concepto de responsabilidad.
Responsabilidad es dar cumplimiento a las obligaciones y ser cuidadoso al tomar
decisiones o al realizar algo. La responsabilidad es también el hecho de ser
responsable de alguien o de algo.
En otras palabras, responsabilidad significa cuidar de sí mismo y de los demás, en
respuesta a la confianza que las personas depositan entre nosotros. Cuando
somos responsables, estamos expresando el sentido de comunidad y de
compromiso que asumimos con los demás.
La responsabilidad es un valor y una práctica ética, ya que impacta en la vida
familiar, académica, laboral y ciudadana. Una persona responsable cumple con
sus deberes de manera oportuna y eficiente. Por ejemplo, es responsable una
persona puntual en su trabajo, que lleva a cabo las tareas y objetivos asignados
de la mejor manera posible.
También se dice que alguien es responsable cuando asume las consecuencias de
sus acciones. Por ejemplo, cuando una persona daña accidentalmente un objeto
ajeno y se dispone a repararlo o sustituirlo por uno nuevo.
En el derecho la responsabilidad se refiere a la obligación legal de responder por
los daños que una acción genera en los demás, siempre en los términos
establecidos en la ley para cada caso.
La responsabilidad aplica en muchas áreas de la vida social. Por eso se habla de
diversos tipos de responsabilidad, como la responsabilidad civil, social, fiscal,
solidaria y limitada, entre otros.
La palabra responsabilidad procede del latín responsum, del verbo respondere,
que a su vez se forma con el prefijo re-, que alude a la idea de repetición, de
volver a atrás, y el verbo spondere, que significa "prometer", "obligarse" o
"comprometerse".
Responsabilidad Moral.
La responsabilidad moral es la capacidad y obligación moral que tiene el sujeto de
responder plenamente por los actos realizados, siempre y cuando éstos tengan su
origen en un comportamiento libre y consciente.
Responsabilidad Jurídica.
La responsabilidad jurídica es la imputabilidad jurídica de un hecho jurídico
causada por la culpabilidad (dolosa o no) de la persona o por el simple
acaecimiento del hecho desligado de la culpabilidad (responsabilidad
objetiva); que supone el nacimiento de obligaciones para el imputado, y el
nacimiento de derechos para el sujeto que se encuentre en posición de
reclamarlas. En el ámbito penal, la responsabilidad parte de este mismo
supuesto, aunque la evolución histórica de la disciplina ha excluido la
existencia de responsabilidad penal objetiva (se requiere culpabilidad) y se
ha distanciado de las consecuencias antes descritas, limitándose a una
sanción cuyos fines no son indemnizatorios, sino preventivos.
Clases de responsabilidad jurídica: penal, civil, administrativa.
Responsabilidad Penal.
Aquella en que se incurre ante las leyes por la comisión de actos
delictivos, esto es, basados en el dolo o voluntad de hacer daño o
quebrantar la ley (cualesquiera que sean los fines que se persigan). Esta
clase de responsabilidad hace a la persona que incurre en ella susceptible
de ser juzgada y eventualmente condenada a sufrir una pena, que es la
satisfacción que reclama la sociedad para restablecer el equilibrio que ha
sido alterado con la acción dolosa. La pena consiste por lo general en la
privación de la libertad del ofensor, pero también puede significar la
retribución de una cantidad de dinero por concepto de multa. Se parte del
supuesto de que en este tipo de actos antijurídicos la sociedad como un
todo es ofendida y por lo tanto la satisfacción que se impone se dirige a
esa misma sociedad.
Responsabilidad Administrativa.
Es la que se deriva de las actuaciones u omisiones de los funcionarios
públicos. La Administración Pública (o el Estado) es responsable por todos
sus actos, por lo que está en la obligación de indemnizar todos los daños
que cause, ya sea si su actuación es legítima o ilegítima, normal o
anormal, lícita o ilícita. Salvo los casos de excepción como fuerza mayor,
culpa de la víctima o hecho de un tercero. Según sea el caso, existirá
responsabilidad económica del Estado y/o del funcionario o los funcionarios
públicos (hasta cuatro años después de dejar el cargo). Aún en
actuaciones apegadas al Principio de Legalidad, la Administración puede
dañar al administrado, por lo que debe indemnizar, por ejemplo, en una
expropiación.
Responsabilidad Civil.
