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Actividades de Los Cuentos

El documento presenta una introducción sobre la atracción que ejercen los cuentos de terror y fantásticos en los lectores. Luego, propone realizar actividades de lectura y análisis sobre dos cuentos de Julio Cortázar ("La noche boca arriba" y "Casa tomada") y uno de W.W. Jacobs ("La pata de mono"), con el objetivo de fomentar la comprensión lectora y la discusión en torno a estos relatos.

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Actividades de Los Cuentos

El documento presenta una introducción sobre la atracción que ejercen los cuentos de terror y fantásticos en los lectores. Luego, propone realizar actividades de lectura y análisis sobre dos cuentos de Julio Cortázar ("La noche boca arriba" y "Casa tomada") y uno de W.W. Jacobs ("La pata de mono"), con el objetivo de fomentar la comprensión lectora y la discusión en torno a estos relatos.

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La seducción del miedo: Leer cuentos fantásticos y de terror

¿A quién no le gusta leer, escuchar, mirar historias sobrenaturales o de miedo? Algunas


de ellas se han convertido en relatos clásicos, de los que conocemos al menos alguna
versión cinematográfica o por mitos urbanos. Les sugiero detenerse a leer –si es en
compañía, mucho mejor- leyendo podrán conocer mundos inimaginables, aumentar su
vocabulario y disfrutar de un momento placentero.

CUENTO “LA NOCHE BOCA ARRIBA” DE JULIO CORTÁZAR


ACTIVIDADES:

1. Lectura del cuento “La noche boca arriba” de Julio Cortázar

2. Investigar la biografía del autor

3. Investigar el contexto histórico de la guerra florida

4. Buscar en el diccionario las palabras que desconocen y hacer el glosario

5. Extraer ideas principales y secundarias

6. ¿En qué persona está el narrador? ¿Qué tipo de narrador es? Ejemplificar

7. Extraer distintos ejemplos de imágenes sensoriales

8. Analizar: Espacio, tiempo y personajes en ambas historias

9. Contar el argumento del cuento con tus palabras


Cuento “Casa tomada” de Julio Cortázar
Actividades:

1. Indica si son verdaderas (V) o falsas (F) las siguientes afirmaciones y justifica

con una cita textual.

a) El narrador e Irene son un matrimonio.

b) Los protagonistas viven de rentas.

c) El narrador leía literatura inglesa.

d) La casa tenía un departamento adosado en la parte de atrás.

e) Irene tejía ropa para vender en una mercería.

f) Cuando los hermanos abandonan la casa, el hermano tira la llave.

2. Contestar:

a. ¿Quién es el narrador?

b. Subraya de la siguiente lista, las palabras o frases que consideres las

mejores para describir a este narrador y justifica tu respuesta.

El narrador de “Casa tomada” narra:

● Siguiendo un orden cronológico claro.

● De manera fragmentada.

● Con poca memoria.

● De manera detallista.

● Omitiendo datos.

● Mostrando sus sentimientos.

c. ¿Qué tan creíble te parecen los hechos que suceden en el cuento? Justifica

tu respuesta.

3. Explica el o los sentidos del título a partir de estas afirmaciones:

● “Casa tomada” es un cuento realista.

● “Casa tomada” es un cuento fantástico.

4. ¿Qué características presentan los habitantes de la casa? (Cómo son, qué

hacen, de qué viven)

5. Para vos ¿Quiénes son los invasores? ¿Por qué no los enfrentan los
hermanos?

6. ¿Qué significado se le puede asignar al hecho de que el protagonista arroje

la llave en el desenlace?

7. Realizar una descripción de la casa.

8. ¿Qué relación tiene el título con el cuento?


Cuento “La pata de mono” de W.W. Jacobs

Actividades
Para comentar después de leer:

- ¿Qué sucesos fantásticos ocurrieron en el cuento? ¿Se explican esos sucesos?


¿Cómo? ¿Están seguros de que fue la pata de mono? ¿Puede haber alguna duda?

Fíjense que el cuento comenzó en un ambiente cotidiano y familiar y que poco a


poco -con la irrupción del objeto fantástico- se fue creando una atmósfera extraña, casi
de terror. Relean esas partes y tratemos de averiguar para qué habrán sido presentados
así estos hechos. Podemos pensar qué efecto provoca el narrador cuando va
introduciendo esos detalles cada vez más escalofriantes.

