AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Magistrado Ponente
SC5106-2021
Radicación n.º 13001-31-10-005-2015-01098-01
(Aprobada en Sala virtual de once de noviembre de dos mil veintiuno).
Bogotá D.C., quince (15) de diciembre de dos mil
veintiuno (2021).
Decide la Corte el recurso de casación interpuesto por
la demandante frente a la sentencia de 4 de septiembre de
2018, proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Cartagena, en el proceso
verbal que Martha Ivonne Torres Serna promovió contra
Roy Francisco Rodríguez Saladén como heredero
determinado de Félix Hernán Rodríguez Villanueva, sus
herederos indeterminados y Yolanda Cecilia Saladén
Martínez de Aparicio.
ANTECEDENTES
1. La accionante pidió declarar la existencia de la
unión marital de hecho que sostuvo con Félix Hernán
Rodríguez Villanueva, entre el 1 de septiembre de 1988 y el
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
8 de noviembre de 2014, así como la consecuente sociedad
patrimonial, durante igual lapso.
2. Sustentó sus aspiraciones, en resumen, en que los
dos convivieron continuamente, como marido y mujer,
compartiendo techo, lecho y mesa, desde el 1 de septiembre
de 1988 hasta el 8 de noviembre de 2014, cuando él
falleció.
Agregó que en ese lapso no procrearon hijos, la
residencia de la pareja fue la Finca La Argentina del
municipio de Santa Rosa de Lima (Bolívar) desde el inicio de
la convivencia hasta el año 2007, en esta época la
trasladaron a un apartamento ubicado en la urbanización
La Caracola del barrio La Castellana de Cartagena.
Añadió que «recientemente» tuvo conocimiento de que
Félix Hernán Rodríguez Villanueva contrajo matrimonio con
Yolanda Cecilia Saladén Martínez de Aparicio el 4 de
septiembre de 1992, sacramento que ocurrió una vez
configurada la unión marital de hecho entre la demandante
y el occiso así como la sociedad patrimonial derivada de
esta, al punto que la Caja de Retiro de la Fuerzas Militares,
mediante Resolución 3912 de 2015, le reconoció la totalidad
de la sustitución personal con ocasión del fallecimiento del
compañero permanente, en el trámite administrativo en el
cual intervinieron tanto ella como Yolanda Cecilia Saladén
Martínez de Aparicio.
2
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Por último, manifestó que en el Juzgado Cuarto Civil
del Circuito de Cartagena cursa juicio de existencia,
disolución y liquidación de la sociedad comercial de hecho
entre la promotora y Félix Hernán Rodríguez Villanueva,
iniciado antes del fallecimiento de este.
3. Una vez vinculado al pleito, el demandado Roy
Francisco Rodríguez Saladén se opuso a las pretensiones y
propuso las excepciones meritorias que denominó
«inexistencia, por imposibilidad jurídica, de la unión marital
de hecho y de la sociedad patrimonial de las cuales se
solicita su declaración», «de la sociedad comercial de hecho
que existió y disolvió entre la demandante y el finado Félix
Rodríguez Villanueva», «de la verdadera relación personal
entre la demandante y el finado Félix Rodríguez Villanueva»
y «prescripción o caducidad de la acción de disolución y
liquidación de la sociedad patrimonial de hecho deprecada
en la demanda».
Yolanda Cecilia Saladén Martínez de Aparicio propuso
iguales defensas, salvo la tercera.
El curador ad litem designado a los herederos
indeterminados de Félix Hernán Rodríguez Villanueva
manifestó estarse a lo que se probara en el proceso.
4. Agotado el trámite de rigor, con sentencia de 5 de
marzo de 2018 el Juzgado Quinto de Familia de Cartagena
accedió a la unión marital de hecho, precisándola
temporalmente del año 1988 al 25 de julio de 2014 -fecha
3
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
en la cual hubo separación física y definitiva de los
compañeros permanentes-, declaró infundadas las
excepciones propuestas salvo la de prescripción, la cual
proclamó próspera, por ende, negó los efectos patrimoniales
deprecados.
5. Frente a tal determinación sólo se mostró
inconforme la demandante, quien imploró el reconocimiento
de la unión hasta el día del deceso de Félix Hernán
Rodríguez Villanueva, así como el reconocimiento de la
sociedad patrimonial desestimada, pero al resolver tal
apelación el superior modificó la sentencia para aclamar
que la unión marital de hecho perduró únicamente hasta el
4 de septiembre de 1992 y en lo demás confirmó la
providencia apelada.
SENTENCIA DEL TRIBUNAL
1. Inicialmente el juzgador ad-quem refirió innecesario
sintetizar el litigio conforme al artículo 280 del Código
General del Proceso, circunscribió su competencia a desatar
los reparos expuestos y sustentados por la apelante,
además recordó los presupuestos de la unión marital de
hecho conforme la jurisprudencia patria.
2. Seguidamente señaló que Félix Hernán Rodríguez
Villanueva contrajo matrimonio con Yolanda Cecilia
Saladén Martínez de Aparicio el 4 de septiembre de 1992,
según acreditó con el registro civil de matrimonio aportado
y no tachado por ninguno de los intervinientes, lo cual
4
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
implica la terminación de la unión marital de hecho que él
sostuvo con Martha Ivonne Torres Serna, en razón a que
ambos ligámenes son excluyentes entre sí.
3. A continuación consideró que, por mandato del
literal b) del artículo 5 de la ley 54 de 1990, la sociedad
patrimonial que pudo derivarse de la unión marital de
hecho sostenida por Félix Hernán Rodríguez Villanueva y
Martha Ivonne Torres Serna se disolvió con ocasión del
matrimonio referido -el cual no aparece anulado, declarado
simulado o ineficaz-, como quiera que a raíz de este surgió
una sociedad conyugal al tenor del canon 180 del Código
Civil, lo que apoyó en jurisprudencia de esta Corte.
4. Por último mencionó que, al tenor del artículo 8 de
la ley 54 de 1990, las acciones para obtener la disolución y
liquidación de la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes prescriben al cabo de un año, contado a partir
de la separación física o definitiva de la pareja, del
matrimonio de cualquiera de sus integrantes con terceros o
de la muerte de uno o los dos consortes; y como la demanda
fue radicada el 6 de noviembre de 2015, al paso que el
matrimonio celebrado por Félix Hernán Rodríguez
Villanueva data del 4 de septiembre de 1992, con holgura
transcurrió el lapso citado.
LA DEMANDA DE CASACIÓN
La demandante radicó cuatro reproches, el inicial al
amparo de la causal cuarta del artículo 336 del Código
5
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
General del Proceso, el siguiente y el último con base en el
primer motivo de casación, y el restante invocando el
segundo móvil previsto en la disposición citada.
CARGO PRIMERO
Al amparo de la causal cuarta de casación prevista en
el artículo 336 del Código General del Proceso, se acusa al
fallo del tribunal de hacer más gravosa la situación de la
apelante única, en contravención de los artículos 31 de la
Constitución Política y 328 de aquella obra.
En apoyo a tal censura la recurrente aduce que el
juzgador de primera instancia declaró la unión marital de
hecho sostenida entre ella y Félix Hernán Rodríguez
Villanueva, precisándola temporalmente del año 1988 al 25
de julio de 2014, por considerar que en esta data hubo
separación física y definitiva de los compañeros
permanentes.
Agregó que a pesar de que la única apelante fue la
demandante, el tribunal redujo el lapso aludido al
proclamar que la unión marital sólo se configuró hasta el 4
de septiembre de 1992, cuando Félix Hernán Rodríguez
Villanueva contrajo matrimonio con Yolanda Cecilia
Saladén Martínez de Aparicio, modificación que implicó la
agravación de la situación de la apelante única al restringir
su estado civil derivado de una de las formas legales de
conformar una familia.
6
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Por último, señaló que dicha restricción tampoco era
objeto de apelación, en razón a que buscaba extender el
periodo durante el cual la sentencia de primera instancia
reconoció la unión marital.
Por ende, el fallo conculcó innecesariamente la
prohibición de la no reformatio in pejus.
CONSIDERACIONES
1. Es pertinente indicar que, por entrar en vigencia de
manera íntegra el Código General del Proceso a partir del 1º
de enero de 2016, al sub judice resulta aplicable ya que
consagró, en los artículos 624 y 625 numeral 5º, que los
recursos, entre otras actuaciones, deberán surtirse bajo «las
leyes vigentes cuando se interpusieron», tal cual sucede con
el que ahora ocupa la atención de la Sala, en razón a que
fue radicado con posterioridad a la fecha citada.
2. El derecho procesal patrio, en cuanto alude al
ordenamiento que rige los conflictos entre particulares, se
caracteriza por ser dispositivo, muestra de lo cual es, entre
otras, que la actividad del juzgador de segunda instancia es
limitada, porque así lo regulaba el inciso inicial del artículo
357 del Código de Procedimiento Civil, al señalar que «la
apelación se entiende interpuesta en lo desfavorable al
apelante, y por lo tanto el superior no podrá enmendar la
providencia en la parte que no fue objeto del recurso, salvo
que en razón de la reforma fuere indispensable hacer
7
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
modificaciones sobre puntos íntimamente relacionados con
aquélla...»
Tal canon, erigido a rango constitucional con la
promulgación de la Carta Política de 1991 al consagrar que
«[e]l superior no podrá agravar la pena impuesta cuando el
condenado sea apelante único» (art. 31, inc. 2º), conserva
vigencia en el actual estatuto adjetivo, a cuyo tenor «[e]l juez
de segunda instancia deberá pronunciarse solamente sobre
los argumentos expuestos por el apelante, sin perjuicio de las
decisiones que deba adoptar de oficio, en los casos previstos
en la ley.» (Art. 328, inciso inicial, C.G.P.).
Pues bien, la doctrina de esta Corte tiene sentado de
antaño -en pronunciamientos que guardan vigencia- que se
conculca el principio de la no reformatio in pejus, que
prohíbe modificar la providencia en contra del único
recurrente, cuando concurren las siguientes exigencias: «a)
vencimiento parcial de un litigante, b) apelación de una sola
de las partes, porque la otra no lo hizo ni principal ni
adhesivamente, c) que el juez de segundo grado haya
empeorado con su decisión la situación del único recurrente,
y d) que la reforma no verse sobre puntos íntimamente
relacionados con lo que fue objeto de la apelación.» (CSJ SC
165 de 2000, rad. 5405; reiterada en SC de 5 jul. 2011, rad.
2000-00183-01 y SC de 14 dic. 2011, rad. 2001-01489-01,
entre otras).
De allí se desprende que, con el fin de establecer si un
proveído de segunda instancia transgredió el principio
8
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
fundamental de marras, primordial resulta fijar la mirada
en su parte resolutiva, en tanto debe extraerse de dicho
acápite cuál interviniente resultó vencido en el litigio y si la
derrota fue total o parcial.
Para este propósito irrelevante es centrar la atención
en la motivación de la sentencia, pues una derrota total no
varía porque se haga con un razonamiento o con otro, en
tanto que, al fin y al cabo, en ambos eventos se está ante
un fracaso íntegro.
