10 Ideas Clave. Animación A La Lectura. MATA, Juan
10 Ideas Clave. Animación A La Lectura. MATA, Juan
ISBN 978-84-7827-681-3
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ISBN: 84-7827-681-3
DL B-55.465-2008
Impresión: Imprimeix
Impreso en España
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Glosario 199
Todo aquel que escribe un libro, y yo no soy una excepción, mantiene en su mente la ima-
gen de un lector o lectora ideal de su texto, una sombra benefactora y anónima que lo
acompaña y estimula, y en la que inconscientemente se piensa al escoger una palabra o
desarrollar un razonamiento. Luego, el curso de los días se encarga de desmentir esa ilu-
sión, pues el libro acaba en manos de personas mucho más reales y hospitalarias que las
imaginadas. Pero esa constatación no evita el ensueño, que en mi caso es un círculo de lec-
tores (o un rectángulo o un cuadrado, que de todas esas maneras pueden distribuirse para
conversar) reunidos en torno a una mesa, que puede ser la de un café, una biblioteca,
una librería o un centro escolar, y debatiendo algunas de las argumentaciones y expe-
riencias expuestas en este libro.
No caigo en la arrogancia de pensar que el libro vaya a ser leído, aunque aspiro a que
lo sea; pero puestos a suponer, ésa sería la situación perfecta. Me inclino, como parece evi-
dente, por una lectura conversada, o al menos dialogada. No desdeño la lectura solitaria
y silenciosa, que es la más común y la más probable, sino que puestos a fantasear me de-
canto por la discusión colectiva, entre otras razones porque en ningún momento, mien-
tras escribía, he dejado de pensar en la animación* a la lectura como una empresa
mancomunada.
Añadiré una ilusión más: entre los lectores y lectoras congregados debería de haber ve-
hementes apologistas y no menos vehementes detractores de la animación a la lectura,
pues, aparte de que el intercambio de argumentos entre unos y otros sería sumamente es-
clarecedor, yo mismo he escrito el libro ejerciendo ese doble papel. A ratos adéllid y a ratos
* Todos los términos que aparecen en negrita pueden encontrarse en el glosario del libro (pp. 199-206).
PRESENTACiÓN
opositor; no he dejado en ningún momento de tener en cuenta los razonamientos de
quienes se sienten concernidos y de quienes se consideran agraviados. Sé de sobra que ha-
blar de animación a la lectura es una tarea espinosa. Entre otras causas porque uno ha de
vérselas con un concepto extremadamente difuso y deteriorado, significativo y banal a la
vez, útil y sospechoso por igual. Es de esas locuciones legitimadas por el uso cuya simple
mención agrada y tranquiliza a unos, pero confunde y molesta a otros. A su amparo se han
refugiado prácticas muy heterogéneas: imaginativas y alentadoras en muchos casos, in-
inteligibles e incoherentes en otras muchas ocasiones. No he olvidado en ningún mo-
mento esas contradicciones.
No quiero ocultar que al abordar este tema he sufrido el síndrome del desaliento.
¿Un libro más? ¿Es necesario seguir hablando de esta cuestión? ¿Aclarará algo o
desorientará aún más? Al redactar un nuevo libro sobre la animación a la lectura
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Por lo demás, he de confesar que resulta inevitable hablar de pedagogía al tratar de
animación a la lectura. Al menos lo es para mí. Soy profesor, un profesor universita-
rio para más señas, algo que proclamo con orgullo, pese al deterioro de su prestigio,
y mi vida profesional transcurre en las aulas. Y es la relación con los alumnos una de
las fuentes principales de las que bebo. Son sus desafectos y sus carencias, mucho
más que sus certidumbres, lo que me ayuda a afinar mi pensamiento y a discurrir
sobre las experiencias lectoras. Quiero con ello alertar del sesgo pedagógico que en
algunos momentos han tomado mis reflexiones. Pero de inmediato advierto que ani-
mar a leer no puede considerarse un ejercicio desligado del conocimiento literario o
la comprensión lectora. Es preciso recordar que no sólo se hace pedagogía en las aulas.
Son muchos los espacios donde, de manera consciente o involuntaria, también se prac-
tica. Pienso en las bibliotecas, las librerías, los hogares, las asociaciones cívicas ... Yasi-
mismo, y de un modo cada vez más poderoso, en la Red, en el espacio virtual que ha
creado Internet. Todos, y en todo momento, educamos, es decir, conducimos a otros
en una determinada dirección. En el caso que nos ocupa, en dirección a los libros.
Quiero igualmente aclarar que al hablar de libros he pensando básicamente en libros de
literatura. Es inevitable. El término «animación a la lectura» está asociado de un modo pre-
ferente a las narraciones, la poesía y el teatro, por lo que soy consciente de haber dejado al
margen el inmenso campo de los textos científicos, filosóficos, históricos o periodisticos. Y
ello es así porque son los textos literarios los que poseen una mayor carga de gratuidad, los
que requieren un mínimo gesto de voluntad para leerlos. Y porque, como queda apuntado
en los siguientes capítulos, son esos textos los que definen los modelos contemporáneos de
lectura y de lector. No he querido, sin embargo, presentar la lectura literaria como un pri-
vilegio o una distinción. Si se presentara la oportunidad de optar, no dudaría: prefiero per-
sonas rectas, razonables y benéficas aunque no lean antes que lectores vanidosos, estúpidos
o malvados. Si animo a leer no es por petulancia o apostolado sino porque sé que los libros,
no todos, pueden ayudar a dar sentido a la vida y a habitar juiciosamente el mundo.
Si a la expresión «dar que hablar» le asignáramos el significado de proporcionar ele-
mentos para la reflexión, en vez del habitual sentido de dar motivo a la murmuración ya
la crítica, me sentiría satisfecho pensando que con las ideas que siguen he podido contri-
buir a iniciar y mantener apasionadas conversaciones.
PRESENT ACION
Diez preguntas sobre el significado y los
propósitos de la animación a la lectura
y diez ideas clave para responderlas
2. ¿Qué debe entenderse por «placer de leer» y qué hacer para lograrlo?
Idea clave 2:
ANIMACiÓN A LA LECTURA
4. ¿Qué fundamenta la animación a la lectura?
Idea clave 4:
5. ¿Y si la lectura fuese en realidad una forma sublimada de juego y leer y jugar compar-
tieran las mismas secuencias y los mismos objetivos?
Idea clave 5:
PRESENTACiÓN
7. ¿Comprender o no comprender?
Idea clave 7:
ANIMACiÓN A LA LECTURA
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Conocer la historia del concepto
de animación a la lectura es la clave
para interpretarlo
Determinar el principio de una historia resulta siempre aventurado. Sin pretenderlo puede incurrirse
en el abuso o la falsificación, pues todo suceso es deudor de otro anterior y éste de otro, y así su-
cesivamente. Nada existe sin antecedentes. Resulta del todo imposible establecer con exactitud y
justicia el origen de los hechos humanos. Por comodidad, sin embargo, y porque en caso contra-
rio haría inviable la redacción de este libro, he elegido un caprichoso punto de partida para iniciar
IDEA CLAVE 1
este relato sobre la animación y la lectura. Espero que la arbitrariedad no distorsione demasiado
el propósito.
y quiero hacerla, como corresponde, con una inauguración.
En octubre de 1965 abrió sus puertas en la localidad francesa de Clamart la biblioteca La Joie
par les livres. No era la sección infantil de una biblioteca pública, sino una biblioteca concebida ín-
tegramente para los niños y los jóvenes. No era la primera que se abría en Europa con esa finali-
dad, pero dada su repercusión merece encabezar nuestra historia. Esa biblioteca infantil tenía
un admirable antecedente en otra célebre biblioteca para niños, L'Heure Joyeuse, abierta en París
en 1924 por iniciativa del Book Committee on Children's Libraries, una institución norteameri-
cana encargada, como otras tantas en aquellos años, de ayudar a la reconstrucción de algunos
países europeos después de la devastadora Primera Guerra Mundial. L'Heure Joyeuse, de nombre
alto, sonoro y significativo, por utilizar tres cervantinos epítetos, tenía a su vez un precedente en
otra biblioteca de idéntico nombre abierta en Bruselas cuatro años antes por el mismo comité.
La novedad de aquella pionera biblioteca parisina residía en la concepción luminosa yacoge-
dora del espacio de lectura, la adaptación de los muebles a las necesidades de los niños, la meti-
culosa selección del fondo bibliográfico, la organización eficaz y sencilla, el libre acceso a las
estanterías, el protagonismo concedido a los propios lectores ... Y, sobre todo, en el acogimiento
respetuoso y atento a todos los niños, independientemente de su origen social o formación cul-
tural, algo rutinario hoy día, pero absolutamente inédito entonces. Su apertura constituyó una
verdadera revolución si se tienen en cuenta la situación de las bibliotecas de aquel tiempo y los mu-
chos prejuicios de los bibliotecarios hacia los niños como usuarios. En cambio, en esa nueva bi-
blioteca se confió sin reservas en su inteligencia, su interés y su responsabilidad. Su éxito fue
fulminante y los jóvenes lectores la conquistaron de inmediato, y también muchos adultos, que se
acercaban hasta la Rue Boutebrie a observar aquel original fenómeno. Los nombres de las biblio-
tecarias Marguerite Gruny, Claire Huchet y Mathilde Leriche merecen ser recordados aquí.
En aquel momento, ya la par que la renovación de los libros, las estanterías o la ornamenta-
ción, surgió también la necesidad de idear actividades amenas y cautivadoras acordes con el
nuevo público, en consonancia con el nuevo espíritu. Y siempre encaminadas a proporcionar a
los usuarios el placer de la estancia y el gusto por los libros y la lectura, pues si difícil es persua-
dir a los adultos de la importancia de leer, no menos difícil es hacerla con los niños, aunque
su disposición inicial sea mayor. Surgieron así las narraciones colectivas de cuentos, las conver-
ANIMACI6N A LA LECTURA
saciones sobre los libros leídos, las lecturas poéticas, las guías bibliográficas, las exposiciones te-
máticas de libros, las representaciones teatrales, las lecturas en voz alta de novelas y álbumes
ilustrados, los juegos para captar la atención de los lectores, las invitaciones a escritores, artistas
o científicos ... En fin, muchas de las actividades que algunas décadas más tarde, y en Francia pre-
cisamente, se agruparían bajo la etiqueta de «animación a la lectura». Sin embargo, en aquellos
lejanos días sólo respondían a los retos de unas circunstancias inéditas y, en parte, no eran sino
una transposición de actividades que ya eran comunes en las bibliotecas infantiles de Estados
Unidos, Inglaterra o Alemania. Se trataba, en definitiva, de implantar el modelo de lectura pú-
blica de los países anglosajones, cuyos principios ya estaban recogidos en el Report of the Trus-
tees of the Publk Líbrary of the Cíty of Boston de 1852, en el que a la vez que se reconocía la
extraordinaria importancia de la educación formal se planteaba su insuficiencia, por lo que se
hacía imperioso dar ocasión a todos de acceder al conocimiento. Ésa debía de ser la verdadera
misión de las bibliotecas públicas.
Así es que cuando en 1965, y por iniciativa de un mecenas privado, Anne Gruner-Schlumber-
ger, se inauguró La Joie par les livres ya se contaba con un admirable antecedente. Se trataba
ahora de restaurar el aliento primigenio, de modo que desde el primer momento, y como han re-
cordado reiteradamente sus primeras responsables, fue necesario ofrecer una imagen tentadora
de la biblioteca infantil, convocar a un público no siempre confiado y dispuesto, hacerle ver que
la biblioteca daba respuestas a sus inquietudes y deseos, brindarle la oportunidad de expresarse,
vincularlo para siempre. La primera directora de La Joie par les livres, Genevieve Patte, que había
trabajado durante un tiempo en la Biblioteca Pública de Nueva York, se preocupó especialmente
de proveer a la recién inaugurada biblioteca de una organización que respetara escrupulosa-
mente los ritmos y las exigencias de los niños para que en ningún momento se sintieran cohibi-
dos o desorientados. Y dedicó especial atención a idear actividades de seducción y estímulo.
Porque el desafío era, y lo sigue siendo, inconmensurable: ¿cómo hacer de una biblioteca un
lugar accesible, grato, deseable? El simple hecho de abrir una biblioteca dotada de buenos libros y
habilitada para acoger afectuosamente a los lectores no asegura una afluencia masiva y menos aún
un interés irrebatible por la lectura. Se requiere mucha persuasión y mucha paciencia para vencer
prejuicios y resistencias, para hacer comprensible a los niños y a los jóvenes lo evidente: que leer no
es acto sometido a examen o lucro sino un gesto libre y gratuito, que en los libros pueden encon-
trarse respuestas a algunas preguntas fundamentales pero también surgir preguntas que necesita-
IDEA CLAVE 1
rán algunas respuestas personales, que la lectura no exige más de lo que cada cual está dispuesto
a dar ni da menos de lo que cada uno busca y necesita. En suma, hacer ver a los niños y los jóve-
nes que la biblioteca es un espacio donde el pensamiento y las emociones se manifiestan, se expe-
rimentan y se comparten. Pero lo transparente para los convencidos puede ser obtuso para los
Es por ello que en las bibliotecas, y no únicamente en las infantiles, han ido ideándose toda clase
de actividades encaminadas a facilitar el encuentro con los libros. Si se rastrea la historia del con-
cepto de lectura pública se comprueba que han sido continuos los desvelos por atraer la atención
de los posibles lectores. Y a la inversa, pues tan importante como encaminar a los ciudadanos
hacia los libros ha sido hacerlos presentes en la sociedad. Así pues, cualquier iniciativa que hiciera
agradable la estancia en la biblioteca o favoreciera la lectura era bien celebrada. Muchos de los re-
cursos utilizados para ello han coincidido con lo que suele conceptuarse ahora como animación a
la lectura, aun cuando no se haya tenido conciencia de estar realizando esa tarea.
Recordemos al respecto una de las más célebres y utilizadas estrategias de animación: la hora
del cuento. Aunque ahora aparezca como una práctica reciente, en realidad comenzó a generali-
zarse en Inglaterra y Estados Unidos a principios del siglo xx. Podríamos rememorar aquí los nom-
bres de Marie L. Shedlock, Emelyn Newcomb partridge o Sara Cone Bryant, uno de cuyos libros,
El arte de contar cuentos, de sostenido éxito editorial en España y en otros muchos países, fue pu-
blicado originariamente en 1905. Con ocasión de unas conferencias sobre literatura alemana,
Bryant observó la atención que mantenían los asistentes cuando les narraba los argumentos de las
obras objeto de estudio, lo que le hizo reparar en la importancia de los relatos para la compren-
cuentos. El empeño de aquellas mujeres pioneras dio origen a la institución de la Children Story-
telling Hour, tan inseparable ya de las actividades de las bibliotecas infantiles y escolares.
y puesto que hablamos de precursoras, habría que señalar en justicia que ya en la década de
1940, y exiliada en Argentina, la escritora española Elena Fortún, que había estudiado Biblioteco-
vez a la semana la hora del cuento en la biblioteca donde trabajaba. No está de más hacer ese re-
cordatorio, como el hecho de que en el Instituto-Escuela de Madrid, uno de los centros educati-
vos españoles más innovadores y modélicos del primer tercio del siglo xx, ya se organizaban
sesiones de narración de cuentos como parte de sus programas pedagógicos. No sirve de mucho
ANIMACiÓN A LA LECTURA
lamentar lo que hubiera podido ser este país sin la tragedia de la Guerra Civil, pero rememorar
y un par de recordatorios más. En 1964, la escritora y también narradora Montserrat del Amo
publicó en España un libro con el título de La Hora del Cuento, en el que ofrecía consejos acerca
de la mejor manera de organizar las sesiones de narración en las bibliotecas y los criterios a la
hora de seleccionar los cuentos adecuados a cada edad. Pensada como una actividad propia de
los bibliotecarios, la hora del cuento perseguía el doble objetivo de «adelantar a los niños lo que
para ellos guardan los libros y conseguir que, a continuación, vayan ellos mismos a buscarlo en la
letra impresa» (1964, p. 27). Contar era, pues, un modo de señalar e incitar. También en 1964,
la bibliotecaria Aurora Díaz Plaja había publicado, en la misma colección que el anteriormente
citado, un libro cuyo título, Cómo atraer al lector, es bien significativo de las preocupaciones que
desde siempre han abrumado a los bibliotecarios: una vez abierta la biblioteca, una vez orga-
nizado el fondo y asegurada la organización, cómo atraer al lector, cómo ir en su busca. Sin
duda, ése ha sido siempre el meollo de la cuestión. Una biblioteca sin lectores es un mero al-
macén de libros. Sólo la presencia de lectores la legitima y dota de significación Pero siempre
la misma intranquilidad: qué hacer para que no sólo acudan los convencidos sino los indife-
rentes o los reacios.
IDEA CLAVE 1
y creación de cultura sino como un instrumento de transformación so-
cial. Se trataba de poner término a la exclusión de tantos ciudadanos a
los que determinadas circunstancias económicas y educativas mante-
nían ajenos a las artes y las ciencias. Y, a la par, hacer que sus formas de
vida y sus sueños se manifestaran y reconocieran.
En una de las primeras obras escritas sobre esa cuestión, L'anima-
tíon cu/turelle, publicada en Francia en 1964, se afirmaba que la ani-
mación cultural se inscribía en el marco de una emancipación colectiva.
Oportunidad y participación eran dos de las nociones clave. (Trad. del autor)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
dades sociales y una vía de concienciación, movilización y compromiso.
y en ese sentido, los recursos disponibles eran innumerables: visitas a
museos, representaciones teatrales, excursiones a la montaña, compe-
ticiones deportivas, conferencias, talleres de fotografía, cursos de es-
critura, organización de coros o grupos musicales, fiestas, observaciones
astronómicas, viajes, lecturas ... Las íntimas conexiones entre grupos ju-
veniles, asociaciones vecinales, escuelas, clubes deportivos o bibliote-
cas disolvían las fronteras entre unos organismos y otros, entre unos
espacios y otros, y otorgaba a las prácticas de animación un carácter
abierto, colectivo e intercambiable.
La animación cultural se engarzaba además con la prestigiosa tradi-
ción de la educación popular francesa, cuyos fines pedagógicos eran
extender la cultura a todos los ciudadanos, alentar la liberación perso-
nal, procurar el disfrute de los derechos cívicos. La educación popular,
tal como se había manifestado desde el siglo XIX, pretendía remediar las
desventajas sociales, hacer posible que los trabajadores, las mujeres o
los inmigrantes colmaran sus ansias de conocimiento. Esas ambiciones,
que habían ido encarnándose en las bibliotecas obreras, los ateneos li-
bertarios y las universidades populares alentaron la idea de la educa-
ción permanente y universal. Nadie debía quedar al margen del saber,
todos debían tener oportunidades y estímulos. Esa tradición educativa
ensambló bien con los ideales de la animación sociocultural. Compar-
tían fines y también métodos. El deseo de transformar radicalmente la
sociedad también estaba presente en las propuestas pedagógicas de
esos años. La escuela era vista como un lugar de exclusión más que
como un espacio de liberación. Se consideraba que sus enseñanzas es-
taban muy alejadas de la vida real y de las necesidades de los alumnos,
de modo que era urgente el alumbramiento de una escuela creativa, in-
tegradora, participativa, libre. Era el tiempo, no se olvide, de Ivan IlIich
y su sociedad desescolarizada, de Paulo Freire y su pedagogía del opri-
mido, de Lorenzo Milani y su escuela de Barbiana, de John Holt y su
IDEA CLAVE 1
fracaso de la escuela, de Gianni Rodari y su gramática de la fantasía, de
Antón Makarenko y su poema pedagógico, de Marshall McLuhan y su
aula sin muros, de Celestin Freinet y sus métodos naturales, de A. S.
Neill y su antiautoritaria escuela de Summerhill, de Francesco Tonucci
y su escuela como investigación, de tantas y tantas iniciativas en las que
palpitaba la convicción de que las secuelas del pasado podían superarse
y era posible iniciar una nueva época. Se vivía el apogeo de los movi-
mientos de renovación pedagógica: la Asociación de Maestros Rosa Sen-
sat, Movimiento Cooperativo de Escuela Popular o el Movimiento de
Acción Educativa en España, el Movimento di Cooperazione Educativa
en Italia, el Groupe Fran<;ais d'Education Nouvelle en Francia, por men-
cionar algunos ejemplos bien conocidos.
Las estrategias de animación cultural no estaban, pues, muy alejadas
de las prácticas pedagógicas de los profesores que buscaban una pro-
funda renovación de los métodos de enseñanza. Los protagonistas ade-
más se mezclaban y los destinatarios eran, en el fondo, los mismos.
Conviene recordar todo esto para comprender que fue en aquel marco
de agitación social y cultural donde la animación se dio de bruces con las
preocupaciones de las bibliotecas públicas y las escuelas para hacer que
los ciudadanos, y sobre todo los niños, accedieran a los beneficios de la
lectura. «Animación a la lectura» fue, claro está, una locución inevitable.
De ese modo, el deseo primigenio de combatir la apatía, el gran ene-
migo del ser humano como se proclamaba entonces, y vivificar las insti-
tuciones y los espacios comunitarios se unió a las aspiraciones de las
bibliotecas infantiles de hacer de ellas lugares abiertos, comprometidos,
animados. Yeso sin olvidar que muchos de los propagadores de la ani-
mación cultural eran al mismo tiempo profesores y estudiosos de la lite-
ratura infantil y juvenil, como es el caso del anteriormente citado
Jacques Charpentreau, que era un ardiente defensor de la poesía en las
aulas y un editor reputado de obras sobre literatura infantil. Es fácil-
mente comprensible la transfusión de ideas entre unos y otros ámbitos.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
y si bien el término «animación» no entró de lleno en el vocabula-
IDEA CLAVE 1
métodos educativos no servían para la sociedad que se estaba bosque-
jando y, con respecto a la lectura, había que ir a la par de los movi-
mientos de renovación pedagógica. Los participantes en aquella
asamblea se comprometieron a ensayar en sus respectivos países prác-
ticas para mejorar la formación de los lectores, para un más consciente
ejercicio de su papel. En torno a la librería Talentum se fueron organi-
zando entonces seminarios sobre la promoción de la lectura en los que
participaron profesores, madres de familia, bibliotecarios y libreros, a
cuya reflexión se deben, según el recuerdo de M.a Montserrat Sarta, al-
gunas de las prácticas de animación a la lectura que poco a poco se
irían propagando.
En la obra El niño y los libros: cómo despertar una afición, escrita
por Willi Fahrmann y publicada en España en 1979 por la editorial SM
(originariamente fue editada en Alemania dos años antes), se enume-
ran muchos recursos para hacer que los niños estimen la lectura, algu-
nos de los cuales fueron posteriormente utilizados como prácticas de
animación, pero todavía no se menciona la palabra como tal. Sí aparece
en cambio el concepto de animador de lectura, identificado con el pro-
fesor o responsable de un grupo al que corresponde la tarea de moti-
var a los jóvenes a leer, para lo que resulta imprescindible conocer bien
las obras de literatura infantil y juvenil que mejor se avienen a los in-
tereses de los alumnos y afrontar la enseñanza de la literatura de una
manera viva y comprometida.
Es, pues, a partir de 1980 cuando el vocabulario de muchos profe-
sores y bibliotecarios va incorporando ese concepto y va saltando a las
páginas de todo tipo de publicaciones. Núria Ventura (1982), en su libro
Guía práctica para bibliotecas infantiles y escolares, habla ya de anima-
ción como la suma de actividades que una biblioteca puede desarrollar
para «acercar más el libro al niño», para hacerle «adquirir una visión
más crítica ante el libro» y para que pueda aprender a «utilizar mejor
el material de que dispone la biblioteca». El ascendiente de las biblio-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
tecas francesas es manifiesto. En otra obra coetánea, Libro-fórum,
una técnica de animación a la lectura, escrita por Carmen Barrientos
(1982), se habla de la animación a la lectura como un método para:
hacer que los niños se conviertan en el tipo de lectores que leen para sí,
para obtener respuesta a sus interrogantes más vitales, para divertirse, para
soñar, para poner en marcha su imaginación, en fin, para sentirse in-
mersos dentro de la gran aventura que lleva consigo la lectura recreativa.
(Barrientos 1982, p. 7)
IDEA CLAVE 1
tíficos sobre la lectura y la literatura infantil, las campañas institucio-
nales de fomento de la lectura que entonces comenzaban. El entu-
siasmo de una generación de profesores que se incorporó a la
enseñanza en las postrimerías del franquismo, la necesidad de renovar
los ideales pedagógicos y el deseo colectivo de cambio social hicieron
posible que la animación a la lectura emergiera como un ofrecimiento
incólume, casi como un conjuro contra todo tipo de males educativos.
En un país recién liberado de una dictadura aún se confiaba en la lec-
tura como el aval de un luminoso porvenir.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Las palabras primordiales llegan origina- najes y nuevas narraciones), pero lo que
riamente a través de los oídos, y mucho no ha sufrido transformaciones substan-
más tarde a través de los ojos. Seaprende ciales es el rito: un adulto entregando a
a escuchar antes que a leer. La literatura unos niños palabras plenas de evocacio-
está presente en nuestras vidas desde el nes y misterios. Ese temprano contacto
mismo instante del nacimiento y ya nunca con las narraciones, ficticias o no, colma
nos abandona, aun cuando no nos atrai- el deseo primario de saber qué nos
gan demasiado los libros. Los oídos siem- aguarda, qué podemos esperar de la vida.
pre están alerta y no dejan de recibir Porque ése es el sentido verdadero de los
historias, versos, canciones, diálogos, afo- cuentos y la palabra poética, el de hacer-
rismos. De hecho, hay tanta literatura en nos más accesible y más comprensible la
el aire como en las páginas de los libros. entrada en el mundo. Y por eso la siguen
Uno ingresa en el mundo de las ficciones escuchando con tanta atención los niños y
y las palabras poéticas escuchando a quie- también los adultos, pues el gusto de escu-
nes las preservan y lastransmiten. Eseen- char una buena historia concierne a todos,
cuentro con la antigua memoria, con las no conoce fronteras de edad. Acostum-
imágenes del mundo tal como habían brarse a las historias orales por lo que tie-
sido condensadas generación tras gene- nen de confinidad y calidez, pero también
ración, abre puertas a fantasías más ela- de emisarias de la vida, es acostumbrarse
boradas y universales. a reconocerlas en los libros. La voz con-
Los espacios de la vieja ceremonia han duce a las letras. El placer de escuchar es
cambiado (el hogar o los patios han dado un prolegómeno del placer de leer. Con-
paso a las aulas, las bibliotecas, las libre- tar es un modo de animar a la lectura.
rías, los pubs, los museos o los escenarios), En casi todas las escuelas infantiles se
han cambiado los protagonistas (antaño multiplican las oportunidades de contar.
eran los abuelos, los padres o los vecinos Cualquier ocasión es buena: durante las
los que narraban y ahora lo hacen sobre comidas, después de la siesta, al comen-
todo los maestros, los actores o los cuen- zar la jornada o con ocasión de alguna
tacuentos), han cambiado los cuentos efeméride. El cuento está incrustado en
(aun cuando sobrevivan historias ances- lasexperiencias diarias. La presencia en las
trales no dejan de aparecer nuevos perso- escuelas de los álbumes ilustrados ha
IDEA CLAVE 1
hecho a su vez que la oralidad se asocie a (México, Argelia, Alemania, Francia) a con-
la letra impresa. Además de contar se lee tar o leer un cuento en su lengua a los
también en voz alta. Las historias de hoy, niños y niñas de 2 a 6 años, cada cual con
nacidas entre las páginas de los libros, ad- sus recursos y estilos personales. La diversi-
quieren en boca de una lectora una cuali- dad de historias y acentos daban cuenta así
dad de vieja historia, de la misma manera de la diversidad del mundo. En la escuela
que los antiguos mitos y los personajes infantil Luna en Granada, y con motivo de
tradicionales se domicilian y perpetúan en la Fiesta del Libro que celebran en abril, son
los Hbros. En los oídos de los niños todas los antiguos alumnos, que cursan 1.° de pri-
las historias suenan con la misma intensi- maria en otros colegios, los que acuden a
dad y la misma textura, desde Caperucita su antiguo centro a contar cuentos y leer
Roja o los Siete cabritillas hasta Elmer o El libros a quienes aún permanecen en ella.
topo que quería saber quién se habia Además de una demostración de compañe-
hecho>aquelloen su cabeza. En las escue- rismo es un gesto de ánimo, un testimonio
las de Bologna, por ejemplo, las narracio- de que también ellos sabrán pronto leer.
nesoralesasícomo las lecturas de libros y Los integrantes de la Asociación lito-
álbumes están concebidas como una ral de Algeciras no sólo promueven en los
parte indivisible de las actividades educa- colegios la narración oral sino que a tra-
tivas ..Son los mismos narradores los que vés del proyecto Viejos cuentos para los
también leen historias, pues lo que im- más jóvenes comprometen a los alumnos
porta en ambos casos es la voz que en la tarea de recopilar historias de tradi-
cuenta, la voz que encarna la palabra ción popular. A través de encuestas, cua-
guardada en la memoria o en los textos. dernos viajeros y grabadoras, los alumnos
Entre el escuchar y el leer se abre así un indagan en sus familias y en su vecin-
camino de ida y vuelta. dad inmediata sobre los cuentos guardados
En la escuela infantil El Bibio en Gijón, y en la memoria de los mayores. De ese
dentro del programa Leemos para que modo, los alumnos no sólo actúan como
léan, fueron pasando durante una semana receptores sino como investigadores y na-
el padre o la madre, o ambos, de los alum- rradores, lo que les hace entender y apre-
nOs procedentes de otras comunidades au- ciar mucho más el riquísimo patrimonio
tónomas (Valencia, Cataluña) o países oral de su entorno social.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Pero no sólo en las escuelasy colegios Cuentos que organiza la Biblioteca Pú-
tiene el cuento su morada. En el lES Al- blica de Guadalajara, cuyas dimensiones y
fonso XI de Alcalá la Real se instituyó la participación lo convierte en un aconteci-
costumbre de utilizar la biblioteca du- miento cultural que impregna a toda una
rante los recreos para leer cuentos litera- ciudad. Los cientos de narradores profe-
rios por parte de los propios alumnos, que sionales o aficionados que participan, los
eran acompañados musicalmente por al- miles de oyentes que se suceden a lo largo
gunos compañeros. Con el nombre de Tu- de las cuarenta y ocho horas ininterrum-
sita/a, en homenaje a Robert Louis pidas de narración, las múltiples formas
Stevenson, se convocaba a todos los alum- de narrar, los cientos de historias de
nos del centro cada dos semanas para es- todo el mundo que se encarnan o los di-
cuchar relatos de Jorge Luis Borges, Edgar versos espacios donde se narra hacen
Allan Poe, Emilia Pardo Bazán o Gabriel ejemplar esa convocatoria de cuentos.
García Márquez, pero también cuentos de Pero también en las librerías tienen los
tradición oral de las más diversas culturas. cuentos su hora. Son muchas las que or-
En las bibliotecas públicas, infantiles o ganizan actividades de narración oral y
no, la «hora del cuento» es ya una insti- lecturas de cuentos de modo regular: La
tución. Muchas de ellas han dispuesto un Mar de Letrasen Madrid, El Búho Lector en
pequeño graderío o un rincón especial Oviedo, Babel en Cartagena, Olentum
para esa actividad y la han decorado con en Valladolid ... Algunas de ellas eligen
vivos colores y personajes literarios. Bi- un tema cada mes en torno al cual giran
bliotecarios, usuarios, vecinos o narrado- las narraciones. En la librería Libros para
res profesionales reviven allí viejas o Soñar en Vigo se organizan quincenal-
nuevas historias, pero ejercen a la vez de mente sesiones de cuentacuentos para
embajadores de los libros. Adelantan con bebés. Hacer de las librerías un espacio no
su voz lo que más tarde puede encon- sólo de compra sino de descubrimiento y
trarse en las páginas impresas. Al fin, gozo es una apuesta por el porvenir de la
todos somos «Ieyentes», es decir, lectores lectura.
y oyentes. Por su ambición y su trayectoria Lasvoces anuncian a las letras, la escu-
es preciso mencionar el Maratón de los cha se adelanta a la lectura.
IDEA CLAVE 1
La noción de placer está
indefectiblemente unida a la lectura
IDEA CLAVE 2
experiencias. Alguien podría objetar que quizá habían estado mal planteadas y peor ejecutadas,
que la impericia les habría llevado a confundir el hambre con las ganas de comer. Puede ser cierto.
Pero ha sido la insistencia en actividades un tanto inanes y desorientadas el origen de muchas des-
Esas aprensiones se agravan al comprobar los profesores que los animadores, visitantes esporá-
dicos de los centros escolares, excitan la parte más amable de los alumnos (la risa, la desinhibición,
el juego ) en tanto que ellos deben cargar con la parte más ingrata (los deberes, los exámenes, las
desganas ). y además porque en no pocas ocasiones son los profesores quienes bregan luego
con los rechazos y las reservas a la lectura del libro objeto de la animación, una vez apagados los
focos, por decirlo al modo teatral. Y hay otra razón más: muchos animadores profesionales han ex-
hibido a menudo una irritante presunción en su capacidad para provocar la lectura de los jóvenes,
lo que ha suscitado que muchos profesores se hayan sentido tácitamente recusados, culpables de
usar métodos tradicionales y anquilosados, lo que en reciprocidad ha hecho que cultiven un cierto
desdén hacia sus acusadores. Las desconfianzas y los reproches no han amainado.
No viene mal recordar que esas desconfianzas no son exclusivas de nuestro país. También las su-
frieron inicialmente las bibliotecarias de L'Heure Joyeuse. El carácter pedagógico de muchas de las
actividades de aquella biblioteca pionera, cuyas responsables no ocultaban su vocación educativa, creó
suspicacias en los profesores, que las consideraban intrusas. La manera distendida y autónoma con
que los niños lectores, que a otras horas del día actuaban como escolares, se relacionaban con los li-
bros en aquella biblioteca chocaba con los modos rígidos y reglamentados de abordar la lectura en
las aulas. Tardaron algunas décadas en aceptar que todos formaban parte del mismo bando. El linaje
las aulas y la razón es fácilmente comprensible: la iibertad y la desenvoltura de las bibliotecas a la hora
de idear actividades en torno a los libros chocan con las restricciones de los centros escolares, cuyos
programas, horarios, ritmos, exigencias, controles, etcétera, limitan y aun impiden las actividades
que se desvíen de los objetivos marcados, sobre todo en la enseñanza secundaria y el bachillerato.
Es cierto que algunas de las actividades etiquetadas como «animación a la lectura» son incompa-
tibles con las aulas, pero otras muchas podrían prosperar en ellas sin problema. De hecho, gran
parte de las prácticas de los profesores en las aulas son, aunque no los identifiquen como tal, re-
cursos de animación a la lectura. La confección de una lista de libros ordenados por temas o auto-
res o la elaboración de un panel de recomendaciones de libros hechas por los propios lectores son
ANIMACiÓN A LA LECTURA
prácticas intercambiables entre una biblioteca y un colegio o un instituto, las pueden compartir al
unísono bibliotecarios y profesores, aun cuando los primeros consideren que están haciendo ani-
mación a la lectura y los segundos entiendan que están cumpliendo con su deber propedéutico. En
cambio, una chocolatada para promocionar la lectura o una gincana literaria tienen difícil encaje en
las aulas. Convendría tener en cuenta esas circunstancias para evitar fricciones y malentendidos.
IDEA CLAVE 2
asociado a la satisfacción de necesidades y deseos o a la consecución
de objetivos resulta un tanto insulso, poco estimulador, y a poco que
nos descuidemos nos damos de bruces con el sexo y el orgasmo. No es
ése el camino buscado. En cambio, podría escribirse una historia de la
filosofía a través de las diferentes consideraciones que ha tenido esa
noción, tan alabada como denostada. Desde Epicuro, tan prudente-
mente hedonista, y Platón, tan severo, hasta Friedrich Nietszche, tan
dionisíaco, o Michel Foucault, tan intempestivo, el placer ha sido la pie-
dra de toque para reflexionar sobre el ser humano y el sentido de la
vida. No es éste el lugar indicado para enumerar tan dispares especu-
laciones, de modo que me limitaré a mencionar una reflexión de Fer-
nando Savater que me gusta especialmente. En la apasionada defensa
de la alegría que hace en su Diccionario filosófico (1995), a la que de-
fine como una actitud incondicional de asentimiento a la vida, de
«ganas de decir sí», Savater la relaciona con dos pasiones afines: la fe-
licidad y el placer. Mientras la alegría sería el sentimiento de afirmación
vital, la felicidad vendría a ser el estado de esa afirmación y el placer la
sensación de esa afirmación. El placer, para Savater, tendría algo de
trágico, pues está ligado al instante, a la fugacidad de las cosas, a dife-
rencia de la felicidad que pertenece siempre al pasado. Ante el placer:
podemos decir que deseamos algo más. Algo menos discontinuo y más com-
patible con lo reflexivo, lo cual no quiere decir ni más etéreo ni más inte-
lectual: algo que nos sirva no sólo para sentir bien, sino también para saber
ANIMACI6N A LA LECTURA
y reputado investigador en el campo de las neurociencias, «el placer y
sus códigos están anclados en lo más profundo de nuestros genes» y es
la causa de la supervivencia del individuo y de la especie. Es lo que man-
tiene vivos a los seres humanos. La evitación del dolor es una de las
IDEA CLAVE 2
colocarse en el lugar de personajes figurados, hace que en el cerebro
del espectador o del lector se produzcan operaciones de anticipación,
participación y simulación que pueden dar lugar a un inmenso placer
sensorial, y que en cuanto a su dimensión química y eléctrica no es di-
ferente a otros placeres humanos. La revelación de lo desconocido, la
percepción de nuevas relaciones entre cosas hasta entonces desunidas¡
el incremento de información, el descubrimiento de la semejanzas o
la captación de la armonía que provocan los objetos artísticos explican la
génesis del placer. En última instancia, la posibilidad de construir con
ellos representaciones del mundo y de la humanidad y de manipularlas
internamente¡ destruyéndolas o proyectándolas¡ es asimismo una
fuente permanente de placer.
Todas esas complejas operaciones mentales -descubrir, relacionar,
conocer¡ simular, fantasear, representar. ..- también tienen lugar al leer.
Puede sernos de gran utilidad saber que el placer de la lectura proviene
de una actividad cerebral que es muy semejante a la que provoca el
placer de escuchar una canción, alcanzar la cima de una montaña, re-
solver un problema matemático, observar un cuadro, mantener una
amistosa conversación o conseguir la pieza que faltaba en nuestra co-
lección. Pero con respecto a la lectura, ¿de qué clase son los estímulos
que activan los circuitos neurona les del placer? ¿Por qué funcionan en
unos casos y fracasan en otros? Hay cuestiones objetivas que explicarían
el disgusto. Por ejemplo¡ la incompetencia lectora. Poca efusividad
hacia los libros puede sentir un niño para el que la operación de leer es
un suplicio, para el que el léxico o la sintaxis constituyen una muralla
infranqueable. Pero las deficiencias lectoras no lo explican todo. Hay
otros muchos niños¡ magníficos lectores por lo demás, que comparten
el mismo rechazo o indiferencia por la lectura, aunque sin duda por
causas distintas. En todos los casos se reafirma la pregunta: ¿qué les im-
pide considerar la lectura uno de los placeres de sus vidas? Es claro que
si el placer tiene que ver biológica mente con la recompensa, con la sa-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
tisfacción de algún deseo, el placer de la lectura no es ajeno a esa cir-
cunstancia. Pero, ¿cómo hallar los estimulos adecuados? Ésa sigue
siendo la gran incógnita.
Con respecto a la relación del placer con la lectura Roland Barthes
(1982), en un célebre ensayo, El placer del texto, esbozó algunas res-
puestas a una pregunta recurrente: ¿qué es lo que produce placer al
leer un texto? Aun a riesgo de la simplificación señalaré algunas de sus
afirmaciones. La primera es que:
si acepto juzgar un texto según el placer no puedo permitirme decir: éste es
bueno, éste otro es malo. Son imposibles entonces los premios, la crítica,
pues ésta implica un punto de vista táctico, un uso social y a menudo una
garantía imaginaria. (1982, p. 24)
IDEA CLAVE 2
de placer, incluso puede producirlo hoy pero no mañana. El acerca-
miento a un texto siempre está guiado por un motivo. Ese impulso no
es sin embargo único, predeterminado, sino que pertenece al mundo
íntimo del lector, a sus disposiciones psicológicas, que no son muy dis-
tintas a las que le hacen disfrutar de otras experiencias de la vida, de
modo que «lo importante es igualar el campo del placer, abolir la falsa
oposición entre vida práctica y vida contemplativa» (Barthes, p. 95). El
placer de la lectura sería así uno más de los muchos placeres de la vida.
Se podría afirmar entonces que el placer, que es siempre individual
y mudable, es la consecuencia de un complejo enmallado de deseos,
motivaciones, impulsos, gratificaciones ... Trasladado a la relación con
los textos eso significaría que el placer de leer tendría relación con las
expectativas vitales, el descubrimiento de las cosas, la memoria de
las experiencias propias y ajenas, la consideración del disfrute, la reso-
lución de un enigma, el reconocimiento del sentido de la existencia, et-
cétera. Pero justamente ahí está el meollo de la cuestión: ¿cómo hacer
comprender a quienes no lo perciben que la lectura de un texto forma
parte de la ancha nómina de placeres? ¿Cómo hacer para que la lectura
no se vincule a la pesadumbre? ¿Qué medidas tomar para que el acto de
leer sea un motivo de gratificación y plenitud? Ahí comienza la incer-
tidumbre. Pero mientras no dispongamos de explicaciones científicas
indudables acerca de los estímulos neuronales del placer de leer, esta-
mos obligados a tratar de responder honestamente a esas preguntas.
La defensa del placer en el aprendizaje no es por tanto una veleidad
o una capitulación. Perdura no obstante la idea de que el verdadero
conocimiento se alcanza mediante el esfuerzo y el sufrimiento, como si
todo lo que se adquiriera de modo relajado y feliz careciera de interés
o sustancia. El dolor sigue siendo prestigioso. Y aunque las ciencias
cognitivas hayan dado suficientes pruebas de que la mente actúa
mejor cuando está impulsada por el placer, la educación no parece
darse cuenta. Los aprendizajes se realizan con más facilidad e intensi-
ANIMACI6N A LA LECTURA
dad en un ambiente distendido, se refieran al lenguaje, a la resolu-
ción de ecuaciones, a la creación de una obra de arte o al funciona-
IDEA CLAVE 2
ciendo. Tengo la impresión de que el trabajo en las aulas no se ha des-
prendido del todo de ese resabio y siguen aún bajo sospecha la risa y
la fantasía. Algo especialmente grave si hablamos de literatura. La-
mentablemente, a los ojos de miles de niños la experiencia literaria
sigue resultando fastidiosa e insustancial. ¿Qué sentido puede tener
entonces su existencia? Pareciera que el empeño o el disgusto concor-
daran más con la naturaleza de la escolaridad y el aprendizaje de la lec-
tura y la literatura, como si se hubiera asumido que en las aulas no
puede primar el placer de leer, sino el estudio concienzudo de los tex-
tos, y que es más importante el arduo desentrañamiento del signifi-
cado que la liviandad del asombro o la congoja.
La falta de ataduras y el énfasis puesto en el placer han sido las gran-
des ventajas de la animación a la lectura. Que el concepto de placer de
leer haya sido patrimonio casi exclusivo de la animación, en tanto que
la lectura escolar se haya asociado con el fastidio y los exámenes, es un
error mayúsculo. Seguir anclados en la idea de que el aprendizaje es
fruto de un esfuerzo y no la consecuencia de un regocijo resulta ana-
crónico y perturbador. ¿Significa eso predicar la diversión permanente,
el juego perpetuo? No, desde luego. El placer de la lectura puede 10-
grarse en un estado de quietud, silencio y concentración. Y también
puede alcanzarse a través del análisis y el debate de los textos. La feli-
cidad no tiene por qué identificarse únicamente con la agitación y la al-
garabía. La satisfacción tiene que ver con los motivos, las expectativas,
los procedimientos o las promesas de la lectura, cuyo cumplimiento re-
compensa y anima a seguir leyendo.
Necesitamos abolir las prácticas escolares que corrompen la expe-
riencia literaria. Es un sentimiento que comparten muchos profesores
y también muchos alumnos, que al término de sus estudios de bachi-
llerato o universitarios se sienten decepcionados con sus aprendizajes.
No es algo endémico de nuestro país o de nuestro tiempo. Viene de an-
tiguo y es universal. Podrían traerse a colación decenas de testimonios
ANIMACiÓN A LA LECTURA
que dan cuenta de una irreparable fractura entre el estudio de la lite-
ratura y el gozo de leer. No son pocos los lectores que han lamentado
la doble vida que llevaron cuando eran estudiantes: la que sobrelle-
vaban en las aulas y la que disfrutaban fuera de ellas. La primera llena de
lecturas tediosas, ajenas, apremiantes; la segunda repleta de libros sub-
yugadores, deseados, excitantes. Un antiguo testimonio de la infancia de
Fray Martín Sarmiento, el erudito monje benedictino nacido en las pos-
trimerías del siglo XVII, demuestra la vetustez del conflicto. En las Refle-
xiones literarias para una Biblioteca real y para otras Bibliotecas públicas
que dirige en 1743 al bibliotecario don Juan de Iriarte afirmaba que:
en las escuelas, aulas, colegios, etc. se estudia por violencia, con la obligación
y por miedo. En las bibliotecas públicas se lee, se estudia con total libertad.
[. .. ] Confieso que la tal cual afición que tengo a leer, con indiferencia a otra
cualquiera diversión, no tanto la he adquirido de lo que me hacian estudiar
IDEA CLAVE 2
la democratización de la lectura. La lectura parece definitivamente in-
compatible con la aflicción o el hastío. ¿Por qué habríamos de sufrir le-
yendo? ¿Qué suerte de beneficio ocasiona el tormento de leer? ¿En
nombre de qué proyecto social, ideal político o programa educativo
puede justificarse la lectura forzada e intrascendente? ¿Cómo se ha
conseguido que tantos jóvenes asocien la lectura con el displacer? ¿No
nos damos cuenta de que al final de su padecimiento no les aguarda la
recompensa sino el hartazgo? Las preguntas evidencian prácticas pe-
dagógicas injustificables. No podemos comprender la promoción de la
lectura en las aulas si se la sigue desligando del deseo y la alegría.
La animación a la lectura se ha acercado más a esa utopía. Lo que tan
a menudo se le ha criticado, su obsesiva insistencia en la diversión y el
juego, es sin embargo su más alto valor. El hecho de que en las activi-
dades de animación los libros sean a menudo un mero pretexto para el
entretenimiento es desde luego un despropósito. Pero no mejora la
consideración de los libros el que a los ojos de los niños y los jóvenes
aparezcan como un motivo de tormento. Casi prefiero lo primero. La fa-
talidad es tener que oscilar constantemente entre esas dos frustracio-
nes. ¿No cabe ninguna otra opción? ¿Acaso no puede lograrse en las
aulas una experiencia literaria que aúne rigor y ligereza, hondura y en-
tusiasmo? Porque lo creo posible, además de necesario, estoy embar-
cado en la redacción de este libro.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Una de las más estimulantes y gratas acti- como representativo de alguna corriente
vidades de animación a la lectura es la lla- ética o plástica. El talento para relacionar
mada «ronda de los libros» o «guías de unos libros con otros de un modo original
lectura». La primera denominación, sur- puede renovar la consideración de los
gida en Francia a raíz de un programa ra- mismos. Si pensamos en La isla del tesoro,
diofónico codirigido por Natha Caputo e por poner un ejemplo accesible, podemos
Isabelle Jan y adoptada más tarde por las entender la novela de modo renovado si
bibliotecas, se extendió luego con éxito a la colocamos junto a El extraño caso del
otros países donde adquirieron otras de- Doctor Jekyll y Mr. Hyde o La flecha
nominaciones. Los objetivos son, sin em- negra, si la asociamos con los libros de
bargo, los mismos. Se trata básicamente Jack London, Emilio Salgari o Joseph Con-
de facilitar el accesode los lectores, no im- rad o si la relacionamos con novelas como
porta si son jóvenes o adultos pues la cu- Viaje al centro de la Tierra, Kim o Todos
riosidad y las expectativas incumben a los hermosos caballos. En cada una de esas
IDEA CLAVE 2
está, que no tiene por qué ser elemental proyecto formativo. Al fin y al cabo, unos
o previsible, sino lo suficientemente ori- y otros manejan la misma materia y am-
ginal y complejo como para despertar el bicionan las mismas [Link] las aulas, en
interés de los lectores. Una ronda de li- las bibliotecas o, llegado el caso, en las
bros de Roald Dahl puede ayudar a los ad- librerías, se consuma mediante esasprác-
miradores de Charlie y la fábrica de ticas de animación un idéntico designio:
chocolate a saber que también existen El hacer que los lectores afirmen su volun-
superzorro, Los cretinos y Cuentos en tad de leer y descubran los muchos cami-
verso para niños perversos; una ronda de nos por los que pueden conducir su
libros en torno a los «diferentes», a los afición.
personajes que no son como los demás o En la biblioteca del Centro Internacio-
como se espera de ellos, puede poner en nal del Libro Infantil y Juvenil de Sala-
relación a Elmer, Frederick o Ferdinando manca, perteneciente a la Fundación
el toro; una ronda de libros puede dar a Germán Sánchez Ruipérez, esa actividad
conocer todos los que forman parte de se practica con niños de entre 9 mesesy 3
una serie o un repertorio, como los dis- años. Cada lunes, en la sala de lectura
tintos relatos protagonizados por Mano- acondicionada para los más pequeños, se
lita Gafotas o la colección «Locos por el da la oportunidad de que los bebés,
fútbol». acompañados por sus padres, se relacio-
Las combinaciones son innumerables, nen con los libros. Esosdías se incrementa
pues de lo que setrata es de dotar a los li- el fondo habitual de cuentos con nuevos
brosde nuevos significados y, a la vez, libros que se colocan en pequeños cajones
despertar en los lectores nuevas curiosi- de madera y con ruedas accesibles a
dades y nuevos intereses. La ronda de li- todos. Esadisponibilidad no sólo facilita
bros va más allá del anuncio o muestra de las sorpresas y las primeras manipulacio-
novedades. En esaspresentaciones orales nes, sino también las primeras oportuni-
de los libros, más cálidas y persuasivasque dades de diferenciar y elegir.
una mera exposición o lista, no encuentro En la biblioteca Brochant de París,una
distinción entre la labor de los biblioteca- de las doce que existen especializadas en
rios y la de los profesores. Todos cumplen la infancia y la juventud, esa presentación
la misma función reveladora, el mismo constituye incluso un rito altamente es-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
perado. Cada sábado, a las 15 horas, se educación infantil y primaria favorece una
abre a los usuarios una gran maleta con exhibición de cuentos con las brujas como
los libros escogidos, a los que se presenta protagonistas. Y lo mismo podría decirse
con toda clase de pompa. El repique de de los dragones, la Guerra Civil española
una pequeña campana anuncia el co- o el miedo. Lasexcusas para una ronda o
mienzo de la ceremonia y basta escucharlo exposición de libros son incontables.
para que los usuarios presentes abando- Pero también las librerías pueden ejer-
nen sustareas y se concentren ante la ma- cer esa labor. En la librería Robafaves de
leta a la espera de las sorpresas. Mataró se dispone periódicamente una
Cuando los profesores acuden a sus «maleta del mes» con las novedades más
clases pertrechados con diferentes libros sobresalientes, bien por la calidad del
de un poeta o con varios volúmenes sobre libro o por su interés temático, que se pre-
el amor o la picaresca están haciendo, en sentan posteriormente en la televisión y
sentido estricto, una ronda de libros. en el periódico local. Las maletas que
Están dando a conocer la pluralidad de salen de la librería tienen una clara vo-
obras en torno a un tema o a un autor. Y cación ambulante, de búsqueda activa del
aun cuando consideren que ese gesto lector. De ese modo, es la perspicacia
nada tiene que ver con la animación a la del librero la que guía a los ciudadanos
lectura, la realidad es que esa presenta- por la senda de los libros. Aunque no sólo
ción es idéntica a la que puede hacerse en son los libros los que son mostrados.
una biblioteca, donde sí recibe ese nom- Algunas librerías, Diagonal en Segovia o
bre. E igual ocurre cuando en la biblioteca Rayuela en Málaga, hacen de las exposi-
escolar se realizan exposiciones de libros ciones de ilustración una vía para dar a co-
con motivo de algún acontecimiento. La nocer el trabajo de los artistas. Es una
celebración de unas jornadas dedicadas a manera distinta de valorar los libros y de
la emigración en un instituto de educa- contribuir a leerlos mejor. Las ilustracio-
ción secundaria permite el despliegue de nes ayudan a establecer el significado de
libros en torno a ese asunto, desde nove- las historias tanto como el texto y desta-
las y relatos a ensayos. Una semana con- carlas educa la mirada. Es también un
sagrada a las brujas en un colegio de modo ocular de animar a leer.
IDEA CLAVE 2
Se debe evitar que los miedos,
los prejuicios o las rutinas
entorpezcan la amistad con los libros
que si se atinaba con las estrategias el resultado sería indudable y ventajoso. La animación apare-
cía cargada de promesas, de luz. La insatisfacción con los métodos de enseñanza de la literatura
para corroborarlo.
Como resultado de un coloquio celebrado dos años antes en la localidad francesa de Cerisy-
IDEA CLAVE 3
cuenta de los debates habidos allí. A él habían sido convocados profesores de distintos niveles
educativos, linguistas, escritores, investigadores y críticos para expresar sus opiniones acerca de
la situación de la literatura en la enseñanza, la función de los escritores, las relaciones de la lite-
ratura con otras disciplinas académicas, la pedagogía de la poesía y la novela, el papel de la lite-
ratura en la transformación del mundo, la educación literaria en la universidad, el naufragio de
las humanidades ... Las discusiones constituyen una radiografía nítida del estado de la cuestión
al final de los años sesenta del siglo xx. Todas las dudas, todos los reproches, todas las decep-
ciones, todas las esperanzas del momento se manifestaron allí e ilustran a la perfección el es-
píritu de un tiempo y la diversidad de proyectos políticos y académicos. En lo concerniente a
la crisis que atravesaba la pedagogía literaria la coincidencia, sin embargo, era general. No
había unanimidad con respecto a las causas como tampoco a las soluciones, pero el sentir ma-
yoritario era que la enseñanza de la literatura requería una transformación profunda, que las
viejas rutinas escolares no satisfacían ya las demandas del presente, que las lecturas debían
adaptarse al mundo nuevo que se anunciaba. La consideración misma de la literatura estaba
en entredicho.
¿Enseñar literatura? Desde quienes negaban esa posibilidad hasta quienes la proclamaban apa-
sionadamente, las respuestas eran tan diversas como contrapuestas. Peter Brooks, por ejemplo, de-
fendía una «pedagogía radical», cuyos perfiles no estaban del todo claros pero que debería tender al
«distanciamiento», es decir, a la consideración de la obra literaria como algo extraño e inquietante,
como algo que nos interroga acerca de nuestros modos de pensar y de vivir, lo que conduciría a:
[... ] déloger le professeur de sa position a I'intérieur de la parole explicative et culturelle, pour lui assig-
ner un role plus sournois, plus subversif, moins accommodant. (1971, p. 563)
[... ] desalojar al profesor de su posición en el interior de la palabra explicativa y cultura!, para asignarle un papel
Por su parte, Herbert Myron preconizaba modernizar, democratizar y humanizar la enseñanza, para
lo cual no debería haber «Ie<:;onmagistrale qui ne sois suivie immédiatement de discussion, de libre-
échange cultural et intellectuel entre enseignés et enseignants» (<<lecciónmagistral a la que no siga
de inmediato una discusión, un libre intercambio cultural e intelectual entre alumnos y profesores»
[Trad. del autor]). Sin excluir disertaciones y explicaciones de textos habría que alentar sobre todo
ANIMACI6N A LA LECTURA
«I'expression personnelle et libre, OU les étudiants sont appelés a faire preuve de talent inné». (1971,
p. 572) (<<laexpresión personal y libre, mediante la cual los estudiantes son interpelados a dar prueba
de su talento innato». [Trad. del autor]) Franco Ferruci defendía a su vez que:
«enseigner» la littérature (et je mets désormais le verbe entre guillemets) ne peut étre autre chose que
d'apprendre ¿ écrire, ¿ écrire ¿ travers la lecture, ce qui exige un mode de lecture completement diffé-
«enseñar» la literatura (y coloco en lo sucesivo el verbo entre comillas) no puede ser otra cosa que apren-
der a escribir, a escribir a través de la lectura, lo que exige un modo de lectura completamente diferente
y en las conclusiones, Tvetzan Todorov, uno de los coordinadores del encuentro, afirmaba que las
continuas preguntas acerca del porqué de la enseñanza de la literatura podían ser más fecundas que
Ce qui donc me parait positif dans la décade, c'est qu'elle s'est exercée ¿ poser sans cesse cette question,
non pas ¿ y répondre, etje crois que la décade en ce sens n'a pas le mérite de I'avoir soulevée, mais qu'e-
Ile est plutót le symptóme d'une interrogation plus générale sur le sens de I'enseignement de la littéra-
Lo que me parece positivo de esta década es que se ha empeñado en plantear esta cuestión sin cesar, no
para responderla, y creo que en ese sentido no le corresponde a la década el mérito de haberla formu-
lado, sino que es más bien el sintoma de una interrogación más general sobre el sentido de la enseñanza
En esas, como en las restantes contribuciones al debate, son reconocibles muchas de las cuestio-
nes que han atravesado los debates de los últimos treinta años en torno a la literatura y su ense-
Esas preocupaciones, como dije, estaban presentes en todos los países. En 1974, ya propósito
cación escolar, una persona tan poco sospechosa de veleidades intelectuales como Dámaso Alonso
tronaba contra ciertos hábitos nefastos:
IDEA CLAVE 3
Quiero, antes de contestar a la pregunta, desahogarme de una afirmación algo escandalosa: la literatura
y aunque en una nota a pie de página trataba de limar un poco la respuesta, su descontento era
mayúsculo y acusatorio. Consideraba que poco debía a sus profesores su conocimiento y aprecio
de la literatura y que en lo referente a su enseñanza sólo había recibido en las aulas enormes mon-
tones de nombres y fechas o exaltaciones de autores insubstanciales y prescindibles. Las respues-
tas que seguían a la de Dámaso Alonso no diferían substancialmente de la suya. Emilio Alarcos
Llorach, por su parte, extendía su escepticismo más allá de las aulas:
Crisis en la enseñanza de la literatura. El recelo con que la sociedad y el alumnado miran la literatura pro-
cede, creo yo, de que uno y otro no ven en ella ninguna utilidad práctica. ¿Para qué sirve la literatura?,
y concluía:
La crisis puede también provenir del poco entusiasmo con que se enseña la literatura (pero esto no es de
Pero esa crisis, a juicio de otro de los encuestados, Francisco Ynduráin, no era necesariamente de-
plorable, sino fecunda por cuanto:
supone revisión de métodos y puntos de vista, es decir, está en fase de mutación, lo que supone que ha
puesto en duda sus planteamientos tradicionales y está buscando nuevos caminos. (Francisco Ynduráin,
1974, p. 183)
Lasrespuestas que seguían no se apartaban de ese tono decepcionado. Y aunque no hubiera coin-
cidencia en el diagnóstico de las causas ni en la resolución del problema, la conciencia de un cierto
fracaso era indudable.
Titubeos ...
Muchos otros testimonios podrían asimismo evidenciar que en los albores
ANIMACiÓN A LA LECTURA
enseñanza y a la función misma de la literatura (recuérdese que las reso-
nancias del Mayo del 68 francés, la contracultura pacifista y libertaria de
los hippies, las masivas manifestaciones contra la guerra de Vietnam o la
invasión soviética de Checoslovaquia, el auge del black power, la revolu-
ción musical o el festival de Woodstock, la llegada del hombre a la Luna ...
presagiaban un tiempo nuevo), para lo cual se requerían nuevos métodos
y se demandaban nuevos riesgos. Muchas vías se intentaron, no todas con
éxito. Las cosas, como luego se fue comprobando, no cambiaron ni de-
masiado rápido ni demasiado en profundidad, pero puede entenderse fá-
cilmente que el terreno estaba abonado para el cambio, aunque las
propuestas todavía fuesen inconcretas e, incluso, divergentes.
Fue en aquel contexto de incertidumbre cuando las actividades de ani-
mación aparecieron como una vía grata e imaginativa de acercamiento a
los libros y a la literatura. Parecía que algunos escollos seculares podían por
fin evitarse gracias al juego, la imaginación o la creatividad.
Aunque justo es decir que no todas las voces eran favorables. En la
propia Francia, a la par que el ascenso de su prestigio, no faltaron las
reservas acerca de la utilidad de la animación a la lectura como instru-
IDEA CLAVE 3
promoción de la lectura. Durante mucho tiempo se mantuvieron las re-
sistencias a identificar como animación las actividades habituales que se
hacían en torno a los libros, aunque la pujanza del término fue ga-
nando terreno y venciendo las resistencias.
En 1978, y concretamente en el número 60 de La revue des livres
pour enfants, una de las revistas más fructuosas en la defensa de la li-
teratura infantil y juvenil, la socióloga Irene Nahoum ofrecía un aná-
lisis crítico sobre el concepto mismo de animación y su estima como
recurso casi milagroso contra todo tipo de males sociales. Le parecía
que considerarla un medio para reparar el tejido social desgarrado era
una idea endeble e imprecisa, proclive a la mera promoción de los
bienes culturales sin apenas cuestionar el sentido político de esos actos,
siempre en riesgo de convertirla en una rama de la industria del ocio.
y si recelaba de la animación en el espacio social, más aún desconfiaba
si se entrometía en el ámbito educativo, pues temía que acabara siendo
un complemento de la escuela, cuando lo que debía promoverse
era un cambio radical de la misma. Pero donde más notaba las debi-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
su temor al falseamiento o la desorientación. La propia Genevieve Patte
(1988), al mismo tiempo que las justificaba, advertía del riesgo de la su-
perabundancia de actividades de animación, pues podían distraer de lo
fundamental, que no era otra cosa que favorecer la lectura, es decir, dar
oportunidad y tiempo para el encuentro de los niños con los libros.
Descorazona, sin embargo, comprobar que la insatisfacción con res-
pecto a la enseñanza de la literatura sigue vigente, se ha vuelto cró-
nica, casi irremediable. Muchos de los lamentos de entonces no difieren
un ápice de los que pudieran proferirse en el presente, aunque ahora
haya en ellos más resignación que indignación. La literatura hace
tiempo que dejó de existir como tal disciplina, reducida ya a mero apén-
dice ilustrativo de los programas de lengua. El hecho de que la litera-
tura haya perdido su relevancia en los programas escolares no ha hecho
más que añadir sal a la herida. Resulta desalentador verificar que los
errores se perpetúan, que los tenues cambios que se ensayan acaban en
chasco. Da la impresión de que nada pudiera hacerse, que toda tenta-
tiva de renovación estuviera destinada al fracaso y que, al igual que Sí-
sifo y su roca, los profesores estuvieran condenados a recorrer el mismo
camino decepcionante sin lograr nunca cumplir sus sueños .
... y escepticismos
Con respecto a la animación a la lectura, en España los entusiasmos han
convivido desde el principio con las desconfianzas y las contestaciones.
De hecho, da la impresión de que no se acabara de confiar del todo en
sus posibilidades, como si se la considerara una intrusión, casi una usur-
pación, de las responsabilidades pedagógicas.
En los primeros años 80 del siglo pasado la confianza en la animación
a la lectura aventajaba sin embargo a las reticencias. Se iniciaba una
época nueva en España y la recuperación de la democracia hacía presa-
giar días de leche y miel, si se me permite la terminología bíblica. Se po-
nían en entredicho prácticas escolares anquilosadas y se trataba de abrir
IDEA CLAVE 3
las aulas a nuevos métodos y nuevos propósitos. Urgía erradicar las he-
rencias del franquismo y se necesitaba estrenar vocabulario y hábitos
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Esa actitud suspicaz podría tener a su vez una temprana ejemplifi-
cación en las palabras con que la benemérita Carmen Bravo-Villasante
(1986), a la que tanto debe el progreso de los estudios de la literatura
para niños, remataba bruscamente un breve artículo sobre los aciertos
y las insuficiencias de la literatura infantil en España:
Más estudio y menos «animación cultural» es lo que necesitamos para que
gran charanga ... y olvidamos que el contacto de cada niño con el mundo del
libro puede ser una actividad mucho más tranquila, pausada y personal, que
IDEA CLAVE 3
impulse a establecer este diálogo autor-lector que sólo una lectura com-
prensiva puede proporcionar. (Ventura, 1986, p. 20)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
vida de que, prioritaria mente, son los buenos libros los que atrapan el
ánimo del lector y los que pueden encender el siempre misterioso deseo
de leer. Pero también que muy a menudo las actividades de animación
a la lectura han venido a ocultar las carencias de las escuelas y las bi-
bliotecas, dando a entender que bastaba la puesta en marcha de cier-
tas actividades para conseguir éxitos seguros, lo cual ha podido
obnubilar y desorientar a quienes tienen encomendada la tarea de for-
mar lectores, maestros y bibliotecarios principalmente. Unos protago-
nistas que han podido quedar a veces relegados a un segundo plano en
beneficio de nuevos actores (con frecuencia en sentido literal) de la
tencionados. Más aún cuando los buenos libros pueden quedar equi-
parados con los mediocres si lo que tiene relevancia al fin y al cabo es
el propio acto de la animación.
Las reflexiones de otros expertos en la promoción de la lectura, en
cuyo desempeño han empleado tiempo y entendimiento, como los pro-
fesores Pedro C. Cerrillo y Cristina Cañamares (2003), abundan en esa
percepción cuando tras más de veinte años de prácticas de animación
lectora se recuentan los frutos:
Pasado este tiempo, no parece que estas actividades hayan contribuido a lo-
grar una mejora sustancial y duradera de los hábitos lectores, aunque no se
puede poner en duda la eficacia estratégica que, en determinados mo-
mentos, pueden tener; probablemente esa disfunción sea la consecuencia
del enfoque que se le suele dar a la animación a la lectura, que se entiende
más como un mero juego/estrategia/técnica para leer un libro concreto que
una actividad organizada para el fomento general de la lectura. (Cerrillo y
Cañamares, 2003, p. 251)
IDEA CLAVE 3
han sido programadas de modo esporádico, sin vinculación entre ellas,
desmarcadas de planes ambiciosos y continuados de promoción de la
lectura. La mera acumulación no otorga sentido a las cosas. Un montón
de ladrillos no constituye una casa. Para construir algo estable son ne-
cesarios objetivos, proyectos y estructuras. También para promover el
deseo de leer.
ción a la lectura el que una persona vestida de payaso entre en la clase con
una maleta llena de libros e invite a leer a los alumnos? ¿Es animación a la
lectura llevar a un grupo de niños a ver una exposición de libros? ¿Es ani-
o varios cuestionarios sobre el libro que acaba de leer? (Ripoll, 2003, p. 21)
cisivo cuando acercan una y otra vez el libro al niño mediante el juego.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
¿ Cómo? Elaborando actividades que tuvieran que ver con el desarrollo de
los esquemas mentales, estrategias cognitivas, que subyacen en el acto
de lector propiamente dicho. Pero, quizás, si lo hiciera, dejarian de ser téc-
nicas de animación. (Moreno, 2000, p. 16)
Una vez más se hace manifiesta la pugna entre lo serio y lo jocoso, entre
lo profundo y lo epidérmico. Formar lectores no parece el resultado in-
falible de determinadas técnicas o de efímeras celebraciones, sino de
IDEA CLAVE 3
La animación a la lectura debería ser Fundación Germán SánchezRuipérez, o el
antes que nada un modo de dar oportu- programa Leer es crecer que promueve la
nidades, de permitir que los libros estén Biblioteca Municipal de Camas en la con-
siempre al alcance de la mano. Es lo que sulta de pediatría del Centro de Salud de
sucede cuando, y menciono únicamente la localidad). Los libros pueden estar in-
unos pocos ejemplos de España, los libros cluso en el mercado de abastos, como
salen al encuentro de los lectores posibles, hace la Biblioteca Municipal de Mislata
de quienes usan el transporte público durante las semanas previas a la Navidad.
(como ocurre en Granada con los Relatos El anhelo por hacer que los libros no que-
para leer en el autobús, que promociona den arrumbados en las estanterías y se
y regala la editorial Cuadernos del Vigía, hagan visibles en los lugares de paso o de
o en Madrid con los puntos de préstamo descanso de los ciudadanos sigue perge-
del Bibliometro), de los que acuden en el ñando actividades en favor de la lectura.
verano a las piscinas o a las playas (así su- ¿Qué son las ferias y fiestas del libro sino
cede en la piscina municipal de Mantilla una inmensa ocasión de sacar los libros a
con el programa Sumérgete en la lectura la calle para reclamar la atención de los
o en las playas de Benidorm con los quios- transeúntes o de los estudiantes si se ce-
cos habilitados por las biblíotecas públi- lebran en el recinto de un colegio o un
cas de la ciudad), de los que pasean por instituto? Esesa presencia discreta y per-
los parques (como se hace en Bilbao con tinaz de los Iíbros lo que puede resque-
el programa Liburutegia plazara I La bi- brajar en parte los muchos prejuicios que
blioteca a la plaza o en Manlleu con quie- aún los hacen antipáticos o prescindibles.
nes acuden al Paseo del río Ter), de los Del amplísimo anecdotario que los bi-
que acuden a los polideportivos (como su- bliotecarios poseen sobre el comporta-
cede en Calahorra durante los meses de miento de los usuarios ante los libros
verano) o de los que están internados en siempre me han conmovido las historias
hospitales o acuden al médico (como lle- que tienen que ver con el temor reve-
van a cabo los programas Leyendo espero rencial al lugar. En cierta ocasión, en una
y Libros de cabecera que promueve el biblioteca andaluza, la bibliotecaria escu-
Centro Internacional del Libro Infantil y chó discretos golpes en la puerta que se
Juvenil de Salamanca, dependiente de la repetían cada cierto tiempo. Parecían gol-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
pes producidos por los nudillos de alguien Por eso, las bibliotecas públicas idean
que anuncia su llegada. Pero nadie en- todo tipo de iniciativas para captar nue-
traba. Intrigada, ella misma salió a la vos usuarios y darles a conocer su funcio-
puerta a averiguar. Y, en efecto, tres mu- namiento. Las bibliotecas públicas de
jeres aguardaban en la puerta a que al- Madrid tomaron hace tiempo la decisión
guien las autorizara a entrar. Al verla, de familiarizar a los posibles lectores adul-
pronunciaron la habitual frase de cortesía: tos con esos recintos generalmente inti-
«¿Sepuede?». «Pues claro», respondió la midatorios a través de una serie de juegos
bibliotecaria mientras les franqueaba el detectivescos. En la primera sesión, deno-
paso. Y las tres mujeres entraron por pri- minada La herencia de la tía Agatha Chris-
mera vez en la biblioteca una vez obte- tie, la biblioteca simula ser una mansión
nido el permiso de la amable encargada de novela en la que los participantes
de aquel recinto. La anécdota puede deben ir moviéndose y descubriendo los
hacer sonreír, pero evidencia la vergOenza fondos como si fueran detectives, usando
e intimidación que han podido sentir mu- para ello algunas pistas adecuadamente
chos ciudadanos ante una institución que suministradas. Para la segunda sesión, No
no consideraban suya o les parecía inal- todos los detectives se llaman Humphrey
canzable. Bogart, las pistas los conducen hacia el ca-
Es posible que esos miedos práctica- tálogo de autores y títulos. Inician así un
mente hayan desaparecido o estén en- recorrido por la sala para conocer los ser-
quistados solamente en personas vicios y la distribución de los fondos y
ancianas, pero no conviene olvidar que, realizan al fin búsquedas en el catálogo.
sin alcanzar ese grado extremo de apabu- Al final, y con los resultados de sus inda-
Ilamiento, todavía hay numerosas perso- gaciones, deben hacer un informe y asi-
nas, jóvenes y mayores, que se sienten mismo realizar un crucigrama a partir de
achantadas ante la biblioteca. Y por esa la foto de un personaje cuya identidad
razón es necesaria una permanente acti- e historia deben averiguar.
tud de alerta para evitar esas imprevistas El CEIP Juan de Vallejo de Burgos,
exclusiones. Disipar miedos tal vez sea una entre la pluralidad de actividades de ani-
de las más prioritarias estrategias de ani- mación a la lectura elaboradas para todo
mación a la lectura. el centro, ha ideado una estrategia de
IDEA CLAVE 3
acercamiento a la biblioteca denominada del libro de texto y apenas se promueven
Expedientes secretos en la biblioteca es- vías alternativas de estudio e investi-
colar, cuya finalidad es familiarizarse con gación, la lectura seguirá siendo una
el espacio, su organización y su funciona- tarea excepcional y desvalorizada. Cuando
miento, asícomo estrenarse en la consulta las bibliotecas escolares y públicas, ade-
y uso de las distintas fuentes documenta- más por supuesto de las consultas en la
les. Se trata de estrenarse como usuario Red, se convierten en el destino cotidiano
por medio de desafíos tales como ir en de los estudiantes, la lectura no necesita
busca de los libros relacionados con unas demasiadas apologías, como no las nece-
enigmáticas imágenes de animales envia- sitan los experimentos en el laboratorio o
das desde una secreta sede de investiga- las prácticas en las aulas de informática.
dores radicada en Budapest, o encontrar Siseguimos defendiendo la lectura es por-
todo tipo de documentos y libros relacio- que sólo excepcionalmente se manejan li-
nados con la inscripción descubierta por un bros o documentos relacionados con las
arqueólogo en una antigua tumba egipcia, respectivas materias y, por lo tanto, rara
a fin de saber qué tipo de investigación es- vez se acude a la biblioteca. Así pues, y
taba llevando a cabo. No desmerece ese mientras sea una anomalía, la lectura ne-
encuentro con los libros si se compara con cesitará justificaciones y proclamas. Por el
otros más serios y convencionales. contrario, cuando los libros aparecen im-
Si no resultara tan inusual, la reflexión bricados en las tareas cotidianas de una
que sigue podría parecer una nimiedad, clase, no importa la asignatura o la edad
incluso una broma. Pero lo excepcional de los alumnos, la lectura no requiere nin-
tiene siempre un carácter de novedad. gún auxilio. Leer es, en esos casos, lógico
Quiero plantear que, por lo que respecta e inexcusable.
a los profesores, no hay mejor manera de Hablamos, pues, de hacer accesibleslas
animar a leer a sus alumnos que organi- bibliotecas pero también de sentirse lla-
zar los aprendizajes de tal modo que los mado por ellas, hablamos de la importan-
libros se hagan imprescindibles y la visita cia de la lectura pero también de modos
a la biblioteca sea la normal continuidad diferentes de trabajar en las aulas, habla-
del trabajo en las aulas. Si las distintas ma- mos de invitaciones a leer pero también
terias se abastecen casi exclusivamente de hacer que los libros sean necesarios
ANIMACiÓN A LA LECTURA
para abrir los ojos al mundo. Y ya que ve- Nora K. Y Vittorio H6sle o Vita brevis de
nimos preponderando la lectura literaria, Jostein Gaarder para deliberar en la asig-
referiré que me constan propuestas de lec- natura de filosofía. Los ejemplos no esca-
tura de relatos como El despertar de Tina sean y vienen a demostrar que los caminos
de Antonio Martínez Menchén o Noche que conducen a la lectura no parten obli-
de voraces sombras de Agustín Fernández gatoriamente de la asignatura de lengua y
Paz a propósito de debates sobre la Gue- literatura, sino que pueden tener su ori-
rra Civil española, de novelas como Sinuhé gen en las materias más diversas. Animar a
el egipcio de Mika Waltari o Tiempos difí- leer significa en esos casos empezar a saber,
ciles de Charles Dickens para clases de his- comenzar a abrir puertas con la llave de la
toria de la economía, de la novela Mi literatura.
abuela es africana de Annelies Schwarz o La misión de llevar los libros a los usua-
poemas de John Berger y Mario Benedetti rios y llevar los usuarios a los libros admite
para introducir unas jornadas sobre la emi- las más imaginativas estrategias. Se trata
gración, de relatos como Malditas mate- simplemente de evitar que los miedos o
máticas de Carlo Frabetti o El diablo de los los prejuicios o las rutinas entorpezcan la
números de Hans Magnus Enzensberger amistad con los libros. La animación a
para clases de matemáticas, de novelas la lectura quizá sea también una cuestión
como El café de los filósofos muertos de de demolición y desescombro.
IDEA CLAVE 3
La soldadura de las actividades
que preceden a la lectura y las que
la prolongan constituyen
el fundamento de la animación
¡Ánimo, lector!
Sabemos que el uso frecuente e impreciso de una palabra puede restarle lozanía y volverla insus-
tancial al cabo del tiempo. Ocurre con la palabra animación. No todos los que la utilizan le otor-
gan quizá el mismo significado. Puede incluso que se refieran a cuestiones opuestas. Y aunque
puedan resultar insuficientes o parciales, no está de más explorar algunas definiciones.
Christian Poslaniec (1994), coordinador de PROMOLEJ(Promotion de la lecture des jeunes), una
combativa institución francesa a favor de la lectura, ofrece una definición bien simple y abarcadora:
IDEA CLAVE 4
L'animation lecture est une activité de médiation culturelle entre des livres et des enfants, destineé a
réduire /'écart physique, etlou culturel, etlou psychologique entre les deux. (Poslaniec, 1994, p. 154)
La animación a la lectura es una actividad de mediación cultural entre libros y niños, destinada a redu-
cir la separación física, y/o cultural, y/o psicológica entre ambos. (Trad. del autor)
Por su parte, Blanca Calvo (1999), directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, tras-
pasa las fronteras de las bibliotecas y las aulas e incrusta la animación en 105 mínimos actos de
la vida cotidiana:
Apagar la luz y empezar a leer al resplandor de las linternas cuentos de miedo con los niños es ani-
mación a la lectura, organizar cursos de calceta para que entren en la biblioteca personas que de otra
forma no lo harían es animación a la lectura, contar cuentos por la noche al calor de una queimada es
animación a la lectura, convertir la biblioteca en restaurante y ofrecer a los usuarios manjares literarios
es animación a la lectura.
Presentar cada día a los alumnos un libro «encontrado» en cualquier sitio según se va al instituto es
animación a la lectura, hacer ruedas de prensa con los personajes de los clásicos es animación a la lec-
tura, jugar con los niños a cambiarles los finales a los cuentos es animación a la lectura, reservar tiempo
Contar cuentos a los hijos en la cama es animación a la lectura, meter libros en la maleta cuando se
seguirla en las páginas de un libro es animación a la lectura, regalar libros en las fiestas familiares
es animación a la lectura.
Animación a la lectura es todo eso y mucho más. Según yo creo, comprende cualquier actividad orien-
tada a aumentar el número de personas que disfrutan con los libros. (Calvo, 1999, p. 5)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
No es desatinado pensar que todo lo que contribuya a realzar los libros, a hacerlos relevantes y de-
seables, entra de lleno en el campo de la animación. i Son tantas, en efecto, las posibles incita-
ciones, tantas las vias para llegar a ellos!
Para Antoni Arca (2006), novelista y dramaturgo italiano, y que también actúa como anima-
dor, el destino de la animación debe ser conducir al lector a lo más profundo del texto, hacerle
ver lo invisible a primera vista:
5e /'abilíta strumentale del leggere é tutta dentro la pedagogia della lettura, I'animazione non insegna a
leggere ma ad andare oltre il testo, o dentro il testo, quindi leggerlo a un secondo livello, che non signi-
fica studiarlo per ripeterlo mnemonicamente ma interiorizarlo per renderlo parte della propria conos-
5i la habilidad instrumental del leer entra de lleno en la pedagogía de la lectura, la animación no en-
seña a leer sino a ir más allá del texto, o al interior del texto, es decir, a leerlo en un segundo nivel, lo que
no significa estudiarlo para repetirlo de memoria sino interiorizarlo a fin de convertirlo en parte del pro-
No se trataría únicamente de llevar al lector hasta el texto, sino de adentrarlo en él para que a su vez
el texto se adentre en el lector. Esuna labor de entrañamiento mutuo. ParaArca la más importante
función de la animación no es enseñar a /eggere sino a ri/eggere. La animación tendería, pues, a la
educación literaria, en la que el juego no sería sino una forma de lograr una lectura más afinada.
En el vocabulario de las bibliotecas públicas inglesas se ha ido abriendo paso la locución rea-
der deve/opment, que designa un nuevo modelo de enjuiciar la lectura y el lector. Frente al más
tradicional reading deve/opment, centrado en la adquisición de las habilidades de lectura, el ob-
jetivo del reader deve/opment es alentar y afirmar la experiencia individual de la lectura. Briony Train
(2003), investigadora en Sheffield University sobre programas de formación del lector y promoción
de la lectura, afirma al respecto que
As reader development aims to encourage wider reading and reading for pleasure, ít follows that parti-
cipation must be voluntarr, and absolutely removed from the formal education system. A/though it pro-
motes 'great works of líterature' as much as the most popular genre fiction, its aims are not to instruct
IDEA CLAVE 4
Como el desarrollo del lector aspira a fomentar lecturas muy abiertas y a leer por placer, se deduce que
la participación debe ser voluntaria, y absolutamente eliminada del sistema de educación formal. A pesar
de que promueve las «grandes obras de la literatura» tanto como el género de ficción más popular, sus
objetivos no son instruir o «mejorar» el lector de cualquier manera. (Trad del autor)
Toda actividad de promoción de la lectura debería colocar al lector en el centro del proceso de lec-
tura, para que sea él mismo quien marque y emprenda su propio camino. Para ello habría que brin-
darle oportunidades de exploración y elección personal, darle confianza, abrirle puertas, facilitarle
nuevas experiencias, descubrirle libros, indicarle horizontes. Ayudarle, en fin, a desenvolverse como
lector, una práctica absolutamente libre e individual. La animación a la lectura, volviendo a nues-
tro vocabulario, no ambicionaría otra cosa que contribuir al progreso del lector, a afianzar sus de-
cisiones, a respetar sus preferencias.
El Equipo Peonza (2001), cuyos componentes rezuman entusiasmo y bien hacer, distingue dos
tipos de animación, la permanente y la esporádica. Naturalmente, otorga mayor importancia a las
actividades que se realizan de modo cotidiano. La distinción es básica. La animación no puede ser
excepción, sino hábito.
En la animación continua incluimos aquellas actividades que acercan los libros a los niños diariamente,
mientras que en la animación ocasional situamos las propuestas que por su propia especificidad no se pue-
den (ni se deben) realizar de forma habitual. La frontera no está solamente en la posibilidad de repeti-
ción, es también una cuestión de prioridad, de jerarquía. (Equipo Peonza, 2001, p. 94)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Esas heterogéneas consideraciones sobre la animación a la lectura condensan, sin em-
bargo, lo que conviene saber: cualquier actividad que se emprenda, y no importa quién la
protagonice o dónde tenga lugar, debe hacer de la lectura el objetivo irrenunciable, debe
contribuir a leer mejor o, si se prefiere, a releer, debe hacer del lector y sus experiencias el
centro de toda preocupación y, por supuesto, debe encuadrarse en proyectos ambiciosos y
estables.
Cuestión de preposiciones
La expresión «animación a la lectura» es ahora predominante en Es-
paña, aunque al principio de los años ochenta del siglo pasado aún
fuese habitual hablar de «animación de lecturas» o «animación del
IDEA CLAVE 4
el área francófona de Canadá, en cambio, se habla casi exclusivamente
de animation de la lecture. En Francia se ha optado por la ambigua ex-
presión animation lecture, que permite agrupar sin problemas todo
tipo de actividades, las que anteceden y las que siguen a la lectura de un
libro. En Estados Unidos e Inglaterra, aunque el objetivo sea el mismo
que el de la animación, se habla preferentemente de reading promotion
o de reading motivation. En Alemania se habla de lesefórderung, cuya
traducción literal sería «promoción de la lectura». También en España se
siguen utilizando indistintamente los términos animación, promoción,
fomento o motivación para caracterizar las actividades encaminadas a
poner a los libros en relación con los posibles lectores.
Como vimos, las estrategias de animación, tal como en general se
entienden hoy, tuvieron su origen en la necesidad de hacer accesibles
las bibliotecas a quienes, por diversas razones, las consideraban aje-
nas o inalcanzables. Se trataba de hacer ver, a los niños sobre todo,
ANIMACiÓN A LA LECTURA
no está destinado a unos pocos, pues no suele ser esa la voluntad de
quienes los escriben.
La preposición a tiene por ello pleno sentido. Indica estímulo, inci-
tación, impulso, persuasión y empeño. Alude a todo lo que allana ca-
minos, abre puertas, despierta curiosidades, provoca simpatías y señala
direcciones. Pertenece al campo de los deseos, los intereses, las volun-
tades, las ilusiones y las expectativas.
¿Significa eso que cualquier acto merece la pena, que cualquier extra-
vagancia está justificada? No, desde luego que no. Deberíamos ser rigu-
rosos y consecuentes. Una fiesta de disfraces es, sencillamente, una fiesta
de disfraces, aunque el pretexto, más o menos cercano, sea algún
cuento de osos o princesas. Que los niños se diviertan, que se rían con
ganas, que canten canciones ... no significa que a partir de esa fiesta esti-
men un poco más la lectura o que al acabar se vayan directamente hacia
la estantería de los libros. ¿Hay que dejar entonces de hacer esas activi-
dades? No, en absoluto. Habría que multiplicarlas si fuese necesario. Sólo
señalo que resulta un poco engañoso considerarlas parte de una estrate-
gia de animación lectora. Las prácticas de animación o logran que el lec-
tor afirme su educación literaria y su deseo de leer o no sirven para otra
cosa que proporcionar un rato de entretenimiento, aunque tenga un
libro como excusa. Por el contrario, experiencias que en absoluto pudie-
ran considerarse de animación a la lectura cumplen un papel fundamental
cuando hacen que un libro sea leído con interés. Una buena película
anima a leer la novela en la que se inspiró, un comentario de la cantante
favorita sobre el libro que está leyendo en ese momento anima a sus se-
guidores a leerlo, el consejo del amigo cuyo gusto literario se respeta
anima a leer el libro recomendado, la lectura en voz alta de un poema
por parte de la profesora anima a leer el libro del que forma parte, un
comentario bien fundamentado sobre un álbum ilustrado en una revista
IDEA CLAVE 4
una representación teatral anima a leer la obra. Cualquier iniciativa, por
modesta que sea, puede constituir un ejemplo de animación si de ella se
deriva una lectura.
cincuenta años y han resaltado el papel creativo del lector. Frente a las
ideas tradicionales de búsqueda de sentido, de descubrimiento de lo que
el autor quiso decir, se ha ido afianzando la evidencia de que es el lector
quien elabora un sentido a partir de su propia experiencia, de su memo-
ria, de su conciencia, de sus expectativas y de sus sentimientos. Y es inevi-
table que así sea. ¿Qué puede impedir que la vida propia se manifieste
ante un texto? Las mismas palabras no significan lo mismo para distintos
hablantes o lectores. Cada cual las roza con sus propias manos, las acoge
en su propia casa. Y para ese hospedaje no hay normas universales. En la
medida en que el texto leído agite su intimidad, se reconozca en él o ex-
prese algo de él mismo, tendrá algún sentido para el lector. Lo dicho por
el autor, pero también lo no dicho, puede ser la expresión de mundos
diversos, incluso opuestos. No podemos desprendemos, a la hora sobre
todo de leer ficciones, de las marcas de nuestras experiencias.
Mucho antes de las formulaciones teóricas acerca de la recepción
personal del texto por parte del lector, Marcel Proust (1998) lo había de-
jado dicho en una página de El tiempo recobrado, la última de las siete
novelas que conforman el ciclo de En busca del tiempo perdido:
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Mas, volviendo a mí mismo, yo pensaba más modestamente en mí libro, y
aún sería inexacto decir que pensaba en quienes lo leyeran, en mis lectores.
Pues, a mi juicio, no serían mis lectores, sino los propíos lectores de sí mis-
mos, porque mi libro no sería más que una especie de esos cristales de au-
efectivamente esto, si las palabras que leen en ellos mismos son realmente
IDEA CLAVE 4
necesidad de alentar las lecturas personales, de acostumbrar a los lec-
tores a hablar de ellas, de poner atención a las lecturas de otros, de
confrontar opiniones, de ir más allá de las propias conclusiones.
Uno y otro ámbito, el de la a y el de la de, están sin embargo entre-
lazados. Un feliz acceso a los libros hace más grata y atenta la lectura
y alienta las respuestas y las averiguaciones, de la misma manera que
una intensa conversación en torno a un libro anima a leer otros. La a y
la de se complementan, una alienta y otra vivifica, lo que en una es aci-
cate y convencimiento en la otra es penetración y amplitud, una ayuda
a entrar en los libros y la otra a progresar en ellos.
Al término de todo
Quisiera comentar ahora un par de investigaciones que han tratado de
conocer la influencia real de la animación a la lectura en los hábitos
de lectura de los adolescentes. Las resumiré con la intención de extraer
ANIMACiÓN A LA LECTURA
a la lectura, se comprobó que tenían una influencia real para hacer leer
inmediatamente a 105 niños, sin importar su perfil de lector, que 105 in-
vestigadores clasificaban como déja lecteurs, démarreurs, stagneurs, es
decir, 105 lectores habituales y comprometidos, 105 que oscilan entre la
angustia y el placer de leer y 105 que sufren para acabar un libro o les
disgusta la lectura. Las razones de ese benefício eran dos. La primera,
que las actividades de lectura no estaban etiquetadas como obligato-
rias ni estaban ligadas a ningún ejercicio escolar, fuesen fichas o resú-
menes; y la segunda, que la selección y la presentación de 105 libros
permitían que todos 105 alumnos se sintieran concernidos, reclama-
dos por uno u otro tema. La gratuidad de la actividad y la pluralidad de
105 libros aparecían como determinantes del incremento de la lectura.
Las prácticas de animación a la lectura, que 105 investigadores reduje-
ron a tres -la ronda de libros, 105 grandes leen a 105 pequeños y el punto
en común, un juego mediante el cual se trata de detectar lo que une a
una decena de libros entre 105 cuales se ha colado un intruso-, utiliza-
ban libros de literatura juvenil, lo que facilitaba la lectura, ya que 105 alum-
nos no 105 veían por lo general como instrumentos pedagógicos. Lo
remarcable de la investigación fue constatar que la aproximación entre 105
libros y 105 niños era fácil y rápida, y que se creaban expectativas e inte-
rés por parte de todos 105 lectores. Eso no significa que de ahí se derive
un definitivo comportamiento de lector. Lo que se deduce es que deter-
minadas prácticas de animación a la lectura llevadas a cabo en el aula
pueden ayudar a reducir o eliminar el distanciamiento hacia 105 libros
que se observa en muchos niños, que es un objetivo prioritario. Afianzar
y prolongar ese hábito es una tarea más ardua y en la que intervienen
muy diversos factores, entre ellos la propia voluntad del lector.
La otra investigación de la que quiero hacerme eco es la realizada
por Jesús Pérez González y Elena Gómez-Villalba Ballesteros (2003)
con alumnos de 3.° y 4.° Y de 5.° y 6.° de cuatro centros de educación
primaria de la provincia de Granada. La elección de 105 cursos per-
IDEA CLAVE 4
mitió establecer un grupo experimental y otro de control, lo cual
daba más garantía a los resultados. El propósito básico era despertar
el interés de los alumnos por la lectura, descubrirles el placer de leer,
hacerles ver la lectura como algo vivo y atrayente. Los requisitos eran
que la experiencia fuese gratuita, es decir, que descartara cualquier
prueba después de la lectura; que los libros seleccionados estuviesen
adaptados a los intereses y capacidades de los alumnos; y que se
diera oportunidad de comunicar a los demás la propia experiencia
lectora. Por ello se organizó el programa al margen de los hábitos
escolares y fue llevado a cabo por personas ajenas al centro, las cua-
les se encargaban tanto de la presentación de los libros como de la
conducción del debate tras su lectura por parte de los alumnos. El énfasis
se puso desde el principio en las sesiones posteriores a la lectura, pues lo
que se quería conseguir era profundizar en las lecturas personales me-
diante el diálogo con los demás lectores, de modo que las sucesivas con-
versaciones enriquecieran su percepción de la lectura y despertaran
ganas de seguir leyendo. A esos diálogos seguían actividades específicas
que ahondaban y expandían algunas de las ideas debatidas.
Excluyo de nuevo la relación de todas las fases e instrumentos de la
investigación, demasiado amplia para reflejarla en un trabajo de estas
características, de modo que únicamente me limitaré a dar cuenta de
los efectos de las sesiones de animación a la lectura. Las respuestas
de los alumnos de ambos ciclos al término de la experiencia no dejan
lugar a dudas: casi un 80% de ellos declaraba sentir ganas de leer o
haber aumentado sus previos deseos de leer. Y también era sobresa-
liente el reconocimiento de los propios alumnos de una mayor capaci-
dad para la identificación con los personajes, la identificación del
ambiente y la comprensión de la historia, pero asimismo para usar más
creativamente el lenguaje o aprender a escuchar y respetar las opinio-
nes de los demás. Es decir, que los propios alumnos estimaban que gra-
cias a las sesiones de animación a la lectura en las que habían participado
ANIMACiÓN A LA LECTURA
se encontraban en mejores condiciones de entender y apreciar un re-
lato, a la vez que sentían una mayor disponibilidad hacia la lectura. Su
interés por leer crecía a la par que su formación lectora, y viceversa.
La conclusión parece clara: ciertas actividades de animación a la lec-
tura despiertan el interés por los libros, descubren a muchos el signifi-
cado y el goce de leer, propicia el deseo de seguir leyendo. No es poco
lo que se consigue, aunque sea insuficiente. Porque el reto es transfor-
mar lo esporádico en permanente, afianzar lo inestable.
IDEA CLAVE 4
Quisiera evocar en el encabezamiento de oyente. La literatura misma ha narrado ya
este apartado unas palabras de George esa nueva costumbre. Baste recordar no-
Steiner, en una entrevista con Ramin Ja- velas como El club de lectura Jane Austen,
hanbegloo, a propósito de su labor como de Karen Joy Fowler, o El grupo de lec-
profesor: «Me gustaría que, si perduro en tura, de Elizabeth Noble.
las memorias, el recuerdo que de mí se Las bibliotecas públicas son las hospe-
guarde sea el de un maestro de lectura, derías ordinarias de los clubes de lectura,
alguien que ha pasado su vida leyendo que constituyen una de las piedras angu-
con los demás». Esa imagen de un lector lares de la animación a la lectura. Entre li-
que ejerce como tal ante y junto a otros bros se discute mejor, más respaldado. A
lectores me parece que expresa plena- los clubes acuden lectores con apetitos di-
mente el sentido de la docencia, pero versos, desde los monotemáticos a los he-
también de un club de lectura. Frente a la terogéneos. La mayoría de ellos diversifica
lectura solitaria, íntima y silenciosa, que las lecturas, pero hay clubes concentrados
es en este tiempo la modalidad más habi- en la novela negra, como el muy asentado
tual de lectura, surgen aquí y allá espacios club de la Biblioteca la Bóbila de L'Hospi-
de encuentro de lectores unidos por la vo- talet i Esplugues (Barcelona); otros están
luntad de hablar de libros. Esoes, en esen- volcados en los libros de filosofía, como el
cia, un club de lectura: una ocasión de leer existente en la Biblioteca Jaume Fuster de
con los demás, un deseo de compartir lec- Barcelona; otros atienden exclusivamente
turas, un modo dialogal de extender la a la literatura infantil, aunque los prota-
mirada y afinar los oídos. Esa arraigada gonistas sean personas adultas, como el
tradición anglosajona, que se ha expan- club Pomelo de la Biblioteca Pública de
dido por otros muchos paísesdel mundo, Albacete; otros sólo leen novelas que han
alienta una forma colectiva de leer y co- sido llevadas al cine, como el club Libros
necta con un pasado en el que lo normal de cine de la Biblioteca Pública de Parla
era compartir la lectura que alguien rea- (Madrid); otros se afanan exclusivamente
lizaba en voz alta para un grupo de oyen- en la poesía, como el Club de Lectura Poé-
tes. Ahora, todos los asistentes son tica de la Biblioteca Municipal de Ferrol;
lectores y si se reúnen es porque quieren otros se orientan hacia libros en lenguas
ejercer la doble condición de lector y extranjeras, como los que funcionan en la
ANIMACiÓN A LA LECTURA
bibliotecas públicas de Cáceres,Caudete, zares, por ejemplo, con lo que se cumple
Barcelona, Córdoba, Peñaranda de Braca- de veras el desbordamiento de la lectura
monte ... En fin, tantos clubes como gus- más allá de las lindes de la amistad, la ve-
tos lectores. La mayoría de ellos se nutren cindad o la ciudad. La discusión literaria
de lectores adultos, singularmente muje- estrecha el mundo geográfico y expande
res, pero hay otros que agrupan a jóve- a la vez el mundo de los lectores.
nes, como los que funcionan en las Pero no únicamente las bibliotecas
bibliotecas públicas de Pozuelo o Car- hospedan clubes de lectura. Pueden en-
mona o Mérida, e incluso a niños, como contrarse también en cafeterías, hogares,
los formados en torno a las bibliotecas pú- centros culturales, librerias, universidades,
blicas del Aljarafe sevillano, Guadalajara ecuelas, institutos, asociaciones de muje-
o Barcelona. No importan los motivos de res, cárceles, hospitales, emisoras de
los lectores ni las particularidades de los radio ... Y sobre todo en el mundo virtual.
libros, lo sobresaliente en cada caso es la La Red se ha convertido en un portentoso
oportunidad de reunirse y conversar. club de lectura. Nunca como hasta ahora
A veces los clubes de lectura pueden había sido tan manifiesta la voz (y la es-
ser transfronterizos, pueden hermanar critura) de los lectores, nunca el diálogo
lectores de distintos paísesy distintas len- universal y simultáneo sobre libros había
guas. El club de lectura de adultos de la sido tan ostensible. Eseintercambio ince-
Biblioteca Pública de Guadalajara, que sante de palabras de un continente a
funciona desde hace varios lustros, está otro, de una lengua a otra, a propósito de
confraternizado con el Gruppo di lettura los libros hace del mundo un íntimo espa-
de la Biblioteca Civica de Cologno Mon- cio de diálogo. La comunidad de lectores
zese, una localidad italiana cercana a nunca había sido tan vasta y solícita. Los
Milán. De cuando en cuando, ambos gru- clubes de lectura en la Red favorecen la
pos leen los mismos libros, de autores ita- diversidad de gustos, la participación dis-
lianos o españoles traducidos a las crecional, el anonimato, la libertad de
respectivas lenguas, y en determinados opinión, el ensanchamiento de la comu-
días y a través de videoconferencia los lec- nicación. Pierden quizá algunas de las
tores de las dos ciudades conversan sobre ventajas de los clubes presenciales, sobre
obras de Leonardo Sciasciao Julio L1ama- todo los aportes de la proximidad de los
IDEA CLAVE 4
lectores, susrostros, suspalabras, sustonos bla o el del lESTorre del Prado de Málaga,
de voz, sus discursos, sus gestos, sus silen- denominado Club de los Lectores Vivos,
cios. Pero la voluntad de conversar per- que se reúne todos los jueves a la hora del
manece en todos los casos. recreo. Sea como sea, esos encuentros
Numerosos colegios e institutos vienen hacen que la lectura, aun cuando se pro-
actuando como crisol de clubes de lectura duzca en el interior de un centro escolar,
en los que la presencia física se alterna quede desprovista de solemnidad y aca-
con la virtual. Son clubes que aglutinan demicismo. Revela su rostro más puro,
no sólo a profesores sino a alumnos y fa- más afirmativo.
milias. Expandir la lectura por todos los in- También las librerías han asentado clu-
tersticios de un centro, apelar a todos los bes o tertulias de lectura. La librería ma-
que tienen algún grado de compromiso drileña Kirikú y la bruja sostiene una
con él, es una de las misiones más gratifi- tertulia de niños y jóvenes que se reúnen
cantes de las bibliotecas escolares. Mues- una vez al mes y hablan de libros previa-
tran asíque la lectura no es un asunto que mente consensuados y leídos. Una elec-
incumba únicamente a los estudiantes ción que va precedida de una defensa
sino a toda la comunidad. A la sombra de argumentada por parte de quienes apo-
las bibliotecas escolares han ido acogién- yan unos u otros. Losmismos lectores tras-
dose clubes formados sólo por profesores, ladan luego al blog, que ellos han creado,
como el del CEIPEliseu Vidal de Valencia sus comentarios y sus recomendaciones.
o el del lES Carolina Coronado de AI- La misma librería apoya igualmente un
mendralejo; por profesores y padres y ma- «Rincón de monstruos» protagonizado
dres de alumnos, como el club Nosotras por personas próximas al mundo de la li-
leemos del CEIPMiguel Servet de Fraga, teratura infantil y juvenil y cuyo cometido
el del CEIPGloria Fuertes de Alcázar de es reseñar libros que a su juicio merecen
San Juan o el del lESArca Real de Valla- ser elogiados. La librería Rayuela de Má-
dolid, donde se integran también padres laga organiza desde hace varios años una
y madres de ex alumnos y convecinos del tertulia o club de lectura que se reúne pe-
barrio; por profesores y alumnos, como riódicamente para hablar de libros de li-
el del CEIPFermín Bouza Brey de Pontea- teratura infantil y juvenil que consideran
reas o el del CEIPSan Walabonso de Nie- sobresalientes. Los participantes no sólo
ANIMACiÓN A LA LECTURA
intercambian puntos de vista para su per- sonas adultas mediante la participación
sonal conocimiento, sino que al comen- en actividades de carácter cultural, son
tarios rodean a los libros con palabras, los asimismo un ejemplo estimulador de en-
dotan de sentido, los hacen relevantes. De cuentro de lectores de toda condición en
ese modo, muchos de los libros que pue- torno a los libros. Mediante métodos ri-
blan las estanterías dejan de ser objetos gurosamente participativos, las tertulias
inertes y se convierten en libros con perfil dialógicas se llevan a cabo en diferentes
y volumen, de manera que si alguien pide tipos de entidades, ya sean escuelas de
un consejo se le ofrece no sólo un título personas adultas, asociaciones de madres y
sino también las huellas de unos lectores. padres, grupos de mujeres, entidades cul-
Las tertulias literarias dialógicas, que turales y educativas, y en ellas participan
promueve la Confederación de Federa- personas que no han podido cursar estu-
ciones y Asociaciones de Participantes en dios o incluso, que han aprendido a leer
Educación y Cultura Democrática de per- en esas comunidades de aprendizaje.
