Generalidades Sobre Gerencia de Proyectos
Generalidades Sobre Gerencia de Proyectos
Apenas vas empezando el proyecto culinario y ya las cosas no pintan muy bien. Buscas
frenéticamente los ingredientes en todas las alacenas y gabinetes. Te das cuenta de que
se te olvidó precalentar el horno. Cocinaste el tocino primero y estará listo una hora antes
que todo lo demás.
Esto significa que, en vez de ir decidiendo sobre la marcha, es preferible planear las
etapas del proyecto para que se puedan cumplir todos los objetivos y requerimientos a
tiempo, además de cumplir con el presupuesto proyectado.
En general, la gerencia de proyectos está a cargo de un jefe de proyecto que posee las
habilidades y la experiencia para sacar adelante el trabajo.
Para evitar confusiones, es mejor que sólo haya una persona responsable de dirigir el
proyecto y monitorear el progreso.
La gestión de proyectos es un conjunto de metodologías para planificar y dirigir los
procesos de un proyecto. Un proyecto comprende un cúmulo específico de operaciones
diseñadas para lograr un objetivo con un alcance, recursos, inicio y final establecidos. Los
objetivos de la gestión de proyectos son:
Gestionar el inicio y la evolución de un proyecto;
Controlar y responder ante problemas que surjan durante un proyecto;
Facilitar la finalización y aprobación del proyecto.
Los proyectos son independientes de la actividad diaria empresarial, por lo que se
requiere que se organicen una serie de reuniones para ver cuáles son los objetivos
específicos del proyecto. Para que el proyecto tenga éxito es esencial que se realice un
trabajo en equipo eficiente. La manera en la que la gestión de proyectos dirigirá el trabajo
depende de varios factores, entre ellos: la escalabilidad (la posibilidad de que el proyecto
crezca), la importancia y la complejidad de las tareas.
La gestión del proyecto está esencialmente dirigida a conseguir los objetivos
preestablecidos para proporcionar un beneficio a la organización. Los objetivos pueden
expresarse en términos de: resultados (como la creación de una nueva sede
central); consecuencias (como la reubicación de los empleados a nueva
sede); beneficios (reducción de costes de cheques de comida, del mantenimiento de las
máquinas o instalaciones) u objetivos estratégicos (como duplicar el rendimiento
corporativo en tres años).
Hay muchas restricciones a la hora de desarrollar un proyecto. Sin embargo, las tres más
comunes son el tiempo, el coste y el alcance. Estas restricciones forman parte de todos
los proyectos y juntas forman el Triángulo de Gestión de Proyectos. El alcance es
importante para especificar todos los pasos del desarrollo del proyecto. Por otra parte,
el tiempo es un recurso invaluable. Si bien podemos controlar los procesos, no podemos
controlar el tiempo. Por lo que es un verdadero desafío poder utilizar el tiempo de
manera eficiente, mantener el proyecto dentro del cronograma y alcanzar los objetivos
deseados. Sin embargo, el coste está compuesto por un presupuesto establecido en la
etapa inicial del proyecto. Después, éste se compara con la cifra que se propuso
inicialmente. Las tres restricciones están interconectadas y dependen mucho la una de la
otra. Una vez que se reduce el tiempo asignado para el proyecto, el costo aumenta.
Además, el alcance del proyecto dicta el ritmo y una serie de recursos necesarios para
realizar y completar con éxito el proyecto.
La norma ISO que establece unos estándares para la dirección y gestión de proyectos es
la norma ISO 21500. Esta normativa tiene como objetivo principal conseguir dar una
orientación a las organizaciones en su gestión. En ella se describen los diferentes
conceptos y procesos dentro de una compañía para estabilizar y sistematizar las tareas,
así como la homogeneización de las actividades. Es decir, pretende que el resultado de un
proceso sea el mismo independientemente de la persona que lo realiza. La estructura de
la norma ISO 21500 continúa con las directrices del PMBOK, uno de los certificados
del Project Management Institute (PMI) o instituto de gestión de proyectos.
