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Juegos Florales de Mazatlan ANTOLOGIA Enrique Vega Ayala (compilador) Juegos Florales de Mazatlan ANTOLOGIA ENRIQUE VEGA AYALA (Compilador) Agustin Lucero Jorge Ivan Hernandez Ruiz (Asistentes de investigacién) a AD a © 1993, CODETUR (engi 93 “PRIMERAEDICON.—SSOSOSCSC~S~S~SC~ Igartéa Publisefal, 5.A. de CV. Impreso en México LOS JUEGOS FLORALES EN MAZATLAN Un suefio decimondénico. Los mazatlecos de finales del siglo XIX sofiaron con hacer del puerto la "Atenas del Pacffico". Eran aquellos tiempos de abundancia. E] comercio y la industria producian riqueza material, (fortunas para algunos, empleo para los. demds, segun la regla usual del reparto econdmico), y progreso espiritual. Los mérgenes de utilidades daban cabida a la inversién en empresas culturales. Se ¢reé una importante biblioteca pdblica, se construyeron teatros, funcionaban empresas ¢ditoriales, se promovian actividades antisticas. Las orquestas, los grupos literarics y las consecuentes tertulias bohemias eran parte de la vida social de la ciudad. Amado Nervo, Heriberto Frias, José Ferrel, Esteban Flores, Sixto Osuna, Enrique Mora, Francisco Martinez Cabrera y muchos otros artistas locales y fuerefios contribuyeron a crear e] clima propicio para despertar el} anhelo de convertir al puerto en un centro cultural de relevancia. En ese ambiente nacieron los primeros Juegos Florales que se pueden documentar en Ja historia local. La celebracidn del centenario de la fundacién de la ciudad ? fue el motivo. Los afos siguientes el certamen se realizé ya sin més pretextos que festejar a la poesfa (excepto en 1910, porque era imposible desligarse de la exaltacién patridtica). El estallamiento de Ja revolucién encontré a los mazatlecos buscando nuevas derroteros para evitar el declive de sus fortunas. Las instalaciones portuarias eran ya muy poco eficientes y la industrializacién aparecia como desafio. La guerra acabé con las espectalivas de nuevos aires de progreso. Los suefios de grandeza cultural se desvanecieron. El origen de una tradicién carnavalera. La Exposicidn Regional del Noroeste de México en 1925 fue ¢l primer intento para impulsar a 1a muy deteriorada economia mazatleca. Viendo hacia el futuro, guiades por la nostalgia de un pasado grandioso, a la manera de las antiguas “garagozanas" mazatlecas, esta exposiciGn se programé en mayo. ‘Tan presente como el recuerdo de las fiestas de mayo, la pretencién de la "Atenas" tropical revivid: dentro de las actividades de] evento se programé la realizacién de un certamen poético. La sociedad literaria "Vesper" colaboré con los organizadores de la Feria. El Ing. Alfredo Alvarez y el Dr. Rafael Dominguez, fueron los responsables de los detalles del acto de premiacién de aquellos Juegos Florales. Leopoldo Ramos result6 triunfador, el Lic. José Marfa Tarriba fungié como Mantenedor, Margarita Cruz fue la reina. ‘Tres afios después hubo de nuevo Juegos Florales, sélo que ahora convertidos en predmbulode la, ya para entonces, mAxima fiesta portefia, el carnaval. El poeta sinaloense Alejandro Herndndez Tyler recibié el premio, donado por el Casino 1 Entonces se tenia por oficial la fundacién de Mazatlan en 1896 y a Don José Marfa Canizalez y doba Petra Zamudio, por fundadores. de Mazatlin, de manos de Marfa Alvarado. "Torre de Babel” s¢ llama el poema ganador, Asi empez6 a forjarse esta historia que cumple sesenta y cinco versiones en este 1993, . La historia de los versos. Hay muchas maneras para proseguir este recuento; se ofrece aqui la que podria lamarse "versién en versos" de la historia de una "fiesta de a poesia". Ademds de una compilacién cronolégica de poemas ganadores * de Juegos Florales en Mazatlén, a través de estas paginas, es posible observar algunos aspectos de la evoluci6n de la poesia mexicana. La asamblea de poctas reunida cn esta Antologia cs mds representativa de la generalidad que de las cumbres. Las huellas marcadas por los adelantos son perceptibles, lomismo que las adaptacionesde los estilos, formas, rimas, métricas. ‘También se puede apreciar como va cambiando €l tratamiento de los temas, como sé van incorporando nuevos asuntos y giros verbales. Estdn presentes. los Mmovimientos posticos y hasta "las capillas". No podian faltar, por supuesto, los profesionales de los juegos florales. Igual quedan al desnudo los recursos usados por algunos para ganar. Si acasose requiriera justificacin, esas lecturas posibles avalan este esfuerzo editorial. Aunque, simplemente sirve paradar cumplimientotard/odel compromiso moral que los organizadores tienen de publicar el poema ganador. Enrique Vega Ayala Febrero de 1993. 2 Sélo se incluyen 28 poemas premiados. AGRADECIMIENTOS. Agustin Lucero e Ivan Hermandez se encargaron con eficiencia y paciencia correccién final del texto. Judith Almazén y Giovani Arrieta reproducciones fotograficas de los textos, cuando fue necesario por las dificultades que implicaban copiar las publicaciones antiguas. Magda Castillo realizé la tipografia. Eduardo Reyes Igartda se encargé del disefio del libro. La fuente principal de la que se obtuvieron los poemas fue el Archivo de Sol del Pacifico, donde se nos brindaron todas las facilidades. A su director don José Angel Sanchez y al sefor Antonio Iribe, encargado del archivo, nuestra gratitud. Maria del Carmen Morfin y don Raiil Rico Mendiola contribuyeron con datos. imporiantes para realizar este trabajo. José Luis Franco, Juan José Rodriguez y Roxana Loubel, con ideas y frases de aliento, también participaron. Esta publicacién fue posible gracias al apoyo del equipo de CODETUR que preside el Lic. Ratl Rico Gonzélez. Sirva esta Antologia como un sencillo reconocimiento por los afios de brega para organizar Juegos Florales y ‘Camavales dignos. Los aciertos. de esta obra los compartimos; las deficiencias son atribuibles a quien esto coordiné. Enrique Vega Ayala Febrero de 1993, CONTENIDO CANTO AL AMOR LA TORRE DE BABEL ELEGIA DEL AMOR QUE NO MUERE EL CANDELABRO DE LAS SIETE LUCES AL MAR RAICES DE LA IMAGEN, DE LA FLOR Y DEL POETA DECIMAS DE LA GOTA DE AGUA AUSENCIA SIN OLVIDO. SALUTACION AL OCEANO EPISTOLA PROVINCIANA DECIMAS ENAMORADAS POR LAS ESTRELLAS ALTAS VOCES DEL HOMBRE EL POEMA DE LA PUERIL CONFESION TEORIA DEL NAUFRAGIO ‘CANCIONES POR LAURA DECLARACION ESPIRITUAL DEL HOMBRE CANCIONES DE TIERRA Y PARAISO NOCTURNO TRISTE PAS DE QUATRE POEMA DEL RETORNO ESTA CIUDAD EXISTE CANTOS DE TIERRA ADENTRO RECUERDOS DE CRISTAL MEMORIAS DE SAL CAJA VACIA DE CERILLOS CONFESION DEL FUGITTVO Rafael Miranda Alejandro Hernandez Tyler Margarita Paz Paredes Joaquin Cacho Garcia Dr. Arquimedes Jiménez V. Emesto Moreno Machuca Carlos MoGregor Giacinti ‘Chayo Uriarte Salvador de la Cruz Carlos McGregor Giacinti Carlos McGregor Giacinti Dr. Desiderio Macias Silva Juana Meléndez de Espinoza Carlos McGregor Giacinti Miguel Angel Menéndez Abigael Bohorquez Emesto Moreno Machuca Luis Alvelais Pozos Bemardo Elenes Habas Radl Flores Villareal Luis Urzda ‘Guillermo Llanos Herminio Martinez, Alicia Uzcanga Marcela Gonzalez de Rico Miguel Hernandez Rubio José de Jesis de Loza Paiz CANTO AL AMOR Autor: Rafael Miranda 1909 En el oscuro fondo del corazén humano, (ese Grgano tan raro que es paria y soberano) hay un lampo radiante de gloriosos fulgores que es luz en la tiniebla de todos los dolores, que es fuego inagotable de céndida belleza y es consuelo y temura para toda tristeza. Atraccién misteriosa que a través de la historia va Ilenando los pueblos de esperanza y de gloria; luz inmortal y clara; soplo de primavera que Ilena de dulzura la humanidad entera. Es el amor: e] alma que pucbla el universo; e] término preciso que anima todo esfuerzo; flor que arraiga su imperio sobre la vida misma y que suave y velada, como a través de un prisma, la humanidad vislumbra como Gnica esperanza! Cuando el hombre cercado de negra desconfianza siente que en los ascuros naufragios de la vida sollozando se hunde su ilusién mas querida; cuando mira perderse sus pratas libertades en cl oscuro oleaje de tantas liviandades y en todas las tristezas y en todas las miserias reg la generosa sangre de sus arterias; cuando ve el horizonte mas negro y més sombrio, entonces, como Iluvia de bienhechor rocio, siente que en lo profundo del corazén que llora con serena dulzura va surgiendo la aurora... Aurora esplendorosa de redencién; serena luz que todo lo alumbra, porque todo lo lena de paz y de consuelo; de una calma profunda que es el cdlido germen de la vida fecunda. Es el amor que engendra viriles energias; amor que lo separa de las rutas sombrias del mal, aquellas rutas a veces tan hermosas, Ilenas de tentaciones y de cdlidas rosas; fosas claras y bellas que alegran la existencia pero que siempre manchan la mds pura conciencia! En el dulce misterio, en las suaves blancuras de la virgen que suefa sus primeras ternuras, cual reluciente estrella que todo lo ilumina brilla esa clara lumbre de redencidn divina. Ella, como es tan pura, no sabe en su ignorancia, sino vivir cual rosa que esparse su fragancia; més en la incertidumbre de su alma tan buena el amor se entreabre como blanca azucena. 