las clases en la medida en que confluyen los capitales culturales, escolares y económicos.
necesidad dominada y reivindica una superioridad legítima. Definir las normas del arte
definen las normas del arte de vivir o el buen vivir, deslegitimando o proscribiendo formas
El campo del arte o del gusto (entendiendo aquí por gusto un capital exclusivo y
escuela). Así, los sujetos, al entrar al campo del arte están en un campo de amplia
competencia.
De manera tal que lo legítimo define a lo vulgar. El capital cultural se conjuga con el
económico, el escolar y con el social, estableciendo muy diversos estilos de vida que se
contraponen entre sí y le brindan a los individuos y a las clases mismas un utillaje desigual
55
Bourdieu, Pierre (2002). La distinción. Criterio y bases sociales del gusto. Taurus, México. P. 53.
76
para desenvolverse en los distintos campos sociales, campos que son campos de fuerza, de
tensión.
La teoría de la acción que propongo (con la noción de habitus) equivale a decir que la
mayor parte de las acciones humanas tienen como principio algo absolutamente distinto de
la intención, es decir disposiciones adquiridas que hacen que la acción pueda y tenga que
ser interpretada como orientada hacia tal o cual fin sin que quepa plantear por ello que
como principio tenía el propósito consciente de ese fin56.
Es en esos campos, campos de fuerzas, en los que se desarrollan los conflictos específicos
científico, el del arte, etc. son campos específicos, es decir, estructurados conforme a esos
conflictos característicos en los que se enfrentan diversas visiones que luchan por
imponerse.
espacio social. Es lo que pretendo transmitir cuando describo el espacio social global como
56
Bourdieu, Pierre. (1997). Razones prácticas. Op. Cit. P. 166.
77
un campo, es decir, a la vez como un campo de fuerzas, cuya necesidad se impone a los
agentes que se han adentrado en él, y como un campo de luchas dentro del cual los agentes
se enfrentan, con medios y fines diferenciados según su posición en la estructura del campo
que las relaciones de fuerza se van estableciendo en campos, campos de fuerza, que se
establecen para dirimir las luchas entre facciones sociales. Así, el campo de la política
enfrenta los intereses políticos, lo cual no significa que lo político esté claramente
sucede con la cultura, el arte, la ciencia, etc., estableciendo ciertas reglas para el
La victoria confiere la facultad de establecer los reglamentos, pero sigue habiendo tensión y
poder en cada campo, sino que se esquematiza la descentración del poder, es decir. Las
relaciones de poder acaecidas en cada campo no significan el centro de un poder sino que
hacen referencia a que el poder no tiene centro único y unívoco. Sin embargo, con los
diferentes capitales es con lo que se establecen transacciones en cada campo, sin que esto
simbólico. El capital cultural o simbólico sólo existe en la medida que es percibido por los
otros como un valor. Es decir, no tiene una existencia real, sino un valor efectivo que se
basa en el reconocimiento por parte de los demás de un poder a ese valor, algo similar al
57
Ibíd. Pp. 48-49.
78
prestigio en le sentido parsoniano. Para que ese reconocimiento se produzca tiene que haber
un consenso social sobre el valor del valor, por así decirlo. Así cuando habla de una "teoría
percepción y de valoración que les permitirán percibir las conminaciones inscritas en una
las clases con respecto a los productos culturales, los cuales responden a una percepción y
concepción del mundo, es decir, cada clase les atribuye valores sociales diferenciados y
desde esa valorización se desprende una distinta forma de apreciar el arte. El gusto está en
legitimidad de tipo nobiliario, casi como una transmisión sanguínea de títulos de nobleza,
mientras que aquellos que mediante la autodidáctica alcanzan cierto capital cultural y
58
Sobre la violencia simbólica Bourdieu dice en la Reproducción: Toda acción pedagógica es objetivamente
una violencia simbólica en tanto que imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural. (p. 45)
La acción pedagógica que reproduce la cultura dominante, contribuyendo así a reproducir la estructura de las
relaciones de fuerza, en una formación social en que el sistema de enseñanza dominante tiende a reservarse el
monopolio de la violencia simbólica legítima. (p. 46)
La acción pedagógica implica necesariamente como condición social para su ejercicio la autoridad
pedagógica y la autonomía relativa de la instancia encargada de ejercerla. (p. 52)
En tanto que poder arbitrario de imposición que, por el solo hecho de ser ignorado como tal, se halla
objetivamente reconocido como autoridad legítima, la autoridad pedagógica, poder de violencia simbólica que
se manifiesta bajo la forma de un derecho de imposición legítima, refuerza el poder arbitrario que la
fundamenta y que ella disimula. (p. 53)
Pierre Bourdieu. (1977). La reproducción. Op, cit,
59
Pierre Bourdieu, Razones prácticas. Op. cit. P. 173
79
sólo de ciertos productos culturales, sino también de una distribución “especial” de los
Es decir, para que un valor sea percibido como tal, se generan toda una serie de
valor. Sólo así puede funcionar el concepto de capital simbólico. Dentro de este marco, el
análisis de los campos en los que es especialmente señalada la configuración de los valores
los diversos poderes para instituirse como un poder social, desde el ámbito más elevado (el
El capital simbólico es una propiedad cualquiera, fuerza física, valor guerrero, que,
percibida por unos agentes sociales dotados de las categorías de percepción y de valoración
que permiten percibirla, conocerla y reconocerla, se vuelve simbólicamente eficiente, como
una verdadera fuerza mágica: una propiedad que, porque responde a unas "expectativas
colectivas", socialmente constituidas, a unas creencias, ejerce una especie de acción a
distancia, sin contacto físico60.
simbólico y la tenencia del poder político, éste desde el aspecto más elevado, pues puede
funcionar, para tener poder social, la influencia en el poder político, ya sea como grupos de
medios de interiorización de ésta (de manera tal que se consiga la obediencia, que se acepte
60
Ibíd. Pp. 171-172.
80
incuestionablemente el orden social). El poder ideológico es ineludible para obtener el
“consenso” sobre la necesidad de la desigualdad o para observar en ella algo dado, natural,
para ver en la desigualdad algo que está ahí y, por lo tanto, no puede ser transformado. La
necesariamente activa y con uso de fuerza, sino que en la mayoría de los casos (he aquí su
Hay, entonces, una relación entre verdad y poder. Esta relación se determina
impone la verdad de quien vence. Verdad es igual a poder. La verdad de quien se impone se
convierte en la verdad social, es llevar los intereses propios a ser intereses de todos. Es una
contenido especifico a los campos sociales. El que hace de su poder vencedor sobre otro,
será quien configure la verdad. Sólo otro enfrentamiento, otro choque de fuerzas dejara la
81
1.2.3. Grados de Poder
1.2.3.1 Hegemonía
El poder político, cuyo centro es el Estado, supone un espacio o campo social diferente de
campos sociales donde el Estado incide. El Estado se separa de la sociedad civil y ésta
nunca asume una forma homogénea. Se puede identificar una sociedad política y una
sociedad civil. Para Antonio Gramsci el Estado no es sólo la sociedad política, sino la
tanto con lo político como con lo económico así como con lo cultural. Se imponen “puntos
de vista” que dirigen las acciones. Al existir dirección, y no pura dominación, se prefigura
El Estado gramsciano (la conjugación entre sociedad civil y política, o el campo global de
enfrentamiento de las diferentes fuerzas sociales) es, para decirlo de forma reducida, el
61
Portelli, Hugues. (1973). Gramsci y el Bloque Histórico. Siglo XXI, México. P. 68.
82
Para Gramsci, la hegemonía es la capacidad de dirección cultural o ideológica de
una clase o fracción de clase. Esta clase dirigente, para serlo, o para hacer sentir su
hegemonía, necesita de una base social, clases sociales aliadas que soporten sus “puntos de
vista” o intereses. Esto se logra mediante los procesos educativos, en el más amplio
del trabajo pedagógico que la sociedad ejerce sobre los individuos, o en el sentido
reproduce la sociedad:
orden social dado, se realiza mediante la educación o acción pedagógica que no sólo se
pedagógica. La escuela afirma el habitus o lo rediseña y esto es posible porque hay una
62
Pierre, Bourdieu. (1977). La reproducción. Op, cit. P. 73.
83
Por el hecho de que toda acción pedagógica en ejercicio dispone de una autoridad
pedagógica, los emisores pedagógicos aparecen automáticamente como dignos de transmitir
lo que transmiten y, por tanto, quedan autorizados para imponer su recepción y para
controlar su inculcación mediante sanciones socialmente aprobadas o garantizadas63.
La intelectualidad es de suma importancia para erigir una hegemonía, pues los intelectuales
conforman “verdades”, “puntos de vista” con una estructura lo suficientemente fuerte como
para soportar los embates de los contrincantes, tanto de otras clases como de otras
fracciones de clase.
Es necesario que la clase dirigente tenga una verdadera “política” hacia los intelectuales: “la
hegemonía de un centro director sobre los intelectuales se afirma a través de dos líneas
principales: 1) una concepción general de la vida, una filosofía, que ofrece a los adherentes
una dignidad intelectual, que provee de un principio de distinción y de un elemento de lucha
contra las viejas ideologías que dominan por la coerción; 2) un programa escolar, un
principio educativo y pedagógico original, que interesan y dan una actividad propia, en su
dominio técnico, a la fracción más homogénea y numerosa de los intelectuales: los
educadores, desde el maestro de escuela a los profesores universitarios”64.
Al existir hegemonía, ya con una base intelectual que ejercerá su predominio cultural sobre
los otros intelectuales, existe un proceso de construcción de una sociedad civil “educa”
conmina a los otros, a los contrincantes, a sus intelectuales principalmente, para adherirse al
63
Ibíd. P. 61.
64
Ibíd. P. 71.
84
nuevo orden de las cosas. El cambio acaecido gracias al cambio legal de un poder (como la
elección de un presidente que responde a intereses de una fracción de clase que gana la
hegemonía mediante la lucha electoral) pone en la agenda puntos rechazados por la visión
integrada por los intelectuales de cada bando. Dependiendo de la fortaleza del bando
vencido, sus intelectuales, poco a poco, o muy rápido, irán pasándose a las filas del
contrario. Pues:
De tal manera que, para establecer una hegemonía lo suficientemente potente, se debe
ideológico adversario tiene, de igual manera, una estructura educativo-formativa que debe
ser eliminada, no ya mediante la fuerza, sino mediante la dirección cultural: hay que obligar
al contrario a reconocer que sus “puntos de vista” están equivocados y que la verdad, lo que
Así, hay una lucha entre ideólogos, entre “los que saben”, los dueños de la filosofía,
los que pueden influir en las opiniones de la sociedad civil y, al mismo tiempo, en la
sociedad política, entendiendo que éstos llegan para dar un giro de visión. Sin esta
simbólica” para decirlo con términos de Bourdieu, no hay dirección, es decir, no hay
65
Portelli, Hugues. (1973). Gramsci y el Bloque Histórico. Op. Cit. p. 72.
85
hegemonía. Con pura coacción, con pura fuerza y sometimiento, hay pura dominación, hay
sociedad política lo preciso es alcanzar la supremacía sobre los contrarios. Con la sociedad
Hablar de Hegemonía es hablar de un poder social en el sentido más político, pues ésta se
desarrolla en la lucha entre las capacidades de las clase sociales para realizar sus intereses.
pues la sociedad civil debe ser “educada” para ofrecerle la hegemonía a unos o a otros
Además, al centro de cada grupo hay también ejercicio de poder, pues se sobrepone
una “opinión” a la de los demás. Para que dicha opinión sea aceptada de forma
muchas otras formas del poder social, ese poder que permite influir sobre los demás, ya sea
66
Ibíd. P. 73.
86
1.2.3.2. Autoridad-Dominación
obedeciendo los mandatos, configura una autoridad. La autoridad es “cedida” por quienes
ideológicos. Esto es porque existe un trabajo pedagógico sobre los individuos. Se acepta la
autoridad de un jefe ya sea porque hay toda una parafernalia ideológica religiosa o
de poder porque hay algo que estipula los porqué del dominio.
pueden encontrar momentos en que una de estas formas se encuentra con mayor
preeminencia, pero nunca hay una forma pura. Sin embargo, en la sociedad moderna (y aun
menos la más fácil de encontrar dentro de las relaciones de poder, si nos mantenemos en las
donde se halla un escenario político con reglas bien establecidas, pues hay una ley electoral,
señalando lo legal y lo ilegal. De cualquier modo, aun en los países occidentales con
bien es cierto que el ganar una elección confiere al triunfador una autoridad fundamentada
por haber “jugado” en el campo de la ley, las campañas políticas suelen teñirse de colores
87
arcanos, de tradicionalismos bien arraigados y hasta se suele apelar a preceptos religiosos,
pues sería bastante complicado encontrar un profeta compitiendo por una magistratura). El
carisma puede obtenerse tanto de la tradición como de la fe religiosa, pero también se gana
mediante el uso de elementos bien estudiados que se compaginen con el probable repudio
que pueda ocasionar un contrario. Las luchas electorales muestran muchos ejemplos. El
hecho es que la autoridad, ese conferir la capacidad de ejercer un poder legítimo, al cual se
llegó gracias al buen manejo de las probabilidades a favor y las probabilidades en contra de
los adversarios.
La disposición a avenirse con las ordenaciones “otorgadas”, sea por una persona o por
varias, supone siempre que predominan ideas de legitimidad y –en la medida en que no sean
decisivos el simple temor o motivos de cálculo egoísta- la creencia en autoridad legítima, en
uno u otro sentido de quien impone ese orden67.
Así, el poder es legítimo cuando existen elementos de “coerción” no física, cuando el poder
ya tiene todo un aparato de dominación que se interioriza en los individuos y los obliga a
ser disciplinados y obedientes, pues ya hay actitudes arraigadas que los “invitan” u
“obligan” a actuar siguiendo los preceptos establecidos, pues quien manda tiene autoridad
para hacerlo, ya sea porque es parte del grupo de los viejos, porque es sacerdote, porque es
sabio o porque la ley lo inviste con autoridad sentada en los códigos escritos racionalmente.
formas para legitimar una autoridad no representa la mejor opción, pues son la legalidad y
la racionalidad los aspectos a los que se apela para legitimar el poder. Sin embargo, las
67
Weber, Max.(1922) Economía y Sociedad. FCE, México. P. 30.
88
impurezas del tradicionalismo y el carisma nunca dejan de ser elementos de suma
humanos. Desde la familia se concibe y se siente una autoridad. Dicha autoridad responde a
para después dejar que otras instituciones continúen con la “educación” de los individuos.
local y extendiéndolo. Aquí interviene la desigualdad frente al poder, pues para que una
tradición se haga ley supone la derrota de otra tradición, que si bien no es destruida si es
68
Horkheimer, Max. (2001). Autoridad y familia. Paidos, Buenos Aires. 184.
89
Al erigirse el individuo como centro del mundo, como principio y fin, la aceptación de la
autoridad debe responder a una fría racionalidad, a una legitimidad práctica, rápida para ser
explicada (está en la ley) y aceptada, si no lo es, cuestionar dicha autoridad significa atentar
El individuo debe ser abandonado a sí mismo. Pasando por alto su dependencia de las
condiciones reales de existencia de la sociedad, es concebido ya como soberano en el
absolutismo y con mayor razón tras la caída de éste. Puesto que de ese modo el individuo
fue tomado como meramente aislado y como en sí mismo acabado, pudo parecer que le
beneficiaba la necesaria eliminación de las viejas autoridades, ya que él todo lo puede a
partir de sí mismo. En realidad, la liberación significaba para la mayoría de los afectados,
en primer lugar, que eran entregados al espantoso mecanismo de explotación de las
fábricas. El individuo, puesto ahora sobre sus píes, se veía frente a un poder extraño, al que
debía acomodarse. Según la teoría, no debía reconocer como obligatoria de suyo ninguna
instancia humana sin examen racional; pero para ello estaba ahora solo en el mundo y tenia
que avenirse a él, si no quería perecer. Las condiciones mismas se convirtieron en
autoridad69.
autoridad”; el mundo mismo se entiende desde el observatorio que a cada quien le toca. Se
acepta el poder por la misma esperanza de sobrevivir, se acepta la autoridad porque ésta es
legítimo es autoridad. Autoridad ganada ya sea por la obtención de un titulo, el saber; o por
la cesión de poder mediante una contienda electoral; o por las relaciones aprendidas en el
hogar mediante el trabajo pedagógico de los padres, así como en la escuela y el trabajo. La
69
Ibíd. P. 185
70
Ibíd. p. 190.
90
autoridad se impersonaliza y son las relaciones sociales detrás de un código las que delegan
autoridad.
determinada de percibir la otredad. Es decir, hay una ideología hacia adentro y otra hacia
manera en que el individuo perteneciente a determinado grupo social percibe al otro con
quien comparte identidad y con el que no lo hace71. Por un lado, la ideología de un grupo
generara una ideología hacia fuera con el fin de “formar” o “educar” a los individuos de las
y qué no, definirá el sesgo ideológico, dependiendo del grupo con poder que se haya hecho
con la capacidad de determinar los contenidos curriculares. Pero no sólo desde la escuela,
sino también desde los medios de comunicación masiva. La televisión presentara sesgos
ideológicos que respondan a los intereses de quienes la manejen, los mismo diarios y
revistas, música, etc.; la alter-ideología es el arma contra los desposeídos de poder, en este
de diversión con acceso restringido, información con carácter restringido, etc., cuyo
Del otro lado, desde la trinchera de los desposeídos de poder, la alter-ideología tiene
71
La ideología de una burguesía en el poder, por ejemplo, debería ser analizada como una ego-ideología que
forma a los sujetos de la burguesía misma y, al mismo tiempo, como una alter-ideología que domina o que se
esfuerza por dominar la formación de otros sujetos de clase.
Therbon, Göran. (1987). La ideología del poder y el poder de la ideología. Siglo XXI, México. P. 24.
91
embates; o como mera sobrevivencia urbana, mediante aspecto personal, manifestación
artística y lenguajes propios de los grupos, medios de comunicación internos, casi pura
sólo como respuesta al otro, sino como construcción de una identidad propia, de una ego-
ideología. Puede ser hasta una identidad negativa que mantenga en píe la esperanza, o que
poder, pues supone, aunque sea someramente, la posibilidad de una capacidad, aunque
mínima, de ejercer poder desde el estatus de dominado, desde la subalternidad. Pues si,
desde abajo, se puede construir una ideología que someta la identidad a una interacción
transmitida por todos los medios al alcance de los poderosos (que son muchos), entonces
hay un nicho de poder, reducido, pero poder, que quizá sólo alcance para resistir.
Al existir una ideología que viene desde abajo, se entiende mejor la necesidad de
una superestructura fuerte, bien cimentada y apoyada por enormes aparatos ideológicos que
72
Ibíd. Pp. 24-25.
92
capacidad de expansión, pero con suficiente fuerza como para provocar el afinamiento de
más bien movimiento que concepto, en el sentido de que hace referencia a las prácticas
sociales que movilizan al individuo hacia una clase, por lo tanto, el movimiento enclasante
del arte legítimo de Bourdie como un elemento de la ego-ideologia de las clases dominantes
de Therbon, pues las obras de arte legítimo son objetos enclasantes gracias a que generan
una distinción profunda que no pasa exclusivamente por la escuela, es decir, el capital
cultural que supone el conocimiento profundo del arte legítimo “acerca” al sujeto a una
hay una distancia con respecto a los productos culturales legítimos (ego-ideología que, al
definirse, define lo que no es, es decir, excluye lo otro, lo que no “cae” en su campo de
distancia de clase, de manera que el acopio de determinado capital cultural se asume como
acceder a la ego-ideología. El gusto artístico es, por ende, un movimiento enclasante por ser
diferenciador.
93
Las normas definen la percepción puramente estética que separa lo que es artístico
de lo que no lo es. La intención del espectador está empapada por estas normas. La
forma por la forma, sin atenerse a la posible función de una obra de arte no sólo define lo
que es arte legítimo sino que, al mismo tiempo, delimita el capital cultural, es decir,
distingue el capital cultural tanto por la procedencia de clase como por el nivel académico
que “entiende artísticamente” a la obra de arte, define el Gusto o buen Gusto, distingue
entre gusto legítimo, gusto medio y gusto popular. Funda las pautas “normales” de lo que
es aceptable como práctica social, pues los productos culturales significan un elemento
frente a la cultura. Una alter-ideología puede ser, así mismo, mejor identificada en cuanto a
los productos culturales que motiva. De igual manera, en la medida que productos
culturales no legítimos van siendo “adoptados” (usurpados) por la alta cultura se observa
posibilidades de resistencia.
apreciación alter-ideológica del arte se define por una participación. Mientras uno excluye
el otro incluye. (también es pertinente pensar en el Autor, el firmante, pues, mientras el arte
legítimo tiene a los “Artistas” el arte popular no define “artistas” sino a la obra por sí que
culturales, desde abajo se desarrollan identidades que toman a su referente desde arriba. La
94
“Gran Ideología” rechaza las formulas artísticas “pobres” pues define lo que es legítimo de
lo que no lo es y, al hacerlo, define también una cierta “legalidad” para las prácticas
artísticas-culturales.
La aversión por los estilos de vida diferentes es, sin lugar a dudas, una de las barreras más
fuertes entre las clases: ahí está la homogamia para testificarlo. Y lo más intolerable para
los que se creen poseedores del gusto legítimo es, por encima de todo, la sacrílega reunión
de aquellos gustos que el buen gusto ordena separar. Lo que quiere decir que los juegos de
artistas y estetas y sus luchas por el monopolio de la legitimidad artística son menos
inocentes de lo que parecen; no existe ninguna lucha relacionada con el arte que no tenga
también por apuesta la imposición de un arte de vivir, es decir, la transmutación de una
manera arbitraria de vivir en la manera legítima de existir que arroja a la arbitrariedad
cualquier otra manera de vivir73.
Bajo otros términos, se busca dictar las pautas normales sobre la vida y sus propiedades
más cercanas, no sólo en el arte de comer o de vestir, sino en el arte de aceptar la distancia
con respecto a lo que es culturalmente legítimo y así no sólo mandar al mutismo a los que
no están cerca, sino a la imposibilidad de generar unos productos culturales propios. Sin
embargo, el campo del arte permite espacios de resistencia en los llamadas “artes medias”
(ver pág. 86), más cercanas a los estratos más “bajos” de la sociedad, pero que están casi en
73
Bourdieu, Pierre (2002). La distinción. Op. Cit. P. 54.
95
1.2.4. El poder fuera del Estado y la soberanía.
o en el Estado es como el árbol que no permite ver el bosque. Lo mismo pasa con el poder
concebido únicamente como relación económica, productiva. Sin duda, tanto el poder en el
parte en el entramado de las relaciones de poder, pero sólo como fuerzas, como atribución
de ciertas capacidades. En "La concepción liberal [se] opone poder y libertad. Se postula
que el poder se concibe esencialmente como algo ejercido por individuos sobre otros
individuos […] El poder puede utilizarse para condicionar las decisiones de los individuos.
esta definido por la actividad negativa, por la prohibición, por una suerte de represión que
Para Bourdieu “Weber se opone a Durkheim como a Marx en que es el único que se
interrogarse, como lo hace Marx, acerca de las funciones que tiene en las relaciones
74
Pizzorno, Alessandro. (1999). Foucault y la concepción liberal del individuo. En Balbier, E. “Michel
Foucault: filósofo”. Gedisa, Barcelona. P. 198.
96
fuerza”75. Se desprende que en Weber existe una visión más positiva del poder en cuanto
éste no es pura coacción, pues según su tipología de la dominación (la ya clásica referencia
metodológico, el individuo “tanto para Marx como para Weber, está dotado de
fundamentos estructurales y no parece emanar de una voluntad individual, sino que procede
de la lógica de las sanciones en general. Pero la “víctima” del poder, tanto para Marx como
para Weber, es el individuo entendido como aquel a quien ese poder estructural impide
Pero es con Michel Foucault con quien el poder se desprende del Estado y la
soberanía, así como de las relaciones de producción. De la misma manera que el individuo
se percibe no como quien ostenta la tenencia del poder, pues en Foucault el poder no es
susceptible de “tener”, sino que se ejerce. Así, el individuo no tiene el poder, ningún
El individuo no debe concebirse como una especie de núcleo elemental, una especie de
átomo primitivo, un material inerte y múltiple sobre el que se fija el poder o sobre el que
éste golpea de manera fortuita; en realidad , uno de los primeros efectos del poder es el de
75
Bourdieu, Pierre. (1977). La reproducción. Op. Cit. P. 45.
76
Pizzorno, Alessandro. Op. Cit. P. 200.
77
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. La Piqueta, Madrid. P. 129.
97
que ciertos cuerpos, ciertos gestos, ciertos deseos se identifican y se constituyen como
individuos. el individuo no es algo que éste frente al poder, es, según creo, uno de sus
primeros efectos78.
Vemos aquí una aproximación inicial a la hipótesis sobre el poder en donde éste es la
posibilidad de la sociedad, es decir, que el poder es lo que posibilita el lazo social o que la
sociedad es un efecto de las relaciones de poder, pues éstas son relaciones sociales.
Sin embargo, esto no significa que soberanía, derecho, producción capitalista, etc.,
Cuando se quiere objetar algo en contra de las disciplinas y todos los efectos de poder y de
saber qué implican, ¿qué se hace concretamente en la vida, qué hacen los sindicatos, la
magistratura y otras instituciones si no es precisamente invocar este derecho, este famoso
derecho formal, llamado burgués, y qué en realidad es el derecho de la soberanía? Más aún,
creo que nos encontramos en una especie de callejón sin salida; no es recurriendo a la
soberanía en contra de las disciplinas como se podrán limitar los efectos del poder
disciplinario, porque soberanía y disciplina, derecho de soberanía y mecanismos
disciplinarios son las dos caras constitutivas de los mecanismos generales del poder en
nuestra sociedad79.
El derecho a la soberanía, la ficción del pueblo soberano, siempre diferente del Pueblo
una disgregación del objeto Poder, una descentración, una inasibilidad que permite una
economía donde el derroche exigido por la afirmación del poder (“yo soy el poder,
Por el otro, la disciplina, desde sus dos más filosas aristas, atrapa al individuo, le somete
78
citado en Pizzorno, Alessandro. Op. Cit. P. 199.
79
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. Cit. P. 160.
98
generando todo un repertorio de deseos que puede conseguir y de hecho consigue pues
Parecería ser que las relaciones sociales lo son en tanto son relaciones de poder,
pues todo aparece traspasado por el poder, por capacidades distintas que proporcionan
dominio sobre otro, hacerlo que se someta a los mandatos propios. Pero esto significaría
una beligerancia constantemente abierta, una guerra perpetua que no permitiría jamás el
fuerte sería, al final, el mundo de nadie (ver supra “la dialéctica del amo y el esclavo”).
poder absoluto que gobierne totalmente despojando a todos los otros de poder. No, el poder
necesita, de hecho así se conforma, de elementos que van desde la mera superioridad
material (física, número, riqueza, saber, etc,) hasta los matices que lo legitiman, que le dan
autoridad a los poderosos, que les aseguran la obediencia de los que no tienen poder.
aparato que le dé fortaleza desde su centro, desde las mismas relaciones sociales, que
La ideología, entendida ésta como complejos de ideas que van desde lo religioso, lo
tradicional a lo racional, lo legalizado, la norma que define lo que es normal y lo que debe
Asumo desde aquí, y para todo el cuerpo del trabajo, con las salvedades teóricas que
99
pues asumo la terminología foucaultiana. Por tanto, utilizo con el mismo sentido éste
concepto.
Dicho concepto es complicado para Foucault debido a que hace referencia a una
pues esta no aparece como tal en la superestructura. Toma la forma de la mentira repetida
mil veces que se convierte en verdad, se parece más a propaganda que a la constitución de
un saber. La ideología parece algo ilusorio impuesto a la fuerza a las clases dominadas por
ideas.
Así, el poder social es el punto de encuentro de los matices del poder, de los centros
del poder que se “asocian” para influir determinantemente en la forma de actuar de los
individuos, pues estos, recurren a una necesidad humana: la sociedad. Si la sociedad esta
basada en estructuras de poder, no podemos menos que pensar las relaciones sociales como
relaciones de poder.
100
1.3. Poder y relaciones de fuerza. El poder en la teoría de Michel
Foucault.
1.3.1. Iniciando el lanzamiento
y me sentí culpable
por el cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un idiota
y les dejé
mi hermoso cisne.-
Charles Bukowski
Cisne de primavera
Para Michel Foucault “el poder es una relación de fuerzas, o más bien toda relación de
fuerzas es una relación de poder […] Toda fuerza ya es relación, es decir, poder: la fuerza
no tiene otro objeto ni sujeto que la fuerza”80. El poder no tiene un cuerpo central, no es una
lucha, fuerzas enfrentadas que presentan unos efectos (efectos de poder) y permiten la
“materialización” de formas.
El poder sólo puede observarse en sus efectos y éstos pueden ser confundido con el
poder:
influencia de uno sobre la voluntad de otro u otros es más bien, y recurro aquí a la imagen
de la red inteligente (desarrollada más adelante), una serie de hilos que se han ido
80
Deleuze, Gilles. Foucault. Op. Cit. P. 99
81
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. P. 168.
101
elaborando a lo largo de la historia de la humanidad para crear la malla que sujete al
individuo o para crear al sujeto, asumiendo que esto es un diagnostico y que la malla que
ejercicio más que como atributo, es también el fluido, el lubricante que permite moverse al
ser humano en sociedad, es decir, es lo que atrapa en la sociedad, son las relaciones sociales
relaciones de poder.
Las relaciones de fuerza, fuerzas impeliendo sobre otras fuerzas, tensándose, pues
toda relación es tensión con distensión, es decir, con efectos visibles, enumerables,
archivables que sensibilizan la epidermis del presente para pensar la actualidad, “el esbozo
que vamos siendo”82. Para pensar el poder “se puede, pues, concebir una lista,
necesariamente abierta, de variables que expresan una relación de fuerzas o de poder y que
constituyen acciones sobre acciones: iniciar, inducir, desviar, facilitar o dificultar, ampliar o
limitar, hacer más o menos probable… Esas son las categorías de poder”83.
describir al poder como relación antes que como atribución, es desvelar la faz positiva del
prohibitivas. El poder es positivo, pues “no es esencialmente represivo (puesto que “incita,
suscita, produce”); se ejerce más que se posee (puesto que sólo se posee bajo una forma
determinable, clase, y determinada, Estado); pasa por los dominados tanto como por los
dominantes (puesto que pasa por todas las fuerzas de relación) […]Un ejercicio de poder
aparece como un afecto, puesto que la propia fuerza se define por su poder de afectar a
82
Deleuze, Gilles. ¿Qué es un Dispositivo?. En
83
Deleuze, Gilles. Foucault. Op. Cit. Pp. 99-100.
102
otras. Incitar, suscitar, producir (o bien todos los términos de listas análogas) constituyen
afectos activos, y ser incitado, ser suscitado, ser obligado a producir, tener un efecto “útil”,
constituyen afectos reactivos […] Cada fuerza tiene a la vez un poder de afectar (a otras) y
de ser afectada (por otras), por eso implica relaciones de poder; todo campo de fuerzas
distribuye las fuerzas en función de esas relaciones y de sus variaciones […] El poder de
ser afectado es como una materia de la fuerza y el poder de afectar es como una función de
la fuerza […] Las categorías de poder son, pues, las determinaciones propias de las
por todas las latitudes, transcurre transversalmente, es un fluido que humedece a todo el
cuerpo social y en la medida en que las relaciones de fuerza tienen como efectos ciertas
formas de ejercicio de poder las relaciones sociales van asumiendo diferentes formas, se
las relaciones de poder (la forma en que el Poder se afirma, se identifica y ejercita) va
ocultándose en las mismas relaciones. Michel Foucault identifica este proceso como la
conformación del mundo occidental, siendo la Europa de finales del siglo XVIII y
principios del XIX la cuna de esta manera de ejercer el Poder. El proceso de suavización
del ejercicio de Poder va desde la llana esclavitud, la expropiación de los cuerpos de unos
por parte de otros, relación de propiedad. Pasando a una relación de dominación, donde
84
Ibíd. Pp. 100-101.
85
Deleuze, Gilles. (1987). Foucault. Op. Cit. p. 102.
103
existe una autorización de los dominados. En La domesticidad la dominación es “constante,
hijos inferiores (como en la domesticidad), sino fuentes, productores, bien identificados por
los propios discursos, pues “atañe menos a las operaciones del cuerpo que a los productos
del trabajo y a las marcas rituales del vasallaje”. Por último y antes de entrar el mundo
social occidental a la disciplina, después del alejamiento del cuerpo se regresa a él pero
cuerpo “desde dentro”, desde el “Yo”. El domino del cuerpo no viene de afuera, de un
estilo de Weber en la Ética Protestante) y asegurando una obediencia casi irreflexiva, pues
al particularizarlo mediante el aumento del dominio de cada cual sobre su propio cuerpo, el
poder se “empodera”86.
embalaje: se consigue un sujeto más obediente y, al mismo tiempo, más útil “La disciplina
fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos “dóciles”. La disciplina aumenta las
86
Ver Foucault, Michel (2001) Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión. Siglo Veintiuno, México. P. 141.
104
fuerzas del cuerpo (en términos de utilidad) y disminuye esas fuerzas (en términos políticos
de obediencia). En una palabra: disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este
poder una “aptitud”, una “capacidad” que trata de aumentar, y cambia por otra parte la
energía, la potencia que de ello podría resultar, y la convierte en una relación de sujeción
estricta. Si la explotación económica separa la fuerza y el producto del trabajo, digamos que
castigo mantienen una relación que ilustra y desvanece aun más el ejercicio del poder, pues
infractores, sino que el objetivo es la domesticación de los cuerpos. Crear cuerpos dóciles.
orden anterior el cuerpo era el espacio del castigo, en el orden Burgués el castigo va al
criminalistica, antropología criminal, etc.) que definen una peligrosidad del actor atacando
los probables actos. Sin embargo, esto no es el transito de un catalogo de castigos visibles e
87
Ibíd. Pp. 141-142.
105
mediante la atenuación del acto punitivo y traspasar el castigo de “afuera” hacia “adentro”
lo que se logra es una tecnología funcional para los requerimientos modernos. La justicia se
más profundo e intrincado de la sociedad, a través de los cuerpos. “Lo que se perfila es sin
duda menos un respeto nuevo a la humanidad de los condenados... que una tendencia a una
justicia más sútil y más fina, a una división en zonas más estrechas del cuerpo social” 88. La
binomio “castigar y vigilar” se conjuga en la idea del panóptico. Un ojo vigilante que jamás
disciplinario, poder que, como se explicó antes, es un poder desmembrado, que actúa como
equipo: dichas esporas del poder son las disciplinas: estás están dirigidas hacia el cuerpo
homogeneizar. Las disciplinas son técnicas para conseguir el control del cuerpo, también en
un doble eje simultaneo, control propio, del propio cuerpo, es decir, desde adentro y control
externo. Las disciplinas, además de ser técnicas de control y localización del sujeto en el
se consolida una cuadricula del orden social trazada con el fin de economizar el poder (es
decir, ejercerlo con menores costos y mayores beneficios). Esta cuadrícula divide al cuerpo
en dos dimensiones que se debilitan mutuamente. Por un lado la fuerza política del sujeto es
88
Ibíd. P. 82.
89
Foucault, Michel. (1988) La verdad y las formas jurídicas. Gedisa, México. p. 100.
106
disminuida al grado de aceptación (o sumisión). Por el otro, esta disminución repercute en
disciplinas (sobre todo aquellas institucionalizadas que tienen la función de “marcar” a las
individuos con algún elemento “diferenciador”, como puede ser la escuela con la provisión
de Títulos académicos que legitiman un quehacer). Cada sujeto cae dentro de un espacio de
Cada espacio de la cuadrícula es un espacio analítico que permite ubicar a cada cual en su
lugar clasificatorio. De manera tal que el ejercicio de vigilar y castigar se hace posible. Las
efectuado, en este caso, por las élites. Las disciplinas, como técnicas, son parte de la
Estas disecciones permiten un amplió dominio, pues las “fuerzas dominadoras” aparecen
sin hacerse visibles, sin ubicación, sin localización precisa. Zigmut Bauman señala:
Cuando los pobres luchan contra los pobres, los ricos tienen los mejores motivos para
alegrarse. No se trata únicamente de que la perspectiva de los que sufren firmen un pacto
contra los culpables de su miseria […] Existen razones menos banales para la alegría:
razones específicas del nuevo carácter de la jerarquía global del poder. Como ya se ha
indicado, esa nueva jerarquía funciona mediante una estrategia de desvinculación que a su
vez depende de la facilidad y velocidad con la que los nuevos poderes globales sean
capaces de moverse, desligándose de sus compromisos locales a voluntad y sin previo aviso
y dejando a los “locales” y a todos los que queden detrás, la abrumadora tarea de
recomponer los destrozos. La libertad de movimientos de la elite depende, en muy gran
medida, de la incapacidad o falta de disposición de los locales de actuar conjuntamente.
Cuanto más pulverizados estén, cuanto más débiles y exiguas las unidades en las que estén
divididos, tanto más disiparán su ira en la lucha contra sus vecinos de al lado,
parecidamente impotentes, y menor será la probabilidad de que actúen conjuntamente
alguna vez. Nadie será nunca lo suficientemente fuerte como para evitar otro acto de
107
escamoteo, para contener el flujo, para mantener en su sitio los volátiles recursos de
supervivencia. [...] El orden global precisa mucho desorden local para no tener nada que
temer90.
penetra hasta los actos, es decir, hasta su cuerpo. El delincuente es una clasificación
relaciones se efectúan entre distintos campos que se van entremezclando, produciendo una
red “inteligente” que atrapa sólo aquellos sujetos que caen en su cuadrícula. Dicha red es
dimensiones, tanto como conjunto o campo de saberes, como formación de caracteres. Esa
red tejida con conocimientos e instituciones legitimas (o legitimadas gracias a las relaciones
saber. Ahora bien, ese poder-saber, binomio que, más allá de ser un término paradójico
asume características de oxímoron al definir de manera precisa la facultad del ejercicio del
poder en la sociedad occidental moderna, ese poder, como ya se ha comentado, que está
sin fin de micropoderes que penetran no sólo en el cuerpo de la sociedad sino en los
cuerpos de los sujetos, poder-saber que es disciplina pues “ordena” un quehacer y “ordena”
90
Bauman, Zigmut (2003). Comunidad: en busca de seguridad en un mundo hostil. Siglo XXI España,
Madrid. Pp. 124-125. (las cursivas son mías)
108
institución atravesada por la disciplina legitimada por la ciencia (la razón humana, el
y la acción de disciplinar, sino que asume forma según los preceptos de Jeremías Bentham,
91
la definición de las instituciones no cae, en el análisis foucaultiano, en la dicotomía estatal /no estatal, sino
en la idea de red institucional “inteligente” que atrapa al sujeto en un cuadrante específico, delimitándolo e
incluyéndolo en determinados espacios disciplinalmente constituidos. Por lo tanto, esta es una red
institucional de secuestro que dicta un tempo de vida y, por lo tanto, una forma construida de existencia de
los sujetos. El secuestro, que se realiza tanto temporal como corporalmente, es el establecimiento del control
de estas dimensiones mediante la apropiación y explotación de sus cantidades. El mundo burgués creo un
sistema que forma y otorga valor al control del tiempo y el espacio (cuerpo) de los sujetos. No es contrario al
análisis de Foucault los trabajos tanto de Weber en cuanto al papel del ascetismo protestante en la
constitución del sistema capitalista, como los análisis marxistas del plusvalor generado por el trabajo “vivo”.
Foucault nos dice: "...en el siglo XIX el cuerpo adquiere una significación totalmente diferente y deja de ser
aquello que debe ser atormentado para convertirse en algo que ha se ser formado, reformado corregido, en un
cuerpo que debe adquirir aptitudes, recibir ciertas cualidades y calificarse como cuerpo capaz de trabajar". (p.
133).
De igual manera, la idea de subsunción real marxista, que sigue la imagen del desarrollo capitalista a través
del desarrollo de las fuerzas productivas que van expropiando no sólo la fuerza de trabajo, sino también un
saber hacer. Marx analiza este proceso como una sucesión lógico-histórica de avances tecnológicos que van
de la cooperación, la división del trabajo, la maquinaria y la gran industria, funcionando bajo las ordenes del
capital industrial, van haciendo de la fuerza de trabajo un insumo barato mediante la automatización de los
procesos productivos. Así, Foucault ubica al Poder dentro de las instituciones de secuestro como, económico,
político, judicial, y epistemológico, aquí, este poder epistemológico es explicado como un “... poder de
extraer un saber de y sobre estos individuos ya sometidos a la observación y controlados por estos diferentes
poderes" (P.135).
Es ahí, donde hacen nudo tanto la visión weberiana y la marxiana, en cuanto disciplinamiento del cuerpo y el
control del tiempo. Es importante desatacar que, más allá de que todas las instituciones que conforman esta
red son especializadas, el funcionamiento de cada una "...supone una disciplina general de la existencia que
supera ampliamente las finalidades para las que fueron creadas" (P. 132).
Foucault, Michel. (1988) La verdad y las formas jurídicas. Op. Cit.
109
arquitectónica que permite un tipo de poder del espíritu sobre el espíritu, una especie de
institución que vale tanto para las escuelas como para los hospitales, las prisiones, los
Si bien las disciplinas y los actos disciplinarios se conjugan para tejer una red
delimitadora de los sujetos, red que sujeta al sujeto y, al mismo tiempo, le constituye como
corporizada o constituida espacial y temporalmente que activa a las redes de que se sirve el
poder es el Panóptico, no sólo como aparato externo, como exterior arquitectónico, como
afuera del sujeto, sino también como tecnología que se internaliza, que se aprende, que
configura cuerpos dóciles: “el panoptismo ha sido una invención tecnológica en el orden
del poder, como la máquina de vapor en el orden de la producción. Esta invención tiene
disciplinaria, apoyada por la tecnología panóptica tiende su red “inteligente” para clasificar,
los sujetos. Con un ojo atento y vigilante, siempre ahí, sobre el sujeto, no sobre otro, sino
sobre el mismo sujeto individualizado. A esto se le suma la división bipolar del control
castigado, pues todo es observado, sin embargo el castigo no es una venganza, el castigo no
92
Ibíd. Pp. 98-99.
93
Ibíd.
110
corregido, transmutar al sujeto malo en sujeto bueno, que actúa conforme a una
“normalidad” trazada por las disciplinas. Así se consiguen cuerpos dóciles. La red decide
pues define el tiempo del sujeto, es decir, no sólo observa el presente, sino que existe un
registro del pasado y se previene el futuro. Se vigila para evitar no para descubrir y si se
descubre una trasgresión el castigo no sólo está dirigido al infractor sino al cuerpo social,
pues se definen penas para cada acto y es éste mismo es el que ejemplifica para el cuerpo
social. El fino tejido de la red “inteligente” está dirigido por la posibilidad de la vigilancia.
Los sujetos son integrados en grupos, los cuales se desenvuelven en las instituciones de la
“inteligente” es de doble vía, por una individualiza, pues define al sujeto explícitamente
mediante el poder-saber de las disciplinas. Por la otra vía normaliza al sujeto, pues la
les inocula la norma, se les interioriza la norma, se les dicta lo normal y se les define como
determinada norma"94. Así, nuestra red no sólo individualiza y normaliza, no sólo establece
el cuadrante de cada quien, sino que al hacerlo excluye al individuo, al integrarlo lo excluye
del lugar al que no lo integró, divide. Los normales, que se encuentran en cuadrantes
“normales” se excluyen dependiendo de una “función social atribuida” mientras que los
94
Ibíd. P. 128.
111
anormales son extirpados artificialmente e “integrados” en estructuras de vigilancia
normalizantes.
Vigilar y castigar tienen su más alta posibilidad en el panóptico. Así, es posible que
el poder se lance como una red. Las relaciones de poder son lanzadas como si fuera la
explosión de una granada. Saltan esquirlas dirigidas, a los cuerpos de los sujetos. La red no
es consciente, es inteligente, para seguir con la metáfora, las esquirlas trabajan con
Las disciplinas son los hilos de la red “inteligente” que se lanzan firmemente para
controlar el cuerpo. Con un doble tejido, uno interior y otro exterior que lo atraviesa y lo
atrapa. Un tejido que penetra al interior del individuo mediante el control propio, del propio
cuerpo95 y otro que tiene que ver con el control externo. Las disciplinas, además de ser
95
La implementación de esta tecnología, expresada por Foucault como tecnologías del yo, se remonta hasta la
antigüedad griega, donde surgió la transformación del concepto de "sí mismo", como base para el
cristianismo. La cultura del "sí mismo", a grandes rasgos, se caracteriza por la actitud individualista, en el
sentido de otorgar valor absoluto al individuo en su singularidad y el grado de independencia atribuido en
relación al grupo al cual pertenece o las instituciones de las cuales depende; el estatuto de la vida privada
mediante el darle importancia a las relaciones familiares y a los intereses patrimoniales; la intensidad de las
relaciones consigo mismo: las formas mediante las cuales se toma a sí mismo como objeto de conocimiento y
campo de acción para transformarse, corregirse, purificarse y promover la propia salvación. Esta ideología
implantada al cristianismo, hace surgir la cualidad del Pastor, el guía, maestro que estará dispuesto al
sacrificio por la vida y la salvación de su "rebaño". Dentro de sí está implantado el deseo de la superación
espiritual realizada por sí mismo gracias al sacrificio. La preocupación por la comunidad no evita, sino más
bien, se afirma mediante la atención al individuo. El Pastor debe conocer a cada uno de sus feligreses, se
“mete” al pensamiento interior de cada uno, pero no como intromisión grosera, sino mediante la invitación
para conocer el "alma", el interior de cada “oveja” utilizando como principal técnica la confesión, ofreciendo
al Pastor un saber para guiar /manipular al individuo en la "senda del bien".
Es con un dispositivo educativo que se inserta en el individuo la necesidad de la confesión de los "pecados".
Esta tecnología, el poder pastoral, heredó al Estado la posibilidad de echar a andar sus aparatos
individualizadores y totalizantes, pero cambiando algunos aspectos como pasar de la salvación espiritual a la
mejoría material. Del poder que ejercía el Pastor se pasa al ejercicio del poder utilizando el aparato estatal
representado por las instituciones públicas. Del conocimiento particularizante del “alma” el conocimiento del
hombre se dio en dos sentidos: uno globalizante y cuantitativo (de la población) y el otro analítico (del
individuo).
Ver Foucault, Michel. (1996). Tecnologías del yo. Paidós, Barcelona.
La verdad y las formas jurídicas. Op. Cit.
112
dimensiones (adentro-afuera, particular-homogéneo) se consolida una cuadricula del orden
social trazada con el fin de economizar el poder (es decir, ejercerlo con menores costos y
mayores beneficios). Esta cuadrícula divide al cuerpo en dos dimensiones que se debilitan
mutuamente. Por un lado la fuerza política del sujeto es disminuida al grado de aceptación
sujetos son clasificados gracias al trabajo de las disciplinas (sobre todo aquellas
institucionalizadas que tienen la función de “marcar” a los individuos con algún elemento
“diferenciador”, como puede ser la escuela con la provisión de Títulos académicos que
legitiman un quehacer). Cada sujeto cae dentro de un espacio de la cuadrícula. Ese es,
cuadrícula es un espacio analítico que permite ubicar a cada cual en su lugar clasificatorio.
De manera tal que el ejercicio de vigilar y castigar se hace posible. Las disciplinas, como
113
1.3.2. Red Inteligente96
Lo que entiendo por red inteligente es la articulación de los diversos dispositivos de poder
que se tienden sobre el cuerpo social. Dispositivos que configuran una cuadrícula
96
La noción que propongo, como red inteligente, hace referencia a la nueva generación de armas utilizadas en
las últimas guerras, que, como dice Agamben, se han desatado sin una declaración, presentando así una forma
de guerrear que nos actualiza constantemente. Además, al asumir la teoría de Foucault, donde se dice que
“…si el poder es realmente el despliegue de una relación de fuerza, más que analizarlo en términos de cesión,
contrato, alineación, o, en términos funcionales del mantenimiento de las relaciones de producción ¿no
debería ser analizado en términos de lucha, de enfrentamientos, de guerra? […] las relaciones de poder tal
como funcionan en una sociedad como la nuestra se han instaurado, en esencia, bajo determinada relación de
fuerza establecida en un momento determinado, históricamente localizable, de la guerra. […] el poder
político, según esta hipótesis, tendría el papel de reinscribir, perpetuamente, esta relación de fuerza mediante
una especie de guerra silenciosa, de inscribirla en las instituciones, en las desigualdades económicas, en el
lenguaje, en fin, en los cuerpos de unos y otros. (Foucault; 1992: 144). Así pues, entendiendo la guerra y sus
productos como el archivo más característico de la humanidad, el término “red inteligente” hace referencia a
esa nueva arma con que se pelean las guerras actuales. Arma, así mismo, producto de relaciones de poder-
saber. Las llamadas bombas inteligentes que son exactas, llegan a su objetivo para destruirlo sin dañar los no-
objetivos. “La clave de esta exactitud casi quirúrgica estriba en el sistema de guiado que convierte a una
bomba normal en una bomba inteligente. Eso implica el empleo de cámaras de televisión, el guiado por láser
y -la última novedad- sensores GPS, lo que ya se ha dado en llamar también mísiles geniales (brilliant
missiles) para distinguirlas de las guiadas por láser. Una bomba inteligente debe disponer de un sistema para
controlar su trayectoria. Durante su caída, una de estas bombas puede corregir su trayectoria de diez a quince
kilómetros. Un misil equipado con el mismo sistema aún tiene más capacidad de maniobra, ya que cuenta,
además, con su propio sistema de propulsión que le confiere mucho mayor alcance. Existen modelos que se
lanzan desde un avión sin siquiera haber llegado a ver el objetivo; ellos solos encuentran el camino. En el
caso del guiado por televisión, en el morro del proyectil se instala una cámara miniaturizada. En el avión o en
tierra, el piloto tiene ante sí una palanca de control y una pantalla que refleja lo que ve la bomba en su caída.
No tiene más que dirigirla hacia el blanco como un videojuego. Los sistemas que exigen el guiado continuo
son los más burdos. Lo normal es que el piloto apunte, fije el blanco en el guiado de la bomba y la suelte.
Otros tipos de bomba son capaces de reconocer el blanco por sí solos. Bien sea cuando los ven en su punto de
mira o porque anteriormente se ha suministrado a la bomba una foto o "modelo" del objetivo a batir. Esos
modelos se obtienen a partir de fotografías aéreas que generalmente envían aviones de reconocimiento -con o
sin piloto- y mediciones de altura mediante altímetros láser”.
La red inteligente sería entonces una noción que permite dibujar un diagrama de sujeción del sujeto
actual. Esta es lanzada de forma dirigida, es un efecto y un dispositivo, actúa de afuera hacia adentro y
viceversa.
Ver http://www.ciberpais.elpais.es/d/20011011/tecno/portada.htm
114
contemporáneo. Estos dispositivos trabajan o actúan con un mismo fin (el de sujetar al
sujeto y conformar una determinada anatomía del cuerpo social) a través de una
pura y matemática, si no a una ilustración más entendible de la red, pues ésta actúa en
ayuda para responder a esta cuestión: “En primer lugar, es una especie de ovillo o madeja,
un conjunto multilineal. Está compuesto de líneas de diferente naturaleza y esas líneas del
dispositivo no abarcan ni rodean sistemas cada uno de los cuales sería homogéneo por su
cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones diferentes, forman
procesos siempre en desequilibrio y esas líneas tanto se acercan unas a otras como se alejan
Así, cada dispositivo es a su vez una red, con sus líneas en tensión. Líneas que se
saber, de vigilancia, las disciplinas, etc., se entrecruzan y alinean al cuerpo social yendo
desde lo más elemental, viniendo desde lo más bajo, en un sentido de complejidad, desde el
97
Deleuze, Gilles. (1999). ¿Qué es un Dispositivo?. En Balbier, E. “Michel Foucault: filósofo”. Gedisa,
Barcelona. P. 155.
98
Ibíd. Pp. 157-158.
115
rehabilitación. Pues los dispositivos son máquinas para hacer ver y para hacer hablar,
Las líneas en Foucault no están muy lejos de las líneas que mira Deleuze. Para éste último
hay “tres líneas 1) Una línea de códigos y de territorialidades entretejidos; por eso
territorios y de linajes componían el espacio social, 2) una línea dura, que procede a la
código reforzado, sino un procedimiento especifico distinto del de los códigos (de igual
modo, la reterritotialización no es un territorio más, sino que se hace en otro espacio que en
desterritorialización (siempre hay algo como una máquina de guerra que funciona en estas
líneas)100.
Por tanto, es ésta la que interesa por ahora (en el segundo capítulo se analizaran
profusamente las implicaciones de la tercera línea, así como de las líneas de ruptura).
99
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. Cit. P. 97.
100
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil Mesetas. Valencia, Pre-Textos. P. 226.
116
La acción de los dispositivos, que es a nivel microfísico, desfigura al poder, he ahí
“inteligente”, pues difumina el poder, los descentra, le quita rostro, le quita visibilidad. La
red está tejida de forma cerrada, con la capacidad discriminadora, localizadora. En tal
asigna un lugar y una definición de los sujetos, haciéndolos líneas subjetivas que hacen más
duro el amarre.
Cada centro de poder también es molecular, se ejerce sobre un tejido micrológico en el que
ya sólo existe como difuso, disperso, desmultiplcado, miniaturizado, constantemente
desplazado, actuando por segmentaciones finas, operando en el detalle y en el detalle de
detalles. El análisis de las “disciplinas” o micropoderes según Foucault (escuela, ejército,
fábrica, hospital, etc.) da cuenta de esos “núcleos de inestabilidad” en los que se enfrentan
reagrupamientos y acumulaciones, pero también escapadas y fugas, y en los que se
producen inversiones […] No hay centro de poder que no tenga esa microtextura. Ella
explica –y no el masoquismo- que un oprimido pueda tener siempre un papel activo en el
sistema de opresión: los obreros de los países ricos participan activamente en la explotación
del Tercer Mundo, en el armamento de las dictaduras, en la polución de la atmósfera101.
En palabras de Foucault el poder ejercido mediante la red inteligente, que hace referencia,
precisamente, a su diseminación en el cuerpo social, fino hilos que atrapan y definen a los
Habría que evitar un esquematismo –esquematismo que por otra parte no está en el propio
Marx- que consiste en localizar el poder en el aparato de Estado y en hacer del aparato de
Estado el instrumento privilegiado, capital, mayor, casi único del poder de una clase sobre
otra. De hecho, el poder en su ejercicio va mucho más lejos, pasa por canales mucho más
finos, es mucho más ambiguo, porque cada uno es en el fondo titular de un cierto poder y,
en esta medida, vehícula el poder. El poder no tiene como única función reproducir las
relaciones de producción. Las redes de la dominación y los circuitos de la explotación se
interfieren, se superponen y se refuerzan, pero no coinciden102.
101
Ibíd. P. 228.
102
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. Cit. Pp. 127-128
117
Las líneas subjetivas, los hilos-sujetos, son parte integral de la red, es decir, el atrapado por
la red es, al mismo tiempo que entrampado su propia trampa. Deleuze identifica cuatro
peligros en las tres líneas que identifico: el Miedo, la claridad, el Poder y el hastío, por
ahora interesa el primero: El miedo en tanto él, los otros serán abordados en el siguiente
nos sostiene, las arborescencias a las que nos aferramos, las máquinas binarias que nos
proporcionan un estatuto bien definido, las resonancias en las que entramos, el sistema de
sobrecodificación que nos domina, todo eso deseamos”. (Deleuze; mil mesetas: 230).
Tenemos así una red inteligente yendo hacia adentro y actuando hacia a fuera, definiendo el
…el cómo del poder; he procurado captar sus mecanismos entre dos puntos de relación, dos
límites: por un lado, las reglas del derecho que delimitan formalmente el poder, por otro, los
efectos de verdad que este poder produce, transmite y que a su vez reproducen ese poder.
