AUTORIZACION PARA DISPONER DERECHO DE INCAPACES
CAPITULO I
1. LA INCAPACIDAD
1.1. Concepto
“…A la noción de capacidad se contrapone el correspondiente concepto
negativo: incapacidad, pues, así como (…) hay personas idóneas o aptas
para actuar en la vida jurídica, hay otras que por diversos fenómenos
deficitarios se ven restringidos de esa posibilidad. Las incapacidades son,
por lo tanto, aquellos casos en la que se niega al sujeto su capacidad de
derecho…” (CARREJO, 1972, Tomo I: 282-283).
“…Las expresiones incapacidad e incapaz son anfibológicas. Algunas veces
se emplean para designar a las personas privadas de un derecho (…) y otras
para designar a las personas que no puedan ejercer por sí solas los derechos
que les pertenecen…” (RIPERT; y BOULANGUER, 1963, Tomo III, Volumen
II: 435).
Según CASANOVAS MUSSONS, “la condición civil de incapacitado se define
negativamente. Designa aquel `status` de capacidad civil no plena (…) por
restricción judicial (…), en base a la incapacidad natural de autogobierno…”
RODRIGUEZ ALIQUE considera persona incapaz “… a aquel sujeto que, en
virtud de resolución judicial, que necesariamente ha de revestir forma de
sentencia, tiene disminuida su capacidad, entendiendo la misma como una
cualidad que le permite ser titular de derechos y obligaciones, así como
realizar cualquier tipo de acto jurídico de una manera válida”. (RODRIGUEZ
ALIQUE, 1985: 407).
SIMÒN CARREJO puntualiza que la característica más importante de las
incapacidades de ejercicio “…es la protección que brindan a ciertas personas
carentes de condiciones de experiencia, conocimiento de los negocios,
lucidez mental, etc., deficiencia que los inhabilita para efectuar negocios
jurídicos provechosos. Si el derecho no los protege quedan a merced del otro
interviniente; por eso los menores y los interdictos en general no actúan por
sí mismos, sino representados por sus guardadores, ya que su falta de
idoneidad es bastante grave, mientras que otra clase de incapacidades de
ejercicios son menos graves y no requieren, representación sino
simplemente asistencia por parte de otra persona capaz, cuya labor consiste
tan sólo en autorizar al incapaz en sus actuaciones, como ocurre en el caso
del prodigo” (CARREJO, 1972, Tomo I: 284).
Tal como lo señala DE COSSÌO, “…la incapacidad debe ser debidamente
alegada y probada, siendo un principio general, derivado de estas premisas
el de que toda incapacidad o limitación de las facultades jurídicas debe ser
interpretada de modo restrictivo, resolviéndose todas las dudas que puedan
suscitarse a favor de la capacidad” (DE COSSÌO, 1977, Instituciones de
Derecho Civil 1:82).
1.2. Clasificación
“La incapacidad alude a una ausencia de capacidad del sujeto. Pero tal
carencia puede referirse a una u otra de las virtualidades que corresponden
a la noción de capacidad (…). Puede faltar la aptitud para ser titular de
determinada relación jurídica, y entonces se padece una incapacidad de
derecho. O puede carecerse de la aptitud para ejercer por sí mismo los
derechos que se tienen, tal la incapacidad de hecho (LLAMBIAS, 1991, Tomo
I: 395).
“La capacidad de derecho (o incapacidad) mira al aspecto estático del
derecho o constitución de la relación jurídica a que se refiere (LLAMBIAS,
1991, Tomo I: 395). “…La falta de aptitud para ser titular de un determinado
derecho o para ejercer o realizar por sí mismo y también por medio de otras
personas los actos que al sujeto jurídico le son directamente prohibidos,
configuran en este una incapacidad de derecho” (ABELEMDA, 1980, Tomo
1: 241-242). “…Las incapacidades de derecho reposan siempre en una
prohibición legal, fundada generalmente en principios de orden público,
éticos superiores o en consideraciones de índole moral, e implican una total
imposibilidad de adquirir el derecho o contraer el deber o realizar el acto
señalado en el precepto de otra persona. En consecuencia, las
incapacidades de derecho no pueden ser subsanadas” (ABELANDA, 1980,
Tomo 1: 242)
“La capacidad o incapacidad de hecho enfoca, en cambio, el aspecto
dinámico del derecho o de la relación jurídica tal como ha quedado
constituido. Supone la constitución de un derecho y mira el despliegue de
su normal y lógico ejercicio” (LLAMBIAS, 1991, Tomo I: 395). “…Las
expresiones capacidad de hecho o incapacidad de hecho, aluden a la aptitud
y a la falta de ella en el sujeto jurídico para obrar por sí mismo en el campo
del derecho; esto es, para realizar una conducta apta para generar
consecuencias jurídicas. En suma, a la aptitud o falta de ella para realizar
hechos jurídicos cuyo factum sea su propio comportamiento, o lo que es
mismo, realizar por sí mismo hechos jurídicos humanos” (ABELANDA, 1980,
Tomo 1: 242).
