0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 443 vistas42 páginasEl Sexo Peligroso. Donna Guy.
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1875-1955
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qEsta historia politica de la prostituci6n legalizada en la Argenti
na, entre fines del siglo pasado y mediados del actual, es tam
bién un espejo de la sociedad argentina y de Jos conflictos apa
rejados por su modernizaci6n: la inmigracion masiva y el fuerte
predominio masculino; el desordenado crecimiento urbano, el
hacinamiento y los problemas sanitarios; cl creciente control
tatal a través de la policia y de los médicos higicnistas; el avan
ce de las mujeres en el mercado de trabajo.
Las discusiones sobre la prostitucién, su represién o legaliza
cién, y las formas de control remiten a problemas mas profun-
dos. Las cuestiones de la desigual relacién entre hombres y mu-
jeres se cruzan con los conflictos de clase, la construcci6n del
capitalismo, el montaje de la administracion, la definicion de la
nacionalidad, los prejuicios raciales. Pero también remiten a
problemas generales de la cultura occidental: las imagenes de la
mujer acufadas por una sociedad masculina, los prejuicios y de-
seos de sometimiento, el angustioso temor a la homosexualidad,
que se reflejan no s6lo en la legislacién reguladora y en los ar-
gumentos tejidos en torno de ella, sino también en las expresio-
nes de la cultura popular como el tango y el sainete, y en las de
la alta cultura como el ensayo y la novela.
El libro es a la vez una prolija monografia y un alegato. La rei-
vindicacion de la prostituta —objeto pasivo de multiples dispu-
tas—, de su rara vez reconocida capacidad de decisién y de opcién,
apunta a la relacion entre un Estado que se afirma todopoderoso
y una sociedad que debe defender los derechos de cada uno de
sus individuos.
Donna J. Guy es profesora de la Universidad de Arizona, en los
Estados Unidos de América. Es autora de Azticar y politica: Tu-
cumdn y la Generacion del Ochenta.Indice
Reconocimientos
Introduccion....
1. Camino a Buenos Aires....
2. Mujeres peligrosas. La prostitucion legalizada .
3. Enfermedad venérea, salud publica y delito
4. La batalla final? .
5. Tango, género y politica
6. Prostitutas patriotas y hombres peligrosos
Conclusi6n..
Bibliografia .
Escaneado con CamScanner5
Tango, género y politica
Fuera de la vista pero no del pensamiento. Ninguna ley que
involucrara a las prostitutas podia desterrar de la imaginacion
masculina el miedo al peligro sexual que representaban las muje-
res. La batalla por controlar la prostitucion no se limitaba a los
debates politicos en el municipio y el Congreso. Tampoco era
simplemente una preocupaci6n de los dirigentes de la elite. A tra-
vés de diversas expresiones, los hombres de otras clases discutie-
ron las implicaciones de la independencia y de la sexualidad de las
mujeres, invocando el tema de la prostitucion en canciones, obras
de teatro y novelas. En algunas ocasiones se oia una voz femenina
pero, a menudo, eran los hombres los que hablaban a través de las
cantantes y actrices. En la medida en que la prostitucién era un
tema recurrente en la cultura popular argentina, la actividad que
los funcionarios municipales trataron de ocultar por todos los
medios se convirtio en uno de los temas mas vivos y frecuentemen-
te discutidos del siglo xix y principios del xx en la Argentina.
Frecuentemente para los escritores, las prostitutas simbolizaban
distintos aspectos de la problematica de los inmigrantes y de las
mujeres urbanas. Para algunos, las mujeres eran peligrosas porta-
doras de la enfermedad y de la inmoralidad. Otros las considera-
ban victimas pasivas de la trata de blancas o del abuso de miem-
bros de la familia. Varios autores pensaban que la prostitucion
femenina representaba la opcion entre inmoralidad y pobreza 0
ene ues. modes de produccion tradicionales y el capitalismo indus-
leaces Lae Ee desde 1900 en adelante, a las prostitutas tam-
ee een laba suubelica y sexualmente con el grupo de
eraemelstas ae eros le la Argentina: los anarquistas. Algunos
tinted eer sobre las prostitutas. Para ellos, eran vic-
corruptas o de su Tae eee zs poeee sucturas peliticas
desde los ardientes ane I Senetambien: ohro8. es crltoren,
a los reformistas sociales de izquier-
da, se solidarizaron con la situacié acosad:
circunstancias econémicas, soe eae eke Sin eureTango, género y politica 175
seguian pensando que las prostitutas eran peligrosas y expr
gu preocupacion en narraciones que se referian a la Unite seep
olitica de anarquistas y prostitutas, Mientras est es ities
8 estos escritores
Pginaban que la revoluci6n social y politica pod
yerdaderos temores estaban vinculados a
mujeres eran mas fuertea que 106 hombre:
Cuando el anarquismo se volvid menos amenazante en Iz
tina, los hombres escribieron acerca de rostioatas oe setae
tine al asumir la responsabilidad de sus vidas y de sus acc cs
paindependencia fortalecia la resolucién de las mujeres, al Aes
ta tpo que sus hombres se volvian menos dogmaticos. Los debates
sobre las consecuencias de la inversién de las relaciones de poder
entre hombres y mujeres permitieron que la cultura popular argen-
tina explorara las tensiones sociales a través de las descripciones
de personas inaceptables y de familias disfuncionales.
Una forma de expresién popular que penetraba en todas las
demas era el tango. Este baile se ha considerado un paradigma de
Ja cultura popular nacional: “Nada la expresa mejor que la inven-
cin del tango en el Rio de la Plata. Junto con la inmigracién (in-
terna y externa) el tango fue forjado en burdeles suburbanos, y
después de veinte anos fue aceptado en los salones de la clase
media”.’
El tango transmitia to
género. Bailarlo era un ac!
producirse, sus
la creencia de que
das las ambigiiedades de las relaciones de
to de coraje. Como el vals, el tango supo-
nia un estrecho contacto corporal, pero podria describirse mejor
como un abrazo intimo, que Hegaba a la total dominacién de la
mujer por parte del bailarin. Las piernas no se usaban sdlo para
moverse, sino también para que el hombre tocara a su companera
de manera ritual.” .
Seguin la tradicion, al principio los hombres bailaban entre Si,
porque el tango era demasiado erético para las mujeres. Sin rae
bargo, aquello que al parecer era una actividad viril, podia ser ee
asimismo como un entretenimiento para hombres debiles. Dene .
de todo, si no podian encontrar companeras, 4que clas le ot
bres eran? Porfin, los hombres dejaron de bailar entre los cyeet
fee. el primer indicio de cuestionamiento de la virilida
ina en la cultura popular argentina. ; a "
Las prostitutas fueron Jas primeras mujercs | el
tango. El tango bailado en forma mixta St desarrollo
les en las salas de baile situados en 12s
ee Montevideo, desde 1860 neers es,
s de danza de origen africano, ‘on del sexo. Hacia
Ja comercializacl 5
Menudo servia de preludio para tableci iS
la década de 1870, los hombr' itaban Los 6* imbjo de dine-
10s donde se « E Bok
me
Escaneado con CamScanner176 El sexo peligroso
ro. Las salas de miisica, las romerias (grandes tiendas que funclo-
naban los dias de fiesta) y hasta los fueron los sitios del tango
y las relaciones sexuales. En todos estos lugares, los soldados
pobres y los trabajadores inmigrantes se mezclaban con los nifios
bien y alli encontraban oportunidades para la bebida, los delitos
menores y el comercio sexual. |
Antes que el fiitbol se convirtiera en un deporte de masas en la
década de 1930, la bebida y la danza eran formas especialmente
populares de recreacién masculina, pero constituian un anatema
para las mujeres decentes. Cualquiera que pudiera comprar un
piano, contratar una orquesta 0 servir bebidas fuertes podia ase-
gurarse una extensa clientela masculina, asi como reputacién de
inmoralidad. La ciudad se poblé de salas de musica, cafés con
entretenimientos, nightclubs y clubes privados. En 1881, un ar-
ticulo periodistico publicaba una descripcién de dichos lugares:
“Uno de los parajes donde mas abundan los bodegones y cafetines
es en las inmediaciones de la Plaza del Parque. Sabido es que por
alli hay manzanas enteras cuyas casas estan ocupadas por esta-
blecimientos de ese tipo o alternando sus puertas con las de las
casas de prostitucién. El principal negocio de esas casas son los
bailes que en ellas tienen lugar. Tienen contratadas unas cuantas
mujeres y un 6rgano y por cada pieza de baile se paga 1 peso”
Bajo la apariencia de sala de baile, se llevaba a cabo el verdadero
negocio: la comercializacién del sexo. La funcién esencial de la
bailarina era excitar sexualmente a los clientes para que volvieran.
En estos establecimientos, peones rurales que visitaban la ciu-
dad, marineros, soldados y compadritos bailaban con las camare-
Tas, que generalmente eran consideradas prostitutas clandestinas.
La popularidad del tango contribuy6 a poblar las antecamaras de
salas y burdeles con hombres que buscaban bailar, y quizas algo
mas. Hacia 1897, el jefe de policia de Buenos Aires, Francisco J.
