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La Armada de México: 200 años de historia

Este documento presenta la portada y contenido de la Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. Incluye los nombres del editor, correctores de estilo y diseñador editorial. Además, presenta una breve introducción de cada artículo, que tratan sobre la historia y evolución de la Armada de México a 200 años de su creación, incluyendo batallas navales y el desarrollo de la aviación naval. Finalmente, incluye información sobre la junta directiva y política editorial de la revista.
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La Armada de México: 200 años de historia

Este documento presenta la portada y contenido de la Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. Incluye los nombres del editor, correctores de estilo y diseñador editorial. Además, presenta una breve introducción de cada artículo, que tratan sobre la historia y evolución de la Armada de México a 200 años de su creación, incluyendo batallas navales y el desarrollo de la aviación naval. Finalmente, incluye información sobre la junta directiva y política editorial de la revista.
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Revista del

Centro de Estudios Superiores Navales


Editor
Tte. Nav. SCS. L. Per. Alberto Medina Angeles

Corrector de Estilo
Tte. Fgta. SCS. L. Ccias. Com. Rodrigo Orlando Huerta Montoya
Tte. Corb. SCS. L. Ccias. Com. José de Jesús Fonseca Martínez

Diseño Editorial y Portada


Tte. Fgta. SCS. L. Com. Graf. Paulina Renée Becerril Recillas

REVISTA DEL CENTRO DE ESTUDIOS SUPERIORES NAVALES. Volumen No.


42. Número 2, es una publicación trimestral editada por el Centro de Estudios Superiores
Navales (CESNAV). Calzada de la Virgen #1800, Colonia Ex-Ejido de San Pablo Tepetlapa,
Coyoacán, Código Postal 04840, Ciudad de México. Teléfono: 555608 0847. Página web:
https://cesnav.uninav.edu.mx/cesnav/index_inicio.html. Correo electrónico: cesnav.difusion@
semar.gob.mx. Editor responsable: Alberto Medina Ángeles. Reservas de Derechos al Uso
Exclusivo Número 04-2019-072512023200-102, ISSN: 1870-5480. Certificado de Licitud
y Contenido Número 14766, otorgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones y
Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Impresa en los talleres gráficos de la
Dirección General Adjunta de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología, de la Secretaría
de Marina-Armada de México, Heroica Escuela Naval Militar, Número 861, Colonia Los
Cipreses, Coyoacán, Código Postal 04830, Ciudad de México. Este número se terminó de
imprimir el 30 de junio de 2021, con un tiraje de 500 ejemplares.
La Revista del CESNAV tiene como objetivo ser un foro abierto en el cual los miembros de
la Armada de México y el personal civil interesados en temas marítimos puedan expresar sus
ideas acerca de la Seguridad Nacional y temas afines al medio naval.
En caso de hacer referencia a algún trabajo de los aquí publicados, deberá de citar la fuente
y el autor.
La Revista del Centro de Estudios Superiores Navales, comenzó su publicación en 1979,
en idioma español. El contenido de la presente publicación refleja los puntos de vista de los
autores, que no necesariamente coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México
o la Dirección de este plantel.
La Revista del Centro de Estudios Superiores Navales se encuentra indexada en el Sistema
Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe,
España y Portugal (LATINDEX), así como en la Base de Datos de Revistas de Ciencias
Sociales y Humanidades (CLASE).

2 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Presidente
Vicealmirante
Raymundo Pedro Morales Ángeles
Director
Centro de Estudios Superiores Navales

Vicepresidente
Contralmirante
Jorge Ernesto Bañares Rosete
Director de Áreas Tecnológicas,
Humanidades, Idiomas e Investigación
Tercer Vocal
Primer Vocal Doctor
Contralmirante Juan Velázquez
José Chapa Tellez Abogado Penalista
Secretaría de Marina-Armada de México
Cuarto Vocal
Segundo Vocal Doctor
Doctor Emilio Vizarretea Rosales
Javier Oliva Posada Investigador y Académico del
Universidad Nacional Autónoma de México Centro de Estudios Superiores Navales

Quinto Vocal
Maestro
Juan Manuel Ibarrola Carreón
Milenio

Secretario Técnico
Capitán de Fgta. C.G. DEM.
Alexander Fonseca Saynes
Centro de Estudios Superiores Navales

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
3
Editorial 7-8
Editorial

L a Armada de México a 200 años de su creación 9-16


The Mexican Navy 200 years after its creation
Doctor José Manuel Villalpando César
L as expediciones de altura al noroeste de América; 17-25
herencia náutica para la Armada de México
High E xpeditions to the Northwest of the A mericas :
nautical heritage for the Mexican Navy
Doctora Martha Ortega Soto
L as Fuerzas Armadas en el proceso de Consumación de la Independencia 27-37
The Armed Forces in the process of the C onsummation of Independence
General de Brigada DEM Juan Manuel Díaz Organitos
L a defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de laArmada de México a 200 años de su creación 39-56
The defense of sovereignty in the face of the Spanish challenge :
the birth of the Mexican Navy 200 years after its creation
Doctora Leticia Rivera Cabrieles
Los combates navales en la región noroeste durante 1914 57-73
Naval battles in the Northeast region during 1914
Doctor Edgar Urbina Sebastián
Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica 75-92
The beginning of naval aviation. A technoscientific revolution
Doctor Federico L azarín Miranda
Evolución de las Capacidades de la Armada de México: 93-104
Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor
Evolution of the Mexican Navy C apabilities :
an essential metamorphosis to be able to serve better
Cap. de Navío ANPA. DEM. José R amón Rivera Parga
L a Mujer en la Armada de México 105-112
Women in the Mexican Navy
Contralmirante S.S.N. Atala Teliz Rodríguez
Política Editorial 113-118
Editorial Policy

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
5
E
l próximo 4 de octubre se cumplen 200 años de la creación de la Armada
Nacional, sus orígenes se remontan a los inicios del México Independien-
te, cuando Agustín de Iturbide en su calidad de Generalísimo Almirante
y Presidente de la Regencia, determinó la necesidad de crear una Armada ante la
continuidad de la guerra con España, debido a que esta última se negó a reconocer
la autonomía de México; instaurando así el Ministerio de Guerra y Marina a cargo
del Teniente de Navío Antonio de Medina Miranda, quien fue designado como
Secretario de Estado responsable de los asuntos de Guerra con encargo de Marina.
Es así como vislumbran los orígenes de la Armada de México; que tuvo como
primera misión enfrentar a los invasores en San Juan de Ulúa y expulsar al último
reducto español que existía en territorio mexicano; acontecimiento histórico con el
que inició la vida de nuestra institución, y el cual contribuyó a la consolidación de la
independencia nacional, el 23 de noviembre de 1825, al mando del Capitán Pedro
Sainz de Baranda y Borreyro.
En el marco de esta conmemoración, se edita el presente número especial de la
Revista del Centro de Estudios Superiores Navales «La Armada de México a 200
años de su creación», el cual incluye artículos con los hechos históricos que dan fe de
su creación y continuidad institucional durante ese periodo de tiempo, en la defensa
de la soberanía nacional y coadyuvancia en la seguridad interior del país.
Continuidad institucional que queda de manifiesto, tal como lo menciona el
Doctor José Manuel Villalpando César en la narrativa de su conferencia magistral
dictada durante el coloquio histórico «La Armada de México a 200 años de su crea-
ción»: que aunque la triunfante Revolución, decide disolver mediante los Tratados de
Teoloyucan, el Ejército y la Armada Federal que se le opusieron, muy pronto repara
este error y decide que los oficiales de la marina de guerra permanezcan en el activo.
Influyendo en esta determinación, no solo, la evidente necesidad de personal técni-
camente preparado para tripular y dirigir los barcos, sino sobre todo, la confianza en
que los oficiales de la Armada siempre habían cumplido con su deber, bajo cualquier
circunstancia, respetando la constitucionalidad del poder Ejecutivo establecido en
todo tiempo. Por ello, tanto don Venustiano Carranza como el General Álvaro
Obregón encomendaron a los hombres de la Armada, los que antaño habían sido
«porfiristas» o hasta «huertistas», el mando de la misma.
Por su parte, la Doctora Martha Ortega Soto indaga sobre la posible herencia que
las expediciones de altura al noreste de América del último tercio del siglo XVIII,
ordenadas por el Virrey de la Nueva España, tuvieron sobre la práctica náutica de la
Marina.
El General Juan Manuel Díaz Organitos, analiza la consumación del movi-
miento de Independencia, desde el punto de vista castrense, tomando como base
los preceptos del Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, haciendo una reflexión
en torno a la trayectoria del nuevo Estado mexicano y su impacto en las fuerzas
armadas.
En su artículo, la Doctora Leticia Rivera Cabrieles, habla sobre el nacimiento
de la Armada de México, destaca la misión con que surgió al tener como desafío la

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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responsabilidad de consolidar la independencia, ante la reticencia de España para
reconocer la soberanía nacional.
El Doctor Edgar Urbina Sebastián, publica sobre los combates navales que se
desarrollaron en la región noroeste de México en el año de 1914, refiere al encuentro
en Topolobampo, considerado el primer combate aeronaval en la historia mundial;
analiza el comportamiento de los marinos contendientes de los tres buques involu-
crados que para ese entonces formaban parte de la Armada de México: el «Tampico»,
el «Guerrero» y el «Morelos».
El artículo del Doctor Francisco Lazarín Miranda, habla sobre los inicios de
la aviación naval, describe y analiza, desde el enfoque de los estudios de Ciencia,
Tecnología y Sociedad (CTS), el proceso de cambio en la estructura orgánica de las
armadas del mundo con la introducción de la tecnología aeronáutica como arma de
guerra entre 1903 y 1946, lo que representó una revolución técnico-científica en el
sector naval. Asimismo, muestra los inicios de la aviación naval en México con la
aplicación de la nueva tecnología aérea.
Así mismo, el Capitán de Navío José Ramón Rivera Parga, presenta la evolución
de las capacidades de la Armada de México, después de 200 años de existencia y
afirma que su misión no ha cambiado en su esencia, ya que desde un inicio ha servido
como marina de guerra y ha desempeñado funciones de guardia costera.
Por último, la Contralmirante Atala Teliz Rodríguez, hace un análisis retrospec-
tivo de la presencia de la mujer en la Armada de México a 200 años de su creación,
identificando los diversos hechos que dan fe de su participación y evolución.
Con estos hechos históricos, después de 200 años de su creación y continuidad
institucional, la Armada de México se ha consolidado como un componente opera-
tivo, empleando el poder naval de la federación con sus fuerzas de mar, aire y tierra,
para la defensa exterior y coadyuvar en la seguridad interior del país, desempeñando
dos roles fundamentales: como Marina de Guerra y en funciones de Guardia Costera.
Como antesala de los eventos conmemorativos de los 200 años de la Armada
de México, la Dirección del Centro de Estudios Superiores Navales y este comité
editorial decidieron plasmar, con un homenaje, este importante hecho histórico;
asimismo, agradece la participación de cada uno de los participantes y colaboradores,
quienes contribuyen a la divulgación científica y académica en pro de la educación
naval y cultura marítima.

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L a Armada de México a 200 años de su Creación
The Mexican Navy 200 years after its creation

Narrativa de la C onferencia M agistral Inaugural


Doctor José Manuel Villalpando

L
os mexicanos le hemos dado la espalda al mar. Lamentablemente, no
tenemos una cultura ya no digamos de aprovechamiento de los recursos
marinos de que disponemos, sino ni siquiera de conocimiento de ellos.
Por supuesto, de historia marítima mexicana sabemos muy poco, casi nada, inclu-
yendo en ella tanto la historia de la navegación como la de la institución que tiene a
su cargo la salvaguarda de los mares que nos pertenecen.
Tristemente, hasta los grandes poetas mexicanos, tan inspirados y que tan her-
mosamente han cantado a nuestros paisajes, ignoraron el mar y sus circunstancias,
los océanos y su belleza. Simplemente, y a manera de ejemplo, bastan citar a un par
de ellos, inmortales en nuestras letras, pero cuya notable coincidencia es que no
hablaron en sus versos más que vaguedades de nuestros mares.
Ramón López Velarde, por ejemplo, de quien este año de 2021 recordaremos
dos centenarios: el de la escritura de su mexicanísimo poema la «Suave Patria»,
el próximo 24 de abril, así como el de su fallecimiento, el 19 de junio. Poeta tan
celebrado justamente por las palabras con las que describió a la patria, no tuvo más
que unas cuantas para referirse al mar, y eso solo cuando anunció que «navegaré por
las olas civiles con remos que no pesan...», lo cual permite deducir que jamás bogó
ni remó en embarcación alguna. Es obvio: López Velarde nunca conoció el mar, y lo
demuestra cuando en otros versos le pregunta a «Fuensanta», su musa: «¿Tú conoces
el mar? Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar...», lo cual como
figura retórica pasa, pero denota su carencia de la visión de quien al menos se ha
asomado desde la playa o desde un acantilado a observar el mar.
Amado Nervo, en cambio, si conoció el mar: él sí realizó largos viajes tanto
a Europa como a Sudamérica, trasladándose en cómodos paquebotes. Su fama
internacional de bardo inspirado lo vincularía con la Armada de México, porque
sus restos mortales serían traídos a nuestro país en la corbeta Zaragoza en 1919.
Pero a pesar de su experiencia marina solo fue capaz de legarnos unos breves versos,
escritos para los niños, como aquellos de «las olas vienen, las olas van, cantando
llegan, cantando irán», o ese otro que recrea un juego infantil: «con la mitad de un
periódico, hice un barco de papel».
Si hasta los más ilustres poetas mexicanos le dieron la espalda al mar, ¿A
quién debemos recurrir para llenar ese vacío literario de nuestras letras patrias?
Afortunadamente viene en nuestra ayuda un gran poeta de una nación hermana,
de Chile, país marinero de larga tradición naval, Pablo Neruda, quien obtuviera
el Premio Nobel de literatura, que vivió en México y quiso a México. Él, en una
sencilla línea, logró captar la inmensidad de nuestros mares: «México, de mar a mar
te viví...» Sea este verso de Neruda, el ideal al que debemos aspirar, «México, de mar
a mar te viví...»

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Y entrando al tema que nos ocupa en este día, es el momento de recordar que
hace 200 años, para ser precisos el día 4 de octubre de 1821, se creó la Armada de
México. Si un nuevo Estado nacía a la vida independiente, resultaba impostergable
el dotarlo de los elementos indispensables para su superviviencia pervivencia, y uno
de ellos fue el contar con una fuerza naval que asegurara su libertad para poder
desarrollarse y progresar.
Son 200 años, sí, de una institución, pero son también 200 años en los que
hombres y mujeres han participado en ella, formando parte de ella, viviendo para
ella, sufriendo por ella; incluso, muriendo por ella. Son 200 años de una historia de
amor a México y de amor al mar, representados en esos dos siglos de existencia de la
Armada de México.
Es una historia de hombres y mujeres, donde también, y como nota distintiva, el
amor a la Armada se trasmite de padres a hijos, de abuelos a nietos.
Es una historia muchas veces incomprendida, reflejo de que no volteamos a ver
el mar, y que las más de las veces es una historia en realidad desconocida, pues solo
unos cuantos se han preocupado por saber de ella.
Una historia de hombres y mujeres, insisto, donde no hay buenos ni malos, dónde
todos cumplen con su deber, dónde todos pueden ser llamados héroes.
Héroes, sí, porque no de otra manera puede calificarse la entrega y la vocación de
servicio de ese puñado de hombres, pocos proporcionalmente hablando si se compa-
ra con nuestro Ejército Mexicano, que han dedicado su vida y sus afanes -y hasta su
sangre- a servir a la Armada de México.
Una Armada, y hay que decirlo con claridad, que fue relegada por muchas
décadas, deliberadamente hecha a un lado incluso; con poco personal, con pocas
embarcaciones, con pocos recursos.
Y, sin embargo, una Armada que ha cumplido con su deber a lo largo de doscien-
tos años, ininterrumpidamente, en una continuidad sobresaliente, sin rompimientos
ni cortes, permaneciendo siempre leal a México, sin importar las ideologías políticas,
sin divisiones a causa de las luchas partidistas.
Sus orígenes se remontan al año de 1821, cuando una vez consumada la
Independencia de México, el libertador Agustín de Iturbide comprendió de in-
mediato la necesidad e importancia de contar con una fuerza naval permanente
para defender a la nueva nación. ¿De dónde podría provenir un ataque? Del mar,
obviamente. Amagado el puerto de Veracruz, y el castillo de San Juan de Ulúa aún
en poder de los españoles, resultaba lógica la creación de la Armada de México,
concomitantemente al instituirse también, bajo la figura del Ministerio de Guerra
y Marina, las fuerzas permanentes que tendrían como misión la salvaguarda de la
recién ganada independencia. Pero no solo eso: en la concepción geo-estratégica de
la defensa, la primacía debía llevarla la fuerza naval, y por ello, Iturbide confío la
organización y mando de dicho ministerio a un marino.
Por cierto, y como una nota de mi propia interpretación, es también probable
que Iturbide se haya percatado de la importancia estratégica de contar con naves
de guerra en ambos litorales, porque la naciente nación no solo tenía costas en el
Golfo de México, sino que también abarcaba una inmensidad de línea de playa en
el océano Pacífico; por ello, no sin cierta envidia, aceptó la ayuda que la escuadra

10 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Chilena, al mando del Almirante Cochrane, inglés de nacimiento pero al servicio de
aquel país hermano, quien acatando las órdenes de Bernardo O’Higgins, se presentó
ante Acapulco con la misión de apoyar la consumación de nuestra independencia.
Llegó tarde: cuando ancló en ese puerto, ya había desfilado triunfalmente el Ejército
Trigarante en la capital. Sin embargo, Iturbide resolvió aprovechar sus servicios y le
pidió que llevara la noticia de la Independencia a la península de la Baja California,
específicamente a San José del Cabo y a Loreto.
Años después, mientras poco a poco la Armada adquiría barcos -con las limi-
taciones presupuestales que fueron comunes durante buena parte de la historia de
la Armada-, el peligro que representaba el castillo de San Juan de Ulúa era pa-
tente; incluso, los españoles se atrevieron bombardear el puerto de Veracruz. Era
indispensable arrojarlos de allí y a la Armada de México correspondió consumar la
Independencia. La historia es conocida: las goletas Anáhuac e Iguala, así como una
flotilla de balandras, a las órdenes del Capitán de Fragata Pedro Saínz de Baranda
-veterano por cierto de la batalla de Trafalgar-, consiguieron bloquear el islote donde
se halla el castillo, ahuyentar a la escuadra española que intentaba aprovisionar a
sus defensores y, finalmente, lograron que la fortaleza se rindiera a las autoridades
militares mexicanas.
Y la Armada de México comenzó a ser leyenda. El país resultaba atractivo y un
navío de guerra español, el Asia, desertó de sus banderas porque su tripulación quiso
unirse a nuestra patria. Luego de varias peripecias, la nave llegó a Acapulco y de allí
fue destinada al puerto de Veracruz, dando la vuelta al continente por el Estrecho
de Magallanes. Ya rebautizado como Congreso Mexicano, el gigantesco navío, de
varias decenas de cañones por banda, permaneció atracado por décadas en San Juan
de Ulúa pues no hubo recursos para poder emplearlo en la vigilancia y defensa de
nuestros mares; este episodio fue inmortalizado por el gran escritor Julio Verne,
quien dedicó a él una de sus espléndidas novelas, titulada Un drama en México.
La falta de recursos era la verdadera tragedia; quizá por ello fracasamos en el
intento de apoyar la independencia de Cuba. Débiles en el mar, por la carencia de
dinero y de oficiales, tuvimos que recurrir a profesionales de los Estados Unidos. El
Comodoro Porter comandaba nuestra pequeña escuadra que fue derrotada por la
española cerca de Mariel, en aquella isla que pretendíamos alegar nos pertenecía por
haber formado parte del Virreinato de la Nueva España.
Pero no todo era tragedia: para los años 40 del siglo XIX, el gobierno mexicano
decidió apoyar a la Armada. Fresca aún la herida por las derrotas terrestres en Texas,
y ante la intentona de los dirigentes de esa República de aliarse con Yucatán, adquiri-
mos a crédito dos buques modernos, las fragatas Moctezuma y Guadalupe, esta última
quizá la más avanzada del mundo por la tecnología marinera que empleaba: casco
de metal, máquina de vapor, paletas propulsoras laterales, cañones con movimiento
sobre su eje. La pequeña escuadra mexicana, al mando del Comodoro Tomás Marín,
derrotó a una escuadra texana compuesta por ocho embarcaciones frente al puerto
de Campeche. Una gran victoria naval mexicana, la primera, la única, ensombrecida
por el tristísimo hecho de que, al llevar a la Guadalupe a reparar a La Habana, fue
requisada y embargada por los astilleros donde la adquirimos, pues México no cum-
plió con sus obligaciones de pago.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Por carecer de una marina de guerra competente, le fue imposible a México
ofrecer resistencia seria a la invasión norteamericana de 1847, pues los barcos
enemigos pudieron acercarse tranquilamente a nuestras costas y desembarcar a sus
tropas invasoras. Sin embargo, los hombres de mar, los marinos mexicanos, no se
quedaron con los brazos cruzados. Muchos decidieron unirse al ejército para repeler
la agresión. Solo como ejemplo, recordemos al Segundo Teniente de la Armada,
José Antonio Mijares, que muriera heroicamente al intentar echar de nuevo al mar a
los americanos, allá en San José del Cabo, en la Baja California Sur. En su honor la
plaza principal de esa ciudad lleva su nombre. Un corolario dramático a su sacrificio
fue el calvario que padeció su viuda para poder cobrar la pensión del valiente marino.
Años después, combatiendo de nuevo contra barcos norteamericanos, el
Comodoro Tomás Marín, fue derrotado frente a Antón Lizardo, allá en Veracruz.
Sus dos barcos fueron apresados por las tres naves enemigas que lo acecharon, ca-
zaron y capturaron. Más allá de sí Marín servía a los conservadores, era un marino
mexicano, quizá el más prestigiado en aquella primera mitad del siglo XIX, que
cumplió con su deber de oficial naval al enfrentarse a quienes protegían a los libera-
les. Las discordias civiles no deben empañar la valía y el pundonor de quienes, a lo
largo de nuestra historia patria, han demostrado ser dignos ejemplos para la Armada
de México.
De nueva cuenta, lo mismo sucedería cuando ocurrió la invasión francesa: la
carencia de naves y de recursos también impedirían que la Armada se opusiera a los
agresores; y de nueva cuenta también, los marinos mexicanos se incorporaron a los
defensores de la República, para combatir en tierra. Allí está el ejemplo del coman-
dante de la Armada, Manuel Márquez de León, quien, formando parte del Ejército
de Occidente, a las órdenes del General Ramón Corona, participaría en la campaña,
destacándose en la toma de Mazatlán, donde alcanzaría el generalato. Su destacada
participación en el sitio de Querétaro en 1867, le merecería ser distinguido con la
confianza del mando superior para encargarse de la custodia y posterior ejecución de
Maximiliano de Habsburgo.
Por cierto, que un capítulo especial merece en la historia marítima de México
la presencia de Maximiliano. Obviamente se trata de un usurpador, pero no puede
pasar desapercibido que su paso por nuestro devenir dejaría una singular huella.
Quizá porque su vocación fue ser marino -no solo navegó bastante, sino que llegó
a ser comandante general de la Armada austriaca- en México trató de aplicar sus
conocimientos navales, al menos en el papel, legislando ampliamente sobre temas
que tenían vinculación directa con la actividad naval; por ejemplo, fue el primer
legislador que en México habló acerca del mar territorial, además de que dispuso
la creación de prefecturas marítimas y capitanías de puertos; hasta un reglamento
para los «prácticos» expidió en su afán porque México contara con una regulación
marítima moderna. Claro, todo esto solo fue un sueño fallido.
En cambio, Benito Juárez, una vez restaurada la República, se apuró a tratar de
remediar la situación de la Armada: aunque -como siempre- había pocos recursos,
ordenó la adquisición de dos nuevas naves cañoneras, la Libertad y la Independencia,
que sería el pie de la renovada Armada de México de la que el país podría enorgulle-
cerse a fines del siglo XIX y principios del XX.

12 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Porque el General Porfirio Díaz decidió apoyar -como nunca se había hecho en
México- el desarrollo naval. Aconsejado por su Jefe de Estado Mayor Presidencial,
el Comodoro Ángel Ortiz Monasterio, mandó construir a diversos astilleros euro-
peos y norteamericanos, diversos buques de guerra, los que ya reunidos, podrían ser
denominados «la flota de don Porfirio». Comenzó con la goleta escuela Zaragoza, que
incluso sería el primer barco mexicano en darle la vuelta al mundo, y seguirían después
los cañoneros Bravo y Morelos, así como el Tampico y el Veracruz, rematando con dos
transportes de guerra, el Guerrero y el Progreso. México contaba por primera vez en su
historia con una Armada digna, con embarcaciones nuevas y eficientes. Encontró ade-
más el apoyo de los pocos oficiales navales que por ese entonces existían: la Armada de
México recuerda con orgullo los nombres del propio Ángel Ortiz Monasterio, Manuel
Azueta, Hilario Rodríguez Malpica, Othón P. Blanco y varios más.
Pero hacían falta más oficiales navales profesionales. Por ello don Porfirio es-
tablece y funda la Escuela Naval Militar. En ella estudiarían quienes en el futuro
comandarían esos nuevos barcos, garantizando la formación de calidad dentro de la
disciplina militar. Por supuesto, el patriotismo se inculcó a todos esos jóvenes que ya
como cadetes o bien como aspirantes y luego guardiamarinas, fincaron el compro-
miso de servir a México como oficiales de la Armada. Como es sabido, en 1914, la
Escuela Naval Militar sería la protagonista de un episodio donde la dignidad de la
patria quedó en manos de los cadetes, pues solo ellos intentaron resistir una nueva
agresión norteamericana, muriendo por efecto del combate dos de sus alumnos: el
Teniente José Azueta y el Cadete Virgilio Uribe. Naturalmente, la conducta de todos
ellos, la actuación de toda la Escuela Naval, le merecerá, como hoy honrosamente la
llamamos, el calificativo oficial de «Heroica».
La Revolución Mexicana fue por otra parte, el escenario histórico para que la
Armada participara en un conflicto entre hermanos. Oficiales navales hubo que se
adhirieran al movimiento revolucionario por la esperanza de un México mejor; otros
de sus compañeros resolvieron permanecer leales al gobierno constituido conforme
los principios que se habían inculcado en la Escuela Naval. Se enfrentaron entre
ellos en los combates navales sucedidos frente a Topolobampo, Sinaloa, cuando fue
hundido el cañonero Tampico por el transporte Guerrero. Más allá de las ideologías,
lo que poco se ha valorado antes de condenar a unos o ensalzar a otros, es que los
tripulantes de esos dos barcos de la Armada de México, se vieron en la terrible
situación de tener que matarse y hundirse entre ellos mismos, entre hermanos.
La triunfante Revolución decidió disolver las fuerzas federales que se le opusie-
ron, tanto al Ejército como a la Armada, pero muy pronto reparó este error y decidió
que los oficiales de nuestra marina de guerra permanecieran en el activo. No solo
influyó en la determinación la evidente necesidad de personal técnicamente prepara-
do para tripular y dirigir los barcos, sino sobre todo, la confianza en que los oficiales
de la Armada siempre habían cumplido con su deber, bajo cualquier circunstancia,
en todo tiempo. Por ello, tanto don Venustiano Carranza como el General Álvaro
Obregón encomendaron a los hombres de la Armada, los que antaño habían sido
«porfiristas» o hasta «huertistas» -según consideraciones políticas y de discrimina-
ción-, el mando de la Armada de México; por ello, otorgaron su beneplácito para que
al frente de ella estuvieran Hilario Rodríguez Malpica y, después, Othón P. Blanco.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Lamentablemente, este reconocimiento a la valía patriótica y profesional no se
vio acompañado de recursos económicos para dotar a la Armada de nuevas unidades
navales, tanto como para reponer las que se habían perdido en la Revolución -el
Tampico, el Morelos, el Veracruz-, como para incrementar la flota en aras de la tarea
enorme de vigilar nuestros mares. Acaso unos viejos barcos, incluso alguno hasta
de segunda o tercera mano, como el acorazado Anáhuac, o como el cañonero Agua
Prieta, fueron adquiridos, pero en realidad resultaron inútiles para el servicio.
Pero la Armada resurgió gracias al entusiasmo de unos jóvenes oficiales que
retaron la disciplina; comprendiendo que quizá había quienes en el gobierno sentían
desconfianza hacia los mandos navales por su veteranía, saltándose los conductos
lograron convencer al presidente Lázaro Cárdenas de la urgente necesidad de forta-
lecer a la Armada para que pudiera cumplir con su misión. Ellos fueron, entre otros,
los tenientes Antonio Vázquez del Mercado, Antonio Aznar Zetina y Luis Bravo
Carrera. Gracias a ellos el gobierno mexicano, a la vez que establecía amistosas rela-
ciones comerciales con la República Española, encargó a los astilleros navales de ese
país la construcción de una nueva flota para México. Esos nuevos barcos, que serían
de gran tradición en la Armada por sus largos años de servicio eficiente, fueron el
transporte Durango, los cañoneros Guanajuato, Querétaro y Potosí, así como la decena
de guardacostas de la serie «G».
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, México comprendió de golpe la impor-
tancia de contar con una política de defensa naval. Por ello, la Armada dejó de formar
parte -administrativamente- de la llamada entonces Secretaría de Guerra y Marina,
y se creó, para su dirección, el Departamento Autónomo de Marina, al mando del
comodoro Roberto Gómez Maqueo, y luego, elevándola de nivel en el gobierno
federal, se establecería finalmente la Secretaría de Marina. Si bien se le encomendó
a un general del ejército -el anecdótico Heriberto Jara que dispuso la construcción
de astilleros en Chapultepec y la botadura de un barco de cemento- en realidad, las
actividades militares y profesionales se les encargaron a los otros mandos, todos ellos
marinos de trayectoria destacada, como Othón P. Blanco, designado Subsecretario
y Ángel del Corzo como Oficial Mayor. Estas dos designaciones son la prueba evi-
dente de la continuidad de la Armada de México a través de nuestra historia, pues
pudo navegar de un período a otro, de un gobierno a otro contrario, sin sobresaltos:
los mismos hombres, como Othón P. Blanco, quien fuera Jefe de la Armada en la
época de Victoriano Huerta y años después, en los que continuó en servicio, fue el
primer Subsecretario de la Secretaría de Marina, de la cual, solo para remachar el
comentario, la designación de Ángel del Corzo significó el reconocimiento a la gesta
del 21 de abril de 1914, porque él fue uno de los oficiales a cargo de los cadetes de la
Escuela Naval ese día en que se cubrieron de gloria.
La época de la Segunda Guerra Mundial sería también ocasión para que la ac-
tuación de los hombres de la Armada de México nuevamente se cubriera de gloria.
En efecto, no solo como cuando a las órdenes del General Lázaro Cárdenas una
pequeña escuadrilla mexicana, compuesta por los cañoneros bajo el mando del
Comodoro Gómez Maqueo fue suficiente para ahuyentar de Bahía Magdalena a una
flota norteamericana, sino sobre todo cuando oficiales de la Armada, fieles a la tradi-
ción patriótica, en cumplimiento del deber y con el compromiso de servir a México,

14 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
fueron destinados a tripular los barcos petroleros mexicanos que luego serían hundidos
por submarinos alemanes. En el Potrero del Llano, en el Tuxpan, en el Amatlán, en la
Faja de Oro, en Las Choapas, varios de los oficiales y tripulantes que en ellos perecieron
pertenecían, digna y orgullosamente, a la Armada de México.
El final de la contienda mundial, gracias a la alianza con los países vencedores,
propició el aumento de las unidades de nuestra Armada, que se sumaron a las ya
existentes, adquiridas, como se dijo, en España años antes. Así un puñado de nuevas
corbetas -entre ellas: Tomás Marín y la Blas Godínez, con las que la Armada honró a
dos de sus adalides históricos sin importar sus filiaciones políticas- y otro más de
fragatas-transporte, como la Usumacinta o la Tehuantepec -en la que yo pude navegar
en el viaje de prácticas del Primer Regimiento de Infantería de Marina en el que cum-
plí mi obligación cívica-, así como una veintena de «dragaminas», barcos todos con los
que pudo acompañarse la política marítima y naval del gobierno mexicano, que por
primera vez reconoció que en México hacía falta una «marcha al mar».
Apenas hace cincuenta años, las atribuciones a cargo de la Armada de México se
incrementaron notablemente. Ya no solo estaría a su cargo la vigilancia y defensa de
nuestro mar territorial y de sus playas. Ahora también sería responsable del auxilio
a la población civil en casos de desastre en las costas mexicanas, de la vigilancia y
supervisión del mar patrimonial -que incrementó en más de 3 millones de kilómetros
cuadrados nuestra superficie marítima, pero también de colaborar en el combate al cri-
men organizado, especialmente contra el narcotráfico y la piratería en el mar, además
de las de búsqueda y salvamento que cada vez son más necesarias. Apenas medio siglo
y sin embargo, esas nuevas atribuciones tienen ya una historia que contar y que no ha
sido escrita aún. Simplemente y como ejemplo, poco se sabe del apoyo que naves de
la Armada de México han brindado no solo a nuestros connacionales en las terribles
circunstancias de un huracán, sino que también, en casos similares, han llevado su
auxilio a países cercanos como Haití o hasta la lejana Indonesia.
Ante esas nuevas encomiendas, fue necesario modernizar e incrementar la fuerza
naval. Aparecieron entonces las patrullas «Azteca» así como nuevos guardacostas.
Luego, para fortalecer la formación de oficiales, llegaría el velero escuela Cuauhtémoc
y los cañoneros tipo «Holzinger», las interceptoras «Polaris» y más recientemente las
patrullas «Costeras», «Oceánicas» y la «POLA», de largo alcance, hasta contar, al día
de hoy con más de 250 unidades a flote, muchas de ellas ya construidas en México, en
los diversos astilleros con que contamos en ambos litorales. Por supuesto, también fue
reforzada la fuerza aeronaval con nuevos aparatos tanto de ala fija y de ala rotativa y,
naturalmente, se ha adiestrado y elevado los rendimientos, ya de por sí notables, de la
Infantería de Marina, cuerpo indispensable sobre todo ahora en que tiene a su cargo
las más delicadas y riesgosas misiones de seguridad nacional.
Pero insisto, esta historia reciente aún está por contarse; es quizá temprano toda-
vía para hacerlo -comúnmente es aceptado el principio de que la reflexión histórica
requiere de que haya pasado el tiempo y precisamente, los límites establecidos son
50 años- pero no debemos olvidarla y es deber y compromiso de la Armada, en su
momento, el fomentar su estudio y divulgación.
Y hay otra historia más que tampoco ha sido contada: la de las mujeres de la
Armada. Y no me refiero a quienes, también desde hace medio siglo, han comenzado

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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a incorporarse a ella en las armas y en los servicios. No, se trata de otras mujeres, de
las que no sabemos nada y cuya existencia ha transcurrido desde el momento mismo
en que, en 1821, hace doscientos años, nació la Armada de México: las madres, las
novias, las esposas, las viudas de los marinos mexicanos.
Porque ellas, esas mujeres, madres, novias, esposas, viudas, son también parte de
la Armada y de su historia. Simplemente, valdría la pena saber que han pensado, a
lo largo de las décadas, esas mujeres cuando los hombres a los que aman se embarca-
ban, sin saber si volverían. Hoy en día, a esas mismas mujeres podría preguntárseles
qué sienten cuando ese hombre de su vida forma parte de la tripulación de un barco
que navega en medio de un temporal para rescatar a unos náufragos, o qué sienten
cuando ese hombre pilotea un helicóptero que debe rastrear a delincuentes armados
con cohetes, o bien, cuando ese hombre integra una partida de infantes de marina
que cumplen con un operativo peligroso. La voz de las mujeres de la Armada, de esas
mujeres, está ausente: vale la pena saber de ellas y de sus historias, porque también
forman parte de la historia naval mexicana.
Esta es, a grandes rasgos, la historia de la Armada de México. Una historia
continua e ininterrumpida de doscientos años. Quizá la mejor prueba de que se
trata de la misma Armada que la de hace dos siglos está en un pequeño detalle que
pasa desapercibido para los legados, pero que en la propia Armada es uno de los
deberes cotidianos del personal embarcado: la bandera trigarante, la bandera de la
independencia, es más, la bandera de Iturbide, la bandera que nos dio la libertad,
sigue ondeando en los buques de guerra de la Armada de México. Es la misma, la
de tres colores en franjas diagonales, la llamada «bandera de torrotito» o «bandera de
proa». En el Reglamento de Honores, Banderas y Luces de la Armada de México,
se establece que esa bandera, la trigarante, «se iza en la driza del torrotito de proa
en los casos siguientes: los días domingos; los días festivos y en ceremonias oficiales,
los días en que haya buques de guerra extranjeros en puerto nacional, o cuando un
buque nacional permanezca en puerto extranjero». Esta es la mejor demostración,
palpable y visible, de una historia continua a lo largo de dos siglos exactos.
Podemos concluir resumiendo en unas pocas palabras lo que ha sido la historia
de la Armada de México en estos doscientos años; para ello, nos atreveremos a
modificar levemente, pero con el mismo sentido de patriotismo, la hermosa frase
de aquel poeta que fuera también Almirante de la Armada de México, Gustavo
Rueda Medina, cuando escribiera el lema de la Escuela Naval Militar. Hagamos una
pequeña modificación en esas palabras, porque también podemos decir con el mismo
orgullo: «Esta es la Armada de México, noble por la pureza de sus tradiciones; heroi-
ca por los hechos gloriosos de sus hijos». Sí, así es la Armada de México, institución
bicentenaria que está «para servir a México».

