ANALISIS DEL DOCUMENTO
PRESENTADO:
YISEL REYES RIOS
DOCENTE:
JOSE FERNANDO GUERRERO
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
ADMINISTRACION FINANCIERA
SEGUNDO SEMESTRE
ANALISIS
A la fecha, las autoridades de los numerosos países afectados han tomado
decisiones, principalmente de política monetaria, para paliar los efectos de la
desaceleración económica. En lo referente a la política fiscal, se espera que los
países, en la medida de sus posibilidades, implementen agresivas políticas contra
cíclicas con el fin de impulsar la demanda agregada y atenuar los despidos de
trabajadores y la quiebra de empresas con problemas de liquidez y solvencia.
El brote del COVID-19 genera choques de oferta y demanda tanto externos como
internos que, sin duda alguna, afectarán la dinámica de la actividad productiva, a
la vez que amenazan con profundizar nuestras vulnerabilidades en el frente
externo, en el fiscal y en el mercado laboral.
COVID-19, se vio impactada por el diferendo entre Rusia y los países
pertenecientes a la OPEP, que derivó en la significativa caída en los precios del
petróleo. OPEP para pactar un recorte en la producción del petróleo crudo de 1,5
millones de barriles diarios y firmar la extensión del acuerdo actual que cubre 2,1
mbd y expira a finales de marzo, llevó a que Arabia Saudita anunciara un aumento
de su producción hasta alcanzar en abril los 12,3 mbd, máximo histórico.
Por su parte, Rusia también ha mencionado que en los próximos meses podría
incrementar su oferta en 0,5 mbd y que no contempla recortes a su producción en
la medida en que aún no se conoce cuál será la magnitud del efecto que tendría la
pandemia sobre la demanda global por el petróleo crudo, tal como lo afirma
Reuters.
En efecto, es claro que el panorama actual difiere sobremanera con el de
principios de año, lo que implica que las perspectivas de crecimiento económico
que bordeaban el 3,4% según nuestros estimativos, no se cumplirán. Hoy, con
base en la nueva dinámica de crecimiento mundial, los modelos de equilibrio y
crecimiento económico señalan unas perspectivas inquietantes en materia de
expansión económica. Hoy los estimativos de la OECD11 señalan que el
crecimiento global en 2020 pasaría de 2,9% a 2,4%por efecto del brote del
COVID-19 y que, en caso de prolongarse la afectación económica, el crecimiento
tan solo bordearía 1,5%.
En los últimos años, la cuenta corriente de Colombia, que resume todas las
transacciones de bienes y servicios realizadas con el resto del mundo y da cuenta
de la diferencia entre el nivel de ahorro y la inversión nacional, ha crecido de forma
sostenida.
En el año anterior ese desequilibrio ya generaba preocupación en el mercado
puesto que ponía en evidencia que, para financiar el desarrollo interno, el país
dependía tanto de los flujos de inversión de capital a largo plazo, como del
endeudamiento externo.
Ante la vulnerabilidad de nuestra actividad productiva, el análisis del desempeño
de la cuenta corriente en los últimos años y sus principales fuentes de
financiamiento, así como la evaluación de la sostenibilidad de este déficit para el
presente año y el análisis sobre el nivel de reservas internacionales adecuado
para que el país pueda hacer frente a situaciones de estrés luce imperativo a la luz
de los choques actuales.
Los desbalances externos del país han sido financiados por la IED, la IEP y, en
menor medida, por los desembolsos por préstamos y otros créditos. En efecto,
durante la última década, los flujos de IED hacia Colombia han exhibido una
tendencia creciente y han representado, en promedio, cerca del 60% del total de
los pasivos externos. No obstante, los flujos de IED también se encuentran
expuestos a choques externos que pueden hacerle perder tracción y, por esta vía,
generar vulnerabilidades macroeconómicas.
Es posible afirmar que el Gobierno Nacional ha reaccionado oportunamente a la
coyuntura al declarar el estado de emergencia, y debe continuar haciéndolo, ya
que el trabajo mancomunado de las autoridades y el sector privado será
fundamental para moderar los efectos de la desaceleración económica mundial
que, en mayor o menor medida, afectará las perspectivas de crecimiento a nivel
local. Si bien el análisis aquí expuesto solo se circunscribió a señalar algunos de
los efectos económicos asociados a este lamentable fenómeno, la Asociación
Bancaria espera que los efectos de esta pandemia en vidas humanas sean
mínimos y anhelamos que los hogares y familias colombianas enfrenten este
fenómeno con solidaridad, firmeza y responsabilidad.