Ju-on ( 呪 怨 Juon?
) es el título de una saga de películas de terror iniciada por el director
japonés Takashi Shimizu.
La saga Ju-on se basa en una maldición originada en una casa en Nerima, Tokyo, cuando Takeo
Saeki, convencido de que su esposa Kayako lo estaba engañando con otro hombre, la asesinó
brutalmente, así como a su hijo Toshio y al gato de este, en un ataque de celos. Las distintas
películas se centran en la maldición de la familia Saeki y las terribles consecuencias de todo el que
entra en contacto con ella.
El título de las películas se podría traducir como La Maldición o El Rencor. La historia es una
variante de la temática de la clásica casa embrujada, así como de una creencia popular en Japón,
"el fantasma vengativo" (onryō). Según la maldición de Ju-on, cuando una persona muere víctima
de una profunda e intensa ira, nace una maldición. La maldición se instala en el lugar donde esa
persona ha muerto o en los sitios que frecuentaba, y allí se repite. Todo aquel que se tope con la
maldición, ya sea por haber entrado en el lugar maldito o por entrar en contacto con alguien ya
maldito, resulta fatalmente afectado por la maldición, lo cual supone el origen de una nueva
maldición y que pueda propagarse como un virus, incluso a otros lugares. El desenlace de la
maldición es, inexorablemente, la muerte.
Si hay una característica primordial en las primeras películas de Ju-on es la sencillez, es decir,
causar terror con una puesta en escena y unos efectos especiales tremendamente sobrios. Dicha
sobriedad es un elemento característico de este tipo de cine popularizado a finales de los noventa.
Desde la primera película, el director muestra los rasgos que caracterizarán toda la saga:
Narración seriada: el estilo narrativo elegido por el director se efectúa por capítulos
titulados por el nombre de un personaje.
Caos temporal: los capítulos no se desarrollan por orden cronológico, algunos tienen lugar
simultáneamente pero en escenarios distintos, o a veces se dan saltos al pasado o al
futuro, lo cual puede resultar muy confuso para el espectador, pero también acrecienta la
sensación de desconcierto y terror.
Ausencia de un único protagonista: el estilo narrativo por capítulos implica que no haya un
solo protagonista en la historia. De hecho, el protagonista de la saga es en realidad la casa
maldita en la que vivieron los Saeki. Es el vínculo que une a todos los personajes que
aparecen en el film entre sí y lo que todos ellos tienen en común.
Sugerencia: todo se sugiere y se deja a interpretación del espectador, en ningún momento
en Ju-on se da el argumento masticado, pues la película exige una participación activa en
este sentido. Este elemento puede resultar también desconcertante para un espectador
occidental, más acostumbrado a otro tipo de narración más ágil, puesto que Ju-on puede
llegar en ocasiones a tener un ritmo lento.
Cierto esteticismo: las películas son de bajo presupuesto —al menos en su inicio—, pero a
pesar de ello, la aparición de los fantasmas se hace con un cierto cuidado estético. La
caracterización de los fantasmas es la típica de este tipo de películas, lo que se aprecia
especialmente en Kayako: cabello largo y negro, que a veces parece tener vida propia, y
maquillaje exageradamente blanco, a veces azulado, a imitación de la caracterización de
los fantasmas del teatro Kabuki. Este maquillaje los diferencia de las personas vivas,
aunque Toshio aparece en ocasiones como si fuera un ser humano para engañar a sus
víctimas. Con muy pocos medios consiguieron ser aterradores.
Terror psicológico: se tiene un cuidado muy especial en la aparición de los fantasmas,
tanto que cada vez que aparecen se indaga en los miedos comunes y se explotan al
máximo en la película. Aunque se prefiere este terror psicológico con las muertes fuera de
campo, las imágenes violentas y sangrientas también aparecen en momentos puntuales
de la saga, lo cual aumenta el impacto que consiguen cuando tienen lugar, consiguiéndose
un equilibrio perfecto entre estas dos maneras de producir miedo o inquietud al
espectador.