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L as expediciones de altura al noroeste de América;
herencia náutica para la Armada de México
High E xpeditions to the Northwest of the A mericas :
nautical heritage for the Mexican Navy

Resumen
Este artículo indaga sobre la posible herencia que las expediciones de altura al noreste de América
del último tercio del siglo XVIII, ordenadas por el Virrey de la Nueva España, tuvieron sobre la práctica
náutica de la Marina-Armada de México. Esta institución es el resultado de continuidades de gobierno
y administrativas que prevalecieron entre el Virreinato de la Nueva España y el Imperio mexicano
primero y la República mexicana poco después. Las embarcaciones, los puertos habilitados y, al parecer,
gran parte de quienes sirvieron en los barcos españoles, que recorrían las costas de Nueva España,
permanecieron en el nuevo Estado. Esta herencia ¿Dejó su huella en la Armada mexicana? Aportar
elementos para responder a esa pregunta es el objetivo que se propone en este texto.
Palabras Clave
Expediciones de altura, noroeste de América, Nueva España.

Abstract
This paper inquire into the possible heritage that the high altitude expeditions to Northwestern
America orders by New Spain´s Viceroy in the last third of the 18th century had in the naval practice of
the Mexican Army. This Institution resulted of the continuities in the governance and the administration
between the New Spain and the Mexican Empire, first, and the Mexican Republic, secondly. The boats,
enabled ports, and the people, who served in the Spanish boats, seems to remain in the new State.
Did this heritage leave a mark in the Mexican Army? This paper tries to give elements to answer this
question.
Keywords
High altitude expeditions, Northwestern America, New Spain.

Doctora Martha Ortega Soto


Área de Historia del Estado y la Sociedad, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Iztapalapa. Doctora en Humanidades-Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Iztapalapa. Miembro de SNI investigador nivel 1. Ha estudiado la colonización de América Rusa, de
Alta California y del norte del Pacífico como un espacio regional en la segunda mitad del siglo XVIII
y en el siglo XIX. También cultiva la historia de la ciencia, en particular la historia de la minería del
uranio en México. Participó en el rescate, organización y descripción del Archivo Histórico Científico
Manuel Sandoval Vallarta, actualmente bajo custodia de la UAM Iztapalapa. Actualmente es integrante
del comité responsable de dicho archivo. Asimismo, es coordinadora del Centro de Documentación
Histórica Mtro. Jan Patula Dobek ubicado en la misma Universidad. Es vicepresidenta de la Asociación
de Historiadores de la Ciencias y las Humanidades A. C. y se desempeña como directora de Saberes,
revista de Historia de las Ciencia y las Humanidades, publicación semestral de dicha asociación.
Su última publicación es «Manuel Castañares y su Informe sobre Alta California, 1844-1845» en
registrar e imaginar la nación. La estadística durante la primera mitad del siglo XIX, Tomo II, Editor,

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Las expediciones de altura al noroeste de América;
herencia náutica para la Armada de México

Luis Alberto Arrioja Díaz Viruell, Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, Universidad de
Zacatecas, 2019, pp. 19-47. (Colección Investigaciones).
Correo: [email protected]

La autora de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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Doctora Martha Ortega Soto

Introducción

A
l referirnos a la creación de una institución como es el caso de la Armada
de México, es necesario preguntarse no solo cuándo fue fundada sino
los antecedentes que había en el Estado y en la sociedad en la cual fue
instaurada. Tal vez resulte ocioso recordar que gran parte de las instituciones que
se crearon después de la Independencia de México, fueron herederas de tradiciones
que surgieron en la Nueva España. Si bien, la Nueva España no tuvo una Armada
propia, ya que era una colonia del imperio español, este sí tuvo una Armada im-
perial. La gran Armada española que luchó por imponer su hegemonía en el mar
Mediterráneo, transitó por primera vez por las aguas del océano Atlántico y cruzó
las del Pacífico, desde América hasta Asia no tuvo una réplica en los territorios de
Ultramar. Sin embargo, las flotas que llegaban desde Europa a América a través del
Atlántico tuvieron que repararse, reabastecerse de bastimentos y reclutar marineros
y mandos medios en los puertos americanos.
La metrópoli no se conformó con añadir a su imperio gran parte de los territorios
americanos, de hecho, muy tempranamente conquistadores y navegantes buscaron
la manera de llegar a las islas de la especiería y para ello debieron dirigirse a las
costas de un océano desconocido para ellos, que les permitiera alcanzar el sur de
Asia. Así fue como en 1513 Vasco Núñez de Balboa descubrió lo que llamó la Mar
del Sur, poco después llamado por la monarquía española el Mare Nostrum y hoy
denominado océano Pacífico. La experiencia europea en este enorme océano inició,
pues, con la búsqueda de rutas marítimas que condujeran a los navíos españoles a las
islas de la especiería.1 Así inició el aprendizaje náutico desde la Nueva España en
dirección a Asia y viceversa. Trazar el viaje desde el primer puerto novohispano en el
Pacífico, Acapulco, hacia Las Filipinas y el tornaviaje implicó inversiones cuantiosas
por parte de los comerciantes españoles, así como la exploración de un espacio geo-
gráfico ignoto. Estas expediciones nutrieron paulatinamente la experiencia tanto de
la Armada española como de la población novohispana involucrada en la habilitación
de puertos, la construcción y el mantenimiento de las embarcaciones y la navegación
por el Pacífico.
Sobre el tema de la vinculación entre la Nueva España y Las Filipinas existe una
enorme cantidad de estudios históricos tanto en la historiografía mexicana, como
en la española y, sin exagerar, a nivel mundial. Solamente enumerarla implicaría
realizar un estudio historiográfico que rebasaría con mucho las dimensiones de un
artículo. Gran parte de estos estudios destacan la herencia de la navegación espa-
ñola en América, en general, y en especial en México. Otros temas acerca de la
participación novohispana en las rutas transpacíficas han recibo menor atención por
parte de la historiografía, no obstante, tampoco han sido ignorados. En este artículo
rescatamos el de las expediciones de altura desde la perspectiva que estas tuvieron en
la experiencia náutica de la Marina-Armada de México.

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Análisis
Las últimas expediciones que zarparon desde la Nueva España para conocer la
vastedad del Pacífico se realizaron en el último tercio del siglo XVIII. Se conocen
en la historiografía como las expediciones de altura, ya que se dirigieron al noreste
del Pacífico para dibujar la costa del noroeste de América y garantizar la posesión
española de los territorios al norte de la provincia de Las Californias hasta entonces
desconocidos por los europeos. En este artículo me referiré a la experiencia que este
último emprendimiento legó a la institución que se fundó un poco más de cincuenta
años después: la Armada de México.

a) La inquietud española 2
Auspiciado por los gobiernos de Pedro I e Isabel I de Rusia el Capitán danés
Vitus Bering, al servicio de la Armada rusa, realizó dos expediciones al norte del
Pacífico para establecer si Asia y América estaban separadas. En términos de los
intereses geográficos rusos ambas exploraciones concluyeron la separación entre los
dos continentes. La segunda expedición brindó nuevas oportunidades para la ex-
pansión del imperio ruso pues dio a conocer la abundancia de presas de piel fina que
había en al noroeste de América, precisamente una de las fuentes de ingresos más
importantes para el Estado ruso y sus súbditos. Por ello desde 1743, los cazadores
y emprendedores rusos avanzaron por las islas Aleutianas hasta alcanzar la costa
de la península de Alaska apoderándose del territorio.3 La corona española tuvo
certeza de la presencia de los rusos en el noroeste de América gracias a los informes
que el embajador en la corte rusa envió al rey en 1761. Es necesario aclarar que ni
los rusos ni los españoles conocían con exactitud la distancia que mediaba entre los
campamentos rusos y los asentamientos españoles en la gobernación de Sonora y
Sinaloa y en la provincia de Baja California. Por el momento, se decidió colonizar
Alta California con el fin de proteger la frontera noroeste del Virreinato de Nueva
España. Los informes enviados desde Rusia en 1773 renovaron la inquietud de la
corona española. En consecuencia, el Virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa
fue instruido para tomar las medidas necesarias con el fin de prevenir una posible
invasión rusa a la Nueva España.
Entre las diversas disposiciones del virrey estuvo la de organizar expediciones
de altura que exploraran minuciosamente la costa del noroeste de América hasta
precisar en dónde se encontraban los establecimientos rusos. Estas expediciones
fueron organizadas en la Nueva España con los limitados recursos de los que dis-
ponía el virreinato en la costa del Pacífico los cuales se concentraban en Acapulco
y en el puerto de San Blas. Además, se debía buscar el estrecho de Anián que se
creía permitía la comunicación, por el norte, entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Resultado de estas exploraciones y de las expediciones inglesas pronto se demostró
que tal estrecho no existía.

2  La mayoría de los datos están tomados de Martha Ortega Soto «En busca de los rusos: «Expediciones novohispanas al
noreste del Pacífico 1774-1788» …, pp.125-137; Para un enfoque desde el punto de vista de la historiografía española
con una recopilación documental amplia véase Francisco Fuster Ruiz, El final del descubrimiento….
3  Martha Ortega Soto, «Impact on the Spanish Empire…» pp. 342-362.

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b) Las expediciones de altura


El Virrey Bucareli nombró comandante de la primera expedición de altura al
Alférez Juan José Pérez Hernández, mejor conocido como Juan Pérez, nativo de
Mallorca. Pérez era un piloto experimentado que llegó a Nueva España con la flota
del galeón de Manila. Participó en las expediciones colonizadoras de Alta California
en 1769. Para realizar su viaje utilizó la fragata Santiago alias Nueva Galicia cons-
truida en el puerto de San Blas. Su tripulación estuvo integrada por marinería de la
Nueva España.4 Esteban José Martínez fue el segundo de abordo en esta primera
expedición. Nacido en Sevilla, pasó gran parte de su carrera como piloto primero
explorando el lugar más adecuado para fundar el puerto de San Blas. Realizó múlti-
ples viajes entre San Blas, San Diego y Monterrey para llevar alimentos y enseres a la
Nueva California.5 Su experiencia náutica en esta región fue apreciada por Bucareli
para acompañar a Pérez a recorrer una costa desconocida para los novohispanos.
La expedición zarpó de Monterrey el 24 de enero de 1774, una vez iniciada
la navegación, por indicación del propio virrey, las instrucciones fueron abiertas.
La orden consistía en navegar hasta los 60° latitud norte y tomar posesión para su
Majestad Católica de los territorios no ocupados por otras monarquías europeas,
desde luego, que estuvieran habitadas por pueblos nativos no era razón suficiente
como para no reclamarlas para el imperio. Se indicaba estrictamente que, en caso de
encontrar alguna factoría o establecimiento ruso no se intentara desalojar a los in-
trusos, ya que no contaba con armamento suficiente para sostener enfrentamientos.
Esta instrucción nos indica que, para ese momento, las defensas del imperio español
en la costa del Pacífico eran insuficientes para evitar cualquier posible invasión. Es
decir, se contaba con embarcaciones, dos puertos habilitados en Nueva España, una
marinería con experiencia, pero la infraestructura no tenía características defensivas,
el puerto de San Blas tan solo facilitaba el intercambio con el puerto de Monterrey
en la Alta California.
Las instrucciones del virrey indicaban a Pérez que tampoco debía fundar ningu-
na colonia, su misión consistía en reconocer la costa, elaborar los mapas pertinentes
y llevar un registro cuidadoso en su diario de navegación. Pérez navegó hasta los
55° 49’ latitud norte y fue el primer europeo en recorrer esta porción del continente.
Por ello, muchos sitios en lo que hoy son las costas de Washington y la Columbia
Británica tienen nombres en español. Sin bajar a tierra, la marinería tuvo contacto
con los nativos de las islas de la Reina Carlota y de Nutka con quienes intercambia-
ron algunos bienes. El 29 de agosto, la fragata Santiago arribó a Monterrey y el 3 de
noviembre de 1774 llegaron a San Blas.
Si bien el virrey quedó satisfecho con los resultados de esta primera expedición,
la alarma en la metrópoli crecía aún más. Por tanto, Bucareli ordenó una segunda
expedición antes de que terminara la primera, la cual se preparó también en el puerto
de San Blas. El comandante de esta segunda expedición fue el Teniente de Navío

4  Antonio Sanchez, «Spanish Exploration: Juan Perez Expedition of 1774 — First European Discovery and Exploration
of Washington State Coast and Nueva Galicia (the Pacific Northwest)» en https://www.historylink.org/File/5677,
consultado 6 de abril 2021.
5  «Biography of Esteban José Martínez (1742-1798)» en https://thebiography.us/en/martinez-esteban-jose consultado
6 de abril de 2021.

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herencia náutica para la Armada de México

Bruno de Heceta y de Fontecha quien había llegado a San Blas un año antes por lo
que su experiencia en aguas del Pacífico recién iniciaba.6 Tal vez por esa razón llevó
como segundo piloto a Juan Pérez, quien apenas tuvo tiempo de enviar sus informes
a la capital del virreinato. Ambos navegaron en la ya mencionada fragata Santiago.
Los acompañó como nave consorte la goleta Sonora también llamada Felicidad.
Esta estuvo al mando del Teniente Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, navegante
nacido en Perú con amplia experiencia, aunque había llegado a San Blas un año
antes.7 Lo acompañaba como segundo piloto el Alférez Francisco Antonio
Maurelle de la Rúa, nacido en la Coruña y quien se presentó en San Blas en 1775
año de la expedición.8 Así pues, los comandantes del viaje de exploración no eran
novohispanos, pero embarcaciones, marinería y el resto de los recursos sí lo eran. La
única diferencia con respecto de las instrucciones de la primera expedición consistía
en que en esta ocasión se debían alcanzar los 65° latitud norte. Las naves zarparon
de San Blas el 16 de marzo de 1775.
Las embarcaciones navegaron juntas hasta los 47° 20’, y, tras un ataque de los
nativos, decidieron continuar su viaje hacia el norte. Pero el viento separó las naves
y a partir del 14 de julio cada una continuó navegando en solitario. Heceta y Pérez
subieron hasta los 50°, entraron en contacto con algunos nativos y regresaron a
Monterrey el 29 de agosto de 1775 sin ninguna novedad. En cambio, De la Bodega
y Cuadra y Maurelle lograron navegar hasta los 58° latitud norte, es decir, al sur
de la península de Alaska. Se encontraban muy cerca de la costa, sin embargo, no
encontraron ningún poblado ruso, aunque ya había uno en la isla de Kodiak. Para
entonces, el escorbuto hacía estragos entre los marineros y regresaron hacia el sur.
Arribaron a Monterrey el 7 de octubre de 1775 donde se encontraron con Heceta y
Pérez. El Santiago y la Felicidad llegaron a San Blas el 20 de noviembre, ahí terminó
el viaje.
Para corroborar los datos obtenidos en ambas exploraciones el Virrey Bucareli
ordenó una tercera expedición de altura. En esta ocasión tocó al Teniente de Navío
Ignacio de Arteaga encabezar la expedición. Había llegado a San Blas en calidad de
exiliado por su mal comportamiento, no obstante, no lo expulsaron de la Armada lo
que le permitió estar al frente de esta expedición. Piloteó la fragata Nuestra Señora
del Rosario alias La Princesa. La nave consorte fue Nuestra Señora de los Remedios tam-
bién conocida como La Favorita y estuvo al mando de Juan Francisco de la Bodega
y Cuadra. Una vez más, la expedición fue preparada en el puerto de San Blas de
donde zarpó el 11 de febrero de 1779. Navegaron hasta la isla de Nutka, ahí tomaron
posesión del puerto que llamaron de la Santa Cruz. Permanecieron en el lugar hasta
finales de junio. Prosiguieron hacia el norte y llegaron hasta los 57° 8’ latitud norte.
Tomaron posesión de algunos sitios a favor del Eey de España sin sospechar que
algunos de ellos ya habían sido declarados posesión de su Majestad Británica. A
pesar de que los nativos no parecían sorprendidos con el arribo de los barcos, los

6  «Bruno de Heceta y de Fontecha» en Real Academia de Historia http://dbe.rah.es/biografias/65758/bruno-de-heceta-


y-de-fontecha consultado 6 de abril de 2021.
7  «Bodega y Quadra (Cuadra), Juan Francisco de la» en Dictionary of Canadian Biography, Vol. IV (1771-1800), http://
www.biographi.ca/en/bio/bodega_y_quadra_juan_francisco_de_la_4E.html consultado 6 de abril de 2021.
8  «Francisco Antonio Mourelle de la Rúa» en Real Academia de Historia http://dbe.rah.es/biografias/6471/francisco-
antonio-mourelle-de-la-rua consultada 6 de abril 2021.

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comandantes hispanos creyeron que su toma de posesión era legítima. Esta situación
años después generó una controversia entre la corona española y la británica por los
derechos de posesión del territorio. Por lo pronto y en vista de que gran parte de la
tripulación padecía escorbuto, los comandantes decidieron regresar, la expedición
terminó cuando las embarcaciones arribaron al puerto de San Francisco el 13 de
agosto de 1779.
Pasaron algunos años y los diarios de navegación de Jean Francois de Galoup
Lapérouse y de James Cook, que habían visitado la costa del noroeste de América,
hablaban de que había poblados rusos en las islas Aleutianas y en la costa de Alaska.
Inmediatamente, la corona española ordenó una nueva expedición para cerciorarse
de la veracidad de esos diarios. En enero de 1787 el Virrey Manuel Antonio Flores
recibió la orden y sin dilación se preparó una nueva expedición en San Blas. Ya que
el comandante electo, José Camacho enfermó, lo sustituyó el Alférez Esteban José
Martínez, quien, como señalamos líneas arriba, ya había navegado el noroeste de
América en 1774. Estuvo al mando de la fragata La Princesa. La nave consorte fue
el paquebote San Carlos alias El Filipino al mando del Primer Piloto Gonzalo López
de Haro Moreno. López de Haro tenía una amplia experiencia en la navegación, era
un excelente cartógrafo y participó en varias batallas navales.9 Es evidente que tenía
más experiencia tanto naval como militar y política que Martínez. La expedición
partió de San Blas el 8 de marzo de 1788. Desde un principio hubo problemas entre
los dos comandantes.
Martínez hizo caso omiso de las noticias que los nativos les proporcionaban
sobre la estancia de otros barcos y otros fuereños así que subió hasta los 56° 44’
donde exploró con sumo cuidado la isla de la Trinidad. Entretanto, López de Haro
se dirigió a la isla de Kodiak y por fin los españoles encontraron una aldea rusa. El
piloto permaneció algunos días en el lugar y después partió para informar a Martínez
de su visita. El Alférez indicó que juntos navegaran a la isla de Onalaska en donde se
encontraron con una partida de cazadores rusos. El jefe les comentó que preparaban
una expedición para avecindarse en la isla de Nutka donde sabían que los ingleses
querían establecer una factoría. Martínez no prestaba atención a los señalamientos
de López de Haro acerca de que la información que él había obtenido no coincidía
con la que recibían de ese jefe ruso. Los desencuentros llegaron al punto de que cada
uno de los comandantes regresó por su parte al sur. Del Haro llegó a San Blas el 22
de octubre y Martínez arribó el 14 de noviembre de 1788.

Conclusiones
Las cuatro expediciones de altura que hemos referido proporcionaron a la corona
española dos beneficios: se cartografió la costa del noroeste de América y se tuvo la
certeza de que los rusos se habían expandido en las Aleutianas, la isla de Kodiak y
una parte de la costa de Alaska. Lo que también encontraron, sin esperarlo, fue que
los ingleses ya también habían explorado al sur de los territorios ocupados por los
rusos y estaban dispuestos a apoderarse de una porción de ellos. El establecimiento
de una avanzada en el puerto de Santa Cruz de Nutka al año siguiente mostró que

9  «Gonzalo López de Haro Moreno» en Real Academia de la Historia http://dbe.rah.es/biografias/12301/gonzalo-


lopez-de-haro-moreno consultado el 6 de abril de 2021.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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23
Las expediciones de altura al noroeste de América;
herencia náutica para la Armada de México

los días de gloria de la Armada española habían pasado hacía ya tiempo. El intento
de colonización en la zona fue un fracaso porque los recursos navales con los que
contaba la Nueva España en la costa del Pacífico y particularmente desde San Blas
hasta San Francisco, eran extremadamente exiguos de manera que no lograron opo-
nerse a la ocupación británica de la isla de Nutka ni a la fundación de un fuerte ruso
al norte de la Bahía de San Francisco. Así, la Armada de México heredó en 1821 tan
solo con algunas embarcaciones pequeñas y unas cuantas piezas de artillería viejas
y dañadas. Sin embargo, los diarios e informes de estas expediciones en su mayoría
están resguardados en el Archivo General de la Nación y en el Fondo de Origen de
la Biblioteca Nacional de México. Asimismo, la experiencia de los marineros y los
constructores de embarcaciones quedaron en la población que vivió en los puertos
novohispanos. Cuando México debió enfrentar el comercio ilegal que ingleses y
estadounidenses realizaban en las costas del noroeste de México, la Armada no tenía
embarcaciones suficientes ni para patrullar las costas y mucho menos para proteger-
las. Tal y como se había evidenciado en las expediciones de altura las cuales si bien
realizaron aportaciones importantes para la cartografía de la costa del noroeste de
América también mostraron la debilidad defensiva del los puertos ubicados en el
noroeste del Virreinato de Nueva España misma que heredó la Armada de México
cuando se obtuvo la independencia.

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24 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Doctora Martha Ortega Soto

Fuentes

• Azúa, Armando, «Apuesta por las Molucas. España, Portugal y las Provincias Unidas en la carrera
por el mercado las especias de Insulindia», en Cristina Barrón Soto (Ed.), Urdaneta novohispano: la
inserción del mundo hispano en Asia. México, Universidad Iberoamericana, 2012, pp. 91-115.
• «Biography of Esteban José Martínez (1742-1798)» en https://thebiography.us/en/martinez-esteban-
jose consultado 6 de abril de 2021.
• «Bodega y Quadra (Cuadra), Juan Francisco de la» en Dictionary of Canadian Biography, Vol. IV
(1771-1800), http://www.biographi.ca/en/bio/bodega_y_quadra_juan_francisco_de_la_4E.html
consultado 6 de abril de 2021.
• «Bruno de Heceta y de Fontecha» en Real Academia de Historia http://dbe.rah.es/biografias/65758/
bruno-de-heceta-y-de-fontecha consultado 6 de abril de 2021.
• «Francisco Antonio Mourelle de la Rúa» en Real Academia de Historia http://dbe.rah.es/
biografias/6471/francisco-antonio-mourelle-de-la-rua consultada 6 de abril 2021.
• Fuster Ruiz, Francisco, El final del descubrimiento de América. California, Canadá y Alaska (1765-1822).
Aportación documental del Archivo General de la Marina. Murcia, Servicio de Publicaciones de la
Universidad de Murcia, 1997. 710 pp.
• Knauth, Lothar, «El sureste asiático, punto final hacia la expansión al occidente» en Revista de
la Universidad de México, septiembre de 1970, pp. 2-8 en https://www.revistadelauniversidad.
mx/articles/520e2c7b-a21f-4085-b5d8-12a91f76f088/el-sureste-asiatico-punto-final-hacia-la-
expansion-al-occidente recuperado 5 de abril de 2021.
• Knauth, Lothar, «Precursores hispánicos en el sureste de Asia» en La presencia novohispana en el
Pacífico insular. Actas de las Segundas Jornadas internacionales celebradas en la Ciudad de México del 17
al 21 de septiembre de 1990. México, INBA, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Embajada
de España en México, Comisión Puebla V Centenario, Centro de Estudios de Historia de México
Condumex, Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, 1992. pp. 11-26.
• Ortega Soto, Martha, «En busca de los rusos: expediciones novohispanas al noreste del Pacífico
1774-1788» en Ma. Cristina Barrón y Rafael Rodríguez Ponga (coords), La presencia novohispana
en el Pacífico insular. Primeras jornadas internacionales celebradas en la Ciudad de México, del 19
al 21 de septiembre de 1989. México, Universidad Iberoamericana, Embajada de España en México,
Comisión Puebla V Centenario, Pinacoteca Virreinal, 1990. pp. 125-137.
• ___________, «Impact on the Spanish Empire of the Russian Incursion into the North Pacific,
1741–1821», en The [Oxford] Handbook of Borderlands of the Iberian World, Edited by Danna
A. Levin Rojo and Cynthia Radding, USA, Oxford University Press and the Americas Research
Network 2019, pp. 342-362.
• Sanchez, Antonio, «Spanish Exploration: Juan Perez Expedition of 1774 — First European Discovery
and Exploration of Washington State Coast and Nueva Galicia (the Pacific Northwest)» en https://
www.historylink.org/File/5677, consultado 6 de abril 2021.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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25
L as Fuerzas Armadas en el proceso de Consumación de la Independencia
The Armed Forces in the process of the C onsummation of Independence

Resumen
Uno de los movimientos sociales más importantes de la historia nacional es la guerra por la
Independencia de México. El presente ensayo pretende analizar la consumación de este movimiento,
desde el punto de vista castrense, tomando como base los preceptos del Plan de Iguala y los Tratados de
Córdoba, haciendo una reflexión en torno a la trayectoria del nuevo Estado mexicano y su impacto en
las fuerzas armadas, conectando la evolución de éstas y el impacto que han tenido hasta nuestros días,
ofreciendo un vínculo de nuestro pasado con el actual Ejército Mexicano.
Palabras clave
Independencia, Consumación, Consolidación, Ejército Trigarante, Ejército Mexicano.

Abstract
One of the most important movements of the National History is the Mexican War of Independence.
From the military perspective, this essay intends to analyze the Consummation of this war based on
the precepts of the Iguala Plan and the Córdoba Treaties and conducts a reflection on the path of the
new Mexican State and its impact on the Armed Forces. It also set a linkage between the evolution of
the above-mentioned Armed Forces and the impact that they have had up to our time. This represents
a bond between our past and the current Mexican Army.
Keywords
Independence, Consummation, Consolidation, Mexican Army, Ejército Trigarante.

General de Brigada DEM


Juan Manuel Díaz Organitos
Licenciado en Administración Militar, egresado de la Escuela Superior de Guerra.
Grados académicos de Maestría en:
Estudios Estratégicos, en el Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos de América.
Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales, en el Colegio de Defensa Nacional.
Administración Pública, en la Universidad del Valle de México.
Realizó cursos de:
Patrullas de Combate.
Inteligencia Estratégica en la Agencia de Inteligencia de la Defensa en los Estados Unidos de
América.
En el ámbito civil, ha cursado dieciocho Diplomados relacionados con derecho, derechos humanos,
política y presupuesto. Como servidor público ha realizado cursos impartidos por la Secretaría de la
Función Pública, por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por el Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación, por el Instituto Nacional de las Mujeres y por el Instituto Nacional de
Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.
Ha sido conferencista en la Escuela Superior de Guerra; en la Escuela Militar de Inteligencia; en la
Escuela Militar de Logística; en el Centro de Estudios Superiores Navales; en la Universidad Autónoma
de Durango y en la Universidad Autónoma del Noreste. Asimismo, participó en los paneles de los

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Las Fuerzas Armadas en el proceso
de Consumación de la Independencia

Foros Judiciales Nacionales «Dignidad Humana, Presunción de Inocencia y Derechos Humanos»,


organizados por la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, que se celebraron en Colima, Colima,
y Torreón, Coahuila.
Actualmente es el Director General de Archivo e Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional,
Campo Mil. No. 1-J, «Teniente Mecánico de Aeronáutica Juan Guillermo Villasana López», Predio
Reforma, Cd. México.
Telefono: 55-26-29-83-70
Correo: [email protected]

El autor de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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28 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
General de Brigada DEM. Juan Manuel Díaz Organitos

Introducción

C
omo es bien conocido, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, se llevó
a cabo el «Grito de Independencia», hecho con el que dio inicio el movi-
miento de emancipación de la Nueva España, una guerra que se prolongó
por cerca de 11 años y que ha sido desde el principio, objeto de estudio para la ciencia
histórica, pues dejó a su paso una serie de cambios políticos, económicos y sociales que
le dieron a nuestro país una nueva forma de entenderse como nación.
Ante tales eventos, la historiografía se ha preguntado frecuentemente sobre la etapa
de la consumación de la independencia, sin duda una de las fases más interesantes en
materia de administración pública, pues es evidente que pretender el establecimiento
de un nuevo gobierno, cualquiera que fuera esta su modalidad, se convirtió en un
reto que implicaba entre sus vertientes el contar con elementos que propiciaran la
consolidación y con ello la credibilidad de las nuevas instituciones. En este sentido,
nos cuestionamos, cuáles fueron estos elementos que permitieron consolidar el esta-
blecimiento del nuevo Estado, así como el impacto que tuvieron en la dirección de
las instituciones que se encargarían de administrarlo.
Las diversas interpretaciones que han surgido de los hechos nos ofrecen un
amplio abanico de fuentes, que han colaborado en la construcción de un panorama
más extenso de la historia; podemos encontrar entre ellas, obras que centraron sus
intereses en el rescate de la esencia de la lucha, ejemplo claro de ello fue Carlos
María de Bustamante (Bustamante, 1846) o José María Luis Mora (Mora, 1950);
sin embargo, y para el propósito del presente ensayo, es posible aprovechar escritos
cuya construcción se centró en el ámbito de la conciliación, de manera un tanto más
política, y que tiene por objeto de estudio las avenencias que se suscitaron entre los
ejércitos insurgente y realista, como en el caso de Lucas Alamán (Alamán, 1852.);
de igual forma encontramos en estudios más recientes una revalorización de dicha
situación, y que han brindado una reinterpretación de los mismos al entender este
periodo como el fin de un proceso reaccionario y el principio de una contrarrevolu-
ción que apaciguó los ánimos con modos de corte más conservador pero que fueron
funcionales a la causa, como lo expone Luis Villoro (Villoro, 1983).
Por otro lado, y como parte de los estudios que se han enfocado a observar este
fenómeno desde la vertiente de la historia militar y en torno a esta consolidación de
la consumación de la independencia, Rodrigo Moreno Gutiérrez (Gutiérrez, 2016),
amplía el panorama de la escritura tradicional de los hechos armados de manera
significativa, al reconocer en las fuerzas armadas un factor elemental para alcanzar
la independencia, sustentando dicha empresa en los preceptos del Plan de Iguala,
mismo que dio lugar a la creación del Ejército Trigarante, ente que representaría
en sí mismo las aspiraciones para la conformación del nuevo Estado mexicano.
Como éste, estudios realizados por Jaime del Arenal (Fenochio, 2002) y Alfredo
Ávila (Ávila, 2010) nos ofrecen además un amplio panorama visto desde el ámbito
político-social rumbo a la consolidación del Estado.
Con base en lo anterior, surge la necesidad de poder explicar, además de las
implicaciones políticas, el papel que jugó la conformación de un ejército, más espe-

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Las Fuerzas Armadas en el proceso
de Consumación de la Independencia

cíficamente el Ejército de las Tres Garantías, para poder entender el fenómeno de


la consumación y con este ánimo conciliador la consolidación del Estado que por
vez primera experimentaría los aires de la independencia en este primer intento de
autogobierno al que se denominará Imperio Mexicano.
Es aquí donde arrojamos nuestra primera hipótesis, en la que se expone que fue
la prolongada lucha sumada a las enormes pérdidas humanas y al desconcierto ante
un futuro poco o nada prometedor1 los principales motivantes para que Agustín de
Iturbide desarrollara un plan que pusiera fin a la lucha en el menor tiempo posible
y que además se propusiera pacificar al país y diera forma a las instituciones que se
encargarían de organizarlo esta vez como un nuevo Estado, respaldando cada una de
sus acciones en una fuerza armada disciplinada y perfectamente conformada.

Crear una imagen de la libertad


Tuvieron que transcurrir 11 años de lucha y la pérdida lamentable de vidas
de personajes como: Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama,
Mariano Jiménez, José María Morelos y Pavón, Hermenegildo Galeana, Mariano
Matamoros, Francisco Javier Mina, entre otros, que entregaron su tiempo, recursos
económicos y materiales para consolidar la idea de libertad e independencia para
las mujeres y hombres de estos territorios. Resulta imprescindible mencionar que
también ofrendaron su vida muchas personas que a pesar de no dejar constancia con
nombres y apellidos, contribuyeron a esta gesta que está y estará siempre presente en
los anales de nuestra historia patria.
Ubiquémonos con la imaginación en aquella época. En España el Rey Fernando
VII, sostenía una lucha en contra de los liberales que habían apoyado la Constitución
de Cádiz, por lo que en 1820 estos se levantaron en armas y lucharon para que se
reconociera dicha Carta Magna; ante esta situación el rey español tuvo que aceptar
el establecimiento de la Constitución y de las Cortes, con voz y voto, haciendo que
en los territorios de la Nueva España los criollos retomaran la lucha por la indepen-
dencia de México.
En la Nueva España, el Virrey Juan Ruiz de Apodaca, reconoció en el Coronel
Agustín de Iturbide, quien se encontraba en el retiro, la experiencia necesaria para
sofocar el movimiento insurgente dirigido en ese momento por Vicente Guerrero.
Designándolo Comandante General del Sur2 Iturbide se trasladó a Teloloapan en
diciembre de 1820, donde dio a conocer a sus oficiales un plan para la emancipación
de la Nueva España. El 10 de enero y el 4 de febrero de 1821 escribió dos cartas a
Guerrero, con la finalidad de invitarlo a una entrevista, la cual se llevó a cabo 20 días
después.
«Iturbide se avino al ánimo conciliador de Guerrero, sólo restaba acordar los
términos para concluir la guerra: «por un plan muy bien organizado, [debemos
esclarecer] los medios que nos deben conducir indudablemente, y por el camino
más corto. Cuando hablemos usted y yo se asegurará de mis verdaderos senti-
mientos […] no debe dudar que ninguno en la Nueva España es más interesado

2  Los conjurados buscaron el apoyo de un militar de prestigio, capaz de aglutinar adhesiones y erradicar la resistencia
insurgente, Como resultado, Iturbide sustituyó a Gabriel Armijo, como Comandante en Jefe de los Ejércitos del Sur.
(Guerrero, 2018).