IDEA CLAVE 4
El juego, entendido con seriedad,
es inherente a la lectura y, bien
utilizado, puede despertar
el deseo de leer
El juego de leer
Una de las más penosas controversias en relación con la animación a la lectura tiene que ver con
el papel del juego en el acercamiento y atención a los libros. Sorprende que a la par que han ido
emocional de los niños (y de los adultos) se enquistaba una cierta sospecha hacia sus virtudes,
sobre todo en el ámbito escolar. Aprender y jugar han aparecido como mundos paralelos, cuando
no contrapuestos, a pesar de los esfuerzos por conciliarlos. ¿Y cuál es la causa de la mala fama del
juego en la enseñanza? ¿Son resabios de un pasado en el que prevalecía el sufrimiento como vía
IDEA CLAVE 5
de acceso al saber? ¿Esconsecuencia de una banalización del concepto? ¿Constituye una ame-
naza para el orden instituido? ¿Se debe al temor que suscita todo lo que no se puede regular o
controlar o evaluar? Una respuesta satisfactoria debería tener en cuenta todos esos aspectos. Agre-
garé un elemento más: el abuso del término «Iúdico» (durante muchos años no ha habido pro-
yecto educativo con aspiraciones renovadoras que no lo citara repetidas veces) ha podido provocar
un cierto recelo o animadversión incluso.
Las teorías sobre el significado del juego no han dejado de incrementarse a lo largo del siglo
xx. Sobrepasaría los objetivos de este trabajo cualquier tentativa de resumirlas. En cambio, resal-
taré lo que algunas de esas reflexiones ha podido aportar al sentido y las prácticas de la lectura, y
específica mente al significado de la animación a la lectura. Porque lo cierto es que desde las pio-
neras afirmaciones del poeta Friedrich Schiller acerca de que la máxima humanidad se alcanza en
el juego y que éste está íntimamente relacionado con la estética, no han dejado de señalarse las
imbricaciones entre juego, cultura, arte y literatura.
Para Lev S. Vigotsky (2000) el juego infantil cumple la función de satisfacer las necesidades, an-
helos y tendencias de los niños. A medida que crecen y van siendo conscientes de la dificultad de
la gratificación inmediata de sus deseos sustituyen sus frustraciones iniciales por mundos ilusorios
e imaginarios en los que encuentran cabida esos deseos insatisfechos. La imaginación vendría a
ser en los niños en edad escolar y en los adolescentes un juego sin acción. En los juegos infanti-
les, que hacen su aparición cuando los niños son capaces de operar prescindiendo de lo que ven
y pueden disociar el pensamiento del objeto, los niños manifiestan su capacidad para atribuir a las
cosas una cualidad o una función diferente a la que poseen por naturaleza. Esadivergencia entre
un objeto o una acción y sus significados supone la voluntaria prescindencia de los efectos de la
percepción. Aunque los niños ven un palo de madera, aceptan que puede ser un caballo. «Eljuego
brinda al niño una nueva forma de deseos» (Vigotsky, 2000, p. 152). Esatransferencia de signifi-
cados supone un cambio profundo en la relación del niño con la realidad e influye poderosamente
en su desarrollo. El juego crea una «zona de desarrollo próximo», concepto que, como se sabe,
señala la distancia entre el nivel real de desarrollo en el niño, determinado por su capacidad de re-
solver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, establecido por la
resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más
capaz, gracias a lo cual puede adelantar acciones y propósitos. En las situaciones imaginarias que
crea el juego se tantean y anticipan los cambios por llegar. Y en ese sentido «puede considerarse
ANIMACiÓN A LA LECTURA
el juego como una actividad conductora que determina la evolución del niño» (Vigotsky, 2000, p.
156). Eljuego no sería para Vigotsky una característica intrínseca e irremediable de la infancia sino
el medio del que se valen los niños para asegurar mediante la imaginación su evolución psicoló-
gica.
Por su parte, Jean Piaget (1982) consideraba que en el curso de los dos primeros años de vida
el juego era, básicamente, un proceso de asimilación. Frente a la acomodación a la realidad ex-
terior, que es la consecuencia del desarrollo de la inteligencia, el juego de imaginación tiende a
la asimilación, que es una fuerza centrífuga del niño hacia el mundo. El niño trata de someter las
cosas libremente a la actividad propia, lo cual le proporciona una gran satisfacción. Y en un mo-
mento de su evolución psicológica aparecen en sus juegos elementos que pueden considerarse
símbolos lúdicos y comienza asimismo a desarrollarse la conciencia del «hacer como si», que es
el inicio de la ficción. Los niños se muestran entonces capaces de usar objetos que no tienen re-
lación alguna con la acción que tratan de reproducir -una caja usada como un plato para comer-
como si fueran un componente intrínseco de la misma. A partir de ahí se inicia el juego simbó-
lico, que permite la representación de un objeto ausente y la representación de ficciones. El pen-
samiento ha entrado en acción. Esasficciones son ya una fuente de placer y la compensación, la
realización de deseos, la atenuación o liquidación de conflictos, la corrección y asimilación de
lo real ... se agregan entonces a las funciones primigenias del juego. El uso del simbolismo esta-
ría preparando la aptitud para la imaginación creadora, que es parte fundamental de la cons-
trucción del pensamiento.
La imaginación y la interrogación se ejercen también por puro juego, por el puro placer de
practicarlas. El placer de lo gratuito no es ajeno a estas actividades. El juego, tan capital en los pri-
meros años de la vida, tiende a evolucionar hacia otro tipo de prácticas y se va atenuando con el
paso de los años. Pero no desaparece del todo. En los adultos sobreviven restos de esas primige-
nias actividades. A juicio de Piaget, contar historias, por ejemplo, sería un residuo de los juegos sim-
bólicos. En la progresiva adaptación y sometimiento al mundo de la realidad el juego va declinando,
pero las satisfacciones que procura no se disipan. Y aunque Piaget no desarrolló una teoría acerca
de la imaginación literaria, dado que sus estudios estuvieron centrados en el nacimiento y evolu-
ción del pensamiento infantil, de sus observaciones puede deducirse la progresiva importancia de
los actos de imaginación, entre los que se encuentran los actos literarios, como forma de suplan-
tación de las satisfacciones que al principio procuraba el juego. En ambos casos la función es
IDEA CLAVE 5
idéntica: hacer soportables las relaciones entre el yo y la realidad reviviéndola, dominándola o
compensándola.
Donald W. Winnicott (1979) opinaba a su vez que el juego se produce en una región situada
en el «espacio potencial» que existe entre el individuo y el ambiente, entre la realidad psíquica
personal o interna y el mundo de la realidad compartida. Es decir, se encuentra fuera del indivi-
duo, pero no es del todo el mundo exterior. En esa «tercera zona» situada entre el sujeto y el ob-
jeto, entre el bebé y la madre, y que para Winnicott era absolutamente necesaria para el inicio
de la relación entre el niño y el mundo, es donde tiene lugar el juego, pero también los actos cre-
ativos y recreativos y asimismo todas las experiencias culturales, que para Winnicott eran una
continuación de los fenómenos transicionales y el juego. Los fenómenos y objetos transicionales,
que sirven al bebé para ir afrontando la gradual separación de la madre y el inicio de la relación
con la realidad exterior, es decir, para pasar de «un estado en que se encuentra fusionado a la
madre a uno de relación con ella como algo exterior y separado» (Winnicott, 1979, p. 32), son
de vital importancia para el desarrollo psíquico. Esos objetos con los que el bebé establece una
relación intensísima y les ayuda a soportar la soledad o a dormirse -un animal de peluche, la
manga de un jersey, una cuerda, un objeto blando ...- no son desde luego parte del cuerpo del
niño, pero no los reconoce todavía como parte de la realidad exterior. Los usa como sustitutos
del pecho materno.
E igual ocurre con los fenómenos transicionales -succionar un trozo de tela, balancearse rít-
micamente, atender una melodía o jugar con muñecas- cuya existencia es una muestra de las pri-
meras etapas del uso de la ilusión, que es la base del comienzo de la experiencia. En circunstancias
favorables, esa zona de juego se puebla con los actos imaginativos del bebé.
La zona intermedia de experiencia, no discutida respecto de su pertenencia a una realidad interna o ex-
terior (compartida), constituye la mayor parte de la experiencia del bebé, y se conserva a lo largo de la
vida en las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la vida imaginativa y a la labor
Eljuego es lo natural, lo universal; no admite intrusiones; facilita el crecimiento y las relaciones con
los demás; es excitante y proporciona una gran satisfacción. En el juego, los niños reúnen objetos
y fenómenos del exterior y los ponen al servicio de su realidad interior, de sus sueños. En el juego,
los niños se sienten verdaderamente libres y creadores, Y es en ese espacio intermedio entre lo sub-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
jetivo y lo que se percibe en forma objetiva, entre el adentro y el afuera, donde tiene lugar asimismo
la verdadera vida, donde el ser humano pasa gran parte de su tiempo, es donde impera la imagi-
nación y se manejan símbolos, particulares o convencionales, que facilitan el conocimiento de la
realidad y la gradual consecución de la autonomía personal. Esel lugar donde estamos al leer un
libro, escuchar música, contemplar una pintura, asistir al teatro, participar en una ceremonia reli-
giosa o laica, jugar al ajedrez ..., es decir, cuando nos divertimos y fantaseamos. Y también cuando
jugamos. Para Winnicott no existe la menor duda de la continuidad entre los fenómenos transi-
cionales, el juego, los juegos compartidos y las experiencias culturales de la humanidad. Auspiciar
por tanto la aproximación al acervo de las obras que conforman la tradición poética y artística de
la humanidad cumpliría la misión de dilatar y afirmar la experiencia personal, pero también de res-
catar los mismos goces que en la infancia procuraba el juego.
Finalmente, para Jerome Bruner (1989) el juego cumple funciones fundamentales en el
desarrollo infantil. Contribuye, en primer lugar, a explorar la realidad atenuando las consecuencias
que podrían derivarse de los errores cometidos, es decir, facilita la indagación sin temor a los resul-
tados. Eljuego es asimismo una ocasión para la invención, pues da oportunidad a los niños de mo-
dificar la relación entre medios y fines en función de la satisfacción que les produce el cambio.
Combinar libremente los elementos de que disponen, aun cuando altere los objetivos iniciales,
será siempre más grato que el empeño en lograr los fines propuestos. Eljuego puede ayudar a me-
jorar la resolución de problemas, crea escenarios en los que la vida se proyecta de manera ideali-
zada y permite asimismo transformar el mundo exterior de acuerdo con nuestros deseos, que es
lo contrario del aprendizaje, mediante el cual transformamos nuestro mundo interior para con-
formarlo al mundo externo. Pero, sobre todo, el juego es una fuente intensa de placer, aun cuando
en el curso del mismo se presenten obstáculos, pues su superación es, precisamente, lo que pro-
porciona la satisfacción. Todo ello sin obviar que mediante el juego se afianza la inteligencia, ya
que el juego es «una forma de utilizar la mente e, incluso mejor, una actitud sobre cómo utilizar
la mente». (Bruner, 1989, p. 219) Eljuego da oportunidad de combinar pensamiento, lenguaje y
fantasía. Esdecir, los componentes básicos de la literatura.
Podría entonces concluirse que las funciones básicas del juego son afirmar el propio yo, ejecu-
tar lo temido o lo prohibido sin miedo a las consecuencias, asimilar lo real, corregir y compensar
las frustraciones, someterse a reglas, explorar la realidad sin temor a los errores y los fracasos, in-
ventar, transformar e idealizar la vida, ensayar la relación con los demás, traspasar los límites de
IDEA CLAVE 5
la edad y las conductas habituales, acrecentar la conciencia de la realidad, aprender a reconocer
el entorno y obtener placer. Al jugar, los niños crean situaciones imaginarias, emplean símbolos,
ejercitan la inteligencia, aprenden y hacen uso del lenguaje, fantasean y experimentan libremente,
lo cual determina su crecimiento. Pero aun cuando toda actividad lúdica repercuta en el desarro-
llo psicológico y en la comprensión de la realidad, no puede olvidarse que el ser humano realiza
actos por puro placer, gratuitos, sin la presión de la utilidad o la inmediatez. Eljuego es, esencial-
mente, un medio que procura felicidad, aunque no siempre sea ése el fin perseguido. Los com-
portamientos creativos que se desarrollan en el juego -hacer que una cosa represente otra, inventar
personajes, hablar con amigos imaginarios, fingir ser un animal, imitar sucesos...- no siempre tie-
nen un porqué. A menudo son la consecuencia del puro gusto de crear, de sentirse soberano, de
regocijarse a solas o en grupo con esas fantasías, una inclinación que conduce a muchos niños a
la elaboración de coherentes mundos imaginarios.
La trascendencia del juego para el bienestar psíquico, la creatividad o el entendimiento de la
realidad es incontestable. Y así lo han venido reconociendo científicos como Brian Goodwin, Hum-
berto Maturana, John von Neumann, Roger Penrose o Martin Gardner que lo han ensalzado como
uno de los elementos determinantes del comportamiento humano, bien sea para explicar la evo-
lución de las especies, la atención al presente de la vida humana, la significación de las relaciones
económicas o la estimulación de la lógica y el razonamiento; y asimismo filósofos como Hans-George
Gadamer o Richard Braithwaite, que lo han defendido como un elemento fundamental para com-
prender la experiencia del arte o como una inspiración clave para la filosofía moral. Los ejemplos
abundan. Y si eso es así, cabe preguntarse por qué, en cambio, relacionado con la enseñanza, y
específicamente con la enseñanza de la literatura, el juego produce resquemor y rechazo. No re-
sulta fácil explicar esa paradoja, pero tal vez guarda relación con la tradicional desconfianza hacia
todo lo que tiene que ver con el júbilo, la fantasía o el libre albedrío. Se eterniza así el error de pen-
sar que el aprendizaje se desvirtúa si se realiza distendidamente. Digámoslo mejor con palabras de
Claudio Magris:
La auténtica seriedad de los estudios -que puede y debe ser severa, pero nunca grave y presuntuosa- es
inseparable de la vivacidad del juego, que no supone superficialidad ni frívola mofa. El verdadero juego
es ligero, pero también apasionado y por consiguiente serio; es raro, en la vida, que uno se entregue
luego a otras actividades con el mismo impetu con el que se lanzaba a los juegos de infancia. (Magris,
2001, p. 312)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Esta presentación del juego quería mostrar las íntimas imbricaciones entre juego, imaginación,
ficciones y placer, a la par que destacar el acierto de relacionarlo con la lectura, que igualmente
combina imaginación, ficciones y placer.
Acaso sea lícito afirmar que todo niño que juega se conduce como un poeta,
creándose un mundo propio o, más exactamente, situando las cosas de su
mundo en un orden nuevo, grato para él. (Freud, 1984, p. 10)
IDEA CLAVE 5
liberación inicial del autor provocaría posteriores y ajenas liberaciones.
El mundo del arte constituiría así un territorio intermedio entre la rea-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
no lo es al juego. Una y otro rehúyen la tiranía de lo material y lo útil
para ir en busca de lo grato, lo desinteresado, lo superfluo.
El juego no se agota, pues, al término de la infancia, sino que se pro-
longa, enmascarado, por otros medios. Entre ellos, y de modo especial-
mente destacado, la literatura. Los psicólogos David Cohen y Stephen
Mackeith (1993) han señalado que la participación en las historias imagi-
nadas por otros -escuchando un cuento, leyendo un relato, reconstru-
yendo fábulas ...- es un hito más de las tempranas actividades imaginativas
de los niños. A partir de un cierto momento, el primigenio y placentero
ejercicio de la imaginación es satisfecho por la literatura, por los mitos o
las narraciones nacidos en otras mentes y hechos propios por medio de la
lectura o la escucha. En tanto que imaginación y acción aparecen insepa-
rables en el juego infantil, la madurez física y psicológica hace que la ac-
ción vaya progresivamente atenuándose y las situaciones imaginarias se
restrinjan al ámbito del pensamiento. La imaginación se transforma en-
tonces en una actividad interior, pero continúa siendo una actividad igual
de necesaria, gratificante e imprescindible que el juego.
Esa contiguidad entre juego y literatura evidencia que las gratifica-
ciones que procura el juego no son muy diferentes a las que procura la
literatura. Muchas de las funciones asignadas primariamente al juego
-placer, satisfacción de los deseos, uso de la fantasía, compensación de
las frustraciones ...- son atribuibles por igual a la literatura, por lo que no
resulta arbitrario señalar las estrechas relaciones entre uno y otra. Basta
contemplar un rato los juegos de los niños en una escuela infantil des-
pués de la lectura de algún álbum ilustrado por parte de su maestra para
darse cuenta de que los libros les otorgan argumentos para sus juegos,
que a su vez prolongan, con otros mecanismos, la acción literaria.
Leer, jugar
No es extraño entonces que el vocabulario con el que se define el juego
y la literatura sea coincidente. Las disciplinas científicas que nutren
IDEA CLAVE 5
ambos campos son, por lo demás, las mismas. Uno de los autores que
con más acierto ha hecho notar esas similitudes es Michel Picard (1986),
quien en su libro La lecture comme jeu se desmarca de las interpreta-
ciones que sitúan casi exclusivamente la relación entre arte, literatura
y juego en el campo del creador y se esfuerza por llevar esas relaciones
hasta el campo del receptor, del público. y más concretamente del lec-
tor. Y desde esa perspectiva entra a considerar la lectura fundamen-
talmente como un juego.
Los paralelismos entre una y otro son evidentes. Gran parte de los
atributos del juego -aislamiento, concentración, desinterés temporal
por el mundo ...- son asignables igualmente al acto de leer. Al igual que
el juego, la lectura es tanto una actividad mental como física y exige
una actitud muy diligente del lector para construir el sentido del texto.
El cuerpo entero está implicado en ella. La disposición anímica de quien
lee tampoco es muy diferente del que juega. En ambos es apreciable
una propensión a la intriga, la curiosidad, la aventura, la entrega, la in-
certidumbre ... La libertad, por lo demás, es inherente a ambas activi-
dades. No hay juego, como no hay lectura, sin albedrío. En ambos casos
se rechaza cualquier tipo de interferencia o imposición exterior y se
exige plena soberanía para dejar vagar la imaginación. Es ese ejercicio
de libertad el que permite al lector dar significación a lo disperso, a lo
fantasmal, a lo intuido, e integrar los elementos que le suministra el
texto en su propia actividad mental, tal como hacen los niños cuando
juegan. «Meterse» en un libro es como «meterse» en un juego: hay que
dejarse llevar, nada está determinado de antemano. La creatividad es,
por lo demás, otro rasgo común a la lectura y al juego. El lector y el ju-
gador manipulan a su antojo los elementos que tienen a su disposición,
sean palabras u objetos, y con ellos construyen realidades nuevas.
Pero, ¿y las motivaciones? ¿Son idénticas en el caso del juego y la lec-
tura? Parece claro qué mueve a jugar, pero no se conoce con exactitud
de dónde proviene el impulso de leer. ¿Por qué se desea leer? ¿Por qué
ANIMACiÓN A LA LECTURA
se insiste en practicar una actividad en apariencia tan fútil, tan repro-
bada a veces? A juicio de Picard habría que indagar detenidamente en
el campo del inconsciente, pues de ahí dimanaría gran parte de los im-
pulsos de la lectura, como también de los del juego. Y aquí aparecerían
conceptos básicos del psicoanálisis susceptibles de ser aplicados a la lec-
tura: proyección, desplazamiento, identificación, segmentación, repa-
ración, sublimación ... Las sublimaciones, por ejemplo, de importancia
vital para el equilibrio del individuo, se encontrarían en el corazón
mismo del juego y de la lectura literaria, pues permiten una descarga de
las pulsiones más elementales del ser humano transformándolas y disci-
plinándolas. Y si bien la terminología de la lectura está repleta de alu-
siones a la oralidad y la comida -devorar un libro, masticar las palabras,
avidez de lectura ...- parece más adecuado, a juicio de Picard, referirse a
la sublimación del erotismo anal, siguiendo a Freud, para hablar de la
lectura. El placer de ver o escoptofilia sí desarrollaría, por ejemplo, un
papel relevante en esa actividad, pues desde Freud se acepta que las
funciones más evolucionadas del psiquismo humano, desde el sentido de
la realidad a la capacidad de abstracción, tendrían ahí sus raíces. La lec-
tura ofrecería un amplio repertorio de sublimaciones.
Para Picard todas las características del juego pueden encontrarse
en la lectura literaria, lo que permitiría entender la verdadera relación
del lector con ésta. Gracias a ella, igual que gracias al juego, el lector ex-
plora, experimenta, descubre, analiza, siente, sublima, crea, imita, or-
dena, enmienda, se consuela y goza. Construye, en fin, su identidad.
Leer podría así considerarse una de las formas más adultas, más in-
telectuales, más socializadas, más civilizadas de jugar. Pero para alcan-
zar la plenitud de esa lectura es necesario, previamente, aprender a
jugar, lo cual no significa, remarca Picard, aprender jugando. Una acti-
tud lúdica ante la literatura exige imaginación, autonomía, ensimis-
mamiento, curiosidad, invención, regocijo, gratuidad, es decir,
reconocer como literatura lo que en su día fue juego. No se olvide que
IDEA CLAVE 5
ciertos géneros poéticos, narrativos y teatrales han formado parte histó-
ricamente de prácticas sociales asociadas a la fiesta, la diversión y la broma.
Si se reconoce que juego y lectura literaria comparten un territorio
común, habría que repensar el significado del acto de leer y los modos
de acceso a esa práctica. Soy consciente, sin embargo, de que palabras
como libertad, creatividad o fantasía crean incertidumbre e incluso
chocan de plano con los principios de la enseñanza, que exigen disci-
plina, circunspección, orden. Pero darle carácter de juego a una acti-
vidad no significa vivirla frívolamente. Se juega para explorar,
impugnar, comprender o dominar la realidad. Los niños juegan por lo
general totalmente en serio, lo que no excluye la diversión y la risa. En-
tender esa circunstancia nos ayudaría a aceptar que una actitud lúdica
ante la lectura no supone trivialidad, sino reconocer la lectura como un
modo de transgredir nuestras limitaciones físicas o nuestros miedos o
nuestras prohibiciones, enmendar o superar las frustraciones, explorar
la realidad sin temor a los errores y los fracasos, fantasear sin límites, so-
meterse a reglas, alterar el curso de la vida, experimentar emociones in-
éditas, sentir placer.
Nadie duda a estas alturas de que el rendimiento intelectual de los
seres humanos es más intenso cuando se trabaja en un ambiente alegre
y distendido, casi de juego. No son pocos los autores -Kieran Egan,
Gianni Rodari, Jerome Bruner, John Allen Paulos ... - que han hablado
desde distintos ámbitos intelectuales de los inmensos poderes de la ima-
ginación, el humor y el afecto para estimar una materia y alentar el co-
nocimiento. El descrédito del juego llega cuando la fantasía se confunde
con la insignificancia o el gozo con el espectáculo. Leer, como jugar,
puede ser un modo de tomarse las cosas muy en serio, pues cómo cali-
ficar entonces el hecho de imaginar que somos un lazarillo castellano
o un elefante de colores, pensar como si fuésemos náufragos o asesinos,
sentir con el corazón de un adolescente abúlico o una madre que mata
a sus hijos por despecho contra su esposo. La propia organización del
ANIMACiÓN A LA LECTURA
aprendizaje escolar contradice a menudo esas consideraciones. Hay
horas de estudio serio interrumpidas por un tiempo de juego,
como hay horas de lectura seria a las que sigue un tiempo de lectura
ociosa y divertida. Esa fractura se ha revelado infructuosa y es el ori-
gen de numerosos fracasos. Las tensiones se hacen inevitables cuando
las lecturas de ocio se tratan como si fueran lecturas de clase, con sus
correspondientes ejercicios de control y evaluación, o a las lecturas de
clase se las intenta asimilar a lecturas de ocio. ¿Sería posible abordar la
lectura literaria como una forma de juego, como se hace con el apren-
dizaje de la lengua, donde los juegos lingOísticos sí gozan de estima?
¿Sería posible afrontar la literatura con el mismo espíritu festivo con
que la afrontaban a menudo Julio Cortázar, Raymond Queneau o Italo
Calvino, o también Guillaume Apollinaire, Nicanor Parra o Joan Brossa?
Ése es un desafío pedagógico de extraordinaria magnitud, cuya reso-
lución debería garantizar previa e irrenunciablemente el buen apren-
dizaje de la lectura y la escritura.
y es en el marco de ese reto donde la animación a la lectura, que ha
hecho del juego su razón de ser, podría contribuir de modo determi-
nante al aprendizaje de la lectura y al incremento del placer de leer,
siempre que no se olvidara que jugar con los libros para aprender a
amarlos puede ser una inauguración o un simple divertimiento. El
IDEA CLAVE 5
Experimentar con las palabras o los soni- nos únicamente a nuestro tiempo, han
dos, violentar los límites formales, vulne- sido prolíficas en experimentaciones y
rar las convenciones, inventar fórmulas y transgresiones poéticas. Ahí están los
artificios, burlarse o remedar los géneros ejemplos de Guillaume Apollinaire, Tris-
literarios ... son prácticas consubstanciales tan Tzara,Andre Breton, Filippo Tommasso
al propio hecho de escribir. Escritura y Marinetti o Vicente Huidobro; y las mani-
juego, escritura y humor, escritura y pa- festaciones del letrismo, la poesía con-
rodia, son pares inseparables de la histo- creta y la poesía visual; y las tentativas de
ria de la literatura. A la vez que en los Nicanor Parra, Octavio Paz o Francisco
teatros de Grecia y Roma se representa- Pino. ¿Y qué son las obras de Joan Brossa
ban las tragedias y comedias que forman o Chema Madoz sino asombrosos juegos
parte de la tradición más canónica, los con el color, la textura, la forma o el sen-
poetas Simias de Rodasy Teócrito de Sira- tido de las palabras? No es posible com-
cusa ya escribían los primeros techno- prender el significado profundo de la
paegnia o caligramas conocidos, con los literatura sin aceptar que las concomitan-
que inauguraban una no menos fasci- cias de la escritura con la pintura, las ma-
nante tradición. Esapráctica anunciaba el temáticas o la geometría la hacen
interés por hacer del alfabeto un instru- especialmente propensa a jugar, investi-
mento plástico, una concepción que gar y divertirse con ella, por lo que, en
desde los manuscritos bíblicos a la publi- consecuencia, la lectura deviene en juego,
cidad contemporánea no ha dejado de es- investigación y divertimiento.
timular la creatividad. Julio Cortázar ideó su novela Rayuela
¿Qué son los anagramas o los acrósti- al modo del juego infantil que le presta
cos o los palíndromos sino ocurrentes jue- nombre al título, de manera que los capí-
gos de escritura? ¿Qué hacían los tulos se suceden de un modo aleatorio y
iluminadores medievales cristianos, los es- libre, lo que convierte al lector en un ju-
cribas hebreos o los calígrafos chinos y gador y hace de la lectura una emocio-
árabes sino jugar con el poder pictórico nante exploración; Raymond Queneau,
de la escritura? ¿Qué son las rimas sino un que amalgamaba en sus libros su condi-
grato y sonoro juego verbal? Las van- ción de literato y matemático, ofreció en
guardias literarias del siglo xx, por ceñir- su Ejercicios de estilo 99 formas distintas
ANIMACiÓN A LA LECTURA
de contar un vulgar incidente ocurrido en modificado el lugar donde transcurren sus
un autobús, utilizando para ello los más aventuras, se ha alterado el papel de los
diversos lenguajes sociales;Georges Perec, protagonistas ...- y, sin embargo, ahí
miembro como Queneau del grupo Ou- sigue, incólume y provocador. Ensus Cuen-
lipa, cuyo objetivo primordial era explo- tos en verso para niños perversos Roald
rar las extraordinarias potencialidades de Dahl reescribió algunos de los más céle-
la literatura, escribió la novela La dispari- bres cuentos populares con tan agudo
tion sin usar una sola vez la letra Ey en la humor que su lectura sigue cautivando a
novela La vie mode de emploi pedia al los lectores. Y si Marcel Duchamp pintó
lector que actuara como si estuviera ar- a la Gioconda con bigote y James Joyce
mando un puzle; Italo Calvino escribió los imaginó al Ulises contemporáneo como
relatos de El castillo de los destinos cruza- un mediocre agente de publicidad degus-
dos como si las historias surgieran de la in- tador de riñones de cordero y casado con
terpretación de sucesivassecuenciasde las una cantante adúltera, no veo por qué los
cartas del tarot. Todos esos ingeniosos alumnos no podrían manosear, desfigu-
usos de la escritura exigen no menos in- rar, trastocar o replantear las historias.
geniosos modos de leer. Jugar, reír o parodiar no tienen por qué
Gianni Rodari llamaba en su Gramá- ser actitudes enemistadas con la lectura.
tica de la fantasía a inventar historias Más que un entorpecimiento puede ser
mezclando lasya existentes,contando lasfá- una puerta secreta y directa al corazón de
bulas al revés de cómo nos las contaron, la literatura.
adaptando al presente relatos ocurridos Muchas de las actividades consideradas
hace cientos de años, alterando el desarro- elementales para la comprensión lectora
llo lógico de la narración ... No sólo de- son en realidad formas de juego. Por
fendió el juego como un estímulo de la ejemplo, predecir el contenido de un libro
creatividad, sino que él mismo lo ejempli- a partir del título o las ilustraciones de la
ficó en sus obras. Lo que proponía no es, cubierta. La elaboración de hipótesis ba-
por lo demás, tan insólito. El cuento de sándose en los indicios que aportan el
Caperucita Roja ha sido releído y reme- autor y el ilustrador exige prestar aten-
dado innumerables veces -se ha cam- ción a los detalles, desplegar conocimientos
biado el color de la capucha, se ha previamente adquiridos, aventurar posi-
IDEA CLAVE 5
bilidades, mostrar expectativas ... Leer les es una forma de homenaje a la litera-
sería una oportunidad para confirmar o tura. Eselibérrimo juego con las palabras
alterar lo predicho. Lasconjeturas no difi- es, por ejemplo, el hilarante hilo que atra-
cultan la lectura, la hacen por el contrario viesa la muy celebrada novela Larva, de
más afinada y apetecible. Imaginar y con- Julián Ríos,concebida como un puro y per-
frontar son operaciones intelectuales manente manantial de neologismos y me-
complementarias. tamorfosis linguísticas:palarva... escrivivir...
Leer supone también optar y juzgar. verso a beso... mamutreto ... insensatolon-
Un modo de ahondar en la comprensión drado ... espumasajear ... amanenecer y
de un texto es imaginar otros finales ancianochecer. .. Rimbaudelaire ... Shakes-
para las historias leídas. Es de hecho lo perpento ... Quijotiznar ...
que hacen los lectores cuando comentan Muchos juegos están orientados, pre-
una novela o una película. Al mostrar su cisamente, a crear la necesidad de leer,
aprobación o insatisfacción por el desen- que es el objetivo primero de cualquier
lace, la trama o los personajes de una actividad de animación a la lectura:
obra no hacen otra cosa que reelabo- • Coleccionar palabras de los libros como
rarla. Al analizarla se la apropian. Cuando se coleccionan hojas o caracolas o
Gianni Rodari plantea en sus Cuentos para insectos -un recipiente para las pala-
jugar tres finales diferentes para cada bras amables, otro para las palabras
uno de los cuentos no hace más que ma- muy largas, otro para las palabras que
terializar lo que habitualmente sucede dan miedo ...- ayuda a leer con mimo y
en la mente o en las conversaciones sentido.
de los lectores. • Confeccionar un libro es un modo de
Modificar los títulos de los libros o ma- alentar lectores interesados y activos,
nipularlos puede ser, paradójicamente, un pues es necesario analizar modelos, re-
modo de acercarsea ellos y apreciarlos. La producir códigos, prestar atención
irreverencia es reconfortante. Buscar, por tanto a las propiedades materiales
ejemplo, nuevascombinaciones a un título como a las cualidades temáticas.
(Don Bigote de la Mancha ... Don Quijote • Recrear una obra tratando de imitar su
de la Panza... Don Escote con la Mancha) lenguaje o adaptándola a otros códigos
y escribir a partir de esoshallazgos verba- -teatral, musical, poético, cinematográ-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
fico, gestual, pictórico ...- demanda lec- • Diseñar el posible blog de alguno de los
turas cuidadosas y significativas. personajes de una novela clásica o de
• Leer en secreto un libro y proponer a un cuento popular supone leer con ojos
los compañeros que adivinen de cuál nuevos los sucesosde las antiguas his-
se trata a partir de las pistas suminis- torias.
tradas, mejor cuanto más enigmáticas,
incita a los demás a leer los libros con Las posibilidades son innumerables y
atención extrema. serán tanto más creativas cuanto más
• Idear el árbol genealógico de algunos viva sea la imaginación de los alumnos y
personajes de ficción exige perspica- los profesores. Si aceptáramos como fun-
cia, perseverancia e imaginación a par- damentos de la lectura los que Johan
tes iguales. Huizinga señaló para el juego, es decir,
• Adoptar el «como si» como una fór- la libertad, la alegría y la conciencia de
mula de trabajo permite formas dis- ser de otro modo que en la vida co-
tendidas de incitación a la lectura. Se rriente, se entendería más fácilmente a
pueden leer los libros como si hubiera qué nos referimos cuando defendemos
que preparar una campaña de promo- la lectura como una suerte de juego. Li-
ción, como si hubiera que participar en bres de responsabilidades e imposicio-
un debate, como si hubiera que escri- nes, los niños más pequeños leen con la
bir una crítica en una revista, como si misma satisfacción e intensidad con que
hubiera que hacer una entrevista al juegan. Y así debería leerse siempre,
autor, como si hubiera que elaborar las como si en ello nos fuera la vida aunque
preguntas de un concurso, como si hu- sepamos que en realidad no estamos
biera que realizar un juicio público, haciendo más que un simulacro, una ten-
como si hubiera que proyectar una ex- tativa, es decir, iniciando un acto de liber-
posición ... tad, pleno de alegría y con la conciencia
• Organizar un paseo por la ciudad tra- de que por un tiempo vamos a ser otros.
tando de localizar posibles escenarios Esen la actitud curiosa, distendida e in-
para rodar una película sobre alguna volucrada de los lectores ante los libros
obra leída contribuye a entenderla donde veo la primordial semejanza entre
mejor. lectura y juego.