- La pata de mono es un objeto maléfico. ¿Qué pistas aparecen en el diálogo del Mayor
Morris? ¿Cómo reaccionan los distintos personajes cuando ven la pata de mono? ¿Cuál
es el poder de la pata, cómo hay que invocarlo?

Por otra parte, podemos revisar si esa misma “atmósfera” sobrenatural, esa falta
de explicación de los hechos aparece en otros relatos, no sólo donde aparezca una pata
de mono…

- ¿Conocen otros cuentos o relatos sobre los tres deseos, o sobre objetos
extraños que cumplen deseos?

Se trata de poder compartir chicos y grandes nuestro conocimiento sobre otras


historias que nos evoque este cuento.

- ¿Quién se anima a contar entera una de esas historias? ¿Y otro que las busque
y las lea para los demás?

Para escribir después de leer:

Si la lectura despertó entusiasmo, puede seguirse con algunas actividades de


escritura inspiradas en estas historias:
- Tomemos nota de otros objetos maléficos que aparecen en las historias que estuvimos
recordando: ¿Qué son? ¿De dónde provienen? ¿Cuáles son sus poderes? ¿Quien las usa,
además de recibir beneficios, tiene castigos? ¿Cuáles?

- Podemos buscar alguna información sobre amuletos y talismanes. Luego, escribir


nosotros mismos nuestra descripción, lo más detallada posible, acerca de algún
talismán, sobre sus poderes y castigos, su forma y uso. Por último, pensar cómo
podría aparecer ese talismán en un relato:

¿En qué época y en qué ambiente ubicarías esta historia? ¿El talismán sería nombrado
al comienzo del cuento, o luego de haber avanzado la acción? ¿Qué personas se
beneficiarían? ¿Algunas se perjudicarían, cómo? ¿Habría que sortear algunas pruebas?

- Planifiquen su cuento, escriban primero qué partes no deberían faltar en esta


historia; qué nombres tendrían sus personajes, qué decisión tomaron sobre
época y lugar;
- Decidan quién cuenta la historia: ¿un narrador anónimo? ¿uno de los personajes?
En ese caso, ¿qué sucedería si quien cuenta es uno de los personajes que se ve
comprometido en la historia? Tal vez haya que resolver esto primero…
- Empiecen escribiendo un primer borrador, reléanlo, dénselo a leer a otros…
Pueden organizar un pequeño “club literario” con otros que se entusiasmen
leyendo y escribiendo historia de terror… Lean con atención lo que los otros
escriben, comenten lo que no se entiende, pregunten escribiendo con lápiz sobre
los borradores, hagan sugerencias sobre cómo podría lograrse mejor esa
atmósfera de suspenso o miedo…
- Revisen su cuento con los comentarios que hayan recibido, pásenlo en limpio. Si
escriben más de un relato, armen su propio cuaderno de “historias de terror”.

- Bioy Casares asegura que “tal vez lleguemos a encontrar la pata de mono –Jacobs
no la destruye- pero no podremos utilizarla”, puesto que su capacidad de
conceder deseos está agotada. Proponemos escribir un cuento imaginando que
esto no es así, que la pata de mono es encontrada por alguien en estos días, y
que ese alguien le pide tres deseos. Convendría, antes de escribir, pensar las
siguientes cuestiones:

• ¿quién encuentra la pata de mono? ¿Un niño o un adulto? ¿Una mujer o un


hombre? ¿Es pobre? ¿O tiene necesidades que noi son materiales? ¿La lleva,
quizás, a la escuela? ¿Se la muestra a sus amigos?
• ¿Dónde la encuentra? ¿Cómo se entera de su poder?
• ¿Qué deseos le pide? ¿Qué consecuencias le trae? (Recordar que la idea en
el cuento de Jacobs es que cada deseo que es concedido provoca una
desgracia, la pata es un objeto maléfico)

- El tema de los tres deseos ha sido tomado por muchísimas obras de la literatura
universal. Te acercamos uno de ellos, “Los tres deseos”, cuento tradicional en
versión de Le Prince de Beaumont, para que lo leas y compares con el texto de
Jacobs.
- Al igual que en “La pata de Mono”, en el texto de Le Prince de Beaumont hay un
uso inadecuado de los deseos por parte del protagonista, pero se diferencia de
aquel porque provoca más risas que miedo.

