Los Escoleros
Los Escoleros
el tiempo esta en el siglo XIX en las zonas mas alejadas del Perú.
Valores: Humildad
• Odio
• Cariño
• Sufrimiento
• Soberbia
• Mentira• Envidia
Don Ciprián: el principal del pueblo, gusta que peleen los akolas con los lukanas, los lukanascon los utek y con los
andamarkas. Compra a los mestizos de los pueblos con dos o tresvaquitas y con aguardiente, para que emperren a
los comuneros.
(imagen del héroe). Por tanto, pertenece “por sangre” al universo de los blancos, de
Bankucha: era el escolero campeón en wikullo. Gordiflón, con aire de hombre grande, serio ybien aprovechado en
leer. tenía unos ojos bien grandes y amistosos. Cuando faltaba a laescuela, hasta los más chicos le extrañaban y
decían entristecidos.
Doña Gregoria, La viuda era buena y adoraba a Teófanes; y cada vez, por las mañanas,muchos escoleros forasteros
tomaban la leche de la Gringa.
Don Pascual Pumayauri. era comunero rabioso, comunero valiente, odiaba como a enemigoa los principales
Don Rikra.
Doña Felipa: era la vieja más temible de Ak’ola; vivía solita en un caserón antiguo, frente a un pampón que en tiempo
de lluvias se llenaba de agua y formaba laguna. Era beata y tenía parasu uso una llave de la iglesia. Decían que todas
las noches iba a la iglesia a hacer rezar a lasalmas. Muchas veces, al amanecer
Don kokchi.
Don Lucas
Doña Facundacha
Margacha y Demetria
Crisu
Don Ciprián, el protector de Juancha, desea comprar la vaca “Gringa” de Teofanescha; animal con el cual
todos los muchachos están encariñados. Teófanes rechaza una y otra vez las ofertas del
latifundista, quien desea poseer la mejor vaca del pueblo.
El wikullo es el juego vespertino de los escoleros [escolares] de Ak'ola. Bankucha era el escolero campeón en wikullo.
Gordinflón, con aire de hombre grande, serio y bien aprovechado en leer, Bankucha era el “Mak'ta” en la escuela;
nosotros a su lado éramos mak'tillos no más, y él nos mandaba.
José María Arguedas Altamirano nació el 18 de enero de 1911 en Andahuaylas, Perú. Era hijo de un
abogado cusqueño y una hacendada andahuaylina. Su madre murió cuando José María tenía sólo tres
años y en 1917 su padre se casó en segundas nupcias y la familia se trasladó al pueblo de Puquio y luego
a San Juan de Lucanas.
Contaba los escoleros que wikullo era un juego despertino de akola, Bankucha era el lider de los escoleros y en la
escuela hacian trabajos y ayudaban a los profesores, cuando faltaban ala escuela hasta los mas chicos los extrañaban
Una tarde Bankucha y juancha se paraban en la esquina de la plaza , se pucieron a hacer wikullo entre dos
riachuelos ,el wikullo lo hacian en hojas de maguey . Bankucha tenia un puñal de verdad con forro de cuero y se
pusieron a pelear .
Un dia Bankucha dijo que tenia que alcanzar a teofanes con la gringa , la gringa era la mejor vaca del pueblo , la
llamaron gringa por que era blanca entera y un poco lagañosa , los escoleros la querian mucho.
Luego Don Ciprian le hechaba ojo a la gringa , Don Ciprian era el mas malo y tenia mayor poder en el pueblo ,queria
comprar a la gringa pero Teofanes no la queria vender .
Un dia Don Cipran robo la vaca del establo de Teofacha y la hiso pasar como si se hubiera metido a sus tierras .
Cuando amanecio Don Ciprian fue a donde Teofacha y le dijo que si no pagaba 80 soles mataba asu vaca , entonces
Teofacha y la viuda se amargaron y lo culparon de ladron a Don Ciprian a lo cual Don Ciprian respondio de una forma
agresiva y mato a la vaca . Juancha y Teofanes comenzaron a llorar .
Y entonces Don Ciprian llevo a latigos hasta la carcel a Juancha y Teofanes ,Juancha se fue a una esquina a llorar
junto a Teofanes quedandose dormidos .
Don Ciprian murio ya de edad y lo enterraron en una caja negra de medallas de plata pero Teofanes y Juancha aun
guardaban rencor hacia a el
“Nadie es padre de los comuneros, nadie; solos, como la paja de las punas son” (Arguedas, “Escoleros” 51). Juancha
—que guarda grandes similitudes con Ernesto, de Los ríos profundos— toma en sus manos la defensa de los indios.
Aun cuando es un misti, Juancha está culturalmente más cerca de los comuneros que de don Ciprián, su protector y
el propietario del latifundio.
Al igual que en Los ríos profundos, el juego —y su carácter “mágico”— se hace presente en este cuento. Cuando
Juancha vence jugando al wikullo —“cuadriláteros con mango, en forma de palmeta” (Arguedas, “Escoleros” 48) que
deben llegar al otro lado del barranco— a Bankucha, el mejor wikullero del pueblo de Ak’ola, se convierte en mak’ta.
Este punto es fundamental en el cuento, en tanto señala la transformación de Juancha.
Don Ciprián, el protector de Juancha, desea comprar la vaca “Gringa” de Teofanescha; animal con el cual todos los
muchachos están encariñados. Teófanes rechaza una y otra vez las ofertas del latifundista, quien desea poseer la
mejor vaca del pueblo. Furioso ante la negativa, y acogiéndose a la costumbre de confiscar los animales ajenos que
se han alimentado es los pastizales, don Ciprián se lleva la vaca. Esto hace que Juancha lo enfrente, apelando a
distintos motivos. Don Ciprán desoye su pedido y cuando Teófanes va al corral de don Ciprián a recuperar su vaca, el
latifundista la mata de un tiro. Juancha se enfrenta nuevamente a su protector, insultándolo, lo que le vale que él y
Teófanes —niños de doce años— sean llevados a la cárcel, como castigo por su atrevimiento hacia don Ciprián.
Al igual que Ernesto, Juancha está en una posición única, en tanto es “hijo de misti” pero siente en carne propia los
abusos de que son objeto los comuneros; lo cuestiona, se rebela, como expresa la oración que concluye el cuento:
“Pero el odio sigue hirviendo con más fuerza en nuestros pechos y nuestra rabia se ha hecho más grande, más
grande . . . ” (Arguedas, “Escoleros” 92, énfasis mío).