Pocos escenarios: se hace uso de un número muy limitado de lugares en los que se
desarrollan los principales acontecimientos.
Todos estos elementos suponen un importante abaratamiento de costes. Escenarios, actores,
maquillaje y efectos especiales se ven muy reducidos; de ahí el atractivo que supuso continuar la
serie. Lógicamente con el suceder de películas estos rasgos se fueron sofisticando, empleando más
locaciones, mejores efectos e imágenes más elaboradas, a medida que se disponía de más y
mejores medios. No obstante, la presencia de Takashi Shimizu en todas las películas, bien en la
dirección o bien supervisando la producción, excepto en el reboot compuesto por Ju-on: The
Beginning of the End y The Final Curse donde no participa en absoluto, aseguró que la esencia
original de la saga se mantuviera en ellas.
Por estas razones, y aunque Ju-on tenga un argumento tradicional, la forma de llevarlo a cabo es
diferente; el planteamiento de Ju-on es sencillo pero eficaz, y es ahí precisamente donde se halla
la razón de su éxito y su repercusión.
La saga Ju-on, creada por Takashi Shimizu, también es conocida como The Curse, The Grudge o La
Maldición, según sea la versión con la que nos topemos. Es junto a la saga de Ringu, la más
importante del J-horror japonés, con millones de seguidores por todo el mundo. Fue tal su éxito
en los inicios que se exportó a los Estados Unidos, donde hasta la fecha ya se han hecho tres
películas y seguro que alguna más caerá.
Dos cortometrajes: ‘Katasumi’ (1998) y ‘4444444444’ (1998)
Dirigidos por Takashi Shimizu (Seres extraños, Reincarnation).
Escritos por Takashi Shimizu (Seres extraños, Reincarnation).
Interpretados por Ayako Omura, Kanna Kashima, Takako Fuji, Kazushi Andô, Daiki Sawada.
Sinopsis: Dos colegialas japonesas, Hisayo y Kanna, están cuidando de los conejos de la escuela.
Una de las muchachas se hiere en la mano y su compañera va a buscar vendas, pero cuando
regresa su amiga ha desaparecido. Un joven, Tsuyoshi, escucha sonar un móvil, la llamada
entrante es del número 4444444444, cuando descuelga sólo escucha unos maullidos extraños.
Los cortometrajes Katasumi y 4444444444, son el inicio de todo. El director y creador de la saga,
Takashi Shimizu, era aún un estudiante de la Escuela de Cine de Tokio cuando con estos dos
trabajos sorprendió al director Kiyoshi Kurosawa que impartía clases allí. Son dos cortos de unos 3
minutos cada uno que ya introducen algunos de los elementos básicos en los que se basará la
saga. Sirven como precuela de lo que será el primer largometraje, Ju-on (La maldición), utilizando
a personajes que también aparecerán allí. El número 4 (símbolo de la mala suerte en Japón), las
llamadas de teléfono, los maullidos de gato y ese terrorífico niño pálido cuyo maquillaje parece
inspirado en el teatro kabuki japonés. Toda una iconografía visual y sonora que ya figura en esos
cortos y que será la base para una de las sagas más longevas del cine de terror.
‘Ju-on (La maldición)’ (2000)
Sinopsis: El pequeño Toshio no va a clase últimamente, por eso su profesor Kobayashi decide ir a
su casa. Toshio está solo, en medio de un caos total. Sus padres no están y el profesor asume que
han salido de compras. Pero en esta casa hay más de lo que se ve a simple vista.
La primera película de la saga, Ju-on (La maldición), fue producida directamente para vídeo. Es una
antología compuesta por 6 cortometrajes, alguno de menos de 10 minutos, que dan continuidad al
universo iniciado en los cortos de escuela Katasumi y 4444444444. Pese a tratarse de un film casi
amateur y con un presupuesto bajísimo, un joven Takashi Shimizu ya demuestra aquí todo su
talento para el terror. Saca mucho partido a elementos sonoros distintivos y a encuadres de
cámara atípicos que resaltan, en los momentos oportunos, una malsana sensación de desasosiego.
