- Tengo dentro de mi los siete mares, las estrellas mas distantes y los sueños
más maravillosos – dijo el libro de aventuras que el abuelo había dejado en
un cajón lleno de pequeños recuerdos.
- ¿Y nos eres feliz? – le pregunto un portarretratos que lucí la fotografía de
una joven sonriente y enamorada.
- Me hace falta volver a viajar, vivir otra vez las aventuras, los sueños y las
ilusiones que guardo en mi corazón.
- ¡Ah! – dijo portarretratos – Cómo quisiera yo que un enamorado me tomara
entre sus manos sonriera al ver la fotografía y me acercara a su corazón
para volver a vivir.
- Así transcurrieron lentamente los días. El tiempo que cubre todas las cosas
con las cenizas de los años y el polvo de las estrellas, vio un día llegar un
niño a la casa. Tenía en sus ojos el mismo brillo y la misma sonrisa de la
muchacha del portarretratos.
- Abuelito quiero viajar por el mundo y conocer los países donde viven los
príncipes que tiene tigres sueltos en los jardines … Quiero ir hasta las
estrellas en una nave espacial… quiero vivir con una tribu de indios en el
fondo de la selva …Quiero.
- El abuelo miró a los lados y le dijo “Ven, acércate. Te voy a revelar un
secreto. Te daré la llave para abrir la puerta de tus sueños. Ven conmigo”
- Se levantó y llevó al niño hasta el armario. Allí le pidió que sacara el cajón
lleno de recuerdos.
- ¡Me voy a viajar! - dijo emocionado del libro cuando el abuelo lo tomo en sus
brazos y se lo obsequio al niño diciéndoles que un libro es como una nave
que lleva a uno a los países mas lejanos para vivir las aventuras más
maravillosas.
- Luego, tomó el portarretratos y o acerco a la ventana para mirar con cuidado
la fotografía de la muchacha. La
recorrió lentamente, sus ojos se
iluminaron, sonrió y la acerco a su
corazón.
- ¡Cómo te quiero! – dijo y afuera brillo
el sol con mas intensidad y todas las
estrellas del firmamento temblaron
de alegría.