En efecto, el agravio de que se trata se encuentra en la
parte resolutiva del fallo, aspecto sobre el cual ha destacado
la Sala que es allí «‘donde debe buscarse el desbordamiento
de la limitación que impide al juzgador hacer más gravosa la
condición del único apelante, y no en su parte expositiva (…)’
y ‘(…) si en dicho pronunciamiento se confirmó íntegramente
la decisión de primer grado, es decir, se mantuvo por el ad-
quem lo allí resuelto, sin variación, no hay manera de afirmar
que hizo más difícil, para el apelante, la situación establecida
por el sentenciador de primera instancia, circunstancia que
obvia y necesariamente excluye una acusación por esa
causa’.» (CSJ SC de 4 may. 2005, rad. 2000-00052-01; SC
de 14 dic. 2006, rad. 2000-00194-01; SC12024 de 2015,
rad. 2009-00387-01, entre otras).
3. De otro lado, tiene doctrinado la Corte que el
memorado principio no es irrestricto, en razón a que cede
ante diversas situaciones de mayor valía, como cuando de
por medio está el orden público, en razón a que «el principio
9
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de interdicción de la reformatio in pejus no pone amarras al
ad quem cuando de normas de orden público se trata.» (CSJ
SC 154 de 2004, rad. 4552); cuando por la modificación que
debe adoptar el estrado judicial de última instancia le
resulta forzoso alterar puntos íntimamente relacionados con
su determinación (inc. 4, art. 328 C.G.P.); si un contendor
de la apelante interpone alzada adhesiva, en razón a que,
naturalmente, en esta eventualidad dejará de ser la
recurrente única (parágrafo, art. 322 ibídem); o al aludir a
situaciones que necesariamente debe auscultar todo
operador judicial, verbi gratia, los presupuestos procesales.
Así lo tiene doctrinado la Sala al señalar:
Con todo, conviene reiterar el principio expuesto por la doctrina
de la Corte, consistente en que el postulado de la reformatio in
pejus, no es absoluto, como quiera que en algunos eventos el
superior bien puede modificar la parte de la decisión que no fue
objeto del recurso de alzada, como cuando en razón de la
reforma ‘fuere indispensable hacer modificaciones sobre puntos
íntimamente relacionados con aquella’ (Art. 357 C.P.C.); o cuando
se presenta la apelación adhesiva, (353 ibídem): o cuando, por
tratarse de un aspecto del proceso que siempre requiere examen
previo por el superior, como sucede cuando no se encuentran
presentes en el litigio los presupuestos procesales; o también
cuando se encuentran comprometidas normas que tienen que ver
con el orden público y, por tal virtud, de forzoso cumplimiento,
como acontece con la patria potestad sobre los hijos no
emancipados (Arts. 27 y 18 de la Ley 1ª de 1976)” (CSJ SC de 3
jul. 1984, reiterada en SC de 27 oct. y 9 nov. 1984. Subrayado
ajeno).
4. Aplicadas las anteriores premisas al sub judice
traduce que no se configuró la transgresión alegada en el
cargo bajo estudio, en la medida en que, aun cuando la
sentencia del tribunal redujo el periodo durante el cual el
juzgado de primera instancia estableció la unión marital
10
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
sostenida entre Martha Ivonne Torres Serna y Félix Hernán
Rodríguez Villanueva, amén de que la promotora era la
única apelante, dicha disminución, por aludir al estado civil
de las partes e irradiar el orden público, no era vedada para
el juzgador ad-quem.
Conviene recordar que el estado civil es uno de los
atributos ingénitos al reconocimiento de la personalidad
jurídica, cuya tutela encuentra raíces en el artículo 14 de la
Constitución Política, así como en otros instrumentos
internacionales de derechos humanos, en concreto, los
cánones 16 del Pacto Internacional de Derecho Civiles y
Políticos, y 3° de la Convención América de Derechos
Humanos.
Este alcance fundamental se explica por la necesidad
para las personas de establecer su rol en «la familia y la
sociedad», así como determinar «su capacidad para ejercer
ciertos derechos y contraer ciertas obligaciones» (artículo 1°
del decreto 1260 de 1970); total que la filiación «es la
situación jurídica que un individuo ocupa en la familia y la
sociedad y que le confiere determinados derechos y
obligaciones civiles, [y] para su protección se han consagrado
las acciones de estado» (CSJ, SC de 28 mar. 1984, GJ n.°
2415).
En aras de garantizar el anterior propósito, el estado
civil fue caracterizado como «indivisible, indisponible e
imprescriptible, y su asignación corresponde a la ley»
(artículo 1° del decreto 1260 de 1970). Rasgos que imponen,
11
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
respectivamente, cómo un mismo hecho sólo puede generar
un estado civil; el cual no puede ser objeto de negociación,
transacción o disposición, «salvo en cuanto a los derechos
patrimoniales que de él se derivan»; su reconocimiento
podrá reclamarse en cualquier momento, «porque salvo
excepción legal ni se gana ni se pierde por el transcurso del
tiempo»; y su contenido y alcance está regulado «por normas
de orden público, como quiera que interesa a la sociedad en
general, y por ende los preceptos legales que lo gobiernan no
pueden derogarse por convenios particulares ni ser objeto de
renuncias» (SC, 25 ago. 2000, rad. 5215).
La Sala tiene dicho:
Es el estado civil una calidad invaluable que en razón de su
esencia no ingresa al patrimonio ni admite cotización en el
mercado. Constituye un atributo de la personalidad humana, que
marca su posición en la familia y en el grupo social a que
pertenece. No puede cederse ni enajenarse, ni ser objeto de
transacción. El derecho lo protege, eso sí, como a todos los
valores imponderables que integran el acervo moral en que
reposa la dignidad y estimación de las gentes (SC, 31 ago. 1961,
GJ n.° 2242, 2243 y 2244).
En el mismo sentido precisó esta Corporación en otra
oportunidad que:
la providencia (…) concierne a la impugnación de la paternidad, o
sea, atañe al estado civil de la menor, cuestión de indudable
orden público (…)
Definido el orden público en función de los principios y valores
fundamentales del sistema u ordenamiento jurídico, su noción
atañe al núcleo central, medular, básico, cardinal, primario e
inmanente de intereses vitales para la persona, la existencia,
preservación, armonía y progreso de la sociedad.
12
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Es positivo, si prescribe cómo y qué debe hacerse, ora negativo,
al verterse en restricciones, limitaciones o prohibiciones, y puede
obedecer a factores estrictamente políticos, económicos o sociales
con sentido directivo o protector de ciertos intereses, situación,
posición económica, social o jurídica.
En sentido político atañe al conjunto de principios relativos a la
existencia y funcionamiento del Estado, estructura general del
poder público, la libertad y derechos fundamentales de la
persona como sujeto singular en relación al grupo social al cual
pertenece.
Trátase de valores, principios e ideales considerados esenciales
al concernir a materias, asuntos o intereses esenciales para la
organización social en determinado momento histórico, en función
al respeto y primacía de valores fundamentales del ordenamiento
jurídico, la libertad, la democracia, los intereses individuales o
sociales.
En general, su concepto tutela razonables intereses nacionales
vinculados a la organización política, económica o social del país,
y no admite sustitución, cambio, modificación, derogación ni
exclusión por decisión particular. (CSJ, SE 8 nov. 2011, rad.
2009-00219-00).
En suma, el juzgador de segunda instancia no está
privado de la posibilidad de reducir temporalmente la unión
marital de hecho declarada en la sentencia de primer grado,
aunque ese veredicto vaya en contra del apelante único,
porque la decisión atañe con el estado civil de los
compañeros permanentes, aspecto regulado por normas de
orden público que, por ende, prevalecen.
Lo anterior revela, sin más, infundado el cargo bajo
estudio por lo que así se declarará.
CARGO SEGUNDO
1. Erigido en la primera causal de casación regulada
en el artículo 336 del Código General del Proceso, aduce la
13
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
vulneración directa del artículo 1º de la ley 54 de 1990, por
errada interpretación.
2. La recurrente hace consistir el quebranto en que el
tribunal dio al artículo 1° de la ley 54 de 1990 un alcance
que no tiene, como quiera que, según la jurisprudencia de
esta Corte, no es óbice para el surgimiento de la unión
marital de hecho que cualquiera de los compañeros ostente
un vínculo matrimonial anterior, de donde tampoco puede
ser obstáculo para la continuación de la unión marital de
hecho consolidada el que cualquiera de los compañeros
contraiga nupcias si aquella alianza perdura.
Agregó que el funcionario de segunda instancia razonó
que el vínculo matrimonial entre Félix Hernán Rodríguez
Villanueva y Yolanda Cecilia Saladén Martínez de Aparicio
desvirtúa la singularidad de la unión marital de hecho que
él había establecido con la demandante, pero no analizó si
la relación entre aquellos tuvo vocación de permanencia,
singularidad y si constituyó comunidad de vida; como
tampoco verificó si los compañeros permanentes cesaron su
vínculo; máxime cuando la jurisprudencia de la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia señala que
los actos de infidelidad no desdicen de la unión marital.
Por ende, el tribunal no se detuvo en razones fácticas,
tan sólo consideró inviable la simultaneidad entre el
matrimonio celebrado por Félix Hernán Rodríguez
Villanueva con Yolanda Cecilia Saladén Martínez de
Aparicio, con respecto a la unión marital que él ostentaba
14
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
con Martha Ivonne Torres Serna; no obstante que los
precedentes sobre la materia establecieron la improcedencia
de ambos vínculos únicamente si son simultáneos, así
como que la infidelidad de uno de los compañeros
permanentes tampoco desvirtúa la unión marital, salvo que
el citado engaño tenga la envergadura suficiente para
separar física y definitivamente a los compañeros,
circunstancia que se abstuvo de considerar el fallo
criticado, a más de que tampoco fue acreditada.
CARGO TERCERO
1. Con base en el segundo motivo de casación regulado
en el artículo 336 del Código General del Proceso, la
demandante aduce conculcado, por vía indirecta, el artículo
1 de la ley 54 de 1990, por errores de hecho en la
estimación del material probatorio.
2. Sustentó la censura reiterando los planteamientos
expuestos en el reproche anterior, a lo cual agregó que el
fallador colegiado pretermitió las siguientes pruebas:
2.1. El Formato de dependencia económica de la
Fuerzas Militares de Colombia, suscrito por Félix Hernán
Rodríguez Villanueva el 22 de julio de 2014, a través del
cual manifestó su intención de afiliar a Martha Ivonne
Torres Serna como su compañera permanente, porque
convivía con ella desde hace 27 años y de él dependía
económicamente; así como el certificado de incorporación
de 21 de noviembre de 2014 emanado de la Dirección
15
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
General de Sanidad Militar de tal institución, a cuyo tenor
la demandante seguía fungiendo como beneficiaria de
aquel.
El primer documento prueba, añadió la recurrente, la
conformación de la unión marital desde el año 1988 hasta
el día de suscripción del aludido escrito; y del segundo un
indicio de perseverancia en tanto la ruptura entre los
compañeros permanentes por lo general trae casi
inmediatamente tal desafiliación.
2.2. La orden de prestación de servicios de 8 de
noviembre de 2014, con la cual la accionante, diciendo ser
la compañera de Félix Hernán, contrató los servicios de
inhumación del lote de propiedad de él, así como la orden
de elaboración de la lápida, de los cuales se desprende,
valorados en conjunto con las fotografías y demás
elementos de pruebas allegados con el libelo, que Martha
Ivonne Torres Serna permaneció al lado de Rodríguez
Villanueva en condición de compañera permanente.
