Obras de Kim Il Sung (1952-1953)
Obras de Kim Il Sung (1952-1953)
OBRAS
¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNÍOS!
KIM IL SUNG
OBRAS
7
Enero de 1952-Julio de 1953
1
CON MOTIVO DEL CUARTO ANIVERSARIO DE LA
FUNDACIÓN DEL EJÉRCITO POPULAR DE COREA
Orden No. 059 del Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea
8 de febrero de 1952 ............................................................................................ 60
2
SOBRE LA CREACIÓN DE COMPAÑÍAS EJEMPLARES
Orden No. 0166 del Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea
26 de marzo de 1952 ........................................................................................... 112
1 ......................................................................................................................... 162
2 ......................................................................................................................... 166
3 ......................................................................................................................... 168
3
4 ......................................................................................................................... 171
4
HAY QUE ENSEÑAR LO REALMENTE NECESARIO PARA LAS
BATALLAS
Conversación con los instructores y funcionarios de la Escuela de Oficiales
Kang Kon 24 de junio de 1952 ............................................................................ 266
1 ......................................................................................................................... 314
2 ......................................................................................................................... 316
3 ......................................................................................................................... 318
4 ......................................................................................................................... 322
5 ......................................................................................................................... 323
5
PARA EXPLOTAR LAS ALTAS ZONAS NORTEÑAS
Discurso en la Reunión Consultiva del Consejo de Ministros de la
República Popular Democrática de Corea 20 de septiembre de 1952 ........................ 327
1 ......................................................................................................................... 335
2 ......................................................................................................................... 338
3 ......................................................................................................................... 341
1 ......................................................................................................................... 362
2 ......................................................................................................................... 367
3 ......................................................................................................................... 377
6
4 ......................................................................................................................... 382
5 ......................................................................................................................... 397
7
DECLARACIÓN SOBRE EL CANJE DE PRISIONEROS DE
GUERRA
Orden No. 269 del Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea
1 de mayo de 1953 .............................................................................................. 458
Discurso resumen en la reunión del Comité Político del Comité Central del
Partido del Trabajo de Corea 4 de junio de 1953 .................................................... 461
Discurso resumen en la reunión del Comité Político del Comité Central del
Partido del Trabajo de Corea 5 de junio de 1953 .................................................... 475
Orden No. 470 del Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea
27 de julio de 1953 ............................................................................................. 489
8
EN OCASIÓN DE LA CONCLUSIÓN DEL ACUERDO DE
ARMISTICIO
Discurso por radio a todo el pueblo coreano 28 de julio de 1953 .............................. 492
9
CON MOTIVO DEL AÑO NUEVO 1952
1
de la guerra. Ahora, por la experiencia práctica, ellos mismos
empiezan a desconfiar del “papel decisivo” de su aviación y sus
medios técnicos.
Ante los contundentes golpes de las unidades del Ejército Popular
de Corea y del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino, las pérdidas
de los intervencionistas armados, los imperialistas yanquis, aumentan
ininterrumpidamente, convirtiendo el campo de batalla en cementerio
para sus mercenarios.
Los invasores armados, los imperialistas norteamericanos están
sufriendo en esta guerra derrotas contundentes, no sólo militares, sino
también políticas y morales. Con esas atrocidades imperdonables que
cometen en Corea —violaciones, pillaje y asesinatos—, han
desenmascarado a fondo su abominable naturaleza bestial y siniestra.
El pueblo coreano y todos los demás pueblos honestos
estigmatizan y odian como enemigo más feroz de la humanidad a los
agresores armados imperialistas yanquis, que superan en bestialidad a
la camarilla de Hitler. Sobre ellos recae incluso la dura condena del
pueblo de su país por los crímenes cometidos.
Actualmente los mercenarios del imperialismo yanqui ya no
pueden depositar esperanza alguna en la perspectiva de la guerra y su
moral y su capacidad combativa decaen cada día más.
Los hechos muestran con claridad que los agresores imperialistas
yanquis entran en una crisis irremediable en su guerra contra Corea.
Oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea dieron muestras
de heroísmo incomparable y noble patriotismo en la sagrada lucha
por la libertad de la patria y la felicidad del pueblo, y revelaron su
honor ante todo el mundo por sus admirables hechos de armas.
En el curso de la guerra, el Ejército Popular de Corea no dejó de
asestar golpes demoledores al enemigo, partiendo siempre de un
cálculo exacto de las fuerzas enemigas, creció y se fortaleció como
invencible fuerza revolucionaria con rica experiencia de combate,
impecable técnica militar, capacidad combativa y elevados rasgos
morales.
En la hora actual nuestro Ejército Popular tiene preparado cuanto
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necesita para diezmar y barrer de nuestra tierra patria a todos los
intervencionistas armados, los imperialistas yanquis. El agresor, por
mucho que se desespere, no podrá resistir el poder combativo de
nuestro Ejército Popular, más fuerte cada día.
El apoyo que la Unión Soviética, la República Popular China y
otros países de democracia popular prestan al pueblo coreano en la
justa lucha por la independencia y la libertad de la patria y contra los
invasores imperialistas yanquis, se incrementa e infunde a nuestro
Ejército Popular y a nuestro pueblo más confianza en la victoria final
en la guerra.
Dada la situación presente, si los invasores imperialistas yanquis
prosiguen la guerra sin abandonar su brutal ambición agresiva sobre
Corea, no conseguirán más que una vergonzosa derrota.
Pero el enemigo es astuto y siniestro.
Los oficiales y soldados del Ejército Popular descargarán golpes
más contundentes y aniquilarán al agresor, perfeccionarán la
preparación combativa y reforzarán más la vigilancia revolucionaria,
sin dormirse sobre los laureles por las victorias alcanzadas, y de este
modo desbaratarán a tiempo toda acción agresiva del enemigo.
A fin de consolidar el triunfo ya alcanzado y lograr en el futuro
la victoria definitiva, se esforzarán al máximo por engrosar las filas
de héroes y combatientes ejemplares, perfeccionar los
conocimientos y la técnica militares y la capacidad combativa,
elevar el nivel político e ideológico, intercambiar ampliamente y
generalizar las mejores experiencias de combate, estrechar más los
vínculos con el pueblo y elevar a más alto nivel la capacidad
combativa de las unidades.
Estoy firmemente convencido de que el año entrante, todos los
oficiales y soldados del Ejército Popular coronaran, lo antes posible,
con la victoria final la Guerra de Liberación de la Patria, anhelo
unánime de nuestra amada patria y nuestro pueblo, alcanzando más
grandes victorias con despliegue de heroísmo, coraje y tenacidad, y
con realización de nuevas acciones ejemplares.
¡Viva nuestro glorioso Ejército Popular de Corea!
3
¡Gloria a las heroicas unidades del Cuerpo de Voluntarios del
Pueblo Chino!
¡Gloria inmarcesible a los bravos combatientes caídos en la guerra
liberadora por la reunificación, la independencia y la libertad de
nuestra patria!
¡Viva nuestra gloriosa patria!
¡Aniquilemos a los agresores imperialistas yanquis!
4
SOBRE LAS TAREAS DE LOS FISCALES
Compañeros:
Hoy he escuchado con gran interés en esta reunión las
intervenciones. Lamento no haber podido escuchar a todos los
compañeros que hicieron uso de la palabra. Pero por las intervenciones
de algunos compañeros, he podido comprobar que los fiscales trabajan
fielmente en la ejecución de la política del Partido y del Gobierno.
Como es sabido, nuestra fiscalía es un órgano del pueblo, que
defiende y asegura el cumplimiento de la política del Partido del
Trabajo de Corea y salvaguarda con las leyes el régimen de
democracia popular.
¿Por qué es necesario un órgano para defender en el orden jurídico
el poder y el régimen de democracia popular instituidos en la parte
Norte de la República?
El pueblo coreano instituyó por sí mismo el poder y el avanzado
régimen de democracia popular en la parte Norte de la República. El
nuestro es un poder de amplios sectores del pueblo trabajador con la
clase obrera como núcleo, un auténtico Poder popular que protege los
intereses de los obreros, campesinos e intelectuales trabajadores. El
Poder popular lucha por la plena soberanía y la independencia, por el
desarrollo democrático de nuestro país, por la elevación del bienestar
del pueblo.
5
En nuestro país los obreros, los campesinos y demás amplias
masas populares son dueños del poder estatal. Los terratenientes,
capitalistas y lacayos del imperialismo, que en tiempos pasados
vivían cómodamente a costa de la explotación de otros, se oponen a
nuestro Poder popular. Su objetivo es recuperar su perdida posición
de dueños del poder, en la que disfrutaban de una vida de lujo,
explotando al pueblo, y vender una vez más el país y la nación a los
imperialistas.
Para defender el Poder popular, el régimen de democracia popular,
contra los ataques del enemigo de clase, hace falta un organismo que
lo combata por medio de la ley. La propaganda y la educación no
bastan para defenderlos. Es preciso constituir eficaces organismos de
poder judicial, como la fiscalía y los tribunales, para detener con la
ley a quienes se oponen al Poder popular y tratan de perjudicar el
régimen democrático.
Misión fundamental de los fiscales es defender activamente la
política de nuestro Partido y del Gobierno de la República, el poder y
el régimen de democracia populares, la vida y la propiedad del
pueblo.
Hoy por hoy, objetivo inmediato de nuestra lucha es rechazar la
agresión de los imperialistas yanquis y sus lacayos, y alcanzar la total
soberanía e independencia de la patria. Estamos librando una guerra
de liberación nacional, contra los imperialistas yanquis, que
invadieron y ocuparon nuestro suelo patrio, una guerra de clases
contra la camarilla traidora de Syngman Rhee, que quiere implantar el
poder de los terratenientes y capitalistas también en la parte Norte de
la República.
Para salir victoriosos en el rechazo de la agresión del imperialismo
norteamericano y sus secuaces y en la defensa del Poder popular y el
régimen democrático, es nuestro deber cohesionar firmemente a
amplias masas populares en torno de nuestro Partido y del Gobierno
de la República.
La composición política y social de la población de nuestro país
quedó muy complicada como consecuencia de la prolongada
6
dominación colonial ejercida por el imperialismo japonés, de la
división del país por el imperialismo yanqui y sus intrigas para incitar
la discordia nacional promovidas durante la retirada temporal en la
Guerra de Liberación de la Patria. Entre los distintos sectores de las
masas puede haber gentes dispuestas a luchar hasta el fin a nuestro
lado, pero también quienes, pasado cierto tiempo de lucha conjunta,
la abandonen a medio camino. Por eso, cohesionarlas estrechamente
en torno del Partido y del Gobierno es ahora una tarea muy
importante.
En la lucha por la construcción de un Estado democrático,
soberano e independiente, próspero y fuerte, el Poder popular ha
hecho incansables esfuerzos para reunir grandes masas alrededor del
Partido. Aplicó toda su política en sentido de asegurar al pueblo
auténticas libertades y derechos, cohesionarlo en torno al Partido,
cuya línea le sirve de guía.
Promulgó la Ley del Trabajo y realizó la reforma agraria, que
mejoraron radicalmente la situación de los obreros y campesinos, y
los agrupó estrechamente alrededor del Partido; atrajo a su lado
incluso a los comerciantes e industriales privados, permitiéndoles sus
empresas, ayudándoles a desarrollarlas. Aplicó asimismo una política
justa respecto al frente unido, lo que hizo posible organizar y poner
en acción viva a grandes masas de diversos estratos sociales en la
lucha contra el imperialismo yanqui y sus secuaces, la camarilla
traidora de Syngman Rhee, y por la reunificación de la patria.
Existen todavía, naturalmente, elementos obstinados entre algunos
miembros de partidos amigos. En vano sueñan éstos con la toma del
poder, ignorando las leyes del desarrollo social. Pero son ínfima
minoría, no tienen apoyo en las masas. No les siguen nada más que
campesinos atrasados, habitantes de algunas regiones montañosas. Es
nuestro deber educar y atraernos a estos campesinos. También ellos
fueron en el pasado objeto de la explotación y de la opresión. Creo
que podemos ganarnos su confianza, si los educamos.
El Gobierno de la República tiene el propósito de ayudar en
adelante a los campesinos montañeses en todos los sentidos.
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Queremos mejorarles la existencia organizando, allí donde viven,
granjas agropecuarias, llevarles más instrucción. A medida que la
industria se desarrolle los enviaremos poco a poco a las fábricas. Con
esto tomarán más conciencia de la justeza de la política del Poder
popular y, sin duda, nos seguirán. Escaparán, entonces, a la influencia
de la propaganda engañosa, por más persistente que sea, de los
elementos obstinados y éstos quedarán todavía más aislados.
Para promover el frente unido con los partidos amigos importa,
sobre todo, asegurar la unidad de las capas inferiores. Por eso el IV
Pleno del Comité Central del Partido subrayó una vez más esta
cuestión.
Para agrupar más masas en torno al Partido, el Gobierno de la
República lleva adelante diversas medidas populares, aun en las
difíciles condiciones de guerra. Los funcionarios de los organismos
estatales se esforzarán por ponerlas en práctica puntualmente, a la vez
de dar a conocer profundamente a las masas las leyes y las
resoluciones del Estado. En particular, los presidentes de los comités
populares de comuna y otros cuadros de los órganos de poder locales,
que trabajan siempre con masas, procurarán desempeñar
adecuadamente sus funciones.
Actualmente en los órganos de poder hay muchos funcionarios
que no cumplen estrictamente las leyes del Estado, las resoluciones y
directivas del Partido y del Gobierno. Leyes, resoluciones e
instrucciones de instancias superiores son acertadas, pero, debido a
actitudes burocráticas de funcionarios de instancias inferiores, dan a
veces resultados contraproducentes. Si no acabamos con el
burocratismo, no podremos hacer efectivas como es debido las
decisiones y las directivas del Partido y del Gobierno.
Es misión de los fiscales controlar que los funcionarios de los
organismos estatales cumplan a cabalidad las resoluciones e
instrucciones del Partido y del Gobierno, promover la acción de la ley
contra quienes violan las normas legales y practican el burocratismo.
Así, se atraerá más gente de los diversos sectores de las masas al lado
del Partido.
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¿En qué deben entonces centrar su atención especial los fiscales
para el cumplimiento de sus deberes?
En primer lugar, analizar y decidir justamente, desde el punto de
vista de clase, las actividades delictivas que detectan cuando
controlan el cumplimiento de la política del Estado.
Para orientar por buen camino la acción de la ley contra los
delincuentes, importa establecer diferencias claras entre éstos
mediante criterios clasistas.
No todos los delincuentes son hostiles. Hay quienes cometieron
delitos inconscientemente, porque portaban todavía vestigios de las
ideas del imperialismo japonés y del feudalismo, o hábitos de vivir
heredados de la vieja sociedad. Es el caso de la mayoría de los
delincuentes. Por lo tanto, en el examen de los casos delictivos, los
fiscales deben tomar decisiones después de distinguir bien entre actos
premeditados contra nuestro poder y las faltas involuntarias, que
provienen de las lacras de ideologías trasnochadas.
Entre los funcionarios de la judicatura y de la fiscalía se observan
no pocos casos de considerar a la ligera como reaccionarios a todos
los delincuentes, sin antes examinar los hechos con justo criterio
clasista. Con tal modo de obrar no podrán efectuar correctamente la
lucha contra los delincuentes.
Los fiscales deben decidir sobre los casos delictivos de modo no
uniforme, sino diferenciador desde el punto de vista clasista,
aplicando el rigor de la ley a quienes cometan actos premeditados
contra nuestro poder, y tomando medidas reeducativas y otras
pertinentes respecto a las personas que han delinquido sin intención
hostil, para que no reincidan. Así iremos suprimiendo las causas de
los actos hostiles y atrayendo a más personas a nuestro lado.
En segundo lugar, los fiscales, con clara conciencia de la política
de promover la confesión, propugnada por nuestro Partido, la llevarán
a la práctica en toda la línea.
Esta política persigue el objetivo de perdonar con indulgencia,
acoger generosamente y reeducar a las personas que, comprometidas
en su día en actos hostiles, se presentan arrepintiéndose sinceramente
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de su mala actuación contra nuestro Partido y nuestro pueblo.
Políticamente tiene importancia muy grande.
Pero por falta de comprensión de lo que es esta política se dan
diversos fenómenos entre algunas personas. Hay quien duda de ella
preguntándose cómo se puede perdonar a asesinos. Incluso hay quien
dice que se trata de una política conciliadora con el enemigo. Es
erróneo pensar así. Es necesario conocer claramente las
circunstancias históricas en que la trazó el Partido.
En el período de nuestra retirada temporal, los imperialistas
yanquis, que habían irrumpido en la parte Norte de la República,
obligaron a muchas personas a delinquir contra nuestro Partido y
contra el Gobierno de la República. Organizaron diversas
agrupaciones reaccionarias, a las cuales incorporaron, bajo amenaza y
chantaje, a mucha gente inocente. Esto no difiere en nada de la
pérfida táctica de que se valieran en el pasado los imperialistas
japoneses para empujar a numerosos coreanos al crimen contra los
comunistas de Corea.
Los imperialistas yanquis pensaban que nuestro Partido y nuestro
Gobierno de la República se vengarían en esas personas. Dividir y
enemistar a los pueblos de otros países para gobernar es un método
acostumbrado de los imperialistas yanquis. Querían consumar sus
designios agresivos con facilidad, azuzando la discordia, la pelea y el
recelo en nuestra nación. Si nos ponemos a tildar de enemigos y
castigara todas las personas que militaron en las organizaciones
reaccionarias, perderíamos a grandes masas y, en fin de cuentas,
quedaríamos atrapados por los siniestros designios de los
imperialistas yanquis. No dejemos engañamos de esos designios,
atajémoslos y los frustremos.
Nuestro Partido se orienta a educar y atraer a nuestro lado a todos
los que se están comportando bien, cualesquiera sean sus
antecedentes. Aplicamos la política de promoción de la confesión,
para desbaratar las ruines intrigas del enemigo y aislarlo, para
ganarnos y unir a más amplias masas.
En el mes transcurrido desde el comienzo de esta política, se
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contaron por miles los que se presentaron. Si no la hubiéramos
aplicado y nos hubiéramos puesto sólo a buscar los culpables, no
habríamos podido detectar a tantos en un solo mes. Sigue aumentando
el número de los que se confiesan.
Los culpables se presentan porque se han convencido de que la
política de nuestro Partido y del Gobierno de la República es justa,
que el pueblo coreano tiene la fuerza suficiente para vencer a los
imperialistas yanquis, y que hacer el juego a éstos, al agresor
extranjero, a espaldas de nuestro Partido y de nuestro pueblo es
traición. Claro, puede haber confesantes falsarios, de mala entraña,
pero se puede considerar que la inmensa mayoría de ellos han sido
sinceros. No es posible que no tengan sentido nacional, siendo, como
son, coreanos, aunque se hayan incurrido en delitos.
Por eso, cuando conozcan a fondo la política de nuestro Partido, se
colocarán a nuestro lado y no junto al enemigo.
Entre la militancia de las agrupaciones reaccionarias hay también
muchos procedentes de las clases principales. ¿Por qué entraron en
esas agrupaciones? Porque carecían de conciencia de clase como
consecuencia de que no pudieron tener formación sistemática bajo la
dominación colonial del imperialismo japonés y que después de la
liberación también les faltó una eficiente educación política. Por esta
causa, cediendo a las amenazas y al chantaje del enemigo, se
incorporaron a las organizaciones reaccionarias tomando nuestro
repliegue temporal por la derrota de la República. En su mayor parte,
ellos no se oponían a nuestro Poder desde el principio. Ahora se
arrepienten sinceramente de lo hecho y apoyan de modo activo la
política de nuestro Partido.
Nuestra política de promoción de la confesión desilusionó a los
imperialistas yanquis, quienes se lamentan mucho de que los “rojos”
no se tragan la píldora que ellos prepararon. Esto es muy natural,
porque hasta sus espías se pasan a nuestro lado con sus armas y
radiotransmisores.
Con clara conciencia del propósito del Partido y de la justeza de
esta política, los fiscales deben llevarla a cabo correctamente, sin
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desviaciones. No vejarán a los arrepentidos ni ofenderán su
personalidad. Pues si esto ocurre, es probable que se pasen otra vez a
la contrarrevolución. Pero tampoco dejarán cometer los errores de
derecha como el de organizar, tal cual ocurrió en algunas localidades,
mítines en homenaje a los arrepentidos. Respecto a éstos, junto a la
observación alerta, debe ir el tratamiento educativo.
Al mismo tiempo de proseguir estimulando la confesión, tenemos
que continuar las averiguaciones respecto de quienes se ocultan o no
se exculpan.
En tercer lugar, los fiscales deben vigilar bien el cumplimiento de
las leyes, controlar que todos las observen escrupulosamente.
Deben interpretar correctamente las leyes y procurar su aplicación
equitativa para toda la gente. Hay fiscales que consideran difícil
someter al rigor de la ley a altos dirigentes o funcionarios de órganos
de poder que han infringido las leyes. No tiene que ser así. Nuestras
leyes están inspiradas en la voluntad de todo el pueblo, protegen sus
intereses. Y no eximen de culpabilidad a los cuadros que conculquen
los intereses del pueblo. A todos los funcionarios, sean de alta o baja
jerarquía, se les aplican las sanciones legales cuando están
comprometidos en delitos, claro está.
Es muy justo el caso reciente de haber castigado por la ley al
presidente del Comité Popular de la Provincia de Hamgyong del
Norte. Esta persona, escudándose en la confianza depositada en él por
haber estado en la cárcel en el tiempo del imperialismo japonés,
malversó enormes fondos del Estado y cometió otros graves errores.
¿Qué sucederá si no le juzgan como la ley manda so pretexto de que
tiene antecedentes de luchador? Se ejercerá influencia negativa en el
pueblo. Hoy son millones quienes luchan con abnegación, igual que
los participantes de la pasada lucha revolucionaria. Si no se castigara
por la ley a los delincuentes que surjan entre éstos, tampoco se
debería castigar a los que surjan entre aquellos, y en fin de cuentas, se
debilitaría el respeto de la gente por la legalidad. Está claro que los
fiscales tienen que ser intransigentes, resueltos contra la transgresión
de las leyes, por pequeña que sea.
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La observancia consciente de las leyes es deber sagrado de todos
los ciudadanos. Los cuadros, por la condición de tales, no están
eximidos de este deber. Al contrario, tienen que mostrar todavía
mayor acatamiento que nadie por las leyes. Sobre todo, deben
guardarse de violarlas alegando sus antecedentes de lucha.
La flor no marchitada gusta a todos. La maceta con planta que ya
no florece, no atrae atención de nadie. Lo mismo ocurre con los
revolucionarios. Si siguen siendo fieles a la revolución, disfrutarán
del afecto del pueblo, y lo perderán quienes eludan el cumplimiento
de un servicio invocando su anterior participación en la lucha. Los
revolucionarios del tiempo pasado deberán seguir sirviendo fielmente
al Partido y a la revolución.
Los fiscales tienen que esforzarse para evitar que se infrinjan las
leyes.
A este respecto, importa realizar entre el pueblo una intensa labor
de propaganda y explicación sobre la legislación. Un compañero jefe
de fiscalía acaba de decir en su intervención que en reunión de
cuadros de una comuna explicó las leyes con el resultado de que
terminaron los actos de lesa ley entre ellos. Es algo muy positivo. Los
fiscales intensificarán esa labor explicativa en las fábricas, aldeas e
instituciones, para que los ciudadanos asuman conciencia clara de los
requerimientos jurídicos y sean más consecuentes en su
cumplimiento.
De modo particular, cuidarán bien de que no se den casos
infractores de la ley entre los cuadros.
Yo supongo que los funcionarios de la fiscalía en la provincia de
Hamgyong del Norte y en la ciudad de Chongjin tenían ya
conocimiento de la conducta culposa del presidente del comité
popular provincial. De tener sincero aprecio a su compañero,
hubieran evitado que se comprometiera en la infracción de las leyes.
Pero lo dejaron llegar hasta tal extremo de degeneración, lo que es un
error.
Para prevenir actos contrarios a la ley, hay que vigilar bien su
cumplimiento, además de intensificar la labor de esclarecimiento y
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propaganda. De esta manera los fiscales deben detectar a tiempo las
causas que generan violaciones de las leyes y tomar, en cooperación
con las organizaciones del Partido, medidas para evitar la
transgresión del orden legal.
En cuarto lugar, los fiscales tienen que combatir más
decisivamente la malversación de la propiedad del Estado.
La propiedad del Estado es precisamente del pueblo. Es muy
importante incrementar la acumulación estatal mediante el máximo
ahorro de esta riqueza perteneciente al pueblo.
Como la guerra toma tendencia a prolongarse, se agrava también
la situación material del país. Para enfrentarnos a una guerra
prolongada tenemos que asegurar la acumulación estatal. Es necesario
hacerlo también desde ahora para construir el socialismo después de
terminada la guerra. Para lograr la acumulación estatal hay que acabar
con las prácticas de despilfarro.
Sin embargo, hay organismos estatales y económicos que
malgastan los recursos, en lugar de economizarlos al máximo.
También hay funcionarios que cometen delitos de desfalco de bienes
estatales.
Hoy por hoy se observan tendencias, entre algunos, de querer
aumentar imprudentemente las sumas de las inversiones estatales, sin
tener en cuenta la situación económica del país. En las condiciones
actuales de nuestro país, es erróneo aumentar sin ton ni son las
inversiones estatales. En nuestro país existen, junto a la economía
estatal, la pequeña economía mercantil y la capitalista. En estas
condiciones, el Estado no puede subvencionarlo todo. Particularmente,
en las presentes circunstancias de guerra, cuando el Estado tiene
pocos ingresos, no se puede invertir mucho.
Sin embargo, en Kaesong, por ejemplo, establecieron hogares de
ancianos y orfanatos donde reunieron a viejos y huérfanos que
atendían particulares, y hasta a damnificados de guerra, lo que origina,
en estos momentos de escasez, el gasto de víveres y fondos del
Estado. Hay también quienes abogan por la construcción de
hospitales grandes en las áreas rurales, pero el Estado no está en
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condiciones de invertir grandes sumas para este fin y facilitar
plenamente una asistencia médica gratuita. Aún peor, en algunos
sitios suministran víveres del Estado a los excluidos de su
racionamiento, o víveres y también salario a holgazanes, lo que está
prohibido. Hay que distribuir según la cantidad y la calidad del
trabajo realizado. Ya se sabe que en la sociedad comunista cada cual
trabajará según su capacidad y recibirá según sus necesidades. Pero
esto será en un futuro muy lejano.
Casos de derroche se observan notablemente también en cuadros
que procuran darse importancia. Hay gentes que cuando se ven en un
cargo alto, en vez de pensar en cumplir mejor su misión, tratan de
darse importancia y llegan a pedir que les pongan a disposición un
coche, un ayudante o un secretario, que les amplíen la plantilla de
personal, lo que no es un proceder correcto. Simplificar los trámites
administrativos y trabajar con poco personal, esto es lo que se debe
hacer.
Desde ahora, todo el Partido, todo el Estado y toda la sociedad han
de desplegar una lucha enérgica contra las prácticas de malversación
de los bienes estatales. Especialmente, los funcionarios de la fiscalía
deben desempeñar mejor su papel e influir más con la fiscalización en
la lucha contra estos fenómenos.
En quinto lugar, los fiscales tienen que perfeccionar su estilo de
trabajo.
En ninguna oportunidad dejo de hacer hincapié en la necesidad de
mejorar el estilo de trabajo, pero todavía hay funcionarios de la
fiscalía y del Interior irrespetuosos con las personas, o que perjudican
la propiedad del pueblo, como lo hacían los policías en la época del
imperialismo japonés. Y es porque aún tienen en su mente lacras de la
vieja ideología de ese imperialismo. En aquella época no sirvieron en
la policía, pero sí veían cada día cómo los policías del imperialismo
japonés maltrataban a la gente, cómo despojaban al pueblo de sus
bienes, cómo recibían dádivas. Por eso, si no terminan de desterrar
esas lacras ideológicas, incurrirán todavía en tales actos.
Entre fiscales hay compañeros de comportamiento inmodesto, que
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se pretenden doctos, no siéndolo, y se muestran arrogantes. Además,
ocurre entre ellos que si les decimos de unirse en el trabajo, hacen
vista gorda de las cosas negativas, y si los instamos a luchar contra
ellas sobre la base de los principios, pelean por nimiedades. Está claro
que de esta manera no podrán vigilar con el rigor exigido el
cumplimiento de las leyes.
Los hombres que ejercen en la fiscalía deben ser corteses en el
hablar, dignos en la conducta, modestos en la vida. No es ninguna
deshonra tener presencia modesta, poniéndose por ejemplo ropas con
forro de algodón, medias caseras de tela y calzados de paja como el
compañero jefe de la Fiscalía del Distrito de Cholsan, que está
presente en esta reunión. Cuando termine la guerra ya tendrán la
posibilidad de vestir y calzar mejor, pero ahora esto no puede ser. Por
otra parte, hay que decir que se vive mejor la vida modesta.
Además de la modestia tienen que poseer entereza de principios.
Por decirlo de otro modo, ser amables exteriormente y de acero en su
fuero interno. Amables y modestos en el proceder, pero severos
contra el delito.
Deben ser ejemplo en el acatamiento a las leyes.
Para librar una lucha de principios contra las prácticas delictivas,
es preciso que los propios ejecutores de las leyes sean los primeros en
observarlas fielmente. Los funcionarios de la fiscalía que no muestren
ejemplar acatamiento a la ley, no podrán combatir los actos
delictivos.
Entre los funcionarios de los organismos jurídicos se dan muchos
casos de conculcación de las normas legales. Ser fiscales no significa
que se eximan de sanciones legales. Naturalmente, un fiscal también
será sancionado según la ley en caso de incurrir en un delito.
El Partido, el Gobierno de la República y el pueblo les encargaron
ejercer la autoridad jurídica porque en ustedes confían. Cuando los
funcionarios de la fiscalía tienen justa conciencia de la honrosa
misión asumida ante el Partido, el Gobierno y el pueblo, no
infringirán las leyes, serán ejemplo en observarlas.
Los fiscales deben ser fieles a la dirección del Partido.
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No es justo que los organismos fiscales no mantengan buenas
relaciones con los órganos locales del Partido y del poder, sino se
contrapongan con ellos, invocando única subordinación a sus
superiores según el principio del centralismo, o que los fiscales no
sigan las directivas de la organización del Partido, alegando que lo
suyo es únicamente el acatamiento a las leyes. Nuestras leyes se
hicieron conforme a la voluntad del pueblo y son también la
encarnación de la política del Partido. Los funcionarios de la fiscalía
son, sin excepción, militantes del Partido del Trabajo. Y quienes no
se apoyan en el Partido ni obedecen sus instrucciones, son malsanos
de ideología y posición. Tienen que estrechar vínculos con los
organismos del Partido y del poder en las localidades, adherirse
totalmente al Partido en la labor.
En sexto lugar, los fiscales procurarán dotarse firmemente con la
conciencia de la clase obrera, elevar su nivel político y teórico.
Memorizar sólo textos de leyes no basta para un buen ejercicio de
su función. Únicamente haciendo propio el alto espíritu de la clase
obrera podrán distinguir entre aliados y enemigos, entre el crimen que
comete un enemigo de clase y el de un aliado, para buscar la solución
justa.
Ahora, a fin de hacer realidad el frente unido nacional, nos
pronunciamos más por lo nacional que por lo clasista. Pero esto no
tiene que ver con la ejecución de las leyes. En ésta, sea cual fuere el
caso, los fiscales tienen que obrar con agudeza clasista y, para esto,
hacer suya la conciencia de la clase obrera.
Para realizar con lealtad la política del Partido y del Estado no
dejarán de elevar su nivel político y teórico. El análisis de los errores
que cometen en su trabajo prueba que la causa principal está en un
bajo nivel de preparación política y teórica. Se esforzarán
incansablemente por elevarlo y, sobre todo, intensificarán el estudio
para compenetrarse más con la política de nuestro Partido.
Compañeros:
El que se haya celebrado esta reunión de jefes de fiscalías de los
diversos niveles en las circunstancias de guerra tiene enorme
17
importancia. Pienso que la presente reunión les habrá dado mucho a
conocer a ustedes, les habrá indicado una vía clara para el
cumplimiento de sus tareas futuras.
Con firme confianza en la victoria deben ejecutar
consecuentemente la política del Partido y del Gobierno de la
República en todos sus aspectos, por ejemplo, mantener un estricto
orden legal, normalizar la vida del pueblo, ejercer con prudencia la
política de promoción de la confesión, etc.
Estoy convencido de que ustedes cumplirán con buen éxito las
importantes tareas que les toca cumplir a los organismos de fiscalía,
contribuyendo en muy buen grado a la victoria en la guerra.
18
ACERCA DE LA BUENA PREPARACIÓN
POR LA IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA
DE ASISTENCIA MÉDICA
GRATUITA GENERAL
19
imposibilidad de suministrar una simple pastilla medicinal a la madre
o al padre, que padecían una enfermedad. Era el mismo rencor que
sentían hondamente no sólo los guerrilleros antijaponeses, sino toda
nuestra nación.
En el pasado, bajo la dominación colonial imperialista japonesa,
aunque obligado a sobrellevar trabajos agobiantes, nuestro pueblo no
dejaba de soñar en una vida feliz, en una vida sin enfermedades y de
más larga duración. Satisfacer este anhelo secular es un deber sublime
para nosotros, los revolucionarios.
Tan pronto como expulsamos a los agresores imperialistas
japoneses y liberamos la patria, empezamos a promover medidas de
sanidad para el pueblo. Hemos erradicado los vestigios de la
dominación colonial del imperialismo japonés y democratizado el
ejercicio de la sanidad, y a partir del año 1947 hemos instituido un
sistema de asistencia médica gratuita, conforme a la Ley del Seguro
Social, para obreros, empleados y sus familiares que la necesitaban.
Hemos abierto también institutos de medicina, escuelas
especializadas en medicina, escuelas de enfermería y otras
instituciones de formación de personal sanitario, a través de las cuales
hemos formado gran número de hombres de salud pública
procedentes del pueblo trabajador. Además, hemos instalado
hospitales y clínicas por todo el país, llegando a conseguir, ya al
término de la primera mitad del año 1950, que no hubiera un solo
cantón sin médicos. Hemos puesto asimismo en marcha, con nuestros
propios medios, la producción de no poca cantidad de medicamentos
y equipos para medicina.
Ni en las duras condiciones de la guerra hemos dejado de prestar
profunda atención —y seguimos haciéndolo— a la salud del pueblo.
Hemos reorganizado los servicios sanitarios adaptándolos al sistema
del tiempo de guerra, para atender a oficiales y soldados del Ejército
Popular y a la población civil en la retaguardia. Sobre todo,
aseguramos gratis el servicio de socorro a la población herida en los
bombardeos y los cañoneos del enemigo y la asistencia a los
damnificados por la guerra.
20
Pero tenemos que avanzar más. Ahora nos incumbe implantar un
sistema de asistencia médica gratuita general a cargo del Estado. Es la
medida más popular.
Puede que a algunas personas les asalte la duda sobre la realidad
de poder aplicar un sistema así en medio de tan difícil situación como
la que atraviesa el país a causa de la guerra. Por supuesto que no es
nada fácil en las actuales circunstancias organizar el sistema de
asistencia médica gratuita general por cuenta del Estado. Para ponerlo
en marcha, el Estado tendrá que destinar enormes fondos a la labor
sanitaria y crearle todas las condiciones que requiere. Pero, aunque
para el Estado resulten muy pesada la carga y enormes las
dificultades, nosotros, que compartimos el dolor y las alegrías con el
pueblo, tenemos que dedicar toda nuestra atención a llevar a cabo esta
empresa.
Para nosotros no hay nada más precioso que la vida humana. En
estos momentos nuestro pueblo está combatiendo con espíritu de
entrega total en el frente y en la retaguardia para alcanzar la victoria
final en la guerra. ¿Podríamos escatimarle algo al pueblo, que con
tanta abnegación lucha dando muestras de noble patriotismo y
heroísmo masivo? Nada podemos escatimar si es para el pueblo.
Tenemos las condiciones y posibilidades para implantar el sistema
de asistencia médica gratuita general. Hemos formado buen número
de trabajadores de salud pública; hemos restaurado los
establecimientos sanitarios que la guerra había destruido.
Tenemos también la experiencia de aplicación del sistema de
asistencia médica gratuita inspirado en la Ley del Seguro Social.
Aprovechando inteligentemente estas condiciones y posibilidades,
podríamos poner en vigencia con absoluta seguridad el sistema de
asistencia médica gratuita general aun en medio de la guerra.
La aplicación de este sistema será un progreso trascendental en la
labor por la protección y fomento de la salud del pueblo; será también
garantía segura de la misma. Nuestro pueblo tendrá la oportunidad de
recibir atención médica sin pago alguno en caso de enfermedad y
quedará libre para siempre de la preocupación por la atención
21
sanitaria. La implantación de este sistema le infundirá más confianza
en nuestro régimen de democracia popular, le estimulará a
sacrificarse más en su defensa.
La buena aplicación del sistema de asistencia médica gratuita
general requiere adecuados preparativos previos. Conviene
perfeccionar los preparativos para la implantación de dicho sistema
en plazo de un año a partir de ahora.
Tenemos que preparar ante todo gran número de trabajadores de
salud pública y elevar decididamente la capacitación profesional de
quienes ya están ejerciendo.
La puesta en vigencia del citado sistema necesita gran número de
médicos, farmacéuticos, enfermeras y demás personal sanitario.
Porque de nada vale instituir el sistema si no logramos formar el
personal sanitario requerido. El Ministerio de Salud Pública deberá
formar un gran contingente de profesionales de la medicina en los
cursos de corta duración, mientras que prepara en grandes cantidades
médicos, farmacéuticos y enfermeras en institutos de medicina,
escuelas especializadas en la medicina y las escuelas de enfermería
que ahora existen. Convendría capacitar para esta función asistencial
sobre todo el mayor número de mujeres. Pero no hay que formar sólo
en cantidad, sino en calidad el personal necesario para implantar el
sistema de asistencia médica gratuita general. Por su parte, el Consejo
de Ministros deberá averiguar y listar a todas las personas que
teniendo diplomas de médico o de farmacéutico estén prestando
servicios en otras ramas, y destinarlas al sector de la salud pública.
Es apremiante también elevar la capacitación profesional del
personal sanitario en actividad. Se trata de personas que tienen a su
cargo cuidar la vida humana. En la sociedad capitalista, donde la
medicina es un medio para ganar mucho dinero, no es perentorio
mejorar la calificación profesional del médico mientras que en
nuestro régimen donde la sanidad sirve a la protección y fomento de
la salud del pueblo, ello es vitalmente necesario. Si es floja la
competencia profesional del médico, es imposible llevar con éxito la
función de la medicina de cuidar la salud del pueblo. El Ministerio de
22
Salud Pública pondrá fin en breve lapso al ejercicio de la medicina
por quienes carecen de títulos, procurando al mismo tiempo que los
médicos establezcan el ambiente de estudio para asimilar sin cesar los
últimos adelantos de la técnica médica.
Es necesario dirigir atención especial a la educación de los
trabajadores de salud pública.
Actualmente están trabajando bien para satisfacer las necesidades
asistenciales de tiempo de guerra, pero hay que decir que subsisten
entre ellos no pocos vestigios de la vieja ideología. Esto se expresa en
que no sienten como propio el dolor de los enfermos, en que no les
brindan todo el calor asistencial necesario. Entre los trabajadores de
salud pública hay quien aboga por separar la farmacia del hospital, lo
que es, en esencia, una expresión de los residuos de la ideología
anacrónica. Separar la farmacia del hospital significaría recibir las
prescripciones en el establecimiento hospitalario y luego tener que
acudir a la farmacia por el medicamento, lo que sin duda es un
inconveniente para los pacientes.
Dada la importancia de la misión de los trabajadores sanitarios, no
se puede permitirles ningún vestigio de la vieja mentalidad. Tenemos
que desplegar incansablemente entre ellos la campaña de
transformación de la conciencia ideológica para dotarlos con firmeza
de nobles ideas patrióticas, de ideas democráticas. De modo que
todos dediquen a la sanidad su inteligencia y su energía, para bien de
la salud, de la vida del pueblo.
Restaurar y crear hospitales y clínicas es una de las tareas
importantes para la aplicación de la asistencia médica gratuita
general.
El Ministerio de Salud Pública, en relación con los organismos
locales del Poder popular, terminará pronto las obras de restauración
y arreglo de los establecimientos hospitalarios y clínicos, todavía
inconclusos, al mismo tiempo que establecer otros nuevos. Los creará
sobre todo en las zonas donde los hay poco. Sólo así mejoraremos la
asistencia médica a la población.
Al reconstruir y crear hospitales y clínicas es menester tomar bien
23
en cuenta las condiciones de tiempo de guerra, los hábitos de vida de
nuestro pueblo y los requerimientos de la medicina preventiva. No
deberán ser demasiado grandes, más de lo necesario, si bien, de buen
aspecto, se instalarán en zonas seguras, dotándolos de la calefacción
de la trébede. Lo mejor será construirlos en forma semisubterránea
para prevenir los daños por los bombardeos de la aviación enemiga y
ahorrar también mano de obra y materiales. Así que deberán ser
semisubterráneos, y en gran número. Es necesario acondicionarlos
bien como corresponde a establecimientos para enfermos o a escuelas
de educación higiénica de las masas.
La mano de obra y los materiales necesarios para la reconstrucción
y creación de hospitales y clínicas los facilitarán, en la medida de lo
posible, las mismas localidades. Desenvolviendo entre la población
una propaganda eficaz sobre el sistema de la asistencia médica
gratuita general, se conseguirá su ayuda activa para dichas obras.
Otro aspecto a atender mucho es el de la fabricación de equipos
médicos y de medicamentos.
El aumento de su producción es requisito indispensable para el
buen servicio de la asistencia médica gratuita general. No debemos
depender únicamente del extranjero para resolver el problema de
equipos médicos y medicamentos; debemos producirlos nosotros
mismos. Y reparar y reajustar prontamente las instalaciones de su
producción con miras a fabricarlos en grandes cantidades, de óptima
calidad y de gran eficacia respectivamente. Tenemos que aumentar
también la producción de los medicamentos tradicionales coreanos,
aprovechando ampliamente su materia prima que abunda en nuestro
país.
El Ministerio de Salud Pública llevará a cabo con responsabilidad
los preparativos para la puesta en marcha de la asistencia médica
gratuita general, previa consulta con el Comité de Planificación del
Estado y cálculo correcto de los fondos, materiales y la fuerza de
trabajo disponibles.
Hay que intensificar la labor higiénica y preventiva como
corresponde al tiempo de guerra.
24
La sanidad debe concentrar su esfuerzo en la función preventiva
de todo tipo de enfermedades, para lo que se necesita buena
organización en materia de higiene y profilaxis. Para promover este
trabajo en las condiciones de guerra es necesario establecer un
sistema bien ordenado de higiene y profilaxis y elevar el papel de las
instituciones que se desenvuelven en este terreno. Hoy por hoy, hay
creadas estas instituciones desde la localidad hasta el Centro, pero
cumplen débilmente su papel. Les corresponde el deber de divulgar
ampliamente entre la población conocimientos de sanidad con una
animada labor propagandística de la higiene y movilizar grandes
masas a participar en las tareas higiénicas y profilácticas. No dejarán,
además, de orientar y controlar que todas las instituciones, las
empresas y las familias hagan regularmente el arreglo del medio
ambiental, la limpieza y la desinfección. Desplegarán activamente
entre los trabajadores la batalla contra los hábitos de vida y
costumbres incultos e insalubres.
25
LOS DEBERES Y EL PAPEL DE LOS ORGANISMOS
DEL PODER LOCAL EN LA ETAPA ACTUAL
Compañeros:
En sus intervenciones, muchos compañeros se han referido a las
actividades prácticas de los organismos de poder locales en el período
de guerra. Según se desprende de sus intervenciones, el trabajo de
nuestros organismos de poder locales presenta muchas deficiencias.
Por eso considero preciso subrayar otra vez los problemas
fundamentales sobre los deberes y el papel de los organismos de
poder locales en la etapa actual.
Compañeros:
El Gobierno de la República, nuestro órgano del poder central, y
los comités populares a todos los niveles, organismos de poder
26
locales, son órganos de un auténtico Poder popular de nuevo
tipo.
Después de la liberación de nuestro país del yugo de
dominación colonial por el imperialismo japonés, nuestro pueblo
llegó a tomar por primera vez el poder. Este es un poder
organizado por amplios sectores del pueblo: obreros, campesinos,
intelectuales trabajadores y la clase de los pequeños propietarios,
es decir, la mayoría absoluta del pueblo coreano, a través de la
elección de sus representantes.
La característica de este organismo del poder es que fue formado
por el mismo pueblo, con sus propios esfuerzos, y defiende sus
intereses y lucha por su libertad y felicidad. Este organismo del poder
mantiene estrechas relaciones con el pueblo, trabaja con su apoyo y
disfruta de su respaldo. Es un órgano del poder que lleva a cabo su
trabajo incorporando a las amplias masas populares y echando
profundas raíces entre ellas.