Un triangulo pues: poder, derecho, verdad[…] En una sociedad como la nuestra, pero en el
fondo en cualquier sociedad, relaciones de poder múltiples atraviesan, caracterizan,
constituyen el cuerpo social; y estas relaciones de poder no pueden disociarse, ni
establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un
funcionamiento del discurso. No hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía de
los discursos de verdad en, y a partir de esta pareja […] Tenemos que decir la verdad;
estamos obligados o condenados a confesar la verdad o a encontrarla. El poder no cesa de
preguntarnos, de indagar, de registrar, institucionaliza la pesquisa de la verdad, la
profesionaliza, la recompensa103.
definiendo los deseos verdaderos y las verdades verdaderas, válidas y, por ende,
proscribiendo las falsedades, que a su vez tienen cierto grado de verdad, pues ya han sido
103
Ibíd. Pp. 147-148.
118
definidas como tales. El triunfo de una verdad sobre otra no se da como un hecho único e
creando, que diseña para que le diseñen, es así como se va diseñando también la verdad y la
mentira, lo bueno y lo malo, o sea, todas las máquinas binarias que nos definen porque ya,
…por dominación no entiendo el hecho macizo de una dominación global de uno sobre los
otros, o de un grupo sobre otro, sino las múltiples formas de dominación que pueden
ejercerse en el interior de la sociedad. Y por tanto, no tanto mostrar el rey en su posición
central sino los sujetos en sus relaciones reciprocas, ni la soberanía en su edificio
especifico, sino los múltiples sometimientos, las múltiples sujeciones, las múltiples
obligaciones que tienen lugar y funcionan dentro del cuerpo social104.
Tener bien presente que el poder, si no se lo contempla desde demasiado lejos, no es algo
dividido entre los que lo poseen, los que lo detentan exclusivamente y los que no lo tienen y
lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que circula, o más bien, como algo
que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allá, no está nunca en las
manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El poder funciona, se
ejercita a través de una organización de retículas. Y en sus redes no sólo circulan los
individuos, sino que además están siempre en situación de sufrir o de ejercitar ese poder, no
son nunca el blanco inerte o consintiente del poder ni son siempre los elementos de
conexión. En otros términos, el poder transita transversalmente, no está quieto en los
individuos105.
es ejercido a través del tejido de la red inteligente y ésta, a su vez, define a los sujetos, pero
dicha definición no significa una paralización, así mismo, el decir “sujeto sujetado” no
posición de poder. No, lo que indica es cómo el individuo, al estar sujetado, conectado, al
ser él mismo uno de los hilos que conforman la red, el poder pasa por él, dentro de él,
104
Ibíd. P. 150.
105
Ibíd. P. 152.
119
haciendo que la red los sujete desde dentro y dándole fluidez al poder, permitiendo el
rigidez a que nos envía pensar “estructuras”, se van adecuando con una plasticidad tal para
actualizar sus medios de dominación. En otras palabras, las estructuras sociales no son
estáticas, sino móviles y sensibles a los cambios. Sus "redes de poder" se deforman para
conformarse según las mutaciones de lo social. Además las estructuras no son la metáfora
sino una serie de pequeñísimas estructuras que se sub-estructuran para crear una red que
atrapa a los sujetos (es decir, sujeta a los sujetos) entre los intersticios definidores del
traslación visual, la forma de una red, donde se vinculan las líneas estructurantes, líneas o
hilos que van definiendo a la red. Esta red, que es un conjunto de redes que se conjuntan e
imbrican generando una especie de red tridimensional, que sería medida, de ser posible,
cúbicamente, son redes de poder, las relaciones de poder prácticas, relaciones de sujetación
Estas estructuras, que son definidoras del sujeto, pues son quienes lo sujetan, sin
embargo no son definitivas. La estructura es, más precisamente, una red de estructuras y su
sociedad. A diferencia de las estructuras relatadas por las teorías marxista o durkhemiana
donde las estructuras aplastan al sujeto en lugar de sujetarlos subjetivando las estructuras
120
mediante la “dosificación” de éstas a través de la relación de sub-estructuras, esta estructura
posibilita, así mismo, el análisis específico de cada “celda”. "Hay dos significados de la
palabra sujeto: sometido a otro a través del control y la dependencia, y sujeto atado a su
vencerlos. El lenguaje divide y específica lo objetivo del mundo a través de una serie de
las partes de las distinciones que realiza. Designaciones epistemológicas que crean
parte es incluida en lo social, la otra se excluye de los social, no sólo como “anti-social” o
frente a Ciencias Sociales) sino como “enemigo” de lo social, como “peligro” para lo
social. Sin embargo, aunque estas definiciones duales que definen al mundo incluyendo-
destrucción de los de “afuera”, sino que se trata de asimilarlos, curar al enfermo, sanar al
106
Pienso aquí, gráficamente, en un cubo lleno, no vacío. Pero lleno por la misma red que atrapa, sujeta,
inmoviliza pero al mismo tiempo “indica” al definir normalidades proscribiendo las anormalidades. La red de
redes cúbica es la red de disciplinas en sus dos sentidos, es la manifestación visual del Poder-Saber y presenta
celdas definidoras pero no definitivas, algo más parecido a la idea de campo en Pierre Bourdieu.
107
Foucault, Michel. El Sujeto y el Poder. Revista Mexicana de Sociología. Julio-Sep. 1988, No. 3, 3-20. p. 7.
121
loco, rehabilitar al delincuente, enseñar al niño, encausar al joven, aliviar la senilidad del
viejo, siendo algunos los que están “dentro de la sociedad”. Las formas de definir el mundo
que han triunfado, es decir, los saberes vinculados a la fuerza que ha vencido, establecen
sociales, familiares y hasta lo individual) que excluyen cualquier característica que no caiga
dentro de la red definidora, esa red que envuelve todo lo social, incluso lo que excluye,
deformado de “lo que debe ser”. Así, aquello que no es “como debe ser” automáticamente
se define como una anomalía / enfermedad que debe ser corregida utilizando las diferentes
reeducación mediante las instituciones disciplinarias preeminente (la escuela, por ejemplo),
cuya labor es la de desterrar del sujeto el habitus primario, habitus inculcado y formado por
los Actos Pedagógicos realizados durante los primeros años de vida del sujeto108. Por el
mismo tenor, Foucault, que incluye a la escuela dentro de lo pedagógico, nos habla del
constituyó igualmente a partir de las adaptaciones mismas del niño a las tareas escolares,
pedagogía como saber(poder) no es el eje del ejercicio del poder, pues es una subestructura
con sus propias sub-estructuras que se liga a muchas otras, es decir, que se establece como
108
Ver Pierre Bourdieu. (1977). La reproducción. Op. Cit.
109
Foucault, Michel. (1988) La verdad y las formas jurídicas. Op. cit. p. 136.
122
red. Otras instancias sociales, que se fueron sobreponiendo al ir ganando batalla tras batalla,
han tenido gran injerencia en la dirección en que ha sido lanzada la red, es decir, en la
manera en que se ejerce el poder. Para dar el paso hacia la sociedad disciplinaria, la
confesión practicada por el catolicismo, “difundió hasta muy lejos sus efectos: en la
amorosas, en el orden de lo más cotidiano, en los ritos más solemnes; se confiesan los
crímenes, los pecados, los pensamientos y deseos, el pasado y los sueños, la infancia [...] El
110
hombre, en Occidente, ha llegado a ser un animal de confesión” y su papel es
al “autodefinirse”.
complejizando, por ende, las relaciones entre los individuos, el control se pierde si se sale
de las manos del poder la facultad de establecer los lineamientos establecidos para el
normal desarrollo de la convivencia. Aun más, cuando el poder está difuminado, disperso,
es preciso un esquema de poder que entronque firmemente con esta forma de ejercer el
poder. El panóptico es ese esquema de ejercicio de poder que engrana mecánicamente con
la sociedad disciplinaria. Esto, en gran parte, debido a los mecanismos que echa a andar a
la penetración hacia el “adentro” de los sujetos. Los sujeta desde dentro, desde la sensación
de ser vigilado hasta en los actos más íntimos. Con el esquema del panóptico se infiltra
110
Foucault, Michel. (1977). La voluntad de saber. Historia de la Sexualidad. Vol 1. Siglo XXI, México. Pp.
74-75.
123
cómo, cuándo y qué. Determina sus tareas y conductas, de manera que la omnipresencia no
para sujetarlo, y éste, al no saber de dónde viene la mirada, al no ubicar quién o qué le
sujeta se sujeta a sí mismo. El panóptico sujeta porque "es capaz de reformar la moral,
públicas, establecer la economía como sobre una roca"112 y ordena el mundo social,
moldea el cuerpo social porque moldea la manera en que los cuerpos se incluyen ahí, pues
panópticos más cerrados, más férreos, más objetivos (cárcel, manicomio, hospital, escuela).
El panoptismo tiñe de cierto color los hilos de la red cúbica, le procura un olor definido,
hace más pegajosa la trampa y el escape es terriblemente más difícil, pues la tecnología del
panoptismo tiene bien definida su función, donde "se trata de volver más fuertes las fuerzas
111
Es decir, el panoptismo "hace de modo que el ejercicio de poder no se agregue desde el exterior, como
una coacción rígida o como un peso, sobre las funciones en las que influye, sino que esté en ellas lo bastante
sutilmente presente para aumentar su eficacia aumentando al mismo tiempo sus propias presas" El poder
circula, decide, actúa, pero el individuo al que somete no es capaz de identificarlo concretamente. Su
presencia evidente en todos los niveles de la vida social, su profusión de redes lo convierten en una ausencia
aparente y le otorgan un estatuto de inaccesibilidad que garantizan su eficacia.
Foucault, Michel (2001) Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión,. Siglo Veintiuno, México.
112
Ibíd. P. 210. (Foucault citando a Bentham)
113
Ibíd. P. 211.
124
útiles [...] no estamos ni sobre las gradas ni sobre la escena, sino en la máquina panóptica,
dominados por sus efectos de poder que prolongamos nosotros mismos, ya que somos uno
social del trabajo”, que debe se funcional y ordenada al estilo de Durkheim, es calificado e
114
Ibíd. P. 220.
125
1.3.2.1. Red clasificatoria y autoclasificatoria
La proliferación de imágenes que se proyectan para ser percibidas sin tapujos por parte de
los “vigilados”, definen, desde afuera cómo debe ser el mundo y cómo los sujetos se
relacionan con él. Las imágenes construidas por y para el poder (como indicador podemos
los dos sentidos, tanto por parte del vigilado como por el vigilante. La mirada múltiple de
ida y vuelta engrasa finamente los mecanismos del panóptico, los hace más eficientes y
eficaces, la red se extiende y es más efectiva pues ahora, aquella red cúbica, consigue
atravesar a los individuos hasta sujetarlos desde sí. Es esta la red que he denominado
singularidades la elimina en función de la dualidad útil / inútil, donde todo individuo, por
definición de individuo, es un individuo útil. Esta red “inteligente” determina el estatus del
la sociedad definido por la clasificación hecha por la red, a decir, por el poder.
mecanismos de poder realizado gracias a los avances técnicos tanto en el campo de las
dichos avances que permiten una economía del poder que faculta la disolución de su
extender la capacidad sujetante de la red con tantos campos como le es posible, se escapa
126
de lo político, lo científico, lo económico, para encontrar a sus aliados en los mismo
clasificar como consigue hacer de los vigilados vigilantes. Los medios de comunicación
contribuyen a afirmar esa fuerza de homogeneización que envuelve a los individuos. Cada
vigilado, en todos sus puntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el
que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos
examinado, distribuido entre los vivos, los enfermos y los muertos [...] constituye un
artillería está dispuesta hacia las bases sociales que agrupan, hacia las bases comunitarias-
los anormales. Lo que hace a la sociedad disciplinaria tan exitosa es el tipo de técnicas que
utiliza para conseguir sus objetivos. La red “inteligente” que excluye singularidades
dentro de ella misma. Al afirmar una singularidad específica y útil cualquier otra
disciplinarias-correctivas o definitivamente.
La idea de red cúbica inteligente, como mera metáfora que ayuda al dibujar una
imagen de la red o redes del poder, se entiende y hace entender al poder mismo cuando,
115
Ibíd.. p. 201.
127
retóricamente en lugar de gráficamente, se asevera que la perfección de la sociedad
preestablecido), ahí la red atrapa desde dentro, pues aprisiona al sujeto en una
imposibilidad de afirmar su singularidad, pues esta le es asignada. La red actúa por fuera, o
para afuera, para obtener los cuerpos que precisa la sociedad. El cuerpo es una fuerza de
producción, inmerso en el campo político, las relaciones de poder operan sobre él. La red
que se esbozó, esa red tridimensional que actúa inteligentemente, pues busca a sus
las indisciplinas clasificadas por las instituciones disciplinarias, es el mecanismo del poder
que se lanza o se envía, se dirige al cuerpo social en ávida búsqueda por los elementos más
tenues, las partículas sociales, los individuos, para definirlos y ordenarles, para colocarlos
comportamientos, es como una anatomía política, una anátomo-política, una política que
La red cúbica inteligente, donde convergen y hacen nudos los hilos de las
disciplinas, tanto como espacios organizados de saber que organizan, como organismos
organizadores y espacios organizados disciplinarmente, dan paso de esa anatomía del poder
que define cuerpos a la biopolítica, que no es intersticio de la red, sino nudo, unión que va
conformando la red, nodo que relaciona los mecanismos de la disciplina y las disciplinas,
116
Las Redes del Poder, Michel Foucault, Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1.993. P. 58.
117
Ibid. P.61.
128
profundamente en los fenómenos relacionados con la vida: nacimientos, muertes,
Así se lanza la red que busca aprisionar al individuo desde su propio cuerpo,
El cuerpo del individuo es expropiado, atrapado, pegado a los hilos de la red que lo definen
118
La medición y seguimiento de estos fenómenos es como el biopoder, donde se integran los mecanismos de
normalización y la manera en que se dota de poder (soberanía) a los individuos siempre y cuando caigan del
lado normal de la dicotomía normal/anormal, se afirma y se ejerce tanto como biopolítica, en el sentido de los
gobiernos y como biopoder en el sentido de lo social cotidiano. Los procesos de salubridad, mediante la
agregación de un aura de cientificidad que buscan la homogeneización de estados de salud, conductas y
deseos, se apoyan, precisamente en la suposición de neutralidad del discurso científico, siendo el nexo entre
la normalización y la gestión de la vida.
129
1.3.2.2.Los deseos dirigidos
La red inteligente va internándose hasta lo más profundo y animante de los sujetos. Para
decirlo gráficamente, los va sujetando en la medida en que dirige de una cierta forma sus
deseos, desde que guía, moldea y modela un determinado derrotero para los deseos
individuales y grupales. Hasta los deseo no deseables socialmente están ya articulados por
la red.
Como explica Gilles Deleuze “¡no, las masas no han sido engañadas, ellas han
el poder, u lo difunden, y hacen que el poder se encuentre tanto a nivel del policía como del
primer ministro, y que no exista en absoluto una diferencia de naturaleza entre el poder que
definen senderos, hacen de una decisión política deseo social, al mismo tiempo que la no
No hay un deseo engañado, no hay una mentira que obnubile la mirada del deseo, no hay
vendas ni cadenas, pues de otra forma la red no sería “inteligente” sino brutal, como
119
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. cit. P. 91.
130
“inteligencia” de la red, deviene de atrapar a los sujetos desde lo más íntimo, de la
posibilidad de ser lanzada hacia adentro. Otra vez Deleuze nos aclara el punto:
Por supuesto, las masa no sufren pasivamente el poder; tampoco “quieren” ser reprimidas
en una especie e histeria masoquista; ni tampoco son engañadas, por un señuelo ideológico.
Pero, el deseo siempre es inseparable de agenciamientos complejos que pasan
necesariamente por niveles moleculares, microformaciones que ya molean las posturas, las
actitudes, las percepciones, las anticipaciones, la semióticas, etc. el deseo nunca es una
energía pulsional indiferenciada, sino que es el resultado e un montaje elaborado, de un
engineering de altas interacciones: toda una segmentaria flexible relacionada con energías
moleculares y que eventualmente determina el deseo a ser ya fascista. La organizaciones de
izquierda no son las últimas en segregar sus microfascismos. Es muy fácil ser antifascista al
nivel molar, sin ver al fascista que uno mismo es, que uno mismo cultiva y alimenta, mima,
con moléculas personales y colectivas120.
La Red es inteligente, también porque los hilos de la red están unidos y hacen nudo en
lugares específicos y especificantes de la red, sitios clasificantes, los hilos del saber, del
poder, de la moral, del miedo, las disciplinas en sus dos formatos (como cuerpo
Cuando un pobre roba, “Roba porque es pobre, pero vosotros sabéis bien que todos los
pobres no roban. Entonces, para que éste robe, algo hay en él que no funciona bien. Este
del sujeto.
120
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1988). Mil Mesetas. Valencia, Pre-Textos. P. 219.
121
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. cit. Pp. 101-102.
131
De manera tal que el individuo es un sujeto sujetado por la red que le define desde fuera
hacia adentro y viceversa, impulsándolo, los efectos del poder lo impulsan a la acción, a la
individuo está atrapado por la red desde dentro de sí, está no sólo le clasifica, sino que le
dirige hacia ciertos deseos, le muestra el catalogo. El individuo, en la medida en que ejerce
poder, elige en el marco de la sujeción. Otra vez Deleuze nos ayuda para entender esto:
La ley nos dice: no te casaras con tu madre y no matarás a tu padre. Y nosotros, sujetos
dóciles, nos decimos: ¡luego esto es lo que quería! […]Pues sucede que la ley prohibe algo
perfectamente ficticio en el orden del deseo o de los instintos, para persuadir a sus sujetos
que tenían la intención correspondiente a esta ficción122.
Otra vez la cara positiva del poder, aquella que no reprime ni prohíbe. Si no que crea,
móvil en un red inteligente que se mueve de manera cúbica llenando todos los espacios
vacíos, todos esos espacios donde parece que no existen deseos, miedos, frustraciones,
tristezas, etc. Todos esos espacios que escapan al poder, al macropoder, pero a donde llegan
deseos ominosos, horribles imágenes especulares que definen hasta lo más intimo, dirigen
122
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1998). El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós, Barcelona.
P. 120.
123
…el interés de esta operación desde el punto de vista de la producción social, que de otro modo no podría
conjurar el poder de rebelión y de revolución del deseo. Al presentarle el espejo deformante del incesto (¿eh,
esto es lo que querías?), se avergüenza al deseo, se le deja estupefacto, se le coloca en una situación sin salida,
se le persuade fácilmente para que renuncie <<a sí mismo>> en nombre de los intereses superiores de la
civilización.
Ibíd. P. 126.
132
panóptico se traspasa hasta los deseos y no porque los mire, sino porque se dicta lo que se
debe mirar:
Los deseos edípicos no están en modo alguno reprimidos, ni tienen que estarlo. Mantienen,
sin embargo, una relación íntima con la represión, pero de otra manera. son el cebo, o la
imagen desfigurada, mediante la cual la represión caza al deseo en la trampa. Si el deseo
está reprimido no es porque sea deseo de la madre y de la muerte del padre; al contrario, si
se convierte en este tipo de deseo es debido a que está reprimido, y sólo adopta esta máscara
bajo la represión que se le modela y se la aplica. Por la instauración de la sociedad, como
dicen los partidarios de una concepción cambista […] si el deseo es reprimido se debe a que
toda posición de deseo, por pequeña que sea, tiene motivos para poner en cuestión el orden
establecido de una sociedad: no hay máquina deseante que pueda establecerse sin hacer
saltar sectores sociales enteros124.
El panóptico interiorizado, pues la red actúa desde dentro, desde la dirección de los deseos.
deseos no previstos. La inteligencia de la red radica entonces en dirigirse hacia los derechos
pues no reprime sino que genera el deseo de la represión. “Para una sociedad tiene, pues,
una importancia vital la represión del deseo, y aún algo mejor que la represión, lograr que
deseo no amenaza a una sociedad porque sea deseo de acostarse con su madre, sino porque
su dirección, indica que se debe desear, cómo se debe desear. Incluso los deseos “ilícitos”
están inscritos en el padrón de lo posible, de lo alcanzable. Todo se puede desear pues todo
124
Ibíd. P. 121.
125
Ibíd. P. 122.
133
deseos es posible porque las relaciones del poder con el saber han desarrollado todo un
Ya que si el poder no tuviese por función más que reprimir, si no trabajase más que según el
modo de la censura, de la exclusión, de los obstáculos, de la represión, a la manera de un
gran superego, si no se ejerciese más que de una forma negativa, sería muy frágil. Si es
fuerte, es debido a que produce efectos positivos a nivel del deseo –esto, comienza a
saberse- y también a nivel del saber. El poder lejos de estorbar al saber, lo produce126.
Se lanza así la red con señuelos represivos que buscan generar una cuadrícula donde el
cuerpo social es atrapado, donde los sujetos son definidos. Cada cual cae en la celda que le
corresponde, pero no porque se les obligue, sino porque existe una producción de
legitimidad, una orientación de los deseos, que “invitan” al sujeto a entrar en esta. Por
únicos, monolíticos. No se es atrapado por la red para quedar en un solo nudo, he ahí el
carácter cúbico de la red, pues se cae en todas las celdas, sólo que de manera definitoria, no
definida.
126
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. cit. P. 115.
127
Wilhelm Reich no dice sobre la cultura: “la idea de base es que las realizaciones de tipo cultural son el
resultado de una sublimación de la energía sexual; de donde se infiere que la represión y renuncia sexuales
son indispensables en todo proceso de cultura […] Lo que hay de verdad en esta teoría es simplemente que la
represión sexual de base sicológica colectiva crea una cierta cultura, a saber, la cultura patriarcal en todas sus
modalidades; lo que no quiere decir, en absoluto, que sea la base de la cultura en general.
Reich, Wilhelm (1993) La revolución sexual. Para una estructura de carácter autónoma del hombre. Planeta –
Agostini, Barcelona. P. 38.
Sobre la acción de dirección del deseo en el fascismo, es decir, sobre como un dispositivo determinado hace
uso del saber psicoanalítico ver páginas 41 a 43.
134
través de la represión sexual. La familia es el agente delegado de esta represión, en tanto
asegura una «reproducción psicológica de masas del sistema económico de la sociedad»128.
Las instituciones sociales, desde las más elementales hasta las más complejas, se
confabulan, hacen red, para delinear la factura de los deseos, para integrar el catalogo de los
deseos. Se define lo que será reprimido, se crea la represión mas no se reprime la creación.
micropoderes para colonizar hasta lo más elemental del cuerpo social: el individuo. Desde
en la interiorización del vigilante, al hacerse cada individuo el vigilante de sus deseos. “En
producción de deseo, y desde la más tierna edad opera un desplazamiento, una represión la
familia se introduce, pues, en la producción de deseo, y desde la más tierna edad opera un
128
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1988). Mil Mesetas. Op. Cit. Pp. 123-124.
129
Ver Engels, Federico. “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En Obras escogidas.,
Progreso, Moscú.
130
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1998). El Anti-Edipo. OP. CIT. 125.
135
1.3.3. Panóptico y Saber-Poder
político no es, en toda su expresión y posibilidades el Poder, sino una sola de sus
manifestaciones, pero no es centro único del poder, sino, más bien, nodo en el que se
transmite una forma de ejercer el poder131. El poder del Estado o el poder que se ejerce
desde el Estado no es un poder monolítico, articulado sobre un eje único y esencial, sino
que se apoya en un sinfín de relaciones de poder. Relaciones políticas del poder, relaciones
sensibles del poder, pero no las únicas ni las más impactantes sobre el cuerpo de la
actúa y controla, pero no tiene centro, no hay una cabeza visible que lo detente
La modernidad conoce más de este poder social que asume rostros y escenarios con
136
como “mirar hacia arriba” para describirlo. En la modernidad, el poder panóptico-
disciplinario, ese poder reticular, vertido subrepticiamente sobre y al interior del cuerpo
utilizan similitudes del soberano, falsas formas del Poder. El poder es siempre visible en
excluyentemente, para medir, pesar, censar, cobrar, gastar, definir, etc., burocracia
jerárquica que decide y define derroteros para el transcurrir humano132. Los efectos del
poder se sienten frente a los grandes edificios estatales que denuncian un poder nunca
lanzamiento que nadie ha hecho, pero que atrapa, sujeta, determina, manda y todo se
obedece.
132
La burocracia se convierte en un rostro que, como efecto, delinea ciertos rasgos del poder, más como una
mascara que como faz real. Ésta es la mascara visible del poder, pues nunca lo detenta. Mantiene y construye
redes de información que se imbrican en la red inteligente, hace circular la información pertinente. Su
importancia es debido a que permite un pleno control y conocimiento de los individuos. Así, la red inteligente
actúa como redes de información. Las mallas que la articulan son tecnologías (en la actualidad la informática
se articula preciosamente con dicha red, pero no sólo en las burocracias gubernamentales) y sujetos (como
empleados). El individuo forma parte del engranaje del poder, sirve para afianzarlo con su labor. La
burocracia, como mascara visible del poder, no sólo se refiere a las burocracias gubernamentales, los bancos
de datos no sólo son los bancos de datos de las agencias de inteligencia servidoras del Estado. No, las
burocracias privadas, de las empresas transnacionales con sus grandes departamentos de ventas y sus
sucursales de investigación de mercado, generan también enormes archivos clasificatorios que buscan definir
al sujeto desde su “autodefinición”. Esta burocracia es también un hilo de la red inteligente, pues ahí también
funciona el concepto saber-poder.
Ver Bauman, Zigmut. La globalización, consecuencias humanas.
133
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. cit. Pp. 158-159.
137
El poder de la disciplina, nudo del saber-poder, unión, férrea soldadura entre el vencedor y
el diseño de la verdad, verdad en cuanto ganadora, la que se afirma y define los contornos
En contra de este privilegio del poder soberano he intentado hacer un análisis que iría en
otra dirección. Entre cada punto del cuerpo social, entre un hombre y una mujer, en una
familia, entre un maestro y su alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relaciones
de poder que no son la proyección pura y simple del gran poder del soberano sobre los
individuos; son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se incardina,
las condiciones de posibilidad de su funcionamiento […] Para que el Estado funcione como
funciona, es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño relaciones de
dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía134.
En la medida en que el poder sólo es visible en sus efectos, es decir, en la medida en que el
poder produce conductas o es por unas conductas específicas que el poder se observa, es
es en la base y no en la parte superior donde se van ejerciendo los poderes que presentan
ciertos efectos (aceptar o no cierto marco jurídico, fomentar ciertos valores, mandar a los
cuerpo social.
Lejos de la concepción negativa-prohibitiva del poder, pensado desde lo jurídico, desde las
reglas, lo prohibido, etc,. el poder se aleja de ese supuesto origen jurídico y lo político es
una expresión más del poder, quizá sólo un efecto sensible. No, el poder es de un origen
social, puesto que es lo social en sí, es decir, al ser esencialmente relacional designa
138
agota en la palabra escrita, en lo códigos. La cara negativa del poder se deja ver el lo
jurídico, pero no basta para conseguir atrapar a los sujetos en formas de vida ordenadas por
la letra muerta. Es necesario que le Poder, ese gran poder del Estado, baje hasta lo más
profundo del cuerpo social. La prohibición maniata y cualquiera se sentiría “incomodo” con
vendas en los ojos y con las extremidades inmovilizadas. No, el poder, para que sea
cierto deseo o genera el deseo por obedecer. Por esto, el poder no es, o no sólo es, el poder
político-estatal o el poder económico, hay, lo que Foucault llama, sub-poderes; una trama
de poderes muy finos donde se encuentra moldeada la vida, modelada de tal manera que
El poder jurídico, ése del derecho que versa sobre la teoría de la soberanía o el
poder de político, más cercano a los marxismos, discurren sobre la necesidad de encontrar y
señala quién detenta el poder, quien lo tiene y lo ejerce para su exclusivo provecho. Sin
embargo, la analítica del poder no pretende señalar quien lo detenta, sino la manera en que
se ejerce, cómo se desarrollan las tecnologías del poder, cómo se aplican sus economía,
cómo se logra sujetar al sujeto individualmente desde una masificación, es decir, como se
dibujan y desdibujan las sociedades. “Me parece que por poder hay que comprender
que se ejercen y que son constitutivas de su organización; el juego que por medio de las
luchas y enfrentamientos incesantes las transforma, las refuerza, las invierte; los apoyos que
dichas relaciones encuentran las unas en las otras de modo que formen cadenas o sistema, o
al contrario los corrimientos, las contradicciones que aíslan a unas de otras, las estrategias,
por último que las tornan efectivas, y cuyo dibujo general o cristalización institucional toma
139
sociales”136. Esta visión del poder, como multiplicidad de relaciones de fuerza, donde se
garantizada por el triunfo define un análisis que debe realizarse siguiendo las vías de
constitución de las redes que atrapan al sujeto, es decir, la analítica del poder debe mirar los
sub-poderes, los entramados de las relaciones de fuerza que se dan en el cuerpo social, el
cómo se constituyen las estrategias y cómo sus efectos definen la cara positiva del poder, en
otras palabras, como se consigue la obediencia. Para esto, la mirada debe ser de abajo hacia
arriba, desde la sociedad, las relaciones sociales cotidianas que se van instituyendo en
lineamientos más que en prohibiciones. De tal manera que el poder global es el efecto
desenterrar, capa por capa, las estrategias que han ido dando forma a un Poder que se
conexiones con relaciones familiares, políticas y, viceversa, estas a su vez tienen una
conexión con las relaciones económicas. Las relaciones de poder juegan el papel de
condicionantes pero a la vez son condicionadas. Así, las relaciones de poder son
de acción, pues el poder, múltiple y extendido (cual red), actúa y controla descentrado,
opaco, difuminado sin detentador efectivo visible, observables sólo en sus efectos.
136
Foucault, Michel. La voluntad de saber. Historia de la Sexualidad. Op. Cit. 113.
140
Para entender al poder, para analizarlo desde sus efectos, desde abajo, desde el
apartado anterior y realizada desde la visión teórica de Foucault, sobre todo para entender
como las relaciones de poder tienen unos efectos en donde unos obedecen y otros mandan
sin ordenar pues no hay una visibilidad de quien ordena. También para describir a la
sociedad como dicha red, donde cada cual es atrapado en los intersticios de la red, después
de haber pasado por muchos otros. Esta imagen, esta metáfora visual habla sobre la
sujetación del sujeto en dos sentidos, la red atrapando desde dentro y la red sujetando desde
fuera, siendo esto el efecto de la vinculación entre el poder y el saber en una sola estrategia
de poder. Por un lado la disciplina modelando al sujeto desde dentro, es decir, atrapándolo
desde sí, desde la concepción de sí a través de su cuerpo. Por otro lado la disciplina
atacándolo desde fuera, como saber que ordena y que define, saber que a veces se confronta
con el sujeto pero que está legitimado desde el sujeto, desde la disciplina disciplinante que
inmediata sobre los otros, sino que actúa sobre sus acciones: una acción sobre la acción,
pegamento disciplinario de la red. El pegamento de la red sujetando desde dentro del sujeto
es una acción estructurada y estructurante. Para ilustrar mejor esta imagen, recurro a
Bourdieu y su teoría del habitus: “Es la relación entre las dos capacidades que definen al
habitus –la capacidad de producir unas prácticas y unas obras enclasables y la capacidad de
137
Ibíd. p. 12.
141
mundo social representado, esto es, el espacio de los estilos de vida”138, sujetación desde
dentro que indica y delimita la posición del sujeto en una sociedad determinada. El habitus
división de clases”139. La red actúa desde dentro al sujetar al sujeto desde un orden social
de las cosas que están “dadas” previamente a él, a su propio cuerpo, y que se la van
inoculando socialmente mediante relaciones de sociales, que son relaciones de poder que lo
mediante las selecciones prácticas que realiza, es decir, mediante un acervo de percepciones
indica al otro que se mantenga como sujeto de acción, espacio de acción de la red, pero al
mismo tiempo, frente a la aplicación del poder, “brinda” al sujeto sujetado, como
libertad. Foucault establece que lo básico de las relaciones de poder, es decir, los hilos de la
138
Bourdieu, Pierre (2002). La distinción. Op. cit. 170.
139
Ibíd.
140
Ibíd. P.174.
142
La red inteligente configura un sistema de diferenciaciones, pues clasifica y define
un lugar en el cuerpo social. Desde las distinciones económicas, donde inciden las
status, culturales, etc. que van penetrando cada vez más en el sujeto. Toda relación de poder
las relaciones de poder. La red, mediante la imbricación del saber y el poder (saber-poder)
que indica y demuestra, un saber clínico que decide y distingue entre lo normal y lo
anormal.
Para ilustrar, diré que la red inteligente funciona gracias a distintos instrumentos que
que les vincula para abarcar todo el cuerpo social) inicia con la sujetación del sujeto desde
desde la autopercepción: "la moral sexual exige, todavía y siempre, que el individuo se
sujete a un cierto arte de vivir que define los criterios estéticos y éticos de la existencia;
pero ese arte se refiere cada vez más a principios universales de naturaleza o de razón, ante
los cuales todos deben hacer reverencia de la misma manera, cualquiera que sea su
143
estatus"141, sin dejar de lado las diferenciaciones y enclasamientos, se define un estilo de
vida correcto, donde las desviaciones serán tomadas como campo de saber que reorganizará
sexualidad que hace permisible escriturar abiertamente sobre temas de sensualidad antes
A diferencia de la opción negativa del poder, donde se prohíbe, el lado positivo del
el sujeto buscará satisfacciones por medio de la sumisión. Así, ".. en lugar de un poder
pastoral y de un poder político, más o menos vinculados entre sí, más o menos rivales, se
141
Foucault, Michel (1993). Las Redes del Poder. Editorial Almagesto, Buenos Aires. P. 72.
142
Ibíd. P. 10
144
Capítulo 2. Estrategias de despoder y estrategias del
despoder
desde abajo, en el sentido abajo arriba, como el poder que deviene del despoder, de la
correlativo a la microfísica del poder, a los efectos de la red inteligente, a la cuestión del
“arte de existir” (“tecnologías del yo”, “la voluntad de saber”), haciendo la subjetividad
sujetación que es un ejercicio de poder que se ejerce tanto con poderes institucionalizados
(desde la familia hasta el Estado o el derecho), pero es más efectiva, mejor observable en
sus efectos, con la utilización de micropoderes, finos hilos que tejen la red, dispositivos
anodinos que ocultan en su proceder la búsqueda de unos efectos que consolidan un orden
145
El micropoder entendido como ejercicio de poder a escala micro escapa de la
posibilidades de convertirse en grillete del sujeto, no le ata, utiliza las ataduras previas a su
favor. Ataduras propias y extrañas, teje momentos, no historias. Espeta al Poder de diversas
formas, pero no intenta destituirlo, no tiene ese objetivo, no es del todo peligroso, en otras
que “ordena” un texto social que va delineando su sintaxis en la medida que las tensiones
van dictando nuevos enunciados. El poder es de doble vía, no dialéctico, sino de doble vía,
fuerzas que se motivan. En tal sentido, el ejercicio de un poder constituye una resistencia.
La resistencia es ejercicio de poder sometido, intento de cambiar la sintaxis del texto social
a fin de establecer un texto propio, que hable desde abajo y no que obligue a hablar. Los
enunciados entonados de una forma duelen en los oídos de quienes entienden otro acento
pero han sido afectados en sus percepciones por el dictado de un orden social victorioso, lo
que no significa sumisión total. La obsecuencia social es producto del uso de tecnologías de
poder cada vez más finas y de una economía del poder cada vez más eficiente y sensible en
la medida en que el poder se nubla en un sin fin de relaciones de poder, es decir, en un sin
resistencia.
también en sus efectos, en dos sentidos. Por un lado como resistencia, como parte intrínseca
de las relaciones de fuerza. Por el otro como ejercicio de poder. Es decir, como nueva
146
lectura de las relaciones de fuerza donde la fuerza nimia utiliza dicha nimiedad para ejercer
un poder, para ganar, para imponerse. Es decir, su posición desde abajo le permite ejercer
poder, “tener un poder” que a su vez generará una resistencia. Aquí el fuerte (si se quiere, el
poderoso o el que tiene más poder) es despojado del poder gracias al uso de estrategias que
se formulan con los elementos brindados por las relaciones de fuerza que despojan a unos
de poder. El débil (el despoderoso, el que no tiene poder) utiliza su debilidad como una
implica la no presencia de tensiones, éstas están presentes en toda relación de fuerzas pues
el poder se bifurca para unirse en un poder de afectar y un poder de ser afectado. Un poder
que se lanza y un poder que recibe pero que al recibir lanza una resistencia.
La cuestión aquí es el movimiento perpetuo del poder como un fluido, el flujo del
poder que viaja a través de los hilos de una red inteligente que atrapa desde fuera y desde
dentro. Así, el flujo del poder supone un reflujo, una ida y una vuelta que empapa el cuerpo
social. La manera en cómo se concibe el poder tiene que ver, entonces, con la forma en que
se dan las relaciones de fuerza, “el esclavo estima que el poder es una capacidad, exterior o
del poder en dos partes permite la creación de una relación causal “ficticia”: «la
manifestación se convierte en un efecto que se remite a la fuerza como si ésta fuera una
causa distinta separada»”1. Aquí la forma del micropoder. Se dice “forma” en el sentido en
que una relación de fuerza donde hay un abajo y un arriba, es decir, quien somete y quien
es sometido. El sometido siente el poder, lo siente sobre él, le da esa forma “ficticia” de
1
Hardt, Michael. (2004). Deleuze. Un aprendizaje filosófico. Buenos Aires, Paidós. P. 90.
147
exterioridad, alejamiento. De ahí, el micropoder es o puede ser entendido como efecto del
flujo del poder, del ejercicio del poder. El micropoder que “puede manifestarse o no en
acción” está determinado como efecto del poder, pues surge de la posición de despoder. La
vuelta, el reflujo que el despoderoso realiza en las líneas de transmisión del poder está en la
“interiorización” de la exterioridad del poder. El sujeto sometido siente los efectos del
poder desde el afuera, dentro no aparece el poder. El poder se hace ley, verdad, saber.
insiste en que el poder existe sólo en acto y no puede estar separado de su manifestación :
«La fuerza concreta es aquella que va hasta sus últimas consecuencias, hasta el límite del
poder o el deseo». El amo concibe una relación interna, necesaria entre una fuerza y su
poder. El poder, la red que lo disemina en el cuerpo social, el flujo del poder es interno a la
como efecto del flujo del poder, sino que exterioriza al poder, lo envía lejos de sí.
los reflujos del poder. El poder fluye por los hilos de la red hasta atrapar exteriormente para
después entremeterse en el propio cuerpo para atrapar desde dentro, se interiorizan las
2
Ibíd. P. 91.
148
efectos prácticos negativos que resultan de esta victoria de la interioridad del esclavo, tales
Sin embargo, de esta interiorización visible en la concepción ficticia del poder por
parte del despoderoso, continúa fluyendo el poder desde abajo, se ejerce un micropoder
Nietzsche sería el primero en decir que el poder del esclavo es muy real y, en realidad, es la
concepción que más ha prevalecido en la historia, hasta tal punto que “el fuerte siempre
tiene que estar defendiéndose del débil”4.
sustancial real del ser y trata de mantener una separación entre lo potencial y lo actual a
través de una noción de posibilidad. El poder del eslavo es real, ciertamente existe, pero no
puede existir como una expresión real de sustancia. La concepción del poder del amo revela
al ser en su productividad actual; en otras palabras, expresa la esencia del ser como el poder
actual y eficiente del ser […] tiene que ver, no con la cantidad de poder, sino con su
calidad. “Lo que Nietzsche llama débil o propio del esclavo no es lo menos fuerte sino
aquello que, sea cual fuere su fuerza, está separado de lo que puede hacer con ella”. Toda la
discusión del poder tiene poco que ver con la fuerza o la capacidad; gira alrededor de la
relación entre esencia y manifestación, entre poder y lo que ese poder puede hacer5.
3
Ibíd. P. 103.
4
Ibíd. P. 91.
5
Ibíd. P. 93
149
flujo y reflujo del poder ante la solución del contraflujo mediante la rendición de uno y el
triunfo del otro. El amo niega, ejerce su acción negatriz de manera destructiva, lanza la red
no para relacionar sino para destruir la relación, su deseo y su consumo voraces ante la
lanzando con dureza el flujo de su poder, ataca con toda su fuerza, el esclavo se contiene:
“«el deseo contenido, la fugacidad conjurada» […] La negación del amo es fuerza
micropoder, poder del despoderoso, poder fugaz como eficiencia y como forma de
ejercicio, con el fin de contener la fuerza enemiga, con el fin de mantener la vida misma.
La posición de despoder implica como efecto de las relaciones de poder una sensibilidad de
conseguir algo –en el caso primigenio, el respeto de su vida–. Se convierte en el reflujo del
poder del Amo. Es el reflujo el que hace de la situación superior en las relaciones de fuerza
6
Ibíd. P. 102.
7
Ibíd. P. 103-104.
150
un espacio de ejercicio de poder, de poderío, de proyección de la fuerza sin tapujos. El
reflujo del poder nutre la situación de las relaciones de fuerza, pues siempre recorre la red
cargándose de los efectos: culpa, vergüenza, dolor, sumisión, etc., y, de alguna manera, va
inoculándose también en los otros que previamente impulsaron el flujo. Todo el cuerpo
reflujo del poder, le permite viajar hacia todas direcciones, siendo el “objetivo” mantener
Líneas de fuga pero sin máquinas de guerra (para utilizar la jerga deleuziana), eso es el
micropoder, como resistencia y poder contenido o contención del poder propio, del
situación en que se dan las relaciones de fuerza, no cambia de posición a quien lo ejerce.
Éste ejerce micropoder pero no “quita” o “mina” el poder del otro superior. Utiliza la
dominio raquítico, momentáneo, pero que llega a ser cotidiano. Las lágrimas conmueven,
8
Deleuze y Guattari. Mil mesetas. Op. Cit. P. 206.
151
un cuerpo resistente (flaco, feo, lejos de la verdad del cuerpo bello, aceptable) mueve a la
lástima, se desgasta una de las líneas de transmisión del flujo del poder para permitir que,
desde la parte baja, el bajo ejercite un micropoder sobre el alto utilizando las verdades
desgaste y permite que el despoderoso ejerza su poder. Línea de fuga sin máquina de
explosiva, no torna en corrosión destructiva de las líneas de transmisión del flujo del poder.
No alcanza a ser destructor con miras a la construcción sobre la ruinas. En otras palabras, el
resistencia a morir y no morir por resistir. Pero en el reflujo, en la acidez impregnada ahí, la
El Nietzsche de Deleuze y Marx […] conciben la esencia real, no como un trabajo, sino
como una fuerza: el poder, la voluntad de poderío, la labor viva, la creación. Pero para
poder liberar esa fuerza, para dar paso a la pars construens, la fuerza constructiva,
transformadora, ambos deben realizar una crítica radical, total, una pars destruens ilimitada,
atacando la esencia de los valores establecidos. Si el trabajador ha de alcanzar un punto de
genuina afirmación, de autovalorización, el ataque debe ser dirigido a la “esencia”, a los
valores que definen al trabajador como tal, contra la servidumbre, contra el trabajo[…] El
trabajador que ataca el trabajo, el trabajador que se ataca a sí mismo en su calidad de
trabajador es una bella manera de entender al “hombre que quiere perecer y ser superado”
de Nietzsche. Al atacarse a sí mismo, está atacando la relación que ha sido postulada como
su esencia; sólo después de que esta “esencia” sea destruida, podrá él tener realmente la
capacidad de crear9.
El reflujo del poder debe empezar a adquirir acidez en el propio cuerpo del despoderoso
9
Hardt, Michael. Deleuze. Op. Cit. P. 106-107.
152
transmisión del flujo del poder y producir el contraflujo, ya no redireccionamiento del flujo
recreación sino creación, trastocamiento del orden de las relaciones de fuerza, movimiento
que busque el cambio de posición den la relación, movimiento que haga perder la vertical,
lucha por una horizontalidad que, casi invariablemente, reconvertirá la vertical pero
153
2.2. Poder de afectar y ser afectado: el flujo y reflujo del poder.
Abajo está el micropoder, de arriba vienen los micropoderes.
“La voluntad de poderío se manifiesta como un poder para ser afectado […] Cuando más
variadamente puede ser afectado un cuerpo, tanta más fuerza posee” […] este poder para ser
afectado nunca se trata de una posibilidad, siempre está realizado (“actualizado”) en
relación con otros cuerpos […] ese poder define la receptividad de un cuerpo, no como una
pasividad, sino como “una afectividad”, una sensibilidad, una sensación”. Esta noción le
proporciona a Deleuze un medio de presentar la experiencia interior como un modo de
exterioridad corporal […] la afectividad es un atributo del poder de cuerpo10.
En el viaje del poder a través de las líneas de la red cada coyuntura motiva el flujo y genera
un reflujo. En las relaciones de fuerza uno ejercita el poder sobre otro pero este otro realiza
el reflujo de ese mismo poder. De esta manera se sujeta, se constituye al sujeto, tanto al
reproyecta, en esa reproyección el fluido del poder regresa con nuevas sustancias, la
sustancia que se extrae del despoderoso (plus de goce o plusvalor). En cuanto “el poder es
siempre acto o, por lo menos está siempre en acción”11, la relación siempre presenta flujos
y reflujos del poder, siempre se ejercita el poder, tanto en el sentido arriba-abajo como en el
sentido abajo-arriba. Hay también una afección hacia arriba, un ejercicio de micropoder
10
Ibíd. P. 122-123.
11
Ibíd. P. 150.
154
La concepción de poder de Spinoza, sostiene Deleuze, no es sólo un principio de acción;
también es y en el mismo grado, un principio de afección […] “Todo poder lleva consigo
un poder correspondiente e inseparable de ser afectado”. En Spinoza el poder tiene dos
lados que son siempre iguales e indivisibles: el poder de afectar y el poder de ser afectado,
producción y sensibilidad […] una voluntad de poderío está siempre acompañada por un
sentimiento de poder. Además este pathos nietzscheano no implica un cuerpo “que sufre”
las pasiones; antes bien, el phatos desempeña un papel activo12.
poder de los vencidos es el reflujo del poder que viaja en las líneas de transmisión de la red.
subordinado. De tal debilidad surgen las estrategias de persistencia vital y de ahí surge la
política de abajo, la infrapolítica, con sus tácticas pobres (de los pobres) y la conformación
de discursos y actitudes basado en la verdad verdadera que han inculcado los dispositivos-
líneas de la red. Se reutiliza el flujo y se ejerce un micropoder ahí donde aparece la mayor
grande sea la desigualdad de poder entre los dominantes y los dominados y cuanto más
arbitrariamente se ejerza el poder, el discurso público de los dominados adquirirá una forma
más estereotipada y ritualista. En otras palabras, cuanto más amenazante sea el poder, más
gruesa será la mascara […] Una evaluación de las relaciones de poder hecha a partir del
discurso público entre los poderosos y los débiles puede manifestar, por lo menos, un
respeto y una sumisión que son probablemente mera táctica”13. De la más innoble
12
Ibíd. P. 151.
13
Scott, James (2000). Los dominados y el arte de la resistencia. Era, México. P. 26.
155
El poder en el tejido de la red establece la orientación de selecciones. Es decir, las
por el código del poder. Así, las capacidades de poder se “miden” según la capacidad con
Ahora bien, en el flujo del poder el reflujo es la aceptación de una influencia, como
pues desarrolla un lazo entre quienes obedecen y quienes mandan. Sirve, por decirlo de
alguna forma, porque así se “absorbe” complejidad del mundo circundante, de la realidad
afirmación científica, sirve para ambas partes de la relación de fuerzas, pues de un lado se
“anormales”. Legitimación desde el saber para ejercer un poder de limpieza, étnica, racial.
156
análisis de la herencia, puede efectivamente engancharse o, mejor, dar lugar a un
racismo"14.
“indio”, el “discapacitado”, la mujer, es decir, todo aquel con un cuerpo resistente, hace uso
de su falta de facultades sociales, económicas y políticas como una facultad para ejercer
poder, para “influir” en otro “normal” (que el otro diga “sí” al pedimento, evitando el “no”
o la indiferencia). Este micropoder puede ser entendido o descrito como “el poder de la
poder, reutilizando los saberes que les oprimen como herramienta de micropoder. Así es
con el complejo de culpa, en una “sociedad” donde el sentido esta orientado por símbolos
con el sentimiento de culpa, la deuda con un “algo” superior que permite un acto no
en que se da sentido al actuar. En principio la culpa puede ser asequible como una
estrategia del poder superior16, aquí lo interesante es como se reutiliza como posibilidad de
micropoder. Así “La voluntad del hombre de encontrarse culpable y reprobable a sí mismo
hasta resultar imposible la expiación, su voluntad de imaginarse castigado sin que la pena
14
Foucault, Michel. (1999). Los anormales. Fondo de Cultura Económica, México.
15
Nietzsche, Friedrich. (2002). La genealogía de la moral. Alianza Editorial.Madrid. p. 113.
16
Según Freud: “La tensión creada entre el severo super-yo y el yo subordinado al mismo la calificamos de
sentimiento de culpabilidad; se manifiesta bajo la forma de necesidad de castigo. Por consiguiente, la cultura
domina la peligrosa inclinación agresiva del individuo, debilitando a éste, desarmándolo y haciéndolo vigilar
por una instancia alojada en su interior, como una guarnición militar en la ciudad conquistada. (pp. 114-115)
Sólo se produce un cambio fundamental cuando la autoridad es internalizada al establecerse un super-yo. Con
ello, los fenómenos de la conciencia moral son elevados a un nuevo nivel, y en puridad sólo entonces se tiene
derecho a hablar de conciencia moral y de sentimiento de culpabilidad” (p. 116).
Freud, Sigmund. (2001). El malestar en la cultura. Colofón. México.
157
problema de la pena y la culpa el fondo más profundo de las cosas, a fin de cortarse, de una
vez por todas, la salida de ese laberinto de “ideas fijas”, su voluntad de establecer un ideal –
el del”Dios santo”-, para adquirir, en presencia del mismo, una tangible certeza de su
absoluta indignidad”17. El flujo del poder y su reflujo, establecen la posición de los sujetos
frente al ejercicio del poder. Al ejercer poder éste se está ejerciendo no sólo sobre otro, sino
sujetado:
verdad en un proyecto de poder. No obstante, una vez que la cuestión del poder entra en la
principio de singularidad (un ser absolutamente infinito como causa de sí mismo, la idea
adecuada que contiene su propia causa) y el principio de poder (el ser entendido como
fuerza. Abajo también hay creatividad. Ésta es micropoder cuando innova en el reflujo del
oculto, un discurso con creatividad que se articula desde y con los elementos institucionales
del flujo del poder. “El discurso oculto de los grupos subordinados, a su vez, reaccionan
17
Nietzsche, Friedrich. (2002). La genealogía de la moral. Alianza Editorial.Madrid. p.119.
Ver también: Foucault, Michel. Tecnologías del Yo. Paidós.
18
Hardt, Michael. Deleuze. Op. Cit. P.180.
158
dominación social a la de la élite dominante. Ambos son espacios de poder y de
intereses”19. Sin embargo, como se afirmó antes, el micropoder es línea de fuga carente de
máquina de guerra, pues, aunque creativamente, es reflujo en las líneas de transmisión del
cuanto intensidad, pues es fugaz, momentáneo y eficaz en cuanto creativo, es decir, según
el grado de creatividad que se introduzca en el reflujo del poder. Pero a fin de cuentas línea
de fuga, deshilado de la red en la coyuntura, ahí donde ésta es menos pesada, donde es
posible la movilidad al recibir el reflujo y prepara el lanzamiento del flujo. Hace peligrar el
orden social en cuanto trastoca, aunque levemente, la forma establecida de las relaciones de
fuerza. Y mientras más líneas de fuga se conecten, más corrosivo es el reflujo, mejor
relaciones de fuerza.
…lo más frecuente es que un grupo o un individuo funcione el mismo como línea de fuga;
más que crearla, la sigue, más que apoderarse de ella, él mismo es el arma viviente que el
forja. Las líneas de fuga son realidades; algo muy peligroso para las sociedades, aunque no
puedan prescindir de ellas, y hasta en ocasiones las manipulen20.
pues ahí está la creatividad del despoder, como reutilización de la situación de sometidos
como una arma no sólo de defensa, sino también de ataque. Pues “…no habrá un aumento
de poder, porque un cuerpo no puede obtener poder de algo que no está de acuerdo con él.
Puesto que de este encuentro resulta una merma de poder, la afección que produce es
19
Scott, James. Op. cit. P. 53.
20
Deleuze y Guattari. Mil mesetas. Op. Cit. P. 208.
159
tristeza”21. El micropoder ácido es aquel que es creativo-activo, que se conecta. Si bien
logra realizar esas conexiones gracias a la posición de pasividad frente al flujo y mera
actividad de reflujo, cuando crea, es decir, cuando innova y regresa el reflujo cargado no
sólo con el plus de goce, sino con una infección del despoder, con un ejercicio de
micropoder, entonces se perfila a desgastar las líneas de transmisión del flujo del poder.
Las relaciones de poder son, también, relaciones de resistencia, pues son relaciones de
extinción biótica. Estrategias del despoder para ejercer un poder a los poderosos a fin de
mantener la vida. No hay un movimiento explicito dentro del micropoder para trastornar
totalmente las relaciones de fuerza. Sin embargo “una vez establecida, la dominación no
persiste por su propia inercia. Su ejercicio produce fricciones en la medida en que recurre al
uso del poder para extraerles trabajo, bienes, servicios e impuestos a los dominados, en
disciplinarios, una biopolítica eficaz que economiza el flujo del poder. Mientras menos
21
Hardt, Michael. Deleuze. Op. Cit. P. 186.
22
Ibíd. P. 183.
23
Scott, James. Op. cit. P. 71.
160
presente se sienta el poder mayores son sus efectos. Pero según lo insidiosos que sean los
efectos del ejercicio del poder más necesarias se convierten las estrategias de micropoder,
no para romper las ataduras, sino para persistir. Así, se resiste de manera subrepticia, como
subsistencia, sino como resistencia. El crimen, el delito tipificado que ataca, ahora también,
destrucción sino que destruyen al ser creativas y activas, pero sin buscar el enfrentamiento
frontal con el flujo del poder. Flujo corrosivo, tanto que explota, contrapoder sin estatutos..
emitir o ejercer un poder, fugaz pero visible, sensible, sobre el superior sin que éste pudiera
responder con su poder. El propio espacio del poder presentando fisuras debido al reflujo.
Fisuras que son minadas por la creatividad de las líneas de fuga. El micropoder no es el
sufrimiento activo o activado, sino la actividad que del sufrimiento surge “«Nuestra
capacidad de sufrir no afirma nada, porque no expresa nada en absoluto; sólo “abarca”
nuestra impotencia, lo cual equivale a decir, el grado más bajo de nuestro poder de
actuar»”25. Pero si del sufrimiento surge una necesidad de escapatoria de él, si se actúa
24
Ibíd. 113.
25
Hardt, Michael. Deleuze. Op. Cit. P. 183..
161
creativamente y se vierte acidez al reflujo y no simple sufrimiento, entonces se impone una
el sufrimiento puede ser, pues, estrategia, es decir, no se “deja de sufrir” sino que se utiliza
micropoder, “si reconocemos los disfraces que deben utilizar los que carecen de poder fuera
del ámbito seguro del discurso oculto, podremos percibir un diálogo político con el poder
dentro del discurso público”27. De la red de transmisión del flujo del poder siempre escapa
algo, las estrategias de poder se tejen para tapar las fugas. La líneas de fuga, micropoderes,
micropolítica huyen en el reflujo, siempre huye algo, lo que permite imprimir creatividad
en el reflujo. Esto significa que los discursos de verdad son susceptibles de ser
sintaxis cuando las piernas se mueven y dirigen los pasos hacia otro lugar. Los contraflujos
mentiras. Pero el texto verdadero y las fronteras vigiladas recuperan la fuga, el reflujo,
26
Deleuze y Guattari. Mil mesetas. Op. Cit. P. 218.