2.3. El testimonio de Isabel Cristina Rojas Rodríguez,
quien en condición de sobrina de Félix Hernán informó
conocer a Martha Torres desde el año 1988 como
compañera de su tío, relación que perduró hasta el último
día de vida de este, también dijo distinguir a Yolanda
Cecilia Saladén pero sólo como la madre del hijo de aquel,
desconocer que él había contraído nupcias y, por último,
que la estancia de la promotora en el interior del país en los
16
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
meses finales de vida de Félix obedeció a que la madre de
Marta Ivonne también se encontraba enferma.
2.4. La declaración de Mary Luz Rodríguez Villanueva,
hermana de Félix Hernán, quien dijo ser cercana a él y
reiteró la exposición de Isabel Cristina Rojas Rodríguez.
2.5. La versión de Julio Emiro Pérez Baldovino, según
la cual supo de la unión marital desde el año 2004, cuando
ingresó a laborar como trabajador de Félix Hernán, e indicó
ignorar el matrimonio contraído por este con Yolanda
Cecilia Saladén; y aunque tal declarante informó que la
unión culminó meses antes del deceso de su empleador,
debe restársele credibilidad a este aspecto por tratarse de
un aspecto desprovisto de fundamento, máxime si el propio
testigo dijo tener mala memoria aunque sus recuerdos sí le
alcanzaron para memorar otros sucesos de menor valía.
2.6. La deposición de Omar Tatis Franco, amigo
personal tanto de la reclamante como de Félix Hernán,
quien prestaba a este sus servicios profesionales de
abogado y reveló saber de la unión marital auscultada a
partir del año 2003, cuando conoció a la pareja; pero sin
que pueda acogerse totalmente su versión -según la
recurrente- porque señaló que la unión culminó en julio de
2014 por desavenencias económicas, no obstante también
afirmó haber logrado un acuerdo entre ellos y que la
discrepancia continuó, lo cual es inverosímil.
17
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
2.7. La manifestación de Consuelo Serpa Hernández al
relatar que, como vecina de la finca La Argentina,
exteriorizó conocer que en esta vivía la convocante, también
Félix Hernán y Roy Rodríguez.
3. Concluyó el embate señalando que la valoración de
los aludidos elementos suasorios daba lugar a acoger las
súplicas de la demanda y que la separación de los
compañeros no implicó el rompimiento de su relación, sino
que obedeció al cumplimiento de compromisos familiares, al
punto que Martha Ivonne fue quien organizó las exequias
de Félix Hernán Rodríguez Villanueva.
CONSIDERACIONES
1. Habida cuenta que los cargos segundo y tercero
tienen el mismo propósito, de que prevalezca la unión
marital reconocida entre la accionante y Félix Hernán
Rodríguez Villanueva con posterioridad al matrimonio que
este contrajo con Yolanda Cecilia Saladén Martínez de
Aparicio, la Corte los estudiara al unísono en tanto se
valdrá de consideraciones comunes.
Adicionalmente, porque ambos reproches se
complementan en razón a que el primero endilga la
conculcación de la ley sustancial por vía directa al paso que
el segundo lo hace por la vía indirecta, pero los dos
requieren igual situación fáctica para ser prósperos, cual es
la continuación de la unión marital referida con
18
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
posterioridad al 4 de septiembre de 1992, fecha de la
aludida boda.
Destácase que en estos reproches no fue censurada la
desestimación de los efectos patrimoniales derivados de la
unión marital, por lo cual la Sala al resolverlos no abordará
esta temática.
2. La violación de normas sustanciales por el camino
recto exige que el impugnante demuestre que el juzgador de
conocimiento, al momento de construir la premisa mayor de
su razonamiento jurídico, incurrió en un juicio falso, bien
porque no tuvo en cuenta las normas que disciplinan el
caso, aplicó mandatos que le son extraños, o a pesar de
haber acertado en su selección les dio una hermenéutica de
la cual carecen.
Este tipo de error se configura, entonces, en los
eventos en que el juzgador incurre en indebida aplicación,
falta de consideración o interpretación errónea del marco
normativo que gobierna la controversia, sin trasegar hacia
cuestiones de valoración probatoria.
La Sala ha establecido que:
Corresponde, por ende, a una causal de pleno derecho,
encaminada a develar una lesión producida durante el proceso
intelectivo que realiza el fallador, por acción u omisión, en la
labor de escogencia y exégesis de la regulación que considera
aplicable, con un resultado ajeno al querer del legislador… En tal
sentido ha precisado la Corte que la ‘violación directa de las
normas sustanciales, que como motivo de casación contempla la
causal primera del artículo 368 ibídem, acontece cuando el
19
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
sentenciador, al margen de toda cuestión probatoria, deja de
aplicar al caso controvertido la disposición sustancial a que debía
someterse y, consecuentemente, hace actuar las que resultan
extrañas al litigio, o cuando habiendo acertado en la disposición
rectora del asunto, yerra en la interpretación que de ella hace, y
que, por lo mismo, cuando el ataque en casación se funda en la
causal que se comenta, compete al recurrente centrar sus juicios
exclusivamente sobre los textos legales que considere
inaplicados, indebidamente aplicados o erróneamente
interpretados, prescindiendo, desde luego, de cualquier
consideración que implique discrepancia con las apreciaciones
fácticas del sentenciador, cuestión esta que sólo puede abordarse
por la vía indirecta (CSJ SC de 17 nov. 2005, rad. 7567,
reiterada CSJ SC de 15 nov. 2012, rad. 2008-00322) (SC5297, 6
dic. 2018, rad. n.° 2007-00217-01).
La errónea interpretación, en suma, «se verifica en
todos aquellos casos en que el juez, aun reconociendo la
existencia y la validez de la norma apropiada al caso, yerra
al interpretarla» (SC2468, 29 jun. 2018, rad. n.° 2008-
00227-01), esto es, «les da un alcance o efecto que no
acompasa ni se ajusta a la situación examinada» (SC12015,
9 sep. 2015, rad. n.° 2008-00253-01).
Ahora bien, el juez también puede quebrantar la ley
sustancial de forma indirecta al cometer errores de hecho,
que aluden a la ponderación objetiva de las pruebas, o de
derecho, cuando de su validez jurídica se trata.
La inicial afectación -por faltas fácticas- ocurre cuando
el fallador se equivoca al apreciar materialmente los medios
de convicción, ya sea porque supone el que no existe,
pretermite el que sí está o tergiversa el que acertadamente
encontró, modalidad esta que equivale a imaginar u omitir
parcialmente el elemento probatorio, porque la distorsión en
que incurre el Juzgador implica agregarle algo de lo que
20
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
carece o quitarle lo que sí expresa, con alteración de su
contenido de forma significativa.
Así lo ha explicado la Sala al exponer:
Los errores de hecho probatorios se relacionan con la
constatación material de los medios de convicción en el
expediente o con la fijación de su contenido objetivo. Se
configuran, en palabras de la Corte, ‘(…) a) cuando se da por
existente en el proceso una prueba que en él no existe realmente;
b) cuando se omite analizar o apreciar la que en verdad sí existe
en los autos; y, c) cuando se valora la prueba que sí existe, pero
se altera sin embargo su contenido atribuyéndole una
inteligencia contraria por entero a la real, bien sea por adición o
por cercenamiento (...)’ (CSJ, SC9680, 24 jul. 2015, rad. nº
2004-00469-01).
La segunda modalidad, el yerro de iure, se configura
en el escenario de la diagnosis jurídica de los elementos de
prueba, al ser desconocidas las reglas sobre su aducción e
incorporación, el mérito demostrativo asignado por el
legislador, contradicción de la prueba o valoración del
acervo probatorio en conjunto. La Corte enseñó que se
incurre en esta falencia si el juzgador:
Aprecia pruebas aducidas al proceso sin la observancia de los
requisitos legalmente necesarios para su producción; o cuando,
viéndolas en la realidad que ellas demuestran, no las evalúa por
estimar erradamente que fueron ilegalmente rituadas; o cuando
le da valor persuasivo a un medio que la ley expresamente
prohíbe para el caso; o cuando, requiriéndose por la ley una
prueba específica para demostrar determinado hecho o acto
jurídico, no le atribuye a dicho medio el mérito probatorio por ella
señalado, o lo da por demostrado con otra prueba distinta; o
cuando el sentenciador exige para la justificación de un hecho o
de un acto una prueba especial que la ley no requiere. (CXLVII,
página 61, citada en CSJ SC de 13 abr. 2005, rad. nº 1998-
0056-02; CSJ SC de 24 nov. 2008, rad. nº 1998-00529-01; CSJ
SC de 15 dic. 2009, rad. nº 1999-01651-01, entre otras).
21
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
3. La Constitución Política de 1991 calificó a la familia
como el núcleo esencial de la sociedad, exigiendo para su
conformación la decisión libre de los consortes o la voluntad
responsable de conformarla (artículo 42), la cual puede
emanar, entre otras formas, de la unión permanente y
singular a que se refiere la ley 54 de 1990.
Esta última requiere para su perfeccionamiento, en
adición, comunidad de vida entre los compañeros, es decir, la
decisión de «unirse con la finalidad de alcanzar objetivos
comunes y desarrollar un proyecto de vida compartido»
(SC128, 12 feb. 2018, rad. n.° 2008-00331-01); en otras
palabras, es menester la «exteriorización de la voluntad de
los integrantes de conformar una familia, manifestado en la
convivencia, brindándose respeto, socorro y ayuda mutua,
compartiendo metas y asuntos esenciales de la vida»
(SC4360, 9 oct. 2018, rad. n.° 2009-00599-01).
Por tanto, el surgimiento de la unión marital de hecho
«depende, en primer lugar, de la ‘voluntad responsable’
de sus integrantes de establecer entre ellos, y sólo entre
ellos, una ‘comunidad de vida’, con miras a la conformación
de una familia; en segundo término, de la materialización
o exteriorización de esa voluntad, esto es, que los
compañeros inicien su convivencia y, en virtud de ella,
compartan todos los aspectos esenciales de la existencia…;
y, finalmente, de que ese proyecto de vida común, en las
condiciones que se dejan precisadas, se realice, día a día,
de manera constante o permanente en el tiempo»
22
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
(Resaltado fuera de texto, SC de 12 dic. 2011, rad. n.°
2003-01261-01).
De lo anterior se desprende que no constituye
impedimento para el surgimiento de la unión marital de
hecho o para la continuación de la previamente formada, la
celebración de un vínculo matrimonial por uno de los
compañeros permanentes con tercera persona cuando esta
boda carece del ánimo de convivencia, procreación o auxilio
mutuo, como características connaturales de todo
casamiento, pues dicha exigencia no se encuentra prevista
en el artículo 1° de la ley 54 de 1990.
Dicho matrimonio, cuando no está disuelta la sociedad
conyugal de él proveniente, se encuentra instituido en el
literal b) del artículo 2 de la ley en cita, como regla de
principio, como causa de impedimento para que surja la
sociedad patrimonial derivada de la unión marital de hecho,
pero no como óbice para la unión misma; y el numeral 2°
del artículo 5° de la ley 54 de 1990 también la regula como
motivo de disolución de la sociedad patrimonial ya
constituida.
