El despoblamiento indígena
La conquista española desencadenó una catástrofe demográfica sin precedentes en la historia de
la humanidad: la población indígena disminuyó drásticamente en los años inmediatos al contacto y
siguió haciéndolo durante mucho tiempo.
Las causas de la catástrofe
No sabemos con exactitud cuánto, pero sí sabemos por qué disminuyó la población indígena,
aunque tampoco sea posible valorar con precisión lo que cada una de las causas conocidas
representa en el fenómeno global. De la amplia gama de causas que usualmente se mencionan,
citaremos sólo tres de las más significativas: la violencia española, el "desgano vital" indígena y las
epidemias. La violencia o brutalidad de los españoles, tanto en la conquista como en la
colonización, ha sido -desde Las Casas- uno de los argumentos más repetidos como explicación del
fenómeno, siendo la base de las conocidas teorías homicídicas y del genocidio. Sin duda la
conquista fue extremadamente violenta y ocasionó una gran mortandad indígena, aunque no
hasta el punto de provocar una contracción tan profunda y duradera en unos pueblos ya de
antiguo acostumbrados a guerrear entre sí. Lo mismo cabe decir sobre la explotación laboral
(incluyendo malos tratos, trabajos excesivos, desplazamientos de población), que siendo evidente
y cierta, no proporciona una explicación suficiente del hundimiento poblacional, sobre todo para
los pueblos mesoamericanos y andinos, acostumbrados también a enormes esfuerzos y trabajos.
La colonización obligó a los indígenas a un reacondicionamiento económico y social (Nicolás
Sánchez Albornoz) que agravó el derrumbe demográfico iniciado por las guerras de conquista. El
impacto psicológico causado en los indios por su derrota y dominación (con la consiguiente
anulación de todo su sistema de vida y creencias) es un factor muy importante aunque muy difícil
de evaluar
El poblamiento hispánico
La nación dominante vio enseguida la relación entre poblamiento y dominio: los 1.200 hombres
que en 1493 van con Colón a La Española y las 2.500 personas que en 1502 llegaron con el
gobernador Ovando y que constituyen el núcleo colonizador inicial, son las primeras
manifestaciones de una política oficial poblacionista cuyo rasgo característico es la autolímitación
basada en criterios políticos y religiosos que buscan proteger la exclusividad española frente a
otros países, y al mismo tiempo asegurar la integridad ideológica en las tierras conquistadas. Por
eso se prohibe severamente que pasen a Indias extranjeros (salvo excepciones), musulmanes,
judíos, conversos, gitanos, condenados por la Inquisición, protestantes... El emigrante español tipo
debía ser católico (cristiano viejo) y de buenas costumbres, excluyéndose por principio la
posibilidad, asumida por otras colonizaciones europeas, de utilizar América como colonia penal o
refugio de disidentes políticos y religiosos.
La raza mestiza
El mestizaje no es un rasgo exclusivo de la colonización española, pero sí es su característica
fundamental y un fenómeno muy complejo y de difícil estudio porque, además del cruce biológico,
tiene importantes connotaciones culturales. Las principales categorías fueron la de mestizo, que
define la mezcla entre español e indio, la de mulato o mezcla entre negro y español, y con menor
importancia, la de zambo, mezcla entre indio y negro. Entre ellas, una infinita cantidad de
categorías intermedias para definir grados sutiles de mezclas, que llegan a su apogeo a fines del
siglo XVIII y recibirán nombres pintorescos y burlones: torna atrás, tente en el aire, ahí te estás,
coyote, albino, castizo, tercerón, cuarterón, quinterón. Estos grupos étnicos y las otras mezclas
son englobados bajo el concepto de castas, término que en realidad incluía a todos los que no
fueran españoles o indios. Iniciado desde el primer momento del contacto, el mestizaje hispano-
indígena se ha atribuido a una serie de factores románticos, en particular a la falta de prejuicios
raciales de los españoles, supuestamente muy diferentes en eso de los anglosajones.
La economía colonial
El proceso poblacional que siguió a la exploración y conquista es la base de la configuración del
sistema económico colonial, en el que se articulan factores como el trabajo, la tierra, la producción
agrícola, minera e industrial y su comercialización, y, de otro lado, las exigencias fiscales y la
capacidad industrial de la metrópoli. Entre España y las Indias se establecen unas relaciones que
han sido calificadas de interdependientes, pero cuyo más claro resultado fue la dependencia
económica americana. En 1794 uno de los máximos representantes de la administración colonial,
el conde de Revillagigedo, virrey de Nueva España, expresaba así la verdadera naturaleza de las
relaciones entre España y América: "No debe perderse de vista que esto es una colonia que debe
depender de su matriz, España, y debe corresponder a ella con algunas utilidades por los
beneficios que recibe de su protección, así se necesita gran tino para combinar esta dependencia y
que se haga mutuo y recíproco el interés, lo cual cesaría en el momento que no se necesitara aquí
de las manufacturas europeas y sus frutos". De ahí que la economía colonial se concrete en: una
gran minería de metales preciosos, unas buenas agricultura y ganadería, una industria deplorable
y un monopolio comercial que sintetiza todo.
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%20Contextos%20-%20ARTEHISTORIA%20V2.pdf