INTRODUCCIÓN José María Arguedas (1911-1969) logra a través del cuento «Los escoleros» (1935) introducir al
lector al mundo heterogéneo del pueblo peruano; los personajes que aparecen son indios comuneros, indios sin
comunidad, curas, capataces, niños, montañas, ríos, rocas, vacas, perros, caciques, mujeres, entre otros, a través de
ellos y sus sistemas complejos de conflicto, muestra la diversidad cultural del pueblo peruano. En esta mezcla de
relaciones, se manifiesta parte de la problemática del pueblo peruano, los choques de los diferentes modelos del
mundo que conviven en un mismo momento y lugar, el indio de la sierra que ha permanecido a 4.000 m. de altura
alejado del proceso al que se han enfrentado los indios de la costa, los de la pampa o los mestizos, y todo esto
inmerso en el devenir histórico imparable, con procesos de modificación de la vida, las costumbres y las
percepciones. Quien arma estas historias, indudablemente detrás de la voz del narrador, es el autor que manifiesta
parte de ese mundo interior en contraposición. Arguedas en diversos foros manifestaba lo difícil de hablar del
mundo indio en español, que difícil adaptar el mundo hispano para entender en quechua, el lenguaje
desafortunadamente rompe la imagen, qué difícil sentir dos o más mundos y tratar de encontrar una voz que los
unifique, un lenguaje que los manifieste. Los escoleros son personajes niños que le permiten exteriorizar sus
inquietudes, aprovecha la edad de éstos para desentrañar un proceso de aprendizaje, adaptación y revelación oral
de su universo cultural, con su habla le es más fácil dejar fluir un mundo que se vive y exhibe con las experiencias, así
el narrador (adulto) utiliza al niño para dar cuenta de su proceso de aprendizaje y adaptación en un mundo que si
bien no le es ajeno, tampoco le es totalmente propio. El cuento que nos atañe lleva por nombre «Los escoleros» y
como éste lo indica, se trata de escolares o estudiantes, sólo que no cumplen con el concepto que nosotros tenemos
prefijado sobre lo que es un estudiante; en los personajes de este cuento, ser escolero es aprender las habilidades
necesarias para su vida adulta de acuerdo con el contexto social circundante y la visión de mundo a la que
pertenecen. «Nosotros también vamos a venir como los comuneros, con nuestras mujeres por detrás y el chascha
por delante.» (Arguedas, 1) En esta cita se puede apreciar que el aprendizaje es a través de la imitación, de las
repeticiones de tradiciones y formas de actuar preestablecidas por el grupo social heterogéneo al que pertenecen.
Los escoleros son: Teofacha, Bankucha y Juancha. Estos niños funcionan como personajes individuales porque cada
uno representa cierta visión del mundo y como un personaje colectivo: los escoleros. Como perspectiva
sociocultural, el grupo de iguales: escoleros, también deja clara la heterogeneidad hasta dentro del mismo grupo.
importante destacar que como personaje colectivo en el cuento, se encuentran inmersos en el mundo indio, son
felices en él, juegan y aprenden. Y como personajes individuales entran en diversos conflictos. Como los escoleros
son seres de la Pacha y al igual que otro seres de la Pacha se comportan, pueden ser comparables con los perritos:
«los chaschas eran muy distintos; callejeaban todo el día, con las orejitas paradas, el rabo alto y enroscado, andaban
alegres y jactanciosos en todo el pueblo.» (Arguedas, 6) o gorriones alegres que andan por el pueblo «Y zapateamos,
olvidándonos de todo, como tres pichiuchas alegres.» (Arguedas, 4) Las comparaciones no son fortuitas en ellas se
refleja que al igual que los animales, los niños son alegres, libres, gustan del juego y de ser parte un grupo social en el
que comparten y se divierten. En los ejemplos antes mencionados, funcionan como los escoleros, un personaje
colectivo y aprenden a ser comuneros, otro personaje colectivo. Es importante recordar que los indios en comunidad
son más fuertes porque actúan juntos, sienten menos miedo y reproducen las tradiciones ancestrales. Los escoleros
se califican a sí mismos como aprendices, «Nos limpiábamos el sudor con prosa; descansábamos por ratos,
poniéndonos las manos a la cintura, como faeneros de verdad;» (Arguedas, 1) Pero aprender para la vida no es fácil y
de esto da cuenta el cuento, porque la experiencia va a la par del conflicto (físico y emocional) y enfrentar las
adversidades de su mundo. Así las habilidades que por medio del aprendizaje desarrollarán estos niños, al menos son
en tres vertientes, la moral, la emocional y la física. En el proceso de este aprendizaje, el texto inicia hablando del
wikullo como un juego vespertino para los escoleros, esto significa que el aprendizaje y memoria del narrador estará
basado en este «juego», así los niños aprenden a través del wikullo destrezas físicas e intelectuales que les
permitirán enfrentar los retos de la vida, «—¿Acaso cuesta es wikullo?» (Arguedas, 3) como la cita lo muestra, se
interroga a Teofacha porque abusa de la Gringa (la vaca) a la que obliga a jalarlo toda la cuesta, por eso el niño le
dice que si la cuesta es un reto, es un juego, es algo para lo que se debe tener coraje y estar preparado, por lo tanto,
también le dice que no se debe abusar. Podemos inferir por ende que se aprenden los valores humanos del grupo
social al que se pertenece y la vaca lo jala hacia la cuesta, hacia el crecimiento, pero hay que enfrentar la cuesta, para
ser mak´ta. Otra escena importante relacionada con el wikullo como sistema de aprendizaje es cuando Bankucha y
Juancha se enfrentan, Bankucha a través de la insistencia en ganarle representa la perseverancia, lo importante es
enfrentarlo más de cien veces si es necesario y al final aceptar y reconocer quién es el mejor, «Bankucha era el
escolero campeón en wikullo. Gordiflón, con aire de hombre grande, serio y bien aprovechado en leer, Bankucha era
el `Mak’ta´» (Arguedas, 1) esto no es accidental, significa que para el mundo indígena el juego es una forma de
retarse, de encontrar al mak´ta, al mejor y la resolución del conflicto entre Bankucha y Juancha, también tiene que
ver esta concepción que se tiene del mundo: «—Juancha, desde tiempo has estado alcanzándome, eres buen mak’ta.
