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Rar
Es un reconocido dramaturgo y
director de fama internacional.
Ademas ha cultivado el ensayo y la
narrativa breve. La bisqueda dela
identidad, el vértigo de una
im: mn profunda y un humor
radical y doliente son notas constantes
en su escritura. En Santillana Juvenil
ha publicado El cuaderno de Mayra,
Elario que nos volvimos todos un poco
locos y El afto de la ballena, con el cual
obtuvo el prestigioso premio The White
Ravens en el 2002OToNoJaime
Ese que estd en la foto de curso soy yo. Es una foto
antigua, pero soy yo cuando tenia doce. Es decir, fui.
Soy el gordito abajo a la derecha que se ha puesto en
pose de foto de equipo de faitbol, a pesar de ser un de-
sastre en la cancha. Soy gordo, lo era en la época de la
foto y lo sé y no me importa. Me dicen el guatén Cér-
camo y nadie me llama por mi nombre, Jaime, por-
que cuando se tiene esa edad eres lo que pareces mas
que quien realmente eres. Es como si uno se ganara el
nombre propio a fuerza de logros, putietes, triunfos y
derrotas.
El guatén Cércamo esta en esa foto y pronto deja~
4 de serlo. Me vendré la hepatitis de ese verano, que
estropeé las vacaciones a toda la familia y despertaré
en marzo més alto y ms flaco. «Qué te pas6, guatén
Carcamo?». Yo ya no era el guat6n Carcamo. No era
guatén, no tenia ni un gramo de grasa y media como
una cabeza sobre el resto de mis compatieros. Pero lo
de guatén Carcamo no se acaba de un dia para otro
porque en un rincén de la mente sigues siendo el gor-
dito chistoso del curso, AdemAs, de pronto, tus compa-
aaeras se transforman y les cambia el cuerpo y te pasan
cosas con ellas. Y tienes espinillas y la mam te pone
frenillos que paga con mala cara mi papa y no sé bien
quién soy. Cuando me dicen Jaime ni siquiera sé si me
estan hablando a mi.
Claudia
Esa de la foto soy yo. Tengo chapes en la imagen. Salgo bien
nerd, Era bien nerd. Las bacanes del curso no me tomaban
en serio y ese verano me molestaban con que me gustaba el
guatén Carcamo. ;Cémo me iba a gustar el guat6n Cérca-
mo? Estén locas. Y me sacaban pica y el guatén ni se daba
cuenta de lo que estaba pasando y yo lo pasaba pésimo y
le pedi a mi mama que hablara con mi pap para que me
cambiaran de colegio. Lo pasaba pésimo. Lo paso pésimo
todavia, Pero en ese momento, el de la foto, aiin no sé que
voy a dejar de pasarlo pésimo a fines del afio siguiente. Que
ese verano me voy a enamorar como loca y mi cuerpo va
a cambiar y me va a llegar la regla, asf como si fuera una
réfaga de viento o un hada madrina que se acordara de mi
y me pusiera bonita como es mi mama y dejara de escuchar
burlas con el mal de la lagartija («Qué buena la madre, qué
fea la hijas), y que me voy a enamorar de Esteban, que sur-
feaba y era total y mino y guapo y salvaje y nos besamos en
una disco y después no me dio bola y quise morirme por
un lado, pero por otro encontraba increible que él se hubie-
za fijado en mi, aunque después me negara como negé Pe-
dro a Cristo, asi me negé, tres veces, y cuando me tocé me
vino un nervio y una vergilenza y una corriente por todo el
3cuerpo y nunca le contaria esto a nadie, nunca, pero igual
selo conté a la Marta que es mi mejor amiga y era —y es—
medio nerd como yo era —y soy todavia un poco—, y toda-
via no sé que vaa quedar el desastre con ella y el ex guatén
Cércamo y Daniel (que era el cabeza de misculo y el mejor
amigo, era, ya no es, se puso raro); y la Isabel y el Julio que
entraran al colegio ese afio en el que todos estabamos como
raros, como si nos hubieran soltado en la selva, como si el
aire estuviera leno de efluvios hormonales y ya no funcio-
naban los chistes de antes, las burlas nilas tallas ni se sabia
quién era bacan y quién era nerd y quién tenia que burlarse
de quién, y me pas6 con el guatén Cércamo que lo miré y
rei que era un alumno nuevo y lo saludé y le pregunté de
qué colegio venia y me dijo «pero si soy el guaton Cérca-
mo», y no supe qué decitle, sino era el guatén Cércamo —o
Jo era pero no lo era— y me dio por decirle «jah, Jaimel»
Y puso cara de no entender nada y yo tampoco entendia
cuando bajé la mirada hacia mi escote y me acordé de Es-
teban en la playa (yo sé que es amor de verano, me lo dijo
|a Marta, y eso se olvida y te olvidan), y no sé todavia que
el Esteban me lo voy a encontrar en una disco y va a pasar
lo que tiene que pasar otra vez y creo que el mundo esté
girando alrededor m{o a una velocidad incretble y la de la
foto no seré nunca més, nunca més y eso también es raro,
dejar de ser, convertirte en otra, la Claudia medio bacin,
Ja Claudia qué linda que estés —como me dice el novio de
mamé, que no se casa nunca con ella— y también mi pap,
que es lo mas despistado que hay y una vez levanté la vista
de su mesa de arquitecto y me dijo «Claudia, estas hecha
‘una mujer!» y yo pensé que para variar no se daba cuenta
de nada pero igual lo quiero. A mi papé, digo.