LLAMBIAS pone de relieve que:
“Las incapacidades de hecho pueden ser sistematizadas en dos
categorías: las absolutas y las relativas.
Las incapacidades de derecho no pueden ser absolutas porque
importarían con ese alcance una destitución para el sujeto de carácter
de `persona`, al resultarle prohibido ser titular de cualesquiera
relaciones jurídicas. Por lo demás por su misma particularidad las
incapacidades de derecho no llegan a integrar una categoría genérica,
ni puede darse en elenco completo de ellas, sino que están (…)
impuestas con motivo de cada institución sola que se legisla: el
matrimonio, el parentesco, la patria potestad, la tutela, la
compraventa, la donación, la herencia, etc.” (LLAMBIAS, 1991, Tomo
I: 397).
LLAMBÌAS anota que “…bajo el punto de vista del grado de incapacidad,
se distinguen las incapacidades absolutas y relativas” (LLAMBIAS, 1991,
Tomo I: 398).
La incapacidad absoluta “…está instituida para aquellas personas a
quienes la ley no permite el ejercicio de sus derechos, debido a su edad o a
su estado físico o mental que les pide expresar plenamente su voluntad…”
(ANGARITA GOMEZ, 1988, Tomo I: 255). Al respecto, LLAMBÌAS hace estas
precisiones:
“Refiriendo se esta clasificación (incapacidad absoluta) a la
privación completa de capacidad no puede predicarse si no
respecto de la capacidad de hecho, porque la incapacidad de
derecho absoluta aniquila la misma personalidad, e importaría
la muerte civil (…).
Por el contrario, la incapacidad de hecho puede ser absoluta sin
aniquilación de la personalidad, porque el sujeto afectado por
ella no desaparece como ente de derecho, ni se modifica su
aptitud para adquirir derechos. Lo único que ocurre es que
exactamente para proteger su misma persona, se lo sustituye en
el ejercicio de sus derechos -de todos sus derechos por otro que
obra en nombre y por cuenta del incapaz, que así se sigue
beneficiado por la actividad del gestor” (LLAMBIAS, 1991, Tomo
I: 398).
La incapacidad relativa “…se instituye en favor de aquellas personas a
quienes la ley reconoce, en principio, cierta capacidad jurídica, pero que no
deben velarse, como los incapaces absolutos, de personas que le
complementen esa capacidad…” (ANGARITA GOMEZ, 1988, Tomo I: 257).
Sobre el particular, LLAMBÌAS reflexiona de este modo:
“La incapacidad es relativa cuando tiene excepciones.
Es rigor la incapacidad relativa solo puede predicarse respecto de la
capacidad de hecho, porque supone por definición una condición
básica de incapacidad y excepciones parciales a esa condición general
de la persona (…).
En cambio, tratándose de la capacidad de derecho, no puede hablarse
de incapaces relativos, porque no existen los sujetos que sean
básicamente incapaces de derecho y solo capaces por excepción.
Cuando se habla de esta clase de capacidad, la incapacidad relativa
no puede ser referida a las personas en general si no a cierta clase de
actos o tal otra, respecto de los cuales concurren algunas
incapacidades de derecho que alcanzan a ciertas personas.
En este sentido se ha dicho bien, que no hay `incapaces de derecho`,
sino la realización de ciertos actos como las que recaen sobre ciertas
cosas. La diferencia es que estas últimas se establecen por razón del
objeto, [Link]., la venta de una cosa fuera del comercio, mientras
aquellas otras son prohibiciones establecidas en la mira a la condición
de la persona” (LLAMBIAS, 1991, Tomo I: 398-399)
En relación al tema examinando en este punto, cabe señalar que el Código
Civil, en sus artículos 43º y 44º, distingue entre incapacidad de ejercicio
absoluta e incapacidad de ejercicio relativa.
1.1. Representación legal de incapaces
Los representantes legales con quienes ejercen los derechos civiles de los
incapaces, conforme a las reglas de la patria potestad, tutela y curatela. Ello
según el artículo 45º del Código Civil.
No es intención del autor abarcar en este apartado la normatividad
concerniente a la patria potestad, tutela y curatela, porque ello excedería el
marco de la presente obra. En consecuencia, el autor solo se limita a definir
las figuras jurídicas enunciadas precedentemente, no sin antes dejando en
claro que, dependiendo del caso de que se trate, la representación legal del
incapaz estará a cargo de los padres o del tutor o del respectivo curador.