'Y ese amor, ese soplo de temnura infinita, ‘como una clara ensefia la redencidn se agita, porque en esa divina gestacién de dulzuras palpita todo el germen de las razas futuras. Allf esconde la cuna de las nuewas pasiones; alli verdn la dicha los nuevos corazones; todas los nuevos hombres que llegaran mas tarde cubiertos con la gloria del juvenil alarde! En ese frégil cuerpo tan bello y tan amado, en ese fino talle de lirio perfumado, se esconden los gloriosos anhelos de la raza; por esa clara fuente la bumanidad se abrasa, y al apagar la fiebre de su sed inclemente, en la suave frescura de esa dulce corriente haya tieme consuclo para todos sus males ¥ flucvas ¢speranzas para sus ideales! A través de los siglos van los hombres Iuchando ‘con la siniesira carga de una estigma nefando: El hombre es came triste; came de tentaciones que agola vigorismos y extinge corazones; el mal siempre lo incita como fiero acicate; lo impulsa a lo mas recio de un dorado combate; a una lucha de muerte donde todo es hermoso, donde todo parece que es un triunfo glorioso y donde sdlo muere la dignidad humana... y el porvenir del hombre que nacera mafana... La humana estirpe sufre; brega penosamente con su terrible peso de maldad inclemente, més surge luminosa de todas sus tristezas, lena de nuevos brios y de santas noblezas, cuando el amor, cual playa divina y salvadora, Ic ofrece su sagrada caricia redentora... (Playa fresca y sonora después de la tormenta, descanso y paz que siguen a toda lucha cruenta.) Es honrado trabajo que todo lo ennoblece y eSperanza y consuelo para aque! que padece. Es el hogar sagrado que todos esperamas; es la apacible calma; la mujer que adoramos: Ideal esplendente; divina bien amada que siempre nos espera sonriente y resignada para Ilenar el alma de ternura y consuclo y borrar dulcemente con su fé, todo duelo. El amor es la cuna luminosa del nifio donde germinan todas las rosas del carifio; donde el hombre prudente certifica su imperio de fundador y amo; donde gesta el misterio de la raza que brega con aliento profundo en su noble tarea de engrandecer el mundo! Asf brota la vida de ese anhelo gigante: fecunda y luminosa, soberbia, rulilante... Divino sol de oro que surge en la tiniebla y todos los espacios de claridades puebla, 6 perfumada rosa que en su hermosura encierra ¢] orgullo mas grande de su madre la tierra! No hay ideal mds bello, ni mds grande ensefanza que la que se desprende de esa dulce esperanza. Por ella se dirigen los humanas destinos; por ella s¢ iluminan los penosos caminos del bien, y comprendemos que si la vida es dura, que si tiene momentos de infinita amargura también tiene divinas ternuras inefables y apacibles dulzuras e ilusiones amables... Por ella soportamos esa pesada carga del deber, esa lucha tan penosa y tan larga... Y por ella en los grandes maufragios de la vida Ja humanidad se yergue salvada y redimida! LA TORRE DE BABEL Autor: Alejandro Hernandez Tyler 1928 CRISTO: en la Plaza Roja de la Revolucién, --ancha herida de luz . abierta por el pueblo ruso en tu coraz6n,-- La guardia de la Tcheka, tras el fusil mecénico, vela el ojo apagado de Nicolés Lenin. Vidrio fiel que mid cicatrices muy hondas en las cares: de] pueblo en crucifixién. Gritan --luz en el orto mdgico-- las multitudes rojas: Svoboda! La nueva claridad, Svoboda! Estin a flor de tierra las conciencias revolucionarias. Se mira un temblor de esperanza en los brazos. abiertos. Junto al ojo el fusil de la Teheka, en la frente la claridad del vodka, el mujick centinela esta cantando la vieja cancién del Volga: "Mojaré tus rodillas con mis besos y secaré mi llanto en tus cabellos..." Mujeres de la raza, el dia de la fe escarbad en las tierras de Polonia y verdis. el corazén del mundo! Juventud en tropel, “las estrellas estan en la tierra enraizadas". Karl Marx, miartit, apdstol, orate: hay un cerebro en flor bajo la tierra nueva por cada grito rojo al destino lanzado- frente al ojo del Sol. Las multitudes rusas tienen un santo Bris. ataud junto al Volga, monje ortodoxo, siervo fiel del dltimo Zar! Flor abierta la cinta roja prendida al pecho, marcando el coraz6n universal! (Cerebro amortajado por las manos rudas, manchadas de tierra negra y sangre roja de las multitudes rusas! ‘Campesinos del mundo, gritad que la primera bandera roja fue la blusa de Tolstoi, con el signo intermacional! ‘Trabajadores ficles del universo, arrojad vuesiro grito rojo a la eternidad! Crista, Nueva York quiere verte cruzar descalzo por su Quinta Avenida. Que florezca la paz de tus brazos abiertos sobre las catedrales mutiladas de Reims! Mujeres de la guerra, arrancad de Ja cruz el rétulo: latino! El dia de la Tcheka, cuando nazca la luz, Jas juventudes rojas grilanin para ver, tras el ojo del sol, las manos que grabaron con la voz del Décalogo las piedras de Moisés! Son signos de los nimeros las ciudades absorias del Libro de Ezequiel: Decdpolis, Bethania, Canaan, Jerusalén! Florecerin los ndmeros del Decdélogo sobre las martires. ciudades crucificadas: Lieja, Cambrai y Sarajevo tienen palmas y luces jerosolimitanas! tienen palmas y luces jerosolimitanas! Mujeres de la guerra, pensad que en vuestros vientres santos calladamente se formarén los labios que anunciarén la Voz! Cristo: en la Roja Torre de Babel las pujantes multitudes del mundo te esperan con el signo de todas las creencias y de todas las razas! No irds, como en la estampa azul del Tiberiades, de pie sobre las olas: les modernos apéstoles contigo cruzarén el lomo de los mares en férreos templos de alma mecdnica y respiros de luz, para que mires las. espaldas quemadas por los soles de todas los puertos: Estocolmo, ‘Shanghai, Kiel, Liverpool! Los nimeros ancianos apartardn de ti los eslabones de las Siete Sinagogas, para que Ilegues, maximo Caballero Cadosch, a descorrer el velo de Isis en las frentes y adiscutir los dogmas y las filosofias de Budha, de Lutero y de Roma! En sus pajaros de acero ascenderdn al sol para que mires las templos y las fabricas sobre cl haz de la tierra, sin que tu alma espere, junto al cAliz amargo, la congoja tardia de la Resurreccién! No dirds las palabras que miré Yokanain en el ojo del siglo y si tus manos trémulas alzardn alos ciclos el cdliz dulce de la Civilizacién! Y el dia del amor colgarin Nuestras almas creyentes, de las préceres antenas radiogrificas, las guimaldas de flores de las nuevas paribolas! Cristo: en la Roja Torre de Babel las pujantes multitudes del mundo te esperan con el signo de todas las creencias, con el soplo de todas las razas, para que a tu paso se liendan Jos colores de todas las banderas, y Sens, para la Humanidad, no el Dios de los Ejércitos de Fray Luis de Granada, sino el Cristo modemo de Enrique Barbusse: Cristo de las de abajo, Cristo de los caidos, ‘Cristo del corazén sonora que iremos repicando en la Marcha Triunfal! EL CORRIDO DEL MARINERITO Autor: Lic, Miguel N. Lira 1941 ++ (A dénde vas, marinerito, marinerito del mar, el del tatuaje que dice: "Soy del mar de Mazatlan"? gDénde dejaste tu barca fatigado de remar aguas de azul verde cielo, cielos de azul verde mar? {Qué lejanos litorales, qué mares de yodo y sal pintaron de afiil tus ojos: y azularon tu mirar? Al viento tu cabellera, descalzo tu caminar, has vuelto a pisar la tierra marinerito del mar. Marinerito remero cansado de navegar, {qué buscas en la escollera que no encontraste en ¢l mar? -- Busco a mi novia morena que ya me quiero casar en un templo submarina de espumas y de coral. -- Vuélvete al mar, marinero, y alli la podris hallar, que una sirena celosa la embruj6 con su cantar. Se la llew6 fascinada en un bajel de cristal escoltado por delfines como a una reina del mar -- Por la orilla de la playa yo la tengo que encontrar, a la luz de los luceros 0 de la aurora boreal. Paseo de las Olas Altas, dile si la ves pasar, que en la mediania del alma tengo clavado un pufial. -> A lamar, marinerito, vuélvete pronto a la mar, que en el fondo del océano apagarés tu ansiedad, En tenue lecho de algas de verde luz estelar, tu novia te est4 esperando para el abrazo nupcial. => jAy faro de mis angustias, td me puedes ayudar; para buscar a mi novia, préstame tu claridad! Ella me dijo: "te espero frente al mar de Mazatlan; asi me deshoje el tiempo confiada te he de aguardar". -- No insistas mas, marinero, que es indtil tu anhelar; novia que guarda én el puerto, es dificil de encontrar. Por el mar, marinerito, rema y navega al remar, antes que a tu amor lo manche Ja tinta del calamar. -- jAy Playas del Sur y Norte, hincadas en mi cantar: decidme si habeis besado su came de tulipan! iIslas de Piedra y de Chivos, perlas de mi soledad: decidme si cn vuesira arena ella se tendié a soar! == jAy las torres tan azules de mi iglesia Catedral: qué cielo escondié a mi novia entre nubes ultramar! jAy mi ciudad marinera, Plaza Hidalgo musical: dénde encontraré a mi novia con quien me quiero casar..! -- Enel mar, marinerito en el mar la has de encontrar, toda desnuda en e] agua bajo Ja escarcha lunar. El marinerito Hora y el Ianto no puede anclar. En su barca desolada solo se volvié a la mar. En la mitad del océano tendié su red de pescar y pesed la luna lena blanca como su Ilorar. {Qué negra quedé la noche! {Qué oscura la inmensidad! Presa en la red pescadora, Nora Ja Juna un cantar: ~- Conmigo ven, marinero, hasta las grutas del mar, que soy tu novia morena con quien te quieres casar. De espumas es mi vestido, mi velo es nieve glacial; de escamas y caracoles. €s nuestro lecho nupcial. Conmigo ven, marinero, marinerito del mar, timonel de mi esperanza, capitan de mi ansiedad. EI novio marinerito luego se arrojé a la mar envuelto en la luna lena que acababa de pescar. Desde entonces en las noches frente al mar de Mazatlén, luce la luna marera junto al lucero polar. La luna es la novia aquella del marinero galin que se convirtié en lucero en el mar de Mazatlén. ELEGIA DEL AMOR QUE NO MUERE Autor: Margarita Paz Paredes 1951 Te escribo desde ¢] borde de mi pequefia muerte irremediablemente: cierta; desde un sitial de angustia, atormentado por el cenit de fuego; desde mi espera silencicsa. Me he refugiado en un rincén para mirarte lejano al tacto, distante al coraz6n;, Pero mis ojos tienen la impotencia de un morado vendaje; mis manos han perdido su afluencia de alborozo, tal vez por su actitud de rama desgajada. Més el amor te encuentra exacto y por tus huellas va dejando una indeleble tinta, vital para la muerte. No puedo precisar, en mi agonia, esta lucha de fuego y de ceniza. Ya sé que estoy muriendo, pero mi pecho alienta una invencible antorcha; una palabra nunca dicha, tan plena de alegria, que a su influjo, la arena puede albergar scmillas prodigiasas y habitarlas de frutos y de savia para ¢] asombro gris de los desiertos. Asi te sigo, por e] derrotero de una pasidn lenta y callada, porque es consciente de su propia fuerza. Ninguna voz mas tenue que la mia porque se nutre de silencio y de ternura minima. ‘Quiz4 por eso no la escuchas siempre, ni descubres su dulce geograffa, ‘ni su altura de oésped, ‘ni su fervor perenne. Te vigilo en un mundo de flor y de cristal perecedero, y sigilosamente te protejo de espadas enemigas. Porque no has de morir, amor; no ha de razarte, ni el ala del arcdngel traicionado, ni los sollozos nimios de un clarin en derrota. Por todas. los caminos de! olvido, por la sal, por la arena, por la noche infi ‘ te escudard mi sombra fiel a su itinerario de luceros, a su votiva lmpara, a su destino vertical de espiga, y te rescatari de tado mal en el hueco ilusorio de mis manos. Te escribo desde el borde de mi pequefta muerte irremediablemente cierta; mas no temas, amor; he acostumbrado al fuego de mi antorcha @ encender pedernales en grutas submarinas y a calentar raices olvidadas en pétrecs socavones. Mi lumbre crece bajo tierra, junto al mds verde coraz6n del] mundo. No tocard la niewe su morada; ningdn viento nocturno apagard su intacta llamarada, y 10 la sentirds eternamente arder bajo sus plantas. De pronto, sin pensarlo, he ascendido a la vida, al sol, a la alegria y amor es ¢] milagro. No muero, no; porque ti vives. No moriré, porque sin mi te quedards desierto, deshabitado ¢! jabilo del pecho. Te escribo desde un ambito de tibios. caracoles. Ya te llega mi voz, porque tu ofdo es Ja repercusién de mi agonia. Amores €] milagro. jAmor!, te estoy sintiendo