Las secuencias están desordenadas cronológicamente (algo que será marca de fábrica), formando
un relato común a modo de puzzle. Esta versión para vídeo es una de las más terroríficas, pese a
su aspecto amateur.
‘Ju-on 2 (La maldición 2)’ (2000)
Sinopsis: Tatsuya Suzuki, un agente de bienes raíces, le pide a Kyouko que vaya a la casa en la que
Kayako y Kobayashi fueron asesinados. Kyouko ve el fantasma de Kayako e inicia su propia
investigación sobre los hechos. Tatsuya vende la casa encantada al matrimonio de los Kitada.
La primera secuela de Ju-on (La maldición), al igual que su predecesora, es una película realizada
directamente para ser distribuida en vídeo. Los primeros 30 minutos se nutren de metraje de la
primera (salvo un breve inserto), agrupando las dos historias que tenían mayor peso en la
antología de cortos, la del profesor que visita a un alumno en su casa y la del agente inmobiliario y
su hermana que entran en la casa años después de los crímenes. Aunque dividida en episodios,
tiene una estructura más cinematográfica que la anterior, pero su resultado es bastante inferior y
ofrece pocas novedades relevantes, más allá de un par de jump scares reseñables.
‘La maldición (The Grudge)’ (2002)
Rika es una joven que cuida a una anciana en cuya casa suceden cosas muy extrañas. Un día, Rika
encuentra en el piso de arriba a un niño de seis años que lleva un gato negro en sus brazos.
La maldición (The Grudge) es la primera versión para cine, la cual incide en los aspectos
adelantados por su predecesora de vídeo. Mantiene tanto en el estilo episódico que desordena los
eventos, como la forma de plasmar el horror de la fantasmagórica familia formada por Takeo,
Kayako y Toshio. Sigue teniendo mucho protagonismo el sonido como generador de miedo.
Resulta inolvidable el traqueteo que emite la madre o los maullidos del niño. La narrativa es un
poco caótica y eso perjudica a la tensión dramática de los acontecimientos, pero el éxito de esta
versión con su renovación del cine de género, perpetuó la saga hasta nuestros días (con una serie
de Netflix en ciernes), exportando el J-horror al resto del mundo, con remake de Hollywood
incluido.
La maldición 2’ (2003)
La maldición de la casa de Toshio sigue su curso. En esta ocasión, quienes sufrirán sus horribles
consecuencias son los miembros de un popular show de horror de TV que van a grabar uno de sus
programas dentro de la casa.
La primera secuela de La maldición (The Grudge), aunque no esté tan bien considerada, es muy
buena y posiblemente sea mejor que la original. La narrativa fragmentada y desordenada
temporalmente, está mucho mejor estructurada aquí y se sigue con mayor facilidad. Se introduce
una trama nueva que aporta frescura a la misma historia de siempre. Un equipo de televisión
graba en el interior de la casa uno de los episodios de un show dedicado al terror llamado Heart-
Stopping Backgrounds y, como es lógico, la maldición caerá sobre todos ellos. Por otro lado,
Takashi Shimizu introduce varios elementos visuales innovadores que seguirán utilizándose en
otras películas de la saga y también contiene un buen puñado de set pieces que resultan
verdaderamente aterradoras.
‘El Grito (The Grudge)’ (2004)
Cuando la trabajadora social, Yoko, no se presenta al trabajo tras la visita a una casa, su jefe Alex le
pide a Karen Davis que se encargue ella de cuidar de la mujer que vive allí. Pronto descubrirá que
la anciana no está sola en esa casa.
El Grito (The Grudge), es el remake norteamericano producido por Sam Raimi, de La maldición
(The Grudge) (2002). Está dirigido por el propio Takashi Shimizu, pero esta vez con guion de
Stephen Susco, un experto en nutrirse de material ajeno como demostró en La matanza de Texas
3D (2013) o Eliminado: Dark Web (2018). La historia es prácticamente un calco del original
japonés, dándole un toque más occidentalizado introduciendo personajes estadounidenses,
además de un reparto repleto de caras conocidas y con una estrella en aquellos años, la actriz
Sarah Michelle Gellar, como cabeza de cartel.