Beazley, preocupado por la mala fama de los lugares de entreteni-
miento de la ciudad, dirigiéndose al ministro del Interior manifes-
to: “El pequeno café con despacho a la calle y la gran confiteria,
con escenario para conciertos e instalaciones interiores, va desalo-
jando al prostibulo tolerado... Y cada noche, merced a la licencia
consentida, nifias que no han cumplido quince afios se exhiben en
as tablas de cualquier café-concierto para divertir con escenas
lubricas a la numerosa clientela que los Ilena, atraida por el servi-
cio femenino que comparte sus libaciones con la concurrencia’.®
_Hacia 1915, las inquietudes que suscitaba el entretenimiento
publico de rufianes se desplazaron del burdel al cabaret y de la
Prostitucion al tango. Ese mismo ano, el Concejo Deliberante ca-
racteriz6 las salas de baile como lugares peligrosos, Una m
amenazaba con la clausura y una multa de 500 peso
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 177
rets, bares, restaurantes y cafés donde se des:
mientos que alentaran actividades escandak
daba lugar a la era permanente.®
Buenos Aires no fue la unica ciudad argenti: 6
seers ree fur Ip ilea luda argentina que controls
populariz6 en la Argentina después de 1910. En 1925, los funcio-
narios de Rosario dictaron ordenanzas para controlar las supues-
tas consecuencias para la salud de las actividades de esparcimien-
to urbano. En lugar de confiar solo en la policia para defender el
orden social, la Asistencia Publica de Rosario insistia en que cada
tres meses todas las empleadas del cabaret obtuvieran certificados
de salud vinculados con las enfermedades venéreas. Esta ordenan-
za surgia del supuesto de que estas empleadas ejercian regular-
mente la prostitucion clandestina, y la mayor parte de los médicos
que participaban en el programa insistieron en que los examenes
debian ser aun mas frecuentes.”
Bailar el tango era un entretenimiento para hombres y un tra-
bajo para las mujeres pobres moralmente dudosas y potencialmen-
te infectadas. En consecuencia, las mujeres virtuosas no podian
bailar en publico. Tenian que buscar entretenimientos mas priva-
dos, hasta que el tango pudiera escapar de su desagradable repu-
tacion. El cabaret intent6 proporcionar esa oportunidad, pero nun-
ca lo logré realmente.
La mayor parte de los historiadores del tango dividen su evolu-
cién en tres fases. La primera, aproximadamente de 1870 a 1918,
podria Ilamarse la época del burdel. Se caracteriz6 porque se daba
mas importancia al baile que a la letra. La segunda fase, llamada
a menudo la época de oro, duré desde 1918, con la primera graba-
cién de Carlos Gardel, hasta 1935, con su tragica muerte en un
accidente de avion. La tercera fase, desde 1935 hasta el presente,
se ha caracterizado por un retorno al baile y a la experimentacion
con la mtisica y no tanto con la letra. Sin negar la increible contri-
bucién de Gardel al tango cantado, resulta significativo que estos
mismos periodos se correspondan asimismo con la €poca del tango
go buriel la del cabaret y el teatro, y su época de lirica captacién
upresion.
En los aii 0 estuvo ligado a la prostitucion y al
burdel, Os on La ea eb primeros versos iden-
ti I nes del baile. En 1888 se escribié
arrollaran entreteni-
losas. La reincidencia
fichas de metal que
Escaneado con CamScanner178 El sexo peligroso
ban solidaridad con las prostitutas, los burdeles famosos, las
madamas y las cantantes de tango, asi como con las madres. las
lavanderas, y su percal, humilde vestido de las trabajadoras. Tam-
bién se referian orgullosamente a los negros, que eran afamados
musicos, y a las madamas, temas que se trataron con menos fre-
cuencia en canciones posteriores.*
Pese a que el burdel y sus habitués eran temas populares del
primitivo tango cantado, sus comentarios sobre la sexualidad, las
relaciones familiares y el dilema personal del autor o del cantante
eran verdaderos nexos entre los primeros versos y el tango-cancién
mas elaborado de los afios siguientes. El papel de la tension del
género y de las relaciones familiares también ayuda a comprender
la significacion de la prostitucion con respecto a otros aspectos de
la cultura popular argentina.
Las letras de tango, antes de su supresién por parte de las
autoridades publicas en la década de 1930, compartian una pre-
ocupacion comun respecto del género: los hombres dudaban de su
capacidad para controlar a sus prometidas 0 a los miembros feme-
ninos de su familia. Un ejemplo de esto puede encontrarse en “Se-
fior Comisario”, cuya primera version es de 1880. A lo largo de los
afios se escribieron varias letras, incluso una cantada desde la
perspectiva femenina y otra desde la del testigo —presuntamente
hombre— del adulterio de una mujer. Se preguntaban si los mari-
dos satisfacian las demandas sexuales de sus mujeres:
“Senor Comisario, déme otro marido,
porque éste que tengo no duerme conmigo”.
“Seftor Comisario, yo he sido testigo,
cuando la canalla cochina engafié al marido”.'°
Mas importante aun es el hecho de que ambas versiones cues-
tionaran Ja autoridad masculina y la virilidad dentro del hogar y no
en el burdel. Por lo tanto, en lugar de contribuir a la definicién de
la moral de la mujer a través del burdel supervisado médicamente,
estas | de tango, escritas sobre todo por hombres de
or dominacion por parte de los jefes de
ujeres virtuosas.
bres impotentes o irresponsables
tales.)
frié una transformacién mayor que
va . El proceso empezé cuando
aficionados de los nightclubs de
y los Estados Unidos. Se acund
que describia la fervorosa acepta-
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 179
eion de la musica por parte de gente a quien poco le importaban
sus origenes, las implicaciones morales o el me je de sus letras.
Hacia 1913, “los obispos, carder y hasta el Papa Pio X se pro-
nunciaron contra la danza por su cardcter lujurioso € inmoral; los
emperadores de Austria-Hungria y de Alemania prohibieron a sus
soldados que lo bailaran con uniforme... el tango triunfé sobre
todos esos obstaculos”.'?
En Buenos Aires, a los hombres y mujeres de clase media y alta
que definian lo chic por los gustos franceses, les resultaba dificil
aceptar la tangomania parisiense. Una razén era que el tango tenia
su origen en el ambito prostibulario. Otra era que en el curso de
veinte afos el tango se habia vuelto sexualmente mas explicito. Al
parecer, la introduccién del bandoneén en la década de 1890, un
acordeén aleman hecho por la Band Union Company, dio lugar al
cambio, porque los musicos pioneros no tenian habilidad técnica
suficiente para el piano, la flauta, la guitarra y el violin tradiciona-
les.'® De esta forma accidental, el tango se transforméd y, si al prin-
cipio era un baile vivaz con un contacto fisico limitado, pas6 a ser
un arte erético, lento, languido y estilizado, en el que las parejas se
abrazaban de manera escandalosa.
Habia varias maneras de enfrentar el erotismo del tango y sus
alusiones al burdel. Una era sanear el baile para que pudiera ser
disfrutado por hombres y mujeres decentes. Este fue el método em-
pleado en los Estados Unidos por el famoso duo de cabaret de Irene
y Vernon Castle: “En el tango, ellos veian la gracia y no la feroz pa-
sion. ‘Debe practicarse con frecuencia para que se dulcifique’, de~
cian. Los Castle moderaron los cortes que dejaban demasiado al
descubierto las piernas de la mujer, que la obligaban a acercar
peligrosamente la pelvis al cuerpo del hombre y la colocaban en una
posicion sexualmente sugestiva”.'* Los Castle construyeron su pro-
pia historia del tango. A veces, afirmaban que el tango era europeo
y no argentino. Cuando se veia obligado a admitir el origen latino
del baile, Vernon Castle alegaba que un diplomatico argentino
habia introducido el tango en Maxim's, dando a entender asi que
se trataba de una forma de baile de la elite.'®
Las clases media y alta de la Argentina sanearon el tango a su
lugar, a diferencia de los norteamericanos y
baile, los argentinos lo sacaron del
ae situado en un lugar central
‘uno de los primeros establecimientos
\ de tango. Pronto lo siguieron
un italiano que habia adoptado
6 una enorme fiesta en un res-
contrato a bailarines de tan-
_ los musicos de tango y los
Escaneado con CamScanner180 El sexo peligroso
on requeridos en los establecimientos de
“profesores de tango” fue!
primer nivel de la ciudad."
La clase media introdujo el tango en el ho
dad familiar aceptable. Los bailes en los patio: anizados en los
barrios, permitian que hombres y mujeres baila el tango sin
ambivalencia moral. La disponibilidad de partituras y la formacion
musical de los miembros de la familia fueron elementos cruciales
en este proceso. Por fin, después de la Primera Guerra Mundial.
desarrollo de la radio y de la industria del disco en la Argentina
puso el tango a disposicion de todos.
Por todas estas razones, al mismo tiempo que se lo desvinculaba
de sus origenes prostibularios, el tango bailado pronto adopto la
elegante vestimenta europea. Originariamente, los bailarines de
tango se vestian seguin su clase u origen, y a muchos de los prime-
ros argentinos que bailaban o cantaban en Europa se les pedia que
vistieran ropas de gauchos 0 de peones. Para los argentinos, la ropa
de gaucho implicaba falta de maneras y de civilizacion. En 1910,
Caras y Caretas, la principal revista argentina de clase media, pu-
blico una historia breve sobre tango. Acompafiada por una ilustra-
cion donde aparece un gaucho que saca a una mujer a bailar, la con-
versacién refiere la breve historia de una mujer que se niega a bailar
con un hombre que no se lava con la marca de jabon adecuada."”