«Las operaciones mantienen las luces encendidas, la estrategia proporciona una luz al
final del túnel, pero la gestión del proyecto es el motor del tren que hace avanzar a la
organización.» – Joy Gumz, especialista TIC que trabaja para ISAO Standards Organization
y NASA Appel.
La introducción sobre el desastroso intento de desayuno seguramente les dio una idea de
la importancia de la gestión de proyectos. Pero para que no queden dudas, veamos los
principales beneficios de la gestión de proyectos.
Solemos pensar que los objetivos del proyecto, o incluso de la organización, son muy
claros para todos; pero te sorprenderá saber cómo este tipo de cosas crean confusión.
Una investigación de la escuela de gestión Sloan del MIT, encontró que un tercio de los
líderes encargados de ejecutar la estrategia de la compañía no podían nombrar ni siquiera
una de las prioridades estratégicas de su organización.
Ups. No existe solución rápida, pero al menos la gerencia de proyectos te pone en la
dirección correcta. Al inicio del proyecto, todo el equipo involucrado debe discutir y
entender, no sólo el objetivo específico del proyecto, sino que esos objetivos son la base
de metas empresariales más amplias.
Los proyectos se paralizan cuando las personas no saben cuáles son sus responsabilidades
o cuándo deben entregar sus tareas individuales. Es por esto que en la gerencia de
proyectos se plantean las etapas del proyecto, lo que significa entender el alcance del
proyecto, asignar funciones, elementos de acción y un cronograma.
Al contrario de lo que sucedería con un equipo que sólo se lanza a hacer las cosas sin
dirección, con la gestión de proyectos, el equipo puede colaborar mucho más
eficientemente y efectivamente.
Hasta los mejores planes pueden salir mal. Las cosas a veces no salen de acuerdo a lo
planeado. Aún cuando tu equipo planeó meticulosamente las etapas del proyecto, a
veces, las cosas no se desarrollan como te gustaría. Tal vez no pudiste conseguir recursos
suficientes o la autorización que necesitabas se retrasó.
Cuando no llevas el control sobre quién hace qué en tu proyecto, puedes terminar
por sobrecargar de trabajo a algunos miembros del equipo. Una gerencia de proyectos
efectiva te permite gestionar fácilmente la carga de trabajo de acuerdo a la capacidad de
cada trabajador y según los proyectos en los que están involucrados.
El instituto para la gestión de proyectos (PMI por sus siglas en inglés) que claramente se
especializa en este tema, publicó una guía de los fundamentos para la dirección de
proyectos (PMBOK por sus siglas en inglés). Este manual establece que la gestión de
proyectos se divide en 5 etapas:
Iniciación
Planeación
Ejecución
Monitoreo
Cierre
Para cada proyecto, tu equipo y tú van avanzando por cada etapa en ese orden. Veamos
con más detalle cada etapa.
1. Iniciación
¿Creíste que tu proyecto iba a empezar con una sesión de planificación a la antigua? No
exactamente. Antes de meterse en los detalles del proyecto, tu equipo y tú tienen que
evaluar si el proyecto vale la pena.
Ejemplo: tu equipo y tú quieren grabar un video demo que muestre las características
principales de tu producto. Crees que esto le ahorrará mucho tiempo a tu equipo de
soporte además de ayudar a convertir más visitas en clientes.
2. Planeación
En esta etapa sucede la magia. Planear eficazmente les ayuda a no caer en errores
comunes que suelen provocar el fracaso de los proyectos. Esto
incluye, una comunicación deficiente, estimación de tiempo poco exacta
o metas inadecuadas.
El primer paso de la planeación es plantear una meta para el proyecto. Puedes utilizar la
herramienta de gestión de proyectos SMART, un esquema de objetivos cuyas siglas
significan lo siguiente:
eSpecífico
Medible
Alcanzable
Relevante
Temporal
Sabiendo cuáles son los objetivos, no tendrás problema en resolver los pormenores que
se vayan presentando, incluyendo el alcance, el presupuesto, los riesgos, el equipo, hitos
y mucho más.