La responsabilidad civil consiste en la obligación que recae sobre una
persona de reparar el daño que ha causado a otro, sea en naturaleza o
bien por un equivalente monetario, (normalmente mediante el pago de una
indemnización de perjuicios). Díez-Picazo 2define la responsabilidad como «la
sujeción de una persona que vulnera un deber de conducta impuesto en
interés de otro sujeto a la obligación de reparar el daño producido».
Aunque normalmente la persona que responde es la autora del daño, es
posible que se haga responsable a una persona distinta del autor del daño,
caso en el que se habla de «responsabilidad por hechos ajenos», como
ocurre, por ejemplo, cuando a los padres se les hace responder de los
daños causados por sus hijos, o al propietario del vehículo de los daños
causados por el conductor con motivo de la circulación. La responsabilidad
civil se configura con la concurrencia de una serie de elementos, como los
mencionados anteriormente cuando hablamos de la responsabilidad jurídica 3
Por ejemplo, el daño a personas o a las cosas de su dominio o posesión,
debido a una acción u omisión (intencional o por negligencia) de una
persona física o de los dependientes de la persona jurídica. Probado el
nexo causal, se produce la obligación indemnizatoria. La imputación de la
culpa reside en la reconvención dirigida al individuo por la inobservancia de
la ley, mediante una acción u omisión que implique una conducta contraria
a las exigencias de la norma, en virtud de haberse determinado un daño en
contra de otro individuo que no tenía el deber jurídico de soportarlo. La
responsabilidad civil puede ser contractual o extracontractual. Cuando
la norma jurídica violada es una ley (en sentido amplio), hablamos de
responsabilidad extracontractual, la cual, a su vez, puede ser delictual o
penal (si el daño causado fue debido a una acción tipificada como delito), o
cuasi-delictual o no dolosa (si el perjuicio se originó en una falta
involuntaria). Cuando la norma jurídica transgredida es una obligación
establecida en una declaración de voluntad particular (contrato, oferta
unilateral, etcétera), hablamos, entonces, de responsabilidad contractual.
concepto de Responsabilidad Civil. Importancia.
En derecho, la responsabilidad civil es la obligación de una persona de reparar un
daño causado a otra persona. La responsabilidad civil puede ser adquirida por
contrato (contractual) o estar estipulada por ley (extracontractual). Cuando la
persona que responde por los daños es una persona diferente al autor, se llama
responsabilidad por hechos ajenos.
Importancia
Teniendo en cuenta las bases sobre las que camina la responsabilidad civil, es
fácilmente comprensible que sea una de las piezas angulares del Derecho, porque
representa la clave que garantiza la seguridad de las personas respecto a los
daños y perjuicios que pueden sufrir por las conductas o actividades que vulneran
sus derechos y por los riesgos y peligros a los que todos estamos expuestos al
vivir en una sociedad cada vez más plagadas de conductas y actividades que los
generan.
Fundamento de la Responsabilidad civil.
Se afirma que la norma del artículo 1185 CC consagra un principio general
de derecho, pues es justo y lógico que quien ocasione un daño a otro lo
repare. Se ha indicado inclusive respecto de otros ordenamientos que dicho
principio que consagra el deber de no dañar a los demás tendría proyección
constitucional. El principio del alterum non laedere es, como la noción
misma de derecho, inseparable de la de alteridad, es decir en relación a
otro, o lo que es lo mismo tiene sentido únicamente en la vida en
sociedad, porque el daño que alguien se infiere a sí mismo no entra dentro
de la consideración de la responsabilidad civil. Sobre el fundamento de la
responsabilidad civil, esto es, la idea que la justifica o soporta, se han
referido razones filosóficas, económica, pero ab initio suele primeramente
asomar el sentido de justicia o equidad.
La finalidad principal de la responsabilidad civil es la de la reparación del
daño causado. De allí que se afirme que la responsabilidad civil presenta
una finalidad fundamentalmente reparatoria, indemnizatoria, compensatoria o
restitutoria. Pero también pudiera bien verse en ella un sentido preventivo
que conduce a los ciudadanos a tener prudencia para evitar el compromiso
de la responsabilidad.
Criterios para distinguir la responsabilidad contractual de la delictual.
la RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL tiene su origen de ser en el
incumplimiento de una obligación derivada de un contrato entre dos o más partes,
mientras que la RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL (delictual.) no
parte de la existencia de un acuerdo de voluntades, sino del perjuicio que un
sujeto ha podido cometer a otro y del que es responsable. Así, de forma muy
sintética, se entiende que el hecho generador de ambas responsabilidades es
distinto. Por un lado y como ya hemos dicho, en la responsabilidad contractual, la
responsabilidad nacerá del incumplimiento del acuerdo de voluntades que se
plasmó en un contrato. Y, por otro lado, la responsabilidad extracontractual tiene
su razón de ser en el incumplimiento del deber genérico de lesionar los deberes y
derechos de otro “alterum non laedere” - el deber de no dañar a nadie -. No
obstante, tanto en una como en otra, responsabilidad crea una obligación, la cual
no es otra que la de reparar el daño.
