Consecuencias psicológicas del corte de
cola y orejas en los perros
Las Consecuencias psicológicas del corte de cola y orejas en los perros es un tema un tanto
controversial que se debate en la actualidad ya que algunas personas lo ven desde el punto
de vista estético y otras como una forma de maltrato animal.
Sea cual sea la postura cada opinión es muy personal y debe respetarse , sin embargo
desde el punto de vista de bienestar animal esta práctica conlleva ciertas consecuencias
psicológicas que es importante mencionar.
Foto: Pixabay.com
Las orejas y la cola de tu perro son los medios por los cuales este se expresa , las prácticas
de selección genética han modificado su forma desde la original en los ancestros del perro
es decir los lobos.
Estas importantes partes del cuerpo del perro pueden expresar miedo, alegría, ansiedad,
emoción y un sinfín de emociones que comunican el estado en que se encuentra tu
mascota.
La cola es importante recalcar que tiene una función de “Timón” es decir que le da
estabilidad al perro cuando este corre además de indicar de igual forma sus estados de
ánimo.
Pero ¿Sabes qué consecuencias pueden conllevar el corte de estos
miembros?
1. Al momento del corte de orejas estas quedan con una forma puntiaguda que puede
transmitir mensajes erróneos a otros miembros como actitudes amenazantes fomentando
peleas y falta de armonía.
Las orejas y la cola en los perros son su idioma. Se manejan códigos específicos entre
ellos, se expresan unos a otros sus estados motivacionales en cada momento y con cada
pequeño gesto que hagan.
Recuerda que los perros son animales altamente sociales que forman relaciones en las que
de la comunicación depende todo su orden social, imagina ¿qué pasa si carecen de ambos
miembros?
3. Pueden además existir consecuencias médicas sobre todo en el corte de orejas por
alguna complicación durante la anestesia o alguna infección bacteriana secundaria que
pueda complicar el cuadro post quirúrgico.
Foto: clinicaveterinarialaasuncion
Es importante mencionar que algunos países como en España, Suiza, Alemania y
Brasil estas prácticas han sido erradicadas por completo.
El corte de cola en perros, también llamado caudectomía, tiene desde hace tiempo
diferentes propósitos. Esta práctica comenzó a realizarse años atrás sobre los primeros
ejemplares de razas seleccionadas para la caza, guardia y pastoreo, con motivos
funcionales y de trabajo.
El corte de cola en perros es actualmente una técnica con diversas aplicaciones clínicas,
pero la caudectomía estética sostuvo siempre la mayor prevalencia.
Introducción
El corte de cola en perros surgió por motivos funcionales con los primeros ejemplares de
razas seleccionadas para la caza, la guardia y el pastoreo de ganado. Por el tipo de
actividad que realizaban, estos animales estaban expuestos permanentemente a ser
agredidos por sus presas salvajes e incluso por individuos de la misma especie. Sus largas
colas y orejas caídas constituían puntos anatómicos de fácil sujeción para sus agresores,
por lo tanto una gran desventaja para la funcionalidad de la raza.
El uso de estas razas fue variando poco a poco, y es actualmente la compañía dentro del
hogar su principal actividad. Sin embargo, los ejemplares de caza, guardia y pastoreo se
continuaron reproduciendo, por lo que el corte de cola y orejas se transformó con el tiempo
en un requisito para el estándar racial dentro de concursos y exhibiciones.
Las razas principalmente afectadas por el corte de cola en perros son: vizsla, weimaraner,
pointer (accede a esta ficha) alemán, bóxer (infórmate de esta raza), doberman, así como
variedades de la raza spaniel, toy y terrier, entre otros.
Técnica quirúrgica en el corte de cola en perros
La caudectomía es una técnica quirúrgica mediante la cual se realiza el corte y extracción
de un segmento de longitud variable de la cola del animal. En la medicina de pequeños
animales representa una cirugía menor que puede realizarse con fines estéticos o
terapéuticos.
Entre las indicaciones terapéuticas se reconocen principalmente la extracción de tumores,
el tratamiento de infecciones específicas y el abordaje de heridas traumáticas. La finalidad
estética, aunque cada vez en menor proporción, continúa representando una de las
principales aplicaciones del corte de cola en perros.
En los ejemplares raciales afectados por la caudectomía estética, el corte de cola debe
realizarse durante su primera semana de vida. Se prepara la zona a intervenir con
antisépticos, para luego realizar la extracción bajo anestesia local y sedación de ser
necesario. Una vez realizado el corte, se aproximan los bordes libres de la piel con unos
pocos puntos de sutura o adhesivo reabsorbible.