Tal vez no parece muy alentador, pero crear una estructura de desglose del trabajo (WBS
por sus siglas en inglés) te facilitará mucho las cosas. Esta estructura divide tu proyecto en
tareas individuales que se pueden visualizar en una gráfica.
Por ejemplo, el video para el proyecto se puede desglosar en las siguientes tareas
individuales:
Escribir el guión del video
Grabar el tutorial del producto
Editar el video y agregar los logos de tu empresa
Publicar el video en la pagina de ventas
Con esta información estás mucho mejor preparado para elegir a los miembros del
equipo que van a participar en el proyecto y planear un cronograma realista para
terminar a tiempo el trabajo.
Ejemplo de tareas:
Encargado: Carolina
Encargado: Iván
Encargado: Pedro
Plazo de entrega: 22 de febrero del 2021
Encargado: Margarita
3. Ejecución
Esta fase es la más fácil de entender, aunque la más pesada de implementar. En esta fase,
tu equipo y tú se ponen manos a la obra con las tareas del proyecto y se organizan con
eficacia.
4. Monitoreo
Esta etapa del proyecto ocurre simultáneamente con la etapa de ejecución. Algo que
quieres evitar es concentrarte demasiado en las tareas que olvidaste tomarte el tiempo
de verificar para garantizar que el proyecto esté yendo de acuerdo al plan.
En esta fase tendrás que distanciarte de las tareas específicas para ver el panorama
general, es decir, reexaminar la planeación del proyecto, verificar que los plazos de
entrega se estén cumpliendo, que el presupuesto se esté siguiendo y que los objetivos
más grandes se estén llevando a cabo.
¿Y si no? Bueno, tu equipo sabe qué cambios hacer para que las cosas vuelvan a
encarrilarse.
Ejemplo: revisas los hitos y te das cuenta que la grabación del demo se está retrasando.
Lo consultas con el encargado de la tarea, Iván, para saber cuando podrá terminarla y así
retrasar la fecha de entrega para la edición del video.
5. Cierre
Todavía no. La manera en la que concluyes un proyecto importa y justo de eso se trata
esta etapa. Este es el momento de atar cabos sueltos y concluir oficialmente el proyecto.
Esto puede incluir:
Organizar una retrospectiva para platicar sobre las cosas que salieron bien en el
proyecto y sobre lo que se puede mejorar.
Preparar un reporte final del proyecto
Archivar y almacenar los documentos del proyecto para que puedas consultarlos
en el futuro.
Todo el entusiasmo parece reservado para el inicio de un proyecto mientras que las
conclusiones suelen olvidarse. Sin embargo, saltarse el cierre es como correr un maratón
y parar justo enfrente de la línea de meta. Tu proyecto merece ese último glorioso paso
de cruzar la meta junto con su debido festejo.
Ahora ya sabes cuáles son las etapas que debes seguir para llevar a la realidad tu
proyecto, pero créeme, la gerencia de proyectos es mucho más que 5 etapas. Una buena
gerencia de proyectos involucra buenas prácticas, a continuación, te mostramos algunas:
Pero no te preocupes. Estos son algunos de los términos más comunes en gerencia de
proyectos.
Ruta crítica: el camino más largo de las actividades dependientes en un proyecto.
Si se produce un retraso en tu ruta crítica, el proyecto corre el riesgo de
retrasarse.
Ciclo de vida: el conjunto de etapas por las cuales atraviesa el proyecto. Las
etapas que describimos anteriormente componen un ciclo de vida.
3. Centraliza la comunicación
Con un tablero de Trello, el equipo tiene una única fuente de recursos y puede mantener
los archivos, las conversaciones y los avances centralizados. Esto significa que todos los
miembros del equipo pueden obtener la información y el contexto que requieren de
manera inmediata.
¿Recuerdas la situación hipotética del desayuno con la que empezamos? Sólo imagina
cómo se habría desarrollado el desayuno si hubieras seguido los principios de la gerencia
de proyectos, hipotéticamente.
Primero hubieras confirmado que tenías los ingredientes adecuados, leído las recetas y
hecho un horario para saber cuándo empezar cada platillo.
