Según la RAE (Real Academía Española de la Lengua), el diagnóstico se define como el arte o acto
de reconocer una enfermedad por sus signos y síntomas.
El diagnóstico es uno de los procesos más importantes en la atención al paciente ya que si un
paciente no tiene diagnóstico, no tiene tratamiento.
El diagnóstico kinesiológico se puede definir como la investigación o el análisis de los signos y
síntomas presentes en el paciente que permiten establecer la causa de las disfunciones
(asumiendo que esta es la base del actuar del kinesiólogo). De ahí que el diagnóstico kinesiológico
es más bien un diagnóstico funcional.
En Kinesiología el diagnóstico es una herramienta de fundamental utilidad, distinguiéndose del
diagnóstico médico, ya que este último no entrega información suficiente para plantear la terapia
que el kinesiólogo aplicará finalmente al paciente. En Kinesiología, el diagnóstico médico es más
bien una orientación acerca de la fisiopatología del paciente y posibles complicaciones
relacionadas con ésta, sirviendo sólo como una idea global antes de la evaluación kinesiológica,
conjunto de información relacionado con el estado de salud del paciente y de la cual se
desprenderá el diagnóstico kinesiológico y finalmente el tratamiento a aplicar a dicho paciente.
Evaluación kinesiológica
La evaluación en el área de la salud, debe ser un procedimiento sistemático, que permita llegar a
la comprensión del estado en el que se encuentra el individuo en materia de salud o enfermedad.
Para que sea confiable, debe permitir la objetivación de las observaciones, la comparación intra e
inter sujeto e intra e inter observador, manteniendo un grado de acuerdo entre los mismos. Debe
tener sensibilidad y especificidad para lo que se pretende evaluar. Debe permitir ser aplicada en
las distintas fases de un tratamiento, permitiendo verificar las variaciones en el cuadro de inicio.
La evaluación Kinésica debe contemplar estos aspectos, pero además debe enfocar su mayor
atención en el estado funcional del sistema evaluado, aspecto complejo por naturaleza y como
veremos posteriormente, en ocasiones es difícil de precisar. El estado funcional debe ser el mayor
objetivo de la evaluación y eventual diagnóstico kinésico.
Objetivos de la evaluación Kinésica.
1º Comprender el estado morfológico y funcional.
2º Determinar siempre que sea posible, las causales del fenómeno.
3º Establecer los lineamientos del tratamiento.
Diagnóstico Kinesiológico basado en la CIF
La OMS (Organización Mundial de la Salud), en el año 2001, aprobó y publicó la “Clasificación
Internacional de Funcionamiento, Discapacidad y Salud” (CIF). Esta clasificación propone un
modelo que puede utilizarse como pauta de evaluación acotada y enfocada hacia todas las
dimensiones del ser humano, lo que permitiría a los profesionales kinesiólogos obtener su
diagnóstico funcional. El enfoque de este modelo CIF es proveer de una base científica para la
comprensión y estudio de los estados funcionales y proporcionar una visión de las diferentes
dimensiones de la salud, desde la perspectiva de un modelo biopsicosocial, con un lenguaje
universal.
La CIF es una clasificación que nos sirve como modelo integral para evaluar funcionalidad,
discapacidad y salud de las personas. Este modelo permite clasificar las deficiencias de los
individuos de micro a macro, es decir, desde su fisiología y anatomía hasta llegar al entorno social.
Sus componentes principales son: Estructuras Corporales, Estado Fisiológico, Limitaciones a la
Actividad y Restricciones de la Participación, siendo los dos primeros elementos relativos al
proceso curativo de la patología y los dos últimos ligados a la rehabilitación y/o reintegración
social. Las deficiencias de Estructura Corporal y de Función Fisiológica se refieren a aquellos
órganos y sistemas comprometidos por el estado patológico y las funciones que se alteran debido
a este estado. Las Limitaciones a la Actividad se refieren a aquellas que impiden la realización de
las Actividades de la Vida Diaria y las Restricciones de la Participación son aquellas que impiden el
desempeño de los roles sociales como individuos integrados en una comunidad social
determinada, o bien, son aquellos que retrasarán la inserción social del individuo por
incumplimiento de dichos roles.
De esta manera, al evaluar al paciente, se establecen inmediatamente los componentes del estado
actual de paciente, identificando:
Estructuras Comprometidas
Alteraciones Fisiológicas
Limitaciones a la Actividad
Restricciones de la Participación
El diagnóstico kinesiológico o funcional, entonces, queda conformado por una frase donde se
resumen las funciones comprometidas y la causa de ellas, apuntando siempre al objeto de nuestra
profesión: la actividad. El diagnóstico kinesiológico, por tanto, debiera tener como referencia la
principal Limitación de la Actividad que presenta el paciente.