desasido del mundo, venir desde la sombra en pavorosa rendicién de alas, a dormirte en el nido de mi vital, pequeia muerte enamorada. El]. CANDELABRO DE LAS SIETE LUCES Autor: Joaquin Camacho Garcia 1952 Canto de Gracias por la Vida, el Pensamiento, la Alegria, el Amor, el Dolor, la Plenitud y la Muerte. aya -»Pues que Poder y Amor en armonia tornan fecundo el seno de la Nada, Quien -poderoso amante- engendra el dia quiso que yo tuviese mi alborada. A imagen de su augusta jerarquia -por eterna, de soles coronada- diome su propio aliento en garantia de inextinguible luz, con El gozaba... Brilla muy altosu promesa. En tanto, para lograrla o no, libre es mi suerte, segin el Plan sellado con su Nombre. jGracias, Seftor, por darle tal encanto, que, siendo Dios, quisiste no perderte ja mortal aventura de ser Hombre! ou Y ser, (qué es? Haber entendimiento, Penacho de oro de encendida tea, abre su flor de luz a todo viento, como sol sin crepisculo, la Idea! En rito de callado alumbramiento que sufre el alma sin que el ojo vea, sangra el hijo ideal: ¢] Pensamiento, y, asi cause dolor, se le desea... jGracias, Padre, por hijo tan amante, que vuelve a mi, ni prédigo ni errante bautizado de azul! Espié en el cielo. YY, tras de conmoverte su asadia, jlo estimulas a hurgar en tu alcancia con un consentidor mimo de Abuelo! fs Idéntica al rasal, que no sabria que fué primero espino y luego rosa, Ja virtud es bondad muy bondadosa que no sabe ser buena todavia... Mas, apenas aprende, jes Alegria, oruga que despierta mariposa; bullicio de fulgor en cada cosa, flama que copia en miniatura el dia! Risa vuelta cascada melodiosa, paz del alma, celeste compaiia, gracias a Ti por darmela de esposa! Tal mérito hay, Seftor, en la Alegria, que santidad sin ella es triste cosa, como ensefaba un santo que sabia. -4- Si pienso, existo --reflexiona el sabio, Mas, si soy semejante a lo que pienso, iqué puedo ser sino anhelar inmenso. de ardiente voz y enloquecide labio? Por ser Amor en lo Gnico que pienso: --Pues amo, existo! -- le repongo al sabio. jPorque amo soy enloquecido labio y ardiente voz de mi anhelar inmenso! jSefior, Seftor! --mis briosos apetitas claman entre gozosos y contritos--: Td, consumando tu leccién estricta, mueres en una Cruz, enamorado; y, esclavo yo de mi pasidn invicta, j¥ivo por un amor crucificado!, -S- Clarin de lacerados esplendores --queja, suspiro, imprecacién o llanto-- cuando el Dolor acusa su quebranto, despicrianse los impetus mejores. iSe bendito, Dolor! Sin tus rigores €n mustio pecador quedara el santo, bajaré cl himno a lastimero canto y a idolo subieran los rencores... jGracias, Sefior, por el Dolor amigo que me permite tropezar Contigo y en promesa de gloria se resume! Hiere més y seré, por lan herido, urna fragante el corazdn florida: jherida es flor y, su dolor, perfume! -6- Ansia de Plenitud vibra en mi pecho: que en su d4mbito lo inmenso se resuma... jlgual codicia fuera, en un estrecho, pescar el mar con red como la espuma! Mas ni valdré que se me rinda en hecho, gentil y airosa cual esbelta pluma; Pues a pesar de todo, insatisfecho, he de sofar con la Belleza Suma... Por la Serenidad, por el Silencio; pair la Especie, la Luz y la Armonia; jpor el Orbe, Sefior, te reverencio! Pero Ja Plenitud en que me abismo ningun precario bien la contendria, jpues mi ambicin total eres Ti mismo! -“T. Nacer es ir a una mas alta Vida; plegar las alas. y encender la frente, si el corazén, en capitin valiente, es quien pronuncia la orden de partida. Mi esperanza en vigilia la presiente: acaso ya --remota, no escondida-- encumbra su laurel de bienvenida en el nido del sol. ;Rumbo al Oriente! jOh, divina aventura de la Alu Oigo y miro brotar de tu hermosura Voz con luz que me llama y me fascina. Tras Ella voy, estrella por estrella, y si el timén del corazén declina, igracias, Sefor, por sucumbir por Ella! LAURO PALMA (Seudénimo), AL MAR Autor: Dr. Arquimedes Jiménez Vega 1953 Hasta la quieta orilla donde el alma, bajo la verde palma, vibra al son tropical de tus arrullos, y desde el huerto do florece el Arte . vengo, ch mar! a buscarte y 4 juntar mis seeretos con los tuyos. Traigo en el coraz6n profundos ansias y exquisitas fragancias que espero derramar sobre tus olas. para que al fin bajo el azul de! cielo me digas tu desvelo fraternalmente, sin temor y a solas. He sido un paladin de la aventura; mendigo de temura quemé mis labios en ardientes fraguas, y sGlo por dejar en cien paises romdnticas raices, muchas veces, oh mar, surqué tus aguas. Sobre el esquife rubio del ensuefio con fervoroso empeno contemplé tus espaldas ondulantes que oraban, al golpe de la quilla, ob, rara maravilla! con liquidos zafiros y diamantes. Y vi cémo, al huir hacia el ocaso, en pos de otro regazo y cargando su espléndido tesoro, prendidos dej6 el sol en tus ijares rubjes singulares y cadenas fantasticas de oro. También cdmo, arrastrando con misterio sobre el ancho hemisferia e] negro terciopelo de su falda, Ja noche, con su ojo de platino, me sefalé el camino al alumbrar tu poderosa espalda. He escuchado, prendidos en los vientos, los horribles lamentos asi como tus jbilos'salvajes; y he llegado a sentir, oh mar bravio, que tiembla el pecho mio con ¢] mismo rugir de tus oleajes. Quizds somos hermanos en venganza, en suefios, esperanzas, ambiciones, pesares y alegrias; pues siendo ambos rebeldes ¢ inconformes, tus penas son enormes como lambién enormes con las mias. Otrora fuiste gencroso y manso como el fresco remanso que rehuye insondables precipicios. Por ti nodriza que su pecho expande fue siempre audaz y grande el pueblo inmemorial de los fenicios. Por tf nacieron civilizaciones y todas las naciones hoy pueden, con fervor darse la mano. El hombre que antes fuera para el hombre: un extrafo sin nombre, ahora tiene un titulo: el de hermano. Todavia en tus ondas agitadas, emergen las miradas del viejo Vasco Niifiez de Balboa, y portador de gloria y de conquista, mientras ¢] mundo exista serdn motivo de entusiasta loa. Adin contemplo las hinchadas velas de las tres carabelas do Coldn transportaba sus afanes; y audaz, vadeando la surefia costa, la quilla gil y angosta de la barca inmortal de Magallanes, y adn sobre tus liquidas montafias cual visiones extrahas surgidas de las brumas del pasado, Drake y Morgan, gritando "Al abordaje" Palidos de coraje reconstruyen un drama ya olvidado. Ta que ayer en rugientes tempestades © quietas soledades le brindaste osadfa al argonauta sigues adn amamantando glorias y recordando historias. bajo el poder de inexcrutable pauta, queriendo asf explicar a] ser humano que un genio soberano refugiado en tus IGbregas honduras Jeyendo el libro azul de tu existencia pregona con vehemencia un mundo de incontables aventuras. {No serd que los monstrucs. submarinos buscando otros. destinos revelan sus protestas furibundos y Neptuno, tirdnico, impaciente esta con su tridente removiendo tus visceras profundas? ‘Dime en verdad, oh mar, tus rebeldias y tus melancolias mezcladas a mil goces singulares pues desde remotisimas distancias yo traigo las fragancias que pueden dar alivio a tus pesares. 'Y td que me oyes con bondad y calma ‘brindards a mi alma Ja clave de] misterio que te anima que te inyecta poder y oculto gazo haciéndote grandioso aunque la angustia, sin piedad, te oprima. Muy bien sé que en las noches tranquilas celaso, ti vigilas a la voluble y pélida Astartea mientras ella, quiz4 sin sentimiento cruzando ¢] firmamento €n tus celos mortales se recrea. YY bien sé que al nacer el nuevo dia cuando impasible y fria ella, con sus desdenes te maltrata td sigues en cl lecho, desvalido ay, sin que hayas podido aprisionar con ruegos a la ingrata. ‘Yo también como td, oh mar profundo, persigo en ese mundo un ensucfio que nunca se realiza tal vez porque es absurdo y fascinante como la luz, radiante, pero también fugaz, como la brisa. Mi amor, mi amor... No se donde se halle (Ambularé en tu playa en alguna brumosa lejanfa? Lo he buscado en el monte, en la lanura entre la selva oscura y no puedo encontrarlo todavia. ZO sera que sirena pudorosa, al verme, temerosa, en tus oscuros pidlagos se adentra? {0 seré que mujer apasionada me busca enamorada y por mds que Jo quiere no se encuentra? Dime. oh mart, si la has visto cn tus orillas, hamedas las mejillas, Ppreguntiindote, acaso, si la quiero y¥ por qué, si cs tan dulce y es tan bella, ‘no me junto con ella y no le doy mi corazén entero. ‘Tu suciias con la pélida Astartea con la vehemente idea . de aprisionarla un dia en tus honduras y yo ando en busca de mi amor perdido, para construirle un nido lleno de paz, fragancias y ternuras. Pero no podrd ser: las dos con penas. sufrimas la condena de llevar tempestades en el alma. YY por eso jams, oh mar profundo tendremos en ¢] mundo completo amor, felicidad y calma. RAICES DE LA IMAGEN, DE LA FLOR Y DEL POETA Autor: Ernesto Moreno Machuca 1954 -I- LA IMAGEN La imagen es la flor de la palabra: el mistico esqueleto del aroma diseminado en la raiz del hombre con la gracia eternal del pensamiento.., La imagen es el 4tomo encendido en el aire sagrado del misterio; 8 la raz6n que justifica c] pétalo y el incendio fugaz de la corola. La imagen siembra réfagas y trinos en el polen feliz de la mirada, mensaje de] amor y la palabra por los hilos fecundos del espiritu. La imagen vuela como golondrina yen la rosa maritima del cosmos, navega su existencia, vida y muerte en la barca invisible del espiritu. La imagen viaja con el pensamiento a través de los mares de la aurora, trazando rulas en la voz del viento y en los altos crepiisculos del alma. La imagen viaja como maripasa camino de la Juz y la palabra, con su cinta de nubes y areboles y su anillo de pétalos y sdndalo. La imagen es la voz de la mirada, pajarera de] alma y de sus goces, donde aprenden los labios sus arrullos y la mente su juego de metdforas... La imagen es la nifa abandonada en el brocal ingenuo de la muerte, hermana de la luz y de la nada. La imagen ¢s mujer, ojas con besos, Provocando potticas tormentas en las aguas serenas de la mente. La imagen es el sol de las espigas habitadas de péjaros y vientos en las tierras fecundas de la vida... -- LA FLOR Naciste de la sed de la temnura, coraz6n de] cenzontle que atesora soledad en la voz de sus amores ‘sobre ramas de trinos y luceras con las. margenes 4ureas de la aurora. Naciste de las manos del rocfo navidad en la cércel del aroma, y le fuiste cantando tu presencia con las aguas oscuras del silencio, hasta el viejo jardin amanecido: donde erige patética la rosa tu tragedia de pétalos y cardos. Naciste de la espuma de los mares aferrados en playas del crepisculo, donde alz6 su presencia fugitiva tu donaire de pdrvula paloma. Naciste de los labios de la misica, con la savia latente de arcoiris y arreboles, orquesta en clorofila que dejara sus hilos de secreto en la rueca sanguinea de tu forma. 