UNIVERSIDAD NACIONAL DE ASUNCIÓN
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES
SEDE CAACUPÉ
CARRERA DE DERECHO
Derecho
Marítimo
Tema: Lección 3
Catedrático: Dr. Víctor Fretes
Curso: séptimo semestre
Integrantes
1. Ruth Fabiola Ramírez Bogarín C.I. 4693135
2. Judith María Ramírez Bogarín C.I. 4693134
3. Paola Curril C.I. 5121344
4. Nilsa Zorrilla C.I. 3691535
5. Licet Díaz C.I. 5382832
Caacupé, noviembre de 2020
INTRODUCCIÓN
Para la rama de las ciencias jurídicas, llamada Derecho Marítimo, el mar
adquiere una preponderancia, tal es así, la importancia del mar reside en la
libertad que otorga a las personas para circular sobre él, permitiendo rutas de
comercio libres y de fácil acceso.
Por ello, la anchura del mar territorial se convirtió en el centro de la
discusión del derecho del mar; algunos juristas, propusieron que fuera la
distancia recorrida por un tiro de cañón; mientras que los escandinavos pusieron
la "legua marítima", que algunos estados interpretan como cuatro millas y otras
como tres. Uno de los países que más defendió la anchura de tres millas fue
Estados Unidos, y a finales del siglo XIX impone su criterio, por lo que la
mayoría de los Estados aceptan "la soberanía sobre sus aguas territoriales con
una anchura de tres millas", pero éste no fue un acuerdo universal.
Se entiende, que tal importancia no solo juega un eje fundamental en la
rama del Derecho Marítimo; sino, en otras áreas como el Derecho Mercantil,
Civil, aeronáutico y etc.
En palabras de un destacado jurista, «Como se sabe, aproximadamente el
90% del comercio mundial se moviliza por medio de buques. Este alto
porcentaje de utilización del modo marítimo en el tráfico internacional, está
vinculado con la capacidad que tienen los buques de movilizar grandes
cantidades de carga y con las economías de escala que abaratan el traslado de
mercancías objeto de intercambios comerciales. Las llamadas ventas marítimas
son una evidencia de esa realidad «, observa José Antonio Pejovés, abogado,
árbitro y profesor de Derecho Marítimo.
En suma, los estudios de Derecho marítimo, son importantes pues
permiten conocer la esencia y los alcances de las relaciones jurídicas que se dan
en el mar, y su importancia también se expresa por su cercana vinculación con el
comercio internacional y nacional, de allí la estrecha relación existente entre el
Derecho marítimo comercial y el Derecho mercantil.
CONCLUSIÓN
En 1609, aparece el libro Mare Liberum, escrito por Hugo Grocio, que establece
las bases del derecho internacional del mar. El principio de libertad de los mares fue
pronto discutido por las grandes potencias navales durante todo el siglo XVII y muchas
de ellas rechazaron la doctrina de Grocio de que el "uso del mar y del aire es común a
todos", y apareció, en 1635, la obra del inglés John Selden, Mare Clausum, en las que
señalaba que "el mar, no es común a todos los hombres, sino susceptible del dominio
privado o propiedad particular, como lo es la tierra".
Por lo que, se podría afirmar Belisario que el Derecho de la Navegación
establece las normas para regular las actividades que tienen que ver con el negocio
marítimo y esta actividad comercial la realizan las empresas navieras que se encuentran
diseminadas por todo el planeta. Para realizar esa actividad mercantil es indispensable el
transporte marítimo, el cual efectúa el tráfico comercial a través de los espacios
acuáticos de todo el mundo, por lo que el contorno del transporte marítimo es de
carácter internacional, con lo que se impide que entren en controversia los distintos
ordenamientos jurídicos marítimos domésticos, que comprenden soluciones varias y
antagónicas
El Derecho Marítimo es una rama fascinante y bastante particular frente las
demás ramas jurídicas al tener autonomía, instituciones propias que la distinguen
notablemente de ciertas instituciones de derecho común y al estar regulada
principalmente por convenios internacionales que dan forma a la legislación marítima
interna de cada Estado.