Nuestro Poder popular ejerce una dictadura sobre los
terratenientes, capitalistas entreguistas, projaponeses, proyanquis y
traidores a la nación, que son lacayos del imperialismo e implantan
sus fuerzas; pero sobre el pueblo en sí, ejerce la democracia.
Nuestro Poder popular considera como su deber fundamental,
en la etapa actual, desplegar una lucha nacional contra la banda
reaccionaria de Syngman Rhee, que representa a los traidores a la
nación, los projaponeses, los proyanquis, los capitalistas
entreguistas y los terratenientes, viles enemigos del pueblo
coreano, y contra los agresores extranjeros, y luchar por la
independencia completa de Corea, por el desarrollo democrático
del país, por la construcción de una economía nacional
independiente y por una mejor vida para el pueblo, agrupando a su
alrededor a todo el pueblo encabezado por la clase obrera y a todas
las fuerzas democráticas y patrióticas incorporadas al Frente
Democrático para la Reunificación de la Patria, bajo la dirección
del Partido del Trabajo de Corea, vanguardia de las masas
trabajadoras.
27
Como todos saben, la conquista del poder por la clase obrera no es
más que el inicio de la revolución proletaria. El compañero Stalin dijo
que, después que la clase obrera toma el poder, la dictadura del
proletariado debe realizar estas tres tareas principales que se le
presentan:
“a) vencer la resistencia de los terratenientes y capitalistas
derrocados y expropiados por la revolución, aplastar todas y cada una
de sus tentativas para restaurar el poder del capital;
“b) organizar la edificación de modo que todos los trabajadores se
agrupen en torno al proletariado, y llevar a cabo esta labor con vistas
a preparar la supresión, la destrucción de las clases;
“c) armar a la revolución, organizar el ejército de la revolución
para luchar contra los enemigos exteriores, para luchar contra el
imperialismo.”
Nuestro Partido y nuestro Poder popular han tomado y toman
como guía estos principios que afirmó el compañero Stalin.
Después de tomar el poder en sus manos, el pueblo coreano ha
luchado incesantemente para hacer añicos los intentos de
projaponeses, proyanquis, traidores a la nación, capitalistas
entreguistas y terratenientes —enemigos del pueblo—, por recuperar
su poder. Bajo la dirección del Partido, nuestro Poder popular efectuó
las reformas democráticas e impulsó la construcción económica y
cultural en la parte Norte, como resultado de lo cual preparó las
fuerzas políticas y económicas capaces de asegurar la reunificación y
la independencia de la patria y su desarrollo democrático; organizó su
Ejército Popular, que puede aplastar a los agresores extranjeros y a
las fuerzas armadas de la reacción del país, y se esforzó por
fortalecerlo.
Sin embargo, debido a que el territorio y la nación se hallaban
divididos en dos partes, nos era imposible movilizar todos los
recursos del país y todas las fuerzas del pueblo en la labor de la
construcción democrática. Para colmo, la construcción pacífica fue
interrumpida el 25 de junio de 1950 por la sorpresiva invasión armada
de los enemigos, y nuestro pueblo entró en la Guerra de Liberación de
28
la Patria para salvaguardar la independencia y la libertad de la
nación.
A pesar de lo compleja que se hizo la situación de nuestro país
después de la liberación y de lo corto que fue el período de nuestra
construcción pacífica, durante ese tiempo pudimos crear una poderosa
base democrática en la parte Norte y acumulamos fuerzas políticas,
económicas y militares para consolidarla y defenderla.
Bajo la dirección del Partido del Trabajo de Corea, el pueblo
coreano efectuó ya, desde el período del Comité Popular
Provisional de Corea del Norte, reformas democráticas de
significación histórica, como la reforma agraria, la nacionalización
de las industrias, la Ley del Trabajo, la Ley de la Igualdad de los
Derechos del Hombre y la Mujer, etc., y realizó enorme trabajo
para consolidar el régimen democrático. El Poder popular llevó a
cabo labores de construcción económica y cultural, como la
restauración y el desarrollo rápidos de la economía y la cultura
nacionales, el mejoramiento de la vida material y cultural de las
masas populares, la formación de un gran número de cuadros
nacionales necesarios en todos los dominios, etc.; entrenó a
nuestro Ejército Popular como ejército que puede combatir tan
eficientemente como lo hace hoy; y educó al pueblo con ideas
avanzadas.
Si no hubiéramos tenido esta preparación, no habríamos podido
rechazar a los enemigos hasta la línea del río Raktong, aplastando su
ataque y lanzándonos a la contraofensiva, ni luchar durante tan largo
tiempo, como hemos hecho hasta hoy, contra los invasores armados,
los imperialistas norteamericanos y británicos.
Estos éxitos constituyen una gran victoria obtenida por todo el
pueblo coreano y son el fruto de una lucha tensa, librada por
nuestro Poder popular, bajo la dirección del Partido del Trabajo de
Corea. Demuestran asimismo que este órgano del poder de nuevo
tipo, establecido por las propias manos del pueblo coreano, es la
forma superior del poder que más conviene a la realidad de nuestro
país.
29
2. LA GUERRA DE LIBERACIÓN
DE LA PATRIA Y EL PODER POPULAR
30
La guerra que el pueblo coreano libra hoy contra los saqueadores
imperialistas norteamericanos, además de ser una Guerra de
Liberación de la Patria, para defender la independencia y la libertad
de nuestro país de la agresión del imperialismo, es también una
guerra para salvaguardar la paz y la seguridad en todo el mundo. La
lucha heroica de nuestro pueblo contra la agresión armada de los
imperialistas yanquis y sus lacayos sirve de bandera al movimiento de
liberación de las naciones coloniales oprimidas de Oriente. Por lo
tanto, los pueblos progresistas del mundo entero apoyan la justa lucha
de nuestro pueblo, y la guerra coreana ha pasado a ser punto focal de
la opinión y la atención mundiales.
Nuestro Poder popular ha salido vencedor en la dura prueba de la
guerra y se ha consolidado.
El pueblo coreano quiere infinitamente a este poder suyo, de
nuevo tipo. Es así debido a estar convencido de que sólo este poder es
el auténtico poder del pueblo coreano; que sólo este poder puede
salvaguardar la independencia y la libertad de nuestro país frente a la
agresión de los imperialistas y conducir la Guerra de Liberación de la
Patria a la victoria; que sólo este poder puede asegurar a nuestro
pueblo una vida feliz y hacer avanzar nuestro país por el camino de la
democracia y el socialismo, no bien culmine la guerra en victoria.
Nuestro deber más importante en el momento actual consiste en
aniquilar a los enemigos, defender la independencia y la libertad de
nuestro país y salvaguardar la República Popular Democrática de
Corea. El imperialismo yanqui no renuncia todavía a su avieso intento
de convertir toda Corea en su colonia, y trata de expandir la guerra.
Los enemigos rearman al imperialismo japonés, enemigo jurado de
nuestro pueblo, y maniobran para conquistar Asia y desencadenar una
nueva guerra mundial, utilizando a nuestro país como trampolín para
la agresión. De aquí que nuestra victoria en la Guerra de Liberación
de la Patria sea un triunfo, tanto para el pueblo coreano, como para
los pueblos de Asia y del mundo entero que aspiran a la paz.
Hasta ahora hemos salido victoriosos y triunfaremos con toda
seguridad en esta sagrada lucha.
31
Algunos se preguntan cómo podríamos vencer en la lucha contra
los poderosos imperialistas yanquis. Algunos funcionarios de los
comités populares de las comunas en Kaephung, Yonbaek y Ongjin,
que estaban bajo el dominio de la camarilla traidora de Syngman
Rhee, dicen: “El Gobierno de la República es el gobierno auténtico
del pueblo coreano y el Poder popular es su genuino poder. La
política del Gobierno de la República es una política verdaderamente
para el pueblo coreano. Es completamente justo lo que ustedes han
dicho y realizado. Pero, si los yanquis vienen y nos ven haciendo el
trabajo del comité popular de comuna, nos matarían a todos”. Ellos
dicen: “¿Cómo puede Corea vencer en la lucha contra Estados Unidos?
Si Corea no pudo hacerle frente a Japón, ¿podrá acaso triunfar en la
lucha contra Estados Unidos, país más grande y poderoso que
Japón?”
Sin embargo, nosotros podemos salir victoriosos. Y prueba
elocuente de ello es el propio curso de la guerra, que ya dura 19
meses. Por más esfuerzos frenéticos que hicieron los yanquis, no
pudieron doblegar al pueblo coreano.
Desde luego, si nosotros lucháramos solos y aislados, la cosa
sería distinta. Pero la nuestra es una época en que la bandera de los
países socialistas y democráticos ondea desde el Elba hasta el
Pacífico.
No estamos solos en esta lucha. Junto con nosotros combate el
Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino, que éste nos envió. Y los
pueblos de los países de democracia popular, encabezados por la
Unión Soviética, el más poderoso del mundo, y todos los pueblos
amantes de la libertad están a nuestro lado, y nos apoyan los pueblos
oprimidos de las colonias de Oriente. Por eso nuestras fuerzas son
más poderosas que las del enemigo.
En lo que se refiere a la estrategia, el Ejército Popular de Corea y
el Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino combaten en su propio
territorio y en sus umbrales, y llevan la lucha sin apartarse de su
sólida retaguardia. En cambio, las tropas agresoras del imperialismo
norteamericano pelean apartadas de su retaguardia a una distancia de
32
decenas de miles de ries. Por eso les llevamos mucha ventaja también
en este aspecto.
Ahora vamos a ver el estado espiritual de los militares. Los
soldados yanquis han venido al frente coreano por dinero, y las tropas
de Inglaterra y otros países fueron traídas por la fuerza. Ellos no
tienen una finalidad justa para la guerra, porque hacen una injusta
guerra de agresión. Al paso de los días comprenden de quién es la
culpa y para quiénes se ven obligados a morir inútilmente en el frente
coreano. Por eso, cada día que pasa decae su moral combativa.
Pero nuestro Ejército Popular y el Cuerpo de Voluntarios del
Pueblo Chino ofrecen un panorama diametralmente opuesto. Luchan
a vida o muerte porque saben que libran una guerra justa por la
independencia y la libertad de su patria, por el pueblo y la
revolución.
¿Qué desventajas tenemos entonces frente a los enemigos?
Nuestra preparación técnica en el aspecto militar es más débil. Sin
embargo, la técnica no es algo innato. La que no se tiene podrá
adquirirse. Nuestra técnica militar va desarrollándose y
fortaleciéndose al paso de los días. El tiempo corre en favor nuestro.
Cuanto más tiempo pase, tanto mejor se armará nuestro Ejército con
la técnica, para convertirse así en un ejército más poderoso y obtener
la victoria final.
Para lograr el triunfo tenemos que movilizar mejor la totalidad de
las fuerzas internas, llevar a cabo más perfectamente todo trabajo y
fortalecer aún más los comités populares, organismos de nuestro
Poder popular.
Para salir victoriosos en la prolongada lucha contra los enemigos,
¿qué deben hacer los organismos de nuestro Poder popular?
Es necesario que acrezcan su papel, movilicen todas las fuerzas
para la victoria en la guerra, manteniendo relaciones más estrechas
con el pueblo, uniéndolo con mayor firmeza alrededor del poder, y
eleven la conciencia política del pueblo para que despliegue su
entusiasmo en todos los trabajos.
33
3. LAS TAREAS FUTURAS PARA
EL FORTALECIMIENTO
DEL PODER POPULAR
34
fue lo japonés. Los imperialistas japoneses dominaron al pueblo
coreano por métodos burocráticos y policíacos. Así, para no hablar de
los hombres que prestaron sus servicios en los organismos de la
dominación imperialista japonesa, las gentes que no lo hicieron se
vieron influidas naturalmente por las ideas del imperialismo japonés.
Algunos de los funcionarios que trabajan en los organismos del
Poder popular todavía no han erradicado de su mente las
supervivencias ideológicas del imperialismo japonés. Esgrimen su
autoridad y dan órdenes al pueblo como burócratas de la época del
imperialismo japonés olvidando que son representantes del pueblo,
elegidos por el pueblo. Estos funcionarios no conocen que los
trabajadores de los organismos del Poder popular no son en manera
alguna burócratas, sino servidores del pueblo. Pese a que ellos
surgieron del seno del pueblo y fueron elegidos por éste, lo olvidan
apenas son elegidos. Por eso, hasta ayer, hablaban lenguaje de
obreros y campesinos y se comportaban modestamente, pero después
de ser elegidos como representantes del pueblo, pronuncian palabras
difíciles y actúan en forma burocrática y altiva. En otras palabras, no
se convierten en cuadros del Poder popular al servicio del pueblo,
sino en burócratas.
En ciertas aldeas rurales, los lugareños cultivan la tierra del
presidente del comité popular del cantón y del presidente del comité
popular de comuna; los aldeanos recogen dinero para sus cumpleaños
o fiestas; aquéllos le imponen al pueblo cargas extratributarias, bajo
diversos pretextos; y cuando el presidente del comité popular de un
distrito de la provincia de Hwanghae fue condecorado, se mató un
buey y se le ofreció un banquete para agasajarlo, pero el pueblo fue
quien tuvo que pagar este buey. Todos hechos demuestran que
algunos de nuestros funcionarios se convierten en burócratas.
En el cobro del impuesto muchos de nuestros funcionarios
proceden como los burócratas del imperialismo japonés, e incluso
cometen la estupidez de acopiar a crédito. Cuando algunos
funcionarios reciben el impuesto en especie, lo hacen como si se
tratara de la entrega forzosa de granos del período del imperialismo
35
japonés, y no tienen empacho en pesquisar los tinajones de arroz y los
armarios de la población.
¿Qué diferencia hay entre estas acciones y las del gobernador de
cantón y distrito o de los policías del tiempo del imperialismo japonés?
Ninguna. Si alguna diferencia hay, es que uno de ellos es el
presidente del comité popular y el otro, el burócrata del imperialismo
japonés, pero sus acciones burocráticas son iguales.
Sin liquidar estas acciones burocráticas de los funcionarios de los
organismos del Poder popular, no se pueden fortalecer las relaciones
con el pueblo, ni tampoco tendrán efecto las resoluciones o leyes, por
muy buenas que sean. Deben comprender sin falta que nosotros no
somos burócratas, sino servidores del pueblo, elegidos por éste.
Tenemos que luchar, además de contra los excesos burocráticos,
contra el estilo burocrático, que se manifiesta de una u otra manera en
todos los trabajos.
Algunos de nuestros cuadros dan órdenes y mandatos al pueblo y
lo fuerzan, apartándose así de él, en lugar de prestar oídos a su voz,
atender sus demandas y trabajar según el método de la explicación y
la persuasión.
Los burócratas de este tipo no tratan de saber lo que exigen las
masas, sino que incondicionalmente persisten en que realizan un
trabajo justo, así como tampoco quieren dar oídos al consejo de los
demás ni a la voz de las masas. Cuando se desplazan a las regiones
locales, estas personas, en vez de dar oídos a la voz del pueblo,
escuchan solamente las palabras de aduladores, se sienten satisfechos
con sus informes falsos y no dan a los subordinados la oportunidad de
presentar al superior opiniones acerca del trabajo, al responderles con
vejaciones cuando reiteran algo. De ello resulta que el subordinado
reporta al superior sólo cosas positivas y trata de ocultar lo más
posible las negativas, por temor a que el superior o algún otro las
conozca.
Tal fenómeno proviene de que esos funcionarios superiores se
imponen arbitrariamente a los subalternos, no estudian en detalle
cuáles son sus dificultades y obstáculos, para resolverlos si los tienen,
36
y no los ayudan a lograr éxito en su trabajo, asegurándoles las
necesarias condiciones.
Por ejemplo, a pesar de no haberse terminado por completo la
arada otoñal, se reporta que se la llevó a cabo ciento por ciento, de
comuna a cantón, de cantón a distrito y de distrito a provincia. Y el
presidente del comité popular de provincia pasa ese informe al Centro
sin observaciones, aunque sabe que es falso.
Vamos a referirnos al problema del impuesto en especie. Algunas
regiones se quejaron de que el impuesto en especie se aplicó
inadecuadamente. ¿Cuál es la causa?
La aplicación inadecuada del impuesto en especie se debe, ante
todo, al mal trabajo realizado ya desde la época de la siembra
primaveral. Se informa al superior que las áreas no sembradas fueron
sembradas, y éste, a su vez, aplica el impuesto en especie sobre la
base del parte, sin averiguar la situación real.
El presidente del comité popular de distrito no recibe el impuesto
en especie sobre la base de un censo correcto de la cosecha. Aun
cuando ésta se malogra, cobra ánimo para decir a su superior —si le
parece que él está de buenas— que la meta del impuesto no se puede
cumplir; pero si cree que está de malas, le dice sin más ni más que la
logrará, y para ello impone a los campesinos cantidades excesivas en
cuotas iguales. Es por eso que el impuesto en especie no se aplicó
correctamente, según las condiciones de cada región, por lo que en
algunas su cuota fue alta, mientras en otras, baja.
En algunas regiones se ocasionan enormes daños a los campesinos
y al Estado, porque en la época de la entrega del impuesto en especie,
interesándose sólo por el porcentaje de pago, a los campesinos se les
exige que lo entreguen cuanto antes, sin atenerse a la situación real, lo
que los obliga a recoger cereales aún no maduros. Además, se ha
dado el caso de que se exigió una entrega de impuesto en especie
aunque con arroz comprado, para completar las cantidades prefijadas,
a pesar de que era imposible debido a los daños causados por la
inundación. Todos estos hechos patentizan el grave estilo de trabajo
burocrático de algunos funcionarios.
37
Si no se corrige este método de trabajo burocrático, con toda
seguridad nos apartaríamos del pueblo y fracasaríamos en nuestro
justo trabajo. De esta manera, aunque hayamos dado la tierra a los
campesinos y hayamos aplicado un excelente sistema de impuesto en
especie, podríamos provocar su descontento y apartarnos de ellos.
Estas graves deficiencias son una realidad en el trabajo de los
funcionarios de los organismos del poder, pero nuestro pueblo tiene
confianza en nuestro Partido y nuestro Gobierno. Los campesinos
entregan al Estado, sin chistar, todo cuanto les piden, a pesar de que
las cantidades de impuesto en especie estén incorrectamente fijadas y
en forma de cuotas iguales, diciendo: “Se necesitará tanto arroz
porque estamos en guerra”. Si en el futuro seguimos manteniendo
estos métodos burocráticos de trabajo, so pretexto de que los
campesinos no presentan quejas al respecto, ello causará enormes
daños a nuestra labor y disminuirá el prestigio del Poder popular entre
las amplias masas populares.
El burocratismo se reveló también en la campaña de producción
de tejidos de algodón. Es un excelente movimiento patriótico para
satisfacer las necesidades del Ejército y socorrer a los damnificados
de la guerra. Sin embargo, los burócratas echan a pique esta campaña
patriótica.
El Centro fijó el plazo de la producción de tejidos de algodón en
tres meses, pero con objeto de realizar la hazaña de entrega antes de
lo previsto, la provincia redujo el plazo fijado por el Centro en 20
días; y el distrito, 20 días, a su vez; y el cantón y la comuna, 20 días
más, respectivamente, y a la larga, a los productores mismos sólo les
quedaron 10 días de los 90 iniciales. El pueblo se esforzó con toda
abnegación, pero le era de todo punto imposible cumplir el plan en
solo 10 días. Por la insistencia apremiante y por no tener otro remedio,
algunos campesinos entregaron la tela de algodón que guardaban para
el matrimonio de su hijo o hija, y los que no la tenían, compraron
tejidos a un alto precio en el mercado para entregarlos. Por eso, es
natural que el pueblo esté descontento.
Esta forma de proceder es un modo de actuar propio de quienes
38
piensan que basta eludir las responsabilidades sin importarles qué
ocurre con las masas, y es un acto destinado a ganar fama a costa de
éstas. La campaña de producción de tejidos de algodón fue un buen
movimiento, pero se llevó a cabo de manera burocrática, por lo cual,
en definitiva, influyó negativamente.
De esta manera, debido a que algunos funcionarios de los
organismos del poder realizan su trabajo en forma burocrática, surgen
descontentos entre los campesinos. Cuando hay quejas de los
campesinos, algunos funcionarios dicen: “Esto pasa porque los
campesinos son gentes atrasadas; no hay que hacerles mucho caso”.
Esto es incorrecto. Esto es lo que conduce al fracaso en el trabajo.
Tenemos que estudiar y analizar con profunda atención las exigencias
y las opiniones del pueblo y tomar medidas al respecto.
Asimismo, cuando los burócratas realizan su trabajo, no hacen
participar ampliamente a los funcionarios subordinados y a los
activistas, sino que se encargan de ese trabajo ellos solos y tratan de
llevarlo a cabo arbitrariamente, y de esta manera lo echan a pique.
Debemos librar una lucha contra este estilo burocrático de realizar el
trabajo de manera arbitraria. Muchos de nuestros organismos del
poder adoptan a veces resoluciones que no se ajustan a la situación
local, porque hacen caso omiso de la opinión de los subordinados y
no están al tanto de la situación de las unidades inferiores. Incluso
cuando se han adoptado buenas resoluciones, no movilizan
ampliamente el poder creador de las masas populares para su
realización, sino que las ejecutan aferrándose al método burocrático,
y como consecuencia el trabajo sale mal.
Tomemos la arada otoñal como ejemplo. Desde luego, es una cosa
magnífica, que debe realizarse sin falta para aumentar la cosecha. Sin
embargo, hay quienes obligan a los campesinos a apresurar este buen
trabajo incondicionalmente, sin tomar en cuenta sus intereses, y como
consecuencia los campesinos sólo lo hacen chapuceramente,
limitándose a arañar la tierra y luego, dan parte al órgano superior de
que han hecho la arada de otoño. Todo esto es resultado del estilo
burocrático de funcionarios de los organismos del poder, que no
39
conocen la situación de las unidades inferiores, no atienden la opinión
del pueblo y trabajan de manera formalista, tratando sólo de ganar
fama.
Las supervivencias ideológicas del imperialismo japonés, que aún
quedan en nuestra mente, se manifiestan también en algunos
funcionarios que no trabajan unidos en un solo cuerpo con las masas
y actúan como burócratas o aristócratas. En el trabajo voluntario,
como la reparación de carreteras, los cuadros no se incorporan para
nada, sino que movilizan sólo a las masas populares. Estos
trabajadores fueron también hombres comunes hasta ayer; pero,
después de ser elegidos o promovidos como presidentes de comité
popular o jefes de subcomisaría, creen que se rebajarían en su
dignidad personal si trabajaran con el pueblo. ¡Cuán vergonzoso y
absurdo es esto! ¿Qué hay de malo en trabajar y respirar junto con el
pueblo y asesorarlo en los momentos difíciles? ¿Es que existe algo
más honroso que trabajar junto al pueblo? Sin embargo, algunos de
nuestros funcionarios se olvidan del pueblo cuando se ponen en
“jefes”. Debemos luchar contra estos males.
Los funcionarios de los organismos del Poder popular deben ser
verdaderos trabajadores del pueblo, que saben realizar su labor
apoyándose en éste, respetar sus intereses, persuadirlo y educarlo sin
darle órdenes, aprender siempre de él y servirle sincera y
honradamente.
El hecho de que descubramos y corrijamos las deficiencias
manifestadas en la labor de los organismos del poder, así como de
que liquidemos las supervivencias ideológicas del imperialismo
japonés y el estilo de trabajo burocrático que quedan en algunos
funcionarios, no quiere decir en absoluto que no tengan que recibir
los impuestos ni realizar el acopio. Tampoco significa que no
combatamos la ideología pequeñoburguesa del campesinado.
En el medio campesino existen tanto los avanzados como los
atrasados, que tratan de vivir bien sin cuidar los intereses del Estado.
Nosotros debemos apoyar con toda energía a los campesinos
trabajadores y luchar, al mismo tiempo, contra los campesinos
40
atrasados y afanosos por vivir bien aprovechándose de las dificultades
ajenas.
Debemos trazar una política justa y llevarla a cabo de manera
correcta, para los intereses del Estado y del pueblo. Tenemos que
recibir exactamente el impuesto según lo fijado por el Estado y
realizar debidamente el acopio necesario. No debemos admitir de
manera alguna el acopio a crédito.
Debemos luchar contra la ideología atrasada de algunos
campesinos que tratan de falsear la cantidad de la cosecha y de no
entregar el impuesto en especie con los granos mejores ni dar a
tiempo la contribución al Estado, y también recurren a la
especulación valiéndose de las difíciles condiciones del período de
guerra. Es necesario intensificar el trabajo de educación ideológica
y el trabajo político del Partido entre las amplias masas populares,
por una parte, y por otra, fortalecer la disciplina del Estado para el
período de guerra, aplicar la ley revolucionaria a los sabotajes en la
entrega de los impuestos, a los engaños al Estado y a la
especulación.
Segundo, hay que asegurar la victoria en la Guerra de Liberación
de la Patria aumentando la producción y ahorrando.
La guerra sigue y los enemigos no tienen intenciones de retirarse
pronto de nuestro territorio. Tenemos que continuar la lucha hasta que
desistan de sus acciones agresivas.
Nuestras fábricas deben asegurar de manera satisfactoria la
producción e incrementarla, aun en las difíciles condiciones del
período de guerra. Tienen que producir mayor cantidad de materiales
bélicos y artículos de primera necesidad para satisfacer las demandas
del frente y la retaguardia.
Los campesinos deben aumentar la producción de víveres. No
deben abandonar ni un pedazo de tierra cultivable, sino labrarlo todo
para producir mayor cantidad de alimentos y materias primas;
desarrollar la ganadería para asegurar la demanda de carne y, a la vez,
resolver el problema de los animales de tiro.
Debemos movilizar todas nuestras fuerzas en la lucha por el
41
aumento de la producción para, de esta manera, cubrir las demandas
del frente y normalizar la vida del pueblo.
Debemos producir con nuestras fuerzas todo lo que pueda
fabricarse en nuestro país para las necesidades de la guerra. No es
justo esperar la ayuda del exterior sin producir lo que podemos hacer
nosotros mismos.
Tenemos que organizar el trabajo de modo que se realice la
producción día y noche. El plan de producción para el año 1952 no es,
en modo alguno, un plan que se pueda cumplir fácilmente. Sin
embargo, en las circunstancias de guerra, si no se cumple el plan de
producción se cometería un grave crimen ante la patria y el pueblo, y
nos sentiríamos avergonzados ante los oficiales y soldados de nuestro
Ejército Popular y del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino, que
combaten derramando su sangre en el frente. Valiéndonos de todos
los medios y métodos, debemos cumplir y sobrecumplir el plan de
producción de este año.
Aun cuando la guerra continúa, hemos de invertir mucho más en
la producción, ahorrando en todos los dominios; normalizar la vida
del pueblo fijando adecuadamente el precio de las mercancías;
asegurar la victoria en la guerra suministrando mayor cantidad de
materiales bélicos y artículos al frente y a la retaguardia.
Para ello, debemos elevar la actividad y la facultad creadora de las
amplias masas populares e incorporarlas a los movimientos de
aumento de la producción y de ahorro en el período de guerra.
Ante los comités populares a todos los niveles se presentan las
siguientes tareas económicas:
1. Deben dirigir correctamente el trabajo de la economía rural y
elevar el entusiasmo patriótico de los campesinos para que superando
dificultades y obstáculos, en cooperación mutua y apoyándose en sus
propias fuerzas, sobrecumplan el plan de aumento de la producción
de víveres para 1952, dando rienda suelta a su vigor.
2. Deben dirigir a los obreros, artesanos y miembros de las
cooperativas para que produzcan mayores cantidades de materiales
bélicos y artículos de primera necesidad, y asegurar la normalización
42
de la vida del pueblo organizando bien la circulación de mercancías.
3. Deben renunciar a la tendencia a limitar el mejoramiento de la
vida de los obreros y empleados a solamente aumentarles el salario, y
tomar otras medidas destinadas a asegurar, en especie, sus
necesidades vitales.
Para ello, hay que organizar la hacienda suplementaria y las
cooperativas de producción, desplegando un amplio movimiento para
incorporar a la producción a familiares de obreros y empleados.
4. Para poder combatir largo tiempo, debemos economizar de
modo estricto los alimentos y materiales y distribuirlos correctamente.
Hay que reducir al máximo la plantilla de personal de los
organismos y la mano de obra improductiva, para que un mayor
número de personas se movilicen hacia la producción. Actualmente
disponemos de mucha mano de obra en ramas no productivas. A
pesar de que se destruyeron las fábricas y empresas y se redujo la
producción, el número de mano de obra productiva e improductiva
aumentó casi en 70 mil personas, en comparación con la preguerra, a
excepción del Ejército y los organismos del Interior. Esto significa
que durante el período de guerra, nuestros funcionarios, lejos de
simplificar los organismos oficinescos, los ampliaron a su antojo y
aumentaron la mano de obra improductiva, más que en el período de
paz. Este hecho no puede ser admitido en tiempo de guerra. Por eso,
el Consejo de Ministros debe simplificar los organismos oficinesco-
administrativos estatales y enviar al campo mano de obra excedente,
para la producción agrícola.
Tenemos que controlar estrictamente la aplicación injusta del
racionamiento y asegurar la equidad en la distribución de los víveres
y los materiales. Para esto hay que ubicar funcionarios de confianza
política y versados en cálculo y estadística en los organismos de
administración de víveres y en los de racionamiento de materiales.
Han de controlar estrictamente el consumo de materiales y
alimentos. Debe llevarse a cabo una lucha masiva contra derroches y
robos de materiales del Estado.
5. Deben intensificar la disciplina financiera.
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Después de la conferencia de los activistas del Partido de la ciudad
de Pyongyang, se desarrolló por algún tiempo un movimiento por el
fortalecimiento de la disciplina financiera, pero ahora se ha estancado,
como si ya se hubieran resuelto todos los problemas. Este
movimiento aún no se ha desarrollado ampliamente entre todo el
pueblo, entre todos los miembros de nuestro Partido, los cuadros, los
funcionarios de los organismos estatales y entre los militares. Hay
que desplegar el movimiento para el fortalecimiento de la disciplina
financiera a través de todo el Partido y todo el pueblo.
Los ingresos del Estado han disminuido mucho respecto a los de
tiempo de paz, porque hace ya 19 meses que no podemos realizar la
construcción pacífica. En las condiciones actuales, cuando muchas
fábricas han sido destruidas y el transporte no es satisfactorio, debido
a los bombardeos y las atrocidades del enemigo, la producción y el
ingreso van reduciéndose y, por el contrario, la inversión y el
consumo aumentan considerablemente.
Sin embargo, algunas personas se comportan de modo egoísta,
manteniendo condiciones de vida iguales a las del período de paz, sin
tener en cuenta las severas circunstancias de hoy. Entre los
funcionarios de los organismos del poder son frecuentes los casos de
acciones injustas y de violación de la disciplina financiera; por
ejemplo, hay algunos que, vencidos por las dificultades y
corrompidos en lo ideológico, se ponen a traficar en contubernio con
especuladores, roban y venden materiales del Estado, adulan a los
superiores ofreciéndoles banquetes o les entregan regalos a
particulares, con bienes estatales, y despilfarran haberes del Estado
para preparar artículos e instalaciones de oficina sin ninguna utilidad,
etc. Hay que librar una lucha despiadada contra estas acciones
injustas de robar y dilapidar bienes del Estado.
Cuando se da la indicación de fortalecer la disciplina financiera
del Estado, cierto comité popular impone al pueblo muchos cargos
aparte del impuesto, so pretexto de que está ahorrando los bienes
estatales. Este es un hecho aún más grave.
Fortalecer la disciplina financiera significa, precisamente,
44
consolidar el espíritu de Partido. Quienes luchan escatimando
centavos, en las condiciones difíciles del período de guerra, son las
personas de firme espíritu partidista, que verdaderamente pelean por
el Partido, el Estado y el pueblo.
Hay que tener presente que la lucha contra las infracciones de la
disciplina financiera y los despilfarros de materiales estatales es una
pelea para erradicar las supervivencias ideológicas del imperialismo
japonés y la influencia capitalista. Sin liquidar los residuos de las
viejas ideas del imperialismo japonés ni fortalecer la disciplina
financiera no es posible obtener la victoria en la guerra ni tampoco
construir un Estado rico, poderoso, independiente y democrático.
Por eso, con la movilización de todo el Partido, debemos luchar
implacablemente contra todas las manifestaciones dañinas de desfalco,
hurto, despilfarro y egoísmo, etc., que nos dejó la dominación del
imperialismo japonés, y fortalecer la disciplina financiera del Estado.
Tercero, los funcionarios de los organismos del Poder popular
tienen que organizar y dirigir correctamente el trabajo administrativo.
1. Para dirigir de manera correcta el trabajo de los organismos del
Poder popular, hay que organizar, en primer término, todos los
trabajos en forma planificada y elevar el sentido de responsabilidad
de los funcionarios dirigentes.
Los trabajadores de nuestros organismos del Partido y del poder
deben tratar todos sus asuntos con alto sentido de responsabilidad y,
después de estudiarlos profundamente y analizarlos en detalle,
elaborar un plan correcto para llevarlos a cabo.
Luego de trazar el plan, es necesaria también la labor organizativa
para llevarlo a la práctica.
Después de tener elaborado el plan y hecha la labor organizativa
para cumplirlo, es preciso también organizar el control del
cumplimiento. El control no debe ser un fin en sí, sino que debe servir
para ayudar a subsanar defectos. El control no debe ser hecho por los
trabajadores de cargos inferiores, sino directamente por los altos
funcionarios.
En cualquier trabajo deben saber resumirlo, obligatoriamente,
45
después de su cumplimiento o en el curso de su realización. De esta
manera, en los trabajos siguientes se aplicará la experiencia adquirida
en el balance de los anteriores.
Al mismo tiempo, no deben dirigir general y uniformemente todos
los trabajos, sino en forma analítica y concreta.
2. Los comités populares de ciudad y distrito deben dirigir el
punto central de su trabajo a los comités populares de comuna.
El comité popular de comuna es el organismo de unidad inferior
del poder, que trabaja directamente con la población. Que los comités
populares de ciudad y distrito tengan que dirigir su atención central al
trabajo de los comités populares de comuna significa que deben poner
el punto focal de su trabajo en las áreas rurales y en las fábricas. Las
masas no están en los despachos del comité popular de ciudad y
distrito, sino en las aldeas rurales y las fábricas. La labor del comité
popular, si se separa de las masas no logrará ningún éxito, antes bien
se convertirá en algo propio de la antigua oficina de gobierno.
Hoy, el nivel de trabajo de nuestros comités populares de comuna
es muy bajo. Por lo tanto, los funcionarios de los comités populares
de ciudad, distrito y cantón deben ir a los comités populares de
comuna, brindarles en persona ayuda profesional y enseñarles cómo
organizar el trabajo, cómo mantener relaciones con las masas y cómo
hacer que éstas participen en su trabajo. Asimismo, deben explicar las
resoluciones del Gobierno y las leyes a los cuadros de comité popular
de comuna para que tengan una comprensión justa, tanto de aquéllas
como de éstas, y las lleven a cabo correctamente.
Tienen que darse cuenta de que si marcha bien la labor del comité
popular de comuna igualmente irán bien todos los demás trabajos;
pero si la labor de aquél marcha mal, los otros tampoco irán bien.
3. No deben realizar el trabajo en forma arbitraria, sino colectiva.
El trabajo no lo debe tomar a su cargo una sola persona, cosa que lo
hundiría, sino distribuir las tareas entre varias personas y organizarlas
e impulsarlas para que desplieguen sus facultades creadoras en el
trabajo asumido. Sólo entonces se logrará éxito.
Si digo esto, no es, de ninguna manera, para que los presidentes de
46
los comités populares se limiten a encomendar tareas a sus
subordinados, y luego quedar de brazos cruzados sin trabajar en nada.
Es erróneo pensar: “Yo tengo una gran autoridad y, por eso es lícito
que no trabaje”, o “Como presidente que soy puedo ignorar ese
problema, que es cosa de subalternos”. Tenemos que combatir esa
mentalidad atrasada. Algunos compañeros dicen que pueden ocupar
el cargo de la presidencia, pero no el de jefe de sección. ¿Cuál es
entonces la tarea del presidente? Nadie se hace presidente por su
buena estrella. Es nombrado presidente para trabajar más y mejor,
para organizar y dirigir el trabajo.
Hoy, muchos de nuestros presidentes de comités populares no
conocen bien la situación de las unidades inferiores. Cuando suben a
la “presidencia”, tratan de manifestar autoridad. Si se les pregunta
algo, dicen que no lo sabe él, sino el jefe de sección. Presidentes de
tal tipo tendrían que andar siempre acompañados de un jefe de
sección. La “presidencia” no es para exhibir autoridad, sino para
trabajar.
A fin de organizar y dirigir el trabajo, hay que conocerlo bien, en
primer lugar; y de no tener ese conocimiento hay que aprenderlo, sin
avergonzarse por ello, y estudiarlo con ahínco.
Ustedes deben ser funcionarios que sepan organizar en detalle el
trabajo, dirigirlo de manera concreta y movilizar a las masas para su
ejecución, y en todos sus actos ser ejemplo para los demás.
4. Deben saber ubicar y promover correctamente a los cuadros.
No se debe promover a cuadros sin un buen estudio, ni tampoco
trasladarlos caprichosamente. Deben conocer que el estudiar
constantemente a los cuadros y formarlos mejor es, precisamente, un
trabajo encaminado a fortalecer el comité popular.
5. Deben esforzarse por aumentar el nivel político y teórico de los
funcionarios de los comités populares a todos los niveles.
Cada uno de los trabajadores políticos debe convertirse en
combatiente que comprenda correctamente la línea política del
Partido y las medidas del Gobierno, las difunda a cabalidad entre las
masas y se esfuerce con abnegación en aras del Partido y el pueblo.
47
Los trabajadores políticos deben armarse firmemente con la
concepción marxista-leninista del mundo a fin de tener firme
confianza en la justeza y la victoria de nuestro trabajo y organizarlo y
dirigirlo con perspectiva de futuro.
Deben realizar exitosamente todas estas tareas, para elevar la
función y el papel de los organismos del Poder popular y movilizar
las fuerzas de todo el pueblo para la victoria en la guerra.
48
SOBRE ALGUNAS TAREAS DEL EJÉRCITO
POPULAR PARA ALCANZAR LA VICTORIA
DEFINITIVA EN LA GUERRA DE
LIBERACIÓN DE LA PATRIA
49
negociaciones de armisticio. Tienen apariencia de ser poderosos, pero
en realidad no lo son. Si fueran tan poderosos, ¿por qué nos
propusieron negociaciones de armisticio? Es que no les salieron los
cálculos de la victoria.
Mas, los imperialistas yanquis maniobran para ver realizados sus
designios bandidescos negociando el cese del fuego, por una parte, y,
por otra, al entrar en el nuevo año preparan desesperadamente una
nueva ofensiva militar. Ahora aumentan en gran escala sus efectivos
y bombardean y cañonean bárbaramente en el frente, en la costa y a
nuestra retaguardia.
Ustedes deben guardarse de depositar esperanza en dichas
negociaciones dejándose embargar por el sentimiento pacifista o
relajar la tensión.
El Ejército Popular, aprovechando el tiempo al máximo, debe
asegurar las victorias alcanzadas al precio de la sangre derramada y,
apoyándose en la experiencia que ya tiene, hacer todos los
preparativos para alcanzar la victoria definitiva en la Guerra de
Liberación de la Patria.
Hay que perfeccionar, ante todo, la preparación política e ideológica.
Una buena formación política e ideológica del soldado es garantía
decisiva para la victoria en la guerra. Le hace combatir resueltamente
sin doblegarse ante ninguna dificultad, dando muestra de arrojo y
espíritu de sacrificio.
Tiene importancia en la preparación político-ideológica inculcar a
todos los militares un odio implacable al enemigo. Ponerlos en
conocimiento de todas las atrocidades, de los crímenes perpetrados
por los agresores imperialistas yanquis para despertarles la conciencia
clasista e imbuirles de ardiente odio al enemigo.
Es preciso reforzar entre el personal la educación comparando el
avanzado régimen social establecido en la parte Norte de la República
con el reaccionario régimen social de la parte Sur. Hacer esto para
que comprenda bien la superioridad del régimen social de nuestro
país, ame ardientemente a la patria y al pueblo, salvaguarde incluso a
costa de la vida cada pulgada del país.
50
En las unidades del frente se educará bien a los soldados para que
no se dejen embaucar por la mentirosa propaganda reaccionaria del
enemigo. En la primera línea el enemigo lanza octavillas, emite
transmisiones radiales. No lo deben pasar por alto, revelen hasta el
fondo su carácter reaccionario y falso, desarrollen la educación
política de los soldados con iniciativa propia, antes de las posibles
maquinaciones del enemigo.
Para la preparación política e ideológica también importa educar
en los militares la disposición ideológica de valerse de las propias
fuerzas, sin apoyarse en los demás, para derrotar a los invasores y
conquistar la victoria definitiva.
Los pueblos de los países hermanos y los demás pueblos amantes
de la paz apoyan y respaldan activamente a nuestro pueblo en su
lucha, pero los protagonistas de la Guerra de Liberación de la Patria
son los propios coreanos. Ayude quien nos ayude, el Ejército Popular
debe cumplir con su papel de protagonista. Hay que redoblar la
educación ideológica de los combatientes haciendo que se desprendan
de la idea de apoyarse en otros y se mantengan en elevada disposición
ideológica de valerse de las propias fuerzas para combatir a los
invasores imperialistas norteamericanos y llegar hasta la victoria
definitiva.
Asimismo importa en la preparación político-ideológica inspirar a
los militares en firme confianza en la victoria.
Aunque peor armado que el enemigo, luchando con
inquebrantable confianza en la victoria nuestro Ejército Popular
vencerá. Un pueblo y un ejército que luchan por una causa justa es
natural que salgan victoriosos de esta lucha revolucionaria. Los
hechos históricos confirman que un ejército revolucionario, que lucha
por una causa justa con inquebrantable confianza, vence a los
invasores imperialistas a pesar de que sean superiores en técnica.
En el pasado, la Guerrilla Antijaponesa combatió en condiciones
muy difíciles, pero perseverando en su causa dotada de confianza en
la victoria, pudo derrotar al poderoso imperialismo japonés y
recuperar la patria.
51
Si la Revolución Socialista de Octubre triunfó en Rusia fue porque
su clase obrera combatió dirigida por Lenin con inquebrantable
confianza en que el capitalismo se hundiría y la victoria sería del
socialismo, ineluctablemente.
Hoy nuestro Ejército Popular está luchando en condiciones
incomparablemente más favorables que las del período de la Lucha
Armada Antijaponesa.
Está dotado de armas y equipo técnico de combate modernos y
cuenta con segura retaguardia. Tenemos al Partido del Trabajo de
Corea, organizador e inspirador de todas nuestras victorias, y su sabia
dirección, tenemos a un pueblo cohesionado estrechamente en torno
al Partido.
El Ejército Popular es un ejército genuinamente popular, que lucha
por los intereses de los obreros y campesinos, un ejército partidista,
revolucionario, dirigido por el Partido del Trabajo de Corea. Está
sosteniendo una guerra justa en defensa de la patria contra la invasión
imperialista extranjera.
Por el contrario, el ejército agresor del imperialismo yanqui es
reaccionario y antipopular, que se lanza a la agresión, a la rapiña en
otros países para favorecer los intereses de un puñado de
monopolistas. Está comprometido en una guerra injusta, de agresión a
nuestro país con la intención de extenderla después a China y la
Unión Soviética.
Contamos con el activo apoyo y el respaldo de los pueblos de los
países de democracia popular y de los demás pueblos amantes de la paz.
Por lo tanto, si nuestro Ejército Popular lucha con inquebrantable
confianza en la victoria, está claro que culminará en brillante victoria
la gran Guerra de Liberación de la Patria contra los invasores
armados imperialistas, acaudillados por los yanquis, y la camarilla
títere de Syngman Rhee.
Debemos explicar con claridad a los oficiales y soldados del
Ejército Popular el justo carácter de la guerra que estamos
sosteniendo y la justeza de nuestra causa, para que luchen con más
coraje, con firme confianza en la victoria.
52
Otra tarea es seguir materializando cabalmente la orientación dada
por el Partido en cuanto a la defensa activa en posición.
En la puesta en práctica de esta orientación el regimiento ocupa un
lugar muy importante. Cuando el regimiento cumpla su misión de
combate con eficacia, la división lo podrá hacer con la suya y en fin
de cuentas, la orientación estratégica del Partido se llevará a cabo
brillantemente.
Cuando se incorporen a sus unidades, ustedes organizarán bien la
defensa, fortificarán las posiciones según la orientación del Partido,
para consolidar el frente y las costas convirtiéndolos en acerada
fortaleza.