Eso suena mejor que andar como gallina descabezada por toda la cocina, ¿o no? En pocas
palabras, la gerencia de proyectos te ayuda a cumplir los objetivos para que el equipo
pueda concentrar toda su energía en lo más importante: producir un desayuno
extraordinario (ay perdón no... quiero decir, un gran proyecto).
Ya sean buenos o malos, nos gustaría saber tus comentarios. Nos puedes encontrar en
Twitter (@trello)!
Todos los miembros del equipo tienen una montaña de trabajo pendiente. El estrés nace
nada más de ver el tamaño de las listas de pendientes, y además, todos los pendientes
parecen importantes. Tan importantes, que da la impresión que todos debieron haberse
entregado para ayer.
Tampoco parece haber un punto de partida, pero tu equipo y tú necesitan saber cuáles
son las tareas que tienen prioridad.
¿Deberías cerrar los ojos y elegir algo al azar? ¿Lanzar un dardo al tablero? ¿Olvidar
cualquier tipo de estrategia y sólo empezar a hacer algo?
Cuando tienes una lista de tareas que te provoca estrés nada más de verla y las fechas de
vencimiento están por llegar, es muy tentador dejarse llevar por el pánico y empezar a
hacer cualquier tarea al azar.
Por lo menos estás avanzando en algo, aunque sea poco. ¿No se supone que eso es mejor
que perder el tiempo tratando de establecer prioridades?
Creo que ha quedado claro cuáles son los beneficios de plantear una estrategia
para establecer prioridades en el trabajo, pero seguimos sin saber la respuesta a la
pregunta "¿por dónde empiezo?"
Créanme, existen muchas maneras de empezar. Estas son algunas maneras en las que tu
equipo y tú pueden empezar a darle sentido a tu gigantesca lista de pendientes e irlas
tachando de tu lista de manera ordenada y lógica.
Tu equipo y tú no se dan prisa por puro gusto, quieres que el trabajo que están haciendo
sea de provecho para todo el negocio.
Y aquí es donde entra en juego la estrategia. "Vincula el trabajo del equipo y del proyecto
a los objetivos de la empresa," recomienda Alyssa Towns, una escritora freelance y
especialista de operaciones empresariales en Adswerve. Analiza cada tarea en la lista de
pendientes y pregúntate: ¿A cuál objetivo general de la empresa contribuye esta
tarea? Esto es útil por varias razones:
Primero, es más fácil buscar orientación, por parte de directivos de nivel
intermedio o superior, si así lo necesitas.
Puedes concentrarte en el trabajo que tiene el mayor impacto, en vez del trabajo
más fácil.
Esto requerirá que te tomes el tiempo para analizar si la tarea es verdaderamente
importante, o si solo parece que lo es.
"Si el trabajo no está ligado a un objetivo, es mejor dejarlo de lado por el momento,"
agrega Towns.
¿Quieres hacer el seguimiento de los objetivos empresariales ligado a cada tarea? Prueba
con el Power-Up Campos personalizados de Trello. Por ejemplo, puedes agregar un
campo con el nombre "Objetivo empresarial" a cada tarjeta de Trello y luego seleccionar
el objetivo ligado a esa tarea en el menú desplegable.
Esto te servirá como referencia para ver el objetivo general, incluso en situaciones en las
que el trabajo prácticamente te esté asfixiando.
No, no es esa Matrix. Nos referimos más bien a usar una matriz de administración del
tiempo (conocida como la matriz de Eisenhower) para hacer la priorización de tareas.
La matriz de Eisenhower sirve para priorizar tareas en el trabajo. Por ejemplo, la sesión de
entrenamiento para el nuevo empleado es urgente e importante, pero archivar
solicitudes de empleo viejas no es ni urgente ni importante. Elige la casilla apropiada para
la tarea.
Y repite para todas las tareas. Una vez que hayas acomodado todas las tareas en el
cuadrante apropiado, utiliza la matriz de Eisenhower como guía para priorizarlas:
Urgente e importante: estas son las de mayor prioridad. ¡Colócalas al principio de
tu lista!