Si mañana o pasado no te igualo vas a ser primer wikullero en Ak’ola.» (Arguedas, 2) Al igual que en el duelo de
tijeras la lucha feroz entre dos personas designa al mejor. Con el fin de encontrar desde la perspectiva del mundo
indígena el equilibrio. Por esta razón la Pacha no permite a Bankucha ganar, el viento, la barranca, el atardecer, se
confabulan; el escolero debe aprender a reconocer al mejor. Cuando ellos se autonombran maktillos es porque la
sociedad así los concibe aprendices de hombres fuertes y valientes. Al copiar las actitudes de los adultos, los niños
están desarrollando las competencias que necesitan para la vida: «En el trabajo del camino, que era trabajo de
hombres, los escoleros obedecíamos callados al mak’ta, diciendo en nuestro adentro que ya éramos faeneros,
peones ak’olas, mak’tas barreteros; que Bankucha era nuestro capataz, el mayordomo. Nos limpiábamos el sudor
con prosa; descansábamos por ratos, poniéndonos las manos a la cintura, como faeneros de verdad.» (Arguedas, 1)
Por otra parte la relación del título del cuento «Los escoleros» con uno de los acontecimientos principales, el robo de
la Gringa; tiene que ver con el proceso de aprendizaje, qué tanto han aprendido Juancha y Teofacha de su mundo
para resolver el conflicto. Vayamos por partes. Primero, aparentemente los escoleros tienen una vinculación de
cariño con la vaca porque ella los alimenta o porque además de ser la más hermosa del pueblo es propiedad de
Teofacha (el amigo), sin embargo detrás de esta primera apreciación se encuentra a la Gringa como la imagen de una
madre: «Y zapateamos, olvidándonos de todo, como tres pichiuchas alegres. La Gringa nos miraba curiosa, con sus
ojos tranquilos.» (Arguedas, 4) La vaca les da leche y de cierta forma los cuida, esto implica una relación muy
cercana. «Salté al cuello de la vaca madre y la abracé con fuerza. Banku llegó después, levantó la cabeza de la Gringa
por la quijada y se la puso al hombro (…) La vaca se paró en el camino, resopló fuerte, y empezó a lamerse la nariz; su
olor a leche fresca nos enternecía más.» (Arguedas, 3) Segundo, el conflicto ya se veía venir, cuando el hacendado
decidía algo, era como una decisión divina que ya no tenía vuelta atrás, matar la vaca, robar la vaca, acusar de daño,
encerrar a los escoleros, delimitar las tierras sin cerco; son sólo algunas acciones con las cuales el hacendado
infundía en el pueblo miedo y respeto; sin embargo hasta el hacendado tiene ciertos códigos morales, por eso es que
trata de comprar la vaca de día y de noche le ruega a la viuda para que se la venda; en el día tiene que dar una cara y
en la noche puede ocultarse para dar otra; de día no podría rogarle a la viuda, de noche lo hace; al final se roba la
vaca de noche: «—¿Sabes, Banku? Don Ciprián ha ido cuatro veces ya a mi casa para que la viuda le venda nuestra
Gringa; mi mamá no ha querido y don Ciprián se ha molestado fuerte. “A buenas o a malas”, ha dicho, y se ha ido
ajeando a su casa. Don Jesús también ha visitado de noche a la viuda y le ha estado rogando por la vaca; dice es
vergüenza para el patrón que nosotros tengamos el mejor animal del pueblo.» (Arguedas, 4) Ante lo irremediable, los
escoleros tratan de idear una solución, Teofacha incluso dice primero muerto antes de que Don Ciprián se lleve a la
Gringa, sin embargo no cuentan con las habilidades del hacendado, ellos apenas son estudiantes en la vida, mientras
el otro conoce su forma de comportarse cuando él no está y sabe que los indios crean confianzas, así que es la
astucia de hombre viejo y sin comunidad, lo que hace que se lleve a la vaca: «—Y tú qué dices, Teófanes? —¡Ja
caraya! La Gringa es de mí, de Teofanescha. A mí tiene que matar primero don Ciprián para llevarse a la Gringa. —A
mí también, hermano. Nunca estará la Gringa en el corral del principal. —¡Endios respetan su palabra, Bankucha! —
habló Teófanes.» (Arguedas, 4) Los niños, como indios, saben que tarde o temprano don Ciprián se llevará a la vaca y
Juancha crea un imaginario para resolver el conflicto, en éste, se manifiestan los valores que han aprendido en los
que se destaca dar la palabra y aceptarla como un contrato moral entre mak´tas. También es interesante observar
que Teofacha se dirige a Bankucha para recordarle que ha dado su palabra, ya que como se explicará más adelante,
Bankucha por su modelo del mundo es el que menos opondrá resistencia. El conflicto al que se enfrentarán los niños
es anunciado por la Pacha con un aguacero que pone el cielo negro: «Empezaba una noche de aguacero cuando nos
separamos los tres mak'tillo.» (Arguedas, 4) En este momento los niños se separan, como ya se había mencionado los
personajes al dejar el modelo de comuneros (personaje colectivo) es cuando más vulnerables son. Juancha al
quedarse sólo se cuestiona, entra en conflicto y regresa al wikullo como sistema de aprendizaje, al saberse ganador
en el juego (modelo de aprendizaje), se sabe poseedor de la habilidad física para vencer al patrón: «Me agaché,
como en el barranco de Wallpamayu, agarré la piedra por una punta, encogí mi brazo, lo templé bien; y tiré después.
La piedra se despedazó de un filo de la Urna, mordiéndole el extremo de la frente. —¿Y ahora, carago? Estaba
rabioso, como nunca; mi cuerpo se había calentado y sudaba, mi brazo wikullero temblaba un poco.» (Arguedas, 5)
Al estar molesto como occidental, su brazo indio tiembla y este monólogo termina con el llanto como una manera de
reconocerse como víctima. Tercero, se presenta el conflicto: «El mak'tillo escaló la pared como un gato. —
¡Gringacha! Cayó parado sobre el romazal. Nos miramos frente a frente, al mismo tiempo Los ojos de Teofacha se
redondearon, en el centro apareció un puntito negro, ardiente, después se llenaron de lágrimas. —¡Ak’ola que llora
no sirve! Me sentía valiente. Mi corazón estaba entero, porque había decidido apedrear a don Ciprián. —Oye,
Teofacha; ahora, temprano, el patrón va a ir a Tullupampa; nosotros le vamos a esperar en el barranco de Capitana;
solo va a ir; don Jesús tiene que llevar peones a K’onek’pampa, al barbecho. Con wikullo de piedra se puede romper
calavera de toro bravo también. ¿Qué dices? Teofacha se tiró de pecho contra mí y me apretó entre sus brazos,
como si yo le hubiera salvado del rayo. Después me soltó y se puso serio; sus ojos ardían.» (Arguedas, 19) Al
presentarse el problema, el miedo, el llanto y el coraje, son los sentimientos que experimentan los dos personajes,
Teofacha dentro de su perspectiva de indio llora y está abatido, Juancha sin embargo se llena de rabia (como hombre
occidental) y está dispuesto a matar y cambiar la perspectiva de su amigo ante el problema. Con el conflicto también
aparece la idea de luchar contra el destino, situación occidental, pero en la cosmovisión indígena no hay lucha
posible y entre más individual sea el personaje que quiera experimentarla, menos podrá lograrla, la única solución es
la colectividad por eso se prometen estar juntos, aunque una vez presentado el trance los únicos que aparecen son
Teofacha y Juancha; Bankucha desaparece porque su modelo del mundo es como indio y como tal no estará
presente. Cuarto, cómo lo resuelven: Hay dos resoluciones en el texto, la primera y la más importante es la toma de
decisiones, lo imaginado por Juancha, la oportunidad buscada para terminar con el hacendado, por fin puede
llevarse a cabo: «—Algún día en Ak’ola morirá el principal y los comuneros vivirán tranquilos, arando sus chacras,
cantando y bailando en las cosechas, sin llorar nunca por culpa de los mayordomos, de los capataces. Querrán
libremente a sus animales, con todo el corazón, como Teofacha quiere a su Gringa. Ya nadie hará reventar tiros y
matará de lejos a las vaquitas hambrientas; porque todas las quebradas y las pampas que mira el tayta Ak’chi serán
de los comuneros. Yo también quedaré con los “endios”, porque mi cariño es para ellos; seré buen mak’ta ak’ola. ¡Ja
caraya!» (Arguedas, 9) Juancha decide y convence a Teofacha, van a romper con la fuente de inestabilidad del
pueblo, y si bien esto es una decisión moral, también es una pretensión idílica. «El Teofacha parecía hombre grande,
hombre de cuarenta años enrabiado, decidido a matar. —¡Carago!» (Arguedas, 19) La segunda solución es más
concreta y real, ante la imposibilidad de matar al hacendado a través del wikullo de piedra (aparece como el
aprendizaje que la vida les ha dado, como un arma para resolver conflictos), los niños optan por el llanto como
solución; sin embargo los dos escoleros lloran de manera distinta, esto tiene que ver con su manera de percibir el
mundo, en la siguiente cita se observa a Juancha abrazado a la vaca, y de manera física se presenta el conflicto
interior, son dos seres de la Pacha que sufren, pero al mismo tiempo el niño llora como nunca en su vida, porque se
siente víctima del acontecimiento y para él, la mamacha también es víctima de las circunstancias. «Don Ciprián se
acercó hasta la Gringa; sacó su revólver, le puso el cañón en la frente e hizo reventar dos tiros. La vaca se cayó de
costado, y después pataleó con el lomo en el suelo. —¡K’anra! —grité. 2012 Página 7 Don Ciprián me miró como a
una cría de perro; metió el revólver en su funda y salió al patio. —¡Mamacha, Gringacha! Me eché al cuello blanco de
la Gringa y lloré, como nunca en mi vida.» (Arguedas, 20) Como el final del cuento lo indica, el proceso de
aprendizaje continua, ahora tienen una experiencia que los hace más hombres, pero necesitan seguir aprendiendo.
