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Critica Programa Erfurt

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CRÍTICA DEL

PROGRAMA DE GOTHA
Carlos Marx

CRÍTICA DEL
PROGRAMA DE ERFURT
Federico Engels

Fundación Federico Engels


Madrid
122 3
CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA
Carlos Marx
CRÍTICA DEL PROGRAMA DE ERFURT
Federico Engels

Primera edición: Abril 2004

© Fundación Federico Engels

ISBN: 84 - 932118 - 9 - 3
Depósito Legal: M-1751-2004

Publicado y distribuido por la Fundación Federico Engels


C/ Hermanos del Moral 35, bajo
28019 Madrid
Teléfono: 914 283 870 · Fax: 914 283 871
www.engels.org · [email protected]

4 121
CRÍTICA DEL PROGRAMA DE ERFURT .............................. 87

Contribución a la crítica del proyecto de programa .............. 89


socialdemócrata de 1891

I. Exposición de los motivos en doce párrafos ............. 89

II. Reivindicaciones políticas............................................105

III. Reivindicaciones económicas ......................................113

Suplemento al Apartado I .........................................................115

6 119
el sustento de los esclavos, dentro del sistema de la esclavitud,
no puede pasar de un cierto límite, sumamente bajo!
El mero hecho de que los representantes de nuestro Partido
fuesen capaces de cometer un atentado tan monstruoso contra
una concepción tan difundida entre la masa del Partido, prueba
por sí solo la ligereza criminal, la falta de escrúpulos con que ellos
han acometido la redacción de este programa de transacción.
En vez de la vaga frase final del párrafo: “la supresión de
toda desigualdad social y política”, lo que debiera haberse di-
cho es que con la abolición de las diferencias de clase, desapa-
recen por si mismas las desigualdades sociales y políticas que
de ellas emanan.
CRÍTICA DEL
III
PROGRAMA DE ERFURT
“Para preparar el camino a la solución del problema
social, el Partido Obrero Alemán exige que se creen
cooperativas de producción, con la ayuda del Estado
bajo el control democrático del pueblo trabajador. En la
industria y en la agricultura, las cooperativas de pro-
ducción deberán crearse en proporciones tales, que de
ellas surja la organización socialista de todo el trabajo”.

Después de la “ley de bronce” de Lassalle, viene la panacea del


profeta. Y se le “prepara el camino” de un modo digno. La lu-
cha de clases existente es sustituida por una frase de periodista: Federico Engels
“el problema social”, para cuya “solución” se “prepara el ca-
mino”. La “organización socialista de todo el trabajo” no resul-
ta del proceso revolucionario de transformación de la sociedad,
sino que “surge” de “la ayuda del Estado”, ayuda que el Estado
presta a las cooperativas de producción “creadas” por él y no
por los obreros. ¡Es digno de la fantasía de Lassalle eso de que
con empréstitos del Estado se puede construir una nueva socie-
dad como se construye un nuevo ferrocarril!
Por un resto de pudor, se coloca “la ayuda del Estado” bajo
el control democrático del “pueblo trabajador”.
Pero, en primer lugar, el “pueblo trabajador”, en Alema-

38 87
Y para que esta “ley” no vaya a perderse, se comete el absurdo CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA
de hablar de “abolición del sistema del salario” (debería decir-
DEL PROYECTO DE PROGRAMA
se: sistema del trabajo asalariado), con “su ley de bronce”. Si
suprimo el trabajo asalariado, suprimo también, evidentemen- SOCIALDEMÓCRATA DE 18911
te, sus leyes, sean de “bronce” o de corcho. Pero la lucha de
Lassalle contra el trabajo asalariado, gira casi exclusivamente
en torno a esa llamada ley. Por tanto, para demostrar que la
secta de Lassalle ha triunfado, hay que abolir “el sistema del
salario, con su ley de bronce”, y no sin ella. El proyecto, en general, supera ampliamente al antiguo pro-
grama2. Los numerosos restos de una vieja tradición —tanto la
De la “ley de bronce del salario” no pertenece a Lassalle,
como es sabido, más que la expresión “de bronce”, copiada de específicamente lassalleana, como la socialista vulgar— han
las “ewigen, ehernen grossen Gesetzen” (“las leyes eternas, las sido eliminados en lo fundamental; desde el punto de vista
teórico, el proyecto ha sido redactado, en conjunto, sobre la
grandes leyes de bronce”) de Goethe7. La expresión “de bron-
ce” es la contraseña por la que los creyentes ortodoxos se reco- base de la ciencia actual, lo que hace posible discutirlo sobre
dicha base.
nocen. Y si admito la ley con el cuño de Lassalle, y por tanto en
el sentido lassalleano, tengo que admitirla también con su fun- El proyecto se divide en tres partes:
damentación. ¿Y cuál es ésta? Es, como ya señaló Lange poco I. Exposición de los motivos.
II. Reivindicaciones políticas.
después de la muerte de Lassalle, la teoría malthusiana de la
población (predicada por el propio Lange)8. Pero, si esta teoría III. Reivindicaciones concernientes a la protección de los
es exacta, la mentada ley no la podré abolir tampoco, aunque obreros.

Este es el punto en torno al cual oscila el salario diario real, sin poder aumentar dema- I. EXPOSICIÓN DE LOS MOTIVOS
siado ni rebajarse demasiado por mucho tiempo. El salario diario real no puede per- EN DOCE PÁRRAFOS
manecer largamente por encima de este promedio, porque entonces el mejoramiento
de la situación de los obreros conduciría a un aumento de la población obrera y con
ello de la oferta de mano de obra, lo que rebajaría nuevamente el salario a su nivel Hablando en términos generales, esta parte adolece del defecto
anterior o incluso por debajo de éste. de que trata de conciliar dos cosas inconciliables: servir de pro-
El salario no puede, tampoco, quedar muy por debajo del nivel necesario de la subsis-
tencia por largo tiempo, ya que entonces sucederían la emigración, el celibato y la grama y, a la vez, de comentarios de ese programa. Se tiene mie-
abstención de procreación y finalmente, como resultado de la miseria, el descenso de do de no quedar bastante claro si se escriben fórmulas breves y
la población obrera, lo que reduciría la oferta de mano de obra y haría subir el salario
nuevamente a su antiguo nivel elevado. Así, pues, el promedio de salario real existe
en constante movimiento alrededor de ese centro de gravedad: baja y sube, ora un 1. El trabajo Contribución a la crítica del programa socialdemócrata de 1891 representa
poco por encima, ora un poco por debajo de ese nivel” (Véase Libro de lectura para un modelo de lucha intransigente de Engels contra el oportunismo por un programa
obreros, discursos de Lassalle en Francfort del Meno el 17 y el 19 de mayo de 1863, revolucionario marxista de la socialdemocracia alemana. Sirvió de motivo inmediato
Ediciones Hottingen-Zürich, 1887). para él el proyecto de programa del Partido Socialdemócrata Alemán mandado a
Esta “ley” la desarrolló Lassalle por primera vez en sus Respuestas abiertas al Comité Engels. El proyecto había sido redactado por la dirección del partido para el Congreso
Central sobre la convocatoria de un Congreso General Alemán de Obreros en Leip- de Erfurt, en el que había que aprobar un nuevo programa en sustitución del programa
zig, Zürich, 1863, págs. 15-16. de Gotha de 1875. Las observaciones críticas de Engels, así como el trabajo de Marx
7. Verso de la obra de Goethe Lo divino. Crítica del Programa de Gotha publicado entonces a insistencia suya ejercieron gran
8. Se refiere a las observaciones de Freidrich Albert Lange en su obra Die Arbeiterfrage influencia en la marcha sucesiva de la discusión y la elaboración del proyecto de
in ihrer Bedeutúng für Gegenwart und Zukunft (El problema obrero en su significa- programa.
ción para el presente y el futuro), Duisburg, 1865. 2. Engels se refiere al Programa de Gotha.

36 89
convincentes, por cuya razón se insertan comentarios que ha- “la fraternización internacional de los pueblos”. Pero, además,
cen la exposición larga y locuaz. A mi modo de ver, el progra- hace algo por internacionalizar el comercio, y no se contenta, ni
ma debe ser lo más breve y preciso posible. Poco importa inclu- mucho menos, con la conciencia de que todos los pueblos co-
so que se encuentre alguna vez una palabra extranjera o una mercian dentro de su propio país.
frase cuyo sentido no se capte íntegramente de golpe. En este La acción internacional de las clases obreras no depende, en
caso, la lectura pública en las reuniones y explicación escrita en modo alguno, de la existencia de la “Asociación Internacional de
la prensa harán lo necesario, con lo cual, la frase corta y expre- los Trabajadores”. Esta fue solamente un primer intento de crear
siva, una vez comprendida, se graba en la memoria y se con- para aquella acción un órgano central; un intento que, por el
vierte en consigna, lo que jamás ocurre con una explicación impulso que dio, ha tenido una eficacia perdurable, pero que
más larga. No se pueden hacer demasiadas concesiones en aras en su primera forma histórica no podía prolongarse después de la
de la popularidad; no se deben subestimar las facultades inte- caída de la Comuna de Paris.
lectuales y el grado de cultura de muchos obreros, ya que han La Norddeutsche de Bismarck tenía sobrada razón cuando, para
comprendido cosas mucho más difíciles que lo que les puede satisfacción de su dueño, proclamó que, en su nuevo programa, el
presentar el programa más conciso y más corto; y si el período Partido Obrero Alemán renegaba del internacionalismo5.
de la ley de excepción contra los socialistas3 hizo más difícil y,
en algunos lugares, impidió por entero la propagación de cono-
cimientos universales entre las masas recién conquistadas, bajo II
la dirección de los viejos, será ahora fácil de recuperar lo perdi-
do, ya que se puede otra vez guardar y leer libremente nuestras “Partiendo de estos principios, el Partido Obrero Ale-
publicaciones propagandísticas. mán aspira, por todos los medios legales, al Estado libre
y la sociedad socialista; a la abolición del sistema del
1.— Texto primitivo salario, con su ley de bronce y la explotación bajo todas
El hecho de que los medios de trabajar la tierra y et suelo, las mi- sus formas; a la supresión de toda desigualdad social y
nas, las canteras, las máquinas y los instrumentos de trabajo, los política”.
medios de comunicación, estén separados del obrero y hayan sido
convertidos en propiedad exclusiva de una parte de los miembros Sobre lo del Estado “libre”, volveré mas adelante.
de la sociedad, ha determinado la división de la sociedad en dos Así, pues, de aquí en adelante, el Partido Obrero Alemán
clases: la que trabaja y la que posee. ¡tendrá que creer en la “ley de bronce del salario”6 lassalleana!

Comenta Engels 5. Marx hace alusión al editorial publicado el 20 de marzo de 1875 en el orddeutsche
Donde dice tierra, suelo, minas (Berwerke, Gruben, Minen), Allgemeine Zeitung. Allí, en lo tocante al proyecto de programa del Partido Socialde-
mócrata Alemán se lee lo siguiente: “La agitación socialdemócrata ha pasado a ser
tres palabras para designar una sola cosa, yo suprimiría dos más circunspecta en muchos aspectos: reniega de la Internacional...”.
orddeutsche Allgemeine Zeitung, periódico conservador publicado en Berlín entre
1861 y 1918, fue órgano oficioso del gobierno de Bismarck durante las décadas del 60
3. La “Ley de excepción contra los socialistas” fue promulgada en Alemania el 21 de al 80.
octubre de 1878. En virtud de esta ley fueron prohibidas todas las organizaciones del 6. Lassalle formuló su “ley de bronce” en estos términos: “La ley económica de bronce
Partido Socialdemócrata y las organizaciones obreras de masas, suspendida la prensa que, en las condiciones de hoy, bajo el poder de la oferta y la demanda del trabajo,
obrera, confiscadas las publicaciones socialistas y represaliados los socialdemócratas. determina los salarios, es ésta: el promedio de salario permanece siempre reducido a
Bajo la presión del movimiento obrero de masas, la ley fue derogada el 1 de octubre la indispensable subsistencia que por lo común necesita un pueblo para prolongar su
de 1890. existencia y para la reproducción. [Continúa en la página siguiente]