En el Derecho venezolano también constituye un caso de responsabilidad delictual
la necesidad de reparar un daño cuando éste es causado por abuso de derecho,
figura que en nuestro ordenamiento constituye un caso particular del hecho ilícito.
El abuso de derecho está consagrado en el segundo párrafo del artículo 1185 del
Código Civil:
“Debe igualmente reparación quien haya causado un daño a otro, excediendo en
el ejercicio de su derecho los límites fijados por la buena fe o por el objeto en vista
del cual le ha sido conferido ese derecho”.
El cúmulo de la responsabilidad contractual con la delictual.
Se alude a “cúmulo de responsabilidades”, no para referir a la concurrencia
de ambas responsabilidades (contractual y extracontractual) sino a la
posibilidad de optar por una u otra en caso de darse ambas. Siendo que
realmente lo que acontecería es una “opción” y no una “acumulación”. El asunto
del cúmulo de responsabilidades trata de responder las siguientes preguntas:
¿Cuándo el deudor ha incumplido la obligación existe la posibilidad de hacer
valer solo la responsabilidad contractual o puede si lo prefiere invocar por
tal incumplimiento las reglas de la responsabilidad extracontractual?.
En Venezuela la discusión relativa al cúmulo de responsabilidades
contractual y extracontractual es aceptada por un sector de la doctrina y
rechazada por otro. Por su parte, algunas decisiones judiciales parecen
favorables a la concurrencia de responsabilidad contractual y extracontractual
luego de pasearse por la doctrina en la materia. Refiere una decisión
judicial “…lo que sí está claro en principio es que la responsabilidad
contractual excluye en principio a la responsabilidad ordinaria por hecho ilícito
o Aquiliana, por cuanto la fuente de tal responsabilidad es totalmente
diferente en ambos casos y en la primera la culpa, la causalidad y el daño
deviene del incumplimiento de normas contractuales y en la ordinaria de
otras diferentes a las contempladas en el contrato”. No obstante, debe
tenerse claro que el problema del mal llamado “cúmulo” no pretende una
concurrencia o simultaneidad de regímenes en principio incompatibles, sino la
posibilidad de opción u escogencia a la víctima o deudor, de uno de ellos en
caso de “concurrir”.
Se afirma que la concurrencia de responsabilidades puede tener lugar por
varias razones, a saber, porque aun existiendo un contrato, la
responsabilidad pueda calificarse de extracontractual; que se trata de dos
pretensiones distintas entender que el dañado puede “optar” a su
conveniencia por una u otra, por tratarse de un concurso alternativo de
pretensiones. El problema no pareciera ser complicado cuando se ha violado
una obligación estrictamente contractual. El problema se presenta en toda su
agudeza cuando el incumplimiento del deudor viola además del derecho de
crédito un derecho absoluto, esto es un derecho con una naturaleza distinta
al derecho de obligación; que pudiera haber sido violado fuera del ámbito
del contrato. Los ejemplos que se colocan son varios: el caso del médico
que incurre en un error de diagnóstico o por impericia en la intervención
causa un sufrimiento por propiciar un daño físico. Existe allí una violación
del derecho de crédito derivado de la relación contractual pero también la
infracción de un derecho absoluto. Otros ejemplos: cuando en las Farmacias
el farmaceuta como era su función (no como ahora que son simples
vendedores de remedios patentados) se equivocaba en la prescripción del
medicamento. En el contrato de transporte en materia civil (pues en materia
mercantil se rige por responsabilidad extracontractual) que entre sus
obligaciones tiene que las cosas y personas lleguen sanas y salvas, pero
suponga que la persona transportada muera. Que un club o centro de
recreación no tenga las condiciones necesarias y por su descuido muera un
cliente
La Culpa. Noción. Elementos.
La culpa, por su parte, es la falta de atención, pero sin malvada voluntad de
perjudicar, sin previsión efectiva de las consecuencias del acto.
Levy: “es la violación de una confianza legítima engañada”.
Savatier: “inejecución de un deber que la persona debía conocer y observar”;
para ello, parte de a idea de que toda persona debe observar una conducta
predeteminada.