Su importancia queda evidenciada al ser el transporte marítimo el principal
medio para el traslado de mercancías a nivel internacional y además porque representa
una gran oportunidad para el desarrollo de los países con ríos navegables como el de
Paraguay; constituyéndose estos como vías de salida la mar
LECCIÓN 3 - IMPORTANCIA DEL MAR
Evolución del concepto del mar Territorial, mar Patrimonial y
Plataforma Continental
1. Mar Territorial: es la faja de agua sujeta a un régimen jurídico especial, que se
encuentra a lo largo de las costas, entre éstas y el mar libre. Se llama mar libre o
alta mar, a las aguas que se hallan fuera del control de Estado alguno, el término
se emplea para distinguirlo del mar territorial o aguas marginales. La libertad del
mar tiene un fundamento racional porque el mar no es susceptible de
apropiación y su condición física permite su utilización por todos los Estados,
sin perjuicio para ninguno y sin variar sus características, ya que no perece ni se
modifica.
2. Zona económica. exclusiva o Mar patrimonial: Es aquella destinada a la
explotación pesquera, y~ extiende hasta las 200 millas marinas de la costa, y en
la cual el Estado ribereño tiene el derecho de explotar y explorar, conservar y
administrar los recursos naturales renovables y no renovables, del lecho y el
subsuelo del mar y aguas suprayacentes. Este conjunto de derechos se llamó Mar
Patrimonial en algunos foros latinoamericanos, y más tarde por influencia de los
países africanos pasó a llamarse Zona Económica, terminología utilizada en los
seminarios de Yaundé en 1.972 y en la Declaración de Addis Abeba de 1.973.
3. La Plataforma Continental: es la zona submarina situada entre la costa y un
marcado aumento de pendiente del suelo marino, fuera del mar territorial, hasta
una profundidad de 200 metros o más allá de éste límite, hasta al punto en que
las profundidades de las aguas suprayacentes permita el aprovechamiento de los
recursos naturales.
Factores de la evolución
El concepto de mar territorial nace y evoluciona a medida que se afirma la idea
de la pluralidad de unidades políticas autónomas. No podía haber prosperado en la
época de los grandes imperios, cuando predominaba el concepto de unidad política
mundial, en que el predominio del emperador era indiscutido (por ejemplo, el
Mediterráneo, que recibía en Roma el nombre de Mare Nostrum, como claro ejemplo
del concepto de la propiedad absoluta sobre dicho espacio). En la Edad Media la
situación fue modificada con la aparición de las ciudades independientes como Venecia
en el Adriático y los Estados en el Mar del Norte como Inglaterra, en lo que ellos
llamaban mares adyacentes; España en el golfo de Méjico y el Atlántico y Portugal en el
Indico, que reivindicaron su soberanía sobre el mar a fin de determinar su competencia
en la lucha contra los piratas, la prevención de las pestes, la aplicación de determinados
impuestos y la seguridad de la pesca para sus ciudadanos. Al realizarse los grandes
descubrimientos geográficos de los siglos XV y XVI, Portugal reclamó derechos
exclusivos de navegación, exploración y conquista al Oriente de las Azores, España
hizo lo mismo al Occidente. En 1.493. el Papa Alejandro VI, confirió por una bula a
España y a Portugal la totalidad de las regiones no descubiertas del mundo, con los
efectos de reclamar soberanía, cobrar impuestos y la reserva de la pesca, para lo cual
dividió el mundo por una línea que pasaba frente la Azores y el Cabo Verde; otorgando
el oriente a Portugal y el Occidente a España. Estos Estados reclamaron cambios en la
demarcación, que fueron definitivamente establecidos por el Tratado de Tordesillas de
1494.
Dificultad de codificación
La disparidad de criterios originó serias dificultades para la codificación de la
materia, intentada por primera vez en la Conferencia de la haya de 1930. Su fracaso se
intentó superar en las Conferencias Marítimas de Ginebra de 1958 y en 1960. La
primera logró una convención bastante completa, pero no logró definir la anchura del
mar territorial, limitándose a declarar que la soberanía del Estado se extiende, aparte de
su territorio y aguas interiores, a una zona adyacente a sus costas designado con el
nombre de Mar Territorial. La segunda se convocó en tan poco tiempo que los Estados
no hablan variado en sus posturas, por lo que volvió a fracasar. Desde entonces los
países han evolucionado en el sentido de proteger la pesca delante de sus costas, y la
extensión de 3 millas viene siendo preferida por la mayoría. Noruega ha fijado el limité
en 4 millas, Méjico en 16 kilómetros 668 metros. El Instituto de Derecho Internacional
la fijó en 6 millas o 2 leguas marítimas. En América del Sur, los países se han
manifestado a favor de la tesis de las 200 millas iniciada por los países del Pacificó.