‘Tres afios mas tarde, Caras y Caretas publicé fotografias que
documentaban la tangomania en Europa. En Paris, los trajes de
noche y los esméquines se habian convertido en trajes de tango de
rigor para los europeos; a diferencia de los gauchos, los parisienses
no bailaban el tango con otra ropa. La diferente ropa usada por el
bailarin argentino Bernabé Limarra y su companera espafiola,
Maria la Bella, mostraba con claridad que los argentinos tenian que
cambiar de vestido a fin de civilizar el tango.'*
Si bien Caras y Caretas siguié publicando fotografias de la elite
parisiense bailando, la revista se encargé de estimular el orgullo
argentino. A fines de 1913, José Maria Salaverria envié un breve
articulo desde Paris, en el que narraba su asistencia a la celebra-
cion de un té donde se bailaba tango. Alli criticaba la forma en que
Jos extranjeros habian desvirtuado el baile argentino: “,Como ha
podido apasionar esta forma a Paris y media Europa? gSera tal vez
partes lo bailan mejor...? El caso es que yo, siendo el
o, el menos danzarin, senti una indignacién, una
ar a voces. Ante aquella caricatura del
irme en un devoto tanguista. jOh
y quitado en Paris todo tu
ar como una activi-
el tango fue
lor, que ponia
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 141
el acento en la letra mas que la danza. Esta segunda posibilidad fue
explorada con mas frecuencia por la audiencia argentina que por la
norteamericana. Caras y Caretas contribuyé a esta transicion cuan-
do public6 su primer facsimil de una partitura de tango en 1912.”
Las letras adquirieron aun mas importancia cuando los argen-
tinos empezaron a grabar tangos, proceso que se leré con la
espectacular popularidad de Carlos Gardel. A fines de 1917, Gar-
del entusiasmaba a los duefios de los teatros con Ia interpretacion
de uno de sus tangos mas famosos, “Mi noche triste”. Escrito por
Pascual Contursi, dramatizaba el lamento de un hombre abando-
nado por su amante. Incapaz de olvidarla (“para mi ya no hay con-
suelo"), el hombre se entregaba al alcohol para mitigar su agonia.
“Mi noche triste” no sdlo se convirtié en una grabacién popular en
1918, sino que también fue incorporado a una obra teatral, vincu-
lando asi el tango con el teatr
La carrera de Gardel habia comenzado afios antes. En 1914, el
inmigrante francés recibié su primera oferta de trabajo full-time
como cantante de cabaret. La situacién que dio lugar a un ofreci-
miento de trabajo para Gardel tipificaba la escena del nightclub en
Buenos Aires, justamente cuando los cabarets se popularizaron. La
noche empezaba en un café del centro. Horas mas tarde, Gardel y
sus amigos, algunos de los cuales eran politicos, asistian a un club
privado y a una casa clandestina de mala vida a cargo de Madame
Jeanne, una italiana que se hacia pasar por francesa. A la madru-
gada, Gardel y sus amigos iban al Armenonville, un nuevo cabaret
que lievaba el nombre de un bistr6 parisiense del Bois de Boulogne,
cuyo gerente le pidid a Gardel y a su compafiero que regresaran
regulares.' ;
Ea an aiens pe aetaiTes asistian a los lugares donde aparecia
Gardel. En cambio, los hombres de la clase alta y baja encontraban
alli la compania de dudosas camareras, bailarinas y acomparian-
tes. Sin embargo, el ultimo paradero era un lugar que intentaba
Gistinguirse de la casa de mala vida. Estos cabarets se beneficia-
ban con la popularidad de Gardel y se convirtieron en una de las
instituciones urbanas a vi que a menudo aludian los tangos que
taban ciones de género.
aioe ae Seekenun lugar urbano mas aceptable que
el burdel, donde | y mujeres podian acceder al tango. Sin
g n un cabaret siendo peligroso para las
nas wr de las respetables mujeres
Ba.
Escaneado con CamScannerLA Di sen pany
“Cherian sttuacionies #71 eopectaimeme poisons 9 Belen VinnntiA
snayores precasscumen, Vor eerivhe, ‘Ath LORE YA VALLI PIA
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‘Obtener A consentisnhento he hos padres 0 puattianes Ge Va swuchache ¥
que se encaryptin be exrnatia a ws casa AA lo whuctara ”
Antes de ta expansiin deh cabaret, los mustc-halls, donde las
compatiias extran\eras animaban a la audiencla portetia
larmente sapechows, En 191%, Bamud Cohen
‘eatro Royal, un tipieo muste-hall. AM dosery) que muy
pendientes ¥ er 4A mustehall dercian ablertamente
prostituct6n:
“En algunos, las prostitutes yotian ohrecere Vinemente y # tae AS
mulaba para que lo hiceran, tn uno de dos, A Royal, hay une wera
domde we tie que no potia sentarme porque los astentus evtaban re-
servades para estas tires, En ete musstechal hay tamnbhén un restau
rante con prectes exyetiales wae Agee funconande cuanto x termina A
enitreteriemierita y a) (ue asheeers las fovencs atricns dewpists de ka funcson
para ‘extretener 2 los honines presenies, Geyfan me djeron, AD Siguara
on una de tas Aaueslas de wus contsabod “
Siguieron apareciendo informes sobre compahias teatrales
a gesont Ja trata Ge areas, Sin embargo, los observa-
distinguls distinios grados de depravacion entre
gente dA expectéculo de le dudad. Rosalie
, la asishente social ingjesa, comentaba en 1914
andes ierencas morales entre las actrices y las
cabsares y considera que las que trabajaban en los
eran “muchachas que s han obvidado de oi mis-
morales perpctuaron la creencia de que \a in-
alas bailaban profesionalmente
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 183
Los rumores acerca de las drogas tlicttas que podian encontrar
ae on los cabarets, ademis de la proatitucion elandes (ina, alarm
ron & europeos y Argentinos, Al parec
larizaron la cocaina y otras drogas
nightclubs y las salas de miisiea,
Alrea una obra de teatro Hamada
habia un “artista” adicto a la cocaina, Este tema fue desarrollado
en 19) cuando “Los dopados" conté la historia de hombres: per
versos que seducian a una mujer poniéndole cocaina en el
champan.2”
. después de
110 se popu
Alre los que frecuentaban los
914 se estrend en Buenos
cabaret. Entre sus personajes:
Carlos Gardel iInmortalizé la Introduceién de drogas en la vida
nocturna porteha cuando grabo “Tiempos viejos' del recorda-
ba los anos apacibles en que “eran otros hombres mas hombres los
nuestros, / No se conocia cocd ni morfina", en que habia "minas
fleles de gran corazén / Que en los bailes de Laura peleaban / Cade
cual defendiendo su amor", Las drogas, los hombres débiles y el
cabaret habian ocupado el lugar de aquel tiempo mis libre, ante-
riores a la reglamentacton de la prostitucién por el Estado, A dife-
rencia de los hombres y mujeres independientes del pasado, los
“modernos" —es decir, los débiles—= necesitaban drogas, y las
mujeres fuertes traicionaban a sus hombres, De este modo, Gardel
vinculaba el pasado nostalgic libre de drogas con la época de los
especticulos musicales de indole prostibularia y las relaciones de
género més tradicionales.?"
‘Tanto las drogas como la trata de blancas suscitaban temor. En
mayo de 1920, la Asociacion Britdnica de Actores recibié una carta
donde se le advertia que tuviera cuidado con los tratantes de bl.
cas que utilizaban drogas pat 1 aprovecharse de los trabajadores de
teatro o cabarets en Buenos Aires: “En el hotel, el camarero pone
droga en la comida o tiene un duplicado de las Haves del dormito~
rio; por supuesto que se usan mu chos otros métodos, pero en.
definitiva, secuestran a la muchacha y luego la internan en una de
sus numerosas casas, de las cuales le resulta imposible escapar".””
Cuando se pidié al Ministerio de Relaciones Exteriores que se cer-
ciorara acerca del problema, éste declaré que, aunque no habia re-
cibido noticias similares con anterioridad, “No habia razon para no
creer en el informe”,
Por él contrario, al cabo de afos de trabajo en Buenos Aires,
Lighton Robinson seguia haciendo campanas para marcar la dife-
rencia entre la mala reputacion de las camareras de café y la de la
burg en la capital argentina, Por consi-
c antes pal ea ‘un ar-
iquier joven que se com-
) Sudamericanos no “podia
era un lecho de rosas”. El
Escaneado con CamScanner184 Bl sexo peligro
articulo del Vigilarice Record decia asi: “Nosotro
el caracter inevitable por el cual... en los cabarets de
jnuchachas deben complementar sus salarios con Ia v
bidas y el efercicio de la prostitucion”.”
La relacion de la prostitucién con el tango y
tuosos fracs, Al vestirse como los hombres de la elite, proclamaban
el derecho a cantar las canciones de los hombres,“*
Maisani y Rosita Quiroga, otra cantante de tangos de la década
de 1920, pronto se hicieron famosas por la radio, un medio en eb
gue su presencia fisica no podia interferir con el mensaje transmi-
tido, Estas mujeres eran las Unicas voces femeninas aceptadas, que
establecian un equilibrio respecto de la perspectiva masculina del
tango. Hacia la decada de 1980, se agregaron Libertad Lamarque,
Anita Palermo, Mercedes Carné y Marta de los Rios.**
Las mujeres podian cantar los tangos que exaltaban el viejo
barrio o la adotescencia, pero: sunnde ae sp icoteness con
ais ser selectivas, ‘eancio-
@ respuesta a
i
SR a
Escaneado con CamScanner190 El sexo peligroso
Fl tango era la expresion acabada de una vision masculina de la
sociedad argentina, porque los temas de sus letras eran fucrtemen:
te miséginos. Sin embargo, las mujeres insistian en su derecho a
cantar, aun cuando debieran hacerlo por radio o vesti con ro:
pas de hombre. De este modo, aseguraban una presencia fement
na, aunque no una voz femenina. Su popularidad también fue un
factor que contribuyé a la reputacion del tango. Y cuando los ar-
gentinos empezaron a hacer peliculas sonoras, en la década de
1930, el tango fue el primer motivo, y las cantantes de tango como
Libertad Lamarque se convirtieron en importantes actric
‘Ademas de la radio, el teatro constituia otra posibilidad para la
expresion de las mujeres, pero esta forma de empleo era conside-
rada tan inmoral como trabajar en los cabarets 0 en los musi -halls.