90 35
to de vista nacional mas estrecho. ¡Y, después de la actividad y dejaría sólo “tierra”, que es el término más usual en nues-
de la Internacional, aún se siguen sus huellas en este camino! tro vocabulario. En cambio, añadiría “ferrocarriles y otros
Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que medios de comunicación”.
organizarse como clase en su propio país, ya que éste es la pales-
tra inmediata de su lucha. En este sentido, su lucha de clases es Texto definitivo
nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto Co- El desarrollo económico de la sociedad burguesa conduce
munista, “por su forma”. Pero “el marco del Estado nacional de por necesidad natural a la ruina de la pequeña industria,
hoy”, por ejemplo, del imperio alemán, se halla a su vez, econó- cuya base está constituida por el hecho de que los medios
micamente, “dentro del marco” del mercado mundial, y políti- de producción —la tierra, las máquinas, las herramientas,
camente, “dentro del marco” de un sistema de Estados. Cual- los ferrocarriles y otros medios de comunicación— no son
quier comerciante sabe que el comercio alemán es, al mismo propiedad privada del trabajador. Separa a éste de sus me-
tiempo, comercio exterior, y la grandeza del señor Bismarck dios de producción y lo convierte en un proletario que no es
reside precisamente en algún tipo de política internacional. dueño de nada, mientras que los medios de producción
¿Y a qué reduce su internacionalismo el Partido Obrero Ale- quedan monopolizados por un número relativamente pe-
mán? A la conciencia de que el resultado de sus aspiraciones queño de capitalistas y terratenientes.
“será la fraternización internacional de los pueblos”, una frase to-
mada de la Liga burguesa por la Paz y la Libertad3, que se quie-
re hacer pasar como equivalente de la fraternidad internacional 2.— Texto primitivo
de las clases obreras, en su lucha común contra las clases domi- Monopolizados así los medios de producción, se infiere de ello la
nantes y sus gobiernos. ¡De los deberes internacionales de la clase eliminación de las pequeñas explotaciones diseminadas a causa de
obrera alemana no se dice, por tanto, ni una palabra! ¡Y esto es las explotaciones gigantescas, la transformación de la herramienta
lo que la clase obrera alemana debe contraponer a su propia en máquina y, en fin, un enorme crecimiento del trabajo humano.
burguesía, que ya fraterniza contra ella con los burgueses de Pero todas las ventajas de estos cambios están regidas por los capi-
todos los demás países, y a la política internacional de conspi- talistas y por los grandes terratenientes, significando para el pro-
ración4 del señor Bismarck! letariado y capas intermedias empobrecidas —pequeñoburguesas y
La profesión de fe internacionalista del programa queda, en campesinos— el creciente aumento de la inseguridad de su exis-
realidad, infinitamente por debajo de la del partido librecambista. tencia, el debilitamiento físico, la miseria, la opresión, la servi-
También éste afirma que el resultado de sus aspiraciones será dumbre, la humillación, la explotación y la privación de los dere-
chos políticos.
3. La Liga de la Paz y la Libertad, organización pacifista burguesa, fue fundada en 1867
en Suiza por un grupo de pequeñoburgueses republicanos y liberales (V. Hugo y G. Comenta Engels
Garibaldi así como otros tomaron parte activa en sus actividades). De 1867 a 1868, Aquí yo propondría: “en manos de sus acaparadores (o de
Bakunin participó en su trabajo. Al comienzo, la Liga trató de utilizar el movimiento
obrero para sus propios fines. Difundía entre las masas la ilusión de que la creación de
sus poseedores), los medios de trabajo de la sociedad se han
unos “Estados Unidos de Europa” permitiría poner fin a las guerras, y desviaba así al convertido...”. Igualmente al final: “dependencia... de los
proletariado de la lucha de clases. poseedores de los medios de trabajo, etc.”.
4. Después del fracaso de la Comuna de París, Bismarck trató, entre 1871 y 1872, de
firmar un acuerdo con Austria y Rusia con miras a reprimir conjuntamente el movi-
Hay que advertir que la afirmación de que estos señores
miento revolucionario, sobre todo la I Internacional. En octubre de 1873, los tres han hecho de estas cosas su propiedad exclusiva, figura ya
países concertaron la alianza tripartita preconizada por Bismarck, o sea, un acuerdo de en el párrafo anterior, por lo que decirlo ahora resulta una
acción común de los gobiernos de los tres países en casos de “disturbios en Europa”.

34 91
repetición, sobre todo con la palabra “monopolista”. Ni una reaccionaria”, juntamente con la burguesía e incluso con los
ni otra palabra completan lo más mínimo el sentido. Y todo señores feudales.
lo que es superfluo sólo puede debilitar la oración. ¿Es que en las últimas elecciones1 se ha gritado a los artesa-
“Los medios de trabajo necesarios para la existencia de nos, a los pequeños industriales, etc., y a los campesinos: Frente
la sociedad”. En cada época existen unos medios de trabajo a nosotros, no formáis, juntamente con los burgueses y los se-
determinados. Antes de la invención de la máquina de va- ñores feudales, más que una masa reaccionaria?
por, se podría aceptar esta frase. Ahora no sería apropiada. Lassalle se sabía de memoria el Manifiesto Comunista, como
Como hoy los medios de trabajo, de manera directa o indi- sus devotos se saben los evangelios compuestos por él. Así,
recta —ya por su naturaleza técnica, ya por el resultado de pues, cuando lo falsificaba tan burdamente, no podía hacerlo
la división social del trabajo— son todos medios sociales de más que para cohonestar su alianza con los adversarios absolu-
trabajo, estos últimos términos expresan por sí mismos sufi- tistas y feudales contra la burguesía.
cientemente, en forma clara y sin posible equívoco, cuáles Por lo demás, en el párrafo que acabamos de citar, esta sen-
son los medios de trabajo en cuestión. tencia lassalleana está traída por los pelos y no guarda ninguna
Si el final del párrafo está relacionado con la exposición relación con la manoseada cita de los Estatutos de la Internacio-
de motivos de los estatutos internacionales4, yo preferiría nal. El traerla aquí, es sencillamente una impertinencia, que
que se precisase aquí de manera clara y breve: “la miseria seguramente no le desagradará, ni mucho menos, al señor Bis-
social, el declive intelectual y la dependencia política”. El marck; una de esas impertinencias baratas en que es especialis-
debilitamiento físico está comprendido en la miseria social, ta el Marat de Berlín2.
y la dependencia política es un hecho claro, en tanto que la
privación de los derechos políticos y las demás reiteraciones 5. “La clase obrera procura su emancipación, en pri-
no son más que frases declamatorias de un valor relativo y mer termino, dentro del marco del Estado nacional de
nada adecuadas para un programa concreto y claro. hoy, consciente de que el resultado necesario de sus
aspiraciones, comunes a los obreros de todos los países
Texto definitivo civilizados, será la fraternización internacional de los
En manos de sus acaparadores, los medios de trabajo socia- pueblos”.
les se han convertido en medios de explotación. La depen-
dencia económica de los trabajadores respecto a los posee- Por oposición al Manifiesto Comunista y a todo el socialismo
dores de los medios de trabajo, esto es, de las fuentes de anterior, Lassalle concebía el movimiento obrero desde el pun-
riqueza, es la causa de la esclavitud bajo nuevas formas, de
la miseria social, del declive intelectual y de la dependencia 1. Se trata aquí de las elecciones del lo de enero de 1874 al Reichstag.
política. 2. Con este calificativo tal vez se refiera Marx irónicamente a Hasselmann, redactor en
jefe del euer Social-Demokrat. Este periódico era el órgano central de la Asociación
General de los Trabajadores de Alemania (lassalleanos) que aparecía en alemán tres
veces por semana en Berlín (1871-1876). La tendencia de dicho periódico reflejaba
3.— Texto primitivo enteramente la política practicada por los lassalleanos para acomodarse al régimen de
Bismarck y complacerse con la clase dominante de Alemania y, por consiguiente, con
Bajo la dominación de los poseedores exclusivos, la acumulación el oportunismo y el nacionalismo de los dirigentes lassalleanos. Partiendo de esta
de los medios de trabajo y de la riqueza producida por los explota- posición de sectarismo, dicho periódico se opuso sistemáticamente a los dirigentes
marxistas de la Internacional y al Partido Obrero Socialdemócrata Alemán y apoyó la
actividad de los bakuninistas y la de los partidarios de los grupos antiproletarios
4. Estatutos de la Asociación Internacional de Trabajadores. contra el Consejo General de la Internacional.

92 33
dido de los economistas burgueses a considerar y tratar la dis- dos, aumenta entre las manos de los capitalistas con velocidad
tribución como algo independiente del modo de producción, y, siempre creciente. El número de proletarios y su miseria se acre-
por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira cienta sin cesar, y crece más aún el número de obreros en reserva.
principalmente en torno a la distribución. Una vez que esta La oposición entre explotadores y explotados es cada vez más pro-
dilucidada, desde hace ya mucho tiempo, la verdadera relación funda; la lucha entre la clase burguesa y la proletaria se exacerba
de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás? de continuo. La sociedad moderna se divide así en dos campos
hostiles, dos campos en dura lucha, característica singular de to-
4. “La emancipación del trabajo tiene que ser obra de la dos los países industriales.
clase obrera, frente a la cual todas las demás clases no
forman mas que una masa reaccionaria”. Comenta Engels:
A mi entender, la primera frase debe modificarse: “Bajo la
La primera estrofa está tomada del preámbulo de los Estatutos dominación...”. En primer lugar, lo que sigue es un hecho
de la Internacional, pero “corregida”. Allí se dice: “La emanci- económico, el cual sólo debe ser explicado desde un punto de
pación de la clase obrera tiene que ser obra de los obreros mis- vista también económico. Pues la expresión “dominación de
mos”; aquí, por el contrario, “la clase obrera” tiene que emanci- los poseedores exclusivos” hará creer falsamente que es un
par, ¿a quien?, “al trabajo”. ¡Entiéndalo quien pueda! efecto de la dominación política. En segundo lugar, los posee-
Para indemnizarnos, se nos da, a título de antistrofa, una cita dores exclusivos no comprenden únicamente a “los capitalis-
lassalleana del más puro estilo: “frente a la cual (a la clase obrera) tas y a los grandes terratenientes”. ¿ Qué hacen aquí entonces
todas las demás clases no forman más que una masa reaccionaria”. los burgueses? ¿Constituyen acaso una tercera categoría de
En el Manifiesto Comunista se dice: “De todas las clases que poseedores exclusivos? Por otra parte, los grandes terrate-
hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una nientes ¿son también burgueses? Por ventura, cuando se trata
clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van dege- de grandes terratenientes, ¿se deben pasar en silencio los co-
nerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el losales restos feudales que dan a nuestro tinglado político en
proletariado, en cambio, es su producto más peculiar”. Alemania su carácter puramente reaccionario? Los campesi-
Aquí, se considera a la burguesía como una clase revolucio- nos y los pequeños burgueses son también “poseedores ex-
naria —vehículo de la gran industria— frente a los señores feu- clusivos”, por lo menos hasta hoy, pero no se les menciona en
dales y a las capas medias, empeñados, aquellos y éstas, en ninguna parte del programa. Por ello, es necesario expresarlo
mantener posiciones sociales que fueron creadas por formas de tal modo que no resulten incluidos en la categoría de los
caducas de producción. No forman, por tanto, juntamente con la poseedores exclusivos de los cuales se habla.
burguesía, una masa reaccionaria. “La acumulación de los medios de trabajo y de la rique-
Por otra parte, el proletariado es revolucionario frente a la bur- za producida por los explotados”. La “riqueza” se compone:
guesía, porque habiendo surgido sobre la base de la gran indus- 1) de medios de producción; 2) de medios de consumo. Es,
tria, aspira a despojar a la producción de su carácter capitalista, pues, contrario a la gramática y a la lógica hablar, primero,
que la burguesía quiere perpetuar. Pero el Manifiesto añade que las de una parte de la riqueza y, a continuación, no de la otra
“capas medias (...) se vuelven revolucionarias cuando tienen ante parte, sino del conjunto de la riqueza, y unir las dos por la
sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado”. conjunción copulativa “y”.
Por tanto, desde este punto de vista, es también absurdo “Aumenta... entre las manos de los capitalistas con una
decir que frente a la clase obrera “no forman más que una masa velocidad siempre creciente“ ¿y de los “grandes terratenien-