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30 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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[en la independencia]» (Guerrero, 2010).

Una vez que el caudillo insurgente le aseguró su apoyo militar, Iturbide decidió
suscribir el Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821, acuerdo político que en 23 artí-
culos convocó a los novohispanos a la concordia, a culminar la guerra y a establecer
las bases para la consumación de la independencia de México. Esta convocatoria tuvo
eco y logró adherir a las fuerzas insurgentes y realistas enfrentadas desde septiembre
de 1810, para instaurar un gobierno autónomo, bajo las garantías de independencia,
religión y unión.
Las Tres Garantías contenían las bases para la consumación de la independencia
en la que, como plataforma fundamental, se privilegió la concordia entre españoles
y mexicanos por el bien de la nueva patria, evitando así mayores derramamientos
de sangre y poner fin a la añeja y cruenta guerra civil. Iturbide planteó que solo
mediante la reconciliación se podría edificar una nación con bases sólidas.

El nuevo Estado mexicano y las fuerzas armadas


El Estado mexicano que surgió como consecuencia directa de la lucha por la
independencia, atiende a la necesidad imperiosa de comprender la creación de la
Secretaría de Guerra y Marina, como el órgano administrativo que a través del
tiempo se ha consolidado como el pilar de los gobiernos legalmente constituidos,
para ello es preciso en primera instancia, recordar los preceptos del Plan de Iguala
del 24 de febrero de 1821.
En su propósito integral el plan, funcionó como una herramienta política, que a
partir de las «Tres Garantías», satisfizo las necesidades comunes para lograr la con-
sumación de la independencia de nuestro país; todo ello sustentado por un ejército,
el cual fue conformado con el propósito de proteger los ideales plasmados en dicho
plan, como: la religión católica sin tolerancia a otra; la absoluta independencia; todos
los habitantes del territorio sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciuda-
danos. Por lo que se refiere a la organización del gobierno planteó el establecimiento
de una Junta Interina Gubernativa y para los asuntos militares, la creación de un
ejército protector que se denominara de las Tres Garantías.3
Las resoluciones concertadas se trataron en el mayor de sus alcances, de una
estrategia diplomática en la que el ejército y las autoridades gubernamentales, esta-
blecieron un pacto mediante el cual se selló finalmente la independencia de nuestro
país, y con ello un verdadero plan nacional proyectado a largo plazo, de tal manera
que dicha estrategia se dibujó y privilegió en los elementos constitutivos del Estado:
la población, el territorio, el gobierno y la soberanía, los cuales de forma imperativa
serían defendidos por una, la única, fuerza armada plenamente conformada, dis-
ciplinada y consciente de sus responsabilidades del gobierno establecido, de igual
manera, su proyecto contempló alcances todavía más lejanos en el campo de la política,
al observar la creación de una nueva constitución apropiada para el territorio nacional.
«Iturbide encabezó un movimiento que tuvo por objeto establecer una

3  A lo largo de su contenido, es posible realizar una lectura sobre las intenciones no sólo políticas y conciliatorias de
Agustín de Iturbide, sino también de la necesidad prioritaria por conformar una fuerza armada capaz de defender
aquellos preceptos que establecía su plan.

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de Consumación de la Independencia

constitución para el nuevo Estado sobre bases, principios, instituciones y leyes


acordes con su naturaleza sus dimensiones y el carácter de la diversidad de sus
pobladores.» (Fenochio, 2002).

En tanto, Agustín de Iturbide continuaba con las negociaciones para la adhesión


de las provincias al Plan de Iguala, España nombró a Juan O´Donojú como Capitán
General de la Nueva España, quien, a su llegada al territorio americano, fue invitado
por el propio Iturbide para unirse al movimiento independentista.
Es necesario aclarar que las negociaciones llevadas a cabo por los representantes
de Iturbide en las diferentes provincias no fueron del todo pacíficas, ya que durante
los siguientes meses se llevaron a cabo enfrentamientos armados como el llamado
«Treinta contra cuatrocientos» en Querétaro; en la hacienda de La Huerta en las
cercanías de la ciudad de Toluca, y por último el del pueblo de Azcapotzalco, entre
las tropas del Ejército Trigarante al mando de Anastasio Bustamante sobre las tropas
españolas comandadas por el Coronel Manuel de la Concha, dando por concluida la
lucha armada por la independencia en el ámbito terrestre.
O´Donojú, al observar que la causa realista estaba perdida, reconoció la
Independencia de la Nueva España mediante la firma de los Tratados de Córdoba,
del 24 de agosto de 1821, los cuales establecieron que «… a esta América se le re-
conocerá por nación soberana e independiente y se llamará en lo sucesivo Imperio
Mexicano y el gobierno del imperio será monárquico constitucional y moderado… se
nombrará inmediatamente, conforme al espíritu del Plan de Iguala, una junta, entre
otras cosas…» (XI/481.3/9, 1821).

Los asuntos de la guerra para la


consolidación del Imperio mexicano
Consumada la Independencia de México, una de las primeras necesidades que se
presentó ante la Junta Gubernativa que quedó al frente de la nación, tuvo que ver con
todos aquellos asuntos que habían quedado pendientes antes, durante y posteriormente
a la lucha armada. Asimismo, aquellos que surgieron frente a la nueva administración
ya como una nación independiente.
Es así como, los asuntos sobre la guerra resultan ser fundamentales para un Estado,
toda vez que la institucionalización de la fuerza, coadyuva al sostenimiento de la sobe-
ranía de un gobierno; cuestión por la cual es necesario conocer el importante papel que
tuvo la creación de la Secretaría de Guerra y Marina.
Es importante destacar que la creación de esta secretaría, se dio en momentos
políticos aún difíciles para el naciente Imperio Mexicano, una vez que se consumó
la independencia de nuestro país el 27 de septiembre de 1821, y cuyos principios, se
basaron en los postulados del Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. Sin embargo,
podemos esclarecer los logros significativos de este hito que abrió las puertas del siglo
XIX mexicano.
En primera instancia, se habla de la pacificación del país, por parte de Agustín
de Iturbide, lo cual marcó la diferencia entre ésta y las etapas anteriores de guerra, al
llevarse de una forma pacífica, prácticamente sin derramamientos de sangre; asimis-
mo, este líder militar se encargó de impregnar de identidad al propio movimiento,

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convirtiéndolo no en una lucha interna, sino en un fin por el bien común entre toda la
sociedad novohispana, acompañando su discurso de un simbolismo único que repre-
sentaría a este nuevo Estado; finalmente, uno de los puntos principales para nuestros
fines, es pues, la conformación del Ejército Trigarante como la fuerza armada encarga-
da de consolidar y defender la causa de la consumación.4 (Pérez, 2014).
Al consumar finalmente la independencia, fue la Junta Provisional, el primer ente
gubernamental que sirvió como cuerpo consultivo en tanto se definiera la situación
de la corona del Imperio Mexicano. Reunida esta junta, se redactó y decretó el Acta
de Independencia y además se designó a los individuos que debían formar la regencia,
órgano encargado de llevar a la práctica las determinaciones que darían rumbo al país.5
Con la junta en funciones y la regencia instalada, se tomaron las primeras de-
cisiones fundamentales. Cabe mencionar que Agustín de Iturbide alcanzó la presi-
dencia de la regencia, para después ser nombrado Generalísimo de Armas de Mar y
Tierra del Imperio; ambos cargos se consolidaron y dieron fortaleza uno al otro, es
importante observar la conjunción que fortificó su figura mediante el lazo histórico
que une al gobierno con sus fuerzas armadas.6
Es así como, el 4 de octubre de 1821, se expide la circular que da a conocer los
nombramientos de los cuatro ministros que se harían cargo de las necesidades admi-
nistrativas del gobierno, creando las Secretarías de Negocios y Relaciones Interiores
y Exteriores, la de Justicia y Negocios Eclesiásticos, la de Hacienda, así como la
Secretaría de Guerra con encargo de la de Marina, de quien fue titular Antonio de
Medina. La circular cita que «La Regencia del Imperio Mexicano, Gobernadora
interina por falta del Emperador, considerando la urgente necesidad en que se halla
de elegir prontamente Ministros idóneos y beneméritos para que puedan dar su
debido curso a los negocios que quedaron pendientes en el anterior Gobierno, y a
los que en gran número han empezado a ocurrir, y hallándose muy bien instruida
de las circunstancias que deban reunirse para el cabal desempeño de tan delicados
destinos, ha tenido a bien elegir y nombrar, como efectivamente elige y nombra»
(AHSDN, XI/481.3/13).
Por otra parte, el Reglamento para el Establecimiento de los Ministerios (Lozano,
1976) de fecha 8 de noviembre de 1821, confirmó la autoridad que representaban
cada uno de estos organismos, pues se dieron a conocer las obligaciones particulares
de cada uno de ellos, en consecuencia, a Antonio de Medina, le correspondió el
desahogo de todos los asuntos pertenecientes a las armas y guerra de mar y tierra,
así como la provisión general de los empleos de este vasto ramo. En consecuencia,
su prioridad como encargado de citado despacho, fue el de garantizar la defensa
de la independencia nacional, y se le confirió todo lo relacionado con la seguridad
exterior e interior de la nación empeñándose en crear una eficiente organización para

4  Guzmán Pérez, en su ensayo «El Movimiento Trigarante y el fin de la guerra en Nueva España (1821)» observa la
conformación de las líneas del Ejército Trigarante y su relación con la Consumación de la Independencia. (Guzmán,
2014).
5  Véase: AHSDN, Decreto para la creación de una Junta Consultora Gubernativa Militar, 7 de julio de 1821, Fondo
Operaciones Militares, XI/481.3/51, Tomo I.
6  La Regencia también tomó acciones con respecto a los cargos que asumiría Agustín de Iturbide, decretando y haciendo
difusión sobre las facultades que a éste se le inferían; Véase: Circular dando a conocer el decreto de 14 de noviembre,
relativo a las facultades, honores y preeminencias que corresponden a Don Agustín de Iturbide, como Almirante
Generalísimo, 5 de noviembre de 1821, Fondo Operaciones Militares, XI/481.3/73, Tomo I.

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de Consumación de la Independencia

el Ejército Trigarante, impulsando su sistema defensivo.7


En noviembre de 1825, Pedro Sáinz de Baranda, Comandante de la Escuadrilla
Naval de Alvarado, Veracruz, apoyado por las tropas de tierra del Puerto de
Veracruz, lograron la capitulación de San Juan de Ulúa, último reducto español
en el mar, con ello se liberó de forma definitiva el territorio nacional de adeptos
al imperio español. Es así que como a las diez de la mañana del 23 de noviembre
de 1825, la tropa española embarcada en los bergantines «Victoria» y «Guillermo»
y en la goleta «Águila», se hicieron a la vela después de arriar el pabellón español
de la fortaleza de Ulúa, con los honores y saludos estipulados en la capitulación.
(SEDENA-SEMAR, 2011).
Las necesidades de los gobiernos consecuentes se esforzaron de igual manera
en fortalecer a sus instituciones, de tal suerte que podemos ejemplificar en cada
época o evento significativo de carácter histórico, cómo las fuerzas armadas, se han
convertido en el baluarte de los gobiernos legalmente constituidos; adaptándose y
evolucionando en razón de las propias necesidades del Estado.

Evolución de las fuerzas armadas


como ente de consolidación
Los gobiernos que surgieron en el periodo comprendido de 1828 a 1860, dieron
muestra clara de la necesidad de contar con una fuerza armada leal a las instituciones,
ya sea para la defensa interior o exterior de la nación en los procesos históricos como:
el intento de la reconquista española (1829), la guerra de Texas (1836), la primera
guerra con Francia (1838), la invasión de los Estados Unidos de América (1846-1848)
y la Guerra de Reforma o de Tres Años (1858-1860). Es con el triunfo del Ejército
Liberal en esta última guerra, que el General de Brigada Jesús González Ortega,
General en Jefe, disuelve al denominado Ejército Nacional Mexicano, mediante un
decreto de fecha 27 de diciembre de 1860.
De igual forma, los eventos de la segunda intervención francesa y el Segundo
Imperio Mexicano (1862-1867); generaron un impacto en el orden constitucional,
que determinó la consolidación de una fuerza armada que continuara con el deber
de mantener los principios de independencia y soberanía, a la que se le conoció
popularmente como Ejército Liberal-Republicano, misma que a partir del gobierno
de Porfirio Díaz, se nombraría Ejército Federal.
Ante las evidentes intenciones del General Porfirio Díaz para perpetuar su
mandato, se levantaron voces que clamaban el respeto a los postulados de «No
Reelección», siendo esas intenciones las que provocaron el movimiento llamado:
Revolución Mexicana. El triunfo revolucionario de Francisco I. Madero permitió la
renuncia de Díaz y le dio la oportunidad de ocupar la Presidencia de la República,
sin embargo, el General Victoriano Huerta con el apoyo del Ejército Federal ocupó
el cargo del Ejecutivo tras la renuncia y muerte de Madero.
Con el decreto Número 1421 emitido por el Congreso del Estado de Coahuila
con fecha 19 de febrero de 1913, se desconoce al General Victoriano Huerta en su

7  Para consultar el Reglamento, véase Dublan Manuel y José María Lozano, Legislación Mexicana o Colección com-
pleta de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia de la República, Imprenta del Comercio,
México, 1976.

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carácter de Jefe del Ejecutivo de la República, se conceden facultades extraordinarias al


Ejecutivo del Estado (Venustiano Carranza), en todos los ramos de la administración
pública, para que suprima los que crea convenientes y proceda a armar fuerzas para
coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional de la República. Estas fuerzas
se denominaron: Ejército Constitucionalista.
El triunfo del Ejército Constitucionalista en contra del Ejército Federal, se
formalizó finalmente con la firma de los Tratados de Teoloyucan, en los cuales se
estipula la disolución del Ejército Federal a partir del 13 de agosto de 1914. Con la
promulgación de la Carta Magna de 1917, al denominado Ejército Constitucionalista,
antecedente inmediato del actual Ejército Mexicano, se le designa como «Ejército
Nacional, Federal y Permanente», el cual persiste a 108 años de su creación. (León
Toral, 1979).
Es así como en los primeros dos siglos en que se consolidó el Estado mexicano,
la Secretaría de Guerra y Marina en su origen, actualmente Secretaría de la Defensa
Nacional y la Secretaría de Marina mantienen incólume su vocación de lealtad y
servicio al pueblo mexicano.

Conclusión, a manera de reflexión


Por extensión, las fuerzas armadas mexicanas, con su origen netamente popular, se
rigen por los valores de libertad, democracia, respeto constitucional y lealtad sin cortapisas,
continuarán respaldando a los gobiernos legalmente constituidos. La consolidación de
nuestra independencia fue un proceso largo y, no menos doloroso, pero fue la semilla que
al paso del tiempo tuvo como fruto darnos la libertad de la que gozamos como nación
soberana, que se ha destacado y se destaca en el concierto mundial.
A lo largo del presente ensayo, pudimos ser testigos del papel fundamental
que jugó el hecho de constituir una fuerza armada capaz de representar por sí, la
unificación de las aspiraciones de toda una nación cansada del desgaste de la guerra
civil en busca de la independencia. Fue así como la constitución del nuevo gobierno,
en este caso el Imperio Mexicano, encontró en el Ejército Trigarante los elementos
capaces de consolidar y unificar el pensamiento colectivo, y con ello el establecimiento
de toda una nación a partir de la defensa de tres preceptos que por sencillos que
pudieran parecer, consiguieron armonizar a todos los entes de la sociedad.
Este hecho impactó de forma significativa a lo largo de la historia nacional, pues
el uso de las fuerzas armadas, fue utilizado constantemente en diferentes episodios
nacionales, siendo el ejército, el ente conciliador y protector de las causas justas.
De tal modo se explican las implicaciones políticas, de estas fuerzas armadas; por
tanto fue el Ejército de las Tres Garantías el que formuló una alta probabilidad de
poner alto a las armas, y enarbolar en su simbolismo al plan que puso fin a la guerra
al respaldar cada movimiento en su figura disciplinada y perfectamente conformada.
En este contexto, las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, han guiado
los asuntos del Ejército, de la Fuerza Aérea mexicnos y de la Armada de México,
en beneficio de la nación, caracterizándoles un gran sentido de compromiso con la
sociedad, de acuerdo a las circunstancias históricas han sido y son artífices de las
grandes transformaciones de la nación a lo largo de 200 años de vida independiente,
todo por el bienestar del pueblo de México.

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Las Fuerzas Armadas en el proceso
de Consumación de la Independencia

Fuentes de Consulta

Archivo:

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de los Ejércitos de España y Don Agustín de Iturbide, Jefe del Ejército Imperial Mexicano, 24 de
agosto de 1821, Fondo Operaciones Militares, XI/481.3/9, Tomo I.
• _____, Decreto para la creación de una Junta Consultora Gubernativa Militar, 7 de julio de 1821,
Fondo Operaciones Militares, XI/481.3/51, Tomo I.
• _____, Circular dando a conocer los nombramientos siguientes: Secretaría de Negocios y Relaciones
Exteriores e Interiores, de Justicia y Negocios Eclesiásticos, de Guerra con encargo de la de Marina, y
de Hacienda, 4 de octubre de 1821, Fondo Operaciones Militares, XI/481.3/13, Tomo I.
• _____, Extracto del Plan de Iguala autorizado por Agustín de Iturbide, 24 de Febrero de 1821, Fondo
Operaciones Militares, XI/481.3/155, Tomo I.

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L a defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de la Armada de México a 200 años de su creación
The defense of sovereignty in the face of the Spanish challenge :
the birth of the Mexican Navy 200 years after its creation

Resumen
El propósito de este artículo es analizar la importancia de la Armada mexicana a 200 años de su
creación; el estudio se delimita a su nacimiento en el contexto de construcción del Estado mexicano. Se
destaca la misión con qué surgió, al tener como desafío la responsabilidad de consolidar la independencia,
ante la reticencia de España a reconocer la soberanía nacional. El texto se nutre de los paradigmas
State Building de Charles Tilly y el monopolio de la violencia legítima de Marx Weber, para explicar
la importancia que la joven nación concedió una vez consumada la independencia a la construcción
de instituciones que garantizaran la preservación de la soberanía recién adquirida. Bajo este tenor, se
examina la importancia de la Armada como primera línea de defensa al trasladarse la guerra con España
de un espacio terrestre a uno marítimo.
Palabras clave
Estado en construcción, Guerra de Independencia, Ministerio de Guerra y Marina, Armada de
México, Consolidación de la Independencia.

Abstract
The purpose of this article is to analyze the importance of the Mexican Navy 200 years after its
creation; the study is delimited at its birth in the context of construction of the Mexican State. The
mission with which it arose is highlighted, having as a challenge the responsibility of consolidating
independence, in the face of Spain’s reluctance to recognize national sovereignty. The text draws on the
State Building paradigms of Charles Tilly and the monopoly of legitimate violence of Marx Weber,
to explain the importance that the young nation once granted independence to the construction of
institutions that would guarantee the preservation of the sovereignty just recently acquired. Under this
tenor, the importance of the Navy as the first line of defense is examined when the war with Spain
moves from a land space to a maritime one.
Keywords
State Building, War of Independence, Ministry of War and Navy, Navy of Mexico, Independence
Consolidation.

Doctora Leticia Rivera Cabrieles


Doctora, Maestra y Licenciada en Humanidades en la línea de Historia por la Universidad
Autónoma Metropolitana. Pertenece al Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt y al
núcleo académico básico del Centro de Estudios Superiores Navales de la Secretaría de Marina-Armada
de México.
Posee la «Medalla al Mérito Universitario» otorgada por la UAM-Iztapalapa por estudios de
Doctorado; así como «la Condecoración al Mérito Docente Naval de Primera Clase» por el Centro de
Estudios Superiores Navales.

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La defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de la Armada de México a 200 años de su creación

Especialista en Historia Política y Social de México siglo XIX y XX, así como en Historia Naval de
México. Maneja las líneas de investigación sobre intervenciones extranjeras, historia social de la guerra,
violencia estatal contemporánea de México e historia de la Armada de México.
Autora de cuatro libros de historia naval de México; ha coordinado 28 libros históricos y publicado
más de 30 capítulos en diversas obras. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran:
«1914: la última cicatriz» en Veracruz: Puerta de Cinco Siglos, México, Universidad de Veracruz e
Índice Fons, 2019.
«Veracruz y el último bastión español. Los inicios de la construcción de la identidad nacional» y
«Veracruz y el rostro de la guerra de 1914» en Veracruz 500 años de cara al mundo a través del mar,
INAH (en prensa).
«La construcción de la conciencia marítima en México vista desde una perspectiva de la longue
durée», Revista Científica de Estudios Marítimos y Sociales de la Universidad del Mar del Plata,
Argentina, 2021.
Contacto: [email protected]
Código orcid: http://orcid.org/0000-0003-2260-1109

La autora de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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Doctora Leticia Rivera Cabrieles

Introducción

L
a génesis de la Armada Nacional se encuentra en los albores del México
independiente con la creación el 4 de octubre de 1821 del Ministerio de
Guerra y Marina, donde quedó adscrita como un Departamento.1 Desde
entonces, su misión invariable en el tiempo, ha sido la defensa tanto de la soberanía
como de la seguridad interior.
Al ser una institución de largo aliento,2 ha experimentado una serie de trans-
formaciones y rupturas, pero también de continuidades -como parte de su proceso
evolutivo-, que le han permitido no solo perdurar en el tiempo; sino ser considerada
como una de las instituciones más respetadas con que cuenta el Estado mexicano en
la actualidad.
Por la trascendencia que significa cumplir 200 años de vida al servicio de la
seguridad del Estado mexicano; el propósito de este artículo es analizar el quehacer
institucional de la Armada de México en un momento muy concreto de su historia
relacionado con la creación del Ministerio de Guerra y Marina donde se ubica su
nacimiento, así como ponderar la importancia de la misión con qué surgió al tener
como primer desafío la responsabilidad de consolidar la independencia nacional
en un contexto álgido en que España no reconocía la soberanía proclamada por el
Estado mexicano.
La premisa de que se parte, es que la consumación de la independencia en 1821,
no se tradujo en una consolidación inmediata de su soberanía; al contrario provocó
la prolongación de la guerra con España por 15 años más. Sin embargo, a diferencia
de 1810 a 1821, se trasladó de un teatro de guerra esencialmente terrestre a uno
marítimo, al ocupar el último reducto español el Castillo de San Juan de Ulúa; lo
que representó un grave peligro para la frágil autonomía con que emergía el Estado
mexicano que en ese entonces, se hallaba en pleno proceso de construcción.
El enfoque que se sigue en esta investigación, gira alrededor de dos propues-
tas metodológicas: la primera, sobre el Estado en construcción (State Building) de
Charles Tilly, la cual ayuda a comprender la complejidad de los primeros momentos
de vida del Estado mexicano y su aparato de defensa (Tilly, 1985); mientras que la
segunda, se sustenta en el aporte de Max Weber sobre el monopolio de la violencia
legítima (Weber, 1992), para explicar el papel de las fuerzas armadas en un contexto
caracterizado por un constante estado de guerra.
A partir de estos andamiajes metodológicos, se analiza el proceso de organización
administrativa y militar que México emprendió una vez consumada la independen-
cia y que derivó en la instauración de un imperio y cuatro ministerios: Hacienda,
Relaciones Exteriores e Interiores, Justicia y Asuntos Eclesiásticos, así como Guerra
y Marina, donde estaba adscrita la Armada.

1  Gaceta Imperial extraordinaria de México, 5 de octubre de 1821. Imprenta imperial de D. Alejandro Valdés, año de
1821, primero de la Independencia. Biblioteca Nacional de España; Reglamento Provisional Político del Imperio
Mexicano, 1822, https://archivos.juridicas.unam.mx/www/legislacion/federal/historicos/regprov.pdf.
2  El término «largo aliento» se entiende aquí en este texto como sinónimo del concepto utilizado por Fernand Braudel
sobre «la larga duración» ; el cual sirve para captar y comprender el movimiento de las sociedades más allá del aconteci-
miento y la coyuntura. La larga duración permite percibir de una manera profunda la realidad social. Al ser la Armada
de México una estructura longeva, ha registrado una serie de cambios en su interior, así como de permanencias.

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Es importante no perder de vista que la proclamación de la independencia no


bastó para detener la inseguridad interna, ni frenar los impulsos imperialistas de
las potencias de la época que se disputaron el territorio de ultramar que la corona
española había dejado vacante a consecuencia de los movimientos revolucionarios
que se desencadenaron en América Latina.
El análisis histórico se sustenta esencialmente en documentos primarios de
los acervos históricos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de la
Defensa Nacional; así como de colecciones de documentos recopiladas por Hernández
y Dávalos, Dublán y Lozano y las Memorias de Guerra y Marina, entre otras.

Los antecedentes: la guerra de independencia


Es un lugar común afirmar que las reformas emprendidas por los Borbones en
el Imperio español a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, tuvieron como fin
rescatar el poder y las funciones que la Corona había delegado en grupos y corpo-
raciones a lo largo de dos siglos (Jáuregui, 2006). Empero, las consecuencias que
produjeron fueron tan grandes, que desencadenaron una serie de desajustes sociales
que no hicieron más que evidenciar las contradicciones del sistema colonial; en el
caso de la Nueva España se hizo perceptible que la riqueza estaba bajo control de
un número muy reducido de individuos (Gutiérrez, 2008, p. 228). A este respecto
escribió Alejandro de Humboldt en 1808:
México es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más
espantosa en la distribución de fortunas, civilización, cultivo de la tierra y pobla-
ción…La capital y otras muchas ciudades tienen establecimientos científicos que
se pueden comparar con los de Europa. La arquitectura de los edificios públicos
y privados, la finura del ajuar de las mujeres, el aire de la sociedad; todo anuncia
un extremo de esmero, que se contrapone extraordinariamente a la desnudez,
ignorancia y rusticidad del populacho. Esta inmensa desigualdad de fortunas no
solo se observa en la casta de los blancos (europeos o criollos), sino igualmente
se manifiesta entre los indígenas… Los indios mexicanos, considerándolos en
masa, presentan el espectáculo de la miseria (Humboldt, 1966, pp. 67-69).

A pesar de que las reformas borbónicas3 dejaron un indiscutible éxito económico;


la inflexibilidad de la estructura social y la rigidez del aparato político desencadenaron
una irrupción violenta en 1810 que se había nutrido de las ideas que trajeron consigo la
Ilustración y los movimientos revolucionarios de las trece colonias y de Francia. Así, los
fuertes contrastes internos sobre la distribución de la riqueza y la desigualdad social,4
más el contexto de cambios en Europa y Estados Unidos, propició la proliferación de
una amplia red de conspiraciones cuyo fin era disolver el dominio español.
Entre las sediciones más importantes estuvieron la de Valladolid al mando de
Mariano Michelena, José María Obeso y Fray Vicente de Santa María (Escamilla,
2000, p. 81); y la de Querétaro, con Miguel Domínguez, Josefa Ortiz, Miguel
Hidalgo e Ignacio Allende, entre otros (Riva Palacio, 2017, pp. 93-94); esta última
fue la que desencadenó la revolución de independencia.
Aunque originalmente la conspiración de Querétaro había sido planeada bajo
un proyecto político-militar que solo incluía a las élites locales y las milicias provin-

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ciales (Escamilla, 2000); al ser descubierta, propició que Miguel Hidalgo decidiera
adelantar el levantamiento, dando inició la rebelión insurgente con los fieles de la
parroquia del pueblo de Dolores.
Aunque en el proyecto original de rebelión, no se contempló la participación de
los indígenas y castas -pues existía el temor fundado de que fueran inmanejables-, la
experiencia de lo sucedido en la colonia francesa de Saint Domingue en las Antillas
de 1804, había provocado una profunda cicatriz en la conciencia criolla de la Nueva
España (Humboldt, 1966, pp. 560-561).
El temor hacia el pueblo generó que la praxis revolucionaria de Miguel Hidalgo
fuera rechazada casi de manera inmediata por los criollos y las elites (Terán y Páez,
2004, p. 15); lo que quedó confirmado con el baño de sangre en la Alhóndiga de
Granaditas, acción militar calificada por la historiografía de la época, como un acon-
tecimiento extremadamente violento y cruel (Hernández y Dávalos, 1878, Tomo II,
Documento 157).
No obstante, los trágicos resultados en Granaditas no invalidan lo trascendente
de la conducción de Hidalgo, al ser capaz no solo de iniciar la rebelión; sino también,
de imprimir al movimiento una fuerza inusitada relacionada con el proyecto social
que encabezó (Kahle, 1997; Roque, 2007 y Gutiérrez, 2008).
No extraña por todo lo expuesto, que aunque los jefes insurgentes habían actuado
en función de los intereses políticos y económicos de los criollos que ellos representa-
ban; una lucha así, para el pueblo no tenía sentido;5 por lo que el mérito de Hidalgo
reside en que fue capaz de discernir las demandas del pueblo, y se vio compelido a
velar por los intereses de este sector mayoritario.
Es contundente que ni el propio Hidalgo, fue capaz de visualizar la rapidez y el
ímpetu con que se extendería la guerra por el Bajío; de tal forma que, a solo un mes
del levantamiento, fue capaz de reunir un ejército de 60 mil hombres integrado por
«una chusma de indios y gente del campo, con piedras, con palos… sin organización
de ninguna clase… las hordas desnudas y hambrientas venían mezcladas… eran
familias enteras» (Krauze, 1994, p. 56).
El giro radical que Hidalgo imprimió al movimiento -al incluir al pueblo-,
desató una lucha exacerbada por parte del ejército realista, y el rechazo, no menos
importante de la oligarquía colonial, así como de casi todos los criollos. Se llega a
la conclusión de que Miguel Hidalgo no pudo desoír las aspiraciones y demandas
contenidas durante tres siglos de opresión. Así, la abolición de la esclavitud,6 la

5  A las injusticias sociales se suman los efectos dramáticos que provocaron las sequías que se produjeron en el Bajío
entre 1808 y 1810, las cuales tuvieron como consecuencia no sólo la escases de granos, sino el juego de la oferta y la
demanda que derivó en un alza sistemática de los precios de los artículos de primera necesidad. La escases y la carestía
desataron el hambre, las epidemias, y la muerte tanto de animales como de personas; por lo que es fácil comprender por
qué en esta área geográfica prendió el movimiento como reguero de pólvora. Para mayor información, véase a Rivera
Cabrieles, Leticia. (1989). La revolución de independencia mexicana a través de Miguel Hidalgo. La cuestión agrícola
1810-1811. Tesis de licenciatura. Universidad Autónoma Metropolitana.
6  Decreto de Miguel Hidalgo y Costilla contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado, 6 de diciembre de 1810,
dado en Guadalajara, Nueva Galicia en 500 años de México en documentos, http://www.biblioteca.tv/artman2/
publish/1810_115/Decreto_de_Miguel_Hidalgo_y_Costilla_contra_la_esc_1183.shtml.

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supresión de las cargas tributarias7 y del sistema estamental,8 más la restitución de


tierras a las comunidades indígenas,9 fueron la bandera de las clases bajas que el
padre de la patria hizo suyas, las cuales poseen un indiscutible valor estratégico y
moral al poner en el tintero los grandes problemas sociales de la Nueva España.

La visión estratégica y logística sobre los


puertos del ejército insurgente
Hay que subrayar que la revolución de independencia no solo entrañó la parte
ideológica, política y social, también significó una conducción castrense; y aunque
Hidalgo no tuvo las mismas cualidades militares que el Capitán Ignacio Allende
y el padre José María Morelos y Pavón, es contundente que sin su liderazgo y lo
numeroso de su ejército no hubiera prendido el movimiento en 1810.
El hecho de que el padre de la patria no fuera un estratega militar consumado,
no significa que careciera de una visión estratégica y logística; y que esta fuera la
razón del porqué -a pesar de que la revolución de independencia fue una guerra
esencialmente terrestre-, no hubiera desistido de la importancia que significaba
contar con el control marítimo de los puertos más significativos de la Colonia; lo
que motivó que ordenara tanto al padre José María Mercado tomar el puerto de
San Blas (Hernández, 1877, Tomo 1, Documento 121) y a Morelos el de Acapulco
(Hernández, 2008, Tomo VI, Documento 99), ya que eran fondeaderos que le podían
permitir no solo obtener armas y pertrechos, sino el control de aduanas marítimas.
No resulta aventurado sostener que la necesidad de controlar algunos puertos,
iba más allá del simple abastecimiento de pertrechos para la guerra; los motivaba
también, la amplia influencia económica y comercial de la Nueva España que se
había extendido a través de un dilatado territorio marítimo que incluía el Pacífico
hasta las Filipinas, el Caribe y las Antillas y por supuesto el Atlántico; motor central
para que los insurgentes se plantearan desde el inicio, la necesidad de contar con una
marina de guerra y que ante la falta de ella, se pronunciaran por las patentes de corso
(Rivera, 2019).
No obstante, aunque la toma de Acapulco y San Blas resultaban importantes
a los insurgentes para resolver la comunicación marítima en el Pacífico, esta fue
momentánea, lo que coincidió con la desaparición de la Nao de Acapulco (Bosch,
1981, p. 220), lo que puso fin a línea de navegación más grande de ese periodo y que
había unido a Occidente con Oriente.
Respecto al Golfo de México, se puede destacar que aunque el puerto de Veracruz
era estratégico a los insurgentes por su conexión geográfica con Nueva Orleáns10
para el tránsito de buques, armas y hombres-; nunca pudieron ocuparlo y tuvieron
7  Véase a Hernández y Dávalos, Juan E. (1878). Colección de Documentos para la Historia. Volumen II. Documento 145.
8  En nombre de Hidalgo, Morelos publica supresión de castas, esclavitud, tributos, deudas a europeos, monopolio
de pólvora, Cuartel General del Aguacatillo, 17 noviembre de 1810, Memoria Política de México, https://www.
memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1810HMS.html#:~:text=1810%20En%20nombre%20
de%20Hidalgo,Noviembre%2017%20de%201810.&text=Nadie%20pagar%C3%A1%20tributo%2C%20ni%20
habr%C3%A1,que%20los%20tengan%20ser%C3%A1n%20castigados.
9  Decreto de Miguel Hidalgo sobre devolución de sus tierras a los pueblos indígenas; dado en el Cuartel General
de Guadalajara, 5 de diciembre de 1810, 500 años de México en documentos, http://www.biblioteca.tv/artman2/
publish/1810_115/Decreto_de_Miguel_Hidalgo_sobre_devoluci_n_de_sus_tierras_a_los_pueblos_ind_genas.shtml.
10  El español Francisco Javier Mina desde Nueva Orleáns preparó su expedición hacia la Nueva España.