Después de la exitosa produccién de la obra de teatro sobre
gaucho Juan Moreira en la década de 1880, el teatro local se afian-
z6 y extendié la demanda de actores y actrices. Juan Moreira se
presenté por primera vez como produccién de circo. En la década
de 1880, los circos eran territorio neutral para gente de todas las
clases, hombres y mujeres que querian disfrutar de una forma
ptiblica de entretenimiento. Mas alla de que sus participantes fu
ran hombres o mujeres, los circos eran considerados entreteni-
mientos decentes, aunque en el ptiblico se mezclaran los individuos
de clase baja con los nijios bien, tanto se tratara del famoso clown
inglés Frank Brown como de las acrobacias de las familias Podesta
y Scotti?
‘Antes de la introduccién del teatro en el circo, las obras de tea-
tro habian formado parte integral de la cultura de elite en Buenos
Aires, Pronto, el advenimiento del sainete espafiol, farsa cémica
burlesca en un acto, cambio esta situacién. Después de 1884, los
realizadores circenses, que luego fueron convocados para actuar en
teatros regulares, interpretaron estos sainetes en toda la ciudad y
en el campo. Las obras tipo vaudeville, a menudo, tenian acompa-
fiamiento musical, y se necesitaban profesionales nativos —hom-
bres y mujeres— de talento.
Pese a que las intérpretes circenses tenian u
mente buena, la asociacién del teatro con el cineal dota a
denigracién, considerandolas inmorales. El caracter inde} 2 Hic te
Ja vida de Jas actrices y los peligros involucrados en ee foe
es de ¢ to habian convertido a la profesion es wy
dable para mujeres. En la Argentina, este Betas
por los vinculos estrechos entre la trata de Proc
tante, la posibilidad de las actrices de ahs
ana convirtiéndose en estrellas, constituent A
2 muchas jévenes, europeas y argenti ‘ula un pode-
Aires en busca de trabajo. nas, que llega-
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 191
Hacia la:década de 1890, los sainetes argentinos adquirieron
tanta popularidad que muchos teatros porterios empezaron a dar-
les mas importancia que a las versiones espafiolas mas tradiciona-
les. Muchos autores se interesaron por ellos cu:
producir beneficios en el teatro estable. Vender obras de teatro era
mucho mas ventajoso econémicamente que escribir libros. En pri-
mer lugar, no hacia falta contar con una audiencia letrada. En
segundo lugar, las obras teatrales establecian una conexion erno-
cional inmediata entre el autor y el publico.
Todos estos factores alentaron a los escritores de sainete a tra-
tar temas familiares para un publico de trabajadores o de gente con
mas medios, hombres y mujeres. Si el tema se vinculaba a una
clase en particular, los sainetes solian incorporar comentarios ex-
plicativos para aquellos que no pudieran entender lo que ocurria.
También incluian discusiones sobre acuciantes temas contempo-
raneos. Como sucedia con el tango, los autores usaban el lunfardo
para dar a entender que los personajes de la obra vivian efectiva-
mente en la Argentina. Una vez que se establecia el lugar geogra-
fico, las relaciones familiares, la perversi6n sexual, las circunstan-
cias econémicas, la vida rural, la corrupci6n politica, la enferme-
dad, el amor, la muerte, la violencia de las patotas y la vida social,
se discutian en el contexto argentino. Los escritores sentian una
particular aficién por los temas vinculados al submundo: el delin-
cuente, la prostituta y el dandy. .
El sainete argentino se afianz6 hacia principios del siglo XX. En
1895, una compariia espajiola dio A vuelo de péjaro, de Enrique de
Maria. Los personajes de la obra eran un rufian criollo, “El Nene”,
y su prostituta, Manuela. Para comunicar que se trataba de perso-
najes locales, un actor desempenaba el papel de un visitante ex-
tranjero que preguntaba qué idioma hablaban y al que se le expli-
caba que era lunfardo, “un dialecto que estila la gente baja”. Los
sainetes también introducian a huelguistas, rufianes, la vida fami-
liar en los conventillos y hasta campanias de salud de la Asistencia
Publica.” ; ;
La condicién de las mujeres trabajadoras, prostitutas 0 no, era
central en el sainete, que constituia una oportunidad para discutir
el genero y las relaciones de clase, a la vez que generaba una de-
manda de actrices locales. A menudo, las mujeres, en estas obras,
eran simbolos de la tirania social, econémica y politica. Un tempra.
no ejemplo de esto fue la obra en un acto de Miguel Ocampo, Otra
revista. El tema era la revuelta politica de 1890, pero habia una
escena donde un policia arrestaba a dos mujeres jovenes por cami-
Ja calle Florida, alegando que se tratab:
nar por a de una ord
municipal. Las mujeres respondian al unisono: aoe
ando empezaron a
Escaneado con CamScanner192 Bl sexo peligroso
“No entiendo
por qué me impiden caminar,
es un total abuso de autoridad,
un intento de robarnos la libertad”."'
El oficial se muestra comprensivo y les sugiere que caminen por
otra calle. La situacion de estas mujeres era similar a la de las
prostitutas del centro de Buenos Aires en la década de 1880, cuan.
do Torcuato de Alvear decidié embellecer Ja ciudad eliminando a la
prostitutas.
Unos afios mas tarde, tuvieron gran difusion en Buenos Aires
los sainetes del dramaturgo uruguayo Florencio Sanchez, que con-
tinuaron la tradicion de asociar la politica con las relaciones de
género. Sanchez, anarquista, estaba muy preocupado por eld
rioro moral de la familia obrera, como resultado de las tensiones
originadas por la inmigracion, las dificultades econémicas y los
gobiernos insensibles. En Canillita, una madre y su hijo mantienen
al jefe de la familia. El desalojo, una obra que se da por primera vez
én 1906, mostré la insensibilidad de los propietarios cuando un
trabajador debe hospitalizarse y su familia queda librada al ham-
bre y la miseria. Al afo siguiente, se conoci La pobre gente. En
este sainete, una madre y su hijo menor tenian que enfrentar al
padre, que exigia que la hija mayor se prostituyera.
El tema comun en estas obras era la sociedad inmoral y las
mujeres victimas de los jefes de familia. Esto no significaba que
Sanchez y otros escritores de sainete no creyeran en la inmoralidad
de las mujeres. Sin duda, otro tema favorito era el frecuente recha-
zo de la mujer a la posibilidad de rehabilitacion. Si la redencion
significaba pobreza, las mujeres a menudo optaban por una vida
de vicio, mas confortable. Un ejemplo clasico de este tema fue El
mal6on blanco, de Vicente Martinez Cuitifio, de 1912. En esta obra,
Regina era obligada por su padre a casarse con El Chervo, un
hombre que resultaba ser un rufian. Aunque su anterior novi
Chiquin, que era pobre, se esforzab: Se OVIOs
a por salvarla, ella preferia la
esclavitud a la pobreza. En 1922, Elotro mundo, di
tenia un tema semejante.™ » de Carlos Pacheco,
Si bien estas obras hacian referencia a
ma 0 como responsables de sus propias decisi
conviccién de que los hombres obligaban a lng neice Partian la
cer relaciones de explotacion. Una obra de tos eres a estable-
vertida sobre hombres bisexuales vereaho re audaz y contro-
1914, Los invertidos, del anarquista yea Sobre este tema. En
trenaba en Buenos Aires. Su eje ce; osé Gonzalez Castillo, se es-
madre descubria que tanto su espose Gancrs Come una mujer y
amante eran bisexuales. Cuando ella ae el que deseaba ser su
4 a punto de ceder a Jos
las mujeres como victi-
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 193
avances de su amante, irrumpen sus amigos travestis, Cuando ella
descubre que su marido también es bisexual, se enfrenta con
ambos hombres. Dispara contra su supuesto amante, le entrega el
arma a su marido ¢ insiste en que se mate para salvar a su hijo del
mal ejemplo."
Esta obra muestra la ambivalencia de los anarquistas respecto
de la homo: idad. Al haber aceptado el “testimonio” médico
contempo: lavhorne
adquirido, la madre defiende a su hijc
Jos habitos inaceptables de su padre. El tema de la mujer que res-
cata al resto de milia, salvandola de la homosexualidad, no
correspondia solo a la ideologia anarquista, y su utilizacion en 1914
prefigura la argumentaci6n que justifico la reapertura de los pros-
tibulos, por parte del gobierno peronista, en 1955.
Es posible que la mejor expresién de la conciencia anarquista de
culpabilidad masculina en relacién con la violencia familiar —y la
incapacidad de tratarla— sea la de Eduardo G. Lopez, en El pesca-
dor, de 1910. En esta obra, un dandy urbano tenia la audacia de;
entonar esloganes anarquistas, aunque al mismo tiempo era un
opresor de su esposa. Cuando se lo enfrentaba con esta contradic-
cién, el hombre se disculpaba declarando que habia en él una
“bestia” incontrolable que lo obligaba a tratarla miserablemente.™
Su actitud se parecia a la critica de las anarquistas feministas hacia
sus correligionarios varones.