Así lo doctrinó esta Sala en asunto de contornos
similares, al razonar que:
Ahora bien, si como al inicio de estas consideraciones se dejó
precisado, el Tribunal sustentó la desestimación que hizo de la
pretensión encaminada a que se reconociera la unión marital de
hecho afirmada en la demanda, en la insatisfacción de los
requisitos contemplados en el artículo 2º de la Ley 54 de 1990,
surge ostensible el yerro jurídico en el que dicho sentenciador
23
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
incurrió, pues tal precepto, según ya se observó, enuncia los
eventos en que es dable presumir la existencia de la sociedad
patrimonial, sin que, por lo mismo, esté relacionado con la unión
marital de hecho y, mucho menos, con los presupuestos que la
estructuran, de donde el cumplimiento o incumplimiento de las
condiciones que contempla la citada norma no podía ser el
criterio que orientara la definición de la mencionada súplica,
desatino que, por su significación y trascendencia, está llamado
a provocar el quiebre del fallo de segunda instancia. (CSJ SC de
11 sep. 2013, rad. 2001-00011).
Por supuesto que «[l]a sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes, a que refiere el artículo 2° de la
misma Ley 54 de 1990, si bien depende de que exista la
‘unión marital de hecho’, corresponde a una figura con
entidad propia que puede o no surgir como consecuencia de
la anterior, desde su inicio o durante su vigencia, siempre y
cuando se cumplan los demás presupuestos que señala la
norma» (CSJ SC de 15 nov. 2012, rad. 2008-00322-01).
Recientemente la Sala se pronunció en el mismo
sentido al considerar, como pauta general, que:
(…) propio es colegir que el Juzgado Segundo de Familia de
Montería (…) incurrió en el mismo desatino que la Corte detectó en
el fallo del ad quem y que provocó su quiebre, pues para
desestimar dicha solicitud aplicó requisitos que solamente
conciernen con la “sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes” y que, por ende, no podían exigirse respecto de la
indicada petición.
(…)
Se colige, pues, que se equivocó el a quo cuando sustentó la
desestimación de la pretensión dirigida al reconocimiento de la
unión marital objeto de la acción, en la circunstancia de no
haberse disuelto, con anterioridad a su iniciación, la sociedad
conyugal conformada entre Pedro José Castilla Castillo e Ilvia
Hernández Hernández, habida cuenta que tal requisito legal se
refiere a la presunción de existencia de la sociedad patrimonial
entre los compañeros permanentes, como con suficiente claridad
lo consagra el literal b) del inciso 1º del artículo 2º de la Ley 54
de 1990. (CSJ SC11949 de 2016, rad. 2001-00011).
24
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Con otras palabras, para impedir el surgimiento de la
unión marital de hecho no basta la previa existencia de lazo
matrimonial en uno de los compañeros o ambos con tercera
persona, tampoco limita a la ya instituida el matrimonio
celebrado postreramente, porque en ambos eventos es
indispensable acreditar el ánimo de convivencia,
procreación o auxilio mutuo que trae aparejada toda boda,
lo cual, por contera, desvirtuará la comunidad de vida de
los compañeros permanentes, esto es, su voluntad de
conformar una familia, brindándose respeto, socorro y
ayuda mutua, desaparecida a raíz del aludido maridaje.
Como en el sub judice el tribunal omitió analizar estos
aspectos, a pesar de haber sido alegados desde el inicio de
la contienda, pues limitó su estudio al registro civil de
matrimonio aportado, conculcó el ordenamiento sustancial
referido por cuanto agregó un requisito no previsto
legalmente para el nacimiento o la continuación de la unión
marital de hecho, como es la inexistencia de lazo
matrimonial en cabeza de uno o los dos compañeros
permanentes.
Por supuesto que, si el funcionario de conocimiento
exige, para acceder a una determinada acción o excepción,
un requisito inexistente en el plexo normativo que lo regula,
lo vulnera directamente.
De allí que la Corte tenga dicho que la equivocación
del fallador corresponde a la causal directa prevista en el
numeral 1º del artículo 368 del Código de Procedimiento
25
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Civil, hoy numeral 1° del precepto 336 del Código General
del Proceso, cuando incurre en:
(…) falsos juicios sobre las normas sustanciales que gobiernan el
caso, ya sea por falta de aplicación, al no haberlas tenido en
cuenta; por aplicación indebida, al incurrir en un error de
selección que deriva en darles efectos respecto de situaciones no
contempladas; o cuando se acierta en su escogencia pero se
le da un alcance que no tienen, presentándose una
interpretación errónea (CSJ AC5866 de 2016, rad. nº 2011-
00189-01. Resaltado ajeno al texto).
En efecto, en el sub lite el tribunal requirió un
presupuesto necesario para el surgimiento de la sociedad
patrimonial cual, si también lo fuera para el nacimiento o la
continuación de la unión marital de hecho, a pesar de
tratarse de institutos disímiles, aunque conexos.
Ciertamente, acerca de la distinción entre las dos
figuras la Sala acotó, aludiendo a la expedición de la ley 54
de 1990, que:
(…) el legislador no se limitó a concebir la unión marital de hecho,
sino que fue más allá, pues también se ocupó de diseñar el
régimen económico al que quedaban sometidas las parejas así
constituidas y, con ese propósito, estableció una nueva figura
jurídica, como fue la “sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes”, en relación con la que previó que “[e]l patrimonio o
capital producto del trabajo, ayuda y socorro mutuos pertenece
por partes iguales” a quienes la conformen (art. 3º). (…)
Como con facilidad se avizora, es ostensible la autonomía de las
referidas figuras jurídicas, toda vez que cada una disciplina
aspectos diversos de la familia constituida por lazos meramente
naturales y responde a distintos requisitos:
a) La unión marital de hecho, concierne con la vida en común
de los compañeros permanentes y exige para su configuración la
decisión consciente de la pareja de unirse para conformar una
familia y de que, como consecuencia de esa determinación,
convivan en una relación singular y permanente.
26
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
b) La sociedad patrimonial irradia sus efectos solamente en el
plano económico y deriva, en primer lugar, de la existencia de
una unión marital de hecho y, en segundo término, de que como
consecuencia del trabajo, ayuda y socorro mutuos de los
compañeros permanentes, se haya consolidado un “patrimonio o
capital” común. (CSJ SC de 11 sep. 2013, rad. 2001-00011).
Entonces, el fallador colegiado conculcó el
ordenamiento sustancial denunciado.
4. La aludida falencia resulta trascendente para casar
la sentencia dictada en el sub judice, en tanto el acervo
probatorio, preterido por el fallador ad-quem, dejaba al
descubierto que, como lo resolvió el juzgado a-quo, la
separación definitiva de los consortes ocurrió el 25 de julio
de 2014, esto es, mucho tiempo después del finiquito
establecido por el tribunal.
Ciertamente, las pruebas testimoniales recaudadas,
omitidas por el juzgador colegiado incursionando en los
yerros de hecho alegados, dan cuenta de lo siguiente:
4.1. En primer lugar, Martha Ivonne Torres Serna
depuso haber convivido con Félix Hernán Rodríguez Serna
en la Finca La Argentina así como en otro apartamento
ubicado en la ciudad de Cartagena, además de otros
pormenores de la relación. Posteriormente aceptó, al
absolver interrogatorio y como lo reiteró en su alzada, que
los últimos meses de vida de Félix Hernán Rodríguez
Villanueva no convivió con él1, lo cual justificó señalando
que desde agosto de 2014 tuvo que viajar a la zona central
1 Minuto 44, audiencia de disco compacto folio 290, cuaderno 1.
27
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
del país; así mismo aseveró que lo visitó en su lecho de
enfermo en el apartamento de la hermana de este, Maryluz
Rodríguez Villanueva, así como en el hospital en el cual él
estuvo recluido; que su desplazamiento al centro del país
obedeció a que estaba buscando un inmueble para
trasladar el domicilio de la pareja; y posteriormente reiteró
que nunca se interrumpió la comunidad de vida entre la
pareja.
4.2. El testigo Omar Tatis Franco, reconocido por
todos los intervinientes como asesor y abogado de Félix
Hernán Rodríguez Villanueva, relató conocer a este y
Martha Ivonne Torres Serna a partir del año 2003 -época
para la cual ya ostentaban unión marital de hecho-,
haberlos acompañado en diversas reuniones sociales e
informó que tal unión terminó como en «junio o julio» de
2014, a raíz de que la demandante vislumbró, acercándose
el fallecimiento de su compañero, que habría problemas por
la finca La Argentina en la cual ella había desarrollado
negocios -los que administraba-, circunstancia que la llevó,
con el consentimiento de Félix Hernán, a desmontar la cría
de cerdos que ostentaba; y que la pareja tuvo acercamientos
para liquidar los actividades comerciales comunes que
durante años implementaron, pero no llegaron a un
acuerdo, siendo este el detonante de la partida de Torres
Serna en la época referida.
Agregó que esta separación implicó que la hermana de
Félix Hernán -Mary Rodríguez Villanueva-, se trasladara a
la finca La Argentina para asumir su cuidado, en compañía
28
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de una empleada contratada para el efecto de nombre
Arelis; poco después él debió mudar su residencia a un
apartamento en el barrio La Castellana de Cartagena, tras
ver muy deteriorado su estado de salud, impeditivo para
viajar desde la finca para sus controles médicos; en su
último semestre de vida Félix debió viajar hasta Bogotá,
para unos chequeos médicos más profundos y regresó al
aludido apartamento donde permaneció hasta su
fallecimiento; que Martha Ivonne no convivió con él en este
periodo final, sólo lo visitó un día antes de su deceso; y
aclaró el testigo haber presenciado estos hechos en el lapso
aludido porque visitó en múltiples ocasiones a Félix Hernán
gracias a que estaba residiendo en la casa de su
progenitora, ubicada en el mismo barrio La Castellana.
Por último, refirió que una vez surgido el conflicto
entre Martha Ivonne y Félix Hernán ambos acordaron
judicialmente reconocer que fueron socios comerciales,
porque los dos hicieron aportes para la empresa que
desarrollaron en la finca La Argentina, y eran conscientes
de que tras el deceso de él surgirían problemas, máxime si
era casado.
4.3. La declarante Isabel Cristina Rojas Rodríguez, en
condición de sobrina de Félix Hernán, mencionó conocer el
lazo marital que a él lo unió con la promotora desde 1988,
adicionó que siempre vivieron en la finca La Argentina y
convivieron hasta el último día de vida de él, lo que
presume porque llamó por vía telefónica a la accionante
cuando él se encontraba hospitalizado y ella llegó a su lecho
29
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de enfermo; igualmente refirió la testigo desconocer que su
tío era casado con Yolanda Cecilia Saladén Martínez de
Aparicio, que en los últimos días de vida de su tío no sabía
cuál era la relación de él con Martha Ivonne porque la
testigo vive en Barranquilla y él no le contaba intimidades,
tampoco ella era su confidente; no conoce quién lo internó
en el Hospital Naval donde falleció, ni quien estuvo con él
en tal institución, pero Mary Rodríguez Villanueva -la
hermana- no fue porque estaba fuera de Cartagena,
tampoco la promotora por encontrarse en Funza atendiendo
a su progenitora, quien también presentaba percances de
salud, de lo cual no tiene mayores detalles, al punto que
ignora cuánto tiempo Martha Ivonne permaneció en Funza,
o si estuvo en la finca La Argentina entre junio y noviembre
de 2014; además, Félix estaba bajo el cuidado de su hijo
Roy y la empleada Arelis Valencia.
