Derecho Penal General (38910) : "Año Del Bicentenario Del Perú: Doscientos Años DE Independencia"
Derecho Penal General (38910) : "Año Del Bicentenario Del Perú: Doscientos Años DE Independencia"
DEINDEPENDENCIA”
Estudiante
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INDICE
1. Concepto……………………………………………………………………………………………………………………3
2. Marco Normativo………………………………………………………………………………………………………3
3. Personas extranjeras…………………………………………………………………………………………………8
8. Instalaciones……………………………………………………………………………………………………………14
9. Régimen……………………………………………………………………………………………………………………15
10. Atribuciones………………………………………………………………………………………………………………15
11. Indicadores………………………………………………………………………………………………………………..16
11.1.Trabajo………………………………………………………………………………………………………………16
11.2.Educación………………………………………………………………………………………………………….16
12.1.Enfoque en víctima…………………………………………………………………………………………….17
Conclusiones………………………………………………………………………………………………………………19
Referencias bibliográficas…………………………………………………………………………………………..20
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1. Concepto
El Sistema Penitenciario viene hacer una gran organización estatal, con una estructura
coherente que está encargada de la ejecución de las penas y todas aquellas medidas de
seguridad, que se encuentran orientadas a lograr los objetivos que es el de resocializar a
los internos; dentro del cual quepan dos o más regímenes penitenciarios, porque es difícil
que en una realidad nacional sea suficiente un solo régimen de ejecución penal para la
multiplicidad de personalidades que caracterizan a los internos del país, lo que hace
imprescindible que se adopten varios regímenes de ejecución penal en función a dicha
diversidad.
2. Marco Normativo
Solís (2008), en nuestro sistema penitenciario se sustenta: Sobre una base jurídica
moderna cuyo desarrollo autónomo se inició con la primera ley penitenciaria nacional, el
Decreto Ley No. 17581 del 15 de abril de 1969, modificado en parte por el Decreto Ley
Nº 23164 del 16 de julio de 1980 que incluyó la redención de penas por el estudio;
asimismo fue importante la Constitución Política de 1979 que rigió desde 1980, y que
recogió normativamente al Código de Ejecución Penal aún no existente en dicho año;
asimismo el Reglamento Penitenciario aprobado por Decreto Supremo Nº 023-82-JUS,
aunque prácticamente no ha tenido una gran vigencia o aplicación real, y también el
Código de Ejecución Penal de 1985, que ahora se encuentran derogadas (p.54).
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López (1975), señala “Que el sistema penitenciario es el tipo de vida más resultante de la
aplicación del sistema y que cabe hablar de régimen general y de regímenes especiales
asignados a grupos de condenados según la sentencia y las condiciones personales, etc.”
(p. 164).
“El sistema penitenciario, está constituida como un medio que tiene un fin, pero
tiene diversos objetivos, especialmente diferentes en relación con la situación
procesal de los reclusos, según que éstos se hallen en la situación de preventivos
o se trate de personas condenadas”. En consecuencia, es el conjunto de
condiciones y medidas que se ejercen sobre un grupo de internos que presentan
características similares. Asimismo, en cada régimen cuenta también con una
reglamentación o norma particular que lo hace diferente a los otros. Por ello, el
régimen de ejecución penal, que a veces erróneamente se denomina sistema
penitenciario, viene a ser la especie dentro del género que es el sistema (p. 185)
Desde una mirada periférica, internacional, como ha sido advertido y aceptado por
Naciones Unidas: «existen ciertos grupos, que se encuentran en posiciones
particularmente vulnerables en los recintos penitenciarios, quienes por tanto requieren de
mayores cuidados y protección. Algunas personas pueden experimentar un mayor
sufrimiento debido a instalaciones inadecuadas y a la falta de cuidados especializados
disponibles para atender las necesidades especiales en prisión. El entorno mismo de la
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prisión exacerbará sus problemas ya existentes. Estos incluyen prisioneros con cuidados
en su salud mental, prisioneros con discapacidades y aquéllos de la tercera edad. Algunos
de ellos corren el riesgo de sufrir el abuso por parte de otros reclusos y del personal de la
prisión debido a actitudes prejuiciosas y a percepciones discriminatorias muy arraigados
en la sociedad misma, que son más pronunciadas en los cerrados entornos de la prisión.