Hay que construir muchas y mejores posiciones de defensa, que
tengan la galería subterránea como espina dorsal. Contando con la
galería, durante el combate se puede proteger de los golpes del
enemigo a los efectivos humanos y los medios técnicos de guerra, y
rechazar cualquier ataque enemigo. Previendo el uso de la galería con
fines tácticos hay que dejarla estrechamente vinculada con las
posiciones de campaña. Todas las unidades de defensa tienen que
acelerar y terminar pronto las obras de defensa de los primeros
escalones, construir el sistema de posiciones hasta la profundidad de
la defensa, a lo largo del camino que conduce hasta allí, y seguir
fortaleciendo las cotas y los puntos de importancia táctica. En la parte
Este del frente, que es zona montañosa, hay que emplazar las
posiciones en todas las cotas importantes, de tal modo que se pueda
organizar una defensa circular.
Es menester organizar bien el sistema de fuego. Los valles y las
zonas cerradas adonde no llega el fuego de las armas portátiles, los
mantendrán bloqueados totalmente mediante fuego de artillería y
minas.
Se procurará buena organización en la batalla defensiva. Hay que
esmerarse particularmente en la distribución de las pequeñas unidades,
la asignación de misiones, la organización del sistema de mando y la
cooperación.
A la vez de organizar efectivamente la defensa, hay que hacerla
53
más activa para seguir desgastando y debilitando los efectivos
humanos del enemigo. No deben permanecer inactivos en las
posiciones pensando sólo en golpear al enemigo en ataque, sino
intensificar las acciones de los grupos de asalto, de los de
francotiradores, de las compañías de artillería móvil, para causar al
enemigo en todas partes pérdidas en efectivos humanos, armas y
equipos técnicos de combate, cansarlo y mantenerlo en constante
pánico.
El asalto es el mejor método para aniquilar por sorpresa al
enemigo. Bien organizado, el asalto nocturno puede arrollar
fácilmente a cualquier fuerza contraria. Los regimientos de infantería
organizarán en gran escala asaltos, sobre todo, por la noche, enviando
grupos a las líneas del enemigo para que lo acometan por sorpresa, a
fin de destruir sin cesar equipos técnicos de combate como cañones y
tanques y otros objetivos.
En sus unidades, el Ejército Popular debe hacer balance de los
éxitos protagonizados por los grupos de francotiradores en las
jornadas pasadas, para desarrollar a más alto nivel sus actividades.
Conviene organizar más grupos de francotiradores con los soldados
de mejor puntería, de mejor vista y oído, darles cursos que les
enseñen los métodos para el combate.
Hay que intensificar las acciones de las compañías de artillería
móvil, que son eficaces para provocar muchas bajas al enemigo con
pocas fuerzas artilleras y obstaculizar sus acciones. Haciéndolo así se
le ocasionarán más pérdidas tanto en efectivos humanos como en
medios de fuego.
Hay que derribar más aviones del enemigo. Pensamos celebrar
más adelante una conferencia de grupos de cazadores de aviones para
hacer balance de sus acciones pasadas, exponer nuevos métodos de
combate conforme al cambio de la táctica de la aviación enemiga, a
fin de dar un gran viraje a sus actividades.
Para obtener éxitos en el derribo de aviones, los grupos de
cazadores no deben quedarse fijos en un lugar, sino movilizarse
constantemente derribando los aparatos del enemigo tras atraerlos con
54
toda clase de maquetas de establecimientos, cañones, camiones, etc.
Es necesario organizar bien los combates de montaña y nocturnos.
En nuestro país, que es montañoso, puede decirse que la contienda,
para ambas partes beligerantes, se centra en fieras batallas por la
conquista de las cotas. Ustedes, por lo tanto, deben ser diestros en los
combates de montaña para arrebatar al enemigo, una por una, las
cotas que ocupa, avanzando paso a paso hacia adelante.
Tiene importancia también, para materializar la orientación del
Partido sobre la defensa activa en posición, elevar la capacidad de
mando de los jefes de regimiento y de los jefes de sus estados
mayores, mejorar la actuación de estos órganos.
La guerra moderna es distinta a la antigua, cuando los caudillos
militares combatían a caballo a la cabeza de las tropas. Es una guerra
mecanizada, tridimensional, en que intervienen millones de hombres
con armas y equipos técnicos de combate desarrollados y pelean con
gran capacidad de movimiento en extensos frentes y profundas
retaguardias. Para triunfar en la guerra contemporánea hace falta que
los comandantes eleven su capacidad de mando y el estado mayor se
desenvuelva debidamente. Los comandantes deben saber utilizar con
eficacia las armas y los equipos técnicos de combate modernos, de
acuerdo con sus características, y organizar escrupulosamente la
cooperación entre las unidades de distintas ramas y armas y entre las
pequeñas unidades.
Es necesario que los comandantes sepan usufructuar la artillería.
En otros tiempos ha habido jefes de regimiento y de batallón que no
la usaban como era debido, llegando incluso a desdeñarla. Hubo
incluso comandantes que, además de despreciar el papel de la
artillería, cometieron actos perniciosos al retirarla a retaguardia.
Los comandantes deben estudiar a fondo cómo emplear mejor los
cañones y otros medios de fuego a fin de provocar mayores bajas al
enemigo y ampliar el éxito de combate. El fuego artillero no debe ser
disperso, debe ser concentrado. Si es disperso no se puede asestar al
enemigo golpes más contundentes. Sobre todo en zonas
eminentemente montañosas, como en nuestro país, importa mucho
55
utilizar eficazmente todo tipo de piezas de artillería de acuerdo con
sus características de combate. Es preciso emplazar, como se hizo en
la cota 1211, los cañones de tiro directo en las alturas, no sólo para
aniquilar desde ellas a los efectivos del contrario, sino también para
destruir fuertes aislados, tanques, así como cañones. Hay que
procurar que los artilleros afinen constantemente la puntería para
causarle al enemigo más bajas con menor gasto de proyectiles.
Los jefes de regimiento, para aprovechar eficientemente las
baterías de artillería, deben estar al tanto de las cuestiones de
principios relacionadas con el uso táctico del cañón en la topografía
de montaña y con la teoría de fuego artillero, y ayudar bien a los
comandantes de artillería a cumplir su misión a plenitud.
Del mismo modo los comandantes han de organizar mejor la
cooperación con las unidades vecinas y asegurar los flancos. En la
guerra moderna en la que a menudo se alteran las condiciones de
combate, son muy importantes la organización y el mantenimiento
adecuados de la cooperación y la protección responsable de los
flancos. Sin embargo, hay, según me han informado, comandantes y
estados mayores que se preocupan menos por la protección de los
flancos e incluso no prestan apoyo activo a las unidades vecinas en
combates desiguales contra el ataque del enemigo. No es actitud
digna del comandante de un ejército revolucionario ante el combate.
Las unidades deben ayudarse y auxiliarse para asegurar el éxito
general en la batalla.
Además hay que elevar más todavía el nivel de organización de
los ejercicios para seguir perfeccionando la capacidad combativa de
la unidad.
Se deben organizar los ejercicios de combate, de acuerdo con la
orientación dada por el Partido de hacerlos más prácticos para las
luchas reales, teniendo en cuenta las experiencias del pasado curso de
la guerra, la realidad de nuestro país, la inmediata tarea combativa de
la unidad. Sobre todo, reforzar el adiestramiento en las montañas y en
las condiciones nocturnas, para accionar mejor en los combates de
defensa y de asalto desde las líneas ocupadas. El enemigo teme más
56
el asalto nocturno del Ejército Popular. Por eso, es necesario hacer
muchos ejercicios durante la noche, para habituar a los soldados a las
acciones de combate en tales condiciones.
Al mismo tiempo, se intensificarán los ejercicios de comandantes
y de estados mayores. Me han dicho que este cursillo se limitó a
realizar sólo ejercicio táctico conjunto en zona de llanura, pero de
aquí en adelante se deberá hacerlo mayormente en zona montañosa
acorde con las características de nuestro país. Cuando vuelvan a sus
unidades harán maquetas, sobre las cuales estudiarán una por una las
cuestiones prácticas, basándose en la experiencia adquirida en
combates reales, a fin de asimilar más táctica ágil y flexible.
Otra tarea es establecer férrea disciplina y administración efectiva
en la unidad.
Para un ejército, la disciplina significa la vida. Un ejército bien
disciplinado puede vencer, aun con peores armas, a un enemigo
superior en técnica. Uno de los factores principales de la victoria de
nuestro Ejército Popular sobre las tropas agresoras del imperialismo
yanqui, que se jactan de mantener “supremacía” en el mundo, es la
férrea disciplina que tiene.
Los comandantes deben educar a todos los soldados, de manera
constante, para que observen a conciencia la disciplina y ejecuten al
pie de la letra sus órdenes.
Deben rodear a los soldados de cuido y afecto y procurar una
administración efectiva de las unidades. Sin embargo, hay algunos
que tratan de establecer la disciplina entre los soldados mediante
reproches y gritos, en vez de tratarlos cordialmente y persuadirlos con
sinceridad; con este método no podrán conseguir su propósito.
Valerse de la censura y los gritos es método que sólo cabe en los
ejércitos de los Estados capitalistas. En el Ejército Popular no puede
permitirse tal procedimiento coercitivo.
Para darle a la unidad temple de acerada combatividad, jefes y
soldados tienen que estar monolíticamente unidos en ideología y
voluntad. Como comandantes que son, ustedes tienen bajo su
responsabilidad a gran número de soldados, los mejores hijos de
57
obreros y de campesinos. Siendo así, deben darles buen trato como
auténticos compañeros revolucionarios, apreciarlos y amarlos con
sentimiento paternal, tomar conocimiento de si tienen o no
dificultades y resolverlas a tiempo cuando las tienen.
Los comandantes tienen que prestar profunda atención a la vida
diaria de los soldados. Como en el frente actúan divididos en
pequeñas unidades, sus comandantes podrán asegurar, incluso con
pocos esfuerzos, mejores condiciones de vida a los soldados.
Los comandantes velarán por hacer que a los soldados que deben
soportar penosas jornadas de combates en las cotas, no les falten
arroz y sopa calientes en cada comida. Como también, aunque están
en las primeras líneas, por hacer que puedan leer a tiempo periódicos,
revistas y otras publicaciones, que vivan con optimismo. El modo de
vida de nuestro Ejército es: luchar con coraje, tener momentos de
agradable recreo, de alegre descanso, siempre que para ello se
presente la ocasión oportuna.
Los comandantes deben ser siempre un ejemplo, lo mismo en el
combate que en el servicio cotidiano. Así eran los de la Guerrilla
Antijaponesa, rasgo que influía sobre los soldados. En el combate se
ponían al frente de sus hombres dando pruebas de valor y al acampar
durante la marcha eran los primeros en la tala de árboles y la
instalación de las tiendas, y hasta cumplían la misión de centinelas a
la par que los soldados. En la Guerrilla Antijaponesa no había ningún
tipo de discordia entre los superiores y los subalternos. También los
comandantes del Ejército Popular deben servir, como aquéllos, de
ejemplo en todos los aspectos.
Por último, los comandantes no dejarán de estudiar a fondo la
experiencia de guerra ya acumulada y la ciencia militar moderna, para
aplicarlas bien en los combates.
Nuestro Ejército Popular tiene experiencia tanto en ofensiva como
en repliegue, como también en diversas formas de operaciones y
batallas: la defensa en posición, la defensa de las costas, el asalto.
Nuestra experiencia de guerra es valiosa base para el desarrollo de
nuestra ciencia militar pues se trata de experiencia viva de la guerra
58
contemporánea, reunida en la lucha contra las tropas agresoras del
imperialismo yanqui, que tanto alarde hacen de ser “las más fuertes”
en el mundo.
Nos incumbe profundizar en el estudio de los métodos y la
experiencia de combate adquiridos en el transcurso de la Guerra de
Liberación de la Patria. Todos los comandantes deben contribuir a
estudiar estas valiosas experiencias y enriquecer la ciencia militar de
nuestro país al hacer un resumen de su experiencia de combate y
enviarlo al Estado Mayor General.
Les deseo buena salud y éxitos en los combates hasta el día de la
victoria en la guerra.
59
CON MOTIVO DEL CUARTO
ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN
DEL EJÉRCITO POPULAR DE COREA
60
respaldo activos de todo el pueblo coreano y la estrecha cooperación
de las unidades del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino.
Como consecuencia, fracasaron los designios de los agresores
imperialistas yanquis de ocupar la parte Norte de la República, se
vino abajo el mito de su “superioridad técnica” y el enemigo sufrió
grandes pérdidas de personal y material y un descalabro moral.
Los agresores imperialistas norteamericanos se vieron obligados a
proponer negociaciones de armisticio, obligación impuesta por los
aniquiladores golpes que les descargaron las unidades del Ejército
Popular de Corea y el Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino, y por
la creciente presión de la opinión pública mundial.
Sin embargo, no dejan de maniobrar para realizar su nuevo plan
siniestro de extender la guerra agresiva a espaldas de las
negociaciones de armisticio para ocupar toda Corea.
Pero sin falta, este plan será fracasado. Nuestro Ejército Popular
les asestará duros golpes nunca conocidos hasta ahora en estrecha
cooperación con el Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino.
Estamos forjando sin cesar a nuestras fuerzas en la encarnizada
lucha contra el enemigo, aproximando el día de la victoria definitiva.
El pueblo soviético y todos los demás pueblos amantes de la
libertad apoyan y respaldan con entusiasmo a nuestro pueblo en su
sagrada lucha contra los imperialistas norteamericanos y su esbirro, la
camarilla de Syngman Rhee.
Las heroicas hazañas realizadas por el pueblo coreano y por sus
gloriosas fuerzas armadas, el Ejército Popular, en combate por la
libertad y la independencia de la patria son hoy bandera de lucha de
los pueblos de Oriente, conscientes de su fuerza y de su capacidad
para defender la independencia de la nación y la soberanía del Estado.
Soldados, comandantes e instructores políticos de las fuerzas de
tierra, mar y aire del Ejército Popular de Corea;
Bravos guerrilleros y guerrilleras:
Han dado ustedes pruebas de infinita fidelidad, de valor, audacia y
entereza en la lucha por la libertad y la independencia de nuestra
patria. Han hecho sentir al enemigo lo fuerte que es nuestro golpe.
61
Pero los agresores imperialistas yanquis no están derrotados
todavía. Siguen pisoteando la parte Sur de nuestra patria y
oprimiendo a nuestro pueblo en las zonas que ocupan. No abandonan
todavía sus demoniacos propósitos de ocupar toda Corea.
No podemos relajarnos ni un solo momento ni disminuir la tensión
en el combate contra el enemigo. Mantengamos elevada la vigilancia
revolucionaría y perfeccionemos la preparación combativa para
asestarle golpes más contundentes en cualquier tiempo y lugar.
Les felicito en este cuarto aniversario de la creación del Ejército
Popular de Corea, y para vencer al jurado enemigo de nuestra patria,
para acabar de derrotar a los ocupantes yanquis y su lacayo, la
camarilla de Syngman Rhee, y liberar pronto a nuestro territorio
patrio, ordeno:
1. Que los oficiales y soldados del Ejército Popular perfeccionen
constantemente su técnica de combate, estudien las experiencias de
lucha, dominen perfectamente sus armas y las cuiden como la niña de
los ojos. Que aniquilen continuamente los efectivos humanos del
enemigo y destruyan sus equipos de guerra sin darle un solo minuto
de tregua, y estén plenamente preparados para, en cualquier momento,
afrontar batallas decisivas contra el enemigo.
2. Que los oficiales y generales, para acabar de barrer al enemigo,
organicen más eficaces combates y operaciones conjuntas de todas las
armas, perfeccionen las tareas de estado mayor, estudien siempre la
situación del enemigo, mejoren la actividad de los exploradores como
oídos y ojos que son del ejército.
3. Que los comandantes e instructores políticos eleven a más alto
nivel la educación ideológica del soldado, refuercen por todos los
medios la disciplina militar, mejoren el estado político y moral de la
tropa, fortalezcan el régimen de mando único en la unidad, presten
continua atención a los aprovisionamientos a los soldados, los
alienten y estimulen a mayores hazañas heroicas con la palabra
cordial y accesible, con la ayuda camaraderil, con el ejemplo personal.
4. Que los guerrilleros, hombres y mujeres, impulsen la lucha en la
retaguardia enemiga, movilicen a las amplias masas populares a la
62
batalla liberadora en las regiones ocupadas por el enemigo. Que
ayuden, con todo lo que esté a su alcance, al Ejército Popular en el
combate contra el intervencionista armado extranjero y la camarilla
traidora de Syngman Rhee. Que vayan al asalto de los estados
mayores del enemigo y de su retaguardia, aniquilen despiadadamente
sus efectivos humanos, destruyan sus medios de combate.
5. Que los oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea
alienten más la confraternidad de armas y logren más cohesión en la
acción conjunta con el Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino,
integrado por sus mejores hijos.
6. En homenaje a brillantes hechos de armas del Ejército Popular
en la lucha por la defensa de la libertad y la independencia de la
patria, hoy, fecha de su cuarto aniversario, ocho de febrero, se
dispararán a las 8 de la noche 20 salvas de 240 cañones en Pyongyang,
Wonsan y Hamhung.
¡Viva la República Popular Democrática de Corea, nuestra
gloriosa patria!
¡Viva el Ejército Popular de Corea, defensor de la libertad y la
independencia de nuestro pueblo!
¡Viva el Partido del Trabajo de Corea, organizador e inspirador de
la victoria del pueblo coreano!
¡Gloria a los oficiales y soldados del Cuerpo de Voluntarios del
hermano pueblo chino!
¡Gloria inmarcesible a los fieles hijos del pueblo coreano caídos
en el combate por la libertad y la independencia de nuestra patria!
¡Muerte a los invasores imperialistas yanquis y a la camarilla
traidora de Syngman Rhee!
63
SOBRE ALGUNAS TAREAS PLANTEADAS
EN LA ACTUALIDAD A LAS ORGANIZACIONES
DEL PARTIDO Y LOS ÓRGANOS
DE PODER POPULAR
1. ACERCA DE LA EJECUCIÓN DE
LAS RESOLUCIONES DEL IV PLENO
DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO
Y LAS MEDIDAS PARA SU ULTERIOR
CUMPLIMIENTO
64
Después de su IV Pleno, el Comité Central organizó y movilizó a
todo el Partido a la tarea para encarnar las resoluciones del Pleno y
adoptó diversas medidas a fin de corregir las desviaciones habidas en
ese proceso.
El CC del Partido tomó a tiempo las medidas pertinentes para
rectificar desviaciones de las organizaciones partidistas que abrieron
desmedidamente sus puertas para admitir a cualquier persona, y
prestó también profunda atención para forjar en los militantes el
espíritu de Partido y elevar su conciencia política.
El CC del Partido consideró que la causa de que los funcionarios
cometieran errores en el trabajo de organización del Partido y en el
del frente unido y revelaran deficiencias en el estilo de trabajo,
radica en su bajo nivel de dirección, político y profesional, organizó
un cursillo para elevar su formación política y profesional y tomó
medidas para dirigir y ayudar a los subalternos en el trabajo.
Orientamos a cada provincia a organizar ampliamente un cursillo
para presidentes de célula de Partido, presidentes de comité popular
de comuna y otros funcionarios del Partido y órganos de poder. En
la Conferencia Conjunta de los Presidentes de los Comités
Populares y los Dirigentes del Partido de Provincia, Ciudad y
Distrito, que celebramos hace unos días, se criticó el estilo
burocrático de trabajo revelado entre los cuadros y se expusieron
métodos concretos para rectificarlo. También, con vistas a orientar y
ayudar el trabajo de las células rurales del Partido y de los
funcionarios del comité popular de comuna, enviamos al campo, a
las mejores personas directrices del Centro e hicimos que jefes y
subjefes de Departamentos del CC del Partido, ministros y
viceministros, así como responsables de organismos centrales,
visitaran todos los domingos cantones y comunas de la provincia de
Phyong-an del Sur a orientar y ayudar el trabajo de los funcionarios,
estudiar la realidad, escuchar la voz de las masas y resolver los
problemas que les preocupen.
Gracias a la dirección activa del CC del Partido y a los esfuerzos
de sus organizaciones a todos los niveles, se han registrado no pocos
65
éxitos en lo que respecta a la labor organizativa del Partido en poco
más de tres meses a partir del IV Pleno.
Se ha corregido, en medida considerable, la tendencia de puertas
cerradas, revelada antes, en el engrosamiento del Partido y se han
ampliado pronto sus filas. Muchos obreros, campesinos, militares e
intelectuales trabajadores que combatieron heroicamente desplegando
entusiasmo y abnegación patrióticos en el frente y la retaguardia,
ingresaron al Partido.
Tras el IV Pleno del CC del Partido se ha elevado la conciencia
política de los militantes y se empezó a implantar un ambiente de
crítica en el seno del Partido. En el pasado en las organizaciones
partidistas no había suficientes oportunidades ni condiciones que
permitieran a los militantes expresar libremente sus opiniones y
críticas. Más aún: bastantes militantes influidos por la moral feudal de
Confucio y de Mencio no querían mirar los defectos ajenos ni criticar
aun conociéndolos. Lo que es peor, ni siquiera pensaban en criticar
los defectos de los dirigentes de los organismos del Partido y el poder.
Pero, ahora los militantes no sólo toman parte activa en la discusión
de problemas en reuniones de Partido, sino que también critican
audazmente las deficiencias de los funcionarios. Esto constituye un
éxito de importante trascendencia para fortalecer y desarrollar nuestro
Partido.
En el período posterior al IV Pleno del CC del Partido también el
estilo de trabajo de los funcionarios ha mejorado considerablemente.
Los cuadros de los organismos del Partido y el poder se esfuerzan
con ahínco para corregir las deficiencias en el estilo de trabajo. El
que los cuadros comprenden con acierto la naturaleza y la nocividad
del burocratismo, el formalismo y el dogmatismo, quiere decir que
ellos mismos se arrepienten profundamente de estas deficiencias
graves.
En una palabra, la labor desplegada por nuestro Partido a partir del
IV Pleno de su CC ha sentado las bases sobre las cuales podrán
registrarse grandes cambios en el futuro. Mas, esto no pasa de ser
éxitos elementales a la luz del espíritu de las resoluciones del Pleno.
66
Se han revelado no pocos defectos en la lucha por su cumplimiento.
Ciertas organizaciones del Partido no engrasan sus filas sobre un
principio partidista y clasista, sino que han abierto sin ningún criterio
sus puertas y admiten en su seno a cualquiera. Con ese modo de
crecimiento del Partido no se puede garantizar la pureza de sus filas.
Además, algunas organizaciones del Partido se inclinan sólo al
crecimiento numérico de sus militantes y no realizan
satisfactoriamente la labor por su consolidación cualitativa ni prestan
profunda atención a la formación de su núcleo.
La labor del frente unido es muy importante porque aúna a las
masas de diversas clases y capas en una fuerza política. De ahí que el
IV Pleno del CC del Partido haya subrayado especialmente
intensificar el trabajo del frente unido de acuerdo con las condiciones
de tiempo de guerra y agrupar así sólidamente a las masas de diversas
clases y capas para organizarlas hacia la victoria en la guerra. Sin
embargo, algunas organizaciones del Partido no han tomado todavía
medidas para tener contacto estrecho con los miembros de los
partidos amigos e incorporarlos enérgicamente a la actividad política,
económica y cultural y descuidan la educación política con las masas
de diferentes clases y sectores.
No desaparece el estilo formalista y burocrático de trabajo y
perviven en gran medida vestigios ideológicos del imperialismo
japonés entre miembros de organismos del Partido y del poder.
Algunos de éstos no aceptan con gusto las opiniones de los
subordinados ni prestan oído a la voz de las masas, dan información
falsa a las instancias superiores y despachan a las inferiores
resoluciones y directivas que no responden a la realidad.
Debido a las supervivencias ideológicas del imperialismo
japonés, algunos cuadros consideran su cargo un puesto jerárquico y
gustan de darse aire de importancia y esgrimir su autoridad
persiguiendo la comodidad y disfruto personal. Valiéndose de esto,
los aduladores sobornan a los cuadros y estimulan sus malas
acciones.
El estilo de trabajo formalista y burocrático manifestado entre los
67
funcionarios no surge hoy por primera vez. Ya emergió a raíz de la
liberación. Sin embargo, entonces, no se manifestó en todas sus
dimensiones. En el curso de la guerra fue probado el grado de
preparación de los funcionarios y se exteriorizaron defectos de que
adolecían.
La causa de que se hayan revelado bastantes deficiencias en la
puesta en práctica de las resoluciones del IV Pleno del CC del Partido
radica en que antes las organizaciones del Partido efectuaban
insatisfactoriamente la educación de los cuadros.
Tenemos escaso número de cuadros provistos de rica experiencia
de trabajo y forjados en la prolongada lucha revolucionaria y en la
vida de Partido. La absoluta mayoría de los funcionarios que
trabajan hoy en los organismos del Partido y de poder se han
formado después de la liberación. Tienen voluntad y entusiasmo por
trabajar bien, pero no desempeñan como corresponde su papel
porque les falta experiencia de trabajo y es bajo su nivel político y
profesional. En estas circunstancias las organizaciones del Partido
estaban obligadas a efectuar una eficiente formación de cuadros,
pero no lo hicieron. En el tiempo transcurrido no formaron cuadros
en la línea y la política de nuestro Partido, sino en la experiencia de
lucha de partidos de otros países. Obligaron a los cuadros a
estudiarla mecánicamente, como resultado de lo cual algunos han
llegado a alegar que no podíamos aliarnos con los campesinos
medios porque éstos tenían acentuado carácter vacilante y, por
consiguiente, ni se les podía dar cabida en el Partido, por mucho que
trabajaran.
Las organizaciones partidistas tampoco llevaron a buen término
entre los funcionarios la educación destinada a eliminar
supervivencias de ideologías caducas. Si hubieran luchado
enérgicamente para extirpárselas desde los primeros momentos de la
emancipación, entre ellos no se habrían manifestado prácticas como
desfalco, despilfarro de bienes del Estado, por la comodidad y placer
personales en la actualidad cuando libramos cruenta guerra.
Está muy bien que hayamos descubierto a tiempo las faltas
68
cometidas en los esfuerzos por materializar las resoluciones del IV
Pleno del CC del Partido. En el transcurso del desarrollo histórico
puede haber altibajos y en el proceso del trabajo, emerger defectos.
La cuestión es corregir audazmente las deficiencias sin temerlas.
Las organizaciones del Partido a todos los niveles deben rectificar
lo antes posible dichos errores y aplicar cabalmente las resoluciones
del Pleno; deben estar siempre al corriente de cómo se cumplen y
hacer balance, periódicamente, para tomar sin tardanza las medidas
pertinentes.
El problema más importante para llevar a buen término las
resoluciones del IV Pleno del CC del Partido es elevar el nivel rector,
político e ideológico de los cuadros y mejorar su estilo de trabajo.
Los cuadros son miembros de mando que organizan y dirigen
personalmente la aplicación de la línea y la política del Partido. Por
muy correcta línea y política que el Partido presente y por muy
buenas resoluciones que adopte, no podremos obtener éxitos si los
cuadros tienen un bajo nivel político y profesional, si trabajan con
viejos métodos. Por eso las organizaciones partidistas deben volcar
grandes esfuerzos para elevar el nivel político y profesional de los
funcionarios y mejorar su estilo de trabajo.
Además de poner en normal funcionamiento la red de formación
de cuadros, las organizaciones del Partido deben organizar
ampliamente cursos para elevar el nivel político y profesional de los
presidentes de célula del Partido, presidentes de comité popular de
comuna y de otros funcionarios de los organismos del Partido y de
poder. Los funcionarios de los organismos centrales deben ir, con
arreglo a un plan, a los organismos inferiores para enseñar a sus
funcionarios y ayudarles en su trabajo.
Todos los funcionarios deben estudiar con sinceridad para elevar
su nivel político y profesional. De esta manera, deberán hacerse
cuanto antes cuadros competentes, de alto nivel político e ideológico,
capaces de movilizar diestramente las masas.
Hay que suprimir el estilo de trabajo burocrático entre los
funcionarios y establecer un otro popular.
69
El estilo burocrático de trabajo jamás puede ser tolerado en
nuestro régimen, en que el pueblo es dueño del país. El
burocratismo aísla del Partido a las masas, achica ante éstas el
prestigio del Partido y del Poder popular e impide aplicar como es
debido la línea y la política del Partido. El burocratismo es más
peligroso en el período de guerra que durante la construcción
pacífica. Si no lo extirpamos entre los cuadros en las presentes
circunstancias de fiera guerra, nos acarreará graves e irreparables
consecuencias. Por eso debemos desplegar enérgica batalla
antiburocrática en todo el Partido.
El burocratismo ha prendido en casi todos los funcionarios, si bien
en distinto grado. Tanto los cuadros de los organismos centrales,
como los del Partido y de poder locales adolecen de él. Sin excepción
deben esforzarse, con paciencia, por abandonar el estilo de trabajo
burocrático y asumir el popular. Deben estar siempre entre las masas,
compartir con ellas las penas y las alegrías, la vida y el riesgo de la
muerte, prestar oídos a lo que dicen, resolver a tiempo sus demandas
y, además de enseñarles, procurar aprender de ellas. Deben trabajar
siempre desde una posición partidista y estatal, consagrarse por el
bien del pueblo, elevar el sentido de responsabilidad hacia su trabajo,
tratar con seriedad los problemas planteados, estar siempre al
corriente de la realidad de los inferiores y dirigirlos con acierto.
Deben observar ejemplarmente el orden legal y marchar a la cabeza
en la lucha por el ahorro. Deben llevar vida sencilla, ser corteses y
modestos en la conducta.
El burocratismo se formó durante un largo período histórico y
tiene origen en las supervivencias de ideas caducas. Por lo tanto es
imposible eliminarlo con críticas una o dos veces, o con resoluciones
en reuniones. Sólo se suprimirá cuando arranquemos de cuajo los
residuos de viejas ideas que superviven en las mentes de las personas
y les inculquemos ideas progresistas. Así que para extirpar el
burocratismo, debemos llevar a cabo coordinada e incansablemente la
formación y la lucha ideológicas.
70
2. HAY QUE PREPARAR BIEN LAS FAENAS
AGRÍCOLAS Y ASEGURAR EL ÉXITO
DE LA SIEMBRA PRIMAVERAL
DEL PRESENTE AÑO
71
Los órganos de poder deben censar y conocer la cantidad de
simientes en manos de los campesinos y tomar las pertinentes
medidas para resolver la escasez. Dispondrán que la suplan, en caso
de los campesinos, por propia cuenta, mediante la ayuda mutua, y en
caso de las granjas de economía auxiliar de organismos, empresas y
unidades del Ejército y de los habitantes damnificados por la guerra, a
expensas del Estado.
Una reserva importante para obtener ricas cosechas está en
sembrar semillas de calidad. Los organismos del Partido y de poder
deben hacer que los campesinos las consigan y siembren en la medida
de lo posible.
Es necesario preparar cantidad suficiente de aperos agrícolas. Los
campesinos repararán los aperos que pueden hacerlo por propia
cuenta; si hubiera escasez, las fábricas de la industria local deben
producirlos y proporcionárselos.
Los centros de alquiler de máquinas agrícolas deben tener bien
dispuestos los tractores. Si se reparan bien los tractores que hay
actualmente en ellos y aumentan la tasa de su utilización, será posible
arar no pocos arrozales y tierras de secano.
Es preciso tomar medidas para asegurar el agua de regadío, de
suerte que no quede ni una parcela donde no pueda transplantar
retoños de arroz por falta de agua. De ahora en adelante, con visión al
futuro habrá que tomar medidas para prevenir los daños que puedan
causar el viento y las inundaciones.
Este año no hay que dejar ni una sola pulgada de tierra en
barbecho, como ocurriera el año pasado. Las organizaciones del
Partido y los órganos de poder no deben permitir que se dejen tierras
en barbecho en el campo. Han de adoptar por anticipado las medidas
drásticas para evitarlo. Hay que censar las tierras de los campesinos
no cultivadas por falta de mano de obra y las que no tienen dueño, y
distribuirlas a las instituciones y empresas para su economía auxiliar.
Dado que se deja sentir carencia de mano de obra y de animales de
tiro, para terminar a tiempo la siembra primaveral hay que organizar
bien la primera y utilizar en forma racional los segundos. Para ello los
72
campesinos deberán organizar ampliamente y en espíritu de
cooperación los grupos de ayuda mutua y de uso común de bueyes,
sembrarán aunando fuerzas. Al mismo tiempo, hay que reforzar la
ayuda en mano de obra al campo. Durante la temporada de siembra
hay que movilizar a los obreros, empleados y soldados en la
retaguardia para ayudar la faena.
En vista de que este año la siembra transcurrirá en arduas
condiciones de guerra habrá muchas penurias y vicisitudes. Las
organizaciones del Partido deben educar bien a los campesinos para
que terminen a tiempo la siembra primaveral sobreponiéndose a toda
clase de contratiempos y dificultades con elevado entusiasmo por la
producción e indomable espíritu combativo.
Este año las tropas del Ejército Popular ayudarán en las faenas
agrícolas en Yonbaek del Sur y Ongjin, zonas recién liberadas. Los
soldados, movilizados allí, deberán esforzarse al máximo por lograr
éxitos en las faenas agrícolas. Los habitantes de estas zonas verán
cómo cultivan la tierra. El Ejército Popular deberá trabajar
ejemplarmente para influir positivamente en la población de esas
zonas. El Estado debe dar primacía en los suministros de semillas y
fertilizantes químicos a dicha región y organizar allí cuanto antes
centros de alquiler de máquinas agrícolas.
Instalarlos en la región recién liberada no sólo tiene gran
significado económico, sino también político. Si los instalan y aran
las parcelas con tractores, los habitantes de esta zona se convencerán
más profundamente de la superioridad de nuestro régimen y los
campesinos sudcoreanos recibirán también buena influencia.
Una tarea de este año es desarrollar la ganadería e incrementar la
producción de carne.
En la actualidad, no abastecemos con la cantidad requerida de
carne a los soldados del Ejército Popular que combaten en el frente. A
fin de satisfacer la demanda de carne del frente es preciso que las
familias campesinas críen muchos animales domésticos y, al mismo
tiempo, hay que ampliar las granjas pecuarias estatales existentes y
organizar gran número de nuevas.
73
Para construir, ampliar y administrar granjas pecuarias estatales, lo
más importante es resolver el problema de los piensos. Sin ello es
imposible normalizar la producción de carne. Dichas granjas deben
roturar activamente los terrenos baldíos, solucionando así el problema
del pienso. Han de prever construir en el futuro una granja pecuaria
estatal de gran tamaño en las cercanías del monte Paektu y desde
ahora empezara hacer preparativos perfectos para ello. Construir
muchas granjas pecuarias pequeñas donde haya fábricas de licores,
molinos arroceros y otras fuentes de pienso.
Hay que efectuar bien la recaudación del impuesto agrícola en
especie.
Hasta la fecha se cometieron numerosos errores en dicha
recaudación. El más grave fue recaudar el impuesto en especie
después de asignarlo en forma de repartir cuotas. Esto contraviene
radicalmente a la política de nuestro Partido en cuanto al impuesto
agrícola en especie y perjudica los intereses del campesinado.
Algunos cuadros de los órganos de poder no toman medidas para
rectificar estos defectos, antes bien proponen aplicar un sistema de
impuesto fijo en especie, según la fertilidad de tierra, sin
consideración alguna. A pesar de que en reiteradas ocasiones hemos
dicho que es imposible aplicar tal sistema, porque en el campo
prevalece la economía campesina individual y son distintas las
cosechas cada año, ellos siguen planteándolo, lo cual nos hace pensar
que nuestros funcionarios no estudian como corresponde la política
del Partido.
Como lo hemos hecho hasta ahora, debemos estimar el
rendimiento de la cosecha real y sobre esta base recaudar el impuesto
en especie. Si se instruye bien a los apreciadores para que puedan
establecer correctamente el rendimiento de cosecha real se podría
recaudar con justicia el impuesto en especie.
La campaña patriótica de entrega de cereales al Estado se hará
estrictamente sobre el principio de voluntariedad. El cereal aportado
así es una donación que los campesinos, movidos por su voluntad,
hacen al Estado, por lo cual de ninguna manera deben exigirse ni
74
repartir cuotas. Esta contribución patriótica debe partir, en todo caso,
de la voluntad de los campesinos.
75
aparato estatal. Más aún, en condiciones de tanta escasez de mano de
obra que hoy nos hacen difícil cumplir debidamente las faenas
agrícolas en el campo, no se debe despilfarrar mano de obra
manteniendo personal excesivo en las oficinas.
Es necesario simplificar el aparato estatal conforme a las
circunstancias de guerra y a la situación del país.
La Comisión Estatal de Coordinación de Aparato y Personal debe
revisar los aparatos de todos los organismos administrativos y
económicos, suprimir con audacia los innecesarios, así como fusionar
las secciones análogas por el contenido del trabajo. También hay que
inspeccionar los centros de formación anexos a los ministerios y a las
provincias para fusionarlos o abolirlos, según los casos. Los centros
de formación de cuadros deben educarlos bien capacitados, aunque se
trate de preparar a uno solo.
Las instituciones administrativas y económicas del Estado tienen
que simplificar al máximo los trámites administrativos y trabajar con
un reducido número de personal. Si se eleva el nivel político y
profesional de los funcionarios y éstos cumplen cada uno dos o tres
normas, el trabajo marchará sin impedimento aunque se acorte
drásticamente la plantilla.
Hay que implantar una disciplina para que no se aumente al azar el
aparato estatal. La Comisión Estatal de Coordinación de Aparato y
Personal debe librar enérgica lucha contra esta práctica y el fenómeno
de emplear personal por encima de la plantilla en instituciones
administrativas y económicas, y registrar estrictamente cada año las
plantillas. Los organismos de administración de víveres deben
inspeccionar y controlar rigurosamente los casos de injusto
racionamiento de cereales.
El Ministerio de Trabajo debe destinar el personal obtenido por la
simplificación de los aparatos y las plantillas a los centros de
producción y al campo, sobre todo en grandes cantidades al medio
rural. A los soldados desmovilizados hay que colocarlos en los
centros de producción y en el campo, y no en los organismos
oficinescos. Los órganos de Poder popular deben poner gran atención
76
a la vida de quienes se incorporan a uno u otro lugar de trabajo para
que puedan laborar sin inquietudes. En particular, deben prestar, a los
destinados al campo, semillas y grano para alimento y suministrarles
aperos agrícolas de modo que puedan asegurar el cultivo este año.
77
organismos del Partido y de poder locales han de prestar especial
atención a la ayuda al frente y a las familias de los movilizados al
Ejército Popular.
Hay que combatir con redoblada energía a los elementos
reaccionarios. Esta lucha no incumbe sólo a los miembros de órganos
de Seguridad y del Interior. Todo el Partido y las masas deben
movilizarse a esta empresa.
Al sector de la industria le corresponde la tarea de incrementar al
máximo la producción, aprovechando de modo óptimo las
condiciones y posibilidades existentes.
La industria militar debe aumentar la producción de armas para
cubrir las demandas del frente; la industria de construcciones
mecánicas debe producir gran cantidad de piezas para restablecer y
reajustar las fábricas y los medios de transporte destruidos. La
industria ligera tiene que centrar ingentes esfuerzos para producir
telas, calzado y productos alimenticios.
En el sector de la industria minera se debe esforzarse al máximo
para producir grandes cantidades de oro, zinc, wolframio y otros
metales no ferrosos. Si se producen y exportan los metales de color
como oro y zinc, se puede obtener muchas divisas.
En el sector industrial hay que trasladar las fábricas principales a
las zonas que cuentan con materias primas, fácil transporte y donde
hay seguridad desde el punto de vista militar. Aconsejo instalaren
subterráneos las fábricas de maquinaria y de industria ligera más
importantes. En este sector se debe desplegar enérgicamente un
movimiento de invención para suplir la escasez de combustibles con
substitutivos.
Es preciso mejorar y reforzar el trabajo del transporte ferroviario.
Al mismo tiempo de asegurar plenamente el tráfico bélico, hay que
hacer los preparativos encaminados a reconstruir después de la
victoria en la guerra los ferrocarriles destruidos, organizando con su
mano de obra un cuerpo de reparación de las vías férreas. El
Departamento de Transporte del Consejo de Ministros debe adoptar
medidas para propulsar el transporte fluvial.
78
En la agricultura debe incrementarse la producción agraria y
pecuaria, de plantas industriales y desenvolverse la piscicultura.
Los órganos de Poder popular deben canalizar colosales esfuerzos
a normalizar la vida del pueblo. En particular, deben prestar singular
atención a mejorar la vida de obreros y empleados.
Todos los sectores y las unidades de la economía nacional han de
reforzar la lucha por el ahorro. Gracias a que almacenamos muchos
cereales antes de la guerra pudimos combatir al enemigo sin pasar
hambre hasta la fecha. Deben ahorrar el máximo de víveres, tejidos,
combustibles, gomas y otros artículos, acumular más reservas.
Si este año, tras la suficiente discusión, acertamos a elaborar un
buen plan de la economía nacional y trabajamos tesoneramente por
cumplirlo, lograremos grandes éxitos en el sector económico.
79
SOBRE LAS MEDIDAS A TOMAR CONTRA
LAS ARMAS BACTERIOLÓGICAS
DEL ENEMIGO
Compañeros:
Deseo referirme hoy a las medidas que consecuentemente
debemos adoptar para protegernos de las armas bacteriológicas del
enemigo.
Las unidades del Ejército Popular sostienen en estos momentos
activa guerra defensiva, de posiciones, en estado de enfrentamiento
con el enemigo. Construyen galerías y otras defensas fuertes en el
frente y en las costas, mientras asestan golpes contundentes al
enemigo en enérgicas acciones de combate.
Los imperialistas norteamericanos sufren derrota tras derrota ante
el heroico embate de nuestro Ejército Popular, hasta el punto de que
ahora echan mano a las armas bacteriológicas intentando recuperarse
de vergonzosos fracasos. Del 28 de enero al 17 de febrero
diseminaron gran cantidad de pulgas, moscas y otros insectos, en
muchas partes del frente y en algunas de la retaguardia. Las
investigaciones llevadas a cabo revelaron que los insectos están
contaminados de bacterias de la peste, del cólera y de otras
enfermedades infecciosas. Quiere decir que los imperialistas yanquis
80
hacen ahora un uso planificado de armas bacteriológicas.
Por estos medios quieren exterminar en masa efectivos del
Ejército Popular y habitantes pacíficos, mermar la capacidad de
combate de nuestras unidades, aislar el frente de la retaguardia y
sembrar el pánico en el Ejército y el pueblo.
Los agresores imperialistas yanquis están vulnerando
flagrantemente las normas de la moral humana y el Derecho
Internacional, lanzándose sin vacilar a la bárbara guerra
bacteriológica. En estas circunstancias, frenarles a tiempo tiene
importancia para aumentar la combatividad del Ejército Popular y
consolidar la retaguardia.
A nosotros no nos asustan ni atemorizan en absoluto los
imperialistas yanquis con sus armas bacteriológicas. Tenemos la
experiencia de finales del año 1950 y las condiciones suficientes, para
hacer frente a la guerra bacteriológica del enemigo. Es preciso
organizar en todos los aspectos, con paciencia, el combate contra este
tipo de armas, tomar pronto las medidas para frustrar totalmente esa
guerra bacteriológica.
Ante todo, se necesita buena organización de los combates contra
las armas microbianas del enemigo. El éxito en cualquier empresa
depende en gran medida de cómo se la organice. Es así como, para
obtener éxito en esa lucha se necesita una organización esmerada.
Desde el Centro hasta provincias, ciudades, distritos y comunas,
así como en las unidades del Ejército Popular hay que reajustar con
urgencia la red de servicios preventivos, elevar su función y su papel,
establecer un ordenado sistema de mando. Se colocará en organismos
profilácticos a todos los niveles, en el Ejército Popular y en las
localidades, profesionales de alto nivel técnico y sanos política e
ideológicamente. Si es necesario, se instalarán más establecimientos.
Así se debe lograr que los organismos profilácticos desempeñen un
papel protagónico para contrarrestar eficazmente la acción de las
armas biológicas del enemigo.
Otro punto importante de la tarea organizativa es mejorar la
vigilancia antiaérea y los servicios de información. Deben
81
establecerse puestos de observación y de vigilancia en diversos
puntos de las unidades, centros de trabajo, en ciudades, aldeas y
caminos, para descubrir a tiempo las bombas bacteriológicas
arrojadas por la aviación enemiga, y tener presto un servicio perfecto
para informar a la comisión profiláctica tan pronto como se detecte la
caída de armas microbianas o artefactos sospechosos. La comisión, en
cuanto reciba un aviso, lo dará a conocer a su superior análogo. Los
servicios profilácticos de provincias y de los cuerpos del Ejército
Popular lo transmitirán a la Comisión Profiláctica Estatal de
Emergencia y a la Dirección de Sanidad Militar del Cuartel General
Supremo. Para comunicar esa información se deberán utilizar
preferentemente los servicios de transmisiones de las instituciones y
las unidades. Todos los partidos políticos, las organizaciones sociales,
el Ministerio del Interior, el Ministerio de Ferrocarril y demás
organismos deben contribuir activamente a facilitar los informes
profilácticos.