'Y después, cuando estabas prisionera €0 mis ojos, anclados en tu rostro, con mano de viento, piel de luna, y cay6 tu mensaje de miradas en Jas ondas profundas de mi canto, donde yergue la vida sus auroras, y la muerte florece sus ocasos... - UL- RAICES DEL POETA -I- Soy un drbol con fuego de lucero, senda de los crepdsculos caidas més alla de la rosa de la Vida, donde nace la rosa de los suefios. Arbol pleno de imagenes y ldgrimas; fauces que me persiguen por la senda de mi muerte con término, sin fecha habito mis raices de nostalgia con mis dedos anclados y sin tacto. Me nutro en la temura de Ja tierra con un hondo silencio de palabras. Tiro mi voz, mensaje de infinito, en el pozo sin fondo de mi noche. La piedra canta mi dolor sin nombre y ya Soy un enigma indescifrable... Me persigue la risa de unos ojos: y yO Sigo tras otros que me esquivan. Los hilos de mis suefios van ardiendo un aroma de misticas simientes en las pobres. palabras que te hilvano. Soy acaso la rama de otro drbol, © acaso la raiz de su cordaje. (Cuando quiero los labios para hablarte se los pido a los vientos y a los rios... Vengo de donde nace la congoja, sensacién de una muerte que no mata. Ya no sé donde acaba la tristeza, porque ignoro la patria de la risa y el supremo dolor de ser alegre... -l- jHay mil misicas sueltas en los aires y se rompe de pdjaros el alba! Las palabras sin labios del rocfo van cayendo en las alas de la rosa y la enjoyan de llanto de poesia... Hay un dnima suelta de fragancia en los. anchos caminos de la brisa y una sola cancidn, alta, sin fecha, deposita su polen de ternura en los tiemos cristales de Ja brizna. ‘Soy un drbol con fuego de lucera que se nutre geogrifico de trinos, en la tierra morena que ya inflama Ja raiz de mi labio y de mi noche. Soy un drbol urdido de secretos que asomaron sus ojos luminosas a la voz que call para escucharse, el profundo dolor de ser de polva y la angustia infinita de ser hombre. ‘Soy un grito de selva que camina por las rutas perdidas del misterio, soledad de mi vaz y de mis venas, donde crecen los pétalos fecundos de la rosa sonora que me nace en el labio, joyante de rocfo. -IvV- Anclo aqui mi palabra vagabunda y me callo las voces que percibo encl alma. imagen que se asoma en cl ldbaro verde de mi trino. -Vv- iSoy el labio de un pdjaro que muere Oacaso el ala de una flor que tiembla...! Soy la gota que horada la alegria con el Hanto tenaz de la palabra! {Soy la musica suelta de los aires. cuando rompe sus péjaros el alba, y soy drbol con fuego de lucero ENVIO Feliz la rosa que tembld de trinos, bajo el ala del viento enamorado. Feliz la rasa que nacié con alas navegando los cauees de la mente por los rumbos secretos del espiritu. Feliz la rosa que nacié callada con ¢] alma difusa de lucercs por el aire viajero de] aroma, y sell desde nunca su palabra como en las soledades de] recuerdo, donde sigue labrando la ternura eternamente su cancién sin fecha. Feliz la fuga de Ja rosa nifia, descendia en mi sendero deshojada. E] agua de tu trino me alimenta la sed de luceros que florecen en la noche profunda de mi canto... en los sureos eternos de la Nada...! DECIMAS DE LA GOTA DE AGUA Autor: Carlos McGregor Glacinti Flor Natural, primer tema 1955 af LA GOTA DE AGUA que tiene su principio en la pupila, y al resbalarse, tranquila, por la mejilla, previene del dolor que en ella viene por los ojos al quebranto, cristaliza e] desencanto;, y del borde en la pestafia, es ldgrima en que se bafia la angustia de nuestro llanto. LA GOTA DE AGUA, primicia de amanecer y neblina, €s transparencia que afina, con rubores de novici la voz de Dios en noticia de alborada y sembradio: y asf al viento su albedrio, si en un pétalo se posa, hace sentir a la rosa la frescura del rocio. LA GOTA DE AGUA no sabe cuando se gesta en la nube, que su destino no sube, sino desciende al deslave del espacio, donde cabe plenitud, amor y ruego, y que en el grano es sosiego, cuando en Iluvia convertida, su gérmen le da la vida a la sombra con su riego. (GOTA DE AGUA, si supieras tu grande insignificancia, cémo mides la distancia, y c6mo las primaveras te ven recorrer laderas, ‘tu orgullo fuera bastante para llenar, arrogante, al coraz6n, que si suefia con tu grandeza pequeiia, hace un Siglo de un Instante! GOTA DE AGUA, cristalina, linfa de luz transparente, ‘si te tornas en corriente cuando ¢! rio que camina por sus aguas, te confina para llevarte al arcano, tu pequefiez de lo humano corre oleajes con presteza; y €5, entonces, tu grandeza tan grande como el Océano, GOTA DE AGUA: Yo te quiero, porque no tienes historia ni de oropel ni de Gloria: {Si eres. nube al ventisquero, Huvia fértil al granero y rocio de la rosa, eres més esplendorosa cuando ruedas, sin lamento, sobre el rostro en sufrimiento de la Mater Dolorosa! AUSENCIA SIN OLVIDO Autor: Chayo Uriarte Primer lugar, segundo tema 1955 Guarda entre los primeros recuerdos de mi infancia moneda durea en la alforja de mis memorias viejas las tardes luminosas pasadas én la playa... (EI recuerdo es tan vivido, que ain siento que me envuelve su marina. fragancia) Corrfamos y corriamos ¢on fiel perseverancia tratando indtilmente de ganar las parejas a las olas inquietas, una vez, y otra, y otra, con infantil jactancia. Lievdbamos dos perros de raza no muy fina con nombres heredados: Fusil y Valentina. Nadadores intrépidos, listos para cobrar como valiasa pieza, el madero o la estopa y ayudamos mis tarde, dgiles, a escarbar, alrededor del casco de un barco abandonado, para sacar almejas, ricas, para la sopa. Después, ya fatigados, sentados en la arena, nes contaban historias de fantasmas, de viajes y piratas. Al fin, salfa la luna -una luna redonda- ((a luna de mi infancia siempre fue luna Ilena) iluminando el Faro, las islas, la bahia... A veces, caminando rumbo al Astillero, lograbamos ver cémo salfan los pescadores €n sus barcas de remos; "La Nifia" - "La Gaviota" - “La Brisa" - "El Nigromanie”... y en un mar luminoso -luna y fosforescencia- tendfan sus chinchorros levantando con ellos espuma de diamantes. Guardo. entre los primeros recuerdos juveniles el de unas loterfas que se hicieron en casa de unas amigas mias. Habia juegos de estrado; baildbames, cantdbamos y con frecuencia iba un sefior algo pélido que siempre recitaba: “Lo Fatal" -"Suave Patria" - "Nocturno" -- "Gratia Plena”... * Las loterias tenian un bello fin: La fiesta que se hacia en Noche Buena. Luego, a trabajar todos para elegir la Reina del Camaval: Julieta, Carmen, Berta, Josefina, Maria... Habja gran ajetreo: Kermesses, fiestas, bailes. y funciones de teatro: discusiones, apuestas, colectas y alegatos sobre cudl candidato deberfa de triunfar -»¥ familias enteras se dejaban de hablar. Y era el Carnaval: Confetti, serpentinas, desfile de la Reina y carros adomados. EI Casino y el Circulo muy emperifollados y un ambular de méscaras en la Plaza Machado. Después, Semana Santa; dias de recogimiento, de vestir de negro, sin fiestas, ni pascos, ni bailes, ni turistas... el baile se efectuaba el Sdbado de Gloria... Siempre estébamos listas. Mayo y Abril y Junio. Esta era la €poca de bafiarse en ¢] mar. A la playa Sur ibamos muy en la madrugada... Dicen que de esta playa ya no ha quedado nada y siento un gran pesar... Mi playa predilecta... En la que nunca pude aprender a nadar. En las tardes. gustébamos de pasear por las Olas, buscar el rayo verde, cuando el sol se ponfa y pedir una gracia que no se nos cumplia. ‘Nos ibamos a casa cuando salia la luna para volver, a veces, pasada ya la cena @ pasear junto al mar... Las noches que recuerdo siempre habia luna !lena. 'Y en las noches de estio, pecosas de cacuyos, radiantes de luceras, solfamos a veces, pasear por el estero; hablibamos en dio cantaébamos en coro, y creo que alguien me dijo alguna vez: "Te quiero". Después, vino la ausencia; -ausencia sin olvido- Te recuerdo, por dltimo, con un nimbo de adioses -agitar de pafuelos y volar de gaviotas- y un pensar en valver, cuanda apenas partia y un repetir tu nombre, como una letania. Porque td eres mi infancia y eres mi adolescencia, y los primeros afios de juventud gloricsa; eres mi primer baile y eres mi primer beso, porque guardas los dfas mas bellos de mi vida y te quiero por eso. ENVIO: Mazatlan: Esa gracia pedida tantas veces buscando e] rayo verde, cuando el sol se ponia, se me concede ahora aqui, desde mi ausencia -ausencia sin olvido- al decirte: Te quiero. Te quiero y te bendigo. SALUTACION AL OCEANO Autor: Salvador de la Cruz 1956 GRAN SEMENTAL del mundo, padre Océano, te invoco en este litoral, donde fecundas gérmenes con el abrazo undivago de tu amoroso oleaje. Te invoco en esta tierra hollada por las plantas de inacabable primavera; en este azul, recodo, bajo el ala del mas benigno cielo americano. Tus patriarcales aguas, tu extendida potencia, el capitoso aliento de tu boca marina, templan los vientes salutiferos, envian como palomas las nubes a los campos y conservan las trojes de la tierra. Tu prepotente dorso ensambla continentes, tu llanura es espejo en que se mira la inmensidad de Dios. 