EL NARRADOR COMO ARTICULADOR DEL TEXTO En cuanto a la posición y perspectiva desde la que se narra, es al
mismo tiempo quechua y occidental, quechua en los niveles de la expresión y la representación, y occidental en el
nivel de la reflexión (el conflicto interior). Es importante no perder de vista que el narrador cuenta desde el final.
También se observa que cuenta desde lo sociocultural y lo individual y que la forma en que se estructura el texto es a
través de oposiciones, semejanzas y contradicciones, por ejemplo: Oposiciones: − Don Ciprián – Juancha − Doña
Josefina – Don Ciprián − Don Ciprián – Don Jesús, etc. Semejanzas: − Teofacha – Juancha − El tayta cura – Don Ciprián
− Juancha – Bankucha, etc. Y contradicciones: − Juancha occidental – Juancha quechua No cabe duda que en el
proceso de aprendizaje todos asimilan diversas situaciones y cambian; el narrador, al igual sufre una transformación.
Al inicio es el adulto que empieza a recordar, y cuenta desde un «yo», reconstruye su memoria, para contar su
aprendizaje: «El wikullo es el juego vespertino de los escoleros de Ak’ola.» (Arguedas, 1) Inicia la narración sin
manifestar ningún conflicto: «Bankucha era el escolero campeón en wikullo. Gordiflón, con aire de hombre grande,
serio y bien aprovechado en leer, Bankucha era el “Mak’ta” en la escuela; nosotros a su lado éramos mak’tillos no
más, y él nos mandaba.» (Arguedas, 1) Y al final sigue siendo el mismo adulto pero al narrar, al contar, se ha
trasformado, si recordamos lo que dice Fracoise Perus de que los latinoamericanos somos los picapedreros del
tiempo porque nos gusta reconstruir dolorosamente el pasado para entender nuestro presente, entonces podemos
entender el proceso de aprendizaje del narrador, él ha aprendido que el hombre que ahora es, tiene que ver con el
niño que fue: «Pero el Odio sigue hirviendo con más fuerza en nuestros pechos y nuestra rabia se ha hecho más
grande, más grande. . .» (Arguedas, 20) Al inicio dice: «El wikullo es el juego vespertino de los escoleros de Ak’ola.
Bankucha era el escolero campeón en wikullo. Gordiflón, con aire de hombre grande, serio y bien aprovechado en
leer, Bankucha era el “Mak’ta” en la escuela; nosotros a su lado éramos mak’tillos no más, y él nos mandaba.»
(Arguedas, 1) Si prestamos atención, el narrador empieza por un elemento al que da gran importancia al ser el
primero en nombrarse: el wikullo, un juego, después explica nosotros obedecíamos, así desde el primer momento el
narrador señala al juego del wikullo como un elemento muy importante en la formación de estos niños. Importante
no sólo al nivel de los acontecimientos concebidos como acciones, sino al nivel de los acontecimientos del ser. Al
final el narrador expresa: «En un rincón oscuro, acurrucados, Juancha y Teofacha, los mejores escoleros de Ak’ola, los
campeones en wikullo, lloramos hasta que nos venció el sueño». De nuevo se menciona el juego, los campeones del
wikullo, los que más han aprendido están ahora llorando, dejando de ser niños para despertar después de las
experiencias vividas como adultos, es por eso que después el narrador en su posición de adulto dice lo que aconteció
con don Ciprián. Al final lo más importante para el narrador es entender lo que es, lo multifacético, aceptar su
heterogeneidad. ¿QUÉ NIVELES IDENTIFICO? Además del nivel del narrador que es importantísimo para entender el
andamiaje en la estructura de Arguedas, básicamente creo que otros tres son trascendentales: − El nivel de los
acontecimientos, se narran las relaciones en el texto: las vivencias de Juancha desde que vienen al pueblo con la
Gringa hasta que don Ciprián los mete a la cárcel, en él se relatan diversas situaciones que se generan por escenarios
de conflicto de intereses de los personajes: «—¡Contesta mocoso! —Con Teófanes y Bankucha he jugado a la entrada
del pueblo. —¡Juancha! Otra vez te voy a hacer tirar látigo. Ya no hay doctor ahora, si eres ocioso te haré trabajar a
golpes. ¿Sabes? Tu padre me ha hecho perder el pleito con la comunidad de K’ocha; yo le di treinta libras, tienes que
pagar eso con tu trabajo. —Bueno, don Ciprián.» (Arguedas, 5) El lector a través de la cita anterior encuentra el por
qué Juancha tiene que vivir con don Ciprián, es un niño fuera del núcleo familiar y más allá de la familia, está parado
sobre la línea divisoria y de intersección de dos culturas. Sin embargo al ser el primer wikullero y el único que piensa
y trata de interpretar las injusticias de su mundo, nos podemos dar cuenta que vive un proceso de sincretismo. En
cuanto a la división del texto, se tienen 15 partes que dan cuenta del proceso de aprendizaje, como se puede ver a
través del acontecimiento, el texto responde a una estructura de montaje cinematográfico, diversas escenas crean
una estructura que está dada por el proceso de aprendizaje de todos los personajes, pero principalmente de
Juancha. En las siguientes secuencias están resumidos los acontecimientos más importantes del texto, las marcadas
en negritas son los que tienen de cierta forma una repercusión directa en el aprendizaje de Juancha: En resumen,
estamos ante unos productos literarios confeccionados para una lectura rápida y gratificante y construidos, para tal
efecto, con una trama poco compleja, ágiles en su desarrollo y estructura discursiva, caracterizados, en casi su
totalidad, por la hibridación de géneros y en los que la introducción del suspense y el misterio dentro de la narración
se ha manifestado como el componente fundamental desencadenador del éxito lector y, por ende, económico.