Es preciso tomar las precauciones oportunas para hacer frente al
arma microbiana. Organizar cuanto antes cuerpos móviles
antiepidémicos con personal sanitario competente en el Centro y las
provincias, y dotarlos de los equipos necesarios para actuar en
cualquier emergencia. Que los ministros de Salud Pública, del Interior
y de Defensa Nacional redacten y bajen a organismos inferiores y
unidades, con previa sanción, un minucioso plan de medidas
preventivas.
Se organizará también un perfecto servicio de higiene y profilaxis
y la disciplina preventiva en todos los sectores e instancias, y se
promoverá enérgica campaña entre las masas para desbaratar la
guerra biológica del enemigo.
Es esencial para la salud pública tomar las consecuentes
precauciones en prevención de enfermedades. Contra el arma
bacteriológica se considera necesario también realizar una buena
labor higiénica y preventiva, para impedir epidemias.
En esta labor importa tomar medidas eficientes de limpieza y
desinfección. Así se evitarán epidemias, aunque el enemigo disemine
82
microbios, y se impedirá su propagación, incluso si el contagio
prende en algunas personas. Es necesario, por eso, mantener
continuadamente buena limpieza y desinfección en todas las
entidades. Sobre todo, la población y los militares procurarán limpiar
con regularidad alrededor de las viviendas y los cuarteles;
mantendrán en estado limpio fuentes de agua y lugares comunes;
exterminarán insectos y ratas. Que no se beba el agua sin antes
haberla hervido. También hay que lavar la ropa de vestir y de cama
hirviéndola con frecuencia.
Otra tarea importante en la labor higiénica y preventiva es la
vacunación de la población y de la tropa. Tenemos que vacunarlas
contra la peste, el cólera y demás epidemias agudas, primero en las
zonas amenazadas, para lo cual movilizaremos a médicos y
enfermeras.
Junto con esto, cuando la aviación del imperialismo
norteamericano arroje insectos o animales con microbios, se
procederá inmediatamente a exterminarlos, se quemarán o se
enterrarán a gran profundidad los objetos infectados. En los barrios
que hayan sido contaminados a efecto de las armas microbianas del
enemigo, las personas encargadas de la descontaminación procederán
a hacer la inspección, tomar las medidas de desinfección y aislar por
completo a las personas, asimismo a los animales. Cuando en las
zonas afectadas surjan enfermos de epidemia especial, hay que aislar
los barrios residenciales respectivos tomando con toda puntualidad
las medidas necesarias para prevenir su divulgación.
En materia de higiene y profilaxis interesa además mantener la
máxima disciplina al respecto en todas las entidades. Dado que las
epidemias especiales se difunden rápido, ocasionando numerosas
muertes, la violación de la disciplina preventiva acarrea irreparables
consecuencias. Por tanto, deben aplicarse fuertes sanciones legales a
quienes la infrinjan.
Como en otras tareas, para derrotar con éxito al enemigo en su
guerra bacteriológica, se necesitan la organización y la movilización
de grandes masas. Por eso hay que incorporar a esta empresa no sólo
83
al personal sanitario especializado sino también a todos los miembros
de los órganos de poder, el Ejército Popular, los organismos del
Interior y las organizaciones sociales. Las organizaciones del Partido
a todos los niveles tienen que realizar efectiva labor organizativa y de
dirección para incorporar a la misma a todos sus militantes, a las
masas.
Los partidos políticos, las organizaciones sociales, los organismos
de poder y las unidades del Ejército Popular desplegarán ampliamente
entre la población y entre los soldados una labor de propaganda que
desenmascare la criminal guerra bacteriológica del agresor
imperialista yanqui. El Ministerio de Salud Pública y la Dirección de
Sanidad Militar deberán preparar abundante material de divulgación
que explique conocimientos sanitarios sobre las epidemias y las
medidas a tomar para prevenirlas. El Ministerio de Cultura y
Propaganda y la Dirección Política General del Ejército Popular
deben llevar a cabo una eficaz labor de propaganda entre la población
y los soldados, para que se movilicen a intervenir como un solo
hombre en la lucha contra las armas microbianas. Así haremos
fracasar totalmente la guerra bacteriológica del enemigo.
Es menester también llevar a cabo las medidas pertinentes en
cuanto al abastecimiento del material necesario para esta lucha. El
Estado suministrará a los cuerpos y centros de profilaxis suficiente
cantidad de vacunas contra el cólera, la peste, etc., desinfectantes,
insecticidas y venenos contra las ratas. Proveerá rápidamente de los
equipos e instalaciones de experimentación en microbios, el material
móvil indispensable para hacer frente a las armas biológicas del
enemigo. La Dirección de Ingeniería se encargará de abrir galerías
subterráneas para la instalación de laboratorios de experimentación en
microbios. El Comité de Planificación del Estado y la Dirección
General de Intendencia facilitarán autos y camiones necesarios a la
tarea preventiva y el Departamento de Administración de Cereales del
Consejo de Ministros se encargará del suministro de víveres para las
personas en régimen de aislamiento.
Además tenemos que promover bien la propaganda exterior para
84
revelar ante todos los pueblos del mundo la barbarie que los agresores
imperialistas yanquis desatan con armas bacteriológicas.
La guerra bacteriológica es el más grande crimen de cuantos hasta
ahora ellos han cometido. El Protocolo de Ginebra prohíbe el empleo
de armas biológicas, pero los imperialistas de Estados Unidos siguen
apelando a este recurso. Es una prueba patente de que no sólo son
enemigos del pueblo coreano, sino también de todos los pueblos
amantes de la paz. Tenemos que desenmascarar ante éstos, que los
imperialistas yanquis prepararon deliberadamente, desde hace tiempo,
su criminal guerra biológica en Corea y ahora, con este acto vil
pisotean brutalmente las normas más elementales de la moral humana
y de los convenios internacionales. Debemos invitar a visitar nuestro
país a delegados de las organizaciones democráticas internacionales y
corresponsales de prensa extranjeros, para que vean las atrocidades de
los invasores imperialistas yanquis en su guerra bacteriológica y las
denuncien ante todos los pueblos amantes de la paz.
Trabajando bien en este sentido, pondremos al desnudo los
crímenes de esos invasores, que se verán más aislados todavía
internacionalmente. Retumbará más potente todavía la voz de todos
los pueblos progresistas del mundo en apoyo de nuestra justa lucha.
Tomando las medidas adecuadas para contrarrestar el efecto de las
armas bacteriológicas, movilizando y organizando enérgicamente
para esta empresa al pueblo entero y a los soldados, no cabe duda que
haremos fracasar totalmente la guerra bacteriológica del invasor
imperialista norteamericano.
85
PARA INCREMENTAR EL PAPEL
DE LOS SARGENTOS MAYORES
86
a los agresores imperialistas yanquis, que ya se ven aislados
internacionalmente. Por todas partes suena cada día más alto la voz
de protesta: “¡Fuera de Corea las manos sangrientas del imperialismo
yanqui!” Incluso en el mismo Estados Unidos se promueve un
movimiento de apoyo y respaldo a la justa causa de nuestro pueblo.
La justa causa de nuestro pueblo en defensa de la libertad y la
independencia de la patria, ineludiblemente triunfará.
Pero la victoria no llegará por sí sola, debe ser alcanzada por la
lucha. Los agresores imperialistas yanquis hacen desesperados
esfuerzos por recuperarse de su derrota. Por eso, los oficiales y
soldados del Ejército Popular de ninguna manera deben dormirse en
los laureles, sino mantener siempre en alto la vigilancia ante el
enemigo y hacer todo lo que está a su alcance para elevar su
capacidad combativa.
Lo importante en el reforzamiento de la capacidad de combate del
Ejército Popular es fortalecer en todos los aspectos la compañía. Sólo
así todo el Ejército será tan fuerte como el acero.
Para ello es necesario incrementar el papel de los sargentos
mayores. En la compañía el sargento mayor desempeña importante
papel en la educación del soldado, en la implantación de la disciplina
y el orden, y en la preparación combativa. La experiencia demuestra
que la compañía cumple bien sus tareas cuando el sargento mayor se
mantiene a la altura de su misión, pero en caso de no ser así, son
flojos la disciplina y el orden, y no marcha bien el servicio. Hablando
en sentido figurado, el sargento mayor de la compañía es como el
hermano mayor en la familia. Con trato de hermano mayor debe amar
a sus soldados y estar atento a su vida. Si incurrieran en faltas, debe
intervenir con la explicación adecuada, corregirlos, instruirlos y
educarlos política y militarmente.
Los sargentos mayores deben velar por la disciplina y orden
férreos en la compañía.
La disciplina es la vida del ejército, la garantía principal para
elevar su capacidad combativa, para el logro de la victoria en la
guerra. Disciplina y orden acérrimos en la compañía permiten elevar
87
la capacidad combativa de la misma y, más allá, la de todo el Ejército
Popular.
A los sargentos mayores les incumbe organizar eficazmente la
vida disciplinaria en la compañía, instruir a los soldados para que
actúen conforme a lo que exigen los reglamentos y las instrucciones
militares. El Ejército Popular mantiene una disciplina consciente,
diametralmente opuesta a la de los ejércitos de los Estados
imperialistas; donde la imponen por la coerción. Pero no quiere decir
esto que la disciplina se implante espontáneamente en el Ejército
Popular. Ella se establecerá cuando se logre que los soldados la
observen a conciencia mediante su formación constante. Los
sargentos mayores deberán explicarles claramente la necesidad y el
significado de fortalecer la disciplina militar, orientarlos y
conducirlos constantemente a actuar conforme a lo que imponen los
reglamentos militares.
Para intensificar la disciplina y el orden los sargentos mayores
deben ser más exigentes con los soldados. Deberán presentarles, sin
la mínima concesión, estricta exigencia respecto a las cuestiones de
principios y combatir intransigentemente las prácticas que se les
contrapongan. De suerte que todos los soldados cumplan oportuna y
correctamente las órdenes e instrucciones de sus jefes, que pongan
mayor dedicación a realizar los ejercicios combativos y la
preparación política, a llevar el servicio militar cotidiano, como
combatientes que son de un ejército revolucionario.
También conocerán y controlarán como corresponde todo lo que
hacen los soldados. Nada de sus actividades deben escapar a la
atención del sargento mayor.
Deben organizar debidamente la vida de la compañía.
Esta no es tarea fácil. Porque la vida de la compañía tiene diversos
y complejos problemas, inherentes a la alimentación, al vestuario, a la
perfección de la preparación combativa de los soldados.
Tienen que poner siempre gran interés por la vida de sus
subordinados y organizar con esmero la vida de la compañía. Sobre
todo, mantener en buen estado el cuartel y el comedor para que los
88
soldados no sientan durante el servicio ninguna dificultad.
Otro aspecto que los sargentos mayores deben atender
profundamente es mejorar la alimentación de los soldados. Tienen
como importante deber asegurar a los soldados alimentación
suficiente. Para esto es menester aprovechar debidamente las
condiciones creadas. Si se trata de la soja, conseguirán que sean
variadas las comidas a base de ella. Dicen que en la cota 1211, donde
se están librando encarnizadas batallas contra el enemigo, se emplea
en el rancho de los soldados los vástagos de soja cultivados en el
lugar, y es una alimentación que a ellos les satisface. No cuesta gran
trabajo cultivar los vástagos de soja. Hace falta buena organización,
entonces se les preparará en la cantidad deseable. En lo que se refiere
a las legumbres se las cultivará en la medida de lo posible, con el
propio esfuerzo, para el consumo de la tropa. Haciéndolo así, los
soldados mejorarán la variedad de su alimentación, aliviando, por otra
parte, la carga que tiene que soportar el campesino. Existe la
seguridad de que también los soldados pueden cultivar por su cuenta
papas. Convendría también aprovechar las hierbas comestibles, como
complemento alimenticio. Muy diversas hierbas comestibles abundan
en todas partes de nuestro país, y son nutritivas y sabrosas.
Los sargentos mayores deben cuidar también la higiene de los
soldados. Sólo entonces podrán éstos cumplir exitosamente las tareas
de combate con el cuerpo sano. El baño frecuente, el lavado oportuno
de la ropa interior, el perfecto aseo personal del soldado, todo esto
debe ser atendido por los sargentos mayores.
Exigirán a sus subordinados mantenerse siempre con buen porte,
que refleja la moral del militar. Por eso procurarán que lleven limpio
y en regla el uniforme, se corten el cabello con regularidad y cambien
a menudo el cuello postizo.
Hay que intensificar la lucha por el ahorro entre los militares. Los
sargentos mayores deben orientarlos siempre a escatimar y cuidar
cada grano de arroz, cada hebra de hilo. Prestarán atención particular
para que cuiden como la niña de los ojos las armas, las municiones y
los medios técnicos de combate.
89
Los sargentos mayores guiarán a los soldados a exhibir plenamente
la hermosa virtud tradicional de la unidad de Ejército y pueblo.
En la época de la Lucha Armada Antijaponesa, pudimos derrotar
al bandidesco imperialismo japonés, aun en tan difíciles condiciones,
porque nos fijamos la consigna de que “la guerrilla no puede existir
apartada del pueblo como el pez fuera del agua”, y contamos siempre
en la lucha con el apoyo del pueblo, en el que confiamos.
Del mismo modo, siguiendo el ejemplo de la Guerrilla
Antijaponesa, ustedes no dejarán de mantener estrecho contacto con
la población de la zona en la que se encuentra dislocada su tropa. El
Ejército Popular es del pueblo y al pueblo sirve, como lo dice su
nombre. Por eso, ustedes no pueden perjudicar a la población de
ninguna manera, por grandes que sean las dificultades. Si la
población del lugar les ha prestado utensilios, los devolverán a punto.
En la época de las faenas en el campo, ayudarán activamente en el
trabajo a los campesinos del lugar vecino. Así, el Ejército y el pueblo
deben unirse en un solo haz.
Los sargentos mayores deben ser ejemplo para los soldados en
todos los aspectos del servicio y de la vida.
El ejemplo práctico es buen método para educar e influir en los
soldados. Si los sargentos mayores dan ejemplo en el servicio y en la
vida, los soldados les seguirán, llevando mejor el servicio militar.
Los sargentos mayores deben ser ejemplares también en el
servicio interno. Veo que han instalado bien y mantenido en buen
orden los pabellones del Centro de Cursillos; deberán hacer lo mismo
también en adelante, cuando se incorporen a sus formaciones
militares. Las circunstancias de la guerra no deben servir de pretexto
para llevar una vida desordenada. El servicio interno ha de ser
cumplido puntualmente conforme se establece en los reglamentos
militares. Los sargentos mayores también cumplirán tareas de trabajo
físico junto con los soldados cuando éstos lo hagan, irán siempre a su
cabeza en el cumplimiento de tareas difíciles.
Deben ser siempre modestos y sencillos. Es un rasgo propio de
revolucionarios. Nada de altanería, sino modestia y sencillez en el
90
trabajo y en la vida, en la palabra y en la acción. Darán solución
oportuna, como si fueran propios, a los problemas que aquejen y
preocupen a los soldados.
Para tener éxito en su función, los sargentos mayores han de estar
bien preparados política e ideológicamente.
Ustedes deberán tener en alto grado la disposición revolucionaria
de luchar, con entrega de la vida incluso, sin vacilación, por el Partido
y la revolución, por la patria y el pueblo. Para ello tienen que asistir
asiduamente a las clases políticas, estudiar a fondo la línea y la
política del Partido, elevar continuamente la conciencia clasista.
Dotarse, sobre todo, de firme espíritu patriótico, amor a la patria y al
pueblo, de segura conciencia de clase, odio a muerte al imperialismo
yanqui, a los terratenientes y a los capitalistas.
Se forjarán a sí mismos, sin cesar, mediante la participación activa
en la vida de las organizaciones, del Partido, de la Unión de la
Juventud Democrática.
Los sargentos mayores, además de tener alto nivel de preparación
política e ideológica, deben estar bien adiestrados en el aspecto
técnico y militar. Para dirigir y educar a los soldados, tienen que
poseer ricos conocimientos. Tomarán parte activa en los ejercicios
militares, asimilando así conocimientos militares y certera puntería.
Estudiarán a fondo los reglamentos y las instrucciones militares y se
acostumbrarán a proceder de acuerdo con sus exigencias.
Ustedes deben observar bien la disciplina durante el cursillo,
asistir con entusiasmo a las clases y aprender mucho. Hemos
organizado en el fragor de la guerra estos cursillos para sargentos
mayores, por eso, aprovechando al máximo cada segundo y cada
minuto, tienen que cumplir debidamente el estudio político y el
ejercicio militar, asimilando todos los temas planteados en el
programa de adiestramiento.
Con clara idea de los objetivos y de la significación de estos
cursillos para sargentos mayores, el Centro de Cursillos hará cuanto
esté a su alcance para el buen éxito de su misión.
Al Centro de Cursillos le corresponde desterrar todas las
91
manifestaciones del dogmatismo en el cumplimiento del programa de
ejercicios. Lo mismo que en otras vertientes, en el sector militar
nunca debe copiarse mecánicamente lo ajeno. Los cursillos deberán
realizarse, en todo caso, sobre la base de la experiencia y la lección de
la Guerra de Liberación de la Patria y en función de la realidad de
nuestro país. Si algo hay que no corresponde con ésta, entonces se
intervendrá para modificarlo y enseñarlo conforme a nuestra realidad.
Lo mismo se hará de ahora en adelante con los reglamentos militares,
que deberán ser revisados y adecuados a la realidad de nuestro país.
El Centro de Cursillos deberá enseñar a los cursantes en gran
proporción lo que se necesita para la organización del servicio interno
y la administración de la compañía, capacitándolos para orientar
como es debido la vida en esa unidad, según los preceptos
reglamentarios. Sólo así podrán cumplir bien la misión en las
formaciones militares a que se les destine, llevando a la práctica lo
aprendido aquí. Hay que poner gran interés sobre todo por que los
cursantes mantengan aseados los cuarteles, los comedores y demás
dependencias del Centro, y organicen la vida con esmero.
El Centro de Cursillos debe atender bien la vida de sus alumnos.
Ante todo, es necesario asegurarles comida nutritiva. Se procurará
el abastecimiento necesario de carne, aceite, hortalizas y otros
alimentos complementarios, y se mejorará la calidad de la comida. En
invierno, sin falta se les servirá sopa caliente.
Hay que tomar drásticas medidas antiaéreas ya que son intensos
los bombardeos de los aviones enemigos. Se camuflarán bien los
cuarteles, los comedores y otros edificios del Centro y sus contornos,
se excavarán refugios en los lugares necesarios. Debe evitarse
también la emanación de humo durante el día y atizar fuego en el
fogón de cuartel después del anochecer.
Espero que ustedes tengan éxito en estos cursillos, en estado de
tensión y movilización.
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ASEGUREMOS EXITOSAMENTE
EL TRANSPORTE DE TIEMPO
DE GUERRA
Discurso en la conferencia de
los ferroviarios activistas
11 de marzo de 1952
93
extraordinariamente valeroso el esfuerzo de los compañeros
maquinistas, encargados directos del transporte de tiempo de guerra.
Exponiendo la vida ante los crueles bombardeos aéreos y el fuego de
la artillería del enemigo, transportaron a tiempo al frente armas,
municiones, proyectiles y víveres. Los agudos silbidos de las
locomotoras conducidas por nuestros valerosos maquinistas infundían
confianza en la victoria a los combatientes del Ejército Popular en el
frente, y al pueblo en la retaguardia. En el duro trabajo del transporte
durante la guerra, nuestros maquinistas han adquirido más temple y
perfección tanto política e ideológica, como técnica y profesional,
entre ellos han surgido no pocos héroes y distinguidos con
condecoraciones del Estado.
Los oficiales y soldados del Cuerpo de Reparación de las Vías
Férreas, sosteniendo en alto las consignas “¡Por la rápida
reconstrucción de las vías destruidas por el enemigo!” y “¡Ni un
minuto de retraso en el movimiento de trenes para el frente!”,
aseguraron el transporte oportuno, requerido por la guerra,
restaurando a tiempo las vías y los puentes destruidos por el enemigo.
En la retaguardia la población tampoco escatimó esfuerzos y
materiales para ayudar en el trabajo de la reparación de vías.
Nuestros valerosos oficiales y soldados de la Guardia de
Protección de las Vías Férreas, poniendo en acción su abnegado
patriotismo e inquebrantable espíritu de lucha, defendieron bien las
vías de los atentados enemigos. Derribaron muchos aviones en ataque,
descubrieron y frustraron a tiempo los intentos de espías, elementos
subversivos y saboteadores. Un joven soldado derribó con su arma
portátil cinco aviones enemigos. Con tal tipo de arma el hecho es muy
digno de destacar. Un compañero como éste es patriota, héroe, fiel en
el cumplimiento de su misión.
Valoro altamente las heroicas hazañas de los ferroviarios, de los
oficiales y soldados del Cuerpo de Reparación y de la Guardia de
Protección de las Vías Férreas.
Los ferroviarios no deben contentarse con lo hecho, deben hacer
esfuerzos titánicos por mejores resultados.
94
Deseo subrayar ahora las tareas que deberán cumplir en adelante.
Las vías férreas son las arterías del país. Y desempeñan
grandísimo papel, sobre todo, para asegurar la victoria en la guerra.
Aun teniendo el ejército bien preparado y segura la retaguardia, no se
podrá ganar la guerra si no hay medios de estrecha comunicación
entre el frente y la retaguardia. Un poderoso medio que los enlaza con
seguridad es precisamente el ferrocarril. Si el enemigo bombardea
brutalmente las vías férreas, y se esfuerza tan desesperadamente por
destruir las instalaciones ferroviarias mediante espías, elementos
subversivos y saboteadores, es porque precisamente el ferrocarril
desempeña importante papel en la guerra.
Honrosa e importante misión, planteada hoy a los ferroviarios, es
la de asegurar la defensa de las vías contra todo intento del enemigo
para el saboteo y subversión; llevar con puntualidad el material de
guerra a los combatientes del frente. No es exageración decir que la
victoria en el frente depende de cómo cumplan esta misión.
Plenamente conscientes de la importancia de su misión, harán cuanto
puedan para satisfacer las necesidades del transporte en el frente y en
la retaguardia.
Ante todo deben organizar racionalmente los transportes conforme
con las condiciones de guerra, reparar y arreglar a tiempo las
locomotoras, los vagones y otro material rodante ferroviario y elevar
la eficacia de su explotación.
Dado que hay escasez de locomotoras y de vagones, organizar
racionalmente el transporte del período de guerra tiene gran
significado para satisfacer las necesidades de transporte del frente y
de la retaguardia con los que tenemos. Para ello es preciso establecer
un correcto orden de prioridad y atenerse cabalmente al principio del
transporte concentrado. Es tarea de los ferroviarios dedicar todo el
esfuerzo a garantizar prioritariamente los transportes para el frente,
asegurar su rapidez aplicando de modo activo métodos de
movimiento de trenes apropiados a las condiciones de guerra.
Hay ferroviarios que descuidan la reparación de las locomotoras y
vagones. No se puede admitir tales actitudes. Sólo haciendo a tiempo
95
las reparaciones se podrán evitar posibles accidentes por anormalidad
del mecanismo y se aumentará el rendimiento. La tarea del sector es
la de repararlos y arreglarlos de modo regular conforme a las
exigencias de los reglamentos técnicos. También trabajar con más
tesón para restaurar y poner en uso de nuevo mayor número de los
destruidos.
Entre el personal del tren debe promoverse la comprobación de la
entrega y la recepción, cuando los relevos, reforzar el sistema de
inspección, introducir un sistema de responsabilidad por la
locomotora y desplegar ampliamente un movimiento por el
mantenimiento diligente del tren.
Si las vías no están en buen estado, no se podrá aumentar la
velocidad de los convoyes ni tampoco garantizar la seguridad de su
circulación. Los obreros viales deben repararlas y asegurarlas en
forma. Comprobarán siempre su estado, arreglando a tiempo los
desperfectos y repararán con regularidad las obras importantes, como
túneles y puentes.
Hay que proteger bien las vías de todo tipo de actos subversivos
del enemigo.
El enemigo no sólo bombardea indiscriminadamente nuestras
ciudades y campos, sino que también se afana de manera virulenta
por romper el enlace entre el frente y la retaguardia. Como la guerra
tiende a ser prolongada, el enemigo se esfuerza más
desesperadamente aún por destruir nuestras vías. Por eso, debemos
protegerlas de manera segura contra cualquier intento del enemigo
para destruirlas, a fin de asegurar exitosamente el transporte de guerra.
Los oficiales y soldados de la Guardia de Protección de las Vías
Férreas deben seguir dando ejemplos de heroísmo masivo, derribando
con sus armas a todos los aviones del enemigo que aparezcan. Para
esto conviene utilizar ampliamente las armas portátiles, además de las
antiaéreas.
Tienen que reforzar la guardia en puntos importantes de las líneas
férreas, como puentes y túneles, impidiendo que espías, saboteadores
y elementos subversivos se atrevan a atacarlos.
96
Se restaurarán con rapidez las vías destruidas por el enemigo.
Conscientes de las dificultades que para los combatientes del Ejército
Popular en el frente suponen las interrupciones del transporte por
ferrocarril, por cortas que sean, ferroviarios, oficiales y soldados del
Cuerpo de Reparación de las Vías Férreas tienen que restaurar lo más
rápidamente posible tramos que el enemigo logre destruir. Para ello
deben tener preparados de antemano los materiales necesarios. Con el
fin de asegurar el servicio normal del ferrocarril, tenderán vías
indirectas, puentes sumergidos y otras vías ocultas de reserva.
Como la reparación de las líneas exige rapidez no bastará el solo
esfuerzo de los ferroviarios y de los oficiales y soldados del Cuerpo
de Reparación de las Vías Férreas para asegurarla con satisfacción.
Será necesario desplegar un movimiento masivo general en apoyo de
esta tarea.
Es también imprescindible establecer disciplina y orden rigurosos
en el transporte ferroviario.
Disciplina es vida para el ferrocarril. Reforzarla en el servicio
ferroviario no sólo es una exigencia que emana de su peculiaridad, sino
también un problema importante para asegurar rapidez del transporte
acorde con las circunstancias de guerra. Sólo con una rígida disciplina
en este sector podremos asegurar el éxito del transporte de guerra, por
muy difíciles que sean las condiciones y la situación.
En el sector ferroviario ya hemos instituido un sistema de orden y
mando como en el ejército, hemos uniformado a los ferroviarios y
puesto en vigencia nuevos reglamentos disciplinarios. Sin embargo,
todavía no se ha alcanzado el mismo grado de disciplina que en el
ejército.
El servicio ferroviario requiere hacer más rígido el sistema de
orden y mando, cumplir las tareas en ambiente de disciplina férrea,
con buen orden, combatiendo a tiempo hasta el mínimo
incumplimiento de las órdenes e instrucciones mediante intransigente
lucha ideológica. Los ferroviarios deben observar a conciencia los
reglamentos y el orden establecidos y cumplir puntualmente las
órdenes y las instrucciones de la superioridad.
97
Hay que buscar y aprovechar activamente los recursos internos,
procurar más ahorro en el sector ferroviario.
A medida que la guerra se prolonga crecen las demandas del frente
y de la retaguardia en recursos, pero la producción no alcanza debido
a la destrucción de fábricas y empresas. Por eso debemos esforzamos
más por el ahorro, para crear las reservas de recursos necesarios para
sostener una guerra prolongada.
El servicio ferroviario tiene que ahorrar al máximo el carbón para
la locomotora, reducir la norma de consumo, intensificar el control
del gasto.
Se necesita crear entre los ferroviarios un ambiente de cuidar las
instalaciones de su sector y los bienes del Estado, combatir
tesoneramente el desfalco y el derroche de estos bienes. Reparar y
poner nuevamente en uso todas las instalaciones y todos los
materiales que sea posible.
Es preciso redoblar la actividad de ahorro de cereales, creando
muchas reservas. A este fin, hay que retirar del sector no productivo
la mano de obra innecesaria, poner fin al racionamiento injusto y
combatir con mayor energía las prácticas del indebido consumo de
alimentos. En el informe se hizo constar que los empleados
dependientes del Ministerio de Ferrocarril van a ahorrar alimentos
para ayudar a los familiares de los mártires patriotas, a los
damnificados de guerra, y a los campesinos que carecen de
provisiones. Pienso que es una actitud muy buena. La apruebo
plenamente. En la tarea por el ahorro de provisiones, los ferroviarios
deben ser ejemplo para todo el país.
Hay que poner mayor énfasis en la formación de cuadros para el
sector, elevar el nivel técnico y profesional de los ferroviarios.
Esto es importante garantía para asegurar la suficiencia de los
transportes de guerra. También es muy necesario para restaurar
rápidamente las líneas férreas luego del fin de la guerra. Por muy
difíciles que sean las condiciones de guerra, en el servicio ferroviario
es necesario dedicar gran energía para formar cuadros de modo
sistemático y elevar el nivel técnico y profesional de los trabajadores.
98
Es preciso establecer en el sector un sistema ordenado de
formación de cuadros de reserva, para los que habrá que seleccionar
los mejores hombres núcleo, probados y forjados en el fragor de la
guerra e instruirlos sistemáticamente. Así deberán seguirse nutriendo
las filas de cuadros.
También es necesario promover la capacitación de los cuadros en
servicio. Mediante las instituciones de formación y los cursos de corta
duración hay que capacitarlos con arreglo a un plan.
Se debe divulgar ampliamente entre los ferroviarios los mejores
métodos y la experiencia de trabajo que se han creado en la actividad
de los transportes de guerra. Los maquinistas se esforzarán por
dominar la técnica de conducción, con afán estudiarán la técnica.
Hay que mejorar el estilo de trabajo de los dirigentes del sector
ferroviario.
Hace ya tiempo que hacemos hincapié en la necesidad de acabar,
entre los cuadros dirigentes del servicio ferroviario, con el estilo de
trabajo burocrático y formalista, pero, todavía no ha sido erradicado
totalmente.
El burocratismo y el formalismo se expresan en la ciega
formulación de órdenes e indicaciones sin tener en cuenta la realidad
de la instancia inferior, en hacer las cosas al azar y eludir
responsabilidades. Este estilo de trabajo es un obstáculo para los
transportes de guerra y quebranta el interés de los subordinados por la
labor. Urge que los dirigentes ferroviarios se esfuercen más para
abandonar ese estilo de trabajo burocrático y formalista, y adoptar
otro, el popular.
Los cuadros del Ministerio de Ferrocarril y de las Oficinas de
Administración Ferroviaria tienen que ir a las estaciones, a los
depósitos de locomotoras o secciones de vías para escuchar la voz de
las masas, contribuir a resolver los problemas pendientes y dirigir el
trabajo en concreto. Los dirigentes deben ser modestos, sencillos,
nunca pecarán por desidia y degeneración.
Los organismos políticos del ámbito ferroviario deben fortalecer la
educación política e ideológica entre sus funcionarios.
99
La situación militar y política de nuestro país se desenvuelve
favorablemente para nuestro pueblo, que se ha levantado a la justa
Guerra de Liberación de la Patria contra los invasores armados, los
imperialistas yanquis, y sus lacayos. Los agresores tienen ya la suerte
echada, ya no les vale ningún medio y ningún método para salvarla.
Nuestro pueblo sigue alcanzando victorias en el sagrado combate por
la libertad y la independencia de la patria. Está próxima, sin lugar a
dudas, su victoria definitiva. Los organismos políticos del sector
ferroviario deben infundir en los trabajadores firme confianza en la
victoria, confianza que les hará redoblar el brío en su trabajo. Se
necesita también promover la tarea para formarlos en el noble espíritu
patriótico.
Los dirigentes del sector ferroviario dedicarán profunda atención a
la vida de los obreros, especialmente de los maquinistas.
Los maquinistas son precioso tesoro de nuestro Partido, valerosos
combatientes. Se dedican con todo su ser a los transportes de guerra,
y debemos atenderlos con esmero para que no sufran incomodidad en
la vida. Hay que instalar comedores en las estaciones en túneles para
suministrarles comida altamente nutritiva y asegurarles condiciones
para satisfactorio descanso.
Estoy seguro de que ustedes, lo mismo que en el pasado cuando
lucharon valerosamente en medio de los bárbaros bombardeos
enemigos, dando muestras de noble patriotismo, de inquebrantable
espíritu combativo, proseguirán también en el futuro su heroica lucha
unidos estrechamente en torno al Partido del Trabajo de Corea y el
Gobierno de la República, con infinita fidelidad al Partido, a la patria
y al pueblo y con ardiente odio al enemigo, por la victoria final en la
gran Guerra de Liberación de la Patria, por cubrir las necesidades que
de transporte tienen el frente y la retaguardia.
100
TAREAS DE LAS ORGANIZACIONES
DEL PARTIDO EN EL DISTRITO
DE TAEDONG
Compañeros:
Permítanme ante todo expresar en nombre del Comité Central del
Partido mi caluroso agradecimiento a todos los militantes y a la
población del distrito de Taedong, así como a los compañeros aquí
presentes que tanto esfuerzo dedican al fortalecimiento del Partido, de
los órganos del Poder y del Ejército Popular, y a la producción de
cereales en este tiempo de guerra, contribuyendo así a la victoria.
Hoy he asistido al pleno del comité del Partido en este distrito y he
podido tomar buen conocimiento de la realidad creada aquí gracias al
informe del presidente del comité y las intervenciones de los
compañeros.
El informe hace una exposición detallada de las deficiencias
habidas en el transcurso del cumplimiento de la resolución del IV
Pleno del Comité Central del Partido y en las intervenciones también
se hicieron vivamente la crítica y la autocrítica, lo cual es, desde
luego, una cosa positiva.
Sin embargo, no habría que haberse limitado sólo a destacar y
101
criticar las deficiencias en la labor de este período pasado. Es
importante, claro, ponerlas al desnudo y criticarlas en las reuniones,
pero más lo es promover las medidas que lleven a subsanarlas. En la
reunión de hoy las discusiones ponían el acento en las críticas de los
errores hablándose poco sobre las medidas a tomar para corregirlos.
¿Qué deben hacer las organizaciones del Partido en este distrito
para corregir los errores manifestados en el trabajo en el tiempo
pasado y obtener mejores resultados en sus actividades?
En primer lugar, actuar con perfecta prevención a fin de que no
vuelvan a repetirse los errores.
Las organizaciones del Partido deben tomar las medidas
precautorias para que no existan deficiencias tanto en las
organizaciones inferiores, como en cuadros y militantes, lo mismo
que se hace en el hospital cuando se vacuna a la gente para prevenir
enfermedades. No es nada extraordinario tener que tomar medidas
precautorias. Estas son precisamente las de dirigir acertadamente las
organizaciones del Partido bajo su jurisdicción, intensificar la vida
orgánica de cuadros y demás militantes.
El comité del Partido en el distrito tiene que estar al corriente de la
labor de las organizaciones inferiores y dirigirlas eficazmente. Sus
funcionarios deben ir regularmente a la base, para orientarla
conforme a su situación después de examinarla y analizarla
concretamente.
Celebrar encuentros, con arreglo a un plan, con cuadros y
militantes para educarlos.
Al ejercer la dirección sobre las organizaciones inferiores del
Partido es de especial importancia intensificar la labor de las células,
que son organizaciones de base de nuestro Partido. Es conveniente
que el comité distrital las ayude a organizar y orientar con acierto la
vida partidista de los militantes.
Lo que importa en la intensificación de la vida partidista de los
militantes es elevar el papel de los presidentes de células. A fin de
organizarla y orientarla bien ellos deben conocer acertadamente el
nivel de preparación, la capacidad, el carácter, las inclinaciones, etc.
102
de cada uno de los miembros. En una misma célula hay militantes de
diferentes edades, diferentes grados de conciencia, diferentes cargos
sociales o administrativos, diferentes caracteres e inclinaciones. Entre
los militantes hay hombres y mujeres, diferentes en el temple
ideológico y político y en el nivel de conocimientos generales; hay
cuadros o simples militantes. Y si hablamos de inclinaciones o
hábitos de vida, entonces tenemos que decir que también hay quienes
gustan de la debida y quienes no. Sólo conociendo bien estas
peculiaridades de los militantes y tomándolas en cuenta, los
presidentes de célula pueden orientarse en la organización y la
dirección de la vida de Partido.
Cuando las madres dan a sus hijos los alimentos, toman en
consideración la edad que ellos tienen y su estado físico. En lo que a
la castaña se refiere, a una criatura pequeña le darán castañas molidas,
si es un poco mayor, se las darán asadas, y cuando es adolescente,
entonces le permitirán comerlas crudas. Igual que esto, los
presidentes de célula del Partido, cuando distribuyen las tareas entre
los militantes o conversan con ellos, deben hacerlo de conformidad
con el nivel de su conciencia, el grado de su preparación y su carácter,
y así siempre los conducirán por el camino correcto. Esto permitirá a
los cuadros y los militantes trabajar bien, sin incurrir en errores.
Las organizaciones del Partido deben implantar firmemente la
disciplina orgánica e intensificar la crítica entre los cuadros y los
militantes.
Intensificar la crítica tiene mucha importancia para subsanar a
debido tiempo las deficiencias puestas de manifiesto en los cuadros y
militantes y para inducirlos a llevar vida partidista sana. Igual que
cuando se acaba amputando una pierna gangrenada, porque no se la
pudo curar a debido tiempo, así también los cuadros y los militantes
terminarán cayendo en situaciones irremediables si no existe esa
crítica que les advierta y saque de los errores oportunamente. Por eso
mismo es necesario que las organizaciones partidistas estimulen la
crítica, a través de la cual corrijan los errores tan pronto como surjan
entre ellos.
103
Con miras a reforzar la crítica, los cuadros y los militantes tienen
que autocriticar sinceramente sus errores y tomar parte activa en la
crítica a los demás.
No deberán esperar a que los demás les adviertan las deficiencias,
sino que ellos deben autocriticarse, exponiendo sus propias faltas. Lo
hará el presidente de célula ante los militantes, y el presidente del
comité popular de comuna, ante las masas. En la reunión de hoy, el
presidente del comité del Partido en el distrito se ha hecho una
autocrítica justa. Los cuadros y los militantes podrán rectificar sus
errores sólo cuando ellos mismos los expongan y se autocritiquen
honradamente.
Además de sus propias faltas, deben criticar las de los demás
compañeros. No las deben ocultar sino reprobarlas en el momento
oportuno. La crítica debe ser, en todo caso, crítica dirigida a salvar a
los compañeros, es decir, crítica de compañeros. Sólo la crítica hecha
con camaradería puede fortalecer la unidad entre los compañeros y
hacer a la gente arrepentirse de las faltas cometidas y corregirse.
Las organizaciones del Partido deben educar a los cuadros y los
militantes para que intensifiquen la crítica basada en la camaradería
con una actitud correcta sobre la misma.
En segundo lugar, los cuadros y los militantes deben
compenetrarse a fondo con las masas.
Esto quiere decir que no se encontrarán divorciados de las masas,
actuarán en su seno compartiendo penas y alegrías, la vida y el riesgo
de la muerte. Si se compenetran con las masas, podrán agrupar en
torno del Partido, más compactamente, a amplios sectores y capas
sociales, y conducir debidamente la labor de forma concordante con
sus intereses.
Sin embargo, hoy por hoy entre los cuadros y los militantes
todavía se observa notablemente la falta de compenetración con las
masas.
Se expresa ello en una conducta ajena al sentir de las masas.
Algunos presidentes de células rurales del Partido y presidentes de
comités populares de comuna piensan que tendrían mayor autoridad
104
en caso de vestir con elegancia y usar términos de difícil comprensión
para las masas; y andando en trajes y zapatos lucidos, pronuncian
palabras difíciles como “proletariado”, “hegemonía” y otras. Se
conoce el caso de un presidente de comité popular de comuna que va
vestido de etiqueta, cartera bajo el brazo, incluso a los arrozales
donde trabajan los campesinos. Con ese porte y ciñéndose sólo a dar
instrucciones, los presidentes de comité popular de comuna no se
pueden compenetrar con las masas.
Esta falta de vinculación de los cuadros con las masas se expresa
también en las prácticas burocráticas.
El burocratismo es un estilo antipopular de trabajo. De ningún
modo podemos permitirlo dentro de nuestro régimen. Pero todavía
hay funcionarios que, aferrados a juicios subjetivos, menosprecian a
las masas, les frenan las opiniones creadoras, dan órdenes y reproches,
o imponen cualquier tarea según les viene en gana. Hay quienes,
incluso, no vacilan en perjudicar a las masas con tal de adjudicarse la
fama. Este tipo de tendencia se manifestó en la campaña de
producción de tejidos de algodón.
Este es un magnífico movimiento patriótico para suministrar
suficiente cantidad de uniformes a los soldados del Ejército Popular,
que están combatiendo en el frente a los invasores imperialistas
yanquis, así como para ayudar a la población perjudicada por la guerra.
Sin embargo, los burócratas están desacreditando esta campaña.
Como ya dije el pasado mes de febrero en la Conferencia Conjunta
de los Presidentes de Comités Populares y los Dirigentes del Partido
de Provincia, Ciudad y Distrito, el plazo de noventa días definido por
el Centro para la producción de tejidos de algodón lo redujeron en
veinte días en la provincia, y en veinte también en el distrito, el
cantón y la comuna respectivamente. Hasta que, al fin, lo dejaron en
diez días para la población que tenía que cumplir la tarea. Por mucho
empeño que pusiese era imposible producir en diez días la cantidad
fijada. Obligar a cumplir en estos diez días el plan de producción de
tejidos es una expresión del estilo burocrático de quienes trabajan en
busca de fama. Por culpa de los funcionarios aferrados a tal estilo
105
burocrático de trabajo, la campaña patriótica de producción de tejidos
de algodón a pesar de su carácter tan positivo, ejerció mala influencia
entre la población.
Después de la Conferencia Conjunta de Febrero, ha habido
funcionarios que no impulsan con audacia el trabajo ni luchan contra
los fenómenos negativos, yendo a la zaga de las masas pensando que
así no han de caer en el burocratismo. Esto tampoco es un estilo de
trabajo correcto. En la reunión de hoy, el presidente del Comité del
Partido del Cantón de Hyongjesan del Sur hizo crítica de su propio
comportamiento, afirmando que había obrado con métodos
burocráticos, porque había criticado y censurado a los comerciantes
de su cantón que no participaron bien en la ayuda al frente, al situar
por encima su propio interés personal.
Hay que decir que este compañero no tiene clara comprensión de
lo que es el burocratismo.
Hacer duras críticas, censurar las prácticas negativas, no es
burocratismo, como tampoco lo es exigir más de la gente para un
mejor quehacer. Se necesita llevar a cabo una enérgica lucha
ideológica contra quienes se dedican al comercio por ambicionar vida
más cómoda, sin mostrar preocupación por la patria y por el pueblo,
para que se corrijan sus malos hábitos.
Los cuadros y los militantes se esforzarán para desterrar ese estilo
caduco de trabajo y procurarán estar más vinculados con las masas.
Vivir siempre entre las masas, comer y vestir como ellas, trabajar
junto con ellas. Del mismo modo, los funcionarios tienen que
movilizar a las masas por el método de la explicación y la persuasión
y no dando órdenes o directivas. Cuando no se ve buena actividad de
las masas, hay que averiguar concretamente las causas y promover las
medidas pertinentes.
Las organizaciones del Partido tienen que superar a debido
tiempo, mediante la lucha ideológica, la falta de compenetración de
cuadros y militantes con las masas. Asimismo, explicarles con
claridad qué deben hacer para lograr la aproximación a las masas.
Con tal fin deben ser organizados cursillos para los presidentes de
106
las células del Partido y de los comités populares de comuna.
En tercer lugar, hay que luchar enérgicamente contra las viejas
ideas.
Las ideas caducas provocan enorme daño a nuestro trabajo y
enfrían el entusiasmo revolucionario de los militantes. Si no
intensificamos la lucha contra ellas entre los cuadros y los militantes,
no podremos llevar adelante la labor del Partido ni elevar el papel de
vanguardia de sus miembros. A las organizaciones partidistas les
incumbe luchar con firmeza contra la vieja mentalidad entre cuadros
y militantes.
En esta lucha es importante desterrar los vestigios dejados por las
ideas de los imperialistas japoneses, y cerrar el paso a la penetración
de las ideas del capitalismo.
Todavía sobreviven entre cuadros y militantes no pocos vestigios
de las ideas del imperialismo japonés. Ellos se ponen de relieve
claramente en actitudes erróneas ante el trabajo.
En el pasado, durante los treinta y seis años, nuestro pueblo
aborrecía el trabajo porque se veía obligado a realizarlo en
condiciones penosas, bajo la dominación colonial del imperialismo
japonés, sometido a la explotación de éste, de terratenientes y
capitalistas. En ese tiempo gozaban de estima los empleados de
oficinas y se menospreciaba en extremo al obrero. Muchas familias
querían dar enseñanza a sus hijos para hacer de ellos oficinistas, casar
sus hijas, con uno de familia rica, para que tuvieran vida fácil.