Urgente y no importante: se pueden delegar. Si no hay nadie disponible para
hacerlas, son tu siguiente prioridad.
No urgente e importante: aparta un tiempo en tu horario para ir avanzando en
ellas pero no son lo más importante en este momento.
No urgente y no importante: no tienen porque estar en tu lista de pendientes por
el momento. ¡Quítalas!
Esta matriz de administración del tiempo te ofrece una manera sencilla de priorizar tareas
y luego actuar en consecuencia. Es mucho más efectiva y eficiente que elegir tareas al
azar.
Espera un momento... ¿no acabamos de decir que no deberías empezar por las cosas
fáciles? ¿No se supone que eso te da una falsa sensación de productividad y te distrae de
las tareas más importantes?
Sí, a veces. Pero toda regla tiene sus excepciones. Especialmente cuando tu equipo está
lidiando con un exceso de trabajo o incluso un burnout.
Si crees que es el caso y que un sentimiento de derrota reina en tu equipo, tal vez lo
mejor sea empezar por lo más fácil. "Si se encuentran sobre arenas movedizas, mejor ir
por las victorias más fáciles," opina Frank Pinto, vicepresidente de ingeniería en Lendbuzz.
A su equipo le funciona para generar salir de esa dinámica poco productiva.
La satisfacción de haber terminado esos pendientes más fáciles, con suerte provocará un
efecto de bola de nieve, motivándolos a seguir con las tareas más complicadas.
Aunque este enfoque es válido, no toma en cuenta otros factores como la cantidad de
trabajo que involucra la tarea o las calificaciones del equipo para poder hacerla.
Por eso, una técnica que usan muchos managers es retroceder para ver el panorama
general y pensar en otros aspectos de la priorización de tareas. Estos incluyen:
Impacto: ¿Cuál es el impacto de esta tarea en los objetivos de la empresa, del
equipo y de los clientes?
Esfuerzo: ¿Cuánto trabajo implica terminar esta tarea? ¿Es fácil o difícil?
Velocidad: ¿qué tan rápido se puede terminar la tarea?
Confianza: ¿Qué tan preparado está tu equipo para resolver la tarea? ¿Te sientes
listo o intimidado por la tarea?
Noelle McEntee, directora de mercadotecnia en Catch.co, piensa que evaluar todas las
tareas bajo la misma lente ayuda a ser consistente a la hora de priorizas tareas, sin
importar cuando lo hagas, hoy, la siguiente semana, el próximo año.
Con Trello puedes hacer el seguimiento de estos factores y priorizar los proyectos de
manera sencilla. Crea etiquetas en las tarjetas para que te sea más fácil detectarlas de
acuerdo a su prioridad, alto impacto, poco esfuerzo, etc.
Pero todavía no es tiempo de rendirse (aunque suena tentador). Así es la vida, no eres la
primera persona o equipo que tiene que cambiar una fecha de vencimiento.
La clave para salir adelante es la comunicación clara y proactiva. Identifiquen las tareas
que no podrán cumplir a tiempo y avísenle a las personas o equipos que se verán
afectados.
Explíquenles cortésmente que su equipo tiene demasiado trabajo y no les queda de otra
más que retrasar la fecha de vencimiento. Fijen una nueva fecha para entregar la tarea, y
esta vez cúmplanla. Pero recuerda que cambiar las fechas de vencimiento es la
excepción, no la regla.
Los momentos en los que a tu equipo y a ti se les acumulan un millón de prioridades son
situaciones que tendrán que resolver pero también son oportunidades para aprender.
Entonces, cuando se calmen las aguas, no olvides hacer una retrospectiva y usar esa
información para averiguar qué pueden hacer para mejorar su trabajo. Aprende a
priorizar tareas en el trabajo para tener una vida laboral ordenada y sin tanto estrés.