32 93
tes” y de los nuevos “burgueses”, qué hacen ustedes con desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos
ellos? Si aquí es suficiente con los capitalistas, también hu- a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo
biera sido suficiente más arriba. Pero si se quiere matizar, intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea sola-
detallar, entonces no es suficiente con los capitalistas. mente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuan-
“El número de proletarios y su miseria se acrecienta sin do, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos,
cesar”. Esto, afirmado de una forma tan absoluta, no es crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno
exacto. Es posible que la organización de los trabajadores, los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá
su resistencia siempre en aumento, opongan un dique al rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués
acrecentamiento de la miseria. Pero lo que aumenta, cierta- y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual,
mente, es la incertidumbre de la existencia. Es esto lo que yo según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!
añadiría. Me he extendido sobre el “fruto íntegro del trabajo”, de una
parte, y de otra, sobre “el derecho igual” y “el reparto equitati-
Texto definitivo vo”, para demostrar en qué grave falta se incurre, de un lado,
Bajo el imperio de esta explotación, la acumulación de la cuando se quiere volver a imponer a nuestro Partido como
riqueza producida por los explotados, aumenta con veloci- dogmas ideas que, si en otro tiempo tuvieron un sentido, hoy
dad siempre creciente entre las manos de los explotadores ya no son más que tópicos en desuso, y, de otro, cuando se ter-
—capitalistas y grandes terratenientes—. Cada vez es más giversa la concepción realista —que tanto esfuerzo ha costado
desigual la distribución de los productos del trabajo entre inculcar al Partido, pero que hoy está ya enraizada— con patra-
explotadores y explotados; siempre más grande el número e ñas ideológicas, jurídicas y de otro género, tan en boga entre los
incierta la condición de los proletarios; cada día más y más demócratas y los socialistas franceses.
enorme el ejército de los desocupados; cada día más aguda Aun prescindiendo de lo que queda expuesto, es equivoca-
la oposición de las clases, que divide a la sociedad moderna do, en general, tomar como esencial la llamada distribución y
en dos campos enemigos y constituye el atributo común de poner en ella el acento principal.
todos los países industriales. La distribución de los medios de consumo es, en todo mo-
mento, un corolario de la distribución de las propias condicio-
nes de producción. Y ésta es una característica del modo mismo
4.— Texto primitivo de producción. Por ejemplo, el modo capitalista de producción
La ausencia de plan, que tiene su fundamento en el carácter mis- descansa en el hecho de que las condiciones materiales de pro-
mo de la producción capitalista privada, determina las crisis y el ducción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma
desempleo cada vez más intensos, lo que no puede por menos que de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la
agravar la situación de los trabajadores. Con ello también se masa sólo es propietaria de la condición personal de produc-
arruinan vastas capas de la población y se ensancha el abismo ción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los ele-
existente entre los poseedores y los no poseedores. Las crisis y el mentos de producción, la actual distribución de los medios de
desempleo convierten en estado normal de la sociedad, la insegu- consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones mate-
ridad general, demostrando que la clase de los acaparadores de los riales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios
medios de trabajo sociales, al mismo tiempo que ha terminado su obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los
misión, ha perdido su aptitud para la supremacía económica y medios de consumo distinta de la actual. El socialismo vulgar
política. (y por intermedio suyo, una parte de la democracia) ha apren-

94 31
de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que Comenta Engels
como término medio, y no en los casos individuales. “La ausencia de plan, que tiene su fundamento en el ca-
A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando rácter mismo de la producción capitalista privada”. Este
implícita una limitación burguesa. El derecho de los producto- párrafo exige un profundo cambio. Yo conozco una pro-
res es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, ducción capitalista como forma de sociedad, como fase
consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo. económica, y una producción capitalista privada como
Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmen- un fenómeno que se presenta de una forma o de otra du-
te a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o rante esta fase. ¿ Qué significa, pues, producción capita-
pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, lista privada? ¿Producción para el empresario particular,
tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de aislado? Una tal producción, ¿no se ha convertido cada
otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un vez más en una excepción? La producción capitalista de
derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna las sociedades por acciones no es ya una producción pri-
distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que vada, sino una producción por cuenta de un gran número
un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, co- de asociados. Y si pasamos de las sociedades por acciones
mo otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes a los trusts que someten y monopolizan ramas enteras de
individuales*, y, por consiguiente, la desigual capacidad de ren- la industria, entonces esto no es únicamente el fin de la
dimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de producción privada, sino aún más: el cese de la ausencia
la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en de plan5. Que se quite “privada” y la frase tendrá vigor.
la aplicación de una medida igual; pero los individuos desigua- “La ruina de vastas capas de la población...”. En lugar de
les (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) esta frase declamatoria, que induce a hacer creer que no-
sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando sotros lamentamos incluso la ruina de los burgueses y de
que se les coloque bajo un mismo punto de vista y se les mire los pequeños burgueses, yo expondría simplemente:
solamente en un aspecto determinado ; por ejemplo, en el caso “Que la ruina de las clases medias urbanas y rurales, los
dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra pequeño-burgueses y pequeños campesinos, ensancha y
cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un profundiza el abismo existente entre poseedores y no
obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., poseedores”.
etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en
el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, Texto definitivo
uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconve- El abismo que separa a poseedores y desposeídos se abre
nientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual. todavía más, por las crisis, que tienen su fundamento en la
Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la esencia del modo de producción capitalista; crisis que son
sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista cada vez más amplias y demoledoras, que cada vez acentúa
después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no más la inseguridad general, llegando a ser ello el estado
puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desa- normal de la sociedad contemporánea. La propiedad de los
rrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.
En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya
5. En El Estado y la revolución, Lenin dice sobre esta frase: Tenemos aquí una aprecia-
ción teórica del capitalismo moderno, es decir, del imperialismo: que el capitalismo se
* En la edición alemana de OOCC de Marx y Engels, T. XIX, se agrega: de los trabajadores. transforma en capitalismo monopolista.

30 95
medios de producción se ha hecho incompatible, en virtud que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no
de estas realidades, con el inteligente empleo y cabal desa- forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo,
rrollo de los mismos medios de producción. sino directamente. La expresión “el fruto del trabajo”, ya hoy re-
cusable por su ambigüedad, pierde así todo sentido.
De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que
5.— Texto primitivo se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una
Poner fin a esta situación que se hace cada día más insoportable, que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que,
mediante la eliminación de las causas, y alcanzar la emancipación por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el econó-
de la clase obrera, es el objetivo y el deber de la clase obrera. mico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad
de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el
Comenta Engels: productor individual obtiene de la sociedad —después de he-
En lugar de “las causas”, se debe poner “de sus causas”. Sin chas las obligadas deducciones— exactamente lo que ha dado.
duda, se trata de un lapsus. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota indivi-
dual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se
Texto definitivo compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiem-
po individual de trabajo de cada productor por separado es la
Poner fin a esta situación, que se hace cada día más insopor- parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participa-
table, mediante la eliminación de sus causas, y alcanzar la ción en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que
emancipación de los trabajadores, es el objetivo y el deber ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar
de la clase obrera. lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca
de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equi-
valente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad
6.— Texto primitivo de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe
Y esa propiedad privada de los medios de producción, que en de esta bajo otra distinta.
otros tiempos sirvió para asegurar al productor la propiedad de Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el
su producto, sirve hoy para expropiar a los campesinos, artesa- intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de
nos y pequeños comerciantes y para poner a los que no trabajan equivalentes. Han variado la forma y el contenido, por que bajo
—capitalistas y grandes propietarios— en posesión del producto las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y por-
de los trabajadores. El Partido Socialdemócrata de Alemania pug- que, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad
na, en consecuencia, por la transformación de los medios de traba- del individuo, fuera de los medios individuales de consumo.
jo —la tierra, el suelo, las minas, las máquinas y las herramientas Pero, en lo que se refiere a la distribución de estos entre los dis-
de trabajo, los medios de comunicación— en propiedad común de tintos productores, rige el mismo principio que en el intercam-
la sociedad, y por la transformación de la producción privada en bio de mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de tra-
producción socialista; transformación para la cual la sociedad ca-
bajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo
pitalista ha creado y no cesa de crear las condiciones materiales e
otra forma distinta.
intelectuales mediante las cuales se logrará la emancipación de la
Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el
clase obrera y, con ello, la emancipación de todos los miembros de
derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se
la sociedad sin excepción.
tiran de los pelos, mientras que en el régimen de intercambio

96 29
larse partiendo de la equidad. Comenta Engels
Queda la parte restante del producto total, destinada a ser- Respecto a “tierra, suelo, minas”, ver lo dicho sobre el pá-
vir de medios de consumo. rrafo número 1: “Producción privada”. Sobre esto, véase mi
Pero, antes de que esta parte llegue al reparto individual, de nota al párrafo número 4. Yo pondría “transformación de la
ella hay que deducir todavía: producción capitalista actual por cuenta de particulares o de
Primero: los gastos generales de administración, no concernientes* sociedades por acciones, en producción socialista por cuenta
a la producción. de toda la sociedad y según un plan previamente estableci-
Esta parte será, desde el primer momento, considerable- do; transformación... mediante la cual se alcanzará la eman-
mente reducida en comparación con la sociedad actual, e irá cipación de la clase obrera y, con ello, la emancipación de
disminuyendo a medida que la nueva sociedad se desarrolle. todos los miembros de la sociedad, sin excepción”.
Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colecti-
vas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, etc. Texto definitivo
Esta parte aumentará considerablemente desde el primer Y esa propiedad privada de los medios de producción, que
momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá en otros tiempos sirvió para asegurar al productor la pro-
aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarro- piedad de su producto, sirve hoy para expropiar a los cam-
lle. pesinos, artesanos y pequeños comerciantes y para poner a
Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacita- los que no trabajan —capitalistas y grandes propietarios—
das para el trabajo, etc.; en una palabra, lo que hoy compete a la en posesión del producto de los trabajadores. Sola la trans-
llamada beneficencia oficial. formación de la propiedad privada capitalista de los medios
Sólo después de esto podemos proceder al “reparto”, es de producción (la tierra, las materias primas, las herramien-
decir, a lo único que, bajo la influencia de Lassalle y con una tas, las máquinas y los medios de transporte) en propiedad
concepción estrecha, tiene presente el programa, es decir, a la colectiva y la transformación de la producción de mercan-
parte de los medios de consumo que se reparte entre los pro- cías para la venta, en una producción socialista, administra-
ductores individuales de la colectividad. da por y para la sociedad, puede dar por resultado que la
El “fruto íntegro del trabajo” se ha transformado ya, imper- industria en gran escala y que el continuo aumento de la
ceptiblemente, en el “fruto parcial”, aunque lo que se le quite al capacidad productora del trabajo social, se transforma, de
productor en calidad de individuo vuelva a él, directa o indi- una causa de miseria y de opresión para las clases hasta
rectamente, en calidad de miembros de la sociedad. ahora explotadas, en fuente de mayor bienestar.
Y así como se ha evaporado la expresión “el fruto íntegro
del trabajo”, se evapora ahora la expresión “el fruto del traba-
jo” en general. 7.— Texto primitivo
En el seno de una sociedad colectivista, basada en la propie- Esta transformación social no sólo significa la emancipación del
dad común de los medios de producción, los productores no proletariado, sino la del conjunto de la humanidad que sufre con la
cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se actual situación. Pero no puede ser obra más de la clase obrera,
presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una porque todas las restantes clases, a pesar de sus intereses mutua-
cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo mente contrarios que la dividen, están situadas en el marco de la
propiedad privada de los medios de producción y su objetivo co-
* En la edición alemana de OOCC de Marx y Engels, T. XIX, se agrega: directamente.
mún es mantener los fundamentos de la sociedad actual.