Las obras de teatro eran muy populares en Buenos Aires, y gente
de todas las clases asistia a las representaciones. El publico de
teatros y cines se duplicé entre 1900 y 1909. Hacia 1909, los tea-
tros portenios exhibian mis realizaciones de sainetes locales que
espafioles, franceses ¢ italianos. Sélo el cine atrajo a un publico
mas vasto que el de los sainetes.% ’
‘Asi como el sainete nacional fue utilizado como vehiculo por las
posiciones anarquistas relacionadas con el género, también incor-
poré el tango como icono cultural. Ya en 1897, un sainete de Eze-
Gulel Soria, Vida nacional, incluia un desfile de bailes contempora-
teos que terminaba con un tango. En 1908, en Garras, de Eduardo
Lopez, un personaje bailaba un extrafio tango, mientras que un
Obsewwador, dirigiéndose a la audiencia, aseguraba proféticamente
que “El tango... antes era bailado por los dandies de la clase baja
aon guitarra y acorde6n; y ahora que ha crecido, debemos usar el
frac y los guantes blancos”.*”
Ei tango
tuvo su primer éxito teatral en 1918, cuando el sainete
Los dientes del perro, de José Gonzalez Castillo y Alberto Weisbach,
se convirtié en un suceso al sustituir un tango cantado por
Manolita Poli por Mi noche triste”, el éxito de Gardel. A partir de
entonces, S€ hizo casi obligatoria la incorporacién del tango popu-
xualidad era un rasgo
a fin de que no “adquiera”
Escaneado con CamScannerBl sexo peligroso
194
devall, lo;
ido, segtin Domingo Ca
nero literarig
lar al sainete. En cierto sent
sainetes empezaron a perder su significacion como
cuando se subordinaron al baile."
‘A diferencia de las letras de tango. |
ainetes eran mas explicitamente politicos que personales, En el
sinete, una mujer victimizada por un amante rico no era la nica
que padecia esta situacion, y a un hombre abandonado por su
devante, la cual habia optado por una vida de lujo y decadencia, s
le decia que su tragedia personal era el r¢ jultado de las condicio
nes sociales y politicas. Paulatinamente, sin embargo, el aspecto
politico del sainete fue desapareciendo. Mientras que el contenido
temitico se sacrificaba en beneficio del tango, apare ia otro género
teatral que continuaba el discurso politico sobre el género y la fa
milia: el teatro grotesco.
Este nuevo tipo de obra prolong
s temas de los primero
aba la tradicion del sainete en el
tido de que debatia los motivos de la desintegracion familiar,
pero tendia a enfatizar las causas econdmicas y te nolégicas, asi
fomo las politicas. Tipico de este género fue Mateo, de Armando
Discépolo, La obra tenia el nombre del protagonista, un hombre de
familia que no lograba mantener a su mujer y a sus hijos, pero el
problema de Mateo no era moral. Eran las condiciones economi-
cas, y no tanto la conducta personal, las que explicaban ¢l dilema
familiar. El advenimiento del teatro grotesco abrié un nuevo di
curso sobre los problemas de la sociedad bonaerense. La prostitu-
seguia siendo abundante, pero las condiciones sociales
complicaban con los avances del capitalismo industrial, en par
cular con el crecimiento de la fabrica, cuya tendencia era dejar a
Jos hombres sin trabajo y exponer a las mujeres a nuevos peligros.
Parecia no haber salida para la familia obrera.
‘Al mismo tiempo que el teatro argentino producia obras grotes~
cas, los tangos reflejaban esta vision pesimista de la sociedad. Una
serie de tangos de Discépolo, sumada a la produccién de otros le-
tristas, prefiguraba la época de la mishiadura: de pobreza e ignoml-
nia. Una vez mas, el tango se entrelazaba profundamente con la
evolucion del teatro argentino.
El desarrollo de la novela acompanaba el de la prostitucién le-
alizada, el tango y el sainete. Pese a que los argentinos empezaron
e escribir novelas desde 1840, el publico lector era limitado. Sélo
ania educacion masiva, después de 1860, y con los avances tec-
nologicos de la imprenta, la novela conté con mas Peeioresientla
decada de 1880. En las primeras novelas argentinas, las ait
fas aparecian como las portadoras de la enfermedad y nog!
Iidad_o como victimas pasivas. Por ejemplo, la novela de E nfo
Heat pacercs de 1884, Misica sentimental, vinculaba la eager
; prostitucion
femenina con la sifilis y la muerte. Y las dos novelas de Silverio
cion
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 195
pee purer Rublleadas en 1886, ligaban la prostitucién a la deca-
ee siglo jbduercp Lopez Bago publieé Carne
pee eae olea ss probable que Lopez Bago fuese espanol, su
aes ante porque fue publicada en Buenos Aires e hizo
conocer el problema de la trata de blancas a los lectores argenti-
nos. Carne importada narra la historia de una hermosa huérfana
espanola que viaja por barco a Buenos Aires en busca de un tra-
bajo de institutriz. Durante la travesia se hace amiga de un elegan-
te aleman que termina siendo el jefe de los traficantes judios inmi-
grantes. Sin que ella lo sepa, él hace un arreglo para que la seduz-
ca el hijo de un poderoso politico argentino, un acto que la lleva a
un prostibulo legal y por fin a la muerte.*!
Hacia principios del siglo XX, las novelas argentinas empezaron
a formular el tema de la prostitucién en un nuevo contexto. Con-
cebian a las prostitutas como mujeres fatales ligadas a los anar-
quistas. Tres novelistas, Francisco Sicardi, Manuel Galvez y Rober-
to Arlt, mantenian un discurso particularmente apremiante acerca
de la relacién de la prostitucién y el género con Ia revolucion poli-
tica. Sus novelas, vinculadas con los Versos de una... de 1920, de
Israel Zeitlin (seudénimo de César Tiempo), elevaron las discusio-
nes politicas que se encontraban en el sainete, colocéndolas en un
huevo plano, marcado por el reconocimiento de que sdlo un regre-
$0 al auitoritarismo aliviaria los temores de la clase media en rela-
cién con las mujeres y los politicos populates radicalizados.
El doctor Francisco A. Sicardi (1856-1927) escribié la primera
novela de esta clase. Pese a que era un higienista liberal, confiaba
en la literatura para tratar temas que, segun él, estaban mas alla
Gal alcance de la ciencia y de la medicina. Sicardi fue el primer
novelista que contemplé la posibilidad de que una prostituta pu-
diera dejar de ser victima para transformarse en una revoluciona-
ria y aliarse a la causa anarquista. Entre 1895 y 1902, Sicardi
eseibid einco novelas que por ultimo se unferon bajo el titulo de
fect) extrano. Con un Ienguaje apasionado, descripeiones vividas
Geiipaieajenrbanoyportenoly roméntico en sus excesos literarios,
el palsvafo también confiaba en las técnicas naturalistas para
Libro extrafivida de los pobres, de Jos revolucionarios y de los ele-
tos delictivos de la capital argentina.
sae altima novela de la serie, Hacia ta justicia, imaginaba la for-
ma de resolver el conflicto entre el bien y el mal. Armageddon re-
.sentaba un combate entre un gobierno argentino corrupto, liga-
aoe jos capitalistas perversos, y los trabajadores pobres de Bue-
nos Aires. Lamentablemente, desde la perspectiva de Sicardi, los
trabajadores se dividian por la ideologia. Los anarquistas, dirigidos
por German Valverde, estaban empenados en la guerra de clases y
Escaneado con CamScanner196 El sexo peligroso
unido las prostitutas y las trabajadoras,
¢l delito. A ellos se habian
duefia de un prostibulo, entregadora y
bajo la direccién de Goga,
amante de German.
cismo, representados por Ricardo
Los abanderados del catoli
también querian dirigir a los trabaja-
Méndez y Dolores Del Rio,
dores. Estaban comprometidos con el pacifismo, la plegaria y la
destrucci6n del anarquismo. Entre los anarquistas y los catdlicos
se encontraban los “trabajadores independientes” que aspiraban
al cambio pero no querian vincularse con las actividades delictivas
ni con la jerarquia religiosa. Los dirigia Elbio Errécar, un higie-
nista comprometido (como Sicardi) y un reformador positivista e
idealista.
La revolucion comenzaria con un ataque anarquista a una f4-
brica de tabaco, donde hombres, mujeres y nifios eran envenena-
dos por vapores y elementos quimicos perniciosos. Goga y German
dirigian el contingente de trabajadores indignados y los incitaban
primero a quemar la fabrica y después a atacar a los catlicos. La
revolucion habria perdido el control si Goga, a ultimo momento, no
hubiera tenido una corazonada. En forma inexplicable, Goga des-
cubre a Dios y la espiritualidad al recordar la generosidad que
Dolores habia mostrado antes con ella. Goga decide proteger a
Dolores contra la ira de la multitud y, al hacerlo, la prostituta se
convierte en blanco de la ira de su amante. German termina ma-
tando a Goga con un cuchillo. El horror del incidente le quita im-
petu a la revolucion, permitiendo de ese modo que los trabajadores
libres y moderados, conducidos por Elbio, negocien para conseguir
ie posibilidad de elegir un re de trabajadores, sancionado por
jobierno, para resolver los problemas italis-
iss orale PI causados por el capitalis:
La novela impacté y a la vez fasciné a los i
estaban acostumbrados a personajes nee eae a
fe aiotcdatiad) Dolores lefailequsariopte aun hutdano, exclama
orgullosamente: “zYo, madre? {Qué ridiculo! {Si pans
do!”. Poco después, Goga inicia una diatriba Ce ey eqeborta-
Insensibles frente al terrible dilema que deben enireatas Ine ents.
razadas solteras, forzadas a abortar. identificando ast cu citteeien
con la de las esclavas blancas.” Si los argentines n> ater
hablar de aborto, sin duda tampoco estabee dian ectes ena OF
a hordas de trabajadoras y prostitutas marchar de wt aaeaeinar
los anarquistas, al compas de la cancion de ee al unisono con
{No ge desrotan! io we desvstan
yranse el pecho. Los hom
iSon bestias! bres las miran,
iGuarden las rosas!
