50% encontró este documento útil (2 votos)
1K vistas3 páginas

Por Nada Estéis Afanosos

El documento resume las enseñanzas de Pablo en Filipenses 4: 6-7 sobre no estar ansiosos y en su lugar llevar todas las peticiones a Dios con oración y acción de gracias. Pablo aconseja que la oración traerá la paz de Dios, que protegerá los corazones y mentes de los creyentes. El resumen explica que la vida de los filipenses era preocupante, pero que la solución de Pablo era la oración confiada en el amor, sabiduría y poder de Dios.

Cargado por

Adris Papeleria
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
50% encontró este documento útil (2 votos)
1K vistas3 páginas

Por Nada Estéis Afanosos

El documento resume las enseñanzas de Pablo en Filipenses 4: 6-7 sobre no estar ansiosos y en su lugar llevar todas las peticiones a Dios con oración y acción de gracias. Pablo aconseja que la oración traerá la paz de Dios, que protegerá los corazones y mentes de los creyentes. El resumen explica que la vida de los filipenses era preocupante, pero que la solución de Pablo era la oración confiada en el amor, sabiduría y poder de Dios.

Cargado por

Adris Papeleria
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

POR NADA ESTÉIS AFANOSOS

Flp 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en
toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús.
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad.

4.5 Tenemos que ser amables (razonables, amplios y caritativos) con los que no pertenecen a la
iglesia y no solo con los creyentes.
Esto significa que no buscamos revancha contra aquellos que nos tratan injustamente, tampoco
debemos expresar demasiado nuestros derechos personales.

4.6, 7 ¡Imagínese no tener que estar "afanoso" jamás por nada! Esto parece imposible, todos
tenemos preocupaciones en nuestro trabajo, en nuestros hogares, en el colegio.

Pero Pablo nos aconseja cambiar nuestras preocupaciones en oraciones. ¿Quiere usted
preocuparse menos? ¡Entonces ore más! En el momento en que empiece a preocuparse,
deténgase y ore.

4 . 6 , 7 Ruego es más que una petición, sugiere una especial intensidad en la oración que se
extiende, no para ganar méritos por el exceso de palabras, sino para trasladar todo el peso de lo
que está en nuestras almas a las manos de Dios.

La oración y la paz están íntimamente vinculadas. El que confía en los cuidados de Cristo en
lugar de atormentarse con sus problemas, experimentará que la paz de Dios le libra del agobio
de la ansiedad.

4 . 8 de buen nombre, euphemos Strong #2163: Compare «eufemismo» y «eufemístico».


Una combinación de eu, «bien», y pheme, «un decir».
Es un discurso gracioso, propicio, digno de alabanza y agradable al oído. Incluye el evitar
palabras de mal agüero.
Su contraparte en el AT es Pro_16:24 : «Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y
medicina para los huesos».

4 . 8 El carácter y la conducta empiezan en la mente.


Nuestros actos se ven afectados por aquellas cosas a que damos cabida en nuestros
pensamientos.
Pablo recomienda a sus lectores que se concentren en aquello que traerá consigo una vida digna
y la paz de Dios.

4 . 10 Pablo no se queja de las demoras en la atención a sus necesidades materiales.

Por el contrario, reconoce que los filipenses se mantienen preocupados por él siempre, pero que
no han tenido la oportunidad de mandarle ayuda.
Esa oportunidad ha llegado con Epafrodito.
4 . 11 La satisfacción de las necesidades materiales de Pablo no era el motivo ni la medida de su
gozo. Contentarme : Los estoicos utilizaban esta palabra para referirse a una persona
que se bastaba a sí misma en todas las circunstancias.

Por contraste, aunque usa la misma palabra, Pablo rechaza expresamente toda autosuficiencia
(véanse 2Co_3:5; 2Co_9:9).
Su suficiencia está en Cristo, en cuya paz y propósitos él se regocija, independientemente de las
circunstancias ( 2Co_5:13).

6 La ansiedad no tiene lugar en la vida de los cristianos ya que en todo puede haber oración, la
oración en sus varias formas y modos: petición, ruego, pero por sobre todo acción de gracias.

Esto es porque debemos siempre alabanza a Dios, y porque la fe es vivificada cuando


recordamos en acción de gracias lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado. Hay un eco
aquí de la enseñanza de Jesús (Mat. 6:25-34; 7:7-11).