28 97
Comenta Engels: tativo”? ¿Y no es éste, en efecto, el único reparto “equitativo”
Yo pondría lo que se encuentra en el anexo número 16. que cabe, sobre la base del modo actual de producción?
¿Acaso las relaciones económicas son reguladas por los con-
ceptos jurídicos? ¿No surgen, por el contrario, las relaciones
8 (Antes 7).— Texto definitivo jurídicas de las relaciones económicas? ¿No se forjan también
La emancipación de la clase obrera no puede ser lograda los sectarios socialistas las más variadas ideas acerca del re-
sino por ella misma, por. que todas las demás clases y todos parto “equitativo”?
los restantes partidos, se mantienen en el campo del capita- Para saber lo que aquí hay que entender por la frase de
lismo, ya que no obstante sus intereses encontrados, tienen “reparto equitativo”, tenemos que cotejar este párrafo con el
un objetivo común: la conservación y la consolidación de las primero. El párrafo que glosamos supone una sociedad en la
bases de la sociedad actual. cual los “medios de trabajo son patrimonio común y todo el
trabajo se regula colectivamente”, mientras que en el párrafo
primero vemos que “el fruto íntegro del trabajo pertenece por
8.— Texto primitivo y definitivo igual derecho a todos los miembros de la sociedad”.
La lucha de la clase obrera contra la explotación capitalista es, ¿”Todos los miembros de la sociedad”? ¿También los que
necesariamente, una lucha política. La clase obrera no puede ganar no trabajan? ¿Dónde se queda, entonces, el “fruto íntegro del
sus combates económicos ni desarrollar su organización económi- trabajo”? ¿O sólo los miembros de la sociedad que trabajan?
ca, sin derechos políticos. No se pueden transferir los medios de ¿Dónde dejamos, entonces, el “derecho igual” de todos los
producción al dominio de la colectividad sin estar en posesión del miembros de la sociedad?
poder político. La tarea del Partido Socialdemócrata es despertar la Sin embargo, lo de “todos los miembros de la sociedad” y
conciencia y promover la unidad en esta lucha de la clase obrera y “el derecho igual” no son, manifiestamente, más que frases.
señalarle su necesario objetivo7. Lo esencial del asunto está en que, en esta sociedad comu-
nista, todo obrero debe obtener el “fruto íntegro del trabajo”
lassalleano.
10.— Texto primitivo Tomemos, en primer lugar, las palabras “el fruto del traba-
Los intereses de la clase obrera son idénticos en todos los países de pro- jo” en el sentido del producto del trabajo; entonces, el fruto del
ducción capitalista. Con la ampliación del tráfico mundial y la produc- trabajo colectivo será la totalidad del producto social.
ción en el mercado mundial, la situación de los trabajadores de cada Ahora, de aquí hay que deducir:
país se hace cada día más dependiente de la situación de los traba- Primero: una parte para reponer los medios de producción
jadores de los otros países. La emancipación de los trabajadores no es, consumidos.
pues, una tarea nacional, sino una tarea social, en la cual participan Segundo: una parte suplementaria para ampliar la produc-
igualmente los trabajadores de todos los países civilizados. En este
ción.
Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidentes,
6. Parece ser que el párrafo 7 fue suprimido o, mejor dicho, alterado en el orden de la
trastornos debidos a fenómenos naturales, etc.
redacción definitiva, pasando a ser el número 8. Esto estaría claro con el anexo extra- Estas deducciones del “fruto íntegro del trabajo” constitu-
viado. yen una necesidad económica, y su magnitud se determinará
7. Este párrafo no figuraba en un principio y, probablemente, se incluyó como comple- según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del
mento de los anteriores. Es posible que Engels lo conociera, pero no constan comenta-
rios ni observaciones.. cálculo de probabilidades, pero de ningún modo puede calcu-

98 27
forma algo diferente. espíritu, el Partido Socialdemócrata de Alemania se siente y se declara
2. “En la sociedad actual, los medios de trabajo son unido con los trabajadores conscientes de clase de todos los países.
monopolio de la clase capitalista; el estado de dependen-
cia de la clase obrera que de esto se deriva, es la causa Comenta Engels:
de la miseria y de la esclavitud en todas sus formas”. En lugar de “conscientes de clase” (Klassen bewusst), obser-
vación que, evidentemente, en nuestros medios se compren-
Así “corregida”, esta tesis, tomada de los Estatutos de la Inter- de con facilidad, yo diría, para que la expresión fuese com-
nacional, es falsa. prensible para todos y fácilmente traducible a lenguas ex-
En la sociedad actual, los medios de trabajo son monopolio tranjeras, “con los obreros llegados a la conciencia de su
de los dueños de tierras (el monopolio de la propiedad del suelo situación de clase”, o algo semejante.
es, incluso, la base del monopolio del capital) y de los capitalis-
tas. Los Estatutos de la Internacional no mencionan, en el pasaje Texto definitivo
correspondiente, ni una ni otra clase de monopolistas. Hablan Los intereses de la clase obrera son los mismos en todos los
de “los monopolizadores de los medios de trabajo, es decir, de las fuen- países que tienen métodos capitalistas de producción. Con
tes de vida”. Esta adición: “fuentes de vida”, señala claramente que el desarrollo del transporte mundial y de la producción pa-
el suelo esta comprendido entre los medios de trabajo. ra mercados mundiales, la situación de los obreros en cual-
Esta enmienda se introdujo porque Lassalle, por motivos quier país depende, cada vez más, de la situación de los
que hoy son ya de todos conocidos, sólo atacaba a la clase capi- obreros en los otros países. La emancipación de la clase
talista, y no a los dueños de tierras. En Inglaterra, la mayoría de obrera es, pues, tarea en la que están igualmente interesados
las veces el capitalista no es siquiera propietario del suelo sobre los obreros de todos los países civilizados. De conformidad
el que se levanta su fábrica. con esta realidad, el Partido Socialdemócrata de Alemania
se declara en total unión con los obreros con conciencia de
3. “La emancipación del trabajo exige que los medios de clase de los demás países8.
trabajo se eleven a patrimonio común de la sociedad y
que todo el trabajo sea regulado colectivamente, con un
reparto equitativo del fruto del trabajo”. 11.— Texto primitivo
El partido socialdemócrata no tiene nada de común con lo que se
Donde dice “que los medios de trabajo se eleven a patrimonio denomina socialismo de Estado, con el sistema de las explotaciones
común”, debería decir, indudablemente, “se conviertan en pa- del Estado con un objetivo fiscal, sistema que sustituye a los em-
trimonio común”. Pero esto sólo de pasada. presarios por el Estado y que, de este modo, reúne en una sola
¿Que es el “fruto del trabajo”? ¿El producto del trabajo o su mano la explotación económica y la opresión política.
valor? Y en este último caso, ¿el valor total del producto, o sólo
la parte de valor que el trabajo añade al valor de los medios de Comenta Engels:
producción consumidos? Frase final: “... y que, de este modo, reúne en una sola mano la
Eso del “fruto del trabajo” es una idea vaga con la que Las- potencia de la explotación económica y de la opresión política”.
salle ha suplantado conceptos económicos precisos.
¿Qué es “reparto equitativo”?
8. La modificación, como se ve, afectó sólo a la forma, además de la rectificación a que
¿No afirman los burgueses que el reparto actual es “equi- dio lugar lo sugerido por Engels.

26 99
Texto definitivo pos los defensores de todo orden social existente. En primer lugar,
El Partido Socialdemócrata no tiene nada de común con lo vienen las pretensiones del gobierno y de todo lo que va pega-
que se viene denominando socialismo de Estado, que supo- do a él, pues el gobierno es el órgano de la sociedad para el
ne un sistema de explotaciones por el Estado con un objeti- mantenimiento del orden social; detrás de él, vienen las distin-
vo fiscal; sistema que sustituye a los empresarios por el Es- tas clases de propiedad privada*, con sus pretensiones respecti-
tado, quien, de este modo, reúne en una sola mano la poten- vas, pues las distintas clases de propiedad privada son las ba-
cia de la explotación económica y la opresión política. ses de la sociedad, etc. Como vemos, a estas frases hueras se les
puede dar las vueltas y los giros que se quiera.
La primera y la segunda parte del párrafo sólo guardarían
12.— Texto primitivo una cierta relación razonable redactándolas así:
El Partido Socialdemócrata de ningún modo lucha por los nue- “El trabajo sólo es fuente de riqueza y de cultura como tra-
vos privilegios de clase ni por nuevas prerrogativas para éstas; bajo social”, o, lo que es lo mismo, “dentro de la sociedad y a
lucha por la supresión de la dominación de clase, por el derecho través de ella”.
igual para todos sin distinción de sexo o de origen. En esta lucha Esta tesis es, indiscutiblemente, exacta, pues aunque el tra-
emancipadora, la socialdemocracia, al defender no solamente a bajo del individuo aislado (presuponiendo sus condiciones ma-
los asalariados sino a todos los oprimidos y explotados, en gene- teriales) también puede crear valores de uso, no puede crear ni
ral, defiende todas las reivindicaciones, medidas e instituciones riqueza ni cultura.
encaminadas a mejorar la situación del pueblo en general y de la Pero, igualmente indiscutible es esta otra tesis:
clase obrera en particular. “En la medida en que el trabajo se desarrolla socialmente,
convirtiéndose así en fuente de riqueza y de cultura, se desarro-
Comenta Engels: llan también la pobreza y el desamparo del que trabaja, y la
Después de la “dominación de clase”, falta “y de las mis- riqueza y la cultura del que no lo hace”.
mas clases”. La supresión de las clases es nuestra reivindi- Esta es la ley de toda la historia hasta hoy. Así, pues, en vez
cación fundamental. Sin ella, la supresión de la domina- de los tópicos acostumbrados sobre “el trabajo” y “la sociedad”,
ción de clase no tiene sentido alguno desde el punto de lo que procedía era señalar concretamente como, en la actual
vista económico. En lugar de “por el derecho igual para sociedad capitalista, se dan ya, al fin, las condiciones materia-
todos”, yo propongo: “por los derechos y deberes iguales les, etc., que permiten y obligan a los obreros a romper esa mal-
para todos”, etc. Los deberes iguales son, para nosotros, dición social**.
un complemento esencial de los derechos iguales demo- Pero de hecho, todo ese párrafo, que es falso lo mismo en
crataburgueses y le quitan su sentido específicamente cuanto a estilo que en cuanto a contenido, no tiene más finali-
burgués. dad que la de inscribir como consigna en lo alto de la bandera
En cuanto a la frase final: “En esta lucha...” yo la supri- del Partido el tópico lassalleano del “fruto íntegro del trabajo”.
miría con todo gusto. Por su sentido vago: “encaminadas a Volveré más adelante sobre esto del “fruto del trabajo”, el
mejorar la situación del pueblo en general”. ¿Qué se quiere “derecho igual”, etc., ya que la misma cosa se repite luego en
decir? Se puede incluir en ella toda clase de ideas: dere-
chos aduanales, protectores y libre cambio, asociaciones
corporativas y libertad de oficios, crédito agrícola, Bancos, * En la edición alemana de Obras Completas de Marx y Engels, T. XIX, se lee: propieta-
rios privados.
vacunación obligatoria, alcoholismo y antialcoholismo, etc.
** En la misma edición se lee: maldición histórica.

100 25
Pero, dejemos la tesis, tal como está, o mejor dicho, tal como Lo que ella quiere decir se encuentra ya en la frase prece-
viene renqueando. ¿Que conclusión habría debido sacarse de dente. ¿ Es preciso decir expresamente que cuando se
ella? Evidentemente, ésta: quiere el todo se quiere igualmente cada parte? En mi cri-
“Como el trabajo es la fuente de toda riqueza, nadie en la terio, esto debilita el efecto. Ahora bien, si la frase debe
sociedad puede adquirir riqueza que no sea producto del traba- servir como transición a las reivindicaciones particulares
jo. Si, por tanto, no trabaja él mismo, es que vive del trabajo que siguen, se podría decir, sobre poco más o menos, esto:
ajeno y adquiere también su cultura a costa del trabajo de “La socialdemocracia defiende todas las reivindicaciones
otros”. que pueden acercarla a su objetivo” (“Medidas e institu-
En vez de esto, se añade a la primera oración una segunda ciones” deben suprimirse, pues es repetición). Mas, enton-
mediante la locución copulativa “y como”, para deducir de ella, ces, lo que sería mejor, no se debe decir claramente de lo
y no de la primera, la conclusión. que se trata, es decir, ganar el tiempo perdido por la bur-
Segunda parte del párrafo: “El trabajo útil sólo es posible den- guesía. En el anexo número 1 he agregado en este sentido
tro de la sociedad y a través de ella”. una frase final que considero muy importante en razón a
Según la primera tesis, el trabajo era la fuente de toda rique- las observaciones que formulo en el capítulo siguiente9.
za y de toda cultura, es decir, que sin trabajo, no era posible
tampoco la existencia de ninguna sociedad. Ahora, nos entera- Texto definitivo
mos, por el contrario, de que sin sociedad no puede existir nin- El Partido Socialdemócrata de Alemania no lucha, por con-
gún trabajo “útil”. siguiente, por nuevos privilegios de clase, sino por la supre-
Del mismo modo hubiera podido decirse que sólo en la so- sión de la dominación de clases y de las propias clases, por
ciedad puede el trabajo inútil e incluso perjudicial a la comuni- derechos y deberes iguales para todos sin excepción. Par-
dad convertirse en una rama industrial, que sólo dentro de la tiendo de estas ideas, combate en la sociedad actual no sólo
sociedad se puede vivir del ocio, etc., etc.; en una palabra, co- la explotación y opresión de los trabajadores asalariados,
piar aquí a todo Rousseau. sino todo tipo de explotación y opresión ejercida contra una
¿Y que es trabajo “útil”? No puede ser más que el trabajo clase, un partido, un sexo o una raza.
que consigue el efecto útil propuesto. Un salvaje -- y el hombre
es un salvaje desde el momento en que deja de ser mono -- que Basándose en estos principios, el Partido Socialdemócrata de
mata a un animal de una pedrada, que amontona frutos, etc., Alemania exige de inmediato:
ejecuta un trabajo “útil”. 1. Sufragio universal, igual, directo y de escrutinio secreto,
Tercero. Conclusión: “Y como el trabajo útil sólo es posible para todos los miembros del Imperio mayores de veinte
dentro de la sociedad y a través de ella, el fruto íntegro del tra- años, sin distinción de sexo ni calidad de voto, en todas
bajo pertenece por igual derecho a todos los miembros de la las elecciones. Sistema de representación proporcional y,
sociedad”. mientras se establece, practicar la revisión legal de las
¡Hermosa conclusión! Si el trabajo útil sólo es posible dentro circunscripciones electorales después de cada em-
de la sociedad y a través de ella, el fruto del trabajo pertenecerá padronamiento. Períodos legislativos de dos años de
a la sociedad, y el trabajador individual sólo percibirá la parte duración. Jornadas electorales y de recuentos de votos,
que no sea necesaria para sostener la “condición” del trabajo, que serán fijadas en días de descanso legal. Inmunidad
que es la sociedad.
En realidad, esa tesis la han hecho valer en todos los tiem- 9. Como ya hemos dicho, ese apéndice se ha extraviado.