Doctrinas
La pretendida exclusividad de Portugal perjudicaba seriamente la
navegación y los intereses de los países Bajos, reaccionando contra esta situación, el
jurista holandés Hugo Groscio publicó un vigoroso alegato a favor de la libertad de los
mares con el título. “De mare Liberum, afirmando que los mares no son susceptibles de
ocupación y por lo tanto que no pueden estar sometidos a la jurisdicción exclusiva de un
Estado. En la misma época, el rey de Inglaterra prohibió la pesca en las costas de su
país a los buques holandeses lo que fue origen de una larga controversia entre los
súbditos de ambos Estados. La tesis inglesa fue expuesta por John Selden en 1.613, en
su libro “De mare Clausum”. A medida que el principio de la libertad de los mares fue
afirmando sus derechos, los Estados que sostenían el principio de considerar dentro de
su régimen jurisdiccional grandes áreas del océano fueron reduciendo sus pretensiones
hasta aceptar como medida transaccional el que se señalara una faja, limitada por las
costas del Estado ribereño, en la cual pudieran aplicar todos aquellos derechos cuyo
ejercicio constituye una garantía de su seguridad misma.
Problemas del Mar Territorial. Situación actual
La necesidad de resolver una cuestión tan ardua y espinosa fue la razón que
impulsó a EE.UU. y a la Ex Unión Soviética a formular un proyecto conjunto y
proponer a los demás estados la realización de la tercera conferencia de las NN. UU,
sobre el derecho del mar. La solución fue alcanzada finalmente por la Convención de
las NN. UU sobre el Derecho del Mar, firmada en Montego Bay, Jamaica; el 10 de
diciembre de 1.982. Dispone que los estados tienen derecho a establecer la anchura de
su mar territorial hasta un límite que no exceda las 12 millas marinas, medidas a partir
de líneas de base determinadas de conformidad a la convención.
Estas son las líneas de más baja marea a lo largo de la costa (lsobata) que
aparecen indicadas en las cartas a gran escala reconocidas oficialmente por el Estado
costero y registradas en la ONU.
La convención regula igualmente la medición del Mar Territorial en los
arrecifes, en las líneas de base rectas (donde las costas son escarpadas o con profundas
escotaduras o en las que haya islas en la proximidad inmediata de la costa), aguas
interiores, bahías, desembocadura de ríos, puertos, etc. Cualquiera sea la extensión
asignada al mar territorial, se delimita desde la línea de base hacia fuera, sean costas
naturales o artificiales, por lo que el limite forma una línea paralela a la costa. Las islas
también tienen su mar territorial determinado de acuerdo a las mismas normas, a las que
se define en la convención como una extensión natural de tierra rodeada por agua, que
se encuentra sobre el nivel de ésta en pleamar (Marea Alta), excluyendo de la categoría
de islas a las rocas no aptas para la habitación humana ni para tener vida económica
propia.
Derecho del Mar Territorial
La soberanía del Estado ribereño se extiende sobre el espacio atmosférico
situado sobre su mar territorial y su respectivo subsuelo, es pues, territorio sumergido
del Estado. La razón es que es indispensable el derecho sobre el agua adyacente a las
costas para la seguridad del Estado y la protección de sus legítimos intereses. En la
actualidad, el derecho internacional reconoce que el Estado ribereño ejerce un derecho
de soberanía sobre el mar territorial, aunque los demás estados gocen del derecho de
“Paso inocente” para sus navíos de comercio.
Se faculta al Estado a:
1. Aprovechar de forma exclusiva los productos del mar, del lecho y del
subsuelo.
2. Vigilancia fiscal para evitar la explotación ilícita de los productos del mar
territorial y para evitar la entrada y salida fraudulenta de los productos
destinados a o provenientes del país.
3. Impedir la violación de reglamentos sanitarios, de inmigración y protección
general de los intereses políticos, económicos, etc.
4. Exigir el cumplimiento de reglamentos y disposiciones sobre tráfico de
barcos mercantes y de guerra, cabotaje, seguridad, etc.