Otro desafío posible: Escribir un cuento a la manera del de Le Prince de


Beaumont, en el que los deseos pedidos generan situaciones humorísticas.

Los tres deseos


Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont

Había una vez un hombre, que no era muy rico, que se casó con una bella mujer.
Una noche de invierno, sentados junto al fuego, comentaban la felicidad de sus
vecinos que eran más ricos que ellos.

-¡Oh! -decía la mujer- si pudiera disponer de todo lo que yo quisiera, sería muy
pronto mucho más feliz que todas estas personas.

-Y yo -dijo el marido-. Me gustaría vivir en el tiempo de las hadas y que hubiera


una lo suficientemente buena como para concederme todo lo que yo quisiera.

En ese preciso instante, vieron en su cocina a una dama muy hermosa, que les
dijo:

-Soy un hada; prometo concederles las tres primeras cosas que deseen; pero
tengan cuidado: después de haber deseado tres cosas, no les concederé nada más.

Cuando el hada desapareció, aquel hombre y aquella mujer se hallaron muy


confusos:

-Para mí, que soy el ama de casa -dijo la mujer- sé muy bien cuál sería mi deseo:
no lo deseo aún formalmente, pero creo que no hay nada mejor que ser bella, rica
y fina.

-Pero, -contestó el marido- aún teniendo todas esas cosas, uno puede estar
enfermo, triste o incluso puede morir joven: sería más prudente desear salud,
alegría y una larga vida.

-¿De qué serviría una larga vida, si se es pobre? -dijo la mujer-. Eso sólo serviría
para ser desgraciado durante más tiempo. En realidad, el hada habría debido
prometer concedernos una docena de deseos, pues hay por lo menos una docena
de cosas que yo necesitaría.

-Eso es cierto -dijo el marido- pero démonos tiempo, pensemos de aquí a mañana
por la mañana, las tres cosas que nos son más necesarias, y luego las pediremos.

-Puedo pensar en ello toda la noche -dijo la mujer- mientras tanto, calentémonos
pues hace frío.

Mientras hablaba, la mujer cogió unas tenazas y atizó el fuego; y cuando vio que
había bastantes carbones encendidos, dijo sin reflexionar:

-He aquí un buen fuego, me gustaría tener un alna de morcilla para cenar,
podríamos asarla fácilmente.

Tan pronto como terminó de pronunciar esas palabras, cayó por la chimenea un
alna de morcilla.

-¡Maldita sea la tragona con su morcilla! -dijo el marido-; no es un hermoso deseo,


y sólo nos quedan dos que formular; por lo que a mí respecta, me gustaría que
llevaras la morcilla en la punta de la nariz.

Y, al instante, el hombre se percató de que era más tonto aún que su mujer, pues,
por ese segundo deseo, la morcilla saltó a la punta de la nariz de aquella pobre
mujer que no podía arrancársela.

-¡Qué desgraciada soy! -exclamó- ¡eres un malvado por haber deseado que la
morcilla se situara en la punta de mi nariz!

-Te juro, esposa querida, que no he pensado en que pudiera ocurrir -dijo el marido-
. ¿Qué podemos hacer? Voy a desear grandes riquezas y te haré un estuche de oro
para tapar la morcilla.

-¡Cuídate mucho de hacerlo! -prosiguió la mujer- pues me suicidaría si tuviera que


vivir con esta morcilla en mi nariz, te lo aseguro. Sólo nos queda un deseo,
cédemelo o me arrojaré por la ventana.

Mientras pronunciaba estas frases corrió a abrir la ventana y su marido, que la


amaba, gritó:

-Detente mi querida esposa, te doy permiso para que pidas lo que quieras.

-Muy bien, -dijo la mujer- deseo que esta morcilla caiga al suelo.

Y al instante, la morcilla cayó. La mujer, que era inteligente, dijo a su marido:

-El hada se ha burlado de nosotros, y ha tenido razón. Tal vez hubiéramos sido más
desgraciados siendo más ricos de lo que somos en este momento. Créeme, amigo
mío, no deseemos nada y tomemos las cosas como Dios tenga a bien
mandárnoslas; mientras tanto, comámonos la morcilla, puesto que es lo único que
nos queda de los tres deseos.

El marido pensó que su mujer tenía razón, y cenaron alegremente, sin volver a
preocuparse por las cosas que habrían podido desear.

Alna: antigua medida de longitud equivalente a un metro.

Disponible en Internet en: Ciudad Seva


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