Dichos grupos pueden sufrir humillaciones, abuso físico y psicológico y violencia, debido
a su etnicidad, nacionalidad, género y orientación sexual» (4).
el (Instituto Nacional Penitenciario, 2020), da a conocer que, hasta febrero del presente
año, las personas internadas en los centros penitenciarios fueron de 96,870 internos.
Enmarcando que las cárceles del Perú tienen capacidad de albergue de hasta 40,137
internas, lo que se evidencia que existe un 141% de sobrepoblación. Además, a la
sobrepoblación se le adhiere otros factores como falta de personal médico, enfermedades,
ausencia de políticas públicas para adultos mayores, y condiciones inadecuadas entre
otras de menor relevancia.
Por lo mismo, la sobrepoblación en los centros penitenciarios que se viene dando es por
la idoneidad, (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2020) publicó un análisis
sobre los índices de criminalidad y actos delictivos en nuestro país entre los años 2011 al
2018. Dio a conocer que el 59% de los actos denunciados fueron los delitos registrados
al 2018 fueron por delitos vinculados a la apropiación ilícita de hurto y/o robo en las
distintas modalidades. El informe dio a conocer que el delito, con mayor índice de
denuncias: el hurto simple, con 88,780 denuncias en todo el ámbito territorial durante el
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2018, representando aproximadamente el 20% del total que fueron 425,514 denuncias
registradas en los diversos puestos de la Policía Nacional del Perú al 2018
En las últimas cuatro décadas las "Reformas penitenciarias", han estado sustentadas
principalmente en el desarrollo legal de un moderno sistema penitenciario nacional. En
tal sentido, el 15 de abril de 1969 se aprobó el Decreto Ley No. 17581 o Unidad de
Normas para la Ejecución de las Sentencias Condenatorias, hoy derogado y que
constituyó un texto legal importante, aunque algunas de sus normas fueron mal utilizadas
y otras no tuvieron vigencia real, por lo que no se alcanzaron cambios significativos en la
realidad penitenciaria En la década del 80 también se diseñó un Plan de
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Reforma Penitenciaria (Ministerio de Justicia, 1981), pero centrado más en
construcciones carcelarias, que tuvo problemas diversos en su ejecución; igualmente en
ese mismo periodo se aprobó el primer Código de Ejecución Penal de 1985. Actualmente
tenemos a nivel constitucional normas rectoras de la ejecución penal, así como un nuevo
Código de Ejecución Penal promulgado el 31 de julio de 1991.
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penitenciario, y a esto se suma la corrupción existente en los interiores de las cárceles,
que refleja obstáculos para el logro de la finalidad del derecho penal.
El Estado que está en la obligación de brindar actividades a los reos que colaboren con su
tratamiento y rehabilitación. De esta forma, la cárcel está concebida como un ente que
tiene la obligación de brindar las herramientas necesarias para reestructurar la conducta
de los presos, aunque en el país la realidad dicte y muestre lo contrario.
3. Personas extranjeras
Debido, entre otras razones, a sus diferencias con la mayoría de los internos de la
comunidad de destino, en muchos casos socioculturales, a sus necesidades especiales y,
en muchas instancias, por su aislamiento y dificultades de comunicación e integración,
los extranjeros y, entre los mismos, los migrantes, así como las minorías étnicas o
indígenas, constituyen categorías de reclusos vulnerables que merecen una especial
consideración y protección específica. Su vulnerabilidad deviene, en gran parte, de no
tener acceso a los vínculos familiares y a la red de apoyo de que disponen por lo usual
otros presos. La mayoría de estos internos, por otra parte, no son propicios a acogerse a
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los convenios de intercambio de presos, por ser onerosos y para no ser expuestos a la
censura social en sus países.