La Patria Potestad viene a ser “el conjunto de derechos y deberes que
corresponden a los padres sobre la persona y el patrimonio de cada uno de
sus hijos no emancipados como medio de realizar la función natural que les
incumbe de proteger y educar a la prole” (ROYO MARTINEZ; citado por
LOPEZ DEL CARRIL, 1984:332). Al respecto, el artículo 418º del Código Civil
prescribe que “por la patria los padres tienen el deber y derecho de cuidar de
la persona y bienes de sus hijos menores”
La Tutela es un poder de gran semejanza con la patria potestad en su
aspecto más relevante: la tutela de menores, que sirve de modelo a las
demás. Constituye su subrogado de la patria potestad, puesto que sólo
funciona cuando ésta cesa por muerte de los padres o en caso de pérdida,
privación o suspensión de éstos en el ejercicio de la patria potestad. La
Tutela es una de las instituciones de Derecho Familiar destinada a la guarda
de las personas y bienes del menor que no está bajo la patria potestad de
sus padres (artículo 502º del C.C.).
La Curatela es una institución del Derecho de Familia cuyo fin radica en
el cuidado de la persona y patrimonio de los mayores de edad incapaces. La
curatela está orientada a proteger a los incapacitados mayores de dieciocho
años (que adolecen de incapacidad absoluta o relativa). Rigen para esta
institución (según artículo 568º del C.C.) las reglas de la tutela, en lo que
fuera aplicable, con las modificaciones dispuestas por el Capitulo Segundo
(“Curatela”) del Título II (“Instituciones supletorias de amparo”) de la Sección
Cuarta (“Amparo familiar”) del Libro III (“Derecho de Familia”) del Código
Civil. Las expresas sobre la curatela están contenidas en el artículo 564º al
618º del referido cuerpo de leyes.
1.2. Capacidad adquirida por los menores de edad
El artículo 46º del Código Civil trata acerca de la capacidad adquirida de
los menores de edad de modo que se reproduce a continuación:
“La incapacidad de las personas mayores de dieciséis (16) años cesa por
matrimonio o por obtener título oficial que los autorice para ejercer una
profesión u oficio.
La capacidad adquirida por matrimonio se pierde por la terminación de éste.
Tratándose de mayores de catorce (14) años cesa la incapacidad a partir del
nacimiento del hijo, para realizar solamente los siguientes actos:
1. Reconocer a sus hijos.
2. Demandar por gastos de embarazo y parto.
3. Demandar y ser parte en los procesos de tenencia y alimentos a favor de
sus hijos.
4. Demandar y ser parte de los procesos de filiación extramatrimonial de
sus hijos”
El autor de la obra citada, puntualiza que el menor de edad (mayor de 16
años) no adquirirá la capacidad por patrimonio si este adoleciera de nulidad
o anulabilidad y así se declarase judicialmente, salvo que hubiera obrado de
buena fe, supuesto en el que el matrimonio invalidado sí produce los efectos
civiles (según se infiere del artículo 284 del C.C.) Por consiguiente, los actos
jurídicos llevados a cabo por el menor de edad mayor de 16 años, que
celebró un matrimonio nulo o anulable, realizados antes de cumplir 18 años
de edad y no permitidos legalmente a quienes atraviesan por tales edades,
serán anulables (conforme a los artículos 44º - inciso 1) – y 221 – inciso 1) –
del Código Civil). Para un cabal entendimiento de la materia, citaremos a
continuación el artículo 284º y 285º del Código Civil, que tratan acerca de
los efectos del matrimonio invalidado.
“Artículo 284.- El matrimonio invalidado produce efectos civiles respecto de
los cónyuges e hijos si se contrajo de buena fe, como si fuese un matrimonio
válido disuelto por divorcio.
Si hubo mala fe en uno de los cónyuges, el matrimonio no produce efectos
en su favor, pero sí respecto del otro y de los hijos.
El error de derecho no perjudica la buena fe.
Efectos de la invalidez matrimonial frente a terceros
Artículo 285.- El matrimonio invalidado produce los efectos de un
matrimonio válido disuelto por divorcio, frente a los terceros que hubieran
actuado de buena fe”.
CAPITULO II
2. PROCESO NO CONTENCIOSO DE AUTORIZACIÒN PARA DISPONER
DERECHOS DE INCAPACES.
2.1. Configuración
La autorización para disponer derechos de incapaces es un asunto que se
tramita en vía de proceso no contencioso (art. 749-inc. 4) – del C.P.C.), y que
se encuentra regulado en el Sub-Capitulo 4º (“Autorización para disponer
derechos de incapaces”) del Título II (“Disposiciones especiales”) de la
Sección Sexta (“Procesos no contenciosos”) del Código Procesal Civil, en los
arts. 786 al 789.