27
Scott, James. Op. cit. P. 169.
28
Deleuze y Guattari. Mil mesetas. Op. Cit. P. 224.
162
Descodificación (salir del código definido) desterritorialización (salir del marco social,
(ampliar los límites, extender la red) nuevas estrategias de despoder. Se “…indica más bien
su interrupción relativa, como un punto de acumulación que bloquea u obstruye ahora las
líneas de fuga efectúa una reterritorialización general, y hace pasar los flujos bajo el
mayor creatividad hay mayor peligro pues esta creatividad indica una línea de fuga que se
conecta sin restricciones, que invita a conectarse, pues solicita la “ayuda”, el “diálogo” con
otros excluidos (sobreincluidos) que conecten sus líneas de fuga y sean capaces de crear
contrapoder.
…los códigos son inseparables del movimiento de descodificación y los territorios de los
vectores de desterritorialización que los atraviesan. Y la sobrecodificación y la
reterritorialización tampoco son posteriores. Más bien habría que hablar de un espacio en el
que coexisten los tres tipos de líneas totalmente enmarañadas, tribus, imperios y máquinas
de guerra30.
29
Ibíd. P. 225.
30
Ibíd. P. 226.
163
De alguna manera, esto significa unirse a la línea que pasa justo por el cuadriculado de la
red (celda) y que determina la sujeto. Si se es despoderoso y pasa una línea de fuga cerca,
lo más probable es que se busque conexión. El trabajo de la red es evitar la fuga. Por lo
tanto, al ser también creativa, desarrolla estrategias que eviten que el reflujo torne en
contraflujo. De ahí que la estrategia del micropoder sea más generalizada que la de
contrapoder, pues en el reflujo y su acidificación, los individuos y los grupos logran crearse
una discreta vida política. En tal sentido no se constituyen como “formas mundo” (Derrida)
sino como “nuda vida” (Agamben) y desde ahí y de esa forma es como son micropoder. En
repeler los contraflujos, es tan creativa como las resistencias. De ahí que su propia
164
2.3. Estrategias de despoder. Del panóptico al sinóptico,
apretando la red.
dada. El poder no es restrictivo, monolítico o estático, muy al contrario: “Lo que hace que
el poder agarre, que se le acepte, es simplemente que no pesa solamente como una fuerza
que dice no, sino que, de hecho va más allá, produce cosas, induce placer, forma saber,
produce discursos; es preciso considerarlo como una red productiva que atraviesa todo el
cuerpo social más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir”31. No
hay represión o ésta es productiva, es dispositivo que se engarza con otras líneas que vienen
desde abajo, flujo y reflujo del poder. Donde el flujo es enviado, transmitido a través de las
nutrientes simbólicos del cuerpo social sin actuar como sanguijuela únicamente, pues
impregna a los sujetos, los sujeta desde dentro. Detiene o dirige una producción deseante
flujo del poder y recibir el reflujo que le refuerza. Este perenne fluir y refluir genera
31
Foucault, Michel. Microfísica del poder. Op. Cit. Pp. 192-193.
165
refuerza en la medida en que está responde creativamente, produciendo técnicas y
…no porque estas reglas sean ideales, sino al contrario, porque determinan puntos críticos
en los que el dispositivo se vuelve a poner en marcha con la condición de estar bloqueado, y
se sitúa necesariamente en una relación negativa con el grupo. Es ahí que aparece la
identidad de la máquina social con la máquina deseante: no tiene por límite el desgaste, sino
el fallo, no funciona más que chirriando, estropeándose, estallando en pequeñas explosiones
–los disfuncionamientos forman parte de su propio funcionamiento, y éste no es el aspecto
menor del sistema de la crueldad. Nunca una discordancia o un disfuncionamiento
anunciaron la muerte de una máquina social que, por el contrario, tiene la costumbre de
alimentarse de las contradicciones que levanta, de las crisis que suscita, de las angustias que
engendra, y de operaciones infernales que la revigorizan: el capitalismo lo ha aprendido y
ha dejado de dudar de sí mismo, mientras que incluso los socialistas renuncian a creer en la
posibilidad de su muerte natural por desgaste. Nunca se ha muerto nadie de contradicciones.
Y cuanto más ello se estropea, más esquizofreniza, mejor marcha, a la americana32.
todo el cuerpo social. Las relaciones de fuerza permanecen tal y como están mientras los
desgastes se ocasionen, pues así se asegura la creatividad social, la respuesta del poder
social o de la sociedad misma (máquina social), siempre creativa, inventa en cada desgaste
coyuntural una estrategia de poder cada vez más sutil, nuevas formas que sostienen el
fondo. Formas que deforman la visibilidad de las relaciones de fuerza, pero manteniéndolas
tal cual.
oculta las relaciones de fuerza tal y como se dan. Además, estos estados democráticos se
funden en una relación económica, política y cultural que es la creación de la estrategia del
flujo del poder para atraer los reflujos que vienen desde abajo. La red se expande para
apretarse sobre el sujeto. La globalidad como estadio político, social y económico, es decir,
como relaciones de poder que dejan sentir sus efectos a niveles más expandidos y, por
32
Deleuze. Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. Pp. 157-158.
166
Ser local en un mundo globalizado es una señal de penuria y degradación social. Las
desventajas de la existencia localizada se ven acentuadas por el hecho de que los espacios
públicos se hallan fuera de su alcance, con lo cual las localidades pierden su capacidad de
generar y negociar valor […] En la actualidad, los centros de producción de significados y
valores son extraterritoriales, están emancipados de las restricciones locales; no obstante,
esto no se aplica a la condición humana que esos valores y significados deben ilustrar y
desempeñar33.
Se segmenta el cuerpo social de manera en que las relaciones de fuerza se polarizan aun
más, se mantienen con el mismo perfil pero se inventa un discurso en donde la globalidad
sino globales versus locales. En cualquiera de las parejas, lo que se mantiene es la situación
promoción de la territorialidad, sino todo lo contrario, el efecto del primer gran movimiento
que vienen desde lo bajo para lanzar un nuevo flujo. La globalización es la estrategia en
33
Bauman, Zigmunt (1999). La globalización. Consecuencias humanas. Fondo de Cultura Económica,
México. p. 9.
34
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. Op. Cit. 151.
167
humanos de las restricciones territoriales a la vez que despoja al territorio, donde otros
profundiza:
Para algunos –la elite móvil, la elite de la movilidad – esto entraña literalmente despojarse
de lo físico, la nueva ingravidez del poder […] Gracias a la nueva “incorporeidad” del
poder sobre todo en su forma financiera, sus dueños se vuelven extraterritoriales, aunque
sus cuerpos permanezcan in situ […] Esta vivencia del poder sin territorio –la combinación,
tan misteriosa como sobrecogedora, de lo etéreo con lo omnipotente, la ausencia de cuerpo
físico y el poder de formar la realidad– queda registrada en el conocido elogio de la “nueva
libertad” corporizada en el “ciberespacio” sustentado en la electrónica36.
pues sus habitantes se convierten en una elite virtual que no está por ninguna parte pero en
todas aparece. Estrategia de despoder que disipa la posibilidad del campo de batalla o, por
lo menos, del trofeo de la lucha. Los capitales vuelan, literalmente, a través de los cables,
Estrategia de despoder que despoja de posibilidades de acción, las inmuniza en cuanto están
…los centros comerciales están construidos de manera tal que mantengan a la gente en
movimiento, mirando a su alrededor, atraída y entretenida constantemente –pero en ningún
35
Bauman, Zigmunt. La globalización. Op. Cit. 28.
36
Ibíd. 29.
168
caso durante mucho tiempo– por las interminables atracciones. No la alientan a detenerse,
mirarse, conversar, pensar, ponderar y debatir algo distinto de los objetos en exhibición, a
pasar el tiempo en actividades desprovistas de valor comercial…Un territorio despojado de
espacio público brinda escasa oportunidades para debatir normas, confrontar valores,
debatir y negociar. Los fallos de bien y mal, belleza y fealdad, decencia e indecencia,
utilidad e inutilidad sólo descienden desde lo alto, de regiones en las que no penetra sino el
ojo más aguzado; los fallos son inapelables, ya que es imposible dirigir preguntas
significativas a los jueces y éstos no han dejado dirección alguna –ni siquiera de correo
electrónico–, y nadie sabe con certeza dónde viven. No hay lugar para los “líderes de
opinión locales”, ni siquiera para la “opinión local” como tal […] De paso, expropian los
poderes éticos de los locales y los privan de los medios para reducir los daños37.
Deseos de aparador, flujo del poder que viene desde arriba, recibiendo como respuesta un
reflujo que generará poco desgaste o un desgaste tal que recibirá como estrategia de poder
“democratización” del mercado, todo llega a los stands, sólo falta el dinero, se desea el
dinero para obtener el deseo producido, no para producir el deseo, pues el hecho de desear
del sujeto desde dentro, evitando la agregación mediante una individualización masificante.
separándolo de los demás mediante la dirección del deseo. Normalización con escalpelo,
ejercicio de micropoderes, microinyecciones del fluido del poder, reflujo del poder como
conciencia:
En primer lugar, yo no creo que se pueda hacer una economía general del trabajo
quedándose en el trabajo, porque el trabajo es un avatar del sujeto. Cuando el sujeto se
conforma con el trabajo, está ya perdido. Tomaré el famoso ejemplo del amo y el esclavo.
En ese enfrentamiento, el esclavo es la encarnación del trabajo, de la fuerza, frente a un
amo que no parece hacer gran cosa, como un gato grande que duerme. Pero lo que hace el
amo es rebajar la inscripción de sujeto a la única categoría de trabajo: frente a él, lo único
que tiene es una marioneta de esclavo, una muñeca que trabaja. Ha normalizado el campo,
y los dados están trucados desde el comienzo. Tras esta reducción del sujeto a trabajo,
37
Ibíd. 37-38.
169
existe un gran temor a la revuelta del esclavo. Eso se ve, por ejemplo, en la cacería, con
batida y jaurías de perros, de los esclavos huidos. Este tipo de comportamientos bárbaros
no es sólo la perversidad de algunos amos, es también el hecho de que los amos tienen un
miedo colosal a los esclavos. Algunos oficios, tales como la farmacia, se les prohíbe a los
esclavos por miedo al envenenamiento. Cuando un esclavo se fuga, se teme que todos
hagan otro tanto. Los esclavos son la riqueza: cuando se pide un préstamo a un adinerado,
el esclavo sirve como aval. Ahora bien, los esclavos huyen. Es necesario entonces, antes
que nada, normativizar el campo de acción, vaciar los deseos minoritarios, para no tener
frente a sí más que marionetas bien domesticadas, que evitarán su liberación, o reclamar,
como hoy día, aumentos de salario o de stocks-options38.
38
Boutang, Yann-Moulier. El arte de la fuga. Entrevista aparecida en la revista Contrapoder, No. 6.
revistacontrapoder.net
170
2.3.1. La estrategia del sinóptico
En la sociedad contemporánea la red inteligente opera cada vez “mejor”. Quiero decir que
la red ha atrapado, sujetado al sujeto desde dentro al haber generado unos habitus
El mundo social puede ser concebido como un espacio multidimensional que puede ser
construido empíricamente descubriendo los principales factores de diferenciación que dan
razón de las diferencias observadas en un determinado universo social o, en otras palabras,
descubriendo los poderes o formas de capital que son o pueden llegar a ser eficientes, como
ases en un juego de cartas, en este universo particular, esto es, en la lucha (o competición)
por la apropiación de los bienes escasos que tienen lugar en este universo. De donde resulta
que la estructura de este espacio viene dada por la distribución de las diversas formas de
capital, esto es, por la distribución de las propiedades que están activas en el universo
estudiado –aquellas propiedades capaces de otorgar fuerza, poder y por consiguiente
provecho a sus poseedores39.
unos en otros campos y legitimando la acción irrestricta de otros en todos los campos. La
interiorización de las estructuras, la red atrapando desde dentro, delinea las prácticas.
“Aquellos que ocupan las mismas posiciones tienen todas las posibilidades de tener los
39
Bourdieu, Pierre.(2000). Poder, derecho y clases sociales. Bilbao, Desclée. 106.
171
mismos habitus, al menos hasta el punto de que las trayectorias que les han llevado hasta
estas posiciones40. Un capital cultural “similar” (los mismos ritos, las mismas creencias y
hasta los mismo odios atan en la proximidad, habitus de clase o de grupo, red atrapando
desde dentro y desde afuera en cuanto se controlan los capitales), un capital económico y
…las clases construidas pueden ser caracterizadas en cierto modo como conjuntos de
agentes que, por el hecho de ocupar posiciones similares en el espacio social (esto es, en la
distribución de poderes), están sujetos a similares condiciones de existencia y factores
condicionantes y, como resultado, están dotados de disposiciones similares que les llevan a
desarrollar prácticas similares.41
El capital simbólico es un efecto del poder simbólico, es decir, en la medida en que las
las otras posibilidades de verdad. El poder ejercido, el flujo del poder humedece con la
Las disciplinas y el panóptico ya no son del todo ejercidas sino ejercitadas, realizadas por el
sujeto según una interiorización de las estructuras, es decir, una sujeción desde dentro. El
40
Ibíd. P. 108.
41
Ibíd. P. 110.
42
Ibíd. P. 124.
172
panóptico ya no es, del todo, la estrategia más socorrida en la época actual. El control social
es cada vez más “autocontrol”. ¿Interiorización del panóptico, cada cual con su policía
interno, la máxima institución del ciudadano total? El desgaste ocasionado por los reflujos
del poder fortalecen las relaciones de fuerza. El poder simbólico se ejerce con mayor
eficacia, siendo sus efectos una especie de pérdida de “validez” de las técnicas panópticas.
Los vigilantes relajan la mirada, pues en el corral ya no es del todo necesario castigar. El
corral democrático es la mejor manera, pues se “regala” el poder al “pueblo” y es éste quien
lo “debe mantener”.
En detrimento del análisis, tendemos naturalmente a buscar en las disposiciones actuales del
poder una versión nueva y mejorada de viejas técnicas panópticas que en esencia
permanezcan intactas. Solemos pasar por alto el hecho de que la mayoría de la población no
tiene la necesidad ni la oportunidad de que la arrastren por los campos de entrenamiento de
antaño. Asimismo, tendemos a olvidar los factores del proceso de modernización que
volvieron factibles y atractivas las estrategias panópticas. Los desafíos de hoy son distintos,
y en la tarea de enfrentar a muchos de ellos –acaso los más importantes –, la aplicación de
las estrategias panópticas ortodoxas con renovado vigor seguramente resultaría inoportuna o
directamente contraproducente43.
empoderado, es el más importante ejercicio del poder simbólico, la red actuando desde
dentro. En la modernidad, el ejercicio del poder mediante la faustosidad del espectáculo fue
cuerpos por destrucción de los cuerpos disidentes. El ojo del vigilado jamás mira el
semblante del vigilante, pero lo sabe presente, aun cuando del lado de la mirilla no haya
Panóptico pareciera ir cayendo en la obsolescencia, el ojo vigilante está adentro. Bajo estas
43
Bauman, Zigmunt. La globalización. Op. Cit. 67-68.
173
circunstancia, los vigilados se convierten en vigilantes, vigilar sin castigar, desear lo
que aparece por todos lados y lo encuentra sin dificultas. Del panóptico al sinóptico, de la
“el desarrollo de nuevas técnicas del poder que consisten –por el contrario– en que muchos
(tantos como jamás en la historia) observan a pocos. Desde luego, se refiere al auge de los
medios de comunicación de masas, sobre todo la televisión, que conduce a la creación,
junto al Panóptico, de otro mecanismo de poder para el cual [se] acuña otro nombre feliz: El
Sinóptico44.
red de dispositivos y un dispositivo de la red. Micropoder global de largo alcance, tanto que
penetra fácilmente los cuerpos ya penetrados, “el sinóptico es global por naturaleza; el acto
[…] El sinóptico no necesita aplicar la coerción: seduce a las personas para que se
una mirada global, que observa todo lo que acontece, sin importar la fronteras idiomáticas,
seducido, excitado, atrapado. Las formas son el fondo, pues el vigilante adopta las manera
44
Ibíd. 70.
45
Ibíd. 71.
174
no las dicta. “Digan lo que dijeren en el aire, transmiten el mensaje de un modo de vida
Panóptico, el vigilante carece de derechos y obligaciones: no hay que castigar, no hay que
aplicar la norma, no hay que buscar la anormalidad, ausencia de ortopedia, simple y llana
En el sinóptico, los locales observan a los globales. La autoridad de estos últimos está
asegurada por su misma lejanía; los globales están literalmente “fuera de este mundo”, pero
revolotean sobre los mundos de los locales de modo mucho más visible, constante y
llamativo que los ángeles sobre el antiguo mundo cristiano: simultáneamente visibles e
inaccesibles, excelsos y mundanos, muy superiores pero dejando un ejemplo luminoso para
que los inferiores lo sigan o sueñen con seguirlo; admirados y codiciados: una realeza que
guía en lugar de gobernar.47
Sin embargo, la idea de sinóptico está poco teorizada. Es preciso trabajar esta tecnología
del poder, pues más que una superación del panóptismo puede ser su acendramiento más
trabajado por la máquina social. Sobrecodificación total “para cada hombre, cada mujer, el
universo es tan sólo lo que rodea su absoluta pequeña imagen de él mismo o de ella
bien el “universo” se expande con la posibilidad del sinóptico, con esa “video-existencia”
vigilado, mirada expectante, el sinóptico aparece como una forma más del panóptico, pero
ahora éste totalmente interiorizado, siendo la cárcel interior que ejerce el poder desnudo
dentro del sujeto, pues éste se percibe con respecto al espectáculo atrapado en el cubo del
46
Ibíd. 72.
47
Ibíd. 73.
48
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. Op. Cit. p. 274.
175
mandatos interiorizados “placenteramente”. Así, el panóptico asume la estrategia del
policía interno, del capataz interno, el placer de ser esclavo. El empoderamiento del sujeto,
es decir, la estrategia para conseguir que el propio sujeto se domine, se obedezca según la
líneas establecidas por la verdad de la imágenes. De tal forma que, el sinóptico, como
estrategia de despoder, es aún una forma que debe ser teorizada y observada.
176
2.3.2 La falacia del empoderamiento
El sinóptico no sólo funciona como una vigilancia expectante efectuada sobre los
“personajes” del triunfo, del éxito más “deseable”. La técnica sinóptica se traslada a la
decir, a través del ejercicio de micropoderes capilares. Pero aquí, los micropoderes actúan
de manera más insidiosa y, a la vez, de la manera más sutil, con una tersura engañosa que,
de plano, oculta la forma de las relaciones de fuerza con un tufo a horizontalidad fáctica.
tenía que ser, y fue, una época de vinculación directa entre los gobernantes y los
gobernados. Eso ya no ocurre; en todo caso, ocurre cada vez menos. Los nuestros son
autocontrol por parte de los dominados, algo que es tan eficaz para suscitar el tipo de
49
Bauman, Zigmunt. Comunidad. Siglo XXI, España. P. 150.
177
Superindividualización del sujeto que le sujeta más férreamente. Red apretándose en
automesura ciudadana. La imagen del enjambre ofrecida por Bauman ilustra con inusitada
fuerza las posibilidades de los poderosos, o, mejor dicho, estrategias de despoder, pues se
desvincula para economizar la dominación y los efectos del ejercicio del poder más
abajo.
resistencia de los derrotados que regalarles “algo de poder”: poder “decidir” en el trabajo,
como el mejor de los bastiones la verticalidad social, el poder social, las relaciones de
fuerza en su mejor estatus, con salud envidiable para cualquier otra forma social.
Y cómo no, si el ejercicio del poder es mucho más barato en estos tiempos que en
Los capataces son despedidos y es la desvinculación la que arrea al empleado. Los líderes
sociales-locales son desplazados por ídolos de prediseño. Los costos se reducen al máximo
y, en todo caso, son pagados por los derrotados de los derrotados, los débiles de los débiles,
los que también aparecen en el centro de la pantalla como ejemplos imposibles de ser
Nadie conduce a un enjambre hacia los prados floridos, nadie tiene que reconvenir y
sermonear a los remolones, ni fustigarlos para que vuelvan a la fila. Quien quiera mantener
a un enjambre centrado en su objetivo debe atender a las flores del prado, no a la trayectoria
178
de la abeja individual […] la gestión de los seres humanos está siendo sustituida por la
gestión de las cosas […] A diferencia de las columnas en avance, los enjambres están
coordinados sin estar integrados […] No se da ninguna orden, no se escucha ninguna
llamada a la disciplina […] El enjambre puede moverse de forma sincronizada sin que
ninguna de sus entidades tengan la menor idea de qué puede querer decir “bien común”. Al
igual que las torres de vigilancia del panóptico, se han hecho redundantes esos otros
costosos aditamentos del “poder vinculado”, el adoctrinamiento ideológico y la
movilización […] La función de la empresa ya no es guiar, regular y controlar a sus
empleados; ahora es al revés: compete a los empleados a probar su capacidad, demostrar
que aportan valores de los que carecen otros empleados.50.
La falacia del empoderamiento, parte integral del sinóptico en la medida en que traslada el
de las cosas inmediatas del centro de trabajo, siendo los compañeros simples parámetros de
paga los costos. ¡Qué mejor economía del poder! ¡Qué mejor tecnología del poder!:
estrategias de despoder.
… las neurosis provocadas por los conflictos con las figuras de la autoridad han sido
sustituidos por “depresiones causadas por el temor de no estar “a la altura” y no aportar un
“rendimiento” tan bueno como el colega más cercano” […] Si el esfuerzo laboral se ha
transformado en una lucha cotidiana por la supervivencia, ¿quién necesita supervisores? Si
los empleados son fustigados por su propio horror a la inseguridad endémica, ¿quién
necesita gestores que chasqueen las fustas?51
El empoderamiento, como cesión de poder, como generación del reflujo del poder, es una
50
Ibíd. P. 151.
51
Ibíd. P. 152.
52
La autonomía es poder moverse simulando que no se necesitan estímulos o impulsos desde fuera. Convertir
en objeto es alumbrarlos, dotarles de luz propia. Pero es también enfocarlos, atraparlos en nuestra luz,
hacerlos visibles, reales. Esto es, explicarlos (erklären). Porque hasta hora el orden de lo real ha sido el orden
del discurso, un ser autónomo es un ser que compite por un puesto aparentemente propio, al tiempo que
179
y trasladarlo hacia el prójimo, el más próximo cotidianamente. Ya no sólo funciona la
eliminación de solidaridad. Subsunción real desde el hogar, aquí “la noción de alienación
las relaciones de fuerza. Se evitan así, de manera muy económica, los contraflujos en las
cuestiona el puesto colindante que los otros ocupan. Decir, por ello, vecindad, es reivindicar otra patria,
apuntar hacia el reino acotado del enemigo.
Reyes, Román. Siglo XX: Filosofías de la Resistencia (I). En NOMADAS No. 5. Revista Critica de Ciencias
Sociales y Jurídicas. | ISSN 1578-6730
53
Carretero, Enrique. Reacciones a la modernidad Una lectura de las respuestas de lo social al ejercicio del
poder. En NOMADAS No. 7. Revista Critica de Ciencias Sociales y Jurídicas
54
Ibíd.
55
Weber, Susanne. ¿¡Poder a la Gente!? Autoorganización, Aprendizaje de Sistemas y Desarrollo de
Estrategias con Grupos grandes. En NOMADAS No. 8. Revista Critica de Ciencias Sociales y Jurídicas.
180
líneas de transmisión del poder (la red). “La energía se transforma considerablemente en el
ámbito y tiene lugar un incremento del poder, los seres humanos se vuelven actores de sus
propios destinos […] lleva de culturas directivas a culturas participativas. Por ello se tocan
organización sobre poder y autoridad salen a la luz”56. Incremento del poder gracias al flujo
y reflujo de éste que va empapando el cuerpo social hasta trasminar al interior de los
vendedor pasa a ser ejecutivo de ventas, el minusválido pasa a ser persona con capacidades
diferentes, etc.), estrategia que mina desde el centro del sujeto la posibilidad de la
resistencia.
mercado. El ser humano empoderado es mejor conocido y empoderado igualmente por esta
mientras la “camiseta de la empresa” esté más ceñida a la cotidianidad del sujeto, los
resultados son favorables a la empresa y se atrapa al sujeto con “su propio beneficio”.
56
Ibíd.
57
Ibíd.
181
…se toma activamente la responsabilidad, no se delega de arriba abajo. El principio de
delegación pretende en este sentido, que los encargos se pongan en práctica bajo la propia
responsabilidad. El lograr movilizar a los seres humanos a través de la motivación es el
resultado "inmaterial" más importante58.
El poder desciende hasta lo más bajo, pero no en un proceso de flujo, sino como un reflujo
del saber. Se deja saber y se hace saber a los sujetos empoderados. Pero es un saber que
sólo sirve para el espacio social de la empresa. Fuera de ahí no sirve para la constitución de
resistencias y cuando es convertido en arma para los despoderosos, ese saber es reincluido
en el flujo del poder (pues el reflujo genera desgastes en las líneas de distribución, pero el
Se fetichiza el poder, se hace cosa y se cede para ser utilizado a favor de un espacio social
de la fábrica. Igualmente se empodera a los sujetos con la idea del ciudadano. El poder no
desciende hasta la calle sino que se cosifica en la calle, es decir, la calle es expropiada por
criminalizada, dibujada como “mala ciudadanía”. “Para la burguesía y sus aliados, para el
58
Ibíd.
59
Ibíd.
182
imperialismo en su conjunto, es imprescindible potenciar el carácter fetichista de la
inhumana […] no basta con que la sociedad capitalista sea "opaca" y la esclavitud del
tratamiento de ciertos temas, deformar la visión de otros, impedir que se visualicen unos
buscan apretar la red. Fase actual de las relaciones de fuerza, donde estas economías del
poder abaratan costos, tal cual lo marca el proceso de flexibilización productiva. Su alcance
es mucho mayor al acaecido en las fronteras del Estado-nación, sus proporciones son
Las disciplinas pensadas por Foucault son la historia de lo que poco a poco dejamos de ser,
y nuestra actualidad se dibuja en disposiciones de control abierto y continuo, disposiciones
muy diferentes de las recientes disciplinas cerradas61.
Sin embargo, este flujo y reflujo del poder no escapan a la aparición de contraflujos, de
líneas de fuga, pues el mismo proceso del capitalismo genera espacios de resistencia al
donde no llegan los empleos, los flujos monetarios, las inversiones, las divisas. Es decir,
algo, cada vez más, queda fuera del influjo de estas estrategias de despoder que resisten. De
ahí las estrategias de sobrevivencia, de micropoder desde abajo, ejercicio del poder de los
60
Boron, Atilio. Op. Cit.
61
(deleuze: 160)
183
movimiento en forma de enjambre. El problema es que en las columnas en avance siempre
era visible la insurrección de alguno, el que huía, el que aventaba, el que insultaba, etc., en
el movimiento de enjambre, no es que no sea visible la actitud subversiva, sino que es poco
sensible.
184
2.4. ¿Cómo sobreviven los que sobreviven?
ordenado con el criterio de la victoria, del triunfo. Si entendemos al poder como relación de
fuerza, entonces en nuestro horizonte aparece el fuego y la devastación que brotan con la
guerra y, más allá, en lontananza temporal, los victoriosos imponiendo los criterios de
orden. De tal manera que la creación de una "sociedad decente", donde los criterios
elementales bajo los cuales se guíe la “ordenación” de una sociedad cualquiera sean los
valores humanos naturales, en especial aquellos bajo los cuales se ha pensado el Derecho
están fijados los valores absolutos del hombre. Todo esto ¿cómo sería conseguido? Si bien
una revolución violenta podría dar a luz dicha sociedad, no sólo existe esa posibilidad, una
revolución no violenta es, igualmente, posible. Sin embargo, en ambas posibilidades, con o
185
poder simbólico, un arbitrario, concepción iusnaturalista del derecho. Ese iusnaturalismo
arriba imaginado, al ser parcial, originado por el enfrentamiento (triunfo) y con forma
jerárquica, contrario a la justicia positiva, es la imposición de una “Verdad”. Está del lado
de la idea en que la verdad existe contra el poder del mismo modo que el Derecho Natural
se opone al Positivo.
definición y los criterios que la permiten (es decir, los marcos teóricos e históricos, así
como la fuerza que compacta y permite su enunciación), nos remite, otra vez, a las fuerzas
tipologización creada con base en una falacia ad baculum, verdad que mide la falsedad
desde el sí mismo, sin tomar en cuenta la otredad definida. De tal manera que un mito,
esta forma la culpa recae en el Otro, pues es él el culpable de que una mismidad preclara le
cumbre. La inocencia de la mismidad es una verdad que “sirve” a su amo y hace victimas a
186
los culpables que no son sus amos. Así, los modernos, los sujetos modernos, la alta
sometimiento de los no-modernos. Éstos último son culpables de ser otredad y, al serlo, la
de tal manera que el actuar modernizador no sólo es el acto cometido por inocentes, sino
De tal manera que admitir una “naturaleza humana” asida a una naturaleza “natural”
(otra vez, pensar la naturaleza humana inscrita en el ADN, como si cada ser humano
pues definir la naturaleza humana desde cualesquiera que sean los criterios, éstos siempre
poder se extiende como una red que atrapa desde dentro y desde afuera al sujeto. Por otro
lado, el saber-poder es invisible como ejercicio de poder, pues está más alineado a lo
relaciones de poder puramente simbólicas que ocultan las efectivas relaciones de fuerza,
disciplinarios, etc., que le legitiman, haciendo posible la idea de lejanía entre poder y saber,
62
"Si se admite esto, ¿no se corre el riesgo de definir esa naturaleza humana - que es a la vez ideal y real, que
ha sido ocultada y reprimida hasta la actualidad- en términos retomados de nuestra sociedad, de nuestra
civilización, de nuestra cultura?"
Foucault, Michel. (1999). Estrategias de Poder. Obras esenciales, volumen II. Paidós, Barcelona.
187
Por esto, aun cuando se niega o, mejor dicho, en la medida en que mejor se niega y
logra ocultarse el poder-saber como un concepto único, unificado, (de ahí la referencia al
término simbiosis) no sólo se hallan relaciones de poder, sino que es donde más
volátil, es decir, una plataforma navegante, que no esté atrapada por el continente teórico-
científico-técnico de la modernidad (es decir, el saber), ni por las formas de lucha política
legítimas (es decir, el poder) de ésta. Sin embargo, esta posibilidad se registra en las aras
del poder y en el establecimiento de unos criterios que definirán cómo se llega y se dice la
verdad.
acción. En tal sentido son “reflejos”, resistencias al poder. La cuestión principal, el punto
escape al poder, es decir, no sólo que le destruya para imponérsele, sino que lo evada, que
El tema es que hay una clausura discursiva, es decir, hay una serie de conceptos que
cual las relaciones de fuerza se dirimen con la utilización de pertrechos “racionales”, con
dualidad que enfrenta positivo-negativo, siendo sólo posible lo “contra”. Esto “contra” es
188
legitimados y legitimantes (poder-saber). He ahí la teoría democrática, la imposición de un
derecho universal, sostenido por la idea de igualdad (otra vez, igualdad en el sentido
estricto de la palabra, “descubrimiento” del elemento sustancial que hace iguales a todos
los seres humanos). Por ejemplo: la lucha por una “justicia” plena, por la eliminación de la
conceptual, discursiva de unos criterios de verdad establecidos por el triunfo previo de unos
sobre otros. En todo caso es enfrentar un entendido de justicia frente a otro entendido de
justicia, cada cual con su antítesis, cada cual con su entendido de injusticia.
naturaleza “natural” de los seres humanos (pensar en el gen de la justicia, por ejemplo).
Dicha invención de la justicia tiene dos aristas: una donde la justicia es arma del poder,
arma legítima, legitimada y legitimante; otra donde aparece como arma de los dominados,
Cuando se ejerce un poder, es preciso que la forma en que se ejerce –y que debe ser visible,
solemne, simbólica- no reenvíe más que al poder que se ejerce realmente, y no a otro poder
que no sea realmente ejercido en este momento […] Precisamente, pienso que no puede
existir en sentido estricto la contrajusticia. Porque la justicia tal como funciona como
aparato de Estado, no puede tener como función más que dividir a las masas entre sí. En
consecuencia, la idea de una contrajusticia proletaria, es contradictoria, no puede existir63.
Foucault observa aquí cómo la justicia, en ese movimiento de ida y vuelta, de reflejo,
circula de manera tal que refuerza al poder que le instaura, es decir, como poder de
violencia simbólica que refuerza la situación de las relaciones de fuerza. Así, justicia contra
justicia resultan en justicia, en un valor o criterio que define una verdad o un camino a
63
Foucault, Michel. Microfísica… Op. Cit. P. 79.
189
seguir verdadero. La contrajusticia, esa justicia de los dominados, refuerza al propio
concepto de justicia, o sea, regresa a la fuerza de que emanó para “fortalecerla”. En una
sociedad sin clases carente de un sistema de ideas que configuren la verdad de la justicia, es
decir, sin justicia, más allá de una utopía política, la configuración del prefijo “contra”
la circulación del poder, no en el flujo de los discursos y conceptos que una relación de
fuerzas previo ya impuso. Por esto, la noción de contrapoder funciona mejor que la de
Nuestra dificultad para encontrar formas de lucha adecuadas, ¿no proviene de que
ignoramos todavía en qué consiste el poder? Después de todo ha sido necesario llegar al
siglo XIX para saber lo que era la explotación [...] la gran incógnita actualmente es: ¿quien
ejerce el poder? y ¿dónde lo ejerce? [...] nadie hablando con propiedad, es el titular de él [el
poder]; y, sin embargo, se ejerce siempre en una determinada dirección, con los unos de
una parte y los otros de otra; no se sabe quien lo tiene exactamente; pero se sabe quién no lo
tiene64".
La analítica del poder, entendiendo por esto una caja de herramientas, es el instrumental
interés absoluto y obsesivo para Foucault; es el sujeto y su constitución lo que amarra sus
inquietudes. Pero para arribar a una comprensión del sujeto y su objetivación es preciso
entender el poder desde otros ángulos, pues “La conformación del ser humano y la
aparición del objeto hombre en el campo del conocimiento obedecen a una misma red de
64
Ibíd. Pp. 89-90.
190
modo de su problematización, de hacerlo entrar en un proceso de conocimiento”65. Sin
embargo, por el otro lado, esta caja de herramientas, esta analítica del poder es también
ejecución o, por otro lado, un observatorio que enfoca mejor los sucesos de contrapoder.
Según la configuración de la red inteligente, aquella que ata, define y envía a los
sujetos sujetados por ella, siendo una maraña “ordenada” de líneas-dispositivos, líneas-
esparcidos, microfísica del poder, entonces es sólo con micropoderes que se le puede
justicia “superior” es emplear una forma totalizante, es universalizar, erigir una verdad y de
esta manera el resultado no es la destrucción del poder sino que se le asegura alargar su
vida, mantenerse, sólo se alcanza a cambiar de nombres pero los hombres seguirán siendo
el objeto de la sujeción.
Pero, se llega a una aporía porqué ¿cómo sería una sociedad sin poder? ¿sería
posible? ¿cuál sería el lazo social? ¿el deseo? En realidad, la “utopía” foucaultiana (si hay
tal, si es posible pensar en tal cosa desde Foucault) no llega a la idea marxista del fin del
Estado, es decir, del fin de la política. No hay una postura de revolución política global, sin
embargo, existe, y así lo expresa, un espacio para ejercer contrapoder y transformar los
estatutos sociales vigentes. Los valores burgueses tendrán que ser modificados, pero no
65
Álvarez, Yágüez Jorge.(1995) Michel Foucault: verdad, poder, subjetividad. La modernidad cuestionada.
Ediciones pedagógicas, Madrid. P. 19
191
mediante un a Revolución Cultural, sino en el plano de la cotidianidad, tal y como sucede
El campo de batalla en el que se realiza la revolución está muy lejos de las masas
vociferantes, de los sucesos “que marcan la historia”, de las coyunturas ad hoc, de las
nuevas verdades, nuevos criterios, etc., y se mantienen ciertos valores, ciertas referencias
que unifican: instituciones. Quien asume unos ciertos valores, ya sean estéticos, políticos,
sexuales, morales, etc., que están excluidos, reprimidos y/o censurados, y se pone en “píe
de lucha” con el objetivo de “elevar” al mismo valor esos valores, sólo está contribuyendo
a reforzar al poder. Esa pose de rebeldía, esos valores que pasan al catálogo de lo
demagógicamente.
Para Foucault la atención de la lucha debe ser regional y silenciosa, de tal manera
que, cuando sea totalmente visible, exista un contrapoder difícilmente soluble. Aquí, el
militante, de partido y de movilización de clase, ¿será de ahí que Poulantzas expresó que
Foucault sólo puede ser leído desde el marxismo?66) pues para que la acción regional se
66
Poulantzas, Nicos. (1979) Estado, poder y socialismo. Siglo XXI, Madrid.
Las tesis de Foucault no sólo son compatibles con el marxismo, sino que solamente pueden ser comprendidas
a partir de él. P. 76.
192
El papel del intelectual no es el de situarse “un poco en avance o un poco al margen” para
decir la muda verdad de todos; es ante todo luchar contra las formas de poder allí donde
éste es a la vez el objeto y el instrumento: en el orden del “saber”, de la “verdad”, de la
“conciencia”, del “discurso”.
En este sentido la teoría no expresa, no traduce, no aplica una práctica; es una
práctica. Pero local y regional […]: no totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para
hacerlo aparecer y golpearlo allí donde es más invisible y más insidioso. Lucha no por una
“toma de conciencia” (hace tiempo que la conciencia como saber ha sido adquirida por las
masas, y que la conciencia como sujeto ha sido tomada, ocupada por la burguesía), sino por
la infiltración y la toma de poder, al lado, con todos aquellos que luchan por esto, y no
retirado para darles luz. Una “teoría” es el sistema regional de esta lucha.67
de un arma teórica. Dicha arma es la analítica del poder foucaultiana. Práctica micropolítica
que responde a una microfísica del poder mediante el desvelamiento del saber-poder a
derrocar.
Sin embargo, es licito preguntarse si esta práctica regional y local, esta teoría, que
lucha contra el poder. ¿No se corre el riesgo de que la práctica política del intelectual sirva
como un elemento de ejercicio del poder simbólico que oculta, que embellece o eufemiza
las crudezas de las relaciones de fuerza? Es decir, acaso no se está más cerca de reforzar los
con la teoría brinda los aparejos para la lucha. En otras palabra, ¿no se está configurando
…no sólo coinciden, a veces, con los análisis marxistas […] sino que pueden enriquecerlos en muchos puntos.
P. 75.
67
Foucault, Michel. Microfísica… Op. Cit. p. 85.
193
La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el poder quien por naturaleza opera
totalizaciones […]: la teoría por naturaleza está contra el poder. Desde que una teoría se
incrusta en tal o cual punto se enfrenta a la imposibilidad de tener la menor consecuencia
práctica, sin que tenga lugar una explosión, incluso en otro punto. Por esto la noción de
reforma es tan estúpida como hipócrita. O bien la reforma es realizada por personas que se
pretenden representativas y que hacen profesión de hablar por los otros, en su nombre, y
entonces es un remodelamiento del poder, una distribución del poder que va acompañada
de una represión acentuada; o bien es una reforma, reclamada, exigida, por aquellos a
quienes concierne y entonces deja de ser una reforma, es una acción revolucionaria que,
desde el fondo de su carácter parcial está determinada a poner en entredicho la totalidad del
poder y de su jerarquía68.
Si por teoría múltiple y multiplicadora entendemos cajas de herramientas que de una Gran
verdadera Verdad que elimina la posibilidad de las otras verdades para imponer unos
criterios únicos sobre lo que es y debe ser el mundo social, entonces nos enfrentamos a la
verdadera Verdad. El problema volverá a surgir cuando en las relaciones de fuerza una
verdad se convierta en una Gran verdadera Verdad. Nueva aporía. Si bien desde un
optimismo ingenuo se podrá creer (creer de fe) en que la humanidad alcanzará un día el
Ahí está la posibilidad del contrapoder, la posibilidad de derrumbar las relaciones de fuerza
ocultas e imponer otras. Y aquí de nuevo el atrevimiento, si hay una utopía en Foucault no
68
Ibíd. P. 79.
194
es la de destruir el poder y ya, sino destruir unas relaciones de fuerza para imponer otras,
subvertir el orden establecido con otro, verdad contra verdad, poder contra poder, saber
poder? Deleuze observa la conjunción entre fragilidad y fuerza del sistema, una elasticidad
que permite márgenes de maniobra que le fortalecen (como aceptar nuevos valores, realizar
reformas, etc.). Con esta combinación se emparienta con el conocimiento, pues ambos son
tan plásticos que son a la vez generalizantes y singulares, es decir, por un lado se
esquematiza el mundo de forma total (o global, o universal, etc.) pero por el otro permite
cada una de sus partes. Así, aun cuando se permiten ciertos márgenes de maniobra, estos
están acotados a la lógica del conocimiento racional, atrapando al mundo social, pues es
desde ahí que se definen los criterios, los valores, las posibilidades de movimientos. Por
parte que se opone al poder pero que es parte de ese poder, es decir, cada poder brinda las
Hasta ahí llega la sonrisa, pues pensar en un final del poder, como un final del
Estado, o un punto culminante, fin de la historia, etc., es decir, acabar con el poder es
195
imposible. El poder, acudiendo a la imagen de un fluido viscoso que permite “suavizar” la
utopía foucaultiana sólo pregona la posibilidad del cambio de un poder por otro. Pero es
necesario descubrir la forma en que el poder se ejerce, ésa es la labor que ocupó a Foucault.
Por el otro lado, desde atrás, desde la cara oscura, también es importante someter a la
analítica del poder a los contrapoderes, las resistencias, las estrategias de sobrevivencia
frente al poder. También es necesario desarticular teóricamente las redes que se tejen para
expulsar las redes que se lanzan, pues es con ese ir y venir del poder que se nos objetiviza y
Sin duda, el objetivo principal hoy no es descubrir, sino rechazar lo que somos. Nos es
preciso imaginar y construir lo que podríamos ser para desembarazarnos de esta especie de
"doble coerción" política que es la individualización y la totalización simultáneas de las
estructuras del poder moderno69.
Desmontar el poder, revelarlo para destruirlo, no sólo es una actividad política en la que
juegan su papel los intelectuales –orgánicos y no orgánicos-, sino que es una cuestión de
descubre un fósil o un hecho maravilloso), de padecerlo y gozarlo. Para tal operación los
intelectuales, expertos en el uso del manual, se presentaran como una caja de herramientas
viva.
es la parte más oscura del planteamiento foucaultiano. Esto es así debido a que se le perfila
69
Foucault, Michel. Tecnologías del Yo. Op. Cit. P. 24.
196
con una imagen de revolucionario sin intereses, cuyo único objetivo es derrumbar al poder
De alguna forma, el juego de los intelectuales no está sólo del lado del poder. Con
esto quiero decir dos cosas: uno, que los intelectuales no sólo son parte de una estructura de
institucionalizados y otorgados como titulo que avala un saber y, por ende, un poder. Dos,
que el poder no se combate –desde la intelectualidad- sólo con el análisis minucioso del
poder, sino que situarse en el otro lado de la moneda permite observar las estrategias
políticas del contrapoder. Desde la violencia asesina hasta la obsecuencia vergonzante, toda
relación enfrenta fuerzas distintas y de ahí la probabilidad de que un “débil” obtenga de esa
debilidad una fuerza que le permita ejercer un poder, poder tan pequeño y a veces
imperceptible que es un micropoder, pues es sensible en sus efectos. Del uso de estos
manera que actúa desde dentro (la imagen de la red inteligente actuando desde dentro),
pues de la misma forma actúan los micropoderes de los débiles, silenciosa, invisible y
acumulándose (ya sea como capital cultural, capital social y hasta económico), como
solidaridades cuando es ejercido grupalmente, sin embargo puede no ser expansible, pues
puede cerrarse al grupo. Lo que se explica es que los micropoderes de los débiles
“avanzan” hacia arriba hasta constituirse en un contrapoder visible, mientras que los
micropoderes de la microfísica del poder vienen de lo más visible (Estado, por tomar la
197
De ahí que, si bien la visión foucaultiana no es, precisamente, una utopía sí es un
él mismo lo anota, “somos más libres de lo que creemos, y no porque estemos menos
determinados, sino porque hay muchas cosas con las que aún podemos romper -para hacer
nivel de la microfísica del poder. Es por esto que consigno la importancia de un análisis de
contrapoder.
70
Ibíd. P. 44.
198
2.4.1. La política desde abajo
En un pasaje de la microfísica del poder, en el artículo “Más allá del bien y del mal”,
masas dominadas. Los débiles pugnando única y exclusivamente por salvar el pellejo de las
garras del hambre. Los pobres sin idea del poder al ser, como primera característica,
quien gobierne siempre y cuando la libertad se reduzca a comer bien, tres veces al día,
todos los días. Qué significa que “en cuanto a los movimientos populares, se les ha
presentado como producidos por el hambre, los impuestos, el paro; nunca como una lucha
por el poder, como si las masas pudiesen soñar con comer bien pero no con ejercer el
poder”71. Con esta visión eufemizada de la acción política de los débiles, los pobres, los
exaltación de ciertos elementos que ponen en penumbra el ejercicio de poder desde abajo,
pues éste es mucho más sutil que el que viene de arriba. No se descubre y cuando las
71
Foucault, Michel. Microfísica… Op. Cit. P. 34.
199
posibilidad de un mayor y mejor uso de los elementos simbólicos, es decir, un capital
Sin embargo, las clases populares siempre están ejerciendo un contrapoder que pone
en jaque ciertas normas jurídicas puntales del Estado o puntales del sistema económico. El
desmedido, pues una estrategia triunfante desde abajo (entendiendo por triunfante, duradera
y eficaz en la consecución de objetivos claros) tiende a ser replicada. Otra vez, el caso de la
desinstitucionalizada, la participación política de los ciudadanos sin las ataduras del partido
político o de las leyes que prescriben las formas de cambio de gobierno, todas éstas están
vedadas por un saber, por una pancarta teórico-científica que designa el perfil útil del
ciudadano. El ciudadano privado, dócil, que sólo podrá actuar políticamente mediante los
canales públicos aceptables. Dentro, sino de la modernidad, sí del mito moderno de una
soberanía democrática y el mito del Humanismo que, al designarse como tal, define el
carácter unívoco de un ser humano en cada cuerpo. Instituye una verdad de lo humano, lo
social, la técnica permite el desarrollo de esta sociedad pero en su propia perspectiva […]
Entiendo por humanismo el conjunto de discursos mediante los cuales se le dice al hombre
occidental: “si bien tu no ejerces el poder, puedes sin embargo ser soberano. Aún más:
200
cuanto más renuncies a ejercer el poder y cuanto más sometido estés a lo que se te impone,
obligaciones con la lucha política se reducen a las urnas. Pero éste ciudadano tal, ideal,
hay poder sin resistencias. Con esta microfísica del poder, con esta diseminación del poder,
con estas finas fibras que atrapan desde dentro, desde la autopercepción de alguien como
ciudadano, se genera la doble sujetación del sujeto, una foránea, lo que viene de afuera, lo
que ata de afuera, y otra interior, las autoataduras urdidas por las disciplinas. Aquí
constitución de contrapoder:
Y este cerrojo puede ser atacado de dos maneras. Ya sea por un “des-sometimiento” de la
voluntad de poder (es decir por la lucha política en tanto que lucha de clase), ya sea por un
trabajo de destrucción del sujeto como pseudo soberano (es decir mediante el ataque
“cultural”: supresión de tabús, de limitaciones y de separaciones sexuales; práctica de la
existencia comunitaria; desinhibición respecto a la droga; ruptura de todas las prohibiciones
y de todas las cadenas mediante las que se reconstruye y se reconduce la individualidad
normativa)73.
El humanismo, todo ese hado que define a lo humano, como argumento de verdad, como
discurso verdadero, como iluminación del sendero, aparece también como un elemento
descubre que hay quienes están “abajo” porque unos están “arriba”. Sin embargo, ese
72
Microfísica… p36
73
Ibíd. 36-37
201
posicionamiento social brinda armas políticas no sólo para los de arriba, no sólo para la
contrapoder, es decir, un ejercicio del poder de abajo hacia arriba, ya sea revolucionario o a
por rangos de edad, menor de edad, grupo que debe ser guiado, disciplinado- es el grupo
Línea que se descubre a través del discurso proferido por dicho grupo, discurso que habla
El joven –el joven como categoría abstracta, pero también como una cualidad
propios, esta ligado al seno familiar de esta manera (un determinado tipo de joven, el joven
occidental, el hijo de la familia nuclear, no aquel joven que no lo es, es decir, que aun al
caer dentro del rango de edad que define al joven, su calidad de joven está “diluida” por sus
constituyen un simple y llano universo poblacional definido por los años de vida. “Los
relaciones y de interacciones sociales, es decir, no existen al margen del resto social […]
los jóvenes en tanto sujeto social, constituyen un universo social cambiante y discontinuo,
202
concretos llevan a cabo a partir de la interiorización diferenciada de los esquemas de
sujetación, “…son tres las condiciones constitutivas centrales desde las que se ha
jurídico, los jóvenes han sido definidos en términos generales como sujetos pasivos que se
clasifican en función de las competencias y atributos que una sociedad particular considera
deseables en las generaciones de relevo, para darle continuidad al modelo asumido […] Es
en el ámbito de los significados. Los bienes y los productos culturales en donde el sujeto
diferenciados y desiguales”75. Es decir, existe una doble sujetación: por un lado las técnicas
la novedad y los reflujos del poder responden con velocidad a las resistencias, se han
74
Reguillo, Rosana. Culturas juveniles. Producir la identidad: un mapa de interacciones. En Jóvenes: Revista
de estudios sobre juventud, Cuarta Época, Año 2, No. 5 Julio-diciembre, 1998. p. 13.
75
Ibíd. Pp. 13-14
203
mundo”76. Y ante las nuevas estrategias sinópticas del flujo de la red, los jóvenes se desatan
mediante estrategias de micropoder, con prácticas de reflujo y, en casos extremos (de ex-
mediante el uso espectacular de dichas verdades. Desfase que es una doble vía de
conocimientos y valores de una sociedad. En tal sentido, la novedad que comportan las
culturas juveniles para la vida social, estriba no en sus prácticas más o menos irruptivas o
planeta. Si el palimpsesto ha sido una figura clave para interpretar los procesos de
apropiación y resistencia de las culturas populares; hoy, es la figura del hipertexto la que
las culturas juveniles. El hipertexto, más que una reescritura (como lo implica el
como de significación”77.
Por otro lado, entendiendo la heterogeneidad juvenil, lo que rompe las estrategias
biopolíticas, las prácticas juveniles más disruptivas, que van más al contraflujo del poder,
76
Ibíd. P. 18.
77
Ibíd.
204
exclusión tanto de las técnicas disciplinarias de trabajo pedagógico secundario (escuela no,
cárcel sí) y de la posibilidad de acceso al sinóptico global (televisión sí, Internet no). “La
político-económico que no se parece en nada a lo que está escrito, a las buenas intenciones
de la política social, y frente a una realidad sensible que afrenta al digno desarrollo vital de
resistencias ante pequeños poderes, micropoderes frente a una microfísica del poder.
por las disciplinas, se utiliza el propio cuerpo, se le castiga, se ofende a la “salud pública”,
se presiona al biopoder. Éste responde con la virulencia de su posición. Lucha por su fuero,
El contragolpe del Poder siempre está listo, pues un contrapoder, al igual que un poder,
genera una respectiva resistencia, que en el caso del contrapoder, para diferenciarlo y evitar
78
Reguillo, Rossana. Violencias expandidas. Jóvenes y discurso social. En Jóvenes: Revista de Estudios sobre
Juventud. Instituto Mexicano de la Juventud. México, enero-junio 1999. p. 12.
79
Foucault, Michel. La Microfísica… Op. Cit. P. 40
205
confusiones, se designa como “contragolpe”, respuesta a lo esperado pero que surge de
forma inesperada, con atavíos no previstos. El responde, pues siempre prevé a las
resistencias, las ataca desde sí mismas, ya sea contrapunteando a los sujetos según su
ciencia medica, pero siempre dentro del marco de la verdad, de lo que es verdad, es decir,
Sin embargo, las resistencias se van “acumulando” hasta que logran revolucionar
algún punto frágil (frágil por no estar “bien resguardado” o porque desde el principio ha
sido un punto de quiebre). Estas resistencias, micropoderes que vienen desde abajo, sólo se
dispositivo descuidado del aparato del poder. Es preciso pues que las resistencias se
Aquí podríamos equiparar contrapoder con acción revolucionaria. Por un lado, esa supuesta
objetivos de futuro, esto es, de destruir y cómo destruir unas relaciones de poder
y guerrera, es una faceta de contrapoder, la más acabada y, por ende, la menos probable de
80
Ibíd. P. 42
206
encontrar en la sociedad disciplinaria y panóptica (tomando en cuenta, además, el carácter
vitales presenta una multiplicidad de rostros que le hacen irreconocible como tal cuando
logra constituirse. Por otro lado la enorme diversidad de donde viene su “fuerza” dificulta
en las relaciones de poder. Es decir, no les cuestionan, se le enfrentan, utilizan los mismos
elementos, los mismos dispositivos, amarran con las misma cuerdas, son las cadenas flojas,
violencia sin golpes, violencia que viaja en el interior de la red. La traspasa, es utilizada por
débiles y fuertes, pero con los débiles asume un matiz diferente, se puede decir, una fuerza
distinta, fuerza al fin, poder al fin, pero en otro plano de las relaciones, en otra dirección. Se
como tal, vive como tal. Es en esa sapiencia que urde sus estrategias, desde lo que pareciera
más nimio hasta lo más monstruoso, lo que afirma la anormalidad, lo que va contra la
moral, la ley, la salud o la vida pública, el biopoder. Se experimenta con las relaciones de
desencadenamiento, somero escape de la red, se aflojan las amarras y surgen los monstruos,
poder, de sentir el poder, de padecer la ausencia de poder. Esta experiencia vital, vivir la
207
vida de otra manera, la mayoría de las veces porque no hay otra, se convierte en crítica viva
al poder, vida frente al poder, vida como poder, querer vivir, seguir viviendo o vivir de otra
forma, de la forma anormal, monstruosa, la que repugna a la red que define al sujeto. El
sujeto monstruo, que vive como tal y como monstruo ejerce un micropoder es la
experiencia que molesta y cuartea los cuadrantes de la red. El sujeto monstruo es el sujeto
desujetado, que ya no se define como normal y no sólo es definido por la red sino que hay
ya una autodefinición.
normativo, la ilegalidad como forma de apropiación de una identidad (el motín ocurrido en
la tutelar de menores donde los chavos gritaban ¡Viva la delincuencia!82 Como afirmación
81
Ibíd. P. 45
82
Crónica 2005-02-22, Francisco Sandoval. “Drogadictos iniciaron motín en el Consejo Tutelar; los padres
autorizaron revisar alimentos para detectar psicotrópicos”
…reveló que tras los hechos violentos se “detectó la presencia de estupefacientes y psicotrópicos, con el
consiguiente riesgo para la salud de los jóvenes y para el manejo seguro de la institución”. Ante esta
situación, la SSPF ordenó a los nuevos directivos del Consejo un mayor cuidado en la revisión que hacen en
los alimentos que cada domingo introducen los más de mil familiares de los menores infractores, pues se
presume que a través de ellos se introducen los estupefacientes.
Aseguró que la revisión en la que se detectó la droga fue autorizada por los propios padres de familia; sin
embargo —añadió— “un grupo de jóvenes presuntamente consumidores, agredió (el domingo) a otro que
manifestó su acuerdo con la medida de prevención del consumo adoptada”.
Por tal motivo, explicó, la policía preventiva del DF y elementos de la PFP intervinieron para separar a los
jóvenes que reñían, quienes se encontraban en su mayoría armados con objetos contundentes.
