Hora Santa para la
Asamblea Parroquial
Se sugiere realizar esta hora santa, junto con los asistentes a la
Asamblea parroquial, para invocar la luz del Espíritu Santo,
iluminados por la Palabra.
Comentarista:
Queridos hermanos: antes de celebrar nuestra asamblea
parroquial, momento en que analizaremos el caminar y la vida de
nuestra parroquia, hagamos un silencio profundo, para escuchar la
voz de Cristo, luz que alumbra a las naciones. Meditando primero
su palabra, seguramente encontraremos la manera de caminar
juntos en la encomienda misionera de nuestra comunidad.
Dispongamos nuestro espíritu a la contemplación y la meditación.
Nos ponemos de rodillas para recibir al Señor.
Se expone el Santísimo Sacramento como de ordinario. Mientras
se canta.
Señor, ¿a quién iremos?
Señor ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida;
nosotros hemos creído que tú eres el Hijo de Dios.
1. Soy el pan que os da la vida eterna. El que viene a mí no tendrá
hambre,
el que viene a mí no tendrá sed. Así ha hablado Jesús.
2. No busquéis alimento que perece, sino aquel que perdura
eternamente,
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
el que ofrece el Hijo del hombre; que el Padre os ha enviado.
4. Pues si yo he bajado del cielo, no es para hacer mi voluntad,
sino la voluntad de mi Padre que es dar al mundo la vida.
Invocaciones
V. En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado.
R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Padrenuestro. Avemaría. Gloria al Padre.
Las invocaciones se repiten dos veces más.
Luego, puestos todos en pie, el ministro los recibe con el saludo.
V. Hermanos, gracia y paz a ustedes,
de parte de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro hermano,
que lavó nuestros pecados con su sangre derramada.
A Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Luego invita a la oración diciendo:
V. Oremos:
Y todos se oran en silencio. Luego continúa
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo
comunicaste a tus fieles el Fuego de tu Luz,
haz que al celebrar su presencia en el adorable Sacramento,
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
veneremos de tal manera los sagrados misterios
de su Cuerpo y de su Sangre,
que experimentemos su presencia
que ilumina a todas las naciones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Y todos se sientan para el himno. Éste puede recitarse a dos coros,
o bien por un lector, o bien por todos al unísono.
Coro 1:
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la buena nueva,
para sanar las almas.
Coro 2:
Instrumento de paz y de justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente,
mano que bendice y que ama.
Coro 1:
Señor, tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo,
Coro 2:
para sacar del sueño a los que duermen
y liberar al cautivo.
Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.
Coro 1:
Señor, tú me llamaste
para salvar al mundo ya cansado,
para amar a los hombres
que tú, Padre, me diste como hermanos.
Coro 2:
Señor, me quieres para abolir las guerras,
y aliviar la miseria y el pecado;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.
Comentarista:
Escuchemos ahora la Palabra del Señor. Nos ponemos de pie.
Se hace la lectura del Evangelio de Mateo 5, 13-16.
Lector:
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
En aquel tiempo aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué
se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle
para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad
construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela,
no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un
candelero para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres,
para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a
su Padre, que está en los cielos”.
Palabra del Señor.
Sentados.
El siguiente momento se puede introducir con música suave.
Comentarista:
Acojamos en silencio la Palabra que hemos escuchado.
Repitamos varias veces en nuestro interior:
Ustedes son la sal de la tierra y luz del mundo.
Después de un tiempo adecuado, se continúa con la siguiente
reflexión.
Meditación: Sal de la tierra y luz del mundo
Lector:
Este Evangelio es una importante instrucción sobre la misión de la
comunidad cristiana.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
Sal. Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y
directas, Jesús hace saber cuál es la misión y la razón de ser de una
comunidad cristiana: ser sal. En aquel tiempo, con el calor que
hacía, la gente y los animales necesitaban consumir mucha sal. La
gente iba consumiendo la sal que el abastecedor dejaba en
grandes bloques en la plaza pública. Al final lo que sobraba
quedaba esparcido como polvo en tierra, y había perdido el gusto.
Los cristianos, como la sal, tienen un impacto en la realidad en la
que viven, son para que los demás sean y vivan lo que son.
Sal de la tierra. En el oriente antiguo se le agregaba sal al abono
para darle más vigor, para hacerlo más fecundo. La misión de la
comunidad es fertilizar el mundo con el Evangelio de Jesús:
sabiduría de Dios y plenitud de la Ley.
Se hace una pausa. Luego continúa la reflexión:
Luz. La luz es la primera obra de la creación y se la identifica con
Dios. Puesta en el lugar correcto permite apreciar los espacios,
evitar tropiezos, pero sobre todo reconocer el rostro del otro. Así es
la comunidad de Jesús.