Precisamente, el artículo 786 -primer párrafo- del Código Procesal Civil
señala al respecto que se tramitan conforme a lo dispuesto en el Sub-
Capitulo 4º del Título II de la Sección Sexta del mencionado Código las
solicitudes de los representantes de incapaces que, por disposición legal,
requieran de autorización judicial para celebrar o realizar determinados
actos respecto de bienes o derechos de sus representados.
2.2. Normatividad del Código Civil referida a la autorización
judicial para disponer derechos de incapaces
A continuación, procederemos a citar la normatividad más relevante
contenida en el Código Civil relacionada, de una u otra manera, con la
autorización para disponer derechos de incapaces (siendo nuestro
subrayado):
“Artículo 52.- Quienes hubieren obtenido la posesión temporal de los
bienes del ausente no pueden enajenarlos ni gravarlos, salvo casos de
necesidad o utilidad con sujeción al artículo 56. [del C.C., que se cita
seguidamente]”.
“Artículo 56.- En caso de necesidad o utilidad y previa autorización
judicial, el administrador puede enajenar o gravar bienes del ausente en
la medida de lo indispensable”.
Poder especial para actos de disposición
“Artículo 167.- Los representantes legales requieren autorización
expresa para realizar los siguientes actos sobre los bienes del
representado:
Disponer de ellos o gravarlos.
Celebrar transacciones.
Celebrar compromiso arbitral.
Celebrar los demás actos para los que la ley o el acto jurídico exigen
autorización especial”.
“Artículo 447.- Los padres no pueden enajenar ni gravar los bienes de los
hijos, ni contraer en nombre de ellos obligaciones que excedan de los límites
de la administración, salvo por causas justificadas de necesidad o utilidad y
previa autorización judicial. El juez puede disponer, en su caso, que la
venta se haga previa tasación y en pública subasta, cuando lo requieran los
intereses del hijo”.
Autorización judicial para celebrar actos en nombre del menor
“Artículo 448.- Los padres necesitan también autorización judicial para
practicar, en nombre del menor, los siguientes actos:
Arrendar sus bienes por más de tres años.
Hacer partición extrajudicial.
Transigir, estipular cláusulas compromisorias o sometimiento a arbitraje.
Renunciar herencias, legados o donaciones.
Celebrar contrato de sociedad o continuar en la establecida.
Liquidar la empresa que forme parte de su patrimonio.
Dar o tomar dinero en préstamo.
Edificar, excediéndose de las necesidades de la administración.
Aceptar donaciones, legados o herencias voluntarias con cargas.
Convenir en la demanda.
Opinión del hijo sobre la disposición de sus bienes
“Artículo 449.- En los casos de los incisos 2, 3 y 7 del artículo 448 [del
C.C., citado precedentemente], se aplican también los artículos 987, 1307 y
1651. Además, en los casos a que se refieren los artículos 447 y 448 [del
C.C., citados precedente] el juez debe oír, de ser posible, al menor que
tuviere dieciséis años cumplidos, antes de prestar su autorización. Esta se
concede conforme a los trámites establecidos en el Código de Procedimientos
Civiles [entiéndase hecha la remisión actual al Código Procesal Civil] para
enajenar u obligar bienes de menores”.
Acción de nulidad de actos celebrados por padres
“Artículo 450.- Pueden demandar la nulidad de los actos practicados con
infracción de los artículos 447, 448 y 449[del C.C., citados anteriormente]:
El hijo, dentro de los dos años siguientes a su mayoría.
Los herederos del hijo, dentro de los dos años siguientes a su muerte si
ocurrió antes de llegar a la mayoridad.
El representante legal del hijo, si durante la minoría cesa uno de los padres
o los dos en la patria potestad. En este caso, el plazo comienza a
contarse desde que se produce el cese”.
Depósito bancario del dinero de los hijos
“Artículo 451.- El dinero de los hijos, mientras se invierta con sujeción
a lo dispuesto en el artículo 453[del C.C., que será citado posteriormente],
debe ser colocado en condiciones apropiadas en instituciones de crédito
y a nombre del menor”.
Autorización judicial para retiro de dinero
“Artículo 452.- El dinero a que se refiere el artículo 451[del C.C.] no
puede ser retirado sino con autorización judicial”.
Inversión del dinero del menor
“Artículo 453.- El dinero del menor, cualquiera fuere su procedencia,
será invertido en predios o en cédulas hipotecarias. Para hacer otras
inversiones, los padres necesitan autorización judicial. Esta
autorización será otorgada cuando lo requieran o aconsejen los intereses
del hijo”.
Autorización para retiro de valores y dinero
“Artículo 523.- Los valores y el dinero a que se refieren los artículos
521 y 522 [del C.C.], no pueden ser retirados de las instituciones de
crédito sino mediante orden judicial”.
Inversión del dinero del menor
“Artículo 524.- El dinero del menor, cualquiera sea su procedencia,
será invertido conforme a lo dispuesto en el artículo 453[del C.C., citado
precedentemente]”.
