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Ley Agraria de Nicaragua 1917

La Ley Agraria de Nicaragua de 1917 establece las normas para la propiedad y adjudicación de tierras baldías. Define tierras baldías como aquellas no destinadas al uso público ni pertenecientes a particulares. Establece que la propiedad de estas tierras puede transferirse a nicaragüenses o extranjeros, excepto en zonas de costa, lagos y ríos. Además, regula los procesos de denuncia, adjudicación y registro de tierras, así como los precios por hectárea de diferentes tipos de terrenos.
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Ley Agraria de Nicaragua 1917

La Ley Agraria de Nicaragua de 1917 establece las normas para la propiedad y adjudicación de tierras baldías. Define tierras baldías como aquellas no destinadas al uso público ni pertenecientes a particulares. Establece que la propiedad de estas tierras puede transferirse a nicaragüenses o extranjeros, excepto en zonas de costa, lagos y ríos. Además, regula los procesos de denuncia, adjudicación y registro de tierras, así como los precios por hectárea de diferentes tipos de terrenos.
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Normas Jurídicas de Nicaragua

Materia: Medio Ambiente y Recursos Naturales


Categoría normativa: Decretos Legislativos

-
LEY AGRARIA

Aprobada el 22 de Febrero de 1917

Publicada en La Gaceta No. 65 del 30 de Marzo y No. 68 del 3 de Abril de 1917.


EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,

a sus habitantes,

SABED:

que el Congreso ha ordenado lo siguiente:

EL SENADO Y CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA REPÚBLICA DE NICARAGUA,

DECRETAN:

la siguiente

LEY AGRARIA

CAPÍTULO I

SECCIÓN PRIMERA

Propiedad de las tierras

Art. 1- Son terrenos baldíos: los de tierra firme e islas que, comprendidos entre los límites de la
República, no están destinados al uso público ni pertenecen a particulares, comunidades o
corporaciones, mediante título legítimo.

Art. 2- La propiedad que la Nación tiene sobre los terrenos baldíos es trasmisible, a título oneroso
o gratuito, a nicaragüenses o extranjeros, siempre, que tales terrenos no deban emplearse en
nuevas poblaciones, caminos, puertos, arsenales, parques, jardines o cualesquiera otros objetos
de utilidad pública.

No pueden enajenarse: los terrenos comprendidos en una zona de dos kilómetros de latitud a lo
largo de las costas de ambos océanos; y a orillas de los lagos y ríos navegables en una latitud de
ochocientos metros; y las islas de los mares territoriales y de los lagos; pero la zona reservada en
la ribera sudeste del Gran Lago, desde el río de Las Lajas hasta el Tule, y en cada uno de los lados
del San Juan, será de tres mil quinientos metros. Tampoco podrán enajenarse los terrenos
comprendidos en una zona de cinco kilómetros de ancho a lo largo de la línea fronteriza con la
República de Honduras.

Art. 3- La propiedad de los terrenos baldíos se adquiere también por prescripción positiva, siempre
que se hubiesen poseído por más de veinte años y si concurriesen los otros requisitos que el
Código Civil exige para la prescripción de los bienes inmuebles.

Art. 4- La enajenación de las tierras baldías a título oneroso o gratuito, corresponde al Poder
Ejecutivo; pero en los casos no previstos por la presente ley será indispensable la aprobación del
Poder Legislativo.

Art. 5- Los que posean una extensión de terreno baldío sin título legítimamente expedido, están
obligados a solicitarlo con carácter de temporal o perpetuo, cualquiera que haya sido el tiempo que
pacíficamente lo hubiesen poseído, pero los terrenos a que se refiere la parte segunda del artículo
2º no podrán ser adjudicados a los tenedores que los posean.

SECCIÓN SEGUNDA

Denuncias y adjudicaciones a título oneroso

Art. 6- Todo dominio de tierras baldías deberá adquirirse previa denuncia por decreto de autoridad
competente, que los adjudique conforme a la ley; mas para que la adjudicación constituya título
perfecto de dominio, será indispensable que el terreno haya sido medido y amojonado, y que la
trasmisión se haya verificado mediante la inscripción correspondiente en el Registro de Propiedad.

Art. 7- Entiéndese por denuncia la solicitud escrita, introducida por el interesado, en que declare la
intención de adquirir dominio en el área de terreno, cuyo nombre si lo tuviere, capacidad, calidad,
jurisdicción municipal, linderos y demás señales que lo distingan, deberán ser consignados.

Art. 8- Toda corporación de derecho público nicaragüense, lo mismo que todo individuo o sociedad
legal, tiene derecho a denunciar y adquirir cualquier terreno baldío, con sujeción a la ley.

Art. 9- Son competentes para conocer de las denuncias y para decretar la adjudicación provisional
o absoluta, a título oneroso o gratuito, los jefes políticos y demás funcionarios asimilados a estos
con el carácter de subdelegados de Hacienda.

Cuando el terreno denunciado se hallare comprendido en la jurisdicción de dos o más


departamentos contiguos, la denuncia podrá ser puesta ante cualquiera de los subdelegados,
indistintamente, y éste deberá participarlo al otro u otros cuando tenga conocimiento del asunto.

Art. 10- Cualquier individuo podrá ocupar y cultivar, previa denuncia y adjudicación, lotes de tierras
baldías en cantidad que no exceda de trescientas cincuenta hectáreas en los terrenos de
agricultura, y de setecientas hectáreas en terrenos de criar. La autoridad respectiva concederá
gratuitamente al denunciante título provisional de las tierras; y si en el término de cinco años el
ocupante hubiere cultivado por lo menos la mitad del lote, tendrá derecho a que se le extienda
título definitivo de dominio equivalente al doble de lo cultivado, previo pago, del valor del terreno
conforme a esta ley.

Los terrenos de criar se considerarán cultivados cuando se tenga en ellos una cabeza de ganado
por cada tres hectáreas. El cultivo se comprobará mediante inspección que efectuará el
Subdelegado por sí o por el funcionario que designe, asociado en todo caso de un agrimensor. Si
al vencerse los cinco años de que habla este artículo, el ocupante del terreno no pagare su valor,
se le considerará como arrendatario desde que se le expidió el título provisional.

Art. 11- Los que fuera del artículo anterior poseyeren en cualquier tiempo algún terreno baldío sin
el título correspondiente de dominio, deberán pedir inmediatamente adjudicación por cualquiera de
los medios establecidos en esta ley. Todo poseedor actual gozará del derecho de preferencia en
casos de denuncia, siempre que cumpla con los requisitos con los requisitos siguientes:

1º. Que dentro de los primeros tres meses de cada año ocurra a la Subdelegación de Hacienda del
departamento a cuya jurisdicción corresponda el terreno a inscribirlo en el Registro Territorial.

2º. Que mientras ha poseído el terreno lo haya mantenido cultivado en la extensión que establece
el artículo 10.

3º. Se entiende por actuales poseedores de terrenos baldíos acotados o cultivados, para los
efectos de esta ley. Aquellos que los tengan deslindados de alguna manera o que hubiesen
iniciado en ellos trabajos de agricultura.

Art. 12- El que solicite adjudicación de un terreno nacional, conforme a la ley, deberá expresar en
el escrito de denuncia, si el terreno tiene o no alguna parte acotada o cultivada, cuál sea su cultivo
y las condiciones en que se halla; qué obras o edificios existen, y quién o quiénes sean los
poseedores de él.

Art. 13 - Por el hecho de no hacer constar al solicitante en su escrito, algunas de las circunstancias
enumeradas en el artículo precedente, se desechará la solicitud a petición de parte interesada que
compruebe el hecho, o de oficio caso de que tal resultare de la información, que según el artículo
18 debe seguirse; y cuando este desahucio se decretare después de depositado el valor del
terreno, aquél valor quedará a beneficio el Tesoro, como en calidad de multa por la infracción.

Art. 14- Para hacer la inscripción a que e refiere el artículo 11, los subdelegados de Hacienda
abrirán un registro en un libro apropiado, de los terrenos poseídos sin título legítimo, y que
constará:

1º-Del nombre del poseedor;

2º-De la jurisdicción en que se halla situado;

3º- De la extensión aproximada del terreno;

4º-Del tiempo y de la posesión continúa;

5º-De los linderos, y

6º-De la clase de los trabajos en él emprendidos.

Estos datos, en caso de duda, los comprobará el Subdelegado por medio de informe de las
autoridades locales más inmediatas al terreno, por inspecciones que especialmente ordene, que
costeará el solicitante, o por declaraciones de testigos vecinos el lugar.

Art. 15- Los poseedores de tierras baldías que hayan llenado los requisitos del artículo 11, y que
no las denunciaren conforme la ley, se reputarán como arrendatarios y quedarán sujetos a pagar el
canon que legalmente deben.

Art. 16- El precio de los terrenos nacionales por hectárea es el siguiente:


1º- Ochenta centavos de córdoba si el baldío consistiere en terreno de criar, llanuras o montañas
cubiertas de pastos naturales;

2º- Un córdoba y veintiocho centavos si fuere en terrenos planos o montañosos, propios para la
agricultura, con bosques ordinarios o sin ellos;

3º- Dos córdobas si es terreno de la agricultura, con regadío o con facilidades para obtenerlo;

4º- Cuando el terreno contuviere bosques en que haya maderas utilizables de construcción, tinte o
marquetería, o que producen hule, liquidámbar, bálsamo, etc, tendrá el precio un recargo de diez
centavos de córdoba por hectárea, cualquiera que sea su calidad.

5º- Los terrenos situados a las orillas de los lagos y ríos navegables y líneas férreas hasta una
distancia de veinte kilómetros de sus márgenes, sufrirán en su respectiva calidad, un recargo de
ciento por ciento de los precios prefijados.

Un cincuenta por ciento del precio de las tierras deberá pagarse precisamente en efectivo, y el otro
cincuenta por ciento en documentos de la deuda pública ya reconocida y liquidada. Este cincuenta
por ciento en efectivo del producto de la venta y el total del canon de los terrenos arrendados, se
dedicará exclusivamente a fines de instrucción pública.

Art. 17- Son por cuenta del adjudicatario todos los gastos que se hagan por razón de la
adjudicación, lo mismo que los impuestos municipales y locales a que, en la época, se hallare
sujeto el terreno adjudicado.

