LECTIO DIVINA
Domingo 16º Durante el Año Ciclo B
Tú palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino
Salmo 119.105
TEXTO BÍBLICO: Marcos 6, 30-34
Jesús da de comer a mucha gente
30
Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y
enseñado.
31
Pero eran tantos los que iban y venían, que ni tiempo tenían para comer.
Entonces Jesús les dijo: «Vengan, vamos a un lugar tranquilo para descansar a solas.»
32
Y él y los apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado.
33
Pero la gente que los
vio partir adivinó hacia donde iban. Así, la gente de todos los pueblos cercanos se fue a
ese
lugar, y llegó antes que Jesús y sus discípulos.
34
Cuando Jesús bajó de la barca, vio la gran cantidad de gente que se había reunido y les
tuvo compasión, porque parecían ovejas sin pastor. Entonces empezó a enseñarles muchas
cosas.
TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL
1 - LECTURA
¿Qué dice el texto?
Pistas para la lectura
Queridos amigos:
Luego del episodio que compartimos el Domingo pasado, el envío misionero de los Doce,
Marcos intercala el relato de la muerte de San Juan Bautista desde el versículo 14 hasta el
29. La
Liturgia de la Iglesia omite dicho texto en la lectura semi-continua de los Domingos y lo
reserva parala Fiesta del Martirio de San Juan Bautista. Por eso “damos un salto” y hoy
compartimos Mc 6,30-34
que narra el regreso de los Apóstoles luego de su tarea misionera, y sirve de introducción
también para
el relato de la multiplicación de los panes que Marcos hará desde el versículo 35 hasta el
44.
Dice el texto que los Apóstoles le cuentan al Señor todo lo que han “hecho y enseñado”.
Estas
dos palabras, estos dos verbos, hacer y enseñar, son muy importantes porque marcan la
continuidad de
la tarea de los Apóstoles con respecto a la de Jesús. En los primeros capítulos de Marcos se
describe a
un Jesús, Mesías que revela el Reino con “hechos y palabras”, “haciendo y diciendo”,
“liberando del
mal y proclamando el Evangelio”. La tarea de los discípulos y la tarea de la Iglesia de Jesús
por todos
los siglos es la misma: hacer presente el Reino con hechos y palabras. Ni solo hechos ni
solo palabras
sino palabras que “expliquen” los hechos, hechos que den autoridad a las palabras. Esta es
en
definitiva la clave de la misión que nos enseña Jesús.
La tarea de proclamar el Reino con hechos y palabras es intensa, muy intensa a tal punto
que
puede ser agotadora. Es así que el Señor, al ver que no les queda tiempo ni para comer,
para hacer lo
básico e indispensable para sostener la vida, invita a sus discípulos a descansar. La frase es
muy
sugestiva: “Vengan, vamos a un lugar tranquilo para descansar a solas”.
Los discípulos aceptan la invitación del Maestro y se van en la barca a un lugar apartado.
Sin
embargo, la gente, que sigue a Jesús y también a sus discípulos, captan los movimientos y
llegan antes
que ellos al lugar donde se dirigían. ¿Qué hace Jesús?
Cuando baja de la barca ve a la multitud con ojos de profunda misericordia, con ojos de
Dios.
Dice el relato que Jesús tiene compasión porque están como ovejas que no tienen pastor.
En ese
momento comienza a nuevamente su tarea. No sabemos si pudieron o no descansar… El
hecho es que
Jesús se comporta como un auténtico pastor y atiende la necesidad de la gente, del
pueblo.
Para tener presente: el término “compasión” en algunas regiones de habla hispana
tiene una cierta carga peyorativa. Parecería que es sinónimo de “lástima” en un
sentido superficial del término. Sin embargo la etimología del término nos señala otra
cosa. Compasión viene del latín que significaría literalmente algo así como “vivir la
pasión con el otro”, “padecer con el otro”. Esto es profundamente distinto.
Compadecerse del hermano es querer acompañarlo en la “pasión” de su vida, en sus
cruces, sufrimientos y dificultades.
Otros textos bíblicos para confrontar: Jn 10,1-18 Salmo 23[22]; Ez 34.
Para proseguir la profundización de estos temas se puede mirar en el Índice Temático
de La Biblia de Estudio. Dios habla hoy, la voz “Misericordia, misericordioso”. Preguntas
para la lectura
• ¿De dónde vuelven los apóstoles?
• ¿Qué hacen con Jesús? ¿Qué le cuentan?
• ¿Qué ocurre en el lugar?
• ¿Por qué no tienen tiempo?
• ¿Qué les dice Jesús?
• ¿Qué hacen entonces?
• ¿A dónde y en qué se van?
• ¿Qué hace la gente?
• ¿Qué ve Jesús cuando baja de la barca con sus discípulos?