IDEA CLAVE 5
La lectura debe formar parte
de las experiencias vitales de los niños
y los jóvenes
IDEA CLAVE 6
bituales en la literatura infantil, en los nuevos libros se reconocía un mundo más próximo, más
verídico.
Las bibliotecas públicas y escolares comenzaron pronto a dar cabida a esa nueva literatura que, en
verdad, era la literatura contemporánea de 105 niños de esos años. A menudo se olvida que, como su-
cede con 105 adultos, las lecturas de 105 niños también se orientan hacia 105 libros que nacen con ellos
y para ellos. Muchas torpezas pedagógicas en torno a la literatura provienen de la ignorancia de ese
hecho. Y ocurrió que esa literatura emergente se vio beneficiada por las actividades de animación a
la lectura que surgían en esos años, ya la inversa. Los nuevos libros parecían escritos adrede para esas
prácticas. ¿Cómo no reconocer que Ben quiere a Anna, Oliver Button es una nena o Momo se pres-
taban a la perfección para una exposición temática o un libro-fórum? Lo que parecía improcedente
para un libro de literatura clásica se aplicaba sin remilgos a cualquiera de 105 publicados unos meses
antes. La literatura infantil y juvenil y la animación a la lectura quedaron así definitivamente empare-
jadas. Y puesto que esos libros nuevos estaban destinados sobre todo a 105 alumnos de educación pri-
maria, y dado que en esa etapa educativa el peso de la literatura preceptiva es muy leve, fue en
esas edades donde más fácil acomodo encontraron las actividades de animación a la lectura.
prácticas miradas con desconfianza cuando se trataban de asociar a 105 libros incluidos en
los programas escolares. El lugar más bonito del mundo o Los tres bandidos bien podían ser
parte de una ronda de libros u objeto de una dramatización, pero no podía ocurrir igual con La
Celestina o Campos de Castilla. Los libros canónicos sólo podían ser materia de análisis, co-
mentarios y exámenes. De hecho, las bibliotecas escolares de 105 institutos se alimentaron du-
rante muchos años de repetidos ejemplares de libros cuya lectura formaba parte de 105 deberes
escolares. Apenas ningún libro de Robert Louis Stevenson, Christine Nostingler, Gianni Rodari,
Maria Gripe o Juan Farias. Y, por supuesto, ninguna actividad relacionada con ellos. Si acaso, y
allí donde 105 había, algún esporádico préstamo, pero siempre para ser leídos extramuros del ins-
tituto. Se entendía tácitamente que la animación a la lectura era adecuada para 105 libros con-
temporáneos, menos reverenciados y más aptos para jugar con ellos. Por el contrario, 105 libros
clásicos parecían remisos a otra clase de actividad que no fuese leerlos en silencio, con arroba-
miento, severamente. Parecía entenderse que si bien a las bibliotecas públicas y escolares
parecía corresponderles la promoción de la literatura contemporánea, a las aulas, sobre todo las
de secundaria, les estaba encomendado básicamente el estudio de la literatura canónica. Se
ANIMACiÓN A LA LECTURA
sancionaba así la separación entre espacios de lectura, tipos de libros, modos de leer, clases de
lectores.
IDEA CLAVE 6
tica tiene que encarar inevitablemente la cuestión del diálogo con el pa-
sado, del conocimiento de lo permanente e inactual como contrapeso
a la presión de lo inmediato y transitorio.
La presencia o marginación en las aulas de los libros clásicos no es,
sin embargo, una controversia nueva; es, por el contrario, una quere-
lla «clásica». Ya en la antigOedad grecolatina se polemizaba sobre la
inconveniencia de prestar más atención a los autores precedentes, con-
siderados modélicos e indiscutibles, que a los autores contemporáneos.
Bastará con recordar la disputa que mantienen al respecto Eurípides y
Esquilo en la comedia Las ranas, del dramaturgo griego Aristófanes, o
las muy posteriores quejas del poeta latino Horacio en sus Epístolas
acerca de la querencia del vulgo por los poetas antiguos (iya enton-
ces!) y su menosprecio por los autores de su tiempo, a las que podrían
añadirse los lamentos del poeta satírico Marcial en sus Epigramas, es-
critos un siglo después de las quejas de Horacio, que no acierta a ex-
plicar por qué se niega la fama a los vivos y por qué tan pocos lectores
aman a los escritores de su época. Como se comprueba, ya en la época
tenida hoy por la antigOedad canónica, es decir, la grecolatina, existía
una nómina de autores clásicos, a los que se estimaba más reputados y
virtuosos que los autores nuevos, considerados por lo general advene-
dizos y vulgares hasta que el paso del tiempo convertía a algunos de ellos
en clásicos y el ciclo se repetía. Quiere eso decir que prácticamente desde
la invención de la literatura no ha cesado la controversia entre las obras
ANIMACiÓN A LA LECTURA
pública, pues algunos de los más consolidados conceptos culturales y pe-
dagógicos -clásico, cultura, progreso del arte, humanismo, vanguardia
artística- nacieron precisamente de esas disputas.
La idea misma de humanismo, en efecto, está ligada a la relación
con las palabras de los muertos, de los autores clásicos. Hay preguntas
y acontecimientos anteriores a nosotros que debemos conocer si que-
remos comprender algo mejor nuestra existencia, de modo que la
apreciación o el desdén de una comedia de Plauto, un poema de Lope
de Vega o una novela de Rabelais, igual que de unos baños árabes o
una partitura medieval, definen la relación que los ciudadanos desean
establecer con las creaciones de sus antecesores. Los autores clásicos
IDEA CLAVE 6
la piedra filosofal? ¿Hay que limitarse a analizar los libros clásicos como se
analiza un fósil o unas ruinas? ¿Pueden los libros clásicos despertar el pla-
cer de leer? En definitiva: ¿Es posible restituir a los libros clásicos su con-
dición de objeto de lectura gozosa y restarles su condición de objeto de
estudio y erudición? La tentación es responder de un modo afirmativo y
rotundo, pero no resulta fácil la apuesta. La lectura de las obras del pasado
provoca un gozo intelectual que no es igual al que buscan los jóvenes lec-
tores, mucho más emocional, intuitivo e inmediato. Antes que lo remoto
y ajeno les conmueve lo próximo, lo reconocible, lo que les afecta, de ma-
nera que las cualidades que adornan a los clásicos -la originalidad, la hon-
dura, el esfuerzo, el ingenio ...- no siempre pueden ser admiradas por un
lector incipiente e inexperto. El placer de leer es a menudo incompatible
con la lectura meticulosa, reflexiva y paciente que exigen los libros clá-
sicos. La cuestión capital es entonces determinar qué grado de compro-
miso con las obras del pasado puede y debe establecerse en la escuela y
qué tipos de lecturas deseamos promover en las aulas.
Lo que está claro es que empeñarse en convertir a los alumnos en
aprendices de filólogos suele ser motivo de fastidio y deserción. Y tam-
bién de lamentables equívocos con respecto al sentido de la literatura,
pues centenares de jóvenes acaban sus estudios sin la conciencia de que
la literatura está escrita desde la vida y hay que leerla para la vida. Ese
torpe propósito pedagógico hace que la práctica de la lectura se escinda
con frecuencia entre los autores clásicos, a los que se lee con fines exclu-
sivamente académicos, y los autores contemporáneos, a los que se lee
por puro placer, sin protocolos ni temores. Muchas aversiones hacia la li-
teratura clásica tienen su origen en esa dicotomía. Muchos libros escritos
para los jóvenes de hoy poseen la misma ambición, la misma calidad, la
misma sabiduría que libros escritos hace siglos para otras manos y otros
ojos, de la misma manera que muchos libros antiguos pueden avivar el
deseo de leer en jóvenes que aman el rap, el cine y los ordenadores, por
lo que el reto es crear condiciones para la concurrencia feliz en las aulas
ANIMACiÓN A LA LECTURA
de todo tipo de libros, a los que se debe interpelar por su fundamento y
no por edad. Bien sé que ni los programas, ni los preceptos burocráti-
cos, ni las prácticas educativas favorecen siempre esa convivencia.
Es por tanto de los profesores de quienes depende que los alumnos
comprendan que ninguna obra nace con voluntad de cadáver sino con
vocación de savia. Únicamente ellos pueden revivir en las aulas, y con los
pretextos más diversos, los textos clásicos universales, desde la mi-
tología china o un poema de Safo a un cuento de Boccacio o una no-
vela de Benito Pérez Galdós. Son sus elecciones y sus comportamientos,
al margen de lo establecido en los programas escolares, los que pueden
reverdecer las obras del pasado y conformar su valor actual. Es en ese
canon particular y variable que ellos establecen al hilo de las experien-
cias de una clase y no al ritmo de las lecciones de un libro de texto
donde radica la posibilidad real de escuchar en el presente la voz de
los muertos. Ciertamente, el acceso a los autores clásicos resulta casi
IDEA CLAVE 6
temporáneos, hacer que los textos, escritos hace un año o veinte siglos
antes, hablen a los lectores de hoy. ¿Es entonces una cuestión de tex-
tos o una cuestión de métodos? Pienso que en la mayoría de los casos
el amor o el desdén hacia los autores clásicos es una cuestión de mé-
Instruir la mirada
La animación a la lectura nos apremia, en efecto, a reflexionar sobre la
pedagogía literaria, el papel de los profesores, la consideración de los
ANIMACiÓN A LA LECTURA
alumnos. Y, sobre todo, sobre el significado mismo de la literatura.
Pocos textos hayal respecto tan oportunos y diáfanos como los de
Louise Rosenblatt, a quien estimo como la encarnación de la pedago-
gía humanista de la lectura. Por su carácter pionero en la visión del
papel creativo del lector y su personal forma de relacionarse con los
textos, quisiera hacerme eco de La literatura como exploración (2002),
libro escrito originariamente en 1938, aunque reelaborado a lo largo
del siglo xx, que ha sido un acicate permanente para varias generacio-
nes de profesores y críticos literarios.
Para Rosenblatt, lo que ofrezca la escuela debe estar siempre orientado
a la vida presente o futura de los estudiantes. Entre la enseñanza y la vida
debe abrirse un camino de doble dirección. Y para facilitar ese recorrido
es muy importante el concurso de los profesores de literatura. Contra quie-
nes alzan su voz advirtiendo del peligro de un acercamiento didáctico o
moralista a la literatura, riesgo por lo demás evidente, la autora argumenta
que la literatura afecta de manera inevitable a las percepciones que los
lectores tienen del mundo y de ellos mismos. Ignorar ese hecho y centrarse
exclusivamente en el estudio de los valores estéticos supone mutilar el sen-
tido real de los textos literarios. Y supone igualmente minusvalorar el papel
social de los profesores de literatura, reducidos casi a una función liviana y
burocrática. Por el contrario, los profesores de literatura:
contribuyen a desarrollar, más directamente que otros profesores, ideas o
son conscientes de que tratan, en los términos más vitales, con temas y pro-
blemas que suelen verse como del dominio del sociólogo, el psicólogo, el fi-
IDEA CLAVE 6
fleja la vida, las infinitas formas de encarnarla que tienen los seres hu-
manos, de modo que leerla es un modo de acercarse a ella y recono-
cerla. En nombre de la estética no puede descartarse la humanidad allí
manifestada. El goce estético debe ser una parte de la experiencia lite-
raria total. El conocimiento científico de la realidad es de naturaleza
ANIMACiÓN A LA LECTURA
gente en la vida real. Muchas de las preguntas habituales que se for-
mulan en las aulas en torno a un texto literario estimulan a los alum-
IDEA CLAVE 6
por el más habitual concepto de interacción. Afirmaba así la idea de
que el sentido de un texto no está sólo en él mismo ni tampoco exclu-
sivamente en la mente del lector, sino que es el fruto de una corres-
pondencia, de una viva amalgama de ambos mundos. Inspirándose en
las ideas de John Dewey y Arthur F. Bentley, planteó que el lector actúa
en el texto, de la misma manera que el texto actúa en el lector recla-
mándole una respuesta. La lectura ocurre siempre en un momento par-
ticular de la vida del lector, que no se enfrenta a las palabras del texto
de un modo aséptico y desmemoriado, sino que acude a ellas con todos
sus sentidos, sus experiencias vitales, sus pensamientos, sus prejuicios, sus
ignorancias, sus esperanzas y sus recuerdos. Las mismas palabras pro-
ducen ecos distintos en cada lector y como consecuencia el texto ofrece
significados distintos. Y por la misma razón, un mismo texto puede in-
cluso tener sentidos divergentes para un lector según el momento de
su vida en que lo lea.
Volver a intentarlo
Los alumnos son, por lo general, instruidos en la tarea de resumir, ana-
lizar, definir o identificar textos literarios con la misma objetividad que
si se tratara de clasificar plantas o detallar las cualidades de un ele-
mento químico. Pero esa tentativa es más bien estéril si a los alumnos
no se los habitúa a reconocer en la literatura una experiencia personal
vital. Sin una repercusión directa de la obra sobre el lector no es posi-
ble adquirir un sentido personal de la literatura. Aun sin llegar al dis-
parate de los estudios académicos, que permiten perorar
incansablemente acerca de un autor sin haber leído siquiera un libro
suyo y sólo sirviéndose de comentarios sobre él, el riesgo de la expe-
riencia literaria es incurrir en el error de la información superficial y los
datos periféricos. Escasa importancia tendría la literatura si el lector no
accediera directamente a la obra, si no se le ofreciera la ocasión de
leerla, aun limitadamente, por sí mismo.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
La primordial tarea de los profesores es por lo tanto la creación de
situaciones favorables a la experiencia vital de la literatura, evitar los
obstáculos que se interponen entre el libro y el lector, hacer que
los alumnos puedan sentir que algo de la obra literaria les concierne. Ese
reconocimiento es el principio de cualquier entusiasmo, pues sin él la
lectura queda reducida a un simple ejercicio de gimnasia mental. Lograr
esa identificación debiera ser el más caro compromiso pedagógico. Si el
objetivo de la enseñanza de la literatura es animar a leer, y no cabe
duda del unánime consenso al respecto, habría que preguntarse en-
tonces si se hace de veras. 0, dicho de un modo más crudo, si puede
hacerse. No arriesgo demasiado si afirmo que en las circunstancias ac-
tuales quizá no sea posible esa ambición. Habría que cambiar dema-
siadas cosas. Afirmémoslo con las palabras de Guadalupe Jover:
A estasalturas ya podemos decirlo con claridad: para poder llevar a cabo un
programa de educación literaria, para anclarlo en eseprograma de educa-
ción para la ciudadanía que preconizábamos al principio de este libro, hace
falta, es cierto, desmontar desde sus cimientos esta escuela de estructuras
caducasy enfermas. Por tanto, una de nuestras prioridades ha de ser clamar
por esta demolición, pregonar su necesidad, su urgencia. Hace falta cam-
biar los currículos, la organización de espacios y tiempos, las agrupaciones
del alumnado, los sistemas de evaluación. (Jover, 2007, p. 172)
IDEA CLAVE 6
libro, sino de cada uno de los que en sus prácticas cotidianas construyen ese
quehacer que llamamos enseñanza. Ya sean los que damos clases en se-
cundaria o en terciaria, o los que trabajamos con chicos, o los que formamos
a futuros profesores, ya los que trabajamos en una escuela, o en un taller
de lectura en un instituto de menores. (Bombini, 2006, p. 12)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Hay mil maneras de acercarse a las obras se está leyendo cuando se actúa ante el
clásicas. La imagen de un lector solitario, público. Los espectadores reciben la in-
entregado al desentrañamiento del sen- terpretación teatral y lectora de una obra.
tido primigenio de un texto, resulta inde- y cuando una maestra, entremezcla-
fendible por alicorta. Hay vías más das con los cuentos de Caperucita, los
abiertas y penetrantes de acceder al cora- siete cabritillos o el gato con botas, lee o
zón de la literatura clásica, muchas de las cuenta a susalumnos de cinco años las his-
cuales, aunque se produzcan en las aulas, torias del hilo de Ariadna, el fuego de
podrían formar parte de cualquier reper- Prometeo o los amores de Narciso y Eco,
torio de prácticas de animación a la lec- está igualmente enlazando el tiempo pre-
tura. Leer a los autores clásicos puede ser sente con la cultura más pura de la anti-
una actividad muy grata, a condición de guedad. El libro ilustrado de mitología
que la lectura no deje a un lado los ma- que la maestra sostiene en sus manos es
lestares y las esperanzas del mundo de asimismo una incitación a hojearlo, a ob-
hoy. servar las imágenes, a hablar, a escribir, a
Cuando un grupo de alumnos de edu- pintar, a dramatizar. En suma, a incorpo-
cación secundaria o bachillerato se decide rar la cultura clásica a un pensamiento en
a participar en el Festival juvenil de tea- construcción. Las narraciones mitológicas
tro grecolatino de Segóbriga y resuelve actúan de ese modo como animaciones a
representar una comedia de Plauto o una las lecturas que les aguardan.
tragedia de Eurípides está renovando el El programa ¿ Por qué leer a los clási-
diálogo con la tradición clásica, aunque cos?, que el Ministerio de Cultura brinda
parezca que sólo están divirtiéndose. El a los institutos de educación secundaria
juego teatral es en esecaso una invitación del territorio español, tiene como obje-
a la lectura, porque durante los ensayos tivo ofrecer lecturas renovadas de autores
lo que se aprende en verdad es a leer un clásicos por parte de escritores elegidos
texto, a entender los significados antiguos por los propios centros. Los invitados se
y a elaborar los significados nuevos. Una comprometen a hablar sobre una deter-
representación es una lectura particular minada obra literaria que estimen espe-
de una obra universal. Se lee en sentido cialmente como lectores y explicar por
estricto antes de la función, pero también qué les gusta, qué virtudes encuentran en
IDEA CLAVE 6
ella, qué les llevó a leerla, por qué les mor de Lucena utilizaron, gracias a su pro-
sigue inspirando, por qué la recomiendan. fesor, y también poeta y editor, Manuel
De ese modo, y no mediante explicacio- Lara Cantizani, los haikus japoneses para
nes académicas sino por medio de viven- expresar su rabia y su dolor ante la trage-
cias íntimas, enlazan el presente con la dia. La concisión, el valor de la imagen y la
historia, lo actual con la tradición. Garci- emotividad que caracterizan a esa primi-
laso de la Vega a través del poeta Antonio tiva forma poética les sirvió para modelar
Carvajal o las poetas románticas en manos sus balbuceos y su perplejidad. La necesi-
de Espido Freire pueden aparecer así ante dad de usar creativamente esos poemas
los alumnos con la frescura de un autor de la literatura clásicajaponesa les animó
contemporáneo. Se realiza de este modo a leerlos con atención ya dominar su me-
una verdadera «conversación con los di- canismo. Haikus del mal amor fue el título
funtos}), una demostración de que la an- que dieron luego a la publicación de los
tiguedad puede seguir fecundando la poemas escritos sobre aquel desdichado
modernidad. Y si esa lectura es de por sí suceso y sobre otros hechos más cotidia-
estimuladora, las actividades creativas namente felices.
que la prolongan y la anclan en cada La Biblioteca Municipal de El Campello
grupo de alumnos, así como los libros del organizó un programa de animación a la
autor elegido que se regalan luego a la lectura con los alumnos de los cursos de
biblioteca, constituyen la respuesta más 5.° y 6.° de educación primaria de los co-
afirmativa que pueda darse a la pregunta legios de la localidad en torno a Las mil y
que da título al programa. una noches. La pretensión era dar a co-
Cualquier acontecimiento, por mo- nocer la biblioteca y sus fondos, yespecí-
desto que sea, puede ser una oportunidad ficamente libros sobre la cultura árabe o
excepcional para hacer presente ante los escritos por autores árabes. Eseclásico e
jóvenes la literatura clásica. ¿Cómo no inspirador compendio de cuentos fue el
aprovechar entonces el legado de los an- pretexto para la realización de talleres de
tiguos para encauzar la conmoción pro- creación literaria a partir de la lectura
vocada por los atentados terroristas del 11 de algunos de los más conocidos, de
de marzo de 2004 en Madrid? Los alum- investigación sobre los orígenes y signifi-
nos de 2.° de ESOdel lES Clara Campoa- cado de la danza del vientre, de conoci-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
miento y uso de los recursos informáticos teratura grecolatina que exigen la inves~
y documentales de la biblioteca. Descubrir tigación y la lectura de mitos, cuentos o
o recordar a la narradora Schehrezade, fábulas. Las obras de Esopo, Apuleyo u
Simbad el marino o el ladrón AIí Babá y Ovidio van encadenándose en el blog por
sus compinches renueva gracias a la bi- iniciativa de los propios alumnos, pues son
blioteca la fraternidad con la tradición ellos los que escriben sus comentarios y a
clásica. la vez cuelgan imágenes de los cómics o
Cuando la profesora encargada de la películas que han realizado y podcasts
biblioteca del lES IIiberis de Atarfe, An- o archivos de sonido con las lecturas de los
drea Villarrubia, coloca cada lunes en la textos clásicos escogidos. De ese modo,
puerta un poema cuidadosamente esco- los amores de Príamo y Tisbe, la gallina
gido se reanuda el diálogo entre el pre- de los huevos de oro o la historia de Her-
sente y el pasado. En esa antología, que mafrodita van poco a poco enriqueciendo
se incrementa semana a semana ante los el imaginario de los jóvenes estudiantes.
ojos curiosos de los alumnos, conviven sin Si las Bibliotecas Municipales de Gra-
apuros poemas de Ben Hazm, Li Po o Luis nada organizan una ruta literaria por
de Góngora con otros de Alejandra Pizar- Úbeda y Baeza siguiendo el rastro que
nik, José María Fonollosa o Wislawa ambas ciudades han dejado en la obra de
Szymborska. Esa coexistencia transmite a San Juan de la Cruz, Antonio Machado y
los jóvenes que los disfrutan y los comen- Antonio Muñoz Molina están realizando
entre las voces de hoy y las que se expre- través de un paseo. Es un viaje en el espa-
saron hace siglos, la consideración de que cio pero también un viaje por las páginas
lo clásico es simplemente una etiqueta de los libros. La poesía clásica y la novela
asignada a ciertos textos que cautivan a moderna se hermanan gracias a la geo-
los lectores generación tras generación. grafía y la arquitectura. Mientras contem-
Los alumnos de 1.° de ESO del lES Nit plan los campos, las calles o los palacios,
de l'Alba de Elche han creado un blog de- los paseantes leen y escuchan las palabras
dicado a la asignatura «Actividades de fo- que esos mismos campos, calles y palacios
mento de la lectura» en el cual y por inspiraron a los autores. Los lugares ani-
grupos van desgranando cuestiones de li- man a leer y ayudan a comprender.
IDEA CLAVE 6
I
I
La comprensión de un texto
es inseparable del interés,
las expectativas, los propósitos
o la satisfacción previa de los lectores
Comprender o no comprender:
he aquí el problema
IDEA CLAVE 7
ponsabilizarla de las insuficiencias interpretativas de los alumnos, pues se considera que su insis-
tencia en la diversión y el juego menoscaba el verdadero aprendizaje de la lectura.
Promover la comprensión es el reto pedagógico por antonomasia. Su logro o su fracaso ponen
en evidencia la cualidad del sistema educativo y la eficiencia de las prácticas escolares. Esuna cues-
tión que a nadie deja indiferente. Educar para comprender no debería ser, sin embargo, objeto de
debate. Hacer comprender es inherente al acto de enseñar. ¿Qué otra cosa puede ser si no la en-
señanza? Si se convoca a los niños a la escuela no es para entretenerlos o civilizarlos, ni siquiera
para hacerlos más cultos y capaces, aunque todo eso se dé por añadidura, sino para hacerles com-
prender el mundo en el que viven y los seres humanos con los que conviven. Sólo en los últimos
lustros, sin embargo, se le ha empezado a prestar la atención que merece. De modo tácito la com-
prensión no ha dejado de inquietar a los profesionales de la enseñanza, pero esas preocupacio-
nes raras veces han repercutido en las aulas. Si se repasa la historia del pensamiento educativo se
constatará que las mentes más lúcidas no dejaron nunca de señalar ese objetivo como el más ele-
mental e ineludible, aunque no siempre sus palabras encontraran el eco esperado. Las neuro-
ciencias, que están permitiendo conocer mejor el funcionamiento del cerebro, vienen mostrando
cómo se aprende en realidad y apuntan, en consecuencia, cómo debería organizarse la enseñanza,
lo cual ha realzado la necesidad de repensar la comprensión.
Comprender lo que es comprender no resulta sin embargo fácil. Intuimos su significación, pero
eso no basta. Howard Gardner (1993) aboga en La mente no esco/arizada por sustentar el cono-
cimiento de las distintas disciplinas en su comprensión. La educación para la comprensión debe-
ría ser el fundamento de cualquier enseñanza, aunque hay formas dispares de comprensión. De
entrada, hay comprensiones intuitivas y comprensiones disciplinares, provocadas por un aprendi-
zaje sistemático y reglado. Las primeras, propias de los niños más pequeños, suelen ser inmadu-
ras o ingenuas y caen más fácilmente en estereotipos, simplificaciones y errores, lo que no les
resta utilidad e incluso profundidad cuando se expresan en el ámbito de la primera infancia; las
segundas proceden, en cambio, del dominio de los principios y símbolos que caracterizan a las di-
versas materias y son, desde luego, más fundamentadas, más laboriosas, más exactas, aunque
también más inestables. Las comprensiones que a menudo procura la escuela, frecuentemente
memorísticas y convencionales, suelen estar más cerca de las primeras que de las segundas, pues
participan de los conocimientos ingenuos de los primeros años y, sin embargo, no alcanzan la
comprensión de los especialistas en una materia determinada.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
A su vez, cada disciplina académica establece su propia modalidad de comprensión. Las ope-
raciones mentales necesarias en cada caso varían. No es igual comprender la partenogénesis o la
estructura de una galaxia que comprender el comportamiento de un adolescente, un poema de
Sor Juana Inés de la Cruz o una pintura de Vasily Kandinsky. Y por supuesto es muy diferente a
comprender las instrucciones de uso de un aparato electrodoméstico (a menudo tan incompren-
sibles). Cada materia requiere un particular modo de razonar, deducir, relacionar, crear, atribuir,
representar, expresar ... Esdecir, una diferente manera de pensar. Tampoco hay una única forma
de alcanzar la comprensión. Cada individuo posee una inteligencia única, en la que prevalecen unos
factores y se atenúan otros. Quienes se muestran incapaces de comprender un asunto mediante
un razonamiento linguístico pueden tal vez hacerlo en un contexto en el que prime la manipula-
ción o la investigación. No todos los seres humanos aprenden del mismo modo y, por tanto, en el
ámbito escolar deberían presentarse las materias, si ello fuera posible, a través de múltiples formas
y tratar de explorarlas mediante múltiples procedimientos, de manera que todos los alumnos pu-
dieran finalmente acceder al meollo de cada disciplina.
La comprensión es, por tanto, un concepto complejo, diverso y a menudo oscuro. ¿Hay, sin em-
bargo, elementos comunes, independientemente de la materia o el contexto, a toda comprensión
genuina? Parececlaro que la comprensión no consiste en una mera acumulación de informaciones
ni tiene mucho que ver con la simple memorización de datos, sino que se refiere esencialmente a
la acción, a la capacidad para hacer un uso dúctil y significativo de lo que se sabe. Compete a ope-
raciones tales como realizar inferencias, usar lo sabido en situaciones diferentes, concebir algo nuevo
a partir de algo conocido, establecer conexiones entre diferentes ideas o conocimientos, darse
cuenta de las implicaciones de lo que se sabe, extraer principios, estimar un asunto desde diferen-
tes perspectivas, dominar conceptos o habilidades, representar un mismo problema de modos di-
ferentes así como encontrarle soluciones distintas. Independientemente de la materia o asunto a que
se refiera la comprensión, todas esas competencias parecen ineludibles. Para David Perkins (1999)
es únicamente en el desempeño de una tarea donde mejor puede detectarse:
Comprender un tópico quiere decir ni más ni menos que ser capaz de desempeñarse flexiblemente en re-
lación con el tópico: explicar, justificar, extrapolar, vincular y aplicar de maneras que van más allá del co-
nocimiento y la habilidad rutinaria. Comprender es cuestión de ser capaz de pensar y actuar con flexibilidad
a partir de lo que uno sabe. La capacidad de desempeño flexible es la comprensión. (Perkins, 1999, p. 73)
IDEA CLAVE 7
La mayor parte de los estudiantes, sin embargo, se muestran incapaces de responder a desafíos nue-
vos o de aplicar sus saberesen contextos distintos a los que los aprendieron, lo que demuestra la debi-
lidad de su comprensión. Es por ello necesario que la educación para la comprensión se sitúe en el
centro de cualquier debate sobre los métodos pedagógicos o cualquier reforma del sistema escolar.
Debemos tener en cuenta asimismo el hecho de que en mayor o menor grado todos esos
procesos dependen de procedimientos linguísticos y simbólicos, es decir, están formulados con pa-
labras u otros signos, lo que significa que la comprensión exige el dominio de la lectura y la escri-
tura. Demanda además aprender en contextos significativos, pensar con una actitud abierta y crítica,
entender y resolver problemas, ir más allá de lo aprendido. Setrata, en suma, de no contentarse con
reproducir, sino de ser capaces de recrear. ¿Y quién puede dudar de que la comprensión resulta más
fácil cuando se tiene claro el objetivo, cuando se actúa movido por el interés o la curiosidad? ¿Cómo
no aceptar que el entusiasmo y la alegría son poderosos acicates para alcanzarla? Parece induda-
ble que comprender es un proceso íntimamente unido a la motivación y la emoción.
Esasimismo evidente que la comprensión de los fenómenos físicos y naturales es más objetiva y
más demostrable que la comprensión de los comportamientos y las creaciones de los seres huma-
nos, cuyo significado se nos revela a menudo ininteligible. Se trata en esos casos de saber y expre-
sar qué alentó una acción determinada, por qué se realizó de talo cual modo, en qué medida nos
concierne. Determinar qué clase de comprensión esperamos de la lectura de una novela, de la ob-
servación de una pintura, de la audición de una sinfonía, de la contemplación de una pirámide, de
la visión de una película... es un poderoso incentivo para ahondar en el significado de la educación.
Comprensión y literatura
Una especial forma de comprensión nos reclama al considerar la litera-
tura. ¿Comprender un texto literario es lo mismo que comprender un
ensayo científico o el prospecto de un medicamento? ¿Basta con la
mera identificación de la trama y los personajes de la narración? ¿De-
beríamos otorgarle un sentido más profundo y afectivo? Son necesarias
estas preguntas porque las palabras literarias no sólo denotan sino que
provocan en el lector toda clase de emociones, recuerdos, ensoñaciones,
pensamientos, sensaciones. Los textos literarios tratan de transferir el
ANIMACI6N A LA LECTURA
enredado mundo sentimental, moral e imaginativo del escritor a otro
mundo igualmente complejo, el del lector. Es un empeño arduo y frá-
gil a la vez, plagado de trabas y ambiguedades, por lo que la com-
prensión en estos casos debe ser entendida de un modo más sutil y
abierto.
históricos en los que hunden sus raíces las mentalidades y los actos. Son
múltiples los caminos que pueden emprenderse para alcanzar esa meta,
uno de los cuales, y no el de menor importancia, es la educación. Las
aulas deberían convertirse en espacios en los que aprender a vivir.
IDEA CLAVE 7
y dentro de los muchos dones que puede ofrecer la educación está la
literatura, que junto a la poesía, el cine, el teatro o el arte, deberían ac-
tuar, entre otras cosas,como «escuelas de la comprensión humana».