4.4. La testigo Mary Luz Rodríguez Villanueva expresó
que Félix Hernán, su hermano, mantuvo lazo marital con la
convocante desde 1988 hasta el último día de vida de él,
que él le comentó que Martha Ivonne viajó a Funza porque
tenía que visitar a la progenitora de esta y por otros asuntos
que «después le contaría»; que en esta época la madre de
Martha Ivonne estuvo delicada de salud por lo que el
aludido desplazamiento data de finales de julio hasta
octubre de 2014; que al apartamento ubicado en la ciudad
de Bogotá de propiedad de la testigo se desplazó Félix
Hernán desde el 5 hasta el 30 de octubre de 2014, periodo
en el cual Martha Ivonne iba a tal apartamento para
atenderlo en el día pero en la noche retornaba a acompañar
30
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
a su mamá en su residencia; igualmente refirió desconocer
que su hermano estaba casado con la demandada Yolanda
Cecilia Saladén, aunque sí conocía a esta persona;
finalmente refirió, la testigo, residir en la ciudad de
Barranquilla así como en Bogotá, y ser quien envió a
Cartagena a su empleada Arelis Valencia para cuidar a su
hermano.
4.5. Por último, Julio Emiro Pérez Baldovino, quien
fungió como conductor personal de Félix Hernán Rodríguez
Villanueva desde el 3 de junio de 2004, declaró conocer la
unión de este con Martha Ivonne desde esa época, añadió
que ella era la patrona de la finca La Argentina porque la
administraba; le consta que el 25 de julio de 2014 culminó
la relación por causa de una infidelidad amorosa de Félix
Hernán con Mary Luz Baldovino -prima del declarante-,
fecha que tiene muy presente porque la demandante bajó al
campamento de los obreros a despedirse de todos, y que
desde ese día Martha Ivonne no volvió a convivir con el
empleador de aquel ni tampoco regresó a la finca, salvo el
día en que sacó sus objetos personales.
4.6. En este orden, de los referidos medios de pruebas,
especialmente el testimonio de Omar Tatis Franco, se
concluye que Martha Ivonne Torres Serna y Félix Hernán
Rodríguez Villanueva sostuvieron la unión marital de hecho
objeto de la presente contienda, incluso a pesar del
matrimonio contraído por él con Yolanda Cecilia Saladén.
31
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
5. Los precedentes razonamientos imponen casar el
fallo criticado, pero de forma parcial porque aun cuando la
promotora alega que el rompimiento de la unión marital
sucedió con el deceso de Félix Hernán Rodríguez Villanueva,
lo cierto es que tal alianza sólo perduró hasta el 25 de julio
de 2014.
En efecto, a raíz de los problemas de salud de él,
porque Martha Ivonne proyectó que cuando falleciera su
compañero serían desconocidos sus derechos y en razón a
que él rehusó la liquidación consensuada de los bienes,
surgió conflicto entre los compañeros que sirvió, de un lado,
como detonante para el inicio del proceso judicial radicado
ante el Juzgado 4° Civil del Circuito de Cartagena y, de otro
lado, como motivo para que el 25 de julio de 2014 finalizara
la unión marital de hecho así como los negocios que a raíz
de esta surgió en la finca La Argentina.
5.1. Ciertamente, en lo que atañe a la fecha de
separación entre la demandante y Félix Hernán Rodríguez
Villanueva, los anteriores medios de prueba denotan el
desconocimiento de esos pormenores para la testigo Isabel
Cristina Rojas Rodríguez, porque afirmó que en los últimos
meses de vida de su tío no sabía cuál era la relación de él
con Martha Ivonne ya que la testigo vive en Barranquilla, él
no le contaba intimidades, tampoco la declarante era
confidente, además señaló que para la época del deceso de
él la accionante se encontraba en Funza atendiendo
percances de salud de su progenitora, pero a renglón
seguido aclaró que de esto no tenía mayores detalles e
32
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
ignoraba cuánto tiempo Martha Ivonne permaneció en
Funza, o si estuvo en la finca La Argentina entre junio y
noviembre de 2014.
Lo propio se deduce del testimonio de Mary Luz
Rodríguez Villanueva, pues aunque señaló saber que la
unión marital perduró hasta el deceso de Félix Hernán
Rodríguez Villanueva, no refirió las circunstancias de
tiempo, modo y lugar de este conocimiento, máxime si
reside en Bogotá y Barranquilla, no en Cartagena ni en la
Finca La Argentina del municipio de Santa Rosa de Lima
donde convivió la pareja, lo cual le imposibilitaba adquirirlo
por percepción directa; además la declarante refirió
desconocer que su hermano había contraído nupcias con la
demandante, ignorancia que desdice de la cercanía que tal
testigo dijo tener con él.
5.2. Sin embargo, el testimonio de Omar Tatis Franco
sí resulta diciente sobre el aspecto indagado, porque
concuerda con el restante acervo probatorio, dando cuenta
de las circunstancias de tiempo, modo y lugar de su dicho,
al relatar que conoció a la pareja y consolidó una amistad
con Félix Hernán Rodríguez hasta su deceso, al punto que
fue su vecino en esta época y también le prestó servicios
profesionales como abogado independiente.
En ese sentido obra en el plenario copia del proceso
incoado por Martha Ivonne Torres Serna contra Félix
Hernán Rodríguez Villanueva, tras demanda radicada el 7
33
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de octubre de 20102, que inició en el Juzgado 4° Civil del
Circuito de Cartagena, a través del cual ella pretendió la
declaratoria de existencia de la sociedad comercial de hecho
entre los aludidos litigantes desde el 1 de septiembre de
1988, desarrollada en la Finca La Argentina del municipio
de Santa Rosa de Lima, juicio en el cual intervino como
apoderado judicial del demandado el abogado, ahora
testigo, Omar Tatis Franco, y en el que, con ocasión de
conciliación celebrada entre las partes, fue dictada
sentencia estimatoria el 1° de octubre de 2012, que cobró
firmeza.
En tal litigio, como las partes no llegaron a acuerdo
acerca de la liquidación, se prosiguió con esta etapa, en la
cual falleció el demandado Rodríguez Villanueva. Y a raíz de
esta situación Martha Ivonne decidió definitivamente
terminar la unión, lo que materializó con su partida de la
finca La Argentina el 25 de julio de 2014.
Así las cosas, el 25 de julio de 2014 finalizó la unión
marital de hecho.
5.3. Y aunque la promotora tachó de parcializado el
testimonio de Omar Tatis Franco, así como el de Julio Pérez
Baldovino, esto no los desvirtúa per se sino que impone al
juzgador valorarlos con más celo, lo que traduce verificar su
conformidad con los restantes medios persuasivos
recaudados (CSJ, SC 180 de 19 sep. 2001, rad. 6624, SC
140 de 12 dic. 2007, rad. 00310 y SC de 16 abr. 2009, rad.
2 folios 97 a 200, cuaderno 1.
34
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
00361, entre otras), tal cual sucedió en el sub lite en razón
a que, como ya se anotó, esas versiones concuerdan, no
sólo entre sí, también con la prueba documental acopiada.
5.4. Tampoco es suficiente, para repeler el testimonio
de Julio Emiro Pérez Baldovino, que haya expuesto, como
motivo del abandono de la finca La Argentina el 25 de julio
de 2014 por Martha Ivonne Torres Serna, una supuesta
infidelidad de Félix Hernán Rodríguez Villanueva, pues es
normal que las declaraciones de los terceros en ocasiones
no tengan precisión matemática con los hechos, bien en
relación con fechas, lugares u otras circunstancias.
De allí que corresponda al juez, de acuerdo con las
reglas de la sana crítica, apreciar el valor que da a cada
medio de convicción y a todos los recaudados en conjunto,
sin que pueda endilgársele yerro cuando acoge el relato de
un testigo que incurre en imprecisiones, pero que muestra
elementos convincentes porque coincide con el restante
acervo acopiado en el plenario.
Sobre tal temática la Corte tiene por establecido:
La evaluación de la prueba testimonial, como es bien conocido,
debe estar caracterizada por su flexibilidad, razonabilidad,
integralidad y comprensión circunstancial.
En relación con los aspectos centrales o trascendentes
investigados en un caso concreto, las citadas características
significan que los pequeños detalles de imprecisión o
contradicción de los deponentes no pueden erigirse, por sí
mismos, en motivo suficiente para restarles credibilidad. Dentro
de toda una diversidad, ello puede tener explicación, por una
parte, en que no es lo mismo narrar hechos recientes o remotos,
únicos o plurales, frecuentes o esporádicos; y por la otra, en las
35
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
circunstancias personales de los deponentes, como su nivel
cultural, la locuacidad, la discreción, la mesura o prudencia, las
limitaciones sicológicas, entre otras.
El rigor extremo, por lo tanto, no puede ser el criterio a seguir en
la ponderación de ese medio de convicción, puesto que, de ser
así, cualquier imprecisión o contradicción, por exigua que sea,
sería suficiente para restarle credibilidad. En doctrina aplicable,
la Corte tiene dicho que una declaración “no puede ser en
manera alguna de precisión matemática, estereotipada y precisa
en todos sus mínimos detalles. Ello sería contrario a la
naturaleza humana, y si tal apreciación objetiva hubiera de
exigirse al testigo, ninguna declaración podría ser utilizada por la
justicia”.
En esa línea de pensamiento, no es de recibo sostener, en forma
absoluta, que cuando se encuentran lagunas en la narración del
testigo, el medio, sin más, debe desecharse. Si pese a las
imprecisiones, el juzgador adquiere, en su conjunto, certeza de
las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los
hechos, esto significa que se trata de vacíos insustanciales, que
el exponente no se equivocó de manera grave y que tampoco
existe motivo de sospecha que impida considerarlo. (CSJ SC de
13 sep. 2013. rad. nº 1998-00932-01).
5.5. Ahora bien, en relación con los demás
documentos invocados por la apelante relieva la Sala que
las fotografías aportadas carecen de fecha que permita
establecer su correspondencia a época posterior al 25 de
julio de 2014, data establecida como de finalización de la
unión marital de hecho por esta Corporación; a su vez el
carnet de servicios de salud de Martha Ivonne Torres Serna
así como el certificado de afiliación al Subsistema de Salud
de las Fuerzas Militares3 dan cuenta de su ingreso el «2004-
03-11» y el «Formato Dependencia Económica»4 alude al
«26-07-2010», esto es, datas anteriores a la culminación de
la unión marital, de donde tales instrumentos resulta
3 folios 23 a 24, cuaderno 1.
4 folio 27, ídem.
36
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
infructuosos para tener como fecha de finiquito de la unión
marital la implorada por la demandante.
Y aunque ella allegó otro formulario de afiliación de 22
de julio de 20145, tampoco evidencia la unión marital en
fecha posterior al día 24 de los mismos mes y año, de un
lado, porque aquel refiere una fecha anterior y, de otro lado,
porque tal formato también es utilizado para «renovaciones
de beneficiarios», esto es, para aquellos que traían vínculo
anterior.
Por último, la orden de elaboración de una lápida así
como el contrato de prestación de servicios exequiales
suscritos por Martha Ivonne Torres Serna, una vez falleció
Félix Hernán Rodríguez Villanueva, tampoco acreditan la
unión marital con posterioridad a 25 de julio de 2014, pues
aunque constituirían un indico de la cercanía entre ellos,
esta prueba indiciaria, por su soledad y por no acompasar
con el restante acervo probatorio valorado, no desvirtúa la
anterior conclusión de esta Colegiatura.
5.6. La valoración del acervo probatorio, en conjunto y
de acuerdo con las reglas de la sana crítica, al tenor del
canon 176 del Código General del Proceso, lleva a colegir,
como ya se anunció, que Martha Ivonne Torres Serna y
Félix Hernán Rodríguez Villanueva sostuvieron la unión
marital de hecho objeto de la presente contienda, pero a
raíz de los problemas de salud de él, porque Martha Ivonne
proyectó que cuando este falleciera serían desconocidos sus
5 folio 28 ejusdem.