Actualmente, en nuestro régimen nadie tiene razón para
considerar el trabajo como algo despreciable. En nuestro país
obreros y campesinos son dueños de las fábricas, de la tierra, del
poder. Los trabajadores de nuestro país no laboran para
terratenientes y capitalistas, sino para sí mismos y para el Estado.
Después de la liberación nuestro pueblo llevó a buen cabo, con su
propio esfuerzo, la reforma agraria y las demás reformas
democráticas, así como la edificación en tiempos de paz y construyó
con su trabajo creador una patria nueva, de felicidad para todos. En
nuestro régimen el trabajo es cuestión de honor. Todo nuestro
107
pueblo debe trabajar honradamente con alto entusiasmo e
inteligencia para defender nuestro régimen de la agresión enemiga y
alcanzar la victoria en la guerra.
Al Partido nadie ha ingresado para procurarse una vida de
comodidades, sino para trabajar más, por el mismo Partido, por la
patria y por el pueblo. Siendo esto así, los militantes deben trabajar
más honradamente que nadie. Sin embargo, algunos no obran a
conciencia, desentendiéndose de sus duras pero honrosas
obligaciones, tratan de engañar a los organismos del Partido y del
poder, lo mismo que en tiempos pasados hacían con los imperialistas
japoneses, con los terratenientes y los capitalistas. Las organizaciones
del Partido, al mismo tiempo de intensificar la lucha contra estas
tendencias, deben educar a sus militantes en el espíritu de amor al
trabajo para conseguir que todos ellos intervengan honradamente en
el trabajo con actitud correcta.
Al tiempo que se eliminan los vestigios de las ideas del
imperialismo japonés es necesario también impedir por completo la
infiltración de las ideas del capitalismo. Los agresores imperialistas
yanquis, que han sufrido en el pasado curso de la guerra derrota tras
derrota, ahora actúan virulentamente para introducir las ideas del
capitalismo en la parte Norte de la República. Las organizaciones del
Partido tienen que estar bien alerta para que esas ideas no se infiltren
entre nosotros, tienen que desarrollar más la labor educativa que las
contrarreste.
Por último, quiero referirme en pocas palabras a algunos
problemas a los que las organizaciones del Partido en el distrito de
Taedong deberán prestar atención.
Hay que reforzar más la lucha de clases en el campo.
En el momento actual los reaccionarios están promoviendo la
oposición a la política de nuestro Partido y del Gobierno de la
República y tratan astutamente de echar raíces entre los campesinos.
Nos toca la tarea de redoblar la lucha de clases en el campo para
aislar y aplastar a esta pequeña minoría de reaccionarios y, a la vez,
ganarse la confianza de grandes masas para cohesionarlas en torno
108
del Partido y del Gobierno de la República. Concierne a las
organizaciones del Partido animar a los militantes y a las masas
campesinas a la acción para aislar y aplastar a los reaccionarios. Se
necesita despertarles la conciencia de clase, para que, con elevada
vigilancia revolucionaria, estén siempre atentos ante cada
movimiento de la reacción, de modo que no se le deje actuar a su
antojo en el campo.
Es necesario intensificar la batalla por el ahorro de los bienes del
Estado.
En nuestra sociedad, donde el dueño del país es el pueblo, los
bienes del Estado son también patrimonio del pueblo. El aumento de
la acumulación estatal por medio de la economía de los bienes del
pueblo sirve para la victoria en la guerra, para rechazar a los
agresores imperialistas yanquis.
Sin embargo, en la actualidad se observa que hay funcionarios de
organismos del Estado que malgastan los bienes estatales, incluso no
vacilan en robarlos. Como se mencionaba en el informe, hay
individuos que cerrando los ojos ante la situación económica del país
y ante nuestros valerosos soldados del Ejército Popular que combaten
teniendo alimentación escasa en el frente, robaron víveres y
materiales del Estado para dilapidarlos en banquetes de cumpleaños o
en adquirir bienes para la propia casa. Hasta ha habido uno que, para
celebrar su cumpleaños, preparó panecillos y bebidas con provisiones
del Estado, e incluso llegó a sacrificar un buey de trabajo. Ahora,
cuando en los campos tienen dificultades por falta de ganado de labor,
ha matado a tan precioso animal para su cumpleaños, lo que es
totalmente absurdo. Un presidente del comité popular de comuna
vendió los bienes confiscados en virtud de la resolución No. 190 del
Consejo de Ministros, para gastarse el dinero en bebidas y en la
compra de máquinas de coser.
Es preciso desplegar enérgicamente, a escala de toda la sociedad,
la lucha contra la malversación de lo que es propiedad del Estado.
Los campesinos son dueños del campo. Con alto sentido de la
responsabilidad de serlo, deben dar ejemplo en la batalla por el ahorro
109
de los cereales y, al mismo tiempo, luchar con intransigencia contra el
despilfarro del patrimonio estatal.
Hay que poner más interés en el cuidado de los bosques.
Los bosques son gran riqueza del país. Antes de la guerra hemos
cubierto grandes extensiones de bosque gracias a una campaña de la
totalidad de las masas, pero durante la guerra los bárbaros
bombardeos de los imperialistas yanquis han provocado incendios en
muchos montes. Para colmo, están desnudas las montañas por la tala
irreflexiva de árboles hecha por los campesinos. Cuando causa dolor
sólo pensar que muchos de nuestros bosques fueron quemados por los
bombardeos de los imperialistas norteamericanos, ¿cómo es posible
derribar indiscriminadamente árboles? Después de la victoria en esta
guerra necesitaremos gran cantidad de madera para la reconstrucción
de la economía nacional. Por eso debemos luchar con tesón contra la
tala abusiva y crear grandes extensiones de bosque en un gran
movimiento de masas.
Tenemos que librar lucha dinámica por el aumento de la
producción de cereales.
Para cosechar más, se hace necesario sembrar todas las superficies
cultivables, sin dejar en barbecho ni una sola pulgada. Para cumplir
este objetivo hemos de resolver el problema de la escasez de
alimentos, de semillas, de ganado de labor y de mano de obra.
Vamos a hacer que el Estado facilite a los campesinos préstamos
en subsistencias y semillas, así como les abastezca de fertilizantes. De
este modo se estimulará el interés del campesino por la producción.
El problema de la alimentación no deberá ser resuelto sólo a
expensas del Estado. En esto hay que poner en acción entre los
campesinos el hermoso rasgo de ayudarse mutuamente, para que
quienes tienen cereales en reserva ayuden a los que no los tienen. Es
así como se podrá resolver en buena medida el problema
alimenticio.
A fin de resolver el problema de la escasez de mano de obra y de
ganado de labores conveniente organizar racionalmente grupos de
ayuda mutua y de uso común de bueyes, concentrar todas las fuerzas
110
del campo en las faenas agrícolas. Para ayudar al campo en lo
concerniente a fuerza laboral habría que poner en acción toda la
población. Hay que movilizar los obreros, los empleados, los
estudiantes, para dar fin a tiempo a las faenas de la siembra.
Grandes esfuerzos hay que aplicar también en el desarrollo de la
ganadería, para la producción de carne y para la cría de ganado de
labor.
Estoy seguro de que ustedes, después de lo hablado en este Pleno,
corregirán los errores cometidos en tiempos pasados y mejorarán el
trabajo.
111
SOBRE LA CREACIÓN DE COMPAÑÍAS
EJEMPLARES
112
Los mandos del cuerpo y de la división evaluaron los resultados de
los ejercicios combativos y la preparación política de esta compañía
como sigue:
En táctica, 4,5; en tiro, 4,3; en la formación política, 4,2. La
compañía mantiene buen estado de disciplina y orden; sus soldados se
dotaron del espíritu de compenetración con los compañeros de armas
y de ayuda mutua de compañeros. Se realiza también a nivel
relativamente alto la educación política del Partido.
La buena experiencia en la actividad de la segunda compañía de
la Unidad No. 827 da ayuda real a la labor de otras pequeñas
unidades.
Apreciando altamente la iniciativa de los jefes e instructores
políticos de la Unidad No. 327 en la creación de compañías
ejemplares, por la presente orden dispongo:
1. Los comandantes e instructores políticos de todas las unidades
del Ejército Popular, tanto en la retaguardia como en el frente,
procurarán por todos los medios elevar en conjunto el nivel de los
ejercicios de combate y de la instrucción política y la capacidad
combativa de las unidades respectivas, aumentando el número de
compañías ejemplares y divulgando ampliamente las experiencias
logradas en su creación.
2. El criterio a seguir en la evaluación de compañía ejemplar es el
siguiente:
A. En las unidades en el frente:
a) Por bajas y prisioneros que hacen a oficiales y soldados
enemigos en número superior a las pérdidas humanas propias.
b) Por el mínimo de pérdidas en combate.
c) Por el buen manejo del armamento por los soldados.
d) Por ausencia total de emergencias extraordinarias.
e) Por eliminar violaciones de la disciplina militar.
f) Por la buena organización tanto de la educación política e
ideológica de los militares como del aseguramiento de su vida
material y cultural.
g) Por cuidar y ahorrar los bienes del Estado y la sociedad.
113
B. En las unidades de reserva, de defensa y de retaguardia:
a) Por más de 4 puntos en los entrenamientos combativos y la
preparación política, incluidos los ejercicios tácticos, de tiro y la
formación política.
b) Por el buen cuidado, estricto ahorro y mejor mantenimiento del
armamento, los pertrechos y los bienes del Estado y de la sociedad.
c) Por el perfecto camuflaje que haga posible evitar pérdidas
humanas, de armamento y de material técnico de guerra por ataques
aéreos del enemigo.
d) Por ausencia total de emergencias extraordinarias.
e) Por supresión de los casos de violación de la disciplina militar.
f) Por la buena organización en la educación política del Partido.
g) Por el abastecimiento de material y el aseguramiento de la vida
cultural del soldado, conforme a las reglas.
3. Adjudico la prerrogativa de recomendar para evaluar por el
título de compañía ejemplar, al jefe del regimiento o al de igual
derecho, y la autoridad para evaluar, al jefe de la división o al
comandante de igual derecho.
4. Se otorgará a la compañía ejemplar los siguientes galardones de
distinción:
a) Se entregará antes del 1 de mayo, a cada una de las compañías
acreedoras del título, la bandera roja de compañía ejemplar, que
llevará la insignia de soldado ejemplar. Cada soldado de la compañía
recibirá también esta insignia.
b) Se distinguirá con la insignia de soldado ejemplar a quienes se
hayan destacado en el estudio y en la observancia de la disciplina
militar, aun cuando no pertenezcan a una compañía ejemplar.
c) La evaluación de compañía ejemplar se realizará en los últimos
días de cada mes. Se quitará la bandera de compañía ejemplar a la
que pierda las cualidades pertinentes, así como las insignias a
soldados, clases y oficiales que hayan dado lugar a tal medida.
5. La bandera de la compañía ejemplar y la insignia de soldado
ejemplar se entregan en nombre del comité militar del cuerpo de
ejército (en las unidades de directa subordinación, en nombre del
114
comandante del arma respectiva) y se dictará la respectiva orden en
todas las unidades a su mando.
6. La Dirección Política General y la Dirección General de
Intendencia del Ejército Popular deben preparar, no más tarde del 15
de abril, el diseño de la bandera de compañía ejemplar, encargarse de
confeccionar las banderas y las insignias en la cantidad necesaria para
cada cuerpo de ejército (o para la comandancia del arma).
7. Los comandantes y los organismos políticos promoverán la
formación de compañías ejemplares y explicarán detalladamente a
todo el personal la importancia que esto tiene.
8. Pondrán en conocimiento de todos los soldados del Ejército
Popular de Corea la presente orden.
115
SOBRE LA INTENSIFICACIÓN
DE LA LUCHA POR EL AHORRO
EN EL EJÉRCITO POPULAR
116
Con el propósito de desarrollar en el Ejército Popular un
movimiento masivo para cuidar y ahorrar los bienes estatales y
fortalecer la disciplina financiera, ordeno:
1. Queda ratificado el plan general de ahorro para el Ejército
Popular, presentado por el ministro de Defensa Nacional.
2. Los comandantes y los instructores políticos de las unidades, las
unidades combinadas y los organismos promoverán constantemente
una acción por ahorrar y cuidar los bienes del Estado, por mejorar la
disciplina financiera; esto no debe hacerse a través de una campaña,
sino mediante un esfuerzo continuado y masivo.
Los comandantes y los instructores políticos deben explicar a
fondo al personal que el ahorro y el cuidado del patrimonio del
Estado y el pueblo es un noble deber de los oficiales y soldados del
Ejército Popular —ya lo dice el juramento—, una tarea combativa
inseparable de la misión militar, para que hagan del ahorro una norma
a observar cada día. Asimismo harán comprender a fondo que la
disciplina financiera no concierne únicamente a los organismos de
finanzas, sino que es parte de la disciplina general que todo el
personal debe acatar obligatoriamente; toda práctica no económica,
como el desfalco, el derroche y la infracción de la disciplina
financiera, debe ser considerada como delito similar al saboteo de la
misión combativa.
3. La lucha por el ahorro no debe ceñirse al estrecho marco del
cuido de las armas y de la economía de materiales, sino que se
desarrollará ampliamente, con diversas formas y métodos, atendiendo
a todo aquello que guarda relación directa o indirecta con el ahorro.
Dentro del Ejército, en todas sus unidades combinadas o simples y
en los organismos, sobre todo, en los centros productivos a él
supeditados se volcarán más esfuerzos para que el personal y en
particular, los técnicos, se superen técnicamente ya que ello tiene
especial importancia para obtener buenos resultados en el ahorro.
Los comandantes y los instructores políticos deben concientizar al
personal de que sólo dominando la técnica de su especialidad podrá
fortalecer la combatividad del Ejército, y organizar tareas para
117
superarla técnicamente en estrecha relación con el perfeccionamiento
de los preparativos de combate y con la lucha por el ahorro.
Adiestrarán a todos los oficiales, clases y soldados en el manejo
perfecto de las armas y en la capacidad de servicio con arreglo a los
reglamentos e instrucciones. En los centros de producción se
dedicarán diariamente a estudiar y asimilar los adelantos técnicos,
para que técnicos, obreros calificados y otros mejoren sin cesar su
nivel de capacitación. Sobre todo, hay que organizar de forma
extensiva la divulgación técnica, las sesiones de intercambio de
experiencias y los seminarios, por ejemplo, generalizando y
divulgando ampliamente los logros de la técnica y de la pericia para
elevar el nivel técnico general.
Bajo la consigna “luchar por producir más cereales es pelear por
garantizar la victoria en el frente”, las unidades procurarán sembrar
todas las tierras disponibles, implantar un clima por el máximo ahorro,
aunque sea un grano, una hebra de hilo, animando al personal a tomar
parte activa en esa tarea. En especial, promoviendo las facultades
creadoras, hay que aprovechar a gran escala los objetos viejos y
desgastados, en el seno del Ejército, que es gran consumidor, cosa
que redundará en gran medida en beneficio de la acumulación de
bienes estatales y en el restablecimiento y desarrollo de la economía
nacional.
4. Los organismos, las unidades combinadas y ordinarias del
Ejército Popular simplificarán los trámites administrativos.
Disolverán o fusionarán los organismos innecesarios o no
imprescindibles, reducirán la plantilla y destinarán la mano de obra
que quede libre a otros sectores más necesitados; simplificarán y
racionalizarán los trámites administrativos, y dedicarán más horas
disponibles a la dirección y ayuda a las instancias inferiores. Al
mismo tiempo, hay que acabar con todos los viejos hábitos de trabajar
sentados a la mesa, encerrados en las oficinas.
A este fin:
a. Anularán formas innecesarias de partes escritos como el diario,
el quinario y el quincenal, hoy vigentes en las unidades; informarán
118
periódicamente, una vez al mes, sobre el conjunto de operaciones y la
situación de la unidad, pero lo harán de inmediato sobre graves
accidentes que ocurran y sobre lo exigido por la instancia superior.
Las unidades cercanas a los mandos superiores presentarán informes
verbalmente o por teléfono.
b. La estadística de personal será llevada sólo por los organismos
encargados de estadísticas de las filas, y la de armas y equipos
técnicos de combate, sistemáticamente por el Cuartel General de la
respectiva arma y por otros organismos de su competencia, para
evitar la pluralización de informes.
c. El ministro de Defensa Nacional confeccionará un plan
detallado para simplificar los trámites administrativos y lo remitirá a
las unidades para su cumplimiento.
5. Cada centro de producción y cada fábrica pondrán fin al
derroche de materias primas y materiales; los gastarán de forma
racional observando estrictamente las normas de consumo a fin de
rebajar el coste de producción.
Cumplirán al pie de la letra mi orden 0134 del día 8 de marzo de
1952, bien conscientes de que esto constituye una de las medidas más
importantes para la victoria en la guerra, respecto al ahorro de
cereales.
Para ahorrar alimentos:
a. Se emitirán y usarán vales de racionamiento unificados para
todo el Ejército Popular con miras a evitar racionamiento doble y el
injusto durante las misiones de servicio.
b. Se rebajará de un kilo a 800 gramos la ración diaria para los
oficiales, clases y soldados que sirven en la plana mayor de unidades,
desde la división.
6. Las unidades tomarán todas las medidas necesarias para la
reproducción de animales, considerando la ganadería como tarea
importante de su economía auxiliar. Reducirán la tasa de mortandad
intensificando la profilaxis y mejorando la cría, y prohibirán los
sacrificios arbitrarios.
7. Los servicios de transporte y las unidades que disponen de
119
muchos medios de transporte llevarán correctamente la estadística de
vehículos y trazarán detallados planes de tráfico para aumentar el
kilometraje de recorrido, reducir el ciclo de circulación y acabar con
el movimiento de vehículos sin carga. En particular, en viajes de
vuelta después de cumplir la misión, cuando no haya cargas a traer,
deberán ayudar a los órganos estatales a transportar lo que sea. Se
decomisarán a las direcciones, subdirecciones, unidades conjuntas y
ordinarias todos los coches, que no figuren en la plantilla, y se dejará
de suministrar gasolina a estos vehículos.
8. Para ahorrar combustible, los organismos correspondientes
deberán suministrarlo atendiendo estrictamente a la norma de
consumo, enseñarán a sus encargados de proveerlo a operar según los
requerimientos técnicos para evitar el derroche. Sobre todo, los
servicios de combustible y las unidades procurarán evitar pérdidas
por bombardeos enemigos. Los servicios de transporte deben mejorar
la calificación de los choferes para reducir el gasto de gasolina.
9. Para ahorrar prendas de vestir, alargarán de dos a tres años el
plazo de uso de uniformes para los oficiales superiores, desde jefes de
regimiento y para los generales (atañe sólo a trajes de lana).
10. Para ahorrar calzado, se debe, ante todo, elevar su calidad y,
además, educar al personal a usarlo con cuido, igual que otros
artículos; al suministrar nuevo calzado, hay que recoger sin falta el
usado.
11. Los trabajadores de los centros de producción deben elevar el
rendimiento de las máquinas y prevenir las averías mediante su buen
mantenimiento y elevando el nivel técnico y de calificación, así como
prolongar la duración de las máquinas evitando su explotación
excesiva.
12. Las unidades combinadas y ordinarias y los organismos
promoverán en gran escala la recogida de chatarra, barriles, botellas y
otros objetos abandonados o desgastados entregándolos al Estado
para usarlos como material o reelaborarlos.
13. Los cuerpos de ejército y las unidades combinadas elaborarán
sus planes de ahorro de acuerdo al plan general de ahorro para el
120
Ejército Popular y conforme a sus propias realidades, y los cumplirán
consecuentemente a través de un movimiento masivo.
14. Al jefe de la Dirección Política General le incumbe tomar las
siguientes medidas para asegurar políticamente el éxito del
movimiento de ahorro a desplegar en todo el Ejército Popular.
a. Movilizar las organizaciones del Partido y de la Unión de la
Juventud Democrática en las unidades para explicar ampliamente a
todo el personal la importancia del ahorro económico utilizando
diversas formas y métodos como reuniones, charlas y conferencias.
b. Formar al personal en un espíritu de aprecio y ahorro de los
bienes estatales y de fortalecimiento de la disciplina financiera,
realizar bien la labor política encaminada a llevar a su conocimiento
que el desfalco, el derroche y la usurpación constituyen graves delitos
contra la patria y el pueblo para que los combatan implacablemente.
c. Organizar ampliamente entre el personal una campaña de crítica
y autocrítica rigurosa respecto a los derroches manifestados hasta la
fecha, revelar y condenar ante las masas a desfalcadores,
malversadores y usurpadores de bienes estatales para acabar pronto
con tales manifestaciones. Aplicar severas sanciones de orden
orgánico a quienes, a pesar de las medidas educativas aplicadas,
siguen cometiendo actos de ese género.
Promover de manera constante, no temporal, una labor política
respecto al ahorro.
15. El jefe de la Dirección de la Fiscalía tomará con antelación
medidas apropiadas para asegurar un exitoso cumplimiento del plan
general de ahorro para el Ejército Popular e impedir el desfalco, el
derroche y la usurpación.
16. Las unidades harán balance, a fines de cada mes, del
movimiento de ahorro para rectificar los errores detectados y divulgar
las mejores experiencias. Los cuerpos del ejército sintetizarán tales
experiencias acumuladas en las unidades inferiores y las comunicarán
al Estado Mayor General, que las recopilará y divulgará ampliamente
entre las demás unidades.
17. El comandante general del frente, los comandantes de cuerpo,
121
directores de escuelas, jefes de unidad independiente, comandantes de
arma, jefes de Dirección y de subdirección confeccionarán planes de
ahorro adecuados a la realidad de sus respectivas unidades, de
acuerdo con el plan general de ahorro para el Ejército Popular, y los
someterán, antes del 10 de abril, a mi ratificación, por intermedio del
ministro de Defensa Nacional, y los ejecutarán a partir del 15 de abril.
18. Encomiendo al ministro de Defensa Nacional controlar con
frecuencia el cumplimiento del plan general de ahorro para el Ejército
Popular.
El ministro de Defensa Nacional revisará hasta mediados de mayo
el cumplimiento de los planes de ahorro en las unidades y me
informará de los resultados.
19. El contenido principal de la presente orden se pondrá en
conocimiento de todo el personal.
122
SOBRE LA IMPLANTACIÓN
DEL ESTILO POPULAR DE TRABAJO
ENTRE LOS FUNCIONARIOS DE
LOS ORGANISMOS DEL INTERIOR
Compañeros:
En la Conferencia Conjunta de los Presidentes de los Comités
Populares y los Dirigentes del Partido de Provincia, Ciudad y Distrito,
celebrada el pasado mes de febrero, me referí detalladamente a que
para fortalecer el Poder popular y elevar su papel había que extirpar
las secuelas ideológicas del imperialismo japonés y del feudalismo,
que sobreviven en la mente de los funcionarios de los organismos de
Poder popular, así como oponerse al burocratismo e intensificar la
disciplina financiera. No quiero repetir lo dicho. Les aconsejo
estudiar a fondo el contenido de aquel discurso para que sea una guía
en su trabajo.
Nuestros órganos del Interior son, en pocas palabras, instituto de
la autoridad, que defiende al Poder popular y al Partido. Mantienen el
orden en el Estado y en la sociedad, protegen la vida y los bienes del
pueblo, ateniéndose a la línea y la política del Partido y a las
disposiciones del Gobierno.
Nuestro poder es poder del pueblo y, por consiguiente, los
organismos del Interior, como parte de los órganos del Poder popular,
123
pertenecen también al pueblo, así como los funcionarios que en ellos
trabajan. Nuestros organismos del Interior y sus miembros no
protegen los privilegios de la clase propietaria, sino que sirven para
los intereses del pueblo trabajador.
Estos organismos los integran obreros, campesinos e intelectuales
trabajadores. Por eso, para sus miembros, defender los intereses de
éstos y salvaguardar el orden social del Estado —que ellos
administran—, significa justamente defender los propios intereses.
En 7 años de existencia, nuestros órganos del Interior han
registrado un gran desarrollo. En un principio, desde el día en que el
pueblo coreano tomó el poder en sus manos tras sacudirse el yugo del
imperialismo japonés, esta institución carecía de experiencia, por eso
no podía actuar con la capacidad requerida y cometió muchos errores
en el mantenimiento del orden social. Pero con el tiempo se fue
fortaleciendo con rapidez y durante la construcción pacífica y la
Guerra de Liberación de la Patria ha desempeñado gran papel. Como
ustedes conocen de sobra que nuestros órganos del Interior y sus
miembros han realizado muchas labores, no voy a hablar de ellas.
Voy a referirme a algunas tareas que incumben al personal de esta
institución.
Ante todo, deben extirpar de sí mismos los residuos del
imperialismo japonés y las prácticas de desenfreno.
Al igual que en los demás órganos del Poder popular perviven en
los organismos del Interior secuelas del imperialismo japonés. No
puede decirse que adolezcan de ellas en mayor cantidad; lo aparentan
por razón de que sus miembros visten uniforme y llevan fusiles al
hombro, a diferencia de los de otros organismos, que por vestirse de
civil no sobresalen en seguida. Pero los miembros del Interior, por ser
uniformados, saltan a la vista, y hasta sus pequeñas deficiencias
parecen grandes.
¿Por qué los vestigios del imperialismo japonés sobreviven en la
mente de nuestros funcionarios? Nacieron y vivieron en la época del
imperialismo japonés. Todo lo que vieron y escucharon en el curso de
su crecimiento refleja el ambiente social de aquel tiempo, sus hábitos
124
viciosos, los cuales sobreviven, sin desaparecer de sus mentes.
Desde niños nuestros hombres vieron a los polizontes japoneses o
coreanos dándose importancia, sable a la cintura. Aun maldiciéndolos
y odiándolos, es cierto que abrigaban un vago deseo de hacer alarde
de la autoridad llevando el sable en el cinturón. Tales impresiones
subsisten en la mente de los funcionarios, expresándose hoy en el
método de trabajo autoritario y en el estilo burocrático.
En el pasado, la gente solía decir que si una niña nace hermosa
estaba predestinada a ser nuera primogénita de una familia rica y que
si un niño tiene semblante dilatado y bien parecido, llevaría vida
holgada. Esto era una expresión ideológica de que los pobres no
odiaban a los ricos que les explotaban, sino más bien les envidiaban.
Hoy también hay muchachas que desean casarse con quien las
mantenga ociosas y, una vez casadas, quieren dejar de trabajar, lo
cual es manifestación de ideas caducas, heredadas de sus padres.
Toda persona tiene en mayor o menor grado influencias
ideológicas de la vieja sociedad que son difíciles de erradicar de un
día para otro.
Los funcionarios de nuestros organismos del Interior han sido
promovidos a estos cargos antes de despojarse de las lacras de ideas
caducas, razón por la cual, olvidando que bajo el imperialismo
japonés habían sido objeto de la opresión policíaca, se ufanan del
uniforme con que les vistió el pueblo, se muestran autoritarios igual
que aquellos policías del imperialismo japonés, sin tener presente que
son hijos de obreros, de campesinos y de intelectuales trabajadores.
Hoy es muy grande el peligro del burocratismo en el régimen
democrático popular.
Bajo el imperialismo japonés los polizontes celebraban a su
albedrío los cumpleaños, porque así tenían ocasión de recibir muchos
regalos como soborno. Practicaban gran cantidad de cohechos
celebrando a menudo, cualquier cumpleaños, del padre, de la madre,
el suyo, el del hijo. Suponiendo que los regalos que recibían en un
cumpleaños les alcanzaran para vivir dos meses, con los que recibían
en cinco cumpleaños tendrían para vivir casi un año.
125
Entre el personal de nuestros órganos del Interior, aunque
raramente haya personas que siguen tales prácticas. Si ellos celebran
de esta manera su cumpleaños, ¿en qué se diferencia esto de lo que
hacían los polizontes del imperialismo japonés? No hay gran
diferencia más que en denominaciones: unos, funcionarios de los
órganos del Interior del pueblo, y otros, polizontes del imperialismo
japonés. En esta entidad sobrevive en gran medida el estilo
burocrático, que constituye el mayor peligro.
He tenido oportunidad de platicar con campesinos; me han dicho
que si en el campo no se pone fin a la fabricación clandestina de
bebidas, ello se debe a que hay funcionarios del Interior que se
asocian con algunos campesinos en estas prácticas ilegales. Como en
las aldeas viven pocas familias no hay nada ignorado entre ellas; si
los del Interior mancomunan sus fuerzas con las de los militantes del
Partido del lugar, se podría controlar rigurosamente la fabricación
clandestina de bebidas. Sin embargo, no lo hacen así: dejan
intangibles esas prácticas o se comprometen en ellas.
Se han dado casos en que algunos organismos del Interior
imponen cargas extratributarias a la población e incluso sus
funcionarios golpearon a personas.
¿Podremos confiar a semejantes funcionarios la importante
empresa de defender al Partido y a los órganos del poder? Esto es
muy peligroso. Quien vende su autoridad por un vaso de licor y un
trozo de panecillo, venderá también el poder al mejor postor.
Como la misión de los órganos del Interior es defender al Partido
y al poder y mantener el orden público conforme a la línea del Partido
y la política del Gobierno, sus miembros deben ser auténticos
servidores para el pueblo que cumplan perfectamente esta misión. De
lo contrario, podrían hacer juego al enemigo.
Los espías del enemigo tratan de atraer a los borrachos, a los
elementos que queman sus vidas en forma disoluta y depravada, a los
egoístas corruptos y que tienen mucha afición al dinero, a los
delincuentes. En todo trabajo, si uno se deja arrastrar por el vicio no
podrá librarse, como si hubiera caído en una trampa, antes bien se
126
hundirá en una asechanza más peligrosa. Por eso, si se comportan
como policías del imperialismo japonés y se corrompen, se aislarán
del pueblo y de los órganos de poder y, en resumidas cuentas, se
pasarán al enemigo. Es muy evidente el gran daño que causan y lo
peligrosas que son las secuelas de las ideas del imperialismo japonés
y las influencias capitalistas para el desarrollo social y para nuestro
trabajo. Precisamente por esto, nuestro Partido y nuestro Gobierno
proponen luchar contra los residuos ideológicos del imperialismo
japonés a través del movimiento de todo el Partido y el pueblo.
Si los funcionarios de los órganos del Interior desean de veras
trabajar en pro de la patria y el pueblo, tienen que averiguar qué cosa
perjudica el trabajo y qué deficiencias hay en su conducta y labor
para rectificarlas; luchar contra la influencia del capitalismo y del
feudalismo y contra prácticas de desenfreno.
Hoy la población sufre muchas dificultades en la vida, pasa
hambre. Los valientes soldados de las unidades en el frente algunas
veces combaten en ayunas al enemigo. No obstante, una y otros
pelean sin perder el ánimo y redoblan el vigor para triunfar cueste lo
que cueste. La causa es que nuestro pueblo sabe por qué lucha.
Nuestro pueblo no desea ser otra vez esclavo privado del país,
como lo fue en la época del imperialismo japonés. A través de la
construcción democrática de los cinco años pasados sabe muy bien
que el régimen democrático es realmente bueno, y combate para que
no le arrebaten las conquistas alcanzadas en esa construcción.
Tiene, asimismo, confianza en la victoria. Antaño el pueblo
coreano no tenía ni poder, ni partido ni ejército. No obstante, luchó
gritando vivas en pro de la independencia. Pero hoy cuenta con su
poder, con el invencible Partido del Trabajo de Corea y con el
Ejército Popular, y por eso, con inconmovible confianza en la victoria,
derrocha valor en la lucha.
Ahora el pueblo coreano no está solo en la contienda; cuenta con
la solidaridad del poderoso campo democrático mundial. En la época
del imperialismo nipón no contaba con la solidaridad internacional, y
si la había, sólo era apoyo político. Pero hoy, la Unión Soviética, la
127
República Popular China y otros países democráticos prestan ayuda
política, económica y técnica y, en particular, el pueblo chino envió
un Cuerpo de Voluntarios para ayudarnos. Por consiguiente, el pueblo
combate con bravura y con fuerte convicción en la victoria.
¿Es que tiene nuestro pueblo una correcta comprensión? Sí, no
cabe duda.
Mientras el pueblo se bate con firme confianza en la victoria, a
despecho de todas las dificultades, incluso pasando por alto la comida,
algunos funcionarios del Interior y cuadros llevan una vida corrupta.
Mientras unos están muy atareados, otros pasan su tiempo bebiendo,
mientras unos derraman su sangre en el frente, otros en la retaguardia
llevan una vida disoluta y depravada. ¡Esto es muy grave!
Depravarse significa echarse a perder. Hay que atajar y tirar por la
borda todo lo putrefacto. Si entre frutas apiladas una se echa a perder,
hay que sacarla, porque si no, todas se pudren al fin y al cabo. En
primer lugar, cuidar de que no se echen todas a perder, y sacar las que
se pudren aun a despecho de este cuidado. Las manifestaciones de la
depravación son reminiscencias del capitalismo, que conducen a los
hombres a la corrupción y la degeneración y, al fin y a la postre, a
pasarse al enemigo. Tenemos que poner barreras a la penetración de
la ideología del enemigo. A este fin, hay que arrancar de cuajo los
vestigios de ideas capitalistas que aún subsisten en nosotros e
intensificar la educación socialista y democrática.
Son lacras de corrupción tanto el no superar las dificultades e
infringir la disciplina como conducirse de manera perezosa. Hay que
acabar con estas prácticas corruptas desplegando enérgica lucha
ideológica.
Hay que intensificar también la disciplina en los órganos del
Interior.
Todavía es endeble su disciplina. Ya que visten uniforme, los
miembros del Interior deben acatar estrictamente la disciplina militar.
Deben implantar también un perfecto y ordenado régimen y una
férrea disciplina en sus organismos.
Falta mucho por hacer al respecto. Hay órganos del Interior que no
128
disponen siquiera de estadísticas claras. Algunos de sus miembros no
cuidan sus armas como es debido. La pasada primavera, un cuadro
del Partido fue a una subcomisaría, donde sus miembros dormían,
colocados los fusiles en un rincón del cuarto, y no se habían dado
cuenta de que los sacaba de allí. Si cuidan así los fusiles es posible
que los malsanos hagan mala jugada u ocurra un incidente.
Hay funcionarios que no saben disparar el fusil como es debido
porque en los organismos del Interior el adiestramiento militar se
realiza pésimamente. Para quien no sabe manejar un fusil, éste le vale
menos que un palo. ¿Para qué lo necesita si no lo cuida con esmero ni
sabe dispararlo? Todo esto proviene de la floja disciplina militar.
Además, en los órganos del Interior falta un sistema de ejecución
de la orden. Se debe cumplir la orden contra viento y marea, pero
algunos funcionarios del Interior no proceden todavía de esta manera.
No se mantienen con buen porte. Vemos a algunos funcionarios andar
por la calle con el uniforme desabrochado e incluso sin gorra militar.
Todas estas manifestaciones evidencian que entre los miembros del
Interior aún no se ha establecido la disciplina necesaria.
Para cumplir perfectamente la misión como entidad al servicio del
pueblo, entidad que defiende al Partido, al Gobierno y al pueblo, los
organismos del Interior deben fortalecer la disciplina.
Hay que afirmar asimismo en los miembros de los órganos del
Interior el espíritu partidista.
Algunos funcionarios del Ministerio del Interior no tratan
respetuosamente al Partido so pretexto de vestir uniforme y llevar
charreteras. Ciertos funcionarios hacen caso omiso y no colaboran en
los buenos trabajos de las organizaciones del Partido, pero, bailando
al son de algunos individuos de organismos partidistas les siguen con
mucho gusto en fechorías. Esta es una prueba de que carecen de
espíritu partidista. El estilo burocrático, la corrupción y la infracción
de la disciplina, provienen del débil espíritu partidista.
Forjarse en el espíritu de Partido significa ser auténticos militantes,
que comprendan correctamente la línea y la política del Partido y
luchen enérgicamente por aplicarlas. Sin embargo, hay no pocos
129
militantes que ignoran el Programa y los Estatutos del Partido, así
como sus propios deberes. Cuando decimos que los desconocen no
significa que no los saben de memoria, sino que no los han
comprendido a fondo ni saben llevarlos puntualmente a la práctica.
Nuestros miembros del Partido, cuando incurren en algún error,
deben pensar en el Programa y en los Estatutos y preservar el rasgo
de miembro reflexionando: Soy militante, llevo en el pecho el carné
del Partido, ¿cómo puedo obrar a contrapelo de los deberes de
militante?
Esto es precisamente una expresión del espíritu partidista. Durante
la retirada temporal muchos militantes lucharon con valentía en las
zonas ocupadas por el enemigo, sin doblegarse ni en lo mínimo, por
defender el honor de militante del Partido del Trabajo, incluso al
precio de ser asesinados por los fusiles y las bayonetas del enemigo.
Así obraron porque tenían firme espíritu partidista.
Para poseer fuerte espíritu de Partido hay que tener clara
comprensión de la línea y la política del Partido y nobles cualidades
de militante. Debe estudiarse constantemente el Programa y los
Estatutos, la línea y la política del Partido, e incluso se debe estudiar
lo tratado en las instrucciones políticas en combinación con ellos. Así
se puede avanzar por el camino correcto.
Con vistas a fortalecer el espíritu de Partido entre los funcionarios
de los órganos del Interior es necesario intensificar la educación
política e ideológica.
Voy a referirme al trabajo de los instructores políticos por serlo la
mayoría de los compañeros aquí presentes.
La importante tarea que se plantea a los instructores políticos es
extirpar el estilo de trabajo autoritario y las manifestaciones de
corrupción y degeneración en el seno de los órganos del Interior,
instruir y preparar a sus miembros para que sean auténticos servidores
del pueblo.
Intensificar la disciplina y fortalecer el espíritu partidista entre los
miembros del Interior depende de los funcionarios políticos.
El instructor político es algo así como la madre de la unidad. Al
130
igual que en la familia es la madre quien, por lo general, educa a sus
hijos, en los órganos del Interior los instructores políticos deben
educar a los soldados, clases y oficiales. En estas instituciones las
labores administrativas competen a los funcionarios respectivos, pero
la formación ideológica de los soldados, clases y oficiales es tarea del
instructor político.
Sin embargo, algunos instructores políticos, en vez de cumplir esta
misión como una madre de miembros de su organismo, infringen el
sistema de dirección unipersonal sobre la administración de los
asuntos internos y reprochan y dan gritos a los funcionarios
administrativos, diciendo que tienen un espíritu partidista flojo
cuando ellos no van al encuentro de los del Partido. Es una tendencia
general de los instructores políticos infringir el sistema de dirección
unipersonal, suplir a los funcionarios administrativos en su trabajo y
darse importancia. Sin trabajar como funcionarios políticos y con solo
exigir que les sigan, nadie les seguirá. En vez de violar dicho sistema
tienen que hacer funcionar a las organizaciones del Partido y sociales
e intensificar la formación ideológica para que los integrantes de los
órganos actúen a conciencia.
Los instructores políticos deben ser siempre modestos, sinceros,
honrados y ejemplares en todo su comportamiento, incansables y
pacientes en el trabajo. Entonces el personal administrativo depositará
espontáneamente confianza en ellos. Deben ganarse la confianza de
los funcionarios administrativos a tan alto grado que ellos digan:
puedo trabajar sólo cuando cuento con ese hombre, y sin él no.
Una de las deficiencias principales en la labor de los órganos del
Interior es el bajo nivel de dirección y administración respecto a los
inferiores. Elevar el arte de dirección de los cuadros dirigentes es un
problema de suma importancia y ello depende también de los
instructores políticos.
Actualmente adolecen de dos deficiencias en el método de
dirección sobre las instancias inferiores: una es imponer sin analizar y
arbitrariamente, castigar sin contemplaciones a las personas; otra,
reconciliarse con lo injusto. Ambas son incorrectas.
131
Cuando se considere que sancionar a un infractor contribuye a la
educación de las masas, habrá que hacerlo. Pero como he señalado en
el IV Pleno del Comité Central del Partido, no es justo castigar a los
hombres sin un análisis minucioso. El castigo no debe ser por el
castigo en sí, sino por la educación. Si criticamos a algunos
funcionarios por conciliar con lo injusto, sancionan sin consideración
a las personas, y si les criticamos que eso es erróneo, evitan sancionar
incluso cuando esto es lo merecido. No se debe actuar así.
¿A qué principio, entonces, deben atenerse para dirigir las
instancias inferiores?
Ante todo, los instructores políticos deben ser modelos en todos
los aspectos.
Es injusto que no presten atención a los asuntos militares dándose
por satisfechos con la labor política. Deben ser buenos tiradores,
participar con entusiasmo en los ejercicios militares, observar
ejemplarmente la disciplina, tomar parte activa en los deportes, asistir
puntualmente a las reuniones y marchar a la cabeza cuando se deben
superar las dificultades. Deben ir los primeros en los ataques y
cuando los repliegues, combatir en la retaguardia de las tropas.
Asimismo, deben ser modestos y honrados en la vida privada, nunca
depravarse o infringir la disciplina financiera. Cuando orientan a los
subalternos no deben exigir sin ton ni son que cumplan una tarea; en
caso de que no marche bien el trabajo tienen que mostrar el ejemplo
en la práctica y ser diestros en todos los trabajos asumidos.
En las actividades de los órganos del Interior importa también
promover la consulta. Una de sus deficiencias es que la descuidan.
Las frecuentes consultas no dañan en absoluto su labor. En vista de su
peculiaridad, en el Ejército se dan muchos casos positivos cuando el
mismo comandante ordena resueltamente, según su propia decisión,
sin tener que consultar en las circunstancias de la contienda. Pero, en
el trabajo de los órganos del Interior es positivo consultar mucho
sobre todos los asuntos planteados. La eficaz consulta previene
errores en el trabajo.
Los órganos del Interior deben dirigir de forma planificada las
132
unidades inferiores. La deficiencia general de sus funcionarios es
cumplir las tareas al azar, sin un plan. Tienen que rectificarla pronto y
trabajar todos de acuerdo con un plan minucioso.
Durante la Lucha Armada Antijaponesa, todos los comandantes
trabajábamos con arreglo a un plan. Si se actúa sin plan y con
voluntarismo, es imposible que las cosas marchen bien. Hay que
trazar un plan minucioso y sobre su base desplegar las actividades
incansable y regularmente.
La lucha por el ahorro económico hay que llevarla también
conforme a un plan concreto. No cosecharemos nada con subrayar el
ahorro, ni con pronunciar discursos fervientes y dar vivas en las
reuniones. Tienen que planear detalladamente el ahorro económico y
llevarlo consecuentemente a la vida.
Por ejemplo, si la Jefatura de la Provincia de Phyong-an del Sur
del Ministerio del Interior trazara un plan de ahorro económico,
tendría que reflexionar detenidamente: el pasado año celebramos
banquetes tantas y cuantas veces, pero este año lo haremos menos
veces para ahorrar tanto y cuanto; si el año pasado utilizamos el
camión innecesariamente tantas veces, este año economizaremos
tanta gasolina, mediante buena organización de tráfico; víveres
también hemos consumido demasiados en ciertos casos, pero
podemos ahorrar una cierta cantidad si aplicamos tal o cual método,
etc., etc. Hay que trazar el plan analizando lo que puede beneficiar al
Estado en diversos aspectos: aguantar y superar las dificultades,
aumentar la producción, economizar en el consumo, etc.
Si los miembros de los órganos del Interior usaran el calzado 20
días más al año, rendirían mucho beneficio al Estado. La Dirección
General de Intendencia del Ejército Popular elaboró y presentó otro
plan para hacer una ingente economía modificando el plan trazado ya
con mucho ahorro presupuestario. El Ministerio del Interior también
tiene que elaborar un plan de ahorro, que responda al trabajo efectivo
y ponerlo en práctica.
Otra tarea importante en la dirección de las instancias inferiores es
el buen control. Después de impartirles las tareas hay que
133
inspeccionar sobre el terreno su cumplimiento. Hay un dicho: ver una
vez es mejor que oír cien veces; por eso hay que ir personalmente a
los lugares cuantas veces sea posible.
La inspección, hay que efectuarla también según un plan. Es
preciso organizar y revisar todas las labores de modo planificado. Así
no se cometerán fallos en el trabajo.
Hace falta además organizar bien la lucha contra los reaccionarios.
Hoy en este plano se observan dos tendencias perniciosas.
La primera es la de derecha, que consiste en aflojar la búsqueda
y en esperar sentados la visita de los confesos pretextando que los
hay en gran número. Sólo cuando se intensifique el registro para que
los reaccionarios no puedan permanecer ocultos aumentará el
número de los reos confesos. Y en lo que se refiere a quienes han
declarado, se dan casos de trato indulgente incondicional
considerando que ya basta con la confesión, lo cual también es
injusto. Respecto al culpable de delitos graves entre los reos
confesos, es necesario revelar su crimen y aislarlo de las masas.
Separarlo no quiere decir que se le impida beber agua del mismo
pozo, sino aislarlo políticamente. O sea, poner al descubierto su
delito ante las masas para que éstas sean atentas en su vigilancia y
así impedirle que vuelva a cometer delitos. Sólo de este modo la
población no se dejará engañar por los malintencionados.
