CHILE TABAQUERO
Para cultivar chile son preferibles los suelos con textura arenosa o franco-arenosa, porque facilitan
el drenaje. No son adecuados los suelos de tipo arcilloso y es recomendable utilizar tierras en las
que no se haya cultivado chile, tomate o patata en los tres años anteriores. Se realizan zanjas en
las que aportar materia orgánica (estiércol seco) a razón de 20 t/ha junto con 16 unidades de
nitrógeno y 40 unidades de fósforo, utilizando por ejemplo el fosfato diamónico 18-46-00,
correspondería 1,4 Kg de este compuesto por cada 100 metros de zanja. Seguidamente, se
levantan los lomos de plantación de 30 cm de alto a 1,56 metros de distancia entre lomos, en un
frente de 100 metros de terreno.
La siembra se realiza en surcos a 90 cm cuando es en hilera sencilla y a 1.80 a doble hilera. La
semilla debe colocarse a 40 cm de separación y de 2 a 3 cm de profundidad.
Trasplante. La semilla producida en invernadero es una mejor garantía de sanidad por lo que el
trasplante es una práctica cada vez más popular y una forma más segura de anticiparse al
mercado, al llevar al campo plantas con 21 a 28 días de vida.
Es recomendable un tratamiento preventivo de la plántula antes del trasplante para prevenir la
enfermedad conocida como secadera ocasionada por Phythophotora capsici. El tratamiento
consiste en sumergir las raíces de las plántulas en una solución preparada con Tecto, en
proporción de 2 g por litro de agua.
Con acolchado plástico previamente perforado, la distancia entre orificios para plantar chile debe
ser de 35 cm entre plantas y a doble hilera en disposición de tresbolillo, que da una densidad de
plantación de 36.500 plantas por hectárea.
Control de plagas
El gusano trozador, falso medidor y soldado, además del picudo del chile son las plagas más
importantes y requieren un cuidadoso programa de manejo.
Picudo del chile Anthonomus eugenii.
Es la plaga más importante del cultivo. Los adultos se alimentan de frutos y brotes foliares, ponen
sus huevos en las flores, botones y frutos. Las larvas se alimentan y desarrollan en el interior del
fruto, donde también se desarrollan las pupas y posteriormente emergen los adultos. Esto causa
caída prematura de los frutos y resulta en pérdidas en el rendimiento de hasta un 50%.
Es muy importante en el programa de manejo del picudo eliminar las malezas hospederas y sobre
todo la destrucción inmediata de la soca para evitar nuevas generaciones.
Como el tiempo requerido para retirar estacón y vara después de la cosecha suele ser largo,
además de la aplicación de un desecante para matar la planta, se sugiere una aplicación de un
insecticida específico para picudo, a fin de romper el ciclo de multiplicación de la plaga.
Enfermedades
Las principales son: cenicilla y marchitez bacteriana, pero en ciclos recientes han aparecido
diferentes tipos de virosis, ocasionados principalmente por altas poblaciones de vectores, donde
destaca la mosca blanca. Es indispensable un programa integral de manejo de plagas para reducir
el riesgo de enfermedades.
Los síntomas de virosis pueden aparecer en cualquiera de las partes aéreas de las plantas
provocando daño en la producción y calidad del fruto. Para el control del virus será determinar
identificar el vector que se debe controlar ya que algunos de los virus son también transmitidos
por pulgones, por lo que ambas plagas deben controlarse con oportunidad. Más de la mitad de los
virus conocidos son transmitidos por los áfidos (pulgón). Los tisanópteros, ácaros, moscas blancas,
escarabajos y nematodos transmiten otros. Algunos de los problemas más graves tales como la
Putrefacción Bacteriana de la Hoja y el Virus del Mosaico del Tabaco (TMV por sus siglas en inglés)
son transmitidos por el contacto directo con plantas, suelo o herramientas de jardinería
infectadas, mientras que otros son transmitidos a través de mecanismos aún no comprendidos.