Sin otra específica previsión normativa en el Código de Ejecución penal (que tan solo
hace referencia, en su artículo 79, a la disposición de zonas específicas de aislamiento
para enfermedades infectocontagiosas), de modo general, el artículo 123 º del Reglamento
del Código. de Ejecución Penal peruano establece que la asistencia sanitaria penitenciaria
se orienta a la prevención, tratamiento y rehabilitación, debiendo poner énfasis en la
prevención de enfermedades transmisibles. Dos son las principales enfermedades que
reciben especial atención en los establecimientos penitenciarios en el Perú: la tuberculosis
y el VIH. De igual modo, el artículo 130, dispone que «la administración penitenciaria
deberá contar con sistemas de vigilancia epidemiológica que le permitan conocer las
enfermedades prevalentes en la población penitenciaria y los grupos de mayor riesgo, con
la finalidad adecuar la asistencia a las necesidades reales detectadas. Para estos efectos,
la administración penitenciaria deberá cumplir los programas nacionales establecidos por
el Ministerio de Salud». Más recientemente, en el Manual de Derechos Humanos del
INPE, en relación con el VIH, al respecto, se recoge: «En un establecimiento
penitenciario existen muchas prácticas de alto riesgo para el contagio del VIH/Sida, así
tenemos; las relaciones sexuales sin protección, inyección de drogas, agresiones con
armas punzo cortantes, tatuajes realizados con instrumentos no esterilizados, entre otros.
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Por lo tanto, todas las personas privadas de libertad deben recibir información clara,
objetiva y libre de prejuicios sobre el VIH/Sida, las formas de contagio y el desarrollo de
la enfermedad, a fin de prevenir y poder vivir en armonía, sin temores ni prejuicios. Debe
mantenerse en reserva la identidad de los internos(as) portadores de VIH/Sida, debiendo
ser incorporados inmediatamente a los programas existentes en la red y/o micro redes del
Ministerio de Salud (MINSA) para su atención y tratamiento correspondiente. En la
medida de lo posible serán ubicados en ambientes donde puedan recibir la atención
preferente que su condición de portadores así lo amerita
La tuberculosis en los penales peruanos, es el otro gran foco de atención, por lo que el
Manual de Derechos Humanos publicado por el INPE (77), ha prestado especial
prevalencia al problema, integrando a los pacientes que la padecen en los grupos
vulnerables, prescribiendo que «la autoridad penitenciaria a través del área de salud, tiene
la obligación de diseñar y ejecutar programas de prevención, detección y atención de las
personas privadas de libertad con tuberculosis, asimismo, debe integrar el programa a la
red y/o micro redes del MINSA. Los internos(as) diagnosticados con esta enfermedad
deben ser aislados y atendidos obligatoriamente en el área de salud del establecimiento
por el tiempo que la autoridad médica lo determine. Tienen derecho a recibir dieta
especial, contando para ello con autorización y recomendación del médico tratante. La
autoridad penitenciaria debe cumplir con la recomendación médica. Sólo por disposición
del médico y únicamente como medida sanitaria durante la fase de contagio, los internos
e internas con tuberculosis serán aislados en ambientes ventilados, sin restringírseles los
demás derechos que les asisten. Pasada dicha fase, deberán reintegrarse a sus actividades
normales y gozarán de todos los servicios del establecimiento penitenciario.
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América del Sur, respectivamente. Los países con mayores incrementos en la población
carcelaria son Nicaragua (67%), Ecuador (37%), El Salvador (23%), Argentina (16%) y
Perú (12%).
Las cárceles en el Perú se caracterizan por ser espacios con considerable hacinamiento,
infraestructura deteriorada y malas condiciones de salud. El consumo de algún tipo de
droga es frecuente entre los internos. Las características internas de las cárceles, los
patrones de consumo de drogas entre los jóvenes internos y el rápido crecimiento de esta
población 10 pueden exacerbar los riesgos de transmisión de enfermedades infecciosas,
aumentar la morbilidad de enfermedades crónicas e incluso aumentar el riesgo de
trastornos mentales. El acceso al tratamiento médico en las cárceles peruanas es bajo,
principalmente por la falta de medicamentos en los servicios de salud y la falta de dinero
disponible para los reclusos. A pesar del desafío que esto representa para la salud pública,
hay poca evidencia que evalúe la salud y el acceso al tratamiento de enfermedades de esta
población.