El guion imita la narración cronológicamente fragmentada del original, puliendo algunos
elementos para hacerla más entendible al público occidental. El final es más espectacular,
combinando las distintas épocas temporales en un mismo espacio físico. También, se introducen
un par de guiños dedicados a los seguidores de la saga en Japón, apareciendo elementos de otras
películas. Es un remake que funciona bastante bien, sin demasiadas sorpresas, pero más que digno
y muy entretenido.
Tres cortometrajes: ‘Tales from The Grudge’ (2006) – ‘Hotel’, ‘School’
y ‘House’
Ross despierta en un cuarto de un hotel de Tokio y tose el cabello negro de Kayako. Habla por
teléfono con su novia, Abby, que está en los Estados Unidos y le explica que está en un callejón sin
salida en su investigación sobre la casa maldita. Abby recibe una foto de su novio y descubre la
figura de Kayako tras él. Brooke, amiga de Abby, se pone a jugar al escondite con el niño al que
cuida y éste se oculta en un armario.
Tales from The Grudge es una serie de tres cortos que formó parte de una campaña transmedia
para promocionar el estreno de El Grito 2 (The Grudge 2) (2006). Otra de las curiosidades que
sirvió para esa promoción publicitaria fue que en la web oficial de la película, los fans podían
introducir su número de móvil para recibir una llamada de Kayako o Toshio. ¿Traqueteo o
Maullido?
El Grito 2 (The Grudge 2)’ (2006)
Aubrey viajará a Tokio para buscar a su hermana Karen Davis, que sufrió una misteriosa maldición.
Allí tendrá también que enfrentarse a los fantasmas de Kayako y Toshio, que vienen desde el más
allá para vengarse de los vivos. Pero no serán las únicas que se enfrentarán a la maldición…
La secuela norteamericana del remake El Grito (The Grudge), propone continuar la historia de
manera distinta a la secuela japonesa. Por tanto, es un guion original de Stephen Susco que se
inspira y, a veces fotocopia, el imaginario creado por Takashi Shimizu, el cual sigue como director,
pero no es un remake de La maldición 2. Aparecen nuevos personajes y subtramas, sin embargo,
todo nos sonará a visto. La acumulación de referencias, apariciones fantasmagóricas y muertes,
terminan por saturar al espectador en esta rutinaria y poco recordable secuela.
‘El Grito 3 (The Grudge 3)’ (2009)
Una joven japonesa que tiene la llave para detener al espíritu maligno de Kayako, viaja al
apartamento embrujado de Chicago en la anterior secuela, para detener la maldición de Kayako
de una vez por todas.
La segunda secuela del remake estadounidense El Grito (The Grudge), profundiza en la decadencia
de la saga al estrenarse directamente en DVD y ser la primera en la que Takashi Shimizu no
aparece ni como guionista ni como director. Al parecer, la idea de poner sobre la mesa la manera
de poner fin a la maldición no agradó demasiado al director nipón. Sin embargo, era un buen
punto de partida para revitalizar una fórmula excesivamente manoseada que se estaba repitiendo
hasta la saciedad.
Para ello, el guionista se saca de la manga a una hermana de Kayako que puede tener la clave para
terminar con el fantasma vengativo. A la hora de la verdad, esa idea se reduce a una subtrama
testimonial y la historia parece un refrito de las anteriores películas. La más clara muestra de la
falta de ideas propias que tiene esta mediocre secuela, es aquella secuencia en la que Kayako sale
de un cuadro de la misma manera que haría Sadako (el fantasma de The Ring) desde el monitor de
una TV. Muy mala
The Grudge: Old Lady in White’ (2009)
En vísperas de Navidad, un repartidor, al hacer una entrega en la casa de Ju-On, descubre que
nuevamente ahí se ha cometido un horrendo crimen. Así se topa cara a cara con la fantasmagórica
presencia de la anciana de blanco…
Para conmemorar el décimo aniversario del inicio de la saga, se realizaron en Japón dos
largometrajes de 60 minutos cada uno que retomaban el espíritu inicial ten denostado en las dos
secuelas del remake norteamericano. Sin embargo, los fans más acérrimos se sentirán
decepcionados por la ausencia de Kayako y Toshio.
