INSTITUTO PEDAGÓGICO Y DE ESTUDIOS
SUPERIORES DE TOLUCA, S.C.
FUNDAMENTACIÓN DEL PROYECTO DEL CENTRO EDUCATIVO
BET-KJOJMÁ
TESIS
QUE PARA OBTENER EL GRADO DE:
MAESTRÍA EN ADMINISTRACIÓN Y GESTIÓN EDUCATIVA
PRESENTA:
MAGDIEL SARAÍ ORTEGA CHÁVEZ
DIRECTOR DE TESIS:
TOLUCA, MÉX. AGOSTO 2022
INDICE
CARATULA 1
INDICE 2
INTRODUCCIÓN 3
ENSAYO 4
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA
INTRODUCCIÓN
Al igual que la teoría de Piaget, la de Vygotsky es una teoría constructivista; sin
embargo, este último asigna mayor importancia al entorno social como un
facilitador del desarrollo y del aprendizaje (Tudge y Scrimsher, 2003).
Enfatiza la naturaleza colaborativa del aprendizaje y la importancia del contexto
cultural y social. El aprendizaje se basa en la integración, el establecimiento de
relaciones y la aplicación de esquemas de conocimientos presentes en el
individuo.
En cierta medida, la propuesta del constructivismo social es un intento de articular
una explicación de la génesis de los procesos psicológicos y de la conciencia
utilizando la dimensión sociohistórica y cultural.
Así, se supone que el desarrollo, más que ser un proceso de socialización
progresivo, es una auténtica participación en distintas prácticas y contextos
culturales cada vez más complejos en donde el sujeto logra desenvolverse y
apropiarse de diversos mediadores y de saberes culturales, y al mismo tiempo que
logra una mayor participación dentro de dichas prácticas y contextos,
paradójicamente se promueve en él una mayor individuación que le permite
desarrollar su propia singularidad y personalidad.
En síntesis, en la propuesta vigotskiana para la educación, el énfasis se coloca en
la co-construcción realizada por el sujeto y los otros.
ENSAYO
El constructivismo es, el primer lugar, una perspectiva epistemológica que intenta
explicar y comprender la naturaleza del conocimiento, cómo se genera y cómo
cambia. Cubero Pérez
El conocimiento es una construcción subjetiva, en la que la realidad deja de ser
una entidad absoluta, como entidad independiente o externa a nosotros mismos.
Así el constructivismo asume que el conocimiento supone una perspectiva relativa
sobre la realidad (Pozo, 1996; Pozo, Pérez & Mateos, 1997). La realidad es
siempre un asunto de interacción, algo que se crea mediante nuestras acciones.
Toda llamada “realidad” es la construcción que realizan aquellos que la han
descrito. (Saunders, 1993)
Podemos resumir que el constructivismo propone una alternativa al concepto
mismo de conocimiento y de conocer, en la que el conocimiento no es un objeto o
un objetivo finito (Bauersfeld, 1995), sino una acción o un proceso de construcción
situada y social. El proceso de conocer, entonces, se concibe y se explica en
función de su carácter funcional, distribuido, contextualizado e interactivo (John
Steiner & Mahn, 1996).
El constructivismo es, en definitiva, una propuesta en la que se concibe el
conocimiento como algo provisional, que contempla múltiples construcciones y se
forma a través de las negociaciones dentro de los límites de una comunidad
(Popkewitz, 1998)
Para la orientación constructivista denominada constructivismo social las
descripciones y los relatos construyen las versiones del mundo (Potter, 1996). “La
realidad se introduce en las prácticas humanas por medio de las categorías y las
descripciones que forman parte de esas prácticas. En el mundo no está
categorizado de antemano por Dios o por la naturaleza de una manera que todos
nos vemos obligados a aceptar. Se constituye de una u otra manera a medida que
las personas hablan, escriben y discuten sobre él” (p. 130 de la Edición castellana)
La idea de conocer como un proceso creativo, en el que los significados son
construidos, implica una concepción de las personas como agentes activos, frente
a receptores pasivos de “inputs” de información. Aunque la idea del aprendiz como
constructor activo está presente en todas las posiciones constructivistas, el
significado de esta afirmación varia cuando pasamos de una teoría a otra.
De forma resumida, las ideas constructivistas más afines a la tradición piagetiana
y a la perspectiva del constructivismo radical. De acuerdo con estas posiciones,
las personas interpretan su experiencia en función de sus propios conocimientos.