1ª. Los escoleros trabajan y Banku los dirige. 1ª. Los escoleros aprenden por imitación. 2ª. Juego de Juancha y Banku
con los wikullos. La llegada de los campesinos al pueblo. Juancha y a Banku miran al tayta Akchi. La subida por el
camino de Teófanes con la Gringa. La carrera de Juancha y Banku para alcanzarlos. La reunión de los escoleros. La
subida de la cuesta al paso de la vaca. La danza frente a ella. 2ª. A través del juego aprenden la cosmovisión indígena
de luchar hasta encontrar al mejor y reconocerlo. También aprenden lo importante que es el consenso comunitario.
3ª. Se separan los escoleros. Juancha se dirige a la casa de Don Ciprián. Conversa consigo mismo. Levanta una piedra
y se la lanza a la Uma. Continúa caminando. 3ª. El monólogo le permite a Juancha enfrentarse con su interior y
confrontar sus modelos del mundo. Golpea a la piedra como desea golpear al hacendado. NARRATIVAS núm. 27 –
Octubre-Diciembre 2012 Página 9 Llega al patio de la casa y se dirige a la cocina. Entra y sale de nuevo hacia la casa
del hacendado Llega al comedor y conversa con el misti. Sale y se queda parado a medio patio. 4ª. Los concertados
conversan mientras cenan. Cuando terminan, se paran. 4ª y 5ª aprende del comportamiento en la casa de los mistis.
5ª. Se van los concertados. Juancha se acuesta. Conversan Juancha y doña Cayetana. 6ª. Corta alfalfa. Se sienta sobre
el montículo para esperar que salga el sol. Hace su carga y se echa andar. Pasa junto al Jatunrumi, tira la carga, y se
sube a la piedra. Se para allí un rato. Cuando trata de bajar no puede. Llega don Jesús y lo ayuda a bajar, para
después aventarlo sobre las piedras. Carga su tercio de alfalfa y corre por el camino, cuesta abajo. Cuando casi llega
al pueblo, lo alcanza don Jesús en su caballo. Le lanza un latigazo a la espalda. Intenta hacerlo otra vez, pero Juancha
salta al cerco del camino. Sale y don Jesús lo latiguea de nuevo. Juancha se tira sobre la alfalfa y don Jesús le toca la
cabeza. Don Jesús alza la carga y se va a galope Juancha se sienta a l orilla del camino. Ve pasar a don Ciprián y a don
Jesús. Cuando estos se han ido, sale al camino y se va derecho al pueblo 6ª. Experimenta, las acciones que hace
corresponden a niños de mayor edad. La cosmovisión indígena le da una lección. La cosmovisión de los mistis lo
castiga. Aprende que el dolor físico es menos importante ante la impresión del poder de la Pacha. 7ª. Doña Cayetana
cura a Juancha. Conversan. Lleva doña Josefa y se lo lleva para curarlo. Lo cura. Conversan. Juancha sale corriendo
hasta el patio. Sale doña Josefa y lo obliga a sentarse en el poyo. 7ª. Sentirse comprendido lo reconforta aunque no
se da cuenta que doña Josefa lo quiere como un hijo. 8ª. Se va el patrón. Los indios se mueven tranquilos por la
hacienda. Regresa el patrón. Los indios se atontan de nuevo. Al día siguiente llegan los indios por sus animales. El
patrón se burla de su llanto. De vez en cuando aparece un indio valeroso. El hacendado deja morir al animal y lo
arrastra a la puerta del dueño. De vez en cuando el patrón no encuentra peones. Este se pone como loco y mata
perros, chanchos y vacas. Los comuneros se acobardan y se someten. 8ª. Aprende a reconocer el desprecio, la falta
de humanidad y humildad, del hacendado. Identifica a quien altera el mundo de los indios. 9ª. Juancha permanece
todo el día en el corredor. Llegan los concertados y los peones y se reúnen en el patio. Dos de ellos se agarran a
insultos. La pelea termina cuando doña Cayetana los manda llamar para la cena. Por la noche, toda la gente de la
hacienda se reúne en el corredor. Dona Josefa toca la guitarra, Juancha canta y los peones bailan. Juancha sale a la
calle y regresa. 9ª Reconoce que es similar el mundo de los niños (retos a través del wikullo) y el de los hombres
(retos de insultos). De nuevo crea un monólogo que le permite ir entendiendo un poco más las contradicciones de su
mundo, y trata de explicarse lo que pasa, como una respuesta a su parte occidental. NARRATIVAS núm. 27 – Octubre-
Diciembre 2012 Página 10 Bailan y cantan hasta el amanecer. Todo se despide y se van. Juancha conversa con doña
Josefa y se va a dormir. Aprende que para el indio el baile y el canto son una forma de comunicación esencial entre
los indios, y entre los indios y la Pacha. 10ª.Cuando no está el patrón, los escoleros se reúnen en corredor de la cárcel
y juegan a gritos. Cuando está el patrón, los escoleros juegan a boliches en silencio 10ª. y 11ª. Gritar es una forma de
aprender a liberar la felicidad, sin embargo los gritos de mando son diferentes y hay que acatarlos para que todo
salga bien. 11ª.Bankucha grita y todos los escoleros se reúnen con él. Organiza las comisiones y todos salen
corriendo a cumplirla. Juancha y su tropa sacan al kuchi de doña Felipa y lo lleva a la plaza. Todos los comuneros se
entropan. Banku salta sobre él y logra amansarlo. Banku se pone de pie y se pone a danzar. Don Simón trata de
callarlos, pero cae y se rompe la cara. Todos los comuneros se ríen. 12ª.A medianoche alguien toca a la puerta.