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que conformarse con Nautla y Boquilla de Piedras.


Simultáneamente, las alianzas diplomáticas -principalmente con Estados Unidos
para la adquisición de armas, pertrechos y municiones para la guerra-, resultaron de
capital importancia, pues para nadie fue desconocido que al problema financiero se
sumaba el del aprovisionamiento logístico, los cuales fueron un verdadero desafío.
Por ello, no es de extrañar que Miguel Hidalgo, hubiese nombrado como emba-
jador en Estados Unidos a Pascasio Ortiz de Letona y posteriormente a Bernardo
Gutiérrez de Lara.11

La consumación de la independencia
a partir de una alianza
Aun cuando algunos estudios han minimizado el verdadero papel de la insur-
gencia mexicana por la forma en que se consumó la independencia, es innegable
que sus acciones marcaron un antes y un después para la Nueva España, ya que por
ejemplo, ayudó a modificar sensiblemente la percepción de la metrópoli en torno a lo
que sucedía en su colonia. Por tanto, es evidente que no fue casual el incremento de
efectivos del Ejército Virreinal que de 29,000 hombres en 1810 se disparó a 86,000
en 1820; lo que puede interpretarse como un síntoma del temor que llegó a sentir la
monarquía española (Fernández de Velasco, 1967, pp. 105-107), frente al movimien-
to insurgente.
Huelga decir entonces que con Hidalgo inició y con Morelos concluyó esa fase
del movimiento insurgente que es catalogada como una gran lucha popular con re-
sonantes victorias militares, pero que a la muerte del Siervo de la Nación, produjo no
solo su debilitamiento, sino a una feroz contraofensiva realista que retrasó algunos
años más la independencia y que llevó a los insurgentes con Vicente Guerrero a la
guerra de guerrillas (Rivera, 1989).
Fue solo, tras la rebelión del ejército regular -bajo la égida de Agustín de Iturbide-
y la firma del Plan de Iguala que se logró consumar la independencia nacional el 27
de septiembre de 1821; es decir, 11 años después del grito de Dolores de 1810. Sin
embargo, se trataba de una emancipación pactada entre diversos sectores que no
respondía al proyecto original (Arenal, 2006).
Por otra parte, el hecho de que México proclamara su independencia el 28
de septiembre y diera a conocer la creación de la Soberana Junta Gubernativa y
la Regencia (AHSEDENA, 1821, Exp. XI/481.3/5); no significaba que España
reconociera su soberanía.
La consecuencia militar inmediata de este acontecimiento, fue la ocupación del
fuerte de San Juan de Ulúa en el puerto de Veracruz por el General realista José
María Dávila, quien se negó a reconocer los Tratados de Córdoba que habían firma-
do Iturbide y O› Donojú (AHSEDENA, 1821, Exp. XI.481.3/9), dando con ello,
inició a una nueva etapa de confrontación que duraría 15 años más, dado que México
era un Estado en construcción que no contaba con la experiencia, ni los recursos para
desligarse totalmente de España.

11  Para mayor información véase «Los embajadores de Hidalgo ante Estados Unidos», disponible en:http://www.collo-
qui.org/colloqui/2013/1/20/los-embajadores-de-hidalgo-ante-estados-unidos.html.

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La defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de la Armada de México a 200 años de su creación

El nacimiento de un Imperio y la
creación de los 4 ministerios
De acuerdo con la tesis de Charles Tilly (1985), el surgimiento del Estado-Nación
fue resultado de la ordenación de la violencia a partir de la creación de instrumentos
durables de vigilancia y control del territorio; la fundación de ejércitos y marinas; la
instauración de tribunales (marco jurídico) y el establecimiento de estructuras fiscales
y contables (p.181). En el caso de México, estos elementos fueron erigidos de una
manera compleja debido a una serie de factores tanto internos como externos que
incidieron en su construcción y que fueron cruciales.
En el plano interno, la desigualdad social, siguió siendo uno de los grandes pro-
blemas, el cambio de estatus de colonia a país independiente no modificó los grandes
contrastes sociales; no obstante, quizá el problema más fuerte que enfrentó México,
fue el de las diferencias ideológicas -entre iturbidistas, borbonistas y republicanos-
que existían en el grupo en el poder, lo que obstaculizó la instauración de un proyecto
de nación consensado. Esta situación derivó en una inestabilidad política sin prece-
dentes, por lo que fue común que prendieran levantamientos civiles y militares a causa
de la disputa política e ideológica.
Asimismo, el problema fiscal y financiero tuvo graves consecuencias, pues impactó
en la construcción de las primeras instituciones del Estado, entre ellas, el Ministerio
de Guerra y Marina, el cual demandó constantemente más presupuesto, así como de
reclutas, barcos y cuarteles (Kahle,1997 y Serrano,1996), con el fin de enfrentar los
amagos navales del exterior, pues a la situación de fragmentación interna se sumó el
desafío del exterior y México tuvo que encarar varias intervenciones extranjeras, las
cuales evidenciaron no solo la debilidad de sus fuerzas armadas, sino la ausencia de
una verdadera política de defensa (Rivera, 2021). Por lo que, la violencia legítima del
Estado al estilo weberiano, se trató de aplicar tanto hacia el interior para apagar la
inestabilidad generada por los levantamientos, y hacia el exterior, para refrendar su
soberanía frente a otros Estados o naciones (Weber, 1992 y Rivera, 2016).
En este contexto, dos de los desafíos inmediatos que enfrentó el Estado mexicano,
una vez declarada la consumación de la independencia el 27 de septiembre de 1821,
fue instituir una forma de gobierno y hacer frente al rechazo de la corona española a
la independencia del país. Respecto al primer punto, se instauró -no sin confronta-
ciones- un Imperio Monárquico Constitucional Moderado con base a los Tratados de
Córdoba, los cuales contemplaron en tanto se instalaba el imperio, la creación de una
Junta Provisional Gubernativa y una Regencia (AHSDN, 1821, exp. XI.481.3/9).
El punto a destacar que aunque se estableció una nueva forma de gobierno, pronto
afloraron las divergencias ideológicas, lo que no era extraño dado que la consumación
de la independencia fue resultado de un pacto político entre una diversidad de grupos
con aspiraciones diferentes. Por esta razón, el Imperio tuvo sus días contados pues la
oposición de los republicanos no se hizo esperar.
Simultáneamente a esta situación de inestabilidad interna, se sumó el gran de-
safío que implicó el hecho de que España se negara a reconocer la independencia de
México y por consecuencia a nombrar un soberano; razón por la cual, durante varios
meses gobernaron las dos figuras que preveían los Tratados de Córdoba: la Soberana
Junta Provisional Gubernativa -que tenía bajo su encargo el poder Legislativo- y la

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Regencia -el poder Ejecutivo-.


La designación como presidente de la Regencia recayó en Agustín de Iturbide,
quien se volcó a la organización de las tareas más apremiantes, entre ellas, la creación
de las instituciones del poder Eejecutivo:
Cuadro 1
Ministerios del Estado mexicano fundados el 4 de octubre de 1821

Ministerio Responsable
Hacienda Rafael Pérez Maldonado
Guerra y Marina Antonio de Medina
Del interior y Relaciones Exteriores José Manuel Herrera
Justicia y Negocios Eclesiásticos José Domínguez

Elaboración propia. Gaceta Imperial extraordinaria de México, 5 de octubre de 1821.


Imprenta imperial de D. Alejandro Valdés, año de 1821, primero de la Independencia.
Biblioteca Nacional de España; Reglamento Provisional Político del Imperio Mexicano,
1822, https://archivos.juridicas.unam.mx/www/legislacion/federal/historicos/regprov.pdf
.
La inestabilidad política y social indujo para que el Ministerio de Guerra y
Marina tuviera un peso fundamental en la vida de la joven nación, pues existía la
necesidad de controlar el territorio interno que se encontraba en poder de las élites
locales y sus milicias; por lo que no es de extrañar que las primeras décadas del
México independiente se puedan caracterizar como un contexto generalizado de
violencia tanto militar como civil.
Por lo que toca a la situación externa, el escenario no fue mejor; México se convirtió
en el blanco de los intereses imperialistas de las potencias de la época. El gobierno no
solo enfrentó los intentos de reconquista española (Serrano, 1996); también encaró
los amagos navales de Francia y Estados Unidos que no solo lastimaron la soberanía
nacional, sino que inclusive llevaron a la fragmentación territorial.
Al irrumpir los desafíos navales de España, Francia y Estados Unidos, la Armada
de México se convirtió inevitablemente en la primera línea de defensa; sin embargo,
su situación material y financiera no fue nada alentadora; había nacido con debili-
dades de presupuesto, carencia de buques y hombres de mar, lo que se complicó aún
más por la falta de conciencia marítima naval del pueblo mexicano; lo que dificultó
su papel de protector de la soberanía nacional.
Esta problemática fue expresada casi de manera inmediata por los titulares de
Guerra y Marina, Teniente Antonio de Medina y General José Joaquín de Herrera
respectivamente (Memoria de Marina, 1822 y Memoria de Marina, 1823).
A pesar de las graves dificultades con que emergió la Armada mexicana, es
visible que por lo menos para un sector de la dirigencia política, esta institución
era de importancia; lo que se reflejó en algunas medidas que se dictaron. Una de
ellas fue el nombramiento que recibió Agustín de Iturbide de manera inmediata a la
proclamación de la independencia, como Generalísimo de las Armas del Imperio de

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La defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de la Armada de México a 200 años de su creación

Mar y Tierra o Generalísimo Almirante (Diario de las Sesiones de la Soberana Junta


Provisional Gubernativa, 1821, p. 11), el cual fue sancionado el 14 de noviembre
de ese mismo año; dicha designación colocó a Iturbide al mando de las Fuerzas
Armadas, y le otorgó el estatus de Comandante Supremo (Dublan y Lozano,
Decreto del 14 de noviembre de 1821, t. 1, p. 559).
De esta forma, Iturbide se convirtió en el presidente de la Regencia y en el primer
General y Almirante que tuvo el México independiente; lo que no impidió que me-
ses más tarde fuera nombrado emperador, al no haber acuerdo con España para que
se designara a algún miembro de la dinastía de los Borbones. El Congreso mexicano
lo designó monarca de México el 19 de mayo de 1822, bajo la presión militar de sus
seguidores (Burgoa, 1984, pp. 81-82), lo que abrió paso al descontento político y a
las primeras conspiraciones que al año siguiente se dieron.
El punto a destacar de las consideraciones anteriores, es que tanto en el Imperio
y después con la creación de la República en 1824, fue considerada la existencia de
la Armada, debido a la guerra que prevalecía con España y el contexto de seguridad
interna que existía por la inestabilidad política.12

La primera misión: expulsar al último reducto español


Es un lugar común afirmar en la historiografía nacional que con la entrada del
Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y la firma al día
siguiente del acta de independencia, se consumó la misma. Si bien, había concluido
la guerra terrestre iniciada en 1810; lo cierto es que, a partir de 1821,13 el conflicto
con España siguió, pero ahora con distintos actores y una nueva geografía donde los
espacios marítimos cobraron vital importancia; por lo que, la presencia de la Armada
fue de capital importancia, pues su primera misión encomendada fue expulsar a los
españoles de la fortaleza de San Juan de Ulúa.
Los españoles guarnecidos en Ulúa representaban un grave problema para que
se pudiese consolidar la independencia de México; su retirada se convirtió en una
prioridad, dado que su presencia atentaba la soberanía nacional. No obstante, dicho
objetivo no se pudo concretar de manera rápida por dos razones fundamentales que
incidían en su cumplimiento: la primera, asociada a las carencias de la Armada en
relación con buques, tripulación y presupuesto; y la segunda, mucho más complicada
aún, pues no quedó claro para la dirigencia política nacional que a la Marina de
Guerra, correspondía efectuar el desalojo y que la única forma de conseguirlo era por
medio de un bloqueo naval, lo que significaba comprar barcos y contratar tripulación.
Razón por la cual este objetivo, solo se pudo cumplir cuatro años más tarde.
Adquirir la primera flota que tuvo el México independiente fue un verdadero
desafío, pues al no contar con presupuesto para ello; se hizo a través de empréstitos
con Estados Unidos y el reclutamiento de efectivos por medio de contratación de
marinería extranjera y del uso de la leva, ante la escasa vocación del pueblo mexicano
hacia los asuntos del mar (Memoria de Marina, 1823).
12  Como las funciones asignadas a Iturbide en su papel de Almirante eran considerables decidió crear en febrero de
1822 la Secretaría del Almirantazgo que se haría cargo de todos los asuntos de la Marina, se nombró como titular a
Francisco de Paula Álvarez. No obstante, tuvo una escasa existencia debido a la inestabilidad política y crisis financiera
por la que atravesaba el país.
13  El Castillo de San Juan de Ulúa fue tomado por las tropas del General realista José María Dávila el 26 de octubre de 1821.

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Así en 1822, los primeros buques que se compraron en el Imperio de Iturbide


fueron dos goletas y diez balandras cañoneras, unidades que no resultaron útiles
-desde un punto de vista técnico- para imponer el bloqueo de manera permanente y
poder concretar la expulsión de los españoles de manera inmediata.
Cuadro 2
Primera flota naval del México independiente, 1822

Goleta Iguala Balandra cañonera Papaloapan


Goleta Anáhuac Balandra cañonera Tampico
Balandra cañonera Orizaba Balandra cañonera Campechana
Balandra cañonera Zumpango Balandra cañonera Tuxpan
Balandra cañonera Chalco Balandra cañonera Texcoco
Balandra cañonera Orizaba Balandra cañonera Tlaxcalteca
Elaboración propia. Fuentes consultadas: Fondo Vicuña Mackenna, vol.
178, f. 78, Archivo Nacional de Chile (ANCH); Leticia Rivera Cabrieles
(coordinación histórica) Logros y transformaciones de la Secretaría de
Marina-Armada de México 1821-2018, SEMAR, México, 2018, p. 8.

Sobre las razones de la fallida compra de buques -la planeación original había
contemplado una fragata y ocho corbetas-, refiere el Secretario de Guerra y Marina,
General José Joaquín de Herrera:
En el año anterior… Se dio cuenta al Congreso de haberse dispuesto la compra
de una fragata y ocho corbetas que el gobierno creyó por entonces bastantes para
la protección del comercio y seguridad de las costas. Esta empresa no tuvo todo su
efecto por la falta de recursos en que se encontró el jefe comisionado en los Estados
Unidos de América, ocasionada por la invalidez de las letras que Barry giró a favor
del gobierno, a cuenta del empréstito que había contratado, y que se declaró nulo
por las casas de comercio extranjeras a quienes había comprometido. En conse-
cuencia y apenas produjo la comisión de dos goletas de guerra y seis balandras
cañoneras que obran activamente contra la fortaleza de San Juan de Ulúa…Restan
en Filadelfia cuatro balandras iguales a las otras, que deberán venir a incorporarse
a éstas …Ya se deja entender que estas pequeñas fuerzas no son bastantes para el
feliz éxito de la empresa que hoy ocupa a la Nación, de arrojar de su continente,
los últimos restos de la dominación española (Memoria de Marina, 1823, pp. 5-7).

El resultado fue que el conflicto en Ulúa se prolongó más allá de la existencia del
Imperio, a la vez que la tensión se incrementó por los bombardeos de la fortaleza hacia
la ciudad de Veracruz. Todo ello en medio de la crisis política que desencadenó la
caída de Iturbide al fraguarse las rebeliones de Casa Mata y Veracruz que dieron fin al
primer Imperio mexicano.
Con estas conspiraciones, se abrió el camino hacia la República, pero también
a la encrucijada entre el modelo centralista y federalista, lo que dividió aún más a
la sociedad y prolongó la inestabilidad política a causa de la lucha ideológica que se
entabló (Rivera, 2019).

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La defensa de la soberanía ante el desafío español:
el nacimiento de la Armada de México a 200 años de su creación

Fue hasta 1824 cuando hubo cambios estratégicos que favorecieron la expulsión,
resultado del crudo informe que rindió ante el Congreso el Secretario de Guerra y
Marina, el General José Joaquín de Herrera en noviembre de 1823, al puntualizar que
sólo a la Marina correspondía la tarea de desalojar el fuerte de San Juan de Ulúa:
Aun la pequeña escuadrilla de que he hablado [se refiere a la primera flota
naval comprada en Estados Unidos] nos sería hoy inútil en lo absoluto, si no fuera
por el patriotismo de los habitantes de Alvarado y las costas… Equívocos fatales, y
las circunstancias políticas y extraordinarias Dieron lugar al regreso de la brillante
tripulación con que vinieron dotados estos buques de Norte América, que el comi-
sionado había contratado al servicio de México. En estas circunstancias, y cuando
el gobernador de Ulúa rasgando el velo que encubría su mala fe, manifestó sus
miras de ocupar Sacrificios, y hallándose estos buques casi abandonados, Alvarado
los tripuló con sus vecinos, y de este modo marcharon… oponiéndose al furor de
sus enemigo… El gobierno identificado con los sentimientos de los mexicanos,
ha pronunciado el decreto de bloqueo contra la fortaleza de Ulúa, y para llevarlo
a cabo ha dictado cuantas providencias estuvieron al alcance de sus facultades y
de sus recursos… pero habiendo cambiado el aspecto de la guerra, a la Marina
solo toca consumar esta grande obra y consolidar por siempre la independencia
nacional (Memoria de Marina, 1823, pp. 6-8).

La sensibilización generada tras los enormes daños que los bombardeos habían
provocado en la ciudad y puerto de Veracruz; motivó que el gobierno emitiera tanto el
decreto de guerra, como el de bloqueo naval (AHSEDENA, 1823, exp. XI.481.3/213);
lo que significó que a partir de ese momento se destinaran recursos a través de emprés-
titos con Inglaterra, para comprar tres barcos de mayor desplazamiento y artillería que
fueran útiles para el bloqueo: se trataba de la fragata Libertad y los bergantines Bravo y
Victoria (Rivera, 2018, p. 17).
Aunque Ulúa finalmente se rindió el 17 de noviembre de 1825 ante la
efectividad del bloqueo impuesto por la Armada y el 23 de noviembre zarpó el último
reducto español con rumbo a la Habana, no significaba que se hubiese acabado la
guerra con España (AHSEDENA, 1825, Exp. XI.481.3/215).

La continuación de la guerra en el Caribe hasta el


reconocimiento español de la independencia de México
La expulsión del último reducto español en 1825 por la Armada mexicana propor-
cionó un cierto respiro a la soberanía nacional; sin embargo, el peligro siguió latente
debido a que España no reconocía la independencia de México. Por esta razón, fue que
el Caribe y principalmente Cuba se constituyeron en zona de guerra tanto para México
como la metrópoli.
Cuba por su ubicación geoestratégica representaba el paso para una reconquista es-
pañola, además de que era la base de operaciones militares de España en el continente
americano. Así, por el temor que sentía el Estado mexicano ante una probable invasión
a partir de un escenario marítimo, la estrategia que la Armada ofreció fue hostilizar
a los buques mercantes españoles que transitaban en la zona del Caribe con el fin de
proteger no solo el Golfo de México, sino la soberanía de México (Muñoz, 2004).

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La victoria obtenida en 1825 -al expulsar al último reducto español-, había animado
al Estado mexicano a iniciar las operaciones navales necesarias en la zona del Caribe;
sin embargo, el desarrollo de esta empresa requería de capitanes con experiencia y
dado que la escuela naval de Tlacotalpan todavía no daba frutos en ese sentido,14 se
recurrió a la contratación de capitanes y tripulación extranjera, entre ellos, el Capitán
de Navío David Porter quien fue designado comandante de la escuadra que se integró
para dicha misión.15
En 1826, Porter tomo posesión de la escuadra naval conformada por la fragata
Libertad y los bergantines Bravo, Victoria, Hermon y Guerrero.16 A pesar de lo exitoso
de la misión del lado mexicano; hacia finales de 1828, la flota desapareció debido a
la crisis financiera del Estado mexicano que no pudo sufragar los gastos de mante-
nimiento, lo que quedó asentado en la Memoria del General Francisco Moctezuma,
Secretario de Guerra y Marina:
Tengo el dolor de anunciar que el servicio de la Marina se encuentra comple-
tamente paralizado: las causas de esta desgracia son demasiado conocidas a los
padres de la patria: las convulsiones políticas empobrecieron la hacienda, mucha
parte de sus ingresos han cubierto atenciones extraordinarias del momento, las
tripulaciones enganchadas no pudieron satisfacerse y abandonaron los buques […]
la prudencia y la necesidad obligaron al gobierno a retirar los cruceros sobre el
enemigo; este engrosaba sus fuerzas a la par que disminuían nuestros recursos para
el sostén de nuestras atenciones marineras (Memoria de Marina, 1829).

Esta situación de indefensión naval por parte de México, propició que España
ordenara la expedición del Brigadier Isidro Barradas a Cabo Rojo (AHSREX,
Expedición Isidro Barradas, 1829), quien fue derrotado por Santa Anna en Pueblo
Viejo (Andrews, et. al. 2009). La disputa entre España y México se centralizó a partir
de ese momento en un plano estrictamente diplomático, pues ambas no contaban con
los recursos para enfrentarse. Una vez que falleció Fernando VII, su esposa, la Reina
María Cristina de Borbón signó el Tratado de Paz el 28 de diciembre de 1836, lo que
vino a poner fin a una guerra que había durado 26 años, donde a México le había cos-
tado once años conseguir la independencia y 15 años más refrendar su emancipación
como un Estado libre y soberano.

Reflexiones finales
Como se ha visto a lo largo de este artículo, al emerger el Estado en el México
independiente fue necesaria la construcción de varias instituciones que eran necesa-
rias para su organización administrativa y financiera, como para la protección de su
seguridad; lo que dio origen a la creación de los Ministerios de Hacienda, Relaciones
Interiores y Exteriores, Justicia y Asuntos Eclesiásticos y Guerra y Marina.

14  La Escuela Naval empezó a operar a partir del 15 de enero de 1825.


15  Aunque en un principio se pensó en el capitán de fragata Pedro Sainz de Baranda para dicha misión, dado el éxito
que había obtenido al expulsar a los españoles de Ulúa, no fue posible porque ya se había retirado del servicio activo y
no accedió a regresar por motivos de salud.
16  Es de destacar que la flota integrada en 1822 había desaparecido, y aunque no se tienen registros de las causas de
su extinción, se presume que por el desgaste que tuvieron, no fueron reparadas y que sólo habían sido rescatables las
compradas en Inglaterra y las adquiridas posteriormente como el Hermon y el Guerrero.

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Es un hecho contundente que la inestabilidad política que siguió a la indepen-


dencia, así como la relación conflictiva con España -que no aceptó la soberanía de su
colonia más preciada-, dio paso a varios años de confrontación interna como externa
que requirió que el Estado tuviera el control del monopolio de la violencia legíti-
ma. En medio de esta inestabilidad, se dejó sentir la necesidad de contar con una
Armada, pues el estado de guerra se había trasladado de un espacio terrestre a uno
marítimo en el Golfo de México y el Mar Caribe por razones tanto geoestratégicas
como geopolíticas.
La expulsión de los españoles del Castillo de San Juan de Ulúa en 1825 y la
ofensiva naval que desplegó México en contra de los buques mercantes españoles
que transitaban en el Caribe entre 1826 y 1828, no impidió que España continuara
renuente a reconocer la independencia de su excolonia, razón por la cual, intentó
fallidamente reconquistarla en 1829. Aunque España finalmente reconoció la in-
dependencia de México en 1836, ello no significó que terminaran los problemas
externos para la joven nación, al contrario, el conflicto con España fue el preludio
del constante estado de guerra en que se sumiría el país durante varias décadas del
siglo XIX.
Cabe destacar que al consumarse la independencia a través de un pacto político
por diversos grupos que poseían pensamientos y proyectos diferentes, dio paso a va-
rias décadas de inestabilidad política, crisis financiera y confrontación ideológica, lo
que aunado a la escasa conciencia marítima que existía, incidió para que la Armada
no contara desde el inicio de su creación con el impulso necesario para su desarrollo,
así entre los problemas más agudos que padeció fue la estrechez de presupuesto,
escasez de buques y efectivos.
Aun así, fue una Armada que estuvo presente en muchas coyunturas en la his-
toria de la nación mexicana que refrendan el por qué y para qué de una Marina de
Guerra en un país poseedor de un amplio territorio marítimo y que a continuación
se enlistan algunas de las más importantes:
• En materia interna, enfrentó los intentos separatistas de Texas, Yucatán y
Tabasco, entre 1834 y 1836. Logró preservar a estos dos últimos estados como
parte del territorio nacional. En estas acciones se destacaron los marinos Tomás
Marín y Blas Godínez Brito.
• Durante la intervención francesa de 1838, la infantería de Marina defendió
Veracruz desde el Castillo de San Juan de Ulúa con el Capitán Blas Godínez
Brito, ante el bombardeo de la flota del Contralmirante Charles Baudin.
• Durante la guerra con Estados Unidos de 1846-1848, la Armada defendió las
costas del Golfo de México. El Capitán de Navío Tomás Marín impidió el des-
embarco en 1846 del comodoro Connor en el puerto de Alvarado. Mientras que
en el puerto de Veracruz el Teniente de Navío Sebastián Holzinger dio muestra
de su heroísmo desde el baluarte Santa Bárbara en 1847.
• Durante la rebelión de Félix Díaz en contra del gobierno de Francisco I. Madero;
la Escuela Naval es conminada para que se una al movimiento rebelde sin éxito
alguno. El Comodoro Manuel Azueta se pronuncia en contra de la rebelión,
manteniéndose leal al régimen legalmente constituido.
• En la Decena Trágica los marinos se mantienen leales al gobierno de Madero,

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el Contralmirante Ángel Ortiz Monasterio defiende Palacio Nacional el 9 de


febrero de 1913 junto al general Lauro Villar y logra salvar la vida del presidente
por lo menos durante unos días. En este mismo contexto, el Capitán de Fragata
Adolfo Bassó defiende con su vida a Gustavo Madero; ambos son asesinados de
una forma cruel.
• El 22 de febrero de 1914 el Teniente Hilario Rodríguez Malpica, se subleva en
contra del gobierno de Victoriano Huerta con el cañonero Tampico; uniéndose al
movimiento revolucionario encabezado por Venustiano Carranza.
• El 15 de abril de 1914 el cañonero Tampico protagoniza uno de los primeros
combates aeronavales del mundo, cuando el General Álvaro Obregón ordena
que en su apoyo, se una el biplano Sonora con el piloto Gustavo Salinas Camiña
y como copiloto el maquinista naval de la Armada, Teodoro Madariaga, quien
manufactura las bombas y las lanza en contra del cañonero Guerrero durante el
enfrentamiento.
• Durante el contexto de la Revolución Mexicana la corbeta Zaragoza y el caño-
nero Veracruz protegieron Tampico que se convirtió en una línea de combate de
primer orden entre los revolucionarios y las fuerzas federales. En este contexto
se produjo el 9 de abril el incidente en Tampico que abrió la coyuntura para la
invasión armada que se desarrolló en Veracruz y que organismos internacionales
discutieran la situación de México en las llamadas conferencias de Niágara Falls.
• El 21 de abril de 1914, la Escuela Naval Militar enfrentó junto al pueblo vera-
cruzano a las fuerzas norteamericanas que iniciaron el desembarco para tomar
la ciudad y puerto. En esta gesta histórica se distinguieron principalmente el
Comodoro Manuel Azueta, su hijo el Teniente José Azueta y los cadetes Virgilio
Uribe y Eduardo Colina.
• Tras la firma de los Tratados de Teoloyucan del 13 de agosto de 1914, integrantes
de la Armada, deciden unirse a las fuerzas villistas y zapatistas.
• El 1 de junio de 1917, integrantes de la Marina formalizan lo estipulado en el
artículo 32 de la Carta Magna, sobre la nacionalización de la Marina, al tomar
el control de los buques mercantes que comienzan a navegar con tripulación
enteramente nacional.
• Durante la Segunda Guerra Mundial, capitanes y oficiales de la Armada tripu-
lan los buques decomisados a Italia y Alemania que pasan a formar parte de la
flota de Pemex. Varios de estos buques como el Potrero del Llano, Faja de Oro,
Las Choapas y el Amatlán, entre otros, son hundidos por submarinos alemanes.

Estos son, solo algunos ejemplos de la participación de la Armada en una infini-


dad de hechos históricos relacionados con la historia del Estado mexicano.

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Fuentes empleadas

Fuentes primarias

• Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores (AHSRE).


• Archivo Nacional de Chile (ANCH).
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional (AHSEDENA) México.

Documentos de Archivo
• AHSEDENA, Tratados celebrados en la Villa de Córdoba entre Don Juan O› Donojú, Teniente
General de los Ejércitos de España y Agustín de Iturbide, Jefe del Ejército Imperial mexicano, 24
agosto de 1821, exp. XI.481.3/9.
• AHSEDENA, Juramento de los miembros de la soberana junta provisional gubernativa y elección de
la Regencia de acuerdo con el artículo 11 de los Tratados de la Villa de Córdoba, 29 de septiembre de
1821, exp. XI/481.3/52.
• AHSEDENA, Decreto declarando la fortaleza de San Juan de Ulúa, Veracruz en estado de bloqueo,
1823, exp. XI.481.3/213.
• AHSEDENA, Oficio de capitulación para la entrega del Castillo de San Juan de Ulúa, 1825, exp.
XI.481.3/215.

Colección de documentos
• Decreto de Miguel Hidalgo y Costilla contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado, 6 de
diciembre de 1810, dado en Guadalajara, Nueva Galicia, 500 años de México en documentos, http://
www.biblioteca.tv/artman2/publish/1810_115/Decreto_de_Miguel_Hidalgo_y_Costilla_contra_
la_esc_1183.shtml.
• Decreto de Miguel Hidalgo sobre devolución de sus tierras a los pueblos indígenas; dado en el Cuartel
General de Guadalajara, 5 de diciembre de 1810, 500 años de México en documentos, http://www.
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tierras_a_los_pueblos_ind_genas.shtml.
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Los combates navales en la región noroeste durante 1914
Naval battles in the Northeast region during 1914

Resumen
En el periodo que va de febrero a junio de 1914 se desarrollaron una serie de combates navales en
la zona noroeste de México. Sobre este hecho histórico la mayor parte de la producción historiográfica
se refiere al encuentro en Topolobampo, por ser considerado el primer combate aeronaval en la historia
mundial. No obstante, se omite o se pasa por alto que durante ese tiempo se ven involucrados tres
buques que para ese entonces formaban parte de la armada de México: el «Tampico», el «Guerrero» y el
«Morelos» . Analizar el comportamiento de los marinos contendientes de ambos bandos y reflexionar
sobre las operaciones navales es de suma importancia, por tal motivo, el trabajo aborda los siguientes
aspectos: Primero se muestra un recorrido fáctico general para que aquellos que no están familiarizados
con el tema puedan tener una base de interpretación. Posteriormente, se hace un balance historiográfico.
Más adelante se analiza lo sucedido en el Pacífico, desde dos enfoques: uno desde el discurso y la disputa
por la legitimidad, y otro, haciendo énfasis en el lado humano, sobre todo retomándolo desde los
aspectos del honor y la moral. Finalmente, se dan unas breves conclusiones.
Palabras clave
Revolución, Armada, Topolobampo, legitimidad, historiografía.

Abstact
From the period of February to June of 1914 there was a development of different naval combats in
the Northeastern parts of Mexico. Due to this historical moment a great deal of important historiography
was taken in consideration referring to the battle of Topolobampo because it was here where the first air to
naval combat took place worldwide. Nevertheless, it’s overlooked that during this period there were three
very important ships that formed part of the armed naval forces of Mexico, «El Tampico», «El Guerrero»
and «El Morelos» . Analyzing the behavior of the marines from both sides and their reflection of their
naval operations are highly important as well. First, they are given a rundown of the general process
in depth for those who were not familiarized with the process. Afterwards, there would be a balancing
of the historiography factors followed by an analysis of what occurred in the Pacific from two different
standpoint. First point of view would be the dispute of legitimacy that was occurring and the second
point would be the focus  on the marines themself,  especially  in the aspect of honor and moral
responsibility. Finally, they are given a brief conclusion.  
Keywords
Revolution, Armed Forces, Topolobampo, legitimacy, historiography .

Doctor Edgar Urbina Sebastián


Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.
Sus líneas de investigación son la Historia de México, con especialidad en la Revolución Mexicana,
la Historia Militar y la Historia Contemporánea.
Licenciado, Maestro y Doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Ganador del Premio Fuentes y Documentos «Manuel González Ramírez» . Recibió «Mención
Honorífica» dentro del Premio  Salvador Azuela  2019 en Investigación histórica sobre Revolución

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Los combates navales en la región noroeste durante 1914

Mexicana, otorgado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Ha publicado «El preludio de la Revolución Mexicana» en la Gaceta Vizcaínas; «La entrada del
Ejército Constitucionalista a la ciudad de México» en el volumen El triunfo del Constitucionalismo
(2015); el cuento histórico «Volviendo a casa», en la revista 3ES En el Extremo Sur (2019) y el libro
Francisco I. Madero: la génesis de la Revolución (2020).
Correo: [email protected]

El autor de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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Doctor Edgar Urbina Sebastián

Introducción

D
esde que empezó la lucha en contra de Victoriano Huerta en febrero
de 1913, en un primer momento las actividades militares solo tuvieron
un relativo éxito en la zona de influencia de los jefes sonorenses. No
obstante, las operaciones del Ejército del Noroeste habían quedado empantanadas
a partir del 20 de noviembre de 1913.1 Desde ese momento estuvieron varados, en
gran parte debido a que no habían podido tomar los puertos, ya que estaban bien
abastecidos por el mar por la flota del Pacífico. De ahí la importancia de contar con
un barco para contrarrestar al enemigo.

I. Los hechos. Un domingo de carnaval


El 22 de febrero de 1914,2 exactamente un año después del asesinato de Francisco
I. Madero, el Capitán de Navío Hilario Rodríguez Malpica 3 se rebeló y se apoderó
del cañonero «Tampico», que se encontraba anclado en Bacochibampo, Sonora.
Depuso al comandante Capitán de Navío Manuel Castellanos, aprovechando que
la mayor parte de la tripulación había ido a Guaymas, era el inicio del carnaval. De
esta manera, parte de los efectivos navales se sumaron a las fuerzas revolucionarias.4
El «Tampico», había sido mandado a construir en 1901 en el astillero Crescent,
en Elizabeth, Nueva Jersey, Estados Unidos, durante el periodo que el General
Bernardo Reyes fue Secretario de Guerra y Marina y quien modernizó la flota
naval de ese entonces. Llegó al país en 1904 para ser puesto en operación.5 Entre
el armamento con el que contaba estaban dos cañones Bethelhem de 101 mm y seis
cañones Driggs-Schroedder de 57 mm. El buque tenía 60 metros de eslora (largo)

1  El ejército del noroeste pasaría prácticamente cinco meses inactivo desde la caída de Culiacán en el mes de noviembre
de 1913. Para ver la trayectoria de la columna de Álvaro Obregón, véase: (Aldama, 2014, p. 406) (Garciadiego, 2013,
pp. 92-95).
2  Algunas fuentes dicen que fue el 24, entre ellos (Jiménez, 2018, p. 13) y (Martínez, 2014, p. 380).
3  Hilario Rodríguez Malpica. (Coatzacoalcos, Veracruz, 1889-1914) A la edad de quince años ingresó a la Heroica
Escuela Naval Militar, de la que se graduó en 1909. En noviembre 1911 fue ascendido a subteniente y se le asignó al
buque Tampico. Tal vez su ascenso se debió a la llegada de Francisco I. Madero al poder, recordemos que su padre
sería nombrado Jefe del Estado Mayor del Presidente. En 1913 fue ascendido a teniente. Al momento de la rebelión
formaba parte de la tripulación del Tampico que defendía el puerto de Guaymas. (Valdez, 2011).
4  Para los pormenores del día de la rebelión véase (Ramírez, 2005, pp. 196-197). También «Relación detallada de la
sublevación habida a bordo del cañonero Tampico», El País, 11 de marzo de 1914; «Lo que dice el señor general
Blanquet sobre la defección del C. Tampico», en El País, 12 de marzo de 1914, y «Después de la insubordinación,
anarquía y pandemónium a bordo del Tampico», El Imparcial, 4 de abril de 1914.
5  En el mismo astillero fue mandado a construir y en el mismo año llegó a nuestro país el cañonero transporte «Vera-
cruz». (Lavalle, 1991, Tomo I, p. 156).