No escasean las voces contemporáneas -Martha C. Nussbaum, Ri-
chard Rorty, Hans-Georg Gadamer, Jerome Bruner, Claudio Magris,
Wayne C. Booth, Iris Murdoch, Cora Diamond, Jacques Bouveresse...-
que han mostrado que la literatura puede descubrir lo que en la vida
ordinaria no es posible ver. Una novela, como una película o una foto-
grafía o una obra de teatro, permite conocer los rasgos de la persona-
lidad humana, entender qué empuja a actuar a los individuos, examinar
los entornos de los protagonistas. Yesos procesos intelectivos facilitan
la comprensión de lo humano. La literatura no es un banal pasatiempo,
sino una fuente de conocimiento. Uno de los atributos de la compren-
sión literaria sería el de captar la dimensión simbólica o alegórica de
un texto. Se trataría de entender no sólo las vicisitudes de un perso-
naje o las tribulaciones íntimas de un poeta, sino de sentir que un re-
lato o un poema nos aluden y nos atañen. Con esa actitud propicia
habría siempre que leer. Pero esa dimensión simbólica no es mani-
fiesta ni sedesprende necesariamente del texto, sino que hay que elabo-
rarla y admitirla. A menudo, y sin necesidad de ayuda, un lector escapaz
de inferir de la historia de un hidalgo manchego anacrónico y soñador
o de un ratón amante de la poesía y los colores una relación con el
mundo circundante o con su propia experiencia, pero las más de las
veces es necesario enseñar esa habilidad. Un texto literario reclama,
pues, un modo de comprensión que, más allá de la construcción del sig-
nificado general del texto, logre involucrar la narración en la vida del
lector, que le haga entender que los avatares de los personajes le con-
ciernen directamente, que le permita pensar, rememorar, proyectar,
imaginar ... a partir de las palabras leídas. Por eso, para Paul Ricoeur
(1986) comprender escomprenderse ante al texto; no tanto imponerse
al texto, sino exponerse al texto para recibir de él un sí mismo más vasto.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Comprensión y lectura
A sabiendas de estar repitiendo una obviedad no viene mal recordar
que la lectura no se comprende, que lo que se comprende es un texto
y la lectura sólo es el medio por el cual se logra. La comprensión lectora
es, pues, una consecuencia, no un principio. No existe independiente-
mente de los textos, no es una habilidad cognitiva, como lo son inferir
o relacionar, sino que es el resultado de una combinación única de ex-
periencias personales, conocimientos y destrezas mentales. Es la movi-
lización de esos factores lo que la hace posible. Y otra obviedad más:
leer es comprender. No puede ser otra cosa, aunque durante tanto
tiempo se haya puesto el énfasis en cuestiones periféricas, insignifi-
cantes. Si no hay comprensión de un texto, no hay lectura real, de modo
que cualquier práctica pedagógica en torno a la lectura debe tender a
la consecución de ese objetivo. De lo contrario, la lectura será una mera
actividad de surfeo, de deslizamiento por la superficie del lenguaje,
que es lo opuesto al buceo, a la inmersión en las profundidades del
texto. Leer, si se admite la metáfora, es bucear, es decir, abismarse en
IDEA CLAVE 7
riencias personales, los entornos familiares y los contextos sociales, el
momento y los modos de escolarización, los métodos de aprendizaje
de la lectoescritura, la actitud de los profesores, la presencia de biblio-
tecas o la valoración misma de la lectura, determinan su comprensión
o su incomprensión. No todos han desarrollado las mismas capacidades
intelectivas, no todos han tenido con los libros las mismas relaciones, no
todos leen con la misma actitud, no todos despliegan las mismas estra-
tegias lectoras. De ahí la necesidad de tener en cuenta también los as-
pectos que alientan o estorban la comprensión: curiosidad, disposición,
aceptación, reconocimiento, acicate.
Por lo que respecta a los textos, la comprensión tiene que ver con los
referentes gráficos (la tipografía, el tamaño de las letras, la composición
de la página, las convenciones gráficas, la estructura textual, los signos de
puntuación ... ), el significado de las palabras (vocabulario del lector,
familiaridad léxica, tema, contextos semánticos, estructuras sintácti-
cas... ), la tipología y organización de los textos (narrativos, poéticos,
dialogados, expositivos, argumentativos ...). Pero también afecta al
modo de leerlos (conexión de las frases, realización de inferencias e hi-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Las investigaciones ponen de manifiesto que uno de los elementos que
avivan la comprensión lectora es la «motivación». Para Jesús Alonso
Tapia (2005) «la motivación con que leemos es responsable de muchas
de las diferencias individuales que aparecen a lo largo del proceso de
comprensión». Las destrezas antes apuntadas dependen en gran me-
dida de las causas por las que se lee, de la misma manera que el deseo
de leer puede hacer que los procesos afectivos y cognitivos que exige
la comprensión se desplieguen más fácilmente. Y agrega:
Laspersonas no aprendemos a leer en el vacío, sin la mediación de los adul-
tos, sino que lo hacemos en el entorno creado por los textos e influidos por
el contexto que incita a leerlos. Será preciso, pues, examinar el modo en
que dicho entorno facilita o dificulta la existencia de una motivación ade-
cuada y de procesos eficaces. (Tapia, 2005, p. 65)
IDEA CLAVE 7
críticas sobre su contenido y su estructura, que es la máxima compe-
tencia. Entre otras cuestiones determinantes -igualdad de oportunida-
des de aprendizaje, atención a las dificultades de cada alumno, equidad
entre todos los centros escolares, desarrollo de una educación com-
prensiva, la flexibilidad curricular, la alta cualificación de los educado-
res-los profesores Pirjo Linnakyla y Jouni Valijarvi (2006) destacan como
causa de los buenos resultados de sus alumnos en esas evaluaciones el
Comprensión y animación
Si reconocemos entonces que las claves de la comprensión lectora resi-
den en la «motivación», el «interés» o el «compromiso» de los lectores,
pero también de la sociedad, si aceptamos a la vez que lograrla exige
un entrenamiento continuado, si admitimos que cualquier práctica en
torno a la lectura debe estar orientada a favorecerla, es el momento de
señalar que las actividades de animación a la lectura deberían ser en-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
juiciadas desde esa ambición común. La animación a la lectura puede
contribuir de modo fundamental a esa tarea. Lejos de considerarlas
cuestiones antagónicas, la animación a la lectura y la comprensión lec-
tora se complementan. Si una maestra, por ejemplo, tras la lectura de
Rosa Blanca o La historia de Erika, decide preparar una dramatización
en la que adjudica a un grupo de alumnos una estrella amarilla como
la que portaban los judíos en los guetos y los campos de concentración, la
cual deben llevar bien visible sobre sus ropas, si además redacta unas
normas arbitrarias por las que dictamina que el grupo portador de la es-
trella permanecerá arrinconado al final de la clase sin poder participar
en ninguna actividad y sin poder relacionarse en absoluto con los demás
compañeros durante unas horas, ¿dudaríamos de que esa actividad
ayuda a una mejor comprensión de esos dos conmovedores álbumes
ilustrados? ¿Desdeñaríamos incluir esa dramatización en un catálogo
de actividades de animación a la lectura o, para ser más exacto, de ani-
mación de la lectura? ¿Consideraríamos que hacer ese experimento no
tiene nada que ver con el entendimiento de la vida? Parece claro que
al término de esa actividad los niños implicados habrían comprendido
muy bien qué significa ser marcado públicamente por tus creencias o tu
raza, ser condenado a un gueto, ser observado como un apestado.
La animación a la lectura debería ser siempre un acicate para tratar
de comprender un texto, de la misma manera que el desarrollo de la
comprensión lectora es una forma de animar a leer. El acicate pedagó-
gico está en integrar la animación a la lectura en los circuitos de la com-
prensión, en los proyectos generales de lectura, y dejar de considerarla
como una actividad episódica, paralela, desgajada. La animación a la
lectura puede además favorecer la comprensión en la medida en que
sea capaz de alentar la motivación y el deseo de leer, que como queda
dicho son componentes medulares de la comprensión lectora. Si se lo-
grara despertar el interés por los libros y los lectores los leyeran espe-
ranzados y seguros de la importancia de su decisión, ya se habría
IDEA CLAVE 7
andado mucho camino para su comprensión. ¿Basta eso para garanti-
zar un buen resultado? No, claro está. Hay que seguir avanzando, pero
el estímulo inicial puede ser determinante.
Nada de lo expuesto hasta ahora tendría sentido, sin embargo, si
falla lo primordial: saber leer. Si las habilidades básicas de la lectura no
se han adquirido como es de desear, poco fruto puede esperarse de las
actividades de animación a la lectura, salvo algunos momentos de en-
tretenimiento. Ya ha quedado claro, no obstante, que no es ése su prin-
cipal destino. El fundamento de cualquier programa de animación a la
lectura es crear interés por los libros, empujar a leerlos, ahondar
en la lectura, responder a lo leído, sentir ganas de continuar leyendo.
Y ese encadenamiento de acciones se quiebra en el momento en que
se lee con dificultad o con extremada lentitud o con errores. Si de veras se
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Enseñar a leer y enseñar a comprender no logía didáctica, aunque ambos factores in-
son tareas que deban asumir en exclusiva fluyan, sino una obligación que afecta al
unos pocos profesores ni que los asigna- meollo mismo de la labor docente. No es
dos pertenezcan por obligación a la espe- posible enseñar sin la certeza de la com-
cialidad de lengua y literatura. Esa prensión.
estrechez de miras, no del todo extin- Un proyecto colectivo de lectura es,
guida, ha sido muy perjudicial para las por tanto, el principio de cualquier tenta-
prácticas educativas, pues ha identificado tiva de cambio. Los proyectos favorecen
lectura con desciframiento y ha conside- la cohesión y la continuidad, dos requisi-
rado que una vez que se aprende a leer tos elementales para el éxito. Muchos fra-
se está en condiciones de entender cual- casostienen su origen en la improvisación
quier texto. No deja de sorprender que y las intermitencias. Y son los profesores
todavía perviva una concepción tan erró- quienes mejor pueden garantizar esa co-
nea del aprendizaje de la lectura y un tan herencia, pues de ellos depende la mayor
parvo compromiso para enseñar a com- parte de las decisiones y también los posi-
prender. bles desafectos y obstáculos. Asumir que
Hacer que los alumnos sean lectores el claustro en su conjunto es responsable
competentes es una tarea que concierne a del aprendizaje eficaz de la lectura por
todos los profesores, independiente- parte de los alumnos y determinar lo que
mente de la asignatura que impartan. en esa labor corresponde a cada uno de
Cada uno de ellos, en sus respectivas ma- los profesores es la primera condición
terias, está obligado a promover la com- para avanzar. Sin olvidar que la dispo-
prensión, pues cada texto exige una sición es tan indispensable como la for-
específica manera de entenderlo. Apren- mación personal, pues el interés no es
der a leer es una conquista que se realiza suficiente cuando se persiguen objetivos
día a día, texto a texto. Por eso, si de veras tan complejos.
se pretende que la lectura comprensiva sea Por lo pronto, todos los profesores
el basamento de la actividad escolar no están obligados a mantener el fondo de
hay más remedio que considerarla un la biblioteca escolar y, al mismo tiempo, a
compromiso comunitario. No es una cues- instruir a sus alumnos en su uso. La bi-
tión de voluntad personal ni de metodo- blioteca escolar no puede ser un dominio
IDEA CLAVE 7
casi exclusivo de los textos literarios. En Pero aun siendo los proyectos de lec-
susestantes deben apretujarse libros y do- tura una responsabilidad preferente de
cumentos de toda índole de materias, los centros escolares, no es posible en-
pues contrariamente a lo que se sigue tenderlos si se deja al margen a las fami-
pensando no es la biblioteca un espacio lias. Un proyecto ambicioso debe buscar
para el recreo, sino un asistente para el es- fórmulas para incorporar a los padres a
tudio. Si se pretende de veras hacer de los esatarea. No son necesariasgrandes obli-
alumnos auténticos lectores, es preciso gaciones, sino sencillos compromisos. Se
trabajar de modo que las aulas y la bi- trata de indicarles con medios simples
blioteca estén coaligadas. O dicho de otro qué puede hacerse en el hogar para am-
modo: que la biblioteca sea el aula por pliar el círculo de lectura: interesarse, pre-
antonomasia, el aula común de todo el guntar, escuchar, dialogar, leer. Lo
centro. Para lo cual hay que hacerla indis- importante es hacer ver a los alumnos
pensable y valiosa. Yeso se consigue úni- que entre el hogar y los colegios o insti-
camente si visitarla se convierte en hábito, tutos hay una coincidencia básica en
como ocurre con el laboratorio de física y torno a los libros.
química, el gimnasio o las aulas de infor- La biblioteca escolar del CEIPMiguel
mática. Esdecir, si se trabaja de tal modo Servet de Fraga editó un decálogo defini-
que leer libros, consultar documentos, torio del papel de la familia en la promo-
hacer búsquedas en Internet, realizar in- ción de la lectura en el que puede leerse
vestigaciones, escribir ensayos... sea algo que una familia comprometida con la lec-
corriente. Se trata de crear tal ambiente tura es «aquella que anima a leer incluso
de lectura que animar a leer no se consi- antes de que su hijo o hija sepa leer. Pro-
dere un artificio o una excepción, sino un porcionar a niños y niñas libros bien ilus-
componente prímario del trabajo escolar. trados para que hojeen y se recreen
Si la comprensión lectora seerigiera como mirando las imágenes es una buena ma-
el destino de cualquier actividad que se nera de empezar a amar la lectura». Y
realizara en las aulas, la animación a la también aquella que «aprecia y lee, con
lectura carecería de sentido al margen de sus hijos e hijas, las publicaciones que se
ese esfuerzo. Animar a leer significaría hacen en el colegio». Y asimismo aquella
en ese caso enseñar a comprender. que «comprende que la compra de un
ANIMACiÓN A LA LECTURA
libro no es algo excepcional, aunque en tan también periódicos, discos, películas ... ,
las fechas señaladas: cumpleaños, reyes, bienes, en fin, tan comunes para unos y
etc. no debe faltar, sino que lo considera tan raros para otros. Esa necesidad de
parte de los gastos de educación de sus compartir un bien común, de hacer pre-
hijos e hijas». Esa pedagógica enumera- sentes en los hogares los libros de la bi-
ción de comportamientos es una manera blioteca, es el origen de las maletas
elemental de crear conciencia, de aunar viajeras, o mochilas o cajas que tanto da
un nombre que otro. Se persigue así ini-
voluntades. Ese decálogo forma parte del
contenido de la «maleta familiar», que ciar y reforzar aficiones.
transporta hacia las familias libros y otros Son muchos los centros escolares que
materiales, y cuya presencia materializa y han incentivado ese viaje. Pongamos al-
refuerza ese compromiso. gunos ejemplos. El CEIP Miralvalle de Pla-
La circulación de las maletas ambulan- sencia dispone de 24 maletas viajeras con
tes o circulantes es, en efecto, una de las cuatro libros cada una, además de una re-
estrategias más eficientes para lograr la seña de los textos, un cuaderno para que
amalgama entre los centros escolares y las opinen los implicados y las instrucciones
familias. Las maletas consuman su autén- para participar. Cada alumno dispone de
tica función cuando emprenden un viaje, la maleta durante una semana, con lo que
cuando trasladan enseres de un lugar a toda la familia puede disfrutar de los li-
otro. Cargadas de libros, cumplen además bros y escribir luego en el cuaderno sus
una misión cívica. Transportan sueños, his- impresiones y sus comentarios, cuaderno
torias, pensamientos, versos, imágenes, que se custodia en la biblioteca y queda a
fantasías, sentimientos, sorpresas, enun- disposición de todos. Por su parte, el Co-
ciados ... a los sitios más remotos, a los ho- legio Rural Agrupado Cerecedo, que
gares más humildes. Sólo los que carecen de reúne a las escuelas de cuatro pueblos
los bienes más elementales pueden apre- leoneses, ha preparado cuatro maletas,
ciar en su justa medida el gesto de recibir una por cada unidad escolar, que circulan
unos libros en préstamo, que depen- no sólo de familia en familia sino de pue-
diendo de los centros pueden durar más o blo en pueblo, haciendo que las maletas
menos tiempo, desde una semana a un mes. de libros no sólo creen vínculos entre la
A menudo, junto a los libros, se transpor- biblioteca escolar y los padres de los alum-
IDEA CLAVE 7
nos sino también entre laspropias comuni- Ríosde Fernán Núñez, que a través de las
dades dispersas. maletas viajeras quiere hacer llegar
El lESMarqués de Santillana de Torre- los libros a cuantas familias quieran
lavega ocupa las maletas viajeras con los beneficiarse de ese bien público. Por
libros y los materiales audiovisuales selec- ese procedimiento, también las biblio-
cionados por las propias familias a partir tecas escolares promocionan la lectura
de una extensa lista proporcionada pre- más allá de su ámbito y sus destinatarios
viamente. A ellas se transfiere la respon- principales.
sabilidad de elegir los materiales para Un proyecto integral de lectura que
crear situaciones de lectura entre padres e trame los compromisos de las aulas, la bi-
hijos, para leer o ver juntos. Más aún: pue- blioteca y las familias, esté integrado en
den incluso solicitar libros o películas no el Proyecto Educativo de los centros y
incluidos en las listas. En caso de no con- tenga influencia pública consolida las
cretar las peticiones, la propia biblioteca posibilidades de hacer más y mejores lec-
se encarga de determinar el contenido. A tores. No garantiza el logro, pero ensan-
menudo, esa extensión de los fondos de cha el camino. El Servicio de Orientación
la biblioteca no repercute únicamente en de Lectura ([Link]) ofrece una
las familias que tienen hijos en el centro, herramienta utilísima para la redacción
sino en toda la comunidad. Eslo que pre- de proyectos de lectura en los centros
tende la biblioteca del lESFranciscode los escolares.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
La mediación es primordialmente
una labor de lectores comprometidos
que deben tratar de fascinar
a los lectores que empiezan
IDEA CLAVE 8
en su vida diaria las más diversas ocupaciones. ¿Por qué esa preferencia? Sencillamente porque
considero que cualquier ciudadano puede realizar mediaciones sin necesidad de convertir esa labor
en un empleo. Los adjetivos me parecen más abiertos y convocantes que los sustantivos, como ocu-
rre por ejemplo con los términos «intelectual» o «pensador». Recelo un poco de la profesionali-
zación de los quehaceres cotidianos, que suele implicar la relevancia de unos y la postergación de
otros.
Reconozco, sin embargo, que con respecto a la promoción de la lectura va ganando prestigio
el sustantivo «mediador». Si reclamo el carácter adjetival del término es porque quiero defender
que cualquier persona, no importa su condición o su trabajo, puede, si se lo propone, intermediar
entre un libro y un lector. No es gratuita esa predilección. Me gustaría sostener la idea de que
para la formación de un lector son necesarias muchas manos, muchas voluntades, y que un abuelo
que regala libros a los nietos en sus cumpleaños, una locutora de radio que habla de una novela
recién leída, una empresa de autobuses que obsequia a los usuarios cuentos breves para leer du-
rante el trayecto o una librera que aconseja a un niño la lectura de un álbum ilustrado están
actuando de mediadores, sin que necesariamente sean considerados profesionales del ramo.
Igual ocurre con el término «animador». Desde hace tiempo, y referido expresamente a la lec-
tura, el adjetivo ha perdido significación frente al sustantivo. El animador, es decir, la persona que
anima a leer, parece haber alcanzado la categoría de experto, de hecho sucede así en muchos
casos, en menoscabo de su condición facultativa. No desdeño la especialización, pero en lo que
se refiere a la promoción de la lectura prefiero voluntarios que alienten antes que técnicos que tra-
bajen. Y ello porque las personas que decidieran asumir ese papel deberían ser, antes que nada,
lectores. Es desde esa condición desde la que habría que ir al encuentro de otros posibles lecto-
res. y para esa tarea confío más en la persuasión y la constancia que en las fórmulas o en las es-
tratagemas. No descarto que alguien que apenas lea pueda despertar el interés de otros hacia los
libros. La realidad demuestra sin embargo que suelen ser los lectores, cuando despojan su afición
de cualquier signo de pedantería y fatuidad, quienes mejor incitan a otros a leer. Cualquier per-
sona que pretenda alentar la lectura debería partir de esa premisa. Y si recuerdo este asunto es
por evitar lo que señala Juan Domingo Arguelles:
En general, son 105 que no leen (o leen sólo por obligación) quienes piensan que la lectura debe implan-
tarse para 105 fines prácticos del progreso socia/. Suelen hablar de competencia lectora y de com-
prensión de la lectura como elementos fundamentales del hábito, excluyendo todo rasgo de placer e
ANIMACiÓN A LA LECTURA
incluso condenándolo, cuando el motor de la lectura es el gesto espontáneo, el gusto gratuito, el goce
mismo, siempre vinculado al azar, la indisciplina y el rechazo a la rigidez de toda forma autoritaria. (Ar-
guelles, 2003, p. 111)
y agrega, él que tan bien conoce ese mundo, cuántas sorpresas se llevaría la gente si llegara a des-
cubrir cuántos y cuáles son los libros que en realidad leen los denominados «profesionales del
libro», a pesar de lo cual no dudan en demandar a los demás lo que ellos no practican.
Espacio íntimo
El impulso primario y el eco último de la lectura tienen lugar en el
mundo hermético y a veces incomunicable de cada lector, un mundo
entreverado de deseos, insatisfacciones, gozos, pasiones, sueños, co-
nocimientos, recuerdos y temores. Nada es ajeno a las experiencias
personales. Podremos alabar el silencio, pero sólo la urgencia de co-
municar algo importante lo reclamará; podremos ensalzar las ventajas
de la pasión, pero sólo el que se enamora las comprenderá; podremos
proclamar las virtudes de la lectura, pero sólo cuando un libro recompense
intensamente al lector querrá éste seguir leyendo. Únicamente las ex-
periencias gratas y las expectativas felices animan a leer. Todo lo que
esté asociado a los fracasos, los miedos o los fastidios obstruirá ese
deseo.
IDEA CLAVE 8
jetos no como instrumentos utilitarios y rentables sino como medios de
acceso a la maravilla, el humor, la fascinación, la alegría~ el descubri-
miento ... Es decir, a los misterios de la existencia. Aun cuando les lean
en voz alta o lean ellos mismos rodeados de gente o de ruidos, los lec-
tores siempre viven una experiencia íntima. Lo que sea que provoquen
en ellos las palabras del libro, es en su mundo secreto donde sucede. Por
eso es tan importante vincular precozmente la lectura al mundo inte-
rior, a la construcción personal de los conocimientos y las emociones.
y donde la intimidad se manifiesta sin riesgos y sin cortapisas es en
el hogar, si no es éste un lugar áspero y represor, como tan a menudo
ocurre. Si admitimos que las emociones son inherentes a la lectura, si
consideramos que el sentido último de leer es salir fuera de sí para ir al
encuentro de lo ignorado, es preciso un lugar donde expresar las risas
o las lágrimas o las perplejidades sin temor a las miradas y las recrimi-
naciones. Debería ser en espacios predispuestos a los afectos donde se
produjera la iniciación a los libros. Las lecturas que se hacen en el hogar
poseen, en principio, la naturaleza sensitiva que falta en otros lugares.
Tal vez porque las personas que ritual izan la lectura, padres o herma-
nos o abuelos, no tienen ningún reparo en entregar a ese acto los sen-
timientos necesarios.
Son esas personas las que incitan de veras a leer, las que dan un sen-
tido muy profundo a la animación tanto en los prolegómenos (pocas
cosas hay comparables al placer de escuchar historias arrebujados con
las sábanas o de recibir el regalo de un libro largamente esperado)
como en los epílogos (¡cuántas conversaciones al borde de la cama!
icuántas preguntas en torno al libro! ¡cuántas respuestas a las palabras
del cuento!). Y, sin embargo, ninguno de los protagonistas de esos m¡-
núsculos actos se consideraría a sí mismo un animador, ni creería estar
ANIMACiÓN A LA LECTURA
de su necesidad, de su virtud. No animan a leer con voluntad pedagó-
gica (algunos sí, lamentablemente) sino con la conciencia de estar alen-
tando una experiencia gozosa. Lo hacen por amor y con amor. Esos
pioneros, intuitivos y apasionados embajadores de los libros deberían
ser el basamento de cualquier programa de animación a la lectura. Ase-
guran lo que casi ninguna otra mediación puede dar: cordialidad, com-
promiso, complicidad y estímulo.
De entre las muchas imágenes que podrían ilustrar lo que digo es-
cojo el evocador cuadro del pintor norteamericano James Jebusa Shan-
non titulado Jungle Tales, pintado en 1895. En él una madre lee un
libro a sus dos hijas en un espacio íntimo, luminoso. Los colores domi-
nantes, el blanco y el azul, dotan a la escena de un ambiente de marina
serenidad. Lo que suscita mi admiración son los rostros de las dos niñas.
La mayor, de perfil, con el mentón apoyado en la mano abierta, apa-
rece atrapada en una profunda ensoñación. Sus ojos entreabiertos
parecen mirar hacia ese lugar misterioso que describen las palabras del
libro, pero en realidad está mirando dentro de sí. La hermana menor
tiene los ojos inmensa mente abiertos, y mira de frente entre fascinada
e incrédula ante lo que está escuchando. Está entregada al relato como
una víctima indefensa ante el monstruo que la aguarda. Ese trío con-
densa a la perfección lo que defiendo: intimidad, emoción, amor, em-
belesamiento, imaginación y maravilla.
Sé que estoy hablando de una excepción, que describo algo que
existe, aunque no en demasía. ¿Cuántos millones de niños no disfrutan
de los minutos irremplazables de la lectura de un álbum en voz alta por
parte de una madre, un padre o un hermano? ¿A cuántos de ellos se les
ha hurtado el placer de dialogar a fondo sobre las historias escucha-
das? ¿Cuántos permanecerán todavía ajenos al sentimiento de afecto
y connivencia en torno a un libro? Pero precisamente porque conozco
los beneficios de semejante rito considero absolutamente necesaria su
defensa. Aunque sea minoritario es preciso proclamar sus virtudes, sus
IDEA CLAVE 8
benéficas repercusiones. Es imprescindible que los niños crezcan ro-
deados de narraciones, metáforas, rimas, juegos de palabras, símbolos ... ,
porque de ello va a depender su visión del mundo. Como nos instruye
Nelson Goodman (1990), una de las cualidades básicas de los seres hu-
manos es «hacer mundos» a partir de sus propias percepciones y de
fragmentos escogidos de modo precario de entre las versiones que les
ofrecen las ciencias o las artes. A la capacidad de construir mundos con-
tribuye desde luego la literatura, que para Jerome Bruner (1987),
siguiendo la estela de Goodman, resulta imprescindible para vivir:
He empleado el término «subjuntivizar» para hacer al mundo más flexible,
menos trivial, más susceptible a la recreación. La literatura subjuntiviza,
otorga extrañeza, hace que lo evidente lo sea menos, que lo incognoscible
lo sea menos también, que las cuestiones de valor estén más expuestas a la
razón y la intuición. La literatura, en este sentido, es un instrumento de
la libertad, la luminosidad, la imaginación y, sí, la razón. Esnuestra única es-
peranza contra la larga noche gris. (Bruner, 1987, p. 160)
ANIMACiÓN A LA LECTURA
jaran en las camas, los salones o los rincones secretos, las aulas deberían
prolongar el aura de esos espacios iniciáticos; si los padres o hermanos
o parientes ejercieran como los primeros y más cordiales mediado-
res entre los libros y los niños, los profesores deberían relevarlos con
más ahínco si cabe al ingresar en la escuela. Entre las viviendas y las aulas
no habría así abismos ni desavenencias. De los centros escolares simple-
mente cabría esperar una mayor disposición y unos mejores medios para
promocionar la lectura, y de los profesionales que trabajan en ellos más
conocimiento, más experiencia, más seguridad que la familia.
Pero no suele suceder así. El encanto de los espacios íntimos, cuando
lo hay, suele desvanecerse en las aulas, donde pocas veces se alcanza la
complicidad que se manifiesta en el hogar. No parece que las aulas
estén concebidas para dar cabida a la fantasía y la emoción. Casi nadie
pone en duda su influencia en el aprendizaje, pero las prácticas son otra
cosa. Kieran Egan (1991), a propósito de las actividades de los primeros
años de escolaridad, evidencia la falta de seriedad que las caracteriza:
Es muy raro que su contenido tenga significación intelectual o emocional.
Los títulos de las unidades didácticas pueden parecer ostentosos (<<Quién
soy yo»), pero las respuestas dadas y las actividades propuestas suelen ser tri-
IDEA CLAVE 8
niños que acuden a las aulas no han tenido y nunca van a tener opor-
tunidad de vivir en su hogar un acercamiento dichoso a la lectura, por
lo que deberían descubrirlo allí. Y, sin embargo, la aciaga realidad es
que quienes tienen encomendada la tarea de formar lectores no lo son
ellos mismos. Suele ser un asunto tabú hablar de la escasa propensión
lectora de los profesores. El excesivo e injusto acoso social a que están so-
metidos impide a veces deliberar en voz alta sobre lo que se hace en las
aulas, sobre lo que merece elogio o exige corrección. Uno de los efec-
tos más perversos de ese estado de cosas es la parálisis del debate.
A muchos puede parecer ingrato agregar sal a la herida, de modo que
optan por un silencio apesadumbrado. Pero uno de los rasgos identifi-
cadores de la docencia debería ser la permanente reflexión sobre lo
que se hace. Es mucha la responsabilidad y mucha la repercusión. Se-
ñalar los errores pedagógicos no debería considerarse una afrenta sino
una distinción, una señal de calidad. Y si en cualquier área académica
resulta apremiante, la discusión sobre las prácticas es especialmente ne-
cesaria en lo que respecta a la lectura.
Cuando escucho los lamentos por el escaso interés de los niños y los
jóvenes hacia los libros (quejas que son injustas y desproporcionadas,
pues son los niños y los jóvenes quienes más leen hoy día) me da por pen-
sar que antes sería necesario un lamento por lo poco que leen los pro-
fesores. Bastante bien van las cosas si tenemos en cuenta lo que ocurre
aún en tantos colegios e institutos. Descorazona comprobar el número
de aulas en las que los álbumes ilustrados apenas tienen cabida, lo ex-
cepcional que resulta la lectura en voz alta por parte de los profesores,
los muchos centros escolares en los que aún no hay biblioteca escolar
o, cuando la hay, la paupérrima y desajustada dotación de fondos bi-
bliográficos. En descargo de ese desarbolado paisaje suele aducirse la
historia reciente de nuestro país, la postración de la que partíamos. Sin
negar esa desventaja, hay desaciertos que dependen ya más del
acomodamiento y la rutina que del pasado. Con respecto a la promo-
ANIMACI6N A LA LECTURA
ción de la lectura no todo puede seguir achacándose a la peslma
herencia. Ciertamente, dotar de buenos fondos a una biblioteca esco-
IDEA CLAVE 8
libro de texto, aunque es evidente que las cosas irían mejor si se traba-
jara de otro modo. Me refiero exclusivamente, aun cuando una cosa
está ligada a la otra, a los hábitos de lectura de los propios profesores.
¿Cuántos de los que se preocupan por que sus alumnos lean practican
en realidad la lectura? Desafortunadamente, muy pocos. ¿Cómo con-
fiarles entonces la defensa de un hábito que ellos mismos apenas esti-
man? Solemos pensar, como un elemento lenitivo, que en lo tocante a
la promoción de la lectura todo depende de estrategias, técnicas o re-
cetas. Se transfiere a un dispositivo externo lo que debería ser un don
personal. Los procedimientos o los fines importan, cómo no, pero por
encima de ello está el talante y la persuasión. Un profesor que lee y no
lo oculta hará más por la lectura, incluso sin proponérselo, que otro
que sólo se acoja a fórmulas estereotipadas de promoción lectora. Basta
observar a los profesores cuando actúan para darse cuenta de quién
habla desde la verdad y el convencimiento y quién lo hace desde el
puro oficio. Los alumnos lo perciben también. Por eso pienso que los
buenos profesores deberían ser considerados como los auténticos y más
entusiastas animadores, como los adalides de una experiencia que,
más allá de los programas escolares, incumbe a la vida de sus alumnos
y a la suya propia.
A este propósito, me sirvo de un episodio de El primer hombre, la
novela póstuma de Albert Camus. La narración, que recrea mediante
la ficción la infancia del autor en la Argelia de los años veinte, da
cuenta de la relación de Jacques Cormery, trasunto del propio Camus,
y el señor Bernard, su maestro, que acostumbraba a leer en clase no-
velas en voz alta. Una de esas novelas, Les croix de bois, que narra las
vicisitudes y la muerte de los soldados en las trincheras durante la Pri-
mera Guerra Mundial, conmueve de tal modo a Jacques que no puede
contener las lágrimas ante el desenlace de la historia. Algunos días
más tarde, el señor Bernard, conmovido por la emoción de su alumno,
le obsequia la novela. La frase con la que el maestro justifica el regalo
ANIMACiÓN A LA LECTURA
es una limpia proclamación de principios: «El último día lloraste, ¿te
acuerdas? Desde ese día, el libro es tuyo». La muestra de emoción era
la prueba de que Jacques merecía el libro. Esa emoción, compartida
con el maestro, daba a la lectura un significado que sobrepasaba los
muros de la escuela y se adentraba en las calles, en los hogares, en las
conciencias.
IDEA CLAVE 8
Durante un rato viven en mundos paralelos, mundos que les salen al en-
cuentro desde las páginas de los libros, mundos que en sus mentes se
traban con los construidos previamente por su experiencia. En la bi-
blioteca encuentran la abundancia, la pluralidad. Al verlos, uno siente
que lo primordial está conseguido, que nada es tan apremiante como
lograr esa amistad con los libros.
Una biblioteca en sí misma anima a leer. ¿Quién, habiendo entrado
en alguna de ellas, no siente deseos de escoger un libro, observar su
cubierta, hojearlo, detenerse en una página, prestar atención a las
palabras, cerrarlo y tomar otro? La exuberancia es tentadora. Poco
más que libros a la vista sería necesario para celebrar la lectura, pues
una vez traspasada la puerta de una biblioteca los más peliagudos
obstáculos ya están vencidos. La silenciosa presencia de los libros in-
cita a leer. Lo misterioso, sin embargo, sigue siendo cómo conseguir
llegar hasta allí y qué clasede gozo habría que obtener para seguir acu-
diendo. Porque no estanto una cuestión de promesas como de deseo.
iHay tantos niños, tantos adultos, que nunca emprenderán ese ca-
mino ni nunca encontrarán una razón para acudir a una biblioteca!
Lograr que alguien sienta curiosidad por esa casa de libros o piense
que los libros que allí se guardan también le están destinados es lo
primordial.