De acuerdo a la importancia relativa de cada uno de los aspectos del estado funcional del
paciente, se pueden establecer los objetivos del tratamiento de Kinesiología, siendo siempre el
objetivo general devolver al máximo posible la independencia funcional del paciente a cargo, de
acuerdo a sus potencialidades. Podrá plantearse otro objetivo general, que se adecúe a la
condición de deficiencia primordial (deterioro o disfunción) del paciente, pero siempre teniendo
en cuenta que debe responder a un enfoque funcional. Los objetivos específicos variarán para
responder al objetivo funcional primario. Además, como podrá desprenderse de lo anteriormente
planteado, los objetivos específicos, al igual que el tratamiento del paciente, deben ir variando en
relación al cambio del estado funcional de éste, siendo necesario ajustarlos continuamente para
responder a las necesidades individuales.
El kinesiólogo tiene competencias para diagnosticar estados de funcionamiento, no para
diagnosticar patologías (aunque la práctica profesional y clínica pudiera indicar lo contrario).
Elaboración del diagnóstico kinesiológico
Una vez realizada la evaluación del paciente, deben analizarse los datos recogidos y el paciente
debe catalogarse según su estado funcional, de acuerdo a las dimensiones comprometidas en base
a la CIF. Es decir, se identifican las estructuras y la fisiología comprometidas, las limitaciones a las
actividades de la vida diaria y las restricciones a la participación social. Es importante que en este
diagnóstico, el párrafo principal esté basado en la dimensión más comprometida del paciente.
Para el caso de los pacientes críticos, siempre será primordial la disfunción fisiológica que presenta
el paciente, variando según la causa de los compromisos. Por ejemplo, puede catalogarse a un
paciente como: Disfunción ventilatoria severa (fisiología), por patología obstructiva, con
componente hipersecretor importante y alteración del clearance bronquial. Para el caso de un
paciente con esguince de tobillo, el diagnóstico kinesiológico debiera ser del tipo: alteración de la
marcha (limitación a la Actividad) por distensión del ligamento p-a anterior, dolor y edema, con
disminución del rango articular.
Formulación de los objetivos del tratamiento
Para formular los objetivos del tratamiento, se debe buscar siempre la máxima posibilidad
funcional del individuo, por lo tanto, el objetivo principal debe dar respuesta a este problema
presentado por el paciente.
Objetivo general: Es amplio, que englobe la problemática del paciente y no puede ser logrado
mediante una sola técnica de tratamiento, como sí debe ocurrir con los objetivos específicos. Por
ejemplo, en un paciente que presenta dificultad ventilatoria, el objetivo general puede ser:
Disminuir la dificultad ventilatoria. Los objetivos específicos darán respuesta al origen de esta
dificultad ventilatoria. Por ejemplo, Disminuir la broncoconstricción o Permeabilizar la vía aérea o
Expandir zonas de atelectasia, entre otros.
Una vez formulados los objetivos específicos se plantea, en base a la mejor evidencia disponible y
a la experiencia conseguida por el terapeuta, el tratamiento que responda a los objetivos
específicos. El tratamiento debe ser evaluado según los objetivos específicos y si lograron el
cumplimiento del objetivo general.
TIPOS DE OBJETIVOS
Generales: expresan las intenciones educativas de un proyecto curricular, de un plan de
estudios, o de una asignatura. Son los propósitos más amplios que persigue un programa en cada
nivel y su cumplimiento está en función del tiempo de duración de la carrera o de la asignatura
dentro de la estructura y organización curricular.
Particulares: se derivan de los generales de la asignatura y corresponden a cada una de las
unidades del programa analítico de la misma. Aquí se precisan las intenciones educativas de una
parte del contenido (sistema de conocimientos y sistema de habilidades), que se aborda, lo cual
debe conducir al logro de los objetivos generales de la asignatura en su conjunto y de los objetivos
curriculares del Plan de Estudios.
Específicos: se derivan de los objetivos particulares y corresponden a los de las clases de cada
unidad didáctica, por lo que existe un mayor grado de concreción de las intenciones educativas. El
cumplimiento de estos objetivos debe conducir al logro de los objetivos de la unidad del programa
de la asignatura, como parte de la estructura curricular y contribuir al cumplimiento de los
objetivos del plan de estudio.
¿CÓMO REDACTAR OBJETIVOS?
1. Todo objetivo inicia su redacción utilizando un verbo en forma infinitiva, así se precisa el
propósito del objetivo con más claridad. Este verbo describe el qué del objetivo.
Por ejemplo:
Identificar …………
Comparar …………..
Aplicar …………….
Diagnosticar …………
Describir ……….
Reflexionar……………
Fundamentar …………….
2. Para completar el enunciado del objetivo se da respuesta al PARA QUE del propósito. Es decir se
explica la finalidad del objetivo.
Por ejemplo: … con el fin de …. …. para….
3. Termina enuciando el CÓMO se logrará el objetivo. Por ejemplo: …………mediante …. ……… a
través de ….. …….. utilizando …..
VERBOS PARA OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS