ÁREAS DEFICITARIAS:
MALA LATERALIZACIÓN: Diferentes estudios efectuados comparando el porcentaje de disléxicos
de la población general con el porcentaje en grupos de zurdos manuales, de individuos con
lateralidad cruzada o de zurdos de la mirada, dan como resultado un mayor porcentaje en estos
grupos que en esta población normal.
PSICOMOTRICIDAD: Los niños disléxicos pueden presentar problemas en esta área asociada y no a
lateralidades mal establecidas. Hacia los 6 o 7 años suele apreciarse un retraso en la madurez de
ciertas funciones como: inmadurez psicomotriz, torpeza parcial manual o generalizada, tono
muscular escaso o excesivo, falta de ritmo, respiración irregular. También dificultad en mantener
el equilibrio tanto estático como dinámico; conocimiento deficiente del esquema corporal lo que
les dificulta la estructuración espacial del propio cuerpo y, en consecuencia, el establecimiento de
los puntos de referencia a partir de los cuales localizar objetos.
PROBLEMAS PERCEPTIVOS: Para los niños disléxicos los conceptos derecha- izquierda, arriba-
abajo, delante- atrás, referidos a sí mismos, los adquieren con dificultad, lo que les impide
transferirlos a un plano más amplio. Concretamente a la lecto- escritura para cuyo aprendizaje es
necesaria la capacidad de codificación de signos y la secuenciación en los ejes espacio- tiempo. Si
el niño no distingue bien entre arriba y abajo, tendrá dificultad para diferenciar las letras como la
“B”, la “P”, la “D”, etc. Con respecto a la distinción delante- detrás su alteración se manifestará
más bien en un cambio de letras dentro de las silabas, como por ejemplo “LE” por “EL” o “SER” por
“ES”. Además de los trastornos perceptivos hay que reseñar también los relativos a la percepción
auditiva y visual. No se trata específicamente de una deficiencia, sino de una alteración cualitativa.
No existe una pérdida de audición o visión, sin embargo, los sonidos se discriminan con suficiente
precisión y se confunden unos con otros. Respecto a la percepción visual puede producirse la
confusión entre colores, formas y tamaños.
ALTERACIONES EN EL LENGUAJE: En esta área suceden múltiples alteraciones como dislalias, bajo
nivel de vocabulario, lenguaje con formas indebidas, invenciones orales con mala colocación de las
silabas, empleo incorrecto de las formas verbales y uso adecuado de conceptos contrarios por
ejemplo abrir- cerrar. La dificultad en la correcta construcción de los fonemas va a ser un punto
importante para consolidar el avance en el aprendizaje de la lectura.
Los trastornos antes mencionados pueden manifestarse de en forma conjunta, pero lo habitual es
que prevalezca el dominio de alguno de ellos. Algunos autores establecen una distinción entre
dislexias con predominio de alteraciones viso-espaciales y motrices cuyas características serían:
escritura en espejo, confusiones e inversiones al escribir, torpeza motriz y digrafía, con otro tipo
caracterizado por alteraciones fundamentalmente verbales y de ritmo que se caracterizan por:
dislalias, pobreza de expresión, poca fluidez verbal, baja comprensión, dificultad para redactar,
etc.
COMORBILIDAD: Es importante resaltar la alta comorbilidad del trastorno lector con el TDAH.
Según algunos estudios, entre el 30 y 35% de los niños con trastornos de la lectura presentarían
también un cuadro de TDAH, algunas explicaciones al respecto exponen que el niño con
dificultades en los procesos lectores está más predispuesto a la desatención. Esto se justifica por el
mayor esfuerzo que tiene que realizar por controlar unos procesos de codificación- decodificación
que escapan a su voluntad.