37
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
derechos y porque él rehusó la liquidación en los términos
pretendidos por la compañera permanente, surgió conflicto
entre ellos que detonó el proceso judicial iniciado ante el
Juzgado 4° Civil del Circuito de Cartagena, y ante la
imposibilidad de llegar a una liquidación consensuada la
compañera optó por finiquitar, el 25 de julio de 2014, la
unión marital de hecho, así como los negocios que a raíz de
esta surgió en la finca La Argentina.
6. En suma, el fallador colegiado conculcó el
ordenamiento sustancial denunciado y ese yerro es
trascendente para casar la sentencia dictada en el sub
judice, por cuanto la separación definitiva de los consortes
ocurrió el 25 de julio de 2014, fecha hasta la cual se
mantuvo la unión marital de hecho declarada.
7. No obstante lo anterior y en tanto el Tribunal
asimismo desestimó la sociedad patrimonial consecuente de
la unión marital de hecho, a partir del 4 de septiembre de
1992, porque a partir de esta data la impedía el vínculo
matrimonial contraído por Félix Hernán Rodríguez
Villanueva con Yolanda Cecilia Saladén Martínez de
Aparicio, también por haber operado el fenómeno extintivo
de la prescripción, y comoquiera que el último embate
casacional está dirigido a derruir la prosperidad de ese
fenómeno extintivo, de rigor es un pronunciamiento de la
Corte.
38
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
CUARTO CARGO
Fundado, de nuevo, en el inicial motivo de casación
previsto en el artículo 336 del Código General del Proceso,
aduce la vulneración directa del artículo 8º de la ley 54 de
1990, por errada interpretación.
En su desarrollo asevera la impugnante que, partiendo
de que Félix Hernán Rodríguez Villanueva sostuvo unión
marital con Martha Ivonne Torres Serna desde 1988; que él
contrajo matrimonio con Yolanda Cecilia Saladén Martínez
de Aparicio 4 años después, esto es, en 1992 cuando la
sociedad patrimonial se había formado desde hacía 2 años
por mandato del artículo 2° de la ley 54 de 1990; y que los
esposos Yolanda y Félix nunca sostuvieron relación
matrimonial alguna, ni constituyeron familia, pues
Rodríguez Villanueva prosiguió con la unión marital
consolidada con la demandante, lo que trasluce la
apariencia del vínculo conyugal; la interpretación adecuada
del aludido artículo 8 de la ley 54 de 1990 es que la
sociedad conyugal no se configuró en tanto previamente
existía una sociedad patrimonial.
Añadió la inconforme que tal conclusión se impone
porque el conteo del término prescriptivo de un año,
establecido para instaurar la acción tendiente a obtener
efectos patrimoniales producto de la unión marital de
hecho, cuando es contabilizado a partir del matrimonio de
uno de los compañeros permanentes con tercera persona,
tal cual lo realizó el tribunal en el sub lite, causa perjuicios
39
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
al otro compañero permanente, en la medida en que
extingue la sociedad patrimonial e impide su liquidación,
incluyendo los bienes adquiridos por la unión marital con
posterioridad al citado matrimonio.
Por lo tanto, agregó, la interpretación exegética del
tribunal acerca de la aplicación del artículo 8° de la ley 54
de 1990 no concuerda con el canon 42 de la Constitución
Política, por conculcar el derecho fundamental a la igualdad
entre las familias producto del vínculo matrimonial con las
emanadas de la unión marital de hecho, al impedir,
restringir y excluir el derecho de los compañeros
permanentes a liquidar su sociedad patrimonial,
vulnerando igualmente las prerrogativas al libre desarrollo
de la personalidad y a tener una familia.
De la misma forma en que el vínculo matrimonial sin
disolver de uno o ambos cónyuges impide el surgimiento de
la sociedad patrimonial producto de la unión marital de
hecho que cualquiera de ellos constituya posteriormente,
tampoco puede surgir aquella sociedad conyugal cuando la
unión marital y su consecuente sociedad patrimonial son
anteriores al matrimonio de uno de los compañeros con
tercera persona.
De lo contrario, carecerá de protección la compañera
permanente accionante cuando, tal cual ocurre en el sub
lite, a pesar de haber ostentado unión marital por espacio
de 26 años no logra consolidar sus derechos patrimoniales,
40
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
al paso que la cónyuge se enriquece injustamente al gozar
de un patrimonio que no ayudó a formar.
De allí que el conteo del término prescriptivo regulado
en el canon 8 de la ley 54 de 1990, en casos como el
presente en el cual la unión marital fue anterior al
matrimonio de uno de los compañeros con tercera persona
y este sacramento no implicó la culminación de aquella
unión, no puede iniciarse desde el casamiento, sino que
debe calcularse desde el momento en que efectivamente
terminó la unión por la muerte de uno de los compañeros o
por su separación definitiva.
De lo contrario se fomenta la desigualdad e injusticia
que pretendió subsanar la ley 54 de 1990 para las familias
producto de vínculos naturales, pues se privilegia un
matrimonio que sólo fue formal, en detrimento de la unión
marital fuerte, singular, permanente y duradera que
estableció la demandante con Félix Hernán Rodríguez
Villanueva.
CONSIDERACIONES
1. El numeral 2 del artículo 344 del Código General del
Proceso consagra que el escrito con que se promueve la
casación debe contener «[l]a formulación, por separado, de
los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de
los fundamentos de cada acusación, en forma clara, precisa
y completa (…)»
41
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Y es que este recurso, por su naturaleza
extraordinaria, impone al censor el respeto de unas reglas
técnicas orientadas a facilitar la comprensión de los
argumentos con que pretende rebatir los sustentos del
proveído atacado. De ello se deriva la aplicación del
principio dispositivo, en cuya virtud esta Corporación no
puede subsanar las deficiencias observadas en la demanda
de casación.
Así lo tiene advertido la Sala al exigir que «[s]in
distinción de la razón invocada, deben proponerse las
censuras mediante un relato hilvanado y claro, de tal
manera que de su lectura emane el sentido de la
inconformidad, sin que exista cabida para especulaciones o
deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven en
deserción, máxime cuando no es labor de la Corte suplir las
falencias en que incurran los litigantes al plantearlos» (CSJ
AC, 16 ago. 2012, rad. 2009-00466, reiterado CSJ AC, 12
jul. 2013, rad. 2006-00622-01).
No podría ser de otra forma, pues el recurso se
encuentra en manos del recurrente, quien establece los
motivos y las razones que pueden dar lugar a la casación,
sin que el órgano de conocimiento pueda sustituir al
legitimado para su interposición, ya que de lo contrario
asumiría el rol de un juez de instancia y suplantaría al
censor6.
6Jorge Nieva Fenoll. El recurso de casación ante el Tribunal de Justicia de la Comunidades Europeas, J.M.
Bosh, Barcelona, 1998.
42
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
2. Visto el cuestionamiento conforme a las precedentes
premisas, concluye esta Corporación que no cumple las
exigencias formales que son imperativas para la casación,
por lo que se impone declararlo impróspero, en la medida
en que luce desenfocado, pues es de rigor para quien acude
a este mecanismo de defensa orientar acertadamente sus
críticas, lo que implica que debe atacar las razones, sean
jurídicas o fácticas, de la sentencia cuestionada.
De allí que, si para tales efectos son aducidas
consideraciones ajenas a tal decisión, por una incorrecta o
incompleta asunción de lo realmente plasmado en ella, la
recriminación no deba ser admitida, por no estar dirigida
hacia los pilares de la providencia del fallador ad-quem.
Sobre el tema esta Corporación ha establecido:
(…) ‘la Corte ha señalado que ‘[d]e manera, pues, que en esas
condiciones el reproche resulta desenfocado, en la medida en que
no guarda una estricta y adecuada consonancia con lo esencial
de la motivación que se pretende descalificar’ (…) o que ‘resulta
desenfocado, pues deja de lado la razón toral de la que se valió
el ad quem para negar las pretensiones (…) Ignorado fue,
entonces, el núcleo argumentativo del fallo impugnado, haciendo
del cargo una embestida carente de precisión, pues apenas
comprende algunas de las periferias del asunto, lo cual anticipa
su ineficacia para propiciar el pronunciamiento de la Corte.’ (CSJ
AC 23 nov. 2012, rad. 2006-00061-01).
De tal falencia padece el cargo bajo estudio, porque la
reclamante censura la decisión del Tribunal partiendo de
una plataforma fáctica diversa a la concretada por esa
Corporación, comoquiera que el reproche afirma que Félix
Hernán Rodríguez Villanueva contrajo matrimonio con
43
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Yolanda Cecilia Saladén Martínez de Aparicio, pero que
estos nunca sostuvieron relación matrimonial, ni
constituyeron una familia, es decir, trasluce de esta
alegación que dicha unión fue aparente o simulada.
Sin embargo, esta circunstancia no fue expuesta en la
sentencia de última instancia, pues tal juzgador precisó que
la sociedad patrimonial que pudo derivarse de la unión
marital de hecho sostenida por Félix Hernán Rodríguez
Villanueva y Martha Ivonne Torres Serna se disolvió con
ocasión del matrimonio contraído entre aquel y Yolanda
Cecilia Saladén, como quiera que a raíz de este surgió una
sociedad conyugal y por cuanto no aparece anulado,
declarado simulado o ineficaz según se desprende del
registro civil allegado.
De allí se desprende que el fallador colegiado no
examinó, menos afirmó, que el matrimonio Rodríguez -
Saladén fuera aparente como lo pone de presente la
censura. Por el contrario, instituyó su eficacia por no
acreditarse la invalidación.
Con otras palabras, el fallador ad-quem partió de una
base fáctica distinta a la planteada por la recurrente, pues
sentenció que el matrimonio contraído por Félix Hernán
Rodríguez Villanueva con Yolanda Cecilia Saladén revestía
validez y por lo tanto generó la disolución de la sociedad
patrimonial derivada de la unión marital de hecho, mientras
que la demandante asevera lo inverso, que esa alianza
conyugal es aparente.
44
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Consecuentemente, se concluye que el agravio bajo
estudio fue asimétrico, por estar dirigido a enjuiciar
consideraciones del fallo del Tribunal que en verdad no
fueron plasmadas en el proveído fustigado.
Itérase, porque viene al caso, que el literal a) del
numeral 2° del artículo 344 del Código General del Proceso
exige que «[t]ratándose de violación directa, el cargo se
circunscribirá a la cuestión jurídica sin comprender ni
extenderse a la materia probatoria».
Dicha restricción obedece a que, como ya anotó la
Corte en esta providencia, la violación de normas
sustanciales por el camino recto sucede cuando el juzgador
incurre en indebida aplicación, falta de consideración o
interpretación errónea del marco normativo que gobierna la
controversia; siendo necesario, en aras de auscultar si
ocurrió alguno de dichos yerros, estar de acuerdo acerca de
los hechos que dieron origen a la litis.
Esto último en tanto resulta lógico prever que la
disimilitud acerca de la situación fáctica igualmente
generará diferencia en la escogencia de los preceptos de
orden sustancial dirimentes de la contienda, por vía de
ejemplo, serán distintos los preceptos aplicables a un litigio
en el cual se concluya que existió sociedad mercantil de
hecho respecto de aquel que lleve a colegir que la coalición
fue conyugal o incluso que se trató de unión marital;
igualmente será diverso el ordenamiento jurídico sustancial
que el funcionario judicial emplee en la resolución de un
45
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
juicio en el cual las partes asientan en la celebración de un
contrato de arriendo respecto de aquellos que regulan la
compraventa del bien entregado.