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por 10 de manga (ancho) y 4 de puntal (altura del casco) y desplazaba 1000 toneladas.6
Los rebeldes, ya apoderados de la situación, se hicieron a la mar con el objetivo de
entrar a Mazatlán para atacar al cañonero-transporte «Guerrero» .7 No obstante, en
el camino el fuerte oleaje le destruyó una paleta del timón y el barco quedó al garete.
Era un negro presagio para una aventura que terminaría mal.
Al pasar por Topolobampo avistaron al vapor comercial «Herrerías», lo
abordaron, tomaron prisionero a su capitán, obtuvieron sus provisiones, además de
carbón y sumaron a su movimiento a la tripulación. Fue desechada la propuesta de
Agustín Rabatet, una de las cabezas del movimiento, quien había sugerido artillar
el buque para también utilizarlo en la campaña que se iba a emprender. No tomar
aquella disposición a la postre les resultaría fatal.
Desembarcaron en la Bahía de Topolobampo. Ahí los oficiales Fernando Palacios
y Agustín Hass fueron comisionados para ir en busca del gobernador carrancista
Felipe Riveros, darle cuenta de los hechos y hacerle presente su adhesión. Mientras
los enviados realizaban su comisión fue reparado el buque y zarpó. Horas más tarde
recogieron a los emisarios, quienes dieron cuenta de su exitosa gestión.
De esta manera, el día 26 de febrero, se reunieron en el cañonero «Tampico»,
representantes de los constitucionalistas y del gobierno de Sonora, entre ellos el
Coronel Eduardo Hay y el Mayor Federico Schmidt, con parte de la tripulación que
era representada por Hilario Rodríguez Malpica, Agustín V. Rabatet y el Mayor
Luis Morfin. Se firmó el acta de adhesión a las fuerzas revolucionarias y simbóli-
camente se entregó la embarcación a la causa. De ello se dio cuenta al Primer Jefe,
Venustiano Carranza, quien un día después decretó algunos ascensos.
Después de firmada el acta, el «Tampico» zarpó de la Bahía de Topolobampo.
Cabe mencionar, que no hay muchos datos para reconstruir lo que ocurrió con el
Tampico durante casi un mes. Las noticias que dio la prensa son nulas y los partes
que mandan los jefes militares de la División del Yaqui, sobre el «Tampico», también
son escasos, todo indica que permaneció cerca de la bahía de Topolobampo durante
todo ese tiempo.

6  (Dirección General Adjunta de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología. [DIGAOHM]. 2021) (Tapia, 2020, p. 55)
Como dato curioso habría que mencionar que el «Tampico» era la embarcación que proveía a la Isla Clipperton, a la
que después se le puso el nombre de la Isla de la Pasión lugar donde vivió Victoriano Salado Álvarez como amo y señor,
al ya no tener contacto con tierra. Los hechos se suscitaron de la siguiente manera: En 1905 un grupo bajo el mando
del capitán Ramón Arnaud Vigno, de padres franceses pero nacido en Veracruz, llegó a la Isla Clipperton, (sitio a 945
kilómetros de Acapulco y con una extensión de 5km2), su misión era vigilar y defender el punto, ya que compañías
extranjeras extraían el guano, dejado por el pájaro bobo, sin ninguna restricción. Además de que México estaba en
disputa con Francia por la posesión de la isla. A lo largo del tiempo se enviaron constantes comisiones. Ya durante
el huertismo, específicamente el 7 de enero de 1914, llegó nuevamente Arnaud, ahora con el carácter de gobernador,
acompañado de su esposa de nombre Alicia Rovira Gómez, sus 3 hijos y con 19 personas más. Precisamente el buque
encargado de proveerlos era el «Tampico», quien les hacía llegar mercancías de Topolobampo. Cuando Rodríguez
Malpica se rebeló, la isla Clipperton quedó incomunicada y olvidada, con el paso del tiempo llegaron las enfermedades.
Una tarde los habitantes de la isla avistaron un barco, Arnaud y un grupo de hombres tomaron una lancha con el
objetivo de lograr contacto, pero murieron ahogados. En la isla quedó un solo hombre, Victoriano Álvarez, quien
asumió el rol del jefe y se aprovechó de las mujeres. Cuando quiso abusar de la esposa del fallecido Arnaud, ella lo
mató. Las 4 mujeres y los 7 niños que vivían en la isla, fueron rescatados hasta 1917 por el buque norteamericano
Yorktown. (Reyes, 2003). Cabe mencionar que en 1931 la isla fue concedida a Francia.
7  Paradojas de la Historia: el «Guerrero» había sido el buque en el que el presidente nicaragüense Santos Zelaya, depues-
to por la intervención estadounidense, había encontrado refugio durante el porfiriato. El comandante del cañonero en
aquella ocasión había sido el capitán de fragata Hilario Rodríguez Malpica, padre del ahora rebelde. (Lajous, 2010. pp.
103-104) Para una historia novelada que abarca parte de los hechos: (Villalpando, 2018).

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El gobierno huertista, sabedor de la actitud del «Tampico», ordenó combatirlo.


Para ello los generales federales Pedro Ojeda y Joaquín Téllez mandaron en su per-
secución a los buques «Morelos» y «Guerrero».
El «Guerrero» había sido construido en Liverpool, Inglaterra, de seis cañones,
a inicios del siglo XX. Cabe mencionar que los cañoneros-transporte tenían mayor
capacidad bélica que los cañoneros, por tanto, en ese aspecto era superior al barco
insurgente. (Lavalle, 1991, Tomo I, p. 156).
De esta manera, el 3 de marzo el «Guerrero» estableció un bloqueo sobre el
puerto. Al día siguiente, junto al «Morelos», emprendieron el ataque en contra del
«Tampico» . (DIGAOHM. 2021).
Diez días después el «Tampico» intentó salir de la Bahía, pero el «Guerrero»
al darse cuenta del movimiento lo empezó a cañonear, obligándolo a retroceder.
(Ramírez, 2005, p. 198). La operación de salida era sumamente complicada ya que la
bahía es transitable solo por un canal submarino muy angosto. (DIGAOHM. 2021)
En los días siguientes el «Tampico» sostuvo una serie de combates con los
cañoneros «Guerrero» y «Morelos», en los cuales el buque revolucionario recibió
varias averías y tuvo que retroceder a la barra de Topolobampo, quedando varado a
la altura de Puente de Copas, desde donde rechazó los embates.
El «Morelos», había sido construido en Sestri Ponente, Génova, en el astillero de
la Casa Nicolo Odero y arribado a nuestro país en 1905. Tenía 73 metros de eslora,
10 de manga y 5 metros de puntal. Contaba con 2 cañones de 100 mm y seis de 75
mm y desplazaba 1200 toneladas. Era el barco más poderoso de la flota mexicana.8 El
gobierno para entorpecer aún más la salida del «Tampico», utilizó al «Demócrata»9
y el «Oaxaca»,10 que eran dos barcos artillados prácticamente inservibles, pero que
fueron eficaces para el propósito de bloquear el paso. (DIGAOHM. 2021).
La situación en el «Tampico», con el paso de los días, se fue haciendo cada vez
más desesperada: los fondos monetarios se fueron agotando, lo mismo que las pro-
visiones tanto de comida como de material de guerra, esto provocó el descontento
entre su tripulación.
El 31 de marzo el «Tampico» intentó salir, entablando un combate con el
«Guerrero», el barco insurgente se llevó la peor parte. Al día siguiente Rodríguez
Malpica envió un mensaje dando cuenta de su situación, pese a las dificultades, el
General Obregón dio la orden de no abandonar la nave por ningún motivo. (Gutiérrez,
1955, p. 224) Para él era sumamente importante el conservar al «Tampico» si bien
ya no como una fuerza de combate, pues estaba casi inutilizado, sí como fuerza
de distracción, de esta manera los buques huertistas y su tripulación con ello se
mantenían ocupados y no podían ayudar a las fuerzas que se encontraban en tierra y
que eran amagadas por los revolucionarios.
Obregón se dirigió a Mazatlán con el objetivo de capturar el puerto, y esto obligó

8  Misma historia fue la del «Nicolás Bravo» . (Lavalle, 1991, Tomo I, p. 156).
9  «El Cañonero Demócrata  fue construido en Inglaterra en 1874 y adquirido por la marina mexicana en 1877. Este
buque fue de gran utilidad en el litoral del Pacífico, hasta que fue llevado a San Francisco, California, para carenarlo
y aplicarle un embono de madera. Se fue a pique y la compañía repuso el buque con apego a las características de
casco de madera, tres palos, aparejo de barca, máquina de vapor horizontal, artillería de 4 piezas, etc.» (Secretaría de
Marina, 2009).
10  El Oaxaca era un viejo buque que fue dado de baja en 1908, y sustituido por el «General Guerrero» . El «Oaxaca»
desde entonces había quedado instalado en Guaymas utilizado solo como pontón. (Lavalle, 1991, Tomo I, p. 156).

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a la flota federal a trasladarse a tal punto. Frente al «Tampico», únicamente quedó el


«Guerrero», para evitar su salida (Martínez, 2014, p. 380).
No puede culparse a Obregón de abandonar a su suerte a la tripulación del
«Tampico», pues el 14 de abril el jefe constitucionalista, ya de regreso en Topolobampo,
abordó el buque para conocer su situación. El Capitán del Navío ordenó izar el pabellón
de Comandante en Jefe a bordo, y esto provocó que el «Guerrero» arreciara su ataque.
Enterado de la crítica situación, Obregón dio orden al Capitán Gustavo
Salinas11 para que con el biplano «Sonora» bombardeara al cañonero «Guerrero»,
que se encontraba a solo 8 kilómetros de distancia del «Tampico» . Desde el avión
constitucionalista fueron arrojadas 10 bombas al «Guerrero», que fueron suficientes
para hacer que las naves enemigas se hicieran a alta mar para huir del bombar-
deo, y con ello dejaran de hostigar al buque revolucionario. El «Guerrero», junto
al «Demócrata» y «El Oaxaca» se dirigieron a Guaymas, y con ello le dieron un
respiro al «Tampico», porque el «Morelos» también estaba atravesando por malos
momentos. (DIGAOHM, 2021).
El 4 de mayo, Obregón, recibió noticias de que el cañonero «Morelos» se encon-
traba varado a 400 metros de distancia de la Isla de Piedra, tratando de aprovechar
la coyuntura, ordenó el traslado de un cañón de 75 mm y 200 hombres a ese punto,
y al día siguiente emprendieron el ataque al buque.
Para poder auxiliar al cañonero, el comandante federal de Mazatlán ordenó al
«Guerrero» acudir al lugar. No obstante, por la noche los constitucionalistas lograron
pasar artillería de 75 mm para reforzar su ataque, que lograron con bastante éxito.
Para la mañana del día 6 de mayo el «Guerrero» se retiró, seguramente pensando que
todo apoyo al «Morelos» era inútil, para entonces el barco mostraba serios daños. El
«Morelos» fue abandonado por la tripulación y una partida constitucionalista abordó
el barco la mañana del 10 de mayo, quienes colocaron una carga de dinamita.12
Mientras tanto, todo ese tiempo al interior del «Tampico» se hicieron múltiples
trabajos con el objetivo de sacarlo a flote, lo que se logró finalmente el 10 de junio,
fecha en la que se dirigió a Altata, puerto próximo a Culiacán, (Martínez, 2014, p.
380) su objetivo era llegar a Mazatlán para arreglar la caldera que estaba estropeada.
Sin embargo, el gusto fue pasajero, al poco tiempo sufrió nueva avería, la única
caldera que le quedaba también se estropeó, lo que originó que fuera arrastrado
por la corriente hasta la altura de la Isla de San Ignacio en el Golfo de California.
Rodríguez Malpica, ante la crítica situación, pidió ayuda al destructor estadouni-
dense USS «Preble», pero le fue negada. (DIGAOHM, 2021).

La hora del ocaso


Aprovechando la crítica situación del buque revolucionario, el «Guerrero» el día 16
de junio presentó combate. A las 5:00 de la mañana se fue acercando poco a poco al
«Tampico», y a las 7:48 inició su ataque. (DIGAOHM, 2021) A la distancia, los buques
norteamericanos observaron la escena. El «USS Perry» y el «USS Preble», al sur del
«Tampico» ; el «USS New Orleans», a unas millas del «Guerrero» . (Tapia, 2020, p. 55).

11  Nacido en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 19 de julio de 1893. Pariente de Venustiano Carranza.
12  Lavalle Argudín, dice quedó encallado al entrar Estero del Astillero, en la Isla de Piedra, y permaneció ahí por dos o
tres años y después fue vendido como fierro viejo, (Lavalle, 1991, Tomo I, p. 156).

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El «Tampico» se encontraba en franca desventaja al no poder moverse para evitar los


impactos, a diferencia del «Guerrero» (DIGAOHM, 2021), además de que su cañón de
proa quedó inutilizado.13 La nave sufrió varios daños, uno de los disparos impactó en el
mástil y otro en la proa, que provocó un incendio, porque en esa zona había combustible
para las lanchas de motor.
Ante tal situación Hilario Rodríguez Malpica, ordenó abandonar la nave y hundir el
buque, abriendo las válvulas de fondo. Eran las 9:50 de la mañana. (Tapia, 2020, p. 55)
Acto seguido tomó su pistola, se la puso en la boca y disparó el arma. Su tripulación trató
de huir en dos botes, uno de gasolina y uno de remo, pero fueron tomados prisioneros
por el «Guerrero» (Silva, 21010).
Con ello terminó la peripecia del «Tampico», y la serie de combates navales en el
Pacífico.

El balance historiográfico
Para conocer más acerca de los combates navales tenemos diversas fuentes, tanto
primarias como secundarias, que nos permiten acercarnos al fenómeno histórico
desde diversos puntos y perspectivas.
En cuanto a las fuentes primarias, contamos con algunas de las siguientes:
-Testimonios. Aquí tenemos el libro de Álvaro Obregón, Ocho mil kilómetros en
campaña, (1973) y los textos de Juan Barragán (1986) y Jacinto B. Treviño, quienes
si bien es cierto estos dos últimos no estuvieron en el teatro de los hechos, si estaban
cerca del Primer Jefe. En el caso de este último, anota la respuesta de Carranza al
enterarse del hundimiento del Tampico. (1961, p. 64).
Mención especial merece A media asta del Capitán de Altura Rafael López
Fuentes, (2021), ya que fue uno de los actores en los sucesos y fue un trabajo realizado
a partir de testimonios de varios de los sobrevivientes y con documentos oficiales. El
texto se encontraba en el expediente del Capitán Hilario Rodríguez Malpica, pero
afortunadamente la Secretaría de Marina, tuvo el acierto de ponerlo a disposición del
público de forma digital.
-Partes militares desde el constitucionalismo. Estos pueden ser consultados
principalmente en el Archivo del Primer Jefe, del Centro de Estudios de Historia de
México, Carso, y en el Archivo Juan Barragán, ubicado en el Archivo Histórico de la
UNAM del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y Educación.
-Partes militares desde el huertismo. Disponibles en el Archivo Histórico de la
Secretaría de la Defensa. Contiene dos Ramos: el Ramo Revolución, y el Cancelados,
en este último podemos ingresar a los expedientes de los militares involucrados en los
acontecimientos, entre ellos al de Gustavo Salinas Camiña14.
-Partes de la flota naval norteamericana. Los destructores estadounidenses USS
«Preble» y el USS «Perry», quienes estaban por la zona, rindieron sus informes de los
hechos. Parte de su transcripción podemos consultarlos en un artículo publicado en
1918, del que más adelante hablaré.

13  La tripulación del «Tampico» intentó engañar al «Guerrero», quemaron en la parte baja de la chimenea, todo lo
que encontraron a su alcance para dar la apariencia de que el barco podría marchar perfectamente, la treta no resultó.
(Tapia, 2020, p. 55)
14  A partir de 1986 se permitió a los investigadores civiles el acceso a este archivo. (Ibarrola, 2010, p. 194).

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-Los artículos periodísticos. Gran parte de los hechos fueron noticia a través de
los medios revolucionarios y gobiernistas. Entre los primeros tenemos a El Pueblo;
entre los segundos a El Independiente y El Imparcial.
-Archivo General de la Secretaría de Marina-Armada de México. Aquí se
encuentran los expedientes de varios de los marinos participantes, entre ellos el de
Hilario Rodríguez Malpica.
-Archivo Histórico del Senado. Cuenta con los expedientes personales de los
oficiales de jerarquías superiores: de capitanes de navío a almirantes. También pode-
mos encontrar las ratificaciones de ascenso.
-Fotografías. Algunas de ellas pueden ser consultadas en el Archivo Casasola y
en la Fototeca del INAH, así como en algunos blogs especializados.
Pasemos ahora a las fuentes secundarias:
Lo sucedido en el Pacífico ha sido objeto de narraciones, de estudios historiográ-
ficos, monografías, biografías, ensayos, artículos, testimonios gráficos, documentales,
de literatura y de estudios científicos. Cabe mencionar que la calidad y la extensión es
sumamente variable; van desde únicamente lo fáctico a análisis más elaborados donde
se expone la estrategia, las armas y las posiciones. No obstante, en la mayor parte
de los trabajos realizados comúnmente se refieren más al combate de Topolobampo,
por ser considerado el primer combate aeronaval en la historia mundial,15 en el cual
participa Gustavo Adolfo Salinas Camiña.
En la mayoría de los textos se omite, se pasa por alto o se les da poca importancia a
las operaciones navales desarrolladas en los meses de febrero a junio de 1914. Esto habría
que cambiarlo, ya que se ven involucrados cinco buques que para ese entonces formaban
parte de la Armada de México, y que representaban un alto porcentaje de la misma.
Antes de iniciar la revolución la fuerza naval consistía en «dos corbetas escuelas»
«Zaragoza» y «Yucatán» de vapor y vela respectivamente, seis cañoneros «Bravo»,
«Guerrero», «Morelos», «Tampico», «Veracruz» y «Demócrata»; dos transportes de
guerra: «Progreso» y «Oaxaca» y las pequeñas embarcaciones de la flotilla del sur en
el territorio de Quintana Roo.16 Como podemos apreciar, tenemos que la mitad de
la fuerza naval se vio involucrada en los combates del Pacífico.17
Es poca la Historia de la Revolución mexicana que se refiere a las operaciones
navales. La que existe se refiere en su mayor parte a la invasión al puerto de Veracruz
en 1914, donde existen obras de gran valor como los diversos trabajos de la Doctora
y Capitán Leticia Rivera Cabrieles.
Para exponer las fuentes secundarias iré de lo general a lo particular.

15  Algunos otros consideran el primer combate aeronaval al ocurrido el 13 de mayo de 1913, cuando el avión constitu-
cionalista Sonora, piloteado por el francés Didier Masson, atacó a las fuerzas federales. Ahí no hubo éxito en el tiro y
tampoco fue repelido por los barcos. (Martínez, 2014, p. 378).
16  Para entonces además de los buques arriba mencionados en Tampico se encontraban el Zaragoza, Progreso y Vera-
cruz, este último también se fue a pique por esa época. Por lo tanto, la armada quedó muy mermada. (Lavalle, 1991,
Tomo I, p. 156).
17  La flota era muy exigua. Leticia Rivera Cabrieles, quien hace un balance de la política en ese rubro de los gobiernos
de Díaz, Madero y Huerta dice que no tuvieron intenciones de impulsar el poderío naval y que a final de cuentas
las tareas realizadas fueron insuficientes para hacer frente a la Revolución y a las intervenciones de Estados Unidos.
(Rivera, 2017, p. 81).

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Historias generales
Existen obras generales que hablan sobre la Historia de la Armada en México, en
casi todas ellas se aborda de manera tangencial los combates navales de 1914, entre
ellas están el texto publicado en 1960 por Raziel García Arroyo, Biografía de la marina
mexicana: semblanzas históricas. Tres años después salió a la luz el texto de Juan de
Dios Bonilla, Historia marítima de México, (1963) quien le dedica el capítulo XI a los
combates.
Ya para 1970 apareció la Semblanza marítima del México independiente y revolucio-
nario, de Enrique Cárdenas de la Peña, en ella podemos encontrar algunas narraciones
sobre el combate y transcripción de la relación de los ascensos dados al personal del
«Guerrero» y de los 61 individuos capturados del «Tampico». (1970, p. 238).
En la siguiente década aparecieron los Anales gráficos de la historia militar de México,
1810-1980, (Casasola, 1980) en la que como su nombre lo menciona, podemos encon-
trar algunas imágenes sobre los cañoneros y los personajes participantes. En 1991, el
Vicealmirante I.M.N., Mario Lavalle Argudín, (1991) da unas líneas al incidente y
presenta datos sobre las embarcaciones contendientes en, Memorias de Marina, Buques
de la Armada de México, Acaecimientos notables.
Ya de manera más reciente están los libros: Historia General de la Secretaría de
Marina-Armada de México. Su desarrollo histórico, de la época prehispánica a la posre-
volución (2012); Historia gráfica de la Secretaría de Marina-Armada de México (2012);
Militares y marinos destacados. Héroes y próceres del Ejército, Fuerza Aérea y Armada de
México (2011). En el 2013, se publicó el texto Las fuerzas armadas en la Revolución
Mexicana, que le dedica a los Rodríguez Malpica, su último capítulo. También tene-
mos la Historia General de la Infantería de Marina Mexicana (2012) y la Síntesis de la
Historia de la Armada Mexicana 1821-1940, (2016) en la que la coordinación general
estuvo a cargo del Capitán de Navío Álvaro Alejandro Alfaro Flores y la Coordinación
histórica de la Doctora y Capitán de Corbeta Leticia Rivera Cabrieles.
Ahora pasemos a los trabajos que abordan directamente el tema:
Lo sucedido en aguas mexicanas pronto despertó el interés, sobre todo de escritores
estadounidenses, quienes contaban con material para reconstruir la historia. A solo
cuatro años de lo sucedido J. H. Kleein Jr., escribió el artículo: «The career of the
mexican gunboat Tampico», para la revista United States Naval Institute Proceeding,
(1918) en el que se rescatan los informes dados desde los buques norteamericanos. En
él podemos apreciar también algunas fotografías en los momentos de combate. Diez
años más tarde, en la misma revista H. E. Kays (1927) publicó «The Naval Battle of
Topolobampo, 1914» .
Dentro de los trabajos escritos en México, fue hasta muy tarde que hubo un interés
sobre el tema. Cabe mencionar que los trabajos sobre el hecho varían de acuerdo a su
extensión y calidad.
En la década de los setenta Roberto Fierro (1978) escribió dos artículos muy gene-
rales para la revista Presagio. A finales de la década se publicó el texto de Mario Lavalle
Biografía del Capitán de Navío de la Armada Nacional Hilario Rodríguez Malpica.
Combates y hundimiento del cañonero constitucionalista «Tampico», (1978).
En la década de los noventa en la Revista Secretar{ia de Marina, encontramos los
artículos «La batalla naval de Topolobampo» (1995). Ya en los años más recientes se

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dieron a conocer otros trabajos, entre ellos los textos de Martín Martínez Baizabal y
Raúl Tapia Rosas, publicados el primero en el 2014 y el segundo, apenas el año pasado.
Hasta el momento el trabajo más completo es la tesis de Otilio Silva Andraca, que lle-
va por título, La incorporación del buque cañonero Tampico a la Revolución Constitucionalista
en 1914, sin embargo, fue escrita en el 2010 y de ahí a la fecha se han sumado otras
investigaciones que siguieron aportando para conocer más sobre el tema.
En los últimos años ha existido un impulso importante sobre la investigación,
relacionada con temas navales. La apertura de museos, la publicación de revistas, de
libros, la creación de organizaciones, seminarios, estudios, ciclos de conferencias, ins-
tituciones y la realización de diversos proyectos de investigación multidisciplinarios,
además de la conmemoración de eventos relacionados con efemérides, han permitido
el surgimiento de nuevos trabajos. Hubo un boom a partir del 2010, debido a la
celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.
Además, por la serie de publicaciones y cooperaciones entre civiles y miembros de las
instituciones navales y militares, que esperemos se sigan llevando a cabo.
Mención especial merece el proyecto interdisciplinario, llevado a cabo reciente-
mente por el INAH y la Secretaría de Marina, que tuvo dos temporadas de campo18
y que dio como resultado el año pasado a la ubicación e identificación del cañonero
Tampico, hundido a una profundidad de más de 40 metros. Cabe mencionar que la
investigación se basó en fuentes documentales y etnográficas. En él participaron espe-
cialistas de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, que dirige
el doctor Roberto Junco Sánchez y que contó con la participación del historiador Raúl
Tapia Rosas, el fotógrafo Alberto Soto Villalpando y el arqueólogo Josué Guzmán
Torres. Fue una investigación que duró 10 años. (Tapia, 2020, p. 55).
Cabría hacer énfasis que la llegada de la era digital favoreció enormemente el
acceso a fuentes, archivos y bibliotecas alrededor de todo el mundo lo que también
ha favorecido a la producción histórica. Esperemos que en lo venidero se siga en esta
misma dinámica.

El discurso de lo contencioso sobre la legitimidad


Desleales, traidores, forajidos, piratas, miserables, locos, desequilibrados, indignos,
cobardes, estúpida marinería, fueron algunos de los adjetivos dados por la prensa go-
biernista, a los marinos del «Tampico» que se unieron a la Revolución. (El Imparcial,
1914).
Este tipo de ataques fueron realizados con el objetivo de deslegitimar la conducta
de los marinos del Tampico. Pero aquí habría que preguntar ¿Cuál de los dos bandos
contendientes en ese momento representaba la legitimidad? ¿Quiénes de los marinos
podrían alegar representar el «ser» de la Armada? Y aquí estoy utilizando la palabra ser
en sentido de formación, ética y moral, pero también como caracterización concreta del
actuar y realizar actividades relacionadas a esos principios. Una idea concomitante de

18  La primera temporada fue del 30 de marzo al 2 de abril, en ella se obtuvieron imágenes tridimensionales el océano
donde se pudo obtener una anomalía que correspondía a las dimensiones del «Tampico» . La segunda temporada se
llevó a cabo del 8 al 12 de septiembre. Ahí se hicieron dos inmersiones profundas que confirmaron la existencia del
buque. Se tiene pensado realizar más inmersiones para realizar modelos de Tercera dimensión. Para su localización «se
empleó tecnología multihaz que, por medio de un pin acústico, emite sonidos que rebotan en grandes profundidades
marinas y genera lecturas detalladas de los objetos que yacen en ellas.» (DIGAOHM. 2021).

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hacer presentes en sí mismos los valores de la institución de la cual ellos formaban parte.
Lo que tenemos, en esos momentos, es una disputa en relación a la legitimidad, la
legalidad y la descalificación del otro.
Es un marco de lo contencioso que podemos apreciar en el siguiente esquema:

Fuente: Elaboración propia.

En la Armada está depositada la defensa de la nación y de las instituciones, por


tanto, tiene que tener la confluencia entre la legitimidad (el reconocimiento y acepta-
ción de sus actos) y la legalidad (validez de sus actos). Aunque cabe mencionar que en
la historia de nuestro país no siempre la legalidad va de la mano con la legitimidad.
En este orden de ideas, Victoriano Huerta, al asumirse como el representante
de la nación y el motor de la legalidad, a su vez condenaba a aquellos que iban a
contracorriente de sus dictados. La prensa en este sentido, se supeditó a los dic-
tados del militar. Es decir, en esta proposición el aparato militar y naval no está
subordinado a la idea de nación, sino que la nación se ve representada en el ejército
y la Armada y, por tanto, al ser representativa de ella, se podrían justificar todo
tipo de acciones cometidas, porque si la Armada es la nación, el que se equivocase
la Armada significaba que la nación estaba tomando una posición errada y eso no
podría ocurrir.
En términos del discurso, el huertismo se apropió de la realidad práctica, bajo el
aparente esquema de defensa de la nación, de los intereses, de sentimientos patrióticos
y defensa de las instituciones. Por tanto, se exaltó a los marinos que permanecieron
fieles al gobierno y se condenó a los que adoptaron una actitud rebelde.
En la prensa se trató de denigrar a los marinos mostrándolos como malos
moralmente: los asociaron con fiesta y alcohol. Se presentó la figura de un Hilario
Rodríguez Malpica, insubordinado, rebelde, que recientemente había tenido va-
rios arrestos, se dijo que había tenido una carrera apegada a los principios, pero
que ello había cambiado recientemente, la razón, una mujer.19 El objetivo no solo
era el sensacionalismo, sino mostrar a un marino corrompido, que iba a contra-
corriente de la idea del comportamiento que debía tener un hombre formado en
la Armada. Había que explicar lo extraño de su comportamiento y se mostró una
imagen distorsionada de los marinos rebeldes. En algunos artículos el incidente se

19  Inclusive El Correo de la Tarde entrevistó a la mujer de nombre Maura Mercado.

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Los combates navales en la región noroeste durante 1914

redujo a ser presentado como un problema pasional, un lío de faldas, consecuencia


de la seducción de una mujer, de una prostituta. En otras ocasiones solo se perfiló
como un acto de venganza, por los malos tratos recibidos por los altos mandos del
buque. El encabezado de una nota periodística sentenciaba: «Toda el agua del océano
no bastará a lavar la negra mancha de los amotinados del Tampico. Los marinos
desleales deshonraron la bandera del Tampico; empavesando este con las sábanas de
los camastros, se entregaron a los forajidos.» (El Imparcial. 12 marzo 1914).
Por su parte, los marinos rebeldes trataron de arroparse con la legitimidad de la
marina.
Rodríguez Malpica en carta enviada a su madre, explicó sus motivos:
1) Mis convicciones.
2) El destierro a papá.
3) El robo a ti.
4) Pretendieron suprimirme por motivos que son generales.
5) Decidí con todo y buque que ahora está a mis órdenes desconocer a Huerta.
Tu hijo que te quiere -LALO. (Silva, 2010, p. 68).
En síntesis, lo que se presenta en esos meses, entre los marinos combatientes
no solo es la disputa de la legitimidad, sino que se da una lucha constante de forma
interior, entre el ser, deber ser, y representar el ser.
Esa lucha constante se vio finalizada, en el caso de Hilario Rodríguez al mo-
mento de darse el disparo. Ahí confluyeron, el deber ser, con el ser, (el ser marino,
comportarse como marino). Al tomar la decisión de «hundirse» junto con su barco
fue en concordancia asumida como el jefe de la embarcación. Este acto que fue des-
calificado por la prensa opositora, fue reconocido por sus pares nacionales e interna-
cionales, quienes izaron la bandera a media asta. Es decir, Rodríguez Malpica no fue
defenestrado por sus pares, no fue considerado traidor, ni su suicido lo consideraron
un acto deshonroso. Así la muerte de Rodríguez Malpica encarnaría la realidad de
aquello que sus oponentes querían negar: la realización del ser marino en principios
(ideas) y actuar (realidad). Una comunión del ser marino y del espíritu de la Armada.

El sentido de unidad
Según algunos datos, se dice que la mañana del 16 de junio la tripulación del
«Guerrero» intentó parlamentar con el «Tampico», y mandó un bote para obtener
su rendición. Sabían que las condiciones de sus enemigos no eran las óptimas y
pretendieron evitar combatir a sus antiguos camaradas, y así dar una salida honrosa
para ambos.
El afecto entre integrantes de la misma arma, da un sentido de hermandad, de
comunidad. Es conocido que el formar parte de una institución da un sentido de
pertenencia, y uno de los más fuertes se dan en las corporaciones armadas que, en ese
momento, por las coyunturas históricas, se encontraban enfrentados. El «Tampico»,
tal vez por no avistar el bote o por ignorarlo, decidió combatir, teniendo el desenlace
arriba descrito. (Tapia, 2020, p. 54).
Pese a lo anterior, el código entre marinos fue respetado. Ante la muerte de
Rodríguez Malpica, los tripulantes de las embarcaciones nacionales y extranjeras
reconociendo su acto, y yendo a contracorriente del discurso huertista, reconocie-

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ron el comportamiento de sus pares navales. Los destructores «Preble», «Perry» y


el «New Orleans», además del «Guerrero», ondearon sus pabellones a media asta.
(DIGAOHM. 2021).
Los marinos adversarios no solo mostraron respeto por su compañero caído, sino
que también intercedieron por sus camaradas derrotados. El comandante del cañonero
Guerrero Ignacio Arenas, el 21 de junio envió un telegrama en los siguientes términos:
En la mar de Guaymas, junio 21 de 1914. General en Jefe: Me honra ma-
nifestar de nuestro arribo aproximadamente a ese puerto… suplicando a usted
haya un pango para recibir a 61 prisioneros… el Cañonero General Guerrero,
confía ciegamente en sus altos sentimientos altruistas para que ninguno de los
prisioneros sea pasado por las armas, teniendo más fe en la clemencia humana que
en la inexorable justicia militar. Como merecido culto al valor de los compañeros
muertos (se refiere a la tripulación del Tampico), las banderas del Guerrero estarán
a media asta por todo el día, si usted tiene a bien aprobarlo. Respetuosamente.
Comandante Ignacio Arenas. (Historia general de la Secretaría, 2012, p. 442).

Más tarde volvieron a interceder por ellos, cuando vieron las pésimas condiciones
en las que estaban purgando sus penas.20 Aunque enemigos y enfrentados en un
combate naval, de alguna manera los derrotados seguían siendo de los suyos.
Pensemos en un marino, que combate a sus amigos, camaradas, a los miembros de
su gremio, que antepone de sí, antes que los afectos personales, su perfil profesional, y
de lo que considera honesto y justo, pues son principios que le han dado vida y forma.
De alguna manera el cuartelazo de 1913 había creado una ruptura al interior
de los gremios armados, al provocar la ruptura entre el deber ser y el ser. Lo que
tenemos aquí es que había una continuidad y uniformidad en el discurso tanto en
la Armada como en el Ejército de arrogarse la representatividad de la nación y de la
defensa de las instituciones. No obstante, el Ejército se autotraicionó, al cometerse
la detención y posterior asesinato del presidente. Con ello la unidad al interior del
gremio castrense y de sus principios fue rota. Hubo una serie de crisis a lo largo de
los siguientes años, que finalmente culminó en el mes de agosto de 1914, con la
disolución del Ejército y la Armada Nacional, heredera del porfirismo. La resultante
tuvo otros caminos y otros procesos, pero de aquello ya no me toca hablar a mí.
La imagen que tenemos hoy de la Armada Nacional se presenta en términos
fetichizados. Es decir, en términos de la idea que representa lo concreto y lo real,
que en término de simbolismo y significado-significante representa a la Marina y sus
principios. Hoy en día en la Armada, afortunadamente, la conjunción de la legitimi-
dad con la legalidad y, por tanto, de la defensa de nación y de sus instituciones está
vigente y que esperemos no se rompa.
Hoy sigue en el terreno de lo contencioso la figura o figuras y hechos que dan
configuración a la Armada, se exaltan algunos nombres y se rememoran algunos
hechos y se ocultan otros. En el caso de los rebeldes del Tampico y de Hilario
Rodríguez Malpica, es un acierto por parte de la Armada que forme parte de los
primeros.