Los más molestos eran los jóvenes adictos
De acuerdo con las primeras indagatorias los hechos violentos comenzaron alrededor de las 10:00 horas del
domingo. Los jóvenes trataron de resistirse a las nuevas reglas. Lo venían planeando desde hace tres días.
Fue el domingo, cuando las autoridades comenzaron a implementar medidas más severas que los menores no
resistieron.
Justo a las 8:00, hora en que iniciaba la visita, los custodios de la institución implementaron una revisión más
exhaustiva a los familiares y amigos que arribaban al Consejo. Lo anterior porque, se presumía, introducían
droga entre sus pertenencias. En las investigaciones preliminares se descubrió que desde el jueves los
menores habían amenazado con amotinarse.
208
de una identidad “negativa”, como la autodefinición de una monstruosidad propia,
elaborada por ellos desde el momento en que la asumen, aun cuando todo un saber-poder
No hay presión más directa sobre los imperativos sociales, sobre las instituciones
Huir de las cadenas que sólo aprietan pero poco o nada recompensan, allanan el camino
hacia autopercepciones que niegan o abjuran de las disciplinas. Los sujetos buscan sujetarse
con otros lazos, lazos de poder que viajan en otra dirección, un contrasentido. Se conjuntan
económicas más que desfavorables. Son marginados de los aparatos productivos y de las
vital, sino que, como refuerzo de una identidad negativa, hace de esta situación vital el eje
vista son pura estrategia de sobreviviencia, en ellas existen estrategias de poder, formas de
Supuestamente no les pareció que las autoridades tutelares advirtieran que se iba a suprimir el paso de
estupefacientes. La población que se encendió más por esta medida fue la que tiene problemas de adicción.
Por eso, se cree, estalló la bomba. Al filo del mediodía los menores adictos ya estaban desesperados. No había
drogas para consumir; todas las habían decomisado.
209
acción para ejercer poder, poder tan nimio y fugaz, discontinuo y casi imperceptible que es
un micropoder.
“elecciones” ajustadas a la condición de la que es producto: como puede verse en todos los
casos en que, después de un cambio de posición social, las condiciones en las que se ha
producido el habitus no coinciden con las condiciones en las que funciona y en las que es
posible aislar de entre ellas la propia eficacia, es el gusto, gusto de necesidad o gusto de
lujo, y no unos ingresos más o menos fuertes, el que impone las prácticas objetivamente
ajustadas a estos recursos. Es el habitus el que hace que se tenga lo que gusta porque gusta
lo que se tiene, esto es, las propiedades que de hecho resultan atribuidas en las
donde unos poseen demasiado y muchos otros sólo se poseen a sí mismos, utiliza el
derechos sociales, como un discurso eufemizante, que oculta o trata de ocultar la múltiples
83
Bourdieu, Pierre. La distinción… Op. Cit. P. 174.
210
sociedades” y no de “comunidades”, se hace referencia explicita a las relaciones de poder
que se efectúan en los diversos niveles sociales. Relaciones de poder arriba-abajo, ejercicio
entre los iguales de un mismo nivel; relaciones de poder abajo-arriba, ejercicio de poder del
El “conjunto de la sociedad” es aquello que no hay que tener en cuenta a no ser como
objetivo a destruir. Después, es necesario confiar en que no existirá nada que se parezca al
conjunto de la sociedad84.
La sociedad está unida por el fluido del poder, éste se encuentra en sus intersticios, es el
disolver ese pegamento para liberar al sujeto. Esto, a sabiendas de que si el poder es el
adhesivo social por antonomasia o el único elemento que permite el lazo social, destruir el
poder, es decir, aquello que se puede entender por “conjunto de la sociedad”, significa
eliminar su calidad de tal, sino inventar otras ataduras, imponer otros arbitrarios. Sin
marginalidad, cuando pasan de la impostura a la postura. Esto es, cuando salen del circuito
horizontal del micropoder e invaden áreas de las que están marginados, cuando buscan
ejercer su poder no hacia sus iguales sino hacia sus superiores, es decir, cuando la dirección
del ejercicio del poder es de abajo hacia arriba. Sólo ante esta direccionalidad del ejercicio
84
Foucault, Michel. (1992). Microfísica del Poder. Op. Cit, P. 46
211
de poder es cuando el contrapoder aparece con claridad y no se esconde como sucede con
Cuando los obreros de Renault cogen un capataz y lo meten bajo un coche diciéndole:
“ahora te toca a ti apretar los tornillos”, perfecto. Ejercen efectivamente un contrapoder85.
confunda esto con apologías a la violencia. En la otra sociedad, en esa hipotética sociedad
contraria donde los valores estuvieran intercambiados, grita ¡Viva el orden y el progreso!,
contra, lucha frontal. Pero este ir a la contra no es el enfrentamiento entre grupos políticos
contrarios, pues estos luchan dentro de un ring, con reglas establecidas. El ir a la contra del
sociedad. “¡Viva la delincuencia!” no sólo es un grito levantado por un joven adicto recluso
contrapoder simbólico (para evocar a Bourdieu) que está en la marginalidad y hace de ésta
una cualidad, un estilo de vida que, si bien no es elegido, es vivido y padecido y practicado
como un ir en contra. Como dice Deleuze “…cuando las gentes se ponen a hablar y a
oponen una representatividad a la falsa representatividad del poder”86, ese grito flamígero
no se representa, se pronuncia, nadie más quiere adueñárselo porque lastima. Sólo aquello
que lo pronuncian, sólo ellos lo tienen, nadie les representa, son ellos, están en frente y van
85
Ibíd. P. 78
86
Ibíd. P. 88.
212
en contra. La ilegalidad, la delincuencia es contrapoder, es la lucha contra el poder. Qué
La lucha anti-judicial es una lucha contra el poder, no creo que esto sea una lucha contra las
injusticias, contra las injusticias de la justicia, y por un mejor funcionamiento de la
institución judicial87.
van en contra. Van en contra del poder jerárquico de la propia institución familiar (cuando
esta misma relación con respecto a las estructuras sociales más elevadas, desde la escuela
más eficaz estrategia de poder, para ejercer poder en la relación abajo-arriba, la ilegalidad
más a la mano, la más evidente, pues es la más molesta, sobre todo cuando la legalidad se
expande hasta lugares insospechados, inundando parcelas cuando lo requiere, según los
desempleo y la marginalidad social, necesita invadir nuevos lugares dentro del cuerpo
social, crea un revolcadero dentro de la red que va ordenando mediante los discursos las
cualidades de los actores, ya sea como ilegales, peligrosos sociales, delincuentes o como
sus contrarios, policías especiales, especialistas con posiciones policiales, etc., “…al final
87
Ibíd.
88
Ibíd. P. 89.
213
está la cuestión del poder, de la desigualdad de los poderes, de sus luchas. Cada lucha se
turno, como instaurar un mercado informal, fuera de los cauces normativos o gritar “¡Viva
la delincuencia!” en una coyuntura social donde ésta es percibida como el principal lastre
que carga “la sociedad en su conjunto”, significa ejercer un contrapoder, sobre todo cuando
micropoder cuando su ejercicio es fugaz, apenas perceptible, muy poco durable pero
alcanza para sonrojar y llenar de espanto (otra vez el grito de guerra “¡viva la
delincuencia!”. Pues “si discursos como los de los detenidos o los de los médicos de las
prisiones son luchas, es porque confiscan por un instante al menos el poder de hablar de las
prisiones”90.
que el ejercicio del poder deja de ser constante o que en su misma constancia posibilita un
cierto “reflejo”, tenue y fugaz, que permite que quien no tiene para nada el poder ejerza una
89
Ibíd. P. 90.
90
Ibíd.
214
El micropoder y el contrapoder son específicos pues surgen de las resistencias. Si
bien el poder trae consigo su propia resistencia, ésta última nunca encuentra un replicante.
Es decir, siempre es sui generis, pues es respuesta propia, única, local, atravesada por el
contexto inmediato. Como micropoder actúa con los elementos que tiene a la mano y estos
siempre son los pertrechos de la debilidad. El débil toma el fusil más inmediato y éste
puede ser la inacción, la pasividad como estrategia. Para Foucault “es posible que ahora las
luchas que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales, regionales, discontinuas
que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con ellas, es posible que esto
derrota), esto significa que en el derrotado hay capacidad de ejercer poder, micropoder, lo
que le define es que la fuerza viene de la debilidad. Es esa posición inferior la que permite
el triunfo en una relación de micropoder, pues “si se lucha contra el poder, entonces todos
aquellos sobre los que se ejerce el poder como abuso, todos aquellos que lo reconocen
como atentado contra el poder (ilegalidad) o como desentendimiento del poder, es decir,
vivir totalmente al margen, no sólo en la ilegalidad como última opción sino como lugar de
nacimiento, incidiendo el lugar de nacimiento como marca indeleble en cada sujeto, pues se
91
Ibíd. P. 92.
92
Ibíd.
215
desentendimiento del poder, pues sólo los que no lo tienen pueden desentenderse de él,
prácticas que van de abajo hacia arriba y se hacen más visibles. El poder siempre percibe la
del poder, la red con sus líneas de disciplina y normalización elimina o utiliza para su
beneficio contrapoderes que no pueden ser destruidos. Así pasa con la delincuencia y por
eso es la criminalización.
Desde 1820 se constata que la prisión lejos de transformar a los criminales en gente
honrada, no sirve más que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en
la criminalidad. Entonces, como siempre, el mecanismo del poder ha realizado una
utilización estratégica de lo que era un inconveniente. La prisión fabrica delincuentes, pero
los delincuentes a fin de cuentas son útiles en el dominio económico y en el dominio
político. los delincuentes sirven93.
Estas estrategias de despoder se guían por la división de las clases pobres. Introducción del
miedo como elemento legitimador del ejercicio del poder policial, militar, la disciplina
sacada de sus resguardos principales (cárcel, cuartel, escuela, fábrica) llevándola a la calle.
disciplina a la calle, a los cateos, a la casa, al cuerpo mismo, revisión por rayos x, registro
93
Ibíd. 98.
216
los miembros de una misma clase social, aunque divida, la ilegalidad como contrapoder
permite una cierta construcción de la realidad, una verdad local, regional, pequeña,
unanimidad, que debe su fuerza a la dureza que lo opone a lo que le rodea; y es mediante la
aparición de este saber, de estos saberes locales de la gente, de estos saberes descalificados
desde la sapiencia con respecto a las relaciones de fuerza y a la posición social que cada
Héroe negro o criminal reconciliado, defensor del verdadero derecho o fuerza imposible de
someter, el criminal de la hojas sueltas, de las gacetillas, de los almanaques, de las
bibliotecas azules, lleva consigo, bajo la moral aparente del ejemplo que no se debe seguir,
toda una memoria de luchas y enfrentamientos. Se ha visto a condenados que después de su
muerte se convertían en una especie de santos, cuya memoria se honra y cuya tumba se
respeta. Se ha visto a condenados pasar casi por completo del lado del héroe positivo95.
traducción de los efectos del poder a un lenguaje comunicable para aquellos que los hacen
Las estrategias de despoder, como pasa con el poder, traen consigo estrategias de
Del mismo modo que se puede decir que todos tenemos algo de fascismo en la cabeza, se
puede decir que todos tenemos algo, y más profundamente, de poder en el cuerpo. Pero no
creo que se pueda concluir que el poder es la cosa mejor distribuida del mundo, si bien lo
sea en cierta medida. No se trata de una especie de distribución democrática o anárquica del
poder a través de los cuerpos. Me parece que –y ésta sería la cuarta precaución de método-
lo importante no es hacer una especie de deducción de un poder que arrancaría del centro e
intentar ver hasta dónde se prolonga, hacia abajo, ni en qué medida se reproduce, hasta los
94
Ibíd. P. 137.
95
Foucault, Michel. Vigilar y Castigar… Op. Cit. P. 72
217
elementos más moleculares de la sociedad. Más bien se debe hacer un análisis ascendente
del poder, arrancar de los mecanismos infinitesimales, que tienen su propia historia, su
propio trayecto, su propia técnica y táctica, y ver después como estos mecanismos de poder
han sido y todavía están investidos, colonizados, utilizados, doblegados, transformados,
desplazados, extendidos, etc., por mecanismos más generales y por formas de dominación
global. No es la dominación global la que se pluraliza y repercute hacia abajo; pienso que
hay que analizar la manera cómo los efectos, las técnicas, los procedimientos de poder
funcionan en los niveles más bajos, mostrar cómo estos procedimientos se desplazan, se
extienden, se modifican, pero sobre todo cómo son investidos y anexionados por fenómenos
más globales y cómo poderes más generales o beneficios económicos pueden insertarse en
el juego de estas tecnologías al mismo tiempo relativamente autónomas e infinitesimales del
poder96.
Los micropoderes foucoltianos, tal como se los explica, son esas estructuras de poder que
se van desarrollando por lo bajo –tal como lo expone en la Verdad y la formas jurídicas- y
son asumidos ya sea por el Estado o son colonizados debido a las formas sociales que van
ganando terreno en las relaciones políticas, como pasa con la burguesía sobreponiéndose a
poder, nuevas tecnologías que permiten economizar los recursos para un ejercicio de poder
que permita una dominación-gobierno positiva. El micropoder que propongo tiene que ver
más con esa primigenia ejercitación de poderes realizada en los estratos más bajos, en los
estratos donde “sabemos” que no hay poder, donde “sabemos” que no está el poder, pero,
ante esa circulación del poder por los cuerpos y sabiendo que todos tenemos algo de poder,
es decir, todos ejercemos poder, ya sea al alinearnos a las formas insertas en los cuerpos,
imponiéndose a lo establecido, como sucede con las culturas juveniles que pretenden ser
“contraculturales” o como sucede con relaciones de poder más organizadas, más como
contrapoder que atacan varios puntos de la red del poder, como sucede con el comercio-
96
Foucault, Michel. La Microfísica… Op. Cit. Pp. 152-153.
218
a la policía y establece nuevas relaciones de solidaridad-organización que se rodean con
esos “contras” con el único fin de subsistir pero acopiando un gran nivel de fuerza y
Pero la paradoja es: si el poder, con esas estrategias de despoder que lanza, esa red
inteligente que penetra para sujetar desde dentro mientras atrapa desde fuera. Aun así, aun
con toda esta tecnología y esta economía que le hace tan eficaz, viene con sus respectivas
resistencias, es decir, por más efectivo que sea nunca podrá eliminar las resistencias. Cómo,
El poder es relaciones de fuerzas y en las relaciones las fuerzas que se enfrentan toman sus
nutrientes, esgrimen sus estrategias de lo que tienen más a la mano. Un vencedor impone
una verdad, impone un arbitrario cultural y ejerce un poder simbólico que le permite
enfrentamiento lo que configura intersticios, pequeños espacios desde donde salen líneas de
El poder en la vigilancia jerarquizada de las disciplinas no se tiene como se tiene una cosa,
no de transmite como una propiedad; funciona como una maquinaria. Y si es cierto que su
organización piramidal le da un “jefe”, es el aparato entero el que produce poder y
distribuye los individuos en ese campo permanente y continuo. Lo cual permite al poder
disciplinario ser a la vez absolutamente indiscreto, ya que está por doquier y siempre alerta,
no deja en principio ninguna zona de sombra y controla sin cesar a aquellos mismos que
están encargados de controlarlo; y absolutamente “discreto”, ya que funciona
permanentemente y en buena parte en silencio. La disciplina hace “marchar” un poder
relacional que se sostiene a sí mismo por sus propios mecanismos y que sustituye la
resonancia de las manifestaciones por el juego ininterrumpido de miradas calculadas.
Gracias a las técnicas de vigilancia, la “física” del poder, el dominio sobre el cuerpo se
efectúan de acuerdo con las leyes de la óptica y la mecánica, de acuerdo con todo un juego
de espacios, de líneas, de pantallas, de haces, de grados, y sin recurrir, en principio al
menos, al exceso, a la fuerza, a la violencia. Poder que es en apariencia tanto menos
“corporal” cuanto que es más sabiamente “físico”97.
97
Foucault, Michel. Vigilar y Castigar… Op. Cit. P. 182.
219
En el entramado del poder, en el exacto sitio del cuadrante que se ocupa en la red
inteligente, aun en el más cerrado de los lanzamientos, existe un espacio que escapa al
poder, no como ausencia de relaciones de fuerza, no como desvinculación social, sino más
imposibilidad de ser pasado por el tamiz de los saberes científicos (ciencias sociales). Esta
religiones. Los lazos sociales son solubles pues la muerte es lo más factible en un sentido
más que natural, es decir, no hay seguridad vital. El lumpen corta los hilos de la red gracias
No existe sin duda la realidad sociológica de “la plebe”. Pero existe siempre alguna cosa, en
el cuerpo social, en las clases, en los grupos, en los mismos individuos que escapa de algún
modo a las relaciones de poder; algo que no es la materia primera más o menos dócil o
resistente, sino que es el movimiento centrífugo, la energía inversa, lo no apresable. “La
plebe no existe sin duda, pero hay “de la” plebe. Hay de la plebe en los cuerpos y en las
almas, en los individuos, en el proletariado, y en la burguesía, pero con una extensión, unas
formas, unas energías, unas irreductibilidades distintas. Esta parte de plebe, no es tanto lo
exterior en relación a las relaciones de poder, cuando su límite, su anverso, su contragolpe;
es lo que responde en toda ampliación del poder con un movimiento para desgajarse de él;
es pues aquello que motiva todo nuevo desarrollo de las redes del poder. La reducción de la
plebe puede hacerse de tres formas: por su sometimiento efectivo, por su utilización como
plebe (cf. el ejemplo de la delincuencia en el siglo XIX), o cuando ella se inmoviliza a sí
misma en función de una estrategia de resistencia. Partir de este punto de vista de la plebe,
como anverso y límite del poder, es en consecuencia indispensable para hacer el análisis de
sus dispositivos; a partir de aquí puede comprenderse su funcionamiento y sus desarrollos.
No creo que esto pueda confundirse de ninguna manera con un neopopulismo que
substantificaría la plebe o con un neoliberalismo que cantaría sus derechos primitivos98.
mayor vulnerabilidad ante los dispositivos del poder. Primero, en efecto, no hay algo así
98 98
Foucault, Michel. La Microfísica… Op. Cit. Pp. 177.
220
como la miseria de la miseria como cuerpo objetivamente localizado, como realidad social
mensurable. No hay algo así como un lugar donde el poder esté ausente pues es en todos
los puntos del cuerpo social donde se encuentran esos tumores del despoder, cada vez
cotidiano, donde ya no hay un punto de localización del poder, pues las transnacionales
apresura el proceso de localización, pero lo hace no como simple reflejo, como puro
contraste, sino como efecto de poder, pues esa disgregación del poder económico en manos
“invisibles” deja sus efectos sólo en la localidad y es ahí donde el despoder empieza a
Que no se pueda estar “fuera del poder” no quiere decir que se está de todas formas
atrapado […] Que no existen relaciones de poder sin resistencias; que éstas son más reales y
más eficaces cuando se forman allí mismo donde se ejercen las relaciones de poder, la
resistencia al poder no tiene que venir de fuera para ser real, pero tampoco está atrapada por
ser la compatriota del poder. Existe porque está allí donde el poder esta: es pues como él,
múltiple e integrable en estrategias globales99.
La resistencia, asumida no sólo como relación de fuerza, como lucha, sino como
despoder provocada por los efectos de las relaciones de poder que instauran una situación
imponiéndose, asume formas distintas, estrategias propias del que resiste, crea dispositivos
“pobres”, “del pobre”, que no son simple respuesta sino tácticas diferentes, tácticas
que cuestionan y lo hacen sin ese afán, sino simplemente buscando persistir, comer, quizá,
99
Ibíd. P. 181.
221
pero no sólo eso, sino afirmación-reafirmación (la pandilla es una afirmación, el comercio
informal es una reafirmación, el delito es una afirmación, las luchas éticas son
gramaticalmente (spanglish, por ejemplo, calo, etc.) con efectos de poder que generan
ataca, es micropoder pero puede, y he ahí su efecto de poder más acuciante, consolidarse o
utilizada por grupos terroristas que responden al derroche de tecnología del ejercito
interferidos, localizados, se responde a la economía del poder con una economía del
micropoder).
222
2.5. Resistencias y contrapoderes
Hay en los lazos sociales un tufo penetrante a trampa, a encadenamiento. Éste aumenta su
virulencia cuando las cadenas son de terciopelo, cuando la red es tan densa que desaparece,
tersas. La red es mucho más efectiva en su afán por atrapar cuando es inteligente y esta
inteligencia le es dada por el hecho de que su carácter de trampa desaparece. Sin embargo,
la red, por más apretada que esté presenta cesiones ocasionadas por la presión, su fuerza,
esa misma fuerza que ejerce es respondida por otra fuerza. Relaciones de fuerza, una
atrapando y otra pugnando por escapar. De ahí que resulte interesante la tesis de Yann
Moulier Boutang, quien afirma que “los fugitivos fundan el mundo. El resorte real de la
historia del capitalismo es la captura sin cesar, y el recomienzo, por las cadenas (de
montaje) o por el salario, de una fuga jamás interrumpida, lejos de las plantaciones o fuera
de la «sociedad del trabajo»: la del esclavo, la del vagabundo, la del RMIsta o la de quien
223
detiene el espectáculo. Por extensión, la de las minorías indóciles a los patrones de la
mayoría”100
En cierta medida, son las divergencias radicales (de raíz, que cuestionan los
aspectos fundamentales de los vínculos sociales) las que permiten a las relaciones de poder
acopla transformándose, extendiendo sus redes, lanzándolas más lejos y más profundo. A
mayor huida, mayor estrategia para atrapar. El poder, al ser relaciones de fuerza, tensión de
soporta y hasta lucha. El poder tiene su cara contraria siempre frente a él, siempre viene con
facultad de esconderse y de ahí obtenga su fuerza, el poder, las relaciones de fuerza que lo
engendran, estarán, a todo momento, buscando evitar fugas del campo social. Pero no sólo
el Poder es activo y productivo. Cuando Foucault identifica la facultad positiva del poder
deseado pero siempre calculado, siempre previsto. El trabajo positivo del poder es convertir
identificado con lo áspero que pretende tronar los hilos más apretados de la red. Pero, los
silencios (algo así como los discursos políticos ocultos103), los rechazos, las transgresiones
y las fugas, como resistencias, son de cuño positivo, son productivas, pues hasta el silencio
100
Yann-Moulier Boutang, El arte de la fuga. Entrevista aparecida en la revista Contrapoder, No. 6.
revistacontrapoder.net
101
Bourdieu, Pierre. (1977). La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Laia,
Barcelona.
102
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1998). El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidós, Barcelona.
103
Scott, James (2000). Los dominados y el arte de la resistencia. Era, México.
224
más obsecuente se traduce en la estrategia más inteligente en una determinada relación de
fuerzas.
magnético sólo permite los rechazos al ser ambos polos positivos, va tejiendo los lazos
rechazan algo, existe una positividad. Esta positividad no es sólo constitutiva de los sujetos,
capitalismo no se ejerce sobre una materia informe que, más o menos se le resistiría. En
social, de una sociedad dada y especifica. La fuga como golpe, como resistencia, pero
ese momento la posibilidad más productiva, pues su aspereza es tal que logra reventar los
también desde la manera en que se leen las fugas. La huida surge también en ese momento
en que lo positivo de los actos de resistencia se asume sin embalajes que atrapen para verlos
104
Boutang, El arte de la fuga. Op. Cit.
225
en negativo, “se trata entonces de leer el capital en los movimientos del trabajo, antes que
de leer el trabajo en los intersticios de un capital que todo lo definiría (la racionalidad, la
norma, las grandes transformaciones) y no dejaría lugar más que a la contestación del
la fuga de los cuadrantes establecidos por la red. Fuga de los cuadrantes de racionalidad,
positiva-creativa que pierda la imagen en negativo desde la pluma de los analistas sociales.
red, existe la posibilidad de la resistencia porque ésta no es simple reflejo, simple polo
negativo del poder sino que es fuerza, una fuerza relacionada con otra y no resultado del
ejercicio de una fuerza sobre algo simplemente débil. Esto no significa que no haya vencido
libertad, por diluir las cadenas y forjar unas nuevas. Es decir, el triunfo maquillado con la
como eliminación incuestionable de lazos o vínculos que atrapan, que establecen lo social o
la sociedad. Cada triunfo supone sujetación, un cambio en las relaciones de fuerza en la que
ambos bandos quedan sujetados, encadenados entre sí, pues el flujo del poder es un reflujo,
una ida y vuelta que conecta y genera estructuras sociales más o menos fuertes, más o
reflujo del poder, en ese ir y venir que desgasta los lazos sociales, pues siempre es
226
desgastante, siempre es enfrentamiento, siempre es relaciones de fuerza. Así, liberarse,
sistema social imperante, pues, como reza el marxismo, el germen de la destrucción de una
forma social está en ésta misma. Y las concesiones o reivindicaciones ganadas gracias a las
resistencias no son del todo liberación, aunque sí destrucción de ciertos cánones sociales
anteriores, de manera tal que “el salario sería una astucia del capitalismo, no para liberar a
los esclavos, sino para impedir su fuga. En otros términos: el capitalismo no ha instituido
de golpe el mercado libre del trabajo, sino que antes ha inventado el mercado de la
marcha.”105
estructuración de los vínculos sociales, es decir, esa existencia calculada de las resistencias
es el blanco de las logísticas del poder. Hay una topografía del terreno de las resistencias,
ministerios que trabajan para evitar una aspereza imparable. El sistema establece estrategias
del sistema, sino que estas estrategias son interiorizadas en el sujeto, sujetan desde dentro,
es la red lanzada hacia dentro y desde dentro, pues es mediante la liberación, concesión de
105
Ibíd.
227
estrategias empresariales (empoderamiento). Lo mismo el capitalismo puede utilizar la
flexible, puede utilizar los mercados cerrados con altos aranceles o el mercado libre.
Dependiendo de los peligros puede utilizar distintos mecanismos, haciendo una gestión
pichicata de la “libertad”.
Esta sociedad de “hermanos” que se prohíben los frutos del crimen y se pasan todo el
tiempo necesario para interiorizarlo. Pero se no previene: la sociedad de “hermanos” es
desapacible, inestable y peligrosa, debe preparar el reencuentro de un equivalente de la
autoridad parental, debe hacernos pasar al otro polo. De acuerdo con una sugestión de
Freud, la sociedad americana, la sociedad industrial con gestión anónima y desaparición del
personal, etc., nos es presentada como una resurrección de la “sociedad sin padres”.106
orfandad. Ya no hay padre a quien asesinar, los nombres de hombres son sustituidos por
desesperación de los sin nombre, sin tierra, sin trabajo, etc. La furia se dirige a un horizonte
donde no se sabe quien escuchara o se sabe que nadie responderá. “No más patrones para
106
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. P. 86.
228
secuestrar, o a quienes golpear los mecanismos se han vuelto invisibles, están dentro de la
sociedad”107.
horizontalidad es la regla. Ahí, las mayorías son lo más cercano a una autoridad paternal,
autoridad deforme, sin altura, más parecida a una planicie donde lo apropiado es agacharse
para mirar bien. Ese demos es capaz de organizarse para cambiar las cosas. Podrá
ciudadano es el sujeto sujetado firmemente por la red. Es el sujeto ametrallado por el flujo
y el reflujo del poder. Por el ciudadano pasan todas las relaciones de poder y la confusión
perenne sobre ¿quién tiene el poder? Porque el supuesto supremo es que en democracia es
el ciudadano quien tiene el poder, aunque éste sea delegado. En “la abstracción del
otra cara del trabajador servil. A falta de esta ética de la diversidad, tenemos el quid pro
idea de ciudadano es parte de la estrategia, es la fuerza que cierra más la red, pues el
107
Boutang, El arte de la fuga. Op. Cit.
108
Ibíd.
229
De ahí que las tácticas democráticas sirvan a la parte poderosa de las relaciones de
ciudadanía (el voto, por ejemplo) es posible cambiar una situación política insoportable. Sin
embargo, las capacidades de transformación del proyecto democrático son de poco alcance
gran escala, sus enemigos aparecen por todos lados tomando como bandera y dedo
democráticas supone que la mayoría cambiará las cosas al establecer un gran consenso. Sin
contrarias al poder. Elementos que están fuera del flujo normal del poder, siendo en el
reflujo donde se podrá generar la fuerza que desgaste los conductos por donde circula el
sino desde la oposición de un contrapoder consistente, y para que se logre una consistencia
lo suficientemente importante como para taponar los conductos del poder y provocar en el
ponen el Estado ante todo, que van con retraso en el asunto del control, no sólo no son de
Por otra parte, dentro del imaginario democrático, la figura del intelectual, donde
éste es orgánico, es decir, decididamente afiliado al flujo del poder, sin ser lo
suficientemente consistente como para generar un contraflujo, aislado del llanto y del
109
Ibíd.
230
hambre, significa, la mayoría de las veces, en el ambiente democrático, una figura poco
político, táctica y estrategia enfrentada a las resistencias, pues el análisis social puramente
anormalizadoras de situaciones sociales de resistencia que escapan, que son líneas de fuga
de la normalización ciudadano-democrática. .
la derrota.
nota ahí donde la fuga es realizada ante la inminencia de dolores más agudos, de hambres
más abrasadoras “de las gentes que huyen antes de que se les enmierde demasiado, y que, al
interacción, diez veces más prometedoras que este espacio de orden, que no es ni tan
Es, para utilizar el término de James Scott, mediante una infrapolítica, mediante la
fuerza desorganizada de los fondos de lo social, desde lo más bajo, donde se habla y actúa
110
Ibíd.
231
En tal sentido, una resistencia que genere un contrapoder no tenderá a la lucha por
diseño institucional. Podría pensarse en una deconstrucción de las instituciones urgida por
violación de una normatividad que no cabe en una realidad lacerante para unos y exquisita
para los menos. El contrapoder no sólo se ejerce al margen del Estado, no sólo es su
Para el contrapoder lo otro está tanto en el Estado como en las instituciones sociales
fragilizadas por su inoperancia o por su operar sesgado hacia arriba. La infrapolítica del
cualquier espacio posible, desde el terreno de la lucha por objetivos claros (salarios, trabajo,
232
comida, etc.) hasta terrenos infrapolíticos que para miradas ortodoxas, terriblemente
dispositivo que decide el camino y lo indica, que surgen como explosión y no como
111
eclosión. Crecen desmedidos y mueren por su desmesura. Colectivos rizomáticos .
Rizomas ininteligibles por la normalidad. Ilegibles por la mirada molar, endurecida, arbórea
establecida por las relaciones de fuerza imperantes. Colectivos rizomáticos que son puntos
pero que también es característica de lo desviado, lo asesino, aquello que destruye sin
objetivo político claro, aquello que es más rizomático al ser más explosivo, pues es más
político, lo que le vincula más con la idea de una infrapolítica pérfida, destructiva pero a la
vez productiva de relaciones de fuerza de un cuño inasible, por tanto positiva en cuanto
negatriz de los social, verdadero contrapoder en cuanto camino “falaz”, según lo normal. La
113
multitud de Hardt y Negri se enfrenta al Imperio, la multiplicidad explosiva de los
111
Deleuze y Guattari. Rizoma.
112
Hardt y Negri. Imperio. Paidós.
113
Hardt y Negri. Multitud. Debate.
233
colectivos rizomáticos desviados, anormales, delincuenciales, se enfrentan al poder, son
del poder estatal, del poder político, un poder social enfrentado al poder del Estado. Un
contrapoder en sí, con un enemigo específico aunque incorpóreo. Por su parte, los
En la lógica del flujo del poder, pensar, como John Holloway, en abandonar la idea
de tomar el poder, implica permanecer, en cierto sentido, bajo la noción del poder como
algo susceptible de ser guardado. El paso de la toma del poder a la imagen del antipoder,
algo así como una antimateria capaz de ocasionar la desaparición del poder ante el
enfrentamiento es entender el poder como algo que puede ser, de todas formas, tomado. Si
bien, el antipoder es una critica a las concepciones revolucionarias de la “toma del Estado”,
considerado como poder construido al margen del Estado. Vaya, el poder no es algo que se
Lo mismo pasa con el contrapoder. Puede ser colonizado por el Estado e incluso fomentado
y generado por, aunque en este caso sucedería lo que aquí entendemos como
del poder y de dónde surgen los contraflujos, sean o no lo suficientemente potenciales para
desestabilizar el flujo. Entendamos el poder como un flujo inasible pero que pasa por todos,
tanto como ejercicio como ejercido sobre cada uno. El poder fluye y ese flujo definido,
234
terso y espeso es cuestionado por contraflujos, contrapoderes que pretenden desestabilizar
la forma y la función del flujo. El que alguien nuevo tome el Estado no significa,
precisamente, un contraflujo, sino que el flujo del poder será mantenido por un nuevo
nombre, una nominación distinta, sobre todo en un ambiente democrático, pero igual
después de una revolución, pues la forma molar, vertical y arbórea se mantendrá. Así
contraflujos.
imaginar un ejercicio de micropoder desde abajo que no busque la toma del Estado,
campo mejor donde las relaciones de fuerza permitan una sociedad más horizontal.
relación de fuerzas, ahí donde sus efectos son más sensibles y visibles. El campo de batalla
se da en la cotidianidad y las armas son los micropoderes, tanto aquello de los dispositivos
mecanismos de poder que operan en la zona baja, los efectos más sensibles del ejercicio del
poder mediante los dispositivos no emparentados con los aparatos del Estado, pero que
determinado sistema social. Es decir, de nada sirve tomar el poder estatal, ni socializar la
se le obliga a redirigirse, quiero decir, sino se provoca el contraflujo del poder mediante las
235
resistencias, el ejercicio de micropoderes, devolviendo el golpe ahí donde el dominio se
endurece, ahí donde se evita la explosión rizomática, donde las formas de dominio son
entonces el cambio socio-político no podrá darse, sin embargo, se debe tener en cuenta que
pues éste no tiene las propiedades tales como para ser destruido. No es algo, no se toma ni
se destruye, no hay antipoder, pues de existir lo que se lograría sería la destrucción de los
lazos sociales, sería eliminar la viscosidad del fluido poder que lúbrica la coexistencia
humana.
estructuras bajo las cuales se dictan las conductas sociales. Se puede decir que el
también es una práctica que evade al habitus, es decir, práctica contraria al habitus, práctica
que no surge del habitus, que no fluye de él y se redirige hacia el habitus como un
habitus, se interiorizan estructuras de contraflujo. Esto es una batalla cotidiana, una batalla
versus sujeto desujetado, cifras estadísticas versus realidad dolorosa, escuela versus calle,
familia versus grupo de pares, Estado versus pobreza, verdad oficial versus verdad sensible,
etc.
Trabajo pedagógico contra la pedagogía de la calle, del crimen, del vicio, del
236
imaginarios político-mediáticos. La ideología del buen hombre, del ciudadano libre en
cuanto es consciente de los límites que debe cumplir. Es ahí, donde se rompe con esa
dureza donde empieza la cruenta batalla entre micropoderes. Es desde abajo, desde lo local
y localizado, sensible, donde es posible iniciar el cambio en las relaciones de fuerza, pero
como líneas de distribución del flujo. Las instituciones son los dispositivos que empapan al
cuerpo social para permitir su “funcionamiento”, para mantener lubricados los lazos
sociales. El poder es tan creativo que de la propia resistencia crea el ambiente propicio para
incorporar o proscribir.
La disciplina debe también dominar todas las fuerzas que se forman a partir de la
constitución misma de una multiplicidad organizada, debe neutralizar los efectos de
contrapoder que nacen de ella y que forman resistencia al poder que quiere dominarla:
agitaciones, revueltas, organizaciones espontáneas, coaliciones –todo lo que puede
depender de las conjunciones horizontales”115
Poder y resistencia son una misma cosa dentro de sí, cada uno está en el otro. No hay afuera
pero las fuerzas se presentan como externas. Así lo explica el mismo Foucault en “La
voluntad de saber”: “Donde hay poder hay resistencia, y no obstante (o mejor: por lo
mismo) ésta nunca está en posición de exterioridad respecto del poder. (...) Los puntos de
114
Foucault. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 34.
115
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. México, Siglo XXI. Op. Cit. P. 222
237
resistencia están presentes en todas partes dentro de la red de poder. Respecto del poder no
existe, pues, un lugar del gran Rechazo –alma de la revuelta, foco de todas las rebeliones,
ley pura del revolucionario. Pero hay varias resistencias que constituyen excepciones, casos
Pero son los radicales libres que descompondrán el cuerpo biopolítico para dar paso a otra
forma de ejercer el poder, no para destruirlo. Las resistencias no son antipoder pero sí
exterioridad con respecto al saber. Lo mismo pasa con la resistencia, ésta sabe y genera
saber, pero es un saber local, es un saber mucho más logístico, pues no pretende perdurar,
[…] saber y poder se implican directamente el uno al otro; que no existe relación de poder
sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no
constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder117.
Pero, si el poder es fluido, líquido que se distribuye mediante las líneas-hilos de la red hasta
tocar los cuerpos, y no sólo eso, sino hasta traspasarlos, atraparlos desde dentro, entonces la
rechazar la salud biopolítica del cuerpo, deformar-transformar el cuerpo pero también nacer
con el cuerpo distinto. Así, se nace resistente, pues se nace negro, se nace indio, se nace
116
Foucault, Michel (1977) Historia de la sexualidad: 1- La voluntad de saber. México, Siglo XXI. 116
117
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Op. Cit. P. 34.
238
árabe, se nace excluido, se nace mujer, se nace homosexual, se nace con un cuerpo
resistente, con un cuerpo “contra”, pues la acumulación originaria acumuló la belleza para
definir la fealdad, acumuló la blancura para definir la humanidad. Y así se somete, se auto-
colonizadores. Al definir el cuerpo los cuerpos resistentes se ciñen a un lugar social. Ya sea
la etnia, la religión, el gueto, la favela, la villa o el barrio, el cuerpo está sometido política,
forma y por la estrategia. El cuerpo dominado es libre frente a las estructuras, como lo
Siempre se puede decir que estas situaciones límite de traumatismo de guerra, de estado de
colonización, de extrema miseria social, etc., son poco propicias para la construcción del
Edipo, y que precisamente por ello por lo que favorecen un desarrollo o una explosión
psicótica. Sin embargo, nosotros sabemos bien que el problema radica en otro lugar. Pues
además de que se confiese que es preciso cierto confort de la familia burguesa para
proporcionar sujetos edipizados, siempre se rechaza la cuestión de saber lo que está
realmente cargado en las condiciones confortables de un Edipo supuesto normal o
normativo118.
La dominación del cuerpo, autodominación o delegación del domino al dominado para que
éste se domine a sí mismo ya atrapado por la red sólo puede ser atacada, resistida por los
autodominados, la red está férreamente apretada ahí. Aquí sucede otro tipo de reflujo del
poder, un reflujo que no desgasta con velocidad, pero sí va corroyendo las líneas de
distribución del fluido poder. Aquí el poder viaja en los cuerpos dominantes dominándolos.
aceptado y fomentado. Ahí el cuerpo está totalmente dominado. Es sólo del otro lado, es
sólo desde abajo que los cuerpos fisonómicamente son resistencias. Monstruosidades que
118
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. Pp. 102-103. El remarcado es mío.
239
se enfrentan al cuerpo dominante. Del lado infra las estructuras no entran del todo, son
clavos mal clavados que molestan, agreden a los dominados. Hay locura ahí, fealdad,
monstruosidad, resistencia. “Debería decirse de pasada que esas estrategias pueden ser
Es la autodominación del cuerpo o el cuerpo autodominado una economía del poder que
permite su transmisión hacia todos los sectores del cuerpo social. El poder fluye
masivamente a través de la microporosidad de los social. Llega hasta los más bajo y de ahí
vuelve a fluir hacia arriba. La velocidad con la que regrese depende de las resistencias, es
micropoderes, dispositivos-líneas que transmiten al todo social lo que “debe ser normal”,
las resistencias se hacen cada vez más locales, cada vez más micro y el campo de batalla se
119
Bourdieu, Pierre.(2000). Poder, derecho y clases sociales. Bilbao, Desclée. 109.
120
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Op. Cit. P. 107.
240
industria, descuideros, encubridores, revendedores- se había manifestado muy persistente:
la resistencia al rastreo policiaco, la persecución de los soplones, los ataque a la ronda o a
los inspectores lo atestiguaban. Ahora bien, era la ruptura de esta solidaridad lo que se
estaba convirtiendo en el objetivo de la represión penal y policíaca. Y he aquí que la
ceremonia de los suplicios, de esa fiesta insegura de una violencia instantáneamente
reversible, era de donde se corría el riesgo de que saliera fortalecida dicha solidaridad
mucho más que el poder soberano. Y los reformadores de los siglos XVIII y XIX no
olvidarían que las ejecuciones, a fin de cuentas, no atemorizaban, simplemente, al pueblo.
Uno de sus primeros clamores fue para pedir que se suprimieran121.
esta codo a codo con otro espectador sino en el sofá frente al televisor, confort burgués,
oasis mentiroso de tranquilidad. Se enemista a los resistentes frontales con los resistentes
corporales. El asesino negro sólo es negro, pero es más asesino que negro, el traficante
latino sólo es latino pero es más traficante que latino, y así hasta descubrir que las llamadas
minorías étnicas tienden al crimen, pero es el crimen lo que, legalmente, se castiga, aunque
121
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar: Op. Cit. P. 68.
241
2.5.1 Contrapoder
los círculos académicos y políticos no formales es la ofrecida por Hardt y Negri en Imperio
y en Multitud, así como en diversos artículos aclaratorios. Nos dice Negri que “cuando se
mayor importancia pues, si asumimos la resistencia como un efecto del micropoder infra y
operación del contraflujo del poder donde se bloquean las líneas de flujo del poder y se
infrapolítica alejada del poder político que permite acciones disruptivas e eruptivas. La
resistencia es local, es el flujo del poder chocando con lo bajo. Al chocar este flujo los
social y del sujeto. Micro lazos que sujetan al sujeto. Es decir, el poder fluye y en es fluir se
convierte en finos hilos que van enlazando y lazando a los sujetos. Pero cada línea
encuentra su resistencia. Esta resistencia puede continuar con el flujo del poder o puede
122
Negri, Toni. Guías: cinco lecciones en torno a Imperio. Paidós
242
producir un contraflujo. “la resistencia en la vida cotidiana [se] está ejerciendo. En las
comunicación social, contra los valores y los sistemas que encierran al lenguaje en la
también creativamente, con el mando, en casi todos los niveles de la existencia social
vivida”123. En la interacción, las resistencias se conectan con el flujo del poder. Aun como
resistencias permiten que las relaciones de fuerza continúen en el mismo sentido. Como un
la resistencia, en cuanto tal, en sociedades muy complejas como son las posmodernas,
puede dar puntadas sin hilo; o peor: ser manipulada dentro de operaciones de circulación
sistémicas que sólo la recomposición de un punto de vista global del contrapoder puede
interrumpir. De esta forma la tensión insurreccional, mas allá de lo generosa que pueda ser,
puede transformarse en inútil o, inclusive, en dañina. Si no es proporcional a la
potencialidad de las masas, la misma corre el riesgo, entonces, de naufragar en el pantano
del terrorismo cuando su incidencia no haya devenido (por medio de fases precedentes de
resistencia) masiva, y su imaginación constituyente no sea ya hegemónica.124
define con relación a conceptos dominantes. Se define y redefine en el flujo del poder, en el
empapado por el fluido poder. “El deseo está en todo lugar donde algo fluye y corre,
refuerza con esta resistencia que dialoga. El deseo está dirigido, guiado y su camino está
123
Ibíd.
124
Ibíd.
125 125
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. Pp.110.
243
marcado por los dispositivos del poder. Las resistencia son utilizadas por el poder para
La catexis126 revolucionaria inconsciente es tal que el deseo, aun en su propio modo, recorta
el interés de las clases dominadas, explotadas, y hace correr flujos capaces a la vez de todas
las segregaciones y sus aplicaciones edípicas, capaces de alucinar la historia, delirar las
razas y abrazar los continentes. No, no soy de los vuestros, soy el exterior y el
desterritorializado, “soy de raza inferior desde toda la eternidad… soy una bestia, un
negro”127.
contraflujos, líneas de fuga con su máquina de guerra, los dominantes, los vencedores,
es parte integral del mecanismo de tratamiento de residuos que a veces se pone en marcha
cuando los pobres ya no son útiles como un “ejercito de reserva” y se han convertido en
126
La energía psíquica, catexis, procesándose como fuerza ejecutiva, resulta formidable.
Las reservas de inteligencia son las diversas partes del Ser y se denominan catexis ligada o energía psíquica
en estado potencial y estático.
La catexis ligada nos orienta en el trabajo relacionado con la desintegración del ego y la liberación de la
mente.
La catexis ligada, contenida en la mente, nos guía en el trabajo relacionado con la psicología revolucionaria y
con la revolución integral.
Los valores del Ser constituyen la catexis ligada.
Sólo la catexis ligada puede liberar a la mente mediante la desintegración de los elementos psíquicos
indeseables que han sido segregados mediante el análisis estructural y transaccional.
Catexis ligada es diferente a catexis suelta, puesto que ésta es la energía psíquica que utiliza el ego para
dominar la mente y el cuerpo para su manifestación.
Hay que permitir que la catexis ligada, que es energía psíquica dinámica, sea la que dirija nuestra existencia.
Hay que trabajar psicológicamente para que la catexis ligada entre en actividad y domine, y gobierne a la
catexis libre, que es la energía del cuerpo y que lastimosamente, siempre ha sido dominada por la catexis
suelta que es el ego.
www.samaelgnosis.net/libros/htm/revolucion_dialectica/capitulo_28.htm -
127
Deleuze y Guattari. Anti-Edipo. Pp. 111.
244
consumidores fallidos y por tanto también inútiles”128. Y no sólo aislamiento, sino que, al
“liberarse” del lazo intersubjetivo lanzado entre los más próximos. Al “liberarse” se ven
Pero cuando la resistencia es creativa impone diques al flujo del poder y provoca
las líneas de la red inteligente. Ésta busca establecer un diálogo al imponer una forma
univoca para definir las cosas, es decir, se ejerce un poder-saber específico a manera de
sociales”. “políticas sociales”, “agentes sociales”, “curación del tejido social distendido”,
resistencia creativa, aquella que responde con contrasentidos creado desde sí y para sí,
aquella que muta al momento de que es bombardeada por los sentidos ofrecidos por el
128
Bauman, Zigmunt. Comunidad. Op. Cit. P. 142.
129
Ibíd. P. 144.
245
Poder (político, social, económico, moral, etc.) e impone escudos de contrasentido, motiva
puede ser utilizada para la creación de verdades ad hoc. Esto porque se produce un
aislamiento, una sensación de desahucio para los contingentes creativos, “ya no pueden ser
violenta, asesina. La búsqueda del dialogo torna en griterío colérico. La resistencia creativa
puede, entonces, preferir el diálogo, la conexión o hacerse más creativa: inventar violencias
más terribles, hacer del contraflujo algo más explosivo, explosiones en las uniones de las
gritos. Visibilidad. Contraflujo explosivo. Se revienta la red en la parte más débil, en las
coyunturas:
La red inteligente, como se expuso en el capítulo anterior, atrapa en dos vías: por fuera y
por dentro. Se dirige el deseo, se le ubica en unas estructuras que sujetan al sujeto atándolo
doblemente. Las resistencias creativas crean territorios inéditos y lenguajes no dichos antes.
130
Negri, Toni. Guías: cinco lecciones en torno a Imperio. Paidós
246
creativo o, mejor dicho, siempre creativo, busca reterritorializar, interviene con sus agentes
una voluntad de saber por parte del poder. Voluntad de saber que interviene en el cuerpo
social y le sobrecodifica para salvaguardar las coyunturas de la red atacadas. El flujo del
Pero volvamos ahora a la cuestión desde la que arrancamos, o sea a la posibilidad que el
poder tenía de reterritorializar (y por ello de mantener en un espacio cerrado y,
eventualmente, de neutralizar) a la fuerza del contrapoder, cuando éste no se presenta en la
plena articulación de sus funciones y dislocaciones. La cuestión, a nuestro entender, es del
todo comprensible: ni la resistencia, ni las actividades insurreccionales, ni la potencia
constituyente, de hecho, podrán evitar maniobras de recuperación y castración si no se
desarrollan en un dispositivo estratégico131.
dispositivo creado según los cánones establecidos por el poder-saber. De nada sirve
contraponer justicia versus justicia, pues se estaría construyendo el dispositivo desde las
ordenanzas de los dispositivos del poder. Es decir, no se puede romper la red con otras red,
sino con bombas bien localizadas, que ataque las coyunturas. No hay derecho, sino
mismo con la justicia, ya sea social o sean derechos humanos. Es preciso romper con la
Edipo: paralogismo double bind, del doble atolladero (o mejor valdría traducirlo […]
131
Ibíd.
247
“doble presa”, como una llave de catch, para así mostrar el tratamiento al que se obliga al
inconsciente cuando se ata en los dos cabos, no dejándole más posibilidad que la de
responder Edipo, recitar Edipo, en la enfermedad como en la salud, en sus crisis como en su
lo hace girar en el vacío)”, no es factible romper los amarres de la red utilizando la misma
red. Por eso los actos de desterritorialización (evadirse de los continentes, los racismos, las
estratégico”.
Del poder estatal, pero también del poder del mercado. esta defensa se constituye gracias a
contrapoderes capaces de contener los efectos del flujo del poder. Pero, a fin de cuentas,
estos derechos adquiridos son, al mismo tiempo, espacios cedidos, es decir, son también
estrategia del poder. Son reflujo, van y vienen, sirven en ambos sentidos, pues, por un lado,
permiten un margen de existencia digna a los más débiles y vulnerables de la sociedad, pero
consigue que los intereses de los despoderosos emerjan. No obstante, los intereses de los
248
despoderosos significa la obnubilación de las relaciones de fuerza. Ésta sólo es “tocada”
Cuando los derechos son cedidos como acto de magnanimidad, es decir, cuando un
poder es mucho más evidente. La práctica del derecho por parte de los “beneficiarios”
Aceptar los derechos, cuando no son triunfos de los despoderosos, cuando son
cesiones del poder (aun cuando sea el simple “poder” de sobrevivir al hambre o al frío) no
es resistencia sino sometimiento. Por otro lado, luchar por nuevos derechos o por mantener
poder. Son contraflujo que es potencialmente corrosivo para la red. Cuando los
estratégicos, tanto como derechos escritos como objetivos de la lucha. El problema está en
Hay, por otra parte, una gran tradición del poder capitalista que garantiza su eficacia en la
reabsorción y neutralización del contrapoder: es la tradición de la constitucionalidad. La
reabsorción del contrapoder, de hecho, se transforma en la constitucionalidad posible
porque resistencia, insurrección y poder constituyente son reducidos de esta forma a
simples pretensiones jurídicas y, así configurados, como elementos dialécticos, partícipes
de la síntesis democrática del sistema. En la constitucionalidad, el contrapoder es
249
territorializado, encerrado en un espacio ya organizado por un principio único de mando, o
sea, de explotación y jerarquía.
De ahí que el contrapoder se constituya como tal cuando surge un poder constituyente: “El
constituyente da forma a esta expresión (acumula la potencia de masas del trabajo vivo en
una arma que destruye las formas de vida del enemigo, el poder constituyente es la fuerza
que organiza positivamente nuevas formas de vida, y de felicidad de las masas”. El poder
instituciones sociales que dan forma visible y sensible a las relaciones de fuerza imperante.
La idea de poder constituyente, como gestación de otra forma, de otra arena donde se
contraflujo de poder a velocidad constante, no importa del todo si es rápida o lenta (los
cambios del poder social siempre son lentos, pues ni las revoluciones desgarran la red, ésta
250
del poder. La descodificación y desterritorialización son elementos imprescindibles para la
puede decir que los contrapoderes no buscan, sino que crean, destruyen desde lo bajo y
Aun cuando se avizora que “la resistencia tiene -en el proceso general del
trabajo difícil, un escarbar continuo, una puesta en crisis de cada una de las relaciones y de
elementos de ruptura en la estructura global del sistema; esta es una tarea de la resistencia.
Cuanto más masiva, más eficaz será la obra de destrucción, de vaciamiento de significado
fin/objetivo central es, de todas maneras, útil: ella, de hecho, puede impedir al poder
constituido reparar los daños que la resistencia determina -y continúa determinando- sobre
su estructura. El frente enemigo es, de esta manera, dañado aún más)”. Aun así se presume
de la búsqueda por un nuevo mundo, por una nueva sociedad. Me parece demasiado
utópica, por decir lo menos, esta idea y, por ello, un obstáculo para averiguar más de los
contrapoderes. Si bien las resistencias “desestructuran”, minan las estructuras, las van
251
transformación social ni una búsqueda por una vida mejor. La resistencia está en el flujo del
Descodifica al salir de los valores sociales, morales, políticos y económicos ofertados por
vida, “la vida es una mierda” y es ahí donde se empuerca todo lo social, donde las
ordenanzas y los valores son trocados por una infamia vitalista, por la sobrevivencia, por la
insurrección. Hay, sí, un enemigo. Este enemigo no es el Estado, pues éste es inasible. La
red, ataca en micro, en la base, es micropoder en cuanto es ejercicio de poder desde abajo.
Y no es preciso que necesite la búsqueda de un mundo feliz, de un mundo donde “se mande
obedeciendo”.
Ahora aparece el contragobierno. Éste sólo puede ser tal cuando es contrajusticia. La critica
132
Ibíd.
252
en el flujo del poder. Aun el calificativo de “popular” no le permite ser contrapoder pues
formas no necesariamente busca “la felicidad perdida”. La nuevas creaciones pueden ser
terriblemente más horrorosas a las ya existentes. Esto porque quienes operan el contraflujo
Para decirlo en términos aún más claros: es necesario que la actividad de contrapoder no
tenga como objetivo la sustitución del poder existente. Ella debe proponer, al contrario,
formas y expresiones distintas de libertad de las masas. Si nosotros queremos definir el
contrapoder, dentro y contra las actuales formas postmodernas de poder, debemos insistir de
manera continua y fuerte en el hecho de que, por medio del contrapoder, nosotros no
queremos conquistar y hacernos del viejo poder sino desarrollar una nueva potencia de vida,
de organización y de producción. El contrapoder no conoce ni telos ni aufhebung: no repite
el desarrollo de esencias preconcebidas, sino que simplemente vive y produce vida133.
buscan la vida. Es en la muerte, la muerte de lo anterior, la muerte del flujo, que los fluidos
muerte.
Así, las palabras de Negri tratan de exiliar del contrapoder la acción fundadora y
133
Ibíd.
253
la resistencia las redes del saber y del accionar "comunes", en contra de la privatización del
Significa construir lenguajes comunes en los que la alternativa, de una vida libre y de la
algo que jamás se halla. En algo de belleza y bondad puras, cuando lo que se opone en el
flujo del poder está también, y quizá de manera más explosiva, en esas resistencias
contraflujo.
logra ocultar la manera en que se dan las relaciones de fuerza. Es decir, en la medida en que
se ejerce un poder simbólico, en la medida en que el flujo de poder circula sobre y dentro
“Todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significados e
imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia
fuerza”135. Hay aquí una certeza sobre el ocultamiento del poder, sobre la fórmula de su
ejercicio, de su operación social. Relaciones de fuerza que están ocultas por otras relaciones
de fuerza donde lo que entra en combate son otros pertrechos, otras armas, donde el campo
134
Ibíd.
135
Bourdieu, Pierre. (1977). La reproducción. Op. Cit. P. 44.