• ¿Cómo reacciona el Señor ante lo que está mirando?
• ¿Con que actitud responde?
• ¿Qué imagen bíblica se utiliza para expresar la situación de la gente?
• ¿Cómo termina el relato?
2 - MEDITACIÓN
¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?
Preguntas para la meditación
• ¿Me “reúno” con Jesús cuando soy “convocado” a ser parte de un grupo, de una
comunidad,
de la Iglesia?
• ¿Le “cuento” a Jesús lo que hay en mi corazón?
• ¿Le “cuento” a Jesús lo que realizo en mi humilde tarea misionera?
• ¿Le cuento “lo bueno” y “lo malo”? ¿Comparto con Él los “éxitos” y los “fracasos”?
• ¿De qué forma he misionado o evangelizado? ¿A quiénes he misionado?
• ¿Qué cosas “he hecho” o “he dicho” en nombre de Jesús?
• En mi tarea misionera: ¿soy capaz de equilibrar hechos y palabras; testimonio y anuncio?
• ¿Es tan intensa la tarea misionera que yo tampoco tengo tiempo “ni para comer”?
• ¿En qué ocupo mi tiempo? ¿Pierdo el tiempo en cosas que no son importantes?
• ¿Qué pienso de la invitación de Jesús a los Apóstoles?
• ¿Qué significa para mí hoy que Jesús nos diga: “Vengan, vamos a un lugar tranquilo para
descansar a solas”?
• ¿Soy capaz de “descansar” en Jesús? ¿Cómo puedo yo hoy “descansar” en el Señor?
• ¿Descubro cotidianamente la compasión de Jesús por mí, particularmente cuando ando
desorientado, como oveja que no tiene pastor?
• ¿Dejo que El me “enseñe” su Palabra? • ¿Soy capaz de mirar las “multitudes” de nuestro
tiempo con la misma mirada del Señor?
• ¿Quiénes son parte de esas “multitudes” en la actualidad?
• ¿Hay compasión en mi corazón? ¿Soy capaz de vivir “con el otro” su cruz, su drama, su
dolor,
“su pasión”?
3 - ORACIÓN
¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
Para el paso de la oración puede ser útil leer algún número del comienzo de la
Constitución
Dogmática “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II. Es un documento promulgado en
diciembre de
1965 y que reflexiona sobre el tema de la revelación de Dios: Dios que se manifiesta, Dios
que se da a
conocer. En este contexto presenta varios temas que tienen que ver con la Palabra de Dios
y la
Escritura. En los primeros números Dei Verbum insistirá mucho en cómo Jesús se da a
conocer se
revela en “hechos y palabras”. Leemos le número 4 para que ilumine nuestra oración.
Cristo, culmen de la revelación
4. Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas,
"últimamente, en
estos días, nos habló por su Hijo" (Heb., 1, 1-2), pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo
eterno, que
ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de
Dios (cf. Jn.,
1, 1-18); Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, "hombre enviado a los hombres",
"habla palabras de
Dios" (Jn., 3, 34) y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió (cf. Jn., 5, 36;
17, 4). Por
tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al Padre (cf. Jn., 14, 9),- con toda su presencia y
manifestación de
sí mismo, con sus palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y
resurrección
gloriosa de entre los muertos, con el envío, finalmente, del Espíritu de verdad, completa la
revelación
y confirma con testimonio divino que Dios está con nosotros para librarnos de las tinieblas
del pecado
y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna.
La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva nunca pasará, y no hay
que esperar
ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor
Jesucristo (cf. 1
Tim., 6, 14; Tit., 2, 13).
Tengamos presente esta característica de la revelación de Cristo, “palabras y obras”, para
repensarla y orarla en la realidad de nuestra vida.
Epist. ad Diognetum, c. VII, 4: Funk, Patres Apostolici, I, p. 403. 4 - CONTEMPLACIÓN
¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo interiorizamos el mensaje?
Para hacer nuestra interiorización utilizamos el versículo 31 que debemos grabar a fuego
en
nuestra mente y en nuestro corazón. Repetirlo pausada y rítmicamente:
“Vengan, vamos a un lugar tranquilo para descansar a solas”
“Vengan, vamos a un lugar tranquilo para descansar a solas”
5 - ACCIÓN
¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
Propuesta personal
• Redimensionar mi vida de oración aprendiendo a tener una relación más cordial con el
Señor
“contándole” todo lo que me pasa en mi vida.
Propuesta comunitaria
• Dentro de los jóvenes: ¿cuáles son de manera particular las “multitudes” que andan
desorientadas, como ovejas que no tienen pastor? El desafío: ¿qué pueden hacer ustedes
cómo
jóvenes para en nombre de Jesús, orientar evangélicamente a estos hermanos?