24 101
para los representantes elegidos. Supresión de toda limi- GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA
tación de los derechos políticos exceptuadas aquellas
DEL PARTIDO OBRERO ALEMÁN
personas afectadas por la privación de derechos civiles.
2. Legislación por el pueblo mediante el derecho de iniciati-
va y de veto. Autonomía administrativa del pueblo en el
Imperio, el Estado, la provincia y la comuna. Elección de
los funcionarios por el pueblo; responsabilidad penal de
aquellos. I
3. Instrucción militar para todos. Milicias en lugar de ejérci-
tos permanentes. La representación popular es la única 1. “El trabajo es la fuente de toda riqueza y de toda
fuerza para decidir sobre la guerra y la paz. Solución de cultura, y como el trabajo útil sólo es posible dentro de
los conflictos internacionales por medio del arbitraje. la sociedad y a través de ella, el fruto íntegro del traba-
4. Abolición de todas las leyes que limitan o suprimen la jo pertenece por igual derecho a todos los miembros de
libre expresión de opiniones y el derecho de asociación y la sociedad”.
reunión.
5. Abolición de toda clase de leyes, que desde el punto de Primera parte del párrafo: “El trabajo es la fuente de toda riqueza
vista del derecho público y privado sitúen a la mujer en y de toda cultura”.
inferioridad con respecto al hombre. El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la
6. Declarar la religión cuestión privada. Supresión de los fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente
desembolsos públicos para finalidades eclesiásticas y integran la riqueza material!), ni más ni menos que el trabajo,
religiosas. Las comunidades eclesiásticas y religiosas que no es más que la manifestación de una fuerza natural, de la
deben considerarse asociaciones privadas que determi- fuerza de trabajo del hombre. Esa frase se encuentra en todos los
nan sus asuntos con plena independencia. silabarios y sólo es cierta si se sobreentiende que el trabajo se efec-
7. Escuela laica. Asistencia obligatoria a las escuelas públi- túa con los correspondientes objetos y medios. Pero un programa
cas populares. Enseñanza y útiles escolares gratuitos, así socialista no debe permitir que tales tópicos burgueses silencien
como manutención en las escuelas públicas populares y aquellas condiciones sin las cuales no tienen ningún sentido. En la
también en los establecimientos de instrucción superior, medida en que el hombre se sitúa de antemano como propietario
para aquellos escolares de uno y otro sexo que, en virtud frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios y obje-
de su capacidad se consideren aptos para recibir una tos de trabajo, y la trata como posesión suya, su trabajo se con-
instrucción más elevada. vierte en fuente de valores de uso, y, por tanto, en fuente de ri-
8. Justicia y asistencia judicial, gratis. Administración de la queza. Los burgueses tienen razones muy fundadas para atribuir
justicia por jueces elegidos por el pueblo. Derecho de al trabajo una fuerza creadora sobrenatural; pues precisamente del
recurso en materia penal. Indemnización a las personas hecho de que el trabajo esta condicionado por la naturaleza se
acusadas, detenidas y condenadas que resultasen deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su
inocentes. Supresión de la pena de muerte. fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado
9. Gratuidad de los servicios médicos, incluidos medici- social y de civilización, esclavo de otros hombres, quienes se han
nas y asistencia a alumbramientos. Servicio gratuito de adueñado de las condiciones materiales de trabajo. Y no podrá
entierros. trabajar, ni, por consiguiente, vivir, más que con su permiso.

102 23
del momento no lo consentían— ir más allá del programa de 10. Impuesto progresivo sobre ingresos y fortunas para cu-
Eisenach, habría que haberse limitado, simplemente, a concer- brir los gastos públicos en la parte que deben afectar a
tar un acuerdo para la acción contra el enemigo común. Pero, tales impuestos. Declaración obligatoria de ingresos.
cuando se redacta un programa de principios (en vez de apla- Impuesto progresivo sobre las herencias, de acuerdo con
zarlo hasta el momento en que una más prolongada actuación su importancia y el grado de parentesco. Supresión de
conjunta lo haya preparado), se colocan ante todo el mundo los todos los impuestos indirectos, de aduanas y otras medi-
jalones por los que se mide el nivel del movimiento del Partido. das económicas que sacrifican los intereses de la co-
Los jefes de los lassalleanos vinieron porque a ello les obligaron lectividad en interés de una minoría privilegiada.
las circunstancias. Y si desde el primer momento se les hubiera
hecho saber que no se admitía ningún chalaneo con los princi-
pios, habrían tenido que contentarse con un programa de acción
o con un plan de organización para la actuación conjunta. En
vez de esto, se les consiente que se presenten armados de man-
datos, y se reconocen estos mandatos como obligatorios, rin-
diéndose así a la clemencia o inclemencia de los que necesita-
ban ayuda. Y para colmo y remate, ellos celebran un Congreso
antes del Congreso de conciliación, mientras que el propio Partido
reúne el suyo post festum. Es obvio que con esto se ha querido
escamotear toda crítica y no permitir que el propio Partido re-
flexionase. Sabido es que el mero hecho de la unificación satis-
face de por sí a los obreros, pero se equivoca quien piense que
este éxito efímero no ha costado demasiado caro.
Por lo demás, aun prescindiendo de la canonización de los
artículos de fe lassalleanos, el programa no vale nada.
Próximamente, le enviare a usted las últimas entregas de la
edición francesa de El Capital. La marcha de la impresión se vio
entorpecida largo tiempo por la prohibición del gobierno fran-
cés. Esta semana o a comienzos de la próxima quedará el asun-
to terminado. ¿Ha recibido usted las seis entregas anteriores?
Le agradecería que me comunicase las señas de Bernhard Be-
cker, a quien tengo que enviar también las últimas entregas. La
librería del Volksstaat obra a su manera. Hasta este momento,
no he recibido, por ejemplo, ni un solo ejemplar de la tirada del
“Proceso de los comunistas de Colonia”.

Saludos cordiales.
Suyo, Carlos Marx

22 103
CARTA DE C. MARX A W. BRACKE

Londres, 5 de mayo de 1875


Querido Bracke:

Le ruego que, después de leerlas, transmita las adjuntas glosas


críticas marginales al programa de coalición a Geib, Auer, Be-
bel y Liebknecht, para que las vean. Estoy ocupadísimo y me
veo obligado a rebasar con mucho el régimen de trabajo que me
ha sido prescrito por los médicos. No ha sido, pues, ninguna
“delicia” para mí, tener que escribir una tirada tan larga. Pero
era necesario hacerlo, para que luego los amigos del Partido a
quienes van destinadas esas notas no interpreten mal los pasos
que habré de dar por mi parte.
El caso es que, después de celebrado el Congreso de unifica-
ción, Engels y yo haremos pública una breve declaración ha-
ciendo saber que nos es del todo ajeno dicho programa de prin-
cipios y que nada tenemos que ver con él.
Es indispensable hacerlo así, pues en el extranjero se tiene la
idea, absolutamente errónea, pero cuidadosamente fomentada
por los enemigos del Partido, de que el movimiento del llama-
do Partido de Eisenach está secretamente dirigido desde aquí
por nosotros. Todavía en un libro que ha publicado hace poco
en ruso, Bakunin, por ejemplo, me hace a mi responsable, no
sólo de todos los programas, etc., de ese partido, sino de todos
los pasos dados por Liebknecht desde el día en que inició su
cooperación con el Partido Popular.
Aparte de esto, tengo el deber de no reconocer, ni siquiera
mediante un silencio diplomático, un programa que es, en mi
convicción, absolutamente inadmisible y desmoralizador para
el Partido.
Cada paso de movimiento real vale más que una docena de
programas. Por lo tanto, si no era posible —y las circunstancias

104 21
grama tenía por fuerza que irritarnos muy seriamente. En se- II. REIVINDICACIONES POLÍTICAS
gundo lugar, nosotros nos encontrábamos entonces —pasados
apenas dos años desde el Congreso de La Haya de la Internacio-
nal— en la más enconada lucha contra Bakunin y sus anarquis-
tas, que nos hacían responsables de todo lo que ocurría en el Las reivindicaciones políticas del proyecto tienen un gran de-
movimiento obrero de Alemania; era, pues, de esperar que nos fecto. No dicen lo que precisamente debían decir. Si todas esas
atribuyesen también la paternidad secreta de este programa. diez reivindicaciones fuesen satisfechas, tendríamos en nues-
Estas consideraciones ya no tienen razón de ser hoy, y con ellas tras manos más medios para lograr nuestro objetivo político
desaparece también la necesidad de los pasajes en cuestión. principal, pero no lograríamos ese objetivo. Desde el punto de
Algunas frases han sido sustituidas también por puntos, a vista de los derechos que se conceden al pueblo y a su repre-
causa de la ley de prensa. Cuando he tenido que elegir una ex- sentación, la Constitución del Imperio es una simple copia de
presión más suave, la he puesto entre paréntesis cuadrados. la Constitución prusiana de 185010. Constitución en cuyos ar-
Por lo demás, reproduzco literalmente el manuscrito. tículos ha hallado expresión la más extrema reacción, Consti-
tución que concede toda la plenitud de poder al gobierno,
Londres, 6 de enero de 1891 mientras que las cámaras no poseen siquiera el derecho de
Federico Engels rechazar los impuestos, Constitución con la que, como ha mos-
trado el período del conflicto constitucional11, el gobierno po-

10. La Constitución de la Confederación Germánica del Norte fue ratificada el 17 de


abril de 1867 por el Reichstag (Parlamento) Constituyente de la Confederación y
refrendaba el dominio efectivo de Prusia en la Confederación. El rey de Prusia fue
declarado presidente de la Confederación y comandante en jefe de las fuerzas arma-
das federales, se le delegaba la dirección de la política exterior. Los poderes legislati-
vos del Reichstag de la Confederación, que se elegía a base del sufragio universal,
eran muy limitados; las leyes aprobadas por él entraban en vigor después de ser ratifi-
cadas por el Consejo federal, reaccionario por su composición, y refrendadas por el
presidente. La Constitución de la Confederación se hizo después base de la Constitu-
ción del Imperio alemán.
Según la Constitución de 1850, en Prusia se conservaba la cámara alta, compuesta
preferentemente de representantes de la nobleza feudal (“cámara de los señores”), los
poderes del landtag (parlamento) eran muy limitados, viéndose éste privado de la
iniciativa legislativa. Los ministros los nombraba el rey y eran responsables sólo ante
él, el gobierno tenía derecho de crear tribunales especiales para ver las causas de alta
traición. La Constitución de 1850 quedó en vigor en Prusia incluso después de la
formación del Imperio alemán en 1871.
11. El llamado “conflicto constitucional” entre el gobierno prusiano y la mayoría liberal
burguesa del landtag surgió en febrero de 1860, cuando ésta se negó a aprobar el
proyecto de reorganización del ejército, presentado por el ministro de la Guerra von
Roon. En marzo de 1862, la mayoría liberal se negó otra vez a aprobar los gastos de
guerra, después de lo cual el gobierno disolvió el landtag y convocó nuevas eleccio-
nes. A fines de septiembre de 1862 se formó el ministerio contrarrevolucionario de
Bismarck, que en octubre del mismo año volvió a disolver el landtag y comenzó a
aplicar la reforma militar, gastando medios sin la ratificación del landtag. El conflicto
sólo se resolvió en 1866, cuando, después de la victoria de Prusia sobre Austria, la
burguesía prusiana capituló ante Bismarck.

