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Lecciones de Fe en la Vida de Job

Job sufrió grandes pérdidas, incluyendo la muerte de sus hijos y enfermedades físicas. Aunque sus amigos sugirieron que había pecado, Job mantuvo su fe en Dios. Dios luego habló y recordó a Job que como Creador, sus caminos son inescrutables. Job se arrepintió de cuestionar a Dios. Dios bendijo a Job nuevamente, demostrando que aunque no entendemos el sufrimiento, debemos confiar en la soberanía y bondad de Dios.

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Lecciones de Fe en la Vida de Job

Job sufrió grandes pérdidas, incluyendo la muerte de sus hijos y enfermedades físicas. Aunque sus amigos sugirieron que había pecado, Job mantuvo su fe en Dios. Dios luego habló y recordó a Job que como Creador, sus caminos son inescrutables. Job se arrepintió de cuestionar a Dios. Dios bendijo a Job nuevamente, demostrando que aunque no entendemos el sufrimiento, debemos confiar en la soberanía y bondad de Dios.

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¿Qué podemos aprender de la vida de Job?

Es una historia del Antiguo Testamento que se narra en el libro de


Job. Esta historia cuenta cómo Job descubrió el sentido último del sufri -
miento, gracias a su fe en Dios, a su paciencia y al consejo de sus amigos.

Al leerla debemos tener en cuenta que en la Antigüedad se creía que


algunas enfermedades eran un castigo de Dios. Pero esta creencia es falsa.
Al contrario enseña que Dios no castiga con enfermedades los pe-
cados. Él es capaz de sacar bien del mal, y no deja que este tenga la
última palabra. También enseña que la fe en Dios ayuda a ser feliz y a
tener paciencia y esperanza para superar las dificultades.
¿

La vida de Job demuestra que los seres humanos a menudo no están conscientes de las
muchas maneras en las que Dios obra en la vida de cada creyente. La vida de Job también
es una vida que suscita la pregunta de siempre, "¿por qué suceden cosas malas a gente
buena?". Es la pregunta tradicional, y difícil de responder, pero el creyente sabe que Dios
siempre está en control, y no importa lo que pase, no hay casualidades, nada sucede al azar.
Job fue un creyente; él sabía que Dios estaba en el trono y en total control, aunque él no
tenía forma de saber por qué tantas tragedias terribles ocurrían en su vida.

Job "era hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal" (Job 1:1). Tuvo
siete hijos y fue un hombre con mucha riqueza. La biblia nos dice que un día Satanás se
presentó ante Dios y Dios le preguntó qué pensaba de Job. Satanás acusó a Job de que él
solamente honraba a Dios porque lo había bendecido. Entonces, Dios permitió a Satanás
que le quitara a Job toda la riqueza y sus hijos. Luego, Dios permitió que Satanás afligiera a
Job físicamente. Job se afligió profundamente pero no atribuyó a Dios despropósito alguno
(Job 1:22; 42:7-8).

Los amigos de Job estaban seguros de que Job debió haber pecado para merecer un castigo
y discutieron con él sobre esto. Sin embargo, Job mantuvo su inocencia, aunque él confesó
que quería morir y le hizo preguntas a Dios. Un hombre joven, Eliú, intentó hablar en
nombre de Dios, antes de que Dios mismo le respondiera a Job. Job 38-42 contiene parte de
la más bella poesía acerca de la grandeza y la omnipotencia de Dios. Job respondió al
discurso de Dios con humildad y arrepentimiento, diciendo que él había hablado de cosas
que no sabía (Job 40:3-5; 42:1-6). Dios les dijo a los amigos de Job, que Él estaba enojado
con ellos para no hablar lo recto de Él, a diferencia de Job, que había hablado la verdad
(Job 42:7-8). Dios les dijo que ofrecieran sacrificios y que Job oraría por ellos y Dios
aceptaría su oración. Job así lo hizo, probablemente perdonando a sus amigos por su
dureza. Dios restauró al doble la fortuna de Job (Job 42:10) y "bendijo el Señor el postrer
estado de Job más que el primero" (Job 42:12). Job vivió 140 años después de su
sufrimiento.
Job nunca perdió su fe en Dios, incluso bajo las circunstancias más desesperantes que lo
probaron hasta lo más profundo. Es difícil imaginar el perder todo lo que tenemos en un
solo día: propiedad, posesiones e incluso los hijos. La mayoría de los hombres caerían en
depresión y quizás incluso cometerían suicidio después de semejantes pérdidas tan grandes.
Aunque oprimido lo suficiente como para maldecir el día de su nacimiento (Job 3:1-26),
Job nunca maldijo a Dios (Job 2:9-10), ni tampoco flaqueo en su entendimiento de que
Dios estaba en control. Por otra parte, los tres amigos de Job, en lugar de consolarlo, le
dieron malos consejos e incluso lo acusaron de cometer pecados tan graves que, por esa
razón Dios lo estaba castigando con la miseria. Job conocía a Dios lo suficientemente bien
como para saber que Él no obraba de esa manera; en realidad, él tenía una íntima relación
personal con Él, que fue capaz de decir, "He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré; no
obstante, defenderé delante de Él mis caminos" (Job 13:15). Cuando la esposa de Job le
sugirió que maldijera a Dios y se muriera, Job respondió: "Como suele hablar cualquiera de
las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo
recibiremos?" (Job 2:10).