Juancha se levanta y abre la puerta. Llegan don Ciprián y don Jesús, con un burro y una vaca. Los encierran en el
corral. Don Ciprián entra con doña Josefa a su casa. Don Jesús desensilla a las bestias. Les da un latigazo y salen
corriendo. Juancha sale tras ellas, hasta que se pierden en la oscuridad. Regresa, cierra la puerta y se dirige a la
cocina. Se regresa y se va a la puerta del corral a mirar. Se oye rumiar a la vaca. Corre a la cocina, s encuentra con
doña Cayetana y conversa con ella. Esta lo abraza y lo consuela. 12ª. El hacendado irrumpe con la tranquilidad y
genera un nuevo conflicto el decisivo, el que reúne todo su odio, la situación de vacío, sospecha y falta de certeza, lo
hacen dudar y decidir. 13ª. Juancha grita frente a la puerta de la viuda. Corren ambos hasta el corral. Sube el muro
primero Juancha, después Teofacha. Ambos conversan. Teofacha se abraza de Juancha. Conversan. 13ª. Juancha
demuestra ser la fortaleza. Lo que ha aprendido lo hace ser más complicado que los otros escoleros 14ª. Don Ciprián
recibe a la viuda parado en el corredor. Conversan. Teofacha se la lleva. Juancha conversa con el principal. Corre a
alcanzar a Teófanes y a la viuda. Conversan. Regresa corriendo y habla con don Ciprián. Este se va al coral y mata la
vaca. Juancha se echa sobre la vaca. 14ª. Juancha se enfrenta al principal (aunque el enfrentamiento es diferente al
que se había imaginado), lo insulta y llora. 15ª. Don Ciprián manda llevar a la cárcel a Juancha y a Teofacha. Lloran
hasta que el sueño los vence. Don Ciprián sigue abusando hasta que es viejo. Cuando muere, lo llevan en un cajón y
el cura canta y llora por él. 15ª. Lloran los dos, Teofacha como indio (esto también lo ha aprendido de la comunidad,
lloran cuando les quitan o les matan sus animales) y Juancha llora como occidental (al identificarse como víctima de
una serie de injusticias). Entonces cómo aprenden los escoleros, aprenden de forma colectiva al inicio y final del
texto, durante el desarrollo Juancha aprende de forma individual, aprenden a través del enfrentamiento y el
conflicto, del juego y el reto. Aprenden a vivir, a ser, a convivir y a hacer. Por eso el proceso es tan complejo, se
desarrollan en estos cuatro aspectos, por lo que la educación es integral, Juancha aprende a hacer wikullos, a retar a
los demás, a sentirse feliz en comunidad y lo más importante aprende a encontrarse. − El segundo nivel que ubico es
el de las reflexiones de Juancha, que muestran el conflicto interior entre los modelos del mundo (occidental y
quechua) del personaje: «—Don Ciprián va a matar seguro a la Gringa, su alma de diablo se ha encaprichado. Yo,
Teofacha, Banku, mak’tillos no más somos; como hormiga negra somos para el patrón, chiquitos; de dos zurriagazos
ya no hay mak’tillos. Los comuneros son maulas; tantos son pero le tiemblan al principal; yo no le tiemblo; Teofacha
y Banku son valientes, pero falta fuerza, falta tamaño. Don Ciprián es solo no más; en los pueblos grandes sí hay
muchos principales, muchos platudos; don Ciprián en Ak’ola es único principal pero no hay hombre para él; por
gusto, por ser maulas le temen. ¿Acaso no tiene cuello como don Lucas, como don Kokchi? Cuchillo seguro le entra,
wikullo seguro le rompe la cabeza. ¡Juancha, Bankucha; cuesta abajo, desde la cumbre de Piedra Alta, en el camino al
río grande! ¡Cómo sanki arrojado sobre una roca se pegaría en los retamales el seso de don Ciprián, sobre los troncos
de molle! ¡Con wikullo de piedra! ¡Jajayllas! ¡Cipriancha, yo no te respeto, yo soy wikullero, hijo de abogado, misti
perdido!» (Arguedas, 4) Como se puede ver en la cita anterior las reflexiones provocan que el personaje imagine
todo un mundo de posibilidades de lo que puede suceder(escenarios posibles), arma en el presente acontecimientos
futuros más a la manera de hombre occidental que de indio, así esta reflexión a manera de monólogo, es una forma
de demostrar toda la serie de contradicciones en las que se ve inmerso el personaje, por eso cuestiona la fuerza de la
comunidad, cuestiona la tradición y curso normal del pueblo, si el personaje no manifestara un conflicto entre los
dos mundos (quechua y occidental) entonces no cuestionaría el comportamiento de los comuneros y al decir «yo no
te respeto, yo soy wikullero, hijo de abogado, misti perdido» el personaje encuentra por que él es diferente. Se
cuestiona si el cerro en verdad cuida a los comuneros, pero al mismo tiempo se cuestiona el comportamiento del
tayta cura; por lo tanto es cuestionada la heterogeneidad cultural (occidentalindígena). − El tercer nivel que
identifico es el del comportamiento de la Pacha: «El tayta Ak’chi es un cerro que levanta su cabeza a dos leguas de
Ak’ola; diez leguas, quizá veinte leguas mira el tayta Ak’chi; todo lo que él domina es de su pertenencia, según los
comuneros ak’olas. En la noche, dicen, se levanta a recorrer sus tierras, con un cuero de cóndor sobre la cabeza, con
chamarra, ojotas y pantalón de vicuña. Muchos arrieros y viajeros cuentan que lo han visto; alto es, dicen, y
silencioso; anda con pasos largos, y los riachuelos juntan sus orillas para dejarle pasar. Pero todo eso es mentira. Los
pastales, las chacras que mira el tayta Ak’chi, y el tayta también, son pertenencia de don Ciprián, principal del
pueblo. Don Ciprián sí, anda de verdad en las noches por las pampas del distrito; anda con su mayordomo, don Jesús
y dos o tres peones más; el principal y el mayordomo carabina al hombro y revólver con forro en la cintura; los
peones con buenos zurriagos; y así arrean todo el ganado que encuentran en los pastales; a látigos los llevan hasta el
corral del patrón, y allí los encierran, hasta que mueran de hambre, o los dueños paguen los “daños”, o don Ciprián
dé quince, diez soles de reintegro, según su voluntad. Tayta Ak’chi es respeto, Juancha.» (Arguedas, 2-3) Como se
puede ver en el ejemplo anterior todos los seres de la Pacha, incluidos los humanos se relacionan y tienen
comportamientos parecidos, por lo que este nivel se vincula con el de la imagen al ser como un espejo del
comportamiento. Cuando Juancha trepa a la piedra se da cuenta que la Pacha es el centro de todo y que el indio está
en función de la Pacha. Aunque exprese sus dudas. Los indios pueden comunicarse con la Pacha, utilizando el baile,
el canto o el pensamiento, los mistis han perdido esta dimensión mágica porque han perdido la comunidad. Y
mientras más entra en conflicto la perspectiva occidental, Juancha más pierde su comunicación con la Pacha. Así
ingresa el juego de las oposiciones: lo individual y lo social. Los tres niveles se vinculan: el de la imagen, la reflexión y
los acontecimientos de la Pacha. Son la imagen cronotópica del mundo, se dan imágenes como realidad
(comportamiento de la Pacha), pero en el nivel de las reflexiones se trata de cuestionar este mundo y al mismo
tiempo en el de los acontecimientos se narra cómo aprendió. Por eso no importa el tiempo real sino cómo lo concibe
el narrador, así se genera un juego de espejos, los perritos actúan al igual que los niños; el perro de don Ciprián,
Kaisercha, al igual que su dueño, no entiende este mundo. Es un juego de oposiciones y dualidades. Al confrontar los
niveles lo que aparece es el proceso de asimilación de su identidad cultural heterogénea. Así cada elemento no está
sólo sino en relación con el sistema. El lenguaje nos permite darnos cuenta de ello.