The Grudge: Old Lady in White lo dirige el cineasta Ryûta Miyake, rindiendo homenaje al estilo
episódico en forma de puzzle tan característico de los primeros films, aunque se busca renovar la
franquicia con una trama nueva. Es uno de los mejores films de la franquicia, con un estilo directo,
sangriento y terrorífico (especialmente la abuela que da nombre al título). Hay un par de
momentos, como el bucle temporal fantasmal o la escena del espejo, que Ryûta Miyake repetiría
años después de manera autorreferencial en la antología de terror Ghost Theater, de la que
dirigiría dos de los mejores episodios, Haikyo (Ruinas) y Kaiki (Regresión).
The Grudge: Girl in Black’ (2009)
Una enfermera tiene una extraña experiencia cuidando de una joven llamada Fukie. Los resultados
muestran un quiste dentro de la paciente, pero en realidad es el rencor de un bebé que no pudo
nacer. El quiste se extiende como una maldición a todos los que la rodean…
La otra producción realizada para conmemorar el décimo aniversario del inicio de la franquicia,
The Grudge: Girl in Black, me parece infinitamente inferior a The Grudge: Old Lady in White. Y es
una lástima, porque probablemente tenga la premisa argumental más perturbadora de todas y
una escena de exorcismo que podía haber pasado a los anales de la historia del cine de terror. Sin
embargo, la ineficaz realización no sabe sacar partido al material, convirtiéndose en una de las
más aburridas de la saga. Aunque hay un breve (y absurdo) cameo de Toshio, ni él ni Kayako,
tienen cabida en esta nueva película de la franquicia.
Ju-on: Beginning of the End’ (2014)
Yui es una maestra de una escuela primaria que al enterarse que uno de los niños no ha ido a la
escuela por varias semanas, decide ir a su casa para ver que está sucediendo. Allí encuentra una
caja de cartón en un armario que será la clave para revelar la verdad oculta de una tragedia.
Ju-on: Beginning of the End es un reboot del original, es decir, una nueva versión que toma
prestados muchos elementos de la primera película, así como otros tantos de las demás películas
de la saga, pero al mismo tiempo, intentando construir una historia diferente que incorpora
detalles nuevos que incluso modifican ligeramente el inicio de la maldición.
Pese a contar con una primera media hora espléndida, de lo mejor de toda la franquicia,
incomprensiblemente luego se pierde en el absurdo. Tiene un desarrollo torpe donde se acumulan
situaciones que a veces provocan más risa que miedo (como la escena final). Su trama está tan mal
urdida que se delata con excesivos agujeros y tampoco convencen momentos gratuitos como el de
la nevera o el del gato en el microondas. Mientras conserva el espíritu del original nutriéndose
argumentalmente de la misma, la cosa funciona, pero cuando intenta innovar se cae por el
precipicio. Esta es la primera vez que Takashi Shimizu no tiene nada que ver con la película, ni
siquiera aparece en la producción de la misma.
Ju-on: The Final Curse’ (2014)
Mai se entera de que su hermana menor, Yui, una maestra de una escuela de primaria, ha
desaparecido. Mai se lanza a investigar que ha podido ocurrir con ella… Su única pista es que
recientemente había visitado la casa de uno de sus estudiantes.
Esta secuela del reboot japonés, Ju-on: Beginning of the End, es un auténtico despropósito o, si se
prefiere, un absoluto esperpento. La película está llena de jump scares per se, con una trama
incoherente que hasta cambia gran parte de la maldición original. Es terriblemente aburrida y se
enmarca dentro del cine de terror estúpido donde los sustos se suceden uno tras otro, sin
entender la necesidad de crear una atmósfera y una tensión previas. Ju-on 4: The Final Curse
propone un refrito de situaciones que ya hemos visto en las películas anteriores, sin orden ni
concierto, en probablemente la peor película de toda la franquicia, infumable.