Art. 18- Introducida la denuncia, conforme el artículo 7, el subdelegado, con citación del Fiscal y
dentro de tercero día, instruirá información, con facultad de delegar por justa causa, de tres testigos
idóneos que depongan sobre los puntos siguientes:
1º– Si conocen de vista el terreno denunciado;

2º– Cuál sea su calidad, indicando los cultivos para que es apropiado;

3º– Si saben que es de dominio fiscal; y si en él hay trabajos o labores de alguna persona;

4º– Si contiene regadíos o hay facilidades de establecerlos;

5º– Si en los bosques que contienen se hallan árboles que producen hule, tinte, liquidámbar, o
maderas de construcción, marquetería, etc. y;

6º– A qué distancia en kilómetros se haya situado el terreno, de la población más próxima, y, en su
caso, de las fronteras, lagos o ríos navegables, o de los ferrocarriles.

Art. 19- Las declaraciones deberán ser concordantes, precisas y concretas, en cuanto al terreno
denunciado, y una vez recibidas se dará traslado al Fiscal por tercero día, y con lo que éste
indefectiblemente diga, expresando desde luego, la calificación que deba dársele, se mandará
publicar simultáneamente la denuncia en el periódico oficial y en las poblaciones a cuya jurisdicción
pertenezca el terreno, emplazando a quien concierna para que dentro del término de treinta días,
más el de la distancia, se presente a deducir sus derechos de dominio o posesión sobre el terreno
denunciado, bajo la pena de llevar adelante la adjudicación.
Cuando de la información resultare haber poseedor, en la citación deberá prevenírsele
especialmente que comparezca a manifestar si hace uso o no del derecho que la concede el
artículo 11 de la presente, ley.

Art. 20- Si dentro del término señalado en el artículo anterior hubiera oposición, se ventilará
conforme las reglas del derecho común, entre el opositor y el denunciante, con la intervención del
Fiscal, como coadyuvante en defensa de los derechos que representa.

Art. 21- Si la oposición suscitada es por razón del derecho de preferencia, o por cualquier otro
incidental, el Subdelegado conocerá de ella sumariamente y la Corte de Apelaciones respectiva en
grado, y sin ulterior recurso, de las resoluciones que recaigan; pero cuando la oposición se funda
en dominio, o cualquiera otro derecho real obre el terreno denunciado, preexistente a la denuncia,
entonces el Subdelegado, previa declaratoria de incompetencia, pasará las diligencias al Juez
común, que según la ley deberá conocer y decidir en la controversia, en relación a la cuantía del
negocio, determinada por el avalúo del terreno denunciado y disputado.

Art. 22- Si no hubiera habido oposición, o si ésta hubiera sido desechada, se dará curso a la
denuncia, procediéndose a la calificación del terreno por auto motivado en el información plena no
objetada en el dictamen fiscal, y a liquidar su valor para el efecto del pago en el tiempo y forma que
establece el artículo 10.

Art. 23- Inmediatamente después de practicada la inspección de que habla el inciso 39 del artículo
10, el Subdelegado dará aviso al empleado de Hacienda respectivo, de la adjudicación definitiva
con los pormenores de cantidad, calidad, situación y linderos del terreno y precio que lo
corresponde. Con tales datos el empleado de Hacienda liquidará y cobrará hasta percibir el valor
de las tierras, asentando luego la partida correspondiente, de la que dará certificación, y la que,
presentada al Subdelegado, le servirá de base para extender al adjudicatario el título definitivo.

Art. 24- Todo título definitivo deberá comprender, pena de nulidad, además de los elementos que
lo caracterizan, la fecha, número y extracto de las partidas por las que aparece íntegramente
satisfecho el valor del terreno; y el Subdelegado dará aviso inmediatamente al Tribunal Supremo y
al Ministerio de Hacienda, con los pormenores señalados en el artículo anterior.

Art. 25- Inmediatamente después de efectuada la adjudicación provisional y sin pedimento previo,


el Subdelegado ordenará la medida, nombrando de acuerdo con el adjudicatario, un agrimensor
titulado para que la practique. El agrimensor nombrado y el notario que dé fe, o secretario, en su
caso, podrán excusarse y ser recusados por el Fiscal, de la manera y según las causales
establecidas por la ley. Unas y otras se ventilarán y resolverán también con arreglo al derecho
común, ante la autoridad que los haya nombrado.

Art. 26- Después de introducida una denuncia, no podrá ser retirada sino pagando en la oficina de
hacienda departamental, diez centavos de córdoba por cada hectárea denunciada, entendiéndose
el abandono no sólo cuando así lo declare el interesado, sino también cuando dejase trascurrir
treinta días sin gestionar; o cuando por su culpa no siga, el curso ordinario la denuncia.

Cuando la deserción no fuere voluntaria, el Subdelegado la declarará de oficio y aplicará


gubernativamente la multa expresada.

Art. 27- En cualquiera de los casos comprendidos en el artículo precedente y después de la


adjudicación del terreno, podrá ser también declarada la deserción; pero el término para decretarla
será entonces de sesenta días, y el adjudicatario moroso, o que desistiere, sufrirá una multa
equivalente al cincuenta por ciento del valor del terreno y la pérdida de las mejoras que hubiere
hecho.
Art. 28 - Cualquier terreno cuya denuncia haya sido declarada desierta, voluntaria u oficialmente,
conforme a los artículos anteriores, es denunciable nuevamente por cualquiera otra persona y aún
por el primer denunciante. Los Subdelegados mandarán insertar en el periódico oficial, en calidad
de aviso por ocho días, todo auto de declaratoria de deserción que no hubiese sido apelado, o que
habiéndolo sido, fuese confirmado por la Corte de Apelaciones respectiva.

Art. 29- Además de los terrenos a que se refiere la parte segunda del artículo 2º no podrán ser
denunciados, ni adjudicados los siguientes:

1º- Los que se encuentren dentro de un radio de seis kilómetros de las poblaciones;

2º- Los que se hallan dentro de las zonas mineras; y

3º- Los que hubiesen sido destinados a obras o empresas que hubiesen sido declaradas de utilidad
pública. Podrán, no obstante, tomarse en arriendo con forme a esta ley las tierras a que se refiere
este artículo.

Art. 30- La propiedad de los terrenos baldíos se transfiere, al adjudicatario con sus accesorios y
frutos, excepto las minas, criaderos y depósitos de fósiles.

Art. 31- La venta de terrenos baldíos lleva tácitamente sobreentendidas las condiciones siguientes:

1º- Que la venta se hará siempre sin perjuicio de tercero;

2º- Que la Hacienda Pública no queda obligada a la evicción y saneamiento, y sino solamente a
devolver lo mismo que recibió conforme al artículo 121;

3º- Que la Hacienda Pública no está obligada, en ningún caso, a indemnizar costas o mejoras
hechas en el terreno reivindicado; y

4º- Que el comprador no podrá reclamar contra el resultado de la medida por la cual se liquidó, el
valor definitivo terreno.

Art. 32- En las adjudicaciones provisionales, que se hagan de acuerdo con lo que se prescribe en
el artículo 10, el denunciante está obligado a rendir fianza a pud acta por lo que debe pagar,
después de cumplidos los requisitos a que se refiere dicho artículo. Llevada la época en que debe
efectuarse el pago, si el adjudicatario no lo hiciere, el empleado de Hacienda departamental, bajo
su responsabilidad, demandará ejecutivamente, ante el Subdelegado el pago y cumplimiento de la
obligación contraída y costas de la cobranza, y en su caso, la declaratoria de prescripción del
derecho provisional adquirido. Con certificación de la existencia de las gestiones acerca de estas
demandas, o de las resoluciones que en ellas recayeren, los empleados de Hacienda
departamentales, pondrán a salvo su responsabilidad ante el Tribunal Supremo de Cuentas, por
razón del debido cobrar.
SECCIÓN TERCERA
Adjudicaciones gratuitas

DE LAS CONDICIONES
Art. 33- Todo ciudadano nicaragüense, cabeza de familia, puede adquirir gratuitamente la
propiedad de un lote de terreno de los baldíos nacionales, siempre que cumpla con los requisitos
exigidos por esta ley.

Art. 34- El lote que puede tomar cada cabeza de familia será de cincuenta hectáreas, y las tierras
que se denuncien y apropien en virtud de esta ley, deberán serlo en un solo lote. Si se tornare un
lote de menor extensión a lo que da derecho esta ley, se tendrá por renunciada la gracia en cuanto
al resto no denunciado.

Art. 35- El denunció deberá hacerse por escrito ante las autoridades a que se refiere el artículo 9º,
y la solicitud expresará la cantidad de terreno que mida aproximadamente el lote escogido, el lugar
en que se haya situado y los linderos. El escrito deberá aparejarse también como una constancia
de la autoridad de policía o judicial del domicilio del departamento, o una información de dos
testigos de responsabilidad, en que se exprese que dicho denunciante o presunto denunciante, es
ciudadano nicaragüense y reúne las demás condiciones exigidas por la presente ley para utilizar la
gracia. Las firmas del denunciante en los escritos y las de los testigos de la constancia pueden
autenticarse por un Notario o por la autoridad judicial o de policía del lugar en que residan. Las
solicitudes que se hagan y todas las diligencias relacionadas con los denuncios de esta clase, se
tramitarán en papel de DIEZ CENTAVOS.

Art. 36- Recibido por el Jefe Político el escrito de denunció y sus anexos, considerará el punto de
si el denunciante tiene derecho en todo o en parte al lote que se pretende, así como el de si los
terrenos indicados en el escrito, sean o no denunciables conforme a la ley. Si tuviere acerca para
de estos puntos, y en general, si creyere necesario que se amplíen o completen los datos o
informes suministrados, podrá ordenarlo y aun buscarlos de oficio. Una vez procurados estos datos
o desde la presentación del escrito, si no hubiere necesidad de ampliaciones, la autoridad citada
resolverá si el denuncio se admite, sea por toda la extensión, o por la extensión que proceda, o si
debe rechazarse.

Art. 37- Si fuera admitido el denunció, el Subdelegado enviará un perito a La Gaceta para que se
publique por tres veces consecutivas, sin costo alguno de publicación; y en el Litoral Atlántico,
además, en uno de los periódicos designados por el Gobernador e Intendente de Bluefields.

Art. 38- La propiedad del lote se obtendrá, si se reúnen los siguientes requisitos:

1º- Conservar la posesión del lote por cinco años, que se contarán desde la fecha en que el
denunciante se autorizó a ocuparlo. La parte de bosques se tendrá por poseída si ha habido
posesión efectiva de la parte desmontada;

2º- Haber cultivado por lo menos una cuarta parte de la extensión denunciada. En dicha cuarta
parte una cuarta de ella ha de estarlo con cultivos estables; y

3º- Haber construido en el lote una casa para habitación.