'Y las augustas cordilleras que tu c6lera eleva son como amuralladas ciudades almenadas de bruma. De tanto siglo de lamer la tierra con tu lengua jugosa, himeda y salada, la tierra ticne olanes vegetales, sandalias tropicales, pies de espuma. a Gis Padre Océano, morada transparente en donde a mitad de la creacién habita; paraiso de monstruasas progenies que florecen con formas vegetales y fespiran coma bestias dormidas. Arca de la prosperidad, alveolo de la tu gran placenta verde sera abiena algin para que tu flora, no clasificada por Linnea, y tu fauna que anida en lechos abisales surtan Jas mermadas despensas de las generaciones venideras. Porque 1G eres la copa opulenta que la mano de Dias vertié sin tasa en la aridez teldrica de los primeros dias. -~O- Padre Océano, hermano del sol y etemo contrincante del fuego, habitas con la tierra en cleo connubio, y como buen marido te recreas en colmarla de dones que: acrecient su hermosura y su fuerza. Porque tu presencia es omnimoda y toda creatura goza de tus bienes. Padre Océano, alimento de los suefios del hombre, campo fértil de osadas aventuras, acicate perpetuo de nuestras ilusiones que aun ven flotar sobre tus ondas la vesta azul celeste de Venus Citerea. En tus jardines crece la rosa de los vientos, a tu baledn de espuma asoman su cabeza gentil delfines y sirenas, y en esa solitania Inmensidad, espejo de ti mismo, se cierne una pareja de enamoradas aves, Ja gaviota diadema de los mastiles y el albatros blanco de las tempestades. -O- ‘Td que pones guimaldas tropicales en la cintura de las islas virgenes, 1G que rompes e] broche matinal de la aurora en la celeste puerta y corres las cortinas de la noche para quedarte a solas con el firmamento. ‘Td, a quien nuestros antepasados bautizaron con nombres de: poesia: Mediterréneo, mar de civilizaciones; Atlantico, testigo del suefio de Platén; Océano Pacifico, umbral del Mundo Nuevo. Purificanos con tu sal incorrupta. Fortalécenos con tu aliento salvaje. Enriquécenos con tu copia de bienes. Pacificanas con tu beso de espumas, Y deja que la nave de mis suefios navegue, al soplo de] amor sobre tus ondas. EPISTOLA PROVINCIANA Autor: Carlos McGregor Giacinti 1958 ‘Se que lloras, provincia, por el dolor de México, como la alondra amanecida !lora, colina y monte que al dejar sus alas clavaron en la tierra su recuerdo. Te escribo como a novia: = no en el amor con que se canta a un pueblo: igual que a una mujer; como si fueras bien la esposa o la madre, © el trasunto indeleble de nuesiro amor primero. Decia que llorabas por el dolor de México... ¥ ese Ianto, Provincia, de tus ojos, es limpio manantial, por lo sereno; y brota de los sureos, 'y corre por la siembra, y limpia los maizales para que las mazorcas se cubran de orm nuevo. Tus ldgrimas, Provincia, jqué rocio! pensar que por tus ojos tuvo el valle la claridad del cielo, y que la Iuvia imperdurable |lora sus perlas de lovizna... iY que puedes asirla con los dedos. Por qué hablo de tus lagrimas, Provincia, si mi ignorancia puebleril me veda saber a qué provincia me refiero...? jOb, mi novia Provincia! yo dirfa, que todas las provincias son mis novias, y que en la carta que mi pulso escribe, estén todas dicténdome sus versos. Tu bien sabes, Provincia, que un poeta lo dijo: tu amor es como un "péndulo”... y oscilas en Ja arista del destino igual que un incansable segundero, paulatina y tenaz, sin importarte, ni los polos ni el tiempo. Por qué Ioraba la neblina muerta sobre el alma nacida de tu anhelo...? Era un placer que de dolor vivia, vestido en el dolor de no tenerte en la ténica ausente del silencio. {Qué dulzura Ilamarte por tu nombre! y al decirle, Provincia, novia mia, dejarte por la vax el pensamiento; y escuchar que tu nombre ~proceso musical de tus modales- escala Jas alturas donde vive el amor de tu sangre, siempre eterno. Y Provincia, Provincia, los astros y el espacio van diciendo; y S¢ agitan mis labios en sus letras; y 8e repite e] eco: jProvincia, mi provincia! y es mas clara la nube que te nombra, y ¢s mas limpio el azul de! firmamento, y te dicen los aires cuatro veces Provincia, y revienta en tus manos Ja rosa de los vientos. {Novia blanca, Provincia! jperiferia central del Universo! jel aire ya esta roto entre tus brazas, y eres dueiia del Norte y de sus copos, y del célido trépico Surefio...! Por arroyos que pulen con eb agua: la piedra que acorrienta su descenso, he mimo ty imagen; y he pensado, Provincia, que tus ajos, palpitan y se miran entre jacinios trémulos. Cuando vine del mar, traje en la vista una humedad salobre, que tefifa de azul éste consuelo de mirarte en las olas. cuando van los crepasculo en Ja nocturna soledad cayendo... Si tu legaras a saber, Provincia, cémo la niebla se diluye al roce de las alas que bate el sentimiento, sutil y transparente tu vendrias a posarte en mis ojos como sol de renuevo. Yo sé que el alba donde ti floreces tiene contrastes de color violento: hay cielos amarillos que retienen tu rostro: y en el paisaje que te cife inquieto, hay montafas que en dgil cordillera, igual que un verde cinturén se incrustan a la gloria intocada de tu cuerpo. ‘Tu pureza inviolable y éste amor inasible son los dolores que en tu ausencia muero: jEllos ignoran que se trunca e] alma igual que cae de la rosa el pélalo! Para hablarte de amor y que me escuches, s6lo quedan, provincia, tus palabras: son tuyas, y las tengo, como infantes que salen de mi boca y se van a tu encuentro. Por eso cuando Ilamo me contestas con gorjeos de alondra, que amanecida, su cantar es rezo, y tu oracién es la oracién del alma, cuando cl alma se entrega, -amoroso carifio de ternuras- @ este dolor donde tu amor conservo. He hablado de tus ojos y tu Ianto al trazar esta carta, mas no he dicho, Provincia, que las aves, en eclosiGn de trinos, son la nistica paz de tus palabras, y¥ que tu vez, al viento, es cancién de horizontes en tones de trigal y madrugada. ‘Yo podria decirte en estas letras, cémo las olas que rompié la rada germminan con tu voz su cantinela; y odmo es que se escurren, conservando tus. ecos, por los médanos rubios de la playa. Pregunté a los caminos por la huella que le habla al corazdn de tus pisadas, y las veredas contestaron rumbos, que se fueron, Provincia, tras la sombra que corta tus perfiles, y te coloca entera en el punto crucial de la esperanza. En dénde esté tu coraz6n de pirpura "Guadalupano” por la fe del alma, y €n came, por tu México, -latido en piedra y barro- tu cuerpo de ilusién, donde se guarda Ja dulzura inefable de todas las mujeres mexicanas...? Bordas "Huipiles" con tu paso leve por Mérida, la blanca, y reina "Nicté-Hé", después mestiza arrullas €] vaivén de las hamacas. neontre ty conn de porpura Mexicana! en tos "Tuxtlas", cuinde fuces temas. con colorido que pinté tu gracia, el lismo te saluda con su aplauso Porque eres la "Zandunga" de Oaxaca. iY canta ahi tu corazdn de pdrpura, Prowincia Mexicana! Por tierras de Campeche va tu rango marino de pirata, y luces en el pelo la espanola peineta que grava en el carey su filigrana. iY brilla ahf tu coraz6n de Purpura, Provincia Mexicana! Eres musica azul del mar Atldntico en unisonos cores de la "bamba", y a tu donaire en el "Huapango” escucha se rinde la extensién veracruzana. 7Y vibra ahi tu corazén de pdrpura, Provincia Mexicana! (Oh, mi novia Provincia! jSirena Sinaloa por once rios de cristal bafada! Si en el mar del Pacifico, aurora de neblinas te levantas, en purpura de luz, enfebrecido, el “Rayo Verde" tu tramonto rasga. iY late ahi tu corazén de purpura, Provincia Mexicana! Vas vestida de sierra por Sonora, -plumén de cactus que tu estinpe fragua- y allé en la "Bacatete" los crestones inclinan a tu paso, en la copa del pino, su esmeralda. TY duerme ahi tu coraz6n de parpura, Provincia Mexicana! EI Ixtacefhuat! y el Popocatépetl, ejemplos de la historia de tu gama, los vigias de Ameca, te avizoran en. el contorno que tejié tu falda, para bordar tu blusa con pompones de nieve y cintillos de plata. iY suefia ahf tu coraz6n de parpura, Provincia Mexicana! Los sones del Bajfo son tu acento; las tierras de Jalisco tu sfbana; tu escudo €s un sarape de Saltillo; Amozoc es tu espuela y tu canana; y si a tus trenzas el rebozo anudas ¥ montas en un potro de pelambre alazana, por Zacatecas tu donaire es verso, morena inspiradora de los mativos de la "Suave Patria". 7Y rima ahi tu corazén de porpura, e| rastico poema de tus lagrimas! {Qué dolor no tenerte aqui en mis ojos lo mismo que te tengo en esta carta: como surco de trigo y de maizales. que corre paralelo a nuestro mapa! Y es que el solar de la Provincia tiene. -joh, mi novia Provincia!- su principio en tu raza; y te desdabla toda, -Onceava Musa que el destino marca como un celaje nuevo qve contra cl orto el horizonte ensancha, Para ser, por la estrella de tus ojos, Pensamiento y paisaje que el Continente Americano abarca. jQue podria decirte ‘oh, mi novia Provincia con mis versos! Un poeta que traigo en Jas entrafias me dijo que existias, y he venido a tu encuentro... De la alegria de tus ojos dijo que guardaban carinos de lucero; que ensortijaba el] aire Su musical airén en tus cabellos, y¥ que inéditos labios, tu boca era la Santa Eucaristia inviolada del beso. Indagué lo que dijo mi poeta cuando hablé de tu amor y tu recuerdo; y aqui repito la cancién de siempre: lo que tantos poetas ya dijeron; Que ti eres la esmeralda que se espiga por los trigales nuevos, y eres luvia de junio, y eres sol que calienta los aleros... Que vuelas en las cruces de los pajaros y el espacio se llena con tu vuelo; que desciendes la tierra, y en el respiro donde das tu aliento, eres rosa y perfume y también eres rama; y para serlo todo, eres el tronco y la rafz de México. LEMA; "Patria: tu superficie es el maiz" Ramén Lépez Velarde DECIMAS ENAMORADAS Autor: Carlos McGregor Giacinti 1959 1. DEL AMOR 2. AL AMOR. "Si eres amor, dame amor, y contesta a mi reclamo* DEL AMOR I Por amor entendia amar con el corazén, era facil la razén, que a mi entender ya sabia: tiene colores el dia y el amor tiene color, porque el color da sabor a todo lo que miramos,. y también a lo que amamos, si ¢s que amamoas con amor. I Decir azul es. decir eGmo el mar con sus azules viste sus olas de tules para poderlas lucir bajo la luz y el zafir de los azules del cielo, y asi el amor, por consuelo os envuelve en sus aureolas para crecer las corolas. del azul de nuestro anhelo. Tr El topacio de la aurora, -tinte de luz amarillo-, ‘en oro vuelca su brillo; y en alas de ave canora, un canario lo atesora, plumaje rubio y sedeno; y asi en nosotros, empeno de nuestro amor en rubores, amanecen los amores en el topacio del suefio, Iv Sia los ojos se abre ¢| monte enire verdores de angustia, y la maleza se mustia en lo verde del tramonte, 1 perfil del horizonte, en su esmeralda navega y as/ la esperanza ciega, que sus verdores no alcanza, forma verde la esperanza del amor en que se entrega. Vv Roja la sangre que mana de la vena enrojecida; rojo el borde de la herida que antes era flor lazana, y roje la cortesana ilusién que nos consume, as{ el amorse resume, como un rubi, que al antoja, por corazén €s tan rojo: ‘como por alma es perfume. AL AMOR VI Te vistes de blanco amor cuando te mira la luna, y Su vestal, oportuna de su nitido color, se entrega a tien el pudor de sus nupciales. alburas; y €s amor, cuando procuras, para ser todo temeza, disolvene en la pureza de su carifio de blancuras. VII ‘Cémollamarte, Mi Amor, para decir sin asombro que digo amor, y te nombro, y que el amor es la flor de la luz y del color ‘en que viaja el Universo, y que tu nombre, por terso, si un beso brinda a mi frente, yo contesto reverente con el amor de mi verso. VIL Amor por amor te amo de un color a otro color: Si eres amor, dame amor, y contesta a mi reclamo: {Por amor, ti eres ¢l amo de este amor en donde creces...? Dame, pues, cuando floreces, tu color y tu albedrio, para sentirte més mio en el amor que me ofreces. IX Amor Ilamarte y amor ser en amor que enamora; amor de amor en la aurora; de noche amor en color, y amor del alma en dolor, cuando amor sufre la pena de ser amor la cadena que hacia el amor nos confina, y ver que amor no termina Sis amor nuestra condena. x He dicho amor muchas veces més el amor no he nombrado en ¢] amor més sagrado; donde pdjaros y peces, al Creador le dan sus preces y es la Verdad su camino, para hallar que el amor vino en forma de Cruz al mundo, y que es etemo y profundo, Y que es inmenso y divino. POR LAS ESTRELLAS ALTAS Autor: Desiderio Macias Silva 1960 Por las estrellas altas. --cuna, cunita-- Cuna de nieve y rosas la rosa nifa Rosa del alba... 1 Sus manos vienen bogando por dos vertientes de Juna -+]Sus Manos son una cuna con que el ciclo est jugando!