5. Comenzar en el mar territorial y continuar en el mar libre la persecución de
buques que hayan violado leyes fiscales, sanitarias, de pesca, etc.
Actos Unilaterales
Apoyándose en que los continentes se prolongan dentro del mar en lo que los
geógrafos llaman plataforma continental, el 28 de septiembre de 1:945, el presidente de
los EE.UU., suscribió dos proclamas incorporando los recursos del mar en áreas
contiguas a los EE.UU., incluyendo un área submarina cubierta por más de 600 pies de
profundidad sobre el cual ejercerían su control y jurisdicción, considerando que no se
afecta el carácter de alta mar de éstas áreas. En octubre del mismo año el presidente de
Méjico hizo declaraciones acerca del derecho de ése país sobre su plataforma
continental, considerando el derecho de explotación exclusiva de los productos del mar
y de los recursos del lecho y subsuelo submarino del mismo, así como la jurisdicción
del Estado ribereño sobre el espacio atmosférico sobre el área de la plataforma
continental.
Posiciones de la mayoría de los países del área
A raíz de la Proclamación Truman, la mayoría de los países de América el Sur
sostiene la postura de las 200 millas de mar territorial.
Las doscientas millas
La Corte internacional de. Justicia confirmó años más tarde la doctrina de que el
Estado ribereño poseía un derecho originario natural y exclusivo sobre la plataforma
continental situada ante sus costas. La aparición del concepto de Plataforma Continental
fue el que más impacto causó en la evolución de nuestro derecho. En Ginebra 1958, la
Convención define la expresión como el lecho del mar y el subsuelo de las
regiones submarinas adyacentes a las costas, situadas fuera del mar territorial, hasta una
extensión de 200 millas marinas contadas a partir de la línea de base, o hasta el punto en
que las aguas supra yacentes permitan el aprovechamiento de los recursos naturales de
las referidas regiones.
Relación geográfica y económica
En la definición, el límite exterior está referido ya sea a la profundidad de
las aguas en 200 metros o su extensión en 200 millas, o sea a la capacidad del Estado
costero de explotar la zona. Para medir su importancia basta recordar que dentro de las
200 millas se encuentra el 99% de los stocks de pescado. comercialmente aceptables,
alrededor del 87% de los depósitos de petróleo mundiales conocidos y el 10% de los
nódulos de manganeso.
Factores de seguridad
La medición del mar territorial empezó a fundarse en razones de. seguridad, y
fue así que el jurista noruego Binkershoek propuso fijar el límite en la distancia hasta
donde llegaba un tiro de cañón disparado desde la costa. De esta manera la soberanía
llegaba hasta donde alcanzaba la fuerza de las armas del Estado costero. Esta distancia
fue determinada en el Siglo XVIII en 3 millas desde la lsobata, y tuvo una aceptación
internacional casi indiscutida hasta principios del presente siglo, en que surgieron
doctrinas dispares, que fijaban el límite en 6,12,100 y 200 millas.
Criterios de las legislaciones nacionales latinoamericanas
Argentina no califica a éstas región como mar territorial, sino como la
continuación de la soberanía sobre su territorio en el mar. Brasil estableció en 1.970 su
soberanía plena hasta las 200 millas marinas, que se extiende a las aguas, el espacio
aéreo, el lecho y el subsuelo. Los países firmantes de la Declaración de Santiago de
1:952 (Chile, Ecuador y Perú) también siguieron la misma orientación.
Objeciones a la tesis de las doscientas millas
La principal es que se extiende la soberanía de ¡os Estados sobre el espacio
aéreo que pertenece a Alta Mar, excediendo la distancia máxima de 12 millas fijada por
la convención. Además, la creación de un mar territorial tan amplio atenta contra la
libertad de navegación, principio cardinal del Derecho Internacional Público.
Finalmente se demostró que en virtud de ésta tesis se transformarían vastas extensiones
oceánicas en mares cerrados. Paraguay, en una conferencia celebrada el Lima, Perú, se
opuso a la pretensión, alegando que la misma le perjudicaba como país mediterráneo
que tiene derecho al mar libre, el cual prácticamente le quedaría vedado para cualquier
uso presente o futuro dentro de ésa franja de 200 millas. Lo razonable sería uniformar la
extensión del mar territorial fijándolo en 12 millas.