254
La política no es lo que determina en última instancia ( o lo que sobredetermina) las
relaciones elementales y por naturaleza “neutras”. Toda relación de fuerza implica en todo
momento una relación de poder (que es en cierto modo su forma momentánea) y cada
relación de poder reenvía, como a su efecto, pero también como a su condición de
posibilidad, a un campo político del que forma parte. Decir que “todo es político” quiere
decir esta omnipresencia de las relaciones de fuerza y su inmanencia en un campo político;
pero además es plantearse la tarea hasta ahora esbozada de desembrollar esta madeja
indefinida. Un análisis de este tipo conviene o no diluirlo en una culpabilización de tipo
individual (como la que se ha practicado sobre todo hace algunas decenas de años, en el
existencialismo de autoflagelación: todos somos responsables de todo, no existe una
injusticia en el mundo de la que en el fondo no seamos cómplices), tampoco conviene
esquivarlo mediante uno de esos desplazamientos que son corrientes hoy en día: todo esto
deriva de una economía de mercado, o de la explotación capitalista, o simplemente, de esta
sociedad podrida (entonces los problemas del sexo, de la delincuencia, de la locura se
reenvían a “otra” sociedad). El análisis y la crítica políticos están en gran medida por
inventar”136.
para mantener las relaciones de fuerza tal y como están, los dispositivos del flujo del poder
únicas de enfrentamiento, como son los marcos legales-democráticos "de tal forma que
poder.
social-humano. Los propios discursos del academicismo militante desoye las realidades del
contrapoder que surge fuera de los marcos ideológicos utopistas de las transformación
136
Foucault, Michel. Microfísica del poder. Op. Cit. P. 169.
137
Hardt, Michael y Antonio Negri. (2002). Imperio. Paidós, Buenos Aires. p. 164.
255
aparición activa de poderes sometidos ejerciéndose hacia arriba, el poder de los vencidos,
que no buscan cambiar el mundo sino, llanamente, vivir en él. En la modernidad los unos
eran los dominados, los vencidos, los débiles emprendiendo una guerra contra los
los explotados se pierden en la viscosidad de ésta, la que atrapa más férreamente cuando
oculta las estructuras, medicaliza las asimetrías y legaliza las exclusiones (biopolítica en su
máxima expresión, la nuda vida, ver Agamben). El mismo sujeto resistente, creativo e
138
Atilio A. Boron Poder, "contrapoder" y "antipoder". Notas sobre un extravío teórico-político en el
pensamiento crítico contemporáneo Boron, Atilio (2003) Poder, "contrapoder" y "antipoder". Notas sobre un
extravío teórico-político en el pensamiento crítico contemporáneo. En Revista Chiapas 15, (México: ERA-
IIEc).
256
Si bien el contrapoder es acción revolucionaria, en el sentido de transformar la sociedad en
y utilizan al Estado, le interfieren. Pienso aquí en las organizaciones delictivas que no son
reflujo del poder pues, aun cuando se empalman con las instituciones estatales,
se codifican a sí mismas, siendo la sobrecodificación del flujo del poder una respuesta a la
buscan su disolución pues son locales. Los movimientos juveniles son esta forma de
contrapoder, sus resistencias e insurrecciones son contraflujos. Éstos están supeditados a las
estructuras del saber-poder que les sobrecodifica y, en un momento dado, les absorbe.
hay una que merece especial cuidado: las pandillas. En ellas la resistencia y la insurrección
257
son en extremo corrosivas. Además hay un poder constituyente local siempre activo. La
Terremoto de códigos descodificados. Violencia franca, sin utopías, sin proyectos pero aun
así poder constituyente pues organiza los deseos de los integrante. Ejercicio de contrapoder
que no se constituye en una fuerza general, global contra la sociedad, sino que ataca desde
lo micro. Micropoder pero más que eso en cuanto no sólo utiliza la debilidad como fuerza,
como estrategia.
258
Capítulo 3. La pandilla como estrategia de Micropoder y
como ejercicio de Contrapoder
3.1. La pandilla
3.1.1. La pandilla
Las relaciones sociales son relaciones de fuerza, es decir, relaciones de poder donde se
debate la posición social. Dicho simplemente, habrá quienes estén arriba y quienes estén
abajo. Vencidos y ganadores, aunque esto último es de un simplismo maniqueo, pues las
estrategias. Una logística bélica del espacio social y las relaciones sociales. La batalla se
libra en un campo superior a los meros acontecimientos vitales. Más allá de comer o morir
de hambre, la lucha enfrenta visiones sobre el mundo, sobre de sí es licito morir de hambre
o buscar la comida (claro, esto en el nivel más elemental de las necesidades humanas). Así,
lo social se fundamenta en construir una visión totalizadora y absoluta (única) del mundo.
Visión asentada en las actas universales, compartida por TODOS al ser conocida y
cuando responde a orientar las relaciones de poder. Esto debido a que tal balanceo depende
de “la balanza de poder del capital simbólico acumulado por aquellos que aspiran a
259
imponer las diferentes visiones en juego, y en la medida en que estas visiones en juego, y
en la medida en que estas visiones dominadas pueden ser constituidas y existir. Primero, se
puede postular que es tanto más probable que triunfe una acción dirigida a transformar el
mundo social cuando ésta se apoye en la realidad. Ahora bien, la visión de los dominados
percepción que usan se imponen sobre ellos por las estructuras objetivas del mundo, y así
representaciones que ofrecen una «teodicea de su privilegio». Sin embargo los dominados
tienen una autoridad práctica, un conocimiento práctico del mundo social sobre el que la
nominación puede ejercer un efecto teórico, un efecto de revelación: cuando está bien
las relaciones de poder con sus relaciones de fuerza tensan el enfrentamiento y aunque
bajeza. Mientras más vil es la derrota, mientras más derrotado, aparece una fuerza que bulle
desde lo más oscuro de la relación. La indignidad ofrece una posibilidad de maniobra en las
relaciones sociales y cuando más legítima es la posición superior en la balanza del poder
1
Bourdieu, Pierre.(2000). Poder, derecho y clases sociales. Bilbao, Desclée. pp. 127-128.
260
simbólico y más ilegítima la actitud vil del vencido, la guerra se desarrolla en el campo de
…podremos demostrar que hay una vida casi animal que recorre en profundidad las
diversas manifestaciones de la socialidad. De ahí la insistencia en la “religación”, en la
religiosidad, parte esencial del tribalismo… entiendo la potencia de la socialidad, la cual
mediante la abstención, el silencio y la astucia, se opone al Poder de lo económico-
político2.
Esta fuerza “ilegítima”, vil, es la posibilidad de ejercer un poder de bajeza contra el poder
derrota, la fuerza que se establece ahí donde la balanza de poder simbólico ha definido, sin
ambigüedades, bondad y maldad. Una fuerza que se exhala desde lo pequeño, lo nimio,
desde los despojos, desde los olvidados, desde el margen de la sociedad. Fuerza que le da la
vuelta a la definición moral del mundo, pues utiliza la incongruencia de lo simbólico frente
a lo cotidiano. Fuerza que permite el ejercicio de un poder sobre los que están arriba:
Micropoder
El micropoder, podría decirse, escapa del flujo del poder. Es residuo que opera
como reflujo, pues regresa y se enfrenta al poder superior. Si embargo, también es exterior
al flujo “normal” del poder. Se crea y recrea en el margen, ahí donde los vencidos persisten
y resisten. Según las definiciones dadas por la relación de fuerza, según la manera en que se
2
Maffesoli, Michel . El tiempo de las tribus. Op. cit. p. 45.
261
ciudadano necesario, en la cuestión ética-cívica. Mientras los dispositivos disciplinario-
dentro, delineando el carácter del individuo necesario para el desarrollo sin sobresaltos de
Esto significa que la situación de juventud es una “etapa” de espera. Los jóvenes
supone una exclusión económica y política, ser “hijo” de la exclusión y marginación (estar
al margen de la identidad de clase). La ciudadanía no les llega ni les llena, son marginados
3
Concepto éste con poca elaboración teórica e investigación empírica. Con la necesaria constatación a fin de
definirlo y descubrir si no es una manera más en que el panóptismo se ejerce desde dentro del sujeto sujetado,
es decir, como un amarre más férreo de la red inteligente, atrapando desde adentro del sujeto.
262
cultura del delito, asumir la justicia en las propias manos, experimentar con aquello que
desde la justicia más se desacredita. Allí, el discurso prohibitivo respecto de las drogas
puede ser casi una invitación4.
De tal manera que ni siquiera el concepto aglutinante «juventud» los define. Mucho menos
Ante tal extremo (existencia en el margen más alejado de las relaciones de fuerza,
los derrotados de los derrotados) los jóvenes abandonados, como “subcategoría” del
las que caben distintas formas de respuesta y actitudes frente al poder”7. Una de ellas, la
4
Hopenhayn, Martín (1999). Las drogas más allá de la droga. Un signo de los tiempos juveniles. En Jóvenes.
Revista de estudios sobre juventud. Nueva época, año 3, no.8. enero-junio 1999. México, D. F. P. 174
5
El lugar en donde se está y en donde se constituye un lugar en el mundo como territorio propio. Desde la
idea de “patria chica” hasta la de “matria”, donde la patria-ley es movilizada por la madre-territorio, es decir,
la matria.
6
La lentitud como categoría de análisis –desde las personas y la gente- es consecuencia de la falta de
perspectiva sensible y eficaz sobre la transformación social. Si el tiempo sigue siendo el mismo, es imposible
ubicar las razones del cambio.
Cisneros, Puebla César A. Posidentidad juvenil en el mundo contemporáneo. Diez ventanas para mirar lo
juvenil. En Jóvenes. Revista de estudios sobre juventud. Nueva época, año 3, no.8. enero-junio 1999. México,
D. F. P. 34.
7
Reguillo, Rosana. Culturas juveniles. Producir la identidad: un mapa de interacciones. En Jóvenes: Revista
de estudios sobre juventud, Cuarta Época, Año 2, No. 5 Julio-diciembre, 1998. p.
263
más violenta y transgresora es la pandilla, que no coagula en una idea de “cambio social”,
como podría suceder con contingentes juveniles adscritos a una ideología o utopía (ya sea
decir, mero placer de la persistencia, mediante el ejercicio de un poder localizado que es, en
poder violento, duro, fiero, que viene de la debilidad, del estatus social de estos jóvenes. De
hacia arriba, o, en todo caso, horizontal (mucho más horizontal que vertical, pues encuentra
extremo de la nacionalidad, inserta en la urbe, los coloca, en las relaciones de fuerza, con
unos recursos demasiado endebles. De esa fragilidad surge la posibilidad del micropoder o
de la pandilla como estrategia de micropoder “…para otros, no hay opciones, son los
desechables, para los que la muerte se convierte en una experiencia más fuerte que la
vida”8.
y la acción como micropoder. Latencia del terror, de la muerte como contra-valor o contra-
15.
8
Ibíd.
9
En el sentido en que Deleuze y Guattari la perciben: la venganza se convierte en la de los súbditos contra el
déspota. En el sistema de latencia del terror, lo que ya no es activo, acciona o reacciona, «lo que se ha vuelto
latente por la fuerza, encerrado, reprimido, rechazado al interior», ahora es resentido: el eterno resentimiento
de los súbditos responde a la eterna venganza de los déspotas […] Pues todo ese conjunto de la nueva alianza
o de la deuda infinita […] asegura el mantenimiento del sistema y hace que un nombre suceda a un nombre,
una dinastía a otra, sin que cambien los significados, ni que sea reventado el muro del significante. Por ello, el
régimen de la latencia, en los imperios africanos, chino, egipcio, etc., fue el de las constantes secesiones y
rebeliones, y no el de la revolución. Ahí también será preciso que la muerte sea sentida dentro, pero que
llegue desde afuera […] Los fundadores de imperios lo han hecho pasar todo al estado latente; inventaron la
venganza y suscitaron el resentimiento, es contra-venganza.
Antiedipo. Op. Cit. P. 221.
264
ley de la ley democrática, pues “la ley no designa nada ni a nadie (la concepción
democrática de la ley hará de ello un criterio)” y la ley pandillera, la ley que se escribe en
las bardas (“Panchitos ley”, Chapos Ley”, “El Plan es la ley”10) es la ley al margen, la ley
que sólo toma su fuerza (fuerza de ley) de la presencia y visibilidad de la pandilla. Este
“evolucionar” las relaciones de fuerza, a fin de crear una “mejor sociedad”, no se consolida
como de las relaciones sociales-de fuerza que los desechan (si se quiere, Estado) y al estar
ser un contraflujo de enfermedad, de muerte, que no busca la “vida mejor”, sino la muerte
de la vida presente.
Esa fuerza de ley local, la ley de la pandilla, la contra ley mana desde el barrio,
mundo, micromundo, ciudad perdida, cinturón de miseria que se aprieta, es, al mismo tiempo
defender, a mantener.
10
Pintas en la pared. La primera, sugerida por narraciones, las segundas, plasmadas en las bardas de la
Colonia Lázaro Cárdenas “La Presa”, al norte de la D. F., en Tlalnepantla, donde se realizaron las entrevistas
in situ.
“La banda usa el muro para marcar un territorio, denunciar la represión y por placer de autoafirmarse”.
Reguillo, Rossana. En la calle otra vez. P. 127.
265
“La defensa del lugar”, considerada la condición necesaria de toda seguridad, debe ser un
asunto del vecindario, una “cuestión comunal”. Allí donde ha fracaso el estado, quizá la
comunidad, la comunidad local, la comunidad físicamente tangible, “material”, una
comunidad encarnada en un territorio habitado por sus miembros y por nadie más (nadie
que “no pertenezca” a ella), provea el sentimiento de “seguridad” que el mundo en sentido
amplio evidentemente conspira para destruir11.
Se decodifica y territorializa al barrio. Se “expropia”, se lucha, con lujo de violencia, por él.
por antonomasia, sedentario. Hace suyo el barrio, aunque vive en el afuera, en la esquina.
11
Bauman, Zigmunt. Comunidad Op. Cit. P. 134.
12
Nombres de pandillas que aluden al nombre con que se conoce al barrio. A veces, el nombre de la pandilla
impone nombre al barrio. Pandillas de la Colonia Lázaro Cárdenas “La Presa”, al norte de la D. F., en
Tlalnepantla, donde se realizaron las entrevistas in situ.
266
3.1.2. La Pandilla es la banda, pero no es una Banda.
identifican por los atuendos que les definen. Las llamadas tribus urbanas, aglutinaciones de
Estado. Abundan las estéticas que definen la denominación de la Tribu: Darkis, punks,
metaleros, skatos, etc. Sin embargo, una tribu urbana, tal y como se ha definido, no es una
pandilla, pues ésta se define, contando la estética propia, por sus prácticas transgresivas y la
para la punta y enfierrarse a quien ofenda con la mirada. Una pandilla puede estar dentro de
cholos, etc. Pero es la acción violenta y el quiebre de la ley lo que los distingue.
Por otro lado, la pandilla en México se autodenomina como “la banda”. Los
una pandilla es profundamente distinta de una banda. Si bien ambas son transgresoras de la
comparado con un atraco cometido por la pandilla. La banda planea, la pandilla actúa en el
momento. La banda “invierte” para cada robo o ilícito por cometer (autos, armas y
267
La pandilla ejerce su ley, su micropoder porque está ahí, visible y sensible. Está en
su barrio, los vecinos los conocen y de ahí su poder. La banda se oculta, necesita la secresía
de su existencia para mantenerse. La pandilla se une no para delinquir, el robo es una más
de sus actividades.
Por otro lado, una pandilla en extremo violenta, es susceptible de ser cooptada por
las organizaciones criminales, ya sea por el narcotráfico, el robo de autos, tráfico de armas,
Sí, fue lo que le puso en toda la torre a… a todo lo de la Presa… dinero fácil… muchos
cuates que eran… pus buenos para eso y se metieron en eso y para andar con sus pericazos
y toda la cosa…
¿Buenos para qué?
Pal trompón y valiéndoles queso. “oye mata a este cabrón” … ¡pum! Había cuates que los
aventaban al metro, los iban cazando y nomás pasaba ¡pum!¡moles!
Sin embargo Bogotá no tuvo un actor trabando negocios directos con las pandillas, bien
bajo la contratación desembozada de contingentes completos de sicarios como en Medellín,
bien bajo la estrategia más discreta, pero en todo caso eficaz, de Cali. Se sabe de varios
muchachos bogotanos que, por su destacada capacidad violenta, fueron enrolados en las
nóminas de los <trabajos> con los grandes varones, como el mentado Ojos Rojos, un alias
que evoca con precisión el terror que causaba entre la gente. Se trataba de acciones dentro
de la misma ciudad o sus zonas aledañas, más fáciles de realizar con personas ligadas a la
vida local, pero el narcotráfico no extendió sus tentáculos hasta los parches bogotanos13.
13
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un ruedo significa respeto y poder. Pandillas y violencia en Bogotá.
Bull. Inst. fr. études andines, pp, 403-432. P. 424.
268
269
3.1.3. Pandilla como estrategia
hombres. La mujeres que participan lo hacen asumiendo una masculinidad arropada por su
A cualquier hijo de su pinche madre, pus por qué no. O sea, si un culero se pasa de verga,
pus a ver ¿no? Pus a ver que pedo. Sí me rifo un tiro, como cabrón, vale verga. Sí puedo pus
va15.
La forma de vestir, la estética ¿no? Porque yo salgo a la calle vestida femenina, así, toda
elegante, con vestido, y ¿sabes qué? Me nalguean, cabrón. Me cuido de que me agarren una
chichi. Y mira nosotras hemos creado nuestra propia forma de vestir (muy masculina, con
camiseta, chamarra de cuero y pantalones de pana), nuestra propia forma de hablar también,
cabrón, y el chavo te dice que somos unas pinches locas, unas putas. Ahí es donde la chava
mejor se va para abajo y vuelve a lo mismo en lugar de avanzar…16
Aquí dostres las nenas, porque casi en una banda estorban las nenas. Con las viejas pus uno
convive con ellas pero estorban, de veras. Muchas se visten igual que uno, unas más
destrampadas que varios de nosotros, lo que uno no hace ¡pus a uno sí lo agarran así, gacho
con la ley!… Por muy acá destrampada y alocada que sea, también te sacas a balcón con
ellas17.
14
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Ediciones Nueva Sociología, México, D.
F. P. 313.
15
Plática con una chava acompañante de pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
16
Gomezjara, la banda en tiempo de crisis. P.313.
17
Ibíd. P. 157.
270
Pero primordialmente como objeto sexual o como novia no participante en el grupo. Las
parejas se forman en el barrio, una especie de endogamia barrial. Algunos conflictos con
otras pandillas se ocasionan por las mujeres y éstas son definidas como “locas” y no o
banda, consumen drogas y le ponen es decir, sostienen relaciones sexuales con ellos. Las
segundas sin llegar a ser fresas no terminan de agarrar la onda…”18. Así, las mujeres de la
pandilla son o putas o prospecto para esposa y por ende es común que la vida marital
Sí, hay de todo, ya sabes ¿no? No te voy a decir cuál es, pero si le ha puesto es por algo. La
chava con quien quiere se discute, si no, pues ni en cuenta. Si es aflojadora, que afloje. Un
día llegó aquí una ruca a ponerle a toda la banda, una ruca putona que le dimos fuego todos.
Hasta con quince cabrones ¡veinte! Y al otro día otros veinte, pero ya de los grandes. Ya la
tienen bien abierta , parece el túnel del tiempo ¿no? ¡Ja, ja , ja, ja!19
Mi ruca no es acá… pss… no agarra chido como está el pedo… no, no es de la banda y
está a chingue y chingue que me abra, pero pus la banda es la banda. Igual y si me embarco,
pus chido…20
Pero sí existen las pandilleras propiamente dicho. Mujeres que se organizan, ya sea con los
hombre o sólo mujeres en una pandilla. Dedicadas al desmadre, son por definición putonas,
como género ideado por los valores burgueses es desterrado, decodificado y recodificado
en un hacer que le derrumba. Por un lado los chavos objetivizan, tal y como manda el
recompensa. “En México un chingón para cualquier cosa es –dicen- Una Verga, (…) la
18
Reguillo, Rosana. En la calle otra vez. P. 9.7
19
Ibíd. P. 162.
20
Plática con pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
271
rebeldía del pandillero está dirigida a vencer a la autoridad, que casi siempre resulta ser la
más verga. Por lo que, cuando el pandillero reta a la sociedad y se enfrenta a la autoridad,
es porque trata de demostrar que él es más verga. ¿Los hijos contra los padres? (…)
Demostrando Que se es una Verga para algo, las mujeres vendrán sumisas. Este ha sido el
problema desde que empezó la historia: la sumisión de la mujer”21. Por el otro lado,
femenino, como tal, queda excluido, la mujer es ajena al mundo de la pandilla. Las chavas
son “La banda de la banda, la que está al lado”22 las que están al margen del margen.
Sí, yo tenía mi banda, mi banda. O sea… me juntaba acá con dostres güeyes. Con la banda.
Pero entre otras viejas y yo la hicimos… pero ya luego valió madres… se abrieron…Nel,
broncas nel… namás chupar y ponerle al activo, puro desmadre…Éramos como 10. 23
O sea… te… te sentías que… y luego más cuando pus vas con morrillas ¿no?… pero
también tienes … también hay locas en este sistema ¿no? En el sistema del barrio.
¿Participaban muchas mujeres con ustedes?
No… no, casi no había mujeres… no…
¿No había chavas que se juntaran con ustedes…?
Sí, o sea, estaba las Chicanas…
¿Y esa era una banda de mujeres…?
No… era namás dos… dos morras que se juntaban con la banda.
Pero ¿las novias de los otros no…?
No, no, no… ellas, has de cuenta que luego se juntaban pero nomás iban a las tocadas…
ellas iban… cuando… cuando este… cuando íbamos así a tocadas fueras, ellas se pegaban.
Por ejemplo, cuando íbamos a los conciertos en… en el Queso… ahí ya, o sea, se juntaban
dostres morras y se iban con nosotros. De dónde salían, quién sabe, habían unas que ni
siquiera yo las conocía pero ahí iban con nosotros.
Entonces no, ¿no participaban con ustedes?
Sí, no… no, esto era casi de puros hombres24.
Las condiciones dadas para el desarrollo de descodificaciones del flujo capitalista de código
Ahí a donde el flujo pierde fuerza y permite el reflujo con una acidez mucho más sensible.
21
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 63.
22
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Grijalbo. México. P. 73.
23
Plática con una chava acompañante de pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
24
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
272
La pandilla surge en el margen, en la pobreza. Como reflujo, como estrategia de
partir de él. “La banda es la banda y aquí el barrio se respeta, el que es barrio, chido, no
hay pedo, acá se chupa y cotorrea chingón, y cualquier pasado de verga, pus a la verga25”
“Aquí, tú si eras desconocido no podías pasar. Aquí en la esquina, desconocido que pasaba
lo robábamos”26.
relaciones de fuerza se efectúan. En los amplios márgenes de la pobreza, los pobres de los
pobres son los niños y los jóvenes, y en ese microuniverso, las mujeres son las despojadas
de los despojos. Así pues “… no es casual que reconozcamos en las figuras inconscientes
del perjuicio las formas reales de exclusión: privación económica, del saber, de la salud, del
Y el sobrecódigo, ese fluir de códigos capitalistas, esa red que aprieta y asfixia, la
25
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
26
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
27
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Hacia una clínica social del trauma. Nueva Visión,
Buenos Aires. P. 31.
273
síntoma del margen, acción social, violencia social, erosión de las líneas de flujo de red ahí
axiomática social pierde ahí, en el margen, fuerza. La paradoja es, entonces, que ahí donde
las relaciones de fuerza, el poder, deja ver a su máxima expresión sus efectos, ahí, ahí el
reflujo surge más corrosivo “…la exclusión se lee como una “brecha” en la prosperidad –
gap que inscribe los labios de una herida o las paredes de un foso que separa a sujetos de la
masa entre sí-. Luego se define como un paso al límite –umbrales de “pobreza”–. En el
primer caso, el excluido es el que vive, en cierto modo, en esos “islotes” en los que se
línea imaginaria y que, al hacerlo, quedo aparte en relación con una “media” o una
le brinda la posibilidad del territorio, del lugar propio, de la posibilidad de ejercer poder. La
marginación es, asimismo, aislamiento. El reflujo acaecido en ese doble amarre del sujeto
(la red inteligente actuando desde dentro y desde fuera), doble vía, permite y provoca el
reflujo del poder. Es decir, la posibilidad del ejercicio de un micropoder desde abajo. De
social que debe encarnar –al punto de identificarse con ella: «¿Qué dice usted que soy?»
28
Ibíd.
29
Ibíd. P. 32.
274
el margen, la exclusión, la vida excluida es sobreincluida en un movimiento
sobrecodificante sofocante de la axiomática social. Así pasa con todos los márgenes de la
red, con todos esos “lugares” del mundo social que parecen estar al margen, libres para
desarrollarse fuera de las improntas del poder, pero “allí donde los flujos están
descodificados, los flujos particulares de código que han tomado una forma tecnológica y
científica son sometidos a una axiomática propiamente social mucho más severa que todas
las axiomáticas científicas, pero mucho más severa también que los antiguos códigos o
en el reflujo del poder que recodifican y territorializan, se “apoderan” de los despojos, del
Nuestra idea es que el excluido, lejos de salir del sistema, vuelve ineludiblemente a su
interior: y la descripción de la marginalidad sugiere, además de la idea de “galeras”,
caminos sin fin, la de las moscas dentro de un tarro, es decir, el colmo de la “inclusión”31.
Sin embargo, se mantiene como estrategia de micropoder, como reflujo, ácido sí, pero no
30
Deleuze, Gilles. Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. Pp. 241-242.
31
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 171.
32
La ignorancia, el trabajo, la violencia. Lo que pasa es que con la marihuana se ha generalizado la bronca
para justificar la represión y darse baños de pureza democrática y madrear a los chavos banda y llenar las
cárceles; exhibir en público y darle otro cauce a la marginación juvenil… al pandillerismo […] Ese es otro
aire sobre el mismo pedo, aquí el chemo circula y se consigue un chingo porque es de las drogas más baratas.
Es la única manera en como los jóvenes ven llegar la riqueza petrolera de este maravilloso país. El petróleo
sirve para todo, hasta para poner hasta la madre al chavo de por acá. El petróleo así llega, en forma de chemo
[…] pero qué pedo… el chavo necesita comer y el inhalar cemento le quita la necesidad.
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Grijalbo. México. P. 69.
275
Bueno… en aquel entonces lo más cotidiano era la mota ¿sí? Pero después… después…
después sí ya estaba que empezaron con el chemo… el chemo ¿sí? Con el chemo y el
chucho-chucho. Era el pegamento de la bicicletas… ese era el chucho-chucho… entonces
eso era lo más cotidiano, lo más barato. El cabrón que llegaba a tener un perico pus era
porque tenía lana. No era muy común. Has de cuenta que en aquel entonces pagarías como
500 pesos por un perico ¿quién los tenía? Nadie. Había raro el que venía parado de rabo a
decir “ira” y nadie, no conocía. Y ya después empezaron las monas de tiner, porque no
había ni… ni, cómo se llama, ni PVC. Tampoco no había. Ya después empezó a surgir eso.
Pero antes lo más cotidiano era la mota y el chucho-chucho33.
La piedra, el activo, la mota… la piedra ahoy es lo más chido… y el activo, las lalas…34
De igual manera, los sobrecódigos se asen de las actividades delictivas para sobreincluir
Parados ahí nomás, a veces jugando. Jugábamos caballazos, fútbol, o nomás estar
pajareando a ver quién pasaba y…y pus los peinábamos35.
Pues ya sea por diferencias de… pus de actitud… ya sabes… se quieren sentir superiores, el
otro no se deja y pus vamos, una se paga con otra y otra con otra y la bronca nunca se
acaba. Siempre está la bronca a la vuelta de la esquina36.
Las pandillas no son uniformes. Las hay en extremo herméticas, pasadas únicamente por el
consumo de drogas, las hay abiertas y hasta simpáticas, cuyo principio es el “cotorreo”, sin
ningún atisbo de control de membresía. Pero existe una codificación propia del mundo al
margen en el que viven. Tomando en cuenta las experiencias locales (en México, ya sea en
33
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05 El chemo es el cemento 5000.
34
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada). La piedra es
crack, droga que actualmente es de fácil acceso. La “lala” es un solvente.
35
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
36
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
276
Colombia, Chile, El Salvador, etc.) la pandilla guarda un cierto número de significantes
El ingreso se condiciona ya sea por la mera proximidad geográfica (“ése del barrio”) o
por la instauración de un rito de iniciación, coloreado por la capacidad violenta, el que entra lo
hace porque demuestra que “es bueno”, “se la rifa a los madrazos” “aguanta”.
Me empecé a juntarme con ellos, pero también nada más lo hice para vengarme de esos
cabrones. Y ya después andaba ahí con la bandota. Nada más que vino un momento que se
me vino a la mente toda la agresión, todo y se las cobre, se las cobre a todos .
No pus yo me empecé a meter y, son de aquí, ya empece a juntarme con ellos.
A pesar de que me daban unas chingas. Pero aguante. Lo que no hice lo hice con esos
cabrones ¿no? O sea, sobresalir37.
Entonces, gracias a todo esto, pus ya vas creciendo… o sea, vas creciendo con una idea de
venganza, de venganza, por qué, porque tú dices, yo qué culpa tengo, o qué tengo que ver
con él. O sea, lo que él haga o no haga, pus es él ¿no? Entonces, pero ya te llega
indirectamente a ti, cómo te dijera, te forman, te haces de una idea de que vas a crecer y les
vas a tener que dar38.
El liderazgo, cuando lo hay tácito, se obtienen peleando. Se gana con los puños o las puntas,
con la capacidad de la violencia, con la sangre de los contrarios o de los mismos compañeros.
–¿A quién?
–Al Matalote, al Batata, este… pero sí se las cobre a todos. Y ya después … pues ves que
uno tiene que hacerse respetar también.
–¿Eran de otra banda?
–No, la misma… y ya, este… pero te digo, pus yo nomás por el hecho de darle en su madre
a esos cabrones. O sea, yo iba a la escuela ¿no? Pus cada que me veían me daban una
chinga ¡Chinga que me paraban!… pus total, viera sido uno ¿no? No… de hecho ya después
ya los estaba moviendo. O sea, conseguí lo que buscaba, pero ya después me quede con el
pinche vicio.39
La autoridad impuesta con lujo de violencia por el jefe y sus lugartenienetes, sólo conoce la
37
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
38
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
39
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
277
¿El machin? ¡No psss… aquí! La banda se distingue por el que la mueve, pues se mueven
todos así, todos van. El que mueve a la banda es el más picudo para los trancazos y todo
eso. Como se ha aventado tiros es el que la mueve, la podría mover otro, pero se tiene que
aventar tiros con otros para ver si la mueve40.
El que mueve a la banda es el más fregón en dostres trompos. Sí, el que mueve más, el que
piensa más en los atracos, cómo va a estar la transa41.
Cuando va el machin que los mueve les dice: vamos a hacer esto y se tiene que hacer a
güevo; no es que no quiera uno, es de que vamos a hacer esto, vamos a romperle la madre a
esos güeyes ¡cámara! Si se abre cualquiera de los que van ya le toca fila india o según42.
La jefatura no es gratuita, se disputa, se lucha por ella y quien “más mueva”, quien mejor
movilice sus recursos, anclados en infundir temor, tanto a los de adentro como a los de
Sí, o sea, éramos nosotros tres y aparte jalábamos más ¿sí? Pero ahí, sobresalíamos
nosotros, porque pus queríamos ser, o sea, ya sabes, llevar el liderazgo. Tanto así ya nos
volvíamos, que hasta unos piquetes les dábamos en las patas, ya nos habíamos vuelto
sanguinarios ¿no? Porque, pus es a lo que llegas ¿no? Te vuelves…43
“El puto que se siente jefe tiene que ser la verga. Pa’ los putazos y pa’ chingar, pa’robar.
No pus que vamos aquí, acá, se la sabe”44. El jefe defiende y urde, no se agazapa detrás del
grupo, no es una autoridad ganada en abstracto, sino fundada y refrendada con la sangre y
las cicatrices. Se para enfrente a la hora de “los putazos” y no se abre, no se quiebra: “Sí
porque, porque yo empecé yo a darme en la madre, pero yo solo, o sea, has de cuenta que
yo solo me daba en la madre, pero, así, digamos, yo no era de que necesitara de alguien
para que me hiciera el paro. Yo nunca use eso. A mí me gustaba juntarme. Pero no me
40
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 63. p. 145
41
Ibíd. P. 145.
42
Ibíd. P. 146.
43
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
44
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
278
gustaba que me hicieran el paro. No, eso no me gustaba. Yo siempre sobresalí por eso45. Al
jefe se le admira y se le teme, su fuerza somete. El liderazgo se sostiene con el valor propio
y es el jefe quien defiende a sus “chavos”. Está resuelto a demostrar su potencia en cada
acto “le digo «qué te parece si nos aventamos un tiro», sí, le digo «pus ese chavo está
rechavillo». Entonces nos aventamos un tiro y le di la vuelta”46. Actos que llegan hasta la
dádiva de la muerte, ése que logra el asesinato sin remordimientos es el líder, el mejor para
De la de nosotros no, ellos eran del Atorón, o sea, ellos ya después yo mismo los provocaba
para ver si me decían algo. Pero, o sea, yo tenía, cómo te dijera, la facilidad o no sé no, tal
vez por mi cuerpo, que de un madrazo los tumbaba. Esa era la ventaja que tenía yo. Y fíjate,
había ocasiones que yo nomás, por el hecho de estar ahí, ya era, que yo estaba involucrado
en lo que pasaba. Entonces, una ocasión, el Tapón [¿te acuerdas?, al contacto]. Una ocasión
ése cabrón, pus éramos la banda. O sea, nos hablábamos porque, pus eran roces de bandas,
pero como él también ya se había hecho de San Martín, pus también andaba el pique con
ellos. Agarre una vez y éramos puro chavillo, de 13 años, te digo, pus yo lo alcancé hasta el
pozo en esa ocasión, lo alcancé porque agarró y se agachó a agarrar una piedra, pa’ voltiarse
y darme en la madre. Pero en cuanto levanta la piedra que agarro, lo abrazo y lo tiro y yo
saque, has de cuenta, dos puntas como de este tamaño [hace la seña] y ¡pas! Le di como
doce piquetes. O sea, no sentía nada, cómo te dijera, no sentía ni lástima, nada. En lo que
llegaron los otros compas, una patiza, unos piedrazos y ahí se quedo. No se murio poque
vino la Cruz Roja por él. Pero, a partir de todo eso que yo ya, o sea, me puedo pasar toda la
noche platicándote puras acciones así. Pero a partir de eso yo ya tenía muchos… cómo te
dijera. A mí la judicial me iba a buscar a la secundaria47.
transgresivo-destructivo. Por esto, para otros grupos los jefes no existen y son inadmisibles.
que acompañan la línea de fuga de la pandilla, esa línea de fuga que escapa sin moverse
45
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
46
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
47
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
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Sin embargo, aunque en todo grupo hay individuos que sobresalen, pues en una
social van como reflujo corrosivo, es decir, “antisociales”, para decirlo de alguna manera,
terror, la pelea, el atraco y hasta el asesinato son atributos que dan “fama” y “prestigio” a
aquel que presenta la sangre más fría. Y aunque esto desemboqué, casi invariablemente, en
jerarquías, no todos los grupos consideran una jefatura. Algunas pandillas desarrollan una
participación y promoción igualitaria de todos sus integrantes, que fomenta en los chavos
Aquí todos somos iguales… a la vez todos somos machines y todos somos culeros. Aquí
no hay jefes, aquí todos mueven a todos, todos se mueven solos. Unos dicen una cosa,
otros dicen otra, pero nadie en especial que diga: vamos a hacer esto49.
Jefe tu pinche madre. No, nel nos soy jefe de nada… dos tres, pus a uno le gusta el
desmadre, y pus quien lo siga, pues chido; la banda se junta para el puro cotorreo… para oír
rock, ya no se puede estar solo… no se puede, te andan rompiendo la madre las demás
bandas […] Nel… hay que juntarse para defenderse, tú crees que la tira al ver más de diez
cabrones se va a acercar para ver ¿qué transa? Más bien cuando andas de dos y hasta
cinco… pero más, ya nel… le sacan. Andando en banda tienes más personalidad… pus con
las chavitas, hay que juntar dos tres puntas, para que nadie se pase de acá. Nosotros somos
tranquilos por acá, pero ya sabe que nunca falta alguien que se pase de lanza ya sea por una
vieja, porque le escupes, lo avientas o ya nada más por estar hasta la madre, no, a ver hijos
de su pinche madre ¿qué transa? Y pus dos tres madrazos y se arma chida ¿no? La neta hijo,
eso es la banda, la neta50.
No, no. Únicamente se reconocía al que… el más entrón siempre era y… o sea… siempre
iba al frente ¿no? Tratar de ir al frente y lo que… no tanto como líder sino que decía… no
pus ese güey… lo aventaban por delante porque era el que… no, no… o sea, digamos, no se
abría, no tenía miedo… y ese era el, el , el ideal, digamos, de ese líder. Pero tanto como
dijera “ve tú y hacer” no, cada quien hacía lo que quería. Así, pero ya dentro de un
enfrentamiento ya era sí, sí era, este sí era “Vamos, sobres”51.
48
Reguillo, Rossana. En la calle otra vez. P. 109.
49
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 63. p. 144.
50
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Grijalbo. México. P. 81.
51
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
280
Ya sea una estructura vertical o una horizontalidad la violencia, en apariencia gratuita, “La
mera verdad nunca me lo explique cabrón, nunca me entendí por qué ¡cabrones!, si no se si
que, si uno era mejor que el otro, el otro: «¿qué crees que... le puse en la torre a este
Además de las drogas, del vicio. Aunque el grupo pareciera numeroso “éramos 100, nos
juntamos los de San Martín, los del Atorón y los de la Muñeca. Nos juntamos todos y
grupo cotidiano “Sí, una tropa, no pus éramos bastantes. Y los que en sí nos juntábamos
éramos como unos 1554” conformado por los miembros permanentes “Diario, no, no
éramos los mismos, pero como yo vivía aquí y el punto de reunión era aquí enfrente,
conformar grupos cerrados, continuos y constantes. Mientras más virulento sea su actuar,
su vida es más efímera, los miembros salen en desbandada, ya sea muertos, encarcelados o
prófugos. La pandilla nace como “una bola de culeros que no hacen nada, para echar
desmadre y pasarse de verga”56 que surge espontánea, pasada por la cercanía, por la
convivencia en el mismo tarro de moscas que los excluye y, aislándolos, les sobreincluye.
los otros y, como pasa con la juventud, tanto codificada como vivida, se disuelve. Esto
puede ser en días, meses o años. Esto pasa en la calle, con los vecinos, en el barrio,
microregión del tarro de vidrio, o en la colonia, extensión del universo y para los más
52
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
53
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
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Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
281
cosmopolitas toda una zona urbana, toda una ciudad. Son cuerpos resistentes, que resisten
culeros, mierdas, feos de los feos y son reflujo. “Albert K. Cohen habrá detectado las
descalificadas no por razones impropias o perjudiciales para los jóvenes, sino para el
de desorden o la trasgresión de la ley como forma de vida que mina a la sociedad. En tal
comportamiento social”, algo que surge, a la Merton, como una deficiencia de integración a
las estructuras culturales y la estructura social. Es, por tanto, una desviación. Sin embargo,
ninguna manera. La pandilla surge ahí donde las relaciones de fuerza, las relaciones de
poder las incuban, o, mejor dicho, son respuesta al ejercicio de un poder (político, social,
generalizada […] la pandilla resulta ser una forma de organización social que desborda el
debe ser chonchota , para que si hay trancazos que nadie se abra”59. El estado “anómico”, el
estado “desviado”, el ser y estar pobre, marginado, es ese double bind ejercido por la red
del poder. Por un lado se les atrapa con la exclusión, se les aísla del “decisionismo social”.
Por el otro, esto les da la posibilidad de decidir y adoptar una identidad que se asume desde
57
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 11.
58
Ibíd. Pp. 18-19.
59
Ibíd. P. 145.
282
lo bajo, lo sucio, lo terrible, identidad del despojo que se asume como tal y mientras más lo
saborea y exhala su fétido aliento, más fuerza tiene y mayor es su capacidad estratégica de
cadenas, desde las líneas que lo atrapan para provocar un reflujo ácido, corrosivo, de
Nel nomás de culeros aplanacalles todos. Muchas bandas se dedican a atracar, otros a
rockanrolearla, otros a atizar, a chemear, a cualquier madre ¿no?.
¡A vaguear, je, je! ¡A robar y extorsionar! ¿verdad valedor? Robar, nada más. La mera
verdá pus robar y drogarse, ir a las tocadas, ir a dostres lados60.
Tenía 16, entons ahí empecé a aventarme unos tiros, ahí en la escuela y todo eso, ya sabes,
ahí empieza uno a…a…a meterse a la broncotas… y desde ahí empecé a meterme, pus ya
sabes, te juntas con los del barrio y pues a moverte de aquí para allá, haciendo desmadres.
No la cotorreábamos nada más. Ya sabes, íbamos a las pachangas y… por el hecho de sentir
que eres bueno, pasas y te dan pase y nosotros llegábamos a las pachangas y todo eso… y
para demostrarles a todos… si quieres estar ahí tienes que partirte la madre… si no pus…61
Entonces, este, mmm… a raíz de esto se hizo como una especie de un grupo… de tres, que
fuimos muy reconocidos en la secundaria por maloras.
Empecé a ver… a chavos de los que me agredían y ahí empecé a, digamos, perder el
miedo… ora sí, como quien dice, a romperme la madre para, para… para saber… este…
para saber… pus ora sí… tal vez… no sabía si me iban a dar o si les iba a dar, pero yo ahí
trataba, ora sí, de sobresalir… dado fue el caso que… que… que tuve una fama en la
secundaria … que ora sí, que hasta la actualidad todavía a veces, pus por ahí se oye hablar
¿no?… de mí ¿no?
¿qué tipo de fama?
O sea, el que roba a los niños, el que vende droga adentro de la escuela, el que mete bebidas
embriagantes, el que… el que mueve la escuela, ¡pa’ pronto!62
de obra barata pero insuficiente, incapaz de absorber la totalidad del ejercito de reserva.
Reservistas exiliados a un cuadrante casi exclusivo que, como respuesta, como reflujo,
60
Ibíd. Pp. 147-148
61
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
62
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
283
como resistencia hacen suyo, territorializan. Mediante la pandilla, los jóvenes llenan el
posibilidad de acumulación de fuerza, “el hecho de haber caído (cárcel tutelar, etc.) brinda
cierto «prestigio» ante los demás miembros de la banda”63. Estar con la banda, cotorrear
juntos, que va definiendo en la misma interacción los roles, las reglas y la movilización de
recursos a través de complicadas redes de relación”64. Redes de relación que tienen su nudo
mayoría de las veces, mundo juvenil rebelde que se ensimisma en el apretado espacio de la
calle o el barrio, o de su potencia frente a los otros. Mundo del “nel… ni madres, esos putos
no la arman… la verga, la verga somos nosotros. Nadie sube pa’llá, a todos se les abre el
culo”65, mundo que se cierra, se margina del margen, se aísla de la isla y sólo sale para
Observada del lado del sujeto, la exclusión, en caso de que responda a un proceso, supone
que, de manera al mismo tiempo sutil y material, el sujeto se excluye. La forma pronominal
es esencial en este caso; no hay nada de exclusión social sin un sujeto que produzca el gesto
de excluirse.
Paradójicamente, este gesto lo coloca frente a una alternativa que se trabaja: o bien
identificarse con la posición subjetiva del excluido y repetir el malestar, con las palabras
proporcionadas por la ciencia social que confirma, en este caso, su función ideológica; o
bien “construir con hormigón” su posición al vivirse a sí mismo como “excepción” y
construir un mito personal de la marginalidad. Este mito lo pone en vilo, y encarna un “dis-
placer” convertido en un amargo placer, en toda dimensión de intercambio apta para
mantenerlo en el orden del deseo. Doble encierro del deseo en el ser-excluido66.
63
Reguillo, Rossana. En la calle otra vez. P. 98.
64
Ibíd. P. 101.
65
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
66
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 38.
284
La pandilla es una estrategia de micropoder que corroe las coyunturas de la red al
buena, desde el afecto, pasando por la razón hasta la productividad. Actividades lúdicas,
producir una especie de intencionalidad por parte de ciertos grupos de luchar contra el
aburrimiento y la desesperanza, a partir del codeo mutuo”67. “Pus nada más cuando nos
faltaba el… el alcohol sí salíamos a ver que encontrábamos”68. El desmadre, nudo del
cuadrante que combina el uso y abuso de drogas y la violencia, tanto como lucha territorial
desconocido, se sale de la trinchera para buscar una “lana” que siempre está íntimamente
conectada con las drogas y el alcohol. La rutina está entre ir a atracar, quedarse en el barrio
El robo es alternativa descodificante. Pero es robo pobre que viene del barrio pobre. No se
hasta ahí se escapa de los imperativos sociales, de la axiomática social. No se roba para
67
Maffesoli, Michel.(2004) El tiempo de las tribus. El ocaso del individualismo en las sociedades
posmodernas. Siglo XXI, México. P. 13.
68
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
69
Cuando aparece la expresión entrecomillada “la banda”, se está haciendo referencia a la forma en que los
jóvenes que prestan su voz para esta escrituración, expresan lo que es aquí la pandilla. No olvidar la distinción
entre banda y pandilla hecha en el apartado 3.1.2.
70
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
285
ganar, sino para gastar, para seguir echando desmadre, chupando, chemeando o activando.
pandilla para robar, sino que robar es posible porque está “la banda”, así se obtienen los
recursos necesarioa para mantenerse en el exilio del exilio, en el afuera del margen,
sobreincluyendose, pero como reflujo. “Pss… ¿cómo no?… ir a atracar, agarrar camiones,
ir a atracar ¿qué más? Agarrar chavas ¡ja, ja! Luego también la droga ¿no? Chemo y… y es
lo que más nos pasa71”. “Cinta, sí, pus pa’la piedra o el activo o unos mescalitos. Simón, sí,
pa’qué te digo que no, si somos bien ratas, cualquier cualquiera ¿no?72”. El robo no es
ningún acto de Robin Hood urbano, se roba a quien se ponga enfrente. Se asume como
parte importante para decidir quién es o no confiable, quien es “banda”, quien es “barrio”.
Atracar no se planea, se sale a hacer el rondin, a buscar víctimas “Ya sabías, salíamos al
rondín. No, ya sabes donde te vas a meter, cuando camina uno sabes lo que te puede pasar y
lo que te puede esperar, y uno sabe, pero pues uno quiere… si estás en la banda tienes que
seguir73”.
Porque se quieren pasar de lanzas. Algunos quieren dominar a otros y esos no se dejan.
Aquí no hay nadie que domine, cada quien domina, cada quien hace lo que quiere. Cada
quien sabe mover y sabe que transa en su territorio. Como dicen: el león reina en su selva,
así que cada quien sus pedos. Cada quien se reina a sí mismo, nadie se gobierna. Hay
broncas pus porque quieren verse muy acá ¿no? Que nosostros movemos acá y pos ¡nel!
Cada quien mueve en su territorio ¿no? Hay algunos gandallas que se pasan de listos, por
ejemplo, ven a uno solo y dicen “es acá de tal banda” y llegan y los agandallan a quien sea.
Por eso dicen: cuando andes en banda te va a tocar agandallar y cuando andes solo te van a
agandallar a ti74.
71
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. p. 147.
72
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
73
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
74
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. p. 149-150.
286
No, pus, lo que pasaba tanto de allá como de acá, uno encuentra a uno de otro barrio, le dan
una chinga y todo eso y viene la revancha ¿no? O sea, eres paciente, esperas sin importar, si
te la hizo o no te la hizo cualquiera cae. Con el simple hecho de que sea de la otra banda,
pues tú ahí desquitas tu coraje75.
ofensivo, todo está atravesado por la venganza. Ser parte de la banda significa estar
“repartir putazos”, en fin quebrar el flujo de código que viaja por las líneas-dispositivos
disciplinantes familiar, escolar y productivo, para llenar el cuerpo vacío de la calle apta
para el deambular del buen ciudadano, con el cuerpo resistente, horrible, lacerante del goce
inmoral, de la violencia temible. En tal sentido, las batallas siempre son épicas, aunque se
75
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
76
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un Ruedo Significa Respeto Y Poder. Pandillas Y Violencia En
Bogotá. En, Bull. Inst. fr. études andines, 29 (3): 403-432. p. 412.
Pus una vez hubo una bronca campal, como te digo, en Zacatenco fue una... pero en los campos de fútbol, esa
si fue mas batalla campal.
-¿Y por que fue eso?-
Por que este eh, habían golpeado a unos del Plan, sobre Politécnico, golpearon a unos del Plan, que habían
sido los Calacos, y luego los Calacos supieron que iban a ir los de la Presa a darles en la torre, juntaron a los
del Tambo a los de la Rioja y todos y los de la... quedamos que nos íbamos a ver todos en la torre de los
campos. ¡No’mbre! Se veía impresionante, y mando un cuate “¡oye se va hacer un paro así y así, contra quien
va pus órale!” ya todos empezaban a, las cadenas, los chavos se empezaban todos a,... a armar, y atrás los
güeyes con las fuscas por si había… Vámonos ¡órale cabrón!, agarrábamos los camiones de la Presa, y ahí en
los Arcos bajan todos y ¡órale!. No ya cuando llegabas y volteabas ¡ay jijo de su madre! Estaba pero.
Nosotros llegamos cinco camiones, mas los que ya estaban en Ticoman. Llegamos y “¡¿Qué onda, que crees,
nomás asómate?!”. Por que antes había unos cerritos ahí en los campos, que me asomo y le hago ¡ay en la
torre!... “¿Cómo ves? No pus está cabrón. ¿Cómo cuantos le calculas? Yo le calculo unos cuatrocientos o
quinientos; y todos se empezaron a abrir así, todos ¡órale cabrón! Los de la Presa nos dejaron piedras, pus ora
si, y adelante iban los afectados yo iba con Fructuoso, dice: “¿Cómo ves Fructuoso si les hago?- sale vamos a
rodearlos a ver si pueden, pus órale. ¡No hombre! Se armo una batalla campal cañona, dice: Cabrón que se
raje me lo chingo. Por que así andaban güeyes, no se metían nomás mandaban, que le hago “¿Qué cree? Yo
ando bien crudito” Ahorita tomamos, pero primero vamos a demostrar quienes son sus padres...
287
La violencia, el agandalle está puesto, aparece por donde sea y por lo que sea, se
llena el cuerpo vacío de la calle con el esténtor y los gritos, con el crudo sonido de los
basta con ser del otro barrio, de la otra “banda”, o algún desconocido para caer en el fuego
este, pus vas caminando con todos y el que cae cayó. Pero no se trata de que mataste al que
te hizo algo, o sea, aquí lo que se trataba era de perjudicar al otro, al que cayera ¿no? Al
otro bando. Porque de hecho no tenias ninguna razón, o sea de este lado… este, ver quien
cae, sino sentir satisfacción ¿no? O sea, está llorando ¿no? El otro bando”77.
Para el pandillero la violencia y la muerte están presentes a toda hora, es así como
Había un cabrón que le decían el… de las Calacos, que le decían el Apache. Y el cabrón aunque no lo creas
tenia un arma... que tenia una pelota de esponja de este vuelo, pero con clavos así, y ¡pa, pa! Cuando te la
arrimaba ¡pa! ay hijo de tu pinche madre! Y todos ¡sobre los cabecillas, sobre los cabecillas!,para... por que
sabes que si cae uno de los cabecillas como que los demás se echaban para atrás... pero esos no, esos iban a lo
que iban, se ve que iban todos bien pasados por que, no les… les pegabas y como que nada... yo me quería
echar a correr, por que ya cuando voltee así ¡ay en la torre!, me metí muy adentro de la... y voy pa’trás, me,
me seguía mucho un cuate que le decíamos el “Babas”, siempre andaba atrás de mí, ¡vente pa’cá Concho,
vente pa’cá! Ya me jalaba “perate cabrón si te metes te... te hacen bola y valiste madres” “si agarrame,
agarrame....” siempre andábamos parejitas así, espalda con espalda se dice.
-¿Y como cuanto tiempo duro la batalla?-
A mi se me hizo un montón de tiempo, pero dice un cuate que nos aventamos como dos horas.
-¿Dos horas? Fue bastante tiempo-
Pus hasta que se rindieron o qué onda...
-¿Y cómo se...?
Se echaban a correr unos, otros los dejaron...
-¿Hasta que se disolvió la...
Hasta que se disolvió la bola, pero tampoco no podían correr por que estaba la patrulla de este lado, la única
forma de correr era que se metían todos a Ticoman, ya los que se quedaban pus imagínate, rocazos pus namás
sonaban los huecos todos sonaban huecos “¡ya ya estuvo ya déjennos, ya déjennos, ya, ya!”.
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
77
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
288
desmesura”78. Reflujo del poder, micropoder en cuanto es desde la situación marginal, la
buen ciudadano. La política poco interesa, el gobierno no aparece la mayoría de las veces.
y asimilación de una situación social. El cambio no les interesa, la rebeldía es contra la vida
de provocar el temor, de sentir el respeto, se enfoca en una resistencia estable, que no busca
de la red del poder. La pandilla se entiende, entonces, como una estrategia para encontrar
78
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un Ruedo Significa Respeto Y Poder. Op. Cit. P. 412.
79
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
289
3.1.4. Imagen y contrainstitución como estrategias de micropoder
La banda tiene que verse, todos deben saber dónde está, por donde no debe pasarse.
social en que se vive, la posición que se tiene en la relación de fuerza, es también marca en
precisan ser significantes violentos, imágenes que atemoricen, que calen hasta los huesos.
También es por la imagen que quieres dar, bien agresiva ¿no? Bien violenta. Hace rato te lo
dije: para sobresalir. O sea que traes una cadena bien delgada y dices “no, pus la voy a usar
bien gruesa para… pus para apantallar más”.
-Nel, pus vestido así te ves más picudo ¿no? O sea que llamas más la atención y pus te das
más fama80.
La cuestión es también alejarse, romper con las instituciones más caras para la sociedad
pandilla, eso que “no los llevará a ningún lugar”. Esa identidad negativa está, exactamente,
en el descubrir, sin tanta sapiencia, que el lugar al que podrían llegar es tan prometedor
Nosotros ya casi andamos tomando más en cuenta las tocadas que nuestra religión, o sea
porque antes nos influían de ir a la iglesia y ahora en lugar de ir a la iglesia, de hay una
tocada mejor te vas a la tocada. También nos hemos alejado de Dios81.
80
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 302
81
Ibíd. P. 165.
290
Se corroen las instituciones con la tensión entre una axiomática social que “invita” a ser un
Tensión entre una ética mandada por las líneas-dispositivos y una ética de la sobrevivencia
occidental. Un joven que dice ser anarquista y fascista83, esquizofrenia ideológica que ahí,
en el imaginario violento del pandillero no es otra cosa que “…nos gusta tener los símbolos
de la violencia y la agresión…”84.
idea de la familia nuclear proveedora. El útero del joven marginado es áspero, pero aun así
familia. Sin embargo ésta es su posibilidad de anclaje con el barrio. Y, sin embargo, la
Mas que nada pus hacer una familia. Me daba envidia el cuate que pasaba con su familia y
sus chavos... pasaban familias o por acá de a perro solo... sí tenía novias pero nada mas un
rato ya... por mi mismo carácter se iban, era inestable85.
Los pandilleros violan toda norma de convivencia, y aunque en la mayoría de los casos se
mantienen en la casa, con la familia, ya sea ésta con cabeza materna o paterna, la
desprecian en el sentido de hacer los que les plazca. Pero, por otro lado, la familia, ya sea la
encabezada por la madre o la que se busca realizar con la novia, es el principal motivo de
82
Maffesoli, Michel.(2004) El tiempo de las tribus. Op. Cit. P. 67.
83
Platica casual con un pandillero, sin grabación y sin registro de fecha.
84
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Op. Cit. P. 84.