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 197
jLos hombres son gusanos!
Dejan la baba encima de las flores de la pradera
jSe vuelven sanguinarios, se llenan di
Tugas y mueren!™
Es posible que el publico, impresionado, se haya mostrado reti
cente a comprar la novela, pero Ingenieros, colega de Sicardi, esta
ba tan impresionado por el mensaje de Hacia la justicia, que eseri-
bié una larga resefia elogiando la obra y alentando a los mi
transmitir su comprensi6n de los problemas sociales a
escritura de novelas. Como lo explicaba Ingenieros:
“Pocos son los lectores que han sabido apreciar su originalidad. Mu
chos criticos confiesan que no la entienden; algunos sin intencién de iro-
nia, conflesan que la entienden demasiado bien (...)
“Los psicdlogos y los socidlogos no pueden permanecer indiferentes a
esta novela. Alli hay una descripcion de las personas que se convierten en
agitadores y forman multitudes que participan en los conflictos sociales
{y)... toda la serie de novelas contenidas en Libro extranio se refiere a la vida
perturbadora y emocionante de nuestra ciudad de Buenos Aires”.
Ingenieros estaba seriamente preocupado por la psicologia de las
multitudes. Pensaba que el complot de Goga y German para que-
mar la fabrica era una descripci6n precisa de cémo las multitudes
desorganizadas se convierten en multitudes rebeldes. Sin embargo,
criticaba la creencia de Sicardi segun la cual la clase obrera podia
dividirse en forma tan, facil por la ideologia y pacificarse tan rapi-
damente con la mera creacién de un tribunal obrero. En cambio,
Ingenieros sostenia que la Argentina necesitaba grandes reformas
institucionales.”
La aparicion de Hacia la justicia fue un acontecimiento crucial
en el discurso sobre la prostitucién en la novela argentina. Su
publicacién coincidié con una época de violentas huelgas anarquis-
las y con el temor real de que el anarquismo se convirtiera en la
{deologia obrera dominante. El intento de asesinato del presicente
Julio Roca, en 1902, trajo como consecuencia la promulgacion de
la Ley de Residencia, mediante la cual el gobierno argentino podia
deportar a los inmigrantes anarquistas y revocarles la ciudadania.*
Cuando aparecié la siguiente gran novela que trato este tema, en
1919, habia sido sancionada otra medida antianarquista, la Ley de
Defensa Social, en 1910, y también la ley contra los rufianes, de
Palacios, en 1913. Hacta 1919, la mayoria de los argentinos no
consideraba que Jos anarquistas ni los rufianes extranjeros cons-
‘atigyeranier Pbleuiae poblioos if Fotiales importantes.
En meds eclmientos politicos, uno
que Jegeron Tas novelas de Sicardl y que tuvieron en eucnte eae.
: en cuenta el
Ja trata de blancas fue Manuel Galvez (1882-1962), Roe heise
Escaneado con CamScannercone .
— Nacha Regules empezaba en wn cabaret en 1910,
prostitucton clandestina al tango ballado y al nugeniaatie
198 El sexo peligroso
novelistas catélicos conservadores més importantes de principlos
del siglo XX, que publicé treinta novelas, nueve blografias polith
cas, ensayos y poesia, incluso dos novelas sobre la prostitucion,
Nacha Regules (1919) e Historia de arrabal (1923) Ademas, reunié
en un gran volumen sus memorias, Recuerdos de la vida literaria.”
La decision de Galvez de escribir sobre las prostitutas en Buenos
Aires no fue un dente, En 1903, cuando era un joven estudian
a base de Historia de
te, escribio la obra La hija de Atenor, que fue le
arrabal.
Su tesis en derecho, de 1905, analizaba la trata internacional de
blancas y sus repercusiones en Buenos Aires, En 1910 eseribié un
ensayo sobre las causas del desempleo en Buenos Aires, como parte
de su tarea de delegado en una conferencia internacional sobre
desempleo celebrada en Paris. Estos primeros: trabajos lo prepara-
ron para conyertir la realidad de las trabajadoras en una ficcion
realista.””
Galvez habia elegido la trata de blancas como su tema de tesis
porque pensaba que, de ese modo, podria conjugar la profesion que
je habian elegido sus padres —el derecho— con su verdadera vo
cacion: Ja literatura, Su investigacion aportaba nuevos testimonios
‘a Jos reformistas morales porque documentaba en forma minu-
Posa la existencia de traficantes extranjeros y destacaba su capa-
cidad para sobornar a Jas autoridades portenas. Alli se narraban
cas historias de engatios y crueldad hacia extranjeras obliga~
das a prostituirse en Ja Argentina. Sus vifietas provenian de los
periodicos locales y sus estadisticas, del Dispensario de Salubri-
n
Desde entonces y durante muchos arios, la tesis de Galvez fue
citada por investigadores fascinados por la historia de la trata de
plancas en Ja Argentina, Sin embargo, Galvez mismo se encarg6 de
purlarse del trabajo, calificandolo como mala literatura, y nunca
mas volvié a enfocar el tema de Ja involuntaria comercializacion del
‘sexo femenino desde la misma perspectiva. Cuando en sus novelas
aparecian prostitutas, 6© trataba fundamentalmente de criollas, no
be extranjeras, y cuando referia como habian Hegado al negocio.
rara vez mencionaba los prostibulos legales o alos Tuflanes extran-
Jeros, é
¢pcaso Calves pensaba que Ja trata de blaneas:
no eran jas causas principales de la PAO prettiialsn
Aires? Asi parece, En todo as, podria haber escrito una ae
. En cambio, ese
tad. ribié Nacha Regules, con un
COO Came
de ar tinos criollos y con la prostit
sepertorio a y 2 wci6n clandestina
Escaneado con CamScannerTango, género y politica
nightclub. Alli, segun su descripcién, “lo: jovenes de ¢ ta,
sus amantes, los curiosos y algunas much: :
‘ s, los achas ‘de la vida’ que
yenian solas” bailaban el tango y bebian champan. Nacha Rane
les era una de las mujeres que estaban sentadas co;
1 u a ‘Ss con un grupo de
hombres de influencia. Era humillada por su protector, Reman
ao peels, un reformista bien intencionado, trataba de resca-
tarla.”
A diferencia de la historia tipica sobre la trata de bl
villano de Nacha Regules era Dalmaci
tino malvado con amigos influyentes.
lancas, el
io “Pampa” Arnedo, un argen-
2 nal Tgnacia “Nacha” Regules, una
argentina, era victima de una relacion amorosa, no de la trata de
blancas. El hombre que trataba de salvar a Nacha, Monsalvat,
también era criollo, Fernando Monsalvat creia con fervor en su
posibilidad de mejorar las condiciones de vida de Buenos Aires a
través de la reforma social. A cambio, perdié su herencia y su sa-
lud. Los amigos catolicos de clase alta lo consideraron un peligroso
anarquista y lo evitaron. En respuesta a los vanos esfuerzos de
Monsalvat, Nacha Ilego a la conclusién de que la tnica ayuda po-
sible estuvo en su propia salvacién espiritual y abnegacién perso-
nal. Una vez comprendido esto, Nacha se arrepintio de sus pecados
se salvo.
Cuatro afios después de la aparicion de Nacha Regules, Galvez
publicé Historia de arrabal. Esta segunda novela destacaba una vez
mas el papel crucial que desempenaba la religion de la mujer en la
salvacion moral. En este caso, en lugar de una mujer fuerte, Galvez
escribié sobre una que era incapaz de salvarse a si misma. La
protagonista era una criolla, Rosalinda “Linda” Corrales, victima de
Ja violacién de “El Chino”, su hermanastro y rufian. El hombre que
queria salvar a Linda era Daniel Forti, un albanil que declaraba ser
anarquista.”*
saderencta de Nacha, Linda era una persona de poca voluntad
atrapada en las garras de un Rasputin. Cada vez que El Chino la
miraba, ella perdia toda su voluntad. Daniel no podia ayudar a
Linda, porque también él estaba preocupado por su propia vida.
Pese a ser un organizador obrero y un ferviente seguidor de
Bakunin y otros revolucionarios anarquistas, no estaba dispuesto
a ayudar a la mujer que amaba porque eso le ae incomodi-
dades y posibles problemas. Cuando Linda Ie dice que ha sido vio-
lad: sa hermanastro, Daniel se muestra reticente a cumplir la
A Por se tievarla a su casa. Le da vergiienza presentarle a su
promesa de tujer que no es virgen. Mas tarde, Daniel posterga la
madre pn es da de las garras de El Chino, que la ha _obligado
salvacion ae ile para buscar clientes. Esta vez, Daniel vacila porque
a hacer la cals jo su relacion con otra mujer. La indefensin de
Tinea y ta vacilacion fe Daniel dan lugar a un final tragico en el
Escaneado con CamScanner200 El sexo peligroso
que el hermanastro perverso obliga a Linda a clavar una daga en
el corazon de Daniel, del mismo modo que German mataba a Goga.
