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Moniciones

Este documento es la transcripción de una misa católica en honor a los difuntos. La misa incluye oraciones para recordar a los fallecidos y pedir por sus almas, lecturas bíblicas sobre la resurrección y la vida eterna, y una oración de los fieles donde se pide por diferentes intenciones relacionadas con la muerte y la esperanza en Dios.

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Este documento es la transcripción de una misa católica en honor a los difuntos. La misa incluye oraciones para recordar a los fallecidos y pedir por sus almas, lecturas bíblicas sobre la resurrección y la vida eterna, y una oración de los fieles donde se pide por diferentes intenciones relacionadas con la muerte y la esperanza en Dios.

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Monición de entrada 

Queridos hermanos: nos reunimos hoy para orar por nuestros difuntos.

La Santa Madre Iglesia se interesa hoy ante el Señor por las almas de cuantos nos
precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y
por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe solo Dios conoce, para
que, purificados de toda mancha, puedan pasar a gozar de la felicidad eterna.

Con la firme esperanza en la resurrección con Cristo, celebremos esta Santa Misa
por nuestros familiares y amigos difuntos. De pie, cantamos.

Monición a la Primera lectura (Is 25, 6a. 7-9)

Escucharemos ahora un pasaje que pertenece al llamado «Apocalipsis de


Isaías». En el contexto de la invasión de Jerusalén por parte de los asirios,
el profeta describe en este apocalipsis (o «revelación») el juicio de Dios.

Monición a la segunda Lectura (4, 13-14.17-18)


La segunda lectura es un mensaje de esperanza para los que recordamos la
muerte de nuestros familiares y amigos, y nos prepara a nosotros para nuestro
encuentro con Dios. La muerte no es el final; si morimos con Cristo, también
resucitaremos con él. Escuchemos este mensaje.

Oración de los fieles


A  Cristo, que ha vencido la muerte con su cruz y su resurrección, elevemos
nuestra oración confiada diciendo todos: «Señor, Tú que has vencido la
muerte, escúchanos»

1. Por todos los bautizados, para que siempre den testimonio de la


esperanza y la confianza en la vida eterna, viviendo en la
búsqueda y en la espera del Reino de los Cielos. Roguemos al
Señor.
2. Por los que gobiernan las naciones, para que luchen por conseguir
la paz y evitar tanta muerte violenta, producto de los conflictos
que enfrentan a las naciones y a nuestra sociedad. Roguemos al
Señor.
3. Por los médicos y los que trabajan en el campo de la salud, para
que, ante el hombre que sufre, el anciano, el discapacitado, el
enfermo en estado terminal, no sean indiferentes y fríos, sino que
pongan todo su empeño y pasión en beneficio de la salud y la
vida. Roguemos al Señor.
4. Por los que han muerto de manera imprevista a causa de
accidentes, desastres naturales o violencia. Y por todos los
difuntos más olvidados, para que el Señor acoja a todos en su
infinita misericordia y conceda a sus familiares y amigos el
consuelo que necesitan. Roguemos al Señor.
5. Por todos los que este día nos reunimos en torno al altar del Señor
para orar por nuestros difuntos, para que Dios nos regale el
consuelo y la fuerza para aceptar el vacío y la ausencia de
nuestros seres queridos, que han fallecido por diferentes causas.
También para que nos ayude a prepararnos para bien para el
momento en que Él decida llamarnos a su presencia. Roguemos
al Señor.

«Yo soy el pan de vida y con ustedes me quedé, me entrego como


alimento, soy el misterio de la fe»

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