85
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
291
¡Ah! Del grupo, pus cuando me case, tenia dos años, no como tres años tenía Alejandro,
después de la bronca que esa que tuvimos que murió mi cuate, llegue a la casa lleno de
sangre, mi vieja bien espantada: “¿y ora que e paso?-no pus a Simón lo mataron- pus cómo
no; dice: ya ven por eso no deben andar en la calle” Le hace no es que fue de repente,
voltiamos venían tranquilos, eran como unos ocho cabecillas… nomás éramos cuatro,
estábamos ahí platicando de repente vemos que… que se empiezan a abrir, dice un cabrón
no estos güeyes vienen para otra cosa, y si que empiezan a sacar ¡ ya los cargo la chingada!
¡en la madre! Antes habían un chingo de... empiezan a chorrear sangre, “¡perate ahorita le
rompo la madre a ese cabrón!”, pero dice no mejor corre cabrón corre, perate güey dice no
ya, ya, dice: “ estas casado tienes un chavo, corre”. No pus la pinche barranca era mía, que
me aviento, ya ves que corría agua, ¡pa pa pa! ¡en la madre! Ya cuando no hay nadie que
salgo, me doy la vuelta, ya no estaba Simón, nada más el manchón de sangre, y una señora:
“¡hijole como serán esos malditos, tus cuates se fueron para allá arriba, pasaron por aquí -
¿Y mi cuate?- no orita subió una patrulla y se lo llevo!” Ya que me voy a la casa y ahí que
le doy un chingo de vueltas para entrar, volteo a ver... y no hay nadie, me bajaba corriendo
y me brincaba la barda y chin ¡palo cabron!, todo lleno de sangre, ya como en la madrugada
que veo a un cuate, “¿Qué paso?” dice. Ya fuimos a ver al Simón, sí murió, cabrón. Y a otro
día iba, nos juntamos, les digo: “¿Qué creen?-¿qué?- la neta yo ya, ya me voy a dedicar a
mi familia, ya pa’qué me estoy arriesgando, ya tengo un chavito y ya, ya se acabo, dice: “
No pus si tu te vas pus ya, no ya estuvo”. No y si duele por que cuando dejas a los cuates,
“sale carnal luego nos vemos”, ya nunca volví a subir86.
ambiente social que los ha excluido. La pandilla es mundo juvenil, estrictamente juvenil,
cabe en ese mundillo de iguales, de pares y, según Michel Maffesoli, el sino del occidente
parece que la estructura patriarcal vertical está siendo sucedida por una estructura
86
Ibíd.
87
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 29.
292
microgrupo autoorganizado para girar las relaciones de fuerza. El pandillero, aquel
pandillero de más de treinta que continua en el barrio, juntándose con la banda, poniéndole
al activo o al chemo continua joven. Viejo-joven, con actitud rapaz e irresponsable, mina la
institución familiar. No dejó la banda porque no encontró otra familia o porque no la busco,
este “puer aeternus es un tanto amoral. Podría ser, a veces, hasta francamente inmoral”88.
muchas ocasiones, la vida termina pronto “¿hubo muchas muertes? Pues en el tiempo que
estuve yo fueron como 9 muertos”89. “Con un tubo le abrieron el cráneo, como que le dan
un codazo, y ahí fue cuando empezaron los muertos, fue él luego fue otro, oye esta medio
raro ¿no?. Se fue tranquilo a su casa y en la esquina ¡pun!. Y de repente empezaron pero del
otro lado, hasta me decía: “están matando muchos chavos - ¡no pus vamonos!-” . Y si
seguía la matadera”90. “Mataron a un cuate… unos putos, pero ya se de’onde son”91. Otra,
donde nunca se deja de ser “barrio”, “banda”. En este último caso el pandillero se sume en
las adicciones y deja de ser respetado por sus pares o, mejor dicho, por su falta de pares. En
otro caso, es respetado como un icono pero aun así sin pares.
Tenía como treinta y… Era el que nos organizaba…Vamos a hacer refuego a tal lado, dice,
“tú agarrate a 20 y te vas por acá, tú a 20 acá y tu vas, yo voy a llegar por este lado” pus
órale… ya llegábamos y ¡pum! Sobre los chavos que estaban… La estrategia y todos le
obedecían. Lo respetaban.
¿y por qué lo respetaban, por lo viejo o por lo corrioso?
Por lo corrioso y por lo bueno que era para dar guamazos92.
88
Ibíd. 30.
89
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
90
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
91
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
92
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
293
de adultez inevitable, el anuncio del fin de las andanzas pandilleras, el regreso al flujo: “No
ya pienso retirarme yo ya, voy hablar con mi novia y voy ha ver si se me hace, ya si se me
hace ahí nos vemos”93. “Dos años con thiner, mota… sí me metí muy duro… después me
casé. Todavía estuve dos años más ahí, con la banda, de borracho. Pero ya la fui pensando
por los chavos y me retiré de todo este problema. Andando con la banda no te deja nada y
inmemorial de la humanidad que “sabe”, con un saber incorporado, que más allá o más acá
de las convicciones, de los proyectos de todo tipo, de las metas más o menos impuestas,
está la vida y su inagotable riqueza, la vida sin finalidad ni empleo, la vida nada más”95. Si
bien hay una solidaridad dentro la pandilla, ésta es, ante todo, bélica, solidaridad de
guerrilla, solidaridad ante el ataque, aunque a veces se organice para apoyar a la comunidad
vecinal. Pues estos jóvenes “Son los anónimos que están en los suburbios bajos y a güevo
que si llegas en la noche te ponen en la madre, porque saben que no eres de aquí (y aunque
seas… qué pedo. Unos varos nada más) y también te asaltan, y son cabrones y demás.
93
Ibíd.
94
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
95
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 31.
294
Todos sin excepción han dejado de estudiar y el trabajo no ve sus vísperas, pinches escuelas
Éramos desconfiados hasta de nosotros mismos. Porque no sabías en que forma te iba…
iban a actuar. Yo no le daba la espalda a un cuate así, no, siempre éramos amigos…
¿Pero no había una confianza… vaya… no… en la bronca?
¡Ah! En las broncas sí. En las pláticas así de cuates, así de algo… no… nunca hablábamos
de la familia. Nomás hablábamos de lo que te pasó en la chamba, de esto lo otro, las chavas,
nada más.
¿Pero en el momento de la bronca sí había una confianza plena?
Sí había una confianza.
¿Si tú estabas…?
Sí, bueno de que si él no me fallaba yo tampoco le iba a fallar. Porque al momento de las
broncas, espalda con espalda y… a ver que tal te va97.
No, ahí era como una hermandad, o sea, sí pensábamos que era eso, la hermandad ¿no? Con
el hecho de que era de, de… tu banda tenías que… que hacerle el paro aunque no fuera muy
conf… o sea, aunque no fuera muy unido hacia ti, o sea, con el simple hecho de que era de
la banda98.
Y si me junto con la banda es para acá… tener una diversión ¿no? Es una segunda familia
que se tiene. O sea que te hace dostres paros acá. 99
“Cuando estaba chavo, ya sabrás, te paraban unas madrizas. Cuando iba a la escuela, ya
sabes, te mueven y te hacen, pus que le entres. O le entras o le entras, porque sino te va
como en feria”100.
Entonces así fui creciendo… con ese rencor… y entonces ya al pasar la primaria viene algo
más fuerte que es la secundaria. Pero ya para la secundaria ya se pone más, o sea, más
pesado el asunto… Yo llego ya, este, en primero, pus tal vez como… pus llegas… con algo
de miedo ¿no? Porque no conoces a nadie ¿no?… o sea, llegas de nuevo… Pero para esto,
una experiencia que tuve , que en la primaria, eh… habían dos chavillos que me habían
golpeado -en ése entonces eran chavillos– que era el Burra y el Chino. Bueno, me
agarraron y me dieron una golpiza por yo defender a mi sobrino y cual va dando la
96
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Op. Cit. P. 31.
97
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
98
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
99
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 247.
100
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
295
casualidad que yo me los encuentro en la secundaria. Y por mala suerte o buena suerte, me
tocó ir en el salón de uno ¿sí? Entonces, este, desde ahí pus ya nos veíamos y… pero…
como íbamos en el mismo salón pus ya nos tocó convivir, y el Chino como que todavía
se… se… se chiviaba ¿no? Pero pus ya entramos al aro y nos llegamos a hacer muy
famosos… en la secundaria101.
La escuela no es el “centro del saber”, el aula es centro de encuentro, la pandilla opera ahí
con la misma virulencia que lo haría en la calle. Territorializa la escuela igual que lo haría
con la calle. La violencia se ejerce tanto contra los compañeros como contra profesores. El
micropoder pandillero se teje ahí como un reflujo corrosivo de potencia pertinaz que
El maestro de matemáticas no nos enseñó nada durante dos meses porque unos güeyes lo
amenazaron, unos de allá arriba102.
había una banda que le decía los de la Chachita. Estaban afuera de la escuela. Pero, fíjate lo
chistoso de ahí, yo pensaba que los de la Chachita eran parte de la escuela, porque estaban
adentro del salón de clases. Y… este… empezaban a agarrar y aventarte pesazos de gis. Y
ya cuando llegaba el maestro, ellos nomás como que se burlaban de él y se salían ¿no?103
101
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
102
Comentario de un estudiante de secundaria.
103
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
296
3.1.5. Micropoder y regresión, desocialización: rumbo al contrapoder
rasposo
queda atrapada en un espacio social donde los lazos sociales entran en una esquizofrenia
una máquina territorial primitiva. Hay una regresión ahí, en la horizontalidad de las
relaciones de poder, donde están los sometidos, como una estrategia de reflujo en las líneas-
dispositivos de la red inteligente del poder. No es que haya un escape, sino que jamás se
evita, del todo, la inminencia de una línea de fuga, aunque aquí, sólo es como reflujo. A
posmodernidad como el regreso exacerbado del arcaísmo. Es ciertamente esto lo que más
choca con la sensibilidad progresista de los observadores sociales”104. Reflujo como regreso
104
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 27.
297
a lo elemental, a la agregación más ríspida, la autoorganización de grupos que sólo buscan
Hay que oír música de rock, saltar un chingo, miar en la calle, ponerse hasta la madre, ver
que chava jala conmigo y en la salida ponerle en la madre a los putos vestidos de vieja.
Darle baje al carrito de los camotes… eso nada más para divertirnos un rato. Mañana será
otro cotorreo105.
La fiesta eterna y no la espera del carnaval. Reflujo en la línea, máquina territorial primitiva
que toma por la fuerza el espacio organizado por la administración estatal. El espacio
los Chapos, sí, pero también tenían su límite. Por eso era, el territorio de nosotros había que
limpiarlo. Por eso ellos tenia que dar una vuelta o salían por Cuahutepec o salían por este
lado”106. Las pandillas son microgrupos que se apropian de territorios pequeños, unas
cuadras tal vez, una calle o avenida controlada aduanalmente por su presencia constante.
De esta manera, como máquina territorial, es, exclusivamente, segmentaria, evitando así la
operan con estructura jerárquica, el jefe nunca es el tirano absoluto, pues la desbandada es
constantes, dependiendo de la bronca, pero siempre metido ahí, cuadra o esquina y aunque
no tienen la fuerza para evitar la sobrecodificación de los dispositivos del poder, todos sus
Esto porque es una forma tribal, una estrategia de autoorganización juvenil donde
en cuanto es violento y conoce los códigos del grupo: drogas, violencia y crimen. Además,
105
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Op. Cit. P. 40.
106
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
298
el jefe no es nada sin el grupo, no vale nada como ciudadano, pues es ese desvalor social lo
que le permite un micropoder en conjunto con “la banda”. Así, en la pandilla, pensada
como tribu sedentaria, que caza cuando lo necesita y vive en el rito del desmadre y el
cotorreo “lo que es seguro es que ya no es a partir del individuo, poderoso y solitario,
defendida como tal, que se constituye la vida en sociedad”107. Pues ese mito no tiene cabida
códigos del capitalismo de mercado como una máquina de guerra. Pandillas y tribus
una máquina de guerra más salvaje, un reflujo más rasposo y aterrador, pues en la vida, en
su disfrute sin tapujos de la vida está el desmadre, la bronca, es decir, el arriesgue cotidiano
de la vida:
Pos se encontró allá arriba con el Lupillo. Ese cabrón era ya más viejo. Namás que ya sabes
que los más chavos le quieren tirar a los más grandes. Se aventó un tiro con él y sí, le paro
una chinga mi carnal. Nomás que aquel pus sacó el cuete y le metió tres balazos y luego
todavía le metió el tiro de gracia… también estaba en chino que se salvara. Cuando estaba
en la caja yo sí, sí, yo sí pensaba buscarlo… porque nos conocíamos, el vivía aquí arriba…
nada más este… yo le dije a mi mamá “bueno, no lo voy a buscar, pero el día que nos
encuentremos también el va a pensar que voy sobre de él”. Pero fue un año y medio… o
sea, yo en ese año y medio siempre anduve armado. Pero nunca nos topamos… pero estaba
cabrón… ese cabrón se llevó a trece…109
…pero qué puedes exigirle a un chavo que ha sido educado a golpes, que vive en una zona
donde la muerte prevalece. Donde no hay vida […] Y este chavo vive ahí exactamente, en
el hambre y la ignorancia, sin expectativas de vida, porque aquí la única guía es la
violencia, la enajenación y el ser corrupto, sin más alternativa que parase día a día en lo
mismo […] Hay que ser violento para sobrevivir, para tratar de vivir o te carga la chingada.
Aquí todo vale madres, esa es la filosofía que prevalece: un día más y a ver qué pasa
mañana […] El chavo por eso tiene la banda, como medio de control y aliviane, como
desmadre y alucine, porque tenemos la razón para imaginar y alucinar, de oír y sentir,
somos por eso banda, por ser solidarios y hermanos. Para hacerla de a pedo, existimos. Y el
107
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 34
108
Ibíd. P. 36.
109
Entrevista propia con ex-pandillero, junio de 2005
299
ser banda es ser culero y violento, romper con todo, con la familia, con el vestir y hasta con
tu vieja, o se alinea o a la verga. Pus ¿qué transa?110
No pus nos mandaba a la fregada la madre. Nos echaba la culpa por que nosotros habíamos
matado a su hijo, y es gacho cuando una madre te reclama así, dice: “ a ti te tuve confianza,
que lo estabas cuidando bien, mira como me lo entregaron”, dice: “pero como lo ves a él te
vas a ver tú”. Y yo pensando “no pus a mí me va a tocar algún día” y sigo esperando la
hora, dicen que al que hierro muere, que a hierro mata111.
nos juntábamos ahí, nos contábamos broncas, problemas. Si uno no tenía feria pus le
echábamos la mano […] Nada más éramos hermandad, nada más éramos hermanos”112. La
tanto que no se confunde con la jerarquía ni se deduce de ella, y la economía en tanto que
no se confunde con la administración. Filiación y alianza son como las dos formas de un
capital primitivo, capital fijo o stock filiativo, capital circulante o bloques móviles de
deudas”113.
Salíamos a tocadas y salíamos a hacerles el paro a los Brujos de Cuauhtepec. Otra banda.
ahí agarramos… también fuimos, eran unos quince años… este, desmadramos carros, la
fiesta se apagó, balaceados y te digo, de todo. Que en la bola no sabes… si cayó uno…si…
tú te desapareces “¿vienen todos?” “no pus sí o no pus quién sabe, dónde están aquellos
güeyes… allá nos vemos”…
Y esa vez que fueron a hacerle el paro a los Brujos ¿por qué fue?
Porque, no sé. Hay unos que les llaman los de la, de los de la Blanca ¿no? La parada
Blanca. Le habían dado en la madre a unos chavos, namás por eso. Y como pus nosotros
éramos las banda superpoderosa de acá.
No pus es que… ellos vinieron a pedir el paro acá arriba a San Martín, entonces nosotros
íbamos de casualidad… como nos juntábamos todavía en ese entonces con los de San
Martín, nos unimos San Martín, Chapos y Brujos y bajamos. ¡Imagínate cuanto jijo de la
110
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Op. Cit. P. 56.
111
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
112
Ibíd..
113
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Anti-Edipo. Op. Cit. p. 152.
300
chilindrina íbamos! Fácil íbamos como unos 150 cabrones… así… no pus así, o sea, se
veían impresionantes las bandas antes. Pus un chingo, o sea, entre las callecitas y ¡pan, pan!
Todos, los pisaderos y corredero… no, no, no, no… hasta la gente ni… nomás, las rendijitas
se…114
Por otro lado, la confianza interna en la pandilla esta concentrada en la alianza dada para el
toda costa “La confianza que se establece entre los miembros del grupo se expresa
mediante rituales y signos de reconocimiento específicos que no tienen otro objetivo que el
de fortificar el grupo pequeño con relación al grande”115. Lo mismo opera en las alianzas
federativas de pandillas:
O sea, estábamos organizando una tocada, ahí en San Martín. Con el Germen y dos… tres
sonidos. Pero ya sabes que para eso necesitas dinero. Entons nos juntamos todos y ¡ya
sabrás! O sea, tuvo que pasarle el camión de la cerveza, el camión de la coca, el camión de
la darel… ¡ya sabes! Entons todo eso que sacamos de ahí, pues lo vendimos. Y es que se
nos ocurrió tomar puro vino. Bacardi, fuimos a traer como 20 cajas de puro Bacardi.
Cerramos la calle allá. Cerramos la calle de San Martín, o sea, lo que es la subida. Ya ves
que era pura tierra. Cerramos la calle, supuestamente, pus se estaba cobrando para entrar.
Dejamos al Perro de taquillero… ¡pero no! Cada cabrón que entraba pagaba y le dábamos
una botella. Al Germen agarramos y le dimos una botella, pues en ese tiempo estábamos
todos unidos. La rivalidad era contra el Plan. Sí, siempre ha sido así116.
Así pues, la pandilla es o puede ser vista como una regresión, esto porque opera como una
máquina territorial que logra serlo cuando reterritorializa la desterritorialización del cuerpo
“Sí, allá, pa’rriba está el barrio, ahí está la bandota y culero que no sea de allá, pss, a la
114
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
115
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 177.
116
Entrevista propia con ex-pandillero, junio de 2005
301
verga117”. He ahí su triunfo y su resistencia, su estrategia regresiva a un estado de máquina
territorial. “La plusvalía de código efectúa las diversas operaciones de la máquina territorial
partes que vuelven a cada uno”118. Ése es su micropoder, un micropoder que se ejerce de
manera frontal, no como funciona en otras circunstancias, pues ahí se gana terreno. Y, este
llega a coagular ni a ganar tanta presencia, salvo en algunas situaciones, las cuales se
abordaran en los apartados siguientes. Sin embargo, por su situación en el orden social,
dispositivos de escuelas pobres y familias pobres que pobremente permiten el flujo de los
presencia es más corta. La diferencia de este micropoder con respecto a otros, más sutiles y
fugaces, radica en que no se oculta, no busca el secreto de su existencia y es, ante todo,
ofensiva:
El secreto compartido del afecto, a la vez que conforta los vínculos próximos, permite
resistir a las tentativas de uniformización. La referencia al ritual destaca el hecho de que la
cualidad esencial de la resistencia de los grupos y de la masa es la de ser más astuta que
ofensiva. Así, ésta puede expresarse por medio de prácticas pretendidamente alienadas o
alienantes. Eterna ambigüedad de la debilidad, que puede ser la máscara de una fuerza
innegable, cual mujer sumisa que no tiene necesidad de dar muestras manifiestas de su
poder, segura como está de ser una verdadera tirana doméstica […] La astucia, el silencio,
la abstención, el “vientre fláccido” de lo social son armas temibles de las que hay motivos
para no fiarse. Otro tanto ocurre con la ironía y la risa, que han desestabilizado a mediano o
117
Plática con un pandillero de la Colonia Lázaro Cárdenas, el 27 de agosto de 2005 (no grabada).
118
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Anti-Edipo. Op. Cit. pp.156-157
302
a largo plazo, las opresiones más sólidas […] La resistencia adopta un perfil bajo en
relación con las exigencias de una batalla frontal, pero que posee la ventaja de favorecer la
complicidad entre quienes la practican, y eso es lo esencial119.
Muy al contrario, el micropoder pandilleril grita, asusta, se ejerce sin tapujos. La bronca
está a la vuelta de la esquina porque se busca ahí, se vive para eso, para atemorizar y ganar
respeto y poder tácitos. Para qué el secreto, para qué esconderse. La estrategia es estar ahí,
con sus signos, sus códigos y sus territorios y “el güey que se pase de lanza vale verga”.
Estas características son las que hacen de este micropoder la posibilidad de ser un
vale madres” la sociedad. Se la quiere “madrear”. Es máquina de guerra, línea de fuga que
conecta sólo con máquinas de guerra y todo está por destruir, todo. Ése es el paso
Así pues, aunque la pandilla como máquina primitiva reterritorializadora puede ser una
máquina de guerra en extremo letal (como sucede en países como Colombia) también pude
coagular como una forma de lucha política (como se vera en los apartados siguientes)
cuando los detonantes no son tan insidiosos como el narcotráfico o cualquier otra forma de
crimen organizado o las guerrillas beligerantes. Su posibilidad de ser contrapoder está ahí,
119
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 178
120
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un Ruedo Significa Respeto Y Poder. Op. Cit. P. 412.
303
régimen de la descodificación no significa ausencia de organización, sino la más sombría
121
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Anti-Edipo. Op. Cit. p. 160.
304
3.2. la pandilla como micropoder
propio cuerpo, ideología que viene desde arriba, impuesta, enseñada, trabajo pedagógico
primario y secundario, pero que depende de una situación social especifica, es decir, la
ideología que baja se asienta en unos cuerpos, en unos cerebros que la digieren deyectando
una ideología negativa o en negativo, oscura, que es la misma de arriba pero vista y
305
practicada desde abajo. Ideología de los pobres, de los criminales, de aquellos que no
acceden a los triunfos y utilizan sus derrotas como la parte negra. Si bien así se mantiene el
orden social, se mantiene no porque la inoculación de la ideología sea blanda, sino por una
dureza que impone lugares fijos, que fija al cuerpo con un habitus especifico con unas
prácticas propias. “…un verdadero político ata mucho más fuertemente por la cadena de sus
propias ideas. Sujeta el primer cabo al plano fijo de la razón; lazo tanto más fuerte cuanto
los vínculos de hierro y de acero, pero no pueden nada contra la unión habitual de las ideas,
no hacen sino estrecharlo más; y sobre las flojas fibras del cerebro se asienta la base
inquebrantable de los Imperios más sólidos”122. Pero es en los sitios más alejados de los
centros de poder donde las resistencias se hacen más rudas, es con los jóvenes, los que
padecen los trabajos pedagógicos primario y secundario, con sus prácticas desdeñosas que
se ataca las coyunturas de la red ahí donde más débiles son: “Una subcultura disidente
cultural, cada vez más global, o mundializada mediante las nuevas tecnologías de
122
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 107.
123
Scott, James. Op. Cit. P. 152.
124
De ser ligadura a la tierra el ritmo se ha convertido en las actuales culturas juveniles en un poderoso factor
de desterritorialización.
306
sino en una territorialización mediante la violencia y el terror ejercido sobre el vecindario.
Las tribus urbanas se asen de una estética-ética, mientras que la estética pandillera se
consumo es el eje de las tribus urbanas, ya sea con relación a las producciones masivas o a
están inmersas en una expresión cultural sobrecodificada y sobrecodificante que les define.
Las pandillas asumen el consumo a través del hurto y el arrebato, consumen, buscan placer,
manifiesta una vez más que la esencia productiva del capitalismo no funciona o no «habla»
más que en el lenguaje de los signos que le imponen el capital mercantil o la axiomática del
mercado125.
identifican por los atuendos que les definen. Las llamadas tribus urbanas, aglutinaciones de
muchachos que se estrechan mediante una ética de la estética. Las pandillas son otra
expresión de los agrupamientos juveniles. Son expresión más extrema, tanto por su hacer
como por su estar. Jóvenes, apenas adolescentes y a veces sólo niños cuyo afán es el
desmadre y el cotorreo sin que haya algo que les avergüence, pues su existencia marginal
no les depara mucho. Sin embargo, esto no significa que todo joven habitante de los barrios
Consumo, red de amigos y ritmo, parecen ser los ejes articuladores de la nueva dinámica de la identidad, que
emerge como producto y signo maleable de un mundo volcado a la desmesura, a la velocidad, al vértigo y a
la acción, a la explosiones gráficas y a las tentaciones visuales y sónicas. Restrepo, Luis Carlos. (2000).
Ritmos y consumos. En Umbrales. Cambios culturales, desafíos nacionales y juventud. Corporación Región,
Medellín. P. 56.
125
Deleuze, Gilles, Guattari, Félix. EL Anti-Edipo. Op. Cit. P. 249.
307
Las pandillas se convierten en un verdadero micropoder en cuanto desafían la
relaciones de poder, pues son jóvenes y son miserables. Su violencia no carga banderas, a la
mayoría le “vale madre la política”. No tiene motivos éticos, pero tampoco económicos,
todo sea por el desmadre. Sus manifestaciones son, en los casos más notorios, muestras de
una exclusión brutal que permite el ejercicio de un micropoder terrible. su fuerza está ahí,
afán “revolucionario” o avidez de cambio, sino porque las líneas-dispositivos del poder no
arriba. Tomar las fuerzas de la miseria, y cuál mejor que la proximidad, el hacinamiento y
el rencor sin objetivo fijo de los jóvenes marginados, perjudicados con la pobreza aun antes
cualquier cosa que parezca llena, la subjetividad encuentra en su propia falta la posibilidad
perjuicio ocasionado sobre unos, sobre aquellos que nacieron demasiado débiles como para
imponerse en una relación de fuerzas a todas luces desigual. La búsqueda del poder ahí en
donde nada parece haber de él, pero, a fin de cuentas, la necesidad de sentir poder, sentir
respeto, eso que “se siente bien pero se siente mal”, pues es un poder, que si bien se ejerce
126
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Hacia una clínica social del trauma. Nueva Visión,
Buenos Aires. P. 11.
308
sobre los demás, sobre adultos e iguales sin distinción, no brinda un “reconocimiento
verdadero”, según la “verdad” que deviene de la axiomática social, del flujo de códigos
capitalistas.
Ahí está el doble amarre de la exclusión como sobreinclusión. Hay un impedimento social
transmitido por las líneas-dispositivos, y “un sujeto que basa su ideal en su perjuicio y que
127
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
128
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 12.
309
valentía, al que más se rifa, al que va por delante, “Qué si teniamos miedo a morirnos,
¡no!129”, “de esos cuates nadie le tenía miedo a morirse. Porque no teníamos
de una ley propia, una contraley, actos antisociales o que van contra el orden social. Esta
ley particular está, como ellos, al margen de las imaginerias provocadas por los flujos
cabo para cometer ilícitos, el robo no se lleva a cabo con fines económicos en el sentido de
la riqueza (como sucedería con una banda criminal organizada, donde el fin es el dinero).
La pandilla asume el atraco como una rutina, pero no una forma exclusiva de actuar, pues la
Entonces así seguí, o sea, seguí, digamos, en broncas, de que no pus sabes qué, vamos a
robar unos cabrones a tal lado. Habían unos chavos que eran de por allá de los ventanos que
les decían los canels. De los ventanos eran los canels, el… ¿el qué? el Torrijo, bueno, era
una bola de chavos. Pero nosotros sabíamos que trabajaban metiendo tubos… ora cuando
hicieron la carretera nueva… esa de Herminio Mena. Bueno, hicieron esa carretera y
nosotros nos íbamos a esperar, cuando ellos cobraban íbamos y les quitábamos su dinero.
Pero ahí sí, o sea… por ejemplo…
Una vez subimos también a… dizque a dar… a robar una tienda, porque íbamos a ir a una
excursión un día después. Íbamos como siete cabrones y llevábamos un rifle 22. Ya
estábamos adentro de la tienda y a un cabrón se le sale un balazo y no le da a uno mismo de
nosotros, eh, fíjate cómo estaba yo en ese entonces, o sea, de que no sabes ni madre.
Robándome las sabritas y pendejadas y el otro güey con el pinche balazo. Ya lo sacamos,
porque no había ni madres, los sacamos, a los señores los de la tienda, les pusimos una
putiza. Porque les tocamos, nos abrieron y nos metimos y, este, agarro yo al balaceado que
era en ese entonces el Pepo, agarro y me lo echo acá atravesado y corriendo cabrón,
vamonos. Eh, o sea, ve pinches robos que nos aventabamos más…131
129
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
130
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
131
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
310
Robos sin afán acumulativo, en contra se los mandatos del flujo de códigos capitalista que
invitan a tener, consumir, acumular, el robo pandillero es un “cotorreo” y con sus nimias
Estos robos que platicabas… lo de las tiendas y eso… qué ganancias tenían, para qué las
utilizaban.
Antes, normalmente, o sea, un chavo de mi edad no tenía trabajo, los papás de antes, con
broncas y… te mandaban a la escuela. Pus qué… agarrabas, te lo gastabas en chacharas, ya
sea golosinas o vicio.
En vicio estamos hablando de mariguana…
Cerveza… o sea chupe. Eso sí, o sea eso sí es… eso siempre fue, el chupe. El que quería
fumar mota fumaba, el que no solamente… y los que no…132
Imponiendo así un marco de dominación en las áreas que más frecuentan, ahí donde se
incursiones a las escuelas vecinas, donde surgen células del grupo, donde los más jóvenes
La onda es que ellos se ponían a robar. Uno salía de la secundaria, y iba saliendo de la
secundaria - oye dame un peso- no traigo, - dame un peso o te pongo en tu madre- y así y
así atrancándote, no pues no traigo güey ¿qué quieres?. Y pus luego luego te acomodan el
primer puñetazo, ni modo que te dejes - pégame- te defiendes, ese es el instinto humano,
bueno ése era el mío… Y pues pinches pedotototes, así, grandes güey, o sea te agarrabas a
chingadazos. Pero esos güeyes por falta de güevos, o por que tienen... se creen más
superiores a ti, por que traen el cuete traen un filetero, y cosas así. Pues todos se metían
güey, quince o veinte culeros en una patiza de esas133.
importa si trae o no trae, lo que salga. De ahí su enorme capacidad violenta, no planea, la
única estrategia es “juntarse” –¿qué es la banda? “pus toda la bola de culeros que nos
conocemos, de ahí, del barrio, nos juntamos y hacemos la bandota y a romper madres134”–
no hay más motivo que el estar juntos y ser, salir de la cotidianidad asfixiante en el margen
132
Ibíd.
133
Entrevista con pandillero, el 3/09/2005
134
Plática con pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
311
de la sociedad y como margen de la sociedad sus estrategias son pobres, como ellos. Así, el
robo planeado no es una prerrogativa de la pandilla, pero si una forma que les da imagen,
Fíjate, para eso estos güeyes estaban bien verdes… bueno… más bien a mí no me gustaba.
Sí lo hice, no te digo que no robé alguna vez… sí, sí lo hice… pero sabes qué… lo que no
me gustaba era que… que fueran violentos… inclusive tuvimos broncas ahí… tuve broncas
con varios… porque, pus ¡chihuahua! Sí ya le quitaste lo que le quitaste, pus para qué te
ensañas con él… para qué le pegas… eso era lo que no me gustaba.
Una vez fuimos aquí a Cuahutepec. Íbamos para abajo a, pus un señor, no sé, yo
también entiendo las cosas ¿no? Uno tiene que trabajar, uno viene de noche… se atiene a lo
que pueda encontrar… y entons, pus ahí iba un señor con su bolsa de pan…y un cuate, en
paz descanse, pues ¡órale! Le digo “pus ta’ jodido, no puedes sacar, no tiene caso” y luego
hasta el pan se le cayó. Yo sé que el pan lo llevaba para sus chavos, para su familia. “¡Chale
güey no tiene nada! Déjalo que se vaya”. “No, que ni madres”, no pss que agarra y le quería
tirar unos balazos. Y le digo “no, no te calientes” o sea, “como te pones a hacer eso ahí,
entra en razón güey, como te quieres robar a una persona que no tiene. Ahora, date cuenta
de que si pasa algo, lo matas y luego es más duro para ellos pagar un pinche entierro a lo
que le puedas quitar, cabrón”. O sea, yo les decía “no se pasen.” 135.
La pandilla es una opción de vida en el margen. Imponen su ley, una contraley que impone
su poder en la desesperada búsqueda por aparecer. Son líneas de fuga. Huyen, toman la vía
alterna que va a contraflujo. Pero son, en principio y como estrategia, micropoder y reflujo.
Son micropoder, reflujo, pero tan ácido y tan activo que su fuerza empieza a taponar las
líneas de transmisión del flujo del poder. La pandilla subvierte pues impone su ley de terror
extrema con el uso de una violencia incomprensible como acto de protesta, pero que cala
profundo en “la sociedad” dejando ver al margen, abriendo la cortina y dejando ver a los
jóvenes pobres urbanos, pobres entre los pobres. La pandilla es una forma de
autoorganización que hace vacilar a las instituciones que mayor contacto tienen con ella, la
familia, la escuela, las iglesias. Sin embargo, es reflujo con acidez tal que la subversión que
135
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
312
principio que evita este transcurso es la ausencia de coagulación en el futuro, una búsqueda
clara y programática del cambio social. No, su bandera es el hedonismo más ramplón. Pero
quizá ahí, en ese abandono de los mitos transformistas de las ideologías políticas que jamás
les han tocado resida la más punzante y terrible forma del contrapoder. La cadena es: un
claro y vengativo. El pandillero es el criminal que se mira, por sus pares, como el antihéroe
ante una sociedad excluyente son, como espectáculo, jóvenes que rechazan y violentan las
pues sus alaridos dejan sin sustento los mitos de la democracia, el progreso y el libre
mercado. Despedazan los flujos que vienen desde arriba pues viven la verdad de la mentira,
viven en estado de excepción y lo hacen como flujo y contraflujo. “De hecho, según una
el derecho a la vida. Los pandilleros están en este intersticio del derecho y la ley. Van
contra la ley, son contraley porque están en un continuo y cerrado estado de excepción por
todas las vías de la sociedad y al encontrarse ahí “«Nadie tiene nada más que pedirme, que
exigirme, dado lo que (ellos) –el Otro– me hicieron». Entonces puede argüir una cláusula
136
Agamben, Giogio. (2004). Estado de excepción. Homo sacer II, 1. Valencia, Pre-Textos.
313
de excepción, de legítima excepción”137. Lo ilegal es justo en cuanto se es permitido por la
…hay que creer estos sujetos dieron demasiado –o, como dicen ellos, “los otros” tomaron
demasiado de ellos– para tener todavía algo… que perder […] Los sujetos van por el
mundo con esta “reivindicación” que configura su ser-en-el-otro138.
su constitución depende de la debilidad social. Sólo los pobres, los hambrientos “regresan”
a la jauría. La pandilla se traga el terror que provoca, de ahí surge su fuerza, la fuerza de su
institucional se ejerce como un arma, como un micropoder tan potente que, fácilmente
Sí, a chingar, sí, porque ya era, ya era como yo creo que ya nomás era como un gusto… de
hacer eso. Porque una ocasión me acuerdo que una vez que fue una procesión de tres caídas,
o sea que una pasión de cristo que se hizo. Estaba el…la… estaba la crucifixión en San
Martín, no sé por qué se empieza a hacer un… ¡Ah! Agarramos y pasamos enfrente de una
tienda y nos metimos… y no había nadie. Empezamos a sacar báscula, queso…todo,
vaciamos la tienda, ¡pa’ pronto! Después de ahí, ya se nos pego la loquera. Seguimos
caminando y ya… (¿Te acuerdas del Mapache? [al contacto]). Bueno, un cabrón que le
decíamos el Mapache. Era loco ese güey cuando andaba pedo… pus… ya cuando nos
dimos cuenta éste cabrón, agarra y estaba roqueando una casa. Y sale la… la señora y le
empieza a tirar unos balazos… todos… ¡chingue a su madre!… no, la casa… no la
acabamos, piedrazos y… de todo. Tenían perros, bueno, nos metimos a la casa… luego el
señor, su esposo, también sacó otra pistola, o sea, los dos traían pistola. Entre toda la bola
de piedrazos, lo que fuera hasta adentro, a quitarles la pistola de adentro de la cama y
nomás les quitamos una porque la otra se perdió. Después de ahí salimos y la gente que ves
que está haciendo… por ejemplo sus… sí, o sea, la gente que sale y pone sus, cómo se
llama, su comida, están comiendo. Pus no pasábamos, le tirábamos su comida, les
quitábamos su vicio. O sea, era un reverendo desmadre ¿quién nos detenía? Nadie139.
137
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P.13.
138
Ibíd. P. 14.
139
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
314
El ejercicio del micropoder es un reflujo del poder, un malestar ácido que padece la red con
pandillero cae en la doble encrucijada del estado de excepción, ese doble estar en el margen
y en al margen de la ley, nada lo detienen “¿quién nos detenía? Nadie”. El pandillero ejerce
un micropoder, reflujo acido que enferma a la red, pero al estar en excepción su potencia se
nihilista.
Ante está impronta, los guetos se convierten en el tarro de moscas que margina y aísla.
Campos de concentración donde lo único que hay es vida susceptible de ser utilizada según
lo requieran los hornos. Carne de cañón y carne de presidio, nunca carne de diván. Y
¿quién ha cometido todo esto? Los otros la pagan -los mismos son parte de- el extraño, el
del otro barrio hay que “hacer con ese perjuicio, hacer algo de ese perjuicio. Ese “algo”
será lo peor. El desgraciado se queja del Otro que lo desfavoreció y lo dejó contrahecho, y
alega, como un derecho, la indemnización… a través del crimen”141. Quiénes los detienen
fuerza de la debilidad se impone y los cuerpos pobres son cuerpos resistentes, persistentes,
140
Agamben, Giogio. Medios sin fin. Op. Cit. Pp. 40-41.
141
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 16.
315
sobrevivientes. Estado de excepción en el cinturón de miseria y estado de excepción del
sujeto al que nada le ha tocado de todo lo prometido porque algo o alguien lo mandó fuera
de la fila, al extremo
…la espiral, del perjuicio al crimen: sentimiento de una injusticia que remite a una
“desventaja” del sujeto –sujeto del perjuicio– y enlaza una reivindicación con una
compensación o indemnización. Ésta, por un cambio y un sobreneriquecimiento, llega la
demanda de “privilegios”142.
Al pandillero no le llaman la atención los mitos democráticos, es, vida nuda, biologicismo
del cuerpo nihilista-hedonista que busca el placer por el placer. Se ve sin miedo la muerte
pue es pura vida sin futuro, puro presente. Acribilla así la idea del futuro, del cambio, de lo
Ustedes… cómo vivían con la muerte, siempre estaban… si pensaban mucho en ella, si no
pensaban mucho en ella… si lo platicaban.
O sea, de qué si nos… o sea ¿de qué si había una situación y nos llegará a tocar? Pues, no lo
piensas, no lo piensas, en esos momentos o sea… tú estas… o sea, para ti… para ti esa
forma de vivir es normal. O sea, no, no, no piensas si te va a tocar o no, tú vas, has de
cuenta que… ora sí como quien dice, le estas jugando… le estas jugando, le estas jugando
al vivo o le estas jugando a la muerte… porque… te digo, o sea… al momento no, no
piensas nada… todo lo tomas normal… bueno, yo lo tomaba así…143
Pus yo te voy a decir una cosa, o sea yo nunca he sentido miedo por lo que me pueda pasar.
No sé, tal vez de chavo, por lo que herede de la vida. Porque, pus no sé, no sabes lo que
vives… pero nunca…este, nunca tuve miedo, no y a pesar de que tres veces estuve en el
hospital, o sea, en una me picaron y otra fue una madriza144.
Se está ahí, vivos, sin elucubrar, simplemente haciendo, se está habitando el margen del
la vida en el margen, sino que hace explotar las coyunturas de la red, ahí donde los
142
Ibíd. P. 18.
143
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
144
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
145
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
316
dispositivos-líneas se ven atacados, familia, escuela, espacio público son vulnerados por un
Puede que en un momento dado “ayude” a los vecinos del barrio. Pero como margen del
según su humor. Derecho del perjuicio, fuerza de la debilidad, el nacer derrotado permite
contraflujo.
Verdadero estado de excepción al que se accede desde abajo: “el sujeto perjudicado
invoca un trauma de origen con efectos de recidiva durante la vida y que la organizan como
un destino, pero que, por esta misma razón, lo justifican en la derogación de la ley de la
«Necesidad» […] sujeto arguye un “dolo” real anterior que lo pone fuera de la ley (más allá
burlona plantada frente a las instituciones más caras de a la sociedad. Como habitantes de
reconfigurado en gueto, barrio pobre o ciudad perdida, toman por la fuerza y con lujo de
forma como contrapoder está en la fuerza con que disuelven, mediante la burla y la
agresión la verdad de las instituciones. Ante la vida nuda que les ofrece el margen, la unión
de jóvenes es asumida como una estrategia de poder que no busca nada y vienen de la
146
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 36.
317
nadería que son. Son línea de fuga que escapa del tarro de moscas sobreincluyente, derrotan
la derrota que los ha perjudicado demoliendo los imperativos del flujo de código de la red,
derruyendo ahí donde las coyunturas de las líneas-dispositivos son más débiles.
Mientras la excepción es, en el sentido que se ha visto, una exclusión inclusiva (es decir que
sirve para incluir lo que es expulsado), el ejemplo funciona más bien como una inclusión
exclusiva147.
La excepción es lo que no puede ser incluido en el todo al que pertenece y que no puede
pertenecer al conjunto en el que está ya siempre incluida. Lo que emerge en esta figura –
límite- es la crisis radical de toda posibilidad de distinguir entre pertenencia y exclusión,
entre lo que está fuera y lo que está dentro, entre excepción y norma […] La excepción
expresa precisamente esta imposibilidad de un sistema de hacer coincidir la inclusión con la
pertenencia, de reducir a unidad todas sus partes148.
Cuando una pandilla alcanza niveles extremos, hasta para las pandillas, de violencia, tiende
a disolverse ante la intolerabilidad que representan tanto para otras pandillas como para los
Y ésta banda de los "Kiwis"...? porque en algún momento estuvo como que azotando ¿no?
Sí pus fue una de las bandas pesadas, o sea mi barrio pesado... o sea no...no eran cualquier...
cualquier, cualquier pendejo esos güeyes, cargaban los cuetotes, tenían el varo
¿y por qué se disolvió? ¿ya no existe, o si?
Sí existen algunos te digo muchos con pedos por ejemplo el "Beteta" mato a un... un
judicial un plomazo en su cabeza, se bajo y le dice -¡párate güey te voy a despachar!- y así
de güevos ahí en el barrio bajaron a los tiras tendidos güey los sacaron de su patrulla güey...
¿y para allá suben, las patrullas?
Sí güey, pero ahorita ya... andan bien parados de culo, ahorita los patrulleros se sienten los
que dominan aquí... sí estuvieran los locos
¿quiénes son los locos?
Todos los que te nombre...
Ya... ¿ están muertos o...?
Algunos están muertos, algunos en el tambo, otros en el Gabo...
Sí, ¿quién era el más... más culero, el más cabrón?
Pus el "Beteta" güey y el "Chacal", el "Chacal" está en el Gabo, el "Beteta" creo está en
prisión. Había un morro de... de ahí de los "Kiwis" también... ese güey vivía en las Cruces,
esos güeyes tenían pedos con los "Cruces" era un barrio arriba, una cuadra arriba, ese morro
lo mataron ahí en frente de su cantón, lo encontraron ahí, iba saliendo...149
147
Agamben, Giogio. (2003) Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida. Valencia, Pre-textos. P. 35.
148
Ibíd. P. 39.
149
Entrevista con pandillero, el 3/09/2005
318
Este contrapoder no quiere hacer nada, salvo su propio poder, su propia ley o contraley; o
mejor, se sale de los flujos de la existencia diaria para retornar a ella bajo la investidura de
fabricante de terrores. Reflujo ácido, venganza contra el Otro, contra el que perjudico al
hacerlos nacer como carne de presidio, odio sibilino que explota y ataca las coyunturas de
la red ahí donde las líneas-dispositivos se unen y son más débiles, familia y escuela
contra la justicia. Desquite bastante terrible para dejar al juez sin voz”150. Pues, si bien,
como dice Foucault “La prisión no puede dejar de fabricar delincuentes. Los fabrica por el
tipo de existencias que hace llevar a los detenidos: ya se los aísle en celdas, o se les
peligrosa»”151” lo mismo pasa en esa prisión abierta que es el margen, la ciudad perdida o
sobreinclusión de los excluidos del empleo y, por ende, del mercado. El joven aislado-
con su violencia, pues si “la prisión hace posible, más aun, favorece la organización de un
medio de delincuentes, solidarios los unos de los otros, jerarquizados, dispuestos a todas las
complicidades futuras”152. Esos jóvenes presos en esa cárcel abierta, habitantes del campo
de concentración que no sólo intenta someterlos a un estado de excepción radical sino que,
además, se les envían los mismos dispositivos-disciplinantes. Pero ahí, al igual que la
fantasía benthamniana, el panóptico no soporta la resistencia, más aun en esa cárcel abierta
150
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 259.
151
Ibíd. P. 270.
152
Ibíd. P. 271.
319
donde las condiciones están dadas para que las complicidades, para el desmadre, están más
que dadas.
Y están dadas porque las líneas-flujos padecen de reflujos, éstos viajan por el
mismo cauce, pero cuando se escapan, es decir, cuando territorializan escuela, calle,
convierten en líneas de fuga, en contraflujos. Líneas que escapan, que se engarzan con las
líneas dispositivos pero las llenan consigo mismas y la hacen estallar, puntos que se
mueven en el plano social, pero no según el pliego pautado, sino ocasionando disonancias,
…no sólo hay dos líneas, sino tres: 1) Una línea relativamente flexible de códigos y de
territorialidades entretejidos; por eso partíamos de una segmentaridad llamada primitiva, en
la que las segmentaciones de territorios y de linajes componían el espacio social, 2) Una
línea dura, que procede a la organización dual de los segmentos, a la concentricidad de los
círculos en resonancia, a la sobrecodificación generalizada: el espacio social implica aquí
un aparato de Estado. Es un sistema distinto del sistema primitivo, precisamente porque la
sobrecodificación no es un código reforzado, sino un procedimiento distinto del de los
códigos (de igual modo, la reterritorialización no es un territorio más, sino que se hace en
otro espacio que en el de los territorios, precisamente en el espacio geométrico
sobrecodificado); 3) Una o varias líneas de fuga expresadas en cuantos, definidas por
descodificación y desterritorialización (siempre hay algo como una máquina de guerra que
funciona en estas líneas)153.
Y la línea de fuga pandillera es una línea de fuga que siempre trae una máquina de guerra.
acechante pero sedentaria, que realiza esporádicas incursiones hacia terrenos enemigos.
153
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil mesetas. Op. Cit. P. 225-226.
154
Ibíd. P. 227.
320
Notas disonantes en la pauta, sonidos que dejan doloridos los oídos, desarmonizaciones en
contraflujo. No importa lo que importa para la axiomática social. El trabajo, otrora virtud
para la producción, el bienestar y el consumo, devorado por éste último. Reflujo agresivo,
reflujo que se escapa, ejercicio de micropoder para llenar el hondo barril del hedonismo
ruido.
¡Nel, pus que trabajen los casados! ¡ja,ja,ja! Hay dos tipos de camello: ir a atracar y ir acá.
La neta si el trabajo fuera fácil nadie anduviera de ratero. Yo me pongo a pensar ¿qué
transa? Yo trabajo, pus cámara no hay pedo. El pedo es ganarse el dinero casi con sus
propias manos, con el sudor de tu frente. Porque nada más vas a ir a atracar, te agarra la ley
y ¿qué transa? ¿una madriza quién te la quita?
La verdad el trabajo para nosotros no nos importa, o sea que ahorita estamos en el rollo de
cotorrear y seguir cotorreando. Estamos a lo que la familia nos dé… ya que tengamos una
edad que ¡cámara! Que nos lleguemos a casar o algo, entonces sí, pss… a trabajar, pero
ahorita el cotorreo chido, la morrita que uno quiso, hizo lo que quiso y ¡qué transa! ¿no?…
Trabajos no hay y ya nomás los trabajadores de 16, 17 años, no pueden entrar a un trabajo
porque ya no más por pura computación; y ahora si quieren entrar a una fábrica o cualquier
onda ¿no? Pero ya para entrar a computación no saben ni qué onda ¿no?155
155
Ibíd. P. 143.
321
3.2.1.2. Reflujo o Contraflujo. Línea de fuga con su Máquina de guerra
no se mezclan. Cuando la pandilla es una “bola de chavos que se juntan para que no venga
debilidad. Pero cuando pasa a la acción ofensiva, cuando se endurece en la línea, la rompe
ya no sólo se defiende, sino que busca el enfrentamiento ya no sólo con grupos similares,
entonces pasa a ser un contrapoder. Contrapoder raro, que no busca nada loable, sino llenar
el ávido estómago de su hedonismo desmedido. Ahí, hasta las autoridades temen entrar.
Y pues se agarraban a putazos, ahí mataron a dos güeyes, el Chacal le metió un tiro a güey
que era juda, en la cabeza lo mato, ahora está en el gabo. El Beteta también mató a un juda,
también está en el Gabo y pues no sé güey. talvez…156
156
Entrevista con pandillero, el 3/09/2005
322
Cuando… sí, sí, que se ponían muy… sí que agarraban un cuate que tenían ahí en el
modulo… se iban hasta a roquearlos hasta que saliera el chavo. Sí. Quemaban las patrullas
y todo, hasta que no lo soltaran. Ya ves que la presa no estaba muy pavimentada, los Jeeps
no podían subir, entonces tuvieron que meter montados. Pero había ocasiones que subían
los montados y nomás bajaban los caballos157.
Sí, varías veces los sacamos a piedrazos… piedrazos y balazos y ellos nos tiraban y
nosotros sobre ellos pues, o sea que si eran los enfrentamientos también ya… yo, por
ejemplo, yo a la policía… yo me paraba con un rifle 22, me paraba aquí en mi azotea y a
dos cuadras les tiraba, cuando iban en los caballos, cuando iba la montada.
¿Y cual fue el enfrentamiento más duro…?
¿Con la policía? Pues… será… una ocasión que… hubo en ese entonces una… un pleito
entre Atorón y Chapos y se llevaron a varios compañeros… bueno, o sea, cuates, chavos de
la banda… entonces, en la esquina… cuando iban de bajada, nosotros… o sea, los
correteamos a puro rocaso y ellos tirando balazos… pero… bueno esa es vivencia que yo
tuve, porque hubo otras vivencias que incluso se balacearon los compas con la policía, hubo
hasta muertos… o sea, había… este… nosotros en ese entonces, te digo, me acuerdo que
fue a puro rocaso, pero los bajamos hasta por donde está la iglesia de Guadalupe… desde
aquí hasta allá… o sea… fue una de las más… que yo recuerdo158.
Potente fuerza ofensiva, línea de fuga con máquina de guerra que ataca violentamente,
defendiéndose, sin objetivo, pura defensa u ofensa desesperada, sin programa o planeación,
no hay una logística ni una lógica guerrillera, no tratan de desestabilizar ningún Estado pero
corroen las instituciones las llevan al límite de su resistencia hasta hacerlas reventar o hasta
ser reventados. Como explica Deleuze ”las líneas de fuga conectan y prolongan sus
intensidades, hacen saltar signos-particulas fuera de los agujeros negros; pero al mismo
157
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
158
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
159
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil mesetas. Op. Cit. P. 227.
323
dificultad para concebirlos como contrapoder, pues no hay objetivo, son línea de fuga que
respecto a otras líneas de fuga, pues el sedentarismo y la apatía política los aísla a sí
¿Por qué la línea de fuga es una guerra en la que hay tanto riesgo de salir derrotado,
destruido, tras haber destruido todo aquello que uno era capaz de destruir? Ese es […] el
peligro: que la línea de fuga franquee la pared, salga de los agujeros negros, pero que, en
lugar de conectarse con otras líneas y aumentar sus valencias en cada caso, se convierta en
destrucción, abolición pura y simple, pasión de abolición. Como la línea de fuga de Kleist,
la extraña guerra que libra, y el suicidio, el doble suicidio como salida que convierte la línea
de fuga en una línea de muerte161.
Isla de contrapoder, contrapoder hiriente, atentado contra los lazos sociales establecidos
desde la primordial relación de fuerzas padre-hijo y, por ende, bomba que explota
acribillando el rostro de la relación pedagógica, todo lo que hay que aprender es a “no
dejarse de ningún culero”. Y los culeros son todos los otros. Línea de fuga que, al huir sin ir
a ningún lado se convierte en pura máquina de guerra, pura línea de muerte. Y eso es lo que
al fin pues “…un saber específico, local, regional, un saber diferencial incapaz de
unanimidad, que debe su fuerza a la dureza que lo opone a lo que le rodea; y es mediante la
aparición de este saber, de estos saberes locales de la gente, de estos saberes descalificados
160
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Subjetividad y autonomía dependiente”. En
Umbrales. Cambios culturales, desafíos nacionales y juventud. Medellín. Corporación Región. P. 112.
161
Ibíd. 232-233.
162
Foucault, Michel. Microfísica del poder. Op. Cit. 137.
324
La verdá la verdá, el estudio sí sirve de mucho, pero a la vez no, porque uno como sepa se
sabe defender de las cosas; y un estudiante, un agricultor y que acá que su pinche madre, no
sabe lo que un pandillero, lo que hizo esto o acá. O si tú eres carpintero ya con eso la haces,
hojalatero, albañil, de todo eso, y no hay necesidad de la escuela y ganas más billetes que
un agricultor163.
traducción de los efectos del poder a un lenguaje comunicable para aquellos que los hacen
micropoder, uso de la debilidad como fuerza, se ejerce una contraley, se lanza una líneas de
desdeña la escuela, la familia o el trabajo como una forma de acceder a una vida “mejor”
165
.
163
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 134.
164
Los acontecimientos no están contenidos en sí mismos, a la espera de un observador que devele sus
lógicas, sino que se constituyen en el proceso mismo de experimentarlos. Sólo así se vuelven saber, lejos del
conocimiento recluido en las ecuaciones librescas y las peroratas adultas, un saber que entraña un dispositivo
emocional y valorativo al implicar al sujeto como totalidad: opera en el tránsito entre lo mítico y lo racional,
lo inconsciente y lo consciente, lo objetivo y lo subjetivo. Allí es donde la vivencia se constituye en discurso
de la vida y para la vida, y donde reclama, no únicamente su legitimidad frente al saber instituido, sino su
verdadera primacía.
El sujeto se constituye en la cadena articulada, pero azarosa, de las experiencias sorteadas a lo largo de la vida
[…] El patriotismo, la cultura ciudadana o el comunitarismo barrial no determinan al sujeto […] Las
coordenadas de la vivencia se fundan sobre saberes alternos a los propuestos en los discursos instituidos,
incluida la escuela.
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Op. Cit. P. Pp. 85-86.
165
La sobrevivencia no se limita al aspecto económico, propone trabajar con la categoría estrategias de vida,
definiéndolas como las acciones que expresan y recuperan una serie de saberes producidos en la realidad
cotidiana y que a su vez son utilizados para descubrir nuevos contenidos de realidad. P. 135
No regresan a trabajar hasta que se les presente de nuevo la necesidad de tener dinero […] Antes de
abandonar el barrio suelen fumar marihuana, ya que con ello obtienen fuerzas extras para el pesado trabajo
que van a realizar: “Nel, chance ni siquiera pa’ eso sirva la mota, ese. Pero más vale que te lo creas, hay que
agarrarse de ciertas ondas pa’irla pasando, si no te carga la chingada gacho. Ahí con un poco de café uno hace
que ya almorzó ¿no?. Pp. 136-137.
Marcial, Rogelio (1997). La Banda Rifa. Vida cotidiana de grupos juveniles de esquina en Zamora,
Michoacán. El Colegio de Michoacán, Zamora. Michoacán.