Art. 39- Será motivo de todo caducidad del denunció si un año después de la fecha en que se
autorizó la ocupación no se hubiere dado principio, de un modo formal, a construir casa y a hacer
que los cultivos sean estables o anuales.

Cualquier interesado podrá denunciar el hecho ante el Subdelegado, quien huyendo el denunciante
y al representante del Fisco, transmitirá el incidente y resolverá.
Si se declara la caducidad, el que denunció el abandono tendrá derecho preferente para entrar en
posesión del terreno y adquirirlo, de acuerdo en todo con las prescripciones de esta ley.

Art. 40- Antes de que el interesado obtenga título definitivo de las tierras que, será librado en la
forma que adelante se expresa, no le podrán ser perseguidas ni embargadas por deudas anteriores
a la declaración de la propiedad definitiva, ni las mismas tierras, ni las mejoras ni los frutos.

Art 41- Tampoco podrá el denunciante vender ni hipotecar, ni ceder ni dar en administración o


arrendamiento los terrenos, ni su derecho a ellos, o a las mejoras y frutos, antes de tener el título
inscrito en el Registro Público.

La infracción de lo estatuido en este artículo, podrá denunciarla cualquier interesado ante el Jefe
Político, y si resultare comprobada, se declarará la caducidad y perderá el denunciante sus
mejoras.

En este caso se aplicará lo dispuesto en el artículo 39, respecto a procedimiento y derecho de


preferencia de quien acuse el hecho.

Si muriere el denunciante antes de haber obtenido el título, pero después de haber dado principio a
los cultivos, sus herederos podrán tomar el lote y continuar llenando los requisitos para alcanzar el
dominio.

En este caso el derecho pasará a la viuda, o en su defecto al hijo mayor, si fuere casado, a al
mayor de los hermanos sobrevivientes, si no lo fuere, pero si transcurriere un año sin que se
continúen los trabajos, el lote volverá a ser denunciable una vez declarada la caducidad; y en este
caso se aplicará también lo dispuesto en el último párrafo del artículo 39.

Art. 42- Los terrenos poseídos en virtud de esta ley, con autorización del subdelegado, no son
denunciables por tercero, salvo el caso previsto a los artículos 39 y 41; salvo asimismo el caso que
se expresa en el artículo 43.

Art. 43- Vencidos los cinco años de posesión o corridos los tres en el caso figurado por el párrafo
último del artículo 38, el denunciante podrá ocurrir ante el Subdelegado en demanda del título
inscribible.

La solicitud explicará detalladamente los cultivos hechos y la extensión de cada parcela, así como
las condiciones y medidas de la casa construida. Expresará, además, cuándo a cuándo ha sido
residido en el terreno, y la fecha y número de los periódicos en que se publicó el edicto.

El Subdelegado, con audiencia del Representante Público, recibirá declaración de tres testigos
vecinos y propietarios de bienes raíces del distrito en que esté el terreno, acerca de los hechos de
haber el denunciante construido una casa, practicado cultivos anuales y estables (diciendo cuáles y
en que extensión aproximada), y poseído el terreno sin interrupción.

Si el resultado de la información fuere satisfactorio, el Subdelegado nombrará el agrimensor para


que practique la medida como lo previene la presente ley.

Al mismo tiempo publicará el Jefe Político en La Gaceta, si fuere en el interior, o en uno de los
periódicos designados por el Intendente, si fuere en el Litoral Atlántico, sin ningún costo, por tres
veces consecutivas, un edicto para que se presenten los que crean tener derecho en el lote, dentro
de los treinta días naturales siguientes a la fecha de la primera publicación.
Art. 44- El Agrimensor en su informe describirá minuciosamente los cultivos que encontrare en el
terreno, expresando la medida exacta de las parcelas y el estado en el que se hallan las plantíos.
Contendrá también, una descripción de la casa. El informe deberá ser firmado por los testigos de la
medida. Tanto el Agrimensor como los testigos de la medida, serán responsables, civil y
criminalmente, si dieren informe que en punto sustancial fuere inexacto.

El informe y plano expresarán, además de la medida general del terreno, los nombres de los
colindantes.

Art. 45- Vencidos los treinta días señalados para oposición, sin que se presente persona alguna, y
una vez hecha la medida y presentado el informe, el Subdelegado hará la adjudicación del terreno,
y ordenará la descripción en el Registro de la Propiedad, para lo cual librará testimonio de las
diligencias en papel sellado de a diez centavos.

Si de la medida resultare que lo cultivado no es la cuarta parte de la extensión total, el título se


librará únicamente por el cuádruplo de lo cultivado, y hará el Jefe Político que el Agrimensor señale
en el plano total el lote que queda como tierras baldías. Hecha esta separación, el subdelegado
para la adjudicación y librará el título como se ha dicho.

Art. 46- Si se presentare, o poniéndose alguna persona, se tramitará como un incidente en la


forma prescrita en la ley común. Si la oposición se fundare en que el terreno es de propiedad
particular, el Subdelegado enviará las partes a juicio ordinario. Si fuere vencido el denunciante, se
aplicará en cuanto a las mejoras, el derecho común respecto a los poseedores de buena o mala fe.

Art. 47- Todo ciudadano nicaragüense, cabeza de familia que tenga actualmente cultivos
permanentes, en baldíos nacionales denunciables, podrá obtener la adjudicación en propiedad de
una superficie igual al cuádruplo por lo cultivado, con tal que ese cuádruplo no exceda de cincuenta
hectáreas y siempre que justifique haber llenado los requisitos con que según esta ley se dará a
denunciantes y nuevos cultivadores, salvo el denuncio. Los procedimientos para adjudicación se
adjuntarán a lo dispuesto en los artículos 35 y 36.

Si el interesado no hubiere cumplido con todos los requisitos, pero sí con el de tener los cultivos a
que se refiere esta ley, puede ocurrir al Subdelegado a hacer el denuncio que ella previene, y en tal
caso podrá solicitar título definitivo tan pronto como llene el requisito o requisitos no cumplidos.
Entretanto serán indenunciables por terceros las tierras ocupadas de que se ha hecho denuncia
por el ocupante.
II

DE OTRAS ADJUDICACIONES GRATUITAS

Art. 48- También podrán adquirirse los terrenos baldíos a título gratuito, a virtud de compensación
otorgada por el Congreso o por razón de convenciones conmutativas debidamente autorizadas.

Art. 49- Además de lo prescrito en el artículo anterior, las tierras baldías sólo podrán enajenarse
gratuitamente:

1º- A los municipios;

2º- A los establecimientos de instrucción pública o de beneficencia;


3º- A las nuevas poblaciones en vías de formación;

4º- A los inmigrantes o personas y compañías empresariales de inmigración;

5º- A los particulares agraciados por ley especial, en fomento de alguna industria nueva u obra de
utilidad eminente;

6º- A los pobladores o cultivadores de las regiones vírgenes;

7º- A los empresarios de nuevas vías de comunicación de carácter nacional, siempre que la
concesión del terreno sea por razones de las mismas vías, y que la empresa o individuos deba
nacionalizarse.

Art. 50- En cualquiera de los casos enumerados en el artículo anterior, la declaratoria de concesión
hecha por quien corresponda, será refrendada por el Ministerio a que pertenezca el negocio que la
motiva, ya sea en virtud de contrato o acuerdo ejecutivo que servirá de base al título de dominio
respectivo.

Art. 51- Para que una donación de tierras de las que trata esta ley constituya título perfecto de
dominio, es indispensable:

1º- Que la adjudicación sea efectiva por decreto del Subdelegado en cuya jurisdicción se halle
situado el terreno donado;

2º- Que el terreno sea medido y amojonado conforme a la ley; y

3º- Qué una vez liberada la certificación, que hace de título, sea inscrita en Registro de la
Propiedad.

Art. 52- Son elementos que informan todo título de dominio por concesión:

1º- El decreto, acuerdo o convención que dispone la donación concreta en cuanto a la cantidad,
calidad, jurisdicción municipal y linderos del terreno;

2º- La solicitud y demás diligencias en que se demuestre la condición de baldío y la no oposición a


la adjudicación efectiva solicitada; y

3º- Las diligencias de medida y amojonamiento del terreno y la revisión de éstos por la oficina de
Obras Públicas.

Art. 53- El donatario de tierras, según los artículos precedentes, que transcurridos seis meses no
hubiese adquirido el título legal en forma, se considerará como simple poseedor del terreno donado
y por tanto podrá ser denunciado y cobrado por otro, con sujeción a las preferencias legales; pero
el donatario no pierde por esto el derecho de pedir la adjudicación afectiva de otros terreno que
reúna las condiciones de la concesión.

Art. 54- En toda concesión de tierras que se hiciere en favor de compañías o individuos, para
aperturas en nuevas vías de comunicación u otras empresas cualesquiera, el Estado se reserva las
porciones de terrenos baldíos que linden con nuevas vías si no en absoluto, al menos, en lotes
parciales precisamente alternos con el objeto de destinarlos a uso público, o de enajenarlos a
particulares.
Art. 55- Las adjudicaciones efectivas decretadas en contravención a las condiciones estipuladas
en el decreto, acuerdo o contrato que las otorguen, no transmiten dominio alguno del terreno
cedido, y en consecuencia, éste es denunciable y adjudicable nuevamente, probada que fuese
dicha infracción u omisión.

Art. 56- Las adjudicaciones gratuitas que permiten los incisos 4, 5 y 6 del artículo 49, no podrán
extenderse a más de treinta y cinco hectáreas por cada individuo o jefe de familia y va
sobreentendida la condición de no poder enajenar el terreno, sino hasta después de transcurridos
diez años de la adjudicación, o antes, si hubiere sido enteramente cultivado.

Art. 57- En toda adjudicación a título gratuito de terreno baldío, se consideran tácitamente
expresadas las condiciones siguientes:

1º- Que la adjudicación se hace sin perjuicio de tercero, aunque éste no reclame;

2º- Que el Fisco no quede obligado a la evicción y saneamiento; y

3º- Que el adjudicatario no podrá reclamar contra la medida que se hubiere hecho del terreno.
SECCIÓN CUARTA

Medidas, remedidas y deslindes

Art. 58- Para la medida, remedida y deslindes de terrenos nacionales particulares, los


agrimensores se ajustarán a los principios técnicos y a las disposiciones siguientes mientras no se
reglamente la Facultad de Ingeniería.