Sadako vs. Kayako’ (2016)
Tras ver una perturbadora cinta VHS, dos jóvenes creen ser víctimas de una maldición. Por su
parte, otra adolescente se adentra en la siniestra casa abandonada que hay junto a su hogar, en
busca de unos niños desaparecidos.
Cuando una franquicia se exprime hasta límites insospechados, a veces alguien tiene la loca idea
de combinar dos franquicias entre sí. Sucedió con el insomne Freddy Krueger de Pesadilla en Elm
Street, al que enfrentaron con el amante del hockey Jason Voorhees de Viernes 13, en una película
como Freddy contra Jason (Ronny Yu, 2003). La idea se llevó aún más lejos en un corto llamado
Freddy vs Los cazafantasmas (Hank Braxtan, 2004). También el xenomorfo más baboso sucumbió a
esa idea en una película y su secuela, Alien vs. Predator (Paul W.S. Anderson, 2004 / Colin Strause
y Greg Strause, 2007).
En Ju-on, la idea surgió de una broma del April Fools’ Day. Crearon un cartel falso que simulaba el
encuentro en pantalla de los dos fantasmas más míticos del cine japonés, Sadako y Kayako. Fue
algo que entusiasmó a los fans e inmediatamente se hizo viral en redes, llamando la atención de
unos productores avispados que vieron la oportunidad de un negocio. En un combate entre las dos
damas de pelo largo, ¿quién ganaría? Sadako vs. Kayako podría ser la respuesta. Tras un inicio que
recupera el formato clásico de ambas maldiciones, se convierte en una entretenida muestra
explotaition que si no te la tomas en serio puede resultar muy divertida, especialmente con la
irrupción de unos particulares médiums con poderes psíquicos.
La maldición (The Grudge)’ (2020)
Una casa encantada por un espíritu vengativo maldice a todos aquellos que entran en el lugar,
llevándolos a tener una muerte violenta. Una agente de policía desoye las recomendaciones de un
compañero y decide involucrarse en una investigación de consecuencias irreversibles.
La maldición (The Grudge) supone el regreso de la franquicia a los Estados Unidos. Es, a la vez, una
secuela y un reboot. Abandona Japón y se olvida de Kayako y Toshio (reconvertido aquí en
Melinda), para adentrarse en una historia típica de casas encantadas que no difiere de los lugares
comunes del género. Se sirve de la franquicia Ju-on para augurar un mayor impacto mediático, al
tiempo que repite momentos clásicos de las anteriores películas, pero bien podría haber sido una
película de espíritus al margen de la saga.
La historia está protagonizada por unos agentes de policías, lo que podría augurar una interesante
vuelta de tuerca hacia el thriller policíaco. Pues no. El nombre del director y de parte del reparto,
también daban esperanzas para revitalizar una saga en horas bajas. Pues no. El resultado es
francamente decepcionante. Este reboot es un aburrido refrito lleno de sustos y sobresaltos sin
sentido que carecen de toda originalidad ni personalidad propia. Uno se pregunta, ¿para esto
hacía falta resucitar la saga?
La saga Ju-on, creada por Takashi Shimizu, o si prefieres The Curse, The Grudge o La Maldición, es
una colección de películas imprescindible para acercarse al J-horror y comprender gran parte del
cine de terror actual, también el que se hace en los Estados Unidos. Son más de 20 años siguiendo
las andanzas de la entrañable Familia Saeki, compuesta por Takeo, Kayako, Toshio y, como no, su
gato negro. Las características principales para acojonar al personal son el traqueteo de Kayako
(sonido gutural que emite por tener el cuello roto) y el maullido-grito de Toshio (el niño azul).
Entre las 13 películas y diversos cortos efectuados dentro de la franquicia (hasta la fecha de hoy,
habrá más seguro), encontramos de todo, películas buenas, otras mediocres y algunas horrorosas
(en el mal sentido).