Los nexos entre Nacha Regules, Historia de arrabal y Hacia la
Justicia no eran casuales. En las memorias de Galvez, éste recono-
ce u deuda intelectual con Sicardi. Si no hubiera leido Libro extra-
fio, confesaba Galvez, probablemente nunca habria escrito Nacha
Regules ni Historia de arrabal.” La preocupacién de Sicardi por las
implicaciones revolucionarias del problema social, las graves cues-
tiones de clase que debia enfrentar la politica argentina, influyeron
profundamente en las obras de Galvez y otros.”°
En Nacha Regules y en Hacia la justicia habia anarquistas, pros-
titutas y reformistas sociales, Sin embargo, Galvez, con una posi-
clon idéologica que diferia basicamente de la de Sicardi, no estaba
de acuerdo en desencadenar el mismo tipo de revolucién, aunque
mas no fuera en la ficcion. Sicardi tenia gran conviccién en las
soluciones racionales para los conflictos sociales y politicos y una
fe permanente en la racionalidad de los médicos socialmente cons-
cientes, como Elbio. Galvez no. En Nacha Regules, Amilcar Torres,
médico policial y especialista en trata de blancas, negaba la facti-
bilidad de la reforma social y consideraba que la revolucién era
imposible.””
Para Galvez, las amenazas anarquistas eran mas simbélicas que
reales y la revolucion social parecia menos probable que en la épo-
ca en que fue escrita Hacia la justicia. Aun cuando Nacha Regules
fue publicada en el mismo afo en que tuvo lugar la Semana Tra-
gica, la amenaza del anarquismo ya habia sido reemplazada por la
del comunismo y el socialismo. Es mas, las huelgas habian demos-
trado que las fuerzas represivas eran mas fuertes que cualquier
amenaza anarquista, y esto estaba claro tanto en Nacha Regules
como en Historia de arrabal.
La fe catélica de Galvez era otro factor que lo separaba de
Sicardi. El compromiso religioso personal le daba fuerzas a Nacha
y habria salvado a Linda si ésta hubiera sido mas fuerte. Sin em-
bargo, la descripcién que hace Galvez de los reformistas catdlicos
daba lugar a una fuerte critica. A diferencia del modo en que Sicardi
describia a los reformistas catélicos, en Nacha Regules Galvez los
representaba a través de insignificantes mujeres de clase alta inte-
resadas s6lo en la caridad, pero no en la reforma. En realidad,
Galvez calificaba con palabras tan mezquinas a los reformi: tas
catélicos, que el periédico socialista La Vanguardia publied la ne.
vela en serie. Aunque los intelectuales catélicog ta po aine
resefias sobre Nacha Regules, Galvez la consideraba io, ars
catélica que habia escrito, porque mostraba que la sah para, mas
ritual personal, y no la revoluci6n 0 la caridad, era la uni, espi-
cién para los problemas sociales.”° ca solu-
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 201
El compromiso de Galvez con el catolicis
mente en su actitud hacia el aborto. Nacha, a» difere
senegaba a abortar después de una relacion amorose qua ae
Gejado embarazada. Como le decia a Monsalvat. “Oh com, ene
cuando el hombre que me deshonré aetia Ne cepa
quefo nif, mi tinica seguridad, la tinica persor abana ee
permitido acercarme a mi madre y obli Fee ee
PN ray aiiz alnininio ero pose on tree ae
mina casada y honorable. Soe OO Os
El capitalismo y la religion i 4
1819. Bn Libro extrafo, de Sicardi. la fabrica era el lugar del cone
Meterrealns@clieriseside laidestruccion’de las: oe eae
Be & arrabal, de Galver, Ia fabrica era el reftigio de! esas
, un lugar donde Linda gan6 dinero suficient.
ner a su hermanastro y, por lo fae eae
que fue despedida Ea cINeRLIE MCL reac roeble cis Tees
cién de mujeres era no tanto la fabrica como el i
mercial de las tiendas de ropa. Nacha e Snares
oe pene ee a acoatitucion pera Sa ane aa
do maniqui por las escaleras. Le cobran una multa entices
pumperio que queda nuevamente en la calle. Eee
vez estaba totalmente comprometido co ‘6
un retrato preciso de la See ee aie go leeaage
ee ec eaiamrio aocial dinidoeimentciontea tars
necesaria como para una novela hist6rica”." Mientras escribi
Nacha Regules consulté con la socialista Carolina Muzilli. La e ae
Macha Regules cons ted fue tomada de un incidente referido
por Muzilli en un estudio sobre el empleo femenino de 1913.*!
En Lasea de autenticidad, Galvez visite también algunos de los
peores barrios de Buenos Aires, a fin de situar la accion de Nacha
Regules ¢ Historia de arrabal en un contexto apropiado. Visite por
primera vez un cabaret, acompafiado por amigos experimentados,
para poder describir el tipo de gente que lo frecuentaba. Delibera-
Famente, Galvez busco un conocido prostibulo clandestino, donde
Pampa Arnedo tomaria a Nacha.
Pese a esta atencion rigurosa al contexto fisico, es evidente que
Galver confio en sus propias opiniones religiosas, econdmicas y de
género para construir los argumentos de sus dos novelas. Esto
sre eese con nitidez.en cl cambio de actitudes de Nacha hacia
el destino. Al comienzo, confiaba en que “Todo era obra del destino
Une placable fatalidad Ja habia empujado bacia el mal. Inutil
defenderse. El mal era mas poderoso. que la voluntad de una pobi
trend Guano hace su wltimo esfuerzo para escapar de las ne
rier; Pampa Arnedo, un abogado piadoso (como Galvez) ones 5
tela de juicio su ‘sentido de indefensién: “Su destino? Esa es at
Escaneado con CamScannerEl sexo peligroso
202
su proplo destino”. Nacha
Jizar su matrimo
uno se cre
palabra sin sentido. Ca¢
por fin, se da cuenta de esto cuando decide no
nio sin amor con un ric nadero y se con él hombre a quien
realmente ama. Su matrimonio con Fernando, que acaba de perder
Ja vision, la lleva a una pobreza puri a. Nacha per
este matrimonio de sacrificio le permitiria ser “perdonac
por la vida, contra la que he faltado. Por el Amor al que tanto ofen
di. Por mi misma. jNecesito perdonarme a mi mismal...”* Como
Linda no podia arrepentirse, moria.
Otra diferencia distinguia las novelas de Galvez de las
predecesor. En Libro extraro, Goga tenia una apasionada relacin
amorosa con German. Nacha rechazaba este tipo de amor porque
se sentia indigna de Monsalvat y permanecia casta con él hasta que
se arrepentia y se casaba. Linda no tuvo esa oportunidad, porque
El Chino siempre le impidié la unin con Daniel. Esta diferencia es
crucial, ya que constituye la clave para comprender el cambio de
las relaciones de género en la Argentina del siglo XX.
‘Silos hombres eran lo suficientemente fuertes como para dirigir
la revolucion, un escritor como Sicardi podia contemplar la unién
sexual de prostitutas y anarquistas. Si las mujeres eran considera-
das mas poderosas que los hombres, tanto la revolucién como la
union carnal de la prostituta fuerte con el anarquista débil resul-
taban peligrosas de consumar, pues las relaciones sexuales afian-
zarian el poder de las mujeres y, por lo tanto, ganarian poder po-
litico. Por ende, Galvez util rie ‘de obstculos para
mantener separados a los potenciales amante:
Por la época en que Roberto Arlt publicé Los siete locos, en 1929,
y Los lanzallamas, en 1931, la separacion de la prostituta y el
anarquista era aun mas imperativa. Las dos novelas estan directa
mente vinculadas en la medida en que Los lanzallamas termina la
historia que comienza en Los siete locos. En estas novelas, el
anarquista y revolucionario principal estaba castrado y la prostitu-
ta era frigida. Ninguno podia compartir una experiencia sexual de
Proereacion ni podia llevar a cabo la revolucion. Los lanzallamas
mage tee ido la prostituta y el anarquista huyen, La revolucion
mundo que Roberto .
mente diferente dele Calves reabiactaa Canes ea
criticaba ablertamente a Galvez tanto a nivel personal come nant
co en mordaces articulos periodisticos. Su manifesta aninge we
hacla un eseritor que despreciaba por sus perspectivas do eed
alta, lev a algunos a preguntarse si el joven escritor fyte, CASE
Nacha Regules." t habia leido
Sin duda, Arlt habia leido la novela, ya que
taban sobre problemas de género semejantes, oneos PTAs tra-
"embargo, la
ba que
por Dios,
de su
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 203
posicion de superioridad con que Arlt observaba la vida en Buenos
Aires era distinta. A diferencia de Galvez, que pertenecia a una
s6lida familia del interior, Arlt era hijo de un inmigrante. Pese a
haber sido echado de la escuela a los ocho afios, Arlt eseribia lo
suficientemente bien como para conseguir trabajo como reportero
en un diario. También escribié novelas y obras de teatro.
Para el mundo de clase baja que Arlt describe, la religion no
constituia una fuente de tranquilidad ni una posibilidad de salva-
cién. Buenos Aires era un lugar helado y duro donde los hombres
extorsionaban por dinero, tomaban drogas, abusaban de las muje-
res y los ninos y, sin embargo, se sentian impotentes. Sus perso-
najes eran sexualmente adolescentes y preferian la masturbacién
a los encuentros sexuales con mujeres. Reflexionaban acerca de la
revoluci6n, pero sin definir si seria anarquista, fascista 0 comunis-
ta, La realidad era tan dificil de abordar, que Arlt confiaba funda-
mentalmente en la ironia, el absurdo y las técnicas de la investiga-
cién criminal para cuestionarla y reconstruirla.