En los cachorros la cicatrización no suele presentar complicaciones. Sin embargo, debe
tenerse especial cuidado cuando están con sus madres, ya que pueden quitarles las suturas
durante el lamido de la zona. Existen diferentes pautas para el corte de cola en perros que
determinan la longitud del segmento a ser extraído de acuerdo a la raza.
En animales adultos, la caudectomía ya sea parcial o completa implica anestesia general y
una preparación más compleja del campo quirúrgico. Se realizará también un seguimiento
post intervención más cuidadoso. Las complicaciones mayormente reportadas del corte de
cola en perros adultos incluyen infección, desarrollo de fístulas y el autotraumatismo.
Corte de cola en perros e impacto sobre el animal
Independientemente de la indicación, se han reconocido diversas consecuencias para la
salud y el comportamiento del animal vinculadas al corte de cola en perros.
Entre los fundamentos de mayor relevancia y soporte profesional se encuentran: el riesgo
postquirúrgico de infecciones o trastornos en la cicatrización de la herida, la atrofia y
degeneración de los músculos y tejidos circundantes, finalmente un comportamiento social
alterado teniendo en cuenta que se restringe uno de los principales recursos de
comunicación de la especie.
Antecedentes históricos
El corte de cola (caudectomía) y de orejas (otectomía) en la especie canina son costumbres
que proceden de la época romana, cuando el bienestar animal preocupaba mucho menos
que en la actualidad.
El fin perseguido hoy día es puramente estético.
El origen de esta “tradición” hay que encontrarlo en la caza, ya que el principal
inconveniente de las orejas caídas se daba en los perros cazadores porque favorecía el
hecho de ser lesionados por sus presas. Por el contrario, las orejas erguidas eran menos
accesibles para éstas, argumento aplicado posteriormente para los perros utilizados en
peleas, combates e incluso en guerras, para ser más inaccesibles frente a su adversario.
Además, en perros guardianes se llevaba a cabo esta práctica para que tuviesen un aspecto
más feroz y en los perros pastores para que al defender al rebaño de posibles depredadores
-como zorros, lobos u otros perros salvajes- no fueran heridos con facilidad.
Otra de las partes del cuerpo que los hacían más vulnerables al ataque de la presa o del
adversario era la cola. Proporcionaba un método de alcance en las peleas muy importante,
e incluso un método de sujección en contiendas en las que había personas implicadas. Así
que lo más fácil para evitarlo era cortarsela.
En el siglo XIX empezaron a surgir voces críticas a este tipo de prácticas, pero no fue hasta
el 1839 cuando Sir William Youatt publicó un ensayo en contra de las mismas en la revista
The Veterinarian, alegando la falta de necesidad de este tipo de intervenciones.
Estas cirugías practicadas en la antigüedad por motivos de trabajo han dado lugar a algunos
criterios de los actuales estándares raciales, así como también a la mutilación de los perros
por un simple criterio estético.
Motivos para evitar estas prácticas
En los últimos años cada vez somos más los veterinarios que nos negamos rotundamente a
llevar a cabo estas operaciones y tratamos de convencer a los responsables de los animales
de compañía de no realizarlas por las siguientes razones:
No se trata de cortes, sino de amputaciones. Los cortes de uñas o pelo no son eventos
traumáticos, sino parte de la rutina de limpieza y mantenimiento del perro. Pero en la
amputación de la cola (caudectomía) y de las orejas se seccionan cartílagos, nervios, vasos
sanguíneos y otros tejidos además de la piel. En caso de necesitarlo por motivos
patológicos, los animales han de someterse a una analgesia y una anestesia, como si se
tratara de una intervención mayor. La amputación estética se realiza en animales muy
jóvenes, los rabos en animales de días, a los que no se les practica muchas veces ningún
tipo de analgesia o anestesia, por lo que conlleva un sufrimiento mayor. Sin embargo, el
mejor conocimiento del dolor y su manejo dictan el empleo de anestesia local, con o sin
sedación, ya que las vías nerviosas que reconocen, procesan y responden ante el dolor
(las llamadas tálamo-corticales) están perfectamente desarrolladas en los animales antes
de su nacimiento, es decir, en la etapa fetal. Con frecuencia se realiza un bloqueo en
anillo con lidocaína (menor que la dosis tóxica de 10 mg/kg) en la base de la cola. Otro
protocolo de sedación y analgesia se realiza con diazepam intravenoso (1 mg/kg) seguido
3 minutos después por hidrocloruro de ketamina intranasal (1mg/100g) y tras otros 5
minutos un bloqueo en anillo con anestésico local, proximal a la incisión propuesta. Las
amputaciones de orejas suelen realizarse en animales de entre 6 y 9 semanas, por lo que
sufren el riesgo de la anestesia general, además de los peligros de una mala intervención
en caso de no ser realizada por veterinarios.