20 105
día hacer todo lo que se le antojaba. Los derechos del Reichstag PRÓLOGO DE FEDERICO ENGELS
son exactamente los mismos que los de la Cámara prusiana, y
precisamente por eso Liebknecht denominó el Reichstag “hoja
de parra” del absolutismo12. Sobre la base de esa Constitución
y la división en pequeños Estados, que legaliza, partiendo de
una alianza entre Prusia y Reuss-Greiz-Schleiz-Lobenstein13,
cuando uno de los aliados tiene tantas millas cuadradas cuan-
tas pulgadas cuadradas posee otro, sobre semejante base es El manuscrito que aquí publicamos —la crítica al proyecto de
absurdo a todas luces querer llevar a cabo la “transformación programa y la carta a Bracke que la acompaña— fue enviado a
de los medios de trabajo en propiedad común”. Bracke en 1875, poco antes de celebrarse el Congreso de unifi-
Pero sería peligroso tocar ese tema. No obstante, sea como cación de Gotha, para que lo transmitiese a Geib, Auer, Bebel y
fuere, las cosas deben ponerse en marcha. Hasta qué punto eso Liebknecht y se lo devolviera luego a Marx. Como el Congreso
es necesario lo prueba precisamente ahora el oportunismo que del Partido en Halle había colocado en el orden del día la discu-
comienza a propagarse en una gran parte de la prensa socialde- sión del programa de Gotha, me parecía cometer un delito hur-
mócrata. Por temor a un restablecimiento de la ley contra los tando por más tiempo a la publicidad este importante docu-
socialistas o recordando ciertas opiniones emitidas prematura- mento —acaso el más importante de todos— sobre el tema que
mente en el período de la vigencia de dicha ley, se quiere ahora iba a ponerse a discusión.
que el partido reconozca el orden legal actual de Alemania sufi- Pero este trabajo tiene, además, otra significación de mayor
ciente para el cumplimiento pacífico de todas sus reivindicacio- alcance aún. En él se expone por primera vez, con claridad y
nes. Quieren convencer a sí mismos y al partido de que “la so- firmeza, la posición de Marx frente a la tendencia trazada por
ciedad actual se integra en el socialismo”, sin preguntarse si con Lassalle desde que se lanzó a la agitación, tanto en lo que atañe
ello no está obligada a rebasar el viejo orden social; si no debe a sus principios económicos como a su táctica.
hacer saltar esta vieja envoltura con la misma violencia con que El rigor implacable con que se desmenuza aquí el proyecto
un cangrejo rompe la suya; si, además, no tiene que romper en de programa, la inexorabilidad con que se expresan los resulta-
Alemania las cadenas del régimen político semiabsolutista y, dos obtenidos y se ponen de relieve los errores del proyecto,
por añadidura, indeciblemente embrollado. Se puede concebir todo esto, hoy, a la vuelta de quince años, ya no hiere más a
que la vieja sociedad sería capaz de integrarse pacíficamente en nadie. Lassalleanos específicos ya sólo quedan en el extranjero
la nueva en los países donde la representación popular concen- como ruinas aisladas, y el programa de Gotha ha sido abando-
tra en sus manos todo el poder, donde se puede hacer por vía nado en Halle, como absolutamente insatisfactorio, incluso por
constitucional todo lo que se quiera, siempre que uno cuente sus propios autores.
con la mayoría del pueblo; en las repúblicas democráticas, como A pesar de esto, he suprimido algunas expresiones y juicios
Francia y Norteamérica; en monarquías, como Inglaterra, donde duros sobre personas, allí donde carecían de importancia objeti-
la inminente abdicación de la dinastía por una recompensa en va, y los he sustituido por puntos suspensivos. El propio Marx
lo haría así, si hoy publicase el manuscrito. El lenguaje violento
12. Wilheln Liebknecht, en su primer discurso en el Reichstag, en 1867. que a ratos se advierte en él obedecía a dos circunstancias. En
13. Engels agrupa aquí irónicamente bajo una sola denominación a dos Estados primer lugar, Marx y yo estábamos más estrechamente vincula-
“soberanos” enanos que se incorporaron en 1871 al Imperio Alemán: Reuss-Greiz y dos con el movimiento alemán que con ningún otro; por eso, el
Reuss-Greiz-Schleiz-Lobenstein-Ebersdorf, que pertenecían respectivamente a los
príncipes de Reuss de la línea mayor y menor. decisivo retroceso que se manifestaba en este proyecto de pro-

106 19
metálico se debate a diario en la prensa y donde esta dinastía no
puede hacer nada contra la voluntad del pueblo. Pero en Ale-
mania, donde el gobierno es casi omnipotente, donde el Reichs-
tag y todas las demás instituciones representativas carecen de
poder efectivo, proclamar en Alemania tales cosas y, además,
sin necesidad, significa quitar la hoja de parra al absolutismo y
colocarse uno mismo para encubrir la desnudez.
Semejante política sólo puede llevar, en fin de cuentas, al
partido a un camino falso. Se plantean en primer plano proble-
mas políticos generales y abstractos, encubriéndose de este mo-
do los problemas concretos más inmediatos, los que se plantean
de por sí en el orden del día al ocurrir los primeros grandes
acontecimientos, en la primera crisis política. ¿Qué puede re-
sultar de ello, además de que el partido se vea impotente en el
momento decisivo, que en los problemas decisivos reine en él
la confusión, no exista la unidad, por la simple razón de que
estos problemas jamás se han discutido? ¿No volverá a repetir-
se lo ocurrido en su tiempo con los derechos de aduana14, de
los que a la sazón se declaró que sólo tenían que ver con la bur-
guesía y que no tocaban para nada el mundo de los trabajado-
res, en los tiempos en que, por consiguiente, cada uno podía
votar como le diese la gana, mientras que ahora muchos caen
en el extremo opuesto y, en oposición a los burgueses entregra-
dos al proteccionismo, vuelven a los sofismas económicos de
Cobden y Bright, haciendo pasar el más puro manchesterismo15
por el más puro socialismo? Este olvido de las grandes conside-
raciones esenciales a cambio de intereses pasajeros del día, este
afán de éxitos efímeros y la lucha en torno de ellos sin tener en
cuenta las consecuencias ulteriores, este abandono del porvenir
del movimiento, que se sacrifica en aras del presente, todo eso
puede tener móviles “honestos“. Pero eso es y sigue siendo

14. El problema de los derechos de aduana provocó una escisión en la fracción socialde-
mócrata del Reichstag (fueron elegidos 9 diputados en 1878). El diputado Kaiser votó
por la elevación de los derechos de aduana sobre el hierro.
15. Manchesterismo, la escuela de Manchester: tendencia del pensamiento económico
que reflejó los intereses de la burguesía industrial. Los librecambistas, adeptos de esta
tendencia, abogaron por la libertad de comercio y la no ingerencia del Estado en la
vida económica. El centro de la agitación de los librecambistas estaba en Manchester,
donde los encabezaban Cobden y Bright, dos fabricantes de tejidos.

18 107
oportunismo, y el oportunismo “honesto“ es, quizá, más peli-
groso que todos los demás.
¿Cuáles son, pues, ahora esos puntos delicados, pero muy
esenciales?

Primero.
Está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la
clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma
de la república democrática. Esta última es incluso la forma
específica de la dictadura del proletariado, como lo ha mostra-
do ya la Gran Revolución francesa. Es de todo punto inconcebi-
ble que nuestros mejores hombres lleguen a ser ministros con
un emperador, como, por ejemplo, Miguel.
Cierto es que, desde el punto de vista de las leyes, parece
CRÍTICA DEL
que no se permite poner directamente en el programa la reivin-
dicación de la república, aunque, en Francia, eso era posible PROGRAMA DE GOTHA
bajo Luis Felipe, y en Italia lo es incluso ahora. Pero el hecho de
que, en Alemania, no se permite siquiera presentar un progra-
ma de partido abiertamente republicano prueba hasta qué pun-
to es profunda la ilusión de que en ese país se pueda instaurar
por vía idílicamente pacífica la república, y no sólo la república,
sino hasta la sociedad comunista.
Por lo demás, se puede incluso, en caso extremo, esquivar el
problema de la república. Ahora bien, lo que, a mi juicio, debe-
ría y podría figurar en el programa es la reivindicación de la
concentración de todo el poder político en manos de la representación
del pueblo. Y eso sería, por el momento, suficiente, ya que no se Carlos Marx
puede ir más allá.

Segundo.
La transformación del régimen político de Alemania. Por
una parte, es preciso acabar con la división en pequeños Esta-
dos: ¡que se pruebe revolucionar la sociedad mientras existen
derechos reservados de Baviera y de Wurtemberg y el mapa de
la actual Turingia, por ejemplo, ofrece un aspecto lamentable!
Por otra parte, es preciso que deje de existir Prusia, que se de-
sintegre en provincias autónomas, a fin de que deje de gravitar
sobre Alemania el espíritu específicamente prusiano. División

108 17
de “intervención estatal” y de “democracia en las relaciones en pequeños Estados y espíritu específicamente prusiano, tales
económicas”, no hacen más que actualizar los remiendos de las son los dos lados de la contradicción en que se encuentra hoy
viejas ideas de Lassalle, Bernstein o Kautsky. Frente a este revi- Alemania, con la particularidad de que uno de estos lados debe
val ideológico, que ha encontrado un potente eco en las cúpulas servir constantemente de excusa y de justificación al otro.
de las organizaciones obreras, el estudio de los textos que pre- ¿Qué debe ocupar el lugar de la Alemania actual? A mi jui-
sentamos al lector, servirán para reafirmar el carácter científico cio, el proletariado no puede utilizar más que la forma de repú-
del programa marxista y la validez de la lucha por la revolu- blica única e indivisa. La república federal sigue siendo incluso
ción socialista. ahora, considerada en conjunto, una necesidad en el inmenso
territorio de los Estados Unidos, aunque en el Este comienza ya
Juan Ignacio Ramos a ser un obstáculo. Sería un progreso en Inglaterra, donde en
dos islas viven cuatro naciones y donde, a despecho de un Par-
lamento único, existen el uno al lado del otro tres sistemas le-
gislativos distintos. En la pequeña Suiza es ya desde hace mu-
cho tiempo un obstáculo tolerable sólo porque Suiza se conten-
ta con ser un miembro puramente pasivo del sistema europeo
de Estados. Para Alemania, una organización federal al estilo
suizo sería un regreso considerable. Dos puntos distinguen un
Estado federal de un Estado unitario, a saber: cada Estado fede-
rado, cada cantón, posee su propia legislación civil y penal, su
propia organización judicial; además, a la par que la Cámara
del pueblo, existe una Cámara de los representantes de los Es-
tados, en la que cada cantón, grande o pequeño, vota como tal.
En cuanto a lo primero, lo hemos superado felizmente y no
vamos a ser tan ingenuos como para volver a implantarlo; en
cuanto a los segundo, lo tenemos bajo la forma del Consejo fe-
deral, del que podríamos prescindir perfectamente, tanto más
que nuestro “Estado federal” viene a ser ya la transición al Es-
tado unitario. Y nuestra misión no es hacer que dé marcha atrás
la revolución realizada desde arriba en 1866 y 1870, sino, al
contrario, lograr que se introduzcan en ella, mediante un movi-
miento desde abajo, las necesarias adiciones y enmiendas.
Así pues, república unitaria. Pero no en el sentido de la pre-
sente República francesa, que no es otra cosa que el Imperio sin
emperador16 fundado en 1798. De 1792 a 1798, cada departa-

16. Se trata de la dictadura de Napoleón Bonaparte, que se proclamó primer cónsul a raíz
del golpe de Estado del 18 Brumario (el 9 de noviembre) de 1799. Este régimen
sustituyó al republicano establecido en Francia el 10 de agosto de 1792. En 1804, en
Francia fue establecido oficialmente el Imperio y Napoleón fue proclamado empera-

