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Diálogo Baji

El documento narra una conversación entre Oyuki y Baji donde acuerdan verse al día siguiente para salir a comer, así como interacciones de Oyuki con Mikey y otros miembros de la pandilla Toman.

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Diálogo Baji

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El aire golpeaba contra su rostro, yendo contra éste.

Teniendo el recuerdo de como era


manejar una motocicleta, extrañaba la sensación del manubrio y el sonido de los derrapes
que ocasionalmente hacía por diversión.

—Deberías reintegrarte a un escuadrón—ofreció en voz alta Mikey.

—No lo creo, sería cansado lidiar con un montón de hombres a mi mando—sincero


abrazando con fuerza la cintura del rubio—Me quedaré a un lado, cuidando de ustedes
entre las sombras.

—Sonó a un diálogo de una película.

—Pero me ví genial, ¿no?—cuestiono riendo—Estaré cerca.

—Yo quería verte con tu traje de nuevo.

—Es probable que ya no me quedé, me lo medire si te hace ilusión.

—Me haría muy feliz verte a mi lado, enfrente de todos—confeso acelerando—Que


conozcan a la reina.

—¿Tú serás su rey?—preguntó divertida, suponiendo que el chico enfrente suya estaría
sonrojado a más no poder.

—Callate—exclamó en casí un tartamudeo en su principio. Avergonzado por escuchar a la


albina confesar tal cosa.

Llegaron al punto de encuentro. Draken hablaba con algunos de los chicos uniformados.

—Me iré antes de que me vean más personas, estaré cerca—aseguró dándole un beso a su
mejilla.

—Ve con Emma.

Levanto el pulgar pero no le hizo caso, apartándose un poco para escalae un árbol y
acostarse mirando desde arriba a todos los que iban llegando, el lugar estaba invadido por
motocicletas y personas. Impresionante considerando que solo necesito de una llamada
para que todos acudieron a ella, tendría que darle su crédito a Draken por avisar de la junta
en menos de media hora.

Habían muchas caras desconocidas para Oyuki, en su mayoría, logró ver a los gemelos que
hace tiempo había investigado y a el otro chico enorme que igualmente entró.

A lo lejos vió a su amigo platicando con Chifuyu. Las ganas de correr a esos dos era
enorme, quería platicar con ellos y pasar tiempo con Baji, pero aún había un poquito de
tensión por su parte, prefiriendo no hablar sobre sus días en el reformatorio y sobre....
Todos caminaron a las escaleras para recibir a los líderes. Tampoco perdió el tiempo y subió
a otro árbol para escuchar el problema que tenían con los de Moebius.

Sintió un escalofrío al sentir como la observaban. Mucho, a él también lo había investigado


y al parecer tuvo razón al proponerlo como candidato en la pandilla; la había encontrado en
un récord antes que todos.

Le sonrió colocando un dedo en sus labios para que guardara silencio y escuchará las
palabras de Mikey. Dándole a entender que no era un peligro.

Una vez terminando la junta y declaración de ir contra Moebius se acercó con Baji, quien
apenas se alejó abrió la boca.

—Pss—lo llamó escondida, viendo como el chico voltea a todos lados buscando al
responsable—Pss, Kei.

—¿Uki?—exclamo bajando la voz buscando con la mirada a la más pequeña—Muestrate


mujer.

—Aquí—lanzo una piedra pegándole en la cabeza.

Enfurecido se encaminó a la dirección donde fue lanzada la piedra, mirando con


desaprobación a su amiga.

—¿Qué carajos haces?

—Salgamos mañana a comer—invitó con suplica.

—Ve con tu novio, yo tengo cosas que hacer—declinó cruzando los brazos.

—No puedo, Draken dijo que llevaría a Mikey a un lugar para darle una lección o algo
así—explicó moviendo las manos ansiosa—Aparte, quiero estar contigo a solas.

Baji levanto una ceja por lo último. Queriendo no ver otras intenciones detrás de esas
palabras, pero era imposible no hacerlo.

—Esta bien, te veo mañana en mi casa—gruño mirando a su alrededor, esperando que


nadie lo mirara hablar "solo" y lo tacharan de raro.

—¡Hecho! Entonces hasta mañana—termino caminando agachada para ir con Mikey, pero
fue detenida por alguien que la jalo con fuerza.

—Despidete bien.

Recibió un beso en su frente, congelandola por completo. No había esperado esa reacción;
recordando que de niños siempre hacia eso hasta que dejaron de hacerlo apenas crecieron.
Impactada tocó su frente, abriendo la boca para decir algo pero simplemente no salió nada.
—Adiós abuelita—habló burlón yéndose por donde llegó, dejándola sola.

Era un beso en la frente.... ¿Los amigos hacen eso, verdad?

Mordió sus uñas pensando en el tema. No tenía nada de malo pero algo fue diferente, algo
la había puesto de esa manera pensativa; prefirió evadir los pensamientos ilógicos que
estaba desarrollando en su mente. Tenía que ir con Mikey para regresar a casa juntos.

—Te tengo—exclamo una voz gruesa y desconocida.

—Con que así ve la gente alta.

No evitó que la cargarán como un costal y la llevarán hasta el líder que aún estaba presente
en el área, muchos ya se habían ido.

—Oyuki, con que aquí estabas—dijo Mikey dándole una sonrisa.

—Si, pero Mucho me encontró. Les dije que era buena idea tenerlo aquí.

El chico parecía desconcertado.

—¿La conoces?—se ánimo a preguntar, manteniendo ese rostro neutro.

—No estés a la defensiva, yo te recomendé—alegó suspirando.

—Es mi novia—aclaró sincero. A Mikey no le molestaría que todos se enteraran de dicho


dato, así nadie la tocaría ni un solo pelo a la albina—Ya puedes soltarla.

Obedeció bajando a la chica de pequeña estatura, viendo como sacudía su ropa.

—Supongo que será un secreto entre nosotros tres.

—Supones bien Mucho-san.

—No me digas así—frunció el ceño impaciente.

El sólo quería ir a dormir, no enterarse de la vida amorosa de su líder, pero tuvo que hacerlo
ya que era su trabajo y se le había hecho sospechoso ver a una chica vigilandolos desde un
árbol.

—Un momento... Tú eres la que habló por todos y moliste a puño limpio a un grupo de
Moebius.

Silbo recordando que hasta Mikey se había enterado de lo que había hecho.

—Ella misma—respondió orgulloso el rubio mirando a su novia.


—La verdad fue la primera vez que hago algo así—murmuro nerviosa—No lo volveré a
hacer, solo estaré con ustedes desde lejos como siempre lo e hecho.

No se metería más en peleas... Más que sea necesario para defender a sus amigos, tenía
que protegerlos como se lo había dicho a su madre.

—Sería lo más sensato, aún eres una mujer—terminó despidiéndose con la mano.

Tenía razón…

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