De Page: la define como “un error en la conducta”
Giorgi: la define como “la violación de una obligación jurídica e incluso,
violación dolosa”.
Barbero: No da su definición, sino que establece sus caracteres que son:
lavoluntariedad y la previsibilidad y excluye por lo tanto, la intencionalidad.
Con esto se observa que Barbero hace una clara distinción entre dolo y
culpa.
Tetrálogo Planiol: la define como “la violación de una obligación preexistente.
Según él, las obligaciones preexistentes se componen de cuatro
principios o elementos.
1. Toda persona debe abstenerse de toda violencia contra personas y
cosas; de no hacer e intencional.
2. Toda persona debe abstenerse de todo fraude, es decir, de todo acto
destinado a dañar a otra; de no hacer e intencional.
3. Toda persona debe abstenerse de toda actividad para la cual no tenga
la habilidad, pericia o competencia necesarias; de no hacer realizadas
con imprudencia o negligencia.
4. Toda persona debe ejercer la debida vigilancia sobre las personas o
cosas que estén bajo su guarda. Obligación de hacer, violadas con
imprudencia o negligencia.
Clases de Culpa: Por Omisión. Por Comisión: Contractual y extracontractual.
Clases de culpa.
1° Culpa por comisión y culpa por omisión.
Según consista en una actividad de hacer o de no hacer por parte del deudor.
Comisión = positiva = Imprudencia. En este caso el deudor realiza una conducta
que no debía desplegar. Por ejemplo, conducir a exceso de velocidad por una
zona escolar.
Omisión = negativa = Negligencia. Por ejemplo, una persona se percata que un
ciego camina hacia un precipicio y no le advierte del peligro. Ocurre cuando el
deudor no desarrolla una actividad a la cual estaba obligado o lo hace, pero de
modo insuficiente. Nótese que la obligación en estos casos es de hacer y el
deudor no la cumple.
2°. -Culpa contractual y extracontractual.
La prueba de la culpa contractual.
En el ámbito contractual la culpa se ha asociado a la inejecución de la
obligación contraída. El legislador venezolano parece inscribirse en dicha
tesis objetiva a tenor de los artículos 1264 y 1271 del CC. Según el
primero “Las obligaciones deben cumplirse exactamente como han sido
contraídas. El deudor es responsable de daños y perjuicios, en caso de
contravención”. La segunda norma prevé que el deudor sólo puede
exonerarse por la prueba de una causa extraña no imputable, por lo que a
falta de la misma se presume su culpa: “El deudor será condenado al
pago de los daños y perjuicios, tanto por inejecución de la obligación como
por retardo en la ejecución, si no prueba que la inejecución o el retardo
provienen de una causa extraña que no le sea imputable, aunque de su
parte no haya habido mala fe”. Exoneración reiterada en el artículo 127261
eiusdem, que a decir de la doctrina, amén de redundante, deja otras causas
excluidas de la norma. Lo cual es intrascendente dado el carácter general
de la expresión o el sentido de causa extraña no imputable que incluye sus
diversas manifestaciones según indicamos. La única posibilidad de
exoneración del deudor es mediante la prueba de una causa extraña no
imputable; de lo que se deduce que el Legislador venezolano presume de
manera absoluta la culpa del deudor a partir de la prueba del
incumplimiento. Por lo que cuando la obligación no se cumple como se
debía, se presume en principio que ello es por culpa del deudor, quien
puede probar que el incumplimiento fue motivado por una causa extraña a
él; así como el acreedor puede probar que no incumplió por culpa sino
dolosamente.