La segunda tendencia es la de izquierda, consistente en meter
ruido deteniendo a los reos confesos como si se los fuese a fusilar al
instante. En este caso, es posible que los delincuentes que iban a
confesar, pongan pies en polvorosa, así como otros criminales,
asustados por tal motivo.
Hay que seguir promoviendo la confesión. Intensificando el
registro se debe impedir el ocultamiento de los elementos malsanos
como reaccionarios, bandidos y espías, y si ellos se presentan, deben
tratarlos con indulgencia. En vez de organizar actos de bienvenida a
quien ha confesado, so pretexto de tratarlo generosamente, hay que
educarlo incansablemente para que, arrepentido de su delito, trabaje
con entusiasmo y sea fiel a la República.
134
Hace falta también tomar medidas estrictas para combatir las
armas bacteriológicas.
No hay que asustarse en exceso o tener miedo de que los
imperialistas yanquis utilicen armas bacteriológicas ni tampoco
soslayar la lucha para combatirlas, relajando la vigilancia. Es una
lucha que se debe llevar incansablemente tomando con paciencia
medidas pertinentes.
Hay que adoptar tres medidas estrictas para luchar contra tales
armas: primero, mantener todo limpio, independientemente de que
hayan caído o no bombas bacteriológicas. Si se mantiene la limpieza
constantemente y se realiza buena labor higiénica y profiláctica, no
hay peligro a enfermar aunque las dejen caer. Segundo, vacunar a
todos, sin excepción. Tercero, exterminar rápidamente todos los
insectos que arrojen los imperialistas norteamericanos.
Son eficaces las medidas profilácticas tomadas antes. Incluso en
casos en que cayeron bombas bacteriológicas, no hubo epidemias a
causa de la perfecta profilaxis, luego de aniquilar sin demora los
insectos y gracias a la correcta limpieza.
Es posible que el enemigo arroje en adelante más bombas de ese
tipo. Por eso, hay que agudizar la vigilancia y, cuando las dejen caer,
investigar e informar rápidamente, así como tomar las medidas
pertinentes. La experiencia de un mes y medio nos da plena confianza
para exterminar las armas bacteriológicas. Por eso, no deben
apresurarse en el combate antibacteriológico, sino llevarlo a cabo
paciente y detenidamente.
Como dije ya en la Conferencia Conjunta de los Presidentes de los
Comités Populares y los Dirigentes del Partido de Provincia, Ciudad
y Distrito, y he subrayado hoy también, la tarea más importante que
se plantea en el presente es combatir el estilo de trabajo autoritario y
el burocratismo. Esta lucha no debe limitarse sólo a discusiones y
críticas y a formular juramentos en las reuniones, sino que es
necesario un plan de trabajo detallado y esforzarse incansablemente
por encarnarlo en la práctica; entonces sí, tendremos éxitos.
Cuando ustedes regresen a sus localidades respectivas, tienen que
135
estudiar a fondo y elaborar planes para erradicar el burocratismo,
establecer la disciplina financiera y aumentar el ahorro económico, en
consulta con los comités del Partido y populares de distrito, y
cumplirlos al pie de la letra.
Los funcionarios de los organismos del Interior deben actuar de
conformidad con la línea y las decisiones del Partido y trabajar
teniendo como eje el cabal cumplimiento de su política. Todos ellos
deberán poner fin al estilo de trabajo autoritario y al burocratismo, y
ser miembros del Interior que en verdad sirvan al pueblo, que gocen
de la confianza y el afecto del pueblo.
AI exigir que se combata el burocratismo, hay compañeros que
temen se tilden de burócratas incluso por impulsar a los campesinos a
realizar pronto el laboreo de la tierra. No hay que pensar así. Tienen
que estimular activamente a los campesinos que no participan
debidamente en la arada, para que aceleren el cumplimiento de esta
tarea. Exigir mucho por el trabajo no es burocratismo.
Reitero que los miembros de los órganos del Interior asumen la
importante misión de defender al Partido y al Poder popular y
proteger la vida y los bienes del pueblo. Ustedes deben ser auténticos
miembros de los órganos del Interior, verdaderos servidores del
pueblo, ejemplo para las masas en la lucha contra cualquier obstáculo
y dificultad. En la siembra primaveral del año pasado hicieron
ingentes esfuerzos; que este año figuren también en la vanguardia.
Han de tomar parte en las obras de riego y prestar tesonera ayuda en
la siembra.
Es posible que en adelante tropecemos con muchas dificultades.
Los miembros de los órganos del Interior superarán valientemente
cualquier obstáculo y serán hombres fieles al pueblo.
Espero que combatan con mayor abnegación por la victoria
definitiva en la Guerra de Liberación de la Patria.
136
LA PERSPECTIVA DE LA GUERRA
DE LIBERACIÓN DE LA PATRIA Y
LAS TAREAS DE LA UNIVERSIDAD
137
1. SOBRE LA PERSPECTIVA DE LA GUERRA
DE LIBERACIÓN DE LA PATRIA
138
Partido y al Gobierno. Es formidable su presente preparación
ideológica. Tienen la firme decisión de luchar hasta la última gota de
sangre por la patria y el pueblo.
Los imperialistas yanquis vociferan acerca de la llamada
“superioridad técnico-militar”, pero sólo con esto no pueden vencer
en la guerra. El factor decisivo para ganar la guerra radica en la
superioridad política e ideológica del ejército y del pueblo. Un
ejército con esta ventaja es capaz de vencer a un enemigo cuya
técnica es superior. Es una verdad irrevocable. Nuestra victoria en la
Guerra de Liberación de la Patria está plenamente garantizada por la
superioridad política e ideológica de nuestro pueblo y del Ejército
Popular.
Este se ha reforzado también considerablemente en el plano
técnico-militar en comparación con el periodo inicial de la guerra. Es
verdad que contamos con pocos buques de gran tonelaje o aviones,
por ejemplo. Sin embargo, los tipos de equipos técnicos militares con
que se pertrecha un ejército no sólo se relacionan con el poderío
económico, sino también con las condiciones geográficas y la misión
de las fuerzas armadas del propio país. Nosotros no necesitamos
muchos buques grandes porque no tenemos intención de agredir a
otros países y el objetivo de nuestras fuerzas armadas es la defensa.
Ahora contamos con casi todos los equipos técnicos militares que
necesitamos. Todavía son algo escasos los aviones, pero pronto se
resolverá también esto. En unidades de todas las ramas y armas del
Ejército Popular se impulsa la labor para reforzar los elementos
débiles en el aspecto técnico-militar. En el futuro, se incrementará el
pertrechamiento del Ejército Popular y la capacidad técnico-militar de
los soldados.
Nuestro Ejército Popular supera al enemigo en estrategia y táctica.
Con estrategia y táctica científicas, con menores fuerzas lograremos
vencer a un enemigo poderoso. Si en el pasado la Guerrilla
Antijaponesa pudo vencer a los agresores imperialistas japoneses,
aunque era inferior decenas de veces en fuerzas, fue porque les
aventajaba en estrategia y táctica. Nuestro Ejército Popular no sólo
139
heredó de la Guerrilla Antijaponesa los métodos de lucha guerrillera,
sino que también creó numerosos métodos de combate en el complejo
y difícil curso de varias etapas de la guerra y los está aplicando con
todo éxito. Los imperialistas norteamericanos, por muy larga
experiencia de guerra que tengan, no podrán superar a nuestro
Ejército Popular en el aspecto estratégico y táctico.
En el curso de la guerra creció sensiblemente el prestigio
internacional de nuestra República y se fortalece cada día la
solidaridad internacional con el pueblo coreano. La Unión Soviética,
la República Popular China y otros países de democracia popular nos
prestan efectiva ayuda, y numerosos países amantes de la paz y
pueblos progresistas apoyan y respaldan la guerra justa del pueblo
coreano.
Los imperialistas norteamericanos se encuentran entre la espada y
la pared. Se devanan los sesos por encontrar la forma de concluir la
guerra. Si encuentran alguna solución para salvarse de esta situación
crítica, debería ser una de estas tres opciones: continuar la guerra en
el actual estado de confrontación, firmar el armisticio, o seguir
extendiendo la guerra hasta provocar un conflicto de gran magnitud,
incluso una tercera guerra mundial.
Vamos a analizar, en primer lugar, el problema de si los
imperialistas norteamericanos pueden continuar la guerra en el actual
estado de confrontación.
La situación no les permite proseguir la guerra manteniendo
inalterable dicha confrontación. Les resulta muy desfavorable seguir
con la guerra ahora, cuando el frente quedó estabilizado y las partes
beligerantes se encuentran en estado de confrontación. Para continuar
la contienda se necesita completar a tiempo enormes efectivos y
materiales bélicos. Nosotros podemos hacerlo con prontitud porque
tenemos cerca el frente y la retaguardia, pero para los imperialistas
yanquis es muy difícil porque tienen que traerlos de su país o de
Japón, situados muy lejos del frente. Además, los ánimos de los
soldados enemigos decaen cada día que pasa, y se agudizan más las
contradicciones entre el imperialismo yanqui y sus países satélites.
140
Estos no quieren enviar dócilmente sus ejércitos al frente coreano. Y
sus propios aliados han empezado a rechazar al imperialismo yanqui.
En tal circunstancia el imperialismo norteamericano no puede
proseguir la guerra, ni tampoco emprender una ofensiva general para
concluirla pronto. En la guerra, para atacar al adversario, es preciso
tener por lo menos el triple de efectivos militares. En el presente, el
imperialismo yanqui no cuenta con tantos efectivos por encima de los
nuestros. Está claro que no se atreverá a una ofensiva.
Otro problema es si el imperialismo yanqui puede provocar un
gran conflicto, una tercera guerra mundial. En una palabra, eso es del
todo punto imposible. En el curso de esta guerra ha sufrido más
pérdidas que en la Segunda Guerra Mundial. Sólo en efectivos
humanos llegan a centenares de miles. Ahora los imperialistas
yanquis no están preparados para provocar la tercera guerra mundial.
Como ellos mismos confiesan, mientras están sufriendo irreparables
fracasos en la guerra con un país pequeño como Corea, si provocan
una mayor conflagración extendiendo el frente, no lograrán otra cosa
que su propia ruina. Por eso, por muy fanáticos que sean de la guerra,
en las condiciones actuales no se atreverán a provocar la tercera
guerra mundial.
En las presentes circunstancias, los imperialistas yanquis, que ni
pueden proseguir la guerra ni provocar una guerra mundial, sólo
tienen una salida: cesar el fuego. Entonces, ¿por qué dilatan las
negociaciones de armisticio?
Antes que nada, porque la conclusión de un acuerdo de armisticio,
siendo el reconocimiento de su derrota, afectará el prestigio de
EE.UU. Han venido alardeando de que en sus más de cien años de
historia de guerras agresivas no habían sido vencidos ni una sola vez.
Para ellos constituye gran vergüenza ser derrotados en la guerra
contra un país tan pequeño como Corea. Por eso, pretenden un
“armisticio honroso”, para elevar su malparado prestigio mediante
negociaciones sobre el cese del fuego. En otras palabras, quieren un
armisticio en que salgan “vencedores”. No podemos permitirlo, jamás.
Como los imperialistas yanquis tratan de imponemos un armisticio en
141
que ellos aparezcan como “vencedores”, ignorando nuestras
propuestas, es natural que las negociaciones se dilaten.
Además, los imperialistas yanquis prorrogan las negociaciones
porque saben que si se implanta el alto el fuego, crecerá rápidamente
el poderío de nuestra República y la correlación de fuerzas
internacionales cambiará en contra suya. Está claro que si se alcanza
el alto el fuego, nuestra República, que goza del apoyo del pueblo, se
desarrollará y robustecerá más rápidamente que la camarilla títere de
Syngman Rhee. Por lo tanto, los imperialistas yanquis no pueden
dejar de considerar que el armisticio nos daría tiempo para
fortalecernos.
Otro fin que los imperialistas norteamericanos persiguen con la
dilación de las negociaciones es ofrecer mayores beneficios a sus
monopolistas. Estos se dan cuenta de que si cesa la guerra en Corea,
les será difícil vender los stocks de armas. Por esta razón, no les gusta
el armisticio en Corea.
Esas son las causas de que los imperialistas norteamericanos den
largas a las negociaciones de armisticio, mientras maniobran con
frenesí para incrementar en gran escala el armamento, aliviar las
contradicciones entre EE.UU. y los países satélites y salvar su
situación en apuros. Por mucho que se desesperen, jamás podrán
recuperarse de la derrota sufrida en la guerra de Corea ni conseguir el
llamado “armisticio honroso”.
¿Cuál es, pues, nuestra posición respecto a las negociaciones de
alto el fuego? Es clara. Nuestra postura invariable es: si los enemigos
dilatan las negociaciones, nosotros haremos lo mismo; si continúan la
guerra, nosotros seguiremos peleando.
Desde luego, no nos oponemos al armisticio. Y es porque el
armisticio significa nuestra victoria y, además, nos dará tiempo para
prepararnos mejor para el desenlace final.
Mas, no concluiremos un armisticio que afecte, en lo más mínimo,
los intereses del país y la nación. Sólo lo admitiremos si es justo y
razonable. Nunca aceptaremos condiciones desfavorables para el alto
el fuego.
142
Aunque el enemigo intente seguir la guerra, sin aceptar nuestra
justa propuesta, no tenemos nada que temer. Si los imperialistas
norteamericanos prosiguen la guerra, nosotros pelearemos hasta el fin,
y les asestaremos golpes más duros.
Para el progreso posterior de las negociaciones de alto el fuego,
deben resolverse las tres cuestiones siguientes: primero, la
relacionada con la composición de la comisión supervisora por
naciones neutrales; segundo, la construcción de aeropuertos, y tercero,
el canje de prisioneros de guerra.
Por lo que toca a la integración de dicha comisión nuestra parte
propuso a la Unión Soviética, Checoslovaquia y Polonia, y la parte
norteamericana a Suiza, Suecia y Noruega. La parte estadounidense
se opone a que la Unión Soviética sea miembro de la comisión. La
forma en que se integre la comisión no constituye un gran problema
para el avance de las negociaciones del armisticio. Se resolverá si
cada parte elige a dos de los países propuestos para formar la
comisión.
En cuanto a la construcción de aeropuertos, el problema está en
que la parte norteamericana se opone a que los construyamos. Esto es
una cuestión que pertenece a la soberanía del Gobierno de nuestra
República y un derecho nacional del pueblo coreano. Por lo tanto, la
oposición de los imperialistas yanquis a que construyamos
aeródromos constituye una injerencia flagrante en los asuntos
internos de nuestro país. Nunca les permitiremos tal intervención
insolente.
El asunto del canje de prisioneros de guerra avanzó hasta tal punto
que recientemente ambas partes intercambiaron nóminas de
prisioneros. Pero actualmente choca con dificultades.
Después del cese de la guerra, la devolución de prisioneros por
ambas partes beligerantes es principio de Derecho Internacional y una
regla moral reconocida internacionalmente. Sin embargo, los
imperialistas norteamericanos proponen injustamente el llamado
“regreso voluntario”. En esencia, insisten en ello como artificio para
encubrir su criminal intento de retener por la fuerza a nuestros
143
prisioneros, de entregarlos a las camarillas títeres de Syngman Rhee y
Chiang Kai-shek.
No podemos estar de acuerdo con el llamado “regreso voluntario”,
propuesto por la parte estadounidense. Insistimos en el canje total de
prisioneros de ambas partes. Haremos los esfuerzos necesarios para
que vuelvan todos nuestros hombres, sin dejar ni uno solo, que
aguardan esperanzados retornar a la República. De no lograrlo no
aceptaremos armisticio alguno.
Aunque ahora los imperialistas yanquis dan largas a las
negociaciones de alto el fuego, hay posibilidades de realizarlo. En las
presentes condiciones, el único camino que pueden elegir es el
armisticio, no tienen otra alternativa. Indudablemente se arrodillarán
ante nuestro pueblo y en un futuro cercano se llegará a un armisticio.
Este, aunque se haga realidad, no significa paz completa. Hasta
que los imperialistas yanquis no sean expulsados de nuestro país y
éste no se reunifique, no desaparecerá el peligro de guerra. Sobre todo,
nuestro país, por su situación importante en el camino al continente
asiático, siempre es objeto de agresiones imperialistas. Por eso
aunque se firme el armisticio, debemos permanecer alerta,
conscientes de que el peligro de guerra persiste.
144
devastado desaforadamente la industria, la economía rural y otras
ramas de la economía nacional. Sólo cuando restablezcamos y
construyamos rápidamente la economía nacional, podremos
consolidar la base económica del país y normalizar y mejorar la
arruinada vida del pueblo.
Debemos hacer lo mejor posible los preparativos pertinentes para,
una vez terminada la guerra, rehabilitar y desarrollar en poco tiempo
la economía nacional destruida.
Tal vez haya compañeros que duden de la necesidad de restablecer
y construir la economía nacional porque, aunque cese la contienda
seguirá el peligro de guerra y si estalla de nuevo, volverán las
destrucciones. Desde luego, como el armisticio no significa una paz
total, es posible que la guerra se reanude en nuestro país y vuelva a
destruir lo que vayamos a construir, al precio de los sacrificios que
hagamos. Con todo, no podemos permanecer de brazos cruzados
prescindiendo de la rehabilitación y la construcción por miedo a esas
destrucciones. Aunque vuelva todo a quedar arrasado en caso de
reanudarse la guerra, debemos restablecer y construir todos los
sectores de la economía nacional aprovechando al máximo el
armisticio.
Si no procedemos así alegando que si la guerra se reanuda todo
será destruido, no podremos fortalecer el potencial económico del
país y, por consiguiente, tampoco afirmar nuestra base democrática,
ni acelerar tampoco la gran tarea de la reunificación de la patria. Por
eso, con el cese del fuego hemos de emprender de inmediato el
restablecimiento y la construcción de la economía nacional.
Tenemos que realizar con nuestros propios esfuerzos el
restablecimiento y construcción posbélicos. Siempre insistimos en
apoyarnos en nuestras propias fuerzas. Es un principio invariable que
mantenemos desde la época de la Lucha Armada Antijaponesa. Sin
espíritu de resolver los propios problemas con las propias fuerzas, no
se puede hacer la revolución, ni la construcción económica, ni nada.
Durante el restablecimiento y la construcción de posguerra no
debemos basarnos en la ayuda extranjera. Claro que, después de que
145
terminen las hostilidades, podremos recibir ayuda para rehabilitar la
economía asolada. Mas, si contamos sólo con los demás y no
procuramos llevar a cabo, por propia cuenta, el restablecimiento y la
construcción de posguerra, podremos no recibir esa posible ayuda. Al
igual que el médico no pone inyecciones a un muerto, otros países no
nos ayudarán de buena gana si no sabemos sustentarnos en nuestras
propias fuerzas. Por eso debemos propulsar con nuestras manos el
restablecimiento y la construcción de posguerra, inspirados en el
espíritu de apoyarnos en nuestras fuerzas.
Con miras a rehabilitar y construir rápidamente la economía
nacional ateniéndonos a dicho principio, debemos movilizar y utilizar
al máximo la mano de obra, la técnica y los recursos de que
disponemos. En una situación en que todo ha sido reducido a cenizas,
la tarea de rehabilitar y construir la economía nacional no será nada
fácil, tropezaremos con muchos obstáculos y dificultades. Pero,
tenemos que superarlos, con nuestras propias fuerzas, cualesquiera
que sean, y restablecer y desarrollar lo más pronto posible la
economía arrasada, movilizando la capacidad creadora y la sabiduría
de nuestro pueblo, explotando y utilizando las riquezas naturales del
país.
A fin de restablecer y construir la economía nacional basándose en
el principio de apoyo en las propias fuerzas, todo el pueblo debe
intensificar la lucha por el ahorro, trabajar asiduamente y vivir de
modo austero. Debe sobreponerse a las dificultades más duras
apretándose el cinturón y economizar, aunque sea un ladrillo o un
gramo de cemento. Tenemos que procurar que también en el futuro,
cuando termine la guerra siga viviendo modestamente y alerta
combatiendo la negligencia, la flojera y toda forma de despilfarro.
Una de las importantes tareas que deben cumplir los profesores,
empleados y estudiantes de la Universidad es llevar por un cauce
correcto las investigaciones necesarias para restablecer y construir la
economía nacional después de la guerra.
Deben analizar y ordenar de modo correcto los puntos positivos y
negativos de la economía nacional, revelados en el curso de la guerra.
146
Después de la guerra, cuando emprendamos la rehabilitación y la
construcción de la economía del país, debemos tomar en
consideración la experiencia y las lecciones adquiridas durante la
Guerra de Liberación de la Patria. Durante la guerra las fábricas y
empresas fueron las más afectadas porque en su tiempo el
imperialismo japonés las instaló principalmente en las zonas costeras
con el propósito de llevarse los recursos de nuestro país.
En el futuro, cuando restablezcamos y construyamos la economía
nacional, tendremos que superar sus defectos, como el de la
distribución de las industrias, a la luz de la experiencia y las lecciones
adquiridas durante la guerra. Para eso, hace falta realizar desde ahora
un análisis correcto de sus aspectos positivos y negativos, que se
dejaron ver en la Guerra de Liberación de la Patria, y confeccionar
con acierto un plan perspectivo para restaurar y construir la economía
nacional en la posguerra. En favor de esta tarea los profesores,
empleados y estudiantes de la Universidad deben presentar muchas
sugerencias creadoras.
A la Universidad le incumbe localizar y registrar las riquezas
naturales del país y llevar a cabo intensas investigaciones para
utilizarlas de modo racional.
Como ustedes saben bien, nuestro país, aunque no tiene una
superficie grande, es muy rico en recursos del subsuelo, hidráulicos,
forestales y marítimos. Para movilizarlos y utilizarlos eficazmente
hacen falta datos referentes a ellos. Por ahora no son suficientes. Igual
que el dueño de un hogar debe saber al dedillo qué cosas tiene y en
qué consisten sus bienes para organizar bien la vida doméstica,
nosotros debemos saber a la perfección cuáles, dónde y cuántas
riquezas hay en nuestro país a fin de organizar acertadamente su vida
económica. En tal caso podremos elaborar un plan perspectivo
acertado para restablecer y construir en la posguerra, cumplirlo con
confianza y gestionar la vida económica del país de manera
planificada.
Con miras a explotar con éxito las riquezas del subsuelo, es
preciso, ante todo, efectuar en amplia escala la prospección geológica.
147
Además, tomar medidas eficientes para explotar pronto los
yacimientos localizados por la exploración.
El oro, por ejemplo, cuanto más pronto se extrae, tanto mejor. Hay
que sacarlo en grandes cantidades y venderlo antes de que
desaparezca el capitalismo y comprar a cambio máquinas y equipos
necesarios a nuestro país. No hay problema respecto a lo que
podamos producir nosotros mismos hasta cubrir las necesidades
nacionales, pero tendremos que comprar a otros países lo que escasea
o no tenemos, para lo cual hacen falta divisas.
Por lo tanto, debemos reforzar las prospecciones geológicas en
aras de determinar con exactitud la reserva de yacimientos y tomar
medidas para descubrir nuevos recursos y explotarlos con rapidez.
Otras investigaciones que deben realizar son las relativas a la
industrialización y la electrificación del país.
El rumbo que nuestro país debe seguir en el futuro es el socialismo.
Para construir el socialismo tenemos que industrializar y electrificar
el país.
Sin duda alguna, la industrialización no es tarea fácil para los
países atrasados, antaño colonias o semicolonias. En particular, para
nuestro país, donde todo ha sido destruido por la guerra.
Pero, aparte de abundantes riquezas naturales tenemos un Partido
y un pueblo forjados en la guerra. Además, a diferencia de la Unión
Soviética que hubo de construir sola el socialismo, en medio del
cerco capitalista, nosotros edificaremos el socialismo en condiciones
favorables. Por eso, si hacemos los preparativos necesarios y
movilizamos activamente a las masas populares, podremos llevar a
cabo con éxito la industrialización del país.
A este fin es preciso desarrollar la industria pesada, sobre todo y
con prioridad la industria de maquinaria.
La orientación a adoptar para desarrollar la industria de
maquinaria en nuestro país es empezar por la producción de piezas y
pasar gradualmente a la de máquinas modernas. Al principio tenemos
que levantar fábricas que produzcan repuestos y reparen máquinas, y
desarrollarlas paulatinamente a niveles superiores.
148
Nuestro país heredó del imperialismo japonés una industria
atrasada, colonial, que para colmo fue destruida durante la guerra. En
estas condiciones es difícil levantar de una vez y en gran escala
modernas fábricas de maquinaria. Sólo empezando por objetivos más
modestos para pasar gradualmente a objetivos más ambiciosos,
acordes con la base económica del país y el nivel técnico de los
trabajadores, podremos crear con éxito una industria mecánica
moderna. Pero, esto no debe ser motivo para considerarla misteriosa.
En adelante tendremos que fabricar con nuestras manos todas las
máquinas, entre ellas camiones. No se puede llamar desarrollado a un
país incapaz de producir camiones. No consideramos que sea una
tarea tan difícil. Si nos esforzamos un poco más, podremos
fabricarlos incluso con actual nivel tecnológico de nuestro país.
Actualmente nuestros técnicos y obreros producen acero y armas de
alta calidad. Tenemos todas las posibilidades para fabricar camiones
con la técnica y el acero de que disponemos, si preparamos las
instalaciones necesarias.
Junto con la industria pesada debemos desarrollar la industria ligera.
Para llevarla adelante nuestro país necesita resolver el problema de
materias primas de fibras. Como tiene limitadas superficies de
labrantíos, no es conveniente cultivar algodón para solucionar este
problema. Además, no tiene clima ni suelo propicios para cultivarlo.
Por lo tanto, no debe propugnar mucho este cultivo; es mejor
obtenerlo de otros países a cambio de recursos del subsuelo, que tiene
en abundancia.
Es conveniente desenvolverla sericultura en nuestro país, ya que
tiene muchas montañas. La Universidad debe realizar estudios sobre
esta materia.
Para resolver el problema de las materias primas de fibras es
preciso producir fibras sintéticas mediante el desarrollo de la industria
química, y no hacer hincapié sólo en las fibras naturales.
La electricidad es la principal fuerza motriz de la industria
moderna. Sin ella no podremos poner en marcha las fábricas, por
muchas que se construyan.
149
Nuestro país dispone de abundantes recursos hidráulicos, lo que es
una condición que hace relativamente fácil la electrificación.
Debemos levantar muchas plantas hidroeléctricas, grandes y
pequeñas, en ríos y embalses.
La Universidad debe investigar cuales ríos ofrecen condiciones
para construir dichas plantas y estimar con certeza su eficacia.
Además, convendría estudiar la posibilidad de construir nuevas
centrales en los ríos donde ya existen.
Para la electrificación del país es necesario, además de construir
plantas eléctricas, producir muchos transformadores, motores, otros
equipos y materiales eléctricos.
Siguiendo esta orientación los científicos, técnicos y profesores
universitarios deben estudiar la electrificación del país.
Otra cuestión importante que debemos solucionar para el
restablecimiento y la construcción de posguerra es el transporte.
Ante todo, resolver la cuestión del tráfico ferroviario.
Un método eficiente para esto es electrificar las vías férreas.
Ahora, una de las dificultades principales que sufre este sector es la
del combustible cuya solución exige la electrificación de los
ferrocarriles.
Debemos empezarla por los tramos de mayor pendiente, con vistas
a extenderla gradualmente a todas las líneas del país.
Hay que aumentar la red ferroviaria y trazar sus vías de modo
racional. El defecto actual de nuestras vías es que hay pocas líneas
que enlazan el Este y el Oeste. Debemos superar esta deficiencia.
Es importante estudiar proyectos para tender vías férreas en las
regiones montañosas. Construidas en esas zonas, correrán, en caso de
una guerra, menor peligro de ser bombardeadas desde el aire y
ninguno desde el mar. Cobran, pues, muy grande importancia tanto
desde el punto de vista económico como desde el de la defensa
nacional. Como primer paso, es de recomendar que proyecten la línea
Kanggye-Hamhung en las zonas montañosas septentrionales.
Además del transporte ferroviario, debemos desenvolver el fluvial.
Hay que investigar las maneras para utilizar como vías de
150
transporte los ríos, que son muchos en nuestro país. Ahora, tanto en el
frente como en la retaguardia tenemos dificultades con el transporte.
A pesar de que las carreteras principales de las zonas interiores
desempeñan un gran papel para el transporte de guerra, tenemos
numerosas dificultades a consecuencia de los ataques aéreos del
enemigo. En estas condiciones, aprovechar los ríos tendrá mucha
ventaja para asegurar el tráfico, porque los bombardeos no podrán
bloquearlos. Además el transporte fluvial es mucho más barato que el
terrestre. Desarrollarlo es entonces muy necesario, tanto en lo
económico como en lo militar.
Importancia particular adquiere el desarrollo del transporte fluvial
en zonas cercanas al frente, como la provincia de Hwanghae. En
cierta ocasión, no se suministraron a tiempo víveres a los ciudadanos
de Pyongyang por no poder traerlos de la próxima Jaeryong. El
presidente del Comité Popular de la Ciudad de Pyongyang solicitó
camiones para transportarlos. Le aconsejamos que lo hiciera en
barcos por el río Taedong, porque los camiones quedarían expuestos a
los bombardeos y, además, no podrían transportar grandes cargas.
Ahora este problema se ha solucionado satisfactoriamente.
A fin de promover el transporte fluvial es preciso explorar los ríos
navegables y tomar medidas para abrir cauces. La Universidad debe
trabajar con ahínco en la investigación de los ríos de nuestro país.
Con el mismo propósito debemos estudiar el problema de
construcción de canales. Con ellos podríamos enlazar el río Taedong
con el Ryesong o con el Chongchon. Si enlazáramos el Taedong con
el curso superior del Ryesong mediante un canal, resolveríamos
mejor el problema del transporte en las zonas aledañas.
Cada vez que miro el mapa de nuestro país pienso en si no sería
posible enlazar el Mar Este con el Oeste mediante la construcción de
un canal entre los cursos superiores del Taedong y Ryonghung o del
Rimjin y Tokji. Un canal que se trace por allí asegurando la
navegación libre de los barcos del Mar Este al Oeste y viceversa,
tendría enorme significado político, económico y militar.
Por supuesto la construcción del canal no sería nada fácil, porque
151
habría que hacer numerosos túneles y remover enorme cantidad de
tierra. Pero, para nosotros podría no ser gran problema cuando hemos
adquirido experiencia en construcción de galerías durante esta guerra.
Tendremos que construir canales no sólo en la parte Norte, sino
también en la parte Sur, para tener varios entre los Mares Este y
Oeste. Los profesores, empleados y estudiantes de la Universidad
deben realizar estudios profundos al respecto y confeccionar un
proyecto racional de perspectiva para la construcción de canales.
Para desenvolver el transporte fluvial es indispensable construir
muchos barcos de distintos tipos, particularmente, muchas chalanas
que puedan navegar por ríos de poca profundidad.
También hay que desarrollar el transporte automovilístico. A la
vez que reconstruir las carreteras destruidas debemos tomar medidas
para producir camiones por nuestra propia cuenta.
Otra tarea importante es buscar para la agricultura muchas y
nuevas tierras y utilizar de modo racional las que se explotan ahora.
En nuestro país son escasas las tierras labrantías mientras es alto el
porcentaje de crecimiento de la población. Por eso, hace falta, además
de utilizar eficientemente las tierras cultivadas, esforzarse por roturar
nuevas tierras y extender sin cesar la superficie sembrada.
En nuestro país hay muchas tierras que pueden ser roturadas, tales
como marismas de las costas Oeste y Sur, las altiplanicies de las
provincias de Hamgyong del Norte y del Sur, las pendientes y las
cuencas fluviales. Sólo las marismas suman más de 700 mil hectáreas,
de los cuales más de 300 mil corresponden a la parte Norte. Si las
roturamos para tierras cultivables o salinas, serán gran ayuda para
desarrollar la economía nacional y mejorar la vida del pueblo. Roturar
las marismas es una empresa para la prosperidad eterna de la Patria y
un gran proyecto de transformación de la naturaleza, de enorme
significación para el desarrollo económico del país.
Cuando termine la guerra tendremos que empezar de inmediato a
roturar las marismas de la costa Oeste. Para esto es necesario que
desde ahora se averigüe detalladamente el lugar y la extensión de las
marismas a transformar en tierras cultivables. En este trabajo deben
152
participar muchos profesores y estudiantes universitarios que poseen
conocimientos profesionales en la materia.
Aparte de esforzarse por buscar nuevas tierras, hay que prestar
profunda atención a mejorar y aprovechar racionalmente las tierras
cultivables existentes. Hay que tratar, en la medida de lo posible, de
convertir los campos de secano en arrozales para elevar las cosechas.
Y en cuanto a parcelas muy en pendiente y las rozadas se deben
utilizar como huertos frutales o morerales.
Es menester desarrollar la ganadería. Todavía no podemos cubrir
la demanda de la población en carne. En adelante debemos crear
granjas pecuarias estatales de gran tamaño en las regiones de Jangjin,
Pujon, Musan, Onsong y Kyongwon, donde hay abundantes fuentes
de piensos, y organizar otras de tamaño mediano y pequeño donde
haya molinos. Paralelamente con esto, hay que estimular activamente
la ganadería privada para que cada hogar rural críe uno o dos
animales domésticos, y las granjas agropecuarias estatales deben
distribuir a los particulares animales de buenas razas.
También hay que desarrollar la pesca. Nuestro país, rodeado de
mares por tres lados, tiene condiciones muy favorables para ello.
Para desarrollar la pesca hay que promover activamente, junto con
la pesca marítima, la cría de peces en agua dulce. Como nuestro país
cuenta con muchas montañas y ríos, se pueden criar peces,
dondequiera que sea, formando embalses tras cerrar los valles. La
construcción de numerosos embalses permite no sólo criar peces, sino
también regar y generar electricidad aprovechando el agua acumulada.
Es preciso realizar intensos estudios para utilizar racionalmente las
montañas. Ocupan casi 80 por ciento de la superficie nacional. Por
eso, su aprovechamiento eficiente cobra extraordinaria importancia.
Ante todo, es menester efectuar, en gran escala, la repoblación de
árboles para cubrir de frondosos bosques las montañas. Antaño, los
imperialistas japoneses talaron desaforadamente los bosques y, para
colmo, la guerra los desoló todavía más. Por lo tanto, cuando acabe la
guerra, hay que efectuar la repoblación en forma de movimiento de
todo el pueblo. Si cada año los militares y los habitantes se
153
movilizaran unos 10 días, se podrían plantar al cabo de unos años
muchos árboles. Sobre todo los estudiantes jóvenes deben participar
activamente en este trabajo.
Cuando planten árboles, no se debe plantar cualquier especie, sino
los útiles que se adapten al clima y al suelo de nuestro país y tengan
valor económico. Ciertas personas dicen que los pinos, que abundan
en nuestro país, son buenos para embellecer el paisaje, pero no son
tan útiles desde el punto de vista económico. En vez de pinos deben
plantar muchos otros árboles que crezcan rápidamente y sean útiles,
hasta cambiar los aspectos de los bosques.
Hay que realizar también investigaciones para proteger y
multiplicar plantas y animales útiles y aprovecharlos de modo eficaz.
3. SOBRE EL DESCUBRIMIENTO Y
LA CLASIFICACIÓN DE MATERIALES
HISTÓRICOS Y EL PATRIMONIO
CULTURAL DE NUESTRO PAÍS
154
pueblo cobra también enorme importancia para desarrollar la ciencia
y cultura de nuestro país.
Sin estudiar la historia y el patrimonio cultural de nuestro país es
imposible desarrollar debidamente la ciencia y la cultura. Una nueva
ciencia y una nueva cultura no pueden surgir de la nada. Se crean
desenvolviendo las mejores tradiciones y los éxitos alcanzados en
épocas anteriores. Además, a condición de desarrollar en forma
debida el propio y valioso patrimonio científico y cultural, se podrá
asimilar justamente los adelantos de la ciencia y la cultura de otros
países.
Sin embargo, hay quienes menosprecian sin fundamento alguno
los datos históricos y el patrimonio cultural de nuestro país, en vez de
detectarlos, ordenarlos y desarrollarlos. Hay gente que considera
malo todo lo que es nuestro y bueno sólo lo extranjero, incluso si se
trata de cuentos y canciones. Es una tendencia nihilista nacional, muy
nefasta para nuestra revolución.
A pesar de que en la historia y el patrimonio cultural de nuestro
país hay muchas cosas de las que podemos enorgullecernos ante el
mundo, hasta la fecha quedan muchas por descubrir y clasificar. En
consecuencia, hoy tenemos pocos datos históricos con los cuales
educar a los militares y a la población en espíritu patriótico. Como no
hay muchos libros que den a conocer la historia y el patrimonio
cultural de nuestro país, nuestra gente lee, sin sentido crítico, libros
que narran la historia y la cultura de otros países. De esta manera en
sus mentes han nacido involuntariamente ideas de adoración a otros
países y hasta el dogmatismo que les hace ver sólo las cosas de otros
y absorberlas por entero. El dogmatismo es primo hermano del
nihilismo nacional, y si se incurre en éste, se dará paso
inevitablemente al dogmatismo.
El dogmatismo, al igual que el nihilismo nacional, es muy nocivo.
En nuestro país se ha manifestado con particular gravedad en la
presente guerra, perjudicando mucho las acciones militares.
Como saben todos, nuestro país tiene muchas montañas y valles.
Sin embargo, algunos comandantes del Ejército Popular utilizaron
155
muchos cañones de tiro directo al aplicar, sin modificación alguna,
las instrucciones militares de otros países, adecuadas a zonas llanas.
Como consecuencia, no pudieron aprovechar debidamente el fuego
artillero ni tampoco garantizar plenamente la cooperación entre la
artillería y la infantería.
El dogmatismo se manifestó también en la educación ideológica
de los militares del Ejército Popular. Esta educación hay que
impartirla, en todo caso, con materiales adecuados a la realidad
concreta de nuestro país y al sentimiento de nuestro pueblo. Pero los
dogmáticos, para educar a los militares y la población, en lugar de
datos de la lucha de los héroes de nuestro país, utilizaron los de otros
países.
Tenemos que sacar serias lecciones de eso. La aparición de
tendencias dogmáticas en el trabajo ideológico y en las actividades
militares se debe, desde luego, a la presencia de elementos que
divulgan y promueven tales ideas y tendencias malsanas, pero
también a que los científicos no lograron hallar materiales históricos
y del patrimonio cultural de nuestro país y reunir muchos datos
aleccionadores para la educación del pueblo en el patriotismo.
Aunque sea desde ahora habrá que intensificar los estudios sobre la
historia y la cultura de nuestro país para educar con materiales
propios a los militares y a la población.
Estudiar a fondo y difundir ampliamente la historia y la cultura de
nuestro país incumbe a la Universidad, que dispone de muchos
especialistas en historia, geografía, literatura y otras ciencias relativas
a Corea.
¿Cuáles son, pues, las tareas inmediatas?
Antes que nada, ordenar y evaluar como es debido los hechos
históricos ampliamente conocidos entre nuestro pueblo para
utilizarlos como materiales en la formación de los militares y de la
población.
En la historia y el patrimonio de la cultura de nuestro país hay no
pocos datos de valor para la educación de los militares y los
habitantes en las ideas patrióticas. Hay numerosos relatos sobre las
156
valientes luchas de nuestros antepasados contra los agresores
extranjeros, biografías de famosos generales patriotas como Ulji Mun
Dok y Ri Sun Sin. Además, en nuestro país hay muchas obras
literarias antiguas, entre otras, el “Relato sobre Chun Hyang” y la
“Leyenda de Sim Chong”, que se transmiten ampliamente entre el
pueblo.
Los datos históricos y las obras familiares al pueblo, aunque sean
del pasado, pueden ser aprovechados en la educación de nuestra
población y de los militares en el patriotismo, si se analizan bien y se
presentan con lenguaje sencillo.
Los profesores y los científicos de la Universidad deben concentrar
fuerzas en la investigación profunda y la sistematización del patrimonio
científico y cultural creado por nuestros antepasados, por ejemplo, en la
historia, la geografía y la ciencia militar de nuestro país.
Además, hay que traducir las obras clásicas nacionales y escribir
también numerosos folletos sobre la historia de la lucha de nuestro
pueblo.
Por el momento, habría que traducir libros militares y escribir
folletos sobre el arte militar de famosos generales patriotas del pasado.
En nuestro país hay un célebre libro militar que debe ser traducido. Se
trata de “Guía Militar de Corea”. Hay que trazar un plan para traducir
y editar de manera sistemática otras obras clásicas de temas militares.
No estaría mal estudiar las armas utilizadas por nuestros antecesores,
en tiempos remotos, y reunir datos al respecto.
157
desarrollo del país, para la construcción de un país soberano e
independiente. Sin contar con competentes cuadros nacionales
forjados en lo político y lo ideológico y de alto nivel técnico-
científico, es imposible resolver con éxito los difíciles y complejos
problemas surgidos en la construcción del Estado.
Nuestra República es joven, tiene corta historia de desarrollo. Por
eso, todavía no contamos con el suficiente número de cuadros
nacionales.
Independientemente de que cesen o continúen las hostilidades, la
Universidad debe dedicar muchas fuerzas a la formación de gran
número de cuadros nacionales.
El Partido y el Gobierno de la República prestan siempre gran
atención a este trabajo. Aun en el período más difícil de la guerra
procuran que no se interrumpa la labor docente universitaria e incluso
retiran del frente a los estudiantes para que prosigan los estudios.
Profesores y funcionarios de la Universidad deben saber a las
claras que en el presente el Estado necesita apremiantemente cuadros
nacionales. En el futuro, cuando se restablezca y construya la
economía nacional, crecerá esa necesidad. Por lo tanto, los profesores
y funcionarios de la Universidad tienen que hacer esfuerzos ingentes
para hacer de todos los estudiantes, cuadros nacionales competentes.
Para cumplir esta tarea es necesario formar a los estudiantes,
impecablemente, en la línea y la política de nuestro Partido. Los que
no hayan hecho suyas esta línea y política, no podrán ser fíeles a la
patria y al pueblo, por muchos conocimientos científico-técnicos que
tengan. La Universidad debe prestar atención primordial a dotar de
ellas a los alumnos.
Además, debe esforzarse por impartirles ricos conocimientos de
ciencia y técnica. Sólo entonces, podrán resolver debidamente los
problemas científicos y técnicos que surjan en la estructuración del
Estado y desenvolver, sobre sólida base, en este aspecto, la industria,
la economía rural y otros sectores de la economía nacional.
La Universidad debe impartir con provecho las lecciones de
ciencias naturales, en estrecha combinación con la práctica y procurar
158
que los alumnos lean muchos libros de ciencia y técnica.
Hay que asegurar a los alumnos la cantidad suficiente de libros de
consulta. Dicen que actualmente escasean, y si esto es verdad, los
alumnos habrán de valerse sólo de los apuntes tomados en clase. Para
asimilar conocimientos amplios y profundos deben leer diversos
libros de consulta y no limitarse sólo a los cuadernos de apuntes de
clase.
Es aconsejable instalar una biblioteca en la Universidad para paliar
la escasez de libros de consulta. Entonces los libros, aun cuando sean
pocos, podrán ser aprovechados por muchos estudiantes. El
Ministerio de Educación y la Universidad deben encargar a
profesores y científicos la tarea de escribir muchos libros de consulta
y, por otra parte, tomar medidas para adquirir en otros países cierto
número de libros imprescindibles.
Hay que suministrar cuadernos a los alumnos. Si en las presentes
condiciones de la guerra es difícil fabricar cuadernos, hay que
abastecerles, por lo menos, de hojas de papel. Aunque escasea,
debemos suministrarles bastante papel, disminuyendo el suministro
para otros fines.
Hay que asegurar también buenas condiciones de vida a los
alumnos. En el presente, conscientes de la situación difícil que el país
atraviesa debido a la guerra, aguantan, se sobreponen a las
incomodidades que tienen, y naturalmente es una actitud digna. Pero,
en la medida de lo posible, debemos mejorarles las condiciones de
vida.
Se necesita facilitar uniformes a los estudiantes. Los compañeros
que han vuelto del frente llevan todavía uniformes militares. El
Estado debe suministrar a los estudiantes uniformes y gorras, y
también calzado, ropa interior, jabón y otras cosas.
Hace falta atender especialmente la vida de los ex militares
discapacitados y de las estudiantes. Los primeros son inapreciables
tesoros de nuestro Partido, que derramaron su sangre por la patria. La
Universidad debe prestar sincera atención a su vida para que no
tengan dificultades. Asimismo debe tomar medidas para que no haya
159
humedad en los dormitorios de las alumnas y, suministrarles mantas y
frazadas guateadas.
Es necesario mejorar la alimentación de los alumnos. El Estado
debe suministrar soja y aceite a los institutos. Con estos productos se
pueden preparar distintas comidas sabrosas. La Universidad
propulsará la economía auxiliar para mejorar la alimentación de los
estudiantes.