Luego de muchos años de negociaciones y compromisos, la solución alcanzada
por la Convención de 1.982 consiste en una combinación de los diversos límites y en la
codificación de conceptos nuevos como la Zona Contigua, La Zona económica
exclusiva y la plataforma Continental. Se han superado de ésta manera los conflictos y
la anarquía causada entre los estados por las declaraciones unilaterales sobre límites. Un
fundamento esencial de los derechos del Estado costero sobre todos los recursos
naturales del mar próximo, reposa en el concepto de justicia económica y social, que
permite asegurar un reparto más equitativo y equilibrado de aquellas riquezas. En éste
sentido, la creación de una zona económica exclusiva se encuadra dentro de la nueva
ética del desarrollo, según. la cual el mar está considerado como un dominio donde los
países en desarrollo entienden ver reconocidos ciertos privilegios a título,
compensatorio, frente a desigualdades de origen histórico o de la naturaleza, que han
descalificado a los países en desarrollo en beneficio de los desarrollados.
La zona contigua es una zona de alta mar vecina al mar territorial, en la que el
Estado costero puede tomar las medidas de fiscalización necesarias para prevenir
infracciones a sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales de inmigración o sanitarios
que se cometan en su territorio o en su mar territorial y para sancionar las infracciones a
ésas leyes y reglamentos que se cometan en dichas regiones. La convención de las
NN.UU. sobre el Derecho del Mar define a la Zona económica exclusiva como un área
adyacente al mar territorial, sujeta a un régimen jurídico específico que determina los
derechos y jurisdicción del Estado ribereño y los derechos y libertades de los demás
Estados. Dicha zona no puede extenderse más allá de las 200 millas marinas desde la
línea de base.
Entre los derechos de soberanía se hallan la explotación, exploración,
conservación y administración de los recursos naturales, vivos o no, de las aguas
suprayacentes, del lecho y del subsuelo del mar; y para otras actividades orientadas a la
explotación y exploración económica de la zona, como la producción de energía
derivada del agua y los vientos. Establece asimismo la jurisdicción para el
establecimiento y utilización de islas artificiales, instaladas y estructuradas, la
investigación científica marina y la protección y preservación del medio ambiente. En
cuanto a los derechos de los otros Estados en la zona económica exclusiva, dispone que
gozarán de las libertades de navegación, sobrevuelo, tendido de cables y tuberías
submarinas, así como de otros usos del mar relacionados con dichas libertades, como la
operación de buques, aeronaves, mantenimiento de cables y tuberías submarinas.
Significado de la Libertad de Navegación
Durante varios siglos los estados soberanos pretendieron ejercer derechos de
propiedad exclusiva sobre áreas más o menos extensas de alta mar. De esta pretensión
nació la controversia apuntada sobre la libertad de los mares, entre los juristas Hugo
Groscio con su “Mare Liberum” en oposición a John Selden, con su “Mare Clausum”.
Dos motivaciones se encuentran en las doctrinas que se formularon al respecto, una de
carácter estratégico y otra de carácter económico, que tienen su expresión, la 1a en el
control de las rutas marítimas en la época del descubrimiento y la 2a en la libertad de
captura de la riqueza ictiológica y en la explotación de minerales de los fondos marinos
la más reciente. El primer resultado de las discusiones diplomáticas fue el
reconocimiento de la libertad de navegación, principio que se impuso en el siglo XVII y
se consagró por la práctica de las naciones en el siglo XX.
En 1.958 en la conferencia de las NN.UU. sobre el derecho del mar fue firmada
la convención sobre el alta. mar que reconoce la libertad de alta mar, la cual comprende
principalmente:
• La libertad de navegación.
• La libertad de pesca.
• La libertad de colocar cabos y oleoductos submarinos.
• La libertad de sobrevuelo.
Mucho se ha discutido sobre la condición jurídica del mar libre, ¡a noción más
aceptada es que constituye Res Comunis Usus, es decir cosa dé uso común para la
navegación, la pesca y la utilización de recursos marinos. La Convención de 1.982 sobre
el derecho del mar define la libertad de alta mar en su art. 87º, disponiendo que está
abierta a todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, enumerando las libertades que
comprende: navegación, sobrevuelo, pesca, tendido de cables y tuberías submarinos,
construcción de islas artificiales y otras instalaciones e investigación, científica.