Primera Ped. 5:7 dice algo semejante: “Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene
cuidado de vosotros”, y como J. A. Bengel ( New Testament Word Studies, Vol. 2 [Kregel Pub.,
1978] p. 447) señala apropiadamente: “Ansiedad y oración son más opuestos entre sí que el
fuego y el agua.”

7 Cuando la oración reemplaza a la preocupación sobreviene la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, y esa paz actúa como un centinela que resguarda la mente y las emociones del
cristiano de ser abrumadas por un repentino arrebato de miedo, ansiedad o tentación.
Esta realidad deberían comprobarla los cristianos diariamente.

Filipenses 4:6-7
No os preocupéis por nada; sino en todas las cosas, con oración y súplica, con acción de gracias,
hacedle saber a Dios vuestras peticiones. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo lo imaginable, montará la
guardia sobre vuestros corazones y mentes en Jesucristo.

Para los Filipenses, la vida no podía por menos de ser preocupante.

Hasta el ser un ser humano, y por lo tanto vulnerable a todos los azares y avatares de esta vida mortal
es ya en sí una situación preocupante; y en la Iglesia primitiva, a las preocupaciones normales de la
condición humana se añadía la preocupación de ser cristiano, lo que suponía llevar la vida en la mano.

La solución de Pablo era la oración. Como dice M. R. Vincent: «La paz es el fruto de la oración
creyente.» En este pasaje está comprimida toda una filosofía de la oración. '

(i) Pablo insiste en que podemos llevar absolutamente-todo a Dios en oración. Como se ha dicho
hermosamente: «No hay nada demasiado grande para el poder de Dios; ni nada demasiado pequeño para
Su cuidado paternal.» Un niño puede llevarle todo a su padre o madre, seguro de que sea lo que sea lo
que le suceda encontrará interés: sus pequeños triunfos o desilusiones, sus heridas o cortes pasajeros; de
la misma manera podemos nosotros llevarle nuestras cosas a Dios, seguros de Su interés y ayuda.

(ii) Podemos presentarle nuestras oraciones, nuestras súplicas y nuestras peticiones a Dios; podemos
orar por nosotros mismos. Podemos pedirle perdón por el pasado, podemos pedirle las cosas que
necesitamos en el presente, y la ayuda y dirección para el futuro. Podemos llevar nuestro pasado y
presente y futuro a la presencia de Dios. Podemos orar por otros. Podemos encomendar al cuidado de
Dios a los que tenemos cerca y lejos que están en el ámbito de nuestra memoria y de nuestro corazón.
(iii) Pablo establece que «la acción de gracias debe ser el acompañamiento universal de la oración.» El
cristiano debe tener el sentimiento, como ha dicho alguien, de que toda su vida está, como si dijéramos,
suspendida entre bendiciones pasadas y presentes.» Todas las oraciones deben incluir, sin duda, el dar
gracias por el gran privilegio de la misma oración. Pablo insiste en que debemos dar gracias en todo, en el
dolor y en la alegría igualmente. Esto implica dos cosas: gratitud, y perfecta sumisión a la voluntad de
Dios. Sólo cuando estamos totalmente convencidos de que Dios hace todas las cosas bien y para bien
podemos realmente sentir hacia Él la perfecta gratitud que demanda la oración creyente.

Cuando oramos, debemos siempre recordar tres cosas.

Debemos recordar el amor de Dios, que siempre desea sólo lo mejor para nosotros.

Debemos recordar la sabiduría de Dios, Que es el único que sabe lo que es mejor para nosotros.

Debemos recordar el poder de Dios, Que es el único que puede hacer que suceda lo que es mejor para
nosotros.

El que ore con una confianza perfecta en el amor, la sabiduría y el poder de Dios encontrará la paz de
Dios.

El resultado de la oración creyente es que la paz de Dios será el centinela que guarde nuestros
corazones. La palabra que usa Pablo (frurein) es el término militar para montar la guardia.

Esa paz de Dios, dice Pablo, como dice la Reina Valera, sobrepasa todo entendimiento.

Eso no quiere decir que sea tan misteriosa que la mente humana no la pueda entender, aunque eso
también es cierto.

Quiere decir que la paz de Dios es tan preciosa que la mente humana, con toda su habilidad y
conocimiento, nunca la puede producir; no es algo que uno se puede ingeniar; es exclusivamente un don
de Dios.
El camino a la paz consiste en confiarnos a nosotros mismos y todo lo que nos es querido en las
amorosas manos de Dios.

También podría gustarte