“Artículo 531.- Los bienes del menor no pueden ser enajenados ni
gravados sino con autorización judicial, concedida por necesidad o
utilidad y con audiencia del consejo de familia. Se exceptúan de esta
disposición los frutos en la medida que sean necesarios para la
alimentación y educación del menor”.
Actos que requieren autorización judicial
“Artículo 532.- El tutor necesita también autorización judicial
concedida previa audiencia del consejo de familia para:
1. Practicar los actos indicados en el artículo 448[del C.C., citado
precedentemente].
2. Hacer gastos extraordinarios en los predios.
3. Pagar deudas del menor, a menos que sean de pequeña cuantía.
4. Permitir al menor capaz de discernimiento, dedicarse a un trabajo,
ocupación, industria u oficio, dentro de los alcances señalados en el
artículo 45[del C.C., que dispone lo siguiente: A. el menor capaz de
discernimiento puede ser autorizado por sus padres para dedicarse a un
trabajo, ocupación, industria u oficio; B. en este caso, puede practicar los
actos que requiera el ejercicio regular de tal actividad, administrar los
bienes que se hubiese dejado con dicho objeto o que adquiera como
producto de aquella actividad, usufructuarlos o disponer de ellos; C. la
autorización puede ser revocada por razones justificadas].
5. Celebrar contrato de locación de servicios.
6. Celebrar contratos de seguro de vida o de renta vitalicia a título oneroso.
7. Todo acto en que tengan interés el cónyuge del tutor, cualquiera de sus
parientes o alguno de sus socios”.
Intervención del menor para actos que requieren autorización
judicial
“Artículo 533.- En los casos de los artículos 531 y 532, cuando el
menor tenga dieciséis años cumplidos, si fuera posible, el juez deberá
oírlo antes de prestar su autorización. (*)
Aplicación supletoria del artículo 449
“Artículo 534.- Es de aplicación a la autorización judicial lo dispuesto
en el artículo 449 [del C.C., citado precedentemente]”.
Venta fuera de la subasta
“Artículo 535.- La venta puede hacerse, excepcionalmente, fuera de
subasta, con aprobación del juez y previa audiencia del Ministerio
Público, cuando lo requiera el interés del menor [sujeto a tutela]”.
Actos realizados sin autorización judicial
“Artículo 536.- Los actos practicados por el tutor sin la autorización
judicial requerida por los artículos 531 y 532 [del C.C., citados
anteriormente], no obligan al menor sino dentro de los límites del
segundo párrafo del artículo 456 [del C.C., que establece lo siguiente: A.
cuando el acto no es autorizado ni ratificado, el menor queda sujeto a la
restitución de la suma que se hubiese convertido en su provecho; y B. el
menor que hubiese actuado con dolo responde de los daños y perjuicios
que cause a tercero]”.
Acción de nulidad del pupilo por actos sin autorización
“Artículo 537.- La acción del menor para anular los actos celebrados
por el tutor sin las formalidades legales prescribe a los dos años. Este
plazo se cuenta a partir del día en que cesó la incapacidad”.
Destino de los frutos de los bienes del incapaz
“Artículo 577.- Los frutos de los bienes del incapaz se emplearán
principalmente en su sostenimiento y en procurar su restablecimiento.
En caso necesario se emplearán [por el curador del incapaz] también los
capitales, con autorización judicial”.
Representación legal por curador de bienes
“Artículo 602.- El curador de bienes no puede ejecutar otros actos
administrativos que los de custodia y conservación, y los necesarios para
el cobro de los créditos y pago de las deudas. Sin embargo, los actos que
le son prohibidos serán válidos si, justificada su necesidad o utilidad, los
autoriza el juez, previa audiencia del consejo de familia”.
Partición convencional especial
"Artículo 987.- Si alguno de los copropietarios es incapaz o ha sido
declarado ausente, la partición convencional se somete a aprobación
judicial, acompañando a la solicitud tasación de los bienes por tercero,
con firma legalizada notarialmente, así como el documento que contenga
el convenio particional, firmado por todos los interesados y sus
representantes legales. Puede prescindirse de tasación cuando los bienes
tienen cotización en bolsa o mercado análogo, o valor determinado para
efectos tributarios.
La solicitud de aprobación se sujeta al trámite del proceso no
contencioso, con citación del Ministerio Público y del consejo de familia,
si ya estuviera constituido".
Diferimiento o suspensión de la partición
“Artículo 991.- Puede diferirse o suspenderse la partición por acuerdo
unánime de los copropietarios. Si hubiese copropietarios incapaces, se
requerirá autorización judicial, observándose las reglas previstas en el
artículo 987 [del C.C., citado precedentemente]”.