Por su parte, los alumnos tienen que esforzarse por mejorar las
condiciones de vida y organizarla de modo higiénico y cultural.
Deben forjarse la vida activamente basándose en el principio de
solucionar con el propio esfuerzo todo lo que sea posible.
Es preciso implantar entre los alumnos el estilo de estudio
revolucionario.
Lo importante en esto es que todos los estudiantes estén bien
dispuestos a estudiar por propia cuenta. Desde luego, son importantes
la orientación de los profesores y la ayuda de sus colegas en el
estudio y la investigación científica. Pero, lo más importante es la
decisión de estudiar con esfuerzo propio. El hombre que procura
levantarse por sí mismo con un bulto pesado a la espalda, podrá
lograrlo con poca ayuda ajena, pero el que se fía sólo de los demás,
sin poner nada propio, nunca logrará alzarse. Lo mismo pasa en el
estudio: es necesaria la ayuda de los compañeros, pero el éxito lo
alcanzarán sólo cuando tengan firme decisión de estudiar, a cualquier
precio, por su propia cuenta y se esfuercen asiduamente. En una
palabra, en el estudio, al igual que en todas las demás labores, hay
que encarnar plenamente el espíritu de apoyarse en las propias
fuerzas.
Otro punto importante para implantar el estilo de estudio
revolucionario es que los estudiantes den pruebas de ánimo
combativo. Los alumnos de la Universidad son, casi en su totalidad,
compañeros que han vuelto del frente. Ustedes están ahora en el
frente del estudio, han cambiado los fusiles por las plumas. Si en el
frente su deber principal consistía en eliminar muchos enemigos, lo es
ahora estudiar bien. Manteniendo en alto la consigna: “¡El estudio es
160
el combate!”, todos los alumnos deben estudiar con afán, con el
mismo ímpetu con que combatían en el frente.
En la Universidad hay que compaginar correctamente la
enseñanza con el trabajo productivo.
Me han informado que ahora los estudiantes también participan en
el trabajo productivo. Está muy bien. Si participan en el trabajo
productivo, no sólo se forjan en lo físico, sino que también afianzan
los conocimientos adquiridos. No deben ser meros “eruditos” que
sólo andan en libros. En la Universidad tienen que combinar
correctamente la enseñanza con el trabajo productivo.
Estoy seguro de que los profesores, funcionarios y alumnos de la
Universidad sabrán sobreponerse a las condiciones difíciles de la
guerra y cumplir inmejorablemente con el honroso deber de su centro,
respondiendo a la esperanza de nuestro Partido y del Gobierno de la
República.
161
EL INTERNACIONALISMO
PROLETARIO Y LA LUCHA
DEL PUEBLO COREANO
25 de abril de 1952
162
unidad y la lucha común por la paz en el mundo y la dicha de la
humanidad.
En la lucha de liberación nacional del pueblo coreano esta doctrina
tiene singular significación. Estimula nuestra lucha y asegura a
nuestro pueblo ayuda y apoyo de los pueblos de otros países. El
pueblo coreano, dirigido y educado por el Partido del Trabajo, se ha
convencido, por propia experiencia, de que defender la libertad de la
patria y los intereses nacionales es factible sólo cuando se atiene
firmemente al internacionalismo proletario, que el verdadero
patriotismo no puede separarse del internacionalismo proletario y es
diametralmente opuesto al nacionalismo burgués.
El intento de los nacionalistas burgueses de lograr la
independencia de Corea en el marco de la sociedad burguesa, sufrió
rotundo fracaso. Al temer el desarrollo del movimiento
revolucionario de las masas populares, obstaculizaron su lucha
enérgica contra los agresores japoneses y se esforzaron por ganar el
respaldo de los círculos dominantes de EE.UU., la vieja China y
otros países burgueses. A fin de cuentas, se degradaron como
sirvientes de los nuevos agresores imperialistas que soñaban
dominar Corea o abandonaron la lucha política reconociendo su
total fracaso.
Tanto los imperialistas japoneses como los norteamericanos
consideraron a Corea como objeto de saqueo colonial y veían al
pueblo coreano como una nación que vino al mundo destinada a ser
carne de esclava. Para poner en práctica su plan agresivo utilizaron de
modo astuto a los nacionalistas burgueses de Corea. Mas, cuando
entre éstos aparecían hombres honrados, que se percataban de la
situación y se negaban a servir a los dominantes colonialistas, les
oprimían por todos los medios. Como ejemplo podemos referirnos al
destino que tuvieron Ryo Un Hyong y Kim Ku: fueron asesinados en
Corea del Sur por el imperialismo yanqui al cambiar de actitud hacia
la política de EE.UU., sintiendo que el pueblo coreano corría el
peligro de ser nuevamente esclavizado.
El cálculo de los nacionalistas burgueses de lograr la
163
independencia de Corea con la ayuda de los imperialistas extranjeros
era irreal; fueron reaccionarias y antinacionales sus actividades
dirigidas a frenar la lucha revolucionaria de las masas populares por
la liberación de la patria y a cooperar en la conspiración del
imperialismo yanqui.
El pueblo coreano podrá cumplir su tarea histórica de conseguir la
liberación completa de la patria y la construcción de un país
democrático e independiente sólo manteniéndose firme adicto al
internacionalismo proletario y avanzando en estrecha unión con los
pueblos de los países hermanos.
Nos lo confirman claramente todos los acontecimientos acaecidos
estos últimos años. Uno de los factores que nos permitieron defender
la independencia de la patria y alcanzar grandes éxitos en la
construcción de un país democrático, es la ayuda desinteresada que
nos prestaron los pueblos de numerosos países amistosos.
La Unión Soviética prestó gran ayuda a la liberación de nuestro
país del yugo colonial del imperialismo japonés. El pueblo soviético,
fiel al principio del internacionalismo proletario, ayudó
invariablemente a nuestro pueblo también después de la liberación.
Ello fue gran ayuda para consolidar el régimen popular democrático
en nuestro país, restaurar la economía devastada y mejorar la vida del
pueblo. También en el escenario internacional, la Unión Soviética
apoyó activamente a nuestra República, luchó en defensa de los
derechos e intereses del pueblo coreano y desbarató a cada paso los
complots del imperialismo norteamericano, que actúa con rabioso
frenesí para subyugar Corea, abusando de la Organización de las
Naciones Unidas.
En este difícil período de guerra, nuestro pueblo ha sentido más
profundamente que nunca qué es la unidad con los pueblos amantes
de la libertad, basada en el principio del internacionalismo proletario.
La atención y la simpatía de la humanidad progresista están del lado
del pueblo coreano, que lucha heroicamente contra los actos
agresivos de los imperialistas yanquis. Todas las personas honradas y
sinceras del mundo demandan resueltamente que EE.UU. ponga fin a
164
sus bandidescos actos agresivos en Corea, y en diversos países del
campo democrático se despliega amplio movimiento de ayuda al
pueblo coreano. En el momento más severo de la guerra, el pueblo
chino, nuestro hermano y amigo íntimo, envió sus hijos e hijas a
Corea, ha ayudado y está ayudando al pueblo coreano con su propia
sangre.
Así se hizo añicos el abominable plan de los imperialistas yanquis
de aislar en el plano internacional a la República Popular
Democrática de Corea y aplastarla por la fuerza de las armas.
Como réplica a las intrigas de los imperialistas norteamericanos,
nuestros amigos y los pueblos amantes de la libertad del mundo
entero se solidarizaron firmemente con el pueblo coreano y le han
prestado desinteresada ayuda. El resultado fue que en el período de la
Guerra de Liberación de la Patria se elevó considerablemente el
prestigio internacional de la RPDC y se profundizaron más la
simpatía y el afecto de la humanidad progresista hacia el pueblo
coreano. Ello se debe a que nuestro pueblo dio pruebas de valentía y
tenacidad sin igual en su justa lucha contra los agresores imperialistas
yanquis, por la conquista de la libertad y la independencia de la patria,
y con su lucha abnegada aporta a preservar la paz mundial.
El poderoso apoyo político y moral, y la ayuda material de los
pueblos de los países hermanos constituyen segura garantía de la
victoria de nuestro pueblo en la Guerra de Liberación de la Patria
contra los intervencionistas norteamericanos.
El pueblo coreano sabe que no está solo en la lucha contra los
saqueadores colonialistas. Esto estimula inmensamente a nuestro
pueblo en lucha y nos inspira confianza en el triunfo. La idea inmortal
del internacionalismo proletario prende fuertemente en la conciencia
del pueblo coreano, que goza de la ferviente simpatía de todos los
pueblos amantes de la paz y de la ayuda de los pueblos hermanos.
Nuestro Partido considera como importante deber educar a todo el
pueblo en el espíritu de ser leal a la doctrina del marxismo-leninismo
y de fortalecer la unidad y la cohesión entre los pueblos del campo
democrático, frutos inapreciables de esta doctrina.
165
2
166
especial” sobre concesión de “ayuda” para “restaurar” Corea.
¿Acaso puede alguien engañarse con la palabrería de esos
criminales sobre “ayuda” a Corea, cuando continúan asesinando a la
población pacífica de nuestro país y destruyendo las ciudades y el
medio rural de Corea, mediante los métodos más crueles? ¿Habrá
acto más siniestro que tal demagogia de los bandidos imperialistas?
Los imperialistas norteamericanos introdujeron en Corea del Sur
la llamada “Comisión de la ONU para la Unificación y Rehabilitación
de Corea”. Mas, la verdad es que esa “Comisión” sólo sirve para
encubrir los crímenes de los intervencionistas armados y ayuda sus
actos destructivos, haciendo la vista gorda ante la trágica situación de
la población surcoreana, hambrienta y privada de derechos bajo la
dominación del imperialismo yanqui y sus lacayos, la camarilla de
Syngman Rhee. No mueve ni un solo dedo para ayudar a recuperar la
extremadamente devastada economía de Corea del Sur y mejorar la
vida de la población.
¿Hubo acaso entre los países capitalistas alguno que ofreciese
siquiera parte de sus riquezas para dar desinteresada ayuda al pueblo
coreano, azotado por la guerra? Ninguno. Conocemos demasiado bien
la esencia de la llamada “ayuda” que publicitan los imperialistas.
Una asistencia completamente distinta, genuinamente fraternal,
recibimos de los países del campo democrático.
La amistad militante de los pueblos hermanos, unidos bajo la
bandera del internacionalismo proletario, se manifiesta a plenitud en
la ayuda que prestan el pueblo chino y las unidades de su valeroso
Cuerpo de Voluntarios al pueblo coreano.
La amistad y la unidad de los pueblos de ambos países: Corea y
China, tienen raíces históricamente remotas. A través de la lucha
común contra los imperialistas extranjeros y sus lacayos, nuestros
pueblos se unieron con firmeza y entablaron relaciones de amistad
indestructibles. Cuando patriotas coreanos se vieron obligados a
exiliarse, perseguidos por los ocupantes japoneses, el pueblo chino les
ofreció refugio generoso. Durante el período de difíciles combates
contra los ocupantes japoneses, a lo largo de la frontera entre Corea y
167
China, los comunistas coreanos recibieron ayuda fraternal de la
población china. Por otra parte, numerosos patriotas coreanos se
enrolaron en el Ejército Popular de Liberación de China y ayudaron al
pueblo chino en su lucha por poner fin a la dominación de los
reaccionarios del Guomindang.
Los agresores imperialistas yanquis, que habían perdido su
posición en China, volvieron a aproximarse a ella, esta vez pasando
por Corea. Cuando llegó un periodo crítico para nuestro país y
nuestro pueblo, el pueblo chino envió el Cuerpo de Voluntarios con el
propósito de ayudar al pueblo coreano en lucha. En operaciones
conjuntas con nuestro Ejército Popular, el Cuerpo de Voluntarios del
Pueblo Chino está cumpliendo eficientemente la tarea de aniquilar a
los intervencionistas armados, los imperialistas yanquis.
Esta ayuda de los pueblos de los países hermanos al pueblo
coreano es una nueva forma de amistad y asistencia recíproca, como
sólo pueden existir entre países del campo democrático, y una ayuda
desinteresada, basada en el principio de igualdad y respeto mutuo.
Gracias a esta cooperación recíproca, los países del campo
democrático se convirtieron en fuerza invencible, capaz de hacer
frente a cualquier ataque por sorpresa de los agresores imperialistas.
168
comprobar a las claras la calificación correcta y profunda que Lenin
hiciera del imperialismo norteamericano.
Los imperialistas yanquis, en su intento de convertir a Corea en su
colonia y eliminar la aspiración de nuestro pueblo a la libertad y la
independencia, llevan a cabo en nuestro suelo una guerra destructiva
de magnitud sin igual. Lanzaron sobre el pequeño territorio de
nuestro país enormes efectivos de EE.UU. y de 15 países satélites.
Como chocaron con la indoblegable resistencia del heroico pueblo
coreano, los intervencionistas armados, los imperialistas yanquis,
recurrieron a cualquier medio y método —gases tóxicos, armas
bacteriológicas, bombas napalm, etc.—, para masacrar en masa a los
habitantes pacíficos de Corea, violando el Derecho Internacional y
todas las normas de la moral humana.
Hace mucho tiempo que esos saqueadores colonialistas son
expertos en atrocidades. Como todo el mundo sabe, ya en el periodo
de la guerra contra los indígenas de su país, los antecesores de estos
salvajes estadounidenses perpetraron crímenes como desollar las
cabezas de los indígenas apresados; incluso premiaban con 150
dólares por cuero cabelludo de hombre y con 50 dólares por uno de
mujer.
Los bárbaros estadounidenses estimulan ampliamente esa
tradición bandidesca de su ejército también en Corea. No escatiman
en recompensar a sus mercenarios por crímenes como asesinatos de
nuestros habitantes pacíficos, destrucción de viviendas y del
patrimonio cultural, la violación de mujeres.
En su tiempo, Engels calificó como el más bárbaro al ejército
británico. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército fascista
alemán superó por su crueldad al ejército británico. Entonces el
cerebro humano no podía imaginar crímenes más feroces y horrendos
que los cometidos por las hordas hitlerianas. Pero, al respecto, en
Corea los yanquis las han superado indiscutiblemente. Lo confirman
unánimemente en sus declaraciones periodistas imparciales
extranjeros, delegaciones populares y grupos de investigación de la
Federación Democrática Internacional de Mujeres, la Asociación
169
Internacional de Juristas Demócratas, que recientemente visitaron
nuestro país.
Enormes son las destrucciones y las pérdidas causadas a nuestro
país por los salvajes imperialistas yanquis, furiosos porque sólo
cosechan sucesivas derrotas militares y políticas. A pesar de tan
graves pérdidas en la guerra, a pesar de la “superioridad técnica” del
enemigo, de sus salvajes medios de exterminio masivo y de toda
índole de atrocidades y artimañas de los intervencionistas armados,
los imperialistas yanquis, nuestro pueblo frenó su invasión y
desbarató sus planes de saqueo, superando todas las dificultades y
pruebas. En esto tuvieron importancia decisiva la firmeza
inconmovible de nuestro régimen popular y democrático, la unidad y
la abnegación patriótica del pueblo coreano, que defiende la libertad y
la independencia de la patria bajo la dirección del Partido del Trabajo
de Corea, armado con avanzada teoría revolucionaria, así como la
ayuda activa que los pueblos de diversos países hermanos prestan a
nuestro pueblo.
Lenin dijo que la guerra es una prueba general de la fuerza
material y espiritual de cada pueblo. En el curso de la lucha contra los
intervencionistas estadounidenses la unidad y la tenacidad del pueblo
coreano crecieron aún más. La guerra curtió al pueblo coreano y le
enseñó con claridad que la vía trazada por nuestro Partido es
precisamente el único camino correcto para alcanzar la libertad y la
prosperidad de la nación. De ahí que hoy nuestro pueblo esté más
cohesionado que nunca y decidido a defender hasta el fin su justa
causa.
Una de las características importantes de la actual situación
política de Corea es que el prestigio de nuestro Partido se ha elevado
incomparablemente entre las grandes masas populares. En la lucha
contra los agresores yanquis, el Partido del Trabajo de Corea
garantizó la sólida unidad de las fuerzas patrióticas y democráticas de
todo el pueblo coreano. La encarnación de esta unidad es el Frente
Democrático para la Reunificación de la Patria, en cuyo marco los
partidos políticos, las organizaciones sociales de Corea del Norte y el
170
Sur se agruparon en un cuerpo único, encabezados por nuestro
Partido.
En todas partes, sin excepción, tanto en la retaguardia como en el
frente, nuestro Partido ha pasado a ser la fuerza organizadora y
orientadora de todo el pueblo coreano. Este sigue al Partido del
Trabajo porque comprende bien que él es quien más firmemente
defiende sus intereses vitales y dirige con maestría su lucha contra la
tentativa de los imperialistas norteamericanos de conquistar Corea.
171
pueblos de todos los países se levantaran con mayor energía a la
lucha por preservar la paz.
Al mismo tiempo, el fracaso del plan agresivo de EE.UU. en
Corea obligó a los incendiarios de guerra a pensar seriamente en las
amargas consecuencias que podrían acarrearles sus aventuras
militares. Los actos agresivos contra Corea y China son
maquinaciones siniestras de los imperialistas norteamericanos para
encender la mecha de la tercera guerra mundial. Pero ésta no ha
estallado. Ello no se debe, en modo alguno, a que los círculos
dominantes en EE.UU. no desearan provocarla, sino a que se
asustaron al ver que la guerra de Corea les era desfavorable en todos
los aspectos a contrapelo de lo que tenían en su mente y, además, a
que los países del campo socialista y democrático impidieron que la
guerra de Corea se transformase en guerra mundial.
Para nosotros es motivo de orgullo que el pueblo coreano
contribuyera grandemente a impedir la tercera guerra mundial, al
detener con valentía la invasión de los agresores yanquis.
Con su arrojo y tenacidad nuestro pueblo impidió a EE.UU.
convertir Corea en base militar-estratégica para atacar a la República
Popular China y a la Unión Soviética. Huelga decir que esto fue un
gran golpe para todo el campo imperialista.
La guerra de Corea rebajó irreparablemente el prestigio militar y
político de EE.UU. Estados Unidos, la potencia imperialista más
fuerte, y sus países satélites no pudieron conquistar a la República
Popular Democrática de Corea pese a atacarnos con numerosas y
selectas unidades, pertrechadas con poderosos medios de técnica
ultramoderna. Ya hoy incluso los propios norteamericanos se ven
obligados a reconocer la derrota de su ejército, que tanto
fanfarroneaba y se jactaba de su poderío. Marshall, el antiguo
secretario de Estado de EE.UU., dijo, al hacer franco balance de la
guerra en Corea: “El mito se ha roto. Nosotros no éramos el país
poderoso que algunos pensaban.”
El quebranto del mito de la “omnipotencia” de EE.UU. en la
guerra de Corea ayudará a los pueblos de diversos países a despojarse
172
del temor ante la técnica militar de EE.UU. y, además, afirmará su
confianza de que pueden derrotar con seguridad a los agresores si
combaten hasta el fin con fuerzas mancomunadas.
Las reiteradas victorias de nuestro pueblo en la Guerra de
Liberación de la Patria alientan poderosamente a los pueblos
colonizados de Asia y África en su lucha por la independencia y la
libertad nacionales. No es casual que los pueblos de diversos países,
entre otros, Vietnam, Filipinas, Malaya, Egipto y Túnez, se levanten
más decididamente, junto con el pueblo de Corea, a la lucha contra la
agresión imperialista. Este hecho demuestra el ocaso total de las
fuerzas imperialistas en Oriente.
La derrota militar y política del imperialismo yanqui en Corea
patentiza que hoy en día el imperialismo ya no puede agredir a su
antojo, como antes, territorios ajenos ni esclavizar a los pueblos que,
apoyados en las fuerzas unidas del campo de la paz y la democracia,
luchan a vida o muerte por la libertad de su patria y la independencia
nacional.
La experiencia de la guerra de Corea evidencia que si las fuerzas
amantes de la paz del mundo entero se unen de manera compacta y
luchan resueltamente, podrán detener a los incendiarios de guerra.
Las fuerzas del campo democrático son mucho más potentes que las
de los imperialistas.
La unidad de los pueblos amantes de la libertad, en todo el mundo,
y de todos los defensores de la paz es firme garantía para prevenir una
nueva guerra mundial.
173
PARA EL DESARROLLO DE
LAS CIENCIAS EN NUESTRO PAÍS
Discurso en la Conferencia
de Hombres de Ciencia
27 de abril de 1952
174
imperialista nipona causó graves daños al respecto.
Como es de todos sabido, los agresores japoneses impedían por
todos los medios el desarrollo de la cultura nacional en nuestro país y
vedaban a los coreanos el camino a la enseñanza. No colocaron
ningún coreano en puestos importantes de la administración estatal y
del sector productivo.
Todas las escuelas estaban en manos de los imperialistas japoneses
y servían a las necesidades de los gobernantes colonialistas. Ellos,
está claro, permitían que estudiaran en ellas algunos jóvenes coreanos.
Pero el objetivo de su enseñanza consistía en japonizar a los jóvenes
coreanos, suprimir su conciencia nacional y formar a futuros
transmisores de la influencia japonesa sobre la población coreana.
Muy pocos coreanos se graduaron en la universidad. Debido a esta
política de los imperialistas japoneses, casi no había en Corea, a raíz
de la liberación, especialistas de nacionalidad coreana.
Para colmo, los intelectuales que habían estudiado en las escuelas
de los imperialistas japoneses padecían de muchos defectos, que
obstaculizaban su participación en la edificación de un Estado
democrático e independiente. De ahí que fuera preciso llevar a cabo
una incansable formación política de los intelectuales, para que
comprendieran nuestra política y fueran conscientes de su deber ante
la patria y el pueblo.
Aunque los viejos intelectuales de Corea se habían graduado en
escuelas japonesas, en su mayoría eran fieles al pueblo y participaron
con entusiasmo —si bien con algunas vacilaciones—, en la
estructuración del Estado tras la liberación. La agresión armada de los
imperialistas yanquis provocó un gran cambio en la ideología de los
intelectuales. La Guerra de Liberación de la Patria incrementó en
ellos el odio hacia los imperialistas y les obligó a asumir más firme
determinación de luchar al lado del pueblo por la libertad y la
independencia de la patria.
Sin embargo, si nos hubiésemos apoyado sólo en los viejos
intelectuales, no habríamos podido cumplir las múltiples tareas que
afrontábamos. Para demostrarlo bastaría con citar su muy restringido
175
número. Por eso nuestro Gobierno tomó todas las medidas posibles
para formar con rapidez nuevos cuadros nacionales de origen popular.
Las históricas reformas democráticas efectuadas en la parte Norte
de la República crearon condiciones favorables para formar e instruir
nuevos intelectuales trabajadores. Es erróneo, desde luego, pensar que
para formar un gran contingente de nuevos intelectuales basten cinco
o seis años. Se requiere largo tiempo. Se trata de una empresa nada
fácil. No obstante, en los seis años que siguieron a la liberación
alcanzamos éxitos relevantes en esta tarea.
En 1949, año anterior a la guerra, el número de escuelas
especializadas era 12 veces mayor que en 1944. Si antes de la
liberación no había en Corea del Norte ni un solo instituto, en 1949
funcionaban 15 con más de 10 mil estudiantes. En el año 1949 se
graduaron 4 mil estudiantes en las escuelas especializadas y más de 1
400 en institutos. A partir de 1946 enviamos cada año gran número de
estudiantes a la Unión Soviética y otros países hermanos.
Cumpliremos exitosamente la tarea de formar cuadros bien
preparados para la industria, la agricultura y las demás actividades
estatales. En lo sucesivo, cada año, se incorporarán a la producción
mayor número de especialistas educados en espíritu socialista.
Hombres de provecho se han formado también en el sector de la
producción. Unos años después de implantado el Poder popular
muchos obreros avanzados fueron promovidos a puestos dirigentes.
Han pasado a engrosar las filas de los nuevos intelectuales,
insuflándoles el vivo entusiasmo de la clase obrera.
Como se ve, en nuestro país se forman hoy nuevos intelectuales
nacionales, que sirven fielmente al pueblo y cuyas filas van
ampliándose cada día más, tanto cuantitativa como cualitativamente.
Sin embargo, la formación de nuevos intelectuales no da motivo
alguno para que se menosprecie a los viejos, que siguen trabajando a
nuestro lado. Hoy, cuando se deja sentir aguda escasez de
especialistas, la cooperación entre unos y otros asume singular
importancia. Los viejos intelectuales están firmemente convencidos
de que gracias al régimen popular y democrático se han librado de la
176
vergonzosa humillación y explotación de los gobernantes coloniales,
y que este sistema les ofrece posibilidades ilimitadas para realizar
esfuerzos creadores por la prosperidad de la patria y el bienestar del
pueblo. Por eso apoyan activamente nuestra política. Debemos
estimarles, ayudarles en su reeducación y elevar su conciencia
ideológica mediante una formación política paciente.
La guerra ha sido también severa prueba para nuestros
intelectuales. Sin embargo, ahora podemos decir con toda seguridad
que la han superado.
En la justa lucha contra la intervención armada de los imperialistas
norteamericanos, el pueblo coreano ha derrochado valentía y
abnegación sin par. Nuestra clase obrera, los campesinos y los
intelectuales trabajadores hacen todos los esfuerzos para rechazar al
enemigo y desbaratar sus designios agresivos. Sobre todo, los
intelectuales que se dedican al sector de producción, cuyos
representantes asisten a esta reunión, han realizado proezas colosales.
En las difíciles circunstancias de guerra, trabajan con abnegación para
que las fábricas sigan produciendo, para restablecer las instalaciones
productivas destruidas por el enemigo y crear las condiciones
necesarias para reconstruir y desarrollar la economía nacional luego
de terminada la guerra.
Nuestros intelectuales se mantienen en la primera fila del pueblo
en todos los movimientos patrióticos pro inventos para ayudar al
frente y asegurar la victoria en la guerra, y apoyan plenamente la
política de nuestro Partido y del Gobierno de la República.
El Partido y el Gobierno harán todo lo que esté a su alcance por
ampliar las filas de nuestros intelectuales y elevar su capacitación
para que lleven a feliz término las inmensas tareas que se les
encomiendan.
El sagrado deber de los intelectuales trabajadores es trabajar con
abnegación en bien del pueblo.
En los países capitalistas casi todos los intelectuales se ven
obligados a desempeñar un papel de criados al servicio de los
burgueses, y su capa superior, por su status social, está estrechamente
177
relacionada con las clases propietarias. Estas utilizan a los
intelectuales en detrimento de los intereses del pueblo y de la paz,
para afianzar su poder de dominio político.
Citemos un ejemplo: ¿A qué vergonzosas tareas se dedican hoy
los intelectuales burgueses de EE.UU.? Sirven a los incendiarios de
guerra y parte de ellos se dedica a la fabricación de medios de
exterminio masivo, como bombas atómicas y armas bacteriológicas.
Todo el mundo sabe que los bandidos imperialistas norteamericanos
utilizan armas bacteriológicas contra el pueblo coreano.
En nuestro país, nación de trabajadores, los intelectuales están al
servicio del pueblo.
Compañeros:
En la Guerra de Liberación de la Patria que libra nuestro pueblo
contra los agresores imperialistas yanquis, los intelectuales asumen
tareas verdaderamente portentosas. Para ellos es un honor y una
obligación ayudar al pueblo a restablecer la industria y la agricultura
y producir suministros para el frente y la retaguardia.
Para dar al traste con los planes agresivos del enemigo es
indispensable acrecentar cada día y cada hora nuestras fuerzas.
Tenemos muchas deficiencias e ingentes dificultades. Debemos
superarlas a cualquier precio. Si nuestros técnicos y científicos
dedican todas sus energías a la solución de las cuestiones prácticas
que tiene el país, podremos anticipar considerablemente el día de la
victoria total.
Ante todo, debemos restablecer con rapidez y de manera
concentrada la economía nacional y los centros culturales totalmente
destruidos por las fechorías siniestras de los imperialistas yanquis y
fortalecer el potencial defensivo y la base económica de la República.
En la reconstrucción y el desarrollo de la economía nacional, a la
luz de la experiencia adquirida en la guerra, tenemos que desenvolver
sistemáticamente la industria militar y, al mismo tiempo, rehabilitar y
desarrollar las industrias básicas.
Además, para eliminar la unilateralidad de la economía nacional,
secuela de la dominación colonial del imperialismo japonés, y el
178
desequilibrio causado por la guerra, y crear las condiciones necesarias
para la futura industrialización del país, restauraremos y ampliaremos
las industrias metalúrgica, mecánica, química y de materiales de
construcción.
A fin de normalizar cuanto antes la vida del pueblo, gravemente
dañada por la guerra, y acelerar la reconstrucción de todos los
sectores de la economía nacional, debemos concentrar fuerzas
principales en el restablecimiento de las instalaciones que de
inmediato puedan rendir frutos para fortalecer la capacidad defensiva
del país y mejorar la vida del pueblo.
En el restablecimiento y el desarrollo debe hacerse hincapié,
aparte de en las industrias metalúrgica, mecánica, química, de
materiales de construcción y otras ramas de la industria pesada, en las
industrias textil y de calzado. En cuanto a la dislocación industrial,
tomando en consideración la experiencia de guerra, debemos evitar la
excesiva concentración de empresas y rectificar la extrema dispersión,
que era indispensable en las condiciones de guerra.
En los transportes y las comunicaciones hay que tomar medidas
para restablecer y reparar rápidamente las instalaciones destruidas, a
fin de poner los citados medios en pleno funcionamiento.
En la economía rural debemos ampliar la superficie cultivada,
aumentar la producción agrícola, ganadera y de plantas industriales;
debemos encauzar los esfuerzos en la paulatina mecanización de la
agricultura.
Esta es nuestra orientación principal para restablecer y desarrollar
la economía nacional. Para cumplir las inmensas tareas de la
restauración de la economía nacional debemos introducir activamente
los últimos logros de la ciencia y la técnica, elevar la productividad
del trabajo y el ritmo de la reconstrucción y construcción acelerando
la mecanización y la automatización, incrementar la producción
aprovechando al máximo las instalaciones restauradas, rebajar el
costo de fábrica y aumentar la acumulación mediante el máximo
ahorro de materiales, de mano de obra y de fondos.
Con el objetivo de llevar bien a efecto todas estas tareas hay que
179
promover el entusiasmo patriótico de todas las masas trabajadoras y,
a la vez, activar la investigación científica y técnica y la búsqueda en
sus diversas facetas. La investigación y la búsqueda científicas y
técnicas han de adelantar en ritmo a la reconstrucción y desarrollo de
la economía nacional, manteniendo relaciones estrechas con esta
práctica.
Las ciencias naturales, tecnológicas y sociales tienen un
sinnúmero de problemas que resolver con rapidez para anticipar la
victoria en la guerra y acelerar la restauración y el desarrollo de la
economía nacional.
Es necesario encontrar la forma de explotar y utilizar con mayor
eficacia los variados y ricos recursos del subsuelo, la energía natural
y otras riquezas, reconstruir con rapidez las instalaciones destruidas,
explotar al máximo sus capacidades y usar de modo racional las
materias primas, los materiales y la mano de obra.
En la industria metalúrgica, industria básica de la economía
nacional y de suma importancia militar, hay que efectuar
investigaciones teóricas y prácticas para utilizar mejor los altos hornos,
así como otras investigaciones para aplicar el método de fundición
rápida en los hornos Martín y eléctricos, introducir el procedimiento
Bessemer y elevar la calidad del acero especial. También es importante
investigar la producción, con materias primas domésticas, de diversos
ladrillos refractarios de alta calidad que están estrechamente
relacionados con el desarrollo de la industria metalúrgica.
A la industria mecánica le compete estudiar y aplicar cuanto antes
en la producción las teorías y la tecnología avanzadas, referentes a la
fabricación de máquinas de precisión, aparatos e instrumentos que
sirvan para fabricar grandes y variadas cantidades de armas. Además,
en vista de que en este sector se producen todavía muchas máquinas
defectuosas, es alto el costo de fábrica y la calidad baja, hace falta
estudiar a fondo y aplicar sistemáticamente métodos técnicos para
acabar con tales deficiencias. Sin hacerlo así, es inimaginable el
desarrollo de la industria mecánica y, a la larga, de toda la economía
nacional.
180
En la industria química se debe seguir produciendo pólvora de uso
industrial y militar movilizando todos los recursos disponibles del
país, superando todas las dificultades.
Dado que en nuestro país aún no se han descubierto yacimientos
petrolíferos, la creación de la industria de liquefacción del carbón,
que utilice como materia prima el lignito de las minas de carbón de la
provincia de Hamgyong del Norte, no sólo es de interés científico y
técnico, sino que, además, cobra suma importancia para fortalecer
nuestra economía nacional, en especial en este tiempo de guerra.
A pesar de que tenemos posibilidades excelentes para fomentar la
industria orgánico-sintética macromolecular, no las aprovechamos
plenamente. Es verdad que tras la liberación nuestros técnicos
lograron un resonante éxito al producir alcohol y ácido acético sobre
la base de carburo de calcio. Pero no debemos contentarnos con estos
éxitos, sino esforzarnos para producir con nuestros propios medios
diversos materiales de aislamiento eléctrico, mejores colorantes,
resina y caucho sintéticos y otros productos orgánicos-sintéticos de
alta calidad que son indispensables, lo mismo en el plano militar que
en el económico.
Además, es muy importante realizar investigaciones científicas
sobre el medio natural de nuestro país. Sólo aprovechando todas las
condiciones que sean posibles en la construcción de la economía
nacional y explotando ampliamente los recursos naturales, según los
datos obtenidos en la mencionada investigación, podremos propulsar
vertiginosamente nuestra economía nacional.
Durante la época del imperialismo japonés, la prospección
geológica de nuestro país se llevó a cabo en forma desordenada y en
pequeña escala y, como consecuencia, disponemos de datos muy
defectuosos. Las exploraciones geológicas se realizaron
desordenadamente y no en forma sistemática en regiones tan
limitadas que apenas abarcaban 12 por ciento de toda Corea y 9 por
ciento de la parte Norte, por lo cual no tenemos ahora materiales
científicos dignos de confianza. Además de haber heredado tan
precarios datos, no hemos podido realizar en gran escala, por diversos
181
motivos, exploraciones geológicas y prospecciones de minerales,
durante largo tiempo hemos trabajado con métodos rutinarios.
Son grandes, es verdad, los éxitos logrados en este plano, pero no
hemos podido todavía erradicar las secuelas del pasado ni estamos en
condiciones de cubrir plenamente las cada día más crecientes
demandas de minerales de metales no ferrosos.
Debemos, por eso, cuanto antes, buscar yacimientos de minerales
útiles, sobre todo minerales de metales de color: oro, plata, cobre,
plomo, zinc, etc., y minerales especiales como tungsteno y níquel,
que son vitalmente necesarios en el plano militar y que tanto se
demandan para la restauración y el desarrollo de la economía
nacional.
Hay que propulsar con vigor las exploraciones geológicas de
vastas regiones montañosas, que aún no han sido exploradas con
suficiente exactitud, y las de zonas ya conocidas con amplias
perspectivas.
No se estudian, como es necesario, para utilizar de modo integral
importantes recursos naturales, como ríos, lagos y mares, a fines del
desarrollo de la economía nacional. El agua de los ríos, por ejemplo,
se usa ampliamente en la generación de electricidad, en el riego, en la
industria y la ciudad, en el transporte fluvial y la piscicultura, etc. No
obstante, tanto ahora como antes los ríos y lagos se investigan de
manera desordenada y en pequeña escala.
Nuestro país tiene condiciones geográficas muy favorables para la
generación hidroeléctrica y se habían localizado muchos lugares
propicios para ella. Pero casi todos estos datos se han perdido tras la
agresión de los imperialistas yanquis; esto nos obliga a comprobar de
nuevo dichos lugares, con perspectiva, y buscar otros adecuados.
Además, hay que estudiar ríos y lagos a fin de utilizar eficazmente
sus aguas para el regadío, importante base material para el desarrollo
de la economía rural de nuestro país.
Esta empresa es necesaria tanto para prevenir los estragos por las
inundaciones como para contener y aprovechar con eficacia en la
economía nacional las enormes precipitaciones que en las temporadas
182
de lluvia corren hacia el mar, sin que se las utilice.
Para promover la economía rural de nuestro país es necesario
hacer minuciosos estudios e investigaciones de las condiciones
naturales. En nuestro país es muy escasa la superficie cultivada. Por
eso, para aumentar la producción de cereales en la parte Norte es
preciso elevar el rendimiento de las cosechas por hectárea en todas las
regiones y, a la vez, esforzarse para poner en explotación más
tierras.
Ante todo, hay que poner en explotación todas las tierras
abandonadas en distintas regiones y prestar atención a las extensas
marismas de la costa Oeste. De éstas cerca de 300 mil hectáreas son
aprovechables. Corresponde al 15 por ciento de la superficie total
cultivada en la parte Norte. Hay que esbozar proyectos para levantar
diques en el mar y para convertir las marismas en tierras labrantías,
campos de uso industrial y salinas. Además, es necesario adoptar
medidas dirigidas a seleccionar plantas idóneas en los pólderes cuyo
grado de salinidad es relativamente alto, para después sembrarlas en
las marismas que se van a roturar.
Para elevar el rendimiento de las cosechas hay que realizar
incansablemente estudios de pedología y otras ciencias del agro.
Es necesario incrementar la producción de semillas aplicando con
audacia las doctrinas avanzadas al respecto para mejorar la calidad de
las mismas. Si logramos, por ejemplo, producir semillas de arroz de
alto rendimiento, resistentes a la sequía, o transformar el algodón de
fibras cortas de nuestro país en otro de fibras largas, nuestros
campesinos, que se desviven por elevar el rendimiento de la cosecha,
verán satisfechos sus deseos y el país, a la vez, se beneficiará mucho.
Como se sabe, nuestra ganadería se encuentra en un estado muy
atrasado. Hay que hacer intensos esfuerzos para desarrollarla. Para
renovarla en el país, en todos sus renglones, es preciso efectuar en
forma multifacética la investigación destinada a mejorar las razas de
ganados, especialmente, el vacuno coreano y el porcino, que van
degenerando, obtener nuevas razas, mejorar la higiene ganadera, la
manutención y asegurar fuentes de piensos.
183
Para elevar el nivel de vida de nuestro pueblo debemos prestar
gran atención al fomento de la pesca.
En nuestro país, donde la ganadería se encuentra en precaria
situación de desarrollo, es imperioso promover la pesca por todos los
medios. Hay que efectuar, por eso, en más amplia escala, la
exploración y el estudio a fin de aumentar la producción pesquera y
desarrollar el cultivo acuícola litoral y la piscicultura. Además de
esforzarnos por obtener gran cantidad de diversos productos
marítimos, que tienen enorme peso en el comercio exterior, es
importante elevar su calidad.
Los recursos forestales de nuestro país son muy reducidos en
comparación con los de otros países porque antes de la liberación
disminuyeron cada año debido a las incesantes talas arbitrarías de los
imperialistas japoneses, y en estos últimos meses vastas masas
forestales fueron quemadas por las fechorías de los imperialistas
norteamericanos. Además de esa escasez, se concentran
exclusivamente en zonas montañosas septentrionales, mientras que en
las cercanas al mar son pocos, o fueron casi agotados.
Es necesario, pues, repoblar estas zonas con especies de gran valor
y de rápido crecimiento, y en las regiones con muchos recursos
forestales mejorar la composición de los bosques, que ofrecen, por
tener excesiva proporción de pinos rodenos, conformación
inadecuada, y llevar a cabo estudios para plantar bosques mixtos de
árboles con hojas lanceoladas y aovadas.
Para utilizar racionalmente la madera, es necesario aplicar
diversos procedimientos químicos. Se debe prestar atención especial
para prevenir la madera de la putrefacción. Con vistas a economizarla
en gran cantidad es necesario aplicar antisépticos en las traviesas y
los postes que cada año se pudren en gran proporción en sus bases. Al
mismo tiempo que tomar medidas drásticas para impedir la
putrefacción de la madera, es necesario impulsar los estudios para
producir gran cantidad de tanino, metanol y otros productos químicos.
En lo atinente a la salud pública hay que hacer balance de la
preciosa experiencia adquirida en el curso de la guerra y aprovecharla
184
para el mayor desarrollo de la sanidad. De modo particular, para
enfrentar con éxito a las armas bacteriológicas, que frecuentemente
usan estos días los bárbaros imperialistas yanquis, han de llevarse a
cabo investigaciones científicas dirigidas a mejorar la labor
preventiva contra epidemias y enfermedades, a producir gran cantidad
de medicamentos preventivos.
En el sector farmacéutico no deben aferrarse únicamente a los
medicamentos químicos sintéticos, sino extender la siembra de
plantas medicinales y estudiar más concretamente los métodos de su
cultivo y uso, para aprovecharlas con mayor eficacia.
Me he referido más arriba, principalmente, a varias cuestiones
relacionadas con las ciencias naturales y la tecnología. Además las
ciencias sociales tienen muchos problemas que resolver para acelerar
el restablecimiento y el desarrollo de la economía nacional y el
progreso cultural.
Sobre todo, se plantean muchas tareas a los economistas. Por
ejemplo, hay que dar solución teórica y práctica a problemas
importantes para elevar la productividad del trabajo, rebajar el costo
de fábrica y ahorrar gastos de circulación, así como estudiar la
manera de reformar racionalmente, en el futuro, la estructura de la
industria de nuestro país en sentido de eliminar su unilateralidad
colonial y los desequilibrios causados por la guerra. Los problemas
económicos concernientes a la definición racional de los precios y al
desarrollo de la economía cooperativa han de ser resueltos con
urgencia.
Los científicos que se dedican a la jurisprudencia, la filosofía, la
historia, la lingüística, la pedagogía y la literatura deben desplegar
toda su inteligencia y su talento para formar a las masas populares en
las ideas marxistas-leninistas, llevar adelante nuestra cultura nacional,
dotar a los trabajadores de ideas patrióticas y elevar el nivel general
de la cultura de nuestro pueblo.
Los científicos y técnicos que trabajan en institutos, centros de
investigación, fábricas y otras instituciones, deben contribuir, en
estrecha cooperación con los obreros y campesinos, a la gran empresa
185
de hacer rico y poderoso nuestro país, mejorar el bienestar del pueblo,
desarrollar nuestra cultura nacional y lograr la libertad y la
independencia de la patria.
Queridos científicos y técnicos:
Hasta aquí he hablado sobre las tareas que ustedes deben realizar
sin falta en la República para la victoria definitiva en la Guerra de
Liberación de la Patria y para restablecer y desarrollar con celeridad
la economía nacional.
La esperanza que el Estado deposita en ustedes es verdaderamente
grande.
Sin embargo, en el pasado, en nuestras investigaciones científicas
se manifestaron no pocas deficiencias. Nuestros científicos y técnicos
no se han incorporado con audacia a las filas de innovadores, ni han
dado solución oportuna a problemas actuales relacionados con el
fortalecimiento de la capacidad defensiva y con el desarrollo de la
economía nacional. El que la investigación científica y tecnológica,
que necesariamente debe ir por delante de la economía nacional en
desarrollo, se realice todavía a bajo nivel, se debe, sin duda alguna, a
que nuestra ciencia y nuestra tecnología cuentan con poca historia,
son jóvenes aún. Pero también se debe a otras razones.
Primero, nuestros científicos y técnicos carecen del alto sentido de
responsabilidad que debían asumir como honrosos vanguardistas del
frente científico de la República, y del elevado orgullo de ser dueños
del país.
Por eso, como trabajadores al servicio de la patria y el pueblo, no
impulsaron sus labores con valentía y confianza en sí mismos. Esto se
ve, ante todo, en que nuestros hombres de ciencia han tenido pocos
éxitos en sus investigaciones y han hecho escasas propuestas. Esto
demuestra que no se han aplicado a la investigación y que, algunos,
por temor a la crítica, han vacilado en exponer, incluso, opiniones
justas.
No puedo, pues, dejar de destacar como uno de los graves defectos
el que nuestros científicos, por su flojo sentido de responsabilidad y
orgullo, no han tenido el espíritu de impulsar con audacia la
186
investigación científica ni han establecido un animado ambiente para
promover las ciencias mediante debates teóricos constructivos.
Segundo, hasta ahora nuestra labor de investigación científica se
ha realizado siguiendo métodos viejos, es decir, al margen de la
producción, y científicos e instituciones individuales actuaron de
manera separada, sin mantener contactos entre sí y, en consecuencia,
sin movilizar las fuerzas colectivas.
Son exiguas las relaciones y la cooperación entre los institutos de
investigación de un mismo ministerio, entre el Ministerio de Industria
Pesada y el Instituto Politécnico y entre el Ministerio de Agricultura y
Silvicultura y el instituto de agronomía.