325
En la experiencia cotidiana está todo lo que se tienen que aprender. Ni trabajo ni
denuncia la fuga de la vida de los pupitres de la escuela, de las bancas de la iglesia, de los
talleres de la empresa”166. Las cuestiones morales, el amarre desde dentro, es desecho ante
una inmoralidad espeluznante. A chingar, cotorrear, madrear, ponerle (al chemo o con las
morras), y estar ahí, echando la güeva sin remordimientos, esa es la experiencia requerida,
saberse poner en la madre y no dejarse, “La vivencia conecta al sujeto con el mundo y se
constituye en valor, al margen del signo positivo o negativo con el que viene cada
acontecimiento”167.
los chavos me fueron conociendo y hubo el momento en que yo les dije “el cabrón que ande
conmigo, si yo veo que no se pone en la madre… como es… como yo que no me voy a
dejar de ningún culero… yo mismo le voy a romper la madre”. A raíz de eso ya los chavos
empezaron a … pus agarrar fuerza ¿no?168
bélico, música de guerra, percusiones para la batalla, “al reproducir un ritmo, invocamos
también un orden y una distribución del espacio, un ethos y una morada, un aparato de
captura y una línea de fuga. Pues el ritmo es a la vez cárcel, túnel de escape y bisagra”169.
aquel que le hace bailar y saltar, sino aquel que ella misma hace como preludio al escape,
como trance místico, acento propio, jerga propia, código propio, disonante, desarmonizado,
166
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Op. Cit. P. 83.
167
Ibíd. P. 84.
168
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
169
Restrepo, Luis Carlos. (2000). Ritmos y consumos. En Umbrales. Cambios culturales, desafíos nacionales
y juventud. Corporación Región, Medellín. P. 55.
326
destrucción de las pautas, puntos que se escapan y crean nuevas líneas, líneas de fuga que
Si bien las pandillas no conforman un movimiento social o político, y aunque a veces dejan
ver tendencias de tales, pues carecen de un programa político y por tanto no pueden ser un
contrapoder revolucionario y aunque se descubra una cosa parecida a una cultura juvenil
pandilleril que pueda ser vista como resistencia, siendo esto una visión optimista de la
potencia de la pandilla. “Los que más han resistido la enajenación son las bandas. Por
ejemplo, los chavos tienen su forma de vestir, de hablar, y de escuchar la música que les
gusta”172, esto porque son líneas de fuga (puntos o notas fugadas) que no van en la
dirección marcadas por las líneas del “papel” pautado, se escapan . Cultura o rasgos
culturales que pueden ser observados en la usanza del propio cuerpo, notas mutantes,
mutadas o regresivas, “los chavos usan su cuerpo para nombrar la identidad, marcándolo
con el tatuaje”173. O en la virtud del bárbaro, según Maffesoli: “Hay una virtud, una virtud
del bárbaro que puede evitar toda forma de encierro. Se trata de una relación entre el
bárbaro, Dionisio y la sed por el otro-allá, relación que se encuentra lejana a los estático, un
170
Ibíd. P. 56.
171
Ibíd. P. 57.
172
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 233.
173
La invención del territorio. Proceso globales, identidades locales.
Rossana Reguillo Cruz. P. 128.
327
vínculo que impide que la costumbre se transforme en un mortífero hábito174. Pero ante el
dirías que era una especie de familia? Pus la verdá sí, sí porque pasabas más tiempo en…
con mis cuates que con mi familia. Abandoné mucho a mi mamá… a mis hermanos”175.
Me gustaba, no me gustaba… es que antes, has de cuenta, cuando yo era niño, yo creo que
me sentía el inferior ¿no? Entonces yo ya estando al nivel que, digamos, que era la banda,
pus ya me sentía, yo creo sobre –cómo te dijera- ¿sobreprotegido? O ¿sobre… elevado?
¿cómo se podría decir? Yo ya me sentía… armado y a los chavos que, por ejemplo, a los de
mi generación que no se juntaban, pus yo los veía inferiores ya ahora, digamos, yo empecé
a desquitarme, cuando –¿te acuerdas del difunto Bolas y esa bola de güeyes? [al contacto]–
o sea, tan así que era yo ya, era tan así… o sea, en una ocasión llega ése cabrón, mi tía
vendía quesadillas y pus yo estaba ahí y que empieza a insultar a mi tía “que pinche vieja,
que…”. Estaba recargado en la pared, yo nomás que llego, un putazo y lo reboto en la
pared. Con ése lo desmaye y lo fui a tirar a la basura. En serio, se cayó el chavo desmayado,
lo agarro de los cabellos, lo arrastro y me lo llevo a tirarlo al basurero. O sea, ya era yo así,
pero eran chavos que yo me quería desquitar de ellos porque eran los que me agredían
cuando yo iba a la primaria176.
de fuerza. La acción de las pandillas presiona las relaciones de fuerza y rebasan las
pandilla es un contrapoder como línea de fuga mortal. Esto es, la línea de fuga mortal no
quiere un mundo nuevo, no quiere una sociedad más justa, no es un anarquismo romántico,
174
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. Op. Cit. Pp. 18-20.
175
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
176
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
328
sino una acracia177 hiriente. La ausencia de un programa político los aísla aun más. Pero las
transformaciones más profundas se dan cuando las verdades son desnudadas y mostradas
como las mentiras que son al mirarlas desde el extremo no autorizado de la relación de
fuerzas. El contrapoder de la pandillas ataca, subvierte y destruye sin buscar nada “…puede
existir un camino que no tenga meta, un andar que no se detenga. Entrar sin progresar. He
aquí lo que me parece está en juego en nuestras tribus contemporáneas. No las mueve una
meta por alcanzar, un proyecto económico, político o social por realizar. Prefieren «entrar
en» el placer de del estar-juntos, «entrar en» la intensidad del momento, «entrar en» el goce
del mundo tal cual es”178, que es lo que pasa también con las llamadas tribus urbanas que
con sus formas de relacionarse con el poder, igualmente subvierten, pero sin objetivo claro.
fuerza, es decir, no alcanzan a dominar un territorio o una localidad, por muy pequeña que
ésta sea. Siguen la pauta sólo distorsionada un poco, pequeña variante en la trayectoria del
177
Acracia, con la raíz archos = jefe, kratos = autoridad. Se contrapone aquí Anarquía a Acracia, en primera
porque ácrata no acata autoridad alguna. El anarquismo aparece como ideología política, con su tufillo a
dogma. Hasta idealista y utópico. Hasta revolucionario, pues sí pretende la formación de una sociedad
concreta. Por el otro extremo, el ácrata es el anarquista "social", el anarquista individualista (el "Único"),
como el cínico (el "autarca"), como el epicúreo, como el primitivista, como el nihilista, como el libertino;
puede que con el "Anarco" de Ernst Jünger o el superhombre de Nietzsche (que está por encima del Estado y
la Sociedad); sin ideología definida, sin doctrina, sin un modelo de sociedad ideal o proyecto de sociedad
concreto, etc. En definitiva, ácrata es un término que permite mayor libertad.
178
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. Op. Cit. P. 28.
329
3.2.2. Fuerza de la debilidad, opción de vida, estrategia de micropoder
activo: contrapoder rasposo que no coagula en el futuro
El micropoder ejercido desde abajo es la resistencia que ofrecen los débiles en las
derrota “no hay un solo momento de la vida en el que no se puedan extraer fuerzas, con tal
vida al margen de los mitos democráticos, ahí donde la miseria muerde inmisericorde, se
efectúa una exclusión que sobreincluye, pues ahí “la penalidad perfecta que atraviesa todos
los puntos, y controla todos los instantes de las instituciones disciplinarias, compara,
enviar a los márgenes, cinturones que rodean la urbe con olor a pobreza, someten a la
existencia de una vida nuda que se cuece en los contemporáneos campos de concentración,
conocidos hoy como guetos, ciudades perdidas, fabelas, villas, barrios, etc.
179
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 169.
180
Ibíd. P. 188.
330
Se aísla así a grandes contingentes de población que urden estrategias de
Se presenta así un micropoder ejercido desde arriba contra un micropoder ejercido desde
abajo. Los micropoderes, la líneas-dispositivos que emanan del poder diseminado por todo
el cuerpo social mediante el lanzamiento de una red que aprieta y atrapa en una doble vía,
el flujo del poder, encuentra resistencias, un reflujo que se “defiende” o “sobrevive” con los
como resistencia, como reflujo, se observa, con su rostro más claro y menos maquillado, la
181
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 60.
182
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 225.
331
Todo es por la crisis cabrón, que cero trabajos en ningún lado. Vas a pedir trabajo y no que
no hay ¿Tons qué queda pues que andar de vago? ¿No? 183
Supongamos que van dos tres güeyes caminando chidito y ven qué transa ¡Sí, acá chido!
Pss… se van pegando, se van hablando, van parlando chido y ya dentro de poco ya está su
banda, chido ¡Ora sí vamos a echar desmadre!185
Es un resto de chavos ¿no? Un conjunto de chavos que se juntan para ver qué hacen.
Se juntan de todas edades, de 14 años pa’arriba, también hasta 22, sólo los casados ya no.
Todos llegan aquí, los que no trabajan ya están ahí esperando, luego llegan los que trabajan
, empiezan a platicar, supongamos, el domingo, qué hay que hacer y todo eso, ahí entre
todos lo pensamos186.
Juntarse dostres cabrones locos acá, es una banda, es como comprenderse la juventud, los
chavos acá, ya que no nos comprenden los padres, uno busca un escape con los cuates187.
Son en el barrio, que, ya sabes, que no hay que dejarse de aquellos de acá, que las calles,
todo eso. Por eso empezamos a juntarnos188.
reflujo en la línea de transmisión del flujo del poder porque, como micropoder, no
descoyunta las uniones de la red, pues es un poder que se obtiene de la debilidad. Sin
manera, restriega en el rostro de aquellos que están un escalón más arriba en la relación de
Pero conviene recordarle al sujeto los plazos frente la orden del deseo, que le niega el
derecho a enmendarse a través de los beneficios secundarios del perjuicio que, al final de
cuentas –y llegando al colmo– puede hacer de la miseria instituida como posición
subjetiva… confortable189.
183
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 101.
184
Ibíd. P. 102.
185
Ibíd. p. 103.
186
Ibíd. P. 104.
187
Ibíd. P. 105.
188
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
189
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 177.
332
Dependiendo de la situación de cada grupo en la relación de fuerzas se urdirá una estrategia
de micropoder que le permita hacer de los recursos propios, en extremo pobres. Mientras
más mísero se sea, se elaborará un discurso público para ejercer un poder de abajo hacia
arriba, que haga evidente la situación de debilidad. Discurso público que reclama mediante
la sumisión más ignominiosa. Esto sin olvidar que también se produce “un discurso oculto
que representa una crítica del poder a espaldas del dominador”190. Lo que significa el
reflujo, aunque no únicamente, es la acidez que puede adquirir el discurso oculto, sin
embargo, lo que significa el micropoder es ese discurso público donde se está ejerciendo un
poder sobre alguien más poderoso. “Visto desde abajo, aquellos con escaso poder manejan
así sea de forma críptica, sin darles a sus enemigos la ocasión de una respuesta”191.
El micropoder, como reflujo, se hace desde las mismas formas en que el poder se
público del flujo del poder, ese discurso que exterioriza el poder simbólico. El micropoder
es reflujo en cuanto regresa tersamente y, a veces, ácidamente, sobre las mismas líneas de
transmisión del flujo del poder. Es reflujo en cuanto es una aceptación de la verdad
instituida, creerse la mentira. De igual forma que el poder utiliza un discurso para
Lo que genera el poder de las palabras y las palabras de orden, el poder de mantener el
orden o de subvertirlo, es la creencia en la legitimidad de las palabras y de quien las
pronuncia, creencia que no pertenece a las palabras de producir.
190
Scott, James. Op. cit. p. 21.
191
Ibíd. P. 187.
333
El poder simbólico, poder subordinado, es una forma transformada, es decir, irreconocible,
transfigurada y legitimada, de otras formas de poder: no se puede ir más allá de la
alternativa entre los modelos energéticos que describen las relaciones sociales como
relaciones de fuerza y los modelos cibernéticos que hacen de ellas relaciones de
comunicación, más que a condición de describir las leyes de transformación que rigen la
transmutación de las diferentes especies de capital en capital simbólico y en particular el
trabajo de disimulación y de transfiguración (es decir, de eufemización) que asegura una
verdadera transubstanciación de las relaciones de fuerza haciendo desconocer-reconocer la
violencia que encierran objetivamente y transformándolas así en poder simbólico, capaz de
producir efectos reales sin gasto aparente de energía192.
siempre visible. Así es la pandilla como estrategia de micropoder contundente. Busca, ante
todo, imponer temor y ganarse algo que ellos mismos identifican como respeto de todo
aquel con que comparte el barrio193. Es una estrategia de poder terrible y dolorosamente
policía o con otras pandillas, sino simple y llanamente tener el control de su territorio, y
asaltar de vez en cuando para conseguir unas monedas que le permitan obtener su “vicio”.
pandilla es una autoorganización de jóvenes que buscan poder y respeto, esto mediante el
Ah, no, pus ahí va toda la banda. Pero, o sea, estaban verdes. O sea, no se trataba nada más
de ir. Nada más ahí, a meterse en la boca del lobo. Para esto pus también tienes que tener
192
Bourdieu, Pierre.(2000). Poder, derecho y clases sociales. Op. Cit. P. 97-99.
193
“La administración de una gran seguridad molar organizada tiene como correlato toda una microgestión de
pequeños miedos, toda una inseguridad molecular permanente, hasta el punto de que la fórmula de los
ministerios del interior podría ser: una macropolítica de la sociedad para por una micropolítica de la
inseguridad.
Deleuze, Pilles, y Guattari, Félix. Mil mesetas. Op. Cit. P. 220.
334
cerebro, para organizar. Porque no puedes ir por un coraje para desquitarte. Tienes que
pensar antes de hacer las cosas. Sabes que te están esperando. Hay que llegarles
descuidados y atacarlos sin que te toquen ellos. Y no y ¡vamos! Y ¡vamos! Y ¡sobre de
ellos! Y todo eso y no pus ahí no se trata de eso. No me gustaba que se metieran a lo
pendejo. Pero estaban bien verdes194.
Pero ya cuando… estaban platicándoles… estaba oyendo que estaban platicando “no pus
que valió madre… que robaron al Chino, le robaron su chamarra, le quitaron… y vinieron
aquí y hicieron unos panchos”. No, ya sabes, estábamos platicando cuando, cuando… de
repente empezamos así nomás a sentir como empiezaban a llegar los balazos ¡pa! ¡pa! No
pus a correr para donde puedas. Entonces, o sea, muchas veces estas tan, o sea, tan sacado
de onda que no sabes si, ya sea tu desesperación o no sé qué, que ya tienes la presión de
toda…sientes que ya te van a reventar.
Yo salí, salí corriendo. Nomás me acuerdo que me metí a una casa, pero así de subida. En
ese entonces yo estaba más chavo, o sea, yo me acuerdo que agarré, brinque una barda. Al
ir brincando la barda pega un balazo y pega otro a un lado de mí y entonces, o sea, ya
estando yo, fui a caer exactamente a la casa del mentado Burra, ahí me fui a meter, ahí me
escondí. Se oían los balazos, los gritos y yo pensando nada más lo que pasaba. Al poco rato,
según subieron los Chapos a buscarme, porque no me encontraban, yo era el único que
faltaba ¿no? No salía de mi escondite. Subimos y, este… tengo un amigo que se llama
Marcos. En esa ocasión el agarra saca la retrocarga de su papá y la carga… yo no sabía pero
subimos, pero ya cuando ellos iban para arriba, yo me los encuentro de frente y que me
dicen “no, pus te íbamos a buscar, pero pus vamos a darles en la madre a esos güeyes”.
Bueno, agarramos, llegamos a su barrio y venían ellos, así de frente, y así como venían
¡pum! ¡pum! Pero así nomás… a quién le tocaba quién sabe. Pero ahí salieron. Bueno, a un
güey le faltó un ojo, bueno, salió perdiendo un ojo, a otros, pus rociados de postas.
Llegamos a la casa de un güey que le decían el Bomba … tumbamos la puerta de su casa…
sus perros los matamos, su mamá gritaba que no estaba aquí, o sea su familia… volteamos
la cama… o sea, un desmadre. O sea, al meterte a una casa y eso, ya sabes el pánico que se
arma. Bueno, pero era así. Entonces, cuando salimos de su casa de esos cabrones de nuevo
esos güeyes sales de otra calle de arriba, también a balazos ¡Chingues! o sea, se armaban las
campales chingonas, o sea…195
Pus primero porque… si otro chavo se lo encontraban en el camino para la bajada del
camión o cualquier cosa “no pus que ya le pegaron” “pus órale”… y ahí a buscarlos196.
Violencia y terror, estrategias para ejercer un micropoder, un reflujo ácido que provoca
malestar en las líneas-dispositivos de transmisión del poder. La pandilla surge tanto como
forma defensiva como ofensiva, “es un grupo de chavos gruesos que se forma para que no
se vengan a manchar de otros lados, para defender nuestro terreno”197. Se planta ejerciendo
194
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
195
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
196
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
197
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 107.
335
su poder en espacios reducidos, en la cuadra o la esquina y protesta activamente pero sin un
programa, sin un manifiesto, ¿revolución? Qué es eso. Nada, nada significa para ellos aun
cuando saben que cuestionan toda la institucionalidad impuesta y lo hacen porque son el
despojo, porque están al margen de esa supuesta institucionalidad. “La banda es un medio
para hacerla de pedo, porque, o sea, que la sociedad ya nos tiene en un concepto, les vamos
a demostrar que no somos como ellos creen, ni tampoco vamos a ser como ellos
quieren”198. La pandilla es una estrategia de micropoder que rasga, provoca úlceras, reflujo
ácido que sólo busca definirse, mostrarse y ganar, es micropoder que sí acumula:
Este micropoder, reflujo ácido, úlcera, presenta una posibilidad de contraflujo, algo que va
más allá de la resistencia, aunque sea activa. Es un contrapoder en el sentido que detona un
ejercicio de poder que se escapa de la red, la rompe. Este contrapoder puede ser, en una
relación de fuerzas:
Yo digo que no somos distintos a otros jóvenes, sino que ellos lo toman como su fuéramos
distintos. Todos somos iguales, sólo que nosotros estamos protestando en nuestra forma de
vestir ¿no? O sea, es ya una protesta; ellos están apacibles y conformistas ¿no? Los demás
jóvenes; pero no, no somos diferentes, sólo que ellos ven las cosas de otra manera y
nosotros somos de otra manera.
Para nosotros, bueno… pienso ¿no? Que el joven es un acá que dostres rucos no le agarran
la onda, será porque se viste uno de tubo y luego luego la lacra de la sociedad; no fuera que
fueran los ricos los que se vistieran así porque entonces sí hay machines. Está de moda el
198
Ibíd. P. 106.
199
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.0
336
tubo y el rock y todo eso, y es de los pobres y todos dicen: “¡No pus qué chingaderas que es
esa pinche moda!” 200.
Es una forma de protestar ¿no? Nos distinguimos de ellos, más bien de los burgueses
dostres, son unos conformistas, la verdad es que les da igual todo201.
El perjuicio como motor o fuerza animante, identidad negativa que permite soportar el
la debilidad, que hace del perjuicio un recurso, una fuente de fuerza para imponerse, para
dramático no busca superar el mal funcionamiento, el Mal o la imperfección, sino vivir con
éstos, realizar con todo esto lo mejor posible la vida de cada uno”202. Así, este micropoder
activo es también contraflujo, pero que no coagula en la idea de cambio social. Es línea de
fuga que no conecta. Identidad negativa en cuanto línea de fuga que asume lo contrario a la
axiomática social como lo que se quiere ser ¡soy malo! ¡somos malos! ¡pocos pero locos!
Las bandas no hacen nada… “Somos de lo peor, pero nos tendemos la mano”.
contrapoder que no coagula, contrafluye y se dispersa al ser línea de fuga que no conecta.
Las pandillas son opción de vida, elegida de entre otras posibilidades de la pobreza, como
espacios públicos mediante la economía informal (todas estas formas de resistencia vital).
exclusión. Los pandilleros se excluyen del sitio geográfico excluyendo todo lo demás, la
200
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P.111.
201
Ibíd. P. 119.
202
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. Op. Cit. P. 15.
337
solidaridad otrora “plus” de la pobreza, en el barrio gobernado por la pandilla deja el paso
libre a los enfrentamientos violentos que son desde donde se define al Otro (ya sea vecino,
de las mitologías occidentales sobre la sociedad les importa. Todo está dentro de la isla del
mantienen imaginarios sociales caros para la sobrecodificación de los sujetos, como sucede
-¿Y la madre?-
No, eso sí, era lo máximo para nosotros imagínate.
-¿Y para los demás, para los cuates?-
Para los cuates igual su jefa nada más.
-¿La madre significaba...?
Lo máximo que tenía uno más de valor.
-Sin embargo no hacían cosas para...
Para quedar bien con la madre, nada. El único día que nos portábamos bien era el 10 de
mayo por que les llevábamos serenata, sus mañanitas entre todos pasábamos a las casas de
todos los cuates, entre todos cooperábamos para traer mariachi ¡órale! Nos decían que era el
único día que no tomábamos.
-¿Pero todos, digamos, que la madre era lo más importante que tenían el padre no era
precisamente lo más querido?-
En todos lados es igual, le das mas respeto, a la jefa que al padre.
Aun así, las motivaciones de cambio están lejos, no hay más justicia que les interese que
imponer la propia y, sin embargo, son subversivos, en una manera horripilante, no cambiar
cuerpo sano y una mente clara lejos de los destructivos alucinantes, el progreso mediante el
203
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
338
trabajo voluntarioso y enriquecedor, la propiedad de una casa, un auto, un algo… la vida
buena dibujada, como decía Foucault sobre la naturaleza humana según se dibuja desde un
consecuencia, forman parte de nuestro sistema de clases y que no podemos, por tanto, por
muy lamentable que esto resulte, servirnos de estas nociones para describir o justificar un
combate que debería dar la vuelta completamente a los fundamentos mismo de nuestra
“disfuncionalidad familiar”. Lugar común este, pero no es una impronta absoluta. No, no
todos los pandilleros son huérfanos o hijos de la violencia intrafamiliar, “la gran mayoría de
los integrantes del grupo juvenil no provienen de familias destruidas […] sólo en
toma aquí un rostro fiero y asesino, el enfrentamiento violento contra casi todo se convierte
contraflujo. De ahí la idea de hermandad en el desmadre y el cotorreo, de ahí que “ahí era
como una hermandad, o sea, sí pensábamos que era eso, la hermandad ¿no? Con el hecho
204
Foucault, Michel. (1999). Estrategias de Poder. Obras esenciales, volumen II. Paidós, Barcelona. P. 96.
205
Marcial, Rogelio (1997). La Banda Rifa. Vida cotidiana de grupos juveniles de esquina en Zamora,
Michoacán. El Colegio de Michoacán, Zamora. Michoacán.149.
339
de que era de, de… tu banda”206, “las pandillas son la familia que uno no encuentra
muchas veces en ningún lado, la familia que no tiene en la casa”207. Así, el pandillero
combate desde afuera de la sociedad estando dentro de ella y hasta añorando a la madre,
ideológicos, lo mismo combina una imagen punk anarquista que una virgen de Guadalupe o
reconocimiento, el único lugar donde un muchacho miserable es algo o alguien. Algo así
como “ser el verga, si eres verga pa’ los putazos todos se voltían pa’ otro lado, se siente
chido, así, que te tengan miedo, que respeten el barrio, porque, neta, a todos les tiemblan
los güevos pa’ subir pa’llá, pal barrio”209. Y así, el único reducto para ser es mediante la
fuerza desmedida, mediante los madrazos, los putazos, lo piquetes y hasta los balazos:
206
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
207
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Op. Cit. P. 102.
208
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
209
Plática con pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
340
¿Qué tipo de respeto?
Bueno, más bien era temor… para no meterse con nosotros… eso nos motivaba para…
pasarse luego de listo.
¿El interés era infundir temor… en la gente?
Infundir temor. Porque aunque no lo creas, el… el poder sí… se siente bien210.
Tú ya llegabas, podíamos llegar a cualquier lugar… y “¡aguas! Ahí vienen los Chapos” o
sea, te respetaban o sea… sí, o sea, ya era así un…211
¿Te gustó?
Ey
Y ¿qué fue lo que te gustó?
Pues que te respetaran ¿no? Los demás.
Y ¿Quiénes eran los demás?
Pus todos los demás a donde íbamos212.
La violencia ejercida sin motivo, sobre cualquier otro, produce el inmediato efecto de poder
en el pandillero, poder que se continua en el hogar mismo, sobre los hermanos y hasta sobre
de la axiomática social. Todo pandillero está en ese cuadrante, la búsqueda del poder y el
compañero por el simple hecho de ser miembro del grupo, y quién se “abre”, se somete al
castigo, pues es ahí, con “la banda” donde se encuentra el apoyo en la trasgresión. Hay una
norma, “hacerle el paro” a cualquier miembro de la pandilla, por el simple hecho de ser de
la banda:
Yo por ejemplo, me rajo la madre por ese güey, ése por mí ¿y a poco un cuate, un vecino
que es muy levantado a poco se va a aventar un tiro por ti? ¡No, nunca! ¡En ningún lugar!213
¿Cómo sentías tú, tenías confianza en tus cuates, te sentías, de alguna forma, protegido?
En algunos sí, porque no en todos, o sea, no, no había la confianza, porque, o sea, era lógico
que había algunos que se apegaban, o sea, se hacían como… grupitos así, pero ya después
210
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
211
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
212
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
213
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 106.
341
de todo ya todos se unían. Pero si se apartaban, o sea, has de cuenta que pus tú tienes más
confianza en estos dos o en estos tres y así.
¿Y cuando alguien no, en un conflicto contra otro grupo, cuando alguien no le entraba con
la debida… fuerza?
¡Ah! Pus… definitivamente se le daba en la madre ¿no? Pus sí, o sea, si estás viendo… o
sea, por decir algo, si nosotros nos llegábamos a dar cuenta que él no reaccionó y ya te
estaban dando… “¿por qué no, pus si pudiste hacerle el paro?” o era los dos o ni uno. Así
es214.
Es como si fuéramos hermanos, porque llegas y nadie te la hace de pedo como en tu casa,
nadie te desprecia, aquí todos somos iguales, todos tenemos los mismos derechos ¿no?
Todos vamos sobre el mismo rollo215.
Los pandilleros quieren ser reconocidos, que se les tema y respete. Todo esto mediante la
siempre son diferentes para pobres y para burgueses. Por un lado, como cuando habla de la
sobreprotectora y sobrevigilante del niño o joven, por el otro, se busca el espacio para los
repugna como su padre o les fascina si ellos se imponen como “padres”. “La familia
comienza a dejar de ser el ámbito del poder del patriarca y, en consecuencia, pierde su
214
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
215
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 111.
216
Foucault, Michel. Historia de la sexualidad. Vol. 1. la voluntad de saber . op. Cit. Cap. IV.
217
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Op. Cit. P. 107-108.
342
-¿Qué significaba para ustedes ser padre?-
Pues... como decía mi carnal, música de Beatles Let it be, y ya se murió y ya. Y esa
mentalidad se nos pego mucho ¡eh!
-Pero no había como, bueno por que también hay, esta idea de ser el padre de alguien ¿no?,
cuando llegan ”soy tu padre”; vamos a pensar quien es el padre de nosotros, ¿Qué idea de
padre tenían, que significaba para ustedes ser padre o tener padre?-
Ser padre... o sea de los hijos de...?
-Ser padre, la pura idea de padre-
Pus era lo mas fregón pa’ nosotros...
-¿Pero no eres como tu padre?-
No, no soy como mi padre, empecé igual, como mi padre... como mi padre, pero empecé a
recapacitar “bueno ya me estoy portando igual de hojaldra como mi jefe”, mi papá llagaba
pedo lo primero que hacia era pegarle a mi jefa y a golpearnos a nosotros, no bueno también
por que nos metíamos nosotros, no puede soportar uno que golpeen a su madre por que se le
va uno a los guamazos218.
La educación empieza desde tu casa, desde el padre hasta el hijo. Es que es el reflejo de la
sociedad y aparte del padre; porque un padre si no te llega a dominar desde que eres chavo,
desde que eres un bebé, no te llega a dominar jamás ya. No te domina, aunque él quiera
dominarte a golpes, como sea, no te domina219.
demasiado ácido que tapona las líneas-dispositivo de la red hasta pasar de ser reflujo a
contraflujo debido a esa violencia que va más allá de la sangre o que, más bien, deja ver las
heridas sangrantes de una institucionalidad y una axiomática social que desaparece allá, en
los márgenes, donde los pandilleros se reproducen con la misma velocidad en que los
asegura a sus hijos un trabajo en el futuro. Ahí donde jóvenes sin expectativas (y no
precisamente por un nihilismo ramplón estilo James Dean, éstos no tienen para una harley)
se encuentren, ahí donde las únicas fuentes de poder y respeto sea el uso excesivo de la
contraflujo que “descompone” los lazos más íntimos de la sociedad: los lazos del poder.
218
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
219
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 127.
343
Nunca se va a acabar el pandillerismo, así como nosotros estamos jóvenes al rato con
nuestros hijos o nuestros hermanos o con nuestros sobrinos, se sigue el mismo cotorreo que
ahorita, o sea, vienen generaciones, salen unos, empiezan otros220.
Los lazos de la sociedad son corroidos por las fauces de muchachos desmadrosos, a los
cuales no les importa la política, la libertad o la democracia, sólo les importa estar ahí, ser
220
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 115.
221
Perea, Restrepo Carlos Mario. (2000). “La sola vida te enseña. Op. Cit. P. 105.
344
3.2.3. Sin vergüenza ni asco a la muerte: el contraflujo en la línea del
hombre saludable.
Como la piel en la cruz
Como la cruz en la piel
Sangre corre por mis venas
Y algo muerde entre las piedras
Gerardo Enciso
Cadáver
El flujo del poder recibe un reflujo, es la resistencia que es parte integrante de las relaciones
de poder. La máquina social atrapa con su red inteligente de manera que el sujeto, sujetado
por dentro y por fuera, percibido y autopercibido como individuo funcional, saludable,
“ciudadana”. La ficción del ser humano justo, necesario para la sociedad. Pero esta
sociedad, que funciona como tal en cuanto no funciona, en cuanto está inmersa en la ficción
que la alimenta, tienen sus márgenes, laderas de miseria, periferias insertas en el centro,
entremezclados “lo bueno y lo malo”. Aquí unos nacen para ser sanos o nacen sanos. La
salud, tecnologías para la salud pública, hospitales y clínicas, vaya, el mundo lindo que se
ensucia con el desparpajo de aquellos que nacieron perjudicados, enfermos. Éstos son los
marginación […] ésa es la forma en que se describe, y creo que aún en la actualidad, la
manera en que se ejerce el poder sobre los locos, los enfermos, los criminales, los
desviados, los niños, los pobres”222, es decir, los despoderosos. Los perjudicados aun antes
222
Foucault, Michel. (1999). Los anormales. Fondo de Cultura Económica, México. P. 51.
345
perjudicados, nacidos así, resisten. Despojados de poder consiguen su poder desde esa
Pero el destino puede volverse renta por una situación, como en esos sujetos que no dejan
de cobrar una renta por un “perjuicio” originario, con el argumento de una situación de
excepción. El destino permite, entonces, imaginarizar el perjuicio. De ahí la paradoja: por
una parte, arguyen un derecho de excepción en relación con una “necesidad indeseable”;
por otra, basan su convicción en la creencia de que “una providencia particular vela por
ellos”. De esta manera, Freud da cuenta del rasgo neurótico, a través del Hombre de los
lobos, que “nació con buena estrella”, con “una ventaja personal del destino”, que
contradice las vicisitudes de la realidad223.
El reflujo en la técnica biopolítica tiene que ver, entonces, con la enfermedad y la muerte y
al serlo se convierte en herramienta técnica para el ejercicio del poder, para mantener en
“orden” la situación dada de las relaciones de poder. “Desde 1820 se constata que la prisión
lejos de transformar a los criminales en gente honrada, no sirve más que para fabricar
siempre, el mecanismo del poder ha realizado una utilización estratégica de lo que era un
inconveniente. La prisión fabrica delincuentes, pero los delincuentes a fin de cuentas son
Estrategias de despoder: División de las clases pobres. Introducción del miedo como
elemento legitimador del ejercicio del poder policial, militar, la disciplina sacada de sus
calle, a los cateos, a la casa, al cuerpo mismo, revisión por rayos x, registro severo de los
individuos, fichajes, control social. “Todo este continuum, que tiene su polo terapéutico y
su polo judicial, toda esa mixtura institucional, ¿a qué responde? Pues bien, al peligro”225,
223
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 90.
224
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 98.
225
Foucault, Michel. (1999). Los anormales. Fondo de Cultura Económica, México. P. 41.
346
peligrosos sociales, marcados por la desnutrición tanto alimenticia como con respecto al
vergüenza a no sentirlo.
La vergüenza forma parte de esta serie –el asco y la “moral” no están nunca alejados en el
texto freudiano cuando evoca la vergüenza– que embalsa, pero que también actúa como
“poder”; que ejerce un poder activamente inhibidor sobre el desarrollo sexual226.
La vergüenza atrapa, es la red lanzada desde dentro para autosujertar. Dejar de sentirla es
retar al panóptico, mirarlo con mueca burlona, sonrisa endiablada. No sentir vergüenza-
culpa de matar a alguien, de “darle en su madre a quien sea, de picarle las patas a
cualquiera”. Romper la red desde dentro, la perversión contra la salud ciudadana. Y qué
más puede hacer alguien que vive la ficción por su ausencia, pues si “la vergüenza aparece
como la señal infalible de que el sujeto está en falta, que falló, se rebajó, hizo o dijo lo que
no había que hacer ni decir, mancha que “signa” y que paga con ese sentimiento, en efecto,
«penoso»”227, aquel al que le han fallado, aquel que ha estado en falta para todos menos
para él, aquel que come de la basura, en caso extremo, o que no alcanza a realizar los
El pinche thiner, el más corriente. Con eso estuve metido como dos años. Diario estaba
perdido… yo tuve mucha, cómo te diré, mucha chance de ser algo y no lo hice, y yo sentía
que lo podía hacer y no lo hice, o sea, tenía el físico y tenía la condición pus para ser atleta,
o sea, lo que es en velocidad, lo que es en fútbol estuve probando en Ciudad Universitaria,
estuve con reservas de pumas. Yo me probé ahí a los 18 años y me aceptaron. Namás que
me dicen “pus sabes qué, que no hay dinero”. Fui con el Atlante y también me aceptaron,
también pasó lo mismo. Y pus empecé a jugar fútbol aquí, nomás que empecé a echar
mucho alcohol, y es que ira, cuando juegas bien todos te invitan, yo inclusive, por ir a jugar
a mi me regalaban todo… para que fuera a jugar228.
226
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 99.
227
Ibíd. P. 105.
228
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
347
La sin vergüenza es un reflujo en las líneas de transmisión del poder, la sin vergüenza es
utilizada para ejercer un micropoder sobre aquello que sienten vergüenza. Los más bajo, los
Pero en ese momento se agarra de esas regiones en las que su vergüenza sigue viviendo o –
aunque sea Sin Domicilio Fijo– puede encontrar refugio. Esto permite comprender que es
una manera de humillarlo suponer que, allí, el sujeto alcanzó tanta miseria que ya no puede
tener más vergüenza de recibir229.
229
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 107.
348
3.2.3.1. drogas-muerte vs biopolítica vs contrapoder.
La biopolítica es la forma de ejercicio del poder más hipócrita y, aunque suene paradójico,
De esta manera se enferma para curar, se inventa lo normal para extirpar la anormalidad o,
perdida o el barrio pobre, recuerdan a “la ciudad apestada, toda ella atravesada de jerarquía,
un poder extensivo que se ejerce de manera distinta sobre todos los cuerpos individuales, es
aísla pero por el otro se sobreincluye en una especie de catalogo definidor, padecimiento de
disciplinantes, hasta una suerte de panóptico pobretón, pero se les niegan las posibilidades
estado de excepción y estar en estado de excepción. Flujo y reflujo y regreso en las líneas-
230
Foucault, Michel (1976). Vigilar y castigar. Op. Cit. P. 202.
231
Se esbozan en forma paródica una zoología de las subespecies sociales, una etnología de las civilizaciones
de malhechores, con sus ritos y su lengua. Pero se manifiesta allí, sin embargo, el trabajo de constitución de
una objetividad nueva en la que el criminal corresponde a una tipología natural y desviada a la vez. La
delincuencia, desviación patológica de la especie humana, puede analizarse como síndromes mórbidos o
como grandes formas teratológicas.
Ibíd. P. 257.
349
campañas nutricionales, campañas y campañas, más educación y educación. Y es que en
disciplinas son coyunturas débiles de la red. Educación, salud y programas sociales son
técnicas del biopoder que busca mantener la ficción pues “la disciplina debe también
dominar todas las fuerzas que se forman a partir de la constitución misma de una
multiplicidad organizada, debe neutralizar los efectos de contrapoder que nacen de ella y
Luego porque uno anda solo ¿no? Y luego otros chavos te traen carrilla y entonces piensas:
no, pus para que no me pongan en la madre, me voy a juntar con la banda, para que vean
que soy banda. O sea que como una muestra de poder acá ¿no? De fuerza233.
En sí, la banda, la banda, la banda… únicamente es un desmadre. Nadie sabe lo que busca,
únicamente quieren ser los más chingones234.
Ante la salud pública se impone el uso de drogas, como perdida de vergüenza a la muerte,
estrategia contra la biopolítica. Las drogas actúan también en una doble vía, como una
232
Ibíd. P. 222
233
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 247.
234
Ibíd. P. 251.
235
Esta tendencia estructural a la que llamamos cultura filicida actúa como un imperativo donde el lugar
definido como infancia y juventud, sirve al propósito de una probabilidad: el contagio de una epidemia moral,
la mancha de la drogadicción. Representada así, la droga es como un monstruo que asedia para perseguir y
culpabilizar, curiosamente, únicamente a los jóvenes y a los niños.
P. 63.
El dominio político de la psiquiatría sobre la normalidad inaugura un espacio de regulación antes
desconocido, el ejercicio de la violencia ya no ocurre en la ejecución de la víctima propiciatoria ni en el
ejercicio simbólico de la misma a través de uno de sus sucedáneos, la eficacia simbólica se despliega en el
mero acto preventivo de la sospecha. En la actualidad ya no se requieren actores de la transgresión para
ejecutarlos, sino sospechosos de la transgresión para perseguirlos y culpabilizarlos. Aunque esta política de la
sospecha es más notoria en el trato público de los adictos, es una política privada contra los jóvenes en
general.
350
desvergüenza frente a la impronta del hombre sano en cuerpo sano. Se ejerce un poder
con las drogas como escape, uso de la muerte contra el biopoder. La muerte, aquello que el
desujetación ¿qué más, allí donde no hay más futuro que la muerte?
Date un toque, te va a gustar, y te gusta. Y te gusta porque estas de ocioso y ves que la
banda se está dando un toque. Y te empieza a gustar. Ya después se convierte en una
necesidad, como fumar un cigarro. Un toque de mariguana … luego unas pastas. Ya
después te gusta trastornarte el cerebro; quieres algo más fuerte. Pero es únicamente por
distraerte, porque no tienes en que ocupar tu tiempo. Por desmadre nada más. 236
La doble vía que abren las drogas se nota, contundente en las medidas llevadas a cabo para
disminuir la incidencia delictiva, pues es en jóvenes marginados sobre los que se aplican las
técnicas policiales más salvajes y, al mismo tiempo, estos jóvenes encuentran, la mayoría
de las veces, una forma de existir a través de las drogas. Pero no es una forma simplemente
lúdica, se sabe del peligro, se juega con el, se busca la muerte como forma de contrapoder.
O sea que es chido ¿no? Andar drogado… se te va el miedo ¿no? O sea que te olvidas acá, y
pus como estás drogado, pus te alocas acá ¿no? Haces dostres cosas que no son, pero así
P. 65.
El adicto ocupa el lugar del expósito, signo cuyo estigma han portado todos los proscritos a lo largo de la
historia: las brujas, los locos, los herejes y ahora los drogadictos.
P. 65.
La eficacia simbólica de la droga actúa de acto preventivo para los jóvenes por la acción punitiva contra los
adictos. Todos los jóvenes pueden ser adictos y todos los adictos castigados [...] Una cultura filicida
promueve esta tendencia a perseguir y culpabilizar por vía de una violencia muy particular, una violencia
imperceptible que acontece en el campo de lo simbólico fundamentalmente contra los jóvenes.
P. 66.
Nieto, Hernández Lilia y Araujo, Monroy Rogelio. ¡Droga!: La eficacia simbólica del mal. Del rito del
sacrificio a la cura de sentido. En En Jóvenes. Revista de estudios sobre juventud. Nueva época, año 3, no.8.
enero-junio 1999. México, D. F.
236
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 274.
351
como diciendo… o sea que ya cuando te da el bajón, ya no sabes ni qué transa, ya amaneces
con los ojos acá, en la cama, y pus sí se te va luego la hebra. Pierde uno gacho ¿no?237
Nel, o sea que sí aguanta, pero a la vez no. O sea que sí es chido, porque sí acá, viajas
chido. Pero te estás dañando poco a poco. Luego acá, ya no puedes ni alucinar238.
Así, las drogas son pretexto exacto para imponer el estado de excepción, como exabrupto
tiempo que amplían su margen de acción. Otra de las formas que asume el incremento del
éste. Los ciudadanos, de esta manera, se encuentran entre dos frentes: por un lado, una
delincuencia que va en aumento; y, por otra, un poder criminalizador estatal renovado, más
fuerte. Mientras que la delincuencia aumenta, el Estado cada vez acrecienta su poder frente
violencia. Se criminaliza a las drogas y a sus usuarios, pues la droga desvirtúa el modelo
ideal del sujeto productivo, analítico en el trabajo, con ideas claras para la solución de
problemas en su espacio de acción y, además, creativo pero que sigue rutinas y jornadas
laborales exhaustivas. La droga va contra el individuo sano, aquel que no sufre de espacios
existenciales para sentirse “afuera” y mantiene siempre el ánimo arriba con sus
convicciones siempre firmes, en fin, el ciudadano modelo. Las drogas como micropoder-
237
Ibíd. 279.
238
Ibíd.
239
Ramos, Lira Luciana, Campuzano, Pérez Emrique y Romero, Mendoza Martha. La criminalización de la
violencia juvenil. El caso del consumo de drogas. En Jóvenes. Revista de estudios sobre juventud. Nueva
época, año 3, no.8. enero-junio 1999. México, D. F. P. 113.
352
advertencia, contrapoder. Se infringe para afirmarse en la exclusión, como autoafirmación.
Es una forma también de sobresalir ¿no? Muchas veces pensamos que ser banda es… pus
andar bien acá ¿no? Bien macizo ¿no? A ver quien es el que le pone más. Muchas veces
cuando chupamos es a ver quien es el que se puso más briago, o quien es el que se puso
más drogo. También es una forma de sobresalir, de ser el más verga ¿no? Es una forma de
autoridad entre nosotros mismos. Por ejemplo, si tu le pones más al chemo o a la
mariguana, piensas que los demás te van a admirar porque ¡puta! “ese cuate es bien
grueso”, ¿no? Acabas rompiendo lámparas, bajándote los pantalones en la calle, rompiendo
cosas… muchas cosas que, pus que al otro día se las cuentas a tus cuates y, puta, dicen:
“Ese cuate me cae que es bien grueso”. Y acá ¿no? El más alivianado. Fácil que sí es una
manera de destacar240.
biopoder.
imposibilidad para establecer alianzas. De hecho, cuando las drogas penetran y destruyen
las formas de contrapoder de las pandillas y pasa a otras formas, mucho más organizadas y
Pos más miedo, este, a los… al otro bando, por más canijos, los otros eran más bravos y
todo por dinero. Tú te haces adicto a esa cosa y te pasa del otro bando. Con tal de que te
240
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. Pp. 275-276.
353
salga gratis la droga… te haces madrina o te hacen así “oye dónde se juntan esos chavos”
“no aquí, acá” “¿por dónde están?” “no pus acá”. Y ahí ¡pum! Nos caían, llego un momento
en que mejor “saben una cosa, no pus cada quien por su lado”. Cada quien que se vaya…
unos vivían en Zacatenco, otros vivían en Cuauhtepec, nosotros viviamos en la Presa241.
Así, las drogas como muerte enfrentada al biopoder es, en la forma en que se usa por parte
convención social y forma de sujeción, pero también como lo hacen otros grupos juveniles,
es un contrapoder que ataca la forma del “buen ciudadano”. Esto porque la droga acerca a
la muerte y esto permite perderle el asco, tanto para infringirla como para padecerla, en
cotidiana guerra a la que estos muchacho se lanzan, con los innobles motivos de ejercer un
La competencia ¿no? O sea que cada quien trata de sobresalir como puede, ya sea a punta
de vergazos, así, así por ser el más machín, por ser el más fuerte, o por las misma imágenes:
tu forma de vestir. Pero siempre, a güevo, se trata de sobresalir, ser el más verga. Por ahí
hay también una frase que aquí utilizamos: “la verga es la verga” y ahí dostrés la dicen243.
O sea que la banda es acá, un cotorreo chido. La onda es acá, estar echando desmadre y
echando un chingo de rollos, oyendo grabadoras. Puro rollo en la banda ¿no?244
241
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
242
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un ruedo significa respeto y poder. Op. Cit. P. 426.
243
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 243.
244
Ibíd. P. 145.
354
3.3. La pandilla como contrapoder
pandilla “conquista o gana” el espacio que les define, sometiendo a quienes cotidianamente
“Simón, nomás en la calle, de culerillo, ahí en el barrio o dando el rol, solo o con la banda,
pero es más chido con la banda”246. “¿La calle para nosotros? Pus la mera verdad nomás era
como nuestro territorio. Pero ya pensándolo bien, ahorita que estoy así, no teníamos
necesidad no de proteger la calle ni nada… más que nada también evitar que subiera la
245
El Árbol es nudo de arborescencia o principio de dicotomía; eje de rotación que asegura la concentricidad;
estructura o red que cuadricula lo posible […] las sociedades modernas, o de Estado, han sustituido los
códigos inoperantes por una sobrecodificación unívoca, y las territorialidades perdidas por una territorialidad
específica (que se hace precisamente en un espacio geométrico sobrecodificado).
Deleuze, Gilles, Guattari, Félix. Mil mesetas. Op. Cit. P. 217.
246
Plática con pandillero, el 27/08/05 (no grabada).
355
policía”247. Estar siempre en el barrio, en la esquina, siempre presentes, ostentando su fuerza
Los jóvenes de la pandilla se salen a la calle y son, ante el barrio y sus vecinos, el ejercicio
sobre las cabezas institucionales, el adulto, el policía, el maestro, etc. Tomar la calle, ser
amo y señor del espacio público, reterritorializarlo y descodificar los mandos “legítimos”
Pus mi padre era muy estricto… para todo nos daba nuestros golpes y todo. Pero al perderlo
yo a los catorce… iba a cumplir quince, cumplí quince años cuando murió él. Como que
tienes una especie de libertad y fue cuando empecé a salir a la calle248.
el espacio permanente y el siempre el mismo tiempo. Se vive al día, a lo que venga, a que
calle, en su esquina. Ésta es la forma espacial en que se derruyen las instituciones. Que
Más bien sería a ver quién jalaba más, quién era el más aventado en hacer las cosas. Más
que nada que cuando decían que asaltaban muy seguido por ahí, ya no subían por ahí, sino
que todo el mundo se daba vueltas por otras calles. Para no pasar por ahí250.
247
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
248
Ibíd..
249
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
250
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
356
territorio, máquina territorial primitiva. La presencia de los jóvenes en la calle es, por un
lado, recuperación de territorio arrebatado al Estado. Por otro, significa la ausencia de los
ley de la violencia, como estrategia de poder –dispositivo en micro- los lleva al afuera, no
como protesta política, sino como estrategia de contrapoder rasposo, hiriente, lanzan una
red tejida con el terror y el miedo, sin buscar justificación alguna para su proceder, salvo la
defensea de su territorio, su lugar, su estasis251. “Sí, era la calle, hasta ahí donde vive la
señora Coti era una sección… la siguiente, arriba y hasta ahí nomás. Teniamos toda la calle
nada más, y a otra cuadra ya eran los Chapos. Controlaban ahí. Cada quien tenía sus
bajadas para irse… para tomar su camión”252.Nadie que no sea de la pandilla pasa por ahí.
Quien lo haga estará afrentando el poder de la pandilla. La venganza será movilizada sin
Por que los Calacos golpearon a un… es que en el Poli había una terminal que se llamaba
San Juan, ahí la mayoría que, que venían de trabajar, ahí era la terminal, bajaban muchos de
la Presa, para tomar el de la Presa de los Arcos, y esos Calacos decían que estaban ahí
chupando y agarraron a un cuate, pero si le pegaron, no le pegaron gacho, le enterraron una
navaja en la nalga, pero si lo lesionaron quedo paralítico de una pierna. Dice: “¡¿Qué creen
que paso esto?!”. De volada se corrió la voz253.
Paso una semana y un domingo me encontré al güey que me picó, yo tenía una 3.50
(pistola) y créeme que sí lo iba a matar. Lo agarre, así como, qué será, como a 40 metros,
pero, o sea, cuando yo le hice así el arma (hace ademán de apuntar) el se dio cuenta y se
tiró, hasta se dio en la madre el güey, o sea, había puras piedras, se aventó a las piedras, o
251
Estasis, término medico para designar “Lentitud de la circulación por diversos factores, generando un
estancamiento de sangre por falta de circulación” o “estancamiento de sangre o de otro líquido en alguna parte
del cuerpo”. En el contexto utilizado aquí, hace referencia tanto al flujo del poder, que al llegar a los extremos
más alejados de la red encuentra resistencias cada vez más ácidas que pueden taponar las líneas de
transmisión del poder como a la estrategia sedentaria de la pandilla, es decir, estática obstinada en un solo
lugar, el cual es su territorio
Ver:
http://www.puc.cl/sw_educ/enferm/ciclo/html/grales/glosario.htm
http://www.definicion.org/estasis
252
Ibíd.
253
Ibíd.
357
sea, al momento que yo nomás le puse la pistola se aventó y se dio en la madre, se lo
llevaron al hospital y al otro día se fue de aquí.
O sea ese es, cómo se dice… es el ego de uno… o sea, es el ego de uno porque,
pues todos se dan cuenta de que te la hicieron “pues órale, pero te la estás cobrando” y te
sientes bien de demostrar que corriste a ese cabrón254.
O sea que entre nosotros mismos, para que cuando le peguen a uno de por aquí va uno y
sirve para el otro, vamos todos y sirve para los demás. O sea que nadie deja morir solo
aquí255.
A veces porque andan con una vieja de las de allá, o les caís gordo o qué sé yo. O sea que si
golpean a uno de la banda de aquí pus vamos sobre dellos. Nomás porque dicen: ese es “X”
y ya, es como nosotros: ese es “X” o cualquier “X” y sobre dellos también256.
enfrenta con otros jóvenes habitantes del margen. El hacinamiento los presenta en una
fiesta horrible donde se reconocen como “inferiores”, como los pobres de los pobres,
despojos, jóvenes sin futuro y, por esto, sin ser el futuro de nada. La respuesta es el
necesita ideología o ideales, las utopías están más que enterradas. “De esta manera, e
insisto en ello para evitar toda desviación moralizante, por la fuerza de las cosas, porque
pandilleril tiene que ver con la capacidad violenta de cada miembro y su disposición para
ejercerla sin importar quién esté enfrente. Es una ética de máquina de guerra, en donde la
254
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
255
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 149.
256
Ibíd. P. 151.
257
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. Op. Cit. 64.
358
No pus, nomás, antes no, no se, no se trataba de que, de que, pus te vas a pelear. No, no, o
sea, nomás, si llegaba alguien nievo si alguien le caía mal o… era aventarse un tiro, de ley
era aventarse un tiro con, o sea, con el que sea. Porque no nomás iba a llegar así y nadie
nomás y nada más se iba a confiar de él. Ahora, era obvio que tenía que se alguien de aquí
mismo, vecinos y… y este, digamos, que como por ejemplo el Malena… el Malena era , era
un chavo, era del Atorón, pero se, se, se vino para acá y ya, o sea, se cambió para este…
para este barrio. Si hubo, fácil se aventó como unos 10 tiros para que, lo que… o sea, se
pudiera decir, bueno ya… ya va258.
El poder ya lo tenias pero el poder es mas que nada, por que si te decían “no ese cuate tuvo
miedo de pegarle a su hermano” o hacer esto, como que te empezaban a tener duda de tu
liderazgo259.
mancha urbana, se exilia a las orillas, a los cinturones, se exilia y al hacerlo se aísla y se
sobreincluye. “Se habla de exilio siempre que el sujeto tenga el sentimiento de que no
puede hacer suyo el “sitio” en el que vive. Sensación paradójica de estar incluido en un
No pertenecen ahí, ahí les pertenece en cuanto lo conquistan. Actitud mucho más factible
en el joven pues el arraigo al terruño es, también, uno de los amarres débiles sobre el sujeto
joven que se desmarca de escuela, hogar, iglesia, fábrica y hasta del espacio público al
bien la exclusión es, en primer término, económica, plantea la cuestión del des-empleo, de
la puesta en exilio en relación con lo que es ley –lo que el sujeto siente como la forma
material de su existencia perjudicada, pero también como lo que hace síntoma viviente en
258
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
259
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05,
260
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 112.
359
el ideal– es decir, el trabajo, al mismo tiempo ley social e ideal, investido por el sujeto para
más que el desmadre y cuando “camellea” jamás lo asume como una “profesión” sino como
sobreincluye para incluirse en la máquina de guerra en la que se monta para ser reconocido.
Somos tranquilos, no nos dedicamos a nada… ni a robar, ni atracar, ni asaltar… ¡nada más
que no se vengan a pasar de lanzas!262
Pus son chavos que no se bastan solos ¿no? Necesitan andar en bola para sentirse leones ¡ja,
ja, ja!… es cuando tienen poder263.
El desmadre de que se quieren creer más cabrones, no falta el guaguara que comience a
hacerla de pedo, que se sienta más que aquel, y ahí es donde empieza el desmadre, se
sientes más nalguitas, bien acá, empieza uno y acá le brincan todos
Es la pura pinche envidia de esos putos, hijo. Es porque nosotros la levantamos más en
venganzas que esos güeyes ¿no? Y pss… ta’bien que sean más ellos hijo, pero la
levantamos más nosotros. A la hora de los putazos se sientan ¡Se sientan en la verga,
hijo!264
territorialidades modernas son extremadamente complejas y variadas. Unas son más bien
261
Ibíd. P. 129.
262
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 148.
263
Ibíd. P. 149.
264
Ibíd. p. 152.
360
folklóricas, pero no dejan de representar fuerzas sociales y eventualmente políticas (de los
jugadores de bolos a los cosecheros destiladores pasando por los antiguos combatientes).
Otros son enclaves, cuyo arcaísmo tanto puede alimentar un fascismo moderno como
desencadenar una carga revolucionaria (las minorías étnicas, el problema vasco, los
como contraflujo, porque al re-territorializar la calle, al llenar ese afuera, vacían otros
265
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. P. 265.
361
3.3.2. Contraley como contrapoder
La pandilla impone su ley en el barrio. Impone una contraley, ley a contrario, a contraflujo. la
Contrapoder en la medida en que los códigos siguen la línea de la muerte y el placer. La ley
familia de que hablan padece una fragilidad tangible que hace de los conflictos internos
que la ley es de cariz bélico “Yo no le daba la espalda a un cuate así, no siempre éramos
de la “banda”. Este respaldo en las broncas es lo más cercano a una ley de solidaridad, de
talante radical y sin condiciones. “¿Pero no había una confianza… vaya… no… en la
Pues en que… tenías una bronquilla afuera y pus “saben qué, qué onda, háganme un paro,
necesito ir” no sé, a hacer, chance si fuera un robo o si fuera un juego, si este fuera una
ayuda. Tú tenías que tener… o sea, porque no a todos, también no ibas a jalar… eso era
sólo cuando se hacían los conflictos en grande”268.