Art. 59- La Dirección General de Obras Públicas mandará a los Subdelegados de Hacienda
departamentales, una lista de Agrimensores e Ingenieros Topográficos y Civiles que tengan
presentados sus títulos en aquella oficina.

Los Agrimensores e Ingenieros que aún no tengan registrados sus títulos en la Oficina de Obras
Públicas, lo harán dentro de seis meses de la publicación de esta ley, y pasado este término, el
que no lo hiciere pagará en la Tesorería General un derecho de diez córdobas por el registro de su
título.

Art. 60- Todo Agrimensor e Ingeniero establecido en la República está en el deber de presentar su


título debidamente registrado, ante la Subdelegación a cuya jurisdicción pertenezca, para ser
inscrito en un registro que llevará con tal objeto; y el ingeniero o agrimensor que no haya cumplido
con la obligación impuesta en este artículo y en el anterior, quedará inhabilitado para ejecutar toda
clase de trabajos profesionales, bajo multa de diez a cuarenta córdobas, que impondrá
gubernativamente el Director de Obras Públicas, sin perjuicio de que los trabajos ejecutados no
surtirán efectos legales.

Art. 61- Los Agrimensores en la ejecución de los trabajos que se les sometan, revisten el carácter
de jueces árbitros arbitradores en toda controversia; y tendrán por tanto todas las facultades que la
ley señala a los jueces de hecho, en la medición de los terrenos que la nacional enajena a
particulares y en la remedida de los ya titulados.

Art. 62- El Agrimensor que acepte el nombramiento que se le discierna, deberá recibir el
expediente sin demora alguna de su parte y procederá a la ejecución de la medida, o remedida,
dentro de seis meses, prorrogables por seis más, a juicio del Subdelegado. La falta de
cumplimiento será penada con multa de veinte centavos de córdoba por cada día de demora,
aplicables por el Subdelegado comitente a petición y a beneficio de la parte quejosa, salvo las
causales siguientes:

1º- Impedimento físico;

2º- Desempeño de algún cargo público, y

3º- Compromiso anteriormente contraído, incompatible con la medida que se le encarga.

Art. 63- Las dos primeras causales han de ser supervinientes a la aceptación; y como y si la causal
subsiste aún después de vencidos los términos de que habla el artículo anterior, el agrimensor está
en el deber de excusarse devolviendo el expediente al Subdelegado comitente, para que nombre
otro en su reposición.

Art. 64- Antes de proceder a la inspección y medida, el agrimensor señalará por auto el día y hora
en que debe abrir sus operaciones.

Art. 65- En el propio auto y careciendo de Notario de actuación, nombrará el agrimensor un


Secretario y dos testigos de asistencia que den fe de sus operaciones de campo. El Secretario y
testigos reunirán las condiciones que señala la ley, y además debe saber leer y escribir,
procurando también el agrimensor que tales nombramientos recaigan en personas que tengan
algunos conocimientos de aritmética y geometría, para que comprendan las operaciones que
presencien.

Art. 66- Cuando según la denuncia o informaciones, aparecieren colindancias de terrenos que no


fueren baldíos, el agrimensor ordenará la citación y emplazamiento por esquela, de los colindantes,
para que dentro de tercero día y uno más por cada treinta kilómetros de distancia, se presenten por
sí o por apoderado, con sus títulos y papeles en el punto determinado para dar principio. Esta
diligencia expresará el nombre y lugar de las personas que se cita y el día, hora y lugar en que
deberán estar presentes.

Si el Notario o Secretario en su caso, no encontrare a los colindantes o si estos se ocultaren,


deberán entregar la esquela citatoria a su mujer o hijos, o parientes, o dependientes, criados por
este mismo orden. Pero si no pudiese averiguar la residencia de los colindantes, el agrimensor
remitirá entonces la esquela citatoria a la autoridad local más próxima, para su publicación. De
todas estas formalidades quedará constancia en las diligencias criadas.

Art. 67- Cuando todas las colindancias fueren de terrenos baldíos, o ejidos, las municipalidades
más cercanas, aunque no tuvieren terrenos contiguos, tendrán derecho para nombrar un
comisionado que con poder bastante las represente en la medida.

Para este efecto el agrimensor dirigirá la correspondiente esquela de citación.

Art. 68- Ninguna operación podrán practicar los agrimensores en el campo, sin asistencia del que
solicita la medida, por sí o por apoderado y sin tener a la vista todo documento que directa o
indirectamente tengan alguna atingencia con las líneas que trazaren.

Art. 69- Cuando el lindero que vaya a medirse lo forme un río o cañada, cerca o zanja, que por su
naturaleza no dé lugar a confusión, podrá el interesado excusarse de concurrir con tal que haga
saber por escrito al agrimensor su lindero preciso, comprobado con su título que también remitirá
para que de él se copie la conducente.

En cualquier otro caso que los linderos no se hallan bien demarcados por señales materiales, los
colindantes tienen obligación de comparecer a señalarlos, a fin de que sus legítimos derechos sean
respetados.

Art. 70- Para hacerse representar en el alineamiento y defensa de sus derechos, bastará un poder
verbal provisto de las facultades necesarias.

Art. 71- Si a pesar de las citaciones de que hablan los artículos 66 y 67, ningún colindante o
comisionado concurriese a defender sus linderos, no por esto el agrimensor dejará de practicar las
operaciones de la medida; más para asegurar la exactitud cuánto fuere dable, deberá seguir todo
género de investigaciones entre aquellas personas que pueden suministrarle datos para alcanzar el
mejor acierto.

Art. 72- Todo trabajo de medida deberá ser precedido de una inspección ocular que el agrimensor
practicará en unión de los colindantes, si los hubiere, y que tiene por objeto:

1º– Conocer de vista los lindero;

2º– Observar la calidad del terreno, y si los bosques que hubiere, contienen productos naturales y
de qué clase;

3º– Ver si son o no transitables y de fácil medición directa todos los linderos;

4º– Cerciorarse de si los linderos son efectivamente los que contiene la denuncia y de si hay
algunas colindancias baldías o particulares, no contenidas en la denuncia, y diligencias;

5º– Averiguar, cuando a la inspección concurran propietarios colindantes, si éstos están de


acuerdo acerca de sus respectivos linderos o tienen por razón de ellos dudas o pretensiones
encontradas y de qué significación; y

6º– Procurar con empeño e imparcialidad el arreglo equitativo en las cuestiones sobre puntos de
hecho.

Art. 73- El agrimensor sentará a que los resultados de la inspección agregando la nómina de
colindantes ausentes o presentes e incluyendo una descripción suscinta y ordenada de la
configuración general del terreno, desde el punto de vista orográfico e hidrográfico, y los linderos
naturales o amojonados que hubiere. Esta acta la firmará los concurrentes, si quisieren.

Art. 74- Comprenderá además la misma acta, un extracto de los títulos que exhiban los colindantes
o interesados, con expresión de fecha de su libramiento, nombre de las personas a cuyo favor se
liberaron, número y fecha de la inscripción en el Registro de Propiedades, o constancia de no
tenerlas, nombre de la autoridad liberadora, el del medidor y área titulada del terreno colindante. El
portador del título podrá suscribir el a la en comprobación de la exactitud del extracto.

Art. 75- Sea cual fuere el procedimiento científico empleado en la medición, el Agrimensor deberá
marcar de modo seguro y para mientras se colocan mojones estables, los puntos en que los
linderos cambian de dirección, siempre que éstos no estén caracterizados por señales naturales.
Además, hará en cuánto fuere posible, que se coloquen de trecho en trecho, en los linderos que no
fuesen disputados, mojones lineales verticales.
Art. 76- Si la medida que va a practicarse fuere de un terreno baldío adjudicado, onerosa o
gratuitamente y colindante con otro de dominio particular poseído de modo legal, la medida se hará
siguiendo los linderos reconocidos de las propiedades que los circunscriben, de modo que no
quede interpolada ninguna extensión del terreno cualquiera.

El Agrimensor, en su informe sobre la medida, hará mérito de las modificaciones que hubiere
sufrido el predio respecto el título anterior.

Art. 77- Si el terreno que se trata de medir se halla rodeado sólo de baldíos, se seguirán los
términos de la denuncia o concesión, y la figura que se forme será precisamente un cuadrado o
paralelogramo, salvo que se encuentren linderos naturales que por su estabilidad se deberán
preferir.

El área de los terrenos adjudicados en las márgenes de los ríos navegables, a la distancia legal,
deberá reducirla el Agrimensor a un paralelogramo cuya longitud a lo largo de los ríos sea la cuarta
parte de su latitud, debiendo dejarse entre cada dos lotes una faja de veinte metros de ancho, libre
para el tránsito.

Más, si sólo en parte lindare con baldíos, los lotes nuevos que se forme serán rectilíneos, y rectos
los ángulos, en cuanto fuere posible.

Art. 78- Al medirse el lindero conocido de una propiedad, se observará si está o no conforme con
los títulos o documentos fehacientes de donde dimane, no para alterarlos en manera alguna, sino
con el objeto de que el rumbo y extensión que realmente tenga, sirva de límite al terreno cuya
medición se practica.

Art. 79- Cuando el propietario o poseedor del terreno limítrofe al que se mide, no está de acuerdo
acerca de lindero que el interesado en la medida pretende establecer, el Agrimensor procurará con
todo empeño un avenimiento equitativo entre las partes. Si lo lograre, extenderá acta firmada con
los interesados, en que conste el estado de las pretensiones y lo convenido, con todo el detalle
topográfico posible, conducente a establecer plena claridad y alejar toda duda; y el Agrimensor
seguirá sus operaciones de alineación, ajustándose a lo convenido.

Art. 80- Si las pretensiones de las partes son de tal modo encontradas que no lograré acordarlas,
se concretará el agrimensor a enlazarlas topográficamente con todos sus detalles, y el que se
consideró dañado podrá introducir protesta que ponga a salvo sus derechos, debiendo motivarla y
apoyarla en los documentos que posea. El agrimensor mandará agregarlo por auto que notificará a
las partes, y señalará con líneas de puntos la zona disputada.

