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Daniel Capítulo 6 Versículo 10

Daniel continuó orando tres veces al día, arrodillándose frente a Dios como siempre lo había hecho, a pesar de las dificultades que enfrentaba como prisionero en Babilonia. Su ejemplo demuestra la importancia de la oración constante con Dios sin importar las circunstancias.

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Daniel Capítulo 6 Versículo 10

Daniel continuó orando tres veces al día, arrodillándose frente a Dios como siempre lo había hecho, a pesar de las dificultades que enfrentaba como prisionero en Babilonia. Su ejemplo demuestra la importancia de la oración constante con Dios sin importar las circunstancias.

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Daniel capítulo 6 versículo 10

Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entro en su


casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia
Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias
delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

Como humanos tenemos responsabilidades, tareas que


diariamente debemos realizar, cosas que día a día nos absorben el
tiempo, algunos por el trabajo, los estudios, la familia, los amigos,
los que aceres, y muchas otras actividades que hacen de nuestra
vida cotidiana muy ocupada.
Muchas veces, producto de estas obligaciones que nos depara el
quehacer cotidiano, aplazamos nuestro momento de orar y hablar
con Dios, el cansancio y en ocasiones el estrés no nos permite
tomar un tiempo y arrodillarnos.

También llegan a nuestra vida momentos en los cuales no


sentimos ese deseo de orar, nos alejamos un poco de Dios, tal vez
por situaciones difíciles, desmotivación, u otro tipo de cosas que
nos dificulta la comunicación constante con el señor Jesucristo.
A veces la depresión y la angustia es tanta que pensamos que Dios
nos ha abandonado, nos sentimos solos, y llegamos incluso a
creer que él no nos escucha.
Es difícil cuando te sientes abandonado, cuando tus sueños se ven
desvanecido y no encuentras explicación ni solución a tus
problemas.
Dios entrego a joacim rey de Judá en las manos de Nabucodonosor,
luego de esto Daniel, Ananías, Misael y azarías fueron llevado a
babilonia donde cambiaron sus nombres, a Daniel lo llamaron
beltsasar, a Ananías lo llamaron sadrac, a Misael mesac, y azarías lo
llamaron Abed-nego.

En otras circunstancias estos hombres se sentirían abandonados y


con el hecho de ser llevados a una tierra enemiga, donde se le
impondrían muchas cosas, donde no serían libres de adorar a su
Dios, donde a toda consta buscaban su caída y que desistieran de
sus creencias, por la situación que ellos estaban pasando sería
entendible que se sintieran angustiados, temiendo incluso por sus
vidas.
Pero estos muchachos se mantuvieron firmes, no estaban
dispuestos a negar su fe, ni mucho menos dejar de adorar al Dios
todo poderoso, estos hombres tenían la convicción de que aun las
circunstancias no eran las mejores, y el momento era critico el
señor estaba con ellos.
Dios confirmaba que estaba con ellos porque leyendo el capítulo 1
de Daniel versículo 9 y 17, podemos observar que Dios los lleno de
gracia y sabiduría.

Podríamos pensar que Daniel hablaba con Dios solo cuando la


situación se complicaba, o cuando el momento se tornaba crítico y
su vida corría peligro, pero sabemos que no era así; el versículo
que leímos al principio termina diciendo “y oraba y daba gracias
delante de su Dios, como lo solia hacer antes”
Ninguna de las adversidades fueron impedimento para que Daniel
doblara sus rodillas y se dirigiera a Dios tres veces al día, inclusive ni
aun el peligro de perder su vida fue causante de menguar su fe,
ocurrió todo lo contrario, Daniel estaba convencido de que aquel
que continuamente servía, de que al Dios que a diario adoraba y
con quien constantemente hablaba lo libraría de cualquier
adversidad.
Ni las ocupaciones y las responsabilidades que tenían Daniel como
gobernante menguaron su deseo de estar en constante
comunicación y comunión con el.

IMPORTANCIA DE LA ORACION
Cuando una persona decide comenzar a caminar de la mano de
Dios, siempre habrá alguien que le aconseje mucho recurrir a la
oración, porque es muy importante, no como un último recurso
en una situación difícil, sino como un hábito diario que debe
formarse.
Mientras más importancia le demos a nuestra relación con Dios,
más tiempo queremos pasar con él, aprendiendo acerca de él,
buscamos más su presencia, nos interesamos más por escucharle,
por conocerle, nuestro amor por el crece.

Hablar con Dios nos genera paz, porque su presencia calma


nuestras angustias, llena nuestro corazón de paz y nos brinda
seguridad.
La oración en nuestra vida cristiana es fundamental en todo
momento, y no se trata de solo recitar peticiones, si no
engrandecer y alabar su nombre, reconociendo lo inmensurable
de su amor y su eterna misericordia, es hermoso cuando
doblamos nuestras rodillas y con corazón humilde y sincero
adoramos a Dios, le damos gracias por la vida, exaltamos y le
damos gloria, y aunque estemos pasando por una tormenta
nuestra alma solo tiene palabras de alabanzas para él.

Una oración no se trata de palabrerías y ni frases elocuentes, no


se trata de repetir palabras sin sentido que al final son vacías, la
oración que Dios quiere es la de un corazón sincero, que reconoce
lo reducido que somos delante de él, y que el siendo el rey del
universo y dueño de todo lo que existe inclina su oído cuando un
corazón contrito y humillado le clama.

La comunicación constante con Dios, nos libra de tentaciones, nos


ayuda cuando débil nos encontramos.
La oración es tan importante, que incluso aunque no ore, hay
hermanos y familiares que están rogándole a Dios por nosotros,
doblan sus rodillas y en oración piden por nuestra vida. Y funciona
tanto que a veces estamos a punto de caer, a punto de tropezar y
hasta el punto de perder la vida y es esa oración, esa petición y la
misericordia de Dios la que nos protege.

Cuantas veces Dios nos ha librado del mal, y ni siquiera nos hemos
dado cuenta, no es por nuestra propia habilidad ni por nuestra
suerte; si no primeramente porque él es tan misericordioso que
atiende la oración de ese que presenta nuestros nombres delante
de él en oración.

Pero no vivamos de las oraciones de los demás, es lindo ver como


los hermanos nos aprecian, es bonito ver que los hermanos en su
amor fraternal nos presentan delante de Dios en sus oraciones, sé
que ellos seguirán orando por nosotros, pero nonos perdamos la
oportunidad, y sobre todo el privilegio de tener una comunicación
de manera directa con Dios.

No sé en qué situación te encuentres hoy, si eres de los que


buscas a Dios diariamente, y doblas tus rodillas delante de el para
bendecir su nombre, excelente sigue asi, continúa buscando
fervientemente su rostro.

Si quizás eres de aquellos que, por algún motivo, por el trabajo,


los compromisos y responsabilidades ha dejado de ladito la buena
costumbre de orar, hoy es una oportunidad adecuada para
retomar eso que dejamos.

Y si tal vez hay algunos que ya no siente el deseo de orar, que


quizás, está pasando por angustias y cree que esta solo, quiero
decirte que el mismo Dios que por amor murió por nosotros, esta
presto a escucharnos si de corazón le buscamos,

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