Teniendo como norte dicha precisión, esta Corporación
tiene sentado que la violación directa de la ley sustancial
«[c]orresponde, por ende, a una causal de pleno derecho,
encaminada a develar una lesión producida durante el
proceso intelectivo que realiza el fallador, por acción u
omisión, en la labor de escogencia y exégesis de la
regulación que considera aplicable, con un resultado ajeno al
querer del legislador…, prescindiendo, desde luego, de
cualquier consideración que implique discrepancia con las
apreciaciones fácticas del sentenciador, cuestión esta que
sólo puede abordarse por la vía indirecta.» (SC5297, 6 dic.
2018, rad. n.° 2007-00217-01).
En estas condiciones el cargo formulado no se aviene a
las exigencias formales del artículo 344 del Código General
del Proceso, porque partió de una situación factual distinta
a la establecida por el juzgador colegiado, lo cual es motivo
suficiente para declararlo infundado.
3. Ahora, en el evento de que la Corte interpretara el
embate casacional para extractar que tiene el propósito de
cuestionar la decisión del Tribunal según la cual el
matrimonio celebrado entre Félix Hernán Rodríguez
Villanueva y Yolanda Cecilia Saladén no aparece anulado,
declarado simulado o ineficaz; otros defectos técnicos
impedirían abordar su análisis.
46
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
En primer lugar, el reproche debió invocarse por la
causal 2ª del artículo 336 del Código General del Proceso,
es decir, por «[l]a violación indirecta de la ley sustancial,
como consecuencia de error de derecho derivado del
desconocimiento de una norma probatoria, o por error de
hecho manifiesto y trascendente en la apreciación de la
demanda, de su contestación, o de una determinada
prueba.».
Sin embargo, la censura encaminó su reclamo por el
motivo inicial, esto es, la «violación directa de una norma
jurídica sustancial».
Así las cosas, la recurrente seleccionó
inadecuadamente la senda por la cual debió plantear su
ataque. «En efecto, cada causal obedece a una específica e
inconfundible razón que tuvo en cuenta el legislador para
erigirla como motivo de quiebre del fallo, sobre la base de
considerar que dichas razones, plasmadas en las causales
de casación, se fundamentan en dos tipos de errores en que
puede incurrir el juzgador.» (CSJ AC7828 de 16 dic. 2014,
rad. nº 2009-00025-02).
Con otras palabras, los cargos invocados deben
guardar correspondencia con la causal escogida por el
censor porque ello desarrolla la autonomía de los motivos
de casación, toda vez que son «disímiles por su naturaleza, lo
cual implica que las razones alegadas para cuestionar la
sentencia deban proponerse al abrigo exclusivo de la
correspondiente causal, sin que por ende sea posible alegar o
47
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
considerar en una de ellas situaciones que a otra pertenecen. De
este modo, la parte que decide impugnar una sentencia en
casación no puede lanzarse a invocar promiscuamente las
diversas causales, sino que ha de saber con exactitud, en primer
lugar, qué tipo de yerro se cometió, y luego, aducir la que para
denunciarlo se tiene previsto.» (CSJ AC277 de 19 nov. 1999,
rad. 7780; en el mismo sentido, AC049 de 19 mar. 2002,
rad. 1994-1325-01; G.J. CCXLIX, pág. 1467; AC de 14 dic.
2010, rad. 1999-01258-01, entre otros).
4. Para abundar en razones, el último embate
únicamente contiene una valoración probatoria basada en
una disparidad de criterios, insuficiente para habilitar este
mecanismo extraordinario.
Realmente, el juzgador ad-quem fundó su
determinación en que el matrimonio contraído por Félix
Hernán Rodríguez Villanueva y Yolanda Cecilia Saladén no
aparece anulado, declarado simulado o ineficaz, por lo que
generó la disolución de la sociedad patrimonial derivada de
la unión marital sostenida por él con la demandante.
Por su parte, el discernimiento de la recurrente alude
a que tal vínculo conyugal era aparente o simulado.
De allí se desprende que lo expuesto en tal crítica es
una disparidad de criterios sobre la estimación de la
referida alianza con base en el registro civil aportado al
plenario, no la preterición o tergiversación del medio de
convicción, ni la suposición de otro inexistente, eventos que
48
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
configuran el error de hecho susceptible de invocación por
vía de casación, al punto que la censura no alude a la
valoración del Tribunal de cara a la aludida prueba
documental pues ni siquiera la menciona y, a modo de
alegato de instancia, invoca tener presente que el referido
casamiento no debe ser tenido en cuenta.
Con otras palabras, tal ataque no demostró yerro de
derecho ni de hecho porque se limitó a exponer un punto de
vista distinto al del fallador, cuando debió precisar –si de
yerro fáctico se trataba- que se generó la omisión, suposición
o alteración de alguna prueba; que a causa de uno o varios
de estos errores las consideraciones del juzgador se
tornaron contraevidentes e insostenibles de cara a lo que
revela el material suasorio; y que la decisión planteada por
los censores era la única viable.
Al respecto, la Sala ha señalado que:
De conformidad con el último inciso del artículo 374 del Código de
Procedimiento Civil, cuando se alegue la violación de norma
sustancial como consecuencia de error de hecho manifiesto en la
apreciación de la demanda o de su contestación, o de
determinada prueba, es necesario que el recurrente lo demuestre,
actividad que impone, como ha afirmado con reiteración la Corte,
que "...más que disentir, se ocupe de acreditar los yerros que le
atribuye al sentenciador, laborío que reclama la singularización
de los medios probatorios supuestos o preteridos; su puntual
confrontación con las conclusiones que de ellos extrajo -o debió
extraer- el Tribunal y la exposición de la evidencia de la
equivocación, así como de su trascendencia en la determinación
adoptada" (Cas. Civ., sentencia de 23 de marzo de 2004,
expediente No. 7533;), actividades todas que conducen a la
acertada confección de la censura en ese preciso aspecto. En el
mismo sentido ha dicho la Corte, también con insistencia, que la
demostración del yerro "...se cumple mediante la exposición de la
evidencia del error y de su incidencia en la decisión
49
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
adoptada."(sent. de 2 de febrero de 2001, exp. 5670), por manera
que se precisa una tarea de confrontación o de parangón entre lo
que la sentencia dijo acerca del medio o de la demanda o
contestación y lo que en verdad ella debió decir. (CSJ AC, 30 mar
2009, rad. n° 15001-31-03-002-1996-08781-01)
Más recientemente indicó que «(e)n el error de hecho
debe ponerse de presente, por un lado, lo que dice, o dejó de
decir, la sentencia respecto del medio probatorio, y, por el
otro, el texto concreto del medio, y, establecido el paralelo,
denotar que existe disparidad o divergencia entrambos y que
esa disparidad es evidente. (CSJ AC, 13 ene 2013, Rad. n°
2009-00406).
Y si lo pretendido era exponer falencias de derecho, ha
sido reiterativa la Corte en manifestar que «(…) ‘en
tratándose de un cargo montado por vía indirecta, en el que
le endilgue al sentenciador la comisión de errores de derecho,
el censor no sólo ha de citar las normas de disciplina
probatoria que estime infringidas sino, además, sustentar
cómo ocurrió ese quebranto’ (…)» (CSJ SC 18 ene. 2010, rad.
nº 2005-00081, reiterada en AC 25 may. 2012, rad. nº
2002-00222-01. Se subraya).
Por tanto, era menester mencionar las normas de
índole probatoria conculcadas, lo que no se hizo, y cumplir
la tarea de describir los medios de prueba respecto de los
cuales ocurrió el error de derecho, para extraer de estos los
aspectos fácticos en que disintió el Tribunal y que hubiera
llevado a una plataforma fáctica distinta a la que se planteó
ese juzgador -lo que tampoco se acató-.
50
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Es que admitir a trámite un escrito casacional fundado
tan sólo en un ejercicio de ponderación probatoria diferente
al plasmado en la providencia atacada desconocería la doble
presunción de legalidad y acierto de que está revestida la
sentencia, como quiera que las conclusiones del juez
fundadas en el examen de los elementos fácticos son, en
principio, intocables, salvo la demostración de un yerro
apreciativo, evidente y trascendental, que en el caso de
autos no se mostró.
5. Con todo, otro motivo impide la prosperidad del
cargo, al margen de las anteriores deficiencias técnicas, en
tanto la Corte observa que carece de justificación en cuanto
a la trascendencia del error de juzgamiento endilgado al
fallador de última instancia.
En efecto, el recurrente censura al Tribunal por
contabilizar el lapso prescriptivo de un año previsto en el
artículo 8° de la ley 54 de 1990, a partir del matrimonio
contraído por Félix Hernán Rodríguez Villanueva con
Yolanda Cecilia Saladén Martínez de Aparicio, pero no
argumentó cómo, de contabilizar ese plazo desde el 25 de
julio de 2014, hubiera dado lugar al acogimiento de la
pretensión.
Destácase que igualmente aparece superado el término
de un año previsto en el artículo 8° de la ley 54 de 1990
para elevar la petición judicial de reconocimiento de los
efectos patrimoniales derivados de la unión marital,
contabilizado desde la terminación de la unión marital -25
51
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de julio de 2014- y no desde la fecha del matrimonio
ajustado entre Félix Hernán Rodríguez Villanueva y Yolanda
Cecilia Saladén Martínez de Aparicio (4 de septiembre de
1992) como lo dedujo el tribunal; en tanto el libelo génesis
de la presente contienda judicial fue radicado el 6 de
noviembre de 2015 (folios 1 y 13, cuaderno 1).
Sobre esto es menester recordar que la vulneración de
la ley sustancial, error a que alude el inicial motivo de
casación previsto en el artículo 368 del Código de
Procedimiento Civil, que hoy corresponde a las causales
primera y segunda del canon 336 del Código General del
Proceso, debe ser de tal magnitud que incida adversamente
en la forma como se desató el litigio, produciéndose un
resultado contrario al legal.
Es que cuando la configuración del ataque se centra
en una disconformidad con la sanción de orden sustancial
prevista en el ordenamiento de cara a la adoptada por el
operador judicial, es indispensable que el recurrente
demuestre la disparidad entre lo razonado u omitido por el
funcionario de conocimiento y la consecuencia prevista en
el mandato de orden sustancial invocado, lo cual no mostró
el embate final del libelo extraordinario.
En efecto, el cargo no explicó cómo al desechar la
errada interpretación normativa achacada al Tribunal, se
hubiera colegido próspera la declaración de efectos
patrimoniales derivada de la unión marital de hecho,
52
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
partiendo de la fecha en la cual en el sub judice los
compañeros permanentes culminaron su lazo afectivo.
6. En suma, el último cargo padece de los referidos
desatinos, suficientes para colegirlo impróspero, pues la
argumentación presentada para sustentarlo no pasó de ser
un alegato de instancia, ajeno a esta sede.
SENTENCIA SUSTITUTIVA
1. Como quiera que los cargos segundo y tercero son
prósperos, al paso que los restantes no, se impone para la
Corte, en sede de segunda instancia, resolver el recurso de
apelación incoado por la demandante contra la sentencia de
primer grado, únicamente en el aparte por medio del cual
pretende la extensión, hasta el deceso de Félix Hernán
Rodríguez Villanueva, de la unión marital de hecho
declarada entre él y Martha Ivonne Torres Serna.