¿CÓMO ES EL MODELO DEL MUNDO QUE POSEEN? El texto literario es un sistema organizado, como dice Lotman, es
un sistema de modelización secundaria que se mantiene a través de una estructura (manera en que es organizado el
modelo). En la estructura, forma y contenido van unidos y responden al modelo del mundo. Si bien cada personaje
tiene un modelo del mundo, que se puede deducir a través de las acciones que cada uno realiza (desde dónde ve,
cuenta y actúa), existe un modelo sintetizador que expresa el texto de manera conjunta. «La obra de arte, que
representa un determinado modelo del mundo, un cierto mensaje en el lenguaje del arte, no existe simplemente al
margen de este lenguaje, así como al margen de los demás lenguajes de comunicaciones sociales. Para el lector que
intente descifrarlo mediante códigos arbitrarios, elegidos de un modo subjetivo, su significación se deformará
bruscamente, pero para la persona que quisiera manejar el texto arrancado de todo el conjunto de conexiones
extratextuales la obra no sería portadora de significado alguno. Todo el conjunto de códigos artísticos históricamente
formados que convierte el texto, en portador de significado, corresponde a la esfera de las relaciones extratextuales.
Pero se trata de relaciones totalmente reales.» (Lotman, 1990: 29) En «Los escoleros» hay muchísimos modelos del
mundo que se contraponen en diferentes relaciones de conflicto, don Ciprián es el dueño y señor de todo, no cree en
la vida de la Pacha, «don Ciprián dice que te va a dar ochenta soles por tu vaca. Dice que de verdad no ha hecho
“daño” y la ha sacado de tu potrero, porque es principal y quiere tener la mejor vaca del pueblo.» (Arguedas, 20) En
esta cita don Ciprián se sabe principal, nadie le reclamará, puede hacer y tener lo que desee. Su manera de ver la
realidad tiene que ver con su modelo del mundo, como señor dueño de todo, puede agraviar sin aparente
remordimiento. Por otro lado, la viuda es una mujer influenciada por el difunto esposo (hombre que regresó de la
costa) y por lo tanto se cree propietaria y con el derecho de levantar la voz y reclamar un derecho que cree suyo «—
¿En qué potrero, don Ciprián? La Gringa ha estado en mi chacra, y de ahí la has sacado, anoche, como ladrón de
Talavera.» (Arguedas, 19) Así cada uno de los personajes demuestra desde dónde ve y desde dónde habla, las
relaciones de conflicto tienen que ver con su manera de percibir la vida, de los derechos que cada uno cree tener. En
el caso de los tres escoleros, aparentemente son personajes muy parecidos en el exterior, «Todos los mak’tillos
somos iguales.» (Arguedas, 18) Sin embargo al analizar a cada uno de ellos, nos damos cuenta que en su interior
también poseen diferentes modelos del mundo: − Juancha Es quien más contradicciones presenta al poseer dos
modelos del mundo en pugna en su interior, por lo tanto es el único que para la acción del cuento, mientras dedica
tiempo a reflexionar, a pelearse con su interior y poner en tela de juicio qué debería de hacer y qué desea hacer.
«Pero no había ya tranqui- NARRATIVAS núm. 27 – Octubre-Diciembre 2012 Página 13 lidad para mí desde esa hora.
Creo que el olor de la Gringa sentí cuando el animal blanco entró al patio; creo en su aliento le reconocí, porque no le
hacía caso a doña Cayetana, ni lo que yo pensaba.» (Arguedas, 18) Como indio en ocho años más será un comunero
que regresará de la chacra todos los días y llorará por los animales que Don Ciprián le quite o le mate. Como hombre
occidental está dispuesto a romperle la cabeza con un wikullo y treparse a la piedra por que en un primer momento
ha olvidado las enseñanzas del pueblo indio. Como las acciones de los personajes están vinculadas con su modelo del
mundo, Juancha puede estar en el mundo indio: «—Hay que ser mak’ta para llevar chancho de doña Felipa.»
(Arguedas, 15) Y al mismo tiempo, en el mundo blanco. Sin embargo los modelos están en conflicto constante, es
parte del mundo indio, pero al mismo tiempo no lo entiende, es parte del mundo blanco y lo cuestiona desde su vida
como indio: «— ¿Le quieres al Ak’chi, Banku? — El tayta Ak’chi es patrón de Ak’ola, cuida a los comuneros, a las
vacas, a los becerritos, a todos los animales; todos somos hijos del tarta Ak’chi. ¡Mentira! Nadie es padre de los
comuneros, nadie; solos, como la paja de las punas son. ¿El corazón de quién llora cuando a los comuneros nos
desuella don Ciprián con sus mayordomos, con sus capataces?» (sic) (Arguedas, 3) Por esta razón no concuerdo con
la idea manejada por Cornejo Polar que dice: «En todos ellos la narración muestra el tránsito de un niño desde un
universo que le pertenece (el blanco) a otro distinto, ajeno que pretende hacer propio (el indio).» Yo no creo que
pase de un mundo a otro sino que las dos percepciones del mundo están en conflicto, sea niño (sin entenderlo), sea
adulto (aceptando su heterogeneidad cultural). Por el contrario, sí coincido con la idea de que «El esquema básico de
ambos cuentos es, por consiguiente, el que se desprende de las relaciones del niño con los dos universos.» Ya que el
principal aprendizaje para Juancha, el narrador y el autor (en ese orden de complejidad) es entender y aceptar su
heterogeneidad cultural. Si atendemos al espacio desde los modelos del mundo de Juancha, se puede entender que
debido al conflicto presentado, los espacios en los que él se desenvuelve son más amplios que los de los otros
escoleros, así él puede estar en la casa del principal o en los territorios frecuentados por los escoleros; y va de los
espacios del mundo indígena a los de los principales, puede subir a la piedra, contemplar la montaña, subir la cuesta,
entrar al chiquero de doña Felipa, entrar al corral o la cocina de don Ciprián, incluso al cuarto de doña Josefina.