Art. 81- En la medida de los terrenos que la Nación enajene a los particulares, los agrimensores
observarán las reglas y siguientes:

1º.- Conformarán sus actos, en tanto que no haya razón para hacer otra cosa, a la situación y
linderos de la denuncia y al remate y adjudicación; establecerán los puntos con vista de los títulos
de los terrenos vecinos y medirán las líneas de punto a punto, sin penetrar en el dominio de otros,
cuando no sea por vía de exploración para practicar operaciones auxiliares, en cuyo caso, lo harán
saber a todos los interesados y a las personas que se hallen presentes;

2º.- Cuando del examen de los títulos de los vecinos aparezca que no hay terreno nacional
comprendido entre los que hayan sido enajenados, el agrimensor devolverá en el pendiente a la
Jefatura Política con el informe en que haga constar esa circunstancia;
3º.- Si el terreno no tiene el área denunciada, se medirá la que hubiese, para que por esa
extensión se libre el título; y si resultare exceso, se limitará la medida al máximum que con arreglo
a la ley pueda adquirir el denunciante.

4º.- Cuando de un punto a otro no haya la distancia que presta el título respectivo; pero sea
indudable la identificación de los mojones, los agrimensores no cambiarán la línea, sino que se
ajustarán a ella, manteniéndola, (aunque su extensión y rumbo sean diferentes), y anotarán esta
circunstancia, indicando la verdadera longitud y azimut;

5º.- En la identificación de los puntos, los agrimensores emplearán todos los medios de
averiguación que suministren los documentos, formando la inducción lógica que corresponda;

6º.- Si del texto de los documento no resultare convicción suficiente para fijar los puntos
principales, sea porque se carezca de objeto de referencia, o porque estos objetos hayan
desaparecido, y por la inexactitud de la medida no permita ninguna inducción matemática, los
agrimensores se atendrán a la distancia y azimut del título, siempre que guarden armonía con las
otras parte determinadas del terreno, y no exista contradicción con los títulos legales de los
colindantes. En este caso la prueba testifical tendrá aplicación, si conduce a establecer la armonía
entre los títulos.

Art. 82- En la remedida de terrenos y titulados, los Agrimensores, además de los principios
establecidos anteriormente, observarán las reglas que se expresan a continuación:

1º- Si la remedida coincide por la primera medida, tomando en cuenta el error tolerable, y por esta
circunstancia el punto en disputa queda geométricamente determinado, debe establecerse a esta
determinación; pero si el Agrimensor encontrase que la línea de la medida se introduce a terrenos
que corresponden a otros títulos, harán constar el conflicto, y solamente la autoridad judicial podrá
decidirlo. También dejará el Agrimensor la constancia respectiva, donde en operaciones parciales
el procedimiento geométrico, debidamente comprobado, demuestre que la medida comprende
terrenos que pertenezcan a otros dueños; y en estos casos deberá excluir el terreno comprendido,
si el objeto en la investigación es otro.

2º- Cuando haya falta de datos en una remedida, o cuando los asistentes fueren contradictorios u
obscuros para resolver sobre la posición de un punto o de una línea, el Agrimensor consignará
cuando se conozca con audiencia de las partes interesadas; elevará el punto a la Dirección de
Obras Públicas para que esta oficina pronuncie su resolución, la cual será acatada, mientras la
autoridad judicial no la revoque.

Art. 83- Todos lo incisos de los artículos precedentes se refieren a los puntos principales, o
mojones que marcan las líneas de deslinde y de ningún modo a puntos intermedios, sobre los
cuales o cerca de los cuales, pudo pasar el primer agrimensor, por error en el trazado de la línea.

Según lo que resulte del trazo real de la línea que une los mojones, estos puntos podrán ser o no
de la propiedad del que los pretende, aun cuando el título se refiere a ellos.

Los puntos secundarios pueden servir de base de referencia en la medida o remedida de los
terrenos, si son los únicos capaces de dar luz para la averiguación de los principales.

Art. 84- De un mojón a otro contiguo debe suponerse imaginariamente una línea recta, salvo
aquellos casos en que se determinen límites naturales, como el curso de un río, de una quebrada,
las crestas de las montañas, etc.
En tales circunstancias, se sobreentiende que este es lindero, a no ser que el título exprese lo
contrario, y aún en este caso, si la recta que une los mojones no se aparta en su distancia máxima
veinte metros del lindero natural, se adoptará éste y no la recta.

Art. 85- En el conflicto de los títulos antiguos deberán tomarse en cuenta todas las circunstancias
que determinen los puntos dudosos y controvertidos, procurando conciliarlos en relación con los de
los otros linderos.

Art. 86- La prueba testifical es admisible en cuanto conduce a identificar los parajes y la
denominación de los lugares; pero no deberá tomarse como prueba directa de los hechos ni de los
objetos, porque todo esto está sujeto a los datos que arrojan los títulos y los otros medios de
inducción.

Art. 87- Cuando se trate de la división de terrenos entre comuneros, el Agrimensor; teniendo en


cuenta los datos que le suministren los interesados, establecerá los linderos y el área exacta del
terreno, y la cuota o proporción legal, en vista de la cual debe ejecutarse la división.

Hecho esto, dividirá el terreno observando a proporción geométrica y estableciendo entre las
particiones de él los límites claros y precisos que deban circunscribirlas.

El Agrimensor, sin embargo, puede hacer geométricamente la división, cuando el terreno por su
forma regular lo permita.

Esta exposición no debe perjudicar a las partes, cuando haya en la misma finca terrenos de
distintos valores.

Deberá darse en todo caso al convenio celebrado entre las partes, o a la sentencia judicial o
arbitral, si la hubiere.

Art. 88- Los Agrimensores señalarán como límite de los terrenos que midan o dividan, objetos
naturales de carácter inamovible, como la cima de un cerro, el cauce de un río, la costa de un lago,
etc.

Art. 89- Ningún agrimensor podrá medir con más error lineal del diez por mil, cualquiera que sean
las condiciones del terreno, y este error se computará sobre la longitud total del perímetro, por
kilómetros y de conformidad con el cálculo de probabilidades.

Art. 90- Si para el deslinde, medida, remedida o división de un terreno, las partes interesadas
convinieren por escritura pública en dar al Agrimensor la facultad de fijar una o más líneas o el
punto de partida o puntos que la determinen, se hará como se hubiere convenido y la escritura se
tendrá entonces como regla y fundamento principal, al cual deban subordinase los títulos, si no hay
perjuicio de tercero.

Art. 91- Terminada la medida, el Agrimensor agregará el expediente, una acta en que se describan
las operaciones practicadas diariamente, indicando el rumbo y longitud en metros de cada una de
las líneas que forman el perímetro del terreno; el método empleado para levantar el plano; el
método empleado en los cálculos; y por último la superficie expresada en hectáreas, áreas, metros
cuadrados y demás fracciones; y cuando se trate de remedidas, la equivalencia en caballerías
comparadas con el título o títulos que harán los fundamentos legales de las protestas, si las
hubiere.
Art. 92- Toda medida de terreno deberá ir acompañada de su correspondiente plano, que
represente los puntos u objetos que sirvan para hacer comprender mejor la posición de los linderos
o mojones, el nombre del dueño del terreno o denunciante, el área, la escala, meridiano magnético,
meridiano verdadero, departamento o comarca donde estuviere situado, fecha de la medida,
nombre del Agrimensor, etc.

De ese plano se sacará una copia para la Dirección de Obras Públicas, otra parte el Archivo
Nacional y las que sean necesarias para el interesado, a fin de que la agreguen a su respectivo
título.

La escala de este plano será así:

1: 5,000 hasta 50 hectáreas. M. M


1: 10,000 hasta 200 hectáreas.
1: 20,000 hasta 500 hectáreas.
1: 40,000 hasta 5,000 hectáreas.
1: 80,000 hasta 20,000 hectáreas.

De esta cantidad en adelante, se observará la proporción que se ha venido estableciendo.

Art. 93- Una vez concluido todo, el Agrimensor remitirá sin demora la expediente a la oficina de
Obras Públicas por medio del Subdelegado para la revisión de la medida o remedida, en su parte
técnica.

Art. 94- Dentro de sesenta días después de recibido el expediente la oficina de Obras Públicas lo
devolverá debidamente revisado el Subdelegado de Hacienda, aún cuando hubiese habido que
practicar cualesquiera rectificaciones conforme a las leyes de la materia.

Art. 95- Cuando en la revisión de los actos de un agrimensor, se probasen errores que más tarde
aparecieron demostrados, deberán distinguirse dos clases: Errores legales y errores técnicos. En
cuanto a los primeros, son las autoridades judiciales las competentes para apreciarlos y para
decidir sobre la nulidad y demás consecuencias que se sigan. Por lo que hace a los errores
técnicos, los apreciará el Director de la oficina de Obras Públicas; y que se aprovechó de ellos,
deberá indemnizar a la parte perjudicada, mientras no haya transcurrido el tiempo señalado para la
prescripción ordinaria, salvo que se trate de terrenos nacionales.

Art. 96- Cuando un mismo terreno haya sido comprendido en todo o en parte en dos títulos
distintos, se estará a lo dispuesto en el Código Civil, dándose la preferencia al que hubiese sido
descrito con anterioridad.

Art. 97- Cuando la medida o remedida de terrenos baldíos o particulares, hubiese merecido


calificación favorable de la oficina de Obras Públicas, y no habiendo ocurrido contradicción alguna,
resuelta o dirimida, se tendrán como ciertos los linderos demarcados y se procederá la
amojonamiento formal y definitivo, y de esta operación el Agrimensor informará al Subdelegado
respectivo.

Art. 98- Entiéndese por mojón un poste vertical construido de una sola piedra, de cal y canto o
cemento romano, de un metro de altura y tres decímetros de grueso, conteniendo tantas aristas
cuánta sean las líneas en cuya intersección va a colarse, de manera que su centro sea el vértice
de todos los ángulos determine dicho mojón, el cual deberá estar montado sobre base estable,
debajo de la cual se agregará carbón u otras señales indestructibles que permitan identificarlo en
todo tiempo.

Art. 99- Todo propietario de tierras que hayan de medirse o remedirse, está obligado a tener listos
los mojones o los materiales para los mismos, a fin de que puedan ser colocados después de
aprobada la medida, en el sitio correspondiente, que deberá ser orientado por el Agrimensor. El
terreno para la colocación de mojones será hasta de dos meses luego de aprobada la medida, y si
por culpa del interesado no se efectuare la operación, sufrirá éste una multa de cuatro
córdobas mensuales hasta que lo verifique.