Cuando la motivación del equipo está por los cielos, es posible que tus empleados
participen más y les interese su trabajo. Pero, cuando el estado de ánimo se desploma,
sucede lo contrario. Probablemente se sientan desmotivados o desanimados. Entonces,
lograr sacar lo mejor de ellos, será una batalla difícil.
Si quieres que tus empleados den lo mejor de sí (y disfruten lo que hacen), debes
encontrar la forma de motivarlos. Pero, ¿cómo? ¿De qué manera pueden los gerentes
darle ese impulso necesario para aumentar el entusiasmo del equipo?
¿Qué es el estado de ánimo del equipo y por qué es tan importante en el trabajo?
"El estado de ánimo es la temperatura emocional colectiva del equipo", según Monica
Parker, fundadora de HATCH, una compañía global de gestión del cambio conformada por
psicólogos corporativos y científicos sociales que se enfocan en mejorar la vida laboral.
"Representa la actitud, la confianza y las expectativas del equipo".
Cuando los miembros de un equipo tienen un estado de ánimo alto, suelen "mostrar
interés y entusiasmo. Querrán hacer lo que esté a su alcance para ayudarse mutuamente
y ayudar a la empresa", dijo JP Gaston, líder con 20 años de experiencia en la gestión de
equipos y cofundador, presentador y productor del pódcast The Biz Dojo. "En las llamadas
grupales, suele haber señales de camaradería, risas y bromas, además de halagos entre
compañeros por el trabajo bien hecho".
En esencia, los equipos muy motivados son optimistas, felices y comprometidos con su
trabajo, y ese compromiso puede dar mejores resultados. De acuerdo con el informe más
reciente desarrollado por Gallup, que habla sobre el estado de los lugares de trabajo de
los estadounidenses, las empresas con equipos muy comprometidos tienen un 21 % más
de rentabilidad, un 17 % más de productividad, un 10 % de mejora en las métricas de
satisfacción del cliente y un 41 % menos de ausentismo que las compañías con empleados
menos comprometidos.
Por otro lado, los empleados con un estado de ánimo bajo no tendrán el mismo
entusiasmo por el trabajo. De hecho, hasta podrían parecer muy tristes. "Quizá veas
personas estresadas en el trabajo todos los días, que repiten frases aparentemente
inofensivas, señales de estrés y bajo estado de ánimo, como: ‘Estoy tan cansado’,
‘¿Todavía no es viernes?’ o ‘Estoy tratando de sobrevivir’", relata Josh Rovner, líder y
autor de Unbreak the System: Diagnosing and Curing the Ten Critical Flaws in Your
Company (en español, Repara el sistema: diagnostica y cura las diez fallas críticas de tu
compañía).
Según Gaston, los equipos con un bajo estado de ánimo en general no están
comprometidos y muestran "una participación mínima... ya sea en trabajar horas extra,
tomar un proyecto adicional o simplemente buscar quien pueda darles una respuesta".
"En el entorno actual (principalmente remoto), a veces podemos ver esto en
las videollamadas, en las cuales las personas apagan las cámaras y micrófonos".
El estado de ánimo bajo también puede verse reflejado en problemas de desempeño. "En
la mayoría de los casos, la falta de motivación podría verse reflejada en las estadísticas
que analizan los líderes", expresó Gaston. "Esto normalmente se cocina 'a fuego lento’ y
las estadísticas de rendimiento caen de manera gradual, pero sostenida, a lo largo del
tiempo".
"Las tres razones principales de la falta de motivación son el estrés por trabajar en
exceso, el sentirse subestimado y la gestión incorrecta de las personas tóxicas", afirmó
Parker.
Si tu equipo trabaja sin interrupción, sin recibir, aunque sea, un "gracias" de parte
del líder o trabaja en un proyecto con un compañero tóxico, es posible que el ánimo se
vea realmente afectado. De hecho, según los datos de Officevibe, el 69 % de los
empleados dicen que trabajarían más duro si sintieran que se reconocen sus esfuerzos.
Puedes seguir el camino correcto paso por paso para motivar a tu equipo, pero, si hay
personas tóxicas y negativas, harán que todo se desmorone.