El argumento de Los siete locos narra el encuentro de Remo
Erdosain, un desfalcado insignificante, con una sociedad secreta
dirigida por el Astrdlogo, el revolucionario. La revolucion del As-
trélogo, supuestamente, debia ser financiada como una cadena de
prostibulos. Hipélita, la mujer que mas tarde debia estar a su lado
durante la revolucion, era una prostituta frigida que habia tenido
siete abortos, y el Astrélogo era impotente como consecuencia de
un accidente. En estas circunstancias, la prostituta y el
anarquista eran iguales. Cuando Hipdlita conoce al Astrélogo,
trata de ponerlo en su lugar; pero, al igual que Linda, Hipdlita
siente que el Astrologo Ja domina.”” Cuando le confiesa la atrac-
cion que siente por él, el Astrélogo le cuenta su castracién acei-
dental. Hipdlita comprende entonces que él es incapaz para el
amor fisico y la procreacion dice: “4Vos también?... Un gran
dolor... Entonces somos igualcs... Yo tampoco he sentido nada,
nunca, junto a ningtin hombre... y vos... vos podrias haber sido
anza de vida!”.”
la Gnica esperanya it rerdosain, cl desfalcador, para conseguir
jante el secuestro, la extorsiOn y el crimen. Sin embar-
una ficcion. peepee, por el Astrélogo y el
nunca tiene lugar. Tampoco la revolucion. La
: locos, Hamada Los lanzallamas, senalaba
¢, pero también alli, nuevamente, la
9 narra fundamen-
'y el asesinato de su
n la Argentina desde
n las relaciones de
att H
Escaneado con CamScanner204 El sexo peligroso
edad argentina ha estado mediado por las novelas
y las revistas populares desde la Primera Guerra Mundial Para
ograr este propésito, una serie de novelas planteaba relaciones que
eran concebidas como amor con una mujer imposible:
género en la soci
la mejor de todas las mujeres, s6lo puede existir
en tanto ruptura con todas las reglas sociales que gobiernan la sexualt-
Gad. El sistema de género en Occidente se funda en el intercambio de
mujeres entre grupos familiares para asegurar la reproduccion social...
interesante observar que este momento de ruptura en el discurso sobre la:
mujeres, la aparicion de la mujer imposible, ocurre en momentos de crisis
Gel Estado: la Semana Tragica de 1919... (y) en 1928... (poco antes) del
Serrocamiento de Yrigoyen por los militares el 6 de settembre de 1930".
“La mujer imposible,
Para la mayoria de los novelistas argentinos de la época de la
prostitucion legalizada, las prostitutas impenitentes siempre eran
mujeres imposibles y los anarquistas hombres imposibles. Desde
esta perspectiva esta claro que las rupturas empezaron a aparecer
en plena actividad anarquista en 1902, y no tanto en 1919, y re-
aparecieron en 1928. i :
Las prostitutas descriptas por Sicardi, Galvez y Arlt tenian ca-
racteristicas comunes. Todas eran argentinas y clandestinas y tra-
das eran consideradas in-
bajaban fuera del prostibulo formal. To
pajejles. La mayor parte habia contemplado la posibilidad del
aborto y solo Nacha, la intrinsecamente “puena”, se habia resis-
fido a matar al nifio por nacer. Todas rechazaban la vida que
estaban obligadas a vivir.
el conservador Galvez y el izquierdista
Para el liberal Sicardi.
‘Arlt, el estatuto cambiante de las mujeres en la Argentina era po-
tencialmente mas amenazador que el anarquismo. Sicardi pensaba
que las mujeres independientes ya no concebirian hijos. La subor-
dinacién y el autosacrificio de la mujer para Galvez eran los pilares
Ge la familia catélica tradicional, y el futuro de la sociedad depen-
Gia de la conservacién de las jerarquias, la religion y la familia.
Hasta para un izquierdista como Arlt, el poder femenino era into-
Jerable en una época en que la religién era inutil y parecia no haber
esperanzas para los hombres. Si las prostitutas eran tan fuertes
como los hombres revolucionarios, el matrimonio tradicional no
See ae propésito util. Por lo tanto, la igualdad sélo podia
a BES oe de relaciones no fisicas, la autogratificacion 0
A pesar de sus di!
Seren union dias eens Se
sas y a los anarquistas como sus ‘utas como mujeres peligro-
espe (eniatlel aborto starch ee cit ete oe
como un problema dentro del argumento de le Hotere, Telos
argumento de la historia. Todos
Escaneado con CamScannerTango, género y politica 205
discutian los aspectos desigu
hombre-mujer en la sociedad
que la ideologia politica dividia a
masculinos a la dominacién femenina y sus inquietudes respecto
de las familias inmorales y disfuncionales otorgaban cierta cohe-
sién a su discurso.
Para explicar las implicaciones de las cambiantes relaciones de
género en la Argentina, estos escritores debieron abandonar el tema
de la trata de blanca rvidumbre sexual femenina involunta-
ria— para concenti en los peligros de la debilidad masculina
en la Argentina. La vinculacién entre las relaciones de género y la
revolucion frustrada sugeria que las estructuras del autoritarismo
eran necesarias para recomponer adecuadamente las relaciones
entre hombres y mujeres. En estas circunstancias, creer en el ca-
racter pasivo de las esclavas blancas, incapaces de decidir su des-
tino, contrariaba el programa de muchos escritores argentinos en
la década de 1920.
La necesidad de abandonar el tema de la trata de blancas se
puso de manifiesto con claridad en un incidente protagonizado por
otro escritor, el poeta César Tiempo (Israel Zeitlin), en la década
de 1920. Vinculado al grupo de escritores de Boedo, del que par-
ticipaba Roberto Arlt, el joven Tiempo decidié hacer un “verdade-
ro chiste” a sus colegas creando una poesia que, supuestamente,
habia sido escrita por una prostituta ucraniana llamada Clara
Beter (por bitter: amargo). El poema fue publicado por primera vez
en periédicos y mas tarde en una compilacion con una introduc-
cion escrita por Elias Castelnuovo, otro conocido novelista del gru-
do.
Len a ease de la historia tragica de la vida de una mujer a quien
Je arrebataban una infancia feliz y luego se veia obligada a hacer la
calle, convirtiéndose en una prostituta en la Argentina. No obs-
calle. “java tenia una notable humildad. Consideraba que su pro-
a degradacion no tenia importancia si se la comparaba con la
Piquacion de los pobres, como ella dice en “Mi dolor”:
6 ¢ inaceptables de las relaciones
“A veces
tasta me da vergienza de lorar
Stando en Io pequefia que es mi pena
pate la enorme pena universal.
Hue es mi dolor de triste yiradora
29 e*el de aquellos que no tienen pan?”.”
La imagen creada por Tiempo a través de Clara Beter era parti-
Jarmente convincente, ya que la piedad y la humildad cae
zaban sus versos. En mas de un sentido, Clara era una mujer ideal.
Escaneado con CamScanner206 El sexo peligroso
s destacados de su
. que, no sin exac
ira Beter es la voz
Castelnuovo, uno de los voceros anarquist
€poca, en su introduccidn a los poemas di
titud, se lamaban Versos de una..., escribe
angustiosa de los lupanares. E
mia de todas las mujeres infam
elemento nuevo a nuestra literatur
protesta: protesta el que la mira. Ella cay6 y se levanté y ahora nos
cuenta la historia de sus caidas... Esta mujer se distingue comple-
tamente de las otras mujeres que hacen versos por st espantosa
sinceridad”.°! Clara Beter podia dar origen a una revolucion, pero
nunca participaria activamente en ella. La verdadera mision de las
mujeres era dar un ejemplo, no romper las reglas.
Los poemas tuvieron un éxito impresionante, porque
bres como Castelnuovo realmente deseaban creer que una mujer
podia conservar su pasividad y humildad frente a la humillacion y
la degradacion. Querian conocerla, salvarla. El Unico problema
residia en que Clara era el producto de la imaginacién de César
Tiempo, que hasta llegé a establecer un domicilio para ella en
Rosario, Santa Fe, a fin de que alli pudiera recibir la corresponden-
cia de sus admiradores.
Por fin, presionado por amigos literarios como Castelnuovo, que
estaban deseando conocer a esta mujer ideal, Tiempo se vio obliga-
do a admitir que Clara Beter no existia. Sus amigos se enfurecieron
y revelaron Ia farsa. El ultimo comentario de Tiempo sobre el asun-
to fue: “Pues la tal prostituta habia resultado un prostituto. El
prostituto era yo". El incidente fue el gran escandalo literario de la
década de 1920.”
Ia prostituta que sufria pero no protestaba existia sélo en la
imaginacion de Tiempo. Mientras no confes6, fue reconfortante
pensar que las mujeres no se rebelarian. Cuando el ptiblico descu-
brid la patrana, fue evidente que se trataba de una fantasia creada
por el ingenio de un picaro. De alli que Arlt se viera obligado 2
cultivar sus ansiedades sin apelar a 1 seen EEC O'S
feeeae ; a la esclavitud blanca como
recurso literario dominante, y las prostitutas y los anarquistas
nuevamente fueron identificados como mujeres y hombres pel igro-
con sus versos la infa
tos escritores traen un
Clara Beter... no
los hom-
‘sos.
‘Een 1935, llego a Buenos Aires una ;
dad de Junin. Pobre, resentida por au egltvaided evinciana ciu-
y la fortuna. Era una de las tantas sonadoras que aeeo 2 fama
bulliciosa capital, pero ella contaba con buenos inet aetan 2 la
eupervivencia, Gradual y dificultosamente aprendis lea te® Para la
faitto y la radio y descubrio la forma de hacerse de ameCutSOS del
tectores poderosos. En una década, esta mujer logré 1g eS Y Pro-
eevittts en una famosa estrella de radio y en lare™Pesible:
a del
presidente de la Argentina. Antes de morir’ de cancer en
SOigecs SASL
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