-- Bajel caricia rodando atmésferas de alheli, para qué principe, di, tanta seda y desde cudndo. --/Y yo me duermo sofando que la cuna ¢s para mi!-- 2 Dos charquitas de luceros ‘son esta noche sus ojas --Hanura en llamas de hinojas mi boca por sus senderos-- Noche de reyes joyeros y aguinaldos de ilusién, unja tu aurora mi don degollando sus jilgueros: dos charquitos de lucercs dvermen en mi corazén. 3 Qué selva de madrigales la que mis labios transita: Su nombre es una cajita de requiebros musicales. Y ni seda de rosales que mi sorpresa no alfombre, ni trino que no se asombre ante mi sed cuando llora: YY todo porque esta aurora aprendi a decir su nombre... 4 Su amor madruga en mis lares saludos de agua florida y es mayo, mi bienvenida, rebafiito de azahares. Feria de espigas. lunares, iqué més quieres, coraz6n? --;Y es mi alma en procesién, lino en pos de sus aromas pastorcita de palomas de primera comuniéa!-- 5 Mi amor quedé prisionero €n una marea de artullos. Oh, nave los labios suyos floreciendo en mi sendero su regazo. {En qué alhajero més parpura y mis latido conservaré el contenido, suefio, de que me rebosas? --¥ escarcha en nave de rosas mi amor continda dormido!-~ 6 Con sus ores siniestros la mafiana desnudé de espejismo ya mis murcs... {Qué pavor de murciélagos oscuros su percal tremolando en mi ventana? Rumbo va de mi mar, mi mar que engrana. Su artemisa de verdes inseguros, mi collar de tentéculos impuros luce espasmos de muerte cotidiana. Y un lucero en botén me brinda sus hechizos Porque me haga otro suefio son sus rizos. Mas yo sigo en la playa de mis miedos, vegetal relegado a sus rodillas con mi valle de sal en las mejillas, iy un pufiado de ausencia entre las dedos! LEMA: Siempre amor nos. difiere para manana. NOTA: El autor de estos verses no es poeta laureado. Quizé tampoco poeta. VOCES DEL HOMBRE Autor: Juana Meléndez de Espinoza Certamen de poetas laureados 1960 I Ahora todo un tiempo espera mirdndome por dentro. Abora, es un tiempo detenido en las redes umbrosas de la tarde. EI girasol girando como un ciego bebidse ya los dltimos fulgores, queriendo aprisionar el sol de un dia. Ahora, atardecer y un viento que estrangula las ramas y los trinos con la dspera pita de sus dedas. YY la noche que espera deshojindome, y esta rezon de mi existir que se me esconde y me pone a buscar en la ventisca que desprende las hojas redondas, amarillas y apagadas. ‘Creedme, amigos, comprendo que esa danza de viento asordado que me sitia, en Ambito de sombra, y ¢sa sombra que acampa en las pupilas que me tiene sin respuesta. De ahi que mi angustia va gritando, gritando con los huesos, con soledad, con hambre, con espinas; de ahf, que vaya preguntdéndome: {para qué este vivir?... -laberinto de sombra en que me pierdo- Pero alguien llama a mi puerta, alguien que estd llamando al corazén en desvelo, alguien que viene desde los solitarios campos de los suefos. Il Salitre amargo, vencido itinerario, Ja sombra ofusca tu mirada; oyes chisporrotear el trueno ytualma, pobrecilla imagen de abandono que desde el fondo de su vaso grita con ansia de apagar la arcilla de relampagos. {Por qué no hacer de tus soledades refugio, y de tus sombras fuego? ~-la noche tiene puentes para el alba--. Recuerda lo que Herdclito decia _ de un rio, de aguas siempre renovado, y aquello de tener muy tenso el arco. Si un sol nuevo calienta cada dia, hay que andar por el tiempo haciendo oficio de labriego, para sembrar el arbol, todos los drboles del mundo, y dejar al hijo una vereda que descubra la tierra y el camino del hombre. Tt Vivir un tiempo sin sol ni luna; caminar por un bosque seco donde tejen las arafas el silencio. Pero la tierra es como un vientre y hay que bullir sus corrientes interiores, para depositar en ella las fecundas ansias. Ansias de ser para latir la semilla de luz en la estatura, y continuar viviendo de un aire virgen, Jo mismo que la llama. Mas ahora, con las manos sin nada y mis pies que se hunden en hojarasca roja y amarilla, no encuentro cémo pueda mirarme verdecida. Porque estoy derrotada derrotada en la sangre que se alza cayendo entre infiernas de odio. Y las dudas constantes que queman, y las ansias frustradas, y la sed de la fiebre que no sabe del agua. Iv jQué largas y solas veo las calles que dibujan mi paso y se apaga en arenas! jOh, ciudad sin estrellas! donde aguarde como un perro la luz de madrugada. Déjate alumbrar las calles con risa alegre de nifos, reserva tus avenidas para su corazén con cielo. Y 10, poeta, arafia los vientos, revuelve los acéanos, hasta encender la llama verde en la médula del drbol, en las. hojas desparradas, en las frutos maltratados. Transférmalos, poeta, en farol del universo y hazlos temblar como una mis! que retumbe en los arcas celestes. AHORA, que todo un tiempo espera miréndanos por dentro. AMECIHUATL (Seudénimo) EL POEMA DE LA PUERIL CONFESION Autor: Carlos McGregor Giacinti 1961 ade Ser inmenso y profundo: ;Quién lo fuera! cerca del mar y de la tierra lejos; inmensidad frente a la vista, arriba; profundidad abajo, que no vemos. Ser cielo en la mitad de] pensamiento; ser mar en la mitad del corazén; y en las otras mitades, mi yo entero, profundamente inmenso en la oracidn, con mi poema circundar la tierra. En el ser de mi ser, ser mar y cielo; engendrar marejadas y huracanes y ser brillo en el pez y en las estrellas. Empezar a escribir este poema para cantarme mi cancién yo mismo, en voz que no dijeron mis palabras y en confesién que por mi voz no he dicho. Empezar a escribirlo bajo el cielo; escuchar sus inmensas asonancias; Ja profunda ilusién , a mar de fondo; y enel cielo y el mar, que viva el alma. ‘Con Pindaro y Ovidio, por inmensas, yo quiero ser pocta etemmamente; por profunda en Homero hallar la vida, y con Dante ir camino de la muerte. Este impulso de vida que me trajo, hoy me dicta el motivo de mis versos: escribirmi poema, --;qué martirio!-- y decir la verdad que traigo dentro. Encontrar en mis yerros y pecados, para hacer mi poema, mis instintos; juchar contra la sangre que ¢n mis venas. no puede florecer por su vacio. No ser de mf para entregarme al Todo; confesar que no estoy arrepentido; y al pedir mi perdén, sufrir yo solo para s6lo gozar de mi castigo. iQué soberbia, qué dolo y qué ignorancia! Buscar un Todo que llevamos dentro, y 00 encontrarlo porque estamos sordos, ¥ no mirarlo porque estamos ciegos. Be “'¥ aqui es donde principia mi poema; ‘Ser imenso y profundo como el cielo y e] mar, [Link] mis versos circundar la tierra: Ser altura y abismo... . jPor qué éste anhelo me persigue tanto...! porque todas las sendas que yo anduve fueron rumbos de sombra equivocados. jNunca quise ser luz en las auroras ¥ la noche crucé como un relampago! Es que acaso ya estoy en mi creptsculo...? Imposible, Sefior, es tu energia; por inmenso y profundo, el trueno y el relampago igual que el huracdn, también son tuyos. Sin ti, Sefior no hubieran terremotos; ‘sin ti jamés se romperia el cauce, ni se hiciera en los cielos el granizo, ni hubieran olas azotando mares; es tu enérgica voz en el castigo, ‘sin piedad flagelando a los culpables. Y no temo, Sefior, a que me enjuicies porque conozco tu piedad divina; yo te quiero en la fé de tus bondades, no en el miedo a tu Juicio, si castigas. ‘Yo sé que esta dureza que me rige tu puedes ablandarla; si San Ignacio de Loyola puso en mi cerebro su guerrera planta, San Francisco de Asis, por sus piedades, est4 en mi coraz6n y esté en mi alma. jQué ignorancia, Sefior, para tenerte! Ser el haledn y ser 4guila, pudiendo ser canario y ser alondra, cuando la alondra y el canario cantan. {Qué misterio buscaba en la penumbra si eran luz tu presencia y tu distancia...? Perd6name, Senor: no quise ser jardin ni ser arroyo, por sentirme picacho y ser montaiia. 'Y perdona, Sefor, si fuf torrente en vez de ser apacible lago; si quise ser Hovizna, y no quise ser arbol; si no quise ser luz en tus auroras. y tu noche crucé como un reldémpago. Qué pavura, Sefor, y qué tiniebla, pedir este perdén que yo te pido, sin querer regresar, por mis pecados, a la impura pureza de volver a ser nifio. ‘Yo quiero ser poeta eternamente, ‘como siempre lo he sido; un dtomo integral del Todo tuyo. y al recibir tu claridad sentirme en las suaves Ilanuras de tu amor infinito, Y en esta confesiGn en que te llamo para pedir tu perd6n la gracia, no quiero tu raz6n, que aqui la traigo; lo que quiero es que sepas, que en la lucha que libran mis instintos siempre ha triunfado tu verdad eterna. Pude ser de la piedra el canto liso co el relieve que brilla con el tiempo; pero no; preferi ser la dureza que las rocas esconden en su centro. {Por qué era asf mi caminar errante...? si el céfiro era armullo, me lancé al vendabal porque nugia, y en vez de darme su cancién Eolo el huracdn me recogié en sus iras. Qué tormento vivir en la montafia cuando era verde la Hanura abajo; vivir en el cubfl de los halcones, y olvidarme del nido donde es musica el trino de los pajaros. Del rosal, que ofrecia la corola y el pétalo y la espina y el color y el perfume, cuando pudo ser el mio. al tenerlo a mf antojo nunca supe qvé atributo guardaba entre mis manos: casi siempre la espina, porque al abrirlas, las hallé sangranda. Por arroyuelos que corrfan tranquilos, jacintos en la margen, guijarros en el fondo, no supe lo quise; y olvidé de] jacinto flor y aroma y escogi los guijarros para herirme. No era el pino ni él roble que me hablaban en el coloquio de sus verdes copas, hi era fruto en saz6n, ni era la rama; ra el tronco, por recio, Su corteza creciendo en mis sandalias... jArbusic...! No, jam4s, mejor la tierra .para verlo crecer en mis entrafias. Cémo siento que es éste mi poema; ;Vendabal y arrecifes! jEbullicién de nervios! ‘Un trépico en el alma que me quema, y en la came marchita, un eréter de volcan lanzando fuego. Aqui estoy, y no estoy arrepentido; y Si pido perddn no és porque tema; el dolor hizo de mi su fiel amigo y nunca me he quejado; he aprendido a sufrir lo que me toca sin llegar a pensar que no merezco, por mis malas razones, ¢l suplicio. Si esta tortura que me angustia es mia, ‘siento gusto en tenerla; gocé las emociones a mi antojo, y tuve en el dolor una esperanza que me dié una ilusién en cada oferta. jEs que acaso yo pude ser otro hombre...? jEs