Servidumbre de predio sujeto a copropiedad
“Artículo 1042.- El predio sujeto a copropiedad sólo puede ser gravado
con servidumbres si prestan su asentimiento todos los copropietarios. Si
hubiere copropietarios incapaces, se requerirá autorización judicial,
observándose las reglas del artículo 987 [del C.C., citado líneas arriba] en
cuanto sean aplicables.
El copropietario puede adquirir servidumbres en beneficio del predio
común, aunque lo ignoren los demás copropietarios”.
Transacción del ausente o incapaz
“Artículo 1307.- Los representantes de ausentes o incapaces pueden
transigir con aprobación del juez, quien para este efecto oirá al
Ministerio Público y al consejo de familia cuando lo haya y lo estime
conveniente”.
Mutuo de representantes de incapaces o ausentes
“Artículo 1651.- Los representantes de incapaces o ausentes, para
celebrar mutuo en representación de las personas cuyos bienes
administran, deben observar lo dispuesto en el artículo 1307[del C.C.,
citado precedentemente]”.
Mutuo de incapaces o ausentes
“Artículo 1652.- En el caso del artículo 1651 [del C.C., citado líneas
arriba], no será necesaria la intervención de los representantes o el
cumplimiento de las formalidades de la transacción, según el caso,
cuando el valor del bien mutuado no exceda diez veces el sueldo mínimo
vital mensual”.
2.3. Normatividad del Código de los Niños y Adolescentes
referida a la autorización judicial para disponer derechos de
incapaces.
Conforme se desprende de los artículos 161 y 162 –inc. C)- del Código de
los Niños y Adolescentes (Ley N.º 27337), corresponde al juez especializado
(Juez de Familia) resolver el proceso no contencioso de licencia para
enajenar u obligar los bienes del niño o adolescente (quienes, legalmente,
son considerados incapaces: arts. 43 – inciso 1) – y 44. inciso 1) del C.C.),
debiendo aquel tomar en cuenta las disposiciones del Proceso Único
establecido en el Capítulo II (“Proceso Único”) del Título II (“Actividad
Procesal”) del Libro Cuarto (“Administración de justicia especializada en el
niño y adolescente”) del mencionado cuerpo de leyes, y, en forma supletoria,
las normas del Código Procesal Civil.
La Ley N.º 27337, en relación a la licencia para enajenar o gravar bienes
de niños y adolescentes, precisa que:
• Quienes administran bienes de niños o de adolescentes necesitan
autorización judicial para gravarlos o enajenarlos por causas justificadas
de necesidad o utilidad de conformidad con el código civil (art. 109 de la
Ley N.º 27337).
• El administrador presentara al juez, conjuntamente con la demanda, las
pruebas que acrediten la necesidad o utilidad del contrato. Asimismo,
indicará los bienes los bienes que pretende enajenar o gravar (art. 110 de
la Ley N.º 27337).
2.4. Competencia para conocer el proceso de autorización
judicial para disponer derechos de incapaces.
Se desprende de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que:
• Es competente para conocer el proceso no contencioso de autorización
judicial para disponer derechos de incapaces (mayores de edad) el juez
civil.
• En el proceso no contencioso de autorización judicial para disponer
derechos de incapaces es competente el juez del lugar del domicilio de la
persona que lo promueve o en cuyo interés se promueve.
El autor puntualiza que, tal como se señala anteriormente, y según se
infiere de los artículos 161 y 162 – inciso c) – del Código de Niños y
Adolescentes (Ley N.º 27337), corresponde al juez especializado (Juez de
Familia) resolver el proceso no contencioso de licencia de enajenar u obligar
bienes del niño o adolescente (el cual el autor reitera – son considerados
legalmente incapaces: art. 43-inciso 1)- del C.C.), debiendo aquel tomar en
cuenta las disposiciones del Proceso Único establecido en el Capítulo II del
Título II del Libro Cuarto del indicado Código, y, en forma supletoria, las
normas del Código Procesal Civil.
2.5. Presupuesto de la autorización judicial para disponer
derechos de incapaces.
MARIN GARCIA DE LEONARDO, al tratar sobre los presupuestos de la
autorización judicial para disponer del bien de menor sujeto a patria
potestad (lo que bien puede ser aplicable a disposición de bienes de las
demás clases de incapaces), sostiene acertadamente que “…la necesidad o la
utilidad se constituyen como presupuestos imprescindibles de la
autorización judicial de tal manera que esta no puede mediar sin aquellos…”
(MARIN GARCIA DE LEONARDO, 1986, II: 323).
MARIN GARCIA DE LEONARDO añade que:
“La renuncia de cualquier derecho y la disposición de bienes inmuebles,
establecidos mercantilmente o industriales, objetos preciosos, valores
mobiliarios (…) pertenecientes a menores bajo patria potestad, no podrá
hacerse por el titular de los mismos sin mediar `causa justificada de utilidad
o necesidad` y previa la autorización del juez del domicilio con audiencia del
Ministerio Fiscal (…). Por tanto, el primer requisito para la disposición de
estos bienes por los padres es la existencia de causa de utilidad o necesidad
que (…) debe ser justificada” (MARIN GARCIA DE LEONARDO, 1986, II:
323).