Indicamos que de conformidad con el artículo 1270 del CC la
responsabilidad contractual –salvo disposición de las partes en contrario–
tiene por patrón de referencia la culpa leve en abstracto, a saber, la
conducta del buen padre de familia o del deudor medio. Cabe recordar sin
embargo, a propósito de las obligaciones de hacer, la diferencia entre
obligaciones de resultado y obligaciones de medio, porque en las primeras,
ante el incumplimiento la culpa se presume de la mera inejecución
siguiendo la regla general, en tanto que en las últimas (de diligencia), en
que no se ofrece un resultado sino poner todos los medios para tratar de
obtenerlo, debe probarse la culpa. Esta última es común en caso de
profesionales como el médico y el abogado, aunque respecto de tales se
pueden presentar ambas modalidades de obligación. Por lo que la
presunción de culpa aplica para las obligaciones de resultado y no para las
obligaciones de medio. De allí que se indique que “en el caso de las
obligaciones de hacer, especialmente aquellas en que interviene un
profesional, el dominio de la ciencia o la técnica relativa al servicio
especializado que se requiera, es superior al de cualquier sujeto no
profesional; por ello, ha de exigirse una diligencia conforme a la cual se
establece la relación jurídica, considerando siempre la naturaleza de la
obligación, las circunstancias personales del profesional y las del lugar y
tiempo en que haya de cumplirse la prestación”. Configurándose así el
buen padre de familia convertido en el buen profesional, tomándose en
cuenta las reglas de la profesión que debe dominar y conocer como
profesional medio. Se alude así a la “culpa profesional” que pretende
precisar una especie de culpa en el comportamiento de quien desarrolla
una cierta actividad sabiendo que carece de una adecuada preparación
técnica. Sin embargo, a decir de Lagrange, no podrá haber sobre esta
materia una desviación de los principios normales sobre la administración de
la carga de la prueba, ni particularmente de las previsiones que sobre el
particular contiene el artículo 1354 CC que alude a la materia probatoria en
general, a propósito de la distribución de la carga de la prueba. El
incumplimiento doloso, esto es, la prueba de éste le corresponde al
acreedor. Hay dolo cuando el deudor transgrede voluntaria y
conscientemente la obligación: esa transgresión voluntaria es cosa que no
se presume por lo que ha de probarla el que la alegue.
Obligaciones de medio y de resultado.
Obligaciones de resultado:
Son aquellas en las cuales el deudor se compromete a una obligación precisa,
estrictamente determinada.
II. Obligaciones de medio:
Son aquellas en las cuales el deudor no se compromete a un resultado
determinado, sino a cumplir cierto esfuerzo, a tomar ciertas medidas en el
desarrollo de la actividad.
En cuanto a las obligaciones de dar y de no hacer, siempre se tratará de una
obligación de resultado, el problema radica en las obligaciones de hacer, donde
surgen dudas en al distinción, pues existe una subcategoría de obligación de
medio llamada obligación de garantía o de seguridad.
Por ejemplo al comprometerse a transportar una persona, la obligación inicial es
de resultado, es decir llevarla a Puerto La Cruz, sin embargo debe hacerlo sana y
salva; allí está implícita una obligación de medios, pero ¿Cuál es el límite? ¿Hasta
donde llega esa obligación?
Importancia de la distinción entre obligaciones de medio y de resultado respecto
de la concepción unitaria de la culpa.
Si se trata de una obligación de resultado de tipo contractual, corresponde aplicar
el artículo 1.271 C.C y por lo tanto ante el incumplimiento se presume la culpa del
deudor quien sólo puede excusarse probando que se debió una causa extraña no
imputable a él.
Si se trata de una obligación de medios de tipo contractual, el aplicable es el
artículo 1.270, el cual ampara al deudor con una presunción a su favor y por lo
tanto la carga de la prueba de la culpa en la inejecución corresponde al acreedor.
Sistemas de apreciación de la culpa.
Sistemas de apreciación de la culpa.
A.- En Concreto. Para determinar la culpa debe compararse la conducta
desplegada para el sujeto en un momento dado y que se desea calificar con la
conducta habitual que normalmente desarrolla ese mismo sujeto en su vida diaria.
Si la conducta desplegada en un momento determinado es inferior a la que
generalmente desarrolla el mismo sujeto ha incurrido en culpa.
B.- En Abstracto. Según este sistema, para determinar si existe culpa en la
abstracción de una persona, debe compararse la conducta desarrollada por ella en
un momento con la conducta que hubiera desarrollado una persona abstracta,
ideal, dotada de determinadas cualidades o defectos y colocadas en las mismas
circunstancias externas de la persona, cuya conducta se quiere calificar. Si la
conducta del sujeto de derecho es inferior al del ente abstracto, aquel había
incurrido en culpa. Ente abstracto: “pater familiae” “buen padre de familia” 1270
código civil.
El problema de la gradación de la culpa.
La gradación de la culpa.
En materia civil no presenta mayor inconveniente pues lo que importa es la
existencia de la culpa sin interesar el grado, lo cual no sucede en materia penal,
donde es fundamental para imponer una pena.
La imputabilidad.
Es un elemento esencial para la existencia de la culpa y no para la existencia de la
responsabilidad civil. Sin imputabilidad no hay culpa.
En materia contractual en menor y el demente o entredicho son inimputables pues
no tienen capacidad para contratar.
En materia extracontractual si pueden resultar imputables si se comprueba que
tuvieron discernimiento para realizar e acto y causar el daño.