que acaso yo estoy en mi crepésculo...? TEORIA DEL NAUFRAGIO Autor: Miguel Angel Menéndez 1963 I Ndufrago en altamar, desnudo, solo, sin carta de marear, contra noche cerrada, viento loco, navegar, navegar. La sirena cantaba en el escollo y navegué la ruta del cantar ‘sin ataduras ni remeros, solo, igual que el primer hombre sobre ¢l mar. IL Al sesgo el alma contra el viento amargo corr la curva ola del amor, de tumbo en tumbo, corazén de barco, y todo naufragé. Anudado en letargos, un ademén, sin voz, sin salvacién, soy entre espumas el guidn de algo que vive todavia y que murié. Tt Sélo el aullido de los vientos lame mi silencio feroz, en la frontera del demonio y de Dios. Muerde la noche y de la sambra sale fantastico estertor, tal si dijera Jo que me queda de. cancién. Iv Burlo a la tempestad y en sus orillas me detengo a cantar, Sirena en tanto se viste con las olas amarillas. Cordial Apolo me propicia el canto, mas irritado Poseidén me bumilla contra la mar, y lo transmuta en Ianto. v He muerto tantas veces, que esta Gltima parece una aventura conocida: es un ir, anudado con la duda de no volver al punto de: partida. Viéndolo bien, nadie regresa ileso de los suefios que sazonan Ia vida; ‘siempre hay algo que sangra en el regreso: el beso estéril, la cancién perdida. VI Sie] alma -loinmortal- es la semilla que ha de volver a los divinos lares, toma, Dios de los ndufragos, la astilla de luz con que floté sobre tus mares. En tu homenaje arrojo por la quilla de la barca a partir, en los lugares amados de Carén, frégil arcilla que Sirena burlé con sus cantares. Vivi con dignidad destino rudo hilado por las Parcas... Muerto, nudo, a la deidad dispensadora pido oro en flecha de Amor contra Sirena, para que sufra como yo la pena de amar en vano, de morir de olvido. LAS CANCIONES POR LAURA Autor: Abigael Bohorquez 1964 En el coraz6n de todos Jos hombres hay siempre una LAURA dormida, Ilamese Amor, Muerte, Ilusién, Desesperanza, Ensueho, Poesia, LAURA siempre perseguida, siempre tumbada sobre los encuentros y fugitiva siempre. CANCION DE LA CIUDAD DE MEXICO BAJO LA TORMENTA Y DE LA LLUVIA SIN LAURA I "Tal vez me encontrards en todas partes. Adids..." Llueve.. Junto al bramido esbelto de las trenes --trénsitodiluvial-- viene y va la ciudad lavando su arpa. Llueve. Oratoria rasgada. Pasmo abierto. Dilufda, mana tu ausencia ¢lementales rics. --Marineros terréqueos: abren cartas de navegar los automdviles. Nada en junio ¢l verano y es un buzo omamental Ja estatua de Cristébal Colén, Cien dragones de asfalto trajinan sorprendidos almirantes. Fieles a las espermas de la Iluvia Jas semillas esperan su comada. Llueve. ‘Ojo de la pintura. Todo fue dicho, Laura, Y también Iluevo; hacia desembocados lagrimales me derramo por la ciudad sin ti; yo que al vérligo anudo, ‘voy. Por Reforma, los nifios invisibles recuperan salud a media calle; son nifios desterrados hace tiempo incurables de francia y de alhelies. Pasajero sin balsa, Cuauhtémoc arponea con su lanza. Picotea la Juz la tiltima abeja que mielea las dalias yen la ciudad atlantica relinchas los pluviales garafones arremetiendo e] sexo de la Diana. _ Todo fue dicho, Laura. Ancho desbordamiento fugitivo, el viento caza nubes, las desinfla y con él por los muelles despoblados de la Ciudad de México, carabela de ti, se va buscdndote mi voz innumerable. ‘Llueven varas de cdnticos, luceros regalados, pulsos enloquecidos. En la Alameda Central todas las formas del olvido y del agua estén presentes. Desde sus malecones imprevistos puedo medir la soledad del dia. Muda estd la paloma; apenas el recuerdo de los arqueros griegos que la amaron; en los embarcaderos sin adiases busca una isla el adids interrumpido y es una isla toda la Alameda Central bajo la Iluvia. He salido a buscarte, pese a todo, Laura. Aqui tampoco. La Torre es como un mésti! del diluvio con Noé de seis horas, lactante de violelas. cosmonautas. Llueve, ‘Lo mas cristal de Dios. Todo fue dicho sin embargo, Laura. jQué arboladura rota! jQué nave enloquecida! {Qué soledad sin timonel ni velas! jQué anzuelo der-otado! {Qué orfandad sin tu fuerza! jLaura! Llueve incansablemente. El Correo Mayor esié a punto de zarpar. Lo abraza un resquemor distante de gaviotas, y el silbato lejano de las fabricas lo hace temblar de velas y de peces, de cartas hacia el Golfo y de carteros con timones de rifagas navales. Por San Juan de Letrin se quicbra toda brijula; apenas si del polvo de todo itinerario queda un disperso pdrpado Ioviendo. El color se marea desde los camarotes de cinco de febrero. Bajeles estudiantes de bozo impreguntable, balbucean una mala palabra transocednica por la sirena taquimecandégrafa que les dejé en los muslos la entrega y la renuncia, el tacta y el dolor de machos jévenes, el siy el no-espumoss, en la tormenta. Inabordables buques ruleteros confiesan su impericia marinera. Poseidén, de impermeable, pita en Cinco de Mayo; Neptuno y Anfitrite, con macanas de limo, comandan ¢l cleaje en Peralvillo. Las Nereidas les mientan dilufdos. remolinos de injuria en los hoteles, y en la tarde nadante, avesfa sin ti, anclo en el Zécalo. 0, no estas aqui tampaco, ese a todo. En la bogada ruta sin vigia la colonia Guerrero navega a la deriva y apenas se acomoda en el oleaje Santiago Tlatelolco con sus suefios trepados (de conereto). ¥ ti no estas, amada, no estéis en todas partes, sin embargo. Sin escalas hay tritones que van hasta La Villa en balsas argonautas desarrugando la pirateria, y la ciudad entera tira a un lado la ropa y chapotea junto a los empapados aviadores de las islas del Norte. Llueve infinitamente. Dios ha quebrado su galén de vino en las proas de México. ‘La Virgen pesca en la colonia Roma. Un reguero de arcdngeles en brama ‘Chapultepec contiene, pero no hay un paraguas para ¢l Angel de Prometeo sufriendo su columna. ‘Laura: jDénde! Indndase Ja noche. Abogada por la olera del agua ‘se alcanza ver la mano de una estatua. Carlos IV y Bolivar cabalgan hipocampos encallados. Naufraga Catedral. Un alzadero de sotanas copia negras vacas sagradas. Es un abrevadero trasatlantico la Calzada de Tlalpan, y Xochimiloo saca de sus arcas submarines aténitos. En la nocturnidad enloquecida ¢] Monumento a la Revolucidn embarca los Gltimos espejos; Mueve biblicamente. Teotihuacén se mofa del atuendo despilfarrado bajo la lovizna del Monumento de la Raza. Bafalos desiguales. Laural! Dénde!! La lluvia cesa. Medusa exprime su viborerio. El lago popular sienta cabeza; 'Y no se puede creer que ese rebafio de la avenida Judrez, sea ¢] mismo de ayer, parado alli, sonriendo siempre, cabra ¢rrante, espfa de su raza humedecida, preparando su camara. Estrafalario pregonero, subo Jas esquinas de México, gritando: Laura! {Bajo qué acantilado detuviste tu imprevisto velamen, dénde sc alzan tus islotes herméticos, qué turba est sudando ahora tus encajes, qué centauro te habita en cualquier parte? "Tal vez me encontrards en todas partes. Adids..." Sigue lloviendo. Sobre mi coraz6n. Il CANCION DE LA SEMANA COMO PUDIERA SER JUNTO A LAURA COMO QUIZA SERIA Laura tenia un insoluble asombro. Jarra de fiebre en los desnudos remos cuando llegé. Dijo que me queria. Era igual que una naranja al mediodfa: ciudadana lustrosa de enclaustradas aromas. Me queria. Dijo que me queria. ‘Un encierro de gazo sus enaguas. Defendian, repletos de castigos, ‘una guerra de lamparas, sus hombros. YY los dos, extranjeros, atrasébamos algo, detenfamos algo entre los dedos. (Lanes de luna y de saberse amado. Lunes para ser martes. Medianoche. Tatuajes planetarias limitaban el diémetro palpable en tus manos. Amarguisima paz la de la aloaba. Cristal de tierra con que fui verdugo. Entonces, bajaste de tu nombre con tu oficio de rumbas enterrados, circunscribieron labios redentores los pueblos del lenguaje, y sitié tu razén de ser distante, lunes de luna y de saberse amado). Laura temia a Dios, Laura tenia mi nombre atado al suyo. Los higos maduraban bajo de su vestido. Venia siempre, graciaso su talén, a reembarcarse en el caballo torpe de mi platica. La noche a paso de hecatombe entraba por los miembros en guardia. (Martes para buscar a Dios, porque quisisie saber si se escribia con maydscula Su proporcidn peométrica y perpetua. Martes para buscar a Dios, vertigo estético, dificil flor de brisa; noche para buscar a Dios. con el desorden de nuestra ofuscacién inofensiva; Maries para aprender lo necesario y decirte que Dios era en la vuelta de cada sombra y de cada transparencia, y decirte que Dios forma parejas de las palabras rotas. y de las piedras que buscan compaiifas; martes para buscar a Dios, vasto milagro, posesién inconciente que nos marca sabidurfas minimas y agujas para coser el Arbol del silencio. Mantes para ser miérooles, y luego sentamos a beber las pies descalzas y sentimos la edad de nuestros ojos.) Laura no preguntaba el rumbo de las puntas del dardo castigado tantas veces. ";,Cémo no amarte, segador de! alba?" -me decia- Mi soledad entre dos filos iba sofiando con segar su floreria: (Miércoles de luz propia. Porque Megaste sobre el viento dilufdo de tu forma. Porque Hegaste con tu desamparo, lenta la precisién de tu sonrisa, a decirme ¢] valor de haber estado: a [Link] Ja insdlita fragancia de la muerte pequefia de una estrella. Miércoles de luz propia, si estuvimos contdndonos los pueblos que cefifan con su diversidad de sangres nuestro origen; porque habias Ilegado ejercitando un vuelo de Ioviznas para regar mis flores sin ventana. Mié€reoles de luz propia y de luz tuya si aprendi a pronunciarte de repenie y a madurar la hierba del paisaje. Mi€rcoles de luz propia y de luz tuya buscaban el acorde de un pafiuclo y la pisada musical de un beso. Miércoles de violines estudiantes que salpicaban una margarita. Miércoles de luz propia, si Iegaste como distante y larga muchedumbre a gritarme el pocma para el jueves. Miércoles de luz propia y de luz tuya sobre los dos cansancios de mis ojos y las diez golondrinas de tus manos.) En Laura La almendra oscura no queria florecer. ‘Laura tenia en cada trenza un angel derramado. Me pesaban las uvas impacientes bajo el traje. Laura, mundo frutal y territorio abierto, era el clarin del fuego. Yo esperaba. Con voz de nifio iba hasta su lengua. Y la yegua festiva levantaba su asombro enamorado. Yo sé que me queria. (Jueves de pronto Jueves sin esperarte. Perimetro lunar que se rodaba ‘sobre el amplio sombrero de! garage. El muchacho arrullaba la privada agonia de las camisas vicjas. Tendedero, Azotea. Goteaba su organillo agua seereta de canciones sin letra. Desamparo exterior. Ojos que sospechaban de la Iluvia. El Diablo encima de los edificios. y en la pesada noche que salia apenas: ta, Jueves de pronto. Jueves de alcanzar a dar flor de estar