Por eso, si quieres mantener alto el estado de ánimo de tu equipo, debes rodearte de
personas que quieran contribuir a la causa y eso comienza desde la contratación.
Como gerente, puedes pensar que tu función es controlar cómo y cuándo el equipo hace
su trabajo. Sin embargo, como mencionamos antes, pocas cosas hacen que el estado de
ánimo se colapse tan rápido como cuando microgestionas a tu equipo.
"Si atas las manos de tus empleados al intentar controlar cómo hacen su trabajo, tu
equipo jamás obtendrá la motivación que necesita", afirma Gaston.
Contrataste a un equipo porque creías en sus habilidades para hacer bien su trabajo.
Entonces, si quieres mantener un estado de ánimo alto, dale espacio para hacerlo.
"Las personas que tienen tiempo, espacio y confianza para llevar a cabo sus tareas por su
cuenta con poca participación de los líderes son mucho más exitosas, lo que mejora el
estado de ánimo global", contrastó Gaston.
"Una de las maneras más fáciles de saber cuál es el nivel de motivación del equipo es
hacerles a tus empleados algunas preguntas frecuentes", comentó Rovner. "¿Qué
estamos haciendo mal? ¿Hay algo que no sepa y deba saber? ¿Cómo te sientes? ¿Qué
puedo hacer para ayudarte?"
Luego, (¡esta es la parte importante!), escucha las respuestas de los miembros del equipo
y haz algo al respecto con todos sus comentarios.
Por ejemplo, si un miembro del equipo te dice que está estresado porque tiene
demasiados plazos complicados, trata de liberarlo de algunas tareas. Luego, hazle saber
que le quitaste esas tareas para darle un respiro.
O si en una reunión de equipo, los integrantes dicen que se sienten distanciados ahora
que trabajan de manera remota, programa más reuniones personales o una reunión
virtual semanal en grupos para ayudarlos a vincularse a un nivel más personal. Haz un
seguimiento luego de la primera reunión para ver si se genera el sentimiento de
conexión que necesitan.
Lo importante es que cada equipo y cada integrante necesitarán cosas diferentes para
elevar el estado de ánimo. Por eso, si quieres que aumente de manera eficaz la
motivación de tu equipo, pregúntales qué necesitan en concreto y luego cumple con tus
promesas.
Eso sería en un mundo ideal, pero esta es la realidad: casi todos los equipos tienen
diferencias, y el 85 % de los empleados de todos los niveles informa que tiene que lidiar
con conflictos de alguna índole.
Es una pena derrumbar tu fantasía sobre el ambiente laboral, pero por suerte, no todo
son malas noticias. Los conflictos en el trabajo son inevitables, pero también pueden ser
algo positivo. “Los conflictos generan cambios”, escribió Christine Carter en un artículo
para el Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley. “Los
conflictos son absolutamente necesarios para el crecimiento intelectual, emocional e,
incluso, moral”.
Aquí es cuando tú, el líder del equipo, entras en acción. Para cosechar los beneficios de
los conflictos, necesitas saber cómo enfrentarlos de manera efectiva. Lamentablemente,
el 54 % de los empleados cree que sus gerentes podrían manejar mejor las disputas
laborales.
¿No sabes cómo enfrentar situaciones difíciles de manera productiva y positiva? Echa un
vistazo a estos consejos para trabajar en equipo y manejar los conflictos en el trabajo.
Conflicto en el trabajo #1: Dos integrantes del equipo tienen diferentes formas de
trabajar
No tienes un equipo homogéneo y eso es genial. Pero, además, significa que debes hacer
malabares con muchos enfoques laborales diferentes. De verdad, muchos.
Existe un miembro del equipo que prefiere reflexionar las cosas silenciosamente antes de
tomar una decisión. Hay otro que prefiere empezar inmediatamente e ir resolviendo las
cuestiones a lo largo del camino. Está aquel que habla en todas las reuniones de equipo y
aquel que prácticamente no habla. Están los desidiosos, los que obtienen más resultados
de lo esperado y los del medio.