Art. 100- No podrá llevarse a cabo la colocación de mojones sino en presencia del Agrimensor que
ejecutó la medida, de un profesor delegado del mismo, o en defecto de ambos, ante el que, a
solicitud de parte, nombrase el Subdelegado quede librar el título, lo que no podrá verificarse sin
llenar aquel requisito.

Art. 101- Vueltos los autos al Subdelegado, después de practicado el amojonamiento del terreno,
practicará liquidación final de su valor y por auto ordenará el entero de lo que resulte a favor del
Tesorero, o la devolución del exceso que aparezca en su contra, si se hubiere hecho previamente
algún depósito.

Art. 102- En el primero de los casos del artículo precedente, el Subdelegado dará aviso al
empleado de hacienda departamental respectivo para que cobre, y la certificación del entero
efectuado como la agregará rubricar como complemento del pago al expediente; mas en el
segundo caso, el Subdelegado librará certificación del auto por el que aparece del exceso, en caso
de ejecutoria, para que sea debidamente cubierta por el empleado de hacienda departamental
respectivo, previas las formalidades legales.

Art. 103- Llenados los requisitos que establece los artículos precedente, el Subdelegado librará el
título que consiste en un testimonio sacado en papel sellado correspondiente de todas las
diligencias creadas, tanto de la denuncia como de la medida, revisión y amojonamiento, sin excluir
ninguna pieza de las que resulte en el expediente.

Art. 104- Asimismo el título de terrenos adjudicados provisional o gratuitamente, se compondrá de


todo lo que conste en el respectivo expediente, sin excluir nada. Del libramiento de todo título
definitivo se dejará razón firmada en el expediente matriz; y sin demora alguna el Subdelegado
remitirá ésta, con las seguridades necesarias, al Ministerio de Hacienda, para que lo mande
archivar.

Art. 105- Todo Adjudicatario, cuyo título hubiese sido descrito, tendrá derecho para pedir ante el
Subdelegado de hacienda de su jurisdicción, la posesión efectiva del terreno adjudicado.

Art. 106- Presentado el título inscrito, el Subdelegado procederá a dar la posesión material por sí o
por medio de un Director o Agente de Policía, o alcalde Municipal, en quienes podrá delegar esta
facultad; y si dentro del terreno titulado se encontrasen poseedores extraños de los que sobre él no
tiene ningún derecho real, cuyo título puedan exhibir, la autoridad ordenará inmediatamente la
desocupación, hasta no dar la quieta y pacífica posesión del inmueble; pero si el poseedor
presentare mejoras o cultivos que el adjudicatario haya de pagar, se suspenderá la entrega en
tanto que su valor no se indemnice, según el inciso 3º del artículo 31.

Art. 107- El acta de posesión en que se haga constar todo lo ocurrido, se sentará en un libro que
para este efecto llevará el Subdelegado respectivo, y deberá ser autorizado con el Secretario,
interesado y demás personas que acompañen a la autoridad.

Art. 108- La desocupación de un terreno, aún después de pagadas las mejoras por el adquirente,
se ordenará que se lleve a efecto dentro de un plazo que no bajará de un mes ni excederá de tres.

Art. 109- Si el poseedor no cumpliere la orden de que habla del artículo anterior, será multado
en cuarenta centavos de córdoba diarios, sin perjuicio de que la autoridad de policía lo sacará por
la fuerza del terreno cuya propiedad está perturbando.

Art. 110- El encargado del Archivo Nacional deberá llevar un libro con las separaciones
correspondientes para cada departamento, donde registrará los títulos que están bajo su custodia.
Este registro será un extracto descriptivo del terreno, con todos sus pormenores esenciales; y
copiará también en cada uno su plano correspondiente.

Art. 111- El Ministro de Hacienda, previas las formalidades que enseguida se dirán, librará a los
interesados nuevo testimonio de las matrices que se halla en el archivo Nacional.

Art. 112- Los que pretenden testimonio de los expedientes originales, presentará su solicitud ante
el Subdelegado a cuya jurisdicción pertenezca el terreno, quien mandará citar por carteles y aviso
en el periódico oficial a los que tuvieran interés en el asunto, a fin de que dentro de treinta días se
presenten a manifestar el motivo legal que tengan para poner oponerse la expedición del título.

Art. 113- Si pasado el término no hubiese habido oposición, el Subdelegado elevará la solicitud
con certificación al pie de esta circunstancia, al Ministerio de Hacienda, para que mande librar el
testimonio. En caso contrario, pondrá el auto de remisión al pie del escrito o escritos que consignen
los opositores. En uno y otro caso el Ministerio librará la copia del título, a continuación del autor de
remisión del Subdelegado.
SECCIÓN V

Disposiciones varias

Art. 114- Los que al promulgarse esta ley, tuvieren acotados, por lapso no menor de diez años
consecutivos, algunos terrenos baldíos nacionales, se presentarán a la autoridad correspondiente
para que se les extienda el título de propiedad, una vez que hayan comprobado de una manera
satisfactoria su continuada posesión, quieta y pacífica. El área en este caso no pasará de
cincuenta hectáreas.

Art. 115- Cuando por el transcurso del tiempo se hubiesen perdido los mojones de un terreno, o
confundido sus linderos, el propietario está en el deber de solicitar el deslinde y la remedida que
demarque y asegure su legítima posesión. Si de la remedida resultare hallarse en posesión de
mayor cantidad de terreno de la que marca el título primitivo, el poseedor deberá pagar al Tesoro
Nacional el valor de la diferencia siempre que el terreno hubiese sido adjudicado por el Fisco,
dentro del plazo de veinte años atrás. En caso contrario, el poseedor no tendrá derecho a exigir lo
que falte.

Art. 116- Todo propietario puede obligar a su vecino o comunero a medir con él sus respectivos
predios conforme a la ley, cuando por oposición de alguno u otro inconveniente cualquiera, no
baste la medida del lado de uno de ellos para terminar la línea divisoria entre los colindantes. En tal
caso, el agrimensor procederá, si fuere necesario, a la medida total de cualquier punto colindante,
a fin de asegurar la exactitud el deslinde propuesto.

Art. 117- Cuando por razón de una denuncia, algún colindante pretendiere tener derecho de
dominio sobre el terreno denunciado, y que esta controversia no pueda decidirse sino deslindando
el de propiedad particular, el Subdelegado, a pedimento fiscal, ordenará reconocimiento
topográfico del lindero o linderos del caso, o la medida del todo, si fuere necesario, conforme a la
ley. Los gastos de la operación serán de cuenta del propietario contendiente, salvo que resulte
infundada la denuncia por no existir ningún terreno baldío, en cuyo caso serán a cargo del
denunciante las costas.

Art. 118- Los propietarios de terrenos comuneros que pidiera la división respectiva, tienen derecho
para obligar a sus condueños a que presten su anuencia y satisfagan proporcionalmente las costas
necesarias, y se procederá a la remedida, deslindes parciales y amojonamiento conforme a la ley.

Art. 119- Todo propietario puede obligar a su vecino al deslinde y amojonamiento de sus predios
contiguos, para evitar toda comunidad o dudas sobre las líneas divisorias, provenientes de faltas
de mojones permanentes, o de cuestiones que respecto de dichas líneas se suscitaren, ya sea
para usurpar terrenos, árboles, pozos, fuentes o riegos, o ya por pérdidos o ilegibilidad de los
títulos. En tales casos, deberá practicarse remedida del lado o lados de su extensión total o parcial
o que hayan dado lugar a la disputa.

Art. 120- El goce de las tierras que se hallen en común, será proporcionado el derecho de cada
uno de los condueños; pero esto no comprende a las compañías respecto de las cuales se
observarán las reglas que los consocios se hubiesen impuesto en la escritura de sociedad, o lo que
la ley disponga.

Art. 121- La transmisión de dominio de los terrenos, adquirido por cualquier título de la Hacienda
Pública, no podrá verificarse sin que en el respectivo título del vendedor conste que ha sido medido
o remedio y adjudicado conforme a la ley y cuando se trate de los adquiridos a título oneroso, es su
valor ha sido pagado en la oficina de Hacienda respectiva.

Art. 122- Se tendrá como no hecha la adjudicación de un terreno cuyo dominio reivindicado se
decida por Juez competente, no ser de propiedad nacional, dentro de cuatro años de la
adjudicación. En este caso tendrá derecho el comprador a que se devuelva el valor del terreno que
haya pagado al Tesoro Público.

Art. 123- El Poder Ejecutivo por medio del órgano correspondiente y por causa de utilidad pública,
podrá suspender cualquier denuncia de terrenos baldíos, antes de haberse verificado el remate,
indemnizando los gastos que hubiese hecho el denunciante.

Art. 124- Cuando la adjudicación de tierras baldías se hiciese a título gratuito, se podrán imponer a
los agraciados las condiciones que se estimen convenientes, a propósito de asegurar su cultivo, y
de impedir que sólo sirvan para especulaciones por medio de enajenaciones subsiguientes en
cualquier forma.

Art. 125- Si dos o más personas adquieren gratuitamente un lote de terreno cualquiera, deberán
distribuírselo por partes iguales sufragando a prorrata los gastos de la división; y no se les
considerará en posesión legal del terreno, en tanto que no esté medido, dividido y formados los
planos de los lotes parciales de los donatarios.

Art. 126- Los empleados de hacienda departamentales comprobarán todo ingreso o egreso por
razón de terrenos baldíos y pena por infracción de lo dispuesto en este título, con los avisos
explícitos de cada caso que les dé el respectivo Subdelegado, sin perjuicio de la nota de entero y
demás requisitos que la ley establecen.

Art. 127- Todo entero previo a la adjudicación definitiva de un terreno, deberá considerarse como
un depósito provisional retirable de orden del Subdelegado competente; y sólo después de
adjudicado podrán imputarse a dichos valores a la renta de terrenos con cancelación ipso facto del
depósito correspondiente. Esta operación se comprobará con copia autorizada del acta de
adjudicación, o en su caso, con la liquidación que se practique como resultado final de la medida.
Art. 128- Los que poseyendo terrenos baldíos sin títulos legítimos, no ocurriesen a la
Subdelegación de Hacienda respectiva a matricularlos dentro del plazo señalado en el inciso 1º del
Art. 11, incurrirán en multa de dos a ocho córdobas aplicable por dicho funcionario según la
importancia del área que cultiven sin ser dueños, repetible hasta hacerlo cumplir, sin perjuicio de
exigirles el valor de arrendamiento.