20  Cubrían sus penas en el pontón Primos Valdemar, frente a las costas del puerto colimense, y se pidió fueran traslada-
dos a la Casa Municipal, donde había mejores condiciones. (Silva, 2010).

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Conclusiones
Después de expuesto lo anterior, podemos llegar a las siguientes conclusiones:
1) La utilización de la flota naval, fue esencial para que el Ejército del Noroeste
no pudiera avanzar y tuviera el control de todo el sector Noroeste de nuestro
país. Para mayo de 1914 las fuerzas revolucionarias dominaban toda esa zona,
a excepción de los Puertos de Guaymas y Mazatlán, que eran abastecidas por
los buques mencionados.
2) La suma del «Tampico» al bando revolucionario, ocasionó que se mantuvieran
entretenidos a los buques federales y no fuera tan presto el auxilio a las fuerzas
federales en tierra que pudieran contrarrestar a los revolucionarios.
3) La inutilidad del «Tampico» y el «Morelos» debido a los combates en la zona
noroeste, sumada a la desaparición del «Veracruz» en el Golfo, por eso años,
mermó aún más a la ya de por sí disminuida fuerza naval con la que contaba
el país.
4) Las fuentes tanto primarias como secundarias disponibles al público, afor-
tunadamente han ido creciendo en los últimos años, pero es necesario seguir
escribiendo sobre el tema.
5) La legitimidad no siempre va de la mano con la legalidad. La legitimidad que
tenía la Armada y en general el ejército se había roto con la traición de Huerta
hacia Madero en febrero de 1913. Hilario Rodríguez Malpica y parte de la
tripulación del Tampico trataron de reconstituirla cuando se pasaron al bando
revolucionario en febrero de 1914.

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Fuentes

Archivos

• Archivo General de la Secretaría de Marina-Armada de México.


• Archivo Histórico de la Defensa Nacional-Ramo Cancelados.
• Archivo Histórico de la Defensa Nacional-Ramo Revolución.
• Archivo Histórico del Senado.
• Centro de Estudios de Historia de México. Carso-Archivo Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.
• Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación/Archivo Histórico de la UNAM-
Archivo Juan Barragán.

Hemerografía:
• El Imparcial.
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Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica
The beginning of naval aviation. A technoscientific revolution

Resumen
A finales del siglo XIX y principios del XX, la industria, ciencia y tecnología empezaron a desarrollar
una relación dialéctica que continuó a lo largo del XX y XXI. Dicha relación tuvo un impacto positivo
en las fuerzas armadas del mundo, principalmente en las potencias mundiales. La ciencia, tecnología
e industrialización permitieron la fabricación de armamento nuevo para las distintas especialidades
de las fuerzas armadas: la infantería, artillería, caballería y marina conocieron muchas aplicaciones
tecnológicas de la era industrial. En este contexto, la industrialización posibilitó el surgimiento de la
aviación y su incorporación a las fuerzas armadas, que dio vida a la aviación militar y naval.
El objetivo del artículo es describir y analizar, desde el enfoque de los estudios de Ciencia,
Tecnología y Sociedad (CTS), el proceso de cambio en la estructura orgánica de las armadas del mundo
con la introducción de la tecnología aeronáutica como arma de guerra en entre 1903 y 1946, lo que
representó una revolución técnico-científica en el sector naval. Asimismo, se mostrarán los inicios de la
aviación naval en México con la aplicación de la nueva tecnología aérea.
Palabras clave
Aviación, naval, ciencia, tecnología, militar, guerra, industrialización.

Abstract
In the late 19th and early 20th centuries, the industry, science and technology began to develop a
dialectical relationship that continued throughout the 20th and 21st centuries. This relationship had
a positive impact on the world’s armed forces, mainly on world powers. The Science, technology and
industrialization allowed the manufacture of new armament for the various specialties of the armed
forces: infantry, artillery, cavalry and marine, met many technological applications of the industrial era.
In this context, industrialization enabled the emergence of aviation and its incorporation into the armed
forces, that gave life to military and naval aviation.
The objective of this article is to describe and analyze, from the focus of Science, Technology and
Society (CTS) studies, the process of change in the organic structure of the world’s navies with the
introduction of aeronautical technology as a weapon of war, between 1903 and 1946, which represented
a technical-scientific revolution in the naval sector.
Keywords
Aviation, naval, science, technology, military, war, industrialization.

Doctor Federico L azarín Miranda


Profesor-investigador, Universidad Autónoma Metropolitana (septiembre, 1984 a la fecha);
Licenciado en Humanidades y Maestro en Historia por la UAM; Doctor en Historia por la FFyL,
UNAM, Ciudad de México (2004). Es Miembro de la Comisión Académica de la Línea de
Historia Posgrado en Humanidades de la UAM-Iztapalapa de octubre de 2015 a la fecha. Recibió el
Reconocimiento al Mérito «Luz Elena Galván Lafarga», categoría nacional, por la Sociedad Mexicana
de Historia de la Educación (2020) y el Premio a la Docencia 2007 por la UAM. Es Investigador
Nacional nivel 1, tiene el Perfil PRODC-SEP. Miembro Fundador de la Sociedad Mexicana de Historia

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica

de la Educación (2002); Miembro de la Asociación de Historiadores de las Ciencias y Humanidades; Ha


publicado artículos en revistas nacionales e internacionales acerca de la historia de la educación, historia
de la ciencia e historia militar en los siglos XIX y XX. También ha participado en eventos académicos
de carácter nacional e internacional; Coordinador del Archivo Histórico Científico Manuel Sandoval
Vallarta, mayo de 2000 a la fecha; Responsable del Cuerpo Académico de Historia Mundial (2008 a la
fecha); Coordinador del Seminario de Historia Mundial «Aprendiendo Historia de las Ciencias» de la
UAM Iztapalapa (mayo de 2000 a la fecha).
Publicaciones recientes:
«La Aviación Durante la Intervención Norteamericana de 1914», en el libro La invasión a Veracruz
en 1914: enfoques multidisciplinarios, 2015.
Lazarín Miranda, Federico, «La nueva Constitución y la reorganización de la Armada de México,
1917-1929», Constituciones de México y fuerzas armadas, 2017.
«El desarrollo de la ciencia aeronáutica en México. El caso de Juan Guillermo Villasana y la hélice
Anáhuac», en Revista Inclusiones, Revista de Humanidades y Ciencias Sociales, 2018.

El autor de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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76 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Doctor Federico Lazarín Miranda

Introducción

E
n el último tercio del siglo XIX el proceso de industrialización tenía un
desarrollo impresionante, su impacto en la economía y sociedad mundia-
les era palpable en casi todos los países del mundo, aún en las regiones
sin industria se conocían los productos industrializados, gracias a la integración del
mercado mundial. A la par con esa evolución, también se dio el desarrollo científico
y tecnológico en la segunda mitad del siglo XIX, lo que dio paso a una interrelación
cada vez más estrecha entre industria, tecnología y ciencia.
Por su parte, las fuerzas armadas de las potencias mundiales entraron en un
proceso de reestructuración y rearme después de las guerras de Crimea (1853-1856),
de Secesión en los Estados Unidos (1861-1865) y la intervención francesa en México
(1862-1867), como consecuencia de estos conflictos la competencia militar entre las
potencias se incrementó con la incorporación de nuevas tecnologías producto de la
investigación científica y el desarrollo industrial.
Ello generó una revolución técnico-científica en las fuerzas armadas pues la
incorporación de las tecnologías industrializadas permitió la adopción de nuevas
armas como la ametralladora al finalizar el siglo XIX y en los primeros años del XX
inició la incorporación de vehículos automotores.
La ventaja de la industrialización en la producción de nuevas armas se reflejó, en
primer lugar, en la producción masiva de armas, equipo, pertrechos e indumentaria,
a partir de entonces, se pudieron producir cantidades impensadas en otras épocas de
insumos militares. En segundo lugar, las fuerzas armadas se apropiaron de avances
tecnológicos como el barco de vapor, que permitió la fabricación de buques de metal
con artillería de mayor calibre, más rápidos y que ya no dependían de los vientos o
de las corrientes marinas para navegar. También se echó mano del ferrocarril como
un transporte rápido y eficiente de tropas, armamentos y pertrechos, lo que se define
como logística: en las guerras de Secesión en los Estados Unidos y en la franco-
prusiana (1870-1871), los bandos vencedores: Ejército de la Unión o del Norte,
en la primera, y Ejército Prusiano, en la segunda; lograron su triunfo gracias a la
utilización táctica que hicieron de los ferrocarriles transportando grandes cantidades
de tropas, armamento y pertrechos con rapidez y facilidad al frente de batalla.
De tal forma, el diseño de nuevas armas para la guerra con la investigación
científico-tecnológica y su fabricación en la industria, logró la producción de fusiles
y artillería de retrocarga y ánima rayada que dieron grandes ventajas a los ejércitos
francés y británico, en Crimea, contra rusos y griegos que todavía utilizaban artillería
y fusilería de avancarga. Después se dieron los primeros diseños de la ametralladora,
una de las más famosas fue la Maxim de (1884) desarrollada por el empresario Sir
Hiram Stevens Maxim. También se descubrió el uso de los uniformes mimetiza-
dos o tropicalizados, es decir, la utilización indumentaria que ayudara al soldado
e infante de marina a soportar mejor las condiciones del clima o a perderse en el
horizonte al utilizar ropas que tuvieran colores semejantes a los del medio ambiente
en el que actuaban. Aquellos viejos uniformes muy vistosos que utilizaban los colores
nacionales fueron desapareciendo gradualmente pues eran fáciles de localizar para

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Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica

las tropas que tenían nuevos fusiles con alcances efectivos de tiro cercanos a los mil
metros. Además, los uniformes de lana que venían muy bien en Europa, por el clima,
eran insoportables en los climas desérticos de África o en los tropicales y húmedos
de Asia, de tal forma que se empezaron a utilizar materiales como el lino y algodón
que resultaban más frescos por los ejércitos coloniales europeos en estos continentes.
Después de 1903 cuando los hermanos Wright hicieron posible el vuelo de un
aparato más pesado que el aire, mejor conocido como aeroplano, la mayor parte de
las fuerzas armadas del mundo iniciaron la experimentación con esta tecnología en
cometidos militares. Las armadas no quedaron atrás en este proceso, surgiendo así el
ala naval de muchas marinas de guerra.
El objetivo de este artículo es describir y analizar, desde el enfoque de los estu-
dios de Ciencia Tecnología y Sociedad (CTS), el proceso de cambio en la estructura
orgánica de las armadas del mundo con la introducción de la tecnología aeronáutica
como arma de guerra entre 1903 y 1946, lo que representó una revolución técnico-
científica en el sector naval. Asimismo, se mostrarán los inicios de la aviación naval
en México con la aplicación de la nueva tecnología aérea.
De acuerdo con Javier Echeverría (2003) los estudios de ciencia tecnología y
sociedad permiten explicar cómo el desarrollo de las dos primeras obedece a necesi-
dades sociales, por lo que al historizar estos factores debemos tener en cuenta a los
actores sociales que necesitaban y utilizaron los nuevos desarrollos tecno-científicos.
Es decir, que las necesidades sociales y políticas motivan a científicos e ingenieros
para hacer investigación y propiciar el desarrollo tecnológico. El caso del proceso de
surgimiento de la aviación naval se puede analizar desde esta perspectiva.

Los inicios de la aviación naval en el mundo


En 1900, la Marina Imperial Rusa adoptó globos aerostáticos para llevar a cabo
tareas de búsqueda y reconocimiento de barcos enemigos, a pesar de ello, durante
la guerra ruso-japonesa (1904-1905), las flotas rusas del océano Pacífico y del mar
Báltico fueron destruidas por la marina japonesa, lo que significó la derrota del gran
imperio euroasiático. Entre los años de 1908 a 1914, los altos mandos de las marinas
de guerra de las potencias mundiales empezaron a utilizar aviones en misiones de
reconocimiento.1
En el mismo Imperio ruso el gran duque Aleksandr Mihailovich (1866-1933)
Primo del Zar Nicolás II (1868-1918) y almirante en la Marina Imperial reconstruyó
el poderío naval ruso. Mihalovich le impresionó la travesía de Louis Bleriot en 1909
por el canal inglés, de tal forma que destinó fondos para comprar aviones franceses,
entrenar pilotos rusos y estableció una escuela de aviación naval en Crimea; en 1912 la
marina rusa ya contaba con servicios aéreos para sus flotas del Báltico y el Mar Negro
(Murphy, 2003: 197-198).
La guerra en África entre Italia y el Imperio Otomano, conocida como Guerra de
Libia o Tripolitana (1911-1912), o las guerras Balcánicas (1912-1913) confirmaron dos
teorías que se habían estado planteando desde finales del siglo XIX acerca del empleo
de aeroplanos en operaciones militares, dichas teorías eran: 1.- El poder aéreo era un
arma efectiva para la seguridad imperial y, 2.- Los aparatos más pesados que el aire
1  An Illustrated History of World War I. http://www.wwiaviation.com/seaplanes.html. 14/06/2014.

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Doctor Federico Lazarín Miranda

podían operar en climas y territorios difíciles en las guerras coloniales (Lazarín, 2015).
En los años que transcurrieron entre 1907 y 1914 la mayor parte de las potencias
mundiales empezaron a establecer cuerpos, grupos o secciones aéreas. Por ejemplo,
en Gran Bretaña, también, después del vuelo de Louis Blériot a través del Canal
de la Mancha (o Inglés) en 1909, se insistía que se tenían que crear políticas de
desarrollo aeronáutico naval y militar, pues las fases experimentales del empleo del
aeroplano ya se habían superado y se debería considerar su empleo en la guerra.2 Para
lo cual el Departamento de Guerra destinó 10,000 libras para invertir en aviones
militares, en 1911 se creó el Air Batallion (AB) adscrito a la Royal Engineers Division
con una compañía de dirigibles y otra de aeroplanos, conformado por cinco naves
cuyo propósito era el reconocimiento aéreo. En ese año, el mismo Departamento
decidió transformar la Royal Ballon Factory en Royal Aircraft Factory, a esta iniciativa
siguió la de transformar el AB en The Royal Flying Corps (RFC, Reales Cuerpos
Voladores), constituidos por dos alas: The Naval Wing y The Military Wing, en abril
de 1912. También se creó The Central Flying School (Escuela Central de Vuelo) en
Salislsbury Plain (Murphy, 2003: 35).3
En 1911, la armada de guerra más importante del mundo: la británica, descubrió
el potencial bélico que le daba la incorporación de la aviación a su arsenal. El primer
Lord del Almirantazgo Winston Churchill (1874-1965), apoyó la incorporación de
aeroplanos en la marina y jugó un papel muy importante en la organización del Royal
Naval Air Service (RNAS), como el ala naval del Royal Flying Corps al año siguiente
(Murphy, 2003: 185186). En 1912, el RNAS británico instaló plataformas en bu-
ques de batalla como cruceros y acorazados desde las que experimentó el despegue
de aviones, pronto se descubrió que ésta no era una solución práctica: el problema era
que los aeroplanos no tenían donde aterrizar, debido a lo cual se empezó a diseñar
un nuevo buque denominado portaviones.4
Por su parte, la marina de guerra de los Estados Unidos empezó a incorporar
la aviación en 1908, el Teniente George C. Sweet y William McIntee observaron
las pruebas de los hermanos Wright. Un año después, el Almirante George Dewey
ordenó al Capitán Washington Irving Chambers, Jefe de la Oficina de Ordenanza
de la Marina, que investigará las posibilidades de la aviación naval. Para lo cual
Chambers adquirió dos biplanos Curtiss designados como A-1, por un costo total
de 4,400 dólares americanos (Joenks, 2008: 1-2). Con estos aeroplanos Chambers
inició pruebas de despegue y aterrizaje en cruceros y acorazados a los que se les
habían instalado plataformas de madera a manera de pistas. El 14 de noviembre de
1910, Eugene Burton Ely a bordo de uno de los biplanos Curtiss realizó el primer
despegue desde el crucero ligero USS Birmingham, anclado en Hampton Roads,
Virginia. Ese mismo mes, Glenn Curtiss ofreció de forma gratuita un curso para un
oficial naval al Secretario de Guerra.5

Dicho curso se denominó: Desarrollo y adaptabilidad del aeroplano para


2  Massachusetts Institute of Technology, Institute Archives and Special Collections (MITIAS), Dept. of Aeronautics
& Aerospace. AC 43, Box 14A, folder 35, 1912, s/f.
3  MITIAS, Dept. of Aeronautics & Aerospace. AC 43, Box 14A, folder 35, 1912, s/f.
4  MITIAS, Dept. of Aeronautics & Aerospace. AC 43, Box 14A, folder 35, 1912, s/f.
5  MITIAS, Dept. of Aeronautics and Astronautics, 1953-. AC 43 Box 14, folder 37, f. s/n.

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propósitos militares. El Teniente Theodore Gordon «Spuds» Ellyson fue enviado al


campo de aviación de la compañía Curtiss en North Island en San Diego, California
Ellyson completo su instrucción en abril de 1911 y recibió el certificado número 1
como aviador naval. Por su parte, en enero de ese año, el mismo Eugene Ely realizó
un aterrizaje en la cubierta del crucero pesado USS Pennsylvania, estacionado en la
bahía de San Francisco.6
Los Estados Unidos utilizaron por primera vez su aviación naval en la invasión
del Puerto de Veracruz, Ver., en 1914. El uso que dieron fue experimental, de ob-
servación y reconocimiento, el grupo aeronaval estuvo integrado por dos secciones.
Las dos secciones estaban acantonadas en la base naval de Pensacola, Florida. La
primera recibió la orden de unirse a la escuadra de ataque el 20 de abril, tan sólo 24
horas antes del asalto a Veracruz, se embarcó en el crucero USS Birmingham, buque
que se uniría a la fuerza de tareas en Tampico, Tamaulipas. Este primer grupo ae-
ronaval estaba constituido por tres pilotos, doce hombres de servicio y 3 aeroplanos
(Evans, 2009: 8). Al día siguiente, la segunda sección aérea abordó el acorazado
USS Mississippi, que tomó rumbo al sur hacia Veracruz, para apoyar las operaciones
en dicho puerto. Este grupo estaba integrado por el Teniente (Junior) Patrick N. L.
Bellinger, tres estudiantes de piloto y dos aviones. Las dos secciones contaban con
aeroplanos de la empresa Curtiss: el hidroavión AH-3 y el bote volador AB-3.
Estas fueron las primeras operaciones de la aviación naval estadounidense en
su historia. A igual que lo sucedido con la aviación militar el primer cometido que
se dio a los aeroplanos y sus pilotos fue el de observación y reconocimiento. La
fuerza invasora esperaba un contrataque de tropas mexicanas, por la zona de Boca
del Río, también pensaban que los buques de la marina mexicana Bravo, Morelos
y Zaragoza, así como, las tropas acantonadas en San Juan de Ulúa y el Baluarte de
Santiago pudieran actuar al margen de los mandos superiores y decidir atacar tanto
a las tropas desembarcas como a los buques de guerra estadounidenses. Entre las dos
secciones sumaron nueve vuelos en 18 días. El primer barco en arribar a la zona del
Puerto de Veracruz el día 24 de abril fue el Mississippi, mientras que el Birmingham
llegó de Tampico hasta el 24 de mayo.
El cuadro 1 muestra a distintos países y el año de creación de sus cuerpos aéreos
militares, en rojo se presentan los cuerpos aéreos navales de los mismos países y su
año de creación. Durante la Gran Guerra (1914-1918) los cuerpos aéreos navales que
existían en los países beligerantes llevaron a cabo operaciones de reconocimiento
observación, control y seguimiento del tiro artillero, así como de caza de aviones
enemigos, dirigibles y globos aerostáticos. En el caso del ala naval británica, se
dedicó a la búsqueda y ataque de los submarinos alemanes que efectuaban el blo-
queo marítimo de las islas británicas, así como la defensa del espacio aéreo de Gran
Bretaña, pues el ala militar estaba en Francia como parte de Cuerpo Expedicionario
(bef, por sus siglas en inglés).

Cuadro 1. Servicios aéreos militares, 1907-194.

6  Firstworldwar.com. http://www.firstworldwar.com/airwar/navalwarfare.htm, 14/06/2014.

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País Nombre Periodo Organización


Estados Unidos Aeronautical Division, Army Signal 1907
(República) Corps (División Aeronáutica, Cuerpo
de Señales del E jército)

Army Air Corps (Cuerpos Aéreos del 1912-1947 Grupos de


Ejército) persecución o caza

Navy Air Corps (Cuerpos Aéreos de 1915


la Marina)

Marine Corps Aviation Company 1915


Imperio Otomano Osmanlı tayyare bölükleri 1909- Escuadrones
(Escuadrones de Aviación del Imperio 1918
Otomano)

Escuela Naval de Aviación 1912


Francia Aéronautique Militaire 1909- 124 escuadrillas
(República) 1933
Aéronautique Navale
1912
Imperio Ruso Императорский военно- 1910-1917 Escuadrones
воздушный флот (Flota Aérea
Militar Imperial)

Flota Aérea de la Armada Imperial 1908


Imperio Alemán Luftstreitkräfte (Fuerzas de Combate 1910- Jagdstaffeln (Jastas)
Aéreo) 1920 4

Marine-Fliegerabteilung (Imperial 1910


Servicio Áeronaval Alemán)
Reino de Bélgica Service de Aviation Militaire Belge 1910- 11 escuadrillas
(Servicio de Aviación Militar Belga) 1949

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Reino de Italia Flottiglia Aeroplani (Flotilla Aérea 1911- Escuadrillas


del Cuerpo de Ejército (en Libia) 1912

Servizio Aeronautico dell Esercito 1912-


(Servicio Aeronáutico del 1915
Ejército)
1913-
Sezione Aeronautica della Marina 1920
(Sección Aeronáutica de la
Marina) 1915-
1918
Corpo Aeronautico Militare dell
Esercito (Cuerpo Aéreo Militar 1920
del Ejército
1920-
Arma Aeronautica dell’Esercito 1923
(Arma Aérea del Ejército)
1920-
Forza Aerea della Marina (Fuerza 1923
Aérea de la Marina)
1923-
Regia Aeronautica (Aviación Real) 1946
Reino de Sección de Aeroplanos del 1911- Pelotones
Bulgaria ejército 1919 aéreos

Sección Aeronaval 1937-


1945

1915
Reino de Serbia Comando Aéreo del Ejército 1912-
1924
Imperio The Kaiserliche und Königliche 1912 9 cías. (85p 39
Austrohugaro Luftfahrtruppen (Imperiales y arsts)
Reales Tropas de Aviación)

Imperiales y Reales Cuerpos 1916


Aeronaveles
Gran Bretaña Royal Flying Corps (Reales Cuerpos 1912- Escuadrones
(Reino e Aéreos) 1918
Imperio) Escuadrones
Royal Flying Corps, Naval Wing 1912- navales
(Reales Cuerpos Aéreos, Ala Naval) 1922

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82 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Doctor Federico Lazarín Miranda

Portugal Aeronáutica Militar (Cuerpo Aéreo 1912


(República) del Ejército)

Aviação Naval (Cuerpo Aéreo de la 1912


Marina)
Reino de Aeronauticii Militare din 1913-1919
Rumania România (Aviación militar
Rumana)
Imperio Cuerpo Aéreo Provisional del 1914- Batallón aéreo
Japonés Ejército Imperial 1919
Regimiento
Servicio Aéreo del Ejército 1919- aéreo
Imperial 1945
Escuadrones
Kaigun Kokujutsu Kenkyukai 1912-1916 independientes
(Comisión de Investigación
Aeronáutica Naval)

Servicio Aéreo de la Armada 1916-


Imperial 1945
Australia Australian Flying Corps 1914- Escuadrones 8
(Dominio) 1918 (43a)
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Terminada la guerra, después de evaluar los beneficios estratégicos y tácticos


que dieron los aeroplanos a las operaciones navales las marinas de guerra continua-
ron con su utilización. Algunas potencias empezaron la construcción de un nuevo
buque de guerra que podía transportar gran cantidad de aeroplanos, se le denominó
portaviones. En Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Japón las respectivas
armadas de guerra vieron en este tipo de buque, un navío de mayor alcance y poder
de fuego que el propio acorazado que desde finales del siglo XIX se pensaba como
el buque de combate más poderoso. No se equivocaron, en la Segunda Guerra
Mundial (1939-1945) el portaviones desplazó al acorazado como el primer buque
de guerra de las potencias del mundo.

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Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica

De tal forma que, en 1930, la aviación naval tenía su lugar en la mayor parte
de las marinas de guerra de las potencias mundiales ya sea con asiento en bases
aeronavales en costas e islas o en portaviones como fue el caso de EE.UU, Francia,
Gran Bretaña y Japón. Del tal forma la incorporación de la nueva tecnología aérea
propició una revolución tecnocientífica, pues el uso del avión en las marinas de
guerra propició cambios en la estructura orgánica e innovaciones en las estrategias,
tácticas y técnicas de combate, surgiendo de tal forma la guerra aeronaval.

Los inicios de la aviación naval en México


En el caso mexicano podemos encontrar en la revista Tohtli de octubre de 1918,
un artículo firmado por Rodolfo Ávila de la Vega, director de la publicación, de-
nominado «La importancia de la hidroaviación» . En este escrito el autor asegura
que una de las ramas de la aeronáutica que prestó grandes servicios durante la Gran
Guerra fue la «hidroaviación»; tecnología que podía servir en México para resolver
algunas necesidades marítimas.
A continuación, Ávila explicó que para proteger los extensos litorales que tenía
el país del contrabando de productos y la pesca clandestina se tenía que emplear un
gran número de unidades navales de superficie cuyo costo no era posible sufragar en
ese momento, ni en varios lustros, por lo que proponía la utilización de hidroplanos
que, comparados con el precio de los buques de guerra, era ínfimo por lo que podían
adquirirse más aviones que desempeñarían esos servicios de vigilancia con rapidez
y eficacia (Ávila, 1918: 172).
Para explicar mejor su propuesta dio como ejemplo la costa del Golfo de México
en donde proponía la instalación de cuatro bases hidroaéreas para toda su vigilan-
cia, dichas bases estarían en los puertos de Tampico, Veracruz, Frontera y Progreso;
cada una de ellas estaría equipada con dos aeroplanos y tres hidroaeroplanos. La
vigilancia se haría con vuelos de dos aparatos que recorrerían la distancia entre las
bases, además se instalarían estaciones intermedias en las que se encontrarían las
parejas de aviones, de esa forma, pensaba el autor que se mantendría una vigilancia
casi continua, rápida y eficaz de las costas mexicanas (Ávila, 1918: 13).
Ávila exponía las ventajas adicionales de la utilización de los hidroaeroplanos
como el ahorro de gastos en la creación de campos de aterrizaje y en el manteni-
miento de las aeronaves pues el desgaste de los mismos era menor en el acuatizaje
que en el aterrizaje. Además, los aviones se podían utilizar para el transporte de
correo entre bases y estaciones hidroaéreas, así como en el rescate y auxilio a buques
en peligro o encallados. En caso de guerra servirían para la caza y ataque a buques,
así como bombardeo de puertos enemigos (Ávila, 1918: 17).
La publicación del artículo en octubre de 1918 no era gratuita, un mes an-
tes, se dio el primer intento por interesar en la aviación naval a las autoridades
de la Secretaría de Guerra y Marina, cuando el entonces Coronel Piloto Aviador
Alberto Salinas Carranza, Director de los Talleres Nacionales de Construcciones
Aeronáuticas (tnca), ordenó la fabricación de un hidroaeroplano, el aparato fue cons-
truido, con la guía de Francisco Santarini, Jefe de Talleres; fue llevado al puerto de
Veracruz en donde se probó con éxito por el piloto aviador Carlos Santa Ana.
De acuerdo con la revista Tohtli, el domingo 18 de agosto, a las 9 de la mañana,

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en los bajos que circundan el Arsenal Nacional situado en el castillo de San Juan
de Ulúa, fue votado al agua el primer hidroaeroplano mexicano biplano Serie A 5,
con motor nacional «Aztatl» de 80 H. P. piloteado por el aviador Carlos Santana,
el hidroavión se deslizó sobre la superficie del agua, desprendiéndose de ella para
luego elevarse y dirigirse hacia el oriente hasta salir fuera de la bahía, regresando
después de unos minutos y acuatizando sin novedad en el punto de partida (Tohtli,
1918: 275).
Al final del vuelo se detectó que había agua dentro de los flotadores, por lo que
se encargó al Arsenal Nacional que construyera otros. En lo que ello sucedía al
Serie A5 se le adaptó un tren de aterrizaje, por la tarde del 20 de ese mismo mes se
realizaron dos vuelos más despegando desde la playa Sur. En el primero, se sobrevoló
la ciudad de Veracruz a las 17:30 horas, el aeroplano alcanzó una altura de 1,200
metros en donde efectuó algunas acrobacias como una vuelta invertida conocida
como loop-the-loop en la jerga aeronáutica y descendió efectuando un vol-plané, es
decir, en una espiral de 10 vueltas y aterrizando sin novedad en la misma playa de
donde partió, de acuerdo con la crónica de Tohtli (1918: 275). El segundo vuelo se
efectuó a las 18:00 horas, en el que se atravesó la bahía y nuevamente sobrevoló la
ciudad de Veracruz a 1,000 metros, a esa altura realizó cuatro vueltas invertidas
(loop-the lops) y descendió «en otro vistoso y atrevido vol-plane espiral muy picado».
Según la descripción de la revista Tohtli: «al ver la intrepidez del aviador mexi-
cano y contemplar el escudo nacional en las alas del avión, el pueblo de la heroica
ciudad no pudo contenerse por más tiempo y en medio de delirantes aclamaciones
de júbilo, cargó en hombros al piloto y lo paseó en triunfo por las calles del puerto»
(Tohtli, 1918: 276).
El 25 de agosto (domingo) los flotadores nuevos estaban listos, se instalaron en
el aeroplano y Santa Ana llevó a cabo varios vuelos sobre el mar y la ciudad acuati-
zando sin problemas. Esta vez llevó en cada vuelo un pasajero, entre ellos se pueden
citar al Comandante Luis G. Izaguirre, al Coronel Javier Ordoñez y al General
Silvino García. La crónica del momento advierte que «las tripulaciones de los barcos
nacionales y extranjeros surtos en la bahía tributaron calurosas ovaciones al piloto»
(Tohtli, 1918: 276). En la nota del primer vuelo del hidroavión en Veracruz de la
revista Tohtli y en otras fuentes de la Secretaría de Marina, se dice que a partir de ese
acontecimiento se siguió utilizando el hidroaeroplano para el servicio de la Armada
de México.
Dos años después el Capitán Benjamín Becerril publicó un artículo en la misa
revista denominado «Ligeros Apuntes sobre el empleo de los Hidroplanos para la
Vigilancia y Defensa de las Costas de Nuestra República»; en el artículo primero
se llama la atención sobre los inmensos litorales que tenía el país en las costas del
Atlántico y Pacífico, en esos momentos se calculaban más de 5 mil millas (8,046
km), por lo que el autor consideraba que no podían ser vigiladas por la reducida
marina mexicana, lo que permitía que contrabandistas depositaran sus equipos sin
conocimiento del fisco, o se diera la pesca clandestina a gran escala, en este sentido
vemos que coincide con Ávila, añadía además, que era lamentable observar que tam-
bién el aprovisionamiento de equipo, armas y parque para los rebeldes que se habían
levantado en contra del gobierno, se hacía por estas costas.

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El autor hizo una comparación entre la vigilancia que podía ofrecer una flotilla de
12 destructores y el de escuadrillas navales aéreas: de acuerdo con Becerril los buques
de 500 toneladas de desplazamiento y 20 millas por hora costarían 14 mil millones
en oro nacional, incluidos los gastos de tripulaciones, reparaciones, combustibles y
entretenimiento.
Por su parte, una flota de 22 escuadrillas de hidroplanos con seis máquinas cada
una (132 aviones), con motores de 200 H.P., que alcanzaran velocidades de 200
km/h, calculaba que costarían una tercera parte del presupuesto estimado para los
buques, esto es un poco más 4.5 mil millones, incluidos tripulaciones, personal obre-
ro, adquisición de hangares y automóviles para servicios de playa (Becerril, 1920:
37). Las ventajas de la flota aérea eran la «velocidad de los aparatos y su inmenso
radio visual permitirían rápidos extensos recorridos de día y de noche auxiliándose
para ello de los aparatos de señales inalámbricos y luminosos para establecer una
inmediata correspondencia con las bases próximas» (Becerril, 1920: 37).
Además, proponía el tipo de aeronaves a utilizar: «biplanos, biplaza con motores
de 200 a 300 caballos de fuerza y velocidad de 160 a 220 kilómetros por hora, com-
bustible para cuatro a seis horas y admisión de sobrecarga de 70 a 110 kilogramos
para explosivos, mercancía o correspondencia; llevando además a bordo una ame-
tralladora fija para el piloto, sincronizada con la hélice, y otra libre para el artillero
observador» (Becerril, 1920: 37).
Además, especificaba que los pilotos marinos de las escuadrillas se podrían
entrenar en la Escuela Militar de Aviación y bases navales en aproximadamente un
año, especializándose en el empleo de los hidronaves, estudio de aparatos a bordo
y materias inherentes a la aviación. Asimismo, Becerril propina que la flota aérea
se dividiera en nueve escuadrillas para el Atlántico y 13 para el Pacífico y Golfo de
Cortés, de esa forma calculaba que las bases estarían a cuatro horas de vuelo cada
una. Para finalizar, añadía que con el tiempo, siempre y cuando las circunstancias del
erario lo permitieran, se podría ampliar el servicio con unidades navales armadas de
superficie de rápido andar (alta velocidad) con lo que se formaría «una red combinada
impenetrable a los ataques por sorpresa y a los contrabandos» (Becerril, 1920: 37).
Hasta aquí se puede observar cómo en México hubo militares que teorizaron
con las ventajas económicas y operativas que tendría la aviación naval, por lo que
proponían al gobierno y autoridades de la Secretaría de Guerra que adquiriera dichos
aparatos. No obstante, todavía no se mencionaba la creación un cuerpo aéreo naval.
Según Federico Lazarín (2017: 274), en 1919 el Departamento de Marina estaba
integrado por una Jefatura comandada por el Contralmirante Hilario Rodríguez
Malpica y como Subjefe el Capitán de Navío Eduardo Oliver G., además, del
Comodoro Rafael Montalvo, Comandante General de Marina del Golfo y la Sección
Técnica, estas constituían las oficinas superiores. De la misma forma, estaban en
el Departamento los siguientes cuerpos: de Guerra, de Maquinistas, de Ingenieros
Navales, de Infantería de Marina y de Administración Naval. Podemos observar que
no existía ninguna dependencia o unidades aeronavales en ese año.
En 1921 se formuló un proyecto de programa naval denominado «Organización
y Desarrollo de los Diversos Servicios Marítimos Militares del País», escrito por
el Contralmirante Hilario Rodríguez Malpica, Jefe del Departamento de Marina,

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y encargado de la Comisión que estableció la Secretaría de Guerra y Marina para


elaborar dicho programa; el documento criticó la poca o nula sensibilidad que los
gobiernos tenían a las cuestiones del mar, la falta de personal calificado y de equipo
para el servicio en los litorales. El programa recibió el sello de «Acuerdo pendiente»,
es decir, se archivó. El documento hizo un balance la situación de la Marina ese
año tanto en la región del Golfo como la del Pacífico, en general se planteaba la
necesidad de adquirir material flotante nuevo pues el existente estaba viejo y ob-
soleto, hacer reparaciones a las estaciones navales de las dos regiones y mejorar la
Academia Naval. Así como elaborar una nueva Ley Orgánica de la Armada pues la
que se aplicaba databa de 1905, con respecto a la cuestión aeronaval el programa no
menciona nada (Lavalle, 1991: 180-186).
En 1926 se publicó la Ley Orgánica del Ejército Mexicano el Título II se dedicó
a la Armada Nacional y abarca desde el artículo 53 hasta el 70; en esta ley se esta-
blecen los elementos: personal y material, que la integrarían y su procedencia, para
esto último, se indicaba que las academias y escuelas navales, así como las militares
formarían al personal para este servicio, además de los egresados del Colegio Militar,
la Escuela de Aeronáutica y demás establecimientos o cuerpos militares del ejército.
En el artículo 55 se especificaba que el personal de la Armada se integraría en los si-
guientes cuerpos: General; Ingenieros de la Marina; Maquinistas Navales; Infantería
Naval; Artillería Naval; Defensas Submarinas y Torpedistas; de Hidroaviones y
Radiotelegrafistas.
Además, se especificaba que el material de la Marina se dividía en material a
flote y fijo: el primero comprendía todos los buques escuela, de vigilancia, defensa
costera, y auxiliares, así como diques flotantes; además, de hidroaviones. Por su parte
el material fijo eran escuelas, arsenales, hospitales, estaciones de aprovisionamiento y
oficinas, así como las estaciones semafóricas y radiotelegráficas, además, de defensas
submarinas y torpedos, así como fuertes y baterías de costa (DOF, 1926: 14-15). No
se menciona ninguna instalación para los hidroaviones. Es interesante observar que
en la Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Armada Nacionales publicada en
la misma fecha se establecen los mecanismos de cómputo al personal del servicio de
Hidroaviación para obtener ascensos y recompensas (DOF, 1926: 7-10).
En diciembre de 1939 se publicó en el Diario Oficial la Ley de Secretarías y
Departamentos de Estado, en ella se crea el Departamento de la Marina Nacional, a
la Armada se le encomendaron todas las tareas correspondientes a los asuntos marí-
timos, a fin de promover el desarrollo económico del país en los puertos, explotar los
recursos del mar, impulsar la industria e infraestructura naval. Es importante hacer
notar que en este momento ya se reconoce la existencia de un Servicio de Hidroaviación
de la Marina, es decir, no se mencionan los hidroaviones como material flotante de
la Armada, sino que ya se le da un lugar en la estructura orgánica de la dependencia.
Un año después, sobre la base del Departamento se creó la Secretaría de Marina
con el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de
diciembre de 1940 que modificó la Ley de las Secretarías y Departamentos de Estado,
creándose esta dependencia. En el decreto se conserva la misma estructura orgánica
del Departamento, por lo que se mantuvo el Servicio de Hidroaviación de la Marina
(DOF, 1940: 1-2 y Couto, 2017: 143).