Todo cambio en la organización cognitiva es una construcción personal a partir de
las experiencias de aprendizaje, en las que las personas ponen en juego sus
capacidades y las amplían (Bruner, 1986; Carey, 1986; Coll, 1985; Delval, 1983;
Driver, 1986; Glasersfeld, 1990).
Para Vygotski (1987), la participación de los niños en actividades culturales, en las
que comparten con compañeros más capaces los conocimientos e instrumentos
desarrollados por su cultura, les permite interiorizar los instrumentos necesarios
para pensar y actuar. Esta interiorización ha de ser entendida no como una copia
de los procesos interpsicologicos externos sino como una verdadera construcción
del plano intrapsicologico (Wertsch, 1984).
Vygotski y, posteriormente, Leontiev utilizan el término de apropiación, para
referirse a esta reconstrucción que hacen los sujetos de las herramientas
psicológicas en su desarrollo histórico. Según Leontiev (1983), Vigotski
interpretaba esta adquisición “como el resultado de la apropiación por parte del
hombre de los productos de la cultura humana en el curso de sus contactos con
sus semejantes” (p. 121, de la ed. Cast.)
La apropiación es un proceso activo, es decir, de interacción con los objetos y los
individuos, y de reconstrucción personal. Un proceso activo en el que el sujeto
tiene distintas opciones semióticas y en el que refleja su propia idiosincrasia. La
apropiación de los signos culturales es también un proceso social y comunicativo,
ya que para que se produzca se necesita compartir con otros seres humanos una
actividad común.
De acuerdo con (Rogoff, 1986, 1990), el aprendizaje puede comprenderse como la
apropiación de los recursos de la cultura a través de la participación en actividades
conjuntas. A través de la participación guiada los niños pueden apropiarse de –o
hacer suyos- los conocimientos y las herramientas culturales que forman parte de
la actividad. En la reconstrucción que realizan los niños median factores
personales como la comprensión y la representación que se han formado de la
situación.
Si el docente parte del principio de que el conocimiento se construye, va a
promover la participación activa de los estudiantes, va entrar en diálogo con ellos,
para lograr un ambiente de colaboración, en el cual es posible, llegar a la
construcción del conocimiento, tomando como base el acervo científico y
tecnológico, acumulado por el ser humano a lo largo de la historia. A lo cual, se
puede añadir, que deben tomar en cuenta el contexto en el que son formulados los
conocimientos previos que los estudiantes ya poseen.
Desde el punto de vista del constructivismo, se considera que la metodología
debe reunir varias características, de las cuales se hace un resumen a
continuación (Universidad San Buenaventura, 2015):
Tomar en cuenta el contexto
Considerar los aprendizajes previos
Deben privilegiar la actividad
Ser esencialmente auto estructurantes
Favorecer el diálogo desequilibrante
Utilizar el taller y el laboratorio
Privilegiar operaciones mentales de tipo inductivo
CONCLUSIONES
El constructivismo, es un enfoque que explica la forma en que los seres humanos
se apropian del conocimiento.
Esta teoría sostiene que el conocimiento no se descubre, se construye.
Entendiéndose que el alumno construye su conocimiento, a partir de su propia
forma de ser, pensar e interpretar la información, desde esta perspectiva, el
alumno es un ser responsable que participa activamente en su proceso de
aprendizaje.
La aplicación del constructivismo social implica el reconocimiento que cada
persona aprende de diversas maneras, requiriendo estrategias metodológicas
pertinentes que estimulen potencialidades y recursos, y que propician un alumno
que valora y tiene confianza en sus propias habilidades para resolver problemas,
comunicarse y aprender a aprender.
Se intenta que los profesores y la escuela en general, aprendan, se hagan de una
nueva forma de concebir el conocimiento y su enseñanza, se debe permitirles que
la aprendan de la misma forman en que se espera que se enseñe en las aulas, es
decir, no se puede instrumentar un modelo didáctico, sin un modelo pedagógico
coherente, como una forma de vida institucional. Un modelo pedagógico
constructivista social implica:
Libertad de expresión y respeto a los saberes y creencias
Luchar contra el autoritarismo, tanto en la forma de entender el
conocimiento como en la forma de organizarlo y enseñarlo
Escucha y permite que los alumnos se escuchen entre sí
Experimenta, aporta sus ideas, experiencias, intereses, expectativas y
problemas
El conocimiento escolar no es otra cosa que el intermediario entre el conocimiento
persona y el conocimiento de la ciencia, promoviendo relaciones significativas
(Ballenilla, 1997), si todos los que nos dedicamos a la docencia, dominan modelos
de enseñanza consistentes en fragmentos más o menos ordenado de lo que
creemos que debemos enseñar.