16 109
mento francés, cada comunidad poseían su completa autono- estratégico del nuevo partido. Marx dedica un apartado entero
mía administrativa, según el modelo norteamericano, y eso a caracterizar este abandono del programa comunista: “Cabe
debemos tener también nosotros. Norteamérica y la primera entonces preguntarse: ¿qué transformación sufrirá el régimen
República francesa17 nos han mostrado y probado cómo se debe estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué
organizar esa autonomía y cómo se puede prescindir de la bu- funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado,
rocracia, y ahora lo muestran aún Australia, el Canadá y las subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse
otras colonias inglesas. Semejante autonomía provincial y co- científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la
munal es mucho más libre que el federalismo suizo, por ejem- palabra pueblo y la palabra Estado, no nos acercaremos ni un
plo, donde el cantón es, por cierto, muy independiente respecto pelo a la solución del problema. Entre la sociedad capitalista y
de la Confederación, pero lo es también respecto del distrito la sociedad comunista media el período de transformación re-
(Bezirk) y de la comunidad. Los gobiernos cantonales nombran volucionaria de la primera en la segunda. A este periodo co-
a los gobernadores de distritos (Bezirk-statthalter) y los alcaldes, rresponde también un periodo político de transición, cuyo Esta-
lo que no ocurre en absoluto en los países de habla inglesa y lo do no puede ser otro que el de la dictadura revolucionaria del
que nosotros debemos suprimir con la misma energía que a los proletariado”.
consejeros provinciales y gubernamentales (Landrath y Re- La crítica anteriormente mencionada a la famosa Ley de
gierungsrat) prusianos. bronce inventada por Lassalle y que en el proyecto de progra-
De todo eso muy poca cosa se podrá incluir en el programa. ma es asumida.
Y si digo eso es, más que nada, para caracterizar la situación en La Crítica del Programa de Erfurt, enviada por Engels a
Alemania, donde no se puede hablar abiertamente de semejan- Kautsky el 29 de junio de 1891 y publicada diez años más tarde
tes cosas y para subrayar de este modo hasta qué punto se en Neue Zeit, constituye una declaración contra las ideas refor-
equivocan los que quieren transformar por vía legal este orden mistas respecto al Estado y la herencia teórica de Lassalle que
en sociedad comunista. Quiero, además, recordar a la Directiva todavía subsistía dentro del partido. La gran mayoría de las
del partido que existen otros problemas políticos importantes críticas fueron aceptadas por el redactor, que era Kautsky, aun-
además de la participación directa del pueblo en la legislación y que las carencias que Engels señala en lo referido a las reivindi-
la justicia gratuita, sin las cuales, en fin de cuentas, podemos ir caciones políticas no fueron abordadas. Lenin dedica un aparta-
adelante. Visto el estado de inseguridad general, estos proble- do completo en El Estado y la Revolución a analizar la crítica de
mas pueden adquirir carácter impostergable de un día para Engels al Programa de Erfurt, apartado que conserva toda su
otro y ¿qué ocurrirá si no los discutimos de antemano, si no nos fuerza teórica, especialmente en lo referido a la cuestión nacio-
ponemos de acuerdo acerca de ellos? nal, la república federativa y el centralismo.
Sin embargo, lo que se puede incluir en el programa y que Una lectura detallada de Crítica del Programa de Gotha y
puede servir de alusión, aunque indirecta, a lo que no se puede Crítica del Programa de Erfurt revelará al lector aspectos esen-
decir directamente, es la siguiente reivindicación: ciales del programa marxista, no sólo validos para la época y
“Administración autónoma completa en la provincia, el la polémica para la que fue escrita. En la actualidad, la lucha
distrito y la comunidad a través de funcionarios elegidos sobre contra las ideas del reformismo en las filas del movimiento
la base del sufragio universal. Supresión de todas las autorida- obrero plantea las mismas disyuntivas que en aquel entonces.
des locales y provinciales nombradas por el Estado”. En realidad no hay nada nuevo bajo el sol. Las “aportaciones”
teóricas de Blair, Schröder —la llamada tercera vía— o de
17. La Primera República existió en Francia de 1792 a 1799. aquellos que piensan en un “capitalismo de rostro humano”,

110 15
El carácter del trabajo como fuente de riqueza y la postura Aquí me resulta más difícil que a ustedes, sobre el terreno,
confusa y equívoca de los lassellanos. juzgar de si se pueden formular algunas reivindicaciones pro-
Los socialistas científicos no luchamos por el reparto equita- gramáticas más con motivo de los puntos que acabamos de
tivo del fruto del trabajo, tal y como plantean los lassellanos, examinar. Pero es deseable que estos problemas se discutan en
sino por acabar con las relaciones sociales de producción capi- el partido antes de que sea tarde.
talistas y las relaciones jurídicas y políticas que estas engen- 1) No está clara para mí la diferencia entre el “derecho de
dran. En esta parte de la crítica, Marx realiza una detallada ex- elección y el derecho de voto”, así como entre
posición del carácter burgués del Estado y de la transición a la “elecciones y votación”. Caso de que fuese necesaria esa
sociedad socialista, desde el punto de vista de las premisas eco- diferenciación, habría que expresarla de una manera
nómicas, parte a la que Lenin alude detalladamente en El Esta- más clara o explicar en un comentario que acompañase
do y la revolución. el proyecto.
El proletariado es la única clase verdaderamente revolucio- 2) “Derecho de proposición o de veto del pueblo”. ¿A qué se
naria tal como se señala en El Manifiesto Comunista. Sin embar- refiere eso? Habría que añadir: para todas las leyes o reso-
go eso no significa, tal como afirmaba Lassalle y recoge el pro- luciones de la representación nacional.
yecto de programa, que “frente al proletariado todas las demás 5) La Iglesia se separa completamente del Estado. Para el
clase no forman más que una masa reaccionaria”. La lucha por Estado todas las comunidades religiosas sin excepción
ganar a otras capas de la sociedad a la causa del socialismo se son sociedades privadas. Estas pierden toda subvención
explica por las contradicciones que genera la crisis capitalista, y a costa de los recursos públicos y toda influencia en las
más en concreto por el empeoramiento de las condiciones ma- escuelas públicas. (Sin embargo, no se les puede prohibir
teriales de las capas medias. Esto en ningún caso significa que funden escuelas propias con sus recursos propios y
subordinar la lucha de la clase obrera a los prejuicios de la pe- que enseñen allí sus sandeces.)
queña burguesía, todo lo contrario. Si el proletariado cuenta 6) El punto de la “escuela laica” desaparece en ese caso, ya
con un programa comunista y una táctica audaz sabrá atraerse que pertenece al párrafo precedente.
a estas capas a su causa. El estalinismo intento basarse en este 8 y 9) Aquí yo quisiera fijar la atención en lo siguiente: es-
apartado de la crítica de Marx para apoyar su política de cola- tos puntos exigen la estatificación 1) de la abogacía, 2) del
boración de clases en la época de los frentes populares, pero servicio médico, 3) de las farmacias, del trabajo de los dentis-
Marx nunca defendió tal política, y mucho menos Lenin que la tas, las comadronas, los hospitales, etc., etc., y a continua-
combatió encarnizadamente tanto en 1905 como en 1917 cuan- ción se plantea también la reivindicación de estatificar
do esta política constituía el programa y la práctica del menche- totalmente los seguros obreros. ¿Se puede confiar todo
vismo. eso al señor de Caprivi? ¿Concuerda eso con la declara-
La critica al abandono del internacionalismo proletario por ción hecha antes contra todo socialismo de Estado?
parte de los lassellanos. Estos limitaban su internacionalismo a 10) Yo diría aquí: “Impuestos... progresivos para cubrir
“la fraternización internacional de los pueblos”, una frase que, todos los gastos en el Estado, los distritos y la comuni-
en palabras de Marx, estaba tomada de la Liga burguesa por la dad, en la medida en que los impuestos sean necesa-
Paz y la Libertad. De esta manera los seguidores de Lassalle rios. Supresión de todos los impuestos indirectos, ya
“rebajaban su internacionalismo a un nivel inferior al del parti- sean los del Estado, ya los locales, ya los distintos dere-
do librecambista”. chos, etc.”. El resto sobra y no es más que un comenta-
La crítica a la formulación del “Estado libre” como objetivo rio o exposición de motivos que debilita el texto.

14 111
Para proteger a la clase obrera, el Partido Socialdemócrata la introducción a la carta a Bracke donde Marx sistematiza su
de Alemania reclama con urgencia: crítica del programa: “Tengo el deber”, señalaba Marx en los
1) Eficaz legislación nacional e internacional, protectora del primeros renglones de la carta a Bracke “ de no reconocer, ni
trabajo, sobre las siguientes bases: siquiera mediante un silencio diplomático, un programa que es,
a) Establecer en ocho horas como máximo la jornada en mi convicción, absolutamente inadmisible y desmoralizador
normal de trabajo. para el partido (...) Cuando se redacta un programa de princi-
b) Prohibiciones de trabajo industrial a los niños me- pios (en vez de aplazarlo hasta el momento en que una más
nores de catorce años. prolongada actuación conjunta lo haya preparado), se colocan
c) Prohibición de trabajo nocturno salvo en aquellas ante todo el mundo los jalones por los que se mide el nivel del
ramas de la industria que por su naturaleza, nece- movimiento del partido. Los jefes lassellanos vinieron porque a
sidades técnicas o razones de bienestar general, ello les obligaron las circunstancias. Y si desde el primer mo-
exijan el trabajo de noche. mento se les hubiera hecho saber que no se admitía ningún
d) Un período semanal de descanso ininterrumpido chalaneo con los principios, habrían tenido que contentarse con
para cada obrero, al menos de treinta y seis horas. un programa de acción o con un plan de organización para la
e) Prohibición de truck-system (pago en especies a los actuación conjunta”.
obreros). Las cuestiones señaladas por Marx y Engels eran de princi-
2) Vigilancia de todas las explotaciones industriales. Investi- pios. Nunca en su vida adoptaron la postura doctrinaria o sec-
gaciones sobre las condiciones de trabajo en la ciudad y taria, pues comprendían perfectamente que un paso real del
en el campo. Reglamentación de las condiciones de tra- movimiento valía más que una docena de programas. Ese mé-
bajo por decreto laboral imperial. Disposiciones labora- todo les permitió dar vida a la Asociación Internacional de Tra-
les de distrito y de las Cámaras de Trabajo. Observación bajadores (La I Internacional) donde los marxistas dieron un
rigurosa de la higiene industrial. nuevo impulso al movimiento revolucionario de la clase obre-
3) Situación igual para obreros agrícolas, domésticos y tra- ra. Sin embargo, no por ello abandonaron la lucha intransigente
bajadores industriales. Supresión de los reglamentos contra las diferentes doctrinas anarquistas, contra el conserva-
concernientes a los domésticos. durismo de las Trade Unions británicas, o la lucha contra las
4) Derechos de coalición garantizados. tendencias terroristas que negaban la necesidad de la organiza-
5) Seguro obrero totalmente a cargo del Imperio, con partici- ción política independiente del proletariado.
pación determinante de los trabajadores en su adminis- Las discrepancias de Marx y Engels con el proyecto de pro-
tración. grama para la unificación abarcaban todo el conjunto, y su in-
dignación creció en cuanto las concesiones a los lassellanos
eran tantas que no estaban justificadas de ninguna manera.
Además Marx y Engels se enteraron del contenido del progra-
ma no por sus aliados en Alemania, sino cuando fue publicado
en las páginas de El Estado del Pueblo y El Nuevo Socialdemócrata,
los periódicos de las respectivas organizaciones.
La crítica como hemos señalado, abarcaba al conjunto del
texto propuesto, tanto a los principios como a las reivindicacio-
nes políticas. Los aspectos más señalados son:

112 13
La posición marxista respecto al salario, fue explicada por Marx III. REIVINDICACIONES ECONÓMICAS
en Salario, precio y ganancia y El Capital, y viene determinada
por las fluctuaciones de la oferta y la demanda del mercado
capitalista (a su vez relacionadas con el ciclo industrial) y en
ningún caso por el crecimiento o decrecimiento de la población Párrafo 2. En ninguna parte más que en Alemania, el derecho de
obrera. asociación necesita protección contra el Estado. La frase final
A pesar de todo, la influencia de los lassellanos era mayor “para reglamentar...“ habría que agregarla como artículo 4,
en las filas del proletariado alemán, disponían de más militan- redactándolo adecuadamente. Con tal motivo convendría
cia, más aparato y más medios escritos, empezando por su pe- hacer notar que, con las cámaras de trabajo, integradas, en
riódico central El Nuevo Socialdemócrata. una mitad, por obreros y, en otra, por empresarios, haría-
Las presiones a favor de la unificación de las dos tenden- mos el primo. Con ese sistema, a lo largo de muchos años la
cias del movimiento obrero alemán crecieron con fuerza duran- mayoría estaría siempre con los patronos, para lo cual basta-
te la primera mitad de la década de los setenta. Por un lado la ría una oveja sarnosa entre los obreros. Si no se hace la re-
Unificación alemana y las exigencias de coordinar la acción serva de que, en los casos de litigio, las dos mitades emitirán
reivindicativa del movimiento obrero, por otro los éxitos elec- separadamente su fallo, sería preferible tener una cámara de
torales obtenidos en las elecciones al Reichstag en enero de 1874 empresarios y, además, una cámara de obreros independiente.
que a su vez provoco una reacción represiva por parte del régi-
men de Bismarck contra las filas socialistas, alimentaron las Para terminar, yo pediría que se comparase el proyecto una vez
tendencias a favor de la unidad. más con el programa francés18, donde precisamente en el
Los problemas de la unificación se venían debatiendo desde apartado III parece haber algo mejor. En cuanto al programa
1872, tanto en la prensa respectiva como en reuniones públicas. español19, desgraciadamente, por falta de tiempo, no puedo
Sin embargo, el escollo principal seguía estando en la actitud encontrarlo; es también muy bueno en muchos aspectos.
crítica que Marx y Engels seguían manteniendo contra las ideas
de Lassalle, que había degradado el socialismo a un programa
de reivindicaciones populares, muchas de ellas de carácter pe-
queñoburgués, y en un seguidismo sin principios de la buro-
cracia estatal.
En junio de 1874, La Asociación General de Trabajadores
fue clausurada y disuelta. Este factor acelero los deseos de uni-
dad entre ambas formaciones y significo que los Lassellanos se
acercaran a los dirigentes marxistas, especialmente a W. Liebk-
necht que había salido de la cárcel recientemente. El papel de
este último fue decisivo en la forma y el método con el que se
18. Engels alude al programa del Partido Obrero Francés aprobado en el Congreso del
llevo a cabo la unificación, pues Bebel, el otro dirigente social- Havre de noviembre de 1880. En mayo de 1880 Julio Guesde, uno de los dirigentes de
demócrata en el cual Engels había depositado grandes expecta- los socialistas franceses, vino a Londres, donde en colaboración con Marx, Engels y
tivas, permanecía en la cárcel. Lafargue elaboró el texto del programa. La introducción teórica al programa la dictó
Marx a Guesde.
La postura de Marx y Engels respecto a la unificación se
19. El Programa del Partido Socialista Obrero Español fue aprobado en el Congreso de
puede apreciar en la correspondencia mantenida con Bebel y en Barcelona en 1888.

12 113
lismo científico tal y como Marx y Engels lo habían formulado.
Como señala Gustav Mayer en su biografía sobre Engels (FCE,
México 1978): “En realidad por aquel entonces, casi ninguna de
las personalidades destacadas que militaban en el partido, y no
digamos la gran masa de sus afiliados, tenía una orientación
clara acerca de las ideas teóricas de Marx y Engels y de las con-
secuencias de orden práctico que de ellas debían derivarse. Las
pocas cabezas intelectuales que entonces se hallaban en el parti-
do carecían de adiestramiento científico. (...) Refiriéndose a
aquellos años, hubo de confesar, mucho después, uno de los
discípulos más capaces de Marx y Engels: ‘Todos éramos en-
tonces, poco más o menos, socialistas eclécticos”.
Frente al ala marxista, se encontraba otro reagrupamiento
socialista con influencia en el movimiento obrero alemán: La
Asociación General de los Trabajadores alemanes dirigida por
F. Lassalle.
Marx y Engels criticaban duramente a Lassalle por sus posi-
ciones confusas en el terreno de la teoría y especialmente por
su adaptación oportunista al Estado bismarckiano. Entre las
ideas de Lassalle más criticadas por Marx se encontraba su fa-
mosa “Ley de bronce de los salarios”, que suponía una amalga-
ma de maltusianismo y socialismo utópico, “... El promedio del
salario permanece siempre reducido a la indispensable subsis-
tencia que por lo común necesita un pueblo para prolongar su
existencia y para la reproducción. Este es el punto en torno a
cual oscila diario real, sin poder aumentar demasiado ni reba-
jarse demasiado por mucho tiempo. El salario diario real no
puede permanecer largamente por encima de este promedio,
por que entonces el mejoramiento de la situación de los obreros
conduciría a un aumento de la población obrera y con ella de la
oferta de mano de obra, lo que rebajaría nuevamente el salario
a su nivel anterior o incluso por debajo de este. El salario no
puede, tampoco, quedar muy por debajo del nivel necesario
para la subsistencia por largo tiempo, ya que entonces sucede-
rían la emigración, el celibato y la abstención de procreación y
finalmente, como resultado de la miseria, el descenso de la po-
blación obrera, lo que reduciría la oferta de mano de obra y
haría subir el salario nuevamente a su antiguo nivel elevado...”.

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teórico y las doctrinas sin base científica aunque “populares”. SUPLEMENTO AL APARTADO I
Se opusieron a la colaboración con el Estado y a las reivindica-
ciones reaccionarias envueltas en un falso “progresismo”.
El desprecio de los líderes socialdemócratas a las adverten-
cias de Marx estaba creando las condiciones —a pesar de todo
el heroísmo de los militantes socialistas en los años de persecu-
ción bajo Bismarck, de los éxitos electorales y de los avances en
la organización del partido y de los sindicatos— para el creti- 1) Suprimir “Gruben” y “Minen” y añadir “ferrocarriles y
nismo parlamentario, la colaboración de clases y la defensa del otros medios de comunicación”.
Estado capitalista. Este proceso tuvo su colofón más infame en 2) En manos de sus acaparadores (o sus propietarios), los
vísperas de la I Guerra Mundial, con la capitulación de la so- medios de trabajo de la sociedad se han convertido en
cialdemocracia ante su propia burguesía apoyando los créditos medios de explotación. El avasallamiento económico,
de guerra y justificando la carnicería imperialista. determinado por eso, de los obreros por los acaparado-
Segundo: estos dos textos sirvieron de base a Lenin para res de los medios de trabajo, es decir, de las fuentes de
escribir El Estado y la Revolución, la obra más acabada sobre la vida, es la base de todas las formas de esclavitud: mise-
doctrina marxista del Estado. La relectura atenta que Lenin ria social, menoscabo intelectual y dependencia política.
propone de estos textos de Marx y Engels tiene la virtud de 3) Bajo esta explotación, la acumulación de la riqueza pro-
señalar precisamente las divergencias de fondo entre la posi- ducida por los explotados aumenta en las manos de los
ción marxista y la de los reformistas, defensores a ultranza del explotadores —los capitalistas y los grandes propietarios
Estado burgués en los momentos decisivos: cuando la clase de tierras— con creciente rapidez; la distribución del
obrera protagoniza la revolución social. No es casual que Lenin producto del trabajo entre los explotadores y los explota-
escribiera este libro precisamente en pleno apogeo de la Revo- dos se hace cada vez más desigual, crece el número de
lución Rusa, entre los meses de agosto y septiembre de 1917, proletarios y se agrava más y más el carácter precario de
cuando los bolcheviques combatían contra las ideas del ala bur- su existencia, etc.
guesa del movimiento obrero, representada por los menchevi- 4) Tachar “privada“ (la producción) ... empeoran aún más...
ques y los socialrevolucionarios, correligionarios de los mismos como consecuencia de la ruina de las clases medias urba-
socialdemócratas alemanes que habían echado por la borda nas y rurales, los pequeños burgueses y los pequeños
todas las enseñanzas de Marx y de Engels sobre el Estado. El campesinos, hacen más ancho (o más profundo) el abis-
libro de Lenin constituye una lectura imprescindible y comple- mo que media entre los poseedores y los desposeídos,
mentaria de estos dos textos de Marx y Engels. erigen en estado normal de la sociedad la inseguridad
general y ofrecen la prueba de que la clase de los acapa-
LA LUCHA CONTRA EL OPORTUNISMO radores de los medios de trabajo sociales han perdido
tanto la misión como la capacidad de ejercer la dirección
A finales de la década de los 60 del siglo XIX, los dirigentes económica y política.
más importantes de la socialdemocracia alemana eran W. Lie- 5) de “sus” causas.
bknecht y A. Bebel, que encabezaban el Partido Obrero Socialis- 6) ... transformación de la producción capitalista, que se
ta. Esta organización, aunque formalmente se declaraba mar- practica en beneficio de particulares o de sociedades por
xista, distaba mucho de haber asimilado el programa del socia- acciones, en producción socialista practicada en benefi-

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cio de toda la sociedad y con arreglo a un plan trazado 1870, a aquellos que declaraban ser sus más fieles seguidores:
de antemano; transformación para la cual la sociedad los socialdemócratas alemanes del Partido Socialista Obrero.
capitalista ha creado las condiciones materiales e intelec- Los textos de esta polémica constituyen los trabajos que
tuales y sólo a través de la cual se realizará la emancipa- presentamos en la presente edición.
ción de la clase obrera y, con ello, la emancipación de La Crítica del programa de Gotha y la Crítica del programa de
todos los miembros de la sociedad sin excepción. Erfurt constituyen dos textos fundamentales del marxismo re-
7) La emancipación de la clase obrera sólo puede ser obra de volucionario. Especialmente el primero, supone un aldabonazo
la clase obrera misma. De suyo se entiende que no puede contra el oportunismo político en los principios y en la organi-
confiar su emancipación a los capitalistas ni a los gran- zación, de los seguidores alemanes de Marx y Engels en el pro-
des propietarios de tierras, sus enemigos y explotadores, ceso de fusión con los correligionarios de Lassalle. Durante
ni a los pequeños burgueses y pequeños campesinos, muchos años, Marx y Engels criticaron con dureza la vulgariza-
agobiados por la competencia de los grandes explotado- ción que Lassalle realizó de la doctrina socialista, especialmente
res y situados ante el dilema: ponerse al lado de estos sus falsas teorías sobre la explotación, los salarios y su práctica
últimos o al lado de los obreros. política de colaboración con el Estado.
8) ... con los obreros que han adquirido la conciencia de su La importancia teórica de estos escritos se pone de relieve
situación de clase, etc. en dos hechos.
9) ... implanta ... y que, por tanto, reúne en una sola mano la Primero: la Crítica al programa de Gotha (expuesta por Marx
fuerza de la explotación económica y de la opresión polí- en su carta a Bracke, del 5 de mayo de 1875) no fue publicada
tica del obrero. en vida de Marx y sólo fue editada por Neue Zeit en 1891. De la
10) ... de la dominación de clase y de las clases mismas, por misma forma la carta que Engels envió a Bebel (dirigente de la
los derechos iguales y los deberes iguales de todos sin socialdemocracia alemana) el 18 de marzo de 1875 respecto a la
distinción, etc. ... ni de origen (borrar el resto). Sin em- misma cuestión, y que Lenin consideraba como “uno de los
bargo, frena su lucha por ... la humanidad el régimen razonamientos más notables, si no el más notable de las obras
político caduco que reina en Alemania. Debe comenzar de Marx y Engels respecto al Estado”, no se publicó hasta 1911
por conquistar una arena libre para el movimiento, su- en el segundo tomo de las memorias de Bebel, es decir, 36 años
primir los múltiples vestigios del feudalismo y del abso- después de ser escrita.
lutismo, finalmente, ejecutar el trabajo que los partidos Este silencio consciente hacia dos documentos fundamenta-
burgueses alemanes no son capaces de llevar a cabo, les de la teoría marxista no era una casualidad. Los dirigentes
porque han sido y siguen siendo demasiado pusilánimes de la socialdemocracia trataron de ocultar la verdadera aprecia-
para ello. Por eso, debe, al menos en el presente, incluir ción de Marx y Engels respecto al Estado, a la táctica política, a
en su programa las reivindicaciones que la burguesía ha los principios económicos del socialismo, y la razón era obvia:
satisfecho ya en otros países civilizados. la posición de los teóricos y fundadores del socialismo científi-
co contradecía tanto en la forma como en el fondo, aspectos
esenciales la doctrina y la práctica política de la socialdemocra-
cia en aquel momento. En esta polémica encarnizada, Marx y
Engels advierten contra el oportunismo y la adaptación a la
“opinión pública” burguesa a la hora de formular los principios
políticos de la organización. Combatieron el confusionismo

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