Art. 129- Los Subdelegados, tres meses después de pesado el año, mandarán seguir
informaciones de cada población de su departamento, para averiguar quiénes no han ocurrido a
matricular los terrenos poseídos.

Art. 130- Los que sin autorización ninguna cultivaren u edificaren en los terrenos que se reserva el
Estado, según los artículos 2º y 29, perderán los cultivos y edificios que hicieren y sufrirán multa
de ocho a cuarenta córdobas quedando sujetos a las responsabilidades consiguientes.

Art. 131- Los que se fincaren en lo sucesivo en terrenos baldíos, ya sea para cultivarlos o
explotarlos, sin adjudicación legal o contrato de arrendamiento previo, serán considerados como
detentadores de bienes fiscales, salvo que hubiese hecho la inscripción de que habla en Art. 11.

Art. 132- Todo Agrimensor es responsable de la exactitud de sus operaciones y procedimientos, y


por tanto, tendrá que estar a las resultas de los enjuiciamientos civiles y criminales que contra ellos
se promuevan por vicio en el ejercicio de sus funciones.

Art. 133- Cuando el Agrimensor, por cualquier causa, se negare a oír o acatar las observaciones,
escritas o protestas que pusieren los colindantes, tendrán estos sin perjuicio de la acción que
contra el Agrimensor intenten, el derecho de ocurrir de queja ante la oficina revisora, acompañando
los documentos que comprueben sus pretensiones, para que a su tiempo se las tome en
consideración.

Art. 134- Ni el Agrimensor ni la oficina revisora harán mérito alguno de reclamos, protestas u otra
clase de opciones que no se fundan en título legalmente inscrito del peticionario u opositor.

Art. 135- La oficina revisora examinará las cuestiones propuestas, estudiando los respectivos
títulos, lo mismo que los procedimientos y conclusiones del Agrimensor, y si para resolver estimase
necesario trasladarse al terreno disputado, el revisor lo verificará a costa del quejoso, exigiendo al
agrimensor que ocurre con él a la verificación de sus operaciones e inspección del sitio.

Art. 136- Si de la inspección resultare fundada la queja, el revisor ordenará la rectificación


inmediata de lo imperfecto, y condenará al agrimensor en las costas causadas; pero si el
procedimiento fuere técnico y legalmente correcto, el quejoso será el condenado al pago de esas
costas.

Art. 137- El Agrimensor que a sabiendas, por impericia o en contravención a los preceptos de la
ley, empalme terrenos de propiedad particular o legítima posesión, u ocasione cualquier otro daño,
está en el deber de rectificar sus procedimientos, sin perjuicio de las responsabilidades a que los
hechos dieren lugar.

Art. 138- Si el empalme o daño se verificare por no haber suministrado a tiempo el propietario o
poseedor perjudicado, los documentos y datos necesarios para obrar con conocimiento de causa,
la reparación será entonces a cargo del propietario o poseedor culpable, sin acción alguna contra
el agrimensor.
Art. 139- El propietario o poseedor que sin justa causa negare la exhibición de sus títulos o
documentos concernientes a su fundo colindante, sufrirá multa de un córdoba diario hasta no
presentarlos. La multa será impuesta gubernativamente por el Subdelegado respectivo, a solicitud
del medidor.

Art. 140- El propietario denunciante de un terreno baldío que no satisfaga el valor que resulte de la
liquidación final, según la medida, dentro de 60 días después de notificado, quedará sujeto a que
se le declare incierta la denuncia en los términos del artículo 26.

Art. 141- Cuando en la revisión de una medida resultare que el agrimensor omitió detalles
sustanciales, o cometió errores insubsanables, será obligado el agrimensor a practicar a su costo
todas las rectificaciones necesarias, o nueva medida en unión de un comisionado que el Director
de Obras Públicas designe para que presencie la remedida.

Art. 142- El Director de Obras Públicas que dentro del plazo señalado en esta ley no termine
definitivamente sus trabajos de revisión, incurrirá en una multa de cincuenta centavos de córdoba
diarios al beneficio de la parte quejosa y aplicables gubernativamente por el Ministerio de Fomento.

Art. 143- En la misma multa de cincuenta centavos de córdobas diarios incurrirá el dueño del
terreno que de cualquier manera demore la ejecución de los trabajos auxiliares de la medida, o que
no tenga listos a su tiempo los mojones para colocarlos después que haya sido aprobada.

El Subdelegado, en tal caso, bien visto de la queja del Agrimensor, corroborada con el testimonio
del Secretario y testigos, aplicará la multa, de la cual, la mitad será a beneficio del Agrimensor en
calidad de indemnización por el tiempo perdido, sin perjuicio de sus estipendios regulares.

Art. 144- Toda las multas que se apliquen porras son de denuncias, medidas o deslindes en virtud
de la presente ley, siempre que se excedan de dos córdobas, podrán ser apeladas ante el
Ministerio de Hacienda, previo depósito en la oficina fiscal respectiva.

Art. 145- El Director de Obras Públicas mandará publicar en el periódico oficial, siempre que
concluya la revisión de una medida, los datos siguientes:

1º-El nombre y apellido del dueño del terreno y del Agrimensor que hubiese practicado la medida.

2º-La extensión del terreno y sus linderos; y

3º-Las razones que tuviere para aprobar o improbar la medida.

La omisión será penada con dos córdobas de multa que aplicará el Ministerio de Fomento.

Art. 146- El Director de Obras Públicas debe ordenar que sea la remedida de los terrenos de
particulares, cuando según los informes que reciba de los agrimensores, presuma que la medida
primitiva no es exacta; y puede hacerlo también siempre que por cualquier motivo lo juzgue
conveniente a los intereses nacionales.

Art. 147- El pago de la remedida será de cuenta de los particulares si no coincide con la medida
primitiva, y el valor de ellos se apreciará según los gastos que haya hecho la Oficina de Obras
Públicas.

Art. 148- Los subdelegados darán oportunamente aviso al Director de Obras Públicas, de las
denuncias de terrenos que se hagan y de los Agrimensores que se nombren para medirlos.

Art. 149- El Director de Obras Públicas vigilará que se cumplan las leyes y reglamentos de la
materia y no podrá aprobar las medidas practicadas por los agrimensores, cuando éstos no
procedan de conformidad con las disposiciones legales, o no hubieren sido legalmente nombradas.
Sin embargo, puede dar a las obras de los agrimensores su aprobación condicional, mientras se
cumplen los requisitos que falten si estos no afectan sustancialmente la medida.

Art. 150- Si de la aprobación de una medida o remedida pudiese resultar algún gravamen a la
Hacienda Pública, a pesar del asentimiento del Fiscal respectivo del departamento, El Director de
Obras Públicas debe denegarla, mientras no queden a salvo los derechos de la Nación, para lo
cual dará cuenta de lo que ocurra al Ministerio de Hacienda y al Fiscal General, a fin de esclarecer
los citados derechos.

Art. 151- De los terrenos sobre los cuales se obtenga título supletorio sin que estén medidos
legalmente, debe solicitarse la medida ante la Subdelegación de Hacienda respectiva, dentro de
los noventa días siguientes a la expedición del referido título, el cual no podrá inscribirse en el
Registro Público, mientras la medida no esté concluida y aprobada.

Art. 152- El Agrimensor nombrado para una operación de su cargo, prestará el juramento de ley
ante el Jefe Político.

El Notario o Secretario y los testigos que actúen en la medida, lo prestarán ante el agrimensor. De
todos estos actos se levantará acta formal firmada por los comparecientes.

Art. 153- Las denuncias de tierras existentes, salvo que sean para los municipios, por mayor
cantidad que la permitida en el artículo 10 de esta ley, se considerarán limitadas a la cantidad que
expresa dicho artículo, cualquiera que sea el estado en que se encuentre hasta tanto no se haya
verificado la adjudicación respectiva.
CAPÍTULO II

BOSQUES NACIONALES

Arrendamientos

Art. 154- Sólo con previa autorización del Poder Ejecutivo, mediante convenio oneroso y
conmutativo, aprobado por el Poder Legislativo, o por arrendamiento del terreno que los contiene
en una área determinada y con arreglo a la ley, podrán explotarse los bosques nacionales.

Art. 155- Cualquiera que sin derecho cortare madera o extrajere los productos naturales de los
bosques, contenidas en tierras baldías, se hace responsable por esos hechos y será sometido al
enjuiciamiento a que hubiere lugar.

Art. 156-Todo el que en virtud de contrato o arrendamiento extrajere productos naturales de los
bosques nacionales, está en la obligación del proveerse de una licencia escrita, refrendable cada
seis meses y que la extenderá un funcionario de Hacienda competentemente autorizado, a cuya
jurisdicción pertenezca el terreno que va a explotarse.

Esta licencia no podrá ser extendida si no con vista del documento que autorice la explotación,
adquirida conforme a la ley.
Art. 157- Es prohibido destruir en los bosques nacionales o ejidales y aún para plantillos:

1º- El hule, el liquidámbar, el bálsamo, el drago y cualquiera otra clase de árboles que puedan ser
explotados sin necesidad de cortarlos.

2º- Los árboles situados en las pendientes a orillas de las carreteras y demás vías de
comunicación.

3º- Los árboles en terrenos aún de propiedad particular situados a menos de cuatrocientos metros
de distancia de los manantiales que nacen en los cerros.

4º- Los árboles situados a menos de doscientos metros de radio de los manantiales que nacen en
terrenos planos, con las limitaciones del siguiente artículo; y

5º- Los árboles de las márgenes de los ríos y lagos en una latitud de cincuenta metros, con las
mismas limitaciones.

Art. 158- Los dueños de terrenos atravesados por ríos, arroyos, riachuelos, o manantiales que en
cuyas vegas se hayan destruido los bosques que les servían de abrigo, están obligado a sembrar
árboles en las márgenes de los mismos ríos, arroyos, riachuelos o manantiales, en una extensión
que no baje de diez metros de distancia de las aguas indicadas en todo el curso comprendido
dentro de la respectiva heredad.

Cuando dos o más fuentes se encuentren muy cercana entre sí, la autoridad reducirá la extensión
en que deba conservarse los árboles o replantarse éstos señalando lo que prudencialmente se
juzgue necesario, de manera que no sufran perjuicio los cultivos que haya en el terreno. Las
disposiciones del presente artículo y las de los incisos 4º y 5º del artículo anterior, no se aplicarán a
los ríos navegables.