Losbibliotecarios no son sólo custodios sino propagadores. No todos
cumplen con fervor esa misión, pero de ellos depende en gran medida
que alguien descubra o permanezca ajeno al libro necesario. Quizá
nadie como ellos conozca tan bien los hábitos de los lectores -sus gus-
tos, sus indecisiones, sus manías, sustorpezas, sus satisfacciones- y por
eso es tan determinante su mediación. Cuando satisfacen una duda o
conducen a un lector hasta las estanterías y le sugieren el título de un
libro están realizando la más modesta pero más eficiente tarea de ani-
mación a la lectura. No hay nada comparable a ese momento de des-
velamiento, que también saben hacer padres y profesores en sus
ANIMACI6N A LA LECTURA
respectivos ámbitos. Es una exhortación a leer que se repite cuando or-
ganizan narraciones de cuentos o lecturas de álbumes en voz alta, ex-
posiciones de libros, clubes de lectura, visitas de autores o ilustradores
de libros, conferencias o debates, talleres de escritura ... Es entonces
cuando los bibliotecarios traspasan sus funciones burocráticas y se mues-
tran como cicerones y pedagogos. No pienso en quienes hacen de los
libros un mero instrumento de trabajo, como puede serio un autobús
o una red de pescar, sino en quienes desde su condición de lectores
proveen a otros la oportunidad y el gusto de leer. Porque además lo
hacen sin las carencias de los padres y sin las constricciones de los profe-
sores. Genevieve Patte (1988) condensa bien esa idea:
Los bibliotecarios están convencidos de que todo acto educativo se dirige al
niño en su totalidad, que él no es exclusivamente o lector, o jugador, o se
dedica al bricolaje, o es artista, sino que vive todo en una cierta unidad, en
un cierto equilibrio; que asocia todo descubrimiento intelectual, afectivo, es-
tético, con lo concreto de la acción y de la expresión. Pero, no obstante, la
biblioteca no pretende hacerse cargo de la totalidad de la vida del niño. No
puede más que intentar inscribirse lo mejor posible en todo el complejo sis-
tema de su vida. (Patte, 1988, p. 274)
IDEA CLAVE 8
en gran medida dependiendo de la fidelidad y el esfuerzo, a veces
desmesurado, de los profesores. Y ello a pesar de que está más
que demostrado que los índices de lectura en un centro aumentan de
manera fulminante a poco que la biblioteca funcione con constancia
y diligencia.
Las bibliotecas escolares, allí donde se hacen las cosas bien, están
cumpliendo una función primordial: hacer que los mejores libros estén
al alcance de todos los alumnos, y que en ellas tengan las primeras
oportunidades de leer sin la sombra de los controles o las evaluaciones.
Cuando a los buenos fondos se suman los buenos profesores, transmu-
tados en bibliotecarios en sus horas libres, los resultados son asombro-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
consejos de los libreros son a menudo más sagaces y comprometidos
que el de muchos profesores o muchos bibliotecarios y cuyo entusiasmo
suele animar a leer de un modo irresistible. Hay librerías donde los li-
bros están alineados como los retales en un baratillo y otras en las que
se disponen como los manjares de un festín. En éstas se tiene la sensa-
ción de agasajo más que de compra. Los lectores también se forman en
las librerías. Pero si he insistido en esos tres espacios -el hogar, las aulas
y las bibliotecas- se debe a que en ellos se decide básicamente la suerte
de un lector. De lo que se haga allí dependerá en gran medida la inclu-
sión o la exclusión de los libros en la vida de los niños. No son los únicos
mediadores (no pueden olvidarse a los amigos, los periodistas, los com-
pañeros de trabajo, los críticos, los propios escritores), pero a los padres,
los profesores y los bibliotecarios les corresponden, sobre todo como lec-
tores, las primigenias tareas de vinculación. La trama de sus respectivas
tareas determinará en gran medida el destino de un lector.
IDEA CLAVE 8
Muchos ciudadanos piensan que si los li- pulsado por la American Library Associa-
bros formaran parte de la vida de los tion, nació en Estados Unidos otro pro-
niños desde su nacimiento, si la lectura grama de alfabetización de sugestivo
acompañara su desarrollo como ocurre nombre: Born to Read (Nacidos para
con el juego o el paseo, sería casi imposi- Leer), cuyo objetivo era igualmente hacer
ble que acabaran aborreciendo los libros. conscientes a los ciudadanos, especial-
No es del todo descabellado ese pensa- mente a los padres, de la importancia
miento. Si no hubiera luego tantos ele- de contar cuentos a los bebés, cantarles
mentos distorsionadores, entre los que no canciones, leerles álbumes ilustrados,
puede excluirse el paso por las aulas, es brindarles juegos de palabras o rimas. No
casi seguro que las lecturas precoces da- todo el mundo es consciente de la tras-
rían sus frutos. Esesueño alienta muchas cendencia de esos actos. Puede saberse o
actividades de animación a la lectura, con- intuirse cómo actuar ante un dolor o una
cebidas básicamente para amistar a los necesidad de los bebés, puede observarse
bebés con los libros. el placer que experimentan cuando sejuega
En 1989 fue fundada en el Bastan City con ellos, pero es más raro que se co-
Hospital de la ciudad de Bastan (Massa- nozca la importancia intelectiva y emo-
chusetts) la asociación Reach Out and cional que el lenguaje de la narración y la
Read gracias a una colaboración entre pe- lírica tiene para su crecimiento. Y no sólo
diatras, médicos de familia, enfermeras y en un sentido pragmático, es decir, enca-
educadores de la primera infancia. Su ob- minado al logro del aprendizaje de la lec-
jetivo era contribuir a una alfabetización tura y la escritura, sino en un sentido más
temprana y gozosa alentando a los padres gratuito e informal. Es crucial que los
a leer libros a sus hijos desde los primeros bebés entiendan desde el principio que la
mesesde vida. Son millones los niños que lengua no sólo posee una naturaleza uti-
han podido beneficiarse de los programas litaria sino una función poética, pues ello
puestos en marcha por la asociación, mi- les ayudará a entender y expresar mejor
Ilonesigualmente los libros distribuidos, el mundo al que llegan. Eseconocimiento
miles los médicos, enfermeras y volunta- resulta indispensable y es preciso univer-
rios entrenados para llevar a cabo esa salizarlo. La implicación de bibliotecarios,
feliz iniciativa. Pocos años después, e im- pediatras, profesores, libreros y lectores
ANIMACIÓN A LA LECTURA
voluntarios en esos programas es la ga- diatras y enfermeras en esos
rantía de su éxito. En muchas comunida- ofrece el mensaje de que cuidar a
des, los recién nacidos reciben como no es únicamente una cuestión de
regalo bonos canjeables por libros en las mento y protección, sino de afectos
bibliotecas de la zona, en las cuales se ins- versación, para lo cual resultan de
las historias y los libros,
una temprana entre madre e
en el las caricias, las melodías, las
oral y los emociones. Para ello, es necesario dar a
sem infantil o conocer los libros adecuados para esas
los talleres de lectura van encaminados a tempranas edades, hacerlos visibles en el
hacer que en los primeros años de la in- entorno de los niños, desde el hogar a la
fancia no estén ausentes ni los libros ni las consulta médica, y mostrar el modo de le-
lecturas. erlos y presentarlos. Esa complicidad so-
En 1992 nació en Birmingham el Book- cial es extremadamente bienhechora.
start, un programa nacional destinado La organización ACCES(Actions cultu-
asimismo a comprometer a los padres y relles contre les exclusions et lességréga-
cuidadores a compartir con los niños la tions), fundada en 1982 en Francia por los
lectura de libros desde edades muy tem- psiquiatras René Oiatkine y Marie Bon-
pranas, para lo cual, y con la colaboración nafé, tiene igualmente como propósito
de bibliotecarios y médicos, cada niño re- hacer manifiestos los libros en la primera
cibe a partir de los 8 meses de edad un infancia a fin de favorecer el posterior
conjunto de libros con los que iniciar su aprendizaje de la lengua escrita, pero
relación, un regalo que se repetirá dos también para estrechar los lazos entre
veces más en los siguientes años. Al hilo adultos y niños, ayudar al afianzamiento
de esasexperiencias han ido surgiendo or- de su personalidad, propiciar la inserciÓn
ganizaciones similares en otros lugares, social, esto· es, contribuir a paliar los
como Nati per leggere en Italia o Nascuts efectos negativos de la falta de las esti~
per lIegir en Cataluña, que tratan igual- mulaciones verbales necesarias para un
mente de hacer presentes la lectura en la profundo desarrollolinguístico. A tal
vida de los bebés. La implicación de pe- fin promueven la lectura en voz alta de
IDEA CLAVE 8
los adultos a los bebés, procuran que los incorporar la lectura de libros en los hábi-
libros se introduzcan en el entorno de los tos infantiles. Por su parte, la librería Ro-
niños para que los manipulen y los hojeen bafaves de Mataró prepara la panera del
a su antojo, programan animaciones en nadó (la canastilla del recién nacido), en
las consultas médicas, difunden materia- la que, aprovechando la tradición de la
les didácticos, forman a las familias en el canastilla de regalos del recién nacido, se
arte de contar cuentos y leer álbumes ilus- ofrece una selección de buenos libros in-
trados, aconsejan títulos de libros. Lo fantiles con los que iniciar una biblioteca
hacen en colaboración con las bibliotecas personal desde los primeros días de vida.
comprometidas con el proyecto y su obje- Esa bienvenida a un mundo de libros
tivo primordial es impedir en lo posible el puede ser aún más ambiciosa. Puede tra-
malogro de un niño a causa de sus caren- tar de implicar no sólo a la familia sino a
cias lingOísticas. En unos y otros casos es la comunidad en la que se nace. El Con-
patente la voluntad de hacer de los libros sell Catala del L1ibreInfantil i Juvenil pro-
un don universal y de la lectura una opor- mueve el programa Municipi Lector, cuya
tunidad para el descubrimiento y la vin- finalidad es involucrar al conjunto de una
culación afectiva. La animación a la población -centros escolares, bibliotecas,
lectura resulta así un suceso más de los librerías, ayuntamiento, entidades cívi-
cuidados que se dispensan a los niños. cas...- en la promoción del gusto por leer.
Pongamos algunos ejemplos más. La Setrata de hacer de la lectura un asunto
Biblioteca Pública La Paz de Villena pro- público no únicamente privado. Los habi-
mueve una actividad denominada Leer tantes de El Bruc, un pequeño municipio
antes de nacer, que les ha llevado a esta- de la provincia de Barcelona, han adop-
blecer puntos de lectura infantil en las tado el compromiso de hacer que los
consultas de pediatría de los centros de niños vivan la experiencia de la lectura en
salud del municipio, a incluir charlas en el hogar, la biblioteca y el colegio. A tra-
torno a la importancia de la lectura en los vés del Consell de Lectura, formado por
cursos de preparación al parto y a organi- representantes de las entidades compro-
zaTel taller «Juego y leo con mi bebé» a metidas, se han coordinado decenas de
fin de dotar de conocimientos precisos actividades a favor de la lectura, desde el
alas madres acerca de la importancia de impulso de la biblioteca escolar como
ANIMACIÓN A LA LECTURA
lugar de trabajo a la organización de cur- destinado a hacer de la lectura un obje-
sos de cuentacuentos para padres y ma- tivo mancomunado. En consonancia
dres o la invitación de escritores a la con las experiencias pioneras de Lati-
biblioteca para conversar con los lectores. noamérica, la AELEpretende crear víncu-
Lo trascendente de esas iniciativas no es los entre las distintas prácticas que se
tanto su singularidad como su patrocinio, desarrollan en un municipio en pro de la
pues esa labor colectiva hace que losli- lectura y la escritura, así como descubrir
bros aparezcan a los ojos de los niños las posibilidades de lectura y escritura
como un don compartido. que posee cada comunidad e idear pro-
Por su parte, la Asociación Española yectos de colaboración entre lectores y
de Lectura y Escritura promueve desde entre instituciones. Municipios como Ba-
hace tiempo la Red de Ciudades y Pue- dajoz, Aracena o Getafe han empren-
blos Lectores y Escritores, un programa dido esa aventura.
IDEA CLAVE 8
El futuro de un lector se trama
en los hogares y en las aulas, en
las bibliotecas públicas y escolares,
en la prensa y en la red social
de Internet
IDEA CLAVE 9
la preposición a, es decir, de todas aquellas iniciativas que predisponen, encaminan, espolean y
comprometen.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
que leían a sus hijos de 3 años. Mediante encuestas y observaciones di-
rectas llegaron a la conclusión de que las diferencias en el apego entre
padres e hijos explican las diferencias a la hora de leer libros a los niños.
Cuanto más intenso es el vínculo afectivo entre unos y otros más fre-
cuentes son las actividades de lectura y, por lo tanto, más seguro es el
desarrollo cognitivo de los niños. Los bebés que tienen un apego menos
seguro con sus madres se sienten menos inclinados a explorar aspec-
tos desconocidos de su entorno, lo que dificulta su entrada en el mundo de
la escritura. Por el contrario, los que poseen un apego más seguro
demuestran una mayor curiosidad y un mayor interés por el entorno,
incluyendo los libros, lo que facilita su aprendizaje. Es decir, el proceso
temprano de alfabetización debe mucho al contexto emocional. No de-
pende tanto de un entorno rico en materiales literarios cuanto de la
habilidad de padres y madres para propiciar experiencias afectivas y es-
timuladoras de lectura y escritura.
Lo deseable es que en cualquier hogar hubiera libros a disposición
de los niños, como hay juguetes, reproductores de música u ordena-
dores, y que encontraran su lugar en la vida de los niños. Y si bien hay
numerosas familias que se ocupan de conseguir buenos libros para sus
hijos, muchas otras son incapaces de discernir ya la hora de escoger un
libro se dejan llevar por las modas, los anuncios televisivos o los recla-
mos de los grandes almacenes. Superar esa traba es fundamental. Y
es ahí donde los consejos y las orientaciones de los expertos son im-
prescindibles. Esa cooperación debería confirmar a los padres que pue-
den ser no sólo compañeros de lectura de sus hijos sino sus primeros
maestros.
IDEA CLAVE 9
tarea al que han titulado expresivamente Got kíds? Get readíng!, cuyo
objetivo es hacerlos conscientes de que la llegada de un hijo puede ser
una inmejorable oportunidad para introducir nuevos hábitos en el
hogar, entre ellos el de la lectura. Y a la vez que se les hace ver el sig-
nificado de esa actividad se les dota de los instrumentos necesa-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
La potestad de las bibliotecas
Las bibliotecas públicas poseen lo principal, libros, y ofrecen algo
igualmente indispensable: tiempo y distensión. Justo lo que a menudo
escasea en otros ámbitos. ¡Cuántas veces un torpe uso de los libros
abruma y desalienta a los incipientes lectores! iCuántas veces el cum-
plimiento de los programas escolares oscurece y menoscaba la expe-
riencia de la lectura! En las bibliotecas se es un lector antes que un
estudiante. No es poca la diferencia, si lo que se persigue es desper-
tar el gusto por leer. Quien ha sido educado para estudiar literatura
no pasa inmediatamente a leer libros por puro placer. Más bien su-
cede lo contrario. Hay demasiados alumnos que nunca llegan a des-
cubrir su condición de lector. Yeso, dicho sea sin paliativos, es un
fracaso.
IDEA CLAVE 9
inagotable, tan rica en narradores. No importa si participan unos
pocos niños o decenas de oyentes, si está protagonizada por un pro-
fesional o un voluntario, lo que cuenta es la ceremonia de la narra-
ción.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
rio novelesco como un espacio de incitación a la lectura, donde poder
apreciar y comprender mejor la literatura. Ése es el sentido de las
rutas literarias, un modo de leer los libros con otros ojos, de observar
los lugares con la imaginación de Miguel Delibes, Federico García
Lorca, Miguel de Cervantes, Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós ...
IDEA CLAVE 9
Mantener abierta la puerta no colma, sin embargo, las ambiciones
de los profesores más pertinaces, que no dejan de idear formas de re-
clamo y recompensa. Escierto que todavía hay bibliotecas en centros es-
colares que más parecen almacenes o museos que lugares convocantes
a la lectura, pero entrar en otras bibliotecas resulta una experiencia
gratísima. La decoración, las estanterías, las mesas, la luz, los adornos,
los expositores ... parecen confabulados para emplazar y convencer.
Antes incluso de coger un libro es preciso sentirse cómodo en sus do-
minios, saber que nada desagradable puede suceder allí (¡y pensar que
aún perdura la costumbre de enviar a la biblioteca a los alumnos casti-
gados!). Muchos niños reciben en su colegio las primeras impresiones
de una biblioteca, de modo que si desde el principio la asocian al si-
lencio, la calma y la gratificación todo irá mejor. Si la relacionan con
un lugar anodino o descuidado, los escollos se harán más difíciles de
sortear. Los lugares amables invitan; los lugares ásperos repelen.
El mayor reclamo de una biblioteca escolar debe ser su fondo. En
ANIMACiÓN A LA LECTURA
tamos, preparación de carnés de lector, guías de páginas web, cursos de
formación de usuarios, edición de boletines y revistas, elaboración
de marcapáginas y pines, promulgación de derechos y deberes, buzo-
nes de sugerencias, elección de mascotas, vinculaciones y hermana-
mientos con otras bibliotecas, realización de blogs ... Todo cabe, todo
contribuye, todo estimula.
Si únicamente fuesen las bibliotecas lugares de visita, lectura y prés-
tamo, ya cumplirían con creces su misión. Pero la verdad es que allí
donde funcionan ejemplarmente benefician a todo el centro escolar.
No sólo animan la vida de las aulas, sino que promueven sus propios
actos: narraciones y lecturas públicas de cuentos, encuentros con auto-
res, exposiciones, rondas de libros, celebraciones y efemérides literarias
o científicas, presentaciones de libros, conferencias y debates, repre-
sentaciones teatrales, semanas y ferias del libro, clubes de lectura, cur-
sos para las familias, conciertos, concursos de creación artística y
literaria, festivales culturales, proyecciones de películas, recomenda-
ciones de lectura, difusión de maletas viajeras, homenajes a escritores
o investigadores y talleres. Esta enumeración no es una quimera sino
una muestra de lo que ya se hace, aunque no en todos los centros ni con
la regularidad deseada. Después de tantos años de reclamación y pugna
todavía resulta excepcional lo que debería ser ordinario. No obstante,
cualquier proyecto de animación a la lectura pasa ineludiblemente por
el buen funcionamiento de las bibliotecas escolares.
IDEA CLAVE 9
sarse, ese bien no es un patrimonio equitativamente repartido. Asombra
aún la desequilibrada geografía de las bibliotecas y las librerías en todo
el mundo, incluidos los países económicamente desarrollados. Como su-
cede con los alimentos, lo que sobra a unos escasea para otros.
El empeño de las bibliotecas por reparar esas desigualdades, por
hacer que los libros lleguen a los lugares más remotos, es encomiable.
Conmueven tan magnos y universales esfuerzos. No sólo existen bi-
bliobuses o biblioguaguas, que los conducen por carreteras y caminos
de decenas de países (la página web de la Asociación de Profesionales de
Bibliotecas Móviles, ACLEBIM [[Link]]·, es un manantial
de informaciones y experiencias), sino también bibliolanchas, como las
que parten de la isla chilena de Chiloé hacia las otras islas que la ro-
dean, y bibliobongos, que remontan los ríos venezolanos para hacerlos
llegar a las comunidades indígenas, y barcos, como el Epos noruego,
que con sus 6000 títulos a bordo navega durante el invierno por los
fiordos y las islas de la costa oeste del país, y botes a motor, como el
Kusko Book Express, que se utiliza durante el verano en Alaska para
ofrecer libros a los niños y jóvenes que acompañan a sus padres en la
pesca del salmón a lo largo del río Kuskokwim. E incluso viejos trenes,
como los Mobile Train Library en Tailandia, habilitados como biblio-
tecas ambulantes que recorren todo el país.
Por su parte, muchos colegios e institutos han encontrado en las ma-
letas o mochilas viajeras, que circulan cargadas de libros adecuados a la
edad de los posibles lectores y con instrucciones precisas acerca de su
uso y objetivos, un medio para implicar a las familias en la educación li-
teraria de los hijos. Llegados de ese modo, en las manos de los hijos, los
libros pueden ser más accesibles, más comprometedores. Las bibliote-
cas escolares expanden así sus fondos por la sociedad, promueven la
lectura más allá de su limitado ámbito. Esa la vez una ocasión para leer
que se ofrece a quienes quizá no lo hacen habitualmente. La educa-
ción adquiere así un sentido comunitario, compartido.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
los nudos de la Red
No es posible ya entender nuestro presente sin los beneficios de las nue-
vas tecnologías de la información y la comunicación. Nunca antes en la
historia de la humanidad un instrumento tecnológico había logrado
hacer real el sueño de un vínculo universal como el que permite Inter-
net. Nunca como hasta ahora el conocimiento había sido tan accesible,
tan tentador. En ese sentido somos, y lo serán aún más en el futuro,
seres privilegiados. Para los lectores actuales, esa biblioteca universal
que comienza a esbozarse es un regalo; para las generaciones venide-
ras será el entorno connatural donde se formarán como lectores. Con-
trariamente a tantos nefastos augurios, pienso que la lectura puede
encontrar en la Red su paraíso. Animar a leer, crear lectores, puede ser
más fácil y más gozoso en adelante. Muchos libros perdurarán tal como
los conocemos hoy, otros transmigrarán a la Red y otros nuevos apare-
cerán. La lectura en cualquier caso continuará. Ya no se trata de acep-
tar resignadamente que existe un mundo paralelo al de los libros de
papel, sino de reconocer con alegría que ese mundo nuevo no ha na-
cido para destruir nada sino para agrandar lo existente. No hay que
mirar con recelo lo que ha sido creado para expandir el conocimiento.
Estiempo de integrar y no de disociar. Estamos ante un principio y no
ante una declinación.
La web ha dado a la lectura y a la escritura una nueva dimensión.
Lejos de menoscabarlas, las ha exaltado. Lasocasiones que ofrece son
tan prometedoras que, utilizada con ambición, puede multiplicar las
probabilidades de leer y escribir. La irrupción de la web 2.0 está trans-
formando profundamente los hábitos de lectura y escritura. Algunas
prácticas están apagándose, otras se han adaptado rápidamente al
nuevo medio, otras están naciendo. Las wíkís y los blogs, por ejemplo,
están impulsando de un modo asombroso formas inéditas de compar-
tir conocimientos, redes de colaboración, intercambios de información
y archivos audiovisuales, vías directas de comunicación. Están redo-
IDEA CLAVE 9
blando las oportunidades de conversar, leer, escribir. ¿Cómo imaginar
hace tan sólo un lustro que las wikis permitirían participar en la redac-
ción de artículos, agregar datos a los ya existentes, rectificar o matizar
informaciones accesibles a todo el mundo? Quizá deba pasar un tiempo
para percibir cabalmente esa revolución.
Con respecto al fomento de la lectura quiero hacer referencia úni-
camente a dos de los instrumentos más usuales: los blogs y las web-
quest.
Los blogs están siendo una vía fecundísima de intercambio de co-
nocimientos y experiencias. Tengo la impresión de que gracias a ellos la
literatura, pues de ella se ha estado hablando constantemente en
el libro, es más visible que nunca. Han hecho manifiesto lo que estaba
oculto o silencioso. Ahora es posible conocer a los lectores, conversar
con ellos, celebrar juntos la lectura. La web ha agigantado lo anterior-
mente minoritario o reducido. Los lectores se han hecho definitivamente
presentes. Son ellos los que ahora hablan, opinan, recomiendan, des-
cubren, analizan libremente. Sus blogs son hoy, y lo serán aún más
en las próximas décadas, irresistibles incitaciones a la lectura. Han sido
los lectores ya formados los que, contrariamente a los augurios más fu-
nestos, han comenzado a colonizar la web con sus propuestas, demos-
trando que la brecha que se vaticinaba entre los lectores de viejo cuño
y los nuevos usuarios tecnológicos no se ha producido ni tiene visos de
que ocurra. Son los conocimientos y los modos de pensar de los lecto-
res, profesores o bibliotecarios más arriesgados, los de siempre y los
nuevos, los que están encontrando acomodo, multiplicando de paso
sus posibilidades, en la nueva Red. Transitan del papel a la pantalla, y
viceversa, con determinación y entusiasmo, y comparten espacio con la
nueva clase de lectores que se está formando. Da gusto acudir a blogs
como Darle a la lengua, A pie de aula, El tinglado, Aulablog, Boulé,
Aula de Letras, Deakialli, Aula 21, Biblio's, La Clase Abierta ... o, en otro
ANIMACiÓN A LA LECTURA
malibro, Animación a la lectura, Libros y bitios, Animalec, Solodelibros,
La tormenta en un vaso, Convalor. .. Uno encuentra en ellos inteligen-
cia, conocimiento, entusiasmo, confianza, ánimo. Leyéndolos setiene la
sensación de que leer es lo más natural del mundo.
Abundan asimismo los blogs puestos en marcha por los centros
escolares. Su existencia ha abierto nuevas posibilidades de hablar
de libros y de lectura. A diferencia de otros procedimientos, los blogs
colectivos favorecen que a sus páginas acuda todo tipo de lectores. El
dominio técnico del medio intimida menos a los alumnos a la hora de
hacerse presentes. Además de estimular una lectura más autónoma
y reflexiva, los blogs permiten una cooperación más estrecha entre
profesores y alumnos. El hecho de poder escribir libremente ante los
ojos del mundo, de opinar sobre las lecturas no sólo para los com-
pañeros sino para lectores anónimos y remotos, alimenta la idea de
que leer no es una actividad que comienza y acaba en un aula o en
un dormitorio. Saberse parte de una comunidad amplísima de lecto-
res hace que la lectura aparezca como una actividad abierta, com-
partida y universal. Los blogs permiten, tal vez como nunca, leer,
escribir, opinar y trabajar en equipo. Los libros alientan así la perte-
nencia a una red social y la posibilidad de conversar, dos viejos sueños
pedagógicos.
A pesar de la controversia que suscitan, pues son acusadas sobre
todo de escasacreatividad y excesivo dirigismo por parte del profesor,
las actividades que permiten las webquests, cuyo principal objetivo es
estimular la investigación utilizando preferentemente recursos de In-
ternet, descubren excelentes posibilidades de estimulación de la lec-
tura. A través de las tareas propuestas, los alumnos, que asumen
diversos roles dentro del grupo, pueden elaborar sus conocimientos
buscando y utilizando creativamente la información obtenida de modo
cooperativo. Cualquier tema de no importa qué disciplina puede ser
abordado y su utilización puede adaptarse a cualquier nivel educativo
IDEA CLAVE 9 1
En ese contexto, la lectura de toda clase de textos está garantizada.
Si el objetivo básico de la animación a la lectura es conducir a los li-
bros y leerlos, estos procedimientos lo logran de un modo inédito. Si
un alumno llega a un poema de Lope de Vega o a un relato de Mario
Benedetti, como puede llegar al teorema de Thales o a la música ba-
rroca, a través de una webquest, nadie debería cuestionar su eficacia
como estímulo para leer. El buen diseño de la webquest, la acertada
elección de las tareas, la definición clara de los objetivos y el proceso
y la adecuación de las guías didácticas hacen de este instrumento pe-
dagógico un estímulo extraordinario. Una negación más de los oscu-
ros presagios sobre el declive de la lectura en una época de revolución
tecnológica.
El acceso a la información que permite la Red es extraordinaria-
mente fecundo. A la lectura se le abren posibilidades inéditas. Desde los
más diversos campos se están creando nuevas vías de aproximación y
reconocimiento de los libros. Los autores más lejanos o los libros más in-
accesibles están ahora al alcance de la mano. Las ideas más deslum-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Ruipérez ([Link]). cuyos múltiples proyectos de promo-
ción de la lectura son un modelo de creatividad y eficiencia, pues no
sólo desarrollan sus propios programas -publicaciones (libros, boleti-
nes, folletos, guías de lectura, estudios y análisis ... ), simposios y jorna-
das, proyectos de animación, premios periodísticos, exposiciones, cursos
de formación, bases de datos, bibliotecas públicas, servicios de docu-
mentación ... - sino que inspiran y asesoran a otras muchas institucio-
nes; EducaRed ([Link]). un programa impulsado por la
Fundación Telefónica, Telefónica y diversas organizaciones relacionadas
con la educación que tiene como objetivo impulsar el uso de Internet
en la educación, favorecer la convergencia de sus protagonistas, com-
partir experiencias y promover programas, como Leer y vivir, un espa-
cio virtual donde encontrarse con los libros y los recursos que conducen
hasta ellos.
IDEA CLAVE 9
Cuadernos de Pedagogía, Aula de Innovación Educativa, Kikiriki, Fada-
morgana, Peonza, Faristo1, Lazarillo, Platero, Abareque, Cua troga tos,
Babero, Calco, La Oreja Verde, La Luna de Papel, Aquí hay duendes ... ),
las asociaciones de maestros, las instituciones universitarias, los orga-
nismos o las empresas culturales (ALlN, Pizpirigaña, Asociación Ander-
sen, Seminario de L1Jde Guadalajara, ESTEL, CEPLI, ANILlJ, GRETEL,
OEPLI, Amigos del Libro Infantil y Juvenil, FIRA, A Mano Cultura ... ), las
fundaciones (Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Fundació Bromera,
Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Fundación Bertels-
mann, Fundación Santa María, Fundación Santillana, Fundación Alonso
Quijano ... ), los planes lectores de las editoriales, los proyectos institucio-
nales de fomento de la lectura, los programas televisivos y radiofónicos
dedicados a los libros, los congresos y las jornadas ... En fin, el admirable
fruto del compromiso personal y colectivo en favor de la lectura.
¿Y qué decir de las espontáneas, anónimas, testimoniales acciones
de animación a la lectura aquellas que no persiguen otra cosa que dejar
constancia de un inocultable amor a los libros: grafitis que representan
a personas leyendo, pintadas en los muros de cualquier ciudad del
mundo, cafés o salones de té o restaurantes que ofrecen libros a los
clientes como parte del servicio, hoteles que depositan en las mesitas de
noche libros de relatos o incluso graban citas literarias en las paredes
de los pasillos, carteles en los escaparates de librerías o las puertas de
las bibliotecas invitando a leer, versos manuscritos en alguna esquina o
poemas adheridos en los vagones del metro o textos literarios incrus-
tados en el pavimento de las calles? ¿Y acaso no es una demostración
de confianza en la lectura el abandono azaroso de libros en las calles
ANIMACiÓN A LA LECTURA
comprometidos a memorizar y transmitir poemas, cuentos, fragmen-
tos de libros?
IDEA CLAVE 9
las muchas, dispares e imaginativas sociedad sino que están urdiendo vías in-
experiencias a favor de la lectura que se éditas de animación a la lectura y la escri-
llevan a cabo en centros escolares, biblio- tura.
mismo de los centros escolares es ya ne- Los enlaces con otros blogs elaborados en
cesario acudir a los blogs que, cada vez bibliotecas públicas o en centros escola-
con más finura, se elaboran en su seno día res dan oportunidad de saciar la curiosi-
a día. Es una radical manera de abrirse al dad más extrema. Lo importante es que
mundo (y no en un sentido metafórico) y esas ramificaciones parten del propio
de moldear un nuevo tipo de comunidad centro, que actúa así como acicate de las
escolar. Por lo que respecta a la promoción investigaciones de sus alumnos. El lES
de los libros no sólo están redoblando las Juan José Gómez Quintana de Suances ha
posibilidades de hacerlos presentes en la hecho de los blogs instrumentos al servi-
ANIMACI6N A LA LECTURA
cio de las distintas materias. Junto al de libros que van leyendo y aconsejando a su
la biblioteca, que, además de dar noticia vez su lectura con un lenguaje tan espon-
de las actividades realizadas y venideras, táneo y sugerente que incita de inme-
mantiene secciones como «Imaginario», diato a leerlos. El CEIPNuestra Señora de
que da oportunidad a los alumnos de es- la Humildad de Soto de Luiña-CudiHero
cribir y publicar relatos,<º«EITincóndel (Oviedo), ha habilitado varios blogs den-
lector», dondelosleC1:Qfesdéjancolllen- tro de la página web del centro. Además
tarios breves sobré libros leidos, prospera de uno especifico de los alumnos de [Link]
uno especifico de/Plan Lector del centro, educación primaria, en el que ofrecen sus
en el que se d9n notlcias literarias y se or- comentarios y sus fantasias, hay uno es-
ganizan concursos en torno a la lectura, pecíficamente dedicado a la animaciÓn a
desde la localización de los libros a los que la lectura, en el cual y guiados por la oveja
pertenecen determinados fragmentos Sotina, la mascota, que da nombre asi-
hasta la búsqueda y ensamblaje de las dis- mismo al blog, se van dando noticias
tintas partes de un poema distribuidas sobre las tareas realizadas, se recomien-
por el centro. dan libros, se escriben cuentos. Sotina
Desde la biblioteca del CEIP Miguel encabeza también el Club de Amigos de
Servet de Fraga (Huesca)seelabora el blog la Biblioteca, una de cuyas principales fun-
Gurrión, en el que, entre otros asuntos, ciones es la de ayudar al buen funciona-
losalumnos aportan suscomentarios a los Ii- miento de la misma.
bros leidos en clase o en la biblioteca, con Un blog puede ser la expresiÓn de un
lo que prolongan en la Red las emociones hermanamiento entre escuelas distantes
y pensamientos que la lectura les pro- entre si miles de kilÓmetros. El que tiene
duce. Seda cuenta asimismo de los traba- por titulo Hablamos de Literatura Infan-
jos realizados en clase, con lo que a la par til / Parliamo di Letteratura Infantile es el
que expanden sus actividades están ofre- espacio común de dos escuelas, el Cole~
ciendo a otros sus proyectos y suS prácti- gio Tremañes de Gijón y la Scuola del'ln-
cas. En el CEIP San TesifÓnde Berja fanzia Opera de Noverasco ubicada en el
(Almeria) han creado asimismo un blog de municipio del mismo nombre, cerca de
la biblioteca en el que los alumnos de 5.° Milán, que llevan adelante un proyecto
y 6.° de educación primaria comentan los de colaboración en educaciÓn infantil. Es-
IDEA CLAVE 9
crito en español e italiano, el blog está anuncia un porvenir nada oscuro. Leer en
centrado en el intercambio de experien- las aulas no parece un ejercicio incompa-
ciasy en la investigación y recopilación de tible con los recursos que ofrece Internet.
recursos relacionados con la literatura in- Las webquest son un testimonio de
fantil, el aprendizaje de la lectoescritura, ello. Lasdiversas actividades relacionadas
la biblioteca escolar y la animación a la con la lectura que se realizan hoy día, y
lectura. A él no sólo se asoman los maes- que tienen al libro de texto como princi-
tros y los alumnos, que ven reproducidos palo único instrumento de trabajo, pue-
sus trabajos y los de sus colegas, sino den ya realizarse utilizando recursos
todos cuantos están interesados en el disponibles en la Red:
mundo creativo de la infancia. En el blog • Cuentos populares:
Los peques del Picasso,que el CEIPPablo [Link]
Picassode Parla (Madrid) ha dedicado a tescas/[Link]
los alumnos de educación infantil, que • Autores:
son sus protagonistas y también sus des- [Link]/web-
tinatarios, se ofrecen imágenes de las quest/nerudafinde~htm
actividades diarias en las aulas o de lasque • Personajes:
se realizan fuera del colegio, se hacen re- [Link]/catedu/a ra-
comendaciones a las familias, se cuelgan quest/wqprimaria/patitofeo/index. htm
vídeos y materiales útiles para los traba- • Géneros literarios:
jos en curso. Y, por supuesto, se reco- [Link] n di. netl me-
miendanlibros adecuados a las edades de moriallpoesia
los alumnos. De ese modo, la comunica- • Libros concretos:
ción entre la escuela y los padres es in- [Link]
mediata y alentadora, pero une asimismo quest/quixot/pri ncipal. htm
el pequeño mundo de esas aulas con el • Movimientos literarios:
ancho mundo de los interesados en la [Link]/-cm unoz/vivi r~/a_1itera-
vida cotidiana de la infancia. tura/soneto/[Link]
Y con respecto al trabajo escolar y el • Reflexiones generales sobre los libros:
fomento de la lectura conviene señalar [Link]
que el potencial pedagógico de la Red tmonllibres/[Link]
ANIMACIÓN A LA LECTURA
He aquí un par de ejemplos. Losestudian- rística de la Alcarria partiendo del
tes, con vistas a la elaboración de un libro Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela,
para niños, pueden centrar su atención para lo cual será necesario leer el libro, re-
en algunos países hispanohablantes e in- cabar informaciones sobre la zona, visitar
dagar sobre los mitos, cuentos, fábulas los pueblos referidos, anotar los datos más
y leyendas de cada uno de ellos. Setrata relevantes, realizar fotografías, confeccio-
de leer, guiados por las preguntas y las nar mapas e itinerarios y redactar la guía.
orientaciones de la webquest, textos lite- La literatura puede estar en el origen y el
rarios procedentes de diversas fuentes, desarrollo de tareas de aprendizaje
discutir sus valores culturales o lingOís- ([Link]/compartir/WQ
ticos, seleccionar los más convenientes, Alcarria/La_alcarria. htm).