cantando. Jueves de anochecernos en las tazas que extraviaron café de estar contigo, Jueves de pronto. Demasiado pronto. Noche de desclavarnos otra puerta --Mientras mi ruego interno te desviste—; jueves para ser viernes: ritmo alerta Nuestras manos buscdndose sedientas; en el amor la herida silenciosa abriendo sus ardientes girasoles, el sensitivo grillo procurindones, y el sur como tus ojos extranjeros: se extendia en el orden del espejo. En el espejo: 1a. Jueves sin esperarte, Corria la esperanza su esperanza y en la esperanza: ti.) Laura apretaba su rosa circunspecta. Guardaba su secreto campanero, subia a diario su deslumbramiento. Y luego sonrefa. La cisterna edificaba maritimas aldabas. Yo era un fuego mas entre las crines oscuras del deseo aumentando cerrojos. Laura se echaba al cuello mi derrota y luego sonrefa: (Viernes sacramental. Oh, Prendimiento por la piedad que no he tenido nunca, y que me ha dado tu poesia viva desde tu arribo caudaloso. ‘Viemes espiritual, porque sumamos el dos de amor, las nueve de Ia noche y las cinco letras de tu nombre, Para saber tu edad agricultora que me ha sembrado alondras cn el patio y Calverios pequefios en los dedos para ¢] poema diario. Infinitesimal viernes florido; tu arena célida escudrifié las venas de mi frente para el cuarto marino que tendremos. ¥ el verso se murié cuando en las calles se morian las doce, Tas galaxias, las rosas de los cuerpos y los perros. Vieres para ser sdbado. Te quiero. Te quiero sin querer quererte menos.) Laura habia legado desde quién sabe qué lugar de los corales. Nunca dijo de dénde, No sabia qui¢n era. A dénde iba. Sementales sin doma la trafan de! nardo a las espigas. ¥ era una abeja loca mirando siempre hacia un camino abierto. Laura se moria de casta, "se morfa de casta y de sencilla” (Yo estoy contigo aqui, alerta, desnudamente humilkde, extrafamente huérfano del cuerpo, del pan, del ser, dulcemente muriendo de mis venas, viviendo de mi saliva, Iejanamente inmensas las pisadas, abandonadamente pélidas las manos, pero contigo, aqui. Fugiliva: jhasta cudndo las tibias hondonadas? -Y el sdbado cayd como un portazo sobre nuestras cabezas-.) "Tal vez me encontrarés en todas partes. Adids". (C¥ el domingo cesé cuando te dije: {Deja beber de tf las amapolas!! ytudijiste: iNO!) Laura est4 en la ciudad de algdn planeta. Laura esta en la sequia de algtin pueblo. Laura est4 aquf y all4. Laura no existe. Laura vendrd algun dia en algin drbol. Todavia la busco. La busco en todas partes. Sigue Hoviendo sobre mi corazén algo sin Laura. NOCTURNO DE LAURA QUE VIENE CUANDO LA SUENO Y DE LA NOCHE COMO NINA NEGRA Amada inexistente: la tristeza se monta en mi esqueleto, castigan sus espuelas mi Amada sin ausencia: al toro de la noche banderillas de Iuvias se clavaban y lo dejaban solo, con el lenguaje extenso de la calle pronunciando automéviles. Al toro de la noche estoques de las doce lo picaban y lo dejaban himedo con las moscas eléctricas y el péndulo de lacones tardios, y s€ llenaban de agua sus heridas y s¢ moria abandonado, con el toro de] dia casi encima y la espada del agua extermindndalo, termindndolo, mindndolo. Amada en cualquier parte: la noche se ha sentado dolida como una nifia negra a mirar desfilar las avenidas sin preguntar a nadie por qué los trenes. no lo dejaban subir por qué la dejan detrés, afuera, como a un viejo cometa que perdié de muchacha, Ia formula del arte --este asiento no es tuyo debes pagar boleto, muchachita. Amada en algdn puerta: como una nifia negra la noche se hace ovillos en el cielo no la dejan entrar en las recamaras Ja tienen exiliadas en los tejados Ja abuyentan con las ldmparas no la dejan bajar urgida como esta de ser amada revolotea, espia, se asoma por debajo de las. puertas y cuando llega al centro de algiin pan descuidado Jas escobas del alba barren de las cocinas su querencia ~-oada tienes que hacer en las ciudades ‘estas bien ahf arriba, vigilando, pariendo a gritos tu melancolia--. Amada que deseo y que no llega como una nifia negra la noche esté llorando porque nadie la quiere: (muchachita perpetua no tengas fé en los hombres; desde adentro del pecho no te quieren, quédate donde estas, ahf junto a tu toro remojado.) Amor que de tu ausencia se me Ilena la vida; amor por ¢l deseo para siempre esculpido amor de dsperos frutos exprimides al viento, amor alimentado por dagas abrazadas, amor de cien canarios ahogados en el pecho; amor de bruces puesto por una sombra loca. Amor: es ya el verano de nuevo es el verano. Qué misica me tumba. Qué terremotos de auras me estremece. Noche, mi nifia negra esté la puerta abierta he apagado la luz entra, te amo. Laura, como un ciego me palpo, mis sollozos ausculto, te amo, abro Ja puerta, para que entre a mi corazén tu trigo oscuro, (La noche se ha dormido: dentro de mi garganta. -Laura ut6pica llega- La nifia negra duerme. Silencio. ‘Yo te quiero tranquila, espesa nifia a la rorm, ya) ‘Yo sé que alguien su mano apoyé sobre mi hombro. Laura. Laura de todo el mundo, Laura insélita Norte, Laura imprevista Sur, Laura imposible Este, Laura impdber Oeste, Oh, Laura en cualquier sitio, en todas partes, amada aérea, amada subterrinea, amada acudtica, amada subcutdnea, mada terrenal, Laura inaudita mia que estas en los espacios nifia, mujer, amante, santa, vibora, adolescente, virgen, solterona, prostituta, macho, de verdad es tu mano Ja que tengo solitaria en las mias. Ha nacido ¢] poema. Gruesas ldgrimas me ¢spesan las pupilas. Esta saliendo el sol. La nifia negra desaparece adentro de pdjaros. Ahora tengo en las manos un suspiro Laura ha muerto de nuevo. Bulle el verano, Madre Puedes hundir tus manos en la brisa Darlas a que florezean. El sol dijo el silencio y los adicses. En las fachadas ebrias Jas ruinas de la luna, Banderillado por la madrugada el dia muge... Iv POSTAL PARA LAURA MIENTRAS TANTO Buscando polvo de nosotros e] polvo del camino me investiga. Rueda la caminata y la chamarra me huele a tus tristezas y a tus huellas. Busco por cada tronco que se fuga aquello que dijiste y no entendi. Otra vez casi rumbo y nada y otra vez olra vez. DECLARACION ESPIRITUAL DEL HOMBRE Autor: Antonio Moreno Machuca 1967 INTROITO No voy a preguntar a qué he venido, uno sabe, después de muchos afos. en que la sangre sacudié las venas Jas golpeé con amar, casi con furia, en que la luz nos degajé las sombras que habitaban los surcos. del cerebro, que uno vino a sofiar, vivir acasa, para pisar con planta peregrina Ja tierra jubilosa, los caminos que Dios nos puso para recorrerlas llevando el alma como sol y el cuerpo como si fuera un drbol sin rafces. Nadie sabe por qué somos de polvo, por qué de pronto se deshoja el trino del pajaro que canta muy confiado aunque sus propias alas lo traicionen. Son de polvo también, que por milagro sostienen en el aire su figura, viajan el canto sin pensar que st una racha de viento las derrumba. Asi somos nosotros, los humanos, polvo no mis, arena movediza que cn el desierto de la vida vamos formanda poco a poco nuestra tumba. Uno sabe que todo es pasajero que la vida nos da lo que nos toca del amor, de la gloria, de los sueios; nos da lo que sin duda merecemos: un poco de ilusién, algo de suerte, mucho dolor a cambio de experiencia, pues el hombre tolera lo que él mismo talla con propia mano, por torpeza, por error, por pecado, por venganza © tal vez por abrirse su camino a golpe puro de pasién, de modo que quiere hacerse constructor de su alma. Uno dice: las cosas son de modo que yo mismo podré forjar su cauce, elevar el caudal de mi alegria ser mi propio motor, alzar el fuego de la palabra zodiacal y vemos que el destino nos siembra de presagios, cubre Ja senda con dolor y luego nos marchita ¢l amor, la voz el alma. Nadie sabe por qué seguimos vivos llevando a cuestas la palabra muerte, el corazén cual pdjaro callado que nada canta porque nada siente. Por eso no pregunto, porque nadie me habri de dar las sefas valederas para saber las causas de esta vida, por qué me tengo que esperar silente, @ que Ilegue de Atropos la sombra y detenga mi mano, mi palabra, me clausure los ojos y me deje inmévil, como estatua, ya sin vuelo. No voy a preguntar a qué he venido soy hombre de palabra silenciosa; gusto de dar insdlitos caminos al mundo que rodea mi pensamiento. Sé que jamas alcanzaré los astros y que jamés comprenderé la vida; ‘Sdlo capio su fin, cuando la muerte suspenda porque si mi sangre loca, deje mi corazén quieto del todo y levante paredes de silencio donde jamds penetrarin sonidos: sino can su fulgor, la eternidad. I Say el hombre fugaz, el que salvara su coraz6n de] fuego del olvide; el que sintié pavor de !a tormenta y levanté su canto de esperanza Soy la voz de los siglos, encendida por el fulgor azul del paraiso; naci del esplendor de las edades y vengo desde Addn, pleno de cielo. Liego desde el pecado, flor de sangre, tosa de tentacién y de locura; poblé mi soledad de rojas suefios y la pasidén fue sol en mi palabra. Tengo los ojos tienes y nocturnos para mirar las sombras del espacio, y voy hacia la luz de Ja alborada llama en la voz y sed dentro del pecho. Soy el que construyé los jeroglificos para dejar su voz petrificada; ¢] que le dio palomas a sus ojos para Ilenar su libertad de pajaros. Il Hombre de tierra y cielo, soy de carne materia que transforma la materia, espiritu que da luz al espfritu a través del incendio de la sangre. Soy Ja maldad envuelta en el pecado, el alto bien que arrebaté el arcdngel, el que tiene las alas de azucena y el coraz6n tatuado de milagros. ‘Soy ¢] que sufre la crueldad del tiempo la inercia de los suefios, la esperanza; el que pretende conocer los asiros y descubrir los hombres ignorados. Soy el que amé la tarde sin estrellas, ¢] que poblé la noche con su Ilanto, el que midio la tierra con sus manos, y descubrié la flor y la belleza. Estoy lleno de asombros bajo ¢l ala profunda y luminosa de los cielos; soy el hermano de mi propio hermano y enemigo sin tregua de su gloria. Soy el que hablé para inundar los aires con la fragancia pura de su pecho, sonido que broté, mas que del térax de la invisible lengua de sv espiritu. ‘Soy la esperanza que tembld de lirias. sobre la rosa blanca de los mares; ctucé los vientos y domé las olas en la nave sedienta de mi cuerpo. ‘Soy la materia que cruzé el espacio con un ardiente coraz6n en llamas, y sin embargo soy, tierra que siente polvo de amor y soledad que pasa. Plasma de Dios en mis arterias arde como alborada que fragué mi sino; breve tiempo consume mi materia porque el tiempo es materia que me mata. LEMA: " El que salié de la matriz del tiempo"

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    100% (1)
    Bibliografias Sinaloenses II
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