2.5.1. Causa de necesidad para disponer derechos de
incapaces
HERNANDEZ DE LA RUA, al referirse a la causa de necesidad para
disponer de bienes de menor sometido a la patria potestad (lo que bien
puede adecuarse a la disposición de los bienes de las clases de incapaces),
afirma que “…serán causas de necesidad todas aquellas en las cuales el
menor se vea comprometido a deshacerse de parte de sus bienes para
cubrir atenciones de las que no pueda prescindir. La estimación de la
necesidad se plantea en atención a la persona, es decir, incide en la forma
de vida del menor” (HERNANDEZ DE LA RUA; citado por MARIN GARCIA
DE LEONARDO, 1986, II: 323).
2.5.2. Causa de utilidad para disponer derechos de
incapaces serán causas de necesidad todas aquellas en
las cuales el menor
MARIN GARCIA DE LEONARDO, al tratar sobre la causa de utilidad
para disponer de bienes de menores sometidos a la patria potestad (que
puede valer para la disposición de bienes de las demás clases de
incapaces), refiere que “…la utilidad incide sobre la fortuna del menor, en
concreto en el bien que se pretende disponer…” (MARIN GARCIA DE
LEONARDO, 1986, II: 323).
HERNANDEZ DE LA RUA acerca de cuándo se trata sobre la causa de
utilidad para disponer del bien de un menor sometido a patria potestad (lo
que puede ser de aplicación para la disposición de bienes de las demás
clases de incapaces), señala lo siguiente: “…Deben proporcionarse a los
menores cuantas ventajas posibles; claro que, siempre que acredite que
vendiendo algunos bienes y comprando otros, puede conseguir aumento
de fortuna, debe autorizarse la enajenación, por causa de utilidad…”
(HERNANDEZ DE LA RUA; citado por MARIN GARCIA DE LEONARDO,
1986, II: 323).
REVERTE NAVARRO, respecto de la distinción entre causas de
utilidad y causas de necesidad que funden la autorización de disposición
de los bienes del menor sujeto a patria potestad (que bien pueden ser de la
aplicación de la disposición de bienes de las demás clases de incapaces),
hace estas acotaciones:
“…Son diferentes los conceptos de utilidad o necesidad. La utilidad
hace referencia al objeto que se pretende enajenar; utilidad
contrapuesta a perjuicio económico irreparable que produciría la no
enajenación solicitada. La necesidad va referida a un concepto vital,
es decir, a la subsistencia, física o moral, del ser humano. Esta
obedece a un concepto sociológico, mientras que la utilidad lo es
económica…” (REVERTE NAVARRO; citado por MARIN GARCIA DE
LEONARDO, 1986, II: 324).
2.6. Anexo especial de la solicitud de autorización para
disponer derechos de incapaces.
La solicitud de autorización para disponer derechos de incapaces debe
estar anexada, cuando corresponda, del documento que contiene el acto
para el cual se solicita la autorización. Así lo establece el último párrafo de
artículo 786 del Código Procesal Civil.
2.7. Intervención del Ministerio Público
El Ministerio Público es parte en el proceso no contencioso de
autorización para disponer derechos de incapaces sólo en los casos en que
no haya Consejo de Familia constituido con anterioridad. Así lo determina el
artículo 787 del Código Procesal Civil.
2.8. Medios probatorios en el proceso de autorización para
disponer derechos de incapaces
El artículo 788 del Código Procesal Civil trata sobre los medios
probatorios en el proceso no contencioso de autorización para disponer
derechos de incapaces. Dicho numeral es reproducido a continuación:
“De proponerse como medio probatorio la declaración testimonial, los
testigos serán no menos de tres ni mayor de cinco y mayores de veinticinco
años.
Cuando se trate de actos sobre disposición sobre bienes o derechos cuyo
valor este determinados por criterios objetivos, tales como avalúos que
tengan carácter de declaración jurada, cotización de bolsa o medios
análogos, deberán anexarse a la solicitud los documentos que lo acrediten o,
en su defecto, certificación oficial de su valor o pericia de parte”.
2.9. La autorización judicial
MARIN GARCIA LEONARDO, en lo que atañe a la calidad previa y
concreta de la autorización judicial para disponer bienes de menor sujeto a
patria potestad (que bien puede ser de aplicación para la disposición de
bienes de las demás clases de incapaces, apunta lo siguiente:
“La autorización judicial se pide como previa (…) la autorización debe ser
concreta para los casos determinados, excluyéndose las licencias o
autorizaciones generales. Si bien es cierto que la autorización judicial
debe ser concreta, y para cada caso, puesto que no es discrecional, si no
basada en la apreciación de la utilidad o necesidad de cada acto de
disposición, no creemos que tenga el carácter de excepción, si no más
viene planteada como una limitación al ámbito representativo que a los
padres corresponde en virtud de la patria potestad” (MARIN GARCIA DE
LEONARDO, 1986, II: 325).