Libertades que deberán ejercerse por todos los Estados, limitándose a fines pacíficos.
El paso inocente y los intereses estratégicos
En cuanto a los derechos de soberanía sobre el mar territorial, te admite que
están limitados por la consagración del principio de paso inocente, definido como el
hecho de navegar en el mar territorial, sea para atravesarlo sin entrar en las aguas
interiores, sea para dirigirse a éstas aguas, sea para retirarse viniendo de aguas
interiores. Los barcos de guerra disfrutan del paso inocente no como un derecho sino
como una tolerancia, por lo que se les exige, generalmente, un permiso. Inocente quiere
decir cuando el navío utiliza el mar territorial para realizar actos que no atenten contra
¡a seguridad, el orden público y los intereses fiscales del Estado ribereño. Es un
principio de general aceptación el que cualquier Estado pueda exigir el paso inocente
sobre las aguas territoriales de otro Estado, en consecuencia, ninguno tiene el derecho
de exigir contribuciones o gabelas en relación con el ejercido de éste derecho. Por lo
que se refiere a la seguridad de tránsito y movimiento de los buques en aguas
territoriales, el Estado ribereño puede tomar las medidas que crea convenientes para dar
las garantías adecuadas y fijando las restricciones que considere justificadas por razones
de defensa. Existen reglas precisas adoptadas por la Convención sobre el Derecho del
Mar en materia de paso inocente de buques mercantes y de guerra, otorgando el derecho
a todos los Estados, ribereños o sin litoral; el paso debe ser rápido e ininterrumpido,
admitiéndose sólo los incidentes normales de la navegación en los casos de fuerza
mayor. Comprende el derecho de fondear y detenerse, sólo en la medida en que esto
constituye incidentes normales de navegación. No será considerado inocente el paso de
buques de pesca extranjeros que no cumplan las leyes dictadas por el Estado ribereño.
Los submarinos tienen la obligación de navegar en superficie y mostrar su bandera. El
Estado ribereño no ha de poner dificultades al paso inocente por el mar territorial y está
obligado a dar a conocer todos los peligros que amenacen la navegación en su mar
territorial. No podrán imponerse gravámenes a los buques por el sólo hecho del paso,
sino como remuneración por servicios determinados. Su jurisdicción penal no podrá ser
ejercitada en un buque extranjero para detener a personas por infracciones penales
realizadas a bordo, cometidas antes de que el buque entre en el mar Territorial. Si este
no entra en las aguas interiores, no podrá detener ni desviar de su curso a ningún buque
para ejercer la jurisdicción civil sobre una persona que se encuentre a bordo. Puede
tomar las medidas necesarias para impedir el paso que no sea inocente, para impedir
infracciones y puede suspender temporalmente el paso, sin discriminación entre los
afectados, temporalmente y en determinados lugares de su mar territorial, si ello es
indispensable para su protección y seguridad.
Régimen de pesca en el alta mar
Es consecuencia del principio de libertad de los mares el que la pesca sea libre
para todas las naciones. Cada Estado puede legislar sobre el ejercicio de la pesca para
sus propios navíos y puede, por acuerdos internacionales, renunciar o limitar con los
demás contratantes sus derechos de pesca en determinados lugares. Cuando ha sido
necesario reglamentar o prohibir la pesca en un sitio escogido, se ha logrado por medio
de la celebración de tratados internacionales, como por ejemplo en el Mar del Norte, en
el norte del Pacífico, cerca de la isla de Faros, pero que han obligado sólo a los
signatarios para evitar abusos, peligros y la destrucción de las especies marinas.
Observando el mapa mundial de la pesca, resulta claro que constituye una
actividad esencialmente costera, porque los pastos de fitoplancton, alimento básico de
los peces, se encuentra en su mayoría en menos de 200 millas de las masas
continentales, así como el 99% de los peces comercialmente aceptables y justamente el
interés de los Estados en controlar la captura de peces es lo que llevó a la creación de
la zona económica exclusiva; dedicada casi exclusivamente a la explotación pesquera,
que se extiende hasta 200 millas marinas de la costa, y en la cual el Estado ribereño
tiene el derecho de explotar y explorar, conservar y administrar los recursos naturales
renovables y no renovables del lecho y el subsuelo del mar y. aguas suprayacentes.
Adquiere importancia en la zona económica el derecho de soberanía del Estado ribereño
para ¡a pesca, la participación de los Estados sin litoral y en situación geográfica
desventajosa, la jurisdicción del Estado ribereño para la investigación científica marina,
para lo cual existen entendimientos básicos en cuanto a los principios que regulan la
zona, la solución de controversias y la naturaleza jurídica de la misma; cooperando
siempre entre todos para la conservación y administración de os recursos vivos según
los parámetros de la convención de 1982.
Convención de Ginebra en 1958
Tenía como principal objetivo la determinación de la anchura del mar territorial,
por lo que se firmó la Convención sobre el mar territorial y la zona contigua, que se
limitaba a declarar que la soberanía del Estado ribereño se extiende, aparte de su
territorio y de sus aguas interiores, a una zona del mar adyacente a sus costas,
denominada mar territorial. Por zona contigua reconoció la existencia, ente el mar
territorial y la alta mar, de una faja de agua sobre la cual se admite que el Estado
ribereño posee ciertos derechos restringidos generalmente de naturaleza administrativa,
relativos a policía sanitaria y aduanera, a seguridad de la navegación y protección de la
pesca, estipulando que no puede tener una extensión mayor de 12 millas contadas desde
la línea de base de medición del mar territorial.
Dos cambios importantes contienen la Convención de 1.982 en relación a los
conceptos de la anterior de 1958; por un lado, elimina la mención de que la zona
contigua es una zona de alta mar, ya que pasa a ser zona económica exclusiva; por otro
es que la zona contigua se extiende hasta un máximo de 24 millas marinas contadas
desde la línea de base, con facultades’ muy especiales de fiscalización y que sólo
pueden ejercerse hasta las 24 millas marinas y no hasta las 200; y que son:
prevenir las infracciones a sus leyes aduaneras, fiscales, de inmigración o
sanitarias cometidas en su territorio o en su mar territorial y sancionar estas
Infracciones. No reconoce derechos especiales en materia de pesca o protección de
recursos pesqueros de la zona, que son regulados en otras disposiciones. Por éstas
convenciones so establecieron normas de carácter general sobre los derechos del mar,
lográndose un consenso por más de 100 países signatarios; Se unificarán criterios sobre
el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva y el mar abierto o alta
mar, que fue declarado patrimonio de la humanidad, para su aprovechamiento con fines
pacíficos y abierto a los países con o sin costas al mar.
Posibilidades del Paraguay en el Alta Mar de acuerdo al nuevo derecho
del mar
El derecho de los Estados mediterráneos: La reanimación del principio general
de la libertad de alta mar y sus corolarios se hace a favor de todos los Estados con litoral
o sin él. Los últimos, que constituyen un núcleo considerable en la conferencia, han
obtenido mejoras importantes con respecto a ¡a posición que tenían en la convención del
58; ya que ésta disponía que, para gozar en igualdad de condiciones con los Estados
ribereños, los Estados sin litoral deberán tener libre acceso al mar, siendo un deber
moral pero no jurídico. Sin embargo, la de 1982 dice que tendrán ese derecho, para lo
cual gozarán de libertad de tránsito a través del territorio de los Estados de tránsito por
todos los medios de transporte. Resumiendo, son tres las modificaciones substanciales:
la definición del libre acceso como un derecho del Estado sin litoral, la eliminación de
la reciprocidad para la obtención del derecho y la limitación de los acuerdos
subsiguientes a la determinación de condiciones y modalidades del libre acceso, no a un
acuerdo especial de exigencias a cumplir con el Estado de tránsito; colocando a los
Estados sin litoral en una posición mucho más fuerte.
Por otra parte, el acceso a los puertos marítimos es igual para todos sin requerir
acuerdos ni tratamientos especiales. Es un tema de interés para el Paraguay por su
condición mediterránea; qué ha pasado varias etapas desde la simple enunciación dé
principios y orientaciones generales para los Estados sin litoral. La Convención de 1965
sobre el Comercio de Tránsito de los Estados sin litoral, conocida como “Convención de
Nueva York”, consideró la cuestión en términos de reciprocidad. Los Estados ribereños
que se veían obligados a conceder el tránsito, simplemente no ratificaron la Convención,
sin embargo, tienen gran Interés en la Convención del 82, por los beneficios que ésta les
ofrece en otras áreas. El avance de la Convención de 1982 consiste en establecer el
tránsito como un derecho de las naciones sin litoral y no como una concesión
dependiente de reciprocidad. También garantiza, a los estados sin litoral a participar
sobre una base equitativa en la explotación de una parte apropiada del excedente de
recursos vivos de las zonas económicas exclusivas de los Estados ribereños, y este
derecho se refuerza en el caso de los Estados en desarrollo sin litoral en cuyo caso el
Estado ribereño y otros Estados interesados cooperarán. para el establecimiento de
acuerdos equitativos sobre una base bilateral, subregional o regional para permitir la
participación de los Estados en desarrollo, sin litoral de la misma subregión o región, en
la, explotación de los recursos vivos de las Z.E.E., en forma adecuada a las
circunstancias y en condiciones satisfactorias para todas las partes. La Convención de
Montego Bay ofrece otro medio adicional de mejorar la condición de los Estados en
situación geográfica desventajosa, que consiste en permitirles el acceso eventual a los
beneficios financieros de los Fondos Marinos incluidos en el patrimonio común. Se
estableció como fuente adicional de beneficios, con respecto a la plataforma continental,
que los Estados ribereños que realicen la explotación minera de la parte de la plataforma
situada más allá de las 200 millas, deben efectuar. pagos o contribuciones en especie a
un fondo común, que representen el 1% del valor o volumen de producción en el sexto
año (los primeros 5 años no hay pago alguno), aumentando anualmente en 1% hasta el
duodécimo año, a partir del cual y en lo sucesivo, la tasa se mantiene en el 7%. En
cuanto a la distribución de los ingresos del fondo así creado, se tendrá especialmente en
cuenta las necesidades de los países menos adelantados y de las naciones sin litoral.
En el aspecto negativo de la cuestión; podemos expresar que los derechos son
limitados; sometidos a los acuerdos bilaterales que puedan firmarse en el futuro, sin su
reconocimiento en el marco de una participación internacional más equitativa significa
un decisivo paso al frente. En ésta tesitura, otras limitaciones dignas de mencionar que
afectan a éstos derechos, por ejemplo, es que sólo se refiere a los recursos vivos, y, no
tiene en cuenta los minerales. Luego, el Estado invitado a pescar sólo puede participar
cuando haya un excedente de pesca u otros recursos, biológicos, además de que ésa
participación no debe perjudicar la pesca del Estado ribereño ni la de otras naciones que
hayan pescado tradicionalmente en la zona. Finalmente cabe tenerse en cuenta el
número de países en situación similar que esté acogiendo el estado ribereño, y a cuántas
otra zona económica tenga un acceso similar el Estado invitado.
En el caso de Paraguay, se podría negociar el acceso a zonas económicas
exclusivas de Brasil, Argentina, Uruguay, y Chile. Nuestra situación podría considerarse
afortunada ya que el único otro Estado de la región que podría acogerse a estos
beneficios es Bolivia, y las extensiones marinas disponibles son inmensas. El provecho
que pueda sacar nuestro país de ésta coyuntura depende exclusivamente de las buenas
relaciones con los países vecinos, y la consiguiente negociación de acuerdos
internacionales o bilaterales (por los que en realidad no se está haciendo mucho
últimamente). De todos modos, lo esencial es que la Convención de 1.982 abre las
puertas a una nueva y beneficiosa forma de cooperación y colaboración internacional,
pasar por ella es el objetivo de ahí en más.
Nuestro país es miembro de la Autoridad internacional de los Fondos Marinos,
en su carácter de Estado ratificatorio de la Convención, integra su Asamblea y puede
estar representado en el Consejo entre los seis miembros que deben elegirse entre los
estados parte en desarrollo que representen intereses especiales. La calidad de
Mediterráneo hace que Paraguay tenga interesas especiales, conforme a la definición de
la Convención. Además, y, para terminar, nuestros compatriotas pueden formar parte
del personal de la Empresa, que deben elegirse sobre una base geográfica equitativa,
mismo criterio que debe considerarse para la designación de los 21 miembros del
Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Así, las cartas están echadas a nuestro
favor, sólo queda objetivarse y materializar una representación digna en busca de los
mejores intereses para la república.