Luz del mundo. La luz fue hecha para iluminar, por eso no admite
estar escondida. Una comunidad que no sea misionera no tiene
sentido. La luz no es del cirio, viene de Dios, luz de toda luz. La luz
es para dar luz sin deslumbrar.
La sal no existe para sí, sino para dar sabor a la comida. La luz no
existe para sí, sino para iluminar el camino. La comunidad no
existe para sí, sino para servir al pueblo.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
Preguntas para la Reflexión
Un Lector hace las siguientes preguntas, de manera pausada:
¿Nuestra comunidad parroquial es sal de la tierra? ¿Da sabor a las
realidades de todos?
¿Somos luz del mundo? ¿Iluminamos a todos con la luz de Cristo?
Se guarda un tiempo para meditar en las preguntas. Luego se
hace oración con el canto:
Id y enseñad
1. Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga que empieza a
granar.
Sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.
Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección;
Id llevando mi presencia, con vosotros estoy.
2. Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.
3. Sois fuego y savia que vine a traer, sois ola que agita la mar.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
La levadura pequeña de ayer fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder, ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien, los hombres al Padre verán.
La voz del Pastor
Comentarista:
Escuchemos ahora, la voz del Papa Francisco:
Lector:
Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La
reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos
compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron
donando la propia vida. Fuimos capaces de reconocer cómo
nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes
que, sin lugar a dudas, escribieron los acontecimientos decisivos
de nuestra historia compartida: médicos, enfermeros y
enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados,
personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y
mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y
seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que
nadie se salva solo.
Se guarda un momento de silencio; luego continúa:
Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se
desarrolla ni puede encontrar su plenitud «si no es en la entrega
sincera de sí mismo a los demás». Ni siquiera llega a reconocer a
fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros: «Sólo
me comunico realmente conmigo mismo en la medida en que me
comunico con el otro». Esto explica por qué nadie puede
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar.
Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque «la
vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una
vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre
relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay
vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y
vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte». (Tomado
de la Encíclica Fratelli tutti, del Papa Francisco, nn. 54 y 87).
Canto
Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor;
me acompaña siempre en mi vida, hasta el fin.
1. Ya no temo, Señor, la tristeza, ya no temo, Señor, la soledad;
porque eres, Señor, mi alegría; tengo siempre tu amistad.
2. Ya no temo, Señor, a la noche, ya no temo, Señor, la oscuridad;
porque brilla tu luz en las sombras; ya no hay noche: Tú eres luz.
Preces
Todos se ponen de pie. El celebrante dice:
Oremos por nuestro Pastor, el Sr. Cardenal Don Carlos Aguiar
Retes, y por la restructuración pastoral que lleva a cabo en nuestra
Arquidiócesis:
Todos repiten:
Dios nuestro, Pastor y guía de tu Iglesia,
mira con bondad a tu hijo Carlos,
a quien constituiste nuestro Pastor.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
Te damos gracias su persona
y por el don de por su misterio episcopal.
Te pedimos que lo sostengas
con la fuerza de tu Espíritu
para que con su palabra y ejemplo,
lleve luz a esta porción de tu Pueblo Santo congregado,
signo e instrumento de salvación en el mundo.
Santísima Virgen Madre de Guadalupe,
estrecha entre tus manos orantes y amorosas
a nuestro Arzobispo Carlos,
y permite que siga guiando,
ya no la construcción de una casita en el Tepeyac,
sino de una Arquidiócesis donde tú puedas continuar tu designio
de mostrar el amor misericordioso del Dios por quien se vive
y de llevarnos a todos a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
La Bendición se hace como de ordinario.
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
Oración
V. Señor, la ofrenda que tu Iglesia te presenta,
desborda de alegría nuestros corazones
proclamando la presencia de tu Hijo Jesucristo,
que bajo el misterio del pan y del vino,
se convierte en luz de todos los pueblos.
R. Amén.
Se hace la bendición. Después, siguen las invocaciones:
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Se hace la reserva del modo acostumbrado, mientras el pueblo
canta:
Canto
Hazme un instrumento de tu paz
1. Hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, lleve yo tu amor;
donde haya injuria, tu perdón, Señor;
donde haya duda, fe en Ti.
Hazme un instrumento de tu paz:
que lleve tu esperanza por doquier;
donde haya oscuridad lleve tu luz;
donde haya pena, tu gozo Señor.
Maestro: ayúdame a nunca buscar
querer ser consolado como consolar.
ser entendido como entender,
ser amado como yo amar .
2. Hazme un Instrumento de tu paz;
es perdonando, que nos das perdón;
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]
es dando a todos, lo que Tú nos das,
muriendo es que volvemos a nacer.
Durango 90, Col. Roma, CDMX 5208-3200
[Link]