Art. 159- El que poseyendo cualquiera extensión de terreno baldío no viniese a pedir su
adjudicación por los medios legales, se considerará desde la vigencia de la presente ley, como
simple arrendatario y obligado por lo tanto a pagar el canon fiscal.

Art. 160- El arrendamiento de terrenos y bosques nacionales se hará en pública subasta, previa las
formalidades siguientes:

Solicitud formal como en el caso de denuncia;

Información testificar, según los artículos 18 y 19;

Calificación y avalúo del terreno según el artículo 22, y remate.

Sin embargo, los actuales poseedores de terreno tienen el derecho de preferencia para arrendarlos
por su valor legal en igualdad de ofertas en la puja.

Art. 161- El arrendamiento de terrenos y bosques nacionales no podrá exceder de cinco años y no
impide su venta, previa denuncia, con las preferencias de ley.

Art. 162- El arrendamiento de tierras autoriza el uso y goce de las mismas mediante cultivo de su
suelo y explotación de sus bosques, con las restricciones que la ley establece.
Art. 163- En los terrenos arrendados no podrán emprenderse obras estables o que rindan sus
beneficios en un término mayor que el ser arrendamiento, y el que lo hiciere, no tendrá derecho a
indemnización alguna, en caso de cesación del arrendamiento por cualquier motivo legal. Las
empresas agrícolas de alguna magnitud, exigen el derecho de propiedad del terreno en que se
arraigan.

Art. 164- El que pretenda arrendar terrenos o bosques nacionales, presentará su solicitud ante el
Subdelegado competente, y cumplidos todos los trámites legales, como en la denuncia, se
declarará el valor del área solicitada, el cual será la base para liquidar el canon fiscal.

Art. 165- Después de avaluado el terreno se mandará practicar una inspección ocular a costa del
solicitante, por dos peritos nombrados, uno por el empleado de hacienda departamental, y otro por
el interesado, con el fin de fijar equitativamente la extensión aproximada del terreno y legítima
calidad.

El perito fiscal podrá ser una autoridad de hacienda o de policía, en cuyo caso no tendrá retribución
alguna; pero será indemnizado de sus gastos y con el informe que den ambos, corroborando los
términos de la denuncia, se extenderá el acta de arrendamiento por el término solicitado.

Art. 166- Sin embargo no quedará consumado el contrato de arrendamiento, mientras el interesado


no haya presentado fianza personal solidaria bastante a juicio del Subdelegado, para responder al
pago puntual del canon de ley. El fiador suscribirá el acta de arrendamiento por la que contrae su
obligación, y de la cual se librará certificación en papel sellado, al arrendatario y al empleado de
hacienda departamental.

Art. 167- Con todo, si el arrendatario tuviese arraigo saneado, podrá admitírsele, en lugar de la
fianza, obligaciones comerciales, autenticadas por el Subdelegado, pagaderas en varios
vencimientos durante un año y renovables en los mismos términos mientras dure el contrato.

Art. 168- Cuando el arrendamiento que se solicita fuere para el cultivo y explotación de tierras y
bosques, en una extensión mayor de cincuenta hectáreas, en tal caso uno de los peritos, al menos,
de los nombrados para la inspección ocular, deberá ser Agrimensor, a fin de que pueda calcular
por medios científicos la extensión aproximada del área del terreno, debiendo emitir su dictamen en
los términos siguientes:

1º.- La calidad del terreno, sus productos naturales, como maderas útiles, frutos, materias auríferas
con indicación de sus clases;

2º.- El cultivo a que puede destinarse el terreno, tomando para ello en cuenta su altura sobre el
nivel del mar;

3º.- Si tuviere corrientes o receptáculos naturales de aguas, de qué importancia y las facilidades
que presenten para el riego artificial;

4º.- Las facilidades o inconvenientes para la explotación de sus productos; y

5º.- Las vías que lo ponen en comunicación con el centro de consumo más inmediato, indicando su
longitud y dirección aproximadas.

Art. 169- Todo contrato de arrendamiento de tierras o bosques nacionales, se hará bajo las
condiciones siguientes:

1º.- Que el contrato de arrendamiento no podrá exceder de cinco años;

2º.- Que el canon fiscal se liquidará por años naturales y se pagará por anualidades anticipadas;

3º.- Que si el arrendatario no pagase el canon al vencimiento, o dentro de ocho días más de
prórroga, incurrirá en un 25% del valor de arrendamiento durante el año;

4º.- Que todos los gastos de diligencias e inspección pericial serán de cuenta del interesado;

5º.- Que el arrendamiento no impedirá la venta del terreno con las preferencias del ley; y

6º.- Que todo contrato de arrendamiento deberá sujetarse a la aprobación del Ministerio de
Hacienda, pudiendo ser rescindido, cuando fuere de utilidad pública, o incompatible con los efectos
de concesiones anteriores.

Art. 170- El precio de arrendamiento de terrenos baldíos será desde un 10% anual, calculado
sobre el valor que resulte de la calificación y avalúo, confirmados por la inspección pericial; pero si
el terreno contuviere maderas útiles de construcción, o árboles explotables sin su destrucción, se
pagará un recargo de un 50% sobre el valor de cada hectárea.

Art. 171- La rescisión promovida por el Estado entraña el deber de indemnizar al arrendatario los
perjuicios que sufra, según el tiempo que faltare para cumplirse el arrendamiento y la cantidad de
los trabajos emprendidos; pero sólo en el daño emergente.

La declaratoria por el Ministerio respectivo, con expresión de la conveniencia pública que la motiva,
basta para que la rescisión sea efectiva, sin necesidad de juicio previo.

Art. 172- Dos peritos, uno por cada parte, y un tercero nombrado por las dos peritos en
desacuerdo, determinarán el valor de los perjuicios, y en ningún caso, el fisco quedará obligado a
pagar semovientes, muebles u obras utilizables después de desarraigadas.

Art. 173- Los arrendatarios de bosques nacionales están obligados a dejar de un metro de altura,
con el corte transversal, los troncos de los árboles que derribaren para leña u otros usos, bajo la
pena de incurrir en una multa de dos a cuarenta córdobas según la gravedad de la infracción,
siendo la mitad para el denunciante, si lo hubiere, y la otra parte para el fisco, o respectivo fondo.

Art. 174- Todo arrendatario de bosques está en la obligación de plantar dos tallos o vástagos de
vivero de calidad igual, por cada mata útil que destruya o aproveche, siempre que no pueda
reproducirse, y a reponer la siembra tantas veces cuantas se perdiere. La falta de cumplimiento de
esta obligación, rescinde el contrato, y será penada con la multa de que habla el artículo anterior.

Art. 175- Los terrenos que el Estado se reserva en el Arto. 2 no son arrendables; y sólo podrán
venderse por causas de utilidad pública muy notorias. En cualquiera otra localidad la cantidad de
terreno arrendable será la que solicite o resulte del cálculo parcial

Art. 176- El arrendamiento de los terrenos no da al arrendatario el derecho exclusivo de pesca en


los ríos que limiten el terreno, lo crucen o se hallen dentro de él, y está sujeto a las servidumbres
legales que establece el Código Civil.
Art. 177- Todo contrato de arrendamiento es renovable; y cuando vaya a hacerse la renovación
será indispensable la medida formal, levantamiento de planos y demás requisitos establecidos por
la ley para la adquisición del dominio.

Artículo 178- El arrendatario tiene en la cosa arrendada el derecho que para lo particular le
reconoce el Código Civil respecto a los usos ordinarios y sin otras limitaciones que las condiciones
del arrendamiento que determina esta ley o que imponga el Ejecutivo por motivo de utilidad
pública.

Art. 179- El que destruyere los árboles en cualquiera de los casos señalados en los artículos 157 y
158 o que no cumpla con la condiciones de los artículos 173 y 174, además de la reposición de las
matas cortadas, incurrirá en una multa de cinco a diez córdobas, según la gravedad de la
infracción, siendo la mitad para el denunciante y la otra mitad para el respectivo fondo, pues serán
competentes para aplicar dicha multa el Subdelegado y cualquiera otra autoridad de hacienda o de
policía o alcalde municipal de la jurisdicción correspondiente, quienes además cuidarán de los
árboles destruidos que sean repuestos.

Art. 180- Los arrendatarios cuyo contrato fuere rescindido por razón del artículo 174, o por
cualquiera otra infracción de ley están obligados, además de las responsabilidades a que hubiese
lugar a derecho, a satisfacer el valor de las maderas o leñas cortadas.

Art. 181- Los subdelegados que omitan informar al Tribunal Supremo de Cuentas de toda
operación que produzca un ingreso o egreso de algún valor, por razón de terrenos o bosques
nacionales, o que dejen de remitirle copia autorizada de los autos y actas de remate, adjudicación,
liquidación o arrendamiento de dichas tierras o bosques, o que de algún modo no cumplan o
retarden el cumplimiento de las obligaciones que les impone la ley; o que no hagan cumplir las que
conciernen a los agrimensores o particulares, incurrirán en una multa de dos a ocho córdobas si el
perjuicio puede reparable. Estas multas serán impuestas por el Ministro de Hacienda o Presidente
del Tribunal de Cuentas, luego que sean conocidas las faltas que serán renunciables aun por los
mismos interesados.

Art. 182- Las denuncias pendientes y aun aquellas que estuvieren vías de medición, al comenzar a
regir esta ley, se seguirán, liquidar o fenecerán con entero arreglo a las leyes anteriores.

Art. 183- La presente ley regirá treinta días después de publicada y deroga la de 20 de febrero de
1902 y sus reformas, lo mismo que cualquiera otra disposición que se le oponga.

Dado en el Salón de Sesiones de la cámara del Senado – Managua, 22 de febrero de 1917


- Pedro González, S.P.- Sebastián Uriza, S.S.- Juan J. Ruiz, S.S.

Al Poder Ejecutivo – Cámara de Diputados – Managua, 24 de febrero de 1917-Salvador


Chamorro, D.P.- Gabriel Rivas h., D.S. -Fernando Ignacio Martínez, D. S.
POR TANTO:

Ejecútese – Casa Presidencial – Managua, dos de marzo de 1917 – EMILIANO CHAMORRO. El


Ministro de Fomento – Alfonso Solórzano.
-

Asamblea Nacional de la República de Nicaragua.


Complejo Legislativo Carlos Núñez Téllez.
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Teléfono Directo: 22768460. Ext.: 281.
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