Además, entre nuestros científicos y técnicos se hacen sentir, en
gran medida, prácticas de que, movidos por gustos y mezquinos
intereses particulares, se aferran a problemas de poco valor real y
muy distantes de las exigencias del Estado, considerándolos como
investigaciones nobles, sin prestar primordial atención a la solución
de los problemas relacionados con el afianzamiento de la capacidad
defensiva y con la construcción de la economía nacional. Esto lo
testimonia elocuentemente el que hombres de ciencia de varios
institutos siguen estudiando temas ajenos a la realidad, temas de
período de paz, sin cambiarlos por otros adecuados al tiempo de
guerra que vivimos.
Tercero, los funcionarios de los organismos administrativos, al no
comprender bien la relevante importancia de la investigación
científica para desarrollar la economía nacional, no le han prestado la
atención requerida, ni tampoco a las múltiples facetas de búsquedas.
Se deja sentir palpablemente la tendencia a no conceder solicitud
constante a la investigación científica, ni crearle las condiciones
materiales necesarias, dejándola librada a su suerte.
El Ministerio de Educación no ha cumplido, como era deseable,
las tareas de orientar en concreto a los distintos institutos para que
realizaran actividades científicas, prepararles laboratorios y
suministrarles a tiempo equipos de ensayo y libros.
Aunque el Observatorio Meteorológico Central, adscrito al
187
Ministerio de Agricultura y Silvicultura no trabajaba como era debido,
durante largo tiempo, y el Instituto Central de Investigación de la
Minería, adjunto al Ministerio de Industria Pesada, no obtenía éxitos
en el censo de recursos del subsuelo y en la exploración de
yacimientos minerales, quedándose sólo con el nombre, los
organismos correspondientes no tomaron las medidas pertinentes y
así están las cosas.
Entre el personal de organismos administrativos hay no pocas
personas miopes que no respetan a científicos y técnicos,
considerando el atraso de algunos de ellos como fenómeno general, y
los calumnian con precipitación debido a que las investigaciones
científicas no dan resultados relevantes inmediatos.
Los funcionarios de los organismos administrativos no deben
dejarse arrastrar por la impaciencia, sino tratar con amabilidad y
ayudar por todos los medios, a científicos y técnicos.
Cuarto, no se aprecian debidamente los éxitos obtenidos por
nuestros jóvenes científicos y técnicos a costa de grandes esfuerzos
en la investigación, ni se preocupan por introducirlos a tiempo en la
construcción económica.
Algunas personas aún mantienen, en más o menos grado, la
tendencia ideológica servil a exaltar a tontas y locas los logros ajenos
menospreciando, sin principios, los éxitos de nuestros científicos y
técnicos.
Por ejemplo, sólo se idolatra la aspirina de Baeyer alemana, si bien
la que produce nuestra fábrica de productos farmacéuticos, es muy
eficaz; se exigen a raja tabla inyecciones de glucosa de Japón, aunque
las nuestras son tan eficaces como aquéllas.
Por último, las deficiencias se deben a que contamos con pocos
hombres competentes.
La investigación científica requiere especialistas expertos y bien
preparados. Como he dicho, bajo la dominación del imperialismo
japonés no podíamos formar nuestros propios científicos y técnicos
competentes.
Después de la liberación, en breve tiempo formamos gran número
188
de nuevos cuadros capacitados en diversos sectores. Pero aún no
contamos con suficientes hombres calificados para la ciencia y la
tecnología, que, a diferencia de otros sectores, necesitan enseñanza
sistemática relativamente prolongada. Por eso no hemos podido
superar todavía la escasez de cuadros, lo cual es el mayor obstáculo
para promover la investigación científica.
Queridos científicos y técnicos:
A fin de eliminar lo más pronto posible las deficiencias
mencionadas e impulsar en adelante a ritmo acelerado nuestra
investigación científica, debemos cumplir las siguientes tareas:
Primero, es importante el problema que atañe a la relación entre la
teoría y la práctica.
Al margen de la estrecha relación entre la teoría y la práctica y de
la colaboración creadora entre los hombres de ciencia y los
productores, es inconcebible el desarrollo de la ciencia y la técnica.
Stalin dijo: “Los datos de la ciencia se han confirmado siempre a
través de la práctica y la experiencia... La ciencia tiene su razón de
ser porque no reconoce el culto, golpea sin temor a lo moribundo y
caduco y presta oídos agudos a la voz de la experiencia y la práctica.”
(I. Stalin, “Principios del Leninismo”, Ed. coreana, Pág. 868)
La colaboración creadora entre hombres de ciencia y productores
facilita aplicar en la economía nacional los logros de las
investigaciones y los descubrimientos científicos. Además, es una vía
y una orientación correctas para realizar actividades científicas
convenientes a las necesidades de la producción.
Así, los estrechos vínculos entre la teoría y la práctica, no sólo
prestan ayuda considerable a la producción, sino también al
desarrollo de la ciencia misma.
Sin embargo, debemos reconocer con dolor que en nuestro país no
existen relaciones vivas y constantes entre científicos y productores.
Los centros de investigación científica y las escuelas técnicas no
se interesan mucho por la producción. Algunos científicos no tienen
en consideración las imperiosas exigencias de la producción y se
dedican al estudio de asuntos completamente ajenos a la práctica de la
189
economía nacional. Es obvio que esos esfuerzos no pueden dar
resultado alguno.
En el sector de la industria no hacemos lo necesario por descubrir
nuevas cosas y racionalizar la producción ni encauzamos
correctamente la iniciativa y la facultad creadora de los obreros
especializados en determinadas tecnologías. Tampoco aplicamos
debidamente nuevos métodos de organización de la producción y los
últimos logros de la técnica, ya conocidos.
No podemos pasar por alto este estado de cosas. Debemos adoptar
las medidas necesarias para estrechar los vínculos entre la ciencia y la
práctica.
Nuestros científicos tienen que prestar atención a las realizaciones
innovadoras que la clase obrera coreana ha logrado en la producción
y la reconstrucción en condiciones de guerra.
Nuestros científicos y técnicos deben generalizar las proezas
laborales y la preciosa experiencia de los innovadores avanzados de
la producción y difundirlas entre las amplias masas.
Segundo, hay que considerar las investigaciones científicas como
parte importante del plan estatal, impulsarlas de manera planificada y
subordinarlas a la unitaria finalidad estatal, aprovechando todas las
posibilidades.
El Gobierno de la República ha creado en el Comité de
Planificación del Estado un Departamento de Investigación Científica,
organismo encargado de organizar y dirigir esta labor de manera
unitaria. Cada científico y cada técnico cumplirá con responsabilidad
y en el plazo fijado, el tema de investigación que le haya asignado el
Estado, a fin de que sus resultados se aprovechen de inmediato con el
objetivo de ganar la guerra.
Para ello debemos brindar mayor ayuda material a la investigación
científica y tecnológica y a las diversas facetas de la búsqueda. No
hay que escatimar fondos en investigaciones urgentes, sino
suministrar suficiente cantidad de instalaciones, equipos y
documentos necesarios. Hay que importar más aparatos de ensayo y
materiales necesarios para la investigación en ciencias naturales y en
190
tecnologías, por una parte y, por otra, producirlos en el país en la
mayor cantidad posible.
Diversos documentos, libros y otros patrimonios de valor están
dispersos o se han perdido, lo cual es un impedimento no desdeñable
para nuestra investigación. Para llevar adelante el patrimonio cultural
de nuestra nación y crear nuevas ciencias propias de nuestra época, es
preciso adoptar las medidas pertinentes para recoger y ordenar, a
escala nacional, esos materiales y para que los investigadores los
pongan en aplicación amplia y libre.
Tercero, para realizar como es debido investigaciones de
importancia estatal, hace falta orientar a todos los ministerios, los
departamentos directamente subordinados al Consejo de Ministros,
los centros de investigación anexos a éstos, y diversos institutos a
establecer relaciones estrechas entre sí y desplegar sus fuerzas
colectivas con el espíritu de ayudarse mutuamente.
Los Ministerios de Educación, Industria Pesada, Agricultura y
Silvicultura, Salud Pública y otros, así como los departamentos
directamente subordinados al Consejo de Ministros tienen que dirigir
y ayudar de manera sistemática el trabajo de los respectivos centros
de investigación científica.
Recomiendo fundar la Academia de Ciencias para realizar
colectivamente las investigaciones científicas luego de agrupar a los
científicos más competentes del país.
Cuarto, todo científico y técnico debe elevar su conciencia política
e ideológica para mantenerse firme en la posición de servir lealmente
al Estado y al pueblo.
Los científicos y técnicos de todas las esferas no deben ser sólo
especialistas del sector donde trabajan, sino también hombres de
ciencia patrióticos y avanzados que piensen siempre en el destino del
país, conozcan las leyes del desarrollo de la sociedad, sepan aplicarlas
y participen con entusiasmo en las actividades políticas del Estado. A
este fin, deben hacer esfuerzos incansables para dotarse firmemente
del marxismo-leninismo. Es la única concepción correcta del mundo,
que brinda la comprensión científica de las leyes del desarrollo de la
191
naturaleza y la sociedad y que proporciona el método para
transformar el mundo.
Quinto, es necesario aplicar, sin tardanza, en la práctica y difundir
los éxitos alcanzados en la investigación científica, por muy pequeños
que sean.
Es inadmisible el monopolio de los resultados de la investigación.
Si un éxito científico está bien orientado en lo fundamental,
aunque tenga alguna deficiencia, hay que hacerlo público sin
vacilación para perfeccionarlo con la ayuda y la crítica de otros.
A este respecto, es necesario publicar en la prensa y divulgar
ampliamente, con arreglo a un plan, los logros de la investigación
científica.
Sexto, para propulsar la investigación científica hay que promover
e intensificar la crítica en los medios científicos.
Sólo mediante la crítica constructiva, vigorosa y libre es posible el
sano progreso de las ciencias. Sin libertad de debate y crítica, ninguna
ciencia puede desarrollarse.
Sin embargo, hay que rechazar la crítica desprovista de principios,
dirigida a aplastar injustamente los brotes, so pretexto de
intensificarla, y establecer un clima de respetar todo lo nuevo y de
criticar sus defectos con vistas a apoyarlo y cuidarlo.
Séptimo, nuestros científicos y técnicos tienen que aprender e
introducir activamente los adelantos y métodos de las ciencias
avanzadas.
Si no se esfuerzan por alcanzar cuanto antes el nivel científico
mundial, que progresa con rapidez, ora insistiendo en los viejos
métodos, ora durmiéndose sobre los laureles por los éxitos ya
logrados, nuestra investigación científica no saldrá del estado de
atraso en que se halla.
Octavo, el éxito de todos nuestros trabajos depende del número y
de las cualidades de los cuadros. Todavía sentimos gran escasez de
científicos y técnicos. Ustedes, que trabajan en la vertiente científica
deben hacer esfuerzos concienzudos para formar nuevos hombres de
ciencia.
192
La garantía más poderosa para el futuro desarrollo de nuestra
ciencia es que los viejos científicos y técnicos formen gran número de
cuadros y establezcan sólidas tradiciones en el campo de la ciencia y
la tecnología.
Para terminar, hablaré sobre cómo elevar el nivel práctico de
nuestros especialistas.
A nuestros científicos e intelectuales técnicos dedicados a la
producción les incumbe la importante tarea de adelantar más la técnica,
mejorar el proceso de producción y elevar la productividad del trabajo
en fábricas y minas. El éxito en esta tarea depende, en gran medida, de
cómo los técnicos se esfuerzan para elevar su nivel de calificación.
Por eso urge organizar en amplia escala la formación técnica de
los trabajadores de la industria y los transportes e intensificar la
preparación de obreros calificados y de técnicos.
En vista de que las mujeres sustituyen a los hombres en las
empresas, porque la mayoría de éstos están alistados en el Ejército, es
preciso prestar atención singular a especializarlas y adiestrarlas en
determinadas técnicas.
Es importante también mejorar la recalificación de técnicos y
científicos. Debemos adoptar medidas para mejorar el sistema de
enseñanza y de recalificación de técnicos y de formación de científicos.
Compañeros:
La guerra ha causado grandes daños a nuestra economía nacional.
Estos daños van cobrando mayor dimensión porque los agresores
imperialistas yanquis no dejan de bombardear salvajemente nuestras
ciudades y aldeas. En estas circunstancias los científicos, los
intelectuales técnicos dedicados a la producción, los innovadores de la
producción e inventores deben dedicar todo su entusiasmo, sus
conocimientos y experiencia para asegurar la victoria en el frente,
superando las dificultades que les impone la guerra, así como para
restablecer y desarrollar la economía nacional después del alto el fuego.
Es el más noble deber de nuestros intelectuales ante la patria.
Estoy firmemente convencido de que cumplirán, hasta el fin y con
honor, ese deber.
193
CON MOTIVO DEL PRIMERO
DE MAYO
194
En esta justa guerra por la defensa de la libertad y la
independencia de la patria, el pueblo coreano ha salvaguardado el
régimen popular democrático, conquista de su lucha, y disfruta de la
simpatía y el apoyo fervientes de los demás pueblos adictos a la paz.
Por haber desencadenado la guerra de agresión y perpetrado
bárbaros crímenes contra el pueblo coreano, los intervencionistas
armados del imperialismo norteamericano se han convertido en
blanco de creciente odio y condena de los pueblos amantes de la paz,
que lo aíslan cada vez más.
Los pueblos de la Unión Soviética, la República Popular China y
otros países de democracia popular, así como los demás pueblos
amantes de la paz ayudan de todo corazón al pueblo coreano en la
lucha contra los intervencionistas armados, los imperialistas
norteamericanos.
En la actualidad combatimos hombro a hombro con las valientes
unidades del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino, integrado por
los mejores hijos de este pueblo.
Sus hazañas y proezas realizadas en la Guerra de Liberación de la
Patria, brillarán eternamente en los anales de nuestra nación.
No estamos solos en la lucha. Gozamos de la siempre creciente y
firme amistad y solidaridad auténticamente internacionalistas de los
pueblos amantes de la paz y de los pueblos de los países del campo
democrático.
En cambio la situación del enemigo es muy distinta. A medida que
pasa el tiempo, en la guerra se hace más evidente su vulnerabilidad
militar y política, se agravan sus contradicciones internas.
Las fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo son más
poderosas que las de los incendiarios de guerra.
Todos los queridos oficiales y soldados del Ejército Popular:
El pueblo coreano está seguro de que sus fuerzas armadas, el
Ejército Popular, en cooperación con las unidades del Cuerpo de
Voluntarios del hermano pueblo chino, defenderá hasta el fin la
libertad y el honor de la patria contra la agresión de los
intervencionistas armados, los imperialistas norteamericanos.
195
No cabe duda de que el Ejército Popular hará realidad las
esperanzas y los anhelos de nuestro pueblo.
Deseo a los oficiales y soldados del Ejército Popular,
profundamente conscientes de su misión, nuevos éxitos en la lucha y
en la preparación militar y política.
¡Viva nuestra gloriosa patria!
¡Viva el heroico Ejército Popular de Corea!
¡Viva el heroico Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino!
¡Gloria inmortal a los oficiales y soldados caídos en la Guerra de
la Liberación de la Patria por la independencia y la libertad de nuestro
país!
¡Aniquilemos a los agresores armados del imperialismo
norteamericano y a su lacayo, la camarilla de Syngman Rhee!
196
CONVERSACIÓN CON LOS CAMPESINOS
DE LA COMUNA DE WONHWA, DISTRITO
DE TAEDONG
10 de mayo de 1952
197
principal de los campesinos, tarea digna y honrosa que contribuye
directamente al logro de la victoria definitiva en la Guerra de
Liberación de la Patria.
Ustedes, plenamente conscientes de este deber, como campesinos
encargados del granero del país, deben hacer todo lo que está a su
alcance para incrementar la producción de cereales.
Es verdad que hoy, bajo los salvajes bombardeos incesantes del
imperialismo norteamericano, con escasez de mano de obra, de
animales de tiro y de aperos agrícolas en el campo no es fácil
aumentar la producción de cereales. No obstante, si todos los
campesinos realizan las faenas agrícolas con el mismo ánimo con el
cual combaten al enemigo en el frente, podrían superar, seguramente,
las dificultades y los obstáculos con que tropiecen y producir más
cereales para los bravos combatientes del frente.
Para incrementar la producción de granos es preciso realizar todas
las faenas a tiempo, como es debido. Importa sobremanera sembrar
sin dejar pasar la temporada. De lo contrario, se malogrará la cosecha
de todo un año. Antaño, los campesinos empezaban la arada
primaveral sólo cuando se oía el canto del cuclillo, pero en la
actualidad hay que iniciar la siembra un poco antes. Sólo así, la
semilla brotará como es deseable y los granos madurarán bien.
Ustedes tienen que acelerar la arada primaveral para culminar cuanto
antes la siembra.
Es necesario, además, seleccionar y sembrar semillas de la mejor
calidad. Hay que escoger las especies adecuadas al clima y al suelo y
de alto rendimiento. Debido a que en el pasado los campesinos
sembraban cada año una sola variedad de arroz, no saben si es la mejor
o no. Así no podrán elevar el rendimiento de las cosechas de arroz. Una
vez escogida la mejor variedad, hay que sembrarla con cuidado. La
arada ha de ser profunda, la gleba ha de ser menuda y el caballón, bien
formado. Luego esparcirán estiércol de buena calidad y sembrarán las
semillas. No deben sembrarlas de manera densa ni tampoco rala, sino
adecuadamente. Entonces las semillas germinarán bien y en forma
proporcional aun en caso de sequía, y las plantas crecerán más rápido.
198
Hay que asegurar la superficie de siembra primaveral fijada en el
plan y no dejar campos sin sembrar. Como las tierras que poseen
ustedes son valiosas, rescatadas por el Poder popular después de la
liberación, no deben dejar sin sembrar una sola pulgada. Aún más,
como las tierras labrantías son limitadas, si se abandona aunque sea
una parte no se podrá producir la cantidad requerida de cereales. Por
eso, las duras circunstancias de guerra no deben ser pretexto para
descuidar las faenas y dejar campos sin cultivar.
Me han informado que actualmente en las empresas ganaderas han
abandonado tierras labrantías para la economía suplementaria. Esto es
muy grave. Ustedes no deben ser meros espectadores del abandono de
esas valiosas tierras, sino luchar para que no se dé esta práctica.
Ustedes, además de oponerse a dicho fenómeno, deben esforzarse
por sembrar todas las tierras labrantías. Deben rellenar los hoyos
provocados por las bombas y aprovechar bien los terrenos libres para
sembrarlos. De esta forma deben cultivar toda la tierra, que nos vale
mucho, sin dejar abandonada ni una pulgada, para producir mayor
cantidad de cereales.
Al parecer, los campesinos de la comuna de Wonhwa atraviesan
ahora por una precaria situación de víveres, por lo cual aconsejo que
se les exonere del impuesto en especie sobre el trigo y la cebada. Si se
dejan estos cereales para el consumo de los campesinos, sin recaudar
impuesto sobre ellos, tendrán provisiones hasta la cosecha de mijo.
Por lo tanto, es aconsejable eximirlos de dicho impuesto; si se les
cobra, nos veremos obligados a devolvérselo.
Es muy elogiable que las mujeres manejen el arado. Actualmente,
casi todos los jóvenes y hombres de mediana edad del campo han
marchado al frente y sólo quedan mujeres y ancianos. Por lo tanto, las
mujeres son hoy las dueñas del campo y las que deben trabajar con
más entusiasmo. Les toca hasta manejar el arado. En adelante, hay
que formar más aradoras.
Es positivo que en esta comuna se hayan formado grupos de uso
común de bueyes y de ayuda mutua en las faenas del campo. Realizar
estas faenas aunando fuerzas y ayudándose mutuamente en dichos
199
grupos es hermoso rasgo tradicional de nuestros campesinos. Si
varias familias se incorporan a grupos de ayuda mutua, de uso común
de bueyes, y aúnan sus fuerzas, el trabajo será más fácil y podrán
utilizar racionalmente los bueyes y los utensilios agrícolas. Por eso,
deben organizar dichos grupos para trabajar con fuerzas unidas y
ayudándose unos a otros. Es esto también una necesidad imperiosa
para cooperativizar la economía rural en el futuro.
Pensamos organizar en el futuro cooperativa agrícola con los
campesinos, de cara a cooperativizar la economía rural. Es una forma
ventajosa de la economía cooperativa en que los campesinos aúnan
voluntariamente sus fuerzas para realizar en común las faenas del
campo. Si se la organiza, es posible trabajar mejor la tierra,
transformar a los holgazanes en hombres laboriosos mediante la
educación, y hacer que los campesinos trabajen con mayor facilidad
ayudándose y guiándose unos a otros.
La cooperativa agrícola tiene más de un punto ventajoso. Si la
creamos, podremos realizar de manera planificada todas las faenas
agrícolas y desarrollar con rapidez la agricultura, introduciendo
máquinas en ellas. En especial, será factible suplir la escasez de mano
de obra, de ganado de labor y de implementos agrícolas, puesto que
los mancomunarán y utilizarán en común. Uno de los objetivos
importantes que perseguimos con la formación de cooperativas
agrícolas, en las difíciles condiciones de la guerra, radica
precisamente en resolver ese problema.
Para fomentar la economía rural hace falta realizar múltiples tareas,
obras de riego entre otras, pero si los campesinos trabajan unidos en
un solo haz en cooperativas agrícolas, podrán llevar a feliz término
muchas de ellas. Únicamente organizando cooperativas agrícolas es
posible mejorar radicalmente la vida de los campesinos. Por eso,
recomendamos que los campesinos de la comuna de Wonhwa formen
y pongan en función una cooperativa agrícola.
No hay que considerar la organización de las cooperativas
agrícolas como algo misterioso. No hay nada de esto. Si los mismos
campesinos las quieren, pueden formarlas.
200
La cooperativización agrícola no es sólo factible sobre la base de
la industrialización del país y de las máquinas agrícolas modernas. Es
cierto que la industrialización y las máquinas agrícolas modernas
pueden facilitar la cooperativización agrícola. Pero no hay ley que
establezca que sólo después de haberse efectuado la industrialización
y producido máquinas agrícolas modernas, será posible formar
cooperativas agrícolas. Si los mismos campesinos las constituyen con
los aperos agrícolas que tienen, y trabajan uniendo sus fuerzas y en
común, será incomparablemente más ventajoso que cuando trabajan
por separado.
Al organizarlas por primera vez no deben hacerlas en tamaño
demasiado grande, sino en el apropiado: unas 30 familias en cada una.
Como no tienen experiencia en su administración si el tamaño es
demasiado grande desde el comienzo, tendrán dificultades en la
gestión y no podrán revelar sus ventajas.
Hay que organizar cooperativas agrícolas sólo con quienes quieran
ingresar voluntariamente y después de consolidarlas, admitir a otros
de manera paulatina.
Cuando en la comuna de Wonhwa se cree una cooperativa
agrícola, tendrán que transformar en arrozales los secanos delante de
la aldea y poner en riego los demás.
Las casas de Wonhwa delatan la pobreza en que vivían los
campesinos en el pasado. Como hubo dos terratenientes en la aldea,
los campesinos habrán sido explotados cruelmente. Además, los
bombardeos de los yanquis y las arbitrariedades del enemigo en el
periodo de la retirada, lo han reducido todo a cenizas. Estos días los
yanquis perpetran sin vacilación alguna la fechoría de incendiar
almiares y matar despiadadamente a personas en todas partes donde
ponen sus pies. Los imperialistas norteamericanos son bestias. En el
futuro, en la comuna de Wonhwa deben demolerse todas las casas de
techo de paja y construir otras, modernas, y dotar las de electricidad.
En esta comuna hay muchas lagunas y colinas propicias para una
piscicultura de gran proporción y el desarrollo de la fruticultura.
Deben convertir las lagunas en piscifactorías para la cría de peces.
201
Si se logra éxito, se contribuirá a que aparezcan más platos de
pescado en la mesa de los campesinos. En nuestro país hay por
doquier lagos y lagunas. Si criamos peces en todos ellos, podremos
obtener grandes beneficios. En lo sucesivo debemos estimular en gran
escala la cría de peces en lagos y lagunas.
La pesca en lagos o ríos sólo debe realizarse utilizando redes y
capturar únicamente peces grandes y dejar los pequeños para
capturarlos cuando tengan gran tamaño. Si usan dinamita para la
pesca, no sólo se malgastará este valioso material, sino que, además,
podrán perjudicar a personas y exterminar peces. Por lo tanto, no
deben utilizar dinamita en la captura de peces.
Sería aconsejable que planten muchos árboles frutales y moreras
en las colinas alrededor de la aldea. Si plantan diversos árboles
frutales en colinas, en bordes de los caminos, en todas partes, habrá
frutas en abundancia, los campesinos podrán comerlas siempre.
Si organizan una cooperativa y construyen unidos la aldea, la
comuna de Wonhwa se convertirá en un hermoso lugar donde
maduren toda clase de cereales y frutos, en un lugar agradable para
trabajar y vivir.
202
FORMEMOS MÁS TÉCNICOS
COMPETENTES
Compañeros:
Cuando me preparaba para venir aquí, el Comité Central del
Partido me pidió que no lo hiciera por ser peligroso, ya que la
aviación enemiga ha estado bombardeando intensamente. Mas, al
pensar en el restablecimiento y la construcción que debemos
desplegar en la posguerra, no pude aplazar ni un solo momento la
visita al Instituto Politécnico Kim Chaek, encargado de la formación
de cuadros técnicos. Y aquí me tienen.
Me encanta mucho verlos a ustedes, que aun en estas difíciles
condiciones de guerra hacen ingentes esfuerzos por materializar la
orientación de nuestro Partido sobre la formación de personal técnico.
Voy a hablarles de la situación política y militar actual y de
algunas cuestiones que se plantean para intensificar la formación de
personal técnico.
La coyuntura de la guerra cambia a nuestro favor.
Desde junio del año pasado el frente se ha establecido en la zona del
Paralelo 38. Nuestros bravos combatientes del Ejército Popular han
convertido las posiciones de defensa en baluarte inexpugnable y desde
ellas asestan duros golpes al enemigo en activos combates de defensa y
203
ataques de maniobra, mientras, ganando tiempo, hacen todos los
preparativos necesarios para alcanzar el triunfo final en la guerra.
Las negociaciones de armisticio, aunque duran cerca de un año,
desde julio del año pasado hasta la fecha, no han concluido aún. Esta
dilación se debe enteramente al capcioso tejemaneje de los
imperialistas norteamericanos.
Los agresores imperialistas yanquis se valen de tretas en las
negociaciones de armisticio para lograr lo que no han podido alcanzar
en el campo de batalla. Para recuperarse de la rotunda derrota en la
guerra, levantar su malparado prestigio y lograr un “armisticio
honroso”, dilatan las negociaciones de armisticio obstinados en su
injusta propuesta.
Nos pronunciamos por el armisticio, pero no por uno injusto que
perjudique los intereses del país, de la nación. Apoyamos únicamente
un armisticio justo y razonable.
Los imperialistas norteamericanos traman, además, maquinaciones
para extender la guerra. Al socaire de las negociaciones de armisticio
tratan de reforzar en gran escala sus fuerzas armadas para ampliar la
guerra de agresión y desencadenar una nueva guerra mundial.
Nos da lo mismo el cese o la continuación de la guerra. No
tememos en lo más mínimo a la guerra prolongada. Nuestras ciudades,
aldeas, fábricas y empresas fueron destruidas hasta más no poder, ya
no hay nada que pueda ser destruido. Sin embargo, tenemos fuerza
para aniquilar a los agresores imperialistas yanquis y ganar
definitivamente la guerra. En lo que va de guerra, nuestro Ejército
Popular no sólo ha crecido en número, sino que también se ha
fortalecido en el plano político e ideológico, y en el militar y técnico.
No estamos solos. Los pueblos de la Unión Soviética, China y otros
Estados amigos, así como los demás pueblos amantes de la paz,
apoyan y respaldan activamente nuestra justa causa.
Aunque los imperialistas norteamericanos pretenden extender la
contienda y desatar una nueva guerra mundial, no se atreverán a
llevar a la práctica ese propósito, porque conocen nuestro poderío. Si
lo llevan a efecto, su destino no será otro que la ruina.
204
No debemos depositar ninguna esperanza en las negociaciones de
armisticio. Aun logrado éste, no significará una paz duradera, sino, al
pie de la letra, el cese temporal de la guerra. Aun después del armisticio
el imperialismo norteamericano y sus lacayos volverán a atacarnos en
cualquier momento. Así, aun cuando se establezca una tregua, no
debemos, de ningún modo, dejarnos llevar por ánimos de pacifismo,
sino estar siempre alertas, trabajar y vivir en estado de tensión.
Por más frenético que se ponga el enemigo, en un futuro próximo
hincará la rodilla ante nuestro pueblo, que tiene ya en la mano la llave
de la victoria.
Ante la situación creada debemos perfeccionar los preparativos
para la victoria total en la Guerra de Liberación de la Patria y, al
mismo tiempo, hacer otro tanto para emprender la reconstrucción y la
construcción de posguerra, independientemente del armisticio o de
que la guerra continúe.
Cuando cese el fuego, tendremos que cumplir múltiples tareas:
restablecer la economía de su total destrucción y desarrollarla, sacar
de la ruina y mejorar la vida del pueblo y, en especial, construir una
economía nacional independiente, industrializar el país para
convertirlo en un Estado rico y poderoso, soberano e independiente.
La cuestión más importante que se plantea para llevar a cabo estas
tareas es la de formar gran número de cuadros técnicos nacionales.
Sin ellos no podremos hacer nada: ni el restablecimiento ni la
construcción posbélicos, ni la edificación de una economía nacional
independiente.
La realidad de nuestro país, que experimenta escasez de cuadros
técnicos nacionales demanda con imperiosa urgencia intensificar su
formación. Esta grave escasez es consecuencia de la dominación
colonial del imperialismo japonés. Resolver el problema es hoy
cuestión muy importante de la cual depende la futura reconstrucción
del arruinado país.
Por esta razón, aun en las condiciones de guerra el Comité Central
del Partido no deja de prestar profunda atención a la formación de
cuadros técnicos nacionales y ha tomado una serie de medidas para
205
impulsarla poderosamente. Ya ordenamos retirar a los profesores y
estudiantes del frente y, recientemente, aprobamos un proyecto de
plan de largo alcance para la formación de cuadros, tomando medidas
para realizarlo con clara finalidad y orientación.
En todo caso, debemos formar cuadros nacionales en el país, con
nuestros propios medios. Este es un principio importante que nuestro
Partido mantiene invariablemente para el particular. Es cierto que,
dadas las condiciones de guerra, enviamos jóvenes a estudiar en
países hermanos, pero esta no es la vía principal para la solución del
problema. Tenemos que reconstruir o reordenar los institutos y las
escuelas especializadas del país e intensificar la formación de cuadros
nacionales con nuestros propios medios.
El Instituto Politécnico Kim Chaek asume una misión muy
importante y honrosa para dar solución al problema de cuadros técnicos
nacionales. Es una base universal para la formación de personal técnico
en nuestro país. La tarea de formar gran número de técnicos
competentes, dotados de ideas avanzadas y ricos conocimientos
científicos y técnicos, está cargada, precisamente, sobre los hombros de
los profesores y funcionarios del Instituto. Profundamente conscientes
de esta importante tarea unos y otros deben consagrar toda su energía y
su talento para promover la formación de cuadros técnicos.
Antes que nada hay que realizar bien la labor docente-formativa
de los estudiantes.
Esta es tarea esencial del Instituto. Le incumbe cumplirla con
regularidad superando las difíciles condiciones de guerra y establecer
férrea disciplina de estudio.
En la labor docente-educativa es importante enseñar a fondo a los
estudiantes la línea y la política de nuestro Partido. El Instituto debe
plantearse como tarea primordial dotar a los estudiantes de las ideas
del Partido, impartirles conocimientos profundos y sistemáticos de su
línea y su política y, en especial, darles a conocer oportunamente
todas las decisiones e indicaciones que el Partido imparta en cada
etapa. De manera que comprendan bien el propósito del Partido,
piensen y actúen de acuerdo con él.
206
Es importante inculcar en los estudiantes sentido de la dignidad
nacional y confianza inconmovible en la victoria. El Instituto debe
inducirles a saber claramente que nuestro pueblo es inteligente y
valeroso, que posee larguísima historia y brillante cultura. De modo
particular, deben educarles según datos reales sobre los valientes y
victoriosos combates de nuestro pueblo en la Guerra de Liberación de
la Patria, contra los imperialistas norteamericanos, que se jactan de
“supremacía” mundial y contra las tropas de sus satélites, de cara a
forjar en ellos dignidad nacional y firme confianza en la victoria.
Además de prepararlos firmemente en el plano político e
ideológico, el Instituto debe darles profundos conocimientos en
ciencias y técnicas avanzadas, llevarlos a dominar la especialidad.
Con este fin, tendrá que elevar constantemente el nivel cualitativo de
las lecciones conforme a las exigencias del desarrollo de la ciencia y
la tecnología modernas y combinar bien la enseñanza teórica con los
experimentos y la práctica.
Los alumnos deben ser aplicados en el estudio. Hoy, en tiempo de
guerra, el estudio es, para ellos, un frente de lucha. Les incumbe
contribuir al restablecimiento y la construcción de posguerra, a la
estructuración de una nueva sociedad; por eso el Partido y el pueblo
cifran en ellos grandes esperanzas.
Los alumnos deben estudiar con toda energía, con el mismo ánimo
con el cual combatieron ayer en el frente a los agresores imperialistas
yanquis. Deben establecer un estricto ambiente académico y
profundizar el estudio de la política del Partido y sus respectivas
especialidades para ser técnicos capacitados.
Además, es necesario suplir la escasez de profesores.
Estos son responsables directos de la labor docente-educativa. Si
faltan profesores y su nivel es bajo, no podremos asegurar
satisfactoriamente la instrucción y educación ni elevar el nivel de
conocimientos de los alumnos.
Para paliar la escasez de profesores, hace falta organizar
racionalmente las lecciones y elevar el sentido de responsabilidad y el
papel de los profesores de que se dispone. Dada esa escasez, además
207
deben establecer y enseñar disciplinas en número adecuado, no
excesivo.
No hay que destinar a profesores del Instituto a otros sectores. Hay
dirigentes que para cumplir la directiva del Partido de fundar la
Academia de Ciencias, tratan de llevárselos para formar un cuerpo de
académicos. Esto es improcedente. Hay que prohibir rigurosamente
ese traslado. El Instituto debe completar su profesorado formándolo
por propia cuenta.
Hay que elevar la calificación del personal docente.
En la actualidad, debido a que su nivel de preparación es bajo, son
menos los éxitos en la labor docente-educativa. El Instituto debe
establecer entre los profesores un cabal ambiente de estudio,
intensificar el estudio de la política del Partido, de las disciplinas
especializadas y de asuntos profesionales de la pedagogía, organizar
normalmente cursillos y seminarios científicos y tecnológicos para
elevar sensiblemente su calificación política y práctica.
Hay que suministrar a los estudiantes libros y equipos de ensayo.
Según me han informado, faltan —y esto traba los estudios—,
libros de texto y de consulta, así como aparatos de laboratorio, de los
cuales el Instituto debe conseguir por sí mismo lo que puede,
encargándose el Estado del resto.
El Ministerio de Educación y los sectores correspondientes, han de
tomar medidas concretas para proporcionar a los estudiantes libros y
equipos para experimentos, aun comprando a otros países los que no
se puedan conseguir de inmediato en el país.
Pero no por esto se debe tratar jamás de obtener mediante la
importación o a través de la ayuda de otros países los que se puedan
conseguir en el país con poco esfuerzo. Aunque tengamos que
arrostrar ciertas dificultades y obstáculos, debemos mantener el
principio de resolverlo todo con nuestros propios esfuerzos. El éxito
de la revolución coreana depende de cómo se esfuerce el pueblo
coreano, su protagonista.
Sólo si nuestro pueblo hace esfuerzos incansables por llevar
adelante su revolución, otros países le ayudarán de buen grado. Algo
208
parecido pasa al hombre caído. Si se esfuerza por levantarse, otros le
compadecerán y le darán una mano. Si hoy nuestro pueblo recibe
ayuda de los Estados hermanos, es porque, consciente de ser dueño
del país, lucha heroicamente contra el imperialismo norteamericano y
sus lacayos. Con el alto espíritu de apoyarnos en nuestros propios
esfuerzos debemos resolver cuanto sea posible, produciendo lo que
falta y buscando lo que escasea.
Urge también intensificar la investigación científica.
Cuando termine la guerra, no debemos restablecer la economía
nacional simplemente a su estado anterior, sino reconstruirla en el
sentido de erradicar las deficiencias puestas de manifiesto en el curso
de la guerra y su unilateralidad colonial, sentar las bases de una
economía nacional independiente, sustentada en los abundantes
recursos de materias primas que el país tiene, así como debemos
industrializarlo. Hay que centrar la investigación científica en dar
solución a los problemas científico-técnicos de imperiosa necesidad
para cumplir esas tareas.
Sobre todo, investigar la manera de explotar los recursos
naturales.
En nuestro país estos recursos son inagotables. Tenemos que
explotarlos con provecho para construir una economía nacional
independiente e industrializar el país.
Debemos desarrollar ampliamente la investigación para explotar
todos los recursos de la tierra, del subsuelo y del mar. Como el país
siente gran escasez de combustible, es preciso realizar investigaciones
para obtener sustitutos.
Hay que impulsar los estudios para desenvolver la industria
eléctrica. Con miras a restablecer y desarrollar la economía y hacer
rico y poderoso al país es necesario desenvolver la industria eléctrica
y electrificar el país. Por lo tanto, urge realizar, desde ahora, las
investigaciones necesarias para el desarrollo de esta industria, que en
gran medida depende de la producción doméstica de materiales y
equipos eléctricos. Debemos investigar la manera de producirlos por
nuestros propios medios.
209
Hay que llevar a cabo investigaciones en lo que a la industria de
armamentos se refiere.
Mientras exista el imperialismo en el mundo, debemos fortalecer
incesantemente nuestra capacidad defensiva, para salvaguardar la
patria y la nación, y, para esto es necesario promover la industria de
armamentos. Sobre todo, según la experiencia de la Guerra de
Liberación de la Patria, es necesario asentar una base propia y firme
para esta industria.
Sin embargo, por desarrollar la industria de armamentos no se
debe tratar de fabricarlos todos con propios medios. Como la
desarrollamos no para agredir a otros países, sino para defender la
patria y la nación de agresiones enemigas, debemos promoverla de
acuerdo con tal objetivo.
La investigación tenemos que orientarla a producir gran cantidad
de armas modernas, que respondan a la realidad concreta de nuestro
país y a las condiciones físicas de los coreanos. Particularmente, a la
luz de la experiencia adquirida en la guerra, es necesario investigar
todo tipo de armas para la infantería, medios de comunicación y de
aprovisionamiento.
Hay que realizar también la investigación científica para el
desarrollo del transporte.
Debemos concentrar fuerzas en la investigación para desenvolver
el transporte motorizado y el fluvial que son los eslabones más
endebles de esta rama.
Crece de día en día la demanda de camiones, en el país, pero aún
no estamos en condiciones de producirlos. Hay que decir que
fabricarlos no tiene nada de misterioso. Si estudiamos a fondo la
producción de vehículos, no cabe duda que los fabricaremos con
nuestros propios medios. Empecemos por la producción de repuestos
para pasar paulatinamente a la de camiones.
Hay que expandir los transportes fluviales.
En nuestro país existen condiciones favorables para este transporte,
porque hay muchos ríos grandes y pequeños. Si abrimos vías de
navegación en el río Taedong y otros, resolveremos en gran medida el
210
acuciante problema del transporte, lo que contribuirá, además, al
desarrollo de las regiones interiores.
Para desenvolver el transporte fluvial hay que construir cargueros
para ríos de corriente rápida. Si logramos esto, podremos asegurar el
transporte fluvial entre Suphung y Hyesan y entre Tokchon y
Nampho, así como utilizar el río Chongchon para el tráfico.
Hay que realizar también investigaciones dirigidas a que en el
futuro, luego de derrotar al imperialismo yanqui y a sus lacayos y
reunificar la patria podamos abrir vías de navegación en el río Han y
otros ríos de la parte Sur.
De los fondos y equipos necesarios para la investigación científica
se encargará el Estado. No se le debe escatimar nada a ella. Ustedes
deben dedicarse con todo entusiasmo a la investigación científica.
El camino de la investigación científica no es, de ninguna manera,
ancho y llano; es escabroso, inexplorado, está dirigido a la aspiración,
a la búsqueda de lo nuevo. Por eso, para escalar la fortaleza de la
ciencia los científicos no sólo deben poseer firme ánimo emprendedor,
paciencia, capacidad de búsqueda y entusiasmo, sino también infinita
fidelidad al Partido y al pueblo y ferviente patriotismo.
Hay que cuidar también como es debido la vida de los profesores
y estudiantes del Instituto.
Son precioso tesoro del país, son compañeros revolucionarios.
Muchos de ellos llegaron hasta la línea del río Raktong combatiendo
con valentía, derramando su sangre contra el enemigo. Por eso, para los
dirigentes del Instituto, cuidar la vida de los profesores y estudiantes,
no sólo es una misión sagrada, sino también deber de compañeros.
Es necesario mejorar la alimentación de los profesores y
estudiantes. Los dirigentes del Instituto deben poner el máximo de
preocupación por hacer que se les prepare comidas sabrosas y de alto
valor nutritivo.
El Estado va a aumentar el racionamiento de cereales a los
estudiantes: un suplemento de 100 gramos de soja. Recomendamos
prepararles cuajada. El Instituto debe suministrar a los profesores y
estudiantes aceite, hortalizas y otros alimentos suplementarios.
211
No hace mucho el Partido y el Gobierno adoptaron medidas para
que en instituciones y empresas se explotaran haciendas auxiliares a
fin de mejorar la alimentación de obreros y empleados. Me han
informado que también en el Instituto Politécnico Kim Chaek se
roturaron tierras abandonadas y se explota una hacienda auxiliar. Es
labor muy loable.
La explotación en el Instituto de la hacienda auxiliar tiene ventajas,
además de suministrar mayor cantidad de alimentos complementarios
a profesores y estudiantes, de fortalecer su salud y educar su espíritu
laborioso, porque los incorporará a trabajos físicos adecuados.
Además, redundará en beneficio para demostrar a los campesinos las
ventajas de la hacienda colectiva.
En lo sucesivo, explotando mejor la hacienda auxiliar, el Instituto
debe mejorar cada vez más la alimentación de profesores, empleados
y estudiantes.
Hay que construir albergues para los estudiantes. En la actualidad
éstos, según me han dicho, viven repartidos por casas campesinas, lo
cual es incómodo para la vida colectiva. Por eso aconsejamos edificar
una presidencia y reunirlos. Se podría construir en un lugar soleado al
pie de la montaña con madera que abunda en estos parajes. Así podría
estar bien resguardada de bombardeos.
El baño que ahora tienen es pequeño; hay que construir otro para
que los estudiantes puedan bañarse y lavarse sus ropas regularmente.
Así podrán prevenir epidemias y enfermedades.
Hay que suministrar trajes y también ropa de cama a los
profesores y estudiantes. Aunque hoy el país atraviesa por difícil
situación económica, el Estado confeccionará trajes para los
profesores y uniformes para los estudiantes. Además, suministrará
cada temporada ropa de cama a éstos.
Estoy convencido de que los profesores, funcionarios y estudiantes
del Instituto Politécnico Kim Chaek materializarán a cabalidad la
orientación del Partido en cuanto a la formación de personal técnico,
realizando con éxito la labor didáctica y educativa y el estudio,
desplegando indoblegable espíritu de lucha.
212
EL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA
ES EL ORGANIZADOR DE LA VICTORIA
EN LA GUERRA DE LIBERACIÓN
DE LA PATRIA
Compañeros:
Deseo hablarles a ustedes de las orientaciones adoptadas por
nuestro Partido y del papel rector que jugó tras estallar la Guerra de
Liberación de la Patria.
Tan pronto como empezó la Guerra de Liberación de la Patria,
nuestro Partido definió claramente el carácter de esta guerra. Al
principio la consideramos como guerra civil contra la camarilla títere
de Syngman Rhee. Pero, pocos días después, cuando los imperialistas
yanquis perpetraron una intervención armada directa, el Comité
Político del CC del Partido definió que la contienda no era una simple
guerra civil, sino una guerra por la liberación de la patria contra el
potente agresor imperialista extranjero. Para lograr la victoria en la
guerra creamos de inmediato el Comité Militar, llamamos a todo el
pueblo a tomar el fusil, a alzarse a la lucha, engrosamos y
fortalecimos el Ejército Popular. Al mismo tiempo, exhortamos a los
pueblos del mundo entero a apoyar y respaldar la lucha de nuestro
pueblo.
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Apenas iniciada la guerra, nuestro Ejército Popular rechazó de un
golpe la invasión enemiga y, pasando el Paralelo 38, avanzó
rápidamente hasta la línea del río Raktong. El imperialismo
norteamericano, al comprender que no era tan fácil doblegar al pueblo
coreano, extendió su intervención armada, movilizando enormes
contingentes.
Después de la liberación efectuamos con éxito reformas
democráticas y fundamos la República, pero en el muy corto plazo
posterior a la fundación no pudimos asentar fuerte base económica ni
poten