IDEA CLAVE 9
La animación de la lectura es una de
las actividades que mejor contribuyen
a la comprensión de un texto
la ruminatio, si es que queremos recuperar un tanto libremente ese monástico término medieval
referido a la meditación lenta e incansable de lo leído. Es lo que habitualmente hacen los lectores.
¿No es eso lo que ocurre cuando levantan los ojos del libro y dejan vagar el pensamiento por sen-
das abrupta mente abiertas? ¿O cuando, al hilo de las palabras del libro, se abandonan a la reme-
moración de sus vidas? Basta mirar el rostro sereno y abstraído de la lectora pintada por André
Derain en el cuadro Une tasse de thé, sorprendida instantes después de alzar la mirada de las P2-
IDEA CLAVE 10
ginas del libro, para entender cabalmente lo que digo. Son esos momentos de ensoñación los que
más se disfrutan cuando se lee, los que más se agradecen a un buen libro. El silencio no sólo es
un derecho del lector sino la esencia misma de la lectura.
Cuando nos referimos a lectores jóvenes, uno de cuyos ámbitos básicos de desenvolvimiento
son las aulas, la cuestión se complica. El silencio contradice de modo radical el sentido de la edu-
cación, que es, por naturaleza, conversacional. Aprender requiere preguntar, responder, enjuiciar
y debatir. Y no lo digo en un ramplón sentido instrumental o controlador -se pregunta para poder
evaluar o calificar- sino que le doy un significado más hondo: aprender supone plantear cuestio-
nes, aclarar dudas, manifestar asentimientos o desacuerdos. El diálogo es un principio de la edu-
cación. Lo es, desde luego, en el aula. Resulta inimaginable un largo encadenamiento de silencios
del profesor y los alumnos en torno a una ecuación, un trozo de cuarzo o un documento histó-
rico, por ejemplo. Su presencia es ya una invitación a hablar.
La cuestión se hace más peliaguda cuando se trata de expresar los propios sentimientos o dar
opiniones personales sobre determinados asuntos. No siempre se encuentra la atmósfera ade-
cuada para hacerlo o no siempre se siente uno con ánimo de intentarlo. El temor a no ser enten-
dido, a molestar, a ser objeto de burlas o a fracasar empuja a buscar refugio en el silencio. Es
legítima esa actitud. La verbosidad de la infancia es excepcional e irrecuperable. Lo penoso, sin em-
bargo, no es el silencio tímido o voluntario sino el silencio impuesto, derivado de prácticas esco-
laresjerarquizadas o excesivamente discursivas. Cuando el aprendizaje se considera la consecuencia
de una escucha atenta de las explicaciones del profesor y la intervención de los alumnos se entiende
simplemente como un complemento de esas explicaciones, entonces el silencio se asemeja al des-
entendimiento o la coacción. ¿Esposible organizar un aula fundamentada en la conversación? Es
posible y, sobre todo, es deseable. Más aún: es ventajoso. Y si en cualquier materia resulta indis-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
pensable, lo es sobre todo en aquellas que operan con palabras y juicios, llámense filosofía, his-
toria, cultura clásica o literatura.
Me gustaría entonces prestar atención a los dominios de la preposición de, es decir, a las ini-
ciativas que pueden considerarse como animación de una lectura, es decir, aquellas prácticas que
la avivan, la ahondan, la ramifican, la afinan.
la respuesta a la literatura
La lectura, como dijimos, es un acto de elaboración de sentido. Frente
a la concepción tradicional de la lectura como una búsqueda del signi-
ficado de un texto se ha ido imponiendo la que reivindica la lectura
como un acto de construcción del significado por parte del lector. Unas
palabras de Wolfgang Iser (1989), profesor de la Universidad de Kons-
tanz y uno de los artífices de la teoría estética de la recepción, nos si-
tuarán claramente en el centro del debate:
IDEA CLAVE 10
acuñado por Louise Rosenblatt, dio lugar en el ámbito pedagógico a la
emergencia de la «respuesta a la lectura», concepto que alude al con-
junto de reacciones intelectivas y emocionales que un lector manifiesta
ante un texto. Las palabras del texto activan sus experiencias vitales,
sus gustos, sus juicios morales, sus sueños, sus sentimientos, de manera
que durante y después de la lectura todo su ser permanece alerta, re-
ceptivo, comprometido. Tal vez fuese más exacto hablar entonces de
«respuestas» a la lectura, pues cada lector ofrecerá inevitablemente la
suya. Si cada vida es absolutamente singular, cada lectura lo es asi-
mismo. Lo comprobamos a diario en las aulas. No dejan de asombrarme
los modos tan imprevistos con que los estudiantes se relacionan con los
textos, las dispares respuestas que ofrecen a un mismo libro. Lejos de
disgustarme, lo celebro.
Aceptar esa realidad exige reconocer el valor de la interpretación
personal de un texto aun cuando no coincida con la pretensión del
autor o con las explicaciones dominantes. Significa asimismo preconizar
un modo distinto de leer, menos restrictivo y unidireccional. Los alum-
nos no deberían recibir un conjunto de prescripciones cerradas y uni-
versales acerca del modo adecuado de reaccionar ante una obra
literaria, sino que deberían sentir que pueden interpretar con entera li-
bertad y saber que sus opiniones no serán censuradas o menosprecia-
das. La creación de esas condiciones previas para las respuestas de los
alumnos a la lectura no obliga al profesor a adoptar una actitud impa-
sible ante la espontaneidad de los alumnos. Le corresponde la decisiva
labor de estimular, atender, orientar, coordinar, reforzar esas respues-
tas, y también de escoger libros propicios a los alumnos y sus intereses.
No basta con fomentar respuestas personales de los lectores a los tex-
tos, sino que paralelamente es necesario enseñarles a analizar sin res-
tricciones una obra, elaborar juicios críticos perspicaces, realizar
inferencias, hacer valoraciones éticas. Inculcar esas capacidades en sus
alumnos es una de las labores más gratificadoras para un profesor.
ANIMACI6N A LA LECTURA
La respuesta a un texto es una forma de compromiso con la litera-
tura, la expresión de una reacción emocional e intelectiva que surge de
la comprensión de su valor. Sólo si un lector percibe que su respuesta
es algo preciado, que tiene sentido para su aprendizaje, la hará explí-
cita, la buscará con ahínco. Para ello, uno de los objetivos primordiales
es crear conciencia de que los libros -novelas, cuentos, poemas, textos
teatrales, diarios ...- van más allá de las tareas académicas, que son me-
dios de experiencia y conocimiento. Aprender a responder requiere por
tanto disciplina y oportunidades. Y al hablar de respuestas en absoluto
me refiero a las habituales prácticas escolares, tan tediosas y adocena-
das que apenas dejan margen para las interpretaciones personales. No
pienso en resúmenes, ni en comentarios rutinarios y previsibles, ni en la
enumeración insípida de las figuras literarias detectadas en el trans-
curso de la lectura. Hablo de la importancia de elaborar reflexiones per-
sonales, de favorecer la discusión entre lectores para compartir las
interpretaciones de un cuento o un poema, de alentar la curiosidad y
la interpretación crítica, de hacer entender que en cualquier texto lite-
rario hay algo que concierne al lector y debe prestarle atención. De ese
modo, exponer, argumentar, anotar, debatir, contradecir, parafrasear,
relacionar, citar, redactar, releer, rastrear una etimología, analizar una
frase o examinar una estructura literaria, alcanzan su pleno significado.
Pero esa aspiración exige condiciones distintas a las que se dan a me-
nudo en las aulas, pues con frecuencia las buenas prácticas pierden
vigor y sentido cuando al término del proceso aguarda una calificación,
un examen o algún tipo de reproche.
La respuesta de los lectores a la literatura es el mejor modo de salva-
guardarla, de vivificarla. La conversación colectiva, cuyo desarrollo exige
atención y réplica, es un modo excepcional de responder a la experien-
cia literaria. La puesta en común de las distintas lecturas no sólo no las
confunde sino que las enriquece y clarifica. Pero la escritura es otro modo
excepcional de responder a un texto. Escribir diarios de lectura, reco-
IDEA ClAVE 10
mendaciones de libros, textos creativos, reseñas... constituye un modo
sagaz de establecer los significados de una obra, de afianzar una íntima
relación del lector con la literatura. Cualquier actividad que pretenda
animar una lectura, es decir, desplegarla y enraizarla en la vida del lec-
tor, debe partir de esa premisa de libertad. La animación de una lectura
requiere la complicidad previa del lector, su disposición y su voluntad.
En animada conversación
Ocurrió en un autobús urbano mientras redactaba este libro. Una
madre y una hija, que debía rondar los doce años, hablaban con vehe-
mencia de un libro que acababa de leer la niña y que creí entender que
se trataba de La hija del vidriero de Maria Gripe. Ya traían entablada
la conversación cuando se sentaron en los asientos que estaban justo
enfrente del mío. La hija se esforzaba en contar ordenadamente a la
madre el argumento de la novela y de cuando en cuando interrumpía
el relato para preguntar algo que no entendía del todo, aclarado lo
cual continuaba su relato. La relación entre ambas resultaba admira-
ble. La madre se mostraba solícita y cooperadora y la hija se dirigía a
ella con interés y confianza. Por medio de la conversación iba con-
cretándose no sólo la estructura del relato y las relaciones de los per-
sonajes sino, yeso era lo que más me fascinaba, un sentido más
profundo del mismo. Las mutuas preguntas y respuestas derivaban a
menudo hacia los comportamientos de los personajes, sus motivos, sus
consecuencias. Y la madre, con tanta delicadeza como talento, remitía
al juicio de la propia hija cuando ésta le preguntaba acerca del porqué
de algunas conductas o pensamientos. De ese modo, la hija se veía su-
tilmente empujada a pensar en la novela a partir de sus propias expe-
riencias. Las vicisitudes de los personajes iban dando pie a una
conversación a la vez literaria y moral, modesta y trascendente.
Fue un regalo inesperado, una feliz confirmación. Escuchándolas,
me preguntaba si no sería ése el modo perfecto de acercamiento a un
ANIMACI6N A LA LECTURA
texto: una lectura seguida de una conversación. Y pensaba asimismo si
no sería ése el modelo de respuesta que deberíamos preconizar en las
aulas, dado que si se quiere hacer de la lectura un medio para el en-
tendimiento de la vida, y no sólo de los textos, nada mejor que provo-
car una conversación como la que estaba escuchando. Permitir que los
lectores deliberaran, preguntaran, argumentaran, narraran o razona-
ran sobre lo que ciertas palabras o ciertos episodios han suscitado en
ellos ayudaría a la elaboración de significados. Conversar sería así una
forma compartida y segura de comprender. Sería asimismo un modelo
perspicaz de animación de una lectura.
A propósito del uso de la discusión en la enseñanza, y específica-
mente como medio de compresión lectora, Alvermann, Dillon y O'Brien
(1990) afirman que:
Practicar las discusiones basadas en el texto para incrementar la confianza
pares. Una discusión basada en el texto asegura que los alumnos expresen sus
IDEA CLAVE 10
lato de viajes no debería ser una rareza, sino una costumbre. Animar
una lectura debería partir de esa situación: un grupo de lectores que
en un aula, una biblioteca, una librería o una colonia de vacaciones, no
ANIMACiÓN A LA LECTURA
experiencias vitales, permite una mayor ductilidad a la hora de res-
ponder y juzgar, pero ello sólo será posible si el lector adquiere con-
ciencia crítica de sus prejuicios y sus carencias. Yeso se logra si expone
ante los demás su lectura, es decir, si se expone ante los demás. El de-
bate es una forma de comprender el texto, pero también una forma
de comprender a los otros y comprenderse a sí mismo. Y algo más to-
davía: toda respuesta a la lectura, y la discusión colectiva lo es, debe
enseñar por encima de todo a leer mejor, a releer como medio de di-
latar y refinar el sentido de un texto.
Pondré únicamente un ejemplo. En el Colegio Alquería de Granada
se organizan mensualmente lo que denominan «tertulias literarias» con
los alumnos de 5.° y 6.° de educación primaria. El requisito para parti-
cipar en ellas es haber leído el libro propuesto, seleccionar un párrafo
o unas palabras que a los lectores les parezcan significativas por alguna
razón y hablar de ello ante los demás participantes, que podrán pre-
guntar acerca de su elección y justificación. Los libros de 5.° curso -Asmir
no quiere pistolas, Ben quiere a Anna, La joven de las naranjas, 35 kilos
de esperanza- son el fruto de la negociación entre las profesoras y
los alumnos, pero los debatidos en 6.° curso -Cuando Hitler robó el conejo
rosa, Las brujas, Dios hizo el mundo en siete días ... y se nota, El niño con
el pijama de rayas- fueron recomendados por los propios alumnos, que
se vieron obligados a argumentar y defender sus propuestas. La plura-
lidad de los títulos muestra la pluralidad de intereses de esos alumnos.
y ahí radica su importancia, pues el aprendizaje de las reglas de la
discusión pública y la fijación de significados se realiza a partir de libros
cuyo aliciente no es necesario demostrar. Una de las singularidades de
las tertulias es su apertura a los padres, cuya participación está sujeta a
los mismos requisitos que se exige a los alumnos: leer el libro corres-
pondiente y seleccionar algún pasaje que se considere interesante para
comentario también públicamente. Leer y discutir un libro junto a sus
hijos y compañeros resulta para muchos de ellos una experiencia pro-
IDEA CLAVE 10
fundamente reveladora. Y también para los alumnos, que tienen la
oportunidad de escuchar los razonamientos, no siempre previsibles, de
los adultos.
cribe por el puro gusto de escribir, por desesperación o alegría, por ne-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
cesidad, por obligación ... En fin, por tantas cosas. Cuando se hace sin
vanidades ni falsificaciones, la escritura es quizá el mejor modo de ela-
borar ideas, pero también de comprenderse. Encontrar y poner en
orden las palabras que explicitan nuestra intimidad contribuye al co-
nocimiento de uno mismo. No hace falta excusa para escribir, sino
deseo. En ese caso, lo que deberíamos aprender son los modelos cultu-
rales de la escritura, sus reglas y sus convenciones, sus mejores ejem-
plos. La lectura sería en ese caso un modo de reconocimiento y
comparación. Se observa, se escribe, se confronta.
Pero también se escribe para, simplemente, jugar con las palabras,
explorar los límites y recovecos de la lengua, divertirse y sorprenderse.
Leer sería una vez más un modo de descubrimiento y apropiación. Pero
tanto en un caso como en otro, el problema reside de nuevo en la difi-
cultad de encajar esa actividad espontánea y arbitraria en la angostura
de las aulas. ¿Qué valor se otorga a la escritura de acrósticos, a la in-
vención de palabras a partir de las ya existentes, a la alteración de los
cuentos tradicionales? ¿Con qué criterios se evalúa la escritura de dia-
rios, poemas o relatos fantásticos? ¿Qué lugar se concede en esos casos
a la imaginación o el humor? Cuando Celestin Freinet o Gianni Rodari
reclamaban una escritura libre y lúdica en las aulas no hacían más que
proclamar otro modelo de escuela, otro modo de acercamiento a la len-
gua. y Víctor Moreno (1994), otro adalid de la escritura como vía de
descubrimiento de la lectura y de las entrañas de los libros, afirmaba:
Escribir es leer. Sin más. Quien escribe siempre lee ... Despertar a los niños
para introducirlos en ese sueño es labor del maestro. Lograr que los niños es-
sus castra dores juicios, es el sueño, a veces utópico, otras veces no, al que la
IDEA CLAVE 10
leo. Me veo reflejado en la página. Me siento. Lo dicho y redicho: «A la lec-
tura, por la escritura». (Moreno, 1994, p. 20)
sorprende ... , siento que ... ), a extraer frases significativas del texto, a
desarrollar ideas (me gusta o me disgusta este pasaje ... , ese comporta-
miento me resulta ... , no encuentro sentido a ... ), a apuntar recuerdos
(reconozco la emoción de ... , me identifico con ... , este personaje es
igual que ... ) o a desarrollar cualquier otra clase de respuesta escrita
perfila su pensamiento, les permite estar atentos al proceso de lectura y,
al término de la misma, sentir que tienen algo que mostrar, algo pro-
pio que ofrecer. La escritura es en esos casos el rastro de una lec-
tura personal. Es una manera de leer su propia lectura, de hacerla
visible a otros lectores.
ANIMACI6N A LA LECTURA
siempre perseguir un afinamiento de las destrezas lectoras. Cada una
de ellas requiere un diferente modo de leer y, en consecuencia, un di-
ferente modo de actuar como lector. No exigen el mismo grado de im-
plicación o distanciamiento una que otra, como tampoco ponen en
juego las mismas habilidades mentales, de modo que dependiendo de
la edad y la formación de los lectores sería conveniente insistir en una
o en otra.
Lo importante es inculcar una actitud solícita ante los libros, pero
también procurar que las respuestas no caigan en el tedio o la banali-
dad, los fardos que lastran los ejercicios que se realizan en las aulas.
Defiendo en todo caso la necesidad de la escritura como un modo
lúcido de responder a la literatura, de animar una lectura. Lasrespues-
tas afectivas no tienen desde luego el mismo crédito que un análisis fi-
lológico o estilístico. Y, sin embargo, no es posible entrañarse a fondo
en un texto sin el auxilio previo de la emoción. A menos que se quiera
convertir a los alumnos en meros porteadores de teorías, en simples
imitadores. Si, por el contrario, queremos ayudarlos a pensar por sí mis-
mos es necesario enseñarles a integrar sus evocaciones, sus afectos y
sus razonamientos. El mismo concepto de transacción evocado ante-
riormente a propósito de la lectura esválido igualmente para el proceso
de escritura. En palabras de Louise Rosenblatt:
when a reader descríbes, responds to, or ínterprets a work -that ís, speaks
or writes about a transaction with a text- a new text ís beíng produced. The
ímplícatíons of this fact in terms of process should be more fully unders-
tood. When the reader becomes a writer about a work, the starting poínt
ís no longer the physícal text, the marks on the page, but the meaníng or
the state of mínd felt to correspond to that text. The reader may return to
the orígínal text to recapture how ít entered ínto transactíon but must «fínd
words» for explaíníng the evocatíon and the ínterpretatíon. (Rosenblatt,
2005, p. 18)
IDEA CLAVE 10
Cuando un lector describe, responde a, o interpreta una obra -es decir,
habla o escribe sobre la transacción con un texto- se produce un nuevo
texto. Las implicaciones de este hecho en términos de proceso deberían ser
entendidas plenamente. Cuando el lector se convierte en un escritor acerca
de una obra, el punto de partida ya no es el texto físico, las marcas en la pá-
gina, sino el sentido o el estado de ánimo que ha provocado ese texto. Ellec-
tor puede volver al texto original para recuperar la forma en que realizó la
transacción pero tiene que «encontrar palabras» para explicar su evocación
y su interpretación. (Trad. del autor)
Escribir sería entonces una forma de dar cuenta no sólo de las caracte-
rísticas de un texto sino de los efectos sentimentales e intelectuales oca-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Dar una respuesta a la literatura es el donde la literatura suele celebrarse con
mejor homenaje que se le puede hacer. Es mayor franqueza. La animación de un
lo que le otorga sentido, lo que culmina libro, es decir, sondear en sus profundi-
su itinerario. Responder con palabras dades, requiere inevitablemente de la
a otras palabras es, salvo que se sienta conversación y la escritura. Y si desde el
como un deber o una pesadumbre, el principio, y en todos los ámbitos en los
modo más desinterésado de reconoci- que los libros se manifiestan, se estimula-
miento a un libro. tos lectores incipientes ran y valoraran las libres respuestas de los
son en ese sentido los más transparentes. lectores desaparecerían en gran parte las
Nunca seplantean la respuesta como una aversiones a la lectura. Expresar lo que se
obligaciÓn o un agradecimiento, sino siente y lo que se piensa sería así la conti-
como una necesidad. Responden de ma- nuación razonable de la lectura. Pondré
nera inmediata, como si fuese algo con- algunos ejemplos de esas respuestas,
sustancial a la lectura. Leen y en seguida siempre con la desazón de que al selec-
hablan o cogen lápices o rotuladores y co- cionar estoy siendo injusto, de que al des-
mienzan a dibujar sus impresiones. En tacar una experiencia estoy ocultando
ellos se cumple la afirmación de que leer otras muchas.
es conocer y reconocer, recibir y corres- En 1996, el editor Michael Krugertuvo
ponder. la feliz idea de enviar sendas ilustraciones
Las respuestas, sin embargo, van per- del artista Quint Buchholz (El coleccio-
diendo lozanía a medida que las lecturas nista de momentos, El verano del lucio,
se hacen escolares y preceptivas. Y en la Duerme bien, pequeño oso...) a cuarenta
mayor parte de los casos acaban siendo y seis autores de todo el mundo solicitán-
infrecuentes y estereotipadas. Ocurre, doles que escribieran, es decir, desvela-
desde luego, en las aulas, dondeapénas ran, la historia contenida en el dibujo
hay lugar para la interpretaciónespontá- asignado. El resultado fue El Libro de los
nea y afectiva de lo leído. Todo lo contrario Libros, una suma de estimuladoras ilus-
de lo que aspira a provocar la literatura. traciones y textos irregulares, cuya lectura
En las bibliotecas o en laslibrerías,donde permite comprobar, no obstante, las
los grupos o clubes de lectores tienen la dispares respuestas que los escritores
oportunidad de hablar sin cortapisas, es pueden dar a una imagen y permite tam-
IDEA CLAVE 10
bién compararlas con las historias que sur- manera que junto a las demás anotacio-
gen en cada lector al contemplarlas. Los nes también apuntan los libros que leen,
alumnos de 5 años de la escuela infantil copian las frases que les gustaron o sor-
Aire Libre de Alicante, estimulados por su prendieron, expresan su opinión sobre lo
profesora, M.a Carmen Díez, repitieron leído. La escritura se convierte así en un
el proceso y ante las imágenes del libro, registro de la vida de cada cual. pero tam-
como si de escritores profesionales se tra- bién de las lecturas que la van puntuando
tara, fueron inventando y dictando sus y recreando. Escribirsobre lo leído a la par
textos. El desenlace fue una modesta ree- que lo observado o experimentado crea
dición de El Libro de los Libros, sólo que la conciencia de que leer forma parte de
en esta ocasión eran los relatos de los los acontecimientos dignos de recordarse.
niños los que acompañaban a las ilustra- Esemodo sencillo y libre de responder a la
ciones de Buchholz. Lo verdaderamente literatura habitúa a los alumnos a enten-
remarcable de la experiencia es la crea- der la escritura como una prolongación
ción de situaciones favorables a las pero también como un estímulo de la lec-
respuestas, que a la vez ayudan a com- tura.
prender que nadie reacciona igual que Sia lo largo de los siglos una novela tan
otro, como nadie tiene el mismo rostro canónica como Don Quijote de la Mancha
que otro. Comportarse desde el principio ha sido imitada, parafraseada, parodiada,
como se comportan los adultos: ése es el reinterpretada o traicionada por poetas,
secreto. escultores, cineastas, pintores, músicos,di-
Un cuaderno de viaje, como el que ma- bujantes, bailarines, filósofos, cantantes o
nejan los alumnos de primaria de JoséLuis escritores, ¿cómo no dar por satisfactorio
Palanca, permite ir dejando huella del cal- el acercamiento a la novela de Miguel de
moso paso por la escuela. Está concebido Cervantes a partir de las realidades socia-
para anotar los sucesoscotidianos, los poe- les y culturales de los alumnos de un cen-
mas que inventan y los cuentos que ima- tro escolar? Es lo que pensaron algunos
ginan, las impresiones de sus viajes, las profesores de diversos colegios e institu-
noticias que les llaman la atención, las pa- tos de la región de Murcia, que con mo-
labras y expresiones que escuchan. Pero tivo del IV centenario de la publicación de
también sirve como diario de lecturas, de El Quijote y desde distintas áreas curricu-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
lares emprendieron la tarea de leer la no- ocasión de revivirla en uno mismo, en pri-
vela y responder con nuevos textos a las mer lugar, y hacerla revivir después en
lecturas personales de los alumnos. Y así quienes la escuchan. Los alumnos crean
fue como la obra cervantina fue recreada así, mientras preparan y ensayan, una ver-
a partir de diálogos entre los episodios dadera comunidad de lectores, tal vez
quijotescos y las canciones de JoaquínSa- más auténtica que la que compondrían si,
bina, cartas dirigidas a Don Quijotedelos sentados en sus pupitres, se limitaran a
alumnos inmigrantes sobre sus condIcIo- atender las explicaciones del profesor. Su
nes de vida ysus sueños, creacióndehis- manera de recitar, de comunicar a los es-
torietas, composición de canciones, pectadores las palabras fraternas de los
escritura de relatos breves, poemas y autores, sería su particular respuesta a
obras de teatro ... El resultado fue el libro los poemas. EsasPalabras para compartir,
Más de cien mentiras. Quijote y Sabina el título del recital, necesitaban de una
confabulados. Laslecturas de los alumnos previa reflexión, de una íntima apro-
no eran ajenas a su condición y sus res- piación. No es posible rehacer algo no asi-
puestas no ignoraban su mundo y su milado anticipadamente. Leer y releer,
tiempo. De ese modo, y desde una mirada discutir y proponer, contribuían así a in-
contemporánea, animaban, es decir, rea- terpretar y comprender mejor. Las recla-
vivaban, un libro escrito cuatro siglos maciones de una actuación pública eran
antes. Certificaban así la primordial aspi- el aliciente para adueñarse de la poesía y
ración de la gran literatura: ser siempre transportarla luego a los demás. ¿Y no es
actual. acasoéseel fin último de cualquier apren-
De entre las muchas posibilidades de dizaje literario: amar, asumir, transmitir?
hacer amar la poesía, JuanSánChez-En- En muchas bibliotecas y librerías esas
ciso, profesor del lES Can Planas de Bar- situaciones se propician cada vez más,
bera del Valles (Barcelona), pensó que la compitiendo a menudo con las aulas en la
preparación de un espectáculo literario formación literaria. También en ellas se
permitiría ir más allá del mero análisis mé- habla y se escribe de libros. Como ocurre
trico y del acostumbrado conocimiento de asimismo en la Red, convertida ya en una
épocasy autores. La poesia puede mostrar ramificada y heterogénea conversación.
todas sus sinuosidades si se presenta la Muchos de los blogs que hablan de litera-
IDEA CLAVE 10
tura son en realidad un muestrario de res- en las aulas en el futuro, apenas han te-
puestas a la lectura. Los lectores tienen allí nido oportunidad de expresar sus lecturas
la oportunidad de compartir sus im- fuera del marco academicista de los resú-
presiones y sus juicios. También los más menes o los comentarios estándares. Des-
jóvenes, aquellos en los que se piensa corazona pensar que, si nada lo remedia,
constantemente cuando se habla de com- muchos de ellos seguirán reproduciendo
prensión lectora o animación a la lectura. los viejos errores. El descubrimiento de que
Internet les da la oportunidad de actuar leer es dialogar con un libro, pero que ese
como lo que verdaderamente son: lecto- diálogo se mantiene en realidad con uno
res. mismo, es para la mayoría un motivo de
De las oportunidades que un alumno asombro y liberación. He sido testigo
tenga de practicar conjuntamente la lec- de auténticas reconciliaciones con la lite-
ANIMACiÓN A LA LECTURA
ANIMACiÓN En su origen fue un movimiento sociocultural que aspiraba a
dotar de sentido político y educativo el tiempo de ocio de los ciu-
dadanos en las sociedades occidentales de la segunda mitad del
siglo xx. No era un movimiento simplemente recreativo, sino que
pretendía también agitar y subvertir esas mismas sociedades me-
diante el acercamiento a la cultura de la mayoría de la población
y el estímulo de la creatividad individual. La animación a la lectura
fue un ramal de esa inmensa utopía. Se considera que animando
a leer, facilitando el acceso universal a los libros, los seres huma-
nos cambiarían y la sociedad se transformaría sin remedio.
GLOSARIO
BIBLIOTECA ESCOLAR Biblioteca escolar. Recinto primordial para el aprendizaje y el
estímulo de la lectura en un centro educativo. Eseespacio tan
capital y ventajoso es a la vez sumamente frágil, pues su fun-
cionamiento depende las más de las veces de la voluntad y el
talento de profesores concretos antes que de planes específi-
cos del centro escolar o de las propias prácticas pedagógicas.
Cuando cumple bien su cometido, cuando la biblioteca se
constituye en la médula intelectual del centro, los beneficios
son notorios e inmediatos: se lee más, se aprecian más los li-
bros.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
Objetivo de cualquier acción docente. No hay verdadero apren-
dizaje sin comprensión. Habría que considerar como un fracaso
educativo toda práctica pedagógica que no desemboque en una
mejor comprensión del mundo y de los seres humanos con los
que los alumnos van a convivir. Y aunque cada disciplina aca-
démica requiere su propia modalidad de comprensión, parece
fuera de duda que el fin último de la enseñanza es hacer com-
prensibles los fundamentos y los símbolos con que cada mate-
ria trata de cifrar el mundo.
DESEO DE LEER Esquivo y anhelado sentimiento que parece natural para quien
lo posee e inalcanzable para los que nunca lo han experimen-
tado. No es, sin embargo, un afecto del que conozcamos con
exactitud su mecanismo de activación y el reto será simplemente
aplicarlo con corrección. Como todo movimiento emotivo es im-
previsible e incierto. Crearlo es para los profesores un desafío
no siempre bien resuelto. Si impulsarlo debe ser o no tarea de
la escuela es una cuestión de recurrente controversia. Lo cierto
es que si se acepta que su inculcación es un objetivo capital de
GLOSARIO 1
la pedagogía, los métodos para lIevarla a cabo deberían ser re-
visados concienzudamente.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
de juego si aceptamos que la actitud con la que abrimos un libro
es idéntica a la que se tiene al jugar y que los placeres que la li-
teratura procura se asemejan a los que proporciona el juego
imaginativo.
LECTURA OBLIGATORIA Amenaza que gravita sobre los alumnos de los diversos niveles
educativos. Muy a menudo, la oposición a leer forzosamente un
libro recomendado no reside en su volumen o su escasa calidad
LITERATURA INFANTIL Conjunto de textos escritos expresamente para los lectores más
Y JUVENIL jóvenes, incluso para aquellos que aún no saben leer. Es un gé-
nero afianzado en el siglo xx y que ha producido obras de una
excepcional categoría estética y ética, pese a lo cual sigue
siendo, extrañamente, poco apreciado por la crítica literaria y la
institución universitaria, que lo considera de escasa entidad,
apto para el entretenimiento de los niños pero no para el co-
GLOSARIO
nacimiento o el estudio académico. En la educación infantil y
primaria va adquiriendo cada vez más autoridad, pero aún
pesan mucho las insuficiencias. En la educación secundaria tiene
todavía poca relevancia.
MOTIVACIÓN Impulso que mueve a alguien, en el caso que nos ocupa, a acer-
carse a un libro y leerlo con atención y gozo. En el nacimiento
de ese acicate cuentan mucho las expectativas y las recompen-
sas. La intensidad de lo que se espera alcanzar y la dimensión de
lo que se consigue determinan y alimentan la motivación. Las
emociones no son ajenas a ese movimiento del ánimo. Saber dar
motivos para leer, que es el fundamento de la motivación, es
un arte que incumbe a todos los que se relacionan con niños,
pero especialmente a los profesores.
ANIMACION A LA LECTURA
incita a leer y sirve de prólogo a la posterior lectura silenciosa y
solitaria.
GLOSARIO
zación es incumbencia del conjunto de la comunidad escolar,
incluyendo a las familias. Un plan lector no afecta sólo a la asig-
natura de lengua y literatura ni tiene como principal propósito
el buen funcionamiento de la biblioteca, aun siendo de capital
importancia, sino que atañe a la generalidad de las prácticas pe-
dagógicas de un centro.
ANIMACiÓN A LA LECTURA
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