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El reconocimiento del gobierno mexicano de la necesidad de contar los servicios


de la aviación naval se dio en marzo de 1943 cuando se publicó el decreto de creación
de la Escuela de Aviación Naval (DOF, 1943: 8-9). En los considerandos del decreto
el presidente; Manuel Ávila Camacho, expuso que «el desarrollo natural de la Marina
de Guerra de México, exige, proporcionalmente, la existencia de pilotos aeronavales,
para los servicios específicos de la armada nacional, en su arma de aeronáutica naval.
[Añadió además que] para la obtención económica y adecuada a nuestras necesidades,
de pilotos aeronavales, se hace necesario la existencia de una Escuela de Aviación
Naval, centro de formación de los mencionados pilotos» (DOF, 1943: 8). Además, se
consideraba que la Armada tenía los suficientes pilotos aeronavales con conocimien-
tos necesarios para impartir la enseñanza en la Escuela.
La importancia del Decreto no sólo es en sí la creación de la Escuela de Aviación
Naval, sino que se reconoce que el servicio aeronaval era un arma necesaria de la
Marina de Guerra, con ello se reconocía la necesidad de contar con aeronaves que no
sólo fueran hidroaviones, sino otro tipo de naves que eran esenciales en la Marina para
el transporte de personal y logístico, además, de que se reconocía, de forma tardía,
que era un servicio especializado, por lo que la formación de los pilotos también tenía
que ser especializada. Hasta ese momento los pilotos de la Marina se habían formado
en la Escuela Militar de Aviación del Ejército Mexicano, de hecho, los primeros
aviones de la escuela fueron dotados por la Fuerza Aérea Mexicana, el plantel se
estableció en Las Bajadas, Veracruz.
Finalmente, el reconocimiento como Cuerpo de Aeronáutica Naval o Aeronaval
en la Armada de México se dio en agosto de 1944 con la ley Orgánica, en esta Ley se
reconoció que la Armada estaba constituida por fuerzas navales organizadas, material
de flote y fijo, unidades costeras, aeronaval y demás instalaciones inherentes de sus
servicios. Además, se ordenaba mantener y desarrollar la aviación e infantería navales,
como una fuerza integrante de las zonas navales, asimismo, se especificaba dentro
del material de esta Secretaría se encontrarían las aeronaves, lo que significaba que
se considerarían otro tipo de aviones y no sólo los hidroaviones como se había hecho
hasta entonces, del mismo modo, el Cuerpo de Aeronáutica Naval se consideraba
como clase de guerra, es decir, como arma de la Marina (DOF, 194: 5-6).
La ley también especificaba que el Cuerpo Aeronaval estaría integrado por oficia-
les superiores, jefes, oficiales, clases y marinería; para los oficiales y mandos superiores
se requería haber cursado en las escuelas de formación de la Marina, además, de
contemplar la profesionalización de las ramas de la aviación naval: pilotos, así como
de ingenieros de aeronáutica. Los pilotos aeronavales podrían optar por encuadrarse
en las especialidades del arma: I. Caza; II. Patrulla y Bombardeo; III. Observación y
Exploración, y IV. Ataque; también se especificaba que los oficiales superiores, jefes
y oficiales técnicos serían los capacitados para el pilotaje y mando de las unidades
tácticas aéreas, de las instalaciones y de sus servicios (DOF, 1944: 5-21). En la ley
también se refería a la aviación naval como Fuerza Aeronaval y se mencionaba a
puertos aeronavales, es decir, se puede observar un cambio importante en el discurso
sobre la utilización de la aviación como un arma de la Marina de guerra.
El cuadro 2 muestra un lento proceso de incorporación en México de la ciencia y
tecnología aérea a las operaciones navales, desde 1918 a 1946, es decir, las autoridades

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mexicanas: presidencia y altos mandos de la Secretaría de Guerra y Marina, y después


de la Armada, se tardaron 28 años en incorporar de forma definitiva la aviación naval
y en transformar sus ideas y conceptos del uso de esta tecnología en la Marina de
guerra.
Cuadro 2. Servicios aéreos militares y navales, México.
México Cuerpo Aéreo del Ejército 1915-1946
(República) Constitucionalista 1946

Fuerza Aérea Mexicana

Hidroplanos de la 1918
Armada de México 1926
Servicio de Hidroavia- 1944
ción de la Armada 1946
Cuerpo de Hidro-
aviación de la Armada
Cuerpo de Aero-
náutica Naval

Conclusiones
Desde la perspectiva de los estudios de sociedad, ciencia y tecnología podemos
observar cómo en el ámbito mundial, sobre todo en las potencias mundiales (Reinos
de Alemania e Italia, Gran Bretaña, Francia, Imperios ruso, otomano y japonés,
Estados Unidos) y otros países (cuadro1), se dio una revolución tecnocientífica al
incorporar el uso del avión en sus marinas de guerra. Podemos hablar de una revo-
lución pues como se mostró en el primer apartado del artículo la incorporación de la
tecnología aérea y los cambios en la estructura orgánica, así como en las operaciones,
estrategias y tácticas de combate se dio en cinco o seis años en las potencias mundia-
les o en los otros países de Europa.
Esta revolución no solo fue el hecho de incorporar la nueva tecnología aeronáuti-
ca como arma de guerra, la podemos observar en cuatro factores: 1. La modificación
de la estructura orgánica de las marinas de guerra; 2. La creación de nuevos tipos
de navíos de superficie; 3. La modificación de las prácticas bélicas y 4. La formación
de personal especializado para efectuar las operaciones aeronavales. De tal forma:
a) Incorporar la aviación a las marinas de guerra implicó su transformación
orgánica. Estas tuvieron que modificar sus estructuras para crear cuerpos
aeronavales en los que estuvieran adscritos los aviones, de tal forma que
después de varios siglos de tener una estructura ideada para agrupar a las
unidades de superficie, a la marinería y a la infantería de marina; se tuvo que
ampliar la estructura para dar cabida a los aviones en la figura de cuerpos
aeronavales, unidades que se incorporaron a las operaciones defensivas,
ofensivas y logísticas de las marinas de guerra.
b) Es interesante observar cómo en cuanto se incorporaron los aeroplanos
a las marinas de guerra se pensó en embarcarlos en buques (acorazados o

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cruceros) para acercarlos a las zonas de combate, sobre todo las potencias que
tenían dominios en ultramar o conflictos allende sus mares. Pero el espacio
de esos barcos era limitado se podían llevar pocos aeroplanos (entre 2 y 4),
las operaciones eran complicadas, primero se descubrió que los aviones con
tren aterrizaje solo podían despegar del buque, pero no podían regresar a
él, después se optó por hidroaviones y botes voladores. Hasta que al final se
desarrolló un nuevo tipo de navío: el portaviones.
c) La creación de los cuerpos aeronavales revolucionó, asimismo, las prácticas
bélicas. Con la aviación las marinas de guerra podían extender sus áreas de
combate más allá del alcance de las piezas de artillería más grandes de los
acorazados y cruceros (25 o 30 km), los aeroplanos podían atacar objetivos que
estaban a cientos de kilómetros, incluso efectuar misiones sobre tierra. De tal
forma que el reconocimiento, patrullaje, control de tiro artillero, bombardeo,
ataque a tierra, defensa y combate aéreo fueron nuevas prácticas de guerra,
ello provocó que estrategias, operaciones, tácticas y logística de las armadas
se modificaran para utilizar la tecnología aeronaval, como se mostró en la
Segunda Guerra Mundial.
d) La nueva tecnología requirió de la formación de personal especializado, lo
que llevó a la creación de escuelas de instrucción de diversos conocimientos
y saberes que surgieron con la utilización de los diversos tipos de aeroplanos:
pilotaje, control de vuelo, meteorología, radiocomunicación, fotografía, me-
cánica de aviación, etcétera.

En el caso mexicano podemos considerar que no hubo una revolución, sino un


proceso de cambio científico-tecnológico que se llevó 28 años en los que las presiden-
cias de la República en turno como las altas autoridades militares transformaron el
concepto de la utilización la aviación en el sector naval. De considerarla una tecnolo-
gía que se incorporó a la Armada de México a la creación de un Cuerpo Aeronaval y
cómo se especificó en la Ley de 1943 con las especialidades en el combate aeronaval
y la formación de personal necesario para las operaciones de dicho Cuerpo.
Este artículo no cierra el tema, queda abierta la investigación para reconstruir y
analizar cómo se utilizaron los hidroaviones, cómo funcionaron primero el Servicio
de Hidroaviación, así como los Cuerpos de Hidroaviación y de Aeronáutica Naval.
Quiénes los constituyeron (pilotos y personal de apoyo), qué tipo de aeronaves uti-
lizaron y los servicios que realizaron. Para ello es indispensable que la Secretaría de
Marina dé vida a su archivo histórico.

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Doctor Federico Lazarín Miranda

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• Ley de Secretarías y Departamentos de Estado, DOF, sábado 30 de diciembre de 1939.
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DOF, martes 31 de diciembre de 1940.
• Decreto de que crea la Escuela de Aviación Naval de la Armada de México, DOF, martes 5 de octubre
de 1943.
• Ley Orgánica de la Armada de México, DOF, miércoles 30 de agosto de 1944.
• Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Armada Nacionales, DOF, miércoles 30 de agosto de
1944.

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Los inicios de la aviación naval. Una revolución tecno-científica

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92 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Evolución de las Capacidades de la Armada de México:
Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor
Evolution of the Mexican Navy C apabilities :
an essential metamorphosis to be able to serve better

Resumen
Después de 200 años de existencia, podemos afirmar que la misión de la Armada de México no ha
cambiado en su esencia, ya que desde un inicio ha servido como Marina de guerra y ha desempeñado
funciones de guardia costera. Definitivamente este doble rol se mantendrá por los próximos años.
Dada la naturaleza marítima de nuestro país, su desarrollo puede ser potencializado a través de su
desarrollo marítimo, mismo que está íntimamente ligado al poder naval, el cual recae en la Armada
de México, ya que esta institución tiene la atribución y responsabilidad de crear las condiciones de
seguridad adecuadas en los mares, costas e islas nacionales para que puedan llevarse a cabo las
actividades productivas; por lo tanto, la existencia de una Armada fuerte impacta en el desarrollo
nacional de México ya que muchas de las actividades productivas de nuestro país están ligadas directa
o indirectamente al mar.
En este sentido, la Armada de México debe prepararse para los actuales y futuros retos que el
mundo actual presenta y en específico debe evolucionar en función de los desafíos marítimos, que
tales como el incremento de la actividad marítima mundial, la delincuencia organizada, los desastres
naturales, el terrorismo, las amenazas aeroespaciales, pero sobre todo no debe perder su naturaleza de
marina de guerra.
En definitiva, la evolución en medios y capacidades de la Armada de México ante los nuevos
desafíos del futuro es lo único que garantizará que se tenga la capacidad de servir mejor a nuestro país
en los próximos años.
Palabras clave
Desarrollo, desafíos, evolución, Armada.

Abstract
After 200 years of existence, we can say that the mission of the Mexican Navy has not changed its
essence, since from the beginning it has served as a Navy and has carried out coast guard functions. This
double roll will definitely stick around for years to come.
Given the maritime nature of our country, its development can be potentiated through its maritime
development, which is closely linked to naval power, which falls to the Mexican Navy since this
institution has the attribution and responsibility of creating the conditions for security in the seas,
coasts and national islands so that productive activities can be carried out; therefore, the existence of a
strong Navy impacts the national development of Mexico since many of the productive activities of our
country are directly or indirectly linked to the sea.
In this sense, the Mexican Navy must prepare for the current and future challenges that the world
presents and specifically must evolve based on maritime challenges, such as the increase in global
maritime activity, organized crime, natural disasters, terrorism, aerospace threats, but above all it must
not lose its military nature.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Evolución de las Capacidades de la Armada de México:
Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor

In short, the evolution of the Mexican Navy’s means and capabilities in the face of the new
challenges of the future is the only thing that will guarantee that we will have the capacity to better
serve our country in the coming years.
Keywords
Development, challenges, evolution, Navy.

Cap. de Navío ANPA. DEM. José R amón Rivera Parga


Fecha de Ingreso a la Armada de México: 25 de julio de 1987.
Estudios Profesionales:
Ingeniero en Ciencias Aeronavales (En la Heroica Escuela Naval Militar), Especialidad en Mando
Naval, Maestría en Administración Naval, Maestría en Seguridad Nacional (En el Centro de Estudios
Superiores Navales) y Maestría en Ciencias en Ingeniería Aeronáutica (En el Air Force Institute of
Technology [AFIT]) .
CURSOS EFECTUADOS:
Curso de Actualización de Vuelo por Instrumentos, Reparación mayor de turbinas Roll Royce
CFIT (Controled Flight Into Terrain) en el Colegio de Pilotos Aviadores AC, Curso de Operaciones
Marítimo Antidrogas en Little Creek, Virginia, EUA), Perspectivas de Defensa y Seguridad Nacional
(Centro de Estudios Hemisfericos de Defensa, Washington, DC). Los siguientes Entrenamientos en
la Compañía Flight Safety: Curso Inicial de Piloto de avión Turbocommander, Curso recurrente de
Piloto de avión Turbocommander ,Curso Inicial de Piloto de avión Lear Jet series 20,Curso recurrente
de Piloto de avión Lear Jet series 20 ,Curso Inicial de Piloto de avión Lear Jet 31.

CONDECORACIONES
De perseverancia en el servicio activo de la Armada de México por 10,15,20,25 y 30 años de
servicio; Legión de Honor, Espadín de Honor de la Armada Italiana, Al Merito Naval por parte de la
Armada del Perú y Mérito Facultativo Naval Primera Clase en cuatro ocasiones (Estudios en la Heroica
Escuela Naval Militar, Especialidad de Mando Naval, Maestría en Administración Naval y Maestría
en Seguridad Nacional).

El autor de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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94 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Cap. de Navío ANPA. DEM. José R amón Rivera Parga

Introducción

D
urante estos 200 años de existencia, la Armada de México ha partici-
pado y dejado huella en la historia de nuestro país de una manera clara
y precisa, ya que la creación de nuestra fuerza armada fue consecuencia
de la necesidad de contar con una fuerza naval capaz de defender la soberanía de un
país aun en el proceso de consolidación; posteriormente, nuestra armada creció en
fuerza, identidad y doctrina con el único objetivo de servir a México y cumplir con
la misión asignada por ley. Historiadores han dado fe y seguimiento a este proceso de
desarrollo, pero en el presente ensayo, se parte de la Armada actual y se enfoca hacia
dónde debemos de ir, es por ello que como guía se estableció la siguiente pregunta
de investigación que se espera el lector pueda responderla al finalizar la lectura del
mismo:
¿Cómo debe evolucionar la Armada de México para continuar sirviendo a
nuestro país en los próximos años?

Para responder a esta pregunta, primeramente se describe la importancia de la


evolución de la Armada y posteriormente se proponen unos desafíos que la Armada
de México enfrentará en los próximos años y se finaliza con unas conclusiones.

Importancia de la evolución de la Armada de México


De acuerdo a la teoría de Charles Darwin, únicamente las especies que se adap-
tan a su medio ambiente evolucionan y sobreviven (Academy, 2021); en este sentido,
las organizaciones y las instituciones, cuyo comportamiento mucho se asemeja a un
ser viviente, tienen el mismo destino: Adaptarse y evolucionar desaparecer. Es por
esto que para los que formamos parte de la Armada de México, es motivo de orgullo
decir que pertenecemos a una institución que en definitiva ha evolucionado y se ha
adaptado durante estos 200 años de su existencia., sí, en este lapso de tiempo nuestra
Armada ha «evolucionado» y no solo ha cambiado, ya que cambiar está referido
únicamente a ser distinto, mientras que evolucionar viene del latín «evolutio» o «evo-
lutionis» que significa desarrollar o incrementar su volumen y que en este sentido se
refiere desarrollarse, mejorar, crecer.
La evolución de nuestra Armada ha respondido a varios factores que, aunque
ajenos a la institución, han influido y determinado las características de las unidades
operativas y en general la planeación, organización, y ejecución de las operaciones
navales, esencia y razón del poder naval de la Armada de México. Es de resaltar
además que este poder naval siempre ha sido direccionado a cumplir con la misión
de la Armada de México, misma que no ha cambiado su inmanencia desde su fun-
dación el 4 de octubre de 1821 y la cual, hoy en día está establecida en su el artículo
1ro. de su Ley Orgánica que dice: «La Armada México es una institución de carácter
permanente, cuya misión es empelar el poder naval de la federación para la defensa
exterior y coadyuvar en la seguridad interior»; dicho en otras palabras, desde su
nacimiento, nuestra institución ha tenido dos tareas principales: Por un lado ser
garante de la soberanía e independencia de la nación y por otro lado, coadyuvar con

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Evolución de las Capacidades de la Armada de México:
Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor

otras instituciones en crear las condiciones adecuadas para la permanencia de las


instituciones y el desarrollo del país.
Es por eso que hoy en dia se dice que la Armada de México tiene dos roles
principales: Por un lado el rol de Marina de Guerra cuyo fin es el mantenimiento de
la soberanía nacional y por otro lado, el rol de Guardia Costera, cuyas operaciones
van encaminadas a crear las condiciones adecuadas para el desarrollo marítimo,
salvaguarda de la vida humana en la mar y el mantenimiento del Estado de Derecho
en las zonas marinas mexicanas.
Por otro lado, conviene además resaltar la importancia y el impacto que tiene la
Armada de México en el desarrollo nacional, dado que, conforme la doctrina de se-
guridad nacional, el estado final deseado de la seguridad nacional para nuestro país
es el desarrollo nacional. Dicho en otras palabras, si lo que se busca es el desarrollo
nacional, ¿Realmente necesitamos una Armada? La respuesta cae por su propio peso
si consideramos que el 90% del comercio mundial se hace por mar (Ocean, 2021)1
y que México tiene una vocación marítima por naturaleza puesto que contamos
con acceso a los dos océanos más importantes del mundo y tenemos más mar que
tierra: 1,960,189 de kilómetros cuadrados de macizo continental vs 3,149,920 de
kilómetros cuadrados de zona económica exclusiva; asimismo, contamos con más de
11,000 kilómetros de litoral (INEGI, 2021); sí, nuestro mar es mucho más grande
que el de muchos países con más potencial marítimo como España (un millón de
Km 2) (FAO, 2021), o Argentina (1,159,063  Km2) (Economica, 2021) entre otros, y
en nuestras costas se desarrollan actividades relevantes en la vida productiva como
pesca, turismo y explotación petrolera y quien debe crear las condiciones de seguri-
dad y protección para que se lleven a cabo todas estas actividades es precisamente la
Armada de México en su rol de guardia costera, a través del desarrollo de operacio-
nes producto del ejercicio del poder naval de la federación.
Lo anterior no es una idea nueva, porque de hecho, el Almirante Alfred Mahan
lo propuso en el año de 1890 ya que en su libro «La Influencia del Poder Naval en
la Historia» donde asentó que el poder nacional de los países que en ese tiempo
se consideraban potencias marítimas se debía a que contaban con un poder naval
suficiente que les permitió tener la capacidad de explotar sus capacidades y recursos
marítimos para sus objetivos nacionales (Cuadros, 2005).
De esta manera, la Armada de México ha existido por 200 años con una misma
misión, pero adaptándose y evolucionando en función de los diferentes antagonis-
mos y desafíos presentes; así por ejemplo, su nacimiento se debió a la clara necesidad
de protegerse ante la amenaza de España al no reconocer su independencia y ante la
amenaza constante de la piratería del siglo XIX.
Sin duda alguna, nuestra Armada, como institución de carácter permanente bus-
cará seguir cumpliendo con la misión en las próximas décadas por venir, requiriendo
de un esfuerzo constante de adaptación a los desafíos que en el ámbito marítimo
están presentes en nuestro país y que también evolucionarán porque lo único cons-

1  El comercio marítimo en la economía mundial tiene tanta influencia que, hablando del ámbito nacional, hay estado
que no son costeros cuya economía depende del comercio marítimo; tal es el caso de Aguascalientes y Guanajuato cuya
economía depende en gran proporción de la industria automotriz y una gran parte de los insumos y exportaciones se
realizan a Europa y Asia……a través del mar; así que de no existir las condiciones en el mar para que se lleven a cabo
estas exportaciones los impactos económicos en estos estados no costeros serian de grandes dimensiones.

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tante en la dinámica de nuestro planeta es el cambio mismo.


Con la finalidad de identificar hacia donde se deben dirigir los esfuerzos de
evolución de nuestra Armada, a continuación se presenta una lista de fenómenos de-
nominados como «Desafíos Marítimos de México para Siglo XXI» 2 , mismos que se
fundamentan en el análisis de diversos datos que en su respectiva parte se mencionan;
además de estos desafíos, resulta necesario aclarar que existen dos factores que sirven
como catalizadores de los efectos de citados desafíos: Por un lado el calentamiento
global y por otro el acelerado desarrollo de tecnologías, cuya influencia se describe a
continuación y que resulta indispensable considerar al determinar la evolución de la
Armada de México en las próximas décadas:

Desafíos marítimos de México para el siglo XXI

A. Incremento de la actividad marítima mundial


Sin considerar el gran daño que esta pandemia ha provocado en la economía
mundial y en la población humana, dos hechos son innegables: por un lado el cre-
cimiento de la población mundial dia a dia 3, lo que significa que al haber más seres
humanos hablamos de manera inherente el incremento de productos y servicios; es
decir, se incrementa la población, se incrementa el comercio.
Por otro lado, si ha de incrementarse el comercio entre países para satisfacer la
demanda citada, no debemos de olvidar que el comercio marítimo es y ha sido desde
tiempos ancestrales la opción más viable y económica por una simple y sencilla ra-
zón: el 75% de la superficie de nuestro planeta este cubierto por mar, lo que podemos
afirmar que el comercio marítimo es, ha sido y será inherente el alma del comercio
mundial.
Desde una perspectiva más amplia, podemos distinguir que además del incre-
mento del comercio marítimo, al crecer la población, las otras actividades como
pesca y turismo, propias del medio marino se incrementarán; lo que representa una
demanda de mares más seguros y protegidos.
Para comprobar este hecho, las estadísticas del comercio mundial son muy claras:
en los últimos años, el manejo de carga marítima se ha incrementado a nivel mundial,
ya que por ejemplo en el 2000 ascendía a aproximadamente 30 billones de toneladas
y para el 2019 alcanzó los 60 billones de toneladas (Naciones Unidas, 2020).
Para poder aprovechar estas oportunidades de crecimiento del comercio en nues-
tro país es indispensable que existan las condiciones de respeto a la ley, seguridad
y protección de nuestros mares y puertos, lo cual esta bajo la responsabilidad de
nuestra institución.
Es por ello que el pasado enero del 2017 la Secretaría de Marina recibió la res-
ponsabilidad como Autoridad Marítima Nacional, con la única finalidad de crear las
condiciones de seguridad que exigen los acuerdos internacionales para llevar a cabo

2  Estos desafíos fueron identificados por el autor, como consecuencia de su experiencia, de una investigación bibliográ-
fica y análisis teórico, sin embargo, existen otros analistas que quizá desde su perspectiva consideren que la lista aquí
presentada pudiera ser actualizada o mejorada.
3  Actualmente somos más de 7 mil millones de personas habitando en nuestro planeta y se prevé que para el 2025 seamos
8 mil millones y para el 2040 más de 9 mil millones (Naciones Unidas, 2021).

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Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor

el comercio en nuestros mares y puertos y con ello crear las condiciones propicias
para el desarrollo de nuestro país.
En este sentido, el producto final de esta ecuación es: para los próximos años, la
Armada de México tendrá que evolucionar y redoblar sus esfuerzos para apoyar a la
Secretaría de Marina en su función de Autoridad Marítima Nacional tanto en los
puertos como en los mares mexicanos en funciones de guardia costera, además de
salvaguardar la vida humana en la mar, como hasta ahora lo ha hecho, pero reco-
nociendo que sus capacidades deberán de crecer a la par del crecimiento en el uso y
aprovechamiento de nuestros puertos y mares.

B. Desastres naturales
La posición geográfica de nuestro país es envidiable: bioceánico, con selva, de-
sierto, ríos, áreas montañosas; etcetera. Sin embargo, nada en este mundo es gratis:
cada beneficio que recibimos los humanos viene con una responsabilidad y en este
caso, la misma posición geográfica que nos favorece a nosotros, es propicia para los
desastres naturales, los cuales se pronostica que se incrementarán en los próximos
años por el efecto del calentamiento global.
Por tomar un ejemplo, de seguir el incremento de la temperatura atmosférica se
espera que el mar en sí mismo incremente también su temperatura promedio, lo que
provocará el incremento en cantidad y fuerza de los huracanes que cada año afectan a
la población costera de nuestro país (Center for Climate and Energy Solutions, 2021).
No olvidemos además, que los expertos han pronosticado que al alterarse la
temperatura de la atmosfera, alterarán el ciclo de vida de muchos seres vivos….inclu-
yendo bacterias y virus (Harvard T.H. Chan , 2020), por lo que desafortunadamente
pueden darse más eventos de epidemias y pandemias y precisamente, aunque no se
ha hablado mucho de esto, el nuevo Centro de Estudios Navales en Ciencias de la
Salud fue producto de la visión del Alto Mando de la Armada de México ante la
necesidad de evolucionar y mejorar nuestra capacidad de atención médica.
En este sentido, la Armada de México ha participado desde inicios del siglo
pasado, de manera activa en el apoyo a la población civil en zonas y casos de desas-
tres, con el Plan Marina y en coordinación con otras dependencias e incluso se ha
equipado para poder apoyar y servir mejor en estos casos, por ejemplo, a principios
de los 90 adquirió los helicópteros MI-17 que hasta la fecha han sido de gran utilidad
para rescate de personas y adquirió también en esa época los aviones Antonov AN32
B que aunque ahora ya están fuera de servicio y fueron reemplazados por aviones
CASA 295 se constituyeron en el elemento clave para crear el puente aéreo en mu-
chos de los desastres naturales que han aquejado a nuestra nación en las últimas
fechas; por otro lado, la Secretaría de Marina construyó dos buques logísticos que
han servido también de apoyo invaluable para el traslado y almacenamiento de apoyo
humanitario.
Una acción que no debe pasarse en alto y que ratifica con hechos la constante
evolución de nuestra institución para poder apoyar de la mejor manera a la población
mexicana en casos de desastre es la creación del Centro de Alerta de Tsunamis
(CAT) en septiembre del 2011 y que ha servido no solo como alerta sino preparación
para el caso de que nuestro país sufra un desastre de este tipo.

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Desafortunadamente el pronóstico de que no solo la existencia, sino del incre-


mento de desastres naturales en próximos años es un hecho y en este sentido la
Armada de México que ya cuenta con capacidades para cumplir con la responsabili-
dad de apoyo a la población en estos casos, deberá de continuar incrementando esta
potencialidad para poder hacer frente a ellos y servir a los más afectados por estos
fenómenos.

C. Delincuencia, Delincuencia Organizada y


Delincuencia Organizada Internacional
Si bien la naturaleza jurídica y las estrategias para enfrentar a la Delincuencia, a
la Delincuencia Organizada y a la Delincuencia Organizada Internacional (DOI)
son distintas, para efectos de este trabajo se han integrado bajo un mismo tipo de
desafío, porque las tres tienen en común que su fin es obtener un beneficio a costa
de perjuicio de terceros y operando al margen de la ley. Dentro de sus actividades se
identifican a los robos, tráfico ilícito de drogas, armas, piratería y seres humanos así
como crímenes cibernéticos.
La globalización y el incremento de las capacidades tecnológicas de la huma-
nidad han traído muchos beneficios; sin embargo, aquellos que operan y viven de
actividades ilícitas, también han aprovechado las bondades de un mundo más comu-
nicado y cercano, creando con ello organizaciones y redes de organizaciones que sin
respetar la ley y sin respetar fronteras y precisamente en el ámbito marítimo, estas
organizaciones operan tomando ventaja del hecho de la gran extensión de los mares
y el gran esfuerzo operativo que se requiere para su vigilancia; asimismo, aprovechan
la gran cantidad de contenedores que entran por los puertos para cumplir con sus
fines ilícitos.
El incremento de las capacidades de la DOI ha sido claramente identificada como
una fortaleza de estas organizaciones por parte de la Organización de las Naciones
Unidas, a través de su organismo dedicado al combate del crimen organizado inter-
nacional, por ejemplo, en su informe sobre la globalización del crimen, establece que
en el 2010 se estimaba que en conjunto, las actividades ilícitas de estas organizacio-
nes ascendían a 125 miles de millones de dólares anuales (Naciones Unidas, 2010).
Es oportuno traer a la luz un ejemplo de delincuencia organizada que en su
momento no se le denominó de esa manera, pero que de facto operaban de la misma
manera: la piratería, misma que inició en nuestro continente inició en el siglo XVI
consistente en lanchas rápidas (para su tiempo) que asaltaban a los buques que trans-
portaban mercancías de la Nueva España a Europa; pronto estas personas lograron
integrarse y apoyarse para fortalecer su flota, algunos apoyados con permisos de corso
de países legalmente establecidos hasta que lograron crear flotas tan poderosas como
algunas armadas de esos tiempos. Si analizamos el comportamiento de esa actividad
delincuencial podemos identificar un paralelismo con lo que hoy conocemos como
delincuencia organizada, por lo que la solución es la misma: incrementar la fortaleza
del poder nacional, en este caso el poder naval para asegurar el cumplimiento del
Estado de Derecho en la mar.
Es difícil aceptar que desde inicios de la humanidad han existido personas que
actúan al margen de la ley y que por lo tanto en los próximos años, al incremen-

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tarse la población mundial y el comercio marítimo, también existirán personas y


organizaciones que tengan la intención de actuar de manera ilícita; sin embargo, la
Armada de México en su rol de Guardia Costera y con la responsabilidad de ejercer
el poder naval en mares y puertos en apoyo a la autoridad marítima de la Secretaría
de Marina, tendrá que evolucionar en sus capacidades, estrategias y tácticas, tanto
de las unidades operativas, capacidad de fuego y uso de la inteligencia para mantener
nuestros mares y puertos en los próximos años en las condiciones adecuadas para
la explotación en todo sentido, de manera legal y sustentable de nuestros mares y
puertos.

D. Terrorismo
A la fecha y para fortuna de nuestro país, no hemos sido víctimas de algún aten-
tado terrorista como el ocurrido el 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos;
sin embargo, México no está exceptuado de la posibilidad de sufrir algún dia de
algún ataque de esta naturaleza; sobre todo, en el ámbito marítimo donde se encuen-
tran las instalaciones estratégicas de explotación de petróleo y que se constituyen,
hasta la fecha, como fuente de energía que exportamos a otros países, incluyendo a
los Estados Unidos.
Recordemos, por ejemplo, el hundimiento de los buques petroleros Faja de Oro
y Potrero del Llano durante la Segunda Guerra Mundial, donde quedó claro que
debido a la relación que tenemos con los Estados Unidos, podemos ser blanco de
este tipo de ataque con la finalidad de afectar los intereses o fortalezas de nuestro
vecino del norte.
La Armada de México, tiene como una de sus atribuciones la de proporcionar
seguridad a las instalaciones estratégicas y específicamente los esfuerzos van íntima-
mente dirigidos a las instalaciones petroleras, por lo que, para evitar ser víctimas de
un ataque terrorista en los próximos años es vital continuar fortaleciendo las capa-
cidades de inteligencia a manera preventiva pero a la vez hacer contar con medios
operativos que puedan reaccionar y responder de manera eficaz y eficiente ante la
posibilidad de un ataque de este tipo.

E. Permanencia de la naturaleza
militar de la Armada de México
La mayor parte de los desafíos hasta aquí expuestos, están relacionados con la
actuación de la Armada de México como guardia costera, lo cual corresponde a la
segunda parte de la misión de la Armada que establece «coadyuvar con la seguridad
interior»; sin embargo, la primera parte de la misión de «defender la soberanía» es
decir, como fuerza armada, poco se ha mencionado debido a que afortunadamente
hasta esta fecha no se ha identificado algún otro país como amenaza a la seguridad
nacional. El no tener una hipótesis de guerra es muy positivo; sin embargo, antes de
afirmar con certeza que esa condición permanecerá por siempre, es oportuno que
consideremos los siguientes puntos:
Primero, recordemos la historia de nuestro país: 1521 inicio de la conquista de
México; 1829 intento de reconquista de México por parte de España; 1838 1ra.