El sufrimiento de Job, desde la muerte de sus hijos y la pérdida de sus bienes, hasta el
tormento físico que soportó, más el sermón de sus llamados amigos, nunca hizo que su fe
flaqueara. Él sabía quién era su redentor, sabía que Él era un salvador vivo, y sabía que
algún día Él estaría físicamente sobre la tierra (Job 19:25). Entendía que los días del
hombre son ordenados (enumerados) y que no se pueden cambiar (Job 14:5). La
profundidad espiritual de Job, aparece en todo el libro Tal vez la mayor lección que
aprendemos del libro de Job, es que Dios no tiene que responderle a nadie por lo que hace o
no hace. La experiencia de Job nos enseña que quizás nunca lleguemos a saber la razón
específica de sufrimiento, pero debemos confiar en nuestro soberano, santo y justo Dios.
Sus caminos son perfectos (Salmo 18:30). Ya que los caminos de Dios son perfectos,
podemos confiar en que lo que Él hace, y lo que permite, también es perfecto. No podemos
esperar comprender perfectamente la mente de Dios, así como Él nos recuerda, "Porque mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos… Como son
más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y
mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:8-9).

Nuestra responsabilidad para con Dios es obedecerlo, confiar en Él, y someternos a Su


voluntad, sea que la entendamos o no. Cuando lo hagamos, vamos a encontrar a Dios en
medio de nuestras luchas, posiblemente incluso a causa de nuestras pruebas. Vamos a ver
más claramente la grandeza de nuestro Dios, y vamos a decir con Job, "De oídas te había
oído; mas ahora mis ojos te ven" (Job 42:5).

Pero Job le respondió: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿Por qué no vamos a
aceptar los males que El permita que nos sucedan?.

Y en todo esto no pecó Job con sus labios o sus palabras.

Y eran tales sus angustias y los desprecios que le hacían, que cuando amanecía
exclamaba: "¿Cuándo anochecerá para que no me desprecien ni se burlen más
de mí?". Y cuando anochecía decía: "¿Cuándo amanecerá para que no me
atormenten más las pesadillas y espantos?". Y todo esto le sucedía, siendo él tan
santo.

Al saber tan tristes noticias, llegaron tres amigos desde diversos sitios, a
consolarlo. Y al verlo tan acabado, lanzaron gritos de angustia, rasgaron sus
vestiduras en señal de dolor, se echaron polvo en la cabeza como penitencia, y se
quedaron siete días, sentados en el suelo, sin decir palabra, llenos de dolor.

Y después los tres amigos empezaron un diálogo en verso, diciendo cada uno a
qué se debían probablemente aquellos infortunios tan terribles del pobre Job. Y
sacaron como consecuencia final que probablemente él había sido muy pecador y
que por eso era que estaba disgustado Dios. Job respondió con fuertes
exclamaciones que esa no era la causa de sus desgracias. Que él se había
esmerado durante toda su vida por comportarse de una manera que le fuera
agradable a Dios. Que había compartido sus bienes con los pobres. Que su deseo
de mantenerse puro era tan sincero que había hecho un pacto con sus ojos para
no mirar a mujeres jóvenes. Y decía: "estoy cierto que un día, con estos ojos veré
a mi Dios".