Hacer que todas estas personas estén felices y asegurarnos de que trabajen juntas de
manera eficiente, es una tarea abrumadora y poco divertida. Y este es el origen de
muchos de los conflictos en el trabajo: las expectativas de las personas sobre cómo llevan
a cabo sus trabajos no están alineadas.
Esto pasa, por ejemplo, cuando un miembro del equipo recibe un ascenso para un puesto
que otros también ambicionan. A primera vista, es posible que veas correos electrónicos
de felicitaciones y GIFS de celebración. Pero, ¿qué pasa internamente? Puede
haber sentimientos de envidia y resentimiento, chismes y otras dinámicas tóxicas que
debes poder enfrentar.
Quizás, las personas están sobrepasadas por las cargas de trabajo excesivas. A lo mejor,
encuentran una y otra vez los mismos cuellos de botella en los procesos. Es posible que
no tengas un lugar centralizado para gestionar los proyectos y entonces la información
importante se pierda.
Cuando los miembros del equipo se ven envueltos en este tipo de problemas, sienten la
tentación de acusar a otros: “no cumplimos ese plazo porque alguien no compartió lo que
necesitábamos”, “no alcanzaste el objetivo porque tal persona lo arruinó”.
Sin embargo, detrás de ese juego de culpabilidad, existe un problema real en el proceso,
que, si se soluciona, podría realmente marcar la diferencia en la eficiencia del equipo y
sus relaciones.
Este ejercicio que, a simple vista, parece sencillo, les revela a ti y a tu equipo que la
solución no es reprender a Silvia, sino optimizar los flujos de trabajo.
Conflicto en el trabajo #4: Los integrantes del equipo simplemente no se llevan bien
Existe una lista, aparentemente interminable, de razones por las que podría haber
conflictos en tu equipo: estilos de comunicación diferentes, opiniones opuestas sobre
cómo resolver un problema y muchas más.
Pero, a veces, los conflictos en un equipo se resumen en el hecho de que existen distintas
personalidades. Es normal que las personas tengan temperamentos diferentes. Un
impresionante 100 % de las personas (sí, es una estadística real) admite que un
compañero de trabajo le fastidia, y el 73 % de esas personas dice que de dos a cinco
personas le fastidian de manera regular.
Si bien la metáfora de “el trabajo es una familia” está generalizada, la realidad es que
habrá personas en tu equipo que simplemente no elegirían pasar tiempo con las otras
personas si no les pagaran por hacerlo. Incluso así, precisan encontrar la manera de dejar
las diferencias de lado y trabajar en equipo de manera efectiva y ese es tu trabajo como
líder: marcar el ritmo.
¿Crees que puedes desterrar los conflictos de tu equipo? Piénsalo nuevamente. Las
discusiones o los desacuerdos ocasionales son normales y ¡hasta saludables!
Dentro de todas las diferentes metodologías que existen para llevar a cabo un proyecto, se
pueden establecer seis categorías diferentes. Estas categorías son: la metodología secuencial
tradicional, PMI/PMBOK; Agile; de gestión de cambio; basada en el proceso; y, otras
metodologías.
PMI/PMBOK
Esta categoría está compuesta por la metodología establecida por el Project Management
Institute. Ésta sigue las cinco fases de la gestión de proyectos descritas en la Guide to the
Project Management Body of Knowledge (PMBOK), en español Guía del cuerpo de
conocimiento de la gestión de proyectos. Sin embargo, hay muchos jefes de proyectos que
niegan que esta sea una metodología, sino una serie de pautas y convenciones para dirigir
proyectos.
Agile
La categoría Agile se llama así ya que está compuesta por la metodología del mismo nombre,
y de ella surgieron otras metodologías: Scrum, Kanban, Extreme Programming (XP) y Adaptive
Project Framework (APF). En el Manifesto Agile se valoran algunos elementos por encima de
otros:
Los trabajadores y las interacciones sobre procesos y herramientas;
Un software funcional sobre una documentación general;
Una colaboración con el cliente sobre la negociación de un contrato;
La capacidad de responder sobre la habilidad para seguir un plan establecido.