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Intervención de Francia; 1846 1ra. intervención de los EUA; 1862 2da. intervención
Francesa; 1914 2da intervención Norteamericana y 1942 ataque alemán a los buques
Potrello del Llano y Faja de Oro. Como dato interesante todas estas agresiones
llegaron, fueron perpetradas o tuvieron un componente en el mar.
Segundo, en la página de «Global Conflict Tracker» muestra 26 conflictos en el
entorno mundial (Relations, 2021), desde guerra civil, violencia criminal, inestabi-
lidad política, disputa territorial, de los cuales 3 son conflictos entre estados. Esto
indica que desafortunadamente el fantasma de la guerra permanece en la faz de la
tierra.
Tercero, la alta tecnificación de los sistemas de armas demanda tener personal
altamente entrenado para responder a un conflicto de guerra, por lo que resultaría
imposible responder a un ataque armado, en un futuro si no se cuenta con equipo y
personal preparado para ello.
Cuarto, al analizar la génesis de conflictos del futuro, no podemos pasar en alto
el fenómeno catalizador del calentamiento global cuyas consecuencias ya empe-
zamos a sentir. Algunos de los efectos catastróficos en nuestro planeta, todos lo
sabemos es el incremento del nivel del mar cuya afectación a una gran parte de
países, incluyendo el nuestro será directamente sobre el territorio, causando además
inundaciones, sequías, falta de alimentos… y todo esto puede ser la mezcla perfecta
para la creación de conflictos armados con el único fin de buscar la sobrevivencia en
un planeta en caos.
Quinto, una arista alarmante más de fenómeno, puede claramente vislumbrarse
con el hecho de que para muchas personas el mar solo tiene dos dimensiones: Largo
y ancho; sin embargo, en la realidad este cuerpo geográfico tiene tres dimensiones,
ya que hay que incluir la dimensión vertical, o dicho en palabras poéticas, el mar
tiene techo… y ese techo es el cielo… en esa dimensión opera actualmente la avia-
ción naval, funcionando como una fuerza de apoyo a las unidades de superficie y
terrestres y fundamentando su actuar en la Ley Orgánica de la Armada de México
que establece que la soberanía mexicana y derechos de explotación debe defenderse
en los mares… y en su espacio aéreo. Es de mencionarse que en esta atribución, al
igual que en otras, en caso de requerirse ha de hacerse en coordinación con otras
instituciones, en este caso, con la Fuerza Aérea Mexicana.
Pero ¿Dónde termina entonces el área de actuación al hablar de «defender» la
soberanía en el espacio aéreo sobre los mares?. La respuesta es muy ambigua, ya que
legalmente no existe un límite oficial que divida el espacio aéreo del espacio exterior
aunque por costumbre se dice que es a los 100 kilómetros de altitud; sin embargo, lo
que sí está claro es que hoy en dia los antagonismos a la seguridad nacional de cual-
quier país sobre la faz de la tierra, incluyendo el nuestro, pueden venir del espacio
exterior, ya que muchas de nuestras capacidades dependen de la información de los
satélites: servicios de internet, comunicaciones, sistemas de navegación, inteligencia
por imágenes satelitales, entre otros.
Nuestra vulnerabilidad a ataques o agresiones en este sentido ha sido claramente
identificada por los Estados Unidos de América desde los años 50, cuando se dio ini-
cio la carrera espacial, pero ha sido ratificado en diciembre del 2019 con la creación
de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos.

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Evolución de las Capacidades de la Armada de México:
Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor

Por este motivo, otros países, además de EUA y Rusia ya se han incorporado a la
carrera espacial: Inglaterra, Japón, Francia, Brasil, India, entre otros.
En las películas de ciencia ficción hemos visto muchos escenarios donde el teatro
de operaciones de un conflicto armado es en el espacio, sin embargo, las posibilida-
des de un conflicto o agresión ya están presentes en nuestros días.
En este campo, es de especial enfatizar el efecto catalizador que tiene el desarrollo
en ciencia y tecnología actual, ya que si bien, los Estados Unidos llegaron a la luna en
1969 con un módulo espacial cuya computadora tenía ¡2 Kb de Memoria Ram y 36
kb de memoria de almacenamiento! (Shillito, 2017), cabe preguntarse, ¿Hasta dónde
podemos llegar en este campo con los avances tecnológicos actuales y por venir?
¿Cuánto de este conocimiento puede llegar a manos de personas u organizaciones
que operan al margen de la ley?
Con estos hechos no queda más que afirmar que para cumplir con la misión de
defender la soberanía nacional en nuestros mares es indispensable que la Armada
de México, en conjunto con las otras fuerzas armadas, integremos nuestras fuerzas
en esta dirección a fin de asegurarnos que las generaciones de mexicanos que en
unos años habitarán nuestro país, puedan estar con la tranquilidad de que no habrá
agresión que llegue desde el espacio exterior.
Por todo lo anterior, se puede afirmar que si bien la Armada de México tiene
una actuación preponderante en su rol de guardia costera y ocupa todos sus medios
en ello, no puede y no debe perder su naturaleza de fuerza naval preparado para
defender la soberanía nacional como marina de guerra en caso de requerirse en las
décadas venideras y su evolución, por tanto, debe ser de tal manera que en su perso-
nal se mantengan los valores y disciplina que los ha caracterizado y se asegure tener
en todo momento los medios y recursos humanos preparados para entrar en defensa
de la soberanía si la nación lo demandase.

CONCLUSIONES
Después del análisis de la importancia de la evolución de la Armada de México,
así como de los desafíos que enfrentará nuestro país en el ámbito marítimo, se llega
a las siguientes conclusiones:
a) El desarrollo marítimo de nuestro país está íntimamente ligado al poder naval
que recae en la Armada de México, ya que esta institución tiene la atribución
y responsabilidad de crear las condiciones de seguridad adecuadas en los ma-
res, costas e islas nacionales para que puedan llevarse a cabo las actividades
productivas.
b) La existencia de una Armada fuerte impacta en el desarrollo nacional de
México ya que muchas de las actividades productivas de nuestro país están
ligadas directa o indirectamente al mar.
c) Después de 200 años de existencia, podemos afirmar que la misión de la
Armada de México no ha cambiado en su esencia, ya que desde un inicio
ha servido como Marina de guerra y como guardia costera y este doble rol se
mantendrá por los próximos años.
d) La Armada de México debe evolucionar en función de los desafíos maríti-
mos que actualmente se identifican tales como el incremento de la actividad

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Cap. de Navío ANPA. DEM. José R amón Rivera Parga

marítima mundial, la delincuencia organizada, los desastres naturales, el


terrorismo, las amenazas aeroespaciales, pero sobre todo no debe perder su
naturaleza de marina de guerra.
e) La evolución en medios y capacidades de la Armada ante los nuevos desafíos
garantizará que tenga la capacidad en el futuro de servir mejor a nuestro país.

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Una metamorfosis indispensable para poder servir mejor

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104 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
L a Mujer en la Armada de México
Women in the Mexican Navy
Resumen
La mujer es un ser humano con características físicas definidas, propias de su sexo, quien tiene la
gran virtud de traer vidas al mundo, lo que la posiciona en un lugar privilegiado como madre al cuidar,
educar y apoyar a los hijos en su crecimiento personal, además de ser el pilar de una familia que mantiene
unidos a todos sus integrantes.
No obstante lo anterior, la mujer tiene la necesidad de salir a trabajar para contribuir con los gastos y
mantenimiento del hogar, lo que implica dejar a los hijos solos o al cuidado de otras personas para poder
cumplir con las responsabilidades que su trabajo conlleva.
Muchas de estas madres forman parte de «La Gran Familia Naval», laborando en diferentes áreas
tanto operativas como administrativas, ocupando diferentes cargos de acuerdo a sus competencias y
conocimiento profesional.
A 200 años de existencia de la Armada de México, la mujer naval cuenta con diversos beneficios
relacionados con la maternidad y oportunidades de superación al igual que el personal masculino,
estableciéndose una equidad de género en el desarrollo y crecimiento profesional, ya que existe igualdad
de oportunidades para ambos sexos.
Palabras clave
Mujer Naval, familia Naval, Armada de México, equidad de género, igualdad.

Abstract
TThe woman is a human being with defined physical characteristics, typical of her sex, who has
the great virtue of bringing life into the world, which places her in a privileged position as a mother by
taking care, educating and supporting her children in their personal growth, besides being the pillar of
a family that keeps all its members together.
Notwithstanding the above, women have the need to go out to work to contribute to the expenses
and maintenance of their homes, which implies leaving the children alone or in the care of others in
order to fulfill the responsibilities that their work carries on.
Many of these mothers are part of "The Great Naval Family", working in different operational and
administrative areas, occupying different positions according to their skills and professional knowledge.
After 200 years of existence of the Mexican Navy, naval women have several benefits related to
maternity and opportunities for personal growth in equality compered to male personnel, establishing
gender equity in the development and professional growth, since there are equal opportunities for both
sexes.
Keywords
Naval woman, Naval family, Mexican Navy, gender equity, equality.

Contralmirante S.S.N. Atala Teliz Rodríguez


Directora de la Escuela de Enfermería Naval Calzada la Virgen No.800
Alcaldía Coyoacan, Ciudad de México [email protected]
Ingresó al Servicio Activo de la Armada de México. el 6 de julio de 1976. Se ha desempeñado
en diversos cargos tanto operativos dentro del área de Enfermería, administrativos y directivos. Ha

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La Mujer en la Armada de México

tenido 16 cambios de adscripción y recibido diversos reconocimientos por su trayectoria profesional y


antigüedad en el servicio activo; es miembro de la Legión de Honor Mexicana desde 2019.
Ascendió al grado de Contralmirante el 20 de noviembre de 2019. Actualmente se desempeña como
Directora de la Escuela de Enfermería Naval.

La autora de este artículo, hace del conocimiento de los editores, que el presente manuscrito es
original y de su autoría, no ha sido publicado parcial o completamente en ninguna parte con anterioridad
y actualmente no se encuentra en revisión en ninguna otra revista.
Artículo recibido el 4 de junio de 2021.
Los errores remanentes son responsabilidad del autor.
Aprobado el 18 de Junio de 2021.
El contenido de la presente publicación refleja el punto de vista del autor, que no necesariamente
coinciden con el del Alto Mando de la Armada de México o la Dirección de este plantel.

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106 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Contralmirante S.S.N. Atala Teliz Rodríguez

Introducción

L
a Armada de México es una Institución Militar Nacional, de carácter
permanente, cuya misión es emplear el poder naval de la Federación para
la defensa exterior y coadyuvar  en la seguridad interior del país; en los
términos que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las
leyes que de ella derivan y los tratados internacionales (SEMAR 2021).
De alguna manera los cambios generados en el mundo, por la presencia de los
Derechos Humanos y el constante deseo de superación en la mujer, ha propiciado una
serie de modificaciones en la vida de todas ellas en general, desde el derecho al voto
hasta poder viajar al espacio, transición que requirió constancia y tenacidad nada fácil
de vivir.
En diferentes armadas del mundo la presencia de la mujer es cada día más notable,
desempeñando actividades de mayor responsabilidad, ejerciendo funciones que im-
plican estar al mando de una tripulación como responsable de una unidad operativa,
desarrollando superiores órdenes de operaciones y diversas actividades para las que
fueron preparadas.

Análisis
La presencia de la mujer en la Armada de México se remonta a los años de 1942,
en donde las primeras mujeres que causaron alta en el servicio activo, lo hicieron
como enfermeras y afanadoras, dando lugar más tarde a la contratación de personal
femenino como oficinistas y años después a mujeres con estudios de nivel técnico y
licenciatura. Barillas E. (2021, Abril 1).
La Armada de México a 200 años de existir ha fortalecido sus procesos para el
cumplimiento de su Misión, lo que involucra la formación y preparación del recurso
humano, a través del Sistema Educativo Naval, normado actualmente por la Rectoría
de la Universidad Naval, organismo que en agosto del 2015, sustituyó a la Dirección
General Adjunta de Educación Naval. (SEMAR 2021).
El Sistema Educativo Naval se encuentra integrado por diversos establecimientos
educativos navales, los cuales al inicio de su creación aceptaban únicamente personal
masculino (Heroica Escuela Naval Militar y Centro de Capacitación de la Armada
de México), en 1972 se creó la Escuela de Enfermería Naval, plantel que desde su
primer generación acepto personal femenino de procedencia civil y personal naval,
considerando desde su creación los espacios y servicios para cada género, incremen-
tando con ello el número de personal femenino en la Armada de México y una
participación activa de la mujer dentro de la institución.
A lo largo de 79 años la presencia de la mujer en esta fuerza armada, ha sido
constante y permanente, de igual forma su incorporación en los diferentes ámbitos
laborales de la institución, todo este cambio se ha dado de manera paulatina confor-
me al desarrollo de nuestra institución y a los momentos históricos que ha vivido el
país, lo que ha permitido asimilar, aceptar y considerar presencia femenina como un
recurso humano más en la Armada de México. (AHSEMAR, 2021).

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La Mujer en la Armada de México

La primera mujer en embarcarse en una unidad de superficie de la Armada de


México fue la Teniente de Corbeta del Servicio de Ingenieros de la Armada, Geógrafa
Patricia Martha Crespo y Mena en 1975, cuya permanencia en el buque Oceanográfico
«Virgilio Uribe» fue de un mes. (ADIGAOM 2021).
En 1982 dos mujeres navales concluyeron por primera vez el Curso Básico
demostrando fortaleza y resistencia física al igual que sus compañeros masculinos,
realizando al final del curso cinco saltos desde las puertas laterales y rampa de una
aeronave en vuelo a mil 500 pies de altura. Dando con ella una muestra de su valor.
Una de estas dos paracaidistas es la Tte. de Navío Rita Cabrera Amador,
quien actualmente se encuentra en situación de retiro, ella perteneció la Quinta
Antigüedad de paracaidistas y Primer Generación que aceptaba personal femenino;
se graduó del curso el 26 de noviembre de 1982.
En 1988 se inauguró en la Ciudad de México la Escuela Médico Naval, siendo
este el segundo establecimiento educativo naval, en recibir mujeres desde sus ini-
cios. (AUNINAV).
Un hecho importante para el desarrollo de la mujer dentro de la institución, fue
el ascenso en servicio activo, en el año de 1989, de la Contralmirante del Servicio de
Sanidad Naval, Cirujano Dentista Clara Edith Hernández Santiago, ya que fue la
primer mujer en alcanzar esta jerarquía, siendo ella un ejemplo de constancia, disci-
plina y esfuerzo personal, que supo trascender en un medio y una época en la que las
mujeres empezaban a ser reconocidas profesionalmente hablando. (ADIGASAN)
Este ascenso marco un precedente en la igualdad de oportunidades a las que podía
aspirar la mujer dentro de la Armada de México.
Con el paso de los años la mujer naval se fue incorporando a actividades que
hasta ese momento eran propias del personal masculino, como fue el navegar por
periodos más prolongados, como lo hicieron las Biólogas Marinas en los buques
oceanográficos, a partir de 1989 hasta la fecha.
En 1990 causó alta personal femenino del Servicio de Ingenieros de la Armada en
los Astilleros de Marina, quien participa desde entonces, en el diseño, construcción,
reparación y mantenimiento de las unidades de superficie. (ADIGECONSNAV).
Las escuelas de nivel Técnico Profesional que surgieron posteriormente en el Sistema
Educativo Naval, fueron: Intendencia Naval, Maquinaria Naval, Electrónica Naval
y de Mecánicos de Aviación Naval, planteles que no aceptaron en sus inicios a
personal femenino hasta generaciones posteriores, como fue el caso de la Escuela de
Intendencia Naval, que en 1995 abrió sus puertas al personal femenino, ingresando
la C. Martha Elia Baldomero Negrete, como la primer y única alumna de esa ge-
neración en citado plantel. Esta apertura brindó la oportunidad a jóvenes mujeres
mexicanas con deseos de superación y vocación al servicio de la patria, de ingresar
a la Armada de México. (AUNINAV).
En el año de 1998 se graduó de la Escuela de Aviación Naval, la entonces
Teniente de Corbeta Cirujano Dentista, Karmina Cortés Vorrath. Convirtiéndose
en 1999 en la primera mujer Comandante de una aeronave tipo Cesna. Actualmente
existe personal femenino cursando la Carrera de Ingeniería en Aeronáutica Naval.
(AUNINAV).
A partir del año 2000 se incorporaron a laborar en los Astilleros de Marina

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mujeres en el área de soldadura, trabajo que implica un desgaste físico, ya que


muchas veces esta actividad se realiza en espacios sumamente reducidos, aunado a
la temperatura ambiental de la localidad.
Del 2004 al 2006, personal femenino de los diferentes cuerpos y servicios de la
Armada de México, realizaron el Curso de Integración en Apoyo a las diferentes
Operaciones Navales, cuya duración fue de un mes, lo que permitió un mayor
conocimiento acerca de las diferentes actividades que realiza el personal naval en
las unidades operativas y administrativas que fueron visitadas, además de generar
un acercamiento e incorporación del personal femenino a citadas actividades. Para
ello fue necesario instruirlas en las siguientes actividades:
Boga, supervivencia en la mar, rappel, construcción de puentes, patrullajes,
práctica de tiro con pistola calibre 45 c.d.p., M- 16 y tubo lanza granadas, natación
y visitas a unidades operativas, entre otras actividades.
En el 2008 se efectuó un proceso de reestructuración en el Sistema Educativo
Naval, proceso que generó importantes cambios que impulsaron aún más la
igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres dentro de la institución. Esta
reestructuración permitió que en ese mismo año ingresaran por primera vez a la
Heroica Escuela Naval Militar, 26 jóvenes mujeres que tuvieron la oportunidad de
formarse como oficiales en la Carrera de Logística Naval. (AUNINAV).
De igual forma en ese mismo año la Escuela de Búsqueda Rescate y Buceo,
capacitó en conocimientos básicos y tácticos a 13 elementos femeninos con el
«Curso de Buceo Básico Femenil», cuya duración fue de dos meses. Este curso se
realizó con la intención de preparar a personal femenino para que formara parte
de la dotación de las embarcaciones tipo Defender, que pertenecen a las Estaciones
Navales de Búsqueda y Rescate en la mar. (AUNINAV).
A partir del año 2010 se incorporó personal femenino a las Unidades de
Infantería de Marina, para realizar funciones de revisión y conducción de mujeres
y niños en los puestos de revisión, de entonces a la fecha, la presencia de la mujer
en la Infantería de Marina, se ha ido incrementando día con día.
En este mismo año la Heroica Escuela Naval Militar, aceptó personal femeni-
no como Cadetes de las Carreras de Cuerpo General, Ingeniería Naval, Infantería
de Marina y Aeronáutica Naval, integrando con esta autorización al personal
femenino en la totalidad de las carreras que ofrece el Sistema Educativo Naval.
Dando lugar a la formación de oficiales de línea en el caso de las egresadas de
la Carrera de Cuerpo General, quienes a lo largo de su trayectoria profesional
podrían desempeñarse como líderes y guías de una tripulación, cuando fueran
nombradas Comandantes de una unidad de superficie. Actualmente se desempe-
ñan como Comandantes de patrullas interceptoras, realizando junto con su tripu-
lación, operativos para salvaguardar la vida humana en la mar y en la conservación
del Estado de Derecho en los mares nacionales. (AUNINAV).
Actualmente se dispone de una aeronave destinada para el traslado de pacientes,
cuya tripulación es completamente femenina: piloto, copiloto, mecánica de aviación y
enfermera. SEMAR [@SEMAR_mx] (2019, junio 3).
De las más de doce mil mujeres que laboran en la Armada de México, mil 500 se
encuentran incorporadas a unidades operativas de mar, aire y tierra, en donde reciben

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un trato igualitario en cuanto a oportunidades, reconocimiento y retribuciones a las


labores realizadas se refiere. (ADIGASBISO).
Hoy en día el personal femenino que labora en la Armada de México, representa
el 18% del total del personal naval. Este personal está integrado por: contralmi-
rantes, capitanes, oficiales, guardiamarinas, cadetes, alumnas, clases y marinería.
(ADIGASBISO). La Armada de México a fin de apoyar la equidad de género,
mantiene programas permanentes de capacitación con temas en materia de igualdad
de género, no violencia contra la mujer, derechos humanos e inclusión y diversidad,
por lo que del año 2013 a la fecha, se han realizado diversos cursos, talleres, foros
y conferencias presenciales y en línea sobre estos temas, logrando impactar y sensi-
bilizar a 61583 elementos navales (hombres y mujeres) adscritos a esta institución.
(SEMAR, 2021).
Con estas acciones la Armada de México, a través de la Unidad de Promoción y
Protección de los Derechos Humanos, impulsa el desarrollo personal y profesional
de las mujeres navales.
Una muestra de esta evolución es el trabajo de la Capitán de Corbeta del Servicio
de Sanidad Naval Licenciada en Enfermería, Cecilia Azucena Sáenz Morales,
quién ha participado como observadora militar en misiones de paz en Colombia, lo
que refleja la igualdad de oportunidades en el campo laboral, ya que una Enfermera
Naval puede desempeñarse de acuerdo a su preparación académica, en ámbitos
fuera de una unidad hospitalaria. Lo cual pone de manifiesto que en esta institu-
ción existe igualdad de oportunidades para todos. Donaldo, M. y Mazzotta, C. La
Mujer en las Instituciones Armadas y Policiales. Resolución 1325 y Operaciones de
Paz en América Latina. (Buenos Aires, Argentina. 2009).
Los beneficios que otorga la institución a la mujer naval en relación a la mater-
nidad, están establecidos en nuestra normatividad, de la siguiente forma:
• Licencia por maternidad, que en este caso también se otorga al personal mas-
culino cuando es padre.
• Servicio de guarderías durante su horario de labores.
• Disposición de un lactario. Espacios donde la mujer naval que amamanta a su
bebé, se pueda realizar la extracción de la leche materna para conservarla y poder
alimentar posteriormente a su menor hijo. Estas áreas existen desde mayo del
2015, en las Regiones, Zonas y Sectores Navales. Contribuyendo de esta forma,
al fomento de la lactancia materna en apoyo a los Hospitales Amigos del Niño
y de la Madre.
Hoy, a 44 años ininterrumpidos en el Servicio Activo de la Armada de México,
les puedo decir que el pertenecer a esta gran institución no solo es un orgullo para
mí, es mi vida misma, y considero que es un sentimiento compartido con todos
aquellos hombres y mujeres que desde muy jóvenes formamos parte de «La Gran
Familia Naval» y como mujer, hija, enfermera, madre, y actualmente directora de
un plantel educativo naval, les comparto que me siento totalmente agradecida con la
Armada de México, por todas las oportunidades que a lo largo de mi carrera se me
fueron presentando, oportunidades que con el paso de los años se convirtieron en
logros, mismos que me han permitido llegar profesionalmente hablando, al cargo
que actualmente desempeño y a obtener la jerarquía que me ha sido otorgada, lo que

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implica mayor responsabilidad y compromiso institucional.


De igual forma me atrevo a decir, que todas las mujeres que laboramos en la
Armada de México, tenemos una fuerte vocación de servir a la patria, ya que esta-
mos conscientes de lo que significa ser personal naval y estar al servicio de la nación
en el lugar y momento que se nos requiera.
A lo largo de los años muchas son las historias de las mujeres que han dejado
huella dentro de esta institución, realizando diversas actividades que exigen una
determinada fortaleza física, valor y templanza para cumplir con las exigencias que
el servicio de las armas requiere.
Las mujeres navales, al igual que todas las demás personas, fuera de nuestro ám-
bito de trabajo tenemos una familia que nos espera en casa, familia que nos motiva a
superarnos día con día y que nos da la fuerza necesaria para enfrentar y superar todos
los obstáculos que se nos pueden llegar a presentar.
Hablando de nuestras familias, no puedo dejar de mencionar, a todas aquellas
mujeres navales que aunque no han causado alta en el Servicio Activo de la Armada
de México como tal, son las compañeras de vida de todos los marinos mexicanos;
señoras que viven el día a día con sus maridos, que conocen el significado de los
servicios de guardia, los arrestos, las comisiones del servicio, la rutina del trabajo y
los cambios de adscripción, entre otros; trayendo este último consigo, la preparación
del menaje de casa, levantar toda una casa, guardar todo, protegerlo correctamente
para que no se rompa nada, y lo mejor de todo, es que se debe de acordar dónde
guardó cada cosa. Maravillosas mujeres ¿No es así? Mi más grande reconocimiento
a todas las esposas del personal naval.
Finalmente mencionaré que a 200 años de su creación, en la Armada de México
no existe desigualdad de oportunidades ni para el hombre ni para la mujer, las opor-
tunidades de crecimiento y desarrollo profesional son las mismas para todos.
La responsabilidad es en razón de la jerarquía que se tiene y ésta se otorga de
acuerdo a la preparación académica y capacidades personales.

Conclusión
A 200 años de su creación, la Armada de México es una honorable institución
conformada por hombres y mujeres navales, con elevados principios éticos y mora-
les, que son la base de su actuación profesional, lo que le permite incorporar y hacer
suyos, los valores de HONOR, DEBER, LEALTAD Y PATRIOTISMO, para
servir a México en el mar, en el aire y en la tierra.

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La Mujer en la Armada de México

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• Archivo de la Universidad Naval (AUNINAV).
• Archivo Histórico de la Dirección General Adjunta de Sanidad Naval (ADIGASAN).
• Archivo Histórico de la Dirección General de Construcción Naval (ADIGECONSNAV).
• SEMAR https://twitter.com/SEMAR_mx/status/1135528291530629120?ref_src=twsrc%5Etfw%
7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1135528291530629120%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es
1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.sinembargo.mx%2F05-06-2019%2F3591956.
• Archivo Dirección General Adjunta de Seguridad y Bienestar Social (AHDIGASBISO).
• Política de igualdad laboral y no discriminación de la Secretaría de Marina. SEMAR, México. (2021
agosto 21) recuperado http://semar.gob.mx/igualdad/politica%20de%20igualdad.pdf .
• Acciones implementadas por la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de la
Secretaría de Marina.
• Línea del Tiempo de la Unidad de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de la Secretaría
de Marina.
• Donaldo, M. y Mazzotta, C. La Mujer en las Instituciones Armadas y Policiales. Resolución 1325 y
Operaciones de Paz en América Latina. Buenos Aires, Argentina. 2009. Recuperado https://www.
resdal.org/genero-y-paz/ebook/libro-mujer- RESDAL.pdf.

112
112 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
L
a Revista del Centro de Estudios Superiores Navales es una publicación
de tipo académica que tiene como objetivo ser un foro abierto en el cual
los miembros de la Armada de México y el personal civil interesados
puedan expresar sus ideas sobre temas de Seguridad Nacional y afines al ámbito
marítimo.
Está dirigida a la comunidad académica, científica y/o de investigación interesada
en temas relacionados con la seguridad nacional, la política, la estrategia, el ámbito
marítimo, la ciencia, la tecnología, y la historia y cultura navales.

Indexada en Latindex y Clase


La Revista del Centro de Estudios Superiores Navales se encuentra indexada en
el Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América
Latina, el Caribe, España y Portugal (LATINDEX), así como en la Base de Datos
de Revistas de Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE).

Presentación de Escritos
Los trabajos que se remitan para su publicación deberán ser originales, inéditos
y no estar postulados de forma simultánea para su publicación en otras revistas u
órganos editoriales o en línea, además de que los autores asumen la responsabilidad
si se detecta falsificación de datos o falta de autenticidad en la investigación.
Cada artículo tendrá una extensión mínima de 15 cuartillas y una máxima de 20,
incluidas las referencias, notas, cuadros y figuras. Los documentos deberán enviarse
en Microsoft Word, escrito a espacio y medio entre líneas, con letra Arial a 12
puntos.
El margen izquierdo será de 2.5 cm. y el derecho, de 3 cm.
Presentará numeración ininterrumpida.
En caso de contar con material fotográfico, enviarlo en una carpeta aparte (en
formato JPEG), con su respectivo pie de foto, con un mínimo de resolución de 300
dpi y un mínimo de tamaño de 800 x 600 píxeles.

Datos del Autor


La primera hoja del artículo habrá de incluir título (que no debe exceder de 10
palabras) y nombre del autor (o autores), así como sus datos personales, a saber:
a) Título académico y universidad donde lo obtuvieron;
b) Institución donde labora;
c) Breve currículo;
d) Dirección completa a la que se les enviará correspondencia;
e) Temas de especialización;
f) Número telefónico;
g) Correo electrónico;
h) Una breve declaración que indique que el artículo es original (exigencia de origi-
nalidad) y que no ha sido publicado y no está siendo considerado en ningún otro lugar.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Estos datos son indispensables para la revisión de los artículos.
No se aceptarán epígrafes ni dedicatorias.

Sobre el Sistema de Cita


Sistema de citas APA (American Psychological Association). Con la finalidad
de impedir el plagio y la copia indiscriminada del contenido de otros textos, el autor
citará correctamente las fuentes empleadas en su trabajo, proponiéndose el empleo del
modelo diseñado por la Asociación Americana de Psicología (APA).
Los editores se reservan el derecho de hacer las modificaciones de estilo que
juzguen pertinentes.

Tipo de Artículos
Podrán presentarse artículos cuyo texto sea en idioma español y dentro de las
categorías y estructuras siguientes:

Artículo Académico o Científico Artículo No Académico o Tipo Ensayo


Título Título
Resumen Resumen
Abstract Abstract
Palabras clave Palabras clave
Introducción Introducción
Materiales y Métodos Análisis o discusión
Resultados Conclusión
Discusión Fuentes consultadas
Conclusiones

Para consultar los criterios editoriales en su versión completa podrá acceder a la


página http:// www.cesnav.edu.mx/revista.html.

Proceso de Dictaminación
Todos los trabajos se someten a dos etapas de dictaminación:
• Una primera lectura por parte del Consejo Editorial, con el objetivo de verifi-
car si cubre los requisitos del perfil de la revista.
• En caso de ser aceptado, este organismo es quien propone dos dictaminadores
especialistas en el tema a quienes será enviado para su arbitraje académico (de
revisión por pares).
• Durante todo el proceso se conservará el anonimato tanto de los dictaminado-
res como de los autores.
• En el caso de discrepancia entre aceptado y rechazado, el texto será enviado
a un tercer dictaminador, cuya decisión definirá su estatus de publicación; en
este caso. El dictamen final es inapelable.

114 Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
Perfil del Árbitro
El proceso editorial de la Revista del CESNAV, establece la obligatoriedad de
arbitrar los artículos que sean considerados para su publicación. De acuerdo a lo
anterior, se considera como árbitro al especialista cuyo perfil profesional le permita
revisar la calidad y originalidad del texto referido, para después emitir sus recomen-
daciones al autor.
Cabe destacar que los árbitros deben contar con una trayectoria de reconocida
capacidad profesional y ética; deben ser académicos o investigadores y garantizar la
confidencialidad del proceso de revisión.

Cesión de Derechos
Las y los autores conceden el permiso para que su material se difunda en la Revista
del CESNAV, medios magnéticos y electrónicos. Los derechos patrimoniales de los
artículos publicados son cedidos al Centro de Estudios Superiores Navales, tras la
aceptación académica y editorial del original para que este se publique y distribuya
tanto en versión impresa como electrónica. Las y los autores conservan sus derechos
morales conforme lo establece la ley.

Contacto
Vicealmirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Director.
Teniente de Navío Alberto Medina Angeles, Editor.
Correo: [email protected]
Tel: 55 56 08 08 47 ext. 7660.

Versión Electrónica
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Editorial Policy

T
he Magazine of the Centro de Estudios Superiores Navales is an aca-
demic publication whose objective is to be an open forum in which the
Mexican Navy members and interested civilians can express their ideas
on National Security Topics and topics related to the maritime environment.
It is addressed to the academic, scientific and research community interested
in topics related to national security, politics, strategy, maritime domain, science,
technology, and naval and cultural history.

Indexed in Latindex and Clase


The magazine of the Centro de Estudios Superiores Navales is indexed in the
Regional System for Online Information for Scientific Magazines from Latin
America, the Caribbean, Spain and Portugal (LATINDEX), as well as in the
Database of Social Sciences and Humanities Magazines (CLASE).

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Presentation of Writings
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and not being proposed simultaneously for its publication in other magazines or
editorial bodies or online. Authors assume the responsibility if any sign of data
counterfeit or lack of authenticity in the research is detected.
Each article will be at least 15 pages long and a maximum of 20, including
references, notes, figures and charts. Documents must be sent in a Microsoft Word
file, 1 ½ space between lines, Arial font, size 12.
Left margin of 2.5 cm and right of 3 cm.
Continuous numbering is needed.
For photographical material, it must be sent in a separate folder (JPEG format),
with photo caption with a minimum resolution of 300 dpi and a minimum size of
800 x 600 pixels.

Author Details
The first page of the article must include a title (it must not exceed more than
10 words) and name of the author (authors), as well as personal details, for instance:
a) Academic Title and university where it was obtained;
b) Institution where he/she works;
c) Brief curriculum;
d) Full address where mail will be sent;
e) Specialization topics;
f) Phone number;
g) E-mail address;
h) A brief statement that states that the article is original (requirement of
originality) and it has not been published nor being considered in any other place.
This data is essential for the review of articles.
Synopsis and inscriptions will not be accepted.

About the Citation System


APA citation system (American Psychological Association). The author will cite
correctly the sources used in his/her work with the purpose to use the designed
model by the American Psychological Association (APA), aimed at preventing
plagiarism and indiscriminate copying of the content of other texts.
Editors reserve the right to do style corrections to be considered appropriate.

Type of Articles
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structures can be submitted:

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Academic or Scientific Article Non-Academic Article or Essay Type
Title Title
Abstract Abstract
Keywords Keywords
Introduction Introduction
Material and Methods Analysis or discussion
Results Conclusions
Discussion Sources consulted
Conclusions

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Evaluation Process
All work is subject to two stages of evaluation:
• A first reading by the Editorial Board, to verify if it covers the magazine
profile requisites.
• If accepted, this body proposes two topic-specialist arbitrators who will do
the academic arbitration (peer review).
• During all the process, anonymity of the arbitrators and authors willbe kept.
• In the event of discrepancy if accepted or rejected, the text will be sent to a
third arbitrator, whose decision will define its publication status; in this case,
the final judgment is indisputable.

Arbitrator’s Profile
The editorial process of CESNAV’s magazine establishes the obligation to ar-
bitrate the articles considered for publication. Accordingly, a specialist arbitrator,
whose profile allows him (her) to review the quality and authenticity of the text,
is considered and afterwards he (she) will issue his (her) recommendations to the
author.
It is worth to stand out that the arbitrators must have solid tradition of professio-
nal and ethical capability; they should be scholars or researchers and must guarantee
the confidentiality of the review process.

Transfer Of Rights
The author(s) grant permission for their material to be published in CESNAV’s
magazine, in magnetic and electronic means. The property rights of the published
articles are conferred to the Centro de Estudios Superiores Navales, after the aca-
demic and original editorial acceptation for its publication and distribution both in
printed and electronic version. The author(s) retain their moral rights in accordance
with the law.

Revista del Centro de Estudios Superiores Navales. Volumen 42. Número 2. ISSN: 1870-5480
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Point of Contact
Vicealmirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Director.
Teniente de Navío Alberto Medina Angeles, Editor.
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Tel: 56 08 08 47 ext. 7660.

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