También a diferencia de los otros escoleros, cuando anda solo visita los espacios internos y los confronta: «—Esta
mañana te voy a subir hasta la punta, jatunrumi —le hablé. (…) Estuve buen rato pensando, oyendo al viento,
mirando satisfecho los sembríos verdes. Pero ya el sol se puso alto y desde el pueblo empezó a llegar el griterío de
las vacas que iban en busca de sus becerros. Sentí otra vez el desaliento, la pena de antes, y el odio que le tenía a
don Ciprián se despertó con más fuerza en mi pecho. ¡Malhaya vida! ¿Bajar? ¡Nunca! Jatunrumi me quería para él,
seguro porque era huérfano; quería hacerme quedar para siempre en su cumbre. Como el gorrión que ha caído en la
trampa, daba vueltas en la cumbre de la piedra sin encontrar camino. Me echaba de barriga y quería colgarme, pero
sentía miedo y me retractaba. Probé a bajarme por todos lados, y apenas avanzaba un poco sentía espanto, mirando
el camino como desde la cumbre de un barranco, empezaba a marearme otra vez y regresaba, regresaba siempre. Y
recordé las historias que contaban los comuneros sobre los cerros, las piedras grandes, los ríos y las lagunas.
—De tiempo en tiempo, dice, sienten hambre y se llevan a un mak’tillo; se lo comen enterito y lo guardan en su
adentro. A veces los mak’tillos presos recuerdan la tierra, sus pueblos, sus madres y cantan triste. ¿No le has oído tú
cantar a Jatunrumi? El corazón de cualquiera llora si en las noches negras, cuando ha parado la lluvia, por ejemplo,
canta Jatunrumi con voz triste y delgadita. Pero no es la voz de Jatunrumi, es la voz de los pobres mak’tillos que se ha
llevado. Cada cien años no más pasa eso. ¿Cuántos años ya tendrá Jatunrumi? Pero don Ciprián y don Fermín que
habían estado tantas veces en el “extranguero” se burlaban de esos cuentos». (Arguedas, 7) Juancha, al ser campeón
del wikullo, puede arriesgarse en empresas que otros no harían, pero al mismo tiempo, como muestra el texto
resaltado, sus actos son consecuencias de la pugna interior por comprender el mundo. Juancha expresa la crisis de
conciencia y de identidad, por eso las contradicciones del «yo» con el mundo que lo rodea. Juancha demuestra la
forma en que fue criado, las costumbres adquiridas, las reglas de conducta y el grupo social al que pertenece. Su
parte occidental lo obliga a pensar, imaginar, dudar, trata de comprender, y explicarse lo que le produce angustia y
sufrimiento, sentimientos que no se observan en los otros escoleros, porque en él son el resultado de la lucha de
conciencia. − Bankucha Desde el inicio se manifiesta que este escolero se prepara para ser capataz y que como tal,
reacciona y trata a los demás, manda, organiza, gana, regaña y estos elementos dentro del modelo del mundo que
posee lo hacer sabedor de cómo debe comportarse y al mismo tiempo aparece de nuevo la forma de aprendizaje a
través del wikullo. «Bankucha, parado a la cabeza de la cuadrilla, nos miraba con su cara seria, igual que don Jesús,
mayordomo de don Ciprián, principal del pueblo. A veces, nos reíamos fuerte mirando al Banku; pero él no, se creía
capataz de veras, nos resondraba con voz gruesa y nos hacía callar; sabía mandar el wikullero.» (Arguedas, 1) Al
llamarlo el wikullero, se le nombra el que sabe jugar, el que conoce cómo jugar y enfrentarse en una situación de
prueba para salir vencedor, por esta razón a veces se confunde la manera en que el narrador concibe al personaje,
entre makta y capataz. En cuanto a los espacios que frecuenta son los que desde su modelo del mundo siente como
cercanos: los vividos por los indios. − Teofacha Su modelo del mundo es entre el indígena y el aprendido en su casa,
educado por su padre, (que fue arriero, lo que le permitió viajar y verse influido por otras formas de pensar), las de la
costa: «el padre de Teófanes que fue arriero, se la trajo, tiernecita, de la costa; y como tenía algunas chacritas de
alfalfa y maíz creció bien cuidada y gorda». (Arguedas, 3) Al ser propietario de la vaca y un poco de tierra, su posición
es diferente a la de Bankucha, y la manera de manifestarla era diferente a la de los otros indios. Su conciencia de
rebeldía es obtenida de la costa por su padre y por Juancha (quien ha perdido la pasividad ante la opresión). Como se
puede observar por medio de los escoleros, como personajes individuales, la manera de relacionarse con los demás,
la forma de hablar, de actuar y de enfrentarse al mundo, habla de la heterogeneidad del pueblo peruano, de los
contrastes de la vida y los choques por las diversas maneras de entender el mundo. Los escoleros sólo son tres
personajes y a través de ellos se puede entender lo complejo de las relaciones sociales y las diversas maneras de ver
la vida del pueblo peruano; cómo conviven, cómo se retan y se enfrentan a cada momento. Ahora si se piensa en los
demás personajes: doña Felipa, don Jesús, doña Josefa, don Ciprián, la viuda, los otros mistis, sólo por mencionar
algunos de los que intervienen en el texto, se puede entender el complicadísimo escenario planteado por el autor, lo
cual nos lleva a la siguiente pregunta.
¿QUÉ SIGNIFICAN ESTOS NIVELES EN EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DEL CUENTO? Significa que el texto está
construido de la siguiente forma: personaje, narrador y autor poseen un conflicto de identidad que desemboca en el
descubrimiento de su heterogeneidad cultural, el texto muestra la manera en que se aprende del mundo indígena,
se cuestiona con el mundo occidental y se reconoce la importancia del sincretismo. La intención con la que cuenta el
autor tiene que ver con la época desde la que parte y a la época que se dirige; conocer el mundo peruano, su
diversidad cultural, mostrarla al mundo, es fundamental para el autor, por eso el lenguaje (tan rico por todos
términos quechuas), por eso las escenas cinematográficas (pareciera que los 15 apartados no tuvieran ilación y se
saltara de una historia a otra), por eso tres niveles tan marcados uno para actuar a través de la imagen, otro para el
conflicto de modelos del mundo y uno más para encontrar un espejo de la vida en la Pacha. Este texto exige dentro
de la misma lógica con la que se construye, la necesidad de remitir al lector a la situación extratextual, sin ella, sin
conocer más del mundo quechua, la recepción del texto es incompleta. Por lo tanto exige al lector una participación
y una transformación del mismo. La construcción del texto exige que a través de las comparaciones de los personajes
o las visiones de mundo, se encuentren semejanzas y contradicciones con el fin de entender el conflicto interior del
personaje, narrador y autor. Por esta razón el texto muestra un problema de relaciones que da cuenta que la
posición y perspectiva con que está escrito, muestran el proceso de sincretismo y heterogeneidad cultural de
América Latina. El texto en su estructura marca diversas rupturas (tanto de Don Ciprián como de Juancha), para tener
acontecimientos que indiquen el enredo transcultural, montar varias escenas como si se tratara de una película
permite entender esta complejidad, diferentes experiencias sobremontadas, sin embargo la relación entre éstas le
dan sentido al sistema (texto literario). «Yo soy wikullero, hijo de abogado, misti perdido». (Arguedas, 4)