La Resocialización, hace referencia al fin resocializador que busca al imponer una pena,
tomando como base el proceso evolutivo y las posiciones filosóficas, que en el fondo
buscan incorporar en las cárceles la idea de humanidad a fin dar un correcto cumplimiento
de la sanción y un buen tratamiento con la finalidad correctiva y de esta manera el interno
puede reingresar a la sociedad. Agrega que la resocialización va tomando
posicionamiento y es concordante con el sistema penitenciario por lo que se requiere un
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adecuado funcionamiento, para que se pueda lograr y hacer efectivo resocialización de
un interno.
El problema de la reinserción social tiene muchos factores que impide lograr estos
objetivos, que tiene una pena que se impone a un procesado, porque existe un alto índice
de hacinamiento, ya que es increíble pensar, que en un centro penitenciario esta
sobrepoblado y porque no pueden vivir seres humanos de una manera digna que los ayuda
a obtener hábitos y que los lleven a un buen camino, el cual es ser productivos, en segundo
lugar está la inadecuada política penitenciaria, que tiene el Estado y que no es concebible
que el Estado solo se preocupe por encerrar a los infractores de la leyes y normas del país,
pero no en su rehabilitación.
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de ingresantes durante los años 2008 al 2012, sólo un 22,2 % de esta población fueron
sentenciados y un grueso de 77,8% de los ingresantes es procesado. Situación que
contribuye a la reincidencia, en tanto evita la debida y oportuna aplicación del tratamiento
resocializador. La proporción de sentenciados reincidentes representan cerca del 50% del
total de ingresos al Establecimiento Penitenciario de Cajamarca durante los años 2008 al
2012. Lo que demuestra la ineficacia del tratamiento resocializador, el cual persigue que
el interno o la interna en un futuro no vuelvan a delinquir y puedan adaptarse a las normas
establecidas por la sociedad; sin embargo, este 50% de reincidencia muestra que no se
han producido los efectos previstos del tratamiento, que buscan la reeducación,
reinserción y resocialización del interno o interna a la sociedad. (pág. 720).
8. Instalaciones
El Ministerio de Justicia (2021): “según el artículo 95° del Decreto Legislativo Nº 654
del Código de Ejecución Penal”, las clases de Establecimientos Penitenciarios se
clasifican en:
➢ Establecimientos de Procesados.
➢ Establecimientos de Sentenciados.
➢ Establecimientos de Mujeres.
➢ Establecimientos Especiales.
De conformidad con lo dispuesto por el artículo 96º del Código de Ejecución Penal, los
establecimientos de los procesados son aquellos destinados a la detención y custodia del
interno en proceso de investigación y juzgamiento
9. Régimen
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Solis (2008), menciona lo siguiente:
Asimismo, cada régimen cuenta también con una reglamentación o norma particular que
lo diferencia de los otros. Por ello, el régimen de ejecución penal, que a veces
erróneamente se denomina sistema penitenciario, viene a ser la especie dentro del género
que es el sistema.
Para Lopez (1975), señala que: “Régimen es el tipo de vida resultante de la aplicación del
sistema y que cabe hablar de régimen general y de regímenes especiales asignados a
grupos de condenados según la sentencia, condiciones personales, etc.” (p.98).
10. Atribuciones
De acuerdo con el Reglamento del Código de Ejecución Penal (2021), el Director del
Establecimiento Penitenciario es el responsable de la seguridad y administración,
asimismo, existe un Órgano Técnico de Tratamiento, que está integrado por los
profesionales de la administración penitenciaria; de igual manera existe un Consejo
Técnico Penitenciario y sus atribuciones son:
11. Indicadores
11.1 Trabajo
Según el Código de Ejecución (1991): La redención de pena por el trabajo, es
cuando “el interno ubicado en la etapa de mínima y mediana seguridad del
régimen cerrado ordinario redime la pena mediante el trabajo a razón de un
día de pena por dos días de labor efectiva”. En caso de encontrarse en la etapa
de máxima seguridad del régimen cerrado ordinario, la redención será a razón
de un día de pena por cuatro días de labor efectiva. En caso de encontrarse en
la etapa “C” del régimen cerrado especial, la redención será a razón de un día
de pena por cinco días de labor efectiva. En caso de encontrarse en la etapa
“B” del régimen cerrado especial, la redención será a razón de un día por seis
días de labor efectiva. En caso de encontrarse en la etapa “A” del régimen
cerrado especial, la redención será a razón de un día de pena por siete días de
labor efectiva.