Finalmente, MARIN GARCIA DE LEONARDO, al estudiar lo relativo a la
naturaleza y función de la autorización judicial para disponer de bien de
menor sujeto a la patria potestad (lo que puede ser aplicable para la
disposición de bienes de las demás clases de incapaces), manifiesta lo
siguiente:
“La autorización judicial se plantea, en primer lugar, no como una
actuación libre del juez, es decir, no es discrecional, si no basada en la
apreciación de la utilidad o necesidad de cada acto de disposición. En
este sentido, la actuación judicial sí que supondrá (…) un control sobre el
acto. Este control se orienta en dos sentidos: por un lado, sobre la
justificación de la necesidad o utilidad, y, por otro, sobre el motivo de la
de llevarse a cabo. Y es cuando se establece un criterio de
proporcionalidad entre ambos cuando evidentemente realiza esa función
de control.
En segundo lugar, estimamos que la autorización se plantea también
como un límite a la actuación al titular de la patria potestad. De ahí que
vengan a incidir en la esfera de poder de representación que corresponde
a los padres como titulares de patria potestad. Por tanto, el cumplimiento
o del requisito de la `previa` autorización judicial no incidirá en la eficacia
o ineficacia de un determinado acto disposición. El requisito de que la
autorización judicial sea previa (…) es necesario a efectos de Registro. En
definitiva, ha de proceder a la inscripción de la venta en tanto deberá ser
elemento ineludible para la calificación de la escritura; además, por su
carácter de control, la autorización judicial no puede ser más que
preventiva, teniendo en cuenta que ha de poner en primer plano el
interés del menor” (MARIN GARCIA DE LEONARDO, 1986, II: 327)
2.9.1. Formalización de la autorización
En el proceso no contencioso de autorización para disponer derecho
de incapaces, cuando el acto cuya autorización se solicita deba
formalizarse documentalmente, el juez firmará y sellará cada una de las
hojas. Ello de conformidad con lo indicado en el artículo 789 del Código
Procesal Civil.
3.- Conclusiones
Si bien los representantes legales de los incapaces ejercen los derechos
civiles de sus representados según las reglas de la patria potestad, tutela y
curatela, existen determinados actos de disposición de bienes y derechos de
incapaces que deben realizarse con la previa autorización del órgano
jurisdiccional conforme a lo dispuesto por el Código Civil.
Esta autorización se tramita vía el PROCESO NO CONTENCIOSO
contemplado en nuestro ordenamiento procesal civil cuando se trata de
mayores de edad, mientras que en los casos de menores de edad (niños y
adolescentes) se aplica el CÓDIGO DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES.
Existen dos presupuestos o causas para formular la solicitud de
autorización, que giran alrededor del interés del incapaz: la NECESIDAD y la
UTILIDAD. Por la causa de necesidad, el incapaz se ve comprometido a
disponer parte de sus bienes y/o derechos para cubrir ciertas necesidades
de las que no puede prescindir por ser vitales para su subsistencia.
La estimación de la necesidad se plantea en atención a la persona y al nivel
de vida que merece como tal. La causa de utilidad se relaciona con el
aumento del patrimonio del incapaz y el perjuicio económico que le puede
causar la no disposición de sus bienes y/o derechos, ya que no percibiría las
ganancias correspondientes. Los medios probatorios que se acompañan a la
solicitud para disponer derechos de incapaces deben referirse
necesariamente a estas causas de necesidad y utilidad.
Además, deben acreditar todo lo relacionado al acto de disposición para el
cual se pide autorización judicial. La actividad probatoria también se
desarrolla con respecto al valor del bien o derecho objeto de disposición.
Cabe indicar que la solicitud debe estar acompañada de la documentación
pertinente que contenga el acto jurídico sobre cuya realización se pide la
autorización judicial correspondiente, en los casos en que la prueba
documentaria fuese imprescindible.
4. Bibliografía:
➢ HINOSTROZA MINGUEZ, Alberto. Procesos No Contenciosos, DERECHO
PROCESAL CIVIL TOMO XII, Doctrina-Jurisprudencia-Práctica Forense,
JURISTA EDITORES. Edición febrero 2012
➢ CODIGO CIVIL Y PROCESAL CIVIL, JURISTA EDITORES. Edición febrero
2016, ISBN: 9972-229-01-7.
5. Linkografía:
➢ [Link]
[Link]&vid=Ciclope:CLPdemo