Dolor. Uno de los argumentos más fuertes en contra de la amputación de la cola es el
hecho de que puede ser asociado a la presencia de neuromas y dolor crónico, o a un
incremento en la sensibilidad del dolor en algunos animales. Aunque los perros sean
capaces de enmascarar el dolor crónico, se espera que éste afecte a su comportamiento.
Como se ha comentado, las estructuras tálamo corticales que reconocen el dolor, lo
transmiten y responden ante él, están perfectamente desarrolladas y por tanto existen en
los cachorros recién nacidos. Cualquier procedimiento quirúrgico que se realice en ellos
debe garantizar la ausencia de dolor.
Problemas de salud crónicos. Otro de los argumentos para oponerse al corte de cola es
que se ha descrito atrofia y degeneración de la misma en algunos pacientes, así como de
los músculos pélvicos. Esta atrofia puede conducir a una incontinencia fecal y a un
compromiso de la integridad del diafragma pélvico, pudiéndose producir una hernia
perineal. También se han observado casos de incontinencia urinaria.
Problemas en la locomoción. La cola es la continuación de la columna vertebral en el
perro. Está compuesta por unas vertebras llamadas caudales acompañadas de otros
tejidos, siendo un elemento importante para mantener el equilibrio del perro. Al correr,
girar y hacer ciertos movimientos el animal necesita de la cola; es como si fuera su timón.
Dado que la mayoría de especies animales que tienen estilos de vida en los que se
requiere velocidad y agilidad poseen cola, se puede llegar a pensar que ésta supone una
ventaja evolutiva para ellos.
Problemas en la comunicación e interacción social. Además de la comunicación oral
(ladridos, gruñidos, gemidos, etc) el perro envía mensajes a sus congéneres a nivel físico y
humoral (olores). La posición de las orejas y el movimiento de la cola transmiten
información importante para la sociabilización con otros animales. Los perros utilizan la
cola para comunicarse entre ellos, de manera que un perro que no disponga de ella
puede tener desventajas sociales. Se dice que los perros que tienen la cola amputada
presentan comportamientos compensatorios, como puede ser el movimiento del tercio
posterior. Además, cabe la posibilidad de la existencia de “malentendidos” entre animales
de la misma raza. La comunicación con los humanos también puede verse afectada ya
que, por ejemplo, los niños pueden tener miedo a perros sin cola debido a que asocian el
movimiento de ésta a que el animal está contento.
Riesgo perioperatorio. La realización de cualquier procedimiento quirúrgico pone en
riesgo la vida del animal, ya que se le somete a anestesia general, y se considera un
peligro innecesario cuando la cirugía está destinada sólo a fines estéticos. Teniendo en
cuenta que muchas veces este procedimiento no se realiza por un veterinario cualificado
(sin anestesia general, analgesia y asepsia) existe un mayor riesgo de complicaciones
durante y después del procedimiento, poniendo en peligro la salud del animal. Muchas
veces estas intervenciones se consideran “actos de mutilación” y se comparan e igualan a
las cirugías que suprimen el ladrido, amputación del espolón y resección de uñas y
terceras falanges en gato.
Infecciones y problemas en la cicatrización. Al igual que en cualquier otro procedimiento
quirúrgico, existe la posibilidad de complicaciones como sangrado excesivo, infección y
necrosis. La herida puede infectarse después de la cirugía, sobre todo si las condiciones
higiénicas y de esterilidad no son las correctas. Además, también puede haber problemas
en la cicatrización: la herida puede abrirse continuamente sobre todo si el cachorro está
en compañía de los demás cachorros de la camada.
No tiene fines médicos que lo sustenten, solo estéticos. A no ser por casos específicos en
donde la salud del animal se vea afectada (como una fractura de cola, la extirpación de un
tumor en esas localizaciones o por lesiones que no puedan permitir la reconstrucción de
estas zonas), estas amputaciones están prohibidas en muchos países del mundo. Además,
la WSAVA recomienda la no realización de las mismas.