Pues sí había, pero… cuando uno veía la oportunidad de chingar a otro…este… pues es que
ya ves que cuando uno anda metido en el alcohol y la droga, pues has de cuenta tú estás…
ahí hay chavos que les dicen los mandaderos, empiezan de chavitos ¿no? Y después van
creciendo y después te la quieren cobrar, o sea, tú los tratas mal y todo eso ¿no? y pus a
todos los chavos les preguntaba que porqué estaban ahí si no los querían, si les daban sus
patadones, sus cocos y todo eso, decía, bueno “por qué sigues ahí si te tratan mal” no pus
266
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05,
267
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
268
Ibíd.
362
quiero ser de aquí… ya cuando están grandes empiezan a rebelarse, se les viene todo lo que
les hiciste, luego te la quieren cobrar ¿no? Pero para que eso pase necesita estar uno ya
acá269.
La contraley pandillera es una estrategia contra la biopolítica, es una ley de muerte. Ley
de 2 + 2= 5, e implica sólo asumir los números, tomarlos como un derecho otorgado por la
situación padecida. Al ser contra ley, la ley social se le opone con dureza, en el momento en
desconectado, que no coagula con el afán político de cambio social esta impregnado con su
contraley salvaje. Contraley montada en una máquina de guerra, línea de fuga que no
conecta y se convierte en línea de muerte. Contraley que subvierte y hace explotar las más
contra la sociedad. “Este camino por la temporalidad trágica del sujeto, que forja su ley
contra la ley, nos lleva al tiempo del síntoma, es decir, de estos “destinos de vida”
perjudicial”270. La ira desbocada del pandillero provocada por ese perjuicio que desahucia
el ideal, genera la fuerza, fuerza de la debilidad, para producir un contrapoder rasposo que
no pretende nada, ni siquiera tiene contemplado destruir algo, simplemente se ejerce para
destruir. Y lo que destruye son los lazos sociales que le rodean para imponer lo que la
pandilla quiere, o no precisamente quiere, sino los que su poder genera, pues como
269
Entrevista con El “Jacobo”, ex-pandillero, el 25/06/05
270
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 19.
363
O sea que muchas veces también pasa eso, que todas las bandas dicen que hay que poner
una ley271.
en un contrapoder contrasocial, todo contra, todo en contra. La ley está contra el margen, la
ley se escribe y se aplica según unos criterios cínicamente llamados democráticos272 pero
siempre tienen un costo que exilia de la posibilidad de estar con la ley a enormes cantidades
de gente. Los jóvenes pandilleros, habitantes del margen, sujetos al exilio, inventan una
contraley que no se arraiga en los supuestos y en los sobrecódigos, sino en la violencia y los
códigos inmediatos, verbalizados. La ley, hecha así, aislante social, somete a unos a
crea el estado de excepción en su doble movimiento. Por un lado exilia y por el otro
permite. Excluye y sobreincluye, atrapa y libera “…nadie es más dependiente del sistema
que el sujeto que no se beneficia con él […] la evasión es lo mismo que identificarse con
una profesión de fe de estar fuera de un estatus, inclusiva fuera de la ley, que invita al
pandilla crea su contraley como una máquina primitiva territorial y guerrera que se
271
Gomezjara. La banda en … Op. Cit. P. 63. p. 265.
272
…que en esas condiciones sería hipócrita o ingenuo creer que la ley se ha hecho para todo el mundo en
nombre de todo el mundo; que es más prudente reconocer que se ha hecho para algunos y que recae sobre
otros; que en principio obliga a todos los ciudadanos, pero que se dirige principalmente a las clases más
numerosas y menos ilustradas; que a diferencia de lo que ocurre con las leyes políticas y civiles, su aplicación
no concierne por igual a todo el mundo, que en los tribunales la sociedad entera no juzga a uno de sus
miembros, sino que una categoría social encargada del orden sanciona a otra que está dedicada al desorden.
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Op. Cit. 281.
273
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 39.
364
La contraley mana de la situación de despoder, de la realización de estrategias de
constitución de un contrapoder que no amarra con nada más que el deseo desnudo de
jóvenes despojados.
una autoidealización del hecho de nacer paria, identidad negativa, plus de goce extraído de
la bajeza. Irrumpir en la sociedad con las manos sucias desde el nacimiento, ser el malo, el
más verga. La ley pandillera está en contra de la justicia y sólo busca hacerse justicia,
justicia extraña que no conecta con otras ideas de justicia, justicia precaria que se hermana
274
Ibíd. 155.
365
con la venganza, con la violencia física y psíquica, drogas y desmadres, violencias hacia
dentro, violencias hacía fuera. “Puede dar lugar a conductas por otra parte contradictorias
secretamente de esa deuda contraída por el otro injusto. Derecho de cometer la injusticia, ya
que la naturaleza o la sociedad cometieron una injusticia para con él. Los “criminales por
conciencia de culpa” son culpables antes del acto que, entonces, regula su proyecto”275. La
Si el hambre es la impronta los deseos de placer son saciados y estos deseos son de cuño
distinto a los deseos dirigidos por la orden del consumo. Es algo parecido al deseo de
muerte. Deseo de morir y deseo de matar. Contraley, línea de muerte, línea de fuga
humana. La contraley pandillera es una ley de muerte, ley que impone la muerte, que La
…la existencia está “reglamentada”, a tal punto que el reglamento debe incluso apartar el
pensamiento sobre la muerte. Lo que pertenece al orden de la privación es apartado por lo
que podemos denominar la “cláusula resolutoria”. Término que tiene, es verdad,
resonancias inquietantes, incluso mortíferas, pero que se conforma con enunciar que existe
una disolución del efecto reglamentario. Pero mientras ese efecto actúa, sólo puede
considerarse “positivo”,
el peligro está en otra parte: en el hecho de que un pedazo de realidad escape al
poder reglamentario, que lo deje virgen –no reglamentado– y, por eso mismo, temible para
la propia existencia reglamentada276.
Lo interesante aquí es que el “pedazo de realidad” no escapó, fue puesto ahí como detritus
movimiento del flujo del poder no puede escapar a la generación de las resistencias
275
Ibíd. 176.
276
Ibíd. 214.
366
respectivas. La re-territorialización de la pandilla es un efecto del poder, y lo mismo pasa
con la contraley, pues “ni las formas cotidianas de resistencia, ni la insurrección ocasional
se pueden entender sin tener en cuenta los espacios sociales cerrados en los cuales esa
277
Scott, James. Op. Cit. P. 45.
367
3.3.3. Contrapoder rasposo
contra lo social, no es una fuerza contra la máquina social, se escapa de ella. Se pone fuera,
la vacía y la llena con su contraley, con su deseo. Aun cuando en su decir la familia aparece
como una añoranza, se desmarca del abrazo familiar. Reflujo que busca el contraflujo-
contrapoder, el pandillero sólo se aviene a su propia ley. La violencia que lo inviste implica
un contrapoder que perfora las relaciones de poder al interior de la familia. Así es la línea
de fuga pandillera, pura máquina de guerra desconectada, línea de muerte, huye más allá de
toda ley. Contrapoder que sólo sale, se burla ferozmente de los ordenamientos venidos
ojo panóptico. Se desea una libertad, pero libertad desatada, no la libertad democrática o la
libertad comunista o la libertad liberal o cualquier otra libertad, sino la libertad desnuda,
poder. Poder que se acumula sólo para fluir en el goce momentáneo, de ahí el imperativo
los esquemas insaculados por los dispositivos-disciplinas en el flujo del poder como
estrategia para sujetar al sujeto desde dentro. La pandilla es, como contrapoder una
368
alternativa de vida para una enorme cantidad de jóvenes al margen de los amarres
Sin embargo, a mayor virulencia, cuando la violencia alcanza niveles insoportables tanto
para pandilleros como para la gente a su alrededor, las pandillas tienden a hacerse más
terribles. Viene así una especie de autodestrucción, caída al hoyo negro, sin regreso. Los
pandilleros se tuercen, aun más, hacia instancias de cariz más bien criminal organizado,
opción de vida-muerte contra la biopolítica esta atravesado únicamente por el dinero, hoyo
Mju… sí porque. Mira, tú propio cuate te ponga una emboscada… un cuatro para que te den
en la torre… así perdimos varios cuates también… “vente, vamos acá a hacer”.… ya de
repente ¡moles! Ahí lo dejaban. Sí nos dimos cuenta “oye qué apareció muerto” “sí, allá por
el reclusorio apareció uno” y íbamos a verlo y “¡chin! Es este cuate”… para que no hubiera
investigación ni nada pus ahí se quedaba, ni su familia iba a verlo… entons se iba a la fosa
común… a uno creo que sí lo enterramos, pero la mayoría sí… se desapareció… otros que
en caná… ahí los iban a tirar… y ya empezó cierto temor de andar en las calle…279
Sí, se matan por droga, se matan por, o sea es mentira que tienen pedos o sea sí tienen güey
pero a muchos morros los matan por droga. Pandilla ya casi no hay güey y sí hay tienen
pedos de drogas, de droga... o uno que otro güey que se rifa un tiro por otro lado le pegan
por otro lado...280
278
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 41.
279
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05.
280
Entrevista con pandillero, el 3/09/2005
369
La exclusión es, como ya se ha venido diciendo, un doble movimiento que sobreincluye.
Esto no significa estar incluido sino atrapado en una tarro de moscas sólo factible de ser
roto mediante el estar fuera de la ley, y desquebrajado totalmente al imponer una contraley,
asume como estrategia no sólo con la pandilla, ésta, más bien, ejerce una contraley, lo que
los pone en fuga de la ley, más allá que simplemente fuera de la ley. Al margen, más allá de
donde “el trabajo sería tóxico anodino y “democrático”, fácilmente accesible, como la
Frente a la disciplina con rostro de ley, se tiene el ilegalismo que se hace pasar como un
derecho; más que por la infracción, es por la indisciplina por lo que ocurre la ruptura.
Indisciplina del lenguaje: la incorrección de la gramática y el tono de las réplicas “indican
una escisión violenta entre el acusado y la sociedad […] Indisciplina que es la de la libertad
nativa e inmediata […] Es la libertad, es decir el desarrollo más espontáneo de su
individualidad, desarrollo salvaje, y por consiguiente brutal y limitado, pero desarrollo
natural e instintivo. Indisciplina en las relaciones familiares […] Y a través de todas estas
pequeñas insdisciplinas, es finalmente, la “civilización” entera la que se encuentra recusada,
y el “salvajismo” lo que sale a la luz282.
Los jóvenes son transgresores naturales de las normas, son indisciplinados gracias a la
distancia que mantienen frente a los dispositivos disciplinantes. Familia, escuela, trabajo,
etc., cumplen el papel de hacer del joven un adulto apto para navegar en el mar de la
normativa social. Los jóvenes son dados a deformar el lenguaje283, a entenderlo para usarlo.
281
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 134.
282
Ibíd. P. 298-299.
283
[…] los lenguajes marginales, como el caló, se sitúan en la violencia verbal de quien usa un lenguaje
irreverente –populachero- que se opone a un uso culto de la lengua que se corresponde, a su vez, con el
modelo impuesto por las clases poderosas.
Hernández, Laura. El argot de los jóvenes. Violencia verbal y corrección lingüística. En Jóvenes. Revista de
estudios sobre juventud. Nueva época, año 3, no.8. enero-junio 1999. México, D. F. P. 97.
370
En sus estéticas surge una agresividad, salvaje que ofende a los formatos “preferibles” para
piezas que se ensamblaran correctamente en la máquina social cuando las disciplinas fluyan
de la red no llegan con toda su fuerza, los jóvenes violentan la normatividad con mucho
mayor eficacia, pues, ya sea por una vida corta o por una vida siempre atrapada en la
284
Si estas generaciones marginales son portadoras de la rebelión, es sobre la base de su irresponsabilidad
total. Dicha rebelión puede resultar ambigua si se vive a la manera de anomia y el fracaso, si ocupa por
defecto el margen que el sistema le asigna, o si se institucionaliza como marginal […] Todo el sistema de la
producción se ve entonces des-investido y cae al vacío social que él mismo ha producido; toda su positividad
se hunde en ese no lugar, en esa zona desafectada donde los desechados le devuelven su total desafección.
Aquí nace la subversión, en otra parte, mientras que la contradicción trabaja desde el interior.
Baudrillard. El espejo de la producción (o la ilusión crítica del materialismo histórico), Gedisa, Barcelona,
1980. P. 143.
371
3.3.3.1. muerte
la muerte es la línea, línea de muerte, a cada paso puede ocurrir: en una pelea, en un robo,
siempre en la punta de la lengua, en los puños, en las armas. Su contrapoder está ahí, en la
Sus historias están llenas de muerte, su vida de esta llena de muerte. Esta no acecha,
285
Manuscrito enviado a la redacción de Uno más uno, 3 de diciembre de 1981. En Gomezjara, Francisco y
más (1987). La banda en tiempo de crisis. P. 85
372
añoranza por rituales religiosos que a la vez que ofrecen un retorno a lo mágico, permiten la
destrucción del mundo contra el que se lucha. “Pulsión de muerte”286.
El poder de la pandilla está anclado en su determinación para estar del lado del “mal”.
El código es claro, <vamos con nuestra energía, es la supremacía, somos los que azaramos
y montamos la hijueputa. Y todo el mundo nos deja sanos>. Es la búsqueda desesperada de
<la supremacía>, la frenética búsqueda del <respeto> Ahí está la clave, en ser reconocido,
todo lo cual pasa por lanzar la violencia ante cualquier desacato de la identidad erigida
sobre la sangre: <Logré tener respeto, que era algo que me esforzaba y muchos jóvenes de
aquí se matan por tenerlo, ya no me decían el apodo sino mi nombre porque andaba
ennavajado y el que se metiera conmigo empezaba a chupar sangre>. Ahí aflora la
naturaleza de la pandilla, en su buscado intento de convertirse en un verdadero parche: ser
distinto para tornarse notorio. La transgresión es su lenguaje, labrada en la violencia sobre
los ritmos de la vida corriente y sus acariciados imaginarios. A la postre, en medio del
miedo, el pandillero ansia tan sólo <tener respeto> de manera que nadie se atreva a violar
su ley porque empieza <a chupar sangre>287.
alejada de la sujeción determinada por las verdades lanzadas desde arriba. Cuando la
muerte se convierte en la única verdad, la fuerza del sujeto desujetado puede producir la
ruina del propio sujeto o convertirse en un contrapoder capaz de trastocar la forma de las
relaciones de fuerza.
Los coqueteos con la muerte [van desde] rituales de iniciación para pertenecer a una
banda… [hasta] matar a un amigo o conocido para mostrar sangre fría, la ruptura con
antiguos valores y su plena adhesión a las nuevas condiciones que se les imponen… pues la
red interpersonal que se produce se anuda de cara a la propia muerte o al homicidio […] El
286
Restrepo, Luis Carlos. (2000). Ritmos y consumos. En Umbrales. Cambios culturales, desafíos nacionales
y juventud. Corporación Región, Medellín. P. 68.
287
Perea, Restrepo Carlos Mario (2000). Un ruedo significa respeto y poder. Pandillas y violencia en Bogotá.
Bull. Inst. fr. études andines, pp, 403-432. P. 414.
373
arrojo y disposición para la transgresión y la violencia se convierten en marcadores de
identidad288.
La potencia de este contrapoder radica en las imaginerias que sugiere. El mal como opción
de vida ante la falta de opciones de vida se trasmite como pólvora encendida. Se genera una
imagen del antihéroe, o algo aun más rasposo, el sujeto totalmente libre: libre de
288
Ibíd. P. 69.
374
3.3.3.2. Contrapoder como Regresión.
El salvajismo, la barbarie, son, por su naturaleza arcaica, formas contrarias a las disciplinas,
formas que atascan a la máquina social. Son actitudes que “se regresan” para ir contra la
primitiva de territorialización, manada de lobos, insumisa –“Pues a los perros, según las
observaciones de Kafka, les gusta que el deseo despose estrechamente a la ley en el puro
agotamiento del instinto de muerte, antes de oír a, es cierto, hipócritas que explican lo que
continuo cazar. Animalidad, sólo en la juventud se accede a esa sed depredadora, a ese
desprendimiento de moralidades, sobre todo cuando las verdades más caras para la máquina
social, son descubiertas en los extremos de ésta misma. En el margen es más fácil ser
primarias. Animalidad que soporta los trabajos pedagógicos, pues no los traga. Animalidad
que soporta los embates del poder simbólico, pues padece la posición social que le toca en
las relaciones de fuerza. Animalidad, bajeza, maldad. Situaciones, todas estas, que son
289
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. P. 220.
375
estrategia de persistencia vital y, en la pandilla, estrategias de contrapoder al ser llevadas a
…el inconsciente personal no está tallado sobre algo arcaico colectivo. Solamente que la
adopción del sujeto –el “neurótico individual– de una estrategia defensiva no parte de cero:
se encuentra aguijoneada, de algún modo, por “direcciones evolutivas”, “tendencias” y
“reacciones”. Ahora bien: “Las particularidades psicológicas de las familias, de las razas y
de las naciones no encuentran otras explicación en su comportamiento respecto del
análisis”. En este caso, Freud usa el término, tanto más cargado de sentido como raro, de
“simbólico”, al referirse a algunas investigaciones de psicología de los pueblos “que
presuponen que la humanidad vuelve a caer en la herencia arcaica”290.
exabrupto biopolítico. “Del otro lado se encuentra la vida salvaje, un tanto anómica,
desordenada en todo caso. La mayoría pletórica. En suma, tenemos así el poder instituido,
bajo sus diversas formas: cultural, religiosa, social, económica, contra la potencia
instituyente”291. Manadas hambrientas que no entienden del todo los códigos establecidos,
las normas escritas, indisciplinados que destrozan la disciplina aun antes de su llegada.
Muecas salvajes que mordisquean aquí y allá el orden social, descubriendo sus deficiencias
debilitadas por la dureza del viaje hacia los márgenes. Huyendo aislándose, entrando en la
estasis de la esquina, llenando la calle con su violencia, delinquiendo para llenar sus ávidos
estómagos deseantes. Subvirtiendo, pues, a la sociedad, fuerza antisocial que erosiona las
290
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 159.
291
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 23.
376
el delito constituya un instrumento político que será eventualmente tan precioso para la
liberación de nuestra sociedad como lo fue para la emancipación de los negros292.
contraley de la tribu salvaje que pasa violentando todo a su paso. Línea de fuga que no
convierte en el arma que ella misma se pone en la sien, suicidio sin planear. Pero aun así, su
actuar es una herencia que se trasmite. La manera en que atacan a las líneas-dispositivos-
instituciones se recuerda, es decir, hay otra forma de lazo social. “La línea de fuga hace
explotar las dos series segmentarias, pero también es capaz de lo peor, de rebotar sobre la
los segmentos más duros al azar de sus rodeos ¿locuras juveniles?”293 El contrapoder no
contra el poder, contra la forma en que se dan las relaciones de fuerza. De coagular un
contrapoder con la suficiente fuerza como para “derrotar” al poder, no significa que las
relaciones de fuerza consiguientes sean más equitativas o “justas”, ni siquiera que sea
posible otra sociedad, pues un contrapoder puede “querer” sólo destruir los lazos sociales.
anomia, que es hoy lo que parece será lo canónico del mañana, es decir, una energía
contenida en la necesidad del exceso, del desorden, necesidad de lo que viene a romper con
292
Foucault, Michel. Vigilar y castiga. Op. Cit. P. 296.
293
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil mesetas. Op. Cit. P. 209.
377
el encierro, en las sociedades demasiado ensimismadas en una lógica de ruptura analítica294.
líneas de fuga que no conectan, no coagulan en una búsqueda de cambio político, no hay un
de fuga que siempre aparecen en la sociedad como efectos del poder. Pasan de la resistencia
más allá de la policía y al violentar el vecindario sin piedad. Al ser jóvenes los que ejercen
el poder, hay una orientación del ejercicio de poder abajo-arriba. De esta manera trastocan a
la familia y a la escuela, siendo estos sus principales objetivos, aunque no esté establecido
Desde el punto de vista de la micropolítica, una sociedad se define por sus líneas de fuga,
que son moleculares. Siempre fluye o huye algo, que escapa a las organizaciones binarias,
al aparato de resonancia, a la máquina de sobrecodificación: todo lo que se incluye dentro
de lo que se denomina “evolución de las costumbres”, los jóvenes, las mujeres, los locos,
etc296.
Sin embargo, el contrapoder pandillero, al ser regresivo, al no tener afán de cambio, sino la
agresivo, cuando su violencia le sobrepasa. Su tiranía cae ante su propia potencia o es re-
utilizada por instancias mucho más subrepticias y de mayor alcance, como el crimen
organizado. O pueden ser cooptadas por fuerzas políticas de cualquier cuño. “Para bien o
para mal, hay que afirmarlo, pues, si la tribu es la garantía de la solidaridad, también es la
posibilidad del control; puede también ser la fuente del racismo y del ostracismo
294
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 19.
295
Imposible describir mejor el florecimiento y efervescencia del neotribalismo que, desde sus distintas
formas, se niega a reconocerse en cualquier tipo de proyecto político, que no se inscribe dentro de ninguna
finalidad y cuya única razón de ser es consagrarse a un presente vivido colectivamente.
Maffesoli, Michel. El tiempo de las tribus. P. 140.
296
Ibíd. P. 220.
378
pueblerinos. Ser miembro de una tribu puede llevar a sacrificarse por el prójimo, pero
también a no tener más apertura mental que la que provoca el chauvinismo del dueño de un
negocio”297.
Pus tanto llegó el caso a que llegué a mover también la escuela allá, así. Bueno, estuve yo
hasta en un grupo subversivo, un grupo de izquierda.
¿qué grupo?
Bueno… por decir… pero no sé, no sé qué grupo. Pero yo sé que tenían una idea fascista…
hitleriana298.
297
Ibíd. P. 184.
298
Entrevista con el Matalotillo 5/08/05
379
3.3.4. la pandilla como contrapoder revolucionario
El contraflujo en las líneas de transmisión de la red es un efecto del poder. Todo ejercicio
de poder produce su resistencia, pero estás son de distinto cuño dependiendo de los
recursos que haya a la mano. La pandilla, agregación de jóvenes para asolar un espacio
reducido de la ciudad es un reflujo que gana la potencia del contraflujo, micropoder que
contrapoder pero no es revolucionario, pues no hay una “naturaleza reflexiva del discurso
social, es decir, cambiar la sociedad para mejor, según unos lineamientos establecidos,
acción programática.
sino para existir ahí en su estasis obstinada. El pandillero es un rebelde con tropa,
organizado en afán compulsivo de saciar sus deseos. Línea de fuga desconectada que, por
esto, es línea de muerte, es decir, línea que no encuentra imagen del futuro sino el acto de la
violencia mortífera.
Sin embargo, en México, donde las pandillas no difieren mucho en su actuar con
situaciones mucho más extremas, como es el caso de Colombia, en algún momento las
299
Scott, James. Op. Cit. P. 140.
380
líneas de fuga encontraron claridad, un catalizador revolucionario que pudo coagular,
aunque por poco tiempo, todas estas líneas escapadas sin rumbo en una idea de cambio
Ninguna de las prácticas ni de los discursos de la resistencia pueden existir sin una
coordinación y comunicación tácita o explícita dentro del grupo subordinado. Para que esto
suceda, el grupo subordinado debe crearse espacios sociales que el control y la vigilancia de
sus superiores no puedan penetrar. Si queremos entender el proceso de desarrollo y
codificación de la resistencia, resulta indispensable analizar la creación de esos espacios
sociales marginales. Sólo especificando cómo se elaboran y se defienden esos espacios será
posible pasar del sujeto rebelde individual –una construcción abstracta– a la socialización
de las prácticas y discursos de resistencia300.
He ahí ese espacio vacío que deja el poder permitiendo el ejercicio de un micropoder,
aunque éste se da como relación, es decir, como efecto del poder. Cada desterritorialización
diseñada ad hoc por la política institucionalizada, es una conducta que escapa a las formas
racionalizadas, las formas “verdaderas”. Sin embargo esa es su potencia como contrapoder.
Pero, por otro lado, la pandilla, como autoorganización es momento anterior para la
300
Ibíd. P. 147.
301
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 19.
381
Las pandillas, como formas de agregación juvenil, donde los jóvenes se van reconociendo
con sus pares, representa, por violento y terrible que sea su actuar, parte activa de la
hasta las deforma ahí, en su espacio inmediato, en el barrio, la colonia o la esquina. Los
jóvenes pandilleros son capaces de generar una organización eficaz para conseguir sus
propósitos. En el momento en que esta organización alcanza una perspectiva de futuro, que
busca lograr configurar una alternativa de vida social, empiezan a ordenarse ciertas
demandas. Así sucedió en México en la década de los ochenta con el Consejo Popular
Juvenil, el cual logró vincular, con rostro heterogéneo, un importante número de pandillas
de diferente color: desde aquellas que nada querían, pasando por las que exigían un alto a
las razzias y “las que atracan o las que piden trabajo, de las que sólo gritan “¡Queremos
A mi manera de ver que otras bandas son más mierdas, porque a esos güeyes nomás les
interesa robar y hacer desmadre y romperse la madre con otros. Robar a los mismos barrios
no va, si no robar a los que tienen. Esos güeyes no entienden bien ¿cómo te diré? Lo que es
el pedo, lo que es la injusticia ¿no? A ellos nomás les interesa robar, drogarse, golpearse
¿no? Y nosotros somos diferentes, hay varias bandas que ya piensan así ¿no? Que hay que
organizarnos para hacerla de pedo ¡ya basta de estarnos acabando unos con otros!303
Organizarnos todos para que seamos una sola banda ¿no? Sí y hacerla de pedo ¡chido!
Pues como en tu alrededor no tienes, entonces tienen que entre varios para hacer lo que
ellos quieren ¿entiendes? Debe de ser así, yo creo que nos harían más caso yendo en
butiresto. Así como vamos, pon tú cuatro, pues nos mandan a la goma y hasta nos clavan y
acá, y si todos apoyamos ¡sobre de ellos! Como esa vez que fuimos a ver al Durazo dostres
de banda ¿no? Sí nos recibió el puto ése, hasta decía acá que era igual a nosotros y luego ira
¡salió pior! ¡ja, ja, ja!304
Más allá de la violencia, del desmadre y la desconexión, la pandilla logra configurar toda
302
Ibíd. P. 87.
303
Ibíd. P. 155.
304
Ibíd. P. 183.
382
pues son pertrechos para la guerra cotidiana que se libra. Pero son, a fin de cuentas, formas
que cambian las relaciones de fuerza, si bien no logran darle la vuelta, si consiguen
que las federaliza se convierte en una verdadera fuerza revolucionaria, un sector social que
desestructura el lazo social vigente, forma espontánea de lucha política, pues su actuar
burguesía (todos los de arriba) como el enemigo pero sin afiliarse a formas previas de
resistencia y acción política institucionalizadas, “la izquierda está ciega, sigue cerrada en
perdida de la identidad nacional”305. El Consejo Popular Juvenil, que nace en Santa Fe,
organizando primero ahí a las pandillas locales, para luego extenderse al resto de la ciudad,
significa un ejemplo de la creatividad del micropoder (como sucede con el poder mismo) y
la potencia de éste para tornarse en contrapoder. Pues es desde lo pequeño, desde lo micro
que la posibilidad de cambio social o, para el caso que nos ocupa, revolucionario se va
305
Ibíd. P. 335.
383
más acabada de la creatividad de las masas. Esto remite a la vieja noción de comunidad.
Se diría que, en cada momento fundador –ése que yo llamaré el momento cultural por
No hijo, no la banda como tal, como el grueso que implica a todos. Pero sí una buena banda
¿ves? No te podría decir que todos los chavos que se consideran banda están en este rollo.
Sería mentira. Pero sí hay una buena banda que está dispuesta a todo, y eso es diferente a
que no haya nada. Ahora mismo unos cinco mil cabrones estarían dispuestos a todo y nada
más en nuestra zona. El avance del Consejo sería en ese sentido: un germen, una semilla…
y de calidad307.
Lo que pasa es que el gobierno sabe lo que estamos haciendo con nuestra forma de ser y
nuestra forma de apropiarnos de nuestra libertad, de vestir, de relacionarnos y en muchos
aspectos. Sabe que cada vez somos más libres y en cuanto nos salimos un poco más allá de
los que nos permiten, entonces sí, puta, a hacer razzias308.
El objetivo principal del CPJ es hacer conciencia entre los jóvenes banda para que de
alguna manera se pueda encauzar la energía que prácticamente se utiliza en la violencia de
unos contra otros, y partiéndole la madre a quien se le ponga enfrente, sea comercio, banda,
policía o su pinche madre. O sea, crear conciencia para que esta violencia no se ejerza
contra la misma comunidad y desarrollar un discurso que lleve, por medio de acciones, al
cambio de esta sociedad […] es el cotorreo con el chavo, para que se dé cuenta de que el
problema no está en ser marihuano y pandillero, sino en hacerla de pedo. Que así nos han
hecho por la marginación y esta explotación, y hay que hacérselas de pedo a toda la gente
que tiene la culpa y que se comprenda que somos producto de esta sociedad caduca309.
satanizados Panchitos fueron capaces de reunir hasta mil jóvenes310. Las pandillas,
306
Maffesoli, Michel. El Tiempo de las tribus. Op. Cit. 183.
307
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 341.
308
Ibíd. P. 350.
309
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. Grijalbo. México. P. 52.
310
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 382.
384
esporádicamente se solidarizan con los vecinos para ayudar en contingencias que afectan a
todo el vecindario.
Esta bien que nos organicemos. Hay veces que nos organizamos para sacar a los que vienen
a pasarse de lanzas aquí, o como la vez que se inundo aquí abajo, nos organizamos para
sacar los muebles y todo eso311.
efectuada por el envilecimiento del ser humano desterrado del “bien vivir”, desterrado a los
humana, naturaleza humana trocada por una forma de vida regresiva. Deshumanizar y
deshumanizarse es ejercer un contrapoder, romper los lazos sociales establecidos por las
forma en que se dan las relaciones de fuerza. Ante esta “deshumanización”, no se pueden
ver las redes de solidaridad que constituye la pandilla ahí donde comienza a conectarse con
otros.
Yo digo que está bien que nos organicemos todos y que tal vez por medio de nosotros haya
un cambio en este país. Uniéndonos todos los jóvenes para ver si así nos hacen caso, o
quedamos como los otros de otras generaciones que nada más quedo en plan de trabajo. Yo
creo que ahora sí la vamos a hacer de pedo ¿no? Ahora sí nos van a hacer caso porque ya
llego un punto en el que ya no nos pueden ignorar. Cada quien va sobre su pedo ¿no? Los
homosexuales para que los dejen ser así, los trabajadores para tener mejor trabajo y mejor
sueldo y nosotros para que nos tomen en cuenta y que ya no haya tanta injusticia312.
Pss… está chido que toda la banda está unida ¿no? En vez de estarnos peleando; porque sí
hay unas bandas que son culeras, que la neta no se quieren unir y que se quieren madrear
con uno, hijo, son las que no saben ni qué pedo, son las que más valen verga. O sea que
nosotros acá nos parlamos qué transa ¿no? Y si a uno le parece qué transa con una banda,
pues chido y si no pss…acá. Con otras bandas si hemos tenido paros, pero al chico rato ya
se quieren sentir más que uno ¡por eso los mandamos a la verga!313
311
Ibíd. P. 183.
312
Ibíd. P. 184
313
Ibíd. Pp. 184-185.
385
Orita en una banda está cabrón para organizarse, como quien dice les vale madres. Si tú les
dices algo no agarran la onda porque siempre están drogados o cualquier onda. Tons si tú
los quieres organizar dicen que no, pus no me pasa eso y se van para otro lado. Y no les
gusta andar juntos porque hay broncas y cualquier bronca de esas. O tienen miedo ¡sí!
Tienen miedo de hacer cualquier cosa ¿por qué? Porque no están organizados, si estuvieran
organizados no le tuvieran miedo tampoco a la ley ¿no? A la tira314.
Ante la falta de un eje que aglutinara a todas las pandillas, ante tanta fuerza desmedida y un
poder de cambio en potencia, el Consejo Popular Juvenil trató de ofrecer una cierta
conciencia política para llegar a una coherencia que permitiera a los pandilleros proferir un
desgarrador de la línea de fuga desconectada. La idea del CPJ era organizar a los jóvenes
pandilleros para tomar la vanguardia hacia el cambio social. Pasar la estafeta de los jóvenes
El CPJ fue una organización nacida de los márgenes, con una forma de ver el mundo
la ciudad de México. “Los cholos con su calma están cotorreando con nosotros, en ciudad
Neza ya están, en Guadalajara la banda se alivianó, somos un chingo, seremos más. Y pus
314
Ibíd. P. 185.
315
Ibíd. Pp. 21-22.
316
Ibíd. P. 63.
386
desapercibida por las autoridades y las instituciones oficiales lo fueron cooptando hasta
diluirlo en la axiomática del capitalismo, pues “ahí radica la potencia (el poder) del
miseria, hicieron inviable el proyecto del CPJ. Sin embargo, es un ejemplo importante
cuando aparece un eje articulador-coagulante del fluir sangriento de los jóvenes pandilleros.
…el mismo gobierno quiere la exterminación de las zonas que bien sabe nunca va a poder
integrar y controlar. Pero la gente no se deja , la hace de a pedo y se les revierte; sabemos
que la vamos a hacer. El Estado es tan incapaz, que de todos los millones que somos tienen
que salir gente capaz, y aquí por este rumbo hay un chingo. Líderes natos, inteligentes.
Aunque surjan de la basura y la mierda putrefacta. Se van realizando y hacen conciencia
sobre esta puta realidad, de ahí la importancia de fortalecer el Consejo Popular Juvenil […]
Es por eso que el CPJ organiza a las bandas y como portavoz de ellas analizamos e
investigamos sobre las causas y efectos que esto produce, para así poder contrarrestar la
marginalidad con los medios culturales y políticos que tenemos318.
Las alianzas entre pandillas es una experiencia que surge continuamente, un ejemplo de
esto es la B=U=R, La Banda Unida de Rosario. “Así que imagínense a unos quinientos
para el desmadre, broncas y alucine, porque la banda de arriba (del cerro de Azcapo) se está
pasando de verga […] No se mencione organización política (¿Qué es eso hijo?). Nada de
mamadas contra la represión. Qué pláticas con la autoridad ni qué chingados”319. Estas
alianzas son de mayor peligro para la forma en que se dan las relaciones de fuerza, pues no
les interesa el cambio social, por ende se convierten en objetivo para la fuerza
317
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. P. 258.
318
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 51.
319
Ibíd. P. 79.
387
gubernamental, al grado de lanzar contra ellos las fuerzas especializadas del estado en
contra de la insurgencia
La policía más el CREA, aumentan su presencia desde 1986. sin olvidar las razzias, monta
un proyecto de contrainsurgencia urbana –asesorado por la policía militar y los
paracaidistas– para disolver y utilizar a las bandas. A través de encuentros de fútbol entre
policías y bandas, las penetran y controlan. Detectan a sus líderes, les ofrecen “trabajo”, las
despolitizan, estimulando los valores agresivos, como las llamadas prácticas de defensa
personal o las inducen a la corrupción. Las enrolan en grupos de choque322.
320
León, Fabricio (1984). La banda, el consejo y otros panchos. OP. CIT. 20.
321
Gomezjara, Francisco y más (1987). La banda en tiempo de crisis. Op. Cit. P. 404
322
Ibíd. P. 399.
388
4. Conclusiones
Se escucha una voz. Se permite que entre las líneas de esta textualidad inscrita, o tendiente
a ser inscrita, en una disciplina “científica” (y desde ahí dejando sentir sus efectos el saber-
sobrecodificadas. Se comete aquí, pues, lo que se trata de denunciar. Hay una inoculación
para qué? Siempre se corre el peligro de que las palabras escritas se entiendan, pero no
paranoico), de su posición social, del peligro que las palabras ocasionan. En fin, quiero
dejar asentada dicha conciencia: todo este trabajo, a pesar de ser motivado por una
para ser utilizado a contrario, es decir, puede ser (peco aquí de pretencioso) un insumo para
a veces, descorazonadas otras, pero siempre un texto que se perfila como una masa
deseante de ser comprendida. Pero ¿para qué ser comprendida sino se utilizará?
La voz se aísla. Se aleja. Y hay aquí muchas voces que jamás se cruzaron. Voces ya
asepsiadas por la escritura. Los seres humanos son convertidos en personajes de novela
389
¿qué hay aquí del Concho, del Jacobo o del Matalotillo y de todos aquellos que aparecen
Ahora bien, es preciso explicar que aquí aparecen voces escrituradas en diferentes
tiempos y que al pasar por ese doloroso proceso son “lavadas” de su dureza. Aun cuando se
intentó mantener el tono, las inflexiones, la escritura mutila a la voz del cuerpo.
ahí donde la voz recuerda. O cómo decirlo de las voces violentas, que siguen agresivas.
Como decir las miradas rabiosas, temibles. Cómo decir el olor corrosivo, el color oscuro,
las sonrisas perturbadoras. O esas otras miradas tristes. Miradas que lo entienden todo pero
Y cómo imaginar las otras voces completas. La de los Panchitos o los Salvajes, o los
Mierdas de Neza. Como decir su color si no lo tuve, como intentar un esbozo de su olor. Sí,
la distancia es mucha, pues cómo entender el argot de los parceros sin el acento, sin la
Lo escrito aquí fue, sin duda, dicho. Pero ese dicho ya no está y lo que aquí aparece
debe ser asumido sin lo dicho. Es pura escrituración, sin tiempo y sin espacio, pura página,
puros puntos estáticos. Las líneas quedarán impresas, no en fuga. Pero las voces se han
denuncia: lo que he hecho es una sobrecodificación de las voces, de los gestos, de las
inflexiones, de los olores, de las imágenes, pero no de los pandilleros. Eso es imposible,
pues son líneas de fuga, movimiento inasible, sólo es posible el intento de atraparlas con la
red de la escritura. Los signos de la expresión no están dentro de los signos de lo escrito.
Así pues, es necesario entender la distancia entre lo dicho y lo escrito y no sólo por lo que
390
quedo grabado o lo que fue usurpado gracias a la escritura, sino también de aquello que
391
4.2. La línea de fuga pandillera desconectada ¿es poder,
micropoder, contrapoder o ausencia de poder-muerte?
El poder en su máxima expresión, el poder orweliano que tuerce la realidad según sus
que se quiera, se siente mucho más en sus efectos estigmatizantes. En ese etiquetar a
biopolítica, lleva mucho más adentro estas cuestiones que la mera designación legal. Se fue
necesidades especificas, todo aquello que le afecta es definido como anormal y exiliado sin
remedio.
Se enferma a la sociedad para “curarla”. Es decir, para dejar caer en ella toda lo potencia de
las disciplinas. Foucault toma a la peste2 como el ejemplo del uso de la enfermedad como el
1
Foucault, Michel. Vigilar y castiga. Op. Cit. P. 189.
2
Ibíd. Ver página 201y ss.
392
sueño político por excelencia. Pero hoy podemos ver que el sueño político se ase del
relaciones de poder. El lugar social donde el poder se ejerce descarnado, ya sea por el
reflujo en su fluir.
…hay una equivocación o una injusticia que se la hace al sujeto, de la que surge la
reivindicación por los daños y la actitud de resistencia ladina contra la ley de un mundo tan
cruel. Ahí aparece el sentimiento de “exclusión” en el sentido más literal y más radical:
expulsión de algo universal, por lo tanto, de una lógica en la que sea posible renunciar lo
suficiente como para ser uno mismo sujeto de derecho. Por el contrario, hay que concebirse
como poseedor de derechos, especie de pensión por invalidez3.
Y así aparecen “fenómenos sociales”, efectos del poder que acidifican las líneas de
transmisión del poder por el simple hecho de estar en el extremo, en el margen. Aparece lo
efecto de las relaciones de poder, es la manera en quie los débiles ejercen un poder de abajo
hacia arriba. Pero éste es fugaz. Pertinaz, sí, pero sin motivaciones hacia el futuro o la
acumulación de fuerza. Estrategia de sobrevivencia que los más débiles llevan a cabo para
persistir.
Dentro de los débiles los jóvenes aparecen como uno de los sectores más exiliados.
Los jóvenes se reúnen con sus pares. Aparece como mera posibilidad ante la cercanía y
micropoder cuando de la unión surge la fuerza para movilizar recursos nimios que
3
Assoun, Paul-Laurent. (1999) El perjuicio y el ideal. Op. Cit. P. 156.
393
De un micropoder colectivo, estrategia para contener a los otros, a aquelos que
va formando “la bandota”. Surge la pandilla, como estrategia defensiva y luego como
La pandilla pasa de ser grupo de pares a grupo de pertenencia, por el que se enfrenta
sobre el territorio con la amenaza de la muerte pero, sobre todo, porque la muerte se da sin
asco. No se amenaza con ella, sino que de ella surge la amenaza, es decir, no se utiliza la
cuanto no se pretende ganar dominio sobre los otros, no se pretende gobernarlos. Pero esto
choca con la necesida de reconocimiento, de respeto. Que los demás respeten al portador de
la muerte, lo cual vuelve a chocar con el hecho de dar la muerte. “Sino se me respeta, se
muere”. Hay algo ahí que no permite que el poder aparezca. Sin embargo, como estrategia
de micropoder, como poder de los débiles, de los jóvenes, pobres de los pobres que ejercen
un poder sobre sus “superiores”, llámese adultos, padres, maestros, etc., sí aparece el poder,
pues si bien la muerte está en la punta de los hechos, no siempre es ejercitada, pues es
menos que se les considere, que se les identifique, que la mención del nombre de la pandilla
provoque estremecimietos.
394
Además, no sólo es la necesidad del reconocimiento. El placer juega un papel
importante, pues ¿para qué quieren los jóvenes marginales dominar su entorno inmediato
sino para hacer lo que se les antoje? Ellos reconocen la posibilidad de la muerte y están
atentos a su llegada. No le temen, es “normal” para ellos, pues es de ella que la pandilla
consigue espacios para el libre fluir de sus “instintos juveniles”. La muerte se engarza con
el placer de manera trágica, sin motivos para con el futuro, puro presenteísmo lúdico. En la
pandilla se cruzan eros y tanatos, espacio de libertad sin restricciones, trasgresión absoluta.
permitir dinamitar las relaciones de fuerza o forzarlas hasta que la muerte sea efectiva
desde arriba. En cualquier caso pareciera desaparecer el poder, pero es en el espacio en que
que permite la línea de fuga con su máquina de guerra que es la pandilla. Es decir, si bien el
de un cotrapoder. Esto debido a que la muerte opera contra la biopolítica (salud pública).
excepción que obtienen al estar en el margen perjudicado (yo puedo por que estoy afuera-
abajo, bajeza del poder) como con su maquina de guerra, la violencia extrema que
moviliza.
Las pandillas más violentas y hedonistas pierden cualquier conexión con las
395
de la escuela, se alimentan de la trasgresión. Y en ese derruir y derruir las líneas de la red
van trastocando la forma en que se dan las relaciones de fuerza. Todo lo de más alto estima
para la sociedad es, no sólo ignorado, sino atacado. Se van constituyendo en un contrapoder
por los pandilleros, atemorizando a todos a su paso. Pero, que quede claro, no es un
justificación ideológica de sus actos. En realidad no le importa nada más que satisfacer sus
líneas de fuga que conecten. Se escapan y mientras más mortales sean sus máquinas de
guerra más rápido caerán en un hoyo negro, autodestrucción, aquí sí, ausencia de poder.
Pero son un peligro en cuanto desnudan a las instituciones, a las disciplinas, en cuanto
hasta el espacio público son desnudados y enfrentados con violencia. En ese sentido su
cuenta de que no hay nada que perder, pues todo está ya perdido.
Todo trauma digno de este nombre es trauma, aquí y ahora, “en el otro”. En el momento en
que encuentra algo insoportable –e “innombrable”– en el otro, el sujeto se “fractura”. A
partir de ese momento será “la cruz y los cirios” hacerlo resurgir de esta temporalidad
común de la que expulsó la irrupción de la temporalidad traumática que lo pone en “estado
de excepción”4.
Peligro de que se identifique al otro y de que se masifique el estado de excepción en sus dos
vías: tanto como institucionalidad desnuda como en nuda vida. Tanto campo de
4
Ibíd. P. 46.
396
concentración como ilegalismo. Guerra, ahora sí, a muerte. Y ahí sí, el poder desaparece
para dejar sólo la presencia de la muerte. Ubicación de un enemigo. El trauma hace que el
otro, cualquier otro, sea enemigo. Y ese otro aparecerá por doquier. El exilio no salvará.
Reflujo que torna en contraflujo. La muerte como la única arma contra la biopolítica.
Contrapoder rasposo que no sólo hiere, elimina y no busca instaurar nada, sólo destruir.
legitimar siempre que los subordinados estén más o menos atomizados y bajo estrecha
vigilancia […] Una sociedad así concebida sería más bien como la versión oficial difundida
determina todas las relaciones sociales y en que la vigilancia es perfecta […] como dice
quiza colectivo solitario, pero soledad que desnuda, que desvela y permite ver la mentira de
posicionamiento en un estado de excepción de los de abajo para hacer “lo que sea”. Todos
los símbolos que dan “nacionalidad”, “ciudadania”, son desnudados. La pandilla no habla,
justifican, atacan y al hacerlo son movimiento telúrico que hace cimbrar las relaciones de
fuerza.
por sí misma no destruye las relaciones de fuerza. Como contrapoder las revuelve un poco,
5
Scout, James. Op. Cit. 110.
397
pero no las nulifica. Y es con la violencia, el miedo y la firme presencia de la muerte que se
convierten en un contrapoder que busca desarticular los lazos sociales y lo consigue cuando
ellos mismos motivan la acción mortal de la sociedad. Ante la posibilidad del rompimiento
del lazo social se enrarece el ambiente con la ausencia del poder: la muerte. Un caso
El último actor son los sicarios, matones a sueldo contratados por los vecinos. Se habla de
sitios en donde se contactan, especies de “oficinas” al estilo de la época del cartel de
Medellín y sus centros de incorporación sicarial, pero también se mencionan muchachos
contratados dentro de la misma zona. En todo caso la contratación de sicarios se realiza para
pequeños asesinatos; la forma clásica de la limpieza, la acción ápida encaminada a producir
una masacre, se hace con pistoleros externos a fin de prevenir cualquier reconocimiento que
ponga al descubierto la identidad de sus autores6.
Todo se empapa de muerte en lugar de poder. Lo que fluye es la muerte. A gran escala esto
A gran escala y con otro actuar, está otra forma asumida por la pandilla hija de la
tamaño ha surgido una forma pandilleril que ha mutado. Maquina de guerra mutante y
mucho más empapada de muerte que la pandilla barrial: Las Maras, tema que debe ser
6
Esta en pdf, Perea Restrepo
7
Es mi intención trabajar este cuerpo textual observando a las Maras, siguiendo la misma lógica de este
trabajo. Quizá como proyecto de doctorado, o quizá alguna otra posibilidad. De cualquier forma es algo que
ya está anotado en la agenda.
398
4.3. ¿Ley materna?
Al igual que Foucault identifica la capacidad creativa del poder, Deleuze identifica al deseo
como productivo. Las máquinas deseantes no existen sin una máquina social y viceversa,
pues la máquina no es una sino una confabulación reproductiva, y es en el deseo donde las
producción, voluntad de poder. El deseo crea a su propio objeto, es decir, el deseo genera
sus propias necesidades, las crea. De ahí que desear es producir, producir realidad.
exteriores al deseo.
máquina social. Le hace andar al colonizar las pequeñitas máquinas deseantes. ¿Cómo?
Aparecen los dispositivos disciplinantes, las líneas de transmisión del poder que dirigen el
deseo. Deseo dirigido. Desde la familia se moldea al sujeto, el cuerpo social es penetrado
por la máquina social, se confunde o son los mismos, el fluido del poder aceita los
engranajes.
399
En todos los aspectos, la familia nunca es determinante, sino determinada, primero como
estímulo de partida, a continuación como conjunto de llegada, por último como
intermediaria o intercepción de comunicación8.
rebelen o que los hambrientos no roben. He ahí el triunfo del capitalismo. No sólo dirigir el
aunque estén entremetidos en las urbes. Los márgenes se confunden entre los grandes
como elemento de la máquina social, como efecto del ejercicio del poder, permite límites,
esquizofrenia
…dos grandes tipos de catexis social, segregativa y nómada, como dos polos del delirio: un
tipo o polo paranoico fascista, que carga la formación de soberanía central, la sobrecarga al
convertirla en la causa final eterna de todas las otras formas sociales de la historia,
contracarga los enclaves y la periferia, descarga toda libre figura del deseo .sí, soy de los
vuestros, de la clase y raza superior. Y un tipo o polo sequizo revolucionario que sigue las
líneas de fuga del deseo, pasa el muro y hace pasar los flujos, monta sus máquinas y sus
grupos en fusión, en los enclaves o en la periferia, procediendo a la inversa del precedente:
no soy de los vuestros, desde la eternidad soy de la raza inferior, soy una bestia, un negro9.
8
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. P. 286.
9
Ibíd. Pp. 286.287
400
El paranoico se queda en Edipo, desea la ley, el orden, se regodea con y en el sobrecódigo.
Es agente del orden, normal, disciplinado, disciplinador. El otro, el que está al margen y en
cuanto está ahí, donde las líneas-dispositivos no llegan con toda su potencia, el pobre-
agresivo y violento, el que deja fluir su deseo, es línea de fuga de la máquina social. Hay
distintos esquizos, pero todos dejan que la máquina deseante produzca, se producen y no
revolucionario sino también deseo desvocado. No sólo líneas de fuga, sino también líneas
Biopolítica, el ser humano es marcado. Se sobrecodifican los cuerpos. Se escribe sobre los
401
cuerpos y sobre ellos. Pero hay cuerpos resistentes, cuerpos esquizos, cuerpos que no son,
poder. El sujeto es sujetado aun antes del nacimiento tanto por la familia como por el
Ahora bien, la pandilla aparece como línea de fuga con máquina de guerra y como
regresión en cuanto máquina primitiva territorial. Agregación esquiza pues no sólo está
marginada, excluida, sino que se excluye “soy de la raza inferior, soy una bestia, un negro”.
resistente porque está “creciendo”, se está haciendo adulto y cuando se es joven pobre,
respetado y tener poder. Impone su ley, contraley, delito como forma de relación con las
odiado. Es la muerte de la ley o, por lo menos, la posibilidad de pasar sobre ella. La ley
muere de inanición sin el padre “Pus mi padre era muy estricto… para todo nos daba
402
nuestros golpes y todo. Pero al perderlo yo a los catorce… iba a cumplir quince, cumplí
quince años cuando murió él. Como que tienes una especie de libertad y fue cuando empecé
El mito fundacional de la muerte del padre resurge en el pequeño espacio social del
margen. La ley da paso a la pequeña ley de la pandilla. Ley basada en la lealtad guerrera, el
la hermandad guerrera. Los hijos se hacer hermanos “como una hermandad, o sea, sí
pensábamos que era eso, la hermandad ¿no? Con el hecho de que era de, de… tu banda
tenías que… que hacerle el paro”11. Nuevo familismo anclado en la alianza y el parentesco
reexpropiada, re-territorializada. El padre muere, muere la ley, pero surge una contraley
padre, pero atestada de territorio, atestada de madre. La madre resurge de entre el cadáver
paterno, el barrio es matria, no patria “Para los cuates igual su jefa nada más. ¿La madre
significaba...? Lo máximo que tenía uno más de valor. En todos lados es igual, le das mas
respeto, a la jefa que al padre”12. El valor del territorio sustentado en la madre, ésta siendo
código que arraiga no sólo en el territorio sino en la misma ley pandillera, llena de re-
10
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
11
Entrevista con El “Matalotillo”, ex-pandillero, el 05/08/05
12
Entrevista con El “Concho”, ex-pandillero, el 17/06/05
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territorio. Muerte del padre como contrley, ésta como contrapoder al destruir la
pandilleros”, pobre entre los pobres. La vida nuda de la vida nuda. Línea de fuga que sale
la escapada es tal y la velocidad tanta que el hoyo negro se alcanza rápidamente. La mujer
pandillera es mucho más contraley y contrapoder, por lo tanto es de mucho más difícil
aparición, es mucho mayor acidez para la red del poder: “Nosotras somos más banda dentro
de la banda. Tenemos que romper con todo, somos más rebeldes y los madrazos nos caen
más duro. Tronamos de volada con la familia y siempre nos tachan de putas y cabronas”13.
El tema de las pandillas femeninas es digno de ser estudiado aparte. Ahí la madre-territorio
que ser más cabronas al juntarnos, porque la mayoría somos así, nos pasa lo mismo y hay
que estar al tiro porque luego se pasan de lanzas y te andan dando fuego por todos lados y
la bronca es de una, a abortar tu sola, el otro cabrón ni por enterado…” 14. He ahí un apunte
más en la agenda.
13
León, Fabricio. (1984). La banda, el consejo y otros panchos. op. cit. p. 92.
14
Ibíd. P. 93.
404
4.4. Lo contrasocial como contrapoder: la máquina deseante-
micropoder-contrapoder
Las máquinas deseantes son productores de deseos y la máquina social es desde donde se
van conformando las directrices del deseo, es decir, los sistemas económico-políticos de
producción ponen frente al sujeto todo lo que deben desear. Azuzando al deseo se reprime,
se dirige, se domina, se ejerce el poder. El cuerpo social se bipolariza: por un lado está la
producción represiva, la dirección de los deseo: desear ser un buen ciudadano, un buen
padre, un tipo educado, un tipo con suerte, definida ésta por el auto, la ropa, la casa, las
marcas, las transnacionales produciendo en serie lo que debe ser deseado. En el otro
Aparece aquí, el doble movimiento del poder. Los incluidos, aquellos que desean lo
que se les indica y aquellos que desean lo mismo pero no pueden tenerlo. Éstos últimos son
paranoico como al sujeto esquizo. Y con el esquizo surge la línea de fuga, la acción
contrasocial desde el momento mismo en que cuestiona, con su sola existencia, el orden de
los códigos, padre, madre, territorio, ley, poder, muerte, salvajismo, respeto, son
infringirles su contraley y todo esto mediante practicas contrasociales. Prácticas que niegan
405
las axiomática de la máquina social capitalista. Prácticas que hieren al cuerpo social.
Virulencia desenfrenada.
entonces, atacar lo privado: desde la propia familia hasta la propiedad privada, pasando por
pequeños territorios y una codificación propia, un lenguaje propio, lenguje que pervierte las
axiomática. El sinóptico (que puede ser un nivel más interiorizado, mucho más microfísico
mostrado, produce todo lo mostrable, lo deseable. El tipo rubio en un convertible sale en los
comerciales, es el héroe, el estigma que todos quieren sobre el pecho. El tipo moreno o
negro sale con un arma, aparece en la nota roja, el estigma que todos padecemos. Ya no es
necesario salir. El sinóptico es la entrada sin restricciones del panóptico, es el eterno ojo del
Gran Hermano en la pantalla incandescente de todos los días. Sólo que él no mira, sino que
máquina deseante.
los códigos ajenos al capital son “metidos” en su axiomática mediante la “apertura” de los
étnico, las culturas populares, el tipo moreno o negro cantando en Bellas Artes, el hip hop o
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El escape, la huída debe ser emprendida decodificando los sobrecodigos y re-
resistentes en huida. Pero la huída debe ser armada, pues debe ser contrasocial y no mera
tipo rubio del comercial “la gente honesta me dice que no hay que huir, que no está bien,
que es ineficaz, que hay que trabajar para lograr reformas. Mas el revolucionario sabe que
hacer huir un cabo del sistema. Pasar el muro, aunque uno tenga que hacerse negro a la
manera de John Brown. George Jakson: «Es posible que yo huya, pero a lo largo de toda mi
huida busco un arma»”15, y toda arma encontrada es para destruir, para atar, para ir contra.
15
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. El Anti-Edipo. Op. Cit. P. 287.
407
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Fuentes propias:
Nota: todas las entrevistas y encuentros fueron realizados en la Colonia Lázaro Cárdenas
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