En un momento de emoción Job llega a decirle a Dios que a él le parece que


Nuestro Señor ha exagerado en el modo de hacerle sufrir. Que siendo Dios tan
poderoso por qué se venga de un pobrecito tan miserable como él. Y entonces
interviene Dios y le contesta fuertemente a Job que la criatura no tiene porqué
pedirle cuentas al Creador, y empieza la voz de Dios a hacer una descripción
maravillosamente poética de los seres que El ha creado. "¿Cuando yo hice el
universo dónde estabas tú? ¿Cuando hice el mar y los animales que lo llenan, por
dónde andabas a esa hora?". Y luego Dios va describiendo la imponencia del
cocodrilo y del rinoceronte, y las astucias de los animales salvajes, y le pregunta a
Job: "Cuando yo hice a todos estos animales, dónde estabas tú, para que ahora
me vengas a pedir cuenta de lo que yo hago? ¿Quién es este que se atreve a
discutirme?".

Job se da cuenta de que hizo mal en ponerse a pedirle cuentas a Dios y le dice
humildemente: "Señor: me he puesto a hablar lo que no debía decir. Retracto mis
palabras. Me arrepiento de lo que he dicho al protestar. Te pido perdón
humildemente, mi Señor".

Entonces Dios volvió a hablar con voz amable, y dijo a los amigos de Job:
"Ofrézcanme un sacrificio para pedirme perdón por lo que dijeron contra mi amigo
Job. Y por las TEMAS:
1. La soberanía de Dios. Dios está en control de todo (37:14-24; 14:24), hasta de
Satanás (1:12-2:6). Su manera de actuar está fuera de la compresión humana (26:1-28),
y nuestra habilidad para entender la sabiduría está limitada a temerle y a obedecer sus
órdenes (28:28). Puede que nunca descifremos las razones tras nuestro sufrimiento o el
de otros mientras estemos en la Tierra, y puede que Dios nunca nos la explique. Sin
embargo, él se ofrece a sí mismo; su presencia, consuelo y amor.
2. La bondad y la justicia de Dios. ¿Cómo puede ser Dios bueno y justo si permite que
los inocentes sufran mientras los impíos disfrutan de la prosperidad (12:6)? Job afirma la
bondad de Dios (1:1-2:13; 42:7-17) mientras concede que a veces cosas malas les
ocurren a personas buenas y viceversa.
3. Satanás. Satanás es el adversario de Dios y, por lo tanto, del pueblo de Dios. Como
el acusador (Zac 3:1; Ap 12:9-10) sus metas son distanciar a las personas de Dios y
generar falta de fe (Gn 3; Mt 4:1; 2Co 4:4). Aunque casi siempre estemos inconscientes
de lo que ocurre en el mundo espiritual, nos afecta de todos modos.
4. Una respuesta apropiada al sufrimiento. Mientras luchamos con nuestro
sufrimiento y con el de otros, es importante equilibrar nuestras preguntas honestas con
humildad y reverencia a Dios (Dt 4:5-6: Job 28:28; 42:1-6; Pr 8:4-9; 9:10; Ec 12:13)
Debemos resistir las tentaciones y de justificarnos a nosotros mismos a costa de Dios o
de culparlo e él. Dios espera que seamos fieles y que confiemos en él a pesar de nuestro
sufrimiento.


 Al observar algunos de los elementos de este gran tema, podemos ver las
siguientes verdades en la experiencia de Job:


1. Hay asuntos que se están llevando a cabo en el cuelo con Dios acerca de los
cuales los creyentes no tienen idea; sin embargo, afecta la vida de ellos.
2. Aun el mejor esfuerzo por explicar los problemas de la vida puede ser inútil.
3. El pueblo de Dios sufre. Cosas malas suceden todo el tiempo a buenas
personas, por esta razón uno no puede juzgar la espiritualidad de una persona por sus
circunstancias dolorosas o por sus éxitos.
4. Aunque Dios parece estar lejos, la perseverancia en la fe es una virtud
sumamente noble debido a que Dios es bueno y uno puede dejar con seguridad su
vida en manos de Él.
5. El creyente en medio del sufrimiento no debe abandonar a Dios, sino
acercarse a Él, de tal manera que a partir de la comunión puede venir el consuelo, sin
la explicación.
6. El sufrimiento puede ser intenso, pero finalmente terminará para el justo y
Dios lo bendecirá abundantemente.
 Referencias Proféticas
 Mientras Job reflexionaba sobre la causa de su miseria, tres preguntas vinieron a su
mente, todas las cuales son respondidas solo en nuestro Señor Jesucristo. Estas
preguntas ocurren en el capítulo 14. Primero, en el verso 4 Job pregunta “¿Quién
hará limpio a lo inmundo? Nadie.” La pregunta de Job viene de un corazón que
reconoce que no es posible complacer a Dios o ser justificado a Sus ojos. Dios es
santo; nosotros no. Por tanto, existe un gran abismo causado por el pecado, entre
Dios y el hombre. Pero la respuesta a la angustiosa pregunta de Job se encuentra en
Jesucristo. Él ha pagado el castigo por nuestro pecado y lo ha intercambiado por Su
justicia, haciéndonos por ello aceptables a los ojos de Dios (Hebreos 10:14;
Colosenses 1:21-23; 2 Corintios 5:17).
 Segunda pregunta de Job, “Más el hombre morirá, y será cortado; perecerá el
hombre, ¿y dónde estará él?” (vrs. 10) es otra pregunta acerca de la eternidad, la
vida y la muerte que es respondida solo en Cristo. Con Cristo, la respuesta a
‘¿dónde estará él?’ es en la vida eterna, en el cielo. Sin Cristo, la respuesta es una
eternidad “en las tinieblas de afuera” donde será “el lloro y el crujir de dientes.”
(Mateo 25:30).
 La tercera pregunta de Job, se encuentra en el verso 14, y dice “Si el hombre
muriere, ¿volverá a vivir?” Una vez más, la respuesta se encuentra en Cristo.
Nosotros realmente viviremos de nuevo si estamos en Él “Y cuando esto corruptible
se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad,
entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios
15:54-55).
 Cristo en Job
 El libro de Job hace surgir muchas preguntas en cuanto al propósito del sufrimiento.
Si bien es difícil hallar respuestas directas en Job, nuestra esperanza está en Cristo,
que se identifica con nuestros sufrimientos (He 4:15. En última instancia Job clama
a Cristo, el Mediador entre Dios y los seres humanos (9:33; 25:4; 33:23).

El libro de Job tiene un lugar importante en la historia bíblica, no solamente al llamarnos a


una total confianza en Dios hasta en las situaciones más críticas, sino también al preparar
el camino para Jesucristo, que como el Dios encarnado de la respuesta final a la pregunta
de Job asumiendo el papel del sufriente inocente, sólo que en este caso para llevar los
pecados de todo el mundo

“Cuando enfrentas la adversidad, quizás sientas la inclinación a hacer muchas preguntas,


algunas buenas, otras no. El preguntar ‘¿Por qué tiene que pasarme esto?, ¿Por qué tengo
que sufrir?, ¿Qué hice para merecerlo?’, te llevará a callejones sin salida. No es bueno
hacer preguntas que impliquen oposición a la voluntad de Dios. Es mejor preguntarse:
‘¿Qué debo hacer? ¿Qué aprenderé con esto? ¿Qué puedo cambiar? ¿A quién debo
ayudar? ¿Estoy dispuesto a recordar mis muchas bendiciones en medio de la prueba?’ ….
“Esta vida es una experiencia de profunda confianza en Jesucristo, en Sus enseñanzas y en
nuestra capacidad, guiados por el Santo Espíritu, para obedecer… Confiar quiere decir
obedecer voluntariamente desde el principio sin conocer el fin (véase Proverbios 3:5–7).
Para producir fruto, tu confianza en el Señor debe ser más fuerte y duradera que la que
tengas en tus propias ideas y experiencia”

Mientras seamos fieles al Señor, Él nunca permitirá que Satanás nos tiente o pruebe más de
los que seamos capaces de soportar (véase 1 Corintios 10:13).
“Es posible que la capacidad de resistir a Satanás sea mayor de lo que pensamos. José. El
diablo sólo tiene poder sobre nosotros en la medida en que se lo permitamos. En cuanto nos
rebelamos ante algo que viene de Dios, el diablo adquiere poder’ .

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