Tal limitación decisoria obedece a que la restante
inconformidad de la alzada de la demandante fue dirigida
contra la desestimación de los efectos patrimoniales pedidos
en el pliego genitor de la litis, habida cuenta de la
prosperidad de la prescripción declarada por la juzgadora a-
quo, determinación que fue corroborada por el fallador ad-
quem y no casada en este proveído, al analizar el último
ataque casacional.
Destaca la Corte que la consideración del tribunal, a
cuyo tenor el matrimonio contraído por Félix Hernán
53
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
Rodríguez Villanueva con Yolanda Cecilia Saladén Martínez
de Aparicio generó la disolución de la sociedad patrimonial
derivada de la unión marital que él sostuvo con la
demandante, es asunto que no fue derruido en casación y
que, por ende, se mantiene en pie.
La sociedad patrimonial referida es, por consecuencia,
asunto vedado para la Sala.
2. Para el propósito pretendido en la apelación,
materia de pronunciamiento de esta Corte en sede de
instancia, alegó la recurrente que el fallo de primera
instancia no observó que el plenario contiene documentos
que dan cuenta de su convivencia con Félix Hernán
Rodríguez Villanueva hasta el deceso de este, como
fotografías, certificados, formulario suscrito por Rodríguez
Villanueva, contrato de prestación de servicios exequiales,
orden elaboración de lápida; así como los testimonios de
Mary Rodríguez Villanueva e Isabel Cristina Rojas
Rodríguez.
A pesar de ese acervo, añadió la inconforme, la
juzgadora de primer grado dio prevalencia a las
declaraciones de Omar Tatis Franco y Julio Pérez Baldovino
-testigos incoherentes y sospechosos de parcialidad- por lo
que concluyó que las reuniones de la demandante con
quien fue su compañero permanente días antes del deceso
de este obedecieron a actos de solidaridad, a pesar de que la
jurisprudencia tiene señalado que los domicilios separados
54
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
de los consortes -como sucedió en el sub lite- no desdice de
su unión.
Para rehusar tales alegaciones, en gracia de brevedad,
la Corte remite a los razonamientos plasmados en las
consideraciones de esta providencia respecto de los cargos
segundo y tercero de casación de la promotora, en los
cuales fueron valorados los documentos citados, los
testimonios recaudados, así como la copia del proceso
judicial incoado por Martha Ivonne Torres Serna contra
Félix Hernán Rodríguez Villanueva ante el Juzgado 4° Civil
del Circuito de Cartagena.
3. Lo dicho muestra que, para desatar el recurso de
apelación interpuesto por la demandante contra el numeral
primero de la parte resolutiva de la sentencia de primer
grado -que declaró la unión marital de hecho entre Martha
Ivonne Torres Serna y Félix Hernán Rodríguez Villanueva
desde 1988 hasta el 25 de julio de 2014-, la Corte en sede
de segunda instancia confirmará tal decisión.
4. Por consiguiente, la sentencia impugnada debe ser
casada y la Corte, en su lugar y en sede de instancia,
confirmará la de primera instancia que accedió
parcialmente a las pretensiones de la demanda que dio
origen al pleito.
Esto último por haberse acreditado la unión marital de
hecho a partir del año 1988 y hasta el 25 de julio de 2014,
como lo determinó el fallador a-quo; así como porque a
55
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
partir de esta época y hasta la radicación del libelo
introductorio de la contienda transcurrió el lapso de un año
previsto en el artículo 8° de la ley 54 de 1990,
configurándose la prescripción de la acción.
5. La condena en las costas de segunda instancia
recaerá en contra de la convocante, de conformidad con lo
dispuesto en el numeral 1º del artículo 365 del Código
General del Proceso, que la establecía para «la parte vencida en
el proceso o a quien se le resuelva desfavorablemente el recurso de
apelación».
En virtud al mismo precepto, se fijarán en esta
providencia las agencias en derecho correspondientes a tal
alzada, de conformidad con los lineamientos de los
acuerdos 1887 y 2222 de 2003 de la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura, que la consagra en
«hasta cuatro (4) salarios mínimos mensuales legales vigentes ».
La liquidación se hará en los términos del artículo 366 del
Código General del Proceso en concordancia con el canon
625, numeral 1, literal c) in fine de la misma obra.
En el recurso de casación no hay lugar a condena en
costas, por su prosperidad, conforme lo reglado en el inciso
final del artículo 349 del referido Código.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Civil de
la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en
56
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA
PARCIALMENTE la sentencia de 4 de septiembre de 2018,
proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Cartagena, en el proceso verbal que
Martha Ivonne Torres Serna promovió contra Roy Francisco
Rodríguez Saladén como heredero determinado de Félix
Hernán Rodríguez Villanueva, sus herederos
indeterminados y Yolanda Cecilia Saladén Martínez de
Aparicio; y en sede de instancia, resuelve:
Primero. Confirmar el fallo de primer grado de 5 de
marzo de 2018, dictado por el Juzgado Quinto de Familia de
Cartagena, en el presente proceso.
Segundo. Condenar en las costas de segunda
instancia a la demandante, las que serán liquidadas en los
términos del artículo 366 del Código General del Proceso en
concordancia con el canon 625, numeral 1, literal c) in fine
de la misma obra, incluyendo $2’950.000 por concepto de
agencias en derecho.
Tercero. Sin costas en casación.
En firma esta providencia vuelva el proceso al
despacho de origen.
Notifíquese,
57
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
Presidente de la Sala
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Aclaración de voto
LUIS ALONSO RICO PUERTA
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
58
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Francisco Ternera Barrios
Álvaro Fernando García Restrepo
Hilda Gonzalez Neira
Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo
Luis Alonso Rico Puerta
Octavio Augusto Tejeiro Duque
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
Código de verificación: CCC223BCB23DEB033062E0B0C0D4308CBAC80DFFBB678E91890E33872C682E82
Documento generado en 2021-12-15
MAGISTRADA
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Radicación n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
ACLARACIÓN DE VOTO
Con respeto hacia la mayoría que suscribió la
providencia, y encontrándome de acuerdo con la
determinación que resolvió la súplica extraordinaria,
circunscribo mi disenso a la consideración allí vertida en
relación con el surgimiento de la sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes cuando no se encuentra disuelta
la sociedad conyugal proveniente de matrimonio
antecedente.
Lo prenotado, por cuanto se afirmó que tal
circunstancia, “como regla de principio”, constituye causa de
impedimento para que aflore la primera; no obstante, no
precisa el pronunciamiento cuáles serían las excepciones al
indicado axioma, y no puede soslayarse que tales hipótesis
quedaron claramente delineadas a partir de la sentencia
SC4027-2021, donde, al respecto, la Sala puntualizó:
Rad. n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
“Ante la simetría de trato para las instituciones del matrimonio y
la unión marital de hecho, en el subjúdice debe considerarse la
posibilidad de establecer la prevalencia del derecho patrimonial de la
unión marital de hecho sobre el de la sociedad conyugal al comprobarse
que a partir del comienzo y consolidación de una masa de bienes, (i)
subsiste el vínculo matrimonial pero no hay vida permanente de casados
por causa de la separación de hecho, por sustracción de la “convivencia,
apoyo y soporte mutuo”; (ii) al demostrarse que emergió una convivencia
entre los compañeros permanentes en forma estable formando también
una comunidad familiar singular. (iii) Los hechos tienen la virtualidad de
quebrar una presunción teórica de pervivencia del vínculo, cuando la
convivencia se ha roto o hubo separación de hecho definitiva o
irrevocable entre casados formalmente”.
Lo anterior halla venero por la evidente desproporción generada
por la presunción expresada en el artículo 1795 del Código Civil, pues
dicho supuesto hermenéutico discrimina y pone en clara inferioridad el
vínculo familiar nacido de forma natural en relación con el nacido
mediante vínculos jurídicos o del acto jurídico matrimonial.
La anotada subregla, claro está, deberá aplicarse siempre y
cuando la compañera permanente demuestre los requisitos del artículo 2
de la Ley 54 de 1990, y no se configure impedimento legal alguno para
contraer matrimonio, moderándose para tal efecto, dadas las
circunstancias en causa, el requisito adicional atinente a que la sociedad
conyugal anterior haya sido disuelta fácticamente en forma definitiva
antes de la fecha en que se inició la unión marital de hecho, sino, la
respuesta habría que buscarla en los efectos económicos derivados de
las relaciones concubinarias1 o de las uniones de hecho atípicas.
Lo expuesto se justifica porque a la luz del artículo 42 de la
Constitución Política, debe ampararse la existencia de una familia, que
puede crearse no solo por vínculos jurídicos sino también naturales,
1Así lo dejó sentado esta Corte en sentencia de 21 de junio de 2016, expediente
00129.
2
Rad. n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
mereciendo idéntica protección; y porque el objetivo que persigue el
reconocimiento de los derechos patrimoniales del compañero o
compañera permanente consiste en garantizarle que los bienes que
ayudó a forjar junto a su pareja, los cuales fueron producto del trabajo,
ayuda y socorro mutuos, no ingresarán a la sociedad conyugal
preexistente, pues esta no puede obtener un beneficio económico que no
es producto de la acción laboriosa ni de la intención legítima de hacer
vida marital de los casados solemnemente, pues ya no conviven
materialmente” (14 sep. 2021, rad. 2008-00141-01).
En ese orden, no viene a duda que la jurisprudencia de
la Sala ha admitido la existencia de ciertos eventos que, una
vez configurados, permiten aseverar que la sociedad
patrimonial entre compañeros permanentes brota con los
efectos pecuniarios que le son propios, aún si la sociedad
conyugal predecesora en que participa alguno de los
integrantes de la pareja, se encuentra vigente.
Tal es el caso, según se referenció en el fallo que viene
de citarse, de los matrimonios en que, desde los inicios de la
comunidad de bienes, se constata que, a pesar del enlace
nupcial, la vida permanente de los consortes es inexistente,
bien porque se hallan separados de hecho, o debido a la
supresión de los deberes recíprocos de convivencia, apoyo y
auxilio que le dan soporte a este tipo de unión familiar.
El mismo reconocimiento debe otorgarse a los
compañeros que han forjado una relación estable de
convivencia con los rasgos de permanente, singular y
excluyente, aunque alguno de ellos o ambos se encuentren
desposados con otras personas, pues allí no se hallan
3
Rad. n° 13001-31-10-005-2015-01098-01
presentes los elementos materiales del lazo matrimonial y el
vínculo no pasa de ser meramente formal.
Y, también en todas aquellas situaciones donde la
presunción de vigor del ligamen fruto del casamiento es
derruida por los hechos que evidencian, de modo
contundente, que los contrayentes han sufrido una ruptura
en su convivencia, la cual es definitiva e irrevocable.
Las reseñadas hipótesis ameritaban mencionarse en
aras de precisar la “regla de principio” que la Corte acogió en
lo que atañe al nacimiento de la sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes, cuando concurre su homóloga de
origen conyugal, pues a ningún postulado puede atribuírsele
el predicado de completo sin la debida explicación de las
situaciones excepcionales en que se excluye su aplicabilidad.
En los términos precedentes, dejo aclarado mi voto.
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Magistrada
4
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Hilda Gonzalez Neira
Firma con aclaración de voto
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
Código de verificación: C3056805BB4072CE1F6186EE43281A842F9A328A333F42279A9B8A706BA08839
Documento generado en 2021-12-15