La prevención es mejor que la cura
Como regla general, la mayoría de plagas y enfermedades no se pueden erradicar completamente,
pero se pueden manejar y controlar para minimizar el daño ‘colateral’. Una vez que el problema se
haya arraigado a menudo es muy difícil controlarlo.
Para manejar los problemas potenciales, la identificación temprana, el correcto diagnóstico y la
rápida implementación de métodos preventivos deben permitirle controlar la mayoría de
problemas antes de que causen un daño grave.
Las estrategias generales orgánicas para manejar plagas pueden resumirse en estas ideas clave:
Espacio entre plantas: Proporcioná un espacio adecuado entre plantas. Esto permite un buen
movimiento del aire y ayudará a controlar enfermedades. Un espaciado adecuado entre las
plantas para brindar un movimiento del aire apropiado alrededor de las plantas ayuda a reducir la
gravedad de la enfermedad foliar. Un método de control de enfermedades igualmente importante
es sembrar variedades cultivadas de chile resistentes a la enfermedad. Se considera el medio más
prudente de control de enfermedades debido a su bajo costo, facilidad de uso, y protección del
medio ambiente. Además, sembrar semillas y trasplantes saludables, controlar el agua en el área
de la raíz, controlar los insectos que transmiten enfermedades, y limpiar y desinfectar el equipo
ayudará a reducir las enfermedades y plagas.
Semillas de calidad: Sembrá semillas y trasplantes saludables. Porque las enfermedades pueden
ser introducidas por medio de semillas o plantas infectadas, se recomienda una inspección
cuidadosa. Es importante comprar semillas y trasplantes en una establecimiento local, de buena
reputación y confiable, tal como un centro de jardinería de confianza. Cuando haya disponibilidad,
sembrá variedades resistentes y tolerantes a las enfermedades.
Control temprano: Controlá los insectos al principio de la temporada, porque muchos de ellos
transmiten virus y enfermedades bacterianas a plantas saludables. Los áfidos y las chicharras
transmiten virus y microplasmas provenientes de las plantas infectadas a las plantas saludables.
Los áfidos se alimentan de malezas importadas, luego se pasan a los chiles e introducen virus que
se propagan en ciclos secundarios a la siembra. En algunos casos, solo toma de cinco a diez
segundos para ser alimentado por parte de un áfido para infectar una planta de chile.
También se presentan daños de Fusarium, y no olvidar las temidas enfermedades foliares,
causadas por hongos y bacterias, que merman la producción. Para obtener una producción de
calidad e inocuidad y hacer el control de estas y otras malezas, conoce nuestra amplia gama de
soluciones para el cultivo de chile.
Para un control rápido y efectivo, presentamos Fastac® 100, un insecticida para maíz, algodón,
sorgo y soya, con un efecto de derribe fulminante sobre Gusano cogollero, lo cual se observa,
cuando las larvas están expuestas.
Para evitar pierda de calidad y rendimiento, conoce Nomolt®, un insecticida para maíz, específico
para el control de lepidópteros. Es un regulador de crecimiento con amplia residualidad y
resistencia al lavado, lo que permite menor número de aplicaciones, incrementando la eficiencia
de producción.
Para evitar la aparición y crecimiento de estos hongos, presentamos Acrobat® CT, un fungicida
para vegetales que, si empleado regularmente, contribuirá notablemente para que desaparezcan
los síntomas de infección, permaneciendo más tiempo con las plantas sanas en los cultivos de
vegetales. Es importante iniciar las aplicaciones cuando las condiciones climáticas sean favorables
para el desarrollo del hongo y antes de que aparezcan los síntomas, además, se recomienda hacer
rotación con fungicidas de diferente grupo químico y/o modo de acción.
Para garantizar un cultivo sano y sin pérdidas, conoce Forum® SC, un fungicida para vegetales,
desarrollado para el control preventivo y curativo de estas enfermedades y con rápida penetración
y translocación, otorgando un largo y fuerte periodo de control y reducción en los costos y
retrasos de la producción. Además, es una eficaz herramienta en el manejo de la resistencia.