11.2 Educación
Según el Diario el Peruano (1825), el artículo 45 del Código Adjetivo, señala:
Que la redención de pena por estudio es cuando el interno ubicado en la etapa
de “mínima” y “mediana” seguridad del régimen cerrado ordinario redime la
pena mediante la educación a razón de un día de pena por dos días de estudio,
aprobando previamente la evaluación periódica de los estudios. En el caso de
encontrarse en la etapa de “máxima” seguridad del régimen cerrado ordinario,
la redención será a razón de un día de pena por cuatro días de estudio,
aprobando previamente la evaluación periódica de los estudios. En caso de
encontrarse en la etapa “C” del régimen cerrado especial, la redención será a
razón de un día de pena por cinco días de estudio, aprobando previamente la
evaluación periódica de los estudios. “En caso de encontrarse en la etapa B
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del régimen cerrado especial, la redención será a razón de un día de pena por
seis días de estudio, aprobando previamente la evaluación periódica de los
estudios”. En caso de encontrarse en la etapa “A del régimen cerrado especial,
la redención será a razón de un día de pena por siete días de estudio,
aprobando previamente la evaluación periódica de los estudios”
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Antes de ahondar en los beneficios que el modelo restaurativo conlleva para
las víctimas, es indispensable recordar que todo Estado tiene obligaciones
generales en materia de derechos humanos. Estas son la obligación de respeto
y la de garantía (Acevedo Buendía vs. Perú, Sentencia, 2009). Dentro de esta
última se encuentran contenidas las obligaciones de investigar, sancionar y
reparar todo acto que haya generado una vulneración de derechos. La justicia
restaurativa permite flexibilizar los tipos de encuentros entre los
involucrados. Así, si bien una reunión paradigmática restaurativa sería una
conferencia entre el delincuente y su víctima directa, habrá casos donde este
encuentro no sea posible. No obstante, la justicia restaurativa incluye
prácticas asimétricas que permiten que, por ejemplo, el autor de un delito de
hurto se reúna con una víctima de hurto, aunque esta última no haya sido su
víctima (delincuente y víctima sustitutos). Igualmente, el delincuente podría
reunirse con miembros de la comunidad en lugar de hacerlo con una víctima
concreta. Esto ocurrirá en aquellos casos donde alguna de las partes
involucradas en un delito específico no esté disponible o no desee participar
en la reunión (Naciones Unidas, 2002, 7 de enero) ya que, como se ha
explicado al inicio, la justicia restaurativa supone consenso. Asimismo, es
importante dejar en claro que una mediación entre víctima y delincuente se
daría solo en aquellos casos donde se ha comprobado que ambos se
encuentran psicológicamente listos para llevar la mediación de forma
constructiva, sin que la víctima pueda verse perjudicada o revictimizada por
dicha reunión (Márquez Cárdenas, 2007).
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aislarlo de la sociedad dentro de un recinto penitenciario. Asimismo, es
importante indicar que, en una mediación entre víctima y condenado, este
último tendrá la posibilidad de explicar su historia y las razones que lo
llevaron a cometer el delito. En muchos casos esta práctica puede ser no solo
liberadora, sino, a su vez, tener un impacto positivo en el delincuente en tanto
recobraría su dignidad como ser humano al sentirse escuchado y tener un
espacio para narrar su historia de vida. La empatía y el diálogo son, así,
elementos clave en el proceso restaurativo.
CONCLUSIONES
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6. La necesaria protección penal y penitenciaria de los grupos vulnerables que se
encuentran y conviven en prisión, ante las posibles conductas discriminatorias que
surjan en dicho ámbito, encuentra su plasmación e impulso en instrumentos
internacionales de Naciones Unidas, de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, en la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
incorporándose, por ello, al acervo normativo peruano y a su ordenamiento penal
y de ejecución penal.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Shapland, J., Robinson, G., & Sorsby, A. (2011). Restorative Justice in Practice:
Evaluating What Works for Victims and Offenders. London: Routledge. Strang, H., &
Sherman, L. (2003). Repairing the Harm: Victims and the Restorative Justice. Utah: L.
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