Julio
‘A mi me echaron del otro colegio y no sé cémo mi vie~
consiguié que me aceptaran en este. Tomo Ritalin, me
evan a la psicopedagoga y soy un lio. No puedo concen-
trarme en clases, no puedo, lo juro, Vuela una mosca y
soy la mosca, suena un lapiz sobre el papel y soy el lapiz.
sobre el papel, me molestan por estar distraido y me sale
de alguna parte del coraz6n la rabia més negra, como una
llama de sper héroe, y el golpe es tremendo en el men-
ton, en el ojo, donde caiga. Asi le pegué al inspector que
se burlé de mi. El «loco Valdés», me dijo, y yo no aguanto
que me traten de loco, Tengo un tio loco de verdad, tengo
una tfa loca de verdad. Mi tio esta en una casa de locos y
vive ahi y vamos a verlo los domingos y yo ya no quiero
ir porque me da pena y me aburre y habla raro y yo no
quiero ser como él y me da miedo porque era ingeniero y
yo también soy bueno para las matematicas aunque me
cueste concentrarme, y me pregunto si seré loco como el
tio Juan y no quiero —creo que a nadie le gustaria estar
loco— y mi mamé lo quiere porque es su hermano mayor
y dice que una vez, de pronto, haciendo clases de célculo
se quedé mudo y salié al patio de la universidad y se qui-
t6 la ropa y desnudo corrié hacia la calle y desde enton-
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ces no se ha bajado de la luna y no quiero desnudarme ni
nada y por eso me concentro o me desconcentro, no sé,
yo lo tinico que quiero es no ser el loco Valdés y por eso le
pegué al inspector Sanhueza y me mandaron de una ore-
jaa la rectoria y Hamaron a mi mamé y mi pap4 alegaba
que hasta cuando me cambiaban de colegio, qué iba a pa-
sar ahora y mamé se acordé de que tenia una amiga que
trabajaba aqui y que a lo mejor me aceptaban el proximo
aiio que es este y estoy entrando y todos me miran y na-
die sabe que soy el loco Valdés y nadie me molesta y eso
es bueno, y conozco a Claudia y encuentro que es linda y
se le nota en los ojos que no se encuentra linda y también
a Marta que es preciosa y me gustan las dos y no sé qué
voy a hacer porque eso no me pasaba antes y me da mas
miedo todavia desnudarme como el tio Juan y salir co-
triendo. No quiero quedar en ridiculo delante de Claudia
ni de Marta que son preciosas y me gustan y me pregun-
to si esto es estar enamorado y hay buena onda con el fla-
co Jaime y con el Ernesto y el Luciano que se va deprimir
amitad de afio y va ser medio terrible.
No quiero ser tampoco como mi tia Julia (que enci-
ma me pusieron Julio por ella), que es mi madrina y se
fue apagando de a poquito y habla sola, despacito habla,
no se le entiende nada, habla mientras come, se le sale
Ja comida de la boca mientras habla, susurra, murmura
algo que a veces le entiendo: nombres, palabras sueltas
(«casa», «botella», «tormenta», «marea», «barco», «monta-
fia», «zapato») y todo es asi, desperdigado, y no quiero ser
loco como ella, no quiero vivir en esta casa que es una
casa de locos porque aunque mi mamé es tierna, a veces
se pone medio rara porque anda recogiendo gatos vaga-
bundos y después de lavarlos y vacunarlos y desparasi-
tarlos los regala (aunque a veces se juntan varios gatos en
la casa y pelean con mi mam); y cuando no me tomo el
Ritalin ando distraido y a lo mejor es que no quiero saber
que estoy volviéndome loco, tampoco quiero que vayan
a mi casa a estudiar, quisiera que me invitaran el flaco
Jaime 0 Emesto o Daniel que son buenos para la pelota
como yo, y el coraz6n me salta cuando veo a la Marta oa
la Claudia y no sé si el corazén partido es signo de locura
(que no hay nada que me dé tanto miedo), yo no estoy
loco